Blog de Arinda

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jueves, 27 de marzo de 2025

27 DE MARZO ANIVERSARIO DEL VOTO NACIONAL FEMENINO EN URUGUAY

EL VOTO FEMENINO NACIONAL Y DERECHOS CIVILES EN URUGUAY

Foto El País


 
Si bien la Constitución de 1917, les otorgó a las mujeres la totalidad de los derechos civiles y la potestad del voto se demoró en llegar a su aplicación efectiva.

El 3 de julio de 1927, en la localidad de Cerro Chato, Uruguay las mujeres pudieron votar en un plebiscito local.
Uruguay, en ese momento, se convirtió en el primer país latinoamericano en que las mujeres ejercieron su derecho al voto.

Ubicación de Cero Chato donde  por primera vez votaron en un Plebiscito, la mujeres Uruguayas

Cerro Chato es una localidad que se formó en torno a una estación de trenes (línea Montevideo/Melo), sobre el lomo de la Cuchilla Grande, y según investigación se historiadores, por allí pasaba el camino de los indios guaraníes desde y hacia las misiones jesuíticas del norte. El pueblo se fue extendiendo alrededor de la estación por lo cual fue ocupando territorio de tres jurisdicciones distintas, de los departamentos de Treinta y Tres, Florida y Durazno.

En 1921, los representantes nacionales por el departamento de Treinta y Tres presentaron un proyecto de ley por el cual Cerro Chato quedaba bajo la jurisdicción municipal de su departamento. Este episodio desató de inmediato una gran polémica.

A raíz de eso, se formó un Comité de Durazno, otro de Treinta y Tres y una Asamblea de floridenses.
Tal fue la repercusión de la polémica que llegó a la órbita del Consejo Nacional de Administración y el 18 de abril de 1926 resolvió, primariamente, la anexión de Cerro Chato al departamento de Treinta y Tres.

Al día siguiente de tal resolución, el doctor Prando, ministro de Instrucción Pública de la época, se dirigió al Ministerio de Obras Públicas por nota, en los siguientes términos: “De acuerdo a lo resuelto por el Consejo Nacional de Administración en su sesión de ayer, este Ministerio debe proceder a la redacción de un Proyecto de Ley que será sometido a la Honorable Asamblea General, por el cual se eleva a la categoría de pueblo al grupo de casas conocido por Cerro Chato. Ahora bien, según los informes que tiene este Ministerio, la estación ferrocarrilera de Cerro Chato está enclavada en el Departamento de Durazno, y la población del mismo nombre se extiende hacia el Este, invadiendo los departamentos de Florida y Treinta y Tres. El propósito del Consejo Nacional de Administración es el de formar sobre la base del futuro pueblo de Cerro Chato una nueva sección judicial en el Departamento de Treinta y Tres; pero para esto, habría tal vez, la necesidad de modificar los límites de ese departamento, en forma que permita situar en aquel la sección Judicial de Cerro Chato”.

El Ministerio de Obras Públicas encomienda la tarea a una Comisión Técnica que el 21 de junio eleva un informe que concluye que Cerro Chato debe anexarse a Treinta y Tres.
También recomiendan modificar los límites departamentales en pocos kilómetros cuadrados, suficientes para crear una sección judicial.


Fuente de la imagen: "La primera vez que votó una mujer en Sudamérica. El plebiscito de Cerro Chato de 1927".
Saúl Moisés Piña. Almanaque del Banco de Seguros del Estado, 2006.

Con los informes recibidos, el 5 de agosto de 1926, el Consejo Nacional de Administración resolvió que el propio pueblo de Cerro Chato expresara a través de un plebiscito sobre a qué departamento querían pertenecer. 
Si bien desde lo jurídico carecía de valor real, desde lo político y lo social podía alivianar tensiones que se daban desde tiempo atrás.
Esta resolución produjo reacciones contrarias, por cierto, ya que los comités de cada departamento, representados por pobladores de Cerro Chato, se enfrascaron en una lucha localista que no parecía tener fin.


El 3 de enero de 1927, la Corte Electoral emite una Circular al respecto y el 31 de mayo reglamenta el plebiscito, estableciendo ” que cualquier persona, sin distinción, que desee intervenir en el plebiscito deberá previamente inscribirse en el Registro que abrirá la Comisión Especial Plebiscitaria el 5 de junio, y lo cerrará el 28 de junio próximo.” Asimismo, disponía que “los Consejos Departamentales de Durazno, Florida y Treinta y Tres podían designar delegados ante dicha Comisión Especial a fin de controlar el acto plebiscitario”. 

 
Cerro Chato: la casa donde por primera vez la mujer votó en Sudamérica. Foto: V. Rodríguez
Cerro Chato, la vieja casona que data de 1924-1926, ubicada en una esquina de calle 25 de Agosto, donde en el año 1927 votaron por primera vez, las mujeres uruguayas.

