Día Marítimo Mundial 2026
El Día Marítimo Mundial se conmemora cada año el último
jueves de septiembre. En 2026 tendrá lugar el jueves 24 de septiembre.
La fecha es promovida por la Organización Marítima Internacional —OMI, o IMO
por sus siglas en inglés—, organismo especializado de las Naciones Unidas
encargado de promover la seguridad, la protección y la sostenibilidad del
transporte marítimo internacional.
Aunque suele relacionarse con el cuidado de los mares, no
debe confundirse con el Día Mundial de los Océanos, que se celebra el 8
de junio. El Día Marítimo Mundial pone el acento en la actividad marítima: los
buques, los puertos, las tripulaciones, las normas internacionales, el comercio
por vía marítima y la responsabilidad de proteger el ambiente marino.
Cronología de la conmemoración
1948: creación de la organización marítima internacional
El 6 de marzo de 1948 se adoptó el convenio que creó la Organización
Marítima Consultiva Intergubernamental, conocida originalmente como IMCO.
Su finalidad era establecer un marco permanente de cooperación entre los
Estados para mejorar la seguridad de la navegación y prevenir la contaminación
producida por los buques.
La organización comenzó a funcionar formalmente diez años
después, el 17 de marzo de 1958, cuando el convenio constitutivo entró
en vigor tras ser ratificado por el número necesario de Estados. En 1959
celebró su primera reunión en Londres. Con el tiempo, la IMCO pasó a
denominarse Organización Marítima Internacional —OMI—.
1978: propuesta del Día Marítimo Mundial
En 1978 se concibió el Día Marítimo Mundial como una
oportunidad para que los gobiernos miembros de la OMI y la comunidad marítima
internacional difundieran el trabajo, los logros y los objetivos de la
organización. La conmemoración buscaba que los asuntos marítimos dejaran de ser
considerados exclusivamente técnicos y pasaran a ocupar un lugar visible en la
agenda internacional.
Ese mismo año se realizó la primera celebración, el 17 de
marzo, fecha que coincidía con el vigésimo aniversario de la entrada en
vigor del convenio constitutivo de la organización.
Década de 1980: traslado al mes de septiembre
Posteriormente, la OMI estableció que el Día Marítimo
Mundial se celebraría durante la última semana de septiembre. Con el tiempo, la
fecha quedó fijada específicamente en el último jueves de septiembre,
modalidad que continúa vigente.
La elección de una fecha móvil permite que la jornada no
quede asociada a un único acontecimiento histórico, sino que funcione cada año
como un espacio para destacar un tema prioritario de la actividad marítima
internacional.
Desde entonces: una conmemoración temática
Cada año la OMI selecciona un lema que orienta las
actividades, conferencias, campañas educativas y debates públicos. Los temas
han abordado cuestiones como:
- La
seguridad de los buques y de las personas que trabajan en el mar.
- La
prevención de la contaminación marina y atmosférica.
- La
protección de la biodiversidad.
- La
reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
- La
formación y el bienestar de la gente de mar.
- La
igualdad de oportunidades en el sector marítimo.
- La innovación
tecnológica y la digitalización.
- La
necesidad de convertir los acuerdos internacionales en acciones concretas.
La OMI señala que el objetivo general de esta celebración es
llamar la atención sobre la importancia de la seguridad y la protección del
transporte marítimo, la prevención de la contaminación causada por los buques y
los distintos aspectos del trabajo de la organización.
2024: seguridad y futuro de la navegación
El lema de 2024 fue “Navegar el futuro: la seguridad, lo
primero”. La campaña coincidió con el cincuentenario de la adopción del
Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar, conocido
como SOLAS.
2025: responsabilidad frente al océano
En 2025, el lema fue “Nuestro océano, nuestra obligación,
nuestra oportunidad”. La propuesta subrayó que el océano no debe ser visto
únicamente como una vía de transporte o una fuente de recursos, sino como un
sistema esencial para la vida, la economía y el equilibrio climático.
2026 y 2027: un lema de dos años
Por primera vez, la OMI decidió mantener un mismo lema
durante dos años consecutivos:
“From
Policy to Practice: Powering Maritime Excellence”
Una traducción posible al español es:
“De la política a la práctica: impulsando la excelencia
marítima”.
El Consejo de la OMI aprobó esta propuesta durante su 134.º
período de sesiones, celebrado en Londres del 7 al 11 de julio de 2025. La
decisión refleja la intención de dedicar un período más extenso a la aplicación
efectiva de las normas internacionales.
Objetivos del Día Marítimo Mundial
La conmemoración persigue varios objetivos relacionados
entre sí.
Visibilizar la importancia del transporte marítimo
Una gran parte del comercio internacional depende del
transporte por mar. Los buques trasladan alimentos, combustibles, materias
primas, medicamentos, maquinaria y productos manufacturados entre continentes.
Por eso, la navegación comercial influye directamente en la vida cotidiana, aun
cuando muchas veces sus efectos permanezcan invisibles para la población.
El Día Marítimo Mundial permite reconocer que detrás de las
mercancías que llegan a los puertos existen tripulaciones, trabajadores
portuarios, técnicos, autoridades, sistemas de navegación y acuerdos
internacionales.
