Mucho más que una violación de los Derechos Humanos
La desaparición forzada se usa
a menudo como estrategia para infundir el terror en los ciudadanos. La
sensación de inseguridad que esa práctica genera no se limita a los parientes
próximos del desaparecido, sino que afecta a su comunidad y al conjunto de la
sociedad.
La desaparición forzada se ha
convertido en un problema mundial que no afecta únicamente a una región
concreta del mundo. Las desapariciones forzadas, que en su día fueron
principalmente el producto de las dictaduras militares, pueden perpetrarse hoy
día en situaciones complejas de conflicto interno, especialmente como método de
represión política de los oponentes. Es motivo de especial preocupación:
El acoso de los defensores de
los derechos humanos, los parientes de las víctimas, los testigos y los
abogados que se ocupan de los casos de desaparición forzada;
el uso por los Estados de la
lucha contra el terrorismo como excusa para el incumplimiento de sus
obligaciones;
y la todavía generalizada
impunidad por la práctica de la desaparición forzada.
Debe prestarse también
especial atención a los grupos de personas especialmente vulnerables, como los
niños y las personas con discapacidad.
Cientos de miles de personas
han desaparecido durante conflictos o períodos de represión en al menos 85
países de todo el mundo.
¿A quién afecta?
A las propias víctimas
Las víctimas, muchas veces
torturadas y siempre temerosas de perder la vida, y para los miembros de la
familia, que no saben la suerte corrida por sus seres queridos y cuyas
emociones oscilan entre la esperanza y la desesperación, cavilando y esperando,
a veces durante años, noticias que acaso nunca lleguen. Las víctimas saben bien
que sus familias desconocen su paradero y que son escasas las posibilidades de
que alguien venga a ayudarlas. Al habérselas separado del ámbito protector de
la ley y al haber "desaparecido" de la sociedad, se encuentran, de
hecho, privadas de todos sus derechos y a merced de sus aprehensores.
Incluso si la muerte no es el
desenlace final y tarde o temprano, terminada la pesadilla, quedan libres, las
víctimas pueden sufrir durante largo tiempo las cicatrices físicas y
psicológicas de esa forma de deshumanización y de la brutalidad y la tortura
que con frecuencia la acompañan.
A los amigos y familiares de
las víctimas
La familia y los amigos de las
personas desaparecidas sufren una angustia mental lenta, ignorando si la
víctima vive aún y, de ser así, dónde se encuentra recluida, en qué condiciones
y cuál es su estado de salud. Además, conscientes de que ellos también están
amenazados, saben que pueden correr la misma suerte y que el mero hecho de
indagar la verdad tal vez les exponga a un peligro aún mayor.
La angustia de la familia se
ve intensificada con frecuencia por las consecuencias materiales que tiene la
desaparición. El desaparecido suele ser el principal sostén económico de la
familia. También puede ser el único miembro de la familia capaz de cultivar el
campo o administrar el negocio familiar. La conmoción emocional resulta pues
agudizada por las privaciones materiales, agravadas a su vez por los gastos que
hay que afrontar si los familiares deciden emprender la búsqueda. Además, no
saben cuándo va a regresar, si es que regresa, el ser querido, lo que dificulta
su adaptación a la nueva situación. En algunos casos, la legislación nacional
puede hacer imposible recibir pensiones u otras ayudas si no existe un
certificado de defunción. El resultado es a menudo la marginación económica y
social.
Las graves privaciones
económicas que a menudo acompañan a una desaparición afectan con más frecuencia
a las mujeres, además, son las mujeres las que están más a menudo al frente de
la lucha para solucionar las desapariciones de miembros de su familia. A ese
título pueden sufrir intimidación, persecución y represalias. Cuando las
mujeres son las víctimas de desapariciones, se hacen particularmente
vulnerables a la violencia sexual y de otro tipo.
Los niños también pueden ser
víctimas de las desapariciones, tanto directa como indirectamente. La
desaparición de un niño contraviene claramente varias disposiciones de la
Convención sobre los Derechos del Niño, incluso su derecho a una identidad
personal. Privar al niño de uno de sus padres a causa de una desaparición es
también violar gravemente sus derechos.
Comunidades
Las comunidades están
directamente afectadas por la desaparición de sostén de la familia, y la
degradación de la situación de las familias económica y su marginación social.
La desaparición forzada se ha
usado a menudo como estrategia para infundir el terror en los ciudadanos. La
sensación de inseguridad que esa práctica genera no se limita a los parientes
próximos del desaparecido, sino que afecta a su comunidad y al conjunto de la
sociedad.
Definición
La
familia y los amigos de las personas desaparecidas sufren una angustia mental
lenta, ignorando si la víctima vive aún y, de ser así, dónde se encuentra
recluida, en qué condiciones y cuál es su estado de salud.
Foto:ACNUDH
México.
