La Pasion y Perfección en el Arte
La decadencia económica empezó con el abuelo del artista y siguió con su padre, que había fracasado en el intento de mantener la posición social de la familia. Logró vivir de trabajos gubernamentales ocasionales, como el de corregidor de Caprese en la época que nació Miguel Ángel.
Regresaron a Florencia, donde vivían de unas pequeñas rentas procedentes de una cantera de mármol y una pequeña finca que tenían en Settignano, pueblo donde vivieron durante la larga enfermedad y muerte de su madre ocurrida en el año 1481, cuando Miguel Ángel tenía seis años. Allí su familia lo dejó al cuidado de la familia de un picapedrero.
Gracias a su firme decisión, y a pesar de su juventud, consiguió convencerlo para que le dejara seguir su gran inclinación artística, que, según Miguel Ángel, le venía ya de la nodriza que había tenido, la mujer de un picapedrero. De ella comentaba: «Juntamente con la leche de mi nodriza mamé también las escarpas y los martillos con los cuales después he esculpido mis figuras».
Desde muy joven manifestó sus dotes artísticas para la escultura, disciplina en la cual empezó a sobresalir. En abril de 1488, con doce años de edad y gracias al consejo de Francesco Granacci, otro joven que se dedicaba a la pintura, entró en el taller de los famosos Ghirlandaio (Domenico y Davide); su familia y los Ghirlandaio formalizaron un contrato de estudios durante tres años que decía así :
"1488.Yo, Ludovico di Lionardo Buonarota, en este primer día de abril, inscribo a mi hijo Michelangelo como aprendiz de Domenico y Davide di Tomaso di Currado, durante los próximos tres años, bajo las condiciones siguientes: que el dicho Michelangelo ha de permanecer durante el tiempo convenido con los anteriormente citados para aprender y practicar el arte de la pintura y que ha de obedecer sus instrucciones, y que los nombrados Domenico y Davide habrán de pagarle en estos años la suma de veinticuatro florines de peso exacto: seis durante el primer año, ocho el segundo año y diez el tercero, en total una suma de noventa y seis liras."
Sus primeras obras artísticas despertaron la admiración de Lorenzo el Magnífico que lo acogió en su Palacio de la Via Long. Invitado a las reuniones y tertulias que Lorenzo el Magnífico organizaba en el Palacio de los Medici con otros artistas, Miguel Ángel tuvo la oportunidad de conversar con los Médicis más jóvenes, dos de los cuales posteriormente llegaron a ser papas (León X y Clemente VII); conoció también a humanistas de la talla de Marsilio Ficino y a poetas como Angelo Poliziano, habituales visitantes del palacio.
Los primeros relieves fueron la "Virgen de la escalera" hacia 1490, que presenta un cierto esquema parecido a las de Donatello, pero en la cual se muestra toda la energía de la escultura de Miguel Ángel, tanto en la forma del tratamiento de los planos de la figura como en su contorno tan vigoroso y la anatomía del niño Jesús con la insinuación del contrapuesto y "La batalla de los centauros", aproximadamente en el año 1492. En ambas obras ya hay una clara definición de su estilo. Se muestra como el claro heredero del arte florentino de los siglos XIV y XV, a la vez que establece una vinculación más directa con el arte clásico. En el relieve de mármol de La batalla de los centauros se inspiró en el libro XII de Las Metamorfosis de Ovidio y se muestran los cuerpos desnudos en pleno furor del combate, entrelazados en plena tensión, con una anticipación de los ritmos serpenteantes tan empleados por Miguel Ángel en sus grupos escultóricos.
Ambos se conservan en la Casa Buonarroti de Florencia.
Miguel Ángel permaneció una temporada alojado en el convento del Santo Spirito, donde realizaba estudios de anatomía con los cadáveres provenientes del hospital del convento. Para el prior Niccolò di Giovanni di Lapo Bichiellini ejecutó un Crucifijo de madera policromada, donde resolvió el cuerpo desnudo de Cristo, como el de un adolescente, sin resaltar la musculatura, con rostro de un adulto, con una medida desproporcionada respecto al cuerpo; la policromía está pintada con unos colores tenues y con unas suavísimas líneas de sangre, que consiguen una unión perfecta con la talla de la escultura.
