Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

viernes, 13 de agosto de 2010

JUAN MANUEL BLANES

Un Episodio de la Fiebre Amarilla en Buenos Aires


En 1871 Juan Manuel Blanes (1830-1901), uruguayo, pintor de temas históricos más reconocido en el Río de la Plata realiza el óleo sobre tela "Un Episodio de la Fiebre Amarilla en Buenos Aires".
La obra está inspirada seguramente en un hecho acontecido durante la tragedia de la epidemia de fiebre amarilla en Bs As, probablemente el 17 de marzo de 1871, en la calle Balcarce.
En él se observa a una mujer (Ana Bristani), muerta por la fiebre, tirada sobre el piso de un conventillo. Su hijo, un bebé de pocos meses, busca el seno de su madre. A la derecha, sobre un lecho, se encuentra el cadáver del padre. La puerta del cuarto está abierta y entrando por la misma se observa: al doctor Roque Pérez (en el centro) y al doctor Manuel Argerich (a su derecha), miembros de la comisión popular y que luego morirían víctimas también de la fiebre. Éste célebre cuadro se convirtió en un emotivo homenaje a quienes dieron su vida intentando salvar la vida de los demás.
"Un episodio de la Fiebre amarilla en Buenos Aires" se exhibió en el foyer del Teatro Colón en Buenos Aires, recibiendo la visita de multitudes de visitantes . Dos años después fue seleccionada para la Exposición Internacional de Viena.
Actualmente esta obra pertenece a nuestro acervo nacional, y se encuentra en el MNAV (Museo Nacional de Artes Visuales) de Montevideo, ubicado en Tomas Giribaldi y Julio Herrera y Reissig,

