Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

domingo, 19 de abril de 2026

19- DE ABRIL PEREGRINACIÓN AL CERRO DE LA VIRGEN DEL VERDÚN


La peregrinación al Santuario de la

 Virgen del Verdún: símbolo de identidad

 religiosa en Uruguay


Desde el año 1901 miles de peregrinos suben los 360 metros del Cerro del Verdún para homenajear a la Virgen Inmaculada

El Cerro del Verdún es una elevación natural ubicado sobre la ruta 12, a 4 km de la ciudad de Minas en Lavalleja, Uruguay.

Todos los años, el 19 de abril, se celebra con una peregrinación religiosa que atrae a miles de personas, vinculada a milagros y a pedidos de ayuda.

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GEOGRAFÍA




El Cerro de la Virgen del Verdún se encuentra a cinco kilómetros de Minas, sobre la ruta nacional número 12, en el departamento de Lavalleja, Uruguay. El nombre del cerro tiene su origen en el nombre del primer poblador del cerro, que se llamaba Juan Bautista Berdúm, que con el correr del tiempo el término derivó en Verdún.

El cerro tiene una altura de 330 metros aproximadamente y forma parte de la cadena de sierras Cuchilla Grande.  En su cima se encuentra el santuario de la Virgen de la Inmaculada Concepción, patrona de la ciudad de Minas.

Todos los años, el 19 de abril, los feligreses de la iglesia Católica realizan una procesión al santuario desde todos los rincones del Uruguay. Este ritual tiene más de cien años. La primera procesión fue en 1901.

HISTORIA

El primer poblador del paraje fue un vasco francés de nombre Juan Bautista Berdum, a quien el gobierno de España donó esos campos en el año 1801; por esa razón los vecinos luego llamaron Verdún. 
Los hijos de éste participaron de la gesta artiguista por cuyo motivo el Virrey los despojó de la propiedad de dichas tierras –uno de ellos fue oficial de Blandengues en Maldonado. El 1º de abril de 1804 la propiedad fue otorgada a José Abadía quien, junto a su cuñado Domingo Ibargoyen, continuó con la actividad ganadera y con el horno de cal existente en el establecimiento.
En el año 1900 eran propietarios del Cerro Doña. Maria Ariza de Dartavete y su esposo Don Pedro Dartayete. 

LA FIGURA DEL PRESBÍTERO DE LUCA



El Presbítero José Antonio Vicente De Luca (hijo de Donato De Luca y de Catalda D’Elía de Brienza, nació el 24 de abril de 1865 en Sasso Castalda -Provincia de Potenza-, Italia). 
Fue el principal impulsor para la colocación de la imagen de la Virgen patrona de la ciudad de Minas en la cumbre del Cerro del Verdún y como consecuencia el inicio de las peregrinaciones del 19 de abril. 

De Luca fue convocado desde Uruguay por un tío materno, Reverendo D. Antonio D’Elía, entonces Cura Párroco del Reducto de Montevideo. 
Llegó a nuestro país en julio de 1879 ya que con apenas 14 años edad debió partir clandestinamente desde Nápoles. 
De Luca cursó sus estudios en el Seminario de Montevideo entre 1880 y 1890 año en que fue ordenado Sacerdote.

Una circunstancia singular lo elevó al cargo de Bedel de los seminaristas. 
El 19 de abril de 1885, en la capital del país, y bajo la Presidencia de Santos se realizó una gran manifestación masónica y corrió el fuerte rumor que por la noche se iría a quemar el Seminario. Esto provocó una especie de sublevación entre los seminaristas, De Luca se mantuvo sereno, se retiró calladamente al cuarto de música.

José De Luca recibió los Sagrados Órdenes Mayores y el Presbiterado en los días 16, 18 y 19 de octubre de 1890, celebrando la primera Misa en la vieja capilla del Seminario el 3 de diciembre de ese mismo año.

En noviembre de 1891 el Presbítero José De Luca se hizo cargo de la Parroquia de Minas sustituyendo al Cura Vicario Olegario Berriel. Concentró su esfuerzo originario en la obra de una nueva Iglesia -estaba ubicada en esos momentos en predio contiguo a la Jefatura de Policía de Lavalleja-, colaborando a tales fines la Comisión de Templo. 
La inauguración provisoria de la nueva Iglesia se produjo el 10 de abril de 1892. El Presbítero José De Luca fue Cura Párroco de Minas hasta abril de 1906

En apuntes particulares y en cartas del Presbítero De Luca se encuentran los pormenores y vicisitudes de como llegó la Virgen al cerro del Verdún.

