LA POESÍA PARA NIÑOS DE GABRIELA
MISTRAL
La poesía infantil de Gabriela
Mistral ocupa un lugar muy especial dentro de su obra, no solo por su valor
literario, sino también por su dimensión pedagógica, afectiva y ética.
1. Contexto y propósito
Gabriela Mistral no escribe “para
niños” en el sentido superficial. Su poesía infantil surge de:
*Su
experiencia como maestra rural
*Su interés
por la educación y la infancia
*Una mirada
profundamente humana y espiritual
Obras como Ternura (1924) reúnen
gran parte de estos poemas.
"Ternura" es un
poemario clave de Gabriela Mistral, publicado en 1924 en Madrid por la
editorial Saturnino Calleja.
Surgió tras Desolación (1922)
como respuesta a la poesía escolar convencional de la época, que Mistral
criticaba por su falta de profundidad emocional. Lo dedicó a su madre y su
media hermana Emelina, fuentes directas de inspiración.
Su objetivo no es solo
entretener, sino formar emocional y moralmente, acompañando al niño en su
crecimiento.
2. Temas principales
·
Amor maternal
Uno de los ejes centrales. La voz
poética suele ser una madre, maestra o figura protectora.
Expresa ternura, cuidado y
protección
El niño aparece como un ser
frágil pero también sagrado
Ejemplo: poemas de arrullo o
canciones de cuna.
·
Naturaleza
La naturaleza está muy presente:
Árboles, animales, viento, agua
Funciona como un espacio cercano
y mágico para el niño
La naturaleza no es solo
decorativa: enseña, acompaña y refleja emociones.
·
Espiritualidad y moral
Hay una fuerte dimensión ética y
espiritual
Influencia de valores cristianos,
pero expresados de forma sencilla
Busca formar al niño como un ser
bueno, sensible y consciente.
·
La infancia como mundo propio
Mistral entiende la infancia
como:
*Un universo
completo
*Un tiempo de
pureza, imaginación y aprendizaje
*No idealiza
completamente: también reconoce fragilidad y necesidad de guía.
3. Lenguaje y estilo
·
Sencillez expresiva
Vocabulario claro y accesible
Frases cortas y ritmo musical
Esto facilita la memorización y
la oralidad.
·
Musicalidad
Uso de rima, repetición y ritmo
Cercanía con canciones y rondas
infantiles
Esto hace que muchos poemas
puedan ser cantados o recitados.
·
Tono afectivo
Predomina la ternura
Uso frecuente de diminutivos y
palabras suaves
El lenguaje transmite cercanía
emocional.
4. Recursos literarios
Personificación: la naturaleza
cobra vida
Repetición: refuerza ritmo y
aprendizaje
Imágenes sensoriales: colores,
sonidos, texturas
Símbolos: el niño como esperanza,
la madre como refugio
5. Valor literario y educativo
La poesía infantil de Mistral
destaca porque:
*Une arte y
educación
*Respeta la
inteligencia emocional del niño
*Construye una
relación profunda entre adulto y niño
No infantiliza: eleva la infancia
como etapa fundamental del ser humano.
6. Interpretación global
En conjunto, estos poemas
muestran una visión donde:
*El niño es el
centro de la humanidad
*La educación
es un acto de amor
*La poesía es
una herramienta para formar sensibilidad
Extraje algunos
poemas del libro Rondas, Canciones y Juegos para Niños-
En el libro como Rondas,
Canciones y Juegos para Niños (y también en Ternura), pasa algo importante:
·
Hay poemas muy suaves, amorosos y adecuados
·
Y otros que mantienen una dureza heredada de la
tradición oral
No toda su poesía infantil
funciona igual para todos los niños ni para todas las edades. Es más, creo que
algunos de ellos, por ejemplo Caperucita Roja no deberían llegar a manos de los
niños, de acuerdo al concepto actual de la psicología infantil.
DOÑA PRIMAVERA
Doña Primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.
Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.
Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!
Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo…
No cree al que le
hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a toparlas
entre los jazmines?
¿Cómo va a
encontrarlas
junto de las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?
De la tierra enferma
en las pardas
grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.
Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas…
Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:
Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño,
y de exultación.
TODO ES RONDA
Los astros son rondas
de niños,
jugando la tierra a
espiar…
Los trigos son talles
de niñas
jugando a ondular…, a
ondular…
Los ríos son rondas
de niños
jugando a encontrarse
en el mar…
Las olas son rondas
de niñas
jugando la Tierra a
abrazar…
¿EN DÓNDE TEJEMOS LA
RONDA?
¿En dónde tejemos la
ronda?
¿La haremos a orillas
del mar?
El mar danzará con
mil olas
haciendo una trenza
de azahar.
¿La haremos al pie de
los montes?
El monte nos va a
contestar.
¡Será cual si todas
quisiesen,
las piedras del
mundo, cantar!