El plebiscito en Cerro Chato se realizó el 3 de julio de 1927.
Votó el 94% de la población y el resultado fue que Cerro Chato pasaría a formar parte del departamento de Durazno. Este resultado fue anulado ese mismo año por lo cual en Cerro Chato hoy funcionan: tres Juntas Locales, tres Juzgados y tres Seccionales Policiales.

La primera mujer que votó en Latinoamérica lo hizo en esta ocasión y se llamaba Rita Rebeira, una afrodescendiente, inmigrante brasileña y tenía noventa años.

En el año 1932 la ley 8.927 reglamentó el derecho al voto de la mujer.
Si bien el derecho al sufragio femenino se había formalizado, con el golpe de Estado de Terra del año 1933 hizo que esperaran 6 años para votar.

El 27 de marzo 1938, las mujeres votaron por primera vez en el Uruguay en la elección nacional en las que fue electo Alfredo Baldomir.

En febrero de 1943, ingresaron mujeres por primera vez en el Parlamento. Ellas fueron: Sofía Álvarez de Demicheli en la Cámara de Senadores, y Julia Arévalo junto con Magdalena Antonelli Moreno en la Cámara de Representantes.

El 11 de setiembre del año 1946, se aprobó finalmente la Ley 10.783 que declaró la igualdad de los derechos entre los sexos, esto implicó, entre otras cosas, que las mujeres comenzaron a administrar sus bienes, hasta ese entonces a cargo de padres o maridos.

SITUACIÓN ACTUAL EN EL URUGUAY

 

En Uruguay, a pesar de los avances legislativos y compromisos internacionales en materia de igualdad de género, persisten varios desafíos en el respeto de los derechos civiles de las mujeres.

 

Derechos Civiles de las Mujeres No Respetados

 

Violencia Basada en Género:

 


La violencia contra las mujeres sigue siendo un problema grave. Aunque existen leyes como la Ley de Violencia contra las Mujeres basada en Género, la falta de presupuesto adecuado para su implementación efectiva es un obstáculo significativo.

 

Participación Política:

 


La subrepresentación de las mujeres en el Parlamento uruguayo, a pesar de la Ley 18.476 que busca promover la participación equitativa de género en cargos electivos, es un tema persistente. A continuación, se desarrolla este concepto:

 

a) Participación Equitativa

La Ley 18.476, aunque bien intencionada, no ha logrado asegurar una representación paritaria de género en el Parlamento.

 Esta ley establece la necesidad de equidad en la representación, pero su implementación efectiva ha sido limitada.

 

b) Subrepresentación Actual

En la última elección en el año 2019, el porcentaje de mujeres en el Parlamento uruguayo era del 19,2% en las elecciones generales.

Sin embargo, este porcentaje aumentó a 23,2% cuando algunos representantes hombres pasaron a ocupar cargos en el Poder Ejecutivo.

 En 2025, sigue siendo baja la representación ya que solo el 29% de los cargos parlamentarios están ocupados por mujeres, lo que refleja una subrepresentación significativa considerando que las mujeres representan el 52% de la población uruguaya.

 Esta brecha entre la representación parlamentaria y la proporción de mujeres en la población general es un indicador claro de la persistencia de barreras para la igualdad de género en los espacios de poder.

 

c)Barreras para la Igualdad

 

Existen varias barreras que contribuyen a esta subrepresentación:

 Cultura Política: La cultura política tradicionalmente ha sido dominada por hombres, lo que dificulta el acceso de las mujeres a cargos de poder.

 Stereotipos de Género: Los estereotipos culturales y las expectativas sobre los roles de género pueden influir en cómo se percibe la capacidad de las mujeres para ocupar cargos políticos.

 Acceso Limitado a Recursos: Las mujeres suelen tener menos acceso a recursos financieros y redes políticas, lo que limita su capacidad para competir en elecciones.

 Carga de Cuidados: La carga desproporcionada de trabajo de cuidados no remunerados que recae sobre las mujeres reduce su tiempo disponible para participar en política.

 

Comparación Regional

 Uruguay se encuentra por debajo del promedio regional en términos de representación femenina en el Parlamento.

 El el año 2025, el porcentaje de mujeres en el Parlamento uruguayo es del 29%. Esto se debe a que se han elegido 9 senadoras y 29 diputadas, lo que representa un total de 38 legisladoras en el Parlamento. Esta cifra representa casi 8 puntos por debajo del promedio regional que es de 36.8%.

 

Este porcentaje es un aumento en comparación con legislaturas anteriores, pero aún se encuentra lejos de la paridad de género

 

Futuras Propuestas

Para abordar esta subrepresentación, se están considerando propuestas como la implementación de una ley de paridad de género, que podría ayudar a aumentar la participación de las mujeres en cargos electivos.

Además, es crucial trabajar en la sensibilización y el cambio cultural para eliminar barreras estructurales y promover una mayor igualdad de género en los espacios de poder.