De Luca frecuentaba con asiduidad la Iglesia del Reducto de Montevideo, de la que fue fundador y primer Cura Vicario su tío Monseñor D. Antonio D’Elía y luego su primo D. Antonino D’Elía. 
En una de estas visitas observó que en la contra sacristía de dicha iglesia se hallaba abandonada una imagen de la Inmaculada de unos 2 metros de altura. 
De Luca entonces solicitó la imagen a su primo D. Antonino D’Elía, pensando en colocarla sobre la fachada de la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción de Minas, en el vértice del triángulo que remata el frente de la iglesia entre las dos torres. 
El Rev. D’Elía lo derivó a la matrona Catalina O. de Fernández, viuda de D. Zoa Fernández –madrina del primer monumento-, que era la dueña. La distinguida señora, fervorosa devota de la Virgen de Lourdes, accedió al pedido y propuso al Presbítero De Luca la idea de llevar la imagen a la gruta del Arequita -a imitación de la Gruta de Lourdes-. 
De Luca aceptó la propuesta y se puso en contacto con el Arzobispo Mariano Soler quien no estuvo de acuerdo con esta idea, respondiendo al planteo de De Luca: “Lo de una romería católica en la gruta del Arequita me parece inadmisible no teniendo nada de sagrado: el colocar allí una imagen de María es exponerla a la profanación pues se trata de un lugar visitado por toda clase de turistas”.

De Luca entonces reformó la propuesta y concibió colocar la imagen sobre la cima de uno de los cerros que circundan la ciudad de Minas. Junto a un amigo resolvió escalar el abrupto y ríspido cerro del Verdún. Ya en la cima, al contemplar la ciudad, se dio cuenta que ese sería el lugar indicado.

En el Nº 59 de “La Paz Católica” -2 de setiembre de 1900- establece: “La estatua de la Virgen que se pensaba colocar en Arequita, será puesta sobre la cumbre del Verdún. Se proyecta un romería, una gran peregrinación para el día de la inauguración”.
  
En el año 1900, los propietarios del las cerro en ese entonces eran Doña María Ariza de Dartayete y su esposo Don Pedro Dartayete, a quienes el Padre De Luca solicitó permiso para colocar la estatua de la Virgen en la cumbre. Doña María Ariza secundó y ayudó la Obra del Verdún, facilitando su casa para dejar la estatua conseguida en Montevideo, hasta su colocación -prestó además su carreta para subir los materiales para el pedestal-.

El Dr. Hipólito Gallinal, quien por ese entonces era el Presidente del Directorio Central de la Unión Católica, visitó Minas y De Luca lo condujo a la cumbre del Cerro Verdún para admirar el magnífico panorama que desde allí se descubre y darse una idea de la importancia de la obra.

Por su parte, la Congregación de las Hijas de María –una de las más antiguas e importantes asociaciones de Minas- apoyó decididamente la iniciativa de De Luca y dedicó sus esfuerzos a la construcción del pedestal de piedra y luego la silueta del sencillo monumento.

De Luca se contactó con el Consejo Superior de las Hijas de María al que propuso la organización de una gran peregrinación nacional.

La idea empezó a hacerse realidad con la construcción del camino de acceso a la cumbre. En otro orden la Junta Económica Administrativa de Minas también apoyó la obra, colaborando con la construcción de un camino en zig-zag y al poco tiempo se levantó la rústica columna a tres cuerpos, de 6 metros de altura, sobre la cual se colocó la imagen venida de Montevideo. La obra del pedestal estuvo a cargo de Luis De Luca y Luis A. Yocco.

LA PRIMERA PEREGRINACIÓN

Previo a la inauguración, la revista capitalina “Industria y Comercio” publicó: “Uno de los panoramas más hermosos que ofrece la ciudad de Minas, es sin duda alguna la vista del cerro del Verdún, con sus 360 metros de altitud... Desde la cima se contempla la más hermosa vista de la ciudad de Minas y las sierras que la circundan. Por iniciativa del Cura Párroco, Don José De Luca, el 19 de Abril próximo se inaugurará una hermosa estatua de la Virgen, sobre un pedestal... La importante iniciativa está llamada a influir muy favorablemente en el progreso moral y material de la capital minuana...”.

Como establecía la publicación, la inauguración oficial fue prevista para el 19 de abril de 1901 pero la pertinaz lluvia que se registró en la ciudad imposibilitó que el acto pudiera concretarse. El mismo se postergó y se efectuó dos días después, ocasión en la que unos 3.000 peregrinos participaron de la ceremonia, incluyéndose a un nutrido grupo de fieles que arribaron al Cerro Verdún transportados por el ferrocarril.

