Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

martes, 24 de agosto de 2010

24 DE AGOSTO DE 1788 NACE BARTOLOMÉ JOSÉ HIDALGO

EL POETA DE LA PATRIA

 PRIMEROS AÑOS
Siguiendo en general la obra de Falcao Espalter que es, sin duda, aun con las carencias que advertiremos llegado el caso, la más completa de las biografías de Hidalgo entre las publicadas hasta el presente. Bartolomé José Hidalgo nació en la ciudad de Montevideo, intramuros, el día 24 de agosto de 1788, hijo legítimo de Juan José Hidalgo y de Catalina Ximénez. Fue bautizado días después en la Matriz Vieja por el Cura y Vicario Pbro. Juan José Ortiz, actuando como testigo el sacristán mayor Agustín Doncel y siendo padrino Antonio de Castro, a quien se le hizo la cognación, debida al cargo cristiano que tomaba sobre sí, según consta en la correspondiente partida de bautismo que Martiniano Leguizamón fue el primero en publicar.

 Antigua Iglesia Matriz

Sus padres, aunque en la mencionada partida se dice que no dieron razón del lugar de donde eran naturales como asimismo los abuelos de Hidalgo, se declararon vecinos de Montevideo. Falcao Espalter opina que eran naturales de Buenos Aires, donde se casaron, trasladándose luego a Montevideo, donde tuvieron casi todos sus hijos. Estos, según parece, eran cinco: Cándida Ramona, nacida el 30 de agosto de 1781, fallecida a los tres años; Francisca Tomasa, que falleció el 6 de enero del mismo año, a los cuatro días de nacer; Catalina, casada con Fernando Chavarría y fallecida el 13 de enero de 1812 en Montevideo, nacida en Buenos Aires; María Antonia, cuya fecha y lugar de nacimiento se ignoran, y Bartolomé. En cuanto a la parentela de esta familia Hidalgo con otras del mismo nombre, residentes en Montevideo o Buenos Aires, nada se puede afirmar, excepto hipótesis que bien pueden resultar aventuradas. Falcao Espalter buscó larga­mente en los Libros de nacimientos y defunciones de la Catedral montevideana sin haber podido llegar a ninguna conclusión. Lo que puede conjeturarse sin esfuerzo es la extrema pobreza de la familia de Hidalgo, atendiendo al hecho de que las dos hermanas mayores fueron bautizadas de limosna, y la declaración del propio poeta que en 1819, muchos años después, expresa, en un billete familiar que Ángel Justiniano Carranza tuvo a la vista en 1876: "Ya he dicho que soy de una familia muy pobre, pero honrada, que soy hombre de bien y que éste es todo mi patrimonio..." .

 Poco se sabe de sus primeros años, excepto que a los doce años de edad parecería ya haber perdido a su padre. Su educación, dada la pobreza de la familia, seguramente proviene de la escuela de primeras letras instalada en el Convento de San Francisco y quizá completada por la enseñanza de algún sacerdote y la que hubiera podido adquirir solo y con libros prestados, cosa muy común, por otra parte, en la época. Aparece en 1803 como empleado en la casa de comercio de Martín José Artigas, padre del futuro caudillo. Allí, indudablemente, se convirtió en persona de confianza y en familiar de sus patrones. Así redacta en calidad de escribiente dos representaciones de la señora Francisca Artigas para ante la Junta de Monte Pío Real; sirve de testigo, en agosto 13 de 1805 en la licencia otorgada para el matrimonio de sus hijos José Gervasio Artigas y Rosalía Villagrán, por Martín José Artigas y Francisca Artigas; el día 14 del mismo mes actúa como testigo de la escritura mediante la cual Martín José Artigas deposita la cantidad de 3.000,00 pesos como dote de José Gervasio, y el 4 de noviembre de 1805 en la escritura por la cual se deposita la dote que entregó Rosalía Villagrán. Quizás fuera también por esta época que Hidalgo cultivara, además el oficio de barbero que tradicionalmente se le atribuye desde la breve noticia de Andrés Lamas a que nos hemos referido, y que fue corroborada luego por Ángel Justiniano Carranza.

