Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

jueves, 12 de marzo de 2026

12 DE MARZO DE 1908 NACIÓ RITA ANGUS

 

Rita Angus: La Artista que Capturó la Esencia de

 Nueva Zelanda a Través de su pincel Único


Izquierda, Rita Angus: Autorretrato, 1936-7. Colección de la Galería de Arte Público de Dunedin, adquirida en 1980. Reproducido por cortesía de Rita Angus Estate. Derecha, Retrato de Rita Angus, 1969, fotografiado por Marti Friedlander, Colección de Te Papa.



Rita Angus nació en Hastings, Nueva Zelanda, el 12 de marzo de 1908.

 Fue una destacada pintora neozelandesa, conocida por su contribución al arte modernista en el siglo XX..

Junto con Colin McCahon y Toss Woollaston, se considera una de las principales figuras del siglo xx. Destacan sus retratos y paisajes al óleo y acuarela.

Sus padres fueron William McKenzie Angus y Ethel Violeta Crabtree.

William McKenzie Angus nacido en 1883, era un carpintero de ascendencia escocesa e inglesa.

Su trabajo y su enfoque en la educación fueron influyentes en la vida de sus hijos, incluyendo a Rita.

Ethel Violet Crabtree era de origen inglés y se casó con William. Ethel desempeñó un papel importante en la crianza de sus siete hijos, fomentando un ambiente familiar que valoraba el arte y la educación.

Rita fue la mayor de siete hijos que tuvo el matrimonio.

En su primera infancia asistió a la Hastings High School.

En 1921, su familia se mudó a Palmerston North, donde inicia  su educación secundaria en la Palmerston North Girls' High School desde 1922 hasta 1926.

Esta etapa de su vida fue crucial para su desarrollo artístico, ya que fue en estas instituciones donde comenzó a cultivar su interés por el arte antes de ingresar a la Canterbury College School of Art.

La influencia de sus padres y su entorno familiar contribuyó significativamente a su desarrollo artístico y personal, sentando las bases para su futura carrera.

En 1927, Rita Angus comenzó sus estudios en la Canterbury College School of Art, también conocida como la Ilam School of Fine Arts, ubicada en Christchurch, Nueva Zelanda.

Este período de su vida fue fundamental para su desarrollo artístico y su formación como pintora.

Rita se inscribió en un programa de diploma en bellas artes que duraría cuatro años, aunque nunca completó formalmente la titulación.

Sus estudios se extendieron hasta 1933, con algunas interrupciones.

Durante su tiempo en la escuela, recibió formación tradicional en diversas disciplinas artísticas, incluyendo dibujo de figura, naturaleza muerta y pintura de paisajes.

Entre sus tutores se encontraban figuras destacadas como Leonard Booth, Cecil Kelly y Archibald Nicoll, quienes influyeron significativamente en su técnica y estilo.

Las clases de historia del arte despertaron en Angus un interés duradero por el arte renacentista y medieval. También se sintió inspirada por las obras de artistas como Vermeer y Cézanne, lo que impactó su comprensión sobre la composición.

Durante este tiempo, Christchurch era un centro cultural vibrante, y exposiciones itinerantes como la Loan Exhibition of Oriental Art (1934-1935) alimentaron su creciente interés por el arte y la filosofía del Este Asiático.

La educación que recibió en la Canterbury College School of Art fue crucial para el desarrollo de su estilo distintivo y personal.

Aunque enfrentó desafíos personales y profesionales a lo largo de su vida, las bases que estableció durante sus años de estudio le permitieron convertirse en una de las figuras más prominentes del arte neozelandés del siglo XX.

Su trabajo incluye paisajes memorables, autorretratos y obras abstractas que reflejan su conexión con la humanidad y su entorno.

Rita Angus se casó con el pintor Alfred Cook el 13 de junio de 1930 en Christchurch, Nueva Zelanda. Ambos eran artistas y compartían intereses creativos. Sin embargo, la relación fue breve y complicada.

Tras el matrimonio, Rita comenzó a firmar sus obras como Rita Cook, utilizando el apellido de su esposo.

Durante esta década de 1930 a 1940, Rita Angus experimentó un período crucial en su carrera artística, donde comenzó a exponer su trabajo y se destacó en la Canterbury Society of Arts y con The Group, una asociación de artistas modernistas en Nueva Zelanda. Este tiempo fue fundamental para definir su estilo personal y su enfoque hacia el arte.

Desde 1930, Angus participó activamente en esta sociedad, donde comenzó a exhibir sus obras.

 Su participación le permitió ganar visibilidad y reconocimiento en la comunidad artística de Christchurch.

En 1932, Rita se unió a The Group, que promovía un enfoque modernista y contemporáneo del arte. Esta asociación fue clave para su desarrollo artístico, ya que le ofreció un espacio para mostrar su trabajo junto a otros artistas innovadores de la época.

Durante este período, Angus produjo una serie notable de autorretratos y paisajes.

 Sus autorretratos son especialmente significativos, ya que reflejan no solo su técnica pictórica sino también su introspección personal.

En total, realizó alrededor de 55 autorretratos a lo largo de su vida, los cuales sirven como un diario visual que documenta su evolución personal y artística.

Las obras de Angus de esta época se caracterizan por el uso de colores vibrantes y formas simplificadas.

Su estilo es descrito como "regionalista", aunque ella no buscaba definir un estilo nacional neozelandés, sino más bien desarrollar una voz artística propia.

Sus paisajes a menudo capturan la esencia del entorno neozelandés, utilizando bordes duros y colores aplicados en secciones bien definidas.

Rita y su pareja se separaron en 1934, citando incompatibilidad como la razón principal.

Rita Angus, Cass, 1936, óleo sobre lienzo sobre tabla. © Reproducido por cortesía de la sucesión de Rita Angus. Cedido por la Galería de Arte de Christchurch Te Puna o Waiwhetū


Entre sus obras más reconocidas de este período se encuentra Cass (1936), que retrata el paisaje desolado de Canterbury con una estética que recuerda al arte del cartel.

Leo Bensemann -1938


Cleopatra- 1938


El divorcio de Rita se formalizó en 1939, lo que dejó a Rita en una situación financiera y emocional difícil.

 La presión de equilibrar su vida como esposa y artista resultó ser un desafío considerable para ella, especialmente dado su enfoque feminista y su deseo de independencia creativa.

El divorcio afectó no solo su vida personal, sino también su carrera artística. Durante la década de 1930 y 1940, Rita enfrentó dificultades económicas y trabajó en varios empleos temporales, incluyendo la enseñanza y la ilustración, para sostenerse.

 A pesar de estos desafíos, continuó exhibiendo su trabajo con la Canterbury Society of Arts y The Group, lo que le permitió establecerse como una figura prominente en el arte neozelandés.

Durante el período de 1940 a 1945, Rita Angus adoptó una postura pacifista en respuesta a la creciente amenaza de la Segunda Guerra Mundial.

Este tiempo fue crucial no solo para su vida personal, sino también para su desarrollo como artista comprometida con causas sociales.

A medida que la guerra se intensificaba, Angus se distanció de cualquier trabajo relacionado con el esfuerzo bélico.

Su enfoque pacifista se volvió un principio rector en su vida, y decidió no participar en actividades que contribuyeran a la guerra. Esto fue un acto de resistencia personal y profesional, ya que muchos artistas y ciudadanos se vieron obligados a involucrarse en la producción de materiales para la guerra.

Rita se unió a movimientos pacifistas y se comprometió con el activismo social. Su arte durante este tiempo reflejó su deseo de promover la paz y la humanidad.

A través de su trabajo, buscaba transmitir mensajes de esperanza y reconciliación, utilizando el arte como un medio para abogar por un mundo más pacífico.

Durante estos años, Angus dedicó gran parte de su tiempo a la pintura. Su obra continuó evolucionando, y aunque enfrentó dificultades personales y económicas, logró producir una serie de trabajos significativos.

