Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 1 de marzo de 2025

EL 1 DE MARZO DE 1890 NACÍA BENITO QUINQUELA MARTÍN

EL PINTOR DE LA BOCA DEL RIACHUELO


Benito Quinquela Martín, cuyo nombre de nacimiento fue Benito Juan Martí, presumiblemente nació en Buenos Aires, el 1 de marzo de 1890.

Fue uno de los pintores más destacados de Argentina.

Hijo de una madre desconocida el 20 de Marzo de 1890  fue abandonado en la Casa de Niños Expósitos.

Benito fue dejado en la puerta de las Hermanas de la Caridad, sólo se conoció de él lo que en lápiz escribieron en su pañuelo de seda. “Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan Martín”.

Ese pañuelo de seda tenía bordada una flor y se encontraba cortado en diagonal por la mitad, la otra mitad quedó en manos de quien lo dejó allí, bajo la ilusión, tal vez, de algún día reclamarlo, cosa que no sucedió.

Considerando que ese niño había nacido tres semanas antes debido a su contextura física, se estimó que habría nacido unos veinte días antes, lo que llevó a fijar el 1 de marzo como su fecha de nacimiento

Fue bautizado con los nombres de Benito Juan y se le asignó el apellido Martín.

Quinquela Martín fue criado en el orfanato hasta los siete años, cuando fue adoptado por la familia Chinchella, el 16 de noviembre de 1897

Su infancia estuvo marcada por la ausencia de sus padres biológicos y la vida en el orfanato, lo que más tarde influiría en su obra artística

Manuel Chinchella y Justina Molina eran dueños de una carbonería en La Boca.

Asilo de niños expósitos, s/d. Construido por P. Benet en 1870. Demolido en 1980.


Los padres adoptivos de Benito Quinquela Martín, eran una pareja humilde que vivía en el barrio de La Boca, Buenos Aires.

Manuel era un inmigrante italiano originario de Nervi, Génova, conocido por su fuerza física y su trabajo como estibador en el puerto.

Justina Molina, por su parte, era entrerriana de Gualeguaychú, con ascendencia indígena.

En su autobiografía, Quinquela Martín describe a Justina como una figura maternal cariñosa que lo conquistó desde el principio, encontrando en él un hijo y un aliado.

 La relación con sus padres adoptivos fue cercana y positiva, lo que influyó en su desarrollo personal y artístico.

A pesar de las dificultades económicas, la familia proporcionó un ambiente de amor y apoyo que ayudó a Benito a superar las adversidades de su infancia en el orfanato.

Justina Molina, a pesar de ser analfabeta, era hábil en el manejo de la carbonería y recordaba los estados de cuenta de cada cliente con precisión.

Manuel, con su fuerza física, complementaba los ingresos familiares trabajando en el puerto.

La influencia de su familia adoptiva y el entorno de La Boca fueron fundamentales en la formación de Quinquela Martín como artista, reflejándose en sus vibrantes pinturas de la vida portuaria

Desde niño, tuvo que ayudar a sus padres en el trabajo de la carbonería, lo que le impidió asistir a la escuela como un niño normal.

 Tuvo que abandonar el estudio primario a muy corta edad, sabiendo apenas escribir, leer, sumar y restar.

En la carbonería usaba ese material, que por sus características, permitió que Benito, en sus ratos libres, lo utilizara como elemento de pintura para desarrollar su capacidad artística sobre el papel.

En su adolescencia, Benito Quinquela Martín comenzó a trabajar como peón en el puerto de La Boca, una experiencia que más tarde influiría profundamente en su arte.

Este entorno portuario, lleno de actividad y vida cotidiana, se convirtió en una fuente de inspiración para sus obras.

En el puerto, Quinquela Martín se sumergió en el mundo del trabajo manual y la vida laboral intensa. Su agilidad y voluntad en el trabajo le valieron el apodo de "mosquito" entre sus compañeros.

Esta experiencia le permitió capturar la esencia del puerto y sus personajes, que luego se reflejarían en sus pinturas.

Esta conexión emocional y visual con el entorno portuario fue esencial para su desarrollo como artista.



Al mismo tiempo que trabajaba en el puerto inició sus primeras clases de dibujo, lo que marcó el comienzo de su formación artística.

A los 14 años, Benito Quinquela Martín dio un paso crucial en su formación artística al comenzar a tomar clases de dibujo en la academia Pezzini-Stiatessi, ubicada en la Sociedad Unión de La Boca.

