Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

domingo, 5 de junio de 2011

5 DE JUNIO DE 1905- NACE SERAFÍN J. GARCÍA

 SERAFÍN J. GARCÍA

Serafín José García nació el 5 de junio de 1905, en Cañada Grande,  departamento de Treinta y Tres, República Oriental del Uruguay. 
Se dice que su madre lo nombró José porque ella era devota de San José. Sus bisabuelos por ambas ramas de origen, tuvieron participación en las luchas por la independencia nacional.
Fue uno de los grandes escritores y poetas uruguayos.
A  la edad de 5 años se trasladó junto a su padre Serafín García Minuano y su madre Sofía Correa, a la localidad olimareña de Vergara, donde recibe instrucción escolar. Esta es la única educación formal que recibe, adquiriendo el resto de su formación cultural de forma autodidacta.
En el año 1919, con apenas catorce años de edad, murió su padre. Debido a esta circunstancia comenzó a reflexionar acerca del hombre y su destino, impregnando su posterior producción literaria con dichas reflexiones. 
Vergara en la actualidad

En su adolescencia se desempeña en forma alternada en varios oficios, como empleado de farmacia y ayudante de rematador público. En 1917 comienza el aprendizaje de tipógrafo  y poco después empieza sus primeras composiciones literarias, ensayando narraciones y rimas.
Por breve tiempo se desempeña como periodista local y se interesa también por la música. Trabajó como bibliotecario del club social de Vergara lo que le posibilitó un directo contacto con los libros de diferentes autores que marcaron una influencia en su vida literaria,   Leónidas Andreiev, Máximo Gorki, Henri Barbusse, Romaní Rolland y varios clásicos españoles.
Hacia 1925 se radica en la ciudad de Treinta y Tres, e ingresa a la institución policial, oficiando de telefonista encargado del Archivo de la Jefatura de esa localidad.
Jefatura de Policíade Treinta y Tres

Se casa con Blanca Elma González en 1934.
En el año 1929, ante la publicación de su cuento Santos en la revista El Suplemento, de Buenos Aires,  marca sus primeros pasos en la literatura que lo dan a conocer.
En el año 1936 edita su obra de poemas gauchescos "Tacuruses" prologada por Ledo Arroyo Torres.   La misma logra un gran éxito editándose en numerosas ocasiones desde entonces.
Con esta obra se consolida como uno de los máximos representantes de la literatura gauchesca y como uno de los autores más leídos en nuestro país.
En Tacuruses Serafín J. García rescata el ámbito rural del país, jerarquizando las costumbres y tradiciones del hombre de campo.
En reconocimiento por esta obra recibe el "Premio Ministerio de Instrucción Pública". Asimismo, el 18 de febrero de 1936 el presidente Gabriel Terra, firmó un decreto presidencial por el cual se distribuían 300 ejemplares de la misma por distintas Jefaturas Policiales del País y se ascendía a Serafín J. García al grado de sub-comisario en Santa Clara de Olimar. No obstante continuo trabajando en la jefatura de Treinta y Tres.
En 1940 pide el retiro del cuerpo policial y se radica en Montevideo.
Además de su obra poética el autor también explora la narrativa, aventurándose en la producción de cuentos, fábulas, ensayos y crónicas. Incluso pueden encontrarse algunas páginas humorísticas publicadas bajo el seudónimo de "Simplicio Bobadilla".

Es de destacar la faceta de literatura infantil que le valió que muchas de sus obras de ese género fueran adoptados por los organismos educativos como lecturas en liceos y escuelas del Uruguay.
Para deleite de los chicos  la Revista escolar El Grillo publicó "Las aventuras de Juan el Zorro"(1950). Obra de  Serafín J. García  que inspirándose en fábulas de la tradición oral, da vida al entrañable personaje de Juan el Zorro, un simpático y astuto animal que busca su satisfacción recurriendo a medios de dudosa moral. En estas aventuras aparecen los más variados personajes inspirados en nuestra fauna autóctona.

