John Singer Sargent nació el 12 de enero de 1856 en Florencia, Italia.
John Singer Sargent es
considerado uno de los más grandes pintores de retratos de finales del siglo
XIX y comienzos del XX.
Su virtuosismo técnico, su
dominio del color y la luz, y su capacidad para captar la psicología de sus
modelos lo convirtieron en el retratista predilecto de la alta sociedad europea
y estadounidense.
Aunque su fama se consolidó principalmente en
el retrato, su obra abarca también paisajes, acuarelas, murales y escenas de
género, revelando a un artista mucho más diverso y experimental de lo que suele
suponerse.
Los padres de John Singer
Sargent fueron Fitz William Sargent y Mary Newbold Singer, expatriados
estadounidenses que vivieron nómadas en Europa.
Su padre Fitz William
Sargent, nacido en 1820 en Gloucester, Massachusetts, fue oftalmólogo en el
Wills Eye Hospital de Filadelfia hasta 1854.
Tras la muerte de su primer
hijo y el colapso nervioso de su esposa, renunció a su puesto y viajó por
Europa con la familia, educando a sus hijos en temas básicos mientras vivía de
ahorros y herencias. Era ilustrador médico hábil y observador de la naturaleza,
influyendo en el interés artístico de su hijo.
Su madre Mary Newbold Singer,
nacida en 1826 en una familia de comerciantes de Filadelfia, fue artista
aficionada que fomentó los dibujos tempranos de Sargent con cuadernos durante
los viajes.
Sufrió un colapso tras perder
a su primogénito, lo que impulsó la expatriación permanente de la familia, y
prefería una educación informal "Baedeker" en museos y iglesias
europeas.
La familia residió
principalmente en París, pero se movía estacionalmente a costas y montañas de
Francia, Alemania, Italia y Suiza, evitando la alta sociedad salvo círculos
artísticos.
John nació en Florencia en
1856 durante una epidemia de cólera.
Su hermana Mary (Violet) nació
en 1857
Luego nacieron cuatro hijos
más, pero solo dos sobrevivieron a la infancia. Este estilo itinerante moldeó
las habilidades multilingües de Sargent, su amor por la naturaleza y su
exposición artística.
Sargent creció sin una
educación formal tradicional, pero recibió una formación cosmopolita
excepcional.
Viajó constantemente por
Italia, Francia, Alemania, Suiza y España, aprendiendo varios idiomas y
familiarizándose con museos, arquitectura y pintura desde temprana edad.
Su madre alentó activamente su
talento artístico, proporcionándole materiales de dibujo y fomentando su
observación directa del mundo.
En 1874, con apenas 18 años,
Sargent se instaló en París para estudiar pintura.
Ingresó al estudio del
prestigioso retratista Carolus-Duran, quien influyó decisivamente en su
técnica.
De él aprendió:
La pintura directa sobre el
lienzo (alla prima)
El énfasis en valores tonales
antes que en el dibujo lineal
La pincelada suelta y segura
Paralelamente, Sargent asistió
a la École des Beaux-Arts, donde estudió la tradición académica clásica. Esta
doble formación —académica y moderna— fue clave para el desarrollo de su
estilo.
Durante estos años también
estudió intensamente a los grandes maestros, especialmente Velázquez, Frans
Hals, Van Dyck y Tiziano, cuyas influencias se reflejan en su soltura técnica y
en la elegancia de sus composiciones.
En la década de 1880, Sargent
comenzó a exponer regularmente en el Salón de París, obteniendo premios y
reconocimiento crítico.
Sus retratos destacaban por su
naturalidad, modernidad y sofisticación psicológica.
Entre sus obras tempranas más
notables se encuentran:
El hijo de Edward Darley Boit
Retrato de Madame Ramón
Subercaseaux
Retrato de Fanny Watts
Sin embargo, el punto de
inflexión en su carrera fue la obra Retrato de Madame X (1884).
El escándalo de Madame X
(1884)
El retrato de Virginie Amélie
Avegno Gautreau, conocido como Madame X, causó un escándalo en el Salón de
París debido a su audaz sensualidad: la piel pálida, el vestido negro de
tirantes y la pose altiva fueron consideradas provocadoras e impropias.
Las críticas negativas
afectaron seriamente la reputación de Sargent en Francia.
Profundamente decepcionado,
decidió abandonar París y establecerse definitivamente en Londres.
Paradójicamente, con el tiempo
Madame X sería reconocida como una de las obras maestras del retrato moderno.
Instalado en Londres, Sargent
reconstruyó su carrera con notable éxito. Rápidamente se convirtió en el
retratista más solicitado de la aristocracia británica y estadounidense.
Características de sus
retratos maduros:
Composiciones elegantes y
dinámicas
Pincelada fluida y
aparentemente espontánea
Profundo análisis psicológico
del modelo
Uso magistral de telas, luces
y fondos
Entre sus retratos más
célebres destacan:
Lady Agnew of Lochnaw
Los hijos de Edward Darley
Boit
Mrs. Carl Meyer y sus hijos
The Wyndham Sisters
Retrato de Theodore Roosevelt
Durante este periodo, Sargent
trabajó de manera incansable, pero comenzó a sentirse artísticamente limitado
por los encargos sociales, a los que describía como agotadores y restrictivos.