Se centró en paisajes y retratos que capturaban no solo la belleza del entorno neozelandés, sino también sus propias emociones y reflexiones sobre el conflicto.

Las obras de Angus en este período son reconocidas por su uso vibrante del color y su enfoque en la forma. Su estilo modernista se consolidó aún más, y comenzó a explorar temas más profundos relacionados con la identidad, la soledad y el anhelo de paz.

La Segunda Guerra Mundial tuvo un impacto profundo en la sociedad neozelandesa y en el mundo en general. La atmósfera de incertidumbre y miedo influyó en muchos artistas, incluidos aquellos que, como Angus, decidieron utilizar su arte para abordar las preocupaciones sociales.

Su decisión de ser pacifista resonó con otros artistas contemporáneos que también buscaban formas de expresar su oposición a la guerra.

La postura pacifista de Angus no solo afectó su trabajo individual, sino que también contribuyó a un diálogo más amplio sobre el papel del arte en tiempos de crisis.

Su compromiso con la paz y los derechos humanos ha dejado un legado duradero que sigue inspirando a artistas y activistas hoy en día.

En el año 1941, tras enterarse de que Alfred Cook se había vuelto a casar, Rita cambió su apellido legalmente a McKenzie, el apellido de su abuela paterna.

A partir de entonces, algunas de sus obras fueron firmadas como R. McKenzie o R. Mackenzie, aunque la mayoría continuaron llevando su nombre artístico original, Rita Angus.

A lo largo de su vida, Rita Angus nunca volvió a casarse y vivió sola durante la mayor parte de su vida adulta.

Su experiencia personal y las dificultades que enfrentó influyeron en su arte, que a menudo reflejaba temas de identidad, soledad y la búsqueda de la paz interior.

La pintora deja de  firmar como Rita Cook hasta 1946.

En 1947, Rita Angus compartió sus reflexiones sobre el arte en el Anuario de las Artes de Nueva Zelanda, donde delineó sus objetivos artísticos y su visión sobre el papel del arte en la sociedad.

En este contexto, describió su deseo de "mostrar al presente un camino pacífico" y de "sembrar algunas semillas para una posible madurez en las generaciones posteriores" a través de la devoción por las artes visuales.

Rita Angus creía que el arte tenía el poder de contribuir al desarrollo cultural y espiritual de una nación.

 A través de su trabajo, buscaba fomentar una conciencia artística que trascendiera las preocupaciones inmediatas, promoviendo valores como la paz y la humanidad.

En un período marcado por la inminente amenaza de la guerra y los conflictos sociales, su enfoque pacifista se convirtió en un elemento central de su práctica artística.

Ella se unió a la Unión de Promesa de Paz de Nueva Zelanda, evitando deliberadamente participar en trabajos relacionados con el esfuerzo bélico. En cambio, se dedicó a crear obras que reflejaban una visión esperanzadora y humanista del mundo.

Durante esta época, Angus continuó desarrollando su estilo distintivo, caracterizado por una combinación de realismo y modernismo.

Sus obras abarcaban tanto paisajes como retratos, y se centraban en la identidad cultural neozelandesa. Sus autorretratos, en particular, sirvieron como un medio para explorar su propia identidad y experiencias.

Las reflexiones de Angus en 1947 subrayan su compromiso con el arte como un vehículo para el cambio social y cultural.

Su visión sigue siendo relevante hoy en día, inspirando a artistas contemporáneos a utilizar su trabajo como una forma de abordar temas complejos y promover valores positivos en la sociedad.

 La dedicación de Rita Angus al arte no solo contribuyó a su propia evolución como artista, sino que también dejó un legado duradero que continúa influyendo en las generaciones futuras.

En el año 1949, Rita Angus enfrentó un período muy difícil en su vida personal y emocional, marcado por problemas de salud mental que surgieron tras sufrir un aborto espontáneo. Este evento fue devastador para ella y tuvo un impacto significativo en su bienestar psicológico.

El aborto espontáneo que sufrió Rita fue un evento traumático que afectó profundamente su estado emocional.

Este tipo de pérdida puede generar una serie de reacciones psicológicas, incluyendo depresión, ansiedad y sentimientos de culpa o fracaso.

Para Angus, esta experiencia fue especialmente dolorosa, ya que había estado buscando establecer una vida familiar y su deseo de maternidad se vio frustrado.

Además del trauma del aborto, Rita enfrentaba otros desafíos personales, incluyendo la presión de ser una artista en un entorno dominado por hombres y las expectativas sociales de la época. Estas tensiones contribuyeron a su deterioro emocional y a la sensación de aislamiento.

Debido a sus problemas de salud mental, Rita fue internada en un sanatorio durante aproximadamente un año.

Este tipo de tratamiento era común en esa época para personas que enfrentaban crisis emocionales severas. El internamiento le proporcionó un espacio para recibir atención médica y psicológica, aunque también reflejó la falta de comprensión sobre la salud mental en ese tiempo.

La experiencia en el sanatorio fue compleja. Por un lado, le permitió a Rita alejarse temporalmente de las presiones externas y concentrarse en su recuperación. Sin embargo, también enfrentó el estigma asociado con ser internada por problemas mentales, lo que pudo haber exacerbado sus sentimientos de soledad y aislamiento.

Durante su tiempo en el sanatorio, Angus continuó reflexionando sobre su arte y su propósito. La experiencia del sufrimiento personal se convirtió en una fuente de inspiración para su trabajo futuro.

A menudo, los artistas encuentran formas de canalizar sus experiencias emocionales a través de su arte, y Rita no fue la excepción.

Tras su internamiento, Angus emergió con una nueva perspectiva sobre su vida y su arte. Aunque nunca se recuperó completamente de los efectos emocionales del aborto espontáneo, utilizó sus experiencias personales para enriquecer su trabajo artístico.

Esta etapa marcó un punto de inflexión en su carrera, donde comenzó a explorar temas más profundos relacionados con la identidad, la pérdida y la búsqueda de significado.

Rita Angus 1951


Boceto para Central Otago -1953


Entre 1958 y 1959, Rita Angus realizó su único viaje al extranjero, visitando Europa gracias a un subsidio otorgado por las Sociedades de Arte de Nueva Zelanda.

Este viaje fue muy importante en su carrera artística, ya que le permitió mostrar su talento en un contexto internacional y experimentar la rica diversidad cultural de Europa.

La oportunidad de viajar a Europa fue facilitada por un subsidio que buscaba apoyar a artistas neozelandeses en su desarrollo profesional.

Este tipo de financiamiento era crucial para artistas como Angus, que deseaban expandir sus horizontes y obtener reconocimiento fuera de Nueva Zelanda.

Rita tenía un profundo deseo de explorar las tradiciones artísticas europeas, así como de conectarse con otros artistas y movimientos contemporáneos.

La posibilidad de ver obras maestras en museos y galerías, así como participar en exposiciones, era una parte esencial de su objetivo.

Durante su viaje, Angus visitó varias ciudades importantes, incluyendo Londres, París y otras capitales artísticas. Cada lugar ofrecía una nueva perspectiva sobre el arte y la cultura, lo que enriqueció su visión artística.

En Europa, Rita tuvo la oportunidad de exhibir algunas de sus obras, lo que le permitió recibir críticas y comentarios de una audiencia más amplia.

Esta experiencia fue valiosa para su crecimiento como artista, ya que le proporcionó una nueva apreciación por su propio trabajo y el contexto en el que se desarrollaba.

El viaje a Europa tuvo un impacto significativo en la obra de Angus. La exposición a diferentes estilos artísticos y movimientos, así como la interacción con otros artistas, influyó en su enfoque creativo. Comenzó a incorporar nuevas ideas y técnicas en sus obras posteriores.