Promover la seguridad de la navegación
La seguridad marítima comprende la construcción y el
mantenimiento de los buques, la formación de las tripulaciones, la prevención
de incendios, los sistemas de comunicación, la navegación, la respuesta ante
emergencias y el rescate de personas.
El Convenio SOLAS establece normas mínimas sobre seguridad
de los buques, equipos de salvamento, protección contra incendios, navegación y
procedimientos operativos. La existencia de normas internacionales comunes
resulta fundamental porque los buques atraviesan distintos países y aguas
sometidas a diferentes jurisdicciones.
Prevenir la contaminación
Otro objetivo central es reducir la contaminación producida
por los buques. Esta puede incluir derrames de petróleo, descarga de aguas
residuales, residuos sólidos, sustancias químicas, emisiones atmosféricas y
liberación de organismos invasores.
El Convenio MARPOL, adoptado inicialmente en 1973 y ampliado
posteriormente, aborda la contaminación por hidrocarburos, sustancias químicas,
mercancías nocivas transportadas en bultos, aguas residuales, basura y
emisiones atmosféricas.
Proteger la biodiversidad marina
Los mares y océanos albergan una enorme diversidad de
especies y ecosistemas. La actividad marítima puede afectar a ballenas,
delfines, tortugas, peces, aves, corales, algas y microorganismos.
La conmemoración busca impulsar políticas que reduzcan los
impactos sobre las especies, protejan los hábitats vulnerables y eviten la
introducción de organismos invasores transportados por el agua de lastre o
adheridos a los cascos de los buques.
Fortalecer la cooperación internacional
Los problemas marítimos no respetan las fronteras. Un
derrame de petróleo, una especie invasora, una marea de residuos plásticos o
una emisión contaminante puede afectar a varios países.
Por esta razón, la respuesta debe basarse en convenios
internacionales, intercambio de información, capacitación, asistencia técnica,
controles portuarios y cooperación entre gobiernos, empresas, organizaciones
científicas y comunidades costeras.
Mejorar la formación y las condiciones de trabajo
La seguridad del transporte marítimo depende en gran medida
de las personas que trabajan en el mar. La formación profesional, la
certificación, los períodos de descanso, la salud mental, la atención médica y
el respeto de los derechos laborales forman parte de la seguridad marítima.
Un buque puede contar con tecnología avanzada, pero si sus
tripulantes no reciben formación adecuada o trabajan en condiciones inseguras,
aumentan las posibilidades de accidentes y daños ambientales.
Lema 2026: análisis detallado
“De la política a la práctica”
La primera parte del lema señala una dificultad frecuente:
la existencia de normas no garantiza por sí sola que los problemas se
resuelvan.
Un convenio internacional puede ser aprobado, pero todavía
quedan varias etapas:
1.
El Estado debe ratificarlo.
2.
Debe incorporarlo a su legislación nacional.
3.
Tiene que crear organismos capaces de aplicarlo.
4.
Debe capacitar a inspectores, tripulantes y
autoridades.
5.
Necesita controlar el cumplimiento en buques y
puertos.
6.
Debe sancionar las infracciones.
7.
Tiene que actualizar las medidas cuando cambian
la tecnología y los riesgos.
Por lo tanto, el lema invita a pasar de la declaración
formal a la aplicación concreta. No basta con proclamar que se protegerá el
mar: es necesario inspeccionar los buques, tratar correctamente los residuos,
controlar las emisiones, responder ante derrames y garantizar que las reglas se
cumplan todos los días.
“Impulsando”
El verbo “impulsar” transmite la idea de movimiento, apoyo y
aceleración. Las normas no se aplican automáticamente. Para que produzcan
resultados se necesitan recursos económicos, capacitación, tecnología,
instituciones eficaces y cooperación internacional.
La OMI relaciona este concepto con la asistencia técnica, la
creación de capacidades, la formación y el intercambio de conocimientos. El
objetivo es ayudar especialmente a los Estados que pueden tener dificultades
para aplicar todas las exigencias internacionales.
“La excelencia marítima”
La excelencia marítima no significa únicamente que los
buques sean modernos o que las operaciones sean rápidas. Incluye un conjunto
amplio de cualidades:
- Seguridad
para las tripulaciones, los pasajeros y las comunidades costeras.
- Protección
frente a amenazas y delitos marítimos.
- Eficiencia
en el transporte y en las operaciones portuarias.
- Reducción
de la contaminación.
- Disminución
de las emisiones de gases de efecto invernadero.
- Protección
de la biodiversidad.
- Buenas
condiciones laborales.
- Formación
profesional permanente.
- Capacidad
para responder ante accidentes y emergencias.
- Mejora
continua de las normas y los procedimientos.
El lema presenta, por tanto, una visión integral. La
actividad marítima no puede considerarse excelente si es eficiente desde el
punto de vista económico, pero insegura para las personas o perjudicial para el
ambiente.
Un lema relacionado con los Objetivos de Desarrollo
Sostenible
La OMI vincula el lema 2026-2027 con varios Objetivos de
Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas:
- ODS
9: industria, innovación e infraestructura.
- ODS
13: acción por el clima.
- ODS
14: vida submarina.
- ODS
17: alianzas para lograr los objetivos.
