El 27 de marzo de 1938 marca la primera elección presidencial nacional en Uruguay donde las mujeres ejercieron su derecho al voto a nivel general, tras la aprobación de la Ley 8.927 en 1932 (retrasada por el golpe de Terra).
En 2026 se cumplen 88 años de esta fecha clave en la lucha sufragista uruguaya, impulsada por figuras como Paulina Luisi, que abrió camino a la representación femenina actual (29% en el Parlamento).
SITUACIÓN
ACTUAL EN EL URUGUAY
En
Uruguay, a pesar de los avances legislativos y compromisos internacionales en
materia de igualdad de género, persisten varios desafíos en el respeto de los
derechos civiles de las mujeres.
Derechos Civiles de las Mujeres No Respetados
Violencia Basada en Género:
La
violencia contra las mujeres sigue siendo un problema grave. Aunque existen
leyes como la Ley de Violencia contra las Mujeres basada en Género, la falta de
presupuesto adecuado para su implementación efectiva es un obstáculo significativo.
Participación Política:
En 2026, las mujeres ocupan alrededor del 29% de las bancas
en el Parlamento uruguayo, con 9 senadoras de 31 y 29 diputadas de 99, un
avance desde el 22% anterior pero aún rezagado en rankings regionales.
La representación femenina se mantiene en el 29% desde las elecciones de 2024, con un leve aumento impulsado por la paridad en listas del Frente Amplio y la Ley de Cuotas de 2009.
Esto posiciona a Uruguay en el puesto 96 mundial según la
Unión Interparlamentaria (datos de 2024, sin cambios reportados en 2026).
Yamandú Orsi es presidente desde marzo de 2025, con Carolina Cosse como vicepresidenta y presidenta del Senado.
El gabinete incluye 5 ministras de 14 (36%), el mayor número histórico: Sandra Lazo (Defensa), Lucía Etcheverry (Transporte), Cristina Lustemberg (Salud), Cecilia Cairo (Vivienda) y Fernanda Cardona, más 6 subsecretarias.
Ocho de cada 10 candidatas electas en 2024 reportaron
violencia política de género, un problema estructural que aumenta con la
visibilidad.
El gobierno avanza en políticas de género (82% de
compromisos cumplidos per Inmujeres en marzo 2026), pero críticas señalan falta
de prioridad.
La participación equitativa de género en cargos
electivos, es un tema persistente.
a)
Participación Equitativa
La Ley
18.476, aunque bien intencionada, no ha logrado asegurar una representación
paritaria de género en el Parlamento.
Esta ley establece la necesidad de equidad en
la representación, pero su implementación efectiva ha sido limitada.
b)
Subrepresentación Actual
En la
última elección en el año 2019, el porcentaje de mujeres en el Parlamento uruguayo
era del 19,2% en las elecciones generales.
Sin
embargo, este porcentaje aumentó a 23,2% cuando algunos representantes hombres
pasaron a ocupar cargos en el Poder Ejecutivo.
En 2026 la representación femenina se mantiene en el 29% desde las elecciones de 2024, con un leve aumento impulsado por la paridad en listas del Frente Amplio y la Ley de Cuotas de 2009.
c)Barreras
para la Igualdad
Existen
varias barreras que contribuyen a esta subrepresentación:
Comparación
Regional
Este porcentaje es un aumento en comparación con legislaturas anteriores, pero aún se encuentra lejos de la paridad de género
Futuras
Propuestas
Para
abordar esta subrepresentación, se están considerando propuestas como la
implementación de una ley de paridad de género, que podría ayudar a aumentar la
participación de las mujeres en cargos electivos.
Además,
es crucial trabajar en la sensibilización y el cambio cultural para eliminar
barreras estructurales y promover una mayor igualdad de género en los espacios
de poder.
Acceso a la Salud:
La salud
sexual y reproductiva enfrenta desafíos, especialmente en el acceso a servicios
de salud mental.
Esta situación ha exacerbado las desigualdades de género en Uruguay, afectando negativamente a las mujeres que realizan trabajos remunerados y no remunerados. Es necesario implementar políticas que aborden estas brechas y promuevan una mayor igualdad en el acceso a las prestaciones sociales.
a)
Brechas Laborales y Salariales
Las mujeres enfrentan brechas salariales y
laborales significativas.
b)
Reformas de la Seguridad Social:
La
reforma de 1995 aumentó los años de contribución necesarios para jubilarse, lo
que afectó particularmente a las mujeres, quienes tienen historias laborales
más interrumpidas debido a la maternidad y el cuidado de familiares.
Aunque la
Ley 18.395 ha mejorado el acceso a la jubilación para las mujeres, aún
persisten desafíos.
c)
Carga de Cuidados No Remunerados:
Las mujeres asumen una
mayor carga de trabajo de cuidados no remunerados, como el cuidado de niños y
adultos mayores.
Esto reduce su
capacidad para participar plenamente en el mercado laboral formal y, por lo
tanto, afecta su seguridad social.
d)
Acceso Limitado a Prestaciones:
Debido
a las interrupciones laborales, las mujeres suelen tener menos años de
cotización, lo que puede resultar en montos más bajos de jubilación.
Aunque
algunas reformas permiten computar años de cotización por hijos, esto no
siempre compensa las brechas generadas por las interrupciones laborales.
e)
Desafíos Futuros:
Las
propuestas de reforma actuales pueden profundizar estas desigualdades al
aumentar las exigencias para acceder a las jubilaciones, lo que podría afectar
aún más a las mujeres jóvenes y a aquellas con carreras laborales
interrumpidas.
Estereotipos Culturales y Discriminación:
Los
estereotipos culturales y la discriminación son barreras significativas para la
igualdad de género, afectando de manera particular a mujeres afrodescendientes
y rurales.
Definición
de Estereotipos de Género:
Los estereotipos de género son creencias simplificadas y generalizadas sobre cómo deben ser las mujeres y los hombres, basadas en normas sociales y culturales más que en factores biológicos.
Estos
estereotipos pueden limitar las oportunidades educativas y profesionales, y
promover la discriminación y el acoso.
Impacto
en Mujeres Afrodescendientes:
Las
mujeres afrodescendientes enfrentan una doble discriminación: por su género y
por su raza.
Impacto
en Mujeres Rurales:
Las
mujeres rurales enfrentan barreras adicionales debido a su ubicación
geográfica.
La falta
de acceso a servicios básicos como educación, salud y oportunidades laborales,
combinada con estereotipos de género, las mantiene en una posición de
desventaja.
Además, suelen tener menos voz en la toma de
decisiones comunitarias y políticas.
Interseccionalidad:
La
interseccionalidad es crucial para entender cómo los estereotipos culturales y
la discriminación afectan a mujeres afrodescendientes y rurales.
Políticas
para Abordar Estos Desafíos:
Conciencia
y Cambio Cultural:
Esto
requiere campañas de conciencia pública, educación inclusiva y el compromiso de
líderes comunitarios y políticos para promover la igualdad de género y la
inclusión social.
En
resumen, los estereotipos culturales y la discriminación son barreras
significativas para la igualdad de género, especialmente para mujeres
afrodescendientes y rurales. Abordar estos desafíos requiere políticas inclusivas
y un cambio cultural profundo.







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