Benito Quinquela Martín, cuyo
nombre de nacimiento fue Benito Juan Martí, presumiblemente nació en Buenos
Aires, el 1 de marzo de 1890.
Fue uno de los pintores más
destacados de Argentina.
Hijo de una madre desconocida el
20 de Marzo de 1890 fue abandonado en la
Casa de Niños Expósitos.
Benito fue dejado en la puerta de
las Hermanas de la Caridad, sólo se conoció de él lo que en lápiz escribieron
en su pañuelo de seda. “Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan
Martín”.
Ese pañuelo de seda tenía bordada
una flor y se encontraba cortado en diagonal por la mitad, la otra mitad quedó
en manos de quien lo dejó allí, bajo la ilusión, tal vez, de algún día
reclamarlo, cosa que no sucedió.
Considerando que ese niño había
nacido tres semanas antes debido a su contextura física, se estimó que habría
nacido unos veinte días antes, lo que llevó a fijar el 1 de marzo como su fecha
de nacimiento
Fue bautizado con los nombres de
Benito Juan y se le asignó el apellido Martín.
Quinquela Martín fue criado en el
orfanato hasta los siete años, cuando fue adoptado por la familia Chinchella, el
16 de noviembre de 1897
Su infancia estuvo marcada por la
ausencia de sus padres biológicos y la vida en el orfanato, lo que más tarde
influiría en su obra artística
Manuel Chinchella y Justina
Molina eran dueños de una carbonería en La Boca.
Asilo de niños
expósitos, s/d. Construido por P. Benet en 1870. Demolido en 1980.
Los padres adoptivos de Benito
Quinquela Martín, eran una pareja humilde que vivía en el barrio de La Boca,
Buenos Aires.
Manuel era un inmigrante italiano
originario de Nervi, Génova, conocido por su fuerza física y su trabajo como
estibador en el puerto.
Justina Molina, por su parte, era
entrerriana de Gualeguaychú, con ascendencia indígena.
En su autobiografía, Quinquela
Martín describe a Justina como una figura maternal cariñosa que lo conquistó
desde el principio, encontrando en él un hijo y un aliado.
La relación con sus padres adoptivos fue
cercana y positiva, lo que influyó en su desarrollo personal y artístico.
A pesar de las dificultades
económicas, la familia proporcionó un ambiente de amor y apoyo que ayudó a
Benito a superar las adversidades de su infancia en el orfanato.
Justina Molina, a pesar de ser
analfabeta, era hábil en el manejo de la carbonería y recordaba los estados de
cuenta de cada cliente con precisión.
Manuel, con su fuerza física,
complementaba los ingresos familiares trabajando en el puerto.
La influencia de su familia
adoptiva y el entorno de La Boca fueron fundamentales en la formación de
Quinquela Martín como artista, reflejándose en sus vibrantes pinturas de la
vida portuaria
Desde niño, tuvo que ayudar a sus
padres en el trabajo de la carbonería, lo que le impidió asistir a la escuela
como un niño normal.
Tuvo que abandonar el estudio primario a muy
corta edad, sabiendo apenas escribir, leer, sumar y restar.
En la carbonería usaba ese
material, que por sus características, permitió que Benito, en sus ratos
libres, lo utilizara como elemento de pintura para desarrollar su capacidad
artística sobre el papel.
En su adolescencia, Benito
Quinquela Martín comenzó a trabajar como peón en el puerto de La Boca, una
experiencia que más tarde influiría profundamente en su arte.
Este entorno portuario, lleno de
actividad y vida cotidiana, se convirtió en una fuente de inspiración para sus
obras.
En el puerto, Quinquela Martín se
sumergió en el mundo del trabajo manual y la vida laboral intensa. Su agilidad
y voluntad en el trabajo le valieron el apodo de "mosquito" entre sus
compañeros.
Esta experiencia le permitió
capturar la esencia del puerto y sus personajes, que luego se reflejarían en
sus pinturas.
Esta conexión emocional y visual
con el entorno portuario fue esencial para su desarrollo como artista.
Al mismo tiempo que trabajaba en
el puerto inició sus primeras clases de dibujo, lo que marcó el comienzo de su
formación artística.
