José Amado Ruiz de Nervo que adoptó el seudónimo de Amado Nervo, nació en Tepic, Nayarit, México, en el año 1870.
Fue un poeta, autor también de novelas y ensayos, al que se encasilla habitualmente como modernista por su estilo y su época, clasificación frecuentemente matizada por incompatible con el misticismo y tristeza del poeta, sobre todo en sus últimas obras, acudiéndose entonces a combinaciones más complejas de palabras terminadas en "-ismo", que intenta reflejar sentimiento religioso y melancolía, progresivo abandono de artificios técnicos, incluso de la rima, y elegancia en ritmos y cadencias como atributos del estilo de Nervo.
Fuente: Carlos Monsiváis, Yo te bendigo vida. Amado Nervo: crónica de vida y obra, México, Editorial Raya en el Agua, 2007, p. 8
Fuente: Rogelio López Ordaz, Mosaico biográfico de Amado Nervo, México, Universidad de Nayarit, 1970
Cuando tenía nueve años murió su padre, dejando a la familia en situación económica comprometida. Otras dos muertes habrían de marcar su vida: el suicidio de su hermano Luis, que también era poeta, y el retorno "a la fuente de gracia de donde procedía" de su amada Ana Cecilia Luisa Daillez.
Fuente: Rogelio López Ordaz, Mosaico biográfico de Amado Nervo, México, Universidad de Nayarit, 1970
Los problemas económicos que atenazaron a su familia, un hogar de clase media venido a menos, le forzaron a dejar inconclusos sus estudios eclesiásticos, sin que pueda descartarse por completo la idea de que su decisión fuera también influida por sus propias inclinaciones. En cualquier caso, siguió alentando en su interior una espiritualidad mística, nacida sin duda en estos primeros años y que empapó su producción lírica en una primera etapa; en ella meditó fundamentalmente sobre la existencia humana, sus problemas, sus conflictos y sus misterios, y sobre el eterno dilema de la vida y la muerte.
Abandonados los estudios, empezó a ejercer el periodismo, profesión que desarrolló primero en Mazatlán, en el Estado de Sinaloa, y más tarde en la propia Ciudad de México, adonde se trasladó temporalmente en 1894. Sus colaboraciones aparecieron en la Revista Azul. Junto a su amigo Jesús E. Valenzuela, fundó la Revista Moderna. Estas dos publicaciones fueron el resultado de las ansias e impulsos modernistas que aparecieron, en aquella época, en todos los rincones de la Latinoamérica literaria y artística.
En 1900, el diario El Imparcial lo envió como corresponsal a la Exposición Universal de París, donde residiría durante dos años. Entabló allí conocimiento y amistad con el gran poeta nicaragüense Rubén Darío, quien más tarde diría de Nervo: "se relacionó también con el grupo de literatos y artistas parnasianos y modernistas, completando de ese modo su formación literaria."
Todos los estudiosos parecen estar de acuerdo en afirmar que adoptó los principios y la filosofía del Parnaso, grupo de creadores franceses que intentaba reaccionar contra la poesía utilitaria y declamatoria tan en boga por aquel entonces, rechazando también un romanticismo lírico en el que los sentimientos, las encendidas pasiones y las convicciones íntimas de los autores, interfiriendo en su producción literaria, impedían, a su entender, el florecimiento de la belleza artística pura.
En París conoció a la que iba a ser la mujer de su vida, Ana Cecilia Luisa Dailliez, con la que compartió su vida más de diez años, entre 1901 y 1912, y cuyo prematuro fallecimiento fue el doloroso manantial del que emanan los versos de La amada inmóvil, que no vio la luz pública hasta después de la muerte del poeta, prueba de que éste consideraba su obra como parte imprescindible de su más dolorosa intimidad. Su Ofertorio supone, sin ningún género de duda, uno de los momentos líricos de mayor emoción, una de las joyas líricas más importantes de toda su producción poética.