El lema puede interpretarse como un llamado a construir una
relación más coherente entre las decisiones internacionales y las prácticas
concretas de gobiernos, empresas, puertos y tripulaciones.
Problemas que afectan la salud del mar
La salud del mar depende del equilibrio entre los
organismos, la calidad del agua, el estado de los fondos marinos, la
disponibilidad de oxígeno y la estabilidad de los ecosistemas. Ese equilibrio
está siendo alterado por diversos factores.
Contaminación por plásticos
Los plásticos llegan al mar desde las ciudades, los ríos,
las actividades pesqueras, las costas y también desde los buques. Bolsas,
redes, envases, fragmentos y microplásticos pueden ser ingeridos por peces,
tortugas, aves y mamíferos marinos.
La OMI considera que la contaminación plástica marina es uno
de los problemas ambientales más importantes de la actualidad. El Anexo V del
Convenio MARPOL prohíbe la descarga al mar de la mayoría de los tipos de basura
procedente de los buques, incluidos los plásticos, y establece normas para la
gestión de residuos.
Derrames de petróleo y sustancias peligrosas
Los derrames pueden producirse como consecuencia de
accidentes, fallas técnicas, colisiones, encallamientos, operaciones de carga o
descarga y malas prácticas de mantenimiento.
El petróleo puede cubrir la superficie del agua, afectar el
intercambio de oxígeno, adherirse al plumaje de las aves, dañar las branquias
de los peces y contaminar playas, humedales y fondos marinos. Las sustancias
químicas transportadas por mar pueden generar efectos tóxicos persistentes.
Aguas residuales y exceso de nutrientes
Las aguas residuales domésticas, industriales y agrícolas
pueden aportar nutrientes, microorganismos patógenos y sustancias
contaminantes. Cuando llegan cantidades excesivas de nitrógeno y fósforo,
pueden producirse floraciones de algas.
Al descomponerse, esas algas consumen oxígeno y generan
zonas hipóxicas o “zonas muertas”, donde muchos organismos no logran
sobrevivir. Este fenómeno se relaciona con la eutrofización.
Cambio climático y calentamiento del océano
El aumento de la temperatura del agua modifica la
distribución de las especies, altera los ciclos reproductivos y favorece el
desplazamiento de algunos organismos hacia otras regiones.
El océano absorbe una parte importante del exceso de calor y
del dióxido de carbono de la atmósfera. Esto contribuye a la acidificación, que
dificulta la formación de estructuras de carbonato de calcio en corales,
moluscos y algunos organismos planctónicos.
La OMI señala que las emisiones atmosféricas del transporte
marítimo pueden contribuir al calentamiento y a la acidificación del océano,
por lo que trabaja en la reducción de la huella de carbono del sector.
Pérdida de biodiversidad
La sobrepesca, la destrucción de hábitats, la contaminación,
el cambio climático, el ruido y la introducción de especies invasoras pueden
reducir la diversidad marina.
Cuando desaparecen especies o se debilitan determinados
ecosistemas, también disminuyen servicios esenciales como la protección de las
costas, la producción de alimentos, la captura de carbono y la regulación de
los ciclos naturales.
Especies invasoras
Los buques pueden transportar organismos en el agua de
lastre o en los sedimentos. También pueden llevar microorganismos, algas y
pequeños animales adheridos al casco, fenómeno conocido como bioincrustación o biofouling.
Cuando esas especies llegan a un ambiente nuevo, pueden
sobrevivir, reproducirse y competir con las especies nativas. La Convención
sobre la Gestión del Agua de Lastre busca reducir este riesgo mediante el
intercambio, el tratamiento y la descarga segura del agua de lastre.
Ruido submarino
Los motores, las hélices y el tránsito constante de los
buques generan ruido bajo el agua. Ese ruido puede interferir en la
comunicación, la orientación, la alimentación y la reproducción de mamíferos
marinos y otras especies.
La OMI reconoce que el ruido submarino irradiado por los
buques comerciales puede producir efectos negativos a corto y largo plazo,
especialmente sobre los mamíferos marinos. Por este motivo, ha elaborado
directrices y planes de acción para reducirlo.
Colisiones con animales marinos
Las colisiones entre buques y cetáceos pueden causar lesiones
o la muerte de ballenas y delfines. El riesgo aumenta en zonas de alimentación,
reproducción o migración.
Entre las medidas posibles se encuentran la reducción de la
velocidad, la modificación de rutas, la vigilancia y la creación de áreas
marítimas particularmente sensibles.
Accidentes y pérdida de contenedores
El mal tiempo, las fallas estructurales, los errores humanos
y los problemas de estabilidad pueden provocar la pérdida de contenedores en el
mar. Además de representar un peligro para la navegación, los contenedores
pueden liberar plásticos, productos químicos y otros materiales.
La prevención requiere normas de seguridad, información
precisa sobre la carga, mantenimiento adecuado, planificación de rutas y
sistemas de comunicación eficaces.
Reciclaje inseguro de buques
Cuando un buque llega al final de su vida útil, contiene
materiales potencialmente peligrosos, como amianto, hidrocarburos, metales
pesados y sustancias que afectan la capa de ozono.
El reciclaje realizado sin controles adecuados puede dañar
la salud de los trabajadores y contaminar el suelo, el agua y el aire. La
Convención de Hong Kong busca que el reciclaje naval sea más seguro y
ambientalmente responsable.