La ceremonia fue presidida por el Arzobispo de Montevideo Mariano Soler –celebró la primera Misa y la bendición de la obra- siendo padrinos de la misma el Dr. Alejandro Gallinal y Doña Catalina O. de Fernández.

Según se consigna en las crónicas de la época al enterarse las autoridades de que los peregrinos serían apedreados a la llegada del tren se ordenó una severa represión a quienes pretendieran agredirlos.

En 1902 el Presbítero De Luca viajó a su Italia natal para visitar a sus ancianos padres. En diciembre de ese año consiguió de León XIII una indulgencia plenaria a través de la siguiente declaración:

“Habiéndose colocado, según hemos sabido, la imagen de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada en su Concepción, sobre la cumbre del cerro ‘Verdún’ que mira a la ciudad de Minas en la jurisdicción de la Arquidiócesis de Montevideo... Nos, para aumentar la religión de los fieles y salud de las almas, con piadosa caridad, usando los celestes tesoros de la Iglesia concedemos misericordiosamente en el Señor, ‘indulgencia plenaria y remisión de todos los pecados a todos y cada uno de los fieles cristianos de ambos sexos que visitaren dicha imagen en un día del año elegible al arbitrio de cada cual... con la condición de que el mismo día o el siguiente, verdaderamente arrepentidos y confesados y alimentados con la sagrada Comunión...
No obstando nada en contrario las presentes valdrán para siempre’”.

Dado Roma, junto a San Pedro el 10 de diciembre de 1902. Montevideo, 16 de octubre de 1903 – Mariano Soler, Arzobispo de Montevideo.

ESTATUA Y TEMPLETE


Monseñor Mariano Soler encargó en 1906 al Arquitecto de origen catalán Cayetano Buigas y Monravá un proyecto para la construcción del monumento a la Virgen en la cumbre del Verdún. Cabe acotar que dicho profesional, entre otras obras, proyectó en la capital del país el Banco Popular del Uruguay -1907- y el complejo de la Asociación Rural en el Prado, mientras que en nuestra ciudad hizo lo propio con el Teatro Lavalleja.

En una crónica elaborada por el apreciado vecino de nuestra ciudad Don José Clérici (1878-1969), publicada en el Nº9 de la Revista “Serrana Este” de los meses de agosto y setiembre de 1969, el autor establece: “El Sr. Arquitecto –por Cayetano Buigas y Monravá- me pidió lo acompañase al Verdún. Fuimos con dicho señor, quien se mostró encantado del hermoso cerro y el grandioso panorama que desde allí podía contemplarse. Me dio una explicación de lo que proyectaría: una base triangular cerrada por arcos sobre la cual continuaría una columna triangular rematada en un globo terráqueo de unos 5 metros de diámetro con una estatua de la Inmaculada de 9 metros. El total de la altura del monumento sería de 45 metros. El pensamiento lo representarían tres pilares que evocarían las tres Virtudes Teológicas: Fe, Esperanza y Caridad, terminadas por tres ángulos de 4 metros de alto: la Pirámide; la oración que asciende al Señor y el globo sostenido sobre tres ángeles con las alas abiertas de 5 metros”.

La ambiciosa obra no pudo concretarse ya que la inesperada muerte del Arzobispo Soler puso un compás de espera en la prosecución de la misma. No obstante ello, el Consejo Superior de la Congregación Hijas de María encargó un nuevo proyecto en este caso al Ingeniero Civil Andrés Rius, quien, radicado en Minas, había tenido a su cargo importantes inspectorías nacionales y quien paralelamente había ocupado destacados cargos en el Banco de Crédito.

El 4 de junio de 1907 se colocó la piedra fundamental del monumento actual siendo los padrinos por Minas Hermógenes Sosa y la Srta. Inchauste, y por Montevideo, el Dr. Juan Zorrilla de San Martín y la Srta. María del Carmen de Piñeirúa, bendiciendo la piedra Monseñor Ricardo Isasa, Obispo encargado del Uruguay.


LA IMAGEN MUTILADA

El 1º de enero de 1908, la imagen originaria de la Virgen del Verdún fue decapitada, lo que como se comprenderá generó conmoción e indignación en toda la sociedad por el hecho vandálico perpetrado. 
Cinco días después, el escritor Leoncio Lasso de la Vega, periodista del diario capitalino “El Día” de Montevideo, recibió la cabeza de la imagen, entregándola al Arzobispo de Montevideo. 
La restitución de la imagen significó un símbolo de desagravio de la colectividad católica.