Fuente: Escritores en la Diplomacia Mexicana, tomo I, México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 2003, p. 53
En 1918 recibió el nombramiento de ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay, el que iba a ser su último cargo, pues, un año después, en 1919, Amado Nervo moría en Montevideo, la capital uruguaya, donde había conocido a Zorrilla San Martín, notable orador y ensayista con el que trabó estrecha amistad y que, a decir de los estudiosos, influyó decisivamente en el acercamiento a la Iglesia Católica que realizó el poeta en sus últimos momentos, un acercamiento que tiene todos los visos de una verdadera reconciliación.
Murió en Montevideo, en el año 1919.
La obra de Amado Nervo
Poeta y prosista, el valor de su prosa desmerece, sin embargo, si se la compara con sus producciones en verso. Nervo es, efectivamente, un auténtico poeta modernista, verdadero hijo literario de Rubén Darío, plenamente mexicano; las intuiciones religiosas de su juventud le inspiraron las páginas de sus Perlas Negras y sus Místicas (1898), en las que puede encontrarse su célebre A Kempis, cuyo encendido lirismo no podría ya superar el poeta.
Más tarde, su mexicanidad se atempera por su estancia y sus contactos en París; la influencia francesa y, sobre todo, la española y la latinoamericana, concretada en el indiscutible maestrazgo de Rubén Darío y Leopoldo Lugones, confieren al espíritu, el sentimiento y la obra de Amado Nervo una dirección menos mística, unas preocupaciones menos religiosas, aunque impregnadas de un panteísmo que le da mayor universalidad, un pálpito más liberal y humano.
Es la etapa en la que escribe sus Poemas (1901), seguidos en 1902 por El Éxodo y las flores del camino, Hermana agua y Lira heroica. El ciclo se cerrará en 1905 con la aparición de Los jardines interiores. Todas sus producciones muestran un exquisito refinamiento, una indiscutible preocupación por la perfección de la forma y el absoluto protagonismo de la estrofa dentro de la escritura.
En 1909 publica En voz baja, obra que supone el inicio de su andadura hacia la paz espiritual que, a raíz de la muerte de su amada, dará paso a la profunda transformación que vivirá el poeta y que, en consecuencia, impregnará toda su obra; no puede olvidarse que los conmovidos versos de La amada inmóvil fueron escritos en 1912, aunque sólo aparecieran póstumamente, en 1920. A la misma época pertenece también Serenidad (1914).
Luego, el lírico evoluciona cada vez más hacia una renunciación que pretende llevar hasta el terreno literario; hay en él una curiosa influencia de las doctrinas orientales, y su primitivo sentido más o menos místico se convierte ahora en una especie de aspiración al Nirvana. "La muerte es la libertad absoluta", nos dice en la prosa de Plenitud; este espíritu lo sostiene en el verso de Elevación, El arquero divino (de publicación póstuma) y El estanque de los lotos (1917).
Sus actividades como prosista se iniciaron con El Bachiller (1896), novela corta de carácter autobiográfico. Son evidentes en la narración las influencias y las aspiraciones naturalistas, sobre todo en lo que respecta a la presentación de los aspectos más desagradables y sórdidos de la realidad. Autor prolífico, hizo también numerosas incursiones en otros muchos géneros, como el cuento breve, el ensayo y la crónica; destaca entre ellos su estudio sobre sor Juana Inés de la Cruz, publicado con el título de Juana de Asbaje (1910).
Una recopilación de sus obras en prosa ya conocidas y de otras inéditas hasta entonces apareció póstumamente en la edición que, en 1938, publicó Alfonso Méndez Plancarte, acompañándola por el estudio Mañana del poeta. Entre sus obras narrativas merecen citarse Pascual Aguilera, El domador de almas, los cuentos de Almas que pasan (1906) y algunas de las novelas cortas y narraciones escritas en los años postreros de su vida. Sus Obras completas, ordenadas por el escritor y humanista Alfonso Reyes, que se encargó de la edición, aparecieron en Madrid, de 1920 a 1928, en veintinueve volúmenes.
Fuente: Rogelio López Ordaz, Mosaico biográfico de Amado Nervo, México, Universidad de Nayarit, 1970
El bachiller, novela de juventud (1895).
