Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

miércoles, 17 de octubre de 2012

17 DE OCTUBRE NACÍA JOSÉ FRUCTUOSO RIVERA

 EL PRIMER PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DEL URUGUAY

Daguerrotipo de Rivera de autor anónimo

José Fructuoso Rivera nació el 17 de octubre de 1784 en Paysandú, Melo.
Militar y político uruguayo considerado una de las  figuras de la emancipación de la Banda Oriental, así como de los primeros años de historia del Uruguay independiente. 
Fue el primer presidente constitucional de la República (1830-1834), a cuya presidencia accedió de nuevo en dos ocasiones (1838-1839 y 1839-1843).
Era hijo de un español originario de la provincia andaluza de Córdoba y de una bonaerense,.

Tares de campo -Grabado de época


De joven, trabajó en la finca paterna dedicada a la ganadería, especialmente en los terrenos que dirigía su hermano mayor, Félix, en lo que hoy es el departamento de Durazno.

"Grito de Asencio, pintura de Enrique Castell Capurro- 28 de febrero de 1811
  El 18 de mayo de 1811 Rivera se encontraba entre las tropas de Artigas que derrotaron a los españoles en la batalla de Las Piedras.

José Fructuoso Rivera combatió en las guerras de emancipación que la Banda Oriental mantuvo, primero contra la presencia colonial de España y, más tarde, contra la breve dominación de Portugal. De hecho, participó en las luchas independentistas desde sus mismos comienzos, incorporándose enseguida a las filas de los patriotas criollos Pedro Viera y Venancio Benavides, anunciadores de la liberación uruguaya por medio del llamado Grito de Asencio el 28 de febrero de 1811. Dos meses más tarde, Rivera participó en la conquista de la localidad de Colla. Ese mismo año se unió a su hermano Félix, quien se había sumado a su vez a las filas del insurgente José Gervasio Artigas. El 18 de mayo de 1811 Rivera se encontraba entre las tropas de Artigas que derrotaron a los españoles en la batalla de Las Piedras.
Batalla de Tres Árboles

En 1816, cuando los independentistas parecían derrotar definitivamente a los realistas españoles, los portugueses establecidos en Brasil invadieron la Banda Oriental, cuya conquista finalizaron cinco años más tarde. Rivera siguió combatiendo por la independencia de la Banda Oriental practicando la guerra de guerrillas. 
En marzo de 1820, dos meses después de la derrota en la batalla de Tacuarembó de otro insurgente uruguayo, el coronel Andrés Latorre, el propio Rivera fue vencido por los portugueses en la batalla de Tres Árboles. Tras este revés, acordó con las autoridades portuguesas un armisticio que le permitió seguir como oficial militar en el ejército colonial de Portugal destacado en territorio brasileño.

Ya en 1821, firmó el acta que determinaba que las tierras paraguayas pasaran a integrarse Portugal con la denominación de Provincia Cisplatina. Cuando Brasil se independizó de Portugal en 1822 y se constituyó el Imperio Brasileño, la Cisplatina pasó a formar parte del mismo. Al mismo tiempo, Rivera ingresó en el nuevo Ejército imperial. Nombrado en 1824 comandante general de las fuerzas brasileñas en la Provincia Cisplatina.




En 1825 se unió a los Treinta y Tres Orientales,  comandado por Juan Antonio Lavalleja. Lo hizo diez días después de que los hombres de Lavalleja llegaran a territorio uruguayo, el día 29 de abril de 1825, junto al arroyo Monzón, razón por la cual esa unión entre los hasta entonces enemigos fue denominada ‘abrazo del Monzón’.


Batalla de Rincón - 24 de septiembre

José Fructuoso Rivera intervino de forma determinante en la victoria independentista en la batalla de Rincón, que tuvo lugar el 24 de septiembre, y en la decisiva batalla de Sarandí, acaecida el 12 de octubre y que tuvo como consecuencia la anexión temporal de la Banda Oriental a las Provincias Unidas del Río de la Plata. La difícil alianza entre Rivera y Lavalleja, no obstante, duró hasta que la Banda Oriental del Uruguay, tras eliminar su dependencia de Brasil y de las Provincias Unidas del Río de la Plata, que fueron sus poderosas aliadas en la denominada Guerra Argentino-brasileña (1825-1828), proclamó la independencia en 1828. Dos años después la Banda Oriental se dotó de una constitución republicana unitaria.