Piquín y Chispita ( 1968) considerada de las mejores obras del género infantil  cuenta la historia de  dos simpáticos personajes que emprenden un viaje para conocer nuevas aventuras lejos de sus casas. El tucutuco llamado Piquín que por primera vez desobedecía las órdenes de sus padres y la lagartija Chispita, conocedora de la zona, caminan para disfrutar de una tarde calurosa de verano. A lo largo del camino van necesitando de otros animales para continuar el camino y en otras ayudan. Si bien son muy pequeños, la inteligencia y las ganas de vencer los miedos que poseen en común los ayuda a recorrer mucho territorio y regresar a sus casas a salvo.

Algunas de sus obras fueron traducidas a varios idiomas, como el francés, inglés,  italiano y portugués.
Luego de la aparición de Tacuruses, obra fundamental en la literatura latinoamericana, Serafín J. García se dedicó por entero a su vocación literaria, dejando como herencia cultural inumerables poemas, romances, cuentos, fábulas, estampas, ensayos y crónicas. Entre su vasta producción literaria se destacan las obras:
Tacuruses (1936)
En carne viva (1937)
Tierra amarga (1938)
Burbujas (1940)
Barro y Sol (1941)
Asfalto (1944)
Raíz y ala (1949)
Romance de Dionisio Díaz (1949)
Las Aventuras de Juan el Zorro (1950)
Agua Mansa (1952)
Flechillas (1957)
Los partes de Don Menchaca (1957)
El Totoral (Recuerdos de mi infancia) (1966)
Piquín y Chispita (1968)
Leyendas y supersticiones (1968)
Blanquita (Nuevos relatos de "El Totoral") (1969)
La vuelta del camino (1970)
Estampas uruguayas (1971)
Milicos, contrabandistas y otros cuentos (1986)
Reconocimientos

Su obra de literatura infantil "Piquin y Chispita", fue catalogada como una de las diez mejores obras nacionales de este género de las publicadas entre 1967 y 1968. Este reconocimiento le vale a García una Mención de Honor del Premio "Hans Christian Andersen" de Literatura Infantil Universal el 4 de abril de 1970 en Bolonia, Italia.
En el año 1974 fue nominado para ocupar un lugar en la Academia Nacional de Letras, cargo que aceptaría en el año 1983.
En 40 años de actividad literaria, triunfa en numerosos concursos nacionales entre los que se cuentan, cinco premios en el Concurso Anual del Ministerio de Instrucción Publica, el Gran Premio Municipal de Literatura José Enrique Rodó otorgado por la Intendencia Municipal de Montevideo y el de la Trienal de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura entre los años 1981 y 1983, y tres premios de carácter particular.
Su trayectoria en literatura nativa, lo condujo a brindar numerosas conferencias en Uruguay y en países de la región como Brasil, Argentina y Paraguay.
Murió el  29 de abril de 1985, en  Montevideo.
 HOMENAJES


Biblioteca y Museo Serafín J. García - (Vergara)

Liceo Serafín J. García de Treinta y Tres


El escenario principal del Festival a orillas del Olimar “Maestro Ruben Lena” lleva el nombre del gran poeta y escritor nacido en Vergara -Treinta y Tres 

Sello en homenaje a  Serafín J. García propuesto por María Angélica Silva, Coordinadora de Cultura de la Biblioteca Municipal de Vergara, Dpto. de Treinta y Tres y editado por el Correo del Uruguay el 27/10/1998. Dibujante, Diego Massi . Tirada: 35.000.
En el sello aparecen ilustraciones de su libro ˜PIQUIN Y CHISPITA˜. 


PARA DISFRUTAR


Orejano
Serafín J. García

Yo sé qu'en el pago me tienen idea
porque a los que mandan no les cabresteo;
porque dispreciando las güeyas ajenas
sé abrirme caminos pa dir ande quiero.

Porque no me han visto lamber la coyunda
ni andar hocicando p'hacerme de un peso,
y saben de sobra que soy duro'e boca
y no me asujeta ni un freno mulero.

Porque cuando tengo que cantar verdades,
las canto derecho nomás, a lo macho,
aunq'esas verdades amuestren bicheras
ande naide creiba que hubiera gusanos.

