Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

martes, 21 de agosto de 2012

21 DE AGOSTO DE 1891 NACE

 FLORENCIO MOLINA CAMPOS


Florencio Molina Campos  nació en la Ciudad de Buenos Aires el 21 de agosto de 1891.  Fue un dibujante y pintor conocido por sus típicos dibujos costumbristas de la pampa argentina.

Sus abuelos maternos, fueron don Manuel Ladislao Campo Escobar y doña Josefa Delfina Campos López Camelo, que vivían en una casa situada en la calle Lavalle 1693, de Buenos Aires.
Sus padres fueron don Florencio Molina Salas y doña Josefina del Corazón de Jesús Campos y Campos, ambos integrantes de viejas familias porteñas entroncadas con importantes personajes de la Colonia y de la historia nacional.
La familia  estaba relacionada con el ámbito castrense. Entre sus  ilustres y heroicos antecesores se cuentan los generales Luis María, Gaspar y Manuel Campos, entre otros.
Su educación se realizó en los colegios de Lasalle, El Salvador y Nacional Buenos Aires.
Sus padres tenían campos en los pagos del Tuyu y General Madariaga, en provincia de Buenos Aires, y Chajarí, provincia de Entre Ríos. 
Durante las vacaciones visita la estancia paterna de “Los Ángeles”, en el pago del Tuyú, (hoy Gral. Madariaga). Allí aprende a querer y a conocer profundamente a los hombres de campo y a enamorarse de los paisajes pampeanos que infinitas veces llevará a sus cuadros. En Los Angeles del Tuyú nace su vocación de dibujante y pintor costumbrista .

Alrededor del año 1905, la familia pasa a vivir  a “La Matilde”, en Chajarí, Entre Ríos, frente al río Uruguay. Tienen casa en Concordia, pero el placer de los varones es permanecer en el campo, con la gente de trabajo, visitando puestos, ayudando, para aprender el ancestral arte de los hombres del campo. Allí se prolongan los días felices de la niñez. 
El 26 de marzo de 1907, en Concordia, muere repentina e inesperadamente don Florencio Molina Salas, su padre. De allí en adelante su vida cambió. Comenzará a sentir nostalgia por el mundo perdido y a rememorar en sus obras las escenas camperas que lo harían famoso.

Florencia Molina fue un típico argentino, simpático, entrador, audaz, excelente bailarín, con un envidiable carisma del que se valía para amenizar las reuniones a las que concurría. Poseía un fuerte carácter, que rasaba en ocasiones el mal humor. Era amante de la música clásica, que escuchaba durante las noches mientras pintaba.
No tuvo una visión comercial de lo que hacía. Pintaba porque le gustaba pintar. Cuando por la guerra no entraba al país papel canson que utilizaba, pintó sobre cajas de ravioles, cuyo material reunía buenas cualidades como soporte de su arte. Jamás proyectó su obra a futuro. Vendía sus pinturas, sí, pero a precios sumamente módicos para la época, que sólo le permitieron vivir decorosamente. Pintó infinidad de cuadros, probando con diversas técnicas. 


 Beyaquendo Juerte

La ronda

De Ajó a Dolores

 Despuntando el vicio

Payador

El escritor y político uruguayo Eduardo Acevedo Diaz decía esto de Molina Campos y su obra:
“Florencio Molina Campos es uno de los guardianes de la Argentina vieja, esa que yo novelé en ‘Ramón Hazaña’ y en ‘Cancha Larga’.