Esta institución, que ofrecía enseñanza artística en el barrio, fue un espacio donde Quinquela Martín pudo desarrollar sus habilidades bajo la guía del pintor Alfredo Lazzari.

La academia Pezzini-Stiatessi era parte de un centro cultural vecinal que reunía a estudiantes y obreros del barrio.

Este entorno permitió a Quinquela Martín interactuar con otros artistas y músicos, como Juan de Dios Filiberto, y fortalecer su conexión con la comunidad artística loca.

Bajo la dirección de Alfredo Lazzari, Quinquela Martín adquirió sus primeros conocimientos técnicos sobre pintura.

Lazzari, un pintor italiano con influencias del macchiaiolismo, enseñó a Quinquela Martín técnicas básicas que le permitieron mejorar su habilidad para capturar las escenas cotidianas del puerto y del barrio.

Aunque sus primeros dibujos eran rudimentarios y no se atrevía a mostrarlos, esta formación inicial fue crucial para su crecimiento artístico.

Con esas primeras obras rudimentarias, en el año 1910 Quinquela Martín participó en una exposición colectiva de los alumnos de Lazzari a los 20 años.

La exposición fue realizada en la Sociedad Ligure de Socorros Mutuos de la Boca, junto a Vento, Maggiolo y Stagnaro, entre otros. 

La combinación de su experiencia laboral en el puerto y su formación en la academia Pezzini-Stiatessi fue fundamental para el desarrollo de su estilo único. Quinquela Martín se centró en capturar la vida cotidiana de La Boca, utilizando colores vibrantes y técnicas expresivas que reflejaban la energía del barrio.

Esta experiencia lo motivó a seguir perfeccionando su arte y a exponer sus obras en diferentes lugares, incluyendo el Salón Nacional y el Jockey Club.

Quinquela Martín se centró en capturar la vida del lugar utilizando colores vibrantes y técnicas expresivas que reflejaban la energía del barrio.

El ambiente del puerto, con sus grúas, barcos y obreros, se convirtió en un tema central en su obra. Quinquela Martín expresó que "el puerto, los barcos, las grúas, los astilleros, los obreros, la vida afiebrada del trabajo, eran temas que yo llevaba adentro y los trataba fácilmente".

Rápidamente, comienza el ascenso en su carrera pictórica y es reconocido.

En 1914, Benito Quinquela Martín participó en el Primer Salón Nacional de Recusados, una exposición organizada por artistas que habían sido rechazados por el Salón Nacional.

 Este evento se llevó a cabo en la Cooperativa Artística y contó con la participación de otros destacados artistas como Santiago Stagnaro y Guillermo Facio Hebequer.

Quinquela Martín presentó dos obras: "Quinta en la Isla Maciel" y "Rincón del arroyo Maciel", firmadas con su apellido original, Chinchella.

El Salón de Recusados fue un acto de desafío hacia el establishment artístico tradicional, que a menudo rechazaba obras innovadoras o no convencionales.

 A pesar de las opiniones divididas sobre el salón, las obras de Quinquela Martín fueron destacadas por la prensa, lo que comenzó a darle visibilidad en el mundo del arte.

En el año 1916, Quinquela Martín vendió su primera obra gracias a una publicación sobre su trabajo en la revista "Fray Mocho".

Este artículo, titulado "El Carbonero", no solo le permitió vender su primera pintura, sino que también le dio una identidad artística más definida.

 En sus propias palabras, Quinquela Martín expresó que las comillas alrededor de "El Carbonero" le dieron "otra personalidad", marcando un punto de inflexión en su carrera.


1918

En el año 1918, Quinquela realizó su primera exposición individual en la Galería Witcomb, ubicada en la calle Florida.

Este evento fue posible gracias al apoyo de Pío Collivadino, quien se había convertido en un mentor importante para el joven artista. Collivadino, director de la Academia Nacional de Bellas Artes, quedó impresionado con la obra de Quinquela Martín y le propuso exponer individualmente.

Durante esta exposición, Collivadino adquirió el óleo "Impresión del astillero", lo que consolidó aún más la reputación de Quinquela Martín en el mundo artístico.

En el año 1919, realizó su primera exposición en el Jockey Club, organizada por la Sociedad de Damas de Beneficencia.