Porque al copetudo de riñón cubierto
-pa quien n'usa leyes ningún comisario-
lo trato lo mesmo que al que sólo tiene
chiripá de bolsa pa taparse'l rabo.

Porque no m'enyenan con cuatro mentiras
los maracanases que vienen del pueblo
a elogiar divisas ya desmerecidas
y'hacernos promesas que nunca cumplieron.

Porque cuando truje mi china pal rancho
me olvidé que hay jueces p'hacer casamientos,
y que nada vale la mujer más güena
si su hombre por eya no ha pagao derecho.

Porque a mis gurises los he criao infieles
aunqu'el cura grite qu'irán al infierno,
y digo ande cuadre que pa nada sirven
los que sólo viven pirichando el cielo.

Porque aunque no tengo ni en qué cáirme muerto
soy más rico qu'esos que agrandan sus campos
pagando en sancochos de tumba reseca
al pobre pión, qu'echa los bofes cinchando.

¡Por eso en el pago me tienen idea!
¡Porqu'entre los ceibos estorba un quebracho!
¡Porque a tuitos eyos les han puesto marca
y tienen envidia de verme orejano!

¿Y a mí qué m'importa? ¡Soy chúcaro y libre!
¡No sigo a caudiyos ni en leyes me atraco!
¡Y voy por los rumbos clariados de mi antojo
y a naides preciso pa ser mi baquiano!
Serafín J. García
De "Tacuruses"



El negrito del pastoreo
Serafín J. García

Es sin duda ésta la más conocida de cuantas leyendas circulan por la campaña uruguaya, cuyos habitantes -sobre todo las mujeres- creen a pies juntillas la existencia de su protagonista, como asimismo en la sobrenatural facultad que le permite realizar "hallazgos" milagrosos cada vez que sus devotos se lo solicitan.

Esta ingenua creencia, de hondo arraigo popular y vigencia permanente, contra la cual nada ha podido el curso de los años, tuvo su origen en tiempos muy remotos, y desde entonces la tradición oral se ha encargado de irla perpetuando entre nuestros criollos, a lo largo de muchísimas generaciones, y con una fidelidad que mueve a asombro.

Cuenta la leyenda en cuestión que durante la época de la dominación española, cuando las primitivas estancias de estas tierras carecían de alambrados divisorios, y su vastísima área estaba delimitada naturalmente por arroyos y ríos, vivió en una de ellas un negrito esclavo, de cuerpo endeble y ojos descomunales, cuya misión era cuidar las ovejas que integraban la hacienda del establecimiento.

Durante el día las llevaba de un lugar a otro, a la manera de los pastores europeos y asiáticos, buscándoles, a fin de que se alimentaran mejor, aquellas zonas donde las pasturas eran más jugosas y tiernas. Y antes de que oscureciera las conducía hasta la espesa arboleda donde acostumbraban a pernoctar, al amparo de lluvias y vientos.

Cierta tardecita se entretuvo el niño saboreando pitangas y chalchales maduros en el monte, y al regresar lo sorprendió la noche en el camino. Una noche de tormenta, cuyas tinieblas sembraron la inquietud y el miedo en el rebaño. Y también en el corazón del pastorcillo. Entonces, para colmo de males, se le extravió al niño una oveja. Y fue precisamente una ovejita negra como él, la única de ese color que había en toda la majada, y por ello mismo la preferida de su adusto patrón.

Cuando éste se enteró de lo ocurrido, mandó al pequeño y azorado pastor en busca del animal extraviado, con la orden terminante de no retornar sin él.

La noche se había vuelto aún más tenebrosa. En el cielo no se veía ni una sola estrella. Y los campos que integraban la estancia eran inmensos. Encontrar en tales circunstancias una oveja negra parecía cosa imposible. Sin embargo el negrito regresó con la que buscaba antes del amanecer, extenuado el frágil cuerpecillo, pero los enormes ojos zahoríes más alegres y brillantes a consecuencia del triunfo.