¿La haremos, mejor,
en el bosque?
La voz y la voz a
trenzar,
y cantos de niños y
de aves
se irán en el viento
a besar.
¡Haremos la ronda
infinita!
¡La iremos al bosque
a trenzar,
la haremos al pie de
los montes
y en todas las playas
del mar!
RONDA DE LA PAZ
Las madres, contando
batallas,
sentadas están al
umbral.
Los niños se fueron
al campo
la piña de pino a
cortar.
Se han puesto a jugar
a los ecos
al pie de su cerro
alemán.
Los niños de Francia
responden
sin rostro en el
viento del mar.
Refrán y palabra no
entienden,
más luego se van a
encontrar,
y cuando a los ojos
se miren
el verse será
adivinar.
Ahora en el mundo el
suspiro
y el soplo se alcanza
a escuchar
y a cada refrán las
dos rondas
ya van acercándose
más.
Las madres, subiendo
la ruta
de olores que lleva
al pinar,
llegando a la rueda
se vieron
cogidas del viento
volar…
Los hombres salieron
por ellas
y viendo la tierra
girar
y oyendo cantar a los
montes,
al ruedo del mundo se
dan.
LOS QUE NO DANZAN
Una roca estaba quieta
dijo:“¿Cómo danzo
yo?”
Le dijimos que
pusiera
a danzar su corazón…
Luego dijo la
quebrada:
“¿Cómo cantaría yo?”
Le dijimos que
pusiera
a cantar su corazón…
Dijo el pobre cardo
muerto:
“¿Cómo danzaría yo?”
Le dijimos: “Pon al
viento
a volar tu corazón…”
Todo el valle está
danzando
en un corro bajo el
sol.
A quien falte se le
vuelve
de ceniza el corazón…
LA CUNA
Carpintero,
carpintero,
haz la cuna de mi
infante.
Corta, corta los
maderos,
que yo espero
palpitante.
Carpintero, carpintero,
baja el pino del
repecho,
y lo cortas en la
rama
que es tan suave cual
mi pecho.
Carpintero
ennegrecido,
fuiste, fuiste
criatura.
Al recuerdo de tu
madre,
labras cunas con
dulzura.
Carpintero,
carpintero,
mientras yo a mi niño
arrullo,
que se duerma en esta
noche
sonriendo el hijo
tuyo…
CANCIÓN DE PESCADORAS
Niñita de pescadores
que con viento y olas
puedes,
duerme pintada de
conchas,
garabateada de redes.
Duerme encima de la
duna
que te alza y que te
crece,
oyendo la mar-nodriza
que a más loca mejor
mece.
La red me llena la
falda
y no me deja tenerte,
porque si rompo los
nudos
será que rompo tu
suerte…
Duérmete mejor que lo
hacen
las que en la cuna se
mecen,
la boca llena de sal
y el sueño lleno de
peces.
Dos peces en las
rodillas,
uno plateado en la
frente
y en el pecho, bate y
bate,
otro pez
incandescente…
CON TAL QUE TE
DUERMAS
La rosa colorada
cogida ayer;
el fuego y la canela
que llaman clavel;
el pan horneado
de anís con miel,
y el pez de la redoma
que la hace arder:
todito tuyo,
hijito de mujer,
con tal que quieras
dormirte de una vez.
La rosa, digo:
digo el clavel.
La fruta, digo,
y digo que la miel;
y el pez de luces
y más y más también,
¡con tal que duermas
hasta el amanecer!
LA NOCHE
Porque duermas, hijo
mío,
el ocaso no arde más:
no hay más brillo que
el rocío,
más blancura que mi
faz.
Porque duermas, hijo
mío,
el camino enmudeció:
nadie gime sino el
río;
nada existe sino yo.
Se anegó de niebla el
llano.
Se encogió el suspiro
azul.
Se ha posado como
mano
sobre el mundo la
quietud.
Yo no sólo fui
meciendo
a mi niño en mi
cantar:
a la Tierra iba
durmiendo
al vaivén del acunar…
ESTRELLITA
Estrellita sobre
mi pecho caída:
¡ay! de milagrosa
no pareces mía.
Me dormí una noche,
desperté con ella
que resplandecía
caída en mis trenzas.
Grité a mis hermanas,
que acudieron
prestas:
¿No veis que en las
sábanas
echa luz y tiembla?
Y saliendo al patio
clamé a las
incrédulas:
¡Mirad que no es
niña,
palpad que es
estrella!
RONDA DE LOS COLORES
Azul loco y verde
loco
del lino en rama y en
flor.
Mareando de oleadas
baila el lindo
azuleador.
Cuando el azul se
deshoja,
sigue el verde
danzador:
verde-trébol,
verde-oliva
y el gayo
verde-limón.
¡Vaya hermosura!
¡Vaya el Color!
Rojo manso y rojo
bravo
—rosa y clavel
reventón—.