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VÓMITO
NEGRO
(Historia de la fiebre amarilla, en Buenos Aires de 1871)
por Diego Howlin
En Enero de 1871, comenzó la epidemia de fiebre amarilla, que en sus seis meses de duración dejo un saldo de 14.000 victimas entre la población de la ciudad de Buenos Aires, estimada por entonces en 190.000 habitantes aproximadamente. La tragedia convulsiono al país y en aquellos momentos se apreciaron gestos de heroísmo, cobardía y discriminación, elevándose en ultima instancia el sentimiento de unidad que identificó, de alguna manera, al pueblo argentino ante el drama que diezmó a Buenos Aires y en menor medida a la ciudad de Corrientes, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento (1868 a 1874). Eran instantes cruciales, ya que todavía cundía en el ambiente la impresión causada por el asesinato de Urquiza (11 de abril de 1870), la sublevación de Entre Ríos y la conclusión de la guerra con el Paraguay (Guerra de la Triple Alianza). Y no era la primera vez que el flagelo se hacia sentir, pues en 1852, 1858 y 1870 había incursionado sobre la ciudad Rioplatense, aunque con menor agresividad, a modo de alertante vaticinio. La confusión en la ciudad de Buenos Aires ha sido muy bien descripta por las crónicas de La Nación y La Republica entre otras; han dejado un valioso testimonio de aquellas siniestras jornadas. Aun no se conocía el descubrimiento del Dr. Carlos J. Finlay, y las condiciones higiénicas no eran las más deseables en la ciudad; de ahí que el fantasma epidémico pudiera hacer presas fáciles a la población, situación que la ciencia tuvo que contemplar con la mayor resignación e inoperancia. Recién, el sabio medico Cubano Carlos J. Finlay emitiría el 14 de Agosto de 1881, su tesis de que la fiebre amarilla se transmite por un mosquito portador del contagio de individuos infectados a receptores no inmunes. El censo nacional de 1869, realizado bajo la presidencia de Sarmiento, determinaba que Buenos Aires tenía 177.787 habitantes, dentro de un total de 1.830.214 para todo el país. La población extranjera en Buenos Aires era de 88.126 personas, frente a un total de 89.661 argentinos y fue clasificada así: italianos 44.233; españoles 14.609; franceses 14.180; uruguayos 6.177; ingleses 3.174; alemanes 2.070; suizos 1401; portugueses 798; brasileños 733; norteamericanos 611; paraguayos 606; austriacos 544; chilenos 471; belgas 163; bolivianos y peruanos 151, varios 2.297. La ciudad pugnaba por la conclusión de las aguas corrientes y la adecuada eliminación de los deshechos urbanos. Estaba sembrada de pozos negros que contaminaban las primeras napas de agua, los aljibes eran receptáculos usuales de impurezas. Si bien las estadísticas no lo recuerdan, se da como fecha de iniciación de la epidemia el 27 de enero de 1871 con tres casos identificados por el Consejo de Higiene Publica de San Telmo. Precisamente, el brote se propago desde este sector del Bajo, barrio poblado por conventillos de inmigrantes, y se difundió hasta la zona norte. El día 2 de marzo de 1871 fueron suprimidos los bailes de disfraz[2], el 3 se clausuraron las escuelas y la Universidad. Se construyeron lazaretos tales como el de San Roque, ubicado entre las calles 24 de Noviembre, México, Caridad y Venezuela, colocado bajo la dependencia del Hospital General de Hombres, y otros locales de emergencias para dar cabida a los enfermos, inaugurándose por entonces también el Cementerio del Sud (actual Parque Ameghino). Hasta el 16 de abril se mantuvo estacionaria la crisis, comenzando posteriormente a declinar, siendo el periodo mas intenso el comprendido entre el 27 de marzo y el 13 de abril. El total de fallecimientos alcanzo a 13.614, según los datos del diario La Republica y del Boletín de la epidemia editado por Mardoqueo Navarro[3]. El día 13 de abril se registraron 501 decesos, cundiendo el pánico. El 16 de abril el Boletín transmitía la siguiente nota: “los negocios cerrados, calles desiertas, faltan médicos, muertos sin asistencia, huye el que puede, heroísmo de la comisión popular“. El impreso de Navarro apareció entre marzo y mayo siendo complementado por un suplemento llamado “Marcha de la Epidemia“, que abarcó 16 números. Todas estas publicaciones tuvieron por finalidad divulgar las medidas para contrarrestar el mal, consignando las disposiciones oficiales y los consejos de muchos facultativos. El 14 de marzo de 1871 quedó constituida la Comisión Popular, que actuaría en forma paralela con las autoridades municipales, integrada por José Roque Pérez (Presidente); Héctor F. Varela (vicepresidente); Mariano Billlinghurst, Emilio Onrubia y Matías Behety (secretarios) “… Cuando tantos huyen - decía Evaristo Carriego - que haya siquiera algunos que permanezcan en el lugar del peligro socorriendo a aquellos que no pueden proporcionarse una regular asistencia”. Tampoco podemos olvidar que así como aumentaban las victimas, algunos miembros de la Comisión Popular recorrían los barrios como ángeles vengadores, como un segundo azote, echando a la calle a todos los habitantes de los inmuebles donde aparecía el terrible mal. Especialmente encargados de la misión fueron Juan Carlos Gómez, Domingo Cesar, Manuel Argerich y León Walls. Habilitada para el transporte de cadáveres, la locomotora “La Porteña“ partía diariamente de la calle Centro América y Corrientes, rumbo al cementerio de la Chacarita, llevando su tétrico cargamento.
Superado el caos, el fervor de Buenos Aires se volvió agradecido hacia quienes con abnegación y desinterés se destacaron por su alta misión humana y espiritual, fundando el 21 de Junio de 1871 la primera Orden de Caballería Argentina – Cruz de Hierro de Caballeros de la Orden de los Mártires – concedida a los que contribuyeron al auxilio de los damnificados por el brote epidémico.
El pintor uruguayo Juan Manual Blanes ejecuto un cuadro muy celebre en su momento, homenaje a Roque Pérez y Manual Argerich, fallecidos gloriosamente luego de socorrer a tantos enfermos… Otras victimas famosas, por así decir, también cayeron cumpliendo con su deber, Francisco Javier Muñiz, Adolfo Señorans y el Padre Fahy. Pasada la tempestad, renació la calma sobre la pobre Buenos Aires. Fueron impulsadas las obras de saneamiento dirigidas por Coghlan y Batemann, se difundieron las doctrinas de nuestros máximos higienistas y la estampa de aquel nefasto episodio desapareció paulatinamente tras el olvido y la resignación.