Nadie supo jamás de qué medios se valió el pequeñuelo para encontrar la oveja. Según algunas versiones, lo ayudaron las luciérnagas con sus farolitos de luz verdosa. Según otras, fueron las enigmáticas lechuzas -para cuyos ojos la noche no tiene ningún secreto- quienes guiaron sus pasos entre las tinieblas. Y él, por su parte, siempre guardó un hermético silencio acerca de lo ocurrido.

Pero lo cierto es que desde entonces, según afirman con ingenua convicción nuestros paisanos, cuantos pierden algún objeto en el campo le encomiendan la búsqueda al servicial Negrito del Pastoreo, encendiéndole un cabito de vela para que así pueda ver mejor entre las sombras nocturnas, pues es siempre por la noche que realiza sus fabulosos hallazgos.

Serafín J. García
Cuentos viajeros


DEL LIBRO "LOS PARTES DE DON MENCHACA"


UNA BAJA EN EL PERSONAL CABALLAR

"Puntas del Arrayán Chico, avril 22 de 1895.

Señor Gefe Político y de Polecía del Deto.,
Sarjento mallor don Merejildo Toranza,
Urjente.

El motibo genitor de este correto parte es elebar a conosimiento del superior y amigo la enfausta nueba del fallecimiento de una yegua picaza, marca del Estado, culla estinta pertenesía desde hace años al meritorio personal caballar de la comisaría a mi cargo, que siempre andubo escasa de locomosión montante, y que con la susodicha pérdida de la finada equina de referensia, q.e.p.d. la pobre, queda redusida a cuatro caballos biejos, en deplorable estado de gordura, y una asna medio silleta y medio ladeada de ancas, causahabiente de risión por parte de los inferiores jerárquicos del infrascrito, en birtú de sus precitados defetos corporales, siendo la mensionada mula -como sulele llamarse bulgarmente a esta clase de sementales cuando pertenesen al seso débil- la que la vez pasada le quebró la islilla de una alebosa coz al cabo Barragán, en el presiso momento en que este anegado y noble serbidor de la Patria le estaba curando las mataduras con piedra infernal a la traicionera cuadrúpeda, teniendo el dañificado que resinarse a combibir tres largos meses en esta comisaría, tomando mate amargo y adibinando pájaro berde, como dise un plebello refrán muy conosido en estas latitudes de la campiña orientala, mientras que el suscrito beía pribado del balioso concurso autoritario de tan atibo y competente enferior.

Pero bolbiendo al nudo central del asunto motibante, o sea el fenesimiento corporal de la referida yegua picaza, paso a enformar a Usía que tan trájico hecho mortorio se produjo antiller, o sea el beinte del que luse,  como consecuencia direta de uno de los tantos desmanes de la parca, o sea de la gran nibeladora, como la llamó ni se qué filósofo de los tiempos de antes, creo que el finado Sócrates, cuyo apelatibo inoro, y como suele mentársela también en casi todos los discursos fúnebres, a los que tan afetos somos los natibos de esta gloriosa tierra, dicho sea de paso.

El deceso de la semobiente fenesida se devió a una rebentadura enfestada que la misma lusía en las postrimerías del lomo, y que a pesar de los paternales cuidados que le prodigábamos el suscrito y demás cohabitantes de este dino resinto autoritario, espesialemente el guardia sibil Ponciano Silvera, usufrutuador afetibo de los buenos serbisios caballares de la susodicha finada, terminó por acangrenarse y condusirla inesorablemente a la tumba.

En bista de lo acontesido a la causante, solisito de Usía autorizasión para darla de baja del personal respetibo, así como también para esonerarla del cuero y canjear este por belas en alguna de las pulperías sesionales, pues andamos bastante desprobistos de esos complementos caseros, y, para serle franco una comisaría sin luz biene a ser algo como así como cientopié sin patas, balga la comparansia.
Sin más saludo subalternamente a Usía, a quien Dios guarde muchos años para bien de la Patria.