 

Acceso a la Salud:



La salud sexual y reproductiva enfrenta desafíos, especialmente en el acceso a servicios de salud mental.

 La falta de financiamiento adecuado para estas áreas limita su efectividad.

 Desigualdad Salarial y Laboral:

 


La reforma de la seguridad social en Uruguay ha tenido un impacto desigual en las mujeres, especialmente aquellas que realizan trabajos remunerados y no remunerados.

Esta situación ha exacerbado las desigualdades de género en Uruguay, afectando negativamente a las mujeres que realizan trabajos remunerados y no remunerados. Es necesario implementar políticas que aborden estas brechas y promuevan una mayor igualdad en el acceso a las prestaciones sociales.

 

a) Brechas Laborales y Salariales



 Las mujeres enfrentan brechas salariales y laborales significativas.

 En el mercado laboral formal, las mujeres suelen tener carreras más cortas e inestables debido a las responsabilidades de cuidado no remuneradas, lo que afecta su capacidad para cotizar a la seguridad social y acceder a prestaciones adecuadas.

 

b) Reformas de la Seguridad Social:

La reforma de 1995 aumentó los años de contribución necesarios para jubilarse, lo que afectó particularmente a las mujeres, quienes tienen historias laborales más interrumpidas debido a la maternidad y el cuidado de familiares.

 

Aunque la Ley 18.395 ha mejorado el acceso a la jubilación para las mujeres, aún persisten desafíos.

 

c) Carga de Cuidados No Remunerados:

Las mujeres asumen una mayor carga de trabajo de cuidados no remunerados, como el cuidado de niños y adultos mayores.

 

Esto reduce su capacidad para participar plenamente en el mercado laboral formal y, por lo tanto, afecta su seguridad social.

 

d) Acceso Limitado a Prestaciones:

Debido a las interrupciones laborales, las mujeres suelen tener menos años de cotización, lo que puede resultar en montos más bajos de jubilación.

 

Aunque algunas reformas permiten computar años de cotización por hijos, esto no siempre compensa las brechas generadas por las interrupciones laborales.

 

e) Desafíos Futuros:

Las propuestas de reforma actuales pueden profundizar estas desigualdades al aumentar las exigencias para acceder a las jubilaciones, lo que podría afectar aún más a las mujeres jóvenes y a aquellas con carreras laborales interrumpidas.

 

 

Estereotipos Culturales y Discriminación:

 

Los estereotipos culturales y la discriminación son barreras significativas para la igualdad de género, afectando de manera particular a mujeres afrodescendientes y rurales.

 

Definición de Estereotipos de Género:

Los estereotipos de género son creencias simplificadas y generalizadas sobre cómo deben ser las mujeres y los hombres, basadas en normas sociales y culturales más que en factores biológicos.

Estos estereotipos pueden limitar las oportunidades educativas y profesionales, y promover la discriminación y el acoso.

 

Impacto en Mujeres Afrodescendientes:

 


Las mujeres afrodescendientes enfrentan una doble discriminación: por su género y por su raza.

 Los estereotipos culturales y la discriminación racial pueden limitar su acceso a oportunidades educativas, laborales y políticas, perpetuando la exclusión social y económica.

 

Impacto en Mujeres Rurales:

 


Las mujeres rurales enfrentan barreras adicionales debido a su ubicación geográfica.

La falta de acceso a servicios básicos como educación, salud y oportunidades laborales, combinada con estereotipos de género, las mantiene en una posición de desventaja.

 Además, suelen tener menos voz en la toma de decisiones comunitarias y políticas.

 

Interseccionalidad:

 

La interseccionalidad es crucial para entender cómo los estereotipos culturales y la discriminación afectan a mujeres afrodescendientes y rurales.

 La combinación de factores como género, raza, ubicación geográfica y clase social puede exacerbar las desigualdades y limitar aún más sus oportunidades.

 

Políticas para Abordar Estos Desafíos:

 Es necesario implementar políticas que aborden específicamente las necesidades de estas poblaciones. Esto incluye programas de educación y capacitación, acceso a servicios de salud y justicia, y políticas de inclusión laboral y política que promuevan la participación de mujeres afrodescendientes y rurales en todos los niveles de la sociedad.

 

Conciencia y Cambio Cultural:

 Promover un cambio cultural que cuestione y desafíe los estereotipos de género es fundamental.

Esto requiere campañas de conciencia pública, educación inclusiva y el compromiso de líderes comunitarios y políticos para promover la igualdad de género y la inclusión social.

 

En resumen, los estereotipos culturales y la discriminación son barreras significativas para la igualdad de género, especialmente para mujeres afrodescendientes y rurales. Abordar estos desafíos requiere políticas inclusivas y un cambio cultural profundo.


FUENTES 
Almanaque del Banco de Seguros 1966
www.lr21.com.uy
 http://www.elpais.com.uy

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