Tras la muerte de Lorenzo el Magnífico, en 1492, Miguel Ángel huyó de Florencia y pasó por Venecia, instalándose después en Bolonia.
Miguel Ángel, viajó a Bolonia en octubre de 1494, donde descubrió los plafones en relieve de la puerta de San Petronio de Jacopo della Quercia, un maestro escultor del gótico tardío, del cual toma e incorpora a sus obras los amplios pliegues de las vestiduras y el patetismo de sus personajes. Recibió el encargo de parte de Francesco Aldovrandi, de realizar tres esculturas para completar la sepultura del fundador del convento de San Domenico Maggiore, llamada Arca de Santo Domingo, para la que esculpió un Ángel porta candelabro, arrodillado que forma pareja con otro realizado por Niccolò dell'Arca, además un San Próculo y un San Petronio, que actualmente se conservan en la Basílica de San Domenico de Bolonia. Acabadas estas obras, en el término de poco más de un año, volvió a Florencia.
La Piedad del Vaticano o Pietà es un grupo escultórico en mármol realizado por Miguel Ángel entre 1498 y 1499. Sus dimensiones son 1,74 por 1,95 m. Se encuentra en la Ciudad del Vaticano.
La escultura representa a la Virgen María sosteniendo a Cristo muerto tras la crucifixión. El dramatismo que representa la escena se equilibra con la ternura y la belleza del conjunto: una madre joven implorando piedad por su hijo muerto.
Miguel Ángel vuelve a Florencia en la primavera de 1501, después de cinco años ausente de la Toscana.
Hizo la representación de la escultura en la fase anterior a la lucha con Goliat, con una mirada cargada de incertidumbre y con la personificación simbólica de David defendiendo la ciudad de Florencia contra sus enemigos. Los florentinos vieron el David como símbolo victorioso de la democracia. Esta obra muestra todos los conocimientos y estudios del cuerpo humano conseguidos por Miguel Ángel hasta esa fecha.
El David, obra cumbre de la escultura, de una gran complejidad por la escasa anchura de la pieza de mármol, fue colocado delante del palacio del Ayuntamiento de Florencia .
Esta tabla, que durante muchos años se ha dudado si pertenecía a Miguel Ángel, finalmente se ha reconocido como obra suya.Las figuras de Cristo y San Juan son las que muestran más fuerza, y su composición es soberbia; la figura de José de Arimatea, situada detrás de Jesucristo se puede observar un curioso parecido con la de San José del Tondo Doni.
El Tondo Pitti, es una escultura realizada en relieve de mármol con un diámetro horizontal de 82 cm y vertical de 85,5 cm hacia el año 1503 y que se conserva en el Museo Nazionale del Bargello de Florencia
Consta el tondo o círculo, de tres personajes, la Vírgen María con su hijo Jesús y San Juan Bautista, el gran dinamismo de la escultura es el giro de la Virgen que rompe con los dos puntos estáticos del asiento cúbico donde se encuentra sentada y su cabeza mirando hacia el frente, los dos puntos rompen sobresaliendo la moldura del círculo, la composición es piramidal con frecuentes líneas horizontales y oblicuas que comportan una gran plasticidad. El Niño se encuentra en la derecha descansando sobre una libro abierto sobre las rodillas de su madre.
Se encuentra en el museo del Bargello desde el año 1873; como el anterior se encuentra inacabado.
La batalla de Cascina es un fresco diseñado para el Palazzo Vecchio de Florencia. No llegó a pintarlo e hizo sólo el cartón (modelo) previo, que fue destruido y es conocido por la copia realizada por Bastiano da Sangallo y por un grabado parcial de Marcantonio Raimondi.
Hacia 1503 también realizó, por encargo de unos mercaderes flamencos, los Mouscron, una Virgen con Niño para una capilla de la iglesia de Nuestra Señora de Brujas. Aunque se puede apreciar el movimiento de la ropa como en la Piedad del Vaticano, el resultado es diferente, sobre todo por la verticalidad de la escultura. Está representada en un momento de abandono, donde la mano derecha de la Virgen parece que sólo tiene la fortaleza para evitar que el libro no caiga y la izquierda está sujetando suavemente al niño Jesús, en contraposición con la vitalidad de movimiento que demuestra el Niño
Con 30 años de edad, fue reconocido como un artista de primera línea.