A los 14 años, Benito Quinquela
Martín dio un paso crucial en su formación artística al comenzar a tomar clases
de dibujo en la academia Pezzini-Stiatessi, ubicada en la Sociedad Unión de La
Boca.
Esta institución, que ofrecía
enseñanza artística en el barrio, fue un espacio donde Quinquela Martín pudo
desarrollar sus habilidades bajo la guía del pintor Alfredo Lazzari.
La academia Pezzini-Stiatessi era
parte de un centro cultural vecinal que reunía a estudiantes y obreros del
barrio.
Este entorno permitió a Quinquela
Martín interactuar con otros artistas y músicos, como Juan de Dios Filiberto, y
fortalecer su conexión con la comunidad artística loca.
Bajo la dirección de Alfredo
Lazzari, Quinquela Martín adquirió sus primeros conocimientos técnicos sobre
pintura.
Lazzari, un pintor italiano con
influencias del macchiaiolismo, enseñó a Quinquela Martín técnicas básicas que
le permitieron mejorar su habilidad para capturar las escenas cotidianas del
puerto y del barrio.
Aunque sus primeros dibujos eran
rudimentarios y no se atrevía a mostrarlos, esta formación inicial fue crucial
para su crecimiento artístico.
Con esas primeras obras rudimentarias,
en el año 1910 Quinquela Martín participó en una exposición colectiva de los
alumnos de Lazzari a los 20 años.
La exposición fue realizada en la
Sociedad Ligure de Socorros Mutuos de la Boca, junto a Vento, Maggiolo y
Stagnaro, entre otros.
La combinación de su experiencia
laboral en el puerto y su formación en la academia Pezzini-Stiatessi fue
fundamental para el desarrollo de su estilo único. Quinquela Martín se centró
en capturar la vida cotidiana de La Boca, utilizando colores vibrantes y
técnicas expresivas que reflejaban la energía del barrio.
Esta experiencia lo motivó a
seguir perfeccionando su arte y a exponer sus obras en diferentes lugares,
incluyendo el Salón Nacional y el Jockey Club.
Quinquela Martín se centró en
capturar la vida del lugar utilizando colores vibrantes y técnicas expresivas
que reflejaban la energía del barrio.
El ambiente del puerto, con sus
grúas, barcos y obreros, se convirtió en un tema central en su obra. Quinquela
Martín expresó que "el puerto, los barcos, las grúas, los astilleros, los
obreros, la vida afiebrada del trabajo, eran temas que yo llevaba adentro y los
trataba fácilmente".
Rápidamente, comienza el ascenso
en su carrera pictórica y es reconocido.
En 1914, Benito Quinquela Martín
participó en el Primer Salón Nacional de Recusados, una exposición organizada
por artistas que habían sido rechazados por el Salón Nacional.
Este evento se llevó a cabo en la Cooperativa
Artística y contó con la participación de otros destacados artistas como
Santiago Stagnaro y Guillermo Facio Hebequer.
Quinquela Martín presentó dos
obras: "Quinta en la Isla Maciel" y "Rincón del arroyo
Maciel", firmadas con su apellido original, Chinchella.
El Salón de Recusados fue un acto
de desafío hacia el establishment artístico tradicional, que a menudo rechazaba
obras innovadoras o no convencionales.
A pesar de las opiniones divididas sobre el
salón, las obras de Quinquela Martín fueron destacadas por la prensa, lo que
comenzó a darle visibilidad en el mundo del arte.
En el año 1916, Quinquela Martín
vendió su primera obra gracias a una publicación sobre su trabajo en la revista
"Fray Mocho".
Este artículo, titulado "El
Carbonero", no solo le permitió vender su primera pintura, sino que
también le dio una identidad artística más definida.
En sus propias palabras, Quinquela Martín
expresó que las comillas alrededor de "El Carbonero" le dieron
"otra personalidad", marcando un punto de inflexión en su carrera.
En el año 1918, Quinquela realizó
su primera exposición individual en la Galería Witcomb, ubicada en la calle
Florida.
Este evento fue posible gracias
al apoyo de Pío Collivadino, quien se había convertido en un mentor importante
para el joven artista. Collivadino, director de la Academia Nacional de Bellas
Artes, quedó impresionado con la obra de Quinquela Martín y le propuso exponer
individualmente.