Medidas para mantener la salud del mar
Aplicar efectivamente las normas
La primera medida es convertir los acuerdos internacionales
en leyes, controles y procedimientos concretos. Los Estados deben contar con
autoridades marítimas capaces de inspeccionar buques, verificar documentos,
controlar operaciones y sancionar incumplimientos.
También es necesario reducir las diferencias entre países,
porque una norma pierde eficacia si se aplica rigurosamente en un puerto y de
manera insuficiente en otro.
Mejorar la gestión de residuos
Los buques deben separar, almacenar y entregar adecuadamente
sus residuos en instalaciones portuarias. Los puertos deben disponer de
servicios suficientes para recibir basura, aguas residuales, residuos oleosos y
otros materiales.
También es esencial reducir el uso de plásticos
descartables, impedir que los residuos sean arrojados al agua y mejorar la
trazabilidad de la basura desde su generación hasta su tratamiento final.
Reducir las emisiones
La transición hacia un transporte marítimo con menor impacto
climático requiere:
- Mejorar
la eficiencia energética de los buques.
- Optimizar
las rutas y la velocidad de navegación.
- Utilizar
combustibles de bajas o nulas emisiones cuando sean seguros y viables.
- Desarrollar
tecnologías de propulsión más limpias.
- Incorporar
energías renovables y sistemas de ahorro energético.
- Reducir
las emisiones de metano, óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno y
partículas.
- Aumentar
el control y la transparencia sobre la huella ambiental del transporte.
La estrategia de la OMI sobre gases de efecto invernadero
establece el objetivo de alcanzar emisiones netas cero del transporte marítimo
internacional aproximadamente para 2050, junto con metas intermedias para 2030
y 2040.
Proteger los ecosistemas vulnerables
Las áreas marinas particularmente sensibles pueden recibir
medidas especiales, como rutas obligatorias, límites de velocidad,
restricciones temporales o prohibiciones de determinadas actividades.
También deben protegerse manglares, arrecifes, praderas
marinas, humedales costeros, estuarios y zonas de reproducción. Estos ambientes
funcionan como refugios de biodiversidad y ofrecen protección frente a
tormentas y erosión.
Controlar el agua de lastre y la bioincrustación
Los buques deben tratar el agua de lastre, gestionar los
sedimentos y mantener sus cascos en condiciones adecuadas. La limpieza debe
realizarse sin liberar organismos y materiales contaminantes al ambiente.
El control de la bioincrustación también puede mejorar la
eficiencia del buque, porque un casco limpio ofrece menor resistencia al avance
y puede necesitar menos combustible.
Reducir el ruido y el riesgo de colisiones
Entre las medidas recomendadas se encuentran:
- Diseñar
hélices y motores menos ruidosos.
- Mantener
correctamente los sistemas de propulsión.
- Reducir
la velocidad en zonas de presencia de cetáceos.
- Modificar
las rutas durante períodos migratorios.
- Utilizar
sistemas de observación y alerta.
- Coordinar
la navegación comercial con las autoridades ambientales.
Prepararse para emergencias
Los países y los puertos deben contar con planes de
contingencia ante derrames de petróleo, sustancias químicas, incendios,
naufragios y pérdida de contenedores.
La preparación incluye equipos especializados, ejercicios
periódicos, comunicación entre organismos, mapas de riesgo, capacitación y
acuerdos de ayuda mutua entre países.
Fortalecer la educación marítima
La formación debe abarcar no solo la navegación y la
seguridad, sino también la protección ambiental. Las tripulaciones deben
conocer las normas sobre residuos, aguas de lastre, sustancias peligrosas,
emisiones, prevención de derrames y respuesta ante emergencias.
La educación ambiental también debe alcanzar a las
comunidades costeras, los pescadores, los trabajadores portuarios, los
estudiantes y los consumidores.
Promover la pesca y el consumo responsables
La protección del mar no depende únicamente de los buques
comerciales. Es necesario combatir la pesca ilegal, respetar las vedas,
proteger las áreas de reproducción, reducir la captura incidental y evitar la
pérdida de redes y aparejos.
Desde el consumo cotidiano, se puede contribuir reduciendo
los plásticos descartables, separando residuos, evitando arrojar basura en
cursos de agua y eligiendo productos obtenidos de manera responsable.
Crear alianzas
La conservación marina requiere la colaboración entre gobiernos,
empresas navieras, autoridades portuarias, universidades, organizaciones
ambientales, comunidades pesqueras y organismos internacionales.
El lema de 2026 resume esta necesidad: las políticas
internacionales deben contar con personas capacitadas, instituciones eficaces y
recursos suficientes para transformarse en acciones verificables.
Situación actual de los mares de Uruguay
La situación de los mares de Uruguay es compleja y desigual.
El país conserva ambientes costero-marinos de gran valor —playas, dunas,
lagunas costeras, islas, humedales, fondos marinos y zonas de reproducción de
numerosas especies—, pero esos ecosistemas reciben una presión creciente por la
contaminación, la actividad productiva, la urbanización, la pesca, el cambio
climático y el aumento de las actividades marítimas.