A partir de la década de 1890,
Sargent dedicó cada vez más tiempo a la pintura de paisajes y acuarelas,
especialmente durante sus viajes por:
Venecia
España
Oriente Medio
Alpes suizos
Norte de África
Sus acuarelas son consideradas
entre las mejores del medio, destacando por:
Frescura
Uso audaz del color
Captura espontánea de la luz
Carácter experimental
Estas obras revelan un Sargent
más íntimo, libre y moderno, cercano en espíritu al impresionismo, aunque nunca
se adscribió plenamente a ningún movimiento.
Entre 1890 y 1919, Sargent
trabajó en una serie monumental de murales para la Biblioteca Pública de
Boston, titulada El triunfo de la religión.
Estas obras demuestran su ambición intelectual
y su dominio de la composición a gran escala, abordando temas históricos,
religiosos y simbólicos.
Aunque fueron técnicamente
admirados, los murales recibieron críticas por su complejidad iconográfica y
por apartarse de la tradición protestante estadounidense.
Durante la Primera Guerra
Mundial, Sargent fue comisionado como artista oficial de guerra por el gobierno
británico.
En 1919 pintó una de sus obras más
conmovedoras:
Gassed (1919): una
representación impactante de soldados cegados por gas mostaza, considerada una
de las imágenes más poderosas del conflicto.
En 1907, Sargent había
abandonado oficialmente el retrato por encargo, dedicándose a la pintura
personal hasta el final de su vida.
John Singer Sargent falleció
el 14 de abril de 1925 en Londres, a los 69 años, a causa de una afección
cardíaca. Nunca se casó ni tuvo hijos.
HOMENAJES
John Singer Sargent ha
recibido numerosos homenajes póstumos que mantienen vivo su legado,
especialmente en el centenario de su muerte en 1925.
Exposiciones recientes
En 2025, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York organizó una gran retrospectiva sobre sus años parisinos.
Esta exposición viajó al Museo de Orsay en París con la muestra "John Singer Sargent. Éblouir Paris", abierta hasta enero de 2026 y reunió más de 90 obras.
Estas exposiciones destacan su virtuosismo en retratos como Madame
X y acuarelas impresionistas.
El Whitney Museum de Nueva York inició su rehabilitación con una retrospectiva en 1986, seguida de una exitosa muestra en la Tate Gallery de Londres en 1998 que recorrió Washington y Boston, revalorizando su figura tras un periodo de olvido. Museos como el Prado reconocen su influencia velazqueña en obras como Las hijas del pintor Boit.
Reconocimientos culturales
Instituciones como el Imperial War Museum exhiben su monumental Gaseados de la Primera Guerra Mundial, y colecciones permanentes en el Met y otros mantienen sus retratos icónicos accesibles al público.
En 2025, eventos globales conmemoran su centenario,
consolidando su estatus como maestro del retrato.
Sellos Postales
Libros y Publicaciones
LEGADO
John Singer Sargent dejó un legado perdurable por su estilo innovador en retratos y paisajes, que fusiona realismo técnico con emoción impresionista, influyendo en artistas contemporáneos.
Virtuosismo técnico
Su pincelada suelta y vibrante, inspirada en Velázquez y Hals, captura luz, movimiento y personalidad con aparente espontaneidad, transformando el retrato rígido en una "traducción emocional" viva que respira autenticidad.
Este dominio
del claroscuro y la omisión selectiva permite revelar lo invisible en el
sujeto, haciendo que sus obras sigan siendo referentes para pintores
figurativos actuales que buscan libertad expresiva sin perder precisión.
Influencia contemporánea
Artistas modernos aprenden de su equilibrio entre disciplina y gesto improvisado, aplicándolo en retratos que priorizan empatía sobre mera reproducción fotográfica, manteniendo vigente la figuración en un mundo conceptual.
Su experimentación con acuarelas y paisajes
al aire libre anticipó tendencias impresionistas, mientras que obras como
Madame X demuestran audacia en desafiar normas sociales, inspirando valor en la
narrativa visual hoy.
Presencia cultural
Colecciones en museos como el
Met y el Prado, junto a exposiciones del centenario en 2025, aseguran que su
capacidad para infundir "presencia humana" en lienzos siga educando y
emocionando, consolidándolo como puente entre tradición y modernidad.
FUENTES
https://es.wikipedia.org/wiki/John_Singer_Sargent
https://www.nationalgalleries.org/art-and-artists/artists/john-singer-sargent
https://historia-arte.com/artistas/john-singer-sargent
https://harleyfoundation.org.uk/explore/entry/john-singer-sargent/
https://www.henryadamsart.com/museum-aquisitions/john-singer-sargent-francisco-bernareggi-c-1908
https://www.nybooks.com/articles/2015/10/08/john-singer-sargent-and-his-people/
https://www.britannica.com/biography/John-Singer-Sargent
https://rauantiques.com/blogs/canvases-carats-and-curiosities/john-singer-sargent-2
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