Aunque Rita Angus ya era reconocida en Nueva Zelanda, su viaje ayudó a establecerla como una figura relevante en el panorama artístico internacional. Su participación en exposiciones y su interacción con otros artistas contribuyeron a aumentar su visibilidad.

El viaje a Europa no solo fue un momento culminante en la carrera artística de Rita Angus, sino que también representó una oportunidad para reflexionar sobre su identidad como artista neozelandesa.

Al regresar a casa, pudo integrar las influencias europeas con su propio estilo distintivo, lo que enriqueció aún más su legado artístico.

Durante la década de 1960 a 1970, Rita continúa con su enfoque en retratos y paisajes, donde su estilo, descrito como regionalista, también reflejaba influencias del arte europeo.

Angus se destacó en la creación de retratos que capturaban no solo la apariencia física de sus sujetos, sino también su esencia y personalidad. Su habilidad para ir más allá de una mera representación superficial le permitió explorar temas de identidad y conexión humana.

 Entre sus obras más notables se encuentran "Cabeza de un niño maorí" (1938) y "Retrato (Betty Curnow)" (1942), donde su técnica y sensibilidad se combinan para ofrecer vislumbres profundos en la vida de sus modelos.

A medida que se estableció en Wellington en 1955, Angus comenzó a centrar su atención en los paisajes de esta región y de la Bahía de Hawke.

Sus obras de paisaje, como "Barcos, Island Bay", reflejan la belleza natural de Nueva Zelanda con un estilo claro y definido. Utilizaba colores vibrantes y formas simplificadas, lo que le permitía expresar tanto el entorno físico como su propio sentido emocional del lugar.

Aunque su trabajo se clasifica como regionalista, Rita Angus no buscaba definir un estilo nacional específico. En cambio, su objetivo era desarrollar una voz artística única que reflejara su experiencia personal y conexión con el paisaje neozelandés. Sus pinturas son conocidas por sus bordes duros y colores aplicados en secciones claramente definidas, lo que proporciona una sensación de estructura y claridad.

Durante este período, las influencias del arte europeo comenzaron a integrarse más en su trabajo.

Después de su viaje a Europa entre 1958 y 1959, donde estudió arte moderno y tradicional, Angus incorporó elementos que resonaban con las tendencias contemporáneas europeas. Esta combinación de influencias locales e internacionales enriqueció su estilo y le permitió explorar nuevas direcciones en su arte.

En noviembre de 1969, Rita Angus fue diagnosticada con cáncer de ovario. A lo largo de diciembre, su estado se deterioró rápidamente, lo que llevó a su hospitalización.

Esta enfermedad marcó el final de una vida dedicada al arte y a la exploración creativa, que había sido rica y variada.

La salud de Angus había sido frágil durante años, pero su enfermedad en este período fue particularmente devastadora.

A pesar de sus problemas de salud mental previos y las dificultades personales que había enfrentado, continuó comprometida con su arte hasta donde le fue posible. Su última obra significativa, "Flight" (1968-1969), es un testimonio de su capacidad para canalizar sus experiencias personales en su trabajo.

Su salud continuó deteriorándose desde diciembre de 1969, cuando fue ingresada en el hospital tras un rápido empeoramiento de su condición.

El 25 de enero de 1970, Rita Angus falleció en el Hospital de Wellington a la edad de 61 años, debido a complicaciones derivadas de un cáncer de ovario.

 

 

HOMENAJES

Rita Angus ha recibido varios homenajes y reconocimientos a lo largo de los años que han mantenido vivo su recuerdo y su influencia en el arte neozelandés.

Estos homenajes reflejan no solo el reconocimiento del talento artístico de Rita Angus, sino también su importancia como pionera en la representación de la identidad cultural neozelandesa. Su legado continúa inspirando tanto a artistas como a admiradores del arte en todo el mundo.

 

1. Exposiciones retrospectivas

Te Papa Tongarewa 2008

En 2008 para conmemorar el centenario de su nacimiento, el Museum of New Zealand Te Papa Tongarewa organizó una exposición retrospectiva titulada “Rita Angus: Life & Vision”. Esta muestra abarcó una amplia selección de sus obras, incluyendo retratos, paisajes y autorretratos, y exploró su impacto en el arte neozelandés.

Exposición "Rita Angus: New Zealand Modernist":

Del 18 de diciembre de 2021 al 25 de abril de 2022, Te Papa presentó esta exposición que celebró 40 años de su trabajo, destacando su visión distintiva de un Nueva Zelanda moderna. La exposición fue desarrollada en colaboración con la Royal Academy of Arts en Londres, lo que permitió llevar su legado más allá de las fronteras neozelandesas2.

 

2. Reconocimientos y premios

 

Rita Angus es considerada una figura icónica en la historia del arte neozelandés, inspirando a generaciones de artistas y admiradores. Su estilo innovador y su enfoque en temas culturales han sido reconocidos en diversas plataformas artísticas y académicas.



2006 -La pintura Cass (1936),  fue votada como la más querida de Nueva Zelanda en una encuesta televisiva en 2006.

3. Conservación de obras

Las obras de Rita Angus se conservan en importantes colecciones estatales y galerías, como la Auckland Art Gallery Toi o Tāmaki, el Museum of New Zealand Te Papa Tongarewa, la Christchurch Public Art Gallery, y la Dunedin Public Art Gallery. Estas instituciones no solo preservan su legado, sino que también facilitan el acceso a su trabajo para futuras generaciones.

 

4. Actividades educativas y comunitarias

En exposiciones recientes, como la mencionada "Rita Angus: New Zealand Modernist", se han llevado a cabo actividades educativas que invitan a los visitantes a interactuar con su obra. Estas actividades incluyen talleres creativos inspirados en sus técnicas artísticas, lo que ayuda a mantener viva su influencia entre nuevas audiencias.

 

5. Proyectos multimedia

Se han desarrollado proyectos multimedia que exploran la vida y obra de Rita Angus, incluyendo documentales y presentaciones interactivas que permiten a las personas sumergirse en su proceso creativo y contexto cultural.

 

 

LEGADO

Rita Angus es recordada no solo por su talento artístico sino también por su dedicación a expresar la identidad cultural neozelandesa a través de su obra. Su legado sigue vivo en las colecciones permanentes de importantes museos y galerías en Nueva Zelanda.

El legado artístico de Rita Angus perdura a través de su innovación estilística, su contribución a la identidad cultural neozelandesa, el reconocimiento continuo de su obra y los temas universales que exploró en su arte. Su influencia sigue viva hoy en día, inspirando tanto a artistas como a admiradores del arte en todo el mundo.

1. Innovación en el estilo artístico

Modernismo y regionalismo:

Rita Angus es considerada una pionera del modernismo en Nueva Zelanda. Su estilo se caracteriza por el uso de contornos fuertes y colores planos, alejándose de las tradiciones artísticas europeas dominantes en su tiempo.

 Esta innovación ayudó a definir una identidad artística neozelandesa única, fusionando influencias locales con elementos del arte europeo.

 

Retratos y paisajes:

A través de más de 70 retratos vívidos y paisajes, Angus exploró la conexión entre el individuo y su entorno. Sus retratos, como Portrait (Betty Curnow), son reconocidos por su profundidad emocional y simbolismo, mientras que sus paisajes capturan la belleza natural de Nueva Zelanda con un enfoque distintivo.

 

2. Contribución a la identidad cultural

 

Reflejo de la sociedad neozelandesa:

 La obra de Angus no solo representa su visión personal, sino que también refleja la cultura y la identidad de Nueva Zelanda en un momento crucial de su historia. Su arte se convirtió en un vehículo para explorar temas de identidad nacional y feminidad, resonando con el contexto social de su tiempo.

 

Influencia en otras artistas:

Rita Angus ha sido comparada con figuras contemporáneas como Frida Kahlo y Alice Neel, lo que subraya su papel como una mujer artista influyente. Su vida y obra han inspirado a generaciones de artistas neozelandeses, especialmente mujeres, a seguir sus pasos en la búsqueda de una voz propia en el arte.