A ruego del Comisario don Segundo Menchaca,
por no saber firmar: ESMERALDO ZIPITRÍAS.
Escribiente".
Por la copia: SIMPLICIO BOBADILLA  



  


 Nuevas aventuras de Juan el Zorro

UNA OVEJA CARNIVORA        

Aquélla noche se realizaba una gran fiesta en casa de la Comadreja, con abundancia de manjares y licores, y amenizada por la magnífica orquesta que dirigía el Zorzal y que integraban el Boyero, la Calandria, el Grillo, el Mangangá, la Chicharra, el Cardenal, la Rana, el Guitarrero y otros músicos de fama. Todos los animales del pago acudieron dispuestos a divertirse, en un simpático plano de igualdad que superaba hasta las diferencias físicas, puesto que se veía bailar al Gusano con la Abeja, al Cascarudo con la Mariposa, al prosaico Moscardón con la espiritual Libélula y al esbelto Guazubirá con la Tortuga remolona y sin garbo. Entre los invitados se encontraba el Tigre quien era que mayor consumo hacía de bebidas y comestibles, lo cual no le impedía mantenerse alerta para atrapar al Zorro, apenas apareciera éste en la fiesta. Pero Juan precavido como siempre, se presentó disfrazado de Oveja, y tan a la perfección que hasta el propio Carnero creyó que se trataba de alguna congénere soltera y se dispuso a conquistarla, fiel a sus viejas mentas de Tenorio. Era eso precisamente lo que buscaba el Zorro, que entre melindres y esquives, ya bailando una piecita con él, ya dejándolo plantado para acceder a las reiteradas invitaciones del Tigre, lo fue poniendo celoso poco a poco. De tanto en tanto hacía Juan sus escapadas furtivas hasta el comedor, donde se destacaban de los demás manjares agrupados en la mesa los pollos "al natural ", que constituían su plato favorito.  Pero hete aquí que en un momento dado, mientras masticaba a dos carrillos una tierna pechuga, fue descubierto por la Cotorra --chismosa incorregible--- la cual salió al punto hacia la sala de baile, pregonando a voz en cuello tan sensacional noticia. ---¡ La oveja come pollos ! ¡la oveja come pollos ! chillaba el escandaloso pájaro ¿Cuándo se ha visto cosa semejante?  A excepción del carnero que continuaba iracundo en su rincón, todo el bicherío restante comprendió que había gato encerrado. Y hasta el mismísimo Tigre, no obstante lo menguado de su caletre, dióse cuenta de que la oveja y Juan eran un solo ser y de que se le presentaba la ocasión de vengarse. Atacaba la orquesta un pericón cuando volvió el Zorro a la sala, muy orondo mordiendo ostensiblemente una hoja de lechuga. El overo, al verlo, se le acercó relamiéndose el hocico y le dijo en tono amable, a fin de evitar sospechas.
--- ¿Me concede este periconcito moza? Pero Juan que leyó en sus ojos los siniestros propósitos que abrigaba, huyó dando baliditos de terror hacia el sitio donde estaba el Carnero. y estrechándose contra éste, se puso a gritar desaforadamente
----¡Socorro, socorro, que ese indigno me ha faltado el respeto! ---¡Yo te voy a dar socorros sinvergüenza! --- lució el Tigre lanzándose hacia él y tirándole un zarpazo que el Zorro esquivó apenas.
Entonces, el Carnero ansioso por obtener a cualquier precio los favores de la esquiva "prenda" retrocedió un buen trecho para tomar impulso y luego envistió con furia a su rival, aplicándole tan rudo topetazo en el vientre que le cortó el resuello, circunstancia que aprovechó el enceguecido cornúpedo para seguir golpeándole sin tregua, hasta dejarlo fuera de combate. En tanto, Juan soltando alguna de aquéllas burlonas carcajadas que el Overo conocía tan bien, gritábale desde la puerta --- ¡No se aflija Don Tigre, que no es nada!¡Lo peor vendrá cuando su señora se entere de la causa de esos golpes y empiece a cantar el zueco en sus costillas!.  EL GRILLO; AÑO X; Nro 52; Noviembre 1964.


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5 DE JUNIO DE 1905 - NACE SERAFÍN J. GARCÍA
Fuentes
Wikipedia
www.uruguayeduca.edu.uy
www.los-poetas.com