En 1504-1505 realizó "El Tondo Doni", conocido también como La Sagrada Familia, se encuentra hoy en la Galería Uffizi, Florencia. Esta pintura al temple, la pintó para Agnolo Doni, como regalo de bodas a su esposa Maddalena Strozzi. En primer plano está la Virgen con el Niño y detrás, San José, de grandiosas proporciones y dinámicamente articulado; llaman la atención las imágenes tratadas como esculturas dentro de una disposición circular de 120 cm de diámetro y con una composición en forma piramidal de las figuras principales. La base de la línea triangular es la marcada por las piernas de la Virgen colocada de rodillas, con la cabeza girada hacia la derecha, donde se encuentra el Niño sostenido por san José, con el cuerpo inclinado hacia la izquierda; esta parte superior de la pintura junto con la línea que marcan los brazos, denota un movimiento en forma de espiral.
Separados por una balaustrada, se encuentran Juan el Bautista y un grupo de ignudi. Esta pintura puede verse como la sucesión de las diversas épocas en la historia del hombre: los ignudi representarían la civilización pagana, San Juan y San José la era mosaica y la Virgen con el Niño la era de la Redención, a través de la encarnación de Jesús. Esta interpretación está sostenida, incluso en las cabezas esculpidas sobre la cornisa original: dos sibilas, representa la edad pagana, dos profetas, representa la edad mosaica y la cabeza de Cristo, representa la era de la redención, con frisos intermedios de animales, máscaras de sátiros y el emblema de los Strozzi.
El artista demostró que, con la pintura era capaz de expresarse con la misma grandiosidad que en la escultura; el Tondo Doni, de hecho, se considera el punto de partida para el nacimiento del manierismo.
Miguel Ángel, contrariado, abandonó Roma y se dirigió a Florencia, pero a finales de noviembre de 1506, después de numerosas llamadas del pontífice que, hasta le llegó amenazar con la excomunión, se reunió con él en Bolonia.
En mayo de 1508 aceptó dirigir la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina, cuyos frescos concluyó cuatro años más tarde, después de un trabajo solitario y tenaz. En esta obra ideó una grandiosa estructura arquitectónica pintada, inspirada en la forma real de la bóveda. En el tema bíblico general de la bóveda, Miguel Ángel interpuso una interpretación neoplatónica del Génesis y dio forma a un tipo de interpretación de las imágenes que conseguirían ser un símbolo del arte del Renacimiento.
El gran retardo con que Miguel Ángel obtiene en Roma el reconocimiento oficial se ha atribuido a la heterodoxia de su estilo. Le faltaba lo que Vitruvio llamaba "decòrum", es decir," el respeto por la tradición".
En 1516, por encargo de León X, inició la fachada de la Basílica de San Lorenzo, trabajo que en el año 1520 debió abandonar con gran amargura. Del proyecto original se conservan numerosos dibujos y una maqueta de madera.
A partir de 1520 y hasta 1530, Miguel Ángel trabajó en Florencia y construyó la Sacristía Nueva de San Lorenzo y la Biblioteca Laurenciana, en especial su escalera.
Después del saqueo de Roma (1527) y de la expulsión de los Médicis de Florencia, Miguel Ángel formó parte, como hecho meramente anecdótico, del gobierno de la nueva República Florentina, de la cual fue nombrado «gobernador y procurador general de la fabricación y fortificación de las murallas», y participó en la defensa de la ciudad asediada por las tropas papales.
A partir de este año reemprendió los trabajos de la Sacristía Nueva y del sepulcro de Julio II.
En 1534, al encontrarse a disgusto con la nueva situación política que se había instaurado en Florencia, abandonó la ciudad y se estableció en Roma, donde aceptó el encargo de Clemente VII para trabajar en el altar de la Capilla Sixtina y donde, entre 1536 y 1541, realizó el magnífico Juicio Final.
Hasta el año 1550 fue haciendo obras para la tumba de Julio II, y los frescos de la Capilla Paulina que representan La conversión de San Pablo y el Crucifixión de San Pedro.