Cuando los verdes se
rinden,
él salta como un
campeón.
Bailan uno tras el
otro,
no se sabe cuál
mejor,
y los rojos bailan
tanto
que se queman en su
ardor.
¡Vaya locura!
¡Vaya el Color!
El amarillo se viene
grande y lleno de
fervor
y le abren paso todos
como viendo a
Agamenón.
RONDA DEL ARCOIRIS
La mitad de la ronda
estaba y no está.
La ronda fue cortada
mitad a mitad.
Paren y esperen
a lo que ocurrirá.
¡La mitad de la ronda
se echó a volar!
¡Qué colores divinos
se vienen y se van!
¡Qué faldas en el
viento,
qué lindo revolar!
Está de cerro a cerro
baila que bailarás.
Será jugada o
trueque,
o que no vuelve más.
Mirando hacia lo alto
todas ahora están,
una mitad llorando,
riendo otra mitad.
¡Ay, mitad de la
rueda,
ay, bajad y bajad!
O nos lleváis a todas
si acaso no bajáis.
Caricia, o Madre Mía
Madre, madre, tú me
besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis
besos
no te deja ni
mirar...
Si la abeja se entra
al lirio,
no se siente su
aletear.
Cuando escondes a tu
hijito
ni se le oye
respirar...
Yo te miro, yo te
miro
sin cansarme de
mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar...
El estanque copia
todo
lo que tú mirando
estás;
pero tú en las niñas
tienes
a tu hijo y nada más.
Los ojitos que me
diste
me los tengo que
gastar
en seguirte por los
valles,
APEGADO A MÍ
Velloncito de mi
carne,
que en mi entraña yo
tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a
mí!
La perdiz duerme en
el trébol
escuchándome latir:
no te turben mis
alientos,
¡duérmete apegado a
mí!
Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi
pecho:
¡duérmete a pegado a
mí!
Yo que todo lo he
perdido
ahora tiemblo de
dormir.
No resbales de mi
brazo:
¡duérmete apegado a
mí!
ENCANTAMIENTO
Este niño es un
encanto
parecido al fino
viento:
si dormido lo
amamanto,
que me bebe yo no
siento.
Es más travieso que
el río
y más suave que la
loma:
es mejor el hijo mío
que este mundo al que
se asoma.
Es más rico, más, mi
niño
que la tierra y que
los cielos:
en mi pecho tiene
armiño
y en mi canto
terciopelos…
Y es su cuerpo tan
pequeño
como el grano de mi
trigo;
menos pesa que su
sueño;
no se ve y está
conmigo.
CORDERITO
Corderito mío,
suavidad callada:
mi pecho es tu gruta
de musgo afelpada.
Carnecita blanca,
tajada de luna:
lo he olvidado todo
por hacerme cuna.
Me olvidé del mundo
y de mí no siento
más que el pecho vivo
con que te sustento.
Yo sé de mí sólo
que en mí te
recuestas.
Tu fiesta, hijo mío,
apagó las fiestas.
ROCÍO
Esta era una rosa
que abaja el rocío:
este era mi pecho
con el hijo mío.
Junta sus hojitas
para sostenerlo
y esquiva los vientos
por no desprenderlo.
Porque él ha bajado
desde el cielo
inmenso
será que ella tiene
su aliento suspenso.
De dicha se queda
callada, callada:
no hay rosa entre
rosas
tan maravillada.
Esta era una rosa
que abaja el rocío:
este era mi pecho
con el hijo mío.
MECIENDO
El mar sus millares
de olas
mece, divino.
Oyendo a los mares
amantes,
mezo a mi niño.
El viento errabundo
en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos
amantes,
mezo a mi niño.
Dios Padre sus miles
de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en
la sombra
mezo a mi niño.
LA TIERRA Y LA MUJER
Mientras tiene luz el
mundo
y despierto está mi
niño,
por encima de su
cara,
todo es un hacerse
guiños.
Guiños le hace la
alameda
con sus dedos
amarillos,
y tras de ella vienen
nubes
en piruetas de
cabritos…
La cigarra, al
mediodía,
con el frote le hace
guiño,
y la maña de la brisa
guiña con su
pañalito.
Al venir la noche
hace
guiño socarrón el
grillo,
y en saliendo las
estrellas,
me le harán sus
santos guiños…
Yo le digo a la otra
Madre,
a la llena de
caminos:
“¡Haz que duerma tu
pequeño
para que se duerma el
mío!”
Y la muy
consentidora,
la rayada de caminos,
me contesta: ¡Duerme
al tuyo
para que se duerma el
mío!”
HALLAZGO
Me encontré este niño
cuando al campo iba:
dormido lo he hallado
en unas espigas…
O tal vez ha sido
cruzando la viña:
buscando los pámpanos
topé su mejilla…
Y por eso temo,
al quedar dormida,
se evapore como
la helada en las
viñas…

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