La exposición en el Jockey Club fue un reconocimiento a su creciente prestigio como artista y su capacidad para atraer a audiencias más amplias y sofisticadas

En 1920, Benito Quinquela Martín experimentó un año crucial en su carrera artística. Tras obtener el tercer premio en el Salón Nacional, decidió cambiar su apellido de Chinchella a Quinquela, un gesto que marcó un punto de inflexión en su identidad artística.

Este cambio no solo reflejó su deseo de simplificar su nombre y evitar confusiones, sino que también simbolizó su creciente reconocimiento en el mundo del arte.

Quinquela Martín expresó que el cambio se debió a que "hay una chinche que me molesta", refiriéndose a las dificultades que encontraba con su apellido original, Chinchella.

En italiano, "ch" se pronuncia como "k", pero en español, la pronunciación era diferente, lo que causaba confusión.

Al castellanizar su apellido a "Quinquela", buscaba mantener el sonido original y evitar malentendidos.

Este cambio de apellido coincidió con un aumento en su reconocimiento artístico.

La exposición de su obra en el Salón Nacional y su participación en eventos importantes contribuyeron a que su nuevo nombre se asociara con un estilo único y vibrante, caracterizado por sus pinturas de La Boca.

Tras su éxito en el Salón Nacional, Quinquela Martín realizó su primer viaje patrocinado como artista a Río de Janeiro.

Este viaje marcó el comienzo de una década de exposiciones internacionales, durante la cual visitaría Brasil, España, Italia, Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

A diferencia de otros artistas que viajaban a Europa para formarse o inspirarse en las vanguardias modernistas, Quinquela Martín se centró en mostrar su propio mundo, el de La Boca.

Sus obras capturaron la esencia del barrio portuario y su gente, lo que le valió elogios y reconocimiento en el extranjero.

En el año 1922, Benito Quinquela Martín trasladó su taller a la calle Pedro de Mendoza 2087, en el barrio de La Boca, donde compartió espacio y experiencias con otros artistas destacados como Miguel Carlos Victorica y Fortunato Lacámera.

Este cambio de ubicación no solo reflejó su creciente éxito y necesidad de un espacio más adecuado para su trabajo, sino que también marcó un punto de inflexión en su carrera artística.

Compartir el taller con Victorica y Lacámera permitió a Quinquela Martín intercambiar ideas y técnicas con otros artistas contemporáneos. Esta colaboración fomentó un ambiente creativo y estimulante, donde cada uno podía influir en el estilo y la visión del otro.

Durante este período, Quinquela Martín continuó desarrollando su estilo característico, centrado en la captura de la vida portuaria y la energía del barrio de La Boca. Su uso de la espátula para aplicar pintura en gruesas capas dio a sus obras una textura vibrante y expresiva.

 

Muestra de Madrid, 1923- Delante de los cuadros "En plena actividad"  y "Día de sol en la boca del Riachuelo"

Un año después, en 1923, realizó su primera exposición en Europa, específicamente en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Este evento marcó el inicio de su reconocimiento internacional y fue un paso crucial en su carrera.

La exposición en Madrid no solo le permitió a Quinquela Martín mostrar su obra a una audiencia europea, sino que también le dio la oportunidad de comparar su estilo con las vanguardias artísticas del momento.

Aunque su arte no se ajustaba a las tendencias modernistas predominantes, su autenticidad y conexión con la vida cotidiana de La Boca resonaron con el público español.

A lo largo de la década de 1920, Quinquela Martín continuó exponiendo en diferentes ciudades europeas y americanas, consolidando su posición como uno de los pintores argentinos más destacados de su época.

Su compromiso con la representación de la vida popular y su conexión con el barrio de La Boca se convirtieron en elementos definitorios de su legado artístico.

La década de 1920 fue un período crucial en la carrera de Benito Quinquela Martín, marcado por una serie de exposiciones internacionales que lo llevaron a ser reconocido en todo el mundo. Su espátula, herramienta característica de su técnica artística, se convirtió en un símbolo de su estilo vibrante y expresivo.

Crepúsculo- 1922

 


El puente de la boca -1924

En el año 1926, viajó a París, donde expuso en la Galería Charpentier. Esta exposición fue muy importante en su carrera, ya que París era el epicentro del arte moderno en ese momento.

A pesar de que su estilo no se ajustaba a las vanguardias predominantes, su autenticidad y conexión con la vida cotidiana de La Boca resonaron con el público parisino.

A su regreso a Buenos Aires, participó en la fundación de la Peña del Café Tortoni, un espacio cultural que reunía a artistas y escritores de la época.