“Se ha dicho mucho en justo elogio de las figuras humanas de este artista y poco de la notable presentación del paisaje de la antigua pampa. Porque la pampa de Molina Campos, no ha sido transformada por la agricultura. Bien la representa en sus cuadros, como cosa tendida en reposo, bajo un arco de cielo de la vastedad del marino, dándonos una idea de su silencio de vida, de aire de pensar las cosas. Cuando se la contempla o se la evoca, por sugestión de su arte, nos damos cuenta de que sus caracteres fisiográficos y estéticos, forjaron el modo de ser de sus antiguos habitantes.”
“Vemos renacer en su pincel, la llaneza de vida, es decir, vida no limitada, abierta como el paisaje; parsimonia en el hablar, y pensamiento reflexivo, equivalente a la sencillez de sus líneas, hospitalidad, consecuencia de lo que es vasto, sin amparo. Aquellos hombres, eran hijos del horizonte. Algunos han quedado, entre ellos Florencio Molina Campos. Por virtud de su pincel, los que pasaron, los muertos, son los sobrevivientes...”

 Requiloquios

Doma 

Entrevero

El 31 de julio de 1920 contrajo matrimonio en la Iglesia del Salvador con María Hortensia Palacios Avellaneda, hija de don Rodolfo Palacios y de doña María Avellaneda -integrantes de encumbradas familias tradicionales de nuestro país-, con la que inició su vida matrimonial en un departamento ubicado en la Calle Paraguay 339.
Se instala comercialmente en Florida 470 bajo el rubro “F. Molina Campos y Cía. Comisiones en general”. Al año siguiente nace su hija Hortensia María y en diciembre debe disolver la firma por problemas económicos.
El 11 de junio de 1921 nació su hija, Hortensia, a la que llaman "Pelusa". 
En 1924 el matrimonio se separó de hecho, quedando la tenencia de Pelusa a cargo de su madre María Hortensia. 
Pelusa, luego de un largo noviazgo, contrajo enlace con don Antonio “Buby” Gimenez, hijo único de una familia castrense tradicional participante de las históricas expediciones al Desierto. Transcurridos 11 años de matrimonio, nació su hijo, Gonzalo Gimenez Molina nieto de Florencio Molina. 

Carrera de sortijas

 El patrón

El Pericón


En el año 1926 realiza su primera exposición en la Sociedad Rural de Palermo con gran éxito. El presidente de la nación el doctor Marcelo T. de Alvear visita la misma y le nombra profesor de dibujo del Colegio Nacional Nicolás de Avellaneda, donde por 18 años dictó cátedra con el convencimiento, según decía, de sentirse “mejor maestro que dibujante”.


 Ese año fue clave en la cultura de Argentina: Roberto Arlt publicó su primera novela "El juguete rabioso" en el cual quedó expresada la conflictividad social y subjetiva de las grandes ciudades argentinas; "Los desterrados" relatos casi póstumos de Horacio Quiroga quien representa en ellos el exilio interior ante una vida urbana insoportable y un ámbito rural clientelizado y, más cerca de la obra pictórica de Molina campos aunque en lugar del tono expresionista jocoso con un tono trágico terminal el "Don Segundo Sombra" de Ricardo Güiraldes; en efecto, en cierto modo existe una gran relación entre la obra pictórica de Molina Campos y la literaria de Ricardo Güiraldes, pero a la vez con tremendos contrastes: Molina Campos pinta a sus personajes con un humor melancólico que entonces aparece entre un aparente naïf y un cierto expresionismo, en cambio Güiraldes retrata literariamente a los gauchos con una suma melancolía. 

Durante una exposición que llevó a cabo en Mar del Plata en el año 1927, Florencio conoció a una joven mendocina, María Elvira Ponce Aguirre, a la que no volvió a ver por un largo período. Años después formaron pareja y convivieron hasta la muerte de Florencio en el año 1959. Como en la Argentina no estaba legalizado el divorcio, y por lo tanto no se permitía el casamiento de personas separadas, la pareja contrajo matrimonio sucesivamente en Uruguay en 1932, Estados Unidos en 1937 y, finalmente, por civil en Buenos Aires el 9 de marzo de 1956, favorecidos por la Ley Perón.

En 1930 publica en el diario La Razón la serie Picapiedras criollos. 