Parte baja de la sepultura de Julio II en San Pietro in Vincoli, en Roma, con las esculturas de Moisés, Raquel y Lía
A partir del año 1550 se cree que fue empezada "La Piedad florentina", llamada así porque se encuentra en el Duomo de Florencia. Según sus biógrafos, Miguel Ángel proyectó este grupo escultórico con la idea que lo sepultaran a sus pies, dentro de la basílica de Santa María la Mayor en Roma. Más tarde, abandonó este deseo, por el de ser enterrado en Florencia, y también por la oportunidad de su venta, en 1561, a Francesco Bandini, que colocó la escultura en los jardines romanos de Montecavallo, donde permaneció hasta su traslado a la basílica de San Lorenzo de Florencia por parte de Cosme III en 1674. Finalmente el año 1722 se colocó en Santa Maria del Fiore y desde 1960 se encuentra en el museo de la catedral.
El grupo escultórico de "La Piedad Florentina" consta de cuatro personajes: el Cristo muerto que está sostenido por la Virgen, María Magdalena y Nicodemo, los rasgos del cual son un autorretrato de Miguel Ángel. La estructura es piramidal, con Nicodemo como vértice, y el Cristo se muestra como una figura serpentinata propia del manierismo. El año 1555, no se sabe exactamente, si por accidente o porque la obra no le parecía bien al autor, la rompió en diversos trozos.
Durante su vida mantuvo buenas relaciones familiares a lo largo de toda su vida. Cuando su hermano mayor Leonardo se hizo monje dominicano en Pisa, asumió la responsabilidad en la dirección de la familia. Tuvo a su cargo el cuidado del patrimonio de los Buonarroti y lo amplió con la compra de casas y terrenos, así como también concertó el matrimonio de sus sobrinos Francesca y Leonardo con buenas familias de Florencia.
Murió el 18 de febrero de 1564 en Roma, antes de ver acabada su obra, a la edad de ochenta y ocho años, acompañado por su secretario Daniele da Volterra y por su fiel amigo Tommaso Cavalieri; había dejado escrito que deseaba ser enterrado en Florencia. Hizo testamento en presencia de su médico Federigo Donati, «dejando su alma en manos de Dios, su cuerpo a la tierra y sus bienes a los familiares más próximos». Su sobrino Leonardo fue el encargado de cumplir con esta última voluntad del gran artista, y el 10 de marzo de 1564 recibió sepultura en la sacristía de la iglesia de la Santa Croce; el monumento funerario fue diseñado por Giorgio Vasari el año 1570. El 14 de julio se celebró un funeral solemne; fue Vasari quien describió estos funerales, donde participaron, además de él mismo, Benvenuto Cellini, Bartolomeo Ammannati y Bronzino.
HOMENAJES
Fue el primer artista occidental del que se publicaron dos biografías en vida:
"Le Vite de' più eccellenti pittori, scultori, ed architettori", de Giorgio Vasari, publicada en 1550 en su primera edición, en la cual fue el único artista vivo incluido.
"Vita de Michelangelo Buonarroti", escrita en 1553 por Ascanio Condivi, pintor y discípulo de Miguel Ángel, que recoge los datos facilitados por el mismo Buonarroti.
El legado artístico de Miguel
Ángel Buonarroti es, sin lugar a dudas, uno de los más grandes y perdurables de
la historia del arte.
A lo largo de su vida, Miguel
Ángel dejó una huella profunda en la pintura, la escultura y la arquitectura,
que sigue siendo una fuente de inspiración y admiración hasta el día de hoy.
El legado de Miguel Ángel
Buonarroti es un testamento a su maestría técnica y su profunda comprensión de
la naturaleza humana, la religión y el arte.
Su influencia sigue presente no
solo en las obras que dejó, sino también en la forma en que entendemos y
practicamos el arte hoy en día.
Su legado perdura tanto en la
magnificencia de sus obras físicas como en el impacto que ha tenido sobre
generaciones de artistas y la cultura en general.
1. Escultura
El David:
Miguel Ángel es probablemente más
famoso por su habilidad en la escultura, y su obra más icónica es El David
(1501-1504).
Esta escultura, que representa al
joven David antes de enfrentarse a Goliat, es una muestra asombrosa de su
dominio del detalle anatómico, la proporción y la expresión emocional.
La figura del David se ha
convertido en un símbolo del Renacimiento y de la perfección humana.