No se puede afirmar que todo el litoral uruguayo se
encuentre en mal estado. Los monitoreos muestran que muchas playas son aptas
para baños y que existen zonas de importante valor ecológico. Sin embargo,
también registran episodios de cianobacterias, excesos de bacterias indicadoras
de contaminación fecal, pérdida o fragmentación de hábitats, presión sobre los
recursos pesqueros y una protección marina todavía limitada. La principal
conclusión es que Uruguay posee una base importante de conservación y
monitoreo, pero necesita avanzar hacia una gestión integrada y preventiva del
espacio costero-marino.
1. Qué se entiende por “mares de Uruguay”
Desde el punto de vista ambiental, la expresión comprende
varios ambientes conectados:
El Río de la Plata, especialmente su frente exterior y sus
zonas costeras.
La costa atlántica de Rocha y Maldonado.
Las aguas marinas bajo jurisdicción uruguaya.
Las lagunas costeras, como Rocha, Castillos, Garzón y José
Ignacio.
Las desembocaduras de ríos y arroyos.
Las islas, los islotes y los fondos marinos.
Las playas, dunas, bañados y humedales costeros.
Esta conexión es fundamental. La salud del océano no depende
solamente de lo que ocurre mar adentro. Los contaminantes transportados por
ríos, arroyos y desagües urbanos pueden llegar al Río de la Plata y al
Atlántico. Del mismo modo, la erosión de las dunas, la urbanización de la costa
y la destrucción de humedales repercuten sobre la biodiversidad marina.
Por esa razón, el Ministerio de Ambiente organiza buena
parte de sus monitoreos según el concepto de cuenca hidrográfica: las cuencas
no coinciden necesariamente con los límites políticos y permiten estudiar en
conjunto las actividades que influyen en la calidad final del agua.
2. Calidad del agua y estado de las playas
Uno de los indicadores más visibles de la situación costera
es la calidad del agua en las playas. Durante la temporada 2024-2025, la Red de
Monitoreo de Playas estudió 97 playas: 69 costeras de los ríos Uruguay, de la
Plata y del océano Atlántico, y 28 playas interiores. El seguimiento se realizó
entre el 1.º de noviembre de 2024 y el 31 de marzo de 2025, con muestreos
semanales.
En términos generales, las playas fueron consideradas aptas
para baños durante la temporada, pero el informe registró problemas concretos:
Se produjeron floraciones de cianobacterias, principalmente
incipientes, en algunas playas del río Uruguay, del Río de la Plata y del río
Negro.
Se detectaron excesos de coliformes termotolerantes en
algunas playas costeras e interiores.
Los episodios no tuvieron una distribución uniforme:
determinadas zonas presentaron mejores condiciones que otras.
La calidad puede cambiar rápidamente después de lluvias
intensas, debido al arrastre de materia orgánica, nutrientes, residuos y
microorganismos desde las ciudades y las cuencas.
Esta información permite hacer una distinción importante:
que una playa sea generalmente apta para baños no significa que esté libre de
riesgos ambientales. La aptitud recreativa se refiere a ciertos parámetros y
momentos de muestreo; no equivale a afirmar que el ecosistema se encuentre
completamente sano.
Cianobacterias
Las cianobacterias pueden proliferar cuando existe una
elevada concentración de nutrientes, especialmente fósforo y nitrógeno. Estos
nutrientes pueden proceder de aguas residuales, actividades agropecuarias,
fertilizantes, erosión del suelo y escorrentía urbana.
Algunas floraciones producen sustancias tóxicas que pueden
afectar a las personas y a los animales. Por eso, cuando se observan
acumulaciones verdosas, espuma, manchas o cambios inusuales en el agua, deben
seguirse las indicaciones de las autoridades y evitar el contacto.
La presencia de cianobacterias no es solo un problema de
playa. También constituye una señal de desequilibrio ecológico y de enriquecimiento
excesivo del agua.
Contaminación microbiológica
Los coliformes termotolerantes se utilizan como indicadores
de contaminación de origen fecal. Su presencia elevada puede estar relacionada
con descargas de aguas residuales, deficiencias en el saneamiento, aportes de
establecimientos productivos o escorrentía luego de precipitaciones.
En marzo de 2025 se informó que hubo incumplimientos de los
valores establecidos para coliformes en playas de varios departamentos, entre
ellos Colonia, Canelones, Montevideo, Florida, Lavalleja, Paysandú y San José.
Estos datos muestran que la contaminación no se limita a la
costa oceánica de Rocha o Maldonado. También alcanza sectores fluviales, playas
del Río de la Plata y cursos de agua interiores que forman parte de las cuencas
que desembocan en el sistema costero.
3. El Río de la Plata como zona de alta sensibilidad
El Río de la Plata es un sistema estuarino: combina aguas
dulces y saladas, recibe aportes de grandes cuencas y presenta una dinámica muy
variable de corrientes, vientos, mareas y salinidad.
En ese ambiente confluyen varios factores de presión:
Aportes de nutrientes y contaminantes desde las cuencas.
Efluentes urbanos e industriales.
Tránsito de buques y actividad portuaria.
Derrames y pérdidas de hidrocarburos.
Residuos sólidos y plásticos.
Pesca y captura incidental.
Urbanización de la franja costera.
Alteraciones en las desembocaduras y humedales.