El 14 de marzo de 1930 Alpargatas S.A., aceptan la confección del almanaque del año 1931, que consistió en doce obras gauchescas ejecutadas al gouache con una visión idealizada y costumbrista. Las cuales tienen difusión a nivel internacional. 
 Estos almanaques continuarán hasta 1936 y luego se imprimirán en una segunda etapa desde1940 hasta 1944. De inmediato, el público rural los adopta y colecciona sus números mes a mes.

En 1931 el pintor realizó su primer viaje a Europa y expuso en París. Más adelante viajaría infinidad de veces, invitado por diferentes gobiernos como representante cultural argentino. Fue profesor de las nuevas generaciones, tanto en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda como en Bellas Artes. 

El 21 de junio de 1932 contrae matrimonio por segunda vez con María Elvira Ponce Aguirre. En ese año la Comisión Organizadora de la Exposición del Centenario de Concordia le solicita que participe con sus cuadros en la misma. Concordia está muy unida a sus recuerdos; allí fue feliz en su juventud y allí también murió su padre. No sólo participa en la muestra, sino que dona un cuadro a beneficio del Hospital local.

En el año 1937, tras obtener una beca de la Comisión Nacional de Cultura, viaja a Estados Unidos. Donde contrae matrimonio en segundas nupcias con María Elvira Ponce Aguirre, el 21 de diciembre se casa con el aval de la ley Estadounidense.

En 1938 realiza una exposición en el English Book Shop de Nueva York.


Entrada a los Estribos


 Continuamente viajaba por el interior visitando estancias y amigos, pero buscaba afanosamente "su lugar" para instalarse fuera de la ciudad. Y lo encontró en Moreno, a orillas del río Reconquista.
Allí, construyó su rancho al cual puso de nombre Los Estribos, en honor a la marca que utilizaba la familia Molina Campos para el ganado, característica en todas las obras de Florencio y que son dos estribos cruzados.

En 1939, lo contratan firmas norteamericanas para efectuar publicidad comercial, a través de campañas de seguridad, avisos a doble página en las más afamadas revistas y cartelones en los caminos. En 1943, lo contrata la firma Minneapolis para sus almanaques y los célebres gauchos de Molina Campos ganan la calle, copan los bares, los ranchos del Oeste norteamericano y las instituciones públicas y privadas los piden como testimonio. Sus cuadros figuran en el Museo “Horse of the Americas”, en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y es el único artista extranjero expuesto en la Galería de Charles M. Russell, de Montana.

Cesáreo Bernaldo de Quirós, decía de Molina Camposl: “Molina Campos es el creador personalísimo de ese personaje que, derivando del gaucho legendario, a quien tanta gloria le cupo como soldado de Libertad y como montonero en las guerras intestinas, gesta sus últimas bizarrías dentro de su natural coraje. ...Su lápiz y su pincel fueron requiriendo trazos que la imaginación opulenta, bizarra, del artista, marcaba en el papel. Solo, sin academias ni maestros, traduciendo esa verdad que llevan los predestinados, fue contando Molina Campos todo lo que sabía y había percibido en el campo abierto, en el 'rodeo', en las 'fiestas', en la 'pulpería', y en ese enorme conocimiento de 'pilchas' y sus nombres, y pelos y marcas de 'montados'... Así fue plasmándose ese personaje suyo, el gaucho: el Gaucho de Molina Campos.”

Florencio Molina y Walt Disney

El gauchito volador

Goofy Goes Gaucho

En 1942, Walt Disney lo contrató para sus estudios en carácter de asesor, para la realización de varias películas de ambiente argentino. Esta relación profesional duró poco tiempo, ya que Molina Campos objetó la falta de rigor documental de los dibujos producidos en los Estudios Disney "el fausto" .
La relación de amistad perduró durante toda la vida, pero se malogró la idea de recrear sus queridos paisanos junto con Disney. De todos modos, su obra quedó plasmada en “Goofy Goes Gaucho” y “The Flying Gaucho”, presentados en la Argentina como “El burrito volador”. También colaboró en “Saludos Amigos”, una película que narra el viaje de Disney por Sudamérica. 