Durante esta exposición,
Collivadino adquirió el óleo "Impresión del astillero", lo que
consolidó aún más la reputación de Quinquela Martín en el mundo artístico.
En el año 1919, realizó su
primera exposición en el Jockey Club, organizada por la Sociedad de Damas de
Beneficencia.
La exposición en el Jockey Club
fue un reconocimiento a su creciente prestigio como artista y su capacidad para
atraer a audiencias más amplias y sofisticadas
En 1920, Benito Quinquela Martín
experimentó un año crucial en su carrera artística. Tras obtener el tercer
premio en el Salón Nacional, decidió cambiar su apellido de Chinchella a
Quinquela, un gesto que marcó un punto de inflexión en su identidad artística.
Este cambio no solo reflejó su
deseo de simplificar su nombre y evitar confusiones, sino que también simbolizó
su creciente reconocimiento en el mundo del arte.
Quinquela Martín expresó que el
cambio se debió a que "hay una chinche que me molesta", refiriéndose
a las dificultades que encontraba con su apellido original, Chinchella.
En italiano, "ch" se
pronuncia como "k", pero en español, la pronunciación era diferente,
lo que causaba confusión.
Al castellanizar su apellido a
"Quinquela", buscaba mantener el sonido original y evitar
malentendidos.
Este cambio de apellido coincidió
con un aumento en su reconocimiento artístico.
La exposición de su obra en el
Salón Nacional y su participación en eventos importantes contribuyeron a que su
nuevo nombre se asociara con un estilo único y vibrante, caracterizado por sus
pinturas de La Boca.
Tras su éxito en el Salón
Nacional, Quinquela Martín realizó su primer viaje patrocinado como artista a
Río de Janeiro.
Este viaje marcó el comienzo de
una década de exposiciones internacionales, durante la cual visitaría Brasil,
España, Italia, Francia, Inglaterra y Estados Unidos.
A diferencia de otros artistas
que viajaban a Europa para formarse o inspirarse en las vanguardias
modernistas, Quinquela Martín se centró en mostrar su propio mundo, el de La
Boca.
Sus obras capturaron la esencia
del barrio portuario y su gente, lo que le valió elogios y reconocimiento en el
extranjero.
En el año 1922, Benito Quinquela
Martín trasladó su taller a la calle Pedro de Mendoza 2087, en el barrio de La
Boca, donde compartió espacio y experiencias con otros artistas destacados como
Miguel Carlos Victorica y Fortunato Lacámera.
Este cambio de ubicación no solo
reflejó su creciente éxito y necesidad de un espacio más adecuado para su
trabajo, sino que también marcó un punto de inflexión en su carrera artística.
Compartir el taller con Victorica
y Lacámera permitió a Quinquela Martín intercambiar ideas y técnicas con otros
artistas contemporáneos. Esta colaboración fomentó un ambiente creativo y
estimulante, donde cada uno podía influir en el estilo y la visión del otro.
Durante este período, Quinquela
Martín continuó desarrollando su estilo característico, centrado en la captura
de la vida portuaria y la energía del barrio de La Boca. Su uso de la espátula
para aplicar pintura en gruesas capas dio a sus obras una textura vibrante y
expresiva.
Muestra de Madrid,
1923-
Un año después, en 1923, realizó
su primera exposición en Europa, específicamente en el Círculo de Bellas Artes
de Madrid. Este evento marcó el inicio de su reconocimiento internacional y fue
un paso crucial en su carrera.
La exposición en Madrid no solo
le permitió a Quinquela Martín mostrar su obra a una audiencia europea, sino
que también le dio la oportunidad de comparar su estilo con las vanguardias
artísticas del momento.
Aunque su arte no se ajustaba a las
tendencias modernistas predominantes, su autenticidad y conexión con la vida
cotidiana de La Boca resonaron con el público español.
A lo largo de la década de 1920,
Quinquela Martín continuó exponiendo en diferentes ciudades europeas y
americanas, consolidando su posición como uno de los pintores argentinos más
destacados de su época.
Su compromiso con la
representación de la vida popular y su conexión con el barrio de La Boca se
convirtieron en elementos definitorios de su legado artístico.