 BARTOLOMÉ HIDALGO Y LA REVOLUCIÓN ORIENTAL

Del comercio de Martín José Artigas pasa Hidalgo a las oficinas de Real Hacienda en calidad de meritorio. Aparece en 1806 firmando como testigo, junto con Ventura Vázquez, la certificación que expide el diputado de Comercio de la Plaza de Montevideo Francisco Antonio Maciel en favor de Nicolás Herrera, designado en junta pública de comerciantes diputado ante el Rey de España. El año siguiente, con la finalidad de repeler la segunda invasión inglesa, el Ministro de la Real Hacienda, Francisco Antonio Maciel, recluta a todo su personal en el "Batallón de Partidarios de Montevideo"; integrando una de las compañías, figura Hidalgo como "Aventurero". Asiste al combate del Cardal el 20 de enero de 1807 y resulta ileso, según Falcao. Hacia 1808, ya retirados los ingleses, Hidalgo continúa en Montevideo. El "Padrón de la calle de San José... etc." que también cita Falcao, lo hace sospechar, así como el hecho de un poder general que le fue otorgado por José de Sosa.

En 1811, atraído por la causa de la emancipación se incorpora a las fuerzas que sitian a Montevideo, según lo dice él mismo. Ignoramos cómo y cuándo se produce dicha incorporación, porque no tenemos documentos fehacientes sobre ello. Lo único que hasta el momento sabemos, es que el 24 de agosto de 1811, con motivo de ciertas cartas dirigidas desde San José por su Comandante Militar a Rondeau y Artigas el día 6 de agosto, la "Gazeta de Montevideo" dice:"Las cartas escritas por el pedante cultiparlo Bartolomé Hidalgo, llevan en su contenido el desprecio y hacen conocer la futilidad del chucumeco que las ha escrito...". Parece ser que por entonces Hidalgo actuaba como secretario de Juan Francisco Vázquez.

Batalla de Las Piedras 1811

Falcao Espalter se pregunta si Hidalgo puede ser autor de cierta Proclama que circuló en Mercedes al llegar el General Manuel Belgrano a esa Villa en Agosto de 1811, firmada por Mariano Vega. Hemos visto que hasta el 6 del citado mes, Hidalgo estaba, seguramente, en San José. Por lo tanto, no parece muy probable el hecho, a pesar de que el 7 de setiembre, encontrándose en la Capilla de Mercedes redacta, según Ángel Justiniano Carranza, la Proclama que comienza: "Hijos de la Patria, mañana veréis entrar en esta gloriosa Capilla..." anunciando la llegada de tropas al mando del capitán José Ambrosio Carranza, y firmada por Mariano Vega. Carranza, que fuera enviado por José Rondeau, para prevenir un ataque de los portugueses contra Mercedes, encuentra allí a Hidalgo quien se pone a sus órdenes. Un oficio dirigido a la Junta Provisoria Gubernativa de Buenos Aires (cuyos borradores están escritos con letra de Hidalgo), datado el 17 de setiembre, donde historia su campaña, solicita para Hidalgo el cargo de Secretario que ya provisoriamente desempeñaba. El Triunvirato que sustituyó a la Junta responde el 5 de octubre en estos términos: "Y contestando a lo demás que en oficio separado de la misma fecha le representa, manifestando la necesidad que tiene de un sujeto de pulso y madurez que lo dirija y aconseje en el tiempo que dure el desempeño de su expedición, ha resuelto este Gobierno que el que propone para Secretario y en quien expresa concurren las buenas circunstancias de patriotismo y demás apreciables cualidades, continúe suministrándole sus luces, en la inteligencia que uno de los principales deberes de este Gobierno es demostrar a los beneméritos con pruebas reales, el aprecio a que se han hecho acreedores en sus servicios consagrados a la justa causa".

Encuentro entre Artigas y Rondeau -E.Laroche (1879-1940),

Más tarde, a raíz de la reconquista de Paysandú, que había sido tomada por los portugueses el 30 de agosto, Carranza comunica al Triunvirato el feliz acontecimiento el 8 de octubre y agrega: "Suplico se digne hacer librar el competente nombramiento de Comisario de la expedición de mi mando, con el sueldo que V. E. halle por conveniente al patriota D. Bartolomé Hidalgo, a quien ya se lo he propuesto a V. E. en la representación hecha por conducto de D. Manuel Haedo, pues es sujeto en quien están refundidas las circunstancias recomendables, capaces de causar la dirección y consejo de mi individuo, para conseguir el éxito de mis empresas, habiendo voluntariamente seguido a mi lado hasta este pueblo reconquistado encargado de diferentes ramos de mi dicha expedición".