La Piedad (1498-1499):
Una de las esculturas más conmovedoras, que
muestra a la Virgen María sosteniendo a Jesús muerto en sus brazos. Su
tratamiento de las emociones y la figura humana es incomparable.
La tumba de Julio II (1505-1545),
que presenta figuras como Moisés (1513-1515), una obra monumental que destaca
tanto por su complejidad como por su maestría en el tratamiento de la figura
humana.
La forma en que Miguel Ángel
esculpió la piedra, extrayendo figuras tan detalladas y vibrantes de bloques de
mármol, dejó una profunda influencia en generaciones posteriores de escultores.
2. PINTURA
Aunque la escultura es su campo
más reconocido, Miguel Ángel también dejó una huella significativa en la
pintura.
Su trabajo en la Cúpula de la
Basílica de San Pedro y en el Juicio Final (1536-1541) en la Capilla Sixtina
son considerados unos de los mayores logros de la historia del arte.
Miguel Ángel pintó el techo de
esta famosa capilla en el Vaticano (1508-1512), una obra maestra que muestra
escenas bíblicas como la Creación de Adán, que ha sido ampliamente reproducida
y estudiada.
El fresco no solo es un hito en
el arte del Renacimiento, sino también un punto de referencia para el uso de la
perspectiva, la anatomía humana y la expresión emocional.
El Juicio Final:
Su obra final en la Capilla
Sixtina es una impresionante representación del fin del mundo, que fue
revolucionaria por su escala y la intensidad de las figuras humanas.
Esta obra no solo muestra el
dominio de Miguel Ángel sobre la figura humana, sino que también refleja sus
profundas creencias religiosas y su visión del alma humana.
3. Innovaciones técnicas y artísticas
Estudio de la anatomía humana:
Miguel Ángel realizó estudios
anatómicos exhaustivos para representar de manera más realista el cuerpo
humano.
Su comprensión de la musculatura,
los huesos y las proporciones humanas influyó no solo en su propia obra, sino
en toda la evolución del arte occidental.
Uso de la luz y la sombra
(claroscuro):
En su pintura y escultura, Miguel
Ángel utilizó técnicas de claroscuro para crear volumen y profundidad, lo que
elevó la expresividad y el realismo de sus obras.
4. Arquitectura
Miguel Ángel también tuvo un
papel destacado en la arquitectura, especialmente en su trabajo en la Basílica
de San Pedro en el Vaticano.
Fue designado para diseñar la
cúpula de la basílica, una de las estructuras más reconocibles del mundo. Su
diseño de la cúpula, terminado después de su muerte por otros arquitectos, se
convirtió en un modelo para la arquitectura del Renacimiento y el Barroco.
Palacio de los Conservadores
en Roma:
Plaza del Capitolio:
Además, su trabajo en el Palacio
de los Conservadores en Roma y Plaza del Capitolio en la marcó una contribución
importante al urbanismo y la planificación de espacios públicos en la Roma
moderna.
5. Impacto cultural y legado perdurable
Figura central del
Renacimiento:
Miguel Ángel es considerado una
de las figuras más emblemáticas del Renacimiento, un periodo en el que la
humanidad redescubrió el potencial de la creatividad, el conocimiento y el
arte.
Su maestría y dedicación al arte
lo convirtieron en un modelo a seguir para generaciones de artistas.
Influencia en generaciones
posteriores:
El trabajo de Miguel Ángel ha
influido profundamente en el arte posterior, desde el Barroco hasta el
Neoclasicismo y el arte moderno.
Artistas como Bernini, Rodin, y muchos
otros, han citado a Miguel Ángel como una fuente clave de inspiración.
Símbolo del genio artístico:
La figura de Miguel Ángel, con su
capacidad para dominar múltiples disciplinas y su enfoque incansable por la
perfección, ha llegado a ser vista como el epítome del genio artístico.
Su legado es emblemático de la idea de que el
arte tiene un poder trascendental y eterno.
6. Obras perdurables en la
cultura popular:
Muchas de las obras de Miguel
Ángel, como el David y la Creación de Adán, se han convertido en iconos
culturales reconocidos mundialmente.
Estas imágenes se han reproducido
y reinterpretado innumerables veces en diferentes contextos, desde el arte
hasta la moda, el cine y la publicidad.
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