La década de 1920 fue un período crucial en la carrera de Benito Quinquela Martín, marcado por una serie de exposiciones internacionales que lo llevaron a ser reconocido en todo el mundo. Su espátula, herramienta característica de su técnica artística, se convirtió en un símbolo de su estilo vibrante y expresivo.
En el año 1926, viajó a París, donde expuso en la Galería Charpentier. Esta exposición fue muy importante en su carrera, ya que París era el epicentro del arte moderno en ese momento.
A pesar de que su estilo no se
ajustaba a las vanguardias predominantes, su autenticidad y conexión con la
vida cotidiana de La Boca resonaron con el público parisino.
A su regreso a Buenos Aires,
participó en la fundación de la Peña del Café Tortoni, un espacio cultural que
reunía a artistas y escritores de la época.
Dos años después, en 1928,
Quinquela viajó a Cuba y Nueva York.
En La Habana, expuso en el Salón
del diario "La Marina", mientras que en Nueva York, presentó sus
obras en las Anderson Galleries.
Dos de sus pinturas, "Día de
sol" y "Día gris en la Boca", fueron adquiridas por el
Metropolitan Museum of Art, lo que consolidó su reconocimiento internacional.
Benito Mussolini visita la exposición de Quinquela Martín en Roma, 1929
En el año 1929, viajó a Italia,
donde expuso en el Palazzo delle Esposizioni de Roma. Su muestra fue visitada
por personalidades como el rey Víctor Manuel III y Benito Mussolini, quien
quedó impresionado por su obra y adquirió "Momento violeta" para el
Museo de Arte Moderno de Roma.
Finalmente, en 1930, Quinquela realizó
su última exposición en Europa en las New Burlington Galleries de Londres.
Durante este evento, vendió siete
obras, incluyendo "Sol de mañana", que fue adquirida por el marchante
de arte sir Joseph Duveen y donada al Museo Municipal de Manchester.
En el año 1933, ya consolidado
como un artista reconocido a nivel nacional e internacional, decidió comprar y
donar un terreno en el barrio de La Boca para la construcción de un edificio
que albergaría una escuela primaria y un museo de bellas artes.
Este proyecto se materializó en
la Escuela Museo Pedro de Mendoza, que fue inaugurada el 19 de julio de 1936.
Quinquela Martín tenía un fuerte
compromiso con la educación y el arte en su comunidad. Su idea era que la
belleza y la cultura comenzaran desde la escuela primaria, y para ello, donó un
terreno valioso en la calle Pedro de Mendoza. Este gesto filantrópico reflejó
su deseo de mejorar las condiciones educativas y culturales en el barrio.
La donación del terreno fue formalizada
el 18 de agosto de 1933, cuando Quinquela Martín firmó la escritura de donación
al Consejo Nacional de Educación.
El terreno, valorado en 138.000
pesos, fue destinado a la construcción de un edificio que incluiría una escuela
primaria en los dos primeros pisos y un museo de bellas artes en el tercer
piso.
La Escuela Museo Pedro de Mendoza
fue inaugurada con una gran celebración en el barrio. El edificio, diseñado por
el arquitecto Alejandro Virasoro, presentaba una estética racionalista con
influencias del estilo Art Déco. La escuela contaba con diez aulas, patios y un
consultorio médico, mientras que el museo albergaba obras de Quinquela Martín y
otros artistas argentinos.
Quinquela decoró la escuela con
dieciocho murales que representaban diferentes profesiones y trabajos, lo que
se convirtió en un elemento distintivo del edificio.
Estos murales no solo reflejaban
su estilo artístico, sino que también buscaban inspirar a los estudiantes sobre
las diversas opciones vocacionales disponibles.
La relación de Quinquela Martín con sus padres adoptivos fue de amor, apoyo y reconocimiento mutuo. Su familia adoptiva desempeñó un papel crucial en su desarrollo personal y artístico, y su legado continúa siendo un tributo a la influencia positiva que tuvieron en su vida.
A lo largo de su vida, Quinquela Martín siempre reconoció el apoyo y el amor que recibió de sus padres adoptivos. Su éxito como artista no solo fue un logro personal, sino también un homenaje a la familia que lo acogió y lo apoyó en su infancia.