 

3. Reconocimiento post mortem

 

 

Legado educativo:

Las instituciones artísticas han utilizado su vida y obra como material educativo para enseñar sobre el arte moderno y la historia cultural de Nueva Zelanda. Esto ayuda a mantener vivo su legado entre nuevas audiencias.

 

4. Temas universales en su obra

 

Exploración emocional:

A través de sus autorretratos y retratos, Rita Angus abordó temas universales como la identidad, la soledad y la búsqueda de significado. Su serie de 55 autorretratos actúa como un diario visual que documenta no solo su evolución artística, sino también sus experiencias personales.

FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Rita_Angus

https://fahrenheitmagazine.com/arte/visuales/los-grandes-amores-de-rita-angus-nueva-zelanda-y-la-pintura

 https://www.ritaangus.com/bio.html

https://nzhistory.govt.nz/media/photo/cass-rita-angus

https://my.christchurchcitylibraries.com/rita-angus/

https://web.archive.org/web/20140808045529/http://collections.tepapa.govt.nz/exhibitions/RitaAngus/Artworks.aspx?irn=774

https://www.canterbury.ac.nz/about-uc/why-uc/our-alumni/uc-legends/rita-angus

https://nzhistory.govt.nz/people/rita-angus

 

 

 

 

 

 

miércoles, 11 de marzo de 2026

11 DE MARZO DE 1921 NACíA ASTOR PIAZZOLLA

 

 El Maestro del Bandoneón 

que revolucionó el Tango

 

 

Astor Piazzolla

Astor Pantaleón Piazzolla nace el 11 de marzo de 1921 en la ciudad de Mar del Plata, en el seno de una familia inmigrante italiana.

Fue un bandoneonista y compositor argentino, uno de los músicos más importantes del siglo XX y uno de los compositores más importantes de tango en todo el mundo.

Fue uno de los artífices de la renovación del tango, sobre todo a partir de 1955, año en que regresó a Argentina después de un período de estudios en París bajo la dirección de Nadia Boulanger, célebre pedagoga que le aconsejó no olvidar nunca la música popular, precepto que el músico tuvo siempre presente.


Astor bebé y su mamá Asunta

Sus padres fueron Vicente Piazzolla y Asunta Manetti, marplatenses, hijos de padres italianos. El nombre Astor fue elegido por su padre y fue pensado en homenaje a su amigo Astore Bolognini, ​ corredor de moto y primer violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Chicago.


Esta histórica foto pertenece a la esquina oeste de las avenidas Colón e Independencia donde funcionó, entre 1921 y 1925, la Bicicletería Piazzolla, Allí vivian Vicente y  Asunta antes de viajar a Nueva York

Su primera infancia transcurrió siendo mimado y cuidado por sus padres cariñosos y pendientes, que sin tener una posición acomodada jamás le hicieron faltar nada. Tampoco fue un niño solitario a pesar de ser hijo único, ya que la familia de la rama de la materna era muy numerosa, con tíos y primos con las más disímiles y atractivas ocupaciones y destrezas. Había tíos que tocaban el acordeón y otros la guitarra, primos que cazaban con escopetas y otros que le enseñaban a pescar en la costa. Algunas tías lo llevaban a la playa y otras le preparaban ravioles chiquititos exclusivamente hechos para él. El abuelo Pantaleo Piazzolla le enseñaba nudos marineros y el abuelo Luis Manetti cultivaba las más ricas ciruelas y zapallos del mundo

En 1924 , a los 4 años de Astor, sus padres se trasladan en la casa de un familiar que vivía en New Jersey, quien los ayuda en los primeros tiempos de su estadía en Estados Unidos. Luego su padre, don Vicente, consigue trabajo de peluquero en Manhattan y alquila un modesto departamento en la calle St. Marks Place, del Greenwich Village, un barrio proletario y bastante bohemio.

En E.E.U.U. Astor aprende su tercera lengua, el inglés y francés, ya  sabía español e italiano.

Asunta, Astor y Vicente durante su estancia en los Estados Unidos

El padre de Astor tenía afición por la música, y de hecho tocaba un instrumento similar, el acordeón.

En New York su padre añoraba Argentina y  escuchaba  tango, su sonido melancólico lo acompaña en todo momento. Astor recuerda "Mi padre escuchaba tango todo el tiempo, acordándose con nostalgia de Buenos Aires, de su familia, de sus amigos con. Siempre solo tango, tango”, por ello en el año 1927, el padre de Astor le compra un bandoneón usado en una casa de empeños, por 18 dólares.

El pequeño Astor al no poder practicar deportes, como consecuencia de una malformación en una de sus piernas, de la cual la fue operado de bebé, se había inclinado por la música.

Astor y su bandoneón

Donde vivía Astor era difícil encontrar un maestro de bandoneón entonces decidió experimentar por sí mismo y aprender a tocarlo, pero lo hace sobre todo por amor a su padre.

Esos primeros años en Nueva York, la pobreza, la Ley Seca, Eliot Ness, la mafia. A Astor no le gustaba mucho la escuela siendo expulsado de varias y andaba mucho por las calles, era un niño muy indisciplinado.  Ese ambiente lo hizo muy agresivo, le dio la dureza y la resistencia necesarias para enfrentarme al mundo y, sobre todo, a los escándalos que, veinticinco años después, iba a desatar su música.

REGRESO A MAR DEL PLATA

1933 Mar del Plata

En el año 1930 la familia Piazzolla regresa a Mar del Plata por poco tiempo. Astor tenía 9 años.

Después de cinco largos años de vivir en New York. Si bien la ciudad ya estaba cambiando todavía mantenía ese refinado estilo europeo en sus paseos y costa.

Con sus ahorros,  Vicente hizo honor a la profesión adquirida en Estados Unidos y abrió una peluquería en una parte de la vivienda ubicada en la esquina de la avenida Independencia y la calle Moreno.

Astor comenzó a cursar tercer grado en el Instituto Dans que quedaba en la esquina de Bolivar y Salta, a tres cuadras de su nuevo hogar.



Astor y su bandoneón

Astor retoma sus habilidades con el bandoneón en reuniones y demostraciones entre los parientes, pero su padre quiso que retomara sus estudios musicales.

Así fue como se contactó con uno de los más reconocidos ejecutantes de bandoneón de la ciudad, que además daba clases particulares. Fue Libero Paoloni, quien alternaba sus presentaciones en distintos locales nocturnos marplatenses, como la confitería “Munich” de la calle San Martín, con clases para alumnos particulares.

Con Libero Paoloni, Astor tomó sus primeras y fundamentales lecciones de cómo tocar el bandoneón y de cómo tocar el tango, algo que entonces no se estudiaba en ninguna academia o conservatorio.

Por regla general Paoloni iba dos veces por semana a la casa de los Piazzolla para darle clase a Astor, pero éste también solía ir a lo de Libero para recibir lecciones compartidas con otro joven aspirante a músico llamado Lelio Tedeschi.

Luego fue Homero, hermano de Libero, el que le enseñó algunas rancheras, valses y polcas. Y si bien no tocaba tangos, Homero le dijo al padre que Astor tenía talento y aunque todavía le quedaba un estilo americano era un tanguero de alma.

A pesar de que Libero Paoloni le enseñó el abc del instrumento desde el propio Tango, Astor siguió sin gustar del mismo, sin sentirlo.

De todas maneras aprendió rápido los rudimentos del difícil

instrumento y preparó sus dos primeras canciones como

interprete.

REGRESO A ESTADOS UNIDOS

En el año 1933 la familia vuelve a Nueva York por razones económicas. En ese entonces Astor tenía once años. ​

Allí, Vicente, padre de Astor, logró ponerse bajo la protección de Nicola Scabutiello, dueño de una importante peluquería en el West Side y de varios billares clandestinos.