Igualmente en el parte de la misma acción remitido a Rondeau el 9 de octubre, dice: "... me ha acompañado voluntariamente D. Bartolomé Hidalgo, quien desde que pisé la Capilla no se ha separado de mi lado, llevando la dirección de mis consejos y trabajando en obsequio de la Patria, todo cuanto le era posible en el cargo que provisoriamente le di de Comisario y Director por sus conocimientos, capaces de encargarse de cualquier otra Comisión". Los borradores de ambos documentos están, según Ángel Justiniano Carranza, escritos de puño y letra de Hidalgo y se conservan entre los papeles de la familia. Setembrino Pereda, por su parte, anota la fina ironía y el sentido bromístico que campea en la comunicación a la Junta, como obra de Hidalgo. El Triunvirato, que acababa de reemplazar a la Junta Gubernativa, respondió el 18 de octubre manifestando que "Mereciendo a este Gobierno la mayor consideración el arreglo y disciplina militar, como debido a los santos fines de la defensa de nuestros derechos, también deben hacerse extensivas sus providencias al nombramiento de comisarios del ejército, hasta cuyo caso de que ya está tratando, ha creído indispensable reservarlo y para el cual tendrá presente al benemérito patriota D. Bartolomé Hidalgo que V. recomienda en su citado oficio". Dueño de Paysandú, Carranza dedicó sus esfuerzos ayudado por Hidalgo a reparar los daños que los portugueses y españoles habían realizado en el pueblo y, pocos días después, se traslada al Cuartel General de Arroyo Seco conjuntamente con Hidalgo. Allí se encuentra con que los trabajos para lograr un armisticio entre ambas fuerzas iban favorablemente encaminados. Carranza e Hidalgo fueron recibidos con las mayores consideraciones, expresa Ángel Justiniano Carranza: " El numen festivo de éste (Hidalgo) tuvo oportunidad de exhibirse con aplauso, en las reuniones de baile y ambigús dadas por aquel General (Rondeau) en celebración de la paz improvisando con tal motivo brindis en verso llenos de patriotismo y de sal ática"

En Montevideo Elío como Virrey del Río de la Plata (1811)

La nueva del armisticio circuló oficialmente por todos los pueblos de la Banda Oriental y el sitio mismo comenzó a levantarse sin esperar su aprobación por el Triunvirato de Buenos Aires. Rondeau envió una circular, el 11 de octubre, ordenando la suspensión de hostilidades y Carranza tornó a su puesto dejando a Hidalgo en el Cuartel General, encargado de múltiples diligencias. Ya en Paysandú se encuentra Carranza con que los realistas se movían para atacar nuevamente la población. Da parte de ello a Rondeau, y termina: "... Estimaré me despache a toda prisa a mi director D. Bartolomé Hidalgo, que sin él no puedo moverme". Mientras tanto, Carranza recibe seguridades de que no será atacado, por notas del 29 de octubre, e Hidalgo, ya desde Mercedes, le escribe el 31 de octubre: "Compañero: a los cinco días volví del ejército y remití una carretilla para municiones que juzgo tendrá hoi mismo". "Estoy enterado del ataque que V. iba a dar a Chain -crea V. que si yo me hubiera encontrado en él, no se queda riendo— y cuando nos veamos que será pronto le diré el modo de atacarlo y quedar a cubierto". Carta en que retoza, como en todas las suyas, el espíritu chacotón del poeta. Al mismo tiempo, ya ratificado por ambas partes el armisticio, el 24 de octubre Artigas emprende con sus fuerzas y el pueblo oriental la marcha hacia el Norte. Le escribe a Carranza desde Arroyo Grande el 30 de octubre, desde El Perdido el 2 de noviembre, y desde Colólo el 3 de noviembre tratando de atraerle a su causa y conociendo, sin duda, la influencia que los consejos de Hidalgo tenían sobre Carranza, escribe también a aquél una carta particular cuyo contenido no se conoce y le adjunta un oficio para Carranza en el mismo sentido. Hidalgo le escribe a Carranza desde Mercedes el 31 de octubre  adjuntándole una proclama para que sea publicada. Le hace saber a Artigas los resultados de su gestión, en una carta cuyo contenido se desconoce y que es, posiblemente, la que menciona Artigas en su contestación que citan Pereda y Falcao Espalter y que parece ser de los primeros días de noviembre. Carranza, al parecer, primero quedó conforme con las sugestiones de Artigas, a juzgar por la carta que el mismo 31 de octubre escribió al Sargento Mayor José Ignacio Aguirre incitándolo a unirse a ellos, citada por Ariosto Fernández. Sin embargo, Ángel Justiniano Carranza, afirma que su antecesor desechó las proposiciones de Artigas y, en cumplimiento del armisticio, marchó hacia Buenos Aires, por la Bajada, ciudad de Paraná.