La relación con sus padres adoptivos también lo inspiró a realizar obras solidarias en su comunidad. Por ejemplo, la donación de terrenos para la Escuela Museo Pedro de Mendoza en 1933 reflejó su compromiso con el bienestar social del barrio de La Boca, un gesto que simbolizaba su gratitud por el apoyo recibido en su infancia.
En 1947, fundó la "Orden del
Tornillo", una hermandad humorística y artística que se reunía en su
estudio ubicado en la Escuela Museo Pedro de Mendoza.
Esta orden fue creada como una
forma de reemplazar la desaparecida "Agrupación de Gente de Arte y Letras
La Peña", una tertulia artística-literaria que había sido un punto de
encuentro para artistas y escritores en el Café Tortoni.
Este gesto humorístico inspiró a
Quinquela Martín a crear una hermandad que celebrara la "locura
luminosa" y el compromiso con la Verdad, el Bien y la Belleza.
Los estatutos de la Orden
establecían que cualquier persona podía ser candidata, pero solo aquellos que
tuvieran "la monomanía del bien y la belleza" podrían ser declarados
"locos honoris causa".
Las reuniones se realizaban los
domingos en el estudio de Quinquela Martín, donde se ofrecía una cena sencilla
y se entregaba la condecoración del tornillo dorado a los nuevos miembros.
Durante las reuniones, Quinquela
Martín, vestido con un "frac naval" adornado con tornillos, realizaba
una ceremonia humorística que incluía la entrega del tornillo dorado a los
nuevos miembros. Estos eventos eran una mezcla de comida, música y recitales, y
se convirtieron en un punto de encuentro para artistas, escritores y
personalidades de la época.
La Orden del Tornillo se
convirtió en un "trofeo" apetecido por muchas personalidades,
incluyendo artistas plásticos, poetas, escritores, músicos y estadistas. Entre
los condecorados se encontraban más de 320 personas, incluyendo a Charles
Chaplin, quien recibió la distinción en 1966 a través de su hija Geraldine.
En el año 1950, Quinquela Martín
inauguró la Escuela de Artes Gráficas para Obreros, una institución educativa
que buscaba acercar el arte a la clase trabajadora.
Esta escuela, actualmente
conocida como Escuela de Artes Gráficas Armada Argentina y Colegio Industrial,
fue posible gracias a la donación de un terreno por parte de Quinquela Martín.
Dos años después, en 1952,
comenzó a donar dinero para que se entregara anualmente el Premio de
Adquisición en el Salón Nacional del Museo de Bellas Artes de La Boca.
La Escuela de Artes Gráficas para
Obreros fue fundada con el objetivo de ofrecer educación artística a los
trabajadores, promoviendo la inclusión social y el acceso al arte para todos.
Quinquela Martín, comprometido
con el bienestar de su comunidad, donó el terreno necesario para su
construcción, siguiendo su tradición de apoyo a la educación y el arte en La
Boca.
A partir de 1952, Quinquela
Martín comenzó a donar fondos para el Premio de Adquisición en el Salón
Nacional del Museo de Bellas Artes de La Boca.
Este premio buscaba fomentar la creación
artística local y reconocer el talento emergente en el ámbito de las artes
visuales.
El Premio de Adquisición no solo promovió la producción artística en La Boca, sino que también contribuyó a la visibilidad de nuevos artistas en el Salón Nacional. La participación de Quinquela Martín en este proyecto reflejó su compromiso con el desarrollo del arte argentino y su deseo de apoyar a las generaciones futuras de artistas.
Durante los años siguientes a la
década de 1940, Benito Quinquela Martín continuó exponiendo sus obras en
diversos lugares de Argentina, consolidando su posición como uno de los
artistas más destacados del país.
Sus exposiciones en la Galería
Witcomb de Buenos Aires, el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa de
Córdoba y la Asociación de Gente de Artes y Letras Impulso de La Boca fueron
eventos significativos que reflejaron su compromiso con el arte y su conexión
con la comunidad artística.
Después de 27 años desde su
primera exposición individual en 1918, Quinquela Martín volvió a la Galería
Witcomb con una muestra que incluyó 74 obras entre óleos, aguafuertes y
dibujos. Esta exposición fue un éxito comercial, con ventas que superaron las
de su primera experiencia en el mismo lugar.