En ese año 1942  ilustra el “Fausto” de Estanislao del Campo, editado por la editorial Kraft.

En 1944, el pintor formalizó un contrato que se extendería por 10 años en forma consecutiva con la firma norteamericana Mineapolis-Moline, para la que ilustró entre 1944 y 1958 una serie de almanaques similares a los de Alpargatas, pero que incluyeron - por sugerencia suya- maquinaria agrícola de esa empresa. Además efectuaron afiches, estampillas y naipes y se reprodujeron los cuadros en diarios y revistas.

En 1946, “Vida Gaucha”, libro de texto para estudiantes de español en Estados Unidos. 
Dejó completos los dibujos para una edición de la “Tierra Purpúrea” de G. H. Hudson, y bosquejó ilustraciones para el “Martín Fierro” y “Don Segundo Sombra”.

En 1950 conquistó el Premio CLARIN, Medalla de Oro del V Salón de Dibujantes Argentinos.

En 1951, editaron también 12 laminas de los originales de ese año. 


En 1956 actuó en el cortometraje “Pampa Mansa”, que fue presentado en el Festival de Berlín, donde estuvo presente.

Luego del Festival de Berlín y ya de regreso al país, llevó a cabo en la galería Argentina, la que sería su última exposición. Estuvo integrada por 80 obras y el éxito fue total: se vendieron 70 cuadros. 
Tras el evento, el 16 de noviembre de 1959, se internó para hacerse una operación  donde falleció por una complicación cardíaca.
Florencio Molina Campos murió en Buenos Aires. Sus restos permanecieron en la bóveda familiar de la Recoleta hasta que, en la década del 70, fueron trasladados a instancias de Elvirita al Cementerio de Moreno, en donde permanecen.

Una treintena de exitosas exposiciones hicieron conocer sus originales en el país, en los Estados Unidos –donde tuviera en Edward Larocque Tinker un ferviente admirador-, en Francia y Alemania. Sus cuadros se encuentran en numerosos museos y colecciones privadas del mundo y realizó paneles para la South American House de Londres, ciudad en la que contaba con destacados admiradores.

El crítico de arte Rafael Squirru escribió en la Carpeta N° 1 Florencio Molina Campos, Buenos Aires, 1972: “Como pocas, la obra de Molina Campos plantea la espinosa problemática del creador en Argentina, desde su significado social hasta las peculiaridades de su estilo. El género caricaturesco al que pertenece el grueso de su producción, oscurece hasta cierto punto la trascendencia estética que, sin duda, tuvo desde sus comienzos. Aunque se conservan pocos dibujos de Molina, es evidente que, en ese aspecto que Ingres llamó la probidad del arte, es donde descuella la seguridad de un trazo fino y agudo puesto al servicio de su propia imaginería.”

Cuando Florencio Molina Campos murió, al decir de su amigo Edward Larocque Tinker, “el mundo perdió un genio que había dedicado su vida a llevar alegría a un mundo en tensión, por eso, qué mejor epitafio pudo haber tenido que este: Hizo sonreír mucho a millones”.
En vida  Molina fue miembro de numerosas instituciones culturales, artísticas, profesionales y folklóricas y sostenedor ferviente de la tradición de la patria que tanto amó.

Actualmente su única hija y su nieto dirigen F. Molina Campos Ediciones, única firma autorizada para editar productos con sus imágenes, con oficinas en Buenos Aires. Conjuntamente con la Fundación Florencio Molina Campos son quienes fomentan la difusión de la obra de este artista, emblema de argentinidad a nivel mundial.

HOMENAJES

SAN ANTONIO DE ARECO.- Museo que lleva el nombre de Molina Campos y que reúne 65 obras, recuerdos, fotos, libros y cuadros procedentes de la colección Octavio Caraballo (Fundación Las Lilas), impulsor de un proyecto.

 Monumento a Molina Campos en Escobar


FUENTES:

http://www.molinacampos.net/
http://es.wikipedia.org/
http://www.molinacampos.org/