Según Setembrino E. Pereda, Bartolomé Hidalgo regresó, sin  tropas,  en  dirección a   Montevideo  con  el  propósito  de incorporarse a las milicias orientales. Fueron inútiles, dice Carranza, los esfuerzos de Artigas para atraer a su amigo Hidalgo. Este queda, pues, con la idea de unirse al caudillo. No es posible precisar la fecha en que realmente lo hizo —si lo hizo— aunque todos sus biógrafos están de acuerdo en que formó parte del Éxodo. También por esa fecha, aproximadamente los primeros días de noviembre, en el trayecto de Paysandú a Salto compone —según la mayor parte de sus críticos,— las Octavas Orientales o Marcha Nacional Oriental, o la versión primitiva de la misma. Luego veremos lo que hay de cierto al respecto. El hecho es que no obstante no decirlo él mismo, ni figura en el Padrón de Familias que acompañaban a Artigas, cosa explicable si se considera que Hidalgo era soltero, o que podría por su condición de Secretario estar asimilado al personal militar, que no figura en el Padrón, y que —cosa aún más extraña— no figura ni una sola vez entre los escribientes o secretarios de Artigas, cuando no era de despreciar —dada la época— su indudable talento ni su bellísima letra. Hidalgo, según parece, estuvo en el Éxodo. Allí recibe el nombramiento de Comisario Interino de Guerra del Ejército Patriota en el Uruguay, fechado el 22 de febrero de 1812.
Éxodo del Pueblo Oriental - Óleo de Guillermo Rodríguez.

En junio del mismo año Manuel de Sarratea, Jefe del Ejército del Norte se traslada al Ayuí. Allí, "a su influencia y promesas se debe la causa que determinó la actitud asumida por algunos jefes y distinguidos ciudadanos orientales, quienes abandonan las filas de Artigas para engrosar el contingente militar de aquél, entre los cuales figuran Ventura Vázquez Feijóo, Joaquín Suárez, etc. y Bartolomé Hidalgo", expresa Ariosto Fernández . La exactitud de este dato se ve corroborada cuando sabemos que el 1º de agosto del mismo año Hidalgo es designado Administrador de Correos y Postas del Ejército en la Banda Oriental por el mismo Sarratea, según Galván Moreno. Desempeña el cargo durante todo el Segundo sitio de Montevideo, en el cual, como dice él mismo, "dígase si fuera del más exacto cumplimiento por mis deberes, se me conoció alguna vez mezclado en partidos, reuniones, ni juntas". Puede aseverarse que Hidalgo no militó en el círculo de civiles y militares, que en el campamento de Sarratea situado en la Villa del Arroyo de la China se mostraron desafectos a Artigas, cuyo alejamiento de la Banda Oriental el caudillo exigió el 8 de enero de 1813, como condición previa para incorporarse al sitio de Montevideo hecho que se produjo el 26 de febrero. Bartolomé Hidalgo firma el acta de ratificación de la elección de Diputados por Montevideo a la Asamblea Constituyente el 15 de julio de 1813 y a la entrada de los porteños en dicha ciudad se hace cargo, en forma interina, por orden de Alvear, de la Administración de Correos de Montevideo, el 9 de julio de 1814, y también en forma interina, por disposición del Delegado Extraordinario Nicolás Rodríguez Peña, se envía oficio al Cabildo nombrándole Secretario Interino el 19 de julio de 1814. Jura el día 21 y firma las correspondientes actas hasta el 4 de agosto pues el día 6 se le comunica que cesa en su cargo de Secretario del Cabildo a efectos de que se dedicara enteramente a la Administración de Correos.