Perlas negras, poesía (1896).
Místicas, poesía (1898).
Poemas publicados en París (1901).
El éxodo y las flores del camino, poesía (1902).
Lira heroica, poesía (1902).
Los jardines interiores, poesía (1905).
Almas que pasan, prosa (1906).
En voz baja, poesía (1909).
Ellos, prosa.
Juana de Asbaje, ensayo, biografía de Sor Juana Inés de la Cruz (1910).
Serenidad, poesía (1912).
Mis filosofías, ensayo (1912).
Elevación, poesía (1916).
El diablo desinteresado, novela (1916).
Plenitud, poesía (1918).
El estanque de los lotos, poesía (1919).
El arquero divino, poesía., también póstuma (1919).
Los balcones, novela (1922).
La amada inmóvil, poesía, obra póstuma en cuanto a su publicación (1922).
Gratia plena
La raza de bronce
Éxtasis
Con la mitad de un periódico
hice un barco de papel,
en la fiente de mi casa
le hice navegar muy bien.
Mi hermana con su abanico
sopla, y sopla sobre él.
¡Buen viaje, muy buen viaje,
barquichuelo de papel!
Amado Nervo
MANUALIDAD BARCO DE PAPEL
La ardilla corre,
la ardilla vuela,
la ardilla salta,
como locuela.
-Mamá, la ardilla
¿No va a la escuela?
Ven, ardilla,
tengo una jaula
que es muy bonita.
No, yo prefiero
mi tronco de árbol
y mi agujero.
Amado Nervo
ORIGAMI ARDILLA - PARA CLASES SUPERIORES
HOMENAJES
Los homenajes póstumos
dedicados a Amado Nervo para mantener vivo su recuerdo son numerosos y de gran
relevancia en América Latina.
Tras su fallecimiento en 1919,
tanto México como países como Uruguay y Argentina le rindieron honores muy
altos.
En México, el Senado y la
Cámara de Diputados guardaron duelo y realizaron sesiones solemnes en su
memoria.
En Uruguay y Argentina, su
muerte fue motivo de duelo nacional con banderas a media asta, y se organizaron
ceremonias oficiales y homenajes en diversas instituciones, incluyendo un busto
en el Parque Palermo en Buenos Aires, patrocinado por el Consejo Nacional de
Mujeres.
En México también se realizó
una colecta popular para erigir un monumento a Nervo en el Bosque de
Chapultepec.
Además, fue sepultado en la
Rotonda de Personas Ilustres en México, un lugar reservado para figuras venidas
a destacar en la historia y cultura nacional.
Estas expresiones oficiales y
populares evidencian el profundo respeto y cariño por su figura literaria y su
legado cultural, manteniendo vivo su recuerdo a través de monumentos, homenajes
oficiales, y la permanente celebración de su obra poética en el ámbito
literario y cultural latinoamericano.
Foto: Cortesía de Hugo H. Rodríguez
legado
El legado literario de Amado Nervo se centra principalmente en su destacada poesía modernista, reconocida por su lirismo profundo, espiritualidad y contemplación existencial.
Entre sus obras más importantes que perduran hasta hoy destacan los poemarios "Perlas negras" (1898), "Místicas" (1898), "Serenidad" (1914), "Plenitud" (1918) y el póstumo "La amada inmóvil" (1922), donde aborda temas como el amor, la muerte, la melancolía y la búsqueda espiritual con una voz sentimental y reflexiva.
Su poesía, caracterizada por la perfección formal y una expresión íntima del alma, es considerada una piedra angular del modernismo en México y Latinoamérica.
Además de poesía, Nervo legó novelas, ensayos y narraciones breves, entre las cuales sobresalen "El bachiller" (1895) y "El diablo desinteresado" (1916), ampliando así su influencia literaria.
Su obra continúa siendo estudiada, leída y celebrada, manteniendo vivo su prestigio como uno de los más grandes poetas mexicanos y una figura fundamental en la literatura hispanoamericana.
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