El estuario tiene además una gran importancia económica y
ecológica. Es una zona de alimentación, cría y desplazamiento de peces;
sostiene actividades pesqueras; recibe puertos de importancia nacional y
regional; y constituye un espacio fundamental para las ciudades costeras,
incluida Montevideo.
La gestión del Río de la Plata exige cooperación con
Argentina. Los contaminantes, las especies, los peces y las corrientes no se
detienen en la frontera política. Por eso, la vigilancia ambiental y la
respuesta ante accidentes requieren intercambio de información y coordinación
binacional.
4. Costa atlántica y lagunas costeras
La costa atlántica uruguaya conserva ambientes de alto
valor: dunas, bañados, lagunas, desembocaduras, playas abiertas, puntas rocosas
e islas. Allí se encuentran zonas de reproducción y alimentación de peces,
aves, tortugas marinas, lobos marinos y otros organismos.
Las lagunas costeras de Rocha, Castillos y Garzón tienen un
comportamiento particularmente delicado. Se conectan periódicamente con el
océano mediante la apertura de sus barras, por causas naturales o por
intervención humana. Esa conexión modifica la salinidad, el intercambio de
nutrientes, el ingreso y la salida de peces y la disponibilidad de hábitats.
El Ministerio de Ambiente cuenta con evaluaciones de las
lagunas costeras correspondientes a distintos períodos, incluyendo monitoreos
recientes y series históricas. La existencia de estos programas es positiva
porque permite observar cambios a lo largo del tiempo y no depender únicamente
de mediciones aisladas.
Los principales riesgos para estas lagunas son:
Aporte excesivo de nutrientes.
Alteración de las barras y de la comunicación con el océano.
Urbanización de las márgenes.
Drenaje y modificación de humedales.
Turismo sin planificación.
Tránsito de vehículos sobre dunas.
Residuos y aguas residuales.
Cambios en los regímenes de lluvia y sequía.
Las lagunas costeras deben ser consideradas sistemas vivos,
no simples cuerpos de agua disponibles para obras o actividades recreativas. La
alteración de una barra o de un humedal puede provocar cambios en cascada sobre
peces, aves, vegetación y calidad del agua.
5. Pesca y recursos marinos
La pesca es una actividad económica y cultural importante
para Uruguay, pero enfrenta el desafío de utilizar los recursos sin superar su
capacidad de renovación.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística
basados en información de la DINARA, los desembarques pesqueros totales fueron
de:
Grupo 2022 2023 2024
Total 68.781 t 64.890 t 60.399
t
Peces de agua dulce 8.155
t 6.437 t 5.273 t
Peces marinos 50.890
t 45.911 t 51.224
t
Crustáceos 781 t 410 t 566
t
Moluscos 8.955 t 12.132 t 3.336
t
Estas cifras describen desembarques, pero no permiten por sí
solas determinar si las poblaciones marinas se encuentran en buen estado. Para
evaluar la salud de una pesquería también es necesario conocer:
La abundancia de las poblaciones.
La estructura por edades y tamaños.
El esfuerzo pesquero.
La captura incidental.
La pesca ilegal o no declarada.
La capacidad de reproducción.
Los cambios en la distribución de las especies.
Las condiciones ambientales del océano.
La propia documentación sectorial identifica la
sobreexplotación de recursos marinos como una problemática que debe atenderse.
El desafío consiste en equilibrar la actividad económica con
la conservación. Una reducción temporal de los desembarques no siempre
significa necesariamente una mejora ecológica, del mismo modo que un aumento no
implica que los recursos estén recuperados. La interpretación debe basarse en
evaluaciones científicas de cada especie y pesquería.
6. Cambio climático y transformación de la costa
La costa uruguaya está expuesta a varios efectos del cambio
climático:
Aumento de la temperatura del aire y del agua.
Mayor frecuencia o intensidad de olas de calor marinas.
Cambios en los regímenes de lluvias y sequías.
Aumento del nivel del mar.
Erosión de playas y dunas.
Tormentas más dañinas.
Alteración de la distribución de especies.
Cambios en la productividad pesquera.
Mayor presión sobre puertos, viviendas e infraestructura.
La planificación nacional de adaptación identifica a la
costa como un territorio especialmente sensible. Una proporción significativa
de la biodiversidad del país se concentra en la franja costera: el documento de
adaptación señala que aproximadamente el 46% de las aves de Uruguay puede
encontrarse dentro de una franja de 10 kilómetros de la costa.
Esto significa que proteger la costa no consiste solamente
en conservar playas para el turismo. También implica proteger áreas de
reproducción, humedales, corredores de fauna y espacios que reducen el impacto
de tormentas e inundaciones.
La construcción de defensas rígidas, la extracción de arena,
la eliminación de vegetación dunar y la urbanización muy próxima a la línea de
costa pueden aumentar la vulnerabilidad. En algunos casos, una obra destinada a
proteger un punto concreto puede trasladar la erosión hacia otro sector.
7. Biodiversidad y áreas protegidas
Uruguay dispone de áreas protegidas vinculadas con ambientes
costeros y marinos, entre ellas Cerro Verde e Islas de La Coronilla, Cabo
Polonio, Laguna de Rocha, Laguna Garzón, Humedales del Santa Lucía, Isla de
Flores e Isla e Islote de Lobos y su entorno sumergido.
