Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

miércoles, 19 de junio de 2013

19 DE JUNIO NACÍA JOSÉ GERVASIO ARTIGAS

POEMAS SOBRE ARTIGAS


Artigas
Se las arregló para ser contemporáneo de quienes nacieron
medio siglo después de su muerte
creó una justicia natural para negros zambos indios y
criollos pobres
tuvo pupila suficiente como para meterse en camisa de once
varas
y cojones como para no echarle la culpa a los otros

así y todo pudo articularnos un destino
inventó el éxodo esa última y seca prerrogativa del albedrío

tres años antes que naciera marx
y ciento cincuenta antes de que roñosos diputados la
convirtieran en otro expediente demorado
borroneó una reforma agraria que aún no ha conseguido el
homenaje catastral

lo abandonaron lo jodieron lo etiquetaron
pero no fue por eso que se quedó para siempre en tierra
extraña
por algo nadie quiere hurgar en su silencio de viejo firme
no fue tosco como lavalleja ni despótico como oribe ni astuto
como rivera
fue sencillamente un tipo que caminó delante de su gente
fue un profeta certero que no hizo públicas sus profecías
pero se amargó profundamente con ellas

acaso imaginó a los futurísimos choznos de quienes
inauguraban el paisito
esos gratuitos herederos que ni siquiera iban a tener la
disculpa del coraje
y claro presintió el advenimiento de estos ministros alegóricos
estos conductores sin conducta estos proxenetas del
recelo estos tapones de la historia
y si decidió quedarse en curuguaty
no fue por terco o por necio o resentido
sino como una forma penitente e insomne de instalarse en su
bien ganado desconsuelo.

Mario Benedetti



INVOCACIÓN AL HÉROE


¡Mirad!... Allí está un pueblo.
Nutre su tronco
en el río como mar todo de plata
y en el río Uruguay todo de sueño.
Es un pueblo que siente
es un pueblo que aguarda,
es el pueblo oriental que mira al cielo
buscando en cada estrella, la esperanza.
Su destino: ser libre,
libre como el viento pampero
que hace mecer los cardos de la Patria.
Esas son sus mujeres,
siembran... andan,
amamantan sus hijos
bajo un cielo desnudo
con la savia bendita de su entraña.
Esos son sus niños,
los pequeños albores de la Patria
los que crecen soñando con un surco
donde pueda vivir la luz del alba.
Esos son sus hombres,
gauchos bravíos de la tierra amada
señores de los cerros y los valles
jinetes de la luz y del mañana.
¡Y ahí está Él! El Capitán,
el hálito que mueve las montañas
el poderoso titán que marca un Norte
a su pueblo sediento de esperanzas.
¡Artigas! ¡Artigas!
Corre su nombre
como corren los ríos hacia el Plata
y al invocarlo
el corazón del pueblo
que estaba de rodillas, se levanta.
Y va tras Él.
Mujeres, niños, hombres,
Esos hombres sin nombre de la Patria,
dignidad en el gesto
y en las manos tacuaras,
lanzas de libertad
que quiebran en el viento
cadenas de mentiras que los atan.
¡Artigas es la luz!
La luz los llama
y su palabra que trasmite el viento
tiene sonar de diana.
El pueblo va con Él,
la historia de los libres lo reclama
y Él, con el gesto
del que viene y vence
lega a su pueblo
un alma soberana.
¡Y ahí está Él!
En Las Piedras y el Éxodo,
generoso y clemente hacia el vencido
y coloso en el fragor de la batalla.
Los ceibos hechos flor
lo están mirando.
Lo están mirando
el ceibo y la calandria.
Su pueblo, el pueblo que Él venera
lo está mirando
mientras Él avanza.
¡Avanza!... Es un corcel
de libertad encendida,
es la flecha de luz
que impulsa el ansia,
es el hijo de América encendida
que no quiere el oprobio de su Patria.
¡Es Él! ¡El Capitán!
Tostado por el sol, la frente ancha,
el porte augusto como corresponde
a quien lleva la luz sobre la espalda
y el corazón naciendo entre los labios
como nace el camalote entre las aguas.
¡Es Él!... ¡Avanza!
¡Y desde el tiempo viene,
no retienen los bronces a su alma!
¡Y está aquí!
En el pueblo de hoy
en la frente del hombre que trabaja
en el corazón de todas las mujeres
que en libertad los hijos amamantan
y está en el presente de los niños
que como luz
hacia el futuro marchan
y está en la raíz
de nuestra historia y en esta libertad
que el tiempo ensancha.
¡ARTIGAS VIVE! ... ¡ARTIGAS ANDA!
No retienen los bronces su hidalguía
el alma del coloso, tiene alas. 

Graciela Genta



CANTO A ARTIGAS

 Capitán de la Patria del ceibo,
padre azul de la gaucha nación,
si tu gloria flamea en el cielo,
encumbremos tu nombre en la voz.

En la tierra la vida te exalte,
en el aire te anuncie la luz
y hacia el mundo tu nombre levante
la ancha voz del estuario del sur.

La clemencia ensanchó tu victoria,
el desierto ensanchó tu amistad,al vencido ofreciste tu sombra
y al humilde alcanzaste tu pan.

Capitán de Las Piedras y el Éxodo
capitán de la clara virtud,
entonemos tu nombre en el viento, padre firme que estás en la luz.

Diga:"Artigas" la torre a la nube,
diga "Artigas" la playa a la mar
diga el niño tu título ilustre, alta flor de la estirpe oriental.

Álvaro Figueredo 


JOSÉ GERVASIO ARTIGAS

Soñaba el Uruguay ser como un río
de calandrias y arrullos, todo un vuelo,
de patria y libertad, fiel desafío.

Cuando Artigas nació bajo su cielo
desnudando en coraje una leyenda
y trenzando laureles, sin un ruego.

Le digo Protector, como uno ofrenda,
de esta América indómita y sencilla
que fue chuza y tacuara en la contienda.

José Gervasio Artigas, tu semilla,
reverdeció en la luz de los hogares
y rumoreó entre ponchos y cuchillas.

Las Piedras te dio honor y en sus panales
libaron de la gloria el sacro fuego
los indios y los gauchos ejemplares.

Con clemencia supiste del acero
y de la autoridad fuiste paloma
sin someter los hijos de este suelo.

Nos duele tu memoria si se asoma
el triste bordonear de la nostalgia
en la grupa de tu alma cimarrona.

pues se murió de sed y de distancia
tu corazón gigante que en su fuego
abrió como uno flor todo su audacia.

Artigas, Protector de un pueblo entero.
América te vive en triunfal canto.
en el pulso y la voz que yo levanto
por la patria templada en tu lucero.

Silvia Puentes de Oyenard