1928 -Día Luminoso

Dos años después, en 1928, Quinquela viajó a Cuba y Nueva York.

En La Habana, expuso en el Salón del diario "La Marina", mientras que en Nueva York, presentó sus obras en las Anderson Galleries.

Dos de sus pinturas, "Día de sol" y "Día gris en la Boca", fueron adquiridas por el Metropolitan Museum of Art, lo que consolidó su reconocimiento internacional.


Benito Mussolini visita la exposición de Quinquela Martín en Roma, 1929  


En el año 1929, viajó a Italia, donde expuso en el Palazzo delle Esposizioni de Roma. Su muestra fue visitada por personalidades como el rey Víctor Manuel III y Benito Mussolini, quien quedó impresionado por su obra y adquirió "Momento violeta" para el Museo de Arte Moderno de Roma.

1930- Veleros reunidos


Barcas al sol - 1930


Finalmente, en 1930, Quinquela realizó su última exposición en Europa en las New Burlington Galleries de Londres.

Durante este evento, vendió siete obras, incluyendo "Sol de mañana", que fue adquirida por el marchante de arte sir Joseph Duveen y donada al Museo Municipal de Manchester.




Benito en su taller 1933

En el año 1933, ya consolidado como un artista reconocido a nivel nacional e internacional, decidió comprar y donar un terreno en el barrio de La Boca para la construcción de un edificio que albergaría una escuela primaria y un museo de bellas artes.

Este proyecto se materializó en la Escuela Museo Pedro de Mendoza, que fue inaugurada el 19 de julio de 1936.

Quinquela Martín tenía un fuerte compromiso con la educación y el arte en su comunidad. Su idea era que la belleza y la cultura comenzaran desde la escuela primaria, y para ello, donó un terreno valioso en la calle Pedro de Mendoza. Este gesto filantrópico reflejó su deseo de mejorar las condiciones educativas y culturales en el barrio.

La donación del terreno fue formalizada el 18 de agosto de 1933, cuando Quinquela Martín firmó la escritura de donación al Consejo Nacional de Educación.

El terreno, valorado en 138.000 pesos, fue destinado a la construcción de un edificio que incluiría una escuela primaria en los dos primeros pisos y un museo de bellas artes en el tercer piso.

La Escuela Museo Pedro de Mendoza fue inaugurada con una gran celebración en el barrio. El edificio, diseñado por el arquitecto Alejandro Virasoro, presentaba una estética racionalista con influencias del estilo Art Déco. La escuela contaba con diez aulas, patios y un consultorio médico, mientras que el museo albergaba obras de Quinquela Martín y otros artistas argentinos.

Quinquela decoró la escuela con dieciocho murales que representaban diferentes profesiones y trabajos, lo que se convirtió en un elemento distintivo del edificio.

Estos murales no solo reflejaban su estilo artístico, sino que también buscaban inspirar a los estudiantes sobre las diversas opciones vocacionales disponibles.


1938-Fundición de hélices

Benito con sus padres adoptivos- 1940

La relación de Quinquela Martín con sus padres adoptivos fue de amor, apoyo y reconocimiento mutuo. Su familia adoptiva desempeñó un papel crucial en su desarrollo personal y artístico, y su legado continúa siendo un tributo a la influencia positiva que tuvieron en su vida.

A lo largo de su vida, Quinquela Martín siempre reconoció el apoyo y el amor que recibió de sus padres adoptivos. Su éxito como artista no solo fue un logro personal, sino también un homenaje a la familia que lo acogió y lo apoyó en su infancia.

La relación con sus padres adoptivos también lo inspiró a realizar obras solidarias en su comunidad. Por ejemplo, la donación de terrenos para la Escuela Museo Pedro de Mendoza en 1933 reflejó su compromiso con el bienestar social del barrio de La Boca, un gesto que simbolizaba su gratitud por el apoyo recibido en su infancia.


1944- Incendio en Petrolero San Blas


Puente de La Boca (1946), de Benito Quinquela

En 1947, fundó la "Orden del Tornillo", una hermandad humorística y artística que se reunía en su estudio ubicado en la Escuela Museo Pedro de Mendoza.

Esta orden fue creada como una forma de reemplazar la desaparecida "Agrupación de Gente de Arte y Letras La Peña", una tertulia artística-literaria que había sido un punto de encuentro para artistas y escritores en el Café Tortoni.