 Un día frente a su ventana Astor escuchó de una casa vecina algo que le llamó la atención, alguien en un piano estaba interpretando a Johann Sebastian Bach, se trataba de un húngaro al que Piazzolla le atribuyó la condición de alumno de Rajmáninov, cuyo nombre era Bella Wilda.

Con  él hablaban de jazz, de comidas, de la amistad, de la necesidad de estudiar seis y hasta ocho horas diarias para lograr la perfección. Con Bella, Astor conoció el verdadero amor a la música y sobre todo aprendió a amar a Bach.

Astor comienza a tocar el piano a temprana edad, y el jazz y Johann Sebastián Bach se convierten en sus compañeros de juego.

ASTOR CONOCE A CARLOS GARDEL

Carlos Gardel

​ En el año 1934 Piazzolla conoció a Carlos Gardel en Manhattan, al llevarle un regalo que su padre había realizado.

Vicente tenía el hobby de hacer tallas en madera, cuando leyó en el diario la noticia del arribo de Gardel se pasó dos noches sin dormir hasta terminar una escultura de un gaucho tocando la guitarra, al que le escribió una dedicatoria al pie. Averiguó en qué hotel se hospedaba y mandó a Astor a que se la llevara. En ese tiempo no era común la presencia de argentinos en New York, por lo que para Gardel tener noticias de un argentino, admirador suyo, y con un hijo que tocaba el bandonéon, fue muy gratificante

Gardel simpatizó inmediatamente con el joven y le resultó útil para realizar sus compras en la ciudad, ya que conocía muy bien la ciudad, además de dominar el inglés, idioma que Gardel desconocía totalmente.

Película- "El día que me quieras"

Astor representando un canillita en la película "El día que me quieras"

En 1935 Gardel invitó a Astor a participar en la película que rodaba en esos días, “El día que me quieras”, como canillita. Esta película fue dirigida por el austríaco John Reinhardt, y realizada por la empresa Paramount en los estudios Kaufman Astoria ubicados en Astoria (Queens) en Nueva York.

Fuera de las cámaras, Piazzolla le hizo una pequeña demostración a Gardel,  de cómo tocaba el bandoneón y este le reconoció que tenía talento y que iba a llegar lejos pero que por ahora tocaba como un gallego. Piazzolla le explica que lo que ocurres es todavía no entiende al tango. Gardel le respondió que cuando lo entienda, no lo va a dejar más.

En ese momento Gardel invitó a Piazzolla a unirse en su gira por América, pero su padre decidió que era aún muy joven, por esta razón, su lugar fue ocupado por el boxeador argentino José Corpas Moreno.

La decisión de su padre resultó ser una gran suerte, ya que fue en esta gira en la que Gardel y toda su banda perdieron la vida en un accidente aéreo.

REGRESO DEFINITIVO A  LA ARGENTINA

Sexteto de Elvino Vardaro, Director de orquesta, compositor y violinista argentino que inició su carrera como músico de tango en 1921

En el año 1936 la familia Piazzolla emprende su regreso definitivo a Mar del Plata. donde comienza a actuar en algunos grupos. 

Allí hace su segundo descubrimiento tras el Bach de Bela Wilda, al escuchar por radio al sexteto de Elvino Vardaro, quien años más tarde sería su violinista. Esa forma distinta de interpretar el tango le produce un profundo impacto y le convierte en su admirador. 

Astor se traslada a Buenos Aires en 1938, con tan solo 17 años. Piazzolla tiene como meta  ser compositor de música clásica. 
Integra diversas orquestas de segundo orden. 

Aníbal Troilo


En el año 1939 ingresa como bandoneonista en una de las grandes orquestas de esos años, la de Aníbal Troilo Pichuco, que fue uno de los mejores interpretes de bandoneón, compositor, director de orquesta de tango argentino, y a quien Astor reconoce como uno de sus maestros. 

Piazzolla trabajó como bandoneonista y arreglista, lo que le permitió ganar reconocimiento como instrumentista
Aunque sus arreglos eran innovadores, a menudo eran corregidos por Troilo para mantener el interés del público bailable. Esto generó tensiones creativas entre Piazzolla y el enfoque más tradicional del tango que promovía Troilo.

Alberto Ginastera


En el año 1940 Astor siente la necesidad de avanzar musicalmente, ya siendo arreglista de la orquesta de Troilo.

Toma clases con Alberto Ginastera, uno de los compositores argentinos más famosos de su tiempo, lo que influyó en su estilo y enfoque musical. Estos estudios le ayudaron a desarrollar una técnica más sofisticada en sus arreglos y composiciones.

Compone sinfonías, música de cámara y también algún tango. Pero Astor prefiere no publicarlas, ya que el tango en esa época tiene mala fama. 
La cuna del tango estaba en el barrio portuario de La Boca, que era considerada una zona peligrosa. Los inmigrantes que llegaban a la ciudad se establecieron a orillas del Río de la Plata en busca de una vida mejor . 

Pero la mayoría de las veces sus sueños acababan en la bebida, la prostitución y la criminalidad. El tango reflejaba  esa vida. Con "corazón, amor y sangre” sonaba la melodía del alma de los inmigrantes, que buscaba aferrarse a algo para olvidar el anhelo por su hogar, en un mundo extraño para ellos. 
A las clases sociales más altas, ese tipo de música les resultaba obsceno, como algo proveniente de los rincones más bajos de la ciudad. El tango tardaría años en convertirse en algo aceptado por todas las clases sociales, y en Argentina incluso más que en otros países.

Piazzolla y Dedé

En 1942 Astor Piazzolla se casó con Odetta Maria Wolff (Dedé) . La fiesta de compromiso oficial se llevó a cabo en mayo de 1942, y la boda se realizó a finales de octubre de 1942. 
La  ceremonia civil fue seguida por una boda oficial en la iglesia 2 días después. La apariencia juvenil de Astor confundió al párroco, quien reclamaba por el novio que no habá aparecido.  
Astor había estado de pie con la madre de Dedé cerca del altar todo el tiempo. Pasaron su luna de miel en la Sierra de Córdoba y luego se instalaron en Buenos Aires.

Raúl Spivak

En el año 1943 comienza a estudiar  piano con Raúl Spivak quien lo introdujo en grabaciones de Stravinsky, Bartók, Ravel, entre otros. 

Astor iba cada mañana a oír la orquesta del Teatro Colón, mientras continuaba tocando tango de noche

En el año 1943 nace su hija Diana.

Cambio de dirección

En 1944, Piazzolla dejó la orquesta de Aníbal Troilo para seguir su propio camino. Este cambio fue crucial en su carrera, ya que le permitió explorar su estilo personal y componer música que se alejaba del tango tradicional.

Francisco Fiorentino 

Tras dejar a Troilo, Piazzolla se unió al cantante Francisco Fiorentino y formó su propia orquesta típica. 

Juntos formaron un dúo que permitió a Piazzolla destacar como director y arreglador. Comenzaron a actuar en diversos locales de Buenos Aires, logrando un éxito notable.


Durante este año, Piazzolla y Fiorentino realizaron grabaciones para el sello Odeón, donde dejaron un legado de 24 títulos, incluyendo tangos como "Corrientes y Esmeralda" y "Si se salva el pibe

Piazzolla comenzó a establecerse como un compositor innovador en el género del tango.

 Ese mismo año de 1944 nace su segundo hijo Daniel.

 Durante el año 1947  se dedicó a realizar arreglos para otras orquestas típicas de tango, lo que le permitió difundir su estilo innovador y ganar reconocimiento en la escena musical argentina.

Estos arreglos ayudaron a establecer su reputación como un compositor talentoso que podía combinar las tradiciones del tango con nuevas ideas musicales.