Desde esta Administración Hidalgo remite el día 13 un extenso informe a Gervasio Antonio de Posadas, a la sazón Director Supremo, sobre la situación del Correo, y luego de una enconada lucha de influencias entre Hidalgo, apoyado al parecer por Alvear, y Francisco Antonio Luaces para proveer en propiedad el puesto, fue nombrado el Capitán del Regimiento de Dragones de la Patria Antonio Luso, el 3 de octubre. Hidalgo escribe una patética carta que comienza "Mi venerado Jefe y Señor...", el día 18, al Director Posadas, quien ya le había asignado el cargo de Oficial 2º de la Tesorería de Hacienda de Montevideo.

Al retiro de las tropas argentinas de Montevideo y a la entrada como Gobernador Intendente de la Plaza el Coronel Fernando Otorgués, el 26 de febrero de 1815, Hidalgo, que había quedado en la ciudad ejerciendo, presumiblemente, el mismo cargo, ocupa, según Falcao Espalter interinamente el Ministerio de Hacienda, posiblemente a causa de la enfermedad de Jacinto Acuña de Figueroa, quien lo sustituye el 9 de marzo. El 18 de abril Otorgués aprueba las designaciones hechas por Acuña de Figueroa para su Oficina, designando a Hidalgo como Oficial Mayor "substituto de Vd. en sus ocupaciones y enfermedades con 800 pesos anuales". Hidalgo alterna pues con Acuña de Figueroa en el desempeño del Ministerio de Hacienda. El 10 de mayo se le entrega el manejo de la Tesorería "por ser sujeto muy acreedor a esta confianza por su delicadeza, inteligencia y conocimientos", dice Acuña de Figueroa. De esta manera fue designado Hidalgo Ministro interino de Hacienda. Hidalgo maneja puntualmente los asuntos del Ministerio, contrata con Guillermo Stewart un importante empréstito el 29 de julio, mientras el día 10 se trataba en el Cabildo si se removería a Hidalgo del cargo que desempeñaba eficientemente. El asunto queda en suspenso hasta el día 14 en que se quedó en proponer a Pedro Elisondo, Ministro de la Caja de la Provincia. El 1º de agosto de 1815 Artigas oficia al Cabildo haber recibido del Ministro Interino de Hacienda, D. Bartolomé Hidalgo, una representación y varios documentos "yo —dice— le he respuesto que recabe de V. E. los documentos precisos de su comportamiento para continuar en dicho ministerio... no ignora V. E. la delicadeza del asunto, y ella debe empeñarse a resolver con madurez para no llevar en adelante las consecuencias".
Se ve claramente que Artigas no veía con demasiado entusiasmo que el cargo en propiedad pasase a Hidalgo. Tan es así, que el 12 de agosto, por su orden expresa se designó a Pedro Elisondo. Acuña de Figueroa se hace, no obstante, cargo de la Administración de la Caja de la Provincia, bajo inventario "con una demostración de la entrada y salida de caudales correspondiente al tiempo del actual Ministro D. Bartolomé Hidalgo". La nota del Cabildo, comunicándole a Hidalgo dicha resolución, dice así: "Sin agraviar el honor de Vd. y sin tener por objeto este gobierno desaprobar su comportación en el tiempo que ha desempeñado ese Ministerio..." Pedro Elisondo no aceptó el destino conferido y el Cabildo hubo de recurrir nuevamente a Acuña de Figueroa, quien, no obstante su enfermedad —con la colaboración de Hidalgo— ya repuesto en el cargo de Oficial 1º reasumió las funciones del Ministerio.

A comienzos del año 1816, el 30 de enero, un grupo de aficionados resolvió realizar una función teatral en la Casa de Comedias (Coliseo). Ellos realizaron por sí mismos todo, incluso las invitaciones en verso, que no sería aventurado adjudicar a Hidalgo.
 "Al Bello Sexo. Gratitud
 Es obsequiaros un deber tan justo,
 Que los Patriotas quieren
 Al Teatro concurráis, si es vuestro gusto,
 (Que esto a todo prefieren)
 Función teatral intentan atrevidos
 Dar el 30 de Enero,
Y un baile que os presentan comedidos
Con afecto sincero".
 Después de cantar la canción patriótica, representaron una pieza militar titulada "El amor filial", luego se declamó el unipersonal "Sentimiento de un patricio" obra de Hidalgo, y finalizó la función con el saínete "La Burla del posadero". Más tarde hubo un baile general que duró hasta las primeras horas del día siguiente.