En el año 1953 la galería Witcomb albergó una de las
exposiciones más concurridas en la historia del arte argentino, con cerca de
10,000 personas visitando la muestra diariamente. Se expusieron 60 obras,
organizadas en cuatro grupos por armonía de color, lo que demostró la evolución
y madurez del estilo de Quinquela Martín.
En el año 1955, en el Museo
Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa, presentó una selección de sus obras,
que fueron bien recibidas por el público cordobés. Esta exposición formó parte
de su gira por el interior del país, donde buscaba acercar su arte a diferentes
audiencias y promover la cultura visual argentina.
En el año 1957 la Asociación de
Gente de Artes y Letras Impulso de La Boca fue un espacio cultural que reunía a
artistas y escritores locales. Quinquela Martín expuso allí algunas de sus
obras, lo que reflejó su compromiso con la promoción del arte en su barrio
natal y su conexión con la comunidad artística de La Boca.
En el año 1959, Benito Quinquela fue
el impulsor detrás de la inauguración del Pasaje Artístico
"Caminito", un proyecto que transformó un antiguo baldío en un museo
al aire libre en el barrio de La Boca, Buenos Aires.
Además, ese mismo año, se
inauguró el Instituto Odontológico Infantil, otra de sus donaciones destinadas
a mejorar la salud bucal de los niños del barrio.
Caminito, que antes era un simple
paso del ferrocarril y más tarde un basural, se convirtió en un espacio
cultural gracias a la visión de Quinquela Martín.
El 18 de octubre de 1959, se
inauguró oficialmente como un museo al aire libre, con la presencia de artistas
y autoridades locales. Quinquela Martín pronunció un discurso durante la
ceremonia, destacando la importancia del arte y la cultura en el barrio.
Cuadro Regreso de la
pesca exhibido en un mural en la calle Caminito.
Caminito se ha convertido en uno
de los lugares más emblemáticos de Buenos Aires, atrayendo a millones de
turistas cada año. Su diseño, con fachadas coloridas y esculturas, refleja la
esencia del barrio de La Boca y su conexión con el tango, especialmente a
través del famoso tango "Caminito", compuesto por Juan de Dios
Filiberto.
El Instituto Odontológico
Infantil fue otra donación de Quinquela Martín destinada a mejorar la salud
bucal de los niños del barrio de La Boca. Este centro ofrecía servicios
odontológicos gratuitos o a bajo costo, contribuyendo al bienestar de la
comunidad local.
La creación del Instituto
Odontológico Infantil reflejó el compromiso de Quinquela Martín con el
desarrollo social y la salud de su comunidad. Este tipo de iniciativas
complementaban su trabajo artístico, demostrando su interés en mejorar las
condiciones de vida de los habitantes de La Boca.
A lo largo de los años
siguientes, continuó exponiendo sus obras en los lugares más reconocidos de
Argentina y del mundo. Su estilo vibrante y su conexión con el barrio de La
Boca lo convirtieron en un artista icónico, cuyas exposiciones eran esperadas
con gran interés por el público y la crítica.
En el año 1966 realizó dos
eventos significativos que reflejaron su compromiso con el arte y la cultura.
Por un lado, inauguró las Terrazas del Museo de Bellas Artes de La Boca, un
espacio destinado a exposiciones de esculturas de diversos artistas argentinos.
Por otro, entregó la distinción
de la "Orden del Tornillo" a Charles Chaplin, recibida en su nombre
por su hija Geraldine.
Las Terrazas del Museo de Bellas
Artes de La Boca fueron diseñadas para albergar exposiciones de esculturas, ofreciendo
un espacio al aire libre donde los visitantes pudieran disfrutar del arte en un
entorno único.
Esta iniciativa de Quinquela Martín buscaba
promover el arte argentino y fomentar la interacción entre artistas y público.
La creación de este espacio
cultural no solo benefició a los artistas que expusieron allí, sino que también
enriqueció el panorama artístico de La Boca. Las terrazas se convirtieron en un
punto de encuentro para artistas y visitantes, contribuyendo al dinamismo
cultural del barrio.
La "Orden del Tornillo" era una distinción humorística creada por Quinquela Martín en 1947, destinada a reconocer a personalidades que compartían su espíritu creativo y su compromiso con el arte.