Astor Piazzolla y su primera esposa, Dedé, en la Rambla Bristol en 1948.


En el año 1948, Piazzolla decidió disolver su orquesta típica. Esta decisión fue impulsada por su deseo de enfocarse más en la composición y el arreglo musical, así como en su trabajo en el cine.

La disolución de la orquesta marcó un punto de inflexión en su carrera, permitiéndole explorar nuevas oportunidades creativas.

Después de disolver su orquesta, Piazzolla trabajó como arreglador y compositor para diversas producciones cinematográficas.

 Este periodo fue crucial para su desarrollo artístico, ya que le permitió experimentar con diferentes estilos y colaborar con otros músicos y cineastas.

 Este periodo entre 1947 y 1948 fue fundamental para Piazzolla, ya que sentó las bases para su futura carrera como uno de los compositores más influyentes del tango moderno, al mismo tiempo que comenzaba a establecerse en el ámbito del cine. 

Su capacidad para innovar dentro del género del tango mientras trabajaba en otros contextos musicales sería un sello distintivo de su obra posterior.

1950

VIAJE A PARIS

Nadia Boulanger,

En 1954, Ástor Piazzolla vivió un año decisivo que marcaría un cambio radical en su carrera musical. Este periodo se caracteriza por su traslado a París, donde estudió con la renombrada compositora y pedagoga Nadia Boulanger, quien desempeñó un papel crucial en su desarrollo artístico.

Piazzolla llegó a París en 1954, tras ganar el concurso de composición Fabien Sevitsky.

Aunque se dice que recibió una beca del gobierno argentino, algunos biógrafos sugieren que los fondos provienen de sus ganancias en el concurso. Viajó en un barco carguero, el Coracero, y llegó a Ámsterdam antes de dirigirse a París.

Una vez en París, Piazzolla se presentó ante Nadia Boulanger, una figura influyente en la música del siglo XX que había enseñado a muchos compositores destacados. Inicialmente, Piazzolla le mostró sus composiciones sinfónicas, sin mencionar su pasado con el tango.

Sin embargo, Boulanger notó la falta de "sentimiento" en su música y le preguntó sobre su trabajo anterior. Fue entonces cuando Piazzolla le habló del tango y tocó su composición Triunfal al piano.

Boulanger alentó a Piazzolla a no abandonar el tango, sugiriendo que debería integrar su estilo popular con la música clásica. Esta orientación lo llevó a fusionar ambos géneros de manera innovadora, lo que resultaría en un nuevo enfoque para el tango.

Piazzolla con Boulanger

 Piazzolla estudió con Boulanger durante aproximadamente once meses, asistiendo a clases tres veces por semana. Se enfocó en el contrapunto y otras técnicas compositivas que le resultaron desafiantes pero enriquecedoras.

Durante su estancia en París, Piazzolla compuso una serie de tangos y obras que reflejaban su nueva perspectiva musical.

Grabó su primer álbum titulado Sinfonía de tango, que incluía arreglos para bandoneón, piano y cuerdas. Esta obra marcó el inicio de una producción más amplia que combinaría elementos del tango con influencias clásicas y jazzísticas.

En París, Piazzolla también descubrió que su tango Prepárense, escrito en 1952, formaba parte del repertorio de las orquestas tangueras locales.

Esto le permitió obtener ingresos adicionales por derechos de autor y le brindó una mayor visibilidad como compositor.

El año 1954 fue fundamental para Ástor Piazzolla, ya que no solo consolidó su identidad como músico al integrar el tango con la música clásica, sino que también sentó las bases para su futuro éxito internacional y su legado como innovador del tango moderno.


REGRESO A BUENOS AIRES

Octeto Buenos Aires

De regreso a Buenos Aires en 1955, Piazzolla fundó el Octeto Buenos Aires, un conjunto que se convirtió en un vehículo fundamental para su música.

Este grupo estaba compuesto por destacados músicos, incluidos violines, un piano, un contrabajo y su característico bandoneón. La formación del octeto fue una respuesta a su deseo de experimentar con el tango y llevarlo hacia nuevas direcciones.

El Octeto comenzó a presentarse en diversos escenarios de Buenos Aires, donde interpretaron tanto composiciones originales de Piazzolla como arreglos innovadores de tangos clásicos.

Esta agrupación se destacó por su enfoque moderno y experimental, lo que generó tanto admiración como controversia en la escena musical.

En el año 1956, el Octeto Buenos Aires grabó su primer álbum titulado Tango progresivo. Este disco incluía varias composiciones, aunque solo una de ellas era original de Piazzolla.

Sin embargo, marcó un hito en la música del tango al presentar un enfoque más contemporáneo y sofisticado.

Durante este tiempo, Piazzolla también trabajó como arreglador para otras orquestas típicas, incluyendo la orquesta de Aníbal Troilo. Su habilidad para fusionar el tango con elementos de la música clásica y el jazz comenzó a ser reconocida, lo que le valió una creciente reputación en el ámbito musical argentino.



En el año 1957, el Octeto lanzó su segundo álbum titulado Tango moderno, que contenía una mezcla de obras originales y arreglos. Este disco fue significativo porque incluía nuevas interpretaciones de piezas como "Marrón y azul" y "Lo que vendrá", mostrando la evolución del estilo de Piazzolla.

Piazzolla continuó explorando nuevas formas musicales y ritmos dentro del tango. Su trabajo durante estos años sentó las bases para lo que más tarde se conocería como "nuevo tango", un estilo que combinaba elementos tradicionales con influencias contemporáneas.

El Octeto Buenos Aires realizó numerosas presentaciones en vivo, lo que ayudó a popularizar su música y a establecer a Piazzolla como una figura central en la renovación del tango. Estas actuaciones fueron cruciales para ganar seguidores y también para provocar reacciones encontradas entre los puristas del género.

VUELTA A NUEVA YORK

Astor , Dedé, Diana y Daniel Piazzolla celebrando la Navidad en Nueva York


En 1958, Ástor Piazzolla regresó a Nueva York, una ciudad que había sido significativa en su infancia y adolescencia.

Piazzolla decidió regresar a Nueva York debido a la falta de ingresos y de público en Argentina.

 Después de disolver su Octeto Buenos Aires, buscaba nuevas oportunidades que le permitieran impulsar su carrera y explorar su música en un ambiente más diverso y dinámico.

Durante su estancia en Nueva York, Piazzolla trabajó como arreglador para diversas producciones musicales.

Colaboró con artistas como Fernando Lamas y el cubano José Dubal, participando en proyectos que abarcaban géneros como boleros, jazz afro-cubano y música latina. Este trabajo le permitió mantenerse económicamente mientras buscaba establecerse en la escena musical.

En este periodo, Piazzolla comenzó a formar un nuevo conjunto musical de manera informal, conocido como el Quinteto Yei-Te (JT de jazz y tango). Este grupo incluía percusión latina y se centraba en la fusión de jazz y tango, lo que representaba una evolución de su estilo musical.

En 1959, Piazzolla grabó el álbum Take Me Dancing! The Latin Rhythms of Astor Piazzolla, que fue el primer disco que realizó como quinteto y el primero grabado en Estados Unidos.

Aunque Piazzolla estaba satisfecho con el álbum en su momento, más tarde lo consideraría un "álbum maldito", ya que no alcanzó el éxito esperado y se desvió del estilo que realmente deseaba representar.

A pesar de sus esfuerzos, Piazzolla enfrentó dificultades económicas significativas durante su tiempo en Nueva York. En cartas a amigos, expresó su frustración por la falta de trabajo estable y la alta costura de vida en la ciudad. Esto lo llevó a realizar trabajos que no siempre estaban alineados con su visión artística.

Su estancia en Nueva York también lo expuso a nuevas influencias musicales, especialmente el jazz y las improvisaciones de músicos como Charlie Parker.