El Cabildo montevideano ofrece por entonces a Hidalgo la dirección del Coliseo, con un sueldo de 40 pesos mensuales, según Falcao Espalter. Agrega el mismo que existen recibos firmados por él, en esa calidad, hasta el 30 de mayo del año 1817. El padrón urbano, levantado por León Ellauri y Pinto Gómez, a 29 de febrero, dice que vivía en la calle San Miguel (hoy Piedras) en la casa señalada con el número 72. Al sobrevenir las fiestas mayas, Hidalgo colabora escribiendo las cuatro inscripciones colocadas en los frentes de la pirámide erigida en la plaza de la ciudad. Por otra parte, en el Coliseo de su dirección, en consonancia con el nuevo gusto de la época, se representa la tragedia moderna americana titulada:" El Seripo, cacique de los Timbúes", en la noche del 24 de mayo y" Roma Libre o el Bruto", tragedia en cinco actos, en la noche del día 25.

En agosto de 1816, al ser amenazada la Provincia por la invasión portuguesa, Hidalgo se ocupa en diversos puntos de recolectar tropas para repeler la agresión. Desde San Carlos, escribe a Fructuoso Rivera una muy pintoresca carta contándole sus gestiones para conseguir tropas y dinero: "...Ayer reuní al vecindario en nombre de V. les hablé con la eloqúencia de Cicerón, en fin 288 pesos cayeron..." expresa el 25 de agosto, y a Julián Munis los días 25 y 30 de agosto. Escribe por entonces la Marcha Nacional Oriental. Más tarde, en el mes de noviembre, cuando ya la situación de la Provincia se hacía angustiosa por el avance portugués, Hidalgo forma parte conjuntamente con Francisco Bauzá en la segunda de las embajadas dirigidas por el Cabildo a Buenos Aires, en procura de auxilio. La primera diputación había sido la de Victorio García de Zúñiga. Tanto la primera como la segunda misión, según Falcao Espalter, no disponían de plenos poderes para tratar sino más bien el carácter de gestiones oficiosas. Los cabildantes Juan José Duran y Juan Francisco Giró que integraron la tercera misión a Buenos Aires el 6 de diciembre, llevaban, en cambio, plenos poderes para pactar con Juan Martín de Pueyrredón. Se concluyó el Tratado ya conocido. Hidalgo en ese tiempo viajó repetidamente a Buenos Aires llevando y trayendo pliegos y según parece conquistó la simpatía del Director Supremo quien escribe a Barreiro el 8 de diciembre "... Regresa el caballero Hidalgo con la noticia que hemos querido anticipar a V. y a ese digno Pueblo de quedar firmada la Unión de esa y esta Banda; ... El Sor. de Hidalgo ha mostrado su noble empeño por la salvación del País. Distíngalo V." y el 9 de diciembre Duran escribe a Barreiro: "... el conductor de ésta como igualmente de los pliegos lo será Don Bartolomé Hidalgo que regresa".
Embarque de las tropas brasileñas en la  Playa Grande. Expedición contra Montevideo (1816), de Jean-Baptiste Debret muestra como el rey Juan VI pasa revista, en su cumpleaños, a sus tropas destinadas a la invasión de la Banda Oriental.

Consumada la ocupación de Montevideo por las tropas portuguesas al mando de Lecor, Hidalgo que no había seguido al Cabildo en minoría que se retiró hacia Canelones, continúa en Montevideo dirigiendo el Coliseo y haciendo, según Falcao Espalter una vida sumamente retirada. Un arbitrio destinado a procurar fondos para el Coliseo fracasa en el Cabildo e Hidalgo, que a lo que parece por una carta de Joaquín de la Sagra y Périz estaba de corrector en el mismo teatro en mayo de 1817, sigue su vida retirada. Mantiene un pleito con su cuñado Fernando Echeverría por una suma de 204 patacones que le prestara en 1816, el cual pleito empieza en diciembre de 1817 y termina en abril de 1818. Para esa fecha, según Falcao Espalter, Hidalgo, que había realizado frecuentes viajes a Buenos Aires en enero y febrero, se había radicado con su madre y su hermana María Antonia en la vecina ciudad en marzo de 1818. No existen huellas del proceso, dice el mismo autor, que hubiera podido hacérsele con el fin de extrañarle del país, ni es verosímil tal hipótesis. Hidalgo se fue porque tal fue su voluntad, para no ver la humillación de su país ante el extranjero y quizá con el propósito de contribuir a su liberación.