 La idea de la Orden del Tornillo surgió cuando el poeta y ceramista Lucio Rodríguez visitó a Quinquela Martín en su estudio y le regaló un tornillo de plástico patinado, diciéndole: "Tome maestro, por si le hace falta".

Este gesto humorístico inspiró a Quinquela Martín a crear una hermandad que celebrara la "locura luminosa" y el compromiso con la Verdad, el Bien y la Belleza.

Los estatutos de la Orden establecían que cualquier persona podía ser candidata, pero solo aquellos que tuvieran "la monomanía del bien y la belleza" podrían ser declarados "locos honoris causa".

Las reuniones se realizaban los domingos en el estudio de Quinquela Martín, donde se ofrecía una cena sencilla y se entregaba la condecoración del tornillo dorado a los nuevos miembros.

Durante las reuniones, Quinquela Martín, vestido con un "frac naval" adornado con tornillos, realizaba una ceremonia humorística que incluía la entrega del tornillo dorado a los nuevos miembros. Estos eventos eran una mezcla de comida, música y recitales, y se convirtieron en un punto de encuentro para artistas, escritores y personalidades de la época.

La Orden del Tornillo se convirtió en un "trofeo" apetecido por muchas personalidades, incluyendo artistas plásticos, poetas, escritores, músicos y estadistas. Entre los condecorados se encontraban más de 320 personas, incluyendo a Charles Chaplin, quien recibió la distinción en 1966 a través de su hija Geraldine.

1950- Reflejos

En el año 1950, Quinquela Martín inauguró la Escuela de Artes Gráficas para Obreros, una institución educativa que buscaba acercar el arte a la clase trabajadora.

Esta escuela, actualmente conocida como Escuela de Artes Gráficas Armada Argentina y Colegio Industrial, fue posible gracias a la donación de un terreno por parte de Quinquela Martín.

Dos años después, en 1952, comenzó a donar dinero para que se entregara anualmente el Premio de Adquisición en el Salón Nacional del Museo de Bellas Artes de La Boca.

La Escuela de Artes Gráficas para Obreros fue fundada con el objetivo de ofrecer educación artística a los trabajadores, promoviendo la inclusión social y el acceso al arte para todos.

Quinquela Martín, comprometido con el bienestar de su comunidad, donó el terreno necesario para su construcción, siguiendo su tradición de apoyo a la educación y el arte en La Boca.

A partir de 1952, Quinquela Martín comenzó a donar fondos para el Premio de Adquisición en el Salón Nacional del Museo de Bellas Artes de La Boca.

 Este premio buscaba fomentar la creación artística local y reconocer el talento emergente en el ámbito de las artes visuales.

El Premio de Adquisición no solo promovió la producción artística en La Boca, sino que también contribuyó a la visibilidad de nuevos artistas en el Salón Nacional. La participación de Quinquela Martín en este proyecto reflejó su compromiso con el desarrollo del arte argentino y su deseo de apoyar a las generaciones futuras de artistas.

Durante los años siguientes a la década de 1940, Benito Quinquela Martín continuó exponiendo sus obras en diversos lugares de Argentina, consolidando su posición como uno de los artistas más destacados del país.

Sus exposiciones en la Galería Witcomb de Buenos Aires, el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa de Córdoba y la Asociación de Gente de Artes y Letras Impulso de La Boca fueron eventos significativos que reflejaron su compromiso con el arte y su conexión con la comunidad artística.

Después de 27 años desde su primera exposición individual en 1918, Quinquela Martín volvió a la Galería Witcomb con una muestra que incluyó 74 obras entre óleos, aguafuertes y dibujos. Esta exposición fue un éxito comercial, con ventas que superaron las de su primera experiencia en el mismo lugar.

1950- Después de la explosión

En el año 1953  la galería Witcomb albergó una de las exposiciones más concurridas en la historia del arte argentino, con cerca de 10,000 personas visitando la muestra diariamente. Se expusieron 60 obras, organizadas en cuatro grupos por armonía de color, lo que demostró la evolución y madurez del estilo de Quinquela Martín.

En el año 1955, en el Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa, presentó una selección de sus obras, que fueron bien recibidas por el público cordobés. Esta exposición formó parte de su gira por el interior del país, donde buscaba acercar su arte a diferentes audiencias y promover la cultura visual argentina.

En el año 1957 la Asociación de Gente de Artes y Letras Impulso de La Boca fue un espacio cultural que reunía a artistas y escritores locales. Quinquela Martín expuso allí algunas de sus obras, lo que reflejó su compromiso con la promoción del arte en su barrio natal y su conexión con la comunidad artística de La Boca.

