Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 31 de enero de 2026

31 DE ENERO-DÍA INTERNACIONAL DE LA CEBRA - CUENTO - POR QUÉ LAS CEBRAS TIENEN RAYAS BLANCAS Y NEGRAS

 



POR QUE LAS

 

CEBRAS TIENEN

 

RAYAS

 

BLANCAS Y NEGRAS

 

 

Un cuento de la abuela Arinda




Había una vez una cebra llamada Blanca que vivía en la sabana africana.

Como todas las demás cebras en ese entonces era completamente blanca.

Su apariencia la hacía sentir triste y desabrida, ya que todos los demás animales tenían colores, rayas o pintas que los hacía lucir hermosos.



Y eso la ponía triste.

Porque todos los demás animales tenían colores, rayas, pintas, lunares, plumas brillantes, colas pomposas...

¡Y Blanca parecía una cebra sin terminar!

Así que fue a ver al tucán.

El tucán era sabio.

Y muy, muy colorido.

 —Tucán, no me gusta ser toda blanca —dijo Blanca—. ¡Quiero colores como tú!

El tucán pensó.

Y pensó.

Y pensó un poco más.—¡Ve al bosque! Busca al duende de la floresta. Él tiene pintura mágica.


Con esperanza en su corazón, Blanca se dirigió hacia el hogar del duende.

Blanca galopó hasta el bosque.

Al llegar, la cebra le contó su problema. 

El duende la escuchó decidió ayudarla.

Y dijo:

-Te voy a pintar de negro, todo lo contrario de como eres ahora- le dijo el  duende y se puso manos a la obra.

Y así lo hizo.

¡Zas! ¡Cebra negra!




Blanca se fue contenta, pero pronto se dio cuenta de que cuando estaba a la sombra de los árboles, los demás animales chocaban con ella 

¡Pum!

¡Crash!

¡Ay!

—¡No me ven! ¡Me confunden con la sombra! —se quejó Blanca.

Y no la veían ya que quedaba confundida con el color de la sombra.



Enojada y frustrada, Blanca regresó al duende.

-Este color no sirve, todos chocan conmigo, píntame de otro color- se quejó Blanca.

-     ¿Bueno, te dejo de color blanco? – preguntó el duende.

-     No, no, no. No quiero blanco quiero otro color- protestó Blanca.

Esta vez, el duende la pintó de rojo.

—¿Te dejo blanca otra vez? —preguntó el duende.

 —¡No, no, no! ¡Otro color!

 El duende la pintó de rojo.

Rojo tomate.

Rojo cereza.

Rojo... ¡chuleta!

-     Es bonito -dijo Blanca y se fue feliz con su nuevo color.



Y justo apareció el león.

Ese sí es un  problema.

—¡Mmm! ¡Qué sabrosa te ves!

-Con ese color rojo tengo ganas de comerte, pareces una chuleta fresca – le dijo el león relamiéndose los bigotes.

Asustada, Blanca corrió más que nunca porque el

león la seguía de cerca  pellizcándole el trasero.




Y volvió al duende una vez más.

-Sácame este rojo , el león me quiso comer-  gritó todavía aterrada.

-     Bueno, ¿te dejo de color blanco? – preguntó el duende.

-     ¡No,no,no, no quiero blanco quiero otro color!- protestó Blanca.

-Tranquila, te pintaré de verde- le dijo el duende,  pensando que así se camuflaría mejor en la pradera

 El duende la pintó de verde.

Verde pasto.

Verde ensalada.

Verde... ¡almuerzo!




Nuevamente Blanca se fue contenta, pero  cuando estaba tranquila pastando, los animales se fueron acercando a ellas.

Las gacelas le mordían las rodillas, los ciervos, le mordían el cuello, los avestruces le picaban la panza para arrancarle el pelo verde y las jirafas le mordían el lomo porque creían que era un montón de pasto verde.

-     ¡Ay, Ay, Ay no me muerdan, soy  Blanca, no un montón de hierba!! – gritaba Blanca.

-     Pero estás de color verde y nos confundimos – dijeron los animales.



Desesperada, Blanca regresó al duende.

-     Mira, me mordieron pensando que era pasto- le contó Blanca.

-     ¿Bueno, te dejo de color blanco? – preguntó el duende.

-     ¡No,no,no. No quiero blanco quiero  otro color!- protestó Blanca.

Esta vez, el duende decidió pintar a Blanca de azul, pensando que así no lo confundirían con el pasto.

Azul cielo.

Azul océano.

Azul... ¡pecera!



 Blanca se fue contenta, pero cuando fue a tomar agua, los peces saltaban y chocaban contra su panza que sonaba como un tambor.

Los peces creyeron que Blanca era una pecera llena de agua.

¡Plop! ¡Plop! ¡Plop!

-Cuidado!! Yo no soy una pecera- saltó sorprendida porque los peces la golpeaban.

Blanca salió del agua y galopó empapada y confundida  y no sabía qué hacer.



Finalmente, Blanca decidió regresar  al duende.

-¡Tienes que ayudarme, el azul no me sirve! – lloriqueaba Blanca.

-Bueno,¿ te dejo de color blanco? –preguntó el duende.

-      ¡No,no,no. No quiero blanco, quiero  otro color!, Ni negro, ni rojo, ni verde, ni azul- protestó Blanca.

El duende ya desesperado que nada le daba resultado pensó un momento y le dijo.

-Bueno, esta vez te pinto y va  a ser una sorpresa, no te voy a decir qué es lo que voy a hacer.

Entonces decidió pintarle rayas negras  sobre su color blanco.




Cuando Blanca se fue, no bien pisó la sabana, causó gran admiración en todos los animales y la aplaudieron a su paso.

¡Todos los animales la miraron!

¡Todos la aplaudieron!

—¡Qué hermosa estás!

Blanca caminó orgullosa.

Con rayas.

Con estilo.

Con personalidad.

-¡Estas muy hermosa!- le decían al verla.




 Ahora sí, Blanca se sentía segura y bonita.

Caminaba orgullosa por la sabana saludando a todos sus amigos ya que había encontrado el color que le daba personalidad .

Blanca se sintió feliz de haber encontrado su lugar en la sabana.

 Por eso desde ese día, las cebras son de color blanco y negro.

 

 

 

 

 

 


 


 

 


 

 

 

 

 


 



 

 

 


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