Esta experiencia enriqueció su estilo y contribuyó a la evolución del "nuevo tango", que combinaría elementos del tango tradicional con influencias contemporáneas.

REGRESO A ARGENTINA

Durante la década de 1960, Ástor Piazzolla experimentó un periodo de intensa creatividad y consolidación artística tras su regreso a Argentina.

Este tiempo fue fundamental para el desarrollo del "nuevo tango", un estilo que fusionaba el tango tradicional con elementos de jazz y música clásica.


Quinteto de Astor Piazzolla.


Al regresar a Buenos Aires en 1960, Piazzolla organizó lo que se convertiría en su formación más emblemática: el Quinteto de Astor Piazzolla.

Este grupo estaba compuesto por bandoneón, violín, guitarra eléctrica, piano y contrabajo. A diferencia de las orquestas típicas de tango, su quinteto combinaba características de un grupo de cámara y un combo de jazz, lo que le permitió explorar nuevas sonoridades y estructuras musicales.

La primera actuación del quinteto tuvo lugar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde Piazzolla presentó su innovador enfoque del tango ante un público que comenzaba a apreciar su música.

Durante esta década, Piazzolla compuso numerosas obras que definieron su estilo. Introdujo instrumentos poco comunes en el tango, como la guitarra eléctrica y la percusión, y experimentó con formas musicales más complejas, integrando técnicas del jazz y la música clásica.

Entre las composiciones más importantes de este periodo se encuentran Adiós Nonino, escrita en homenaje a su padre tras su fallecimiento en 1959, y Libertango, que se convertiría en un éxito internacional. Estas obras reflejan no solo su maestría técnica, sino también una profunda carga emocional.

A pesar de su creciente popularidad entre ciertos sectores del público, Piazzolla enfrentó críticas severas por parte de los puristas del tango, quienes lo acusaban de "asesinar" el género. Sin embargo, él defendió su música como una evolución natural del tango, describiéndola como "música contemporánea de Buenos Aires".

A medida que avanzaba la década, sus álbumes comenzaron a venderse bien. Piazzolla logró firmar contratos discográficos favorables y su música empezó a ser reconocida no solo en Argentina sino también en el extranjero.

Piazzolla y Horacio Ferrer

Durante este tiempo, Piazzolla colaboró con varios músicos y artistas destacados. Su trabajo con el poeta Horacio Ferrer resultó en la creación de obras líricas significativas, como la operita María de Buenos Aires, que se estrenó en 1968 y se convirtió en un clásico del repertorio.

A finales de la década, Piazzolla comenzó a realizar presentaciones internacionales que le permitieron difundir su música por todo el mundo. Estas giras contribuyeron a establecerlo como una figura central en la música contemporánea argentina.

RADICACIÓN EN EUROPA

En el año 1973 Ástor Piazzolla se radicó nuevamente en Europa.

Después de sufrir un infarto en 1971, Piazzolla decidió trasladarse a Italia, donde comenzó a trabajar con músicos europeos y a explorar nuevas direcciones en su música.


Conjunto 9

Este periodo le permitió grabar el oratorio Pueblo joven y formar el Conjunto 9, que fue una ampliación de su quinteto original.

Durante su estancia en Europa, Piazzolla también tuvo la oportunidad de realizar giras y grabaciones, lo que contribuyó a su reconocimiento internacional.



En 1974, tras recuperarse completamente de su infarto, continuó su actividad musical en Europa y realizó importantes grabaciones, incluyendo Libertango y colaboraciones con otros músicos destacados. Este tiempo en Europa fue crucial para su evolución artística y para establecerse como uno de los grandes innovadores del tango moderno.

En el año 1974, Piazzolla grabó Libertango, una de sus obras más emblemáticas que se convertiría en su carta de presentación ante el público europeo. Esta pieza es un claro ejemplo de su estilo innovador que fusiona el tango con elementos del jazz y la música clásica.

Durante este tiempo, Piazzolla formó el Conjunto Electrónico, un octeto que incluía instrumentos como el bandoneón, piano eléctrico, guitarra eléctrica y batería. Este conjunto representaba una aproximación al jazz-rock y buscaba experimentar con nuevas sonoridades dentro del tango.

En el año 1975, conmovido por la muerte de Aníbal Troilo, Piazzolla compuso la Suite Troiliana, una obra de cuatro movimientos que fue ejecutada por su Conjunto Electrónico. Esta obra fue un homenaje al maestro del tango que influyó en su carrera.



En diciembre de 1975, Piazzolla presentó "500 motivaciones" en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires, donde logró atraer a un público diverso, incluyendo seguidores del rock. Este evento marcó un momento importante en su carrera al combinar el tango con influencias contemporáneas.

En el año 1976, Piazzolla realizó un concierto explosivo en el Teatro Olympia de París. Esta actuación fue parte de una serie de presentaciones que consolidaron su reputación internacional como innovador del tango.

Su música comenzó a resonar con audiencias más amplias en Europa, lo que le permitió establecerse como una figura central en la música contemporánea.




En abril de 1977, Piazzolla grabó un álbum en vivo titulado Olympia 77, que capturó la energía y sofisticación de sus presentaciones con el Conjunto Electrónico.

Este disco es considerado uno de los registros más importantes de su carrera durante esta época.

A finales de la década, Piazzolla comenzó a distanciarse del sonido eléctrico y del jazz-rock para regresar a sus raíces en el tango, aunque siempre manteniendo su estilo único e innovador.

Quinteto Tango Nuevo

En 1978, Ástor Piazzolla formó un nuevo quinteto, conocido como el Quinteto Tango Nuevo, que se convirtió en una de las agrupaciones más emblemáticas de su carrera. Este quinteto fue fundamental para la difusión de su música y la consolidación del "nuevo tango", un estilo que fusionaba el tango tradicional con elementos de jazz y música clásica.

El nuevo quinteto estaba compuesto por músicos destacados que Piazzolla seleccionó por su habilidad para interpretar y enriquecer su música.

La formación incluía el bandoneón de Piazzolla, el violín de Fernando Suárez Paz, el piano de Pablo Ziegler, la guitarra eléctrica de Oscar López Ruiz y el contrabajo de Héctor Console. Esta combinación de instrumentos permitió explorar nuevas sonoridades y ritmos dentro del tango.

Con esta nueva formación, Piazzolla comenzó a interpretar obras que integraban su estilo característico, incluyendo composiciones como Libertango, Adiós Nonino y Las Cuatro

El quinteto se destacó por su capacidad para combinar la improvisación con la estructura musical, lo que le dio un aire fresco y contemporáneo al tango.

 A partir de 1978, Piazzolla y su quinteto realizaron giras por diversos países, llevando su música a audiencias internacionales. Estas presentaciones fueron clave para establecer a Piazzolla como un referente del tango moderno en el ámbito global. Las giras incluyeron actuaciones en importantes teatros y festivales, donde el quinteto recibió elogios tanto del público como de la crítica.

Las giras no solo ayudaron a popularizar el nuevo tango en el extranjero, sino que también permitieron a Piazzolla interactuar con otros músicos y estilos musicales, enriqueciendo aún más su obra. Su música comenzó a resonar en diferentes contextos culturales, lo que contribuyó a su reconocimiento como uno de los grandes innovadores de la música del siglo XX.



En un gesto humorístico y nostálgico, Piazzolla escribió una carta imaginaria a Carlos Gardel, el icónico cantante de tango. En esta carta, bromeaba sobre su éxito internacional y cómo había logrado llevar el tango a escenarios donde Gardel nunca había estado. Esta carta reflejaba no solo su admiración por Gardel, sino también su deseo de innovar dentro del género que ambos amaban.

Piazzolla mencionó cómo había transformado el tango en algo contemporáneo y cómo había logrado que este género musical fuera apreciado en todo el mundo.

A través de esta carta ficticia, Piazzolla expresaba su orgullo por haber llevado la tradición del tango hacia nuevas fronteras, mientras mantenía viva la esencia del género.