En el año 1959, Benito Quinquela fue el impulsor detrás de la inauguración del Pasaje Artístico "Caminito", un proyecto que transformó un antiguo baldío en un museo al aire libre en el barrio de La Boca, Buenos Aires.

Además, ese mismo año, se inauguró el Instituto Odontológico Infantil, otra de sus donaciones destinadas a mejorar la salud bucal de los niños del barrio.

Caminito, que antes era un simple paso del ferrocarril y más tarde un basural, se convirtió en un espacio cultural gracias a la visión de Quinquela Martín.

El 18 de octubre de 1959, se inauguró oficialmente como un museo al aire libre, con la presencia de artistas y autoridades locales. Quinquela Martín pronunció un discurso durante la ceremonia, destacando la importancia del arte y la cultura en el barrio.

Cuadro Regreso de la pesca exhibido en un mural en la calle Caminito.


Caminito se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos de Buenos Aires, atrayendo a millones de turistas cada año. Su diseño, con fachadas coloridas y esculturas, refleja la esencia del barrio de La Boca y su conexión con el tango, especialmente a través del famoso tango "Caminito", compuesto por Juan de Dios Filiberto.

El Instituto Odontológico Infantil fue otra donación de Quinquela Martín destinada a mejorar la salud bucal de los niños del barrio de La Boca. Este centro ofrecía servicios odontológicos gratuitos o a bajo costo, contribuyendo al bienestar de la comunidad local.

La creación del Instituto Odontológico Infantil reflejó el compromiso de Quinquela Martín con el desarrollo social y la salud de su comunidad. Este tipo de iniciativas complementaban su trabajo artístico, demostrando su interés en mejorar las condiciones de vida de los habitantes de La Boca.

A lo largo de los años siguientes, continuó exponiendo sus obras en los lugares más reconocidos de Argentina y del mundo. Su estilo vibrante y su conexión con el barrio de La Boca lo convirtieron en un artista icónico, cuyas exposiciones eran esperadas con gran interés por el público y la crítica.

En su taller 1965

En el año 1966 realizó dos eventos significativos que reflejaron su compromiso con el arte y la cultura. Por un lado, inauguró las Terrazas del Museo de Bellas Artes de La Boca, un espacio destinado a exposiciones de esculturas de diversos artistas argentinos.

Por otro, entregó la distinción de la "Orden del Tornillo" a Charles Chaplin, recibida en su nombre por su hija Geraldine.

Las Terrazas del Museo de Bellas Artes de La Boca fueron diseñadas para albergar exposiciones de esculturas, ofreciendo un espacio al aire libre donde los visitantes pudieran disfrutar del arte en un entorno único.

 Esta iniciativa de Quinquela Martín buscaba promover el arte argentino y fomentar la interacción entre artistas y público.

La creación de este espacio cultural no solo benefició a los artistas que expusieron allí, sino que también enriqueció el panorama artístico de La Boca. Las terrazas se convirtieron en un punto de encuentro para artistas y visitantes, contribuyendo al dinamismo cultural del barrio.

La "Orden del Tornillo" era una distinción humorística creada por Quinquela Martín en 1947, destinada a reconocer a personalidades que compartían su espíritu creativo y su compromiso con el arte. 

En 1966, Quinquela Martín decidió otorgar esta distinción a Charles Chaplin, uno de los artistas más influyentes del siglo XX.

Debido a que Charles Chaplin no pudo asistir personalmente, su hija Geraldine recibió la distinción en su nombre. Este gesto reflejó el aprecio de Quinquela Martín por el trabajo de Chaplin y su influencia en el mundo del arte y el cine.

En 1972, sufrió una apoplejía que lo mantuvo alejado de los encuentros sociales durante un período.

A pesar de esta adversidad, ese mismo año fue declarado Miembro Honorario de los Claustros por la Universidad de Buenos Aires, un reconocimiento que reflejó su contribución significativa al arte argentino y su impacto en la cultura local.

La apoplejía afectó significativamente la capacidad de Quinquela Martín para participar en eventos sociales y culturales, algo que había sido central en su vida como artista y figura pública. Sin embargo, su espíritu creativo no se vio completamente afectado, ya que continuó dibujando durante su recuperación como parte de su rehabilitación.