En 1966, Quinquela Martín decidió otorgar esta distinción a
Charles Chaplin, uno de los artistas más influyentes del siglo XX.
Debido a que Charles Chaplin no
pudo asistir personalmente, su hija Geraldine recibió la distinción en su
nombre. Este gesto reflejó el aprecio de Quinquela Martín por el trabajo de
Chaplin y su influencia en el mundo del arte y el cine.
En 1972, sufrió una apoplejía que
lo mantuvo alejado de los encuentros sociales durante un período.
A pesar de esta adversidad, ese
mismo año fue declarado Miembro Honorario de los Claustros por la Universidad
de Buenos Aires, un reconocimiento que reflejó su contribución significativa al
arte argentino y su impacto en la cultura local.
La apoplejía afectó
significativamente la capacidad de Quinquela Martín para participar en eventos
sociales y culturales, algo que había sido central en su vida como artista y
figura pública. Sin embargo, su espíritu creativo no se vio completamente
afectado, ya que continuó dibujando durante su recuperación como parte de su
rehabilitación.
Este enfoque en la creatividad como
herramienta de recuperación refleja su pasión inquebrantable por el arte.
La Universidad de Buenos Aires le
otorgó el título de Miembro Honorario de los Claustros, un honor que reconoce
su legado artístico y su influencia en la cultura argentina.
A pesar de no tener una educación
formal en arte, Quinquela Martín fue reconocido por su contribución autodidacta
y su estilo único, que se convirtió en un icono del arte argentino.
Este reconocimiento no solo
reflejó su impacto en el mundo del arte, sino también su compromiso con la
comunidad.
Quinquela realizó numerosas donaciones y proyectos que beneficiaron a su barrio natal, La Boca, dejando un legado que trasciende su obra artística.
En 1974, Benito Quinquela Martín,
tras haber padecido una apoplejía que lo mantuvo alejado de los encuentros
sociales, decidió contraer matrimonio con su secretaria y compañera de toda la
vida, Alejandrina Marta Cerruti.
Este matrimonio se llevó a cabo
el 15 de marzo de 1974, cuando Quinquela Martín tenía 84 años, lo que lo
convirtió en un evento notable en su vida personal.
La apoplejía lo hizo reflexionar
sobre su vida y su deseo de compartir sus últimos años con alguien cercano.
La boda se realizó en un ambiente
íntimo, con el director del Museo de Bellas Artes de Artistas Argentinos
"Benito Quinquela Martín", Guillermo de la Canal, como testigo. Este
gesto reflejó el aprecio de Quinquela Martín por su legado artístico y su
conexión con la comunidad cultural.
Marta Cerruti se convirtió en la única heredera de Quinquela Martín, recibiendo todos sus bienes tras su fallecimiento en 1977.
Su matrimonio no solo fue un acto personal,
sino que también aseguró que su legado artístico y sus propiedades fueran
manejadas por alguien que lo conocía y respetaba profundamente.
En el mismo año de su matrimonio,
Quinquela Martín recibió el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes por su
trayectoria artística, y se realizó una exposición retrospectiva de su obra en
las Salas Nacionales de Exposición.
Estos reconocimientos reflejaron
su importancia en el mundo del arte argentino y su impacto duradero en la
cultura local.
Lápida y tumba de
Quinequela Martín, en el Cementerio de la Chacarita, Buenos Aires, Argentina.
El 28 de enero de 1977, Benito
Quinquela Martín falleció en Buenos Aires a los 86 años, dejando tras de sí una
trayectoria artística y personal que había marcado profundamente la cultura
argentina.
Quinquela Martín había preparado
su propio ataúd con una pintura del puerto de La Boca, asegurando que su arte
acompañara su partida. Este gesto reflejó su pasión por el color y su deseo de
que su arte nunca se apagara
Su vida estuvo llena de pasión, dedicación y
amor por su obra pictórica y su comunidad.
HOMENAJES
Después de su muerte, Benito
Quinquela Martín ha sido homenajeado de diversas maneras para mantener su
recuerdo vivo.:
Museos
Museo de Bellas Artes de La
Boca Benito Quinquela Martín:
Este museo, ubicado en el corazón
de La Boca, es uno de los principales legados de Quinquela Martín.