La época bonaerense de nuestro poeta no es pródiga en datos biográficos. El mismo expresa en 1820 que "después de mi arribo a esta ciudad (Buenos Aires) fui solicitado para ocupar un destino en la Secretaría de Gobierno... agradecí esta distinción a la persona que me la quería dispensar y le contesté que todo el mundo sabe que dije entonces y después: que yo no había venido a emplearme sino a trabajar honradamente como estaba acostumbrado a hacerlo desde antes de la revolución para mantener una madre infeliz cuya subsistencia dependía y depende del sudor de mi rostro". Falcao Espalter afirma que rehusó todo empleo público aunque —dice— no ha podido averiguar qué género de labor libre pudo emprender.

En cambio, sin mayores precisiones se dice en el "Diccionario Histórico Argentino" que Bartolomé Hidalgo "más tarde obtenía un empleo en la Administración pública bonaerense que a mediados de 1822 abandonó con licencia por enfermedad". También Zeballos habla de un empleo de Oficial 2° en la Tesorería de la Aduana de Buenos Aires, lo cual constituye un evidente error: por la fecha que da (7 de octubre de 1814) se trata del cargo que vimos que recibió en la Tesorería de Hacienda de Montevideo.

Leguizamón habla de un puesto en la Tesorería de la Aduana que comenzó a desempeñar en 1818, dato que repite Oyuela. El caso es que no ha sido posible lograr documentación fehaciente de ello. Lo que es indudable es que durante su estancia en Buenos Aires comienza seguramente su producción gauchesca, conjuntamente con la manera culta a que ya de tiempo atrás se dedicaba. Así sabemos que el 13 de mayo de 1818 estaba a la venta el Cielito compuesto por un gaucho para cantar la acción de Maypú, y, una semana más tarde El Triunfo.
El año siguiente, hacia julio, fue el sospechado autor de cierta tonadilla que debió cantarse el día 10 y en la que se ofendía a los militares argentinos. Hidalgo se apresuró a negar su paternidad en un extenso comunicado del 13 de julio diciendo que "quien por diferentes ocasiones ha hecho de los defensores de la patria el justo elogio que merecen, era preciso que tuviera desorganizadas las potencias para borrar con una mano lo que escribió con la otra".
Hacia fines de 1819 o principios de 1820, ante el anuncio de una expedición española de 24.000 veteranos que se alistaban en Cádiz para venir en socorro de los ejércitos y armadas del Rey, batidas en el Río de la Plata, a las órdenes del General Conde de la Bisbal, de cuya existencia da la "Gaceta de Buenos Aires" el 10 de noviembre, noticias detalladas, Hidalgo publica el Cielito a la Venida de la Expedición, en una hoja suelta, sin fecha ni firma, impreso por la Imprenta de Alvarez.

En 1820, el 26 de marzo se casa con Juana Cortina, natural de Buenos Aires, hija de Pedro Cortina y de Manuela Gómez, ante el Notario Mayor Eclesiástico P. Silverio Alonso Martínez que había sido uno de los primeros en proclamar la Banda Oriental libre de la dominación española. Poco tiempo después se casaba su hermana María Antonia con Bruno Gutiérrez que fueron padres de Juan Francisco Gutiérrez, padre a su vez de José María Eduardo, el novelista popular, autor de Juan Moreira, y Ricardo Gutiérrez el poeta, los que resultaron sobrinos nietos de Bartolomé Hidalgo. Por otro lado, María Antonia Cortina, hermana de la esposa de Hidalgo, casó con Miguel Antonio Sáenz, tuvieron una hija -Mariquita- que a su vez casó con Juan Francisco Gutiérrez, y tuvieron los hijos ya nombrados. De modo que el parentesco de Hidalgo con los Gutiérrez es doble.
El mismo año de 1820, hacia agosto, según expresa Leguizamón aparece "Un gaucho de la Guardia de Monte" contesta el Manifiesto de Fernando VII y saluda al Conde de Casa Flores con el siguiente cielito escrito en su idioma, una hoja suelta, también sin firma, editada por la Imprenta de los Niños Expósitos. Se refiere a una publicación aparecida en agosto de 1820: el manifiesto y su contestación, por la Imprenta de los Niños Expósitos, y el segundo por la de la Independencia, según Zinny. En cuanto a su contenido, Carranza da una cumplida explicación: "Ese Manifiesto o proclama de Fernando VII era dirigido a los habitantes de ultramar, y se distribuyó en Buenos Aires por manos incógnitas a varios empleados y personas respetables, acompañado con oficios del Conde de Casa Flores, residente en la Corte de Río de Janeiro. Llevados dichos pliegos a conocimiento del Gobierno (septiembre de 1820) fueron pasados al Fiscal de Estado, interesando su celo a efecto de que se persiguiera al editor, pues era reimpreso en esta ciudad por lo que al principio se le creyó apócrifo llamándosele hecho clandestino. Salió una Impugnación por vía de respuesta que lo desbarataba".