Según la información oficial actualizada en 2026, el Sistema
Nacional de Áreas Protegidas cuenta con 22 áreas ingresadas, que abarcan
372.824 hectáreas terrestres y marinas, equivalentes al 1,17% del territorio
nacional; si se incluyen zonas adyacentes, la superficie asciende a 415.605
hectáreas.
La protección no se limita al SNAP. En el espacio marino
también se aplican medidas relacionadas con la ordenación pesquera y otras
formas de conservación. Sin embargo, el porcentaje formalmente protegido sigue
siendo un tema relevante: el país necesita ampliar y fortalecer las áreas
marinas protegidas, asegurar planes de manejo y garantizar recursos para
vigilancia y control.
Una zona protegida solo es eficaz si cuenta con:
Límites claramente definidos.
Objetivos de conservación.
Plan de manejo.
Presupuesto.
Guardaparques y sistemas de vigilancia.
Participación de las comunidades locales.
Seguimiento científico.
Control de actividades incompatibles.
De lo contrario, puede existir protección en los documentos,
pero una conservación limitada en la práctica.
8. Contaminación proveniente de tierra y de los buques
La contaminación marina uruguaya no tiene un único origen.
Puede llegar desde:
Aguas residuales urbanas.
Efluentes industriales.
Actividades agropecuarias.
Fertilizantes y plaguicidas.
Basurales y residuos mal gestionados.
Escorrentía de calles y caminos.
Puertos y terminales.
Buques y embarcaciones.
Accidentes con hidrocarburos.
Pérdida de artes de pesca.
El transporte marítimo cuenta con normas internacionales
destinadas a reducir la contaminación por hidrocarburos, sustancias nocivas,
aguas residuales, basura y emisiones. No obstante, la eficacia de esas normas
depende de la fiscalización, de las instalaciones portuarias y de la capacidad
de respuesta ante emergencias.
En Uruguay, el control debe abarcar tanto las aguas
jurisdiccionales como los puertos, las terminales, las zonas de fondeo y los
puntos de recepción de residuos. La prevención resulta mucho menos costosa y
dañina que la limpieza posterior de un derrame.
9. Ruido submarino, tráfico y nuevas actividades
El aumento del tránsito marítimo, la navegación recreativa,
las obras portuarias, los dragados y otros proyectos pueden generar ruido
submarino, remoción de sedimentos y alteraciones en el fondo marino.
El ruido afecta especialmente a especies que dependen del
sonido para comunicarse, orientarse o encontrar alimento. Las ballenas, los
delfines y otros cetáceos pueden sufrir cambios en sus desplazamientos y
comportamiento.
Además, Uruguay analiza y desarrolla nuevas actividades
vinculadas con el espacio marino, lo que vuelve necesaria una planificación
espacial. Antes de autorizar proyectos, deben estudiarse:
Los hábitats sensibles.
Las rutas de fauna.
Las zonas de pesca.
Las áreas de reproducción.
Los impactos acumulativos.
El riesgo de derrames.
El ruido y las vibraciones.
La compatibilidad con áreas protegidas.
La participación de las comunidades costeras.
No alcanza con evaluar cada proyecto de manera aislada.
Varios emprendimientos pequeños o medianos pueden producir, en conjunto, un
impacto considerable.
10. Fortalezas y debilidades de la situación actual
Fortalezas
Uruguay cuenta con varios instrumentos favorables:
Una red nacional de monitoreo de playas.
Informes periódicos de calidad del agua.
Seguimiento de ríos, lagunas costeras y tributarios.
Organismos especializados como DINACEA y DINARA.
Áreas protegidas costeras y marinas.
Experiencia en cooperación regional.
Instituciones científicas y universidades con capacidad de
investigación.
Legislación ambiental y pesquera.
Mayor presencia pública de los problemas vinculados con el
océano.
El Ministerio de Ambiente explica que el monitoreo permite
distinguir cambios naturales de alteraciones producidas por actividades humanas
y aporta información para la toma de decisiones.
Debilidades
Persisten, sin embargo, varias dificultades:
La información no siempre se comunica con la rapidez y
claridad necesarias.
Algunos monitoreos no abarcan todas las variables
relevantes.
La contaminación puede producirse entre una campaña de
muestreo y la siguiente.
La protección marina formal sigue siendo reducida.
Existen problemas de control y fiscalización.
Los impactos sobre la arena, las dunas y los fondos marinos
requieren mayor atención.
La información pesquera debe integrarse más estrechamente
con la planificación ambiental.
Las decisiones sobre infraestructura pueden adelantarse a la
evaluación de impactos acumulativos.
La coordinación entre organismos y niveles de gobierno debe
fortalecerse.
El hecho de que el agua de una playa cumpla determinados
parámetros no elimina la necesidad de estudiar sedimentos, microplásticos,
contaminantes químicos, biodiversidad, erosión y ruido submarino.
11. Medidas prioritarias
Mejorar el monitoreo
Uruguay debería consolidar un sistema integrado que reúna
datos de:
Calidad microbiológica.
Nutrientes y eutrofización.
Cianobacterias y toxinas.
Metales y contaminantes orgánicos.