Fue fundado en 1938 sobre
terrenos donados por él mismo, con el objetivo de crear un polo cultural,
educativo y sanitario en el barrio.
El museo alberga la mayor
colección de sus obras, así como una exposición del arte figurativo argentino
desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
Monumento
Monumento a Quinquela Martín inaugurado en el 2010. Obra del escultor Antonio Oriana. Ubicado frente al Museo de Arte
“Retrato de Benito Quinquela Martín”, una réplica del busto realizado en 1929 por Luis Perlotti, fue ubicada en el pintoresco Caminito de La Boca, uno de los puntos turísticos ineludibles en la ciudad y el sueño de Benito Quinquela Martín
Sellos
LEGADO
Aunque falleció hace más de cuatro décadas, su influencia en el arte argentino y su comunidad sigue siendo palpable.
Su estilo y su compromiso con la cultura popular han inspirado a generaciones de artistas y han convertido a La Boca en un destino turístico y cultural icónico.
Calles y Espacios Públicos
Su arte no solo reflejó la vida en La Boca, sino que también contribuyó a la identidad cultural del barrio. Proyectos como el Pasaje Artístico "Caminito" y la Escuela Museo Pedro de Mendoza son ejemplos de su compromiso con la comunidad y su deseo de promover el arte y la educación.
Prensa para
aguafuertes de Quinquela, exhibida en el Museo Escuela Pedro de Mendoza.
El Museo de Bellas Artes de La
Boca de Artistas Argentinos "Benito Quinquela Martín" es uno de los
edificios que el gran artista boquense Benito Quinquela Martín donó a su
barrio, para crear un polo cultural, educativo y sanitario.
"Caminito" es un espacio cultural icónico en La Boca que Quinquela Martín ayudó a transformar en un museo al aire libre en 1959. Este pasaje es un símbolo del barrio y refleja su conexión con el arte y la cultura popular.
Lactario
Lactario Municipal
Nro. 4.
El Lactario Municipal Nº 4,
ubicado en la esquina de las calles Palos y Pedro de Mendoza en el barrio de La
Boca, tiene una conexión directa con Benito Quinquela Martín fue
una de las donaciones realizadas por Quinquela Martín al Estado Nacional en
1944, como parte de su compromiso filantrópico con la comunidad de La Boca.
Quinquela Martín donó el terreno y financió la construcción del Lactario Municipal Nº 4, que fue inaugurado en 1944
Este centro estaba destinado a proporcionar servicios de lactancia y atención materno-infantil a las familias del barrio.
Hospital
El Hospital de Odontología
Infantil Don Benito Quinquela Martín, ubicado en la Avenida Don Pedro de
Mendoza 1795, en el barrio de La Boca, Buenos Aires, es un centro de salud
dedicado a la atención odontológica infantil. Este hospital fue posible gracias
a la donación de un terreno por parte de Benito Quinquela Martín en 1950, con
el objetivo de brindar servicios odontológicos gratuitos o a bajo costo a los
niños del barrio..
Escuelas
El primer antecedente de esta escuela se remonta a 1941, cuando Benito Quinquela Martín concreta la donación del predio de la Avenida Pedro de Mendoza del barrio de La Boca y se inicia el trámite de aprobación para levantar allí una institución pública destinada a Escuela de Motoristas y Obreros de la Navegación, según especifica el anteproyecto realizado por la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas de 1943-1944. De esta manera se materializaría una de las piezas clave promovidas por el célebre artista boquense en plena Vuelta de Rocha, declarada Lugar Histórico Nacional por presumirse el sitio de la primera fundación mítica de Buenos Aires.
Hoy en día, la escuela continúa
funcionando, aunque ha cambiado su nombre y enfoque. Actualmente se conoce como
Escuela Técnica Nº 31 "Maestro Quinquela", ofreciendo educación
técnica y cursos nocturnos gratuitos de fotografía.
https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/otros-establecimientos/museo-benito-quinquela-martin
https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_de_Artistas_Argentinos_Benito_Quinquela_Mart%C3%ADn
https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Quinquela_Mart%C3%ADn
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https://www.magicasruinas.com.ar/revistero/5/quinquela.html
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/q/quinquela.htm
https://legadomitico.com/bsas/hab_ba/el-pintor/
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