Al año siguiente, publica el "Cielito Patriótico del gaucho Román Contreras", compuesto en honor del ejército libertador del Alto Perú, en hoja suelta, sin fecha ni firma, por la Imprenta de Alvarez. Zinny lo da como publicado en el mes de diciembre de 1820, pero con mayor acierto Leguizamón lo sitúa en el año 1821, pues —dice— las noticias debieron demorar más de un mes en llegar a Buenos Aires.

 Estatua en la Plaza de Mayo (Buenos Aires) de Manuel Belgrano, uno de los principales líderes revolucionarios,  de los ejércitos independentistas enviados al Paraguay y al Alto Perú.(Louis-Robert Carrier-Belleuse (1848-1913) Foto de- w:es:Usuario:Barcex.)
Del mismo año data el "Diálogo patriótico interesante". Dicho Diálogo, que aparece sin firma ni pie de imprenta, debió ser publicado en el mes de enero de 1821, pues inmediatamente sale, sin fecha también, en la "Matrona Comentadora de las Cuatro Periodistas" un violento artículo que lo ataca y al que contesta Hidalgo el 6 de febrero con el folleto El autor del diálogo entre Jacinto Chaño y Ramón Contreras contesta a los cargos que se le hacen por la Comentadora, firmado B. H., de 8 páginas e impreso por la Imprenta de Alvarez. Ignoramos qué motivos pudieron existir para originar un ataque tan descomedido al Diálogo en sí. Pudiera ser que el ataque estuviera dirigido a Manuel Cavia, de quien la enemistad con el Padre Castañeda era notoria. Hidalgo, en el folleto, se defiende hábilmente evitando —eso sí— citar sus amistades artiguistas y los cargos de que disfrutó en el período en que Artigas tuvo el máximo poder en la Provincia Oriental.

Entre febrero y junio de 1821, según Leguizamón aparece el Nuevo diálogo patriótico entre Ramón Contreras, gaucho de la Guardia del Monte y Jacinto Chano, capataz de una estancia en las Islas del Tordillo, también publicado en Buenos Aires, por la imprenta de Alvarez, sin fecha ni firma.

Parecería que el autor, ya prevenido por la violencia del ataque que recibió su anterior Diálogo, habría resuelto no tocar temas actuales y sí evocaciones de las luchas pasadas, en su mayor parte. A mediados del año 1821, Esteban de Luca le dirige un romance, Al poeta Bartolomé Hidalgo, incitándole a cantar la restauración de Lima, llamándole con el nombre arcádico de Dalia, según la moda de la época. Hidalgo atiende el pedido y escribe, ya sumamente atacado de la enfermedad que habría de llevarle a la tumba, el último de sus cielitos: Al triunfo de Lima y el Callao. Cielito patriótico que compuso el gaucho Ramón Contreras, publicado en una hoja suelta por la Imprenta de Alvarez sin firma ni fecha, aunque posiblemente date de fines de setiembre de 1821, según Leguizamón.
 Finalmente da a las prensas en el año 1822 su último diálogo, la Relación que hace el gaucho Ramón Contreras a Jacinto Chano de todo lo que vio en las fiestas Mayas de Buenos Ayres en el año 1822, seguramente publicado en folleto, aunque éste no ha llegado hasta nosotros. El estado de su salud desmejoraba día a día, y su pobreza había llegado a ser tan grande que se veía obligado, para mantener su hogar, a vender sus composiciones en la calle.
La enfermedad que lo aquejaba le obliga a buscar refugio en el pobre caserío de Morón, donde fallece el 27 ó 28 de noviembre de 1822, siendo sepultado Oficio mayor cantado, vigilia cuatro posas y misa, después de haber recibido todos los sacramentos, como reza la partida descubierta por Martiniano Leguizamón.
FUENTE -http://letras-uruguay.espaciolatino.com