REFLEXIONES
DICEN QUE
" NO TODO LO
QUE BRILLA ES ORO"
Y PODEMOS
DECIR TAMBIÉN
"NO TODO
LO DELICIOSO ES BUENO"
Voy a hablar del
chicle, tan rico que es el chicle para muchos, yo era una de ellas, y no tan
rico para otros ya que no les gusta y le parece aburrido.
El fin de este post es reflexionar sobre lo que me
estaba metiendo en la boca y llevarte a pensar también sobre lo que
te metes tú en la boca cada vez que masticas un chicle.
Siendo niña y joven me parecía la cosa más
deliciosa del mundo, yo masticaba mucho chicle.
Un día dejé de masticar chicle salvo raras
excepciones en que sentía molestias en la garganta y no tenía miel a
mano.
Luego me fui informando de que estaba compuesta la
goma de mascar.
Aunque parezca relativamente reciente, se han
encontrado restos de goma de mascar entre los 6.000 y 14.000 años, hecha del
alquitrán que se extrae de la corteza del abedul.
Masticar chicle en muchas formas ha existido desde
el Neolítico. En el yacimiento arqueológico Monte Verde en Chile (el cual tiene
una datación de carbono 14 de más de 14 000 años) se encontraron intentos de
chicle, la goma de mascar era obtenida de una mezcla de boldo y distintas
especies de algas.
En Kierikki, en Finlandia, se ha encontrado goma
de mascar de 6000 años
de antigüedad
hecha de brea de corteza de abedul, con huellas de dientes. Se cree que la brea
con el que se hizo la goma tiene propiedades antisépticas y otros beneficios
medicinales.Es químicamente similar a la brea de petróleo y, por lo tanto, es diferente de
la mayoría
de las gomas tempranas.
Los aztecas, así como los antiguos mayas antes que
ellos, usaron el chicle, una goma de árbol natural, como base para hacer
una sustancia similar a la goma y para unir objetos en el uso diario.
Los chicles también se masticaban en la Antigua
Grecia. Los antiguos griegos masticaban una goma de masilla hecha de la resina
del árbol de lentisco. La goma de masilla, como la brea de corteza de abedul,
tiene propiedades antisépticas y se cree que se ha usado para mantener la salud
oral. Tanto el chicle como la masilla son resinas de árboles.
Muchas otras culturas han masticado sustancias similares al chicle hechas de plantas, hierbas y resinas.
El chicle originalmente era algo completamente
normal que se hacía de un árbol que se llama así, el chicle o el chiclero del
cual se extraía la resina gomosa y simplemente le ponían algo de sabor de modo
que uno lo pudiera mascar y luego descartarlo.
Su textura no era como la conocemos hoy ya que se
siente como que se deshace Y si te lo sacas de la boca con la mano eso se
pegotea en los dedos.
Se supone que por eso pasaron rápidamente al chicle
que conocemos hoy muy industrializado y con mucha ganancia.
Por eso, en el chicle que comemos hoy, su principal
compuesto ya no es la resina del árbol chiclero, está hecho de una cosa que se
llama polivinilo.
¿Y qué es ese polivinilo?
Es nada menos y nada más que la cascola (cola
blanca) que usamos en las escuelas para muchas cosas.
Esto es un derivado del petróleo, por tanto, usan
esta goma después le ponen resina, después agregan otros tipos de rellenos,
como puede ser talco, le pueden poner, carbonato de calcio, después tienen que,
ponerle anti compactantes, también le pueden agregar de suavizante o parafinas
(que pueden ser parafinas naturales o artificiales) o le pueden poner aceites
vegetales que son altamente inflamatorios y son ultraprocesados, aceite de
canola, soya, girasol.
A esto después le ponen dióxido de titanio
que es un químico para darle ese color blanco perfecto. El dióxido de titanio
en grandes cantidades y está estudiado que está relacionado con múltiples
patologías incluidas también cáncer, porque el cuerpo no está hecho para esta
sustancia.
Por último le ponen endulzantes artificiales como
el aspartame o Sucralosa. Hay un estudio hecho en Francia, sobre cómo los
endulzantes artificiales y su uso frecuente y alto está altamente relacionado
con el cáncer. Después de esto pensar muy bien antes de ponen sabor artificial
a algo que comemos.
El sabor a chicle no existe lo que te ofrecen con
sabor a chicle es un sabor inventado, es un sabor aprendido, que sabe como a
fruta pero no es fruta.
Los chicles son una
fuente más de contaminación por plástico en los espacios naturales y tarda en
descomponerse entre 3 y 5 años.
Según algunos estudios un solo chicle puede contener hasta 50.000 gérmenes.
PERJUICIOS DE MASTICAR CHICLES
Caries: los chicles con azúcar contienen glúcidos
simples por lo que pueden engordar y promover el desarrollo de caries.
Trastornos gastrointestinales: en exceso (de 4 a 16
chicles diarios) puede producir gastritis, cólicos, gases intestinales y
diarrea por su contenido en sorbitol;
también
puede provocar acidez, úlcera
y pérdida
de peso. También
contribuye a tragar más
aire, lo cual es causa de flatulencias.
Dolor en la mandíbula: mascar chicle demasiado
tiempo fuerza las articulaciones témporo-mandibulares, produciendo desgaste,
con lo que el cierre de la boca se altera.
Efectos secundarios de colorantes y aromas: algunos
aditivos pueden ser perjudiciales a largo plazo.
FUENTES:
https://www.directoalpaladar.com/
https://www.ecologiaverde.com/


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