ULTIMOS AÑOS

Ástor Piazzolla sigue trabajando con una energía creativa inagotable, hasta que en 1990 sufre un derrame cerebral en París. 

Su deterioro comenzó con un derrame cerebral el 5 de agosto de 1990 en París, que le dejó lesiones cerebrales irreversibles y lo llevó a un estado de coma.

Tras el derrame, Piazzolla fue trasladado a Argentina por su esposa, Laura Escalada, con la ayuda del gobierno argentino debido a las dificultades económicas que enfrentaba su familia para cubrir los gastos médicos en Francia. 

A pesar de salir del coma 15 días después, su salud continuó empeorando. Durante los siguientes dos años, fue internado múltiples veces en clínicas debido a complicaciones como neumonía y otros problemas de salud.

A lo largo de este periodo, Piazzolla experimentó breves mejorías, recuperando algo de movilidad en una mano y una pierna, pero nunca volvió a hablar ni a tocar el bandoneón. 

Su familia estuvo a su lado durante este tiempo difícil, y su hijo Daniel recordó la tristeza que sentía al verlo postrado en la cama. 

A pesar de su estado crítico, Piazzolla mantuvo su carácter fuerte; incluso con limitaciones físicas, se comunicaba mediante gestos y expresiones.

 Finalmente, falleció en Buenos Aires tras una larga agonía marcada por las secuelas del derrame cerebral. 

 El 4 de julio de 1992 Piazzolla muere, a los 71 años. 

Su sueño de componer una ópera tanguera nunca se llegó a cumplir. Pero dejó un legado y una obra musical de más de 300 tangos y 50 bandas sonoras. En una entrevista, el maestro dijo: "Tengo una ilusión: que mi obra se escuche en el 2020. Y en el 3000... A veces estoy seguro, porque la música que hago es diferente. Porque en 1955 empezó a morir un tipo de tango para que naciera otro, y en la partida de nacimiento está mi Octeto Buenos Aires.”

Su legado musical sigue vivo a través de sus más de 500 composiciones, que incluyen obras icónicas como Libertango y Adiós Nonino, las cuales continúan siendo interpretadas y celebradas en todo el mundo

Su patria se ha reconciliado con el tango contemporáneo, es más, Piazzolla se ha convertido en un héroe nacional.

HOMENAJES



Ástor Piazzolla ha sido homenajeado de diversas maneras en Argentina y en el mundo, reflejando su impacto en la música y la cultura del tango.

Ha sido honrado a través de monumentos, nombres de calles, sellos postales y eventos culturales que celebran su contribución al tango y a la música mundial. Su legado continúa vivo en la memoria colectiva de Argentina y más allá.

 

Monumentos y esculturas

 

Escultura en el Paseo del Tango:



En enero de 2025, se inauguró una escultura de Piazzolla en el Paseo del Tango, ubicado entre las calles Carlos Gardel y Jean Jaures en el barrio del Abasto, Buenos Aires.

La obra fue realizada por el artista Carlos Benavidez y es parte de un conjunto que incluye esculturas de otros íconos del tango como Aníbal Troilo y Roberto Goyeneche.

 

Monumento en Mar del Plata:



En Mar del Plata, ciudad natal de Piazzolla, se encuentra un monumento en bronce que lo representa tocando su bandoneón. Este monumento ha sido restaurado por el municipio y es un lugar de encuentro para turistas y amantes de la música.

 

Plazoleta Astor Piazzolla:



En Mar del Plata también hay una plazoleta que lleva su nombre, donde se han realizado eventos culturales en su honor.

 

Nombres de calles

 

Calles dedicadas:


Calle 9 Nueva York




En Nueva York, en la calle 9 a la altura de la 313, cercana a la avenida 2, se encuentra una placa que recuerda la vida del Astor Piazzolla donde vivió su niñez. Era un barrio que, aunque hoy pintoresco y característico, tuvo una época en donde se distinguió por ser oscuro, cruento, y donde las pequeñas pandillas eran dueñas de la calle.



En Alemania calle Astor Piazzolla

Aeropuerto


La ciudad de Mar del Plata cuenta con el Aeropuerto Internacional Astor Piazolla, MDQ en el código de IATA. Está ubicado en Parque Camet y desde él parten y arriban  vuelos  de  las  empresas Aerolíneas  Argentinas, Austral, LADE y Andes, que la conectan con el Aeroparque Jorge Newbery de la ciudad de Buenos Aires y los aeropuertos de Bahía Blanca, Rosario, Córdoba, Tucumán, Mendoza y varias localidades patagónicas.

 

Sellos y publicaciones

 

Sellos postales:



En 2021, con motivo del centenario de su nacimiento, el Correo Argentino emitió un sello conmemorativo que celebra la vida y obra de Piazzolla. Este sello es parte de una serie que destaca a figuras importantes de la cultura argentina.

 

Eventos culturales

 

Conciertos y festivales:

A lo largo de los años, se han realizado numerosos conciertos y festivales dedicados a Piazzolla, donde músicos contemporáneos interpretan sus obras. Estos eventos suelen coincidir con aniversarios importantes relacionados con su vida.

 

Documentales y exposiciones:

Se han producido documentales sobre su vida y obra, así como exposiciones que destacan su influencia en la música argentina. Estas iniciativas ayudan a mantener viva su memoria y a educar al público sobre su legado.

 

LEGADO

 


El legado de Ástor Piazzolla trasciende géneros y fronteras. Su innovador enfoque del tango ha dejado una huella imborrable en la música mundial, inspirando a generaciones de músicos y convirtiéndolo en una figura central no solo en Argentina, sino también en la cultura musical global. Su obra continúa emocionando y desafiando a quienes la escuchan, asegurando que su influencia perdure por muchos años más.

El impacto de Ástor Piazzolla en la música es vasto y perdurable, impactando no solo el tango, sino también otros géneros musicales y la cultura en general.

 

Innovación en el Tango

 

Nuevo Tango:

Piazzolla revolucionó el tango tradicional al fusionarlo con elementos de la música clásica, el jazz y el rock, creando un estilo conocido como "nuevo tango". Esta innovación permitió que el tango se expandiera más allá de sus raíces folklóricas, atrayendo a un público más amplio y diverso.

 

Composiciones icónicas:

Obras como Libertango, Adiós Nonino y Oblivion son ejemplos de su capacidad para combinar melodías emotivas con arreglos complejos.

Estas piezas han sido interpretadas por numerosos artistas en todo el mundo, asegurando su lugar en el repertorio musical global.

 

Influencia Internacional

 

Reconocimiento global:

Piazzolla ha influido en músicos de diversos géneros, desde jazzistas hasta músicos clásicos. Artistas como Chick Corea, Gary Burton y el Kronos Quartet han interpretado sus obras, lo que demuestra su impacto en la música contemporánea.

 

Puente entre culturas:

Su música ha servido como un puente entre diferentes tradiciones musicales, llevando el tango a escenarios internacionales y convirtiéndolo en un símbolo de la cultura argentina en todo el mundo.

 

Legado Cultural

 

Símbolo de identidad argentina:

 Piazzolla es considerado un ícono cultural en Argentina, ocupando un lugar destacado junto a figuras como Carlos Gardel y Che Guevara. Su música refleja las complejidades y emociones de la vida urbana en Buenos Aires, resonando con generaciones de argentinos.

 

Inspiración para nuevas generaciones:

Su enfoque innovador ha inspirado a numerosos músicos contemporáneos que buscan romper con las convenciones del tango y explorar nuevas formas de expresión artística.

 El espíritu irreverente y provocador que Piazzolla encarnó sigue siendo una fuente de motivación para los artistas actuales.


FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Astor_Piazzolla

https://fundacioncarlosgardel.org/

https://mardelplata.italiani.it/

http://elastornauta.blogspot.com/