 Durante su internación, utilizó el dibujo como una forma de terapia, lo que demuestra su profunda conexión con el arte y su capacidad para encontrar inspiración incluso en momentos de adversidad.

 Este enfoque en la creatividad como herramienta de recuperación refleja su pasión inquebrantable por el arte.

La Universidad de Buenos Aires le otorgó el título de Miembro Honorario de los Claustros, un honor que reconoce su legado artístico y su influencia en la cultura argentina.

A pesar de no tener una educación formal en arte, Quinquela Martín fue reconocido por su contribución autodidacta y su estilo único, que se convirtió en un icono del arte argentino.

Este reconocimiento no solo reflejó su impacto en el mundo del arte, sino también su compromiso con la comunidad.

1968 -Día luminoso

Quinquela realizó numerosas donaciones y proyectos que beneficiaron a su barrio natal, La Boca, dejando un legado que trasciende su obra artística.

Benito Quinquela Martín y Alejandrina Marta Cerruti.

En 1974, Benito Quinquela Martín, tras haber padecido una apoplejía que lo mantuvo alejado de los encuentros sociales, decidió contraer matrimonio con su secretaria y compañera de toda la vida, Alejandrina Marta Cerruti.

Este matrimonio se llevó a cabo el 15 de marzo de 1974, cuando Quinquela Martín tenía 84 años, lo que lo convirtió en un evento notable en su vida personal.

 Quinquela Martín había sido un soltero empedernido durante la mayor parte de su vida. Sin embargo, su relación con Marta Cerruti, quien había sido su secretaria y compañera durante muchos años, se profundizó tras su enfermedad.

La apoplejía lo hizo reflexionar sobre su vida y su deseo de compartir sus últimos años con alguien cercano.

La boda se realizó en un ambiente íntimo, con el director del Museo de Bellas Artes de Artistas Argentinos "Benito Quinquela Martín", Guillermo de la Canal, como testigo. Este gesto reflejó el aprecio de Quinquela Martín por su legado artístico y su conexión con la comunidad cultural.

Marta Cerruti se convirtió en la única heredera de Quinquela Martín, recibiendo todos sus bienes tras su fallecimiento en 1977.

 Su matrimonio no solo fue un acto personal, sino que también aseguró que su legado artístico y sus propiedades fueran manejadas por alguien que lo conocía y respetaba profundamente.

En el mismo año de su matrimonio, Quinquela Martín recibió el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes por su trayectoria artística, y se realizó una exposición retrospectiva de su obra en las Salas Nacionales de Exposición.

Estos reconocimientos reflejaron su importancia en el mundo del arte argentino y su impacto duradero en la cultura local.




 

Lápida y tumba de Quinequela Martín, en el Cementerio de la Chacarita, Buenos Aires, Argentina.

El 28 de enero de 1977, Benito Quinquela Martín falleció en Buenos Aires a los 86 años, dejando tras de sí una trayectoria artística y personal que había marcado profundamente la cultura argentina.

Quinquela Martín había preparado su propio ataúd con una pintura del puerto de La Boca, asegurando que su arte acompañara su partida. Este gesto reflejó su pasión por el color y su deseo de que su arte nunca se apagara

 Su vida estuvo llena de pasión, dedicación y amor por su obra pictórica y su comunidad.

HOMENAJES

Después de su muerte, Benito Quinquela Martín ha sido homenajeado de diversas maneras para mantener su recuerdo vivo.:

 

Museos

 

Museo de Bellas Artes de La Boca Benito Quinquela Martín:

Este museo, ubicado en el corazón de La Boca, es uno de los principales legados de Quinquela Martín.

Fue fundado en 1938 sobre terrenos donados por él mismo, con el objetivo de crear un polo cultural, educativo y sanitario en el barrio.

El museo alberga la mayor colección de sus obras, así como una exposición del arte figurativo argentino desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.


Monumento


Monumento a Quinquela Martín inaugurado en el 2010. Obra del escultor Antonio Oriana. Ubicado frente al Museo de Arte

 

 “Retrato de Benito Quinquela Martín”, una réplica del busto realizado en 1929 por Luis Perlotti, fue ubicada en el pintoresco Caminito de La Boca, uno de los puntos turísticos ineludibles en la ciudad y el sueño de Benito Quinquela Martín 

Sellos



 Año 1977, un sello impreso en la Argentina muestra los días de trabajo en el puerto de La Boca, pintura de Benito Quinquela Martín, artista argentino

LEGADO

Aunque falleció hace más de cuatro décadas, su influencia en el arte argentino y su comunidad sigue siendo palpable.