Microplásticos.
Sedimentos.
Temperatura y salinidad.
Oxígeno disuelto.
Biodiversidad.
Ruido submarino.
Presencia de especies invasoras.
Estado de las poblaciones pesqueras.
Los resultados deberían estar disponibles en formatos
accesibles, con mapas, series históricas y alertas para la población.
Gestionar la costa por ecosistemas
La costa debe planificarse como un sistema continuo. Las
decisiones urbanas, turísticas, portuarias y productivas deben contemplar
playas, dunas, lagunas, humedales, desembocaduras e islas como partes de una
misma unidad ecológica.
Reducir los aportes desde las cuencas
Es necesario mejorar el tratamiento de aguas residuales,
controlar efluentes industriales, reducir la escorrentía con nutrientes y
proteger las riberas de ríos y arroyos.
La salud del mar comienza tierra adentro. Una política
marina eficaz debe incluir las cuencas hidrográficas.
Fortalecer la pesca sostenible
Se requieren evaluaciones actualizadas de las principales
especies, controles efectivos, reducción de la pesca ilegal, límites basados en
evidencia científica y medidas para disminuir la captura incidental.
También es conveniente promover la diversificación económica
de las comunidades pesqueras para reducir la presión sobre determinadas
especies.
Ampliar y gestionar las áreas marinas protegidas
No basta con anunciar nuevas áreas. Deben definirse sus
objetivos, límites, actividades permitidas, mecanismos de control e indicadores
de éxito.
Las áreas protegidas deben incluir zonas de reproducción,
corredores de fauna, fondos marinos relevantes y hábitats vulnerables.
Adaptar la infraestructura al cambio climático
Las obras costeras deben evitar agravar la erosión y la
pérdida de dunas. En muchos casos, la protección de la vegetación, la
recuperación de dunas y la conservación de humedales pueden ofrecer beneficios
ambientales y reducir riesgos.
Reforzar la educación ambiental
La población debe recibir información clara sobre:
Cianobacterias.
Calidad del agua.
Residuos.
Uso responsable de playas.
Pesca y consumo responsable.
Protección de dunas.
Avistamiento de fauna.
Riesgos de alimentar o molestar a animales marinos.
La educación es más efectiva cuando se vincula con problemas
cercanos, como el estado de una playa, una laguna o un arroyo.
Conclusión
Los mares de Uruguay se encuentran en una situación de valor
ecológico elevado, pero bajo presión creciente. El país conserva ambientes
costeros importantes y dispone de herramientas de monitoreo, áreas protegidas y
organismos especializados. Al mismo tiempo, los episodios de cianobacterias, la
contaminación microbiológica, la presión pesquera, la erosión, el cambio climático
y la expansión de actividades marítimas muestran que la protección todavía no
es suficiente.
La prioridad debería ser pasar de una gestión fragmentada a
una política costero-marina integrada. Esto significa relacionar las cuencas
con el mar, unir la conservación con la pesca, coordinar a los organismos
públicos, fortalecer la vigilancia y ampliar el conocimiento científico.
La salud de los mares uruguayos no se decidirá únicamente en
la costa. También dependerá de cómo se gestionen las ciudades, la agricultura,
la industria, los puertos, los residuos y las decisiones de planificación
territorial. En ese sentido, el lema marítimo de 2026 —“De la política a la
práctica”— resulta especialmente apropiado: Uruguay cuenta con normas e
instituciones, pero el desafío decisivo es convertirlas en acciones
permanentes, medibles y eficaces.
Importancia
para Uruguay
Para Uruguay, el Día Marítimo Mundial tiene una relevancia
especial por la importancia del Río de la Plata, la costa atlántica, los
puertos, la pesca, el turismo y el comercio exterior.
La salud del Río de la Plata y del océano Atlántico depende
de las actividades desarrolladas en tierra y en el mar. Los residuos urbanos,
los vertidos industriales, la escorrentía agrícola, el tránsito marítimo, la
pesca y la expansión portuaria deben gestionarse de manera coordinada.
La conmemoración ofrece una oportunidad para relacionar la
protección marina con la vida cotidiana: la calidad de las playas, la pesca, la
biodiversidad, la seguridad portuaria, el trabajo de las tripulaciones y el
futuro de las comunidades costeras.
Fuentes
Organización Marítima Internacional: lema del Día Marítimo
Mundial 2026-2027.
- Naciones Unidas: Día Marítimo Mundial.
- Organización Marítima Internacional: protección de los
océanos.
- Organización Marítima Internacional: apoyo a la gente de
mar.
- Organización Marítima Internacional: gestión del agua de
lastre.
- Naciones Unidas: mensaje del Día Marítimo Mundial 2026.
Ministerio de Ambiente: informes de monitoreo y documentos
de calidad del agua
Ministerio de Ambiente: Sistema Nacional de Áreas Protegidas
Instituto Nacional de Estadística: desembarques pesqueros
por año
Ministerio de Ambiente: monitoreo de lagunas costeras
Ministerio de Ambiente: áreas marinas y sitios de interés
para la conservación
Plan Nacional de Adaptación Costera de Uruguay
Anuario OPYPA: cadena pesquera, evolución y perspectivas
El Observador: resultados del monitoreo de playas 2024-2025.