Según la Declaración sobre la
protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, proclamada
por la Asamblea General en su resolución 47/133, de 18 de diciembre de 1992,
como conjunto de principios que deben ser aplicados por todos los Estados, se
producen desapariciones forzadas siempre que:
"se arreste, detenga o
traslade contra su voluntad a las personas, o que estas resulten privadas de su
libertad de alguna otra forma por agentes gubernamentales de cualquier sector o
nivel, por grupos organizados o por particulares que actúan en nombre del Gobierno
o con su apoyo directo o indirecto, su autorización o su asentimiento, y
queluego se niegan a revelar la suerte o el paradero de esas personas o a
reconocer que están privadas de la libertad, sustrayéndolas así a la protección
de la ley".
Una grave violación de los derechos humanos
Las víctimas de
desapariciones, al haberlas separado del ámbito protector de la ley y al haber
"desaparecido" de la sociedad, se encuentran, de hecho, privadas de
todos sus derechos y a merced de sus aprehensores. Algunos de los derechos
humanos que las desapariciones forzadas violan con regularidad son:
El derecho al reconocimiento
de la personalidad jurídica;
El derecho a la libertad y
seguridad de la persona;;
El derecho a no ser sometido a
torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes;
El derecho a la vida, en caso
de muerte de la persona desaparecida;
El derecho a una identidad;
El derecho a un juicio
imparcial y a las debidas garantías judiciales;
El derecho a un recurso
efectivo, con reparación e indemnización;
El derecho a conocer la verdad
sobre las circunstancias de la desaparición.
Las desapariciones también
suponen en general una violación de diversos derechos de carácter económico,
social y cultural, tanto para las víctimas, así como sus familias:
El derecho a la protección y a
la asistencia a la familia;
El derecho a un nivel de vida
adecuado;
El derecho a la salud;
El derecho a la educación.
Tanto el Estatuto de Roma de
la Corte Penal Internacional, que entró en vigor el 1 de julio de 2002, como la
Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las
desapariciones forzadas, aprobada por la Asamblea General de la ONU el 20 de
diciembre de 2006, establecen que cuando, como parte de un ataque generalizado
o sistemático dirigido a cualquier población civil, se cometa una «desaparición
forzada», ésta se calificará como un crimen contra la humanidad y, por tanto,
no prescribirá. Se dará a las familias de las víctimas el derecho a obtener
reparación y a exigir la verdad sobre la desaparición de sus seres queridos.
El origen del Día Internacional
El 21 de diciembre de 2010, la
Asamblea General, en virtud de la resolución A/RES/65/209, expresó su
preocupación, en particular, por el aumento de las desapariciones forzadas o
involuntarias en diversas regiones del mundo, como los arrestos, las
detenciones y los secuestros cuando son parte de las desapariciones forzadas o
equivalen a ellas, y por el creciente número de denuncias de actos de
hostigamiento, maltrato e intimidación padecidos por testigos de desapariciones
o familiares de personas que han desaparecido.
Asimismo, la resolución acoge
con beneplácito la aprobación de la Convención Internacional para la protección
de todas las personas contra las desapariciones forzadas y decide declarar el
30 de agosto Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que
comenzó a observarse en 2011.
SITUACIÓN
EN URUGUAY
La situación de Víctimas de
Desapariciones Forzadas en Uruguay sigue siendo un tema de gran preocupación y
lucha. A pesar de los avances como leyes reparatorias, creación de fiscalías
especializadas y sentencias, persisten muchas deudas en materia de verdad y
justicia. La desaparición forzada es considerada un crimen de Estado que no ha
terminado, y las Fuerzas Armadas continúan reteniendo información vital sobre
el paradero de las personas desaparecidas. Las familias llevan más de 40 años
reclamando respuestas y exigiendo al Estado un compromiso completo para
esclarecer estos delitos y garantizar no repetición.
Adicionalmente, el Grupo de
Trabajo de Naciones Unidas ha señalado pocos avances judiciales, con muy pocas
condenas, y ha llamado a un fortalecimiento de la Fiscalía y a medidas para
facilitar el acceso a la justicia y reparación para las víctimas. También
señala que la situación de desapariciones no solo afecta a víctimas de la
dictadura, sino que hay casos de niñas, niños y adolescentes desaparecidos
vinculados a trata y explotación, con insuficientes políticas para estos casos.
En agosto 2025 se realizaron
conmemoraciones y eventos para reafirmar la búsqueda como política de Estado,
exigiendo mayor compromiso gubernamental para avanzar en verdad, justicia y
reparación, con la participación activa de familiares y sociedad civil.
https://www.un.org/es/observances/victims-enforced-disappearance
https://ippdh.mercosur.int/30-de-agosto-dia-internacional-de-las-victimas-de-desaparicion
https://desaparecidos.org.uy/2025/05/conferencia-de-prensa-30a-marcha-del-silencio/
https://mediospublicos.uy/30-de-agosto-dia-internacional-de-las-desapariciones-forzada
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