Su estilo y su compromiso con la cultura popular han inspirado a generaciones de artistas y han convertido a La Boca en un destino turístico y cultural icónico.

 Quinquela Martín es recordado como uno de los pintores más populares de Argentina, conocido por sus vibrantes pinturas del puerto de La Boca.

 Filantropía y Legado Social:


Calles y Espacios Públicos

 

Su arte no solo reflejó la vida en La Boca, sino que también contribuyó a la identidad cultural del barrio. Proyectos como el Pasaje Artístico "Caminito" y la Escuela Museo Pedro de Mendoza son ejemplos de su compromiso con la comunidad y su deseo de promover el arte y la educación.



Prensa para aguafuertes de Quinquela, exhibida en el Museo Escuela Pedro de Mendoza.


El Museo de Bellas Artes de La Boca de Artistas Argentinos "Benito Quinquela Martín" es uno de los edificios que el gran artista boquense Benito Quinquela Martín donó a su barrio, para crear un polo cultural, educativo y sanitario.

 Pero este lugar tiene un plus que lo vincula íntimamente con el artista: fue donde él vivió y trabajó, mirando al Riachuelo. Vas a encontrar la mayor colección de óleos y aguafuertes de Quinquela Martín, realizados entre 1922 y 1967.


 Pasaje Artístico "Caminito"




 "Caminito" es un espacio cultural icónico en La Boca que Quinquela Martín ayudó a transformar en un museo al aire libre en 1959. Este pasaje es un símbolo del barrio y refleja su conexión con el arte y la cultura popular.


Lactario

Lactario Municipal Nro. 4.

El Lactario Municipal Nº 4, ubicado en la esquina de las calles Palos y Pedro de Mendoza en el barrio de La Boca, tiene una conexión directa con Benito Quinquela Martín fue una de las donaciones realizadas por Quinquela Martín al Estado Nacional en 1944, como parte de su compromiso filantrópico con la comunidad de La Boca.

Quinquela Martín donó el terreno y financió la construcción del Lactario Municipal Nº 4, que fue inaugurado en 1944

Este centro estaba destinado a proporcionar servicios de lactancia y atención materno-infantil a las familias del barrio.

 Con el tiempo, el Lactario Municipal Nº 4 fue reconvertido en el Jardín Maternal "Benito Quinquela Martín", continuando su legado en la educación y el cuidado infantil en La Boca

Hospital



El Hospital de Odontología Infantil Don Benito Quinquela Martín, ubicado en la Avenida Don Pedro de Mendoza 1795, en el barrio de La Boca, Buenos Aires, es un centro de salud dedicado a la atención odontológica infantil. Este hospital fue posible gracias a la donación de un terreno por parte de Benito Quinquela Martín en 1950, con el objetivo de brindar servicios odontológicos gratuitos o a bajo costo a los niños del barrio..

Escuelas



 El primer antecedente de esta escuela se remonta a 1941, cuando Benito Quinquela Martín concreta la donación del predio de la Avenida Pedro de Mendoza del barrio de La Boca y se inicia el trámite de aprobación para levantar allí una institución pública destinada a Escuela de Motoristas y Obreros de la Navegación, según especifica el anteproyecto realizado por la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas de 1943-1944. De esta manera se materializaría una de las piezas clave promovidas por el célebre artista boquense en plena Vuelta de Rocha, declarada Lugar Histórico Nacional por presumirse el sitio de la primera fundación mítica de Buenos Aires.

Hoy en día, la escuela continúa funcionando, aunque ha cambiado su nombre y enfoque. Actualmente se conoce como Escuela Técnica Nº 31 "Maestro Quinquela", ofreciendo educación técnica y cursos nocturnos gratuitos de fotografía.


 FUENTES

 https://www.fundacionquinquela.org.ar/biografia/

https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/otros-establecimientos/museo-benito-quinquela-martin

https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_de_Artistas_Argentinos_Benito_Quinquela_Mart%C3%ADn

https://es.123rf.com/photo_61174314_argentina-alrededor-de-1977-un-sello-impreso-en-la-argentina-muestra-los-d%C3%ADas-de-trabajo-en-el.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Benito_Quinquela_Mart%C3%ADn

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https://www.magicasruinas.com.ar/revistero/5/quinquela.html

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/q/quinquela.htm

https://legadomitico.com/bsas/hab_ba/el-pintor/


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