Rivera, que había combatido por su cuenta contra los brasileños en esa guerra, y cuya actividad bélica había sido de gran importancia a la hora de que el Imperio Brasileño reconociera la independencia definitiva de Uruguay, fue elegido primer presidente de la República el 24 de octubre de 1830 por la Asamblea General Legislativa, derrotando a Lavalleja, Gabriel Antonio Pereira y Joaquín Suárez. Asumió el cargo el 6 de noviembre de 1830. Durante los cuatro años de su inestable mandato, Lavalleja provocó una serie de rebeliones, pero ninguna tuvo éxito. 

El 24 de octubre de 1834 Rivera fue sucedido interinamente por Carlos Anaya, a quien sustituyó en la alta magistratura el 1 de marzo del año siguiente Manuel Oribe, otro de los grandes dirigentes de la lucha independentista contra los brasileños, y ya en aquellas fechas el gran rival político de Rivera.

En 1836, tras encabezar Rivera un levantamiento para deponer a Oribe, estalló el enfrentamiento entre los seguidores de ambos; tres años más tarde, el conflicto daría lugar a la guerra civil conocida como Guerra Grande. Rivera se exilió en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, dado que Oribe contaba con el apoyo del todopoderoso Juan Manuel de Rosas. Se formaron entonces el Partido Blanco (Partido Nacional), compuesto por los seguidores de Lavalleja y de Oribe; y el Partido Colorado, integrado por los partidarios de Rivera y defensor del liberalismo.

En 1838 Rivera derrocó a Oribe, pero el bonaerense Rosas siguió reconociendo al depuesto como presidente de Uruguay y le prestó todo su apoyo, desencadenando definitivamente la Guerra Grande. Rivera asumió la presidencia de la República el 11 de noviembre de 1838 y, si bien el 28 de febrero de 1839 resultó sustituido interinamente por Pereira, su victoria electoral le permitió volver al cargo constitucional el día 25 de marzo siguiente. Su mandato se prolongó hasta el 1 de marzo de 1843.




 

 Batalla de India Muerta - 27 de marzo 1845

Después de partir al exilio en 1845, debido al conflicto civil y, más concretamente, a su derrota en la batalla de India Muerta del 27 de marzo de ese año, José Fructuoso Rivera regresó a su país en 1846, pero fue nuevamente expulsado un año más tarde y se estableció en Río de Janeiro. Concluida la Guerra Grande, el caudillo colorado Venancio Flores, ministro de guerra, derrocó en septiembre de 1853 al presidente Juan Francisco Giró. Venancio Flores constituyó un triunvirato del que iban a formar parte el propio Flores, Lavalleja y Rivera. 
Pero cuando se dirigía hacia Montevideo para asumir el cargo, Rivera falleció junto al arroyo Conventos, cerca de la ciudad de Melo, el 13 de enero de 1854.

ESTUDIO DEL RETRATO DE RIVERA

Retrato de Rivera de Baldassare Verazzi

Pintura al óleo sobre tela del caudillo uruguayo, su dimensión real es de 106,6 cm x 87,0 cm, y pertenece a la colección del Museo Histórico Nacional de Montevideo. 
Realizado por el pintor italiano Baldassare Verazzi.
La imagen se complementa con una descripción a “Don Frutos”, como se solía llamarlo, realizada por Manuel Herrera y Obes, con las características principales de este caudillo.
“Id, y preguntad desde Canelones hasta Tacuarembó quién es el mejor jinete de la República, quién es el mejor baqueano, quién el de más sangre fría en la pelea, quién el mejor amigo de los paisanos, quién el más generoso de todos, quién en fin el mejor patriota, a su modo de entender la patria, y os responderán todos: el general Rivera.
Su reputación tradicional (...) no podría haber sido adquirida sino con una larga serie de servicios que estuviesen en armonía con el pensamiento de la campaña, su partido, su patria, su familia, su casa. 
Allí donde al vuelo de su caballo, él levantaba con las nubes de polvo, las nubes de hombres que se precipitaban a seguirlo. Allí hasta donde pasto de la tierra parecía conocerlo y adquirir condiciones propias para darle brújula entre la oscuridad de la noche, donde los ríos parecían esclavos de su mirada y levantaban las arenas de su fondo para dar paso a su caballo. Allí en fin desde toda la naturaleza, como los hombres, parecía sometida a la influencia mágica del caudillo”.
Manuel Herrera y Obes (1848). Tomado de: "El caudillismo y la revolución". En: Clásicos uruguayos, Tomo 110, págs. 38 y 42.

FUENTES:
http://www.biografiasyvidas.com/
http://es.wikipedia.org/
http://www.uruguayeduca.edu.uy