LA NUEVA IMAGEN



El 18 de noviembre de 1909, una nutrida peregrinación en tren expreso trajo la nueva estatua –la actual-. La misma mide 3,15 metros de alto y fue traída de Francia con un costo de $7.000 de aquella época. En este caso los padrinos fueron Juan Zeballos y Maguna y Doña María Arezo de Dartayete, por Minas, y el Dr. Joaquín Secco Illa y la Srta. Carmen Martínez por Montevideo. Para la inauguración oficial, en la cual Monseñor Isasa bendijo la nueva imagen, se consigna que vinieron trenes provenientes de Montevideo, San José, Canelones, Maldonado, Rocha y Florida.

Los restos del Padre Olegario María Núñez



A iniciativa del Padre Oscar Andrade se construyeron las estaciones del Vía Crucis, mientras una Comisión de Homenaje al Padre Olegario María Núñez –“El Poeta de la Virgen”- propuso colocar al pie del calvario los restos del recordado sacerdote fallecido el 4 de enero de 1932, cumpliendo de esta forma con la pretensión del religioso, basándose para ello en la siguiente estrofa de su poesía al Verdún:

“y  en  algún repliegue de tu serranía,
mi humilde ceniza se estremecerá,
hará muchos años muchos Virgen mía,
más tu amor de madre, no lo olvidara.
También mis rodillas pulieron un día,
las aristas dura de tu serranía...."

CAPILLA AL PIE DEL CERRO 


El 5 de enero de 1949 se concretó esta iniciativa y ese mismo día se colocó la piedra fundamental de lo que sería la Capilla al pie del cerro, siendo presididos estos actos por el Arzobispo Antonio Barbieri -la capilla fue inaugurada en la peregrinación de 1950-.


REMODELACIÓN DEL ENTORNO DEL TEMPLETE DEL VERDÚN

Las obras de remodelación del entorno del Templete del Verdún, fue dirigida por el arquitecto Francisco Collet, y fue inaugurada el 19 de abril de 2014.

CAPILLA Y MIRADOR EN LA CUMBRE DEL CERRO













 La nueva capilla fue diseñada y dirigida por el arquitecto Francisco Collet e inauguradas el 19 de setiembre de 2015.

El costo de la capilla fue de 240.000 dólares, donados por la baronesa Nina von Maltzahn y donaciones particulares.

Su construcción llevó cerca de un año de complicado trabajo sobre la cumbre y estuvo a cargo de la empresa Gerardo Larrosa Construcciones.

La capilla tiene una capacidad para 42 personas sentadas en los bancos y unos 20 más en sillas. El techo de la capilla, en su exterior, se ha convertido en un mirador desde el que se aprecia un maravilloso paisaje.









La decisión de dedicarla a la advocación de la Virgen, vino "como consecuencia de la imagen que presidirá la capilla. Es una talla de La Piedad: María recibiendo a su hijo Jesús, muerto, al ser descendido de la cruz".
La talla que presidie la capilla es casi de tamaño natural. Fue conseguida en un remate y donada a la Prelatura del Opus Dei. 
El Vicario de la Prelatura, Mons. Carlos González Saracho, por pedido del Obispo de Minas, la donó a su vez al Santuario de la Virgen del Verdún.
La talla fue restaurada por Matilde Endhart (quien restauró el cuadro de Blanes "Desembarco de los Treinta y Tres").
Se ha colocado un Via Crucis realizado por el artista italiano, radicado en Uruguay, Lino Capelli. El techo de la capilla, en su exterior, se ha convertido en un mirador.

19 DE ABRIL DE 1932 NACÍA FERNANDO BOTERO

 

 La exploración del

 volumen y la

 exuberancia

“En mis cuadros hay cosas improbables, no imposibles”- Fernando Botero

 

Fernando Botero Angulo nació en Medellín, el 19 de abril de 1932

Fue un artista, pintor, escultor y dibujante figurativo colombiano. Es reconocido por sus personajes de formas redondas y voluptuosas.

Flora la madre de Fernando

Su familia estaba conformada por su padre David Botero, su madre Flora Angulo y su hermano cuatro años mayor, Juan David.

Cuatro años después de su nacimiento, en 1936 nació su hermano menor, Rodrigo.

David Botero padre del artista

El mismo año, falleció su padre, un vendedor a caballo, de un infarto. Su madre trabajaba de costurera.

A partir de 1938 realizó estudios de primaria en el Ateneo Antioqueño y el bachillerato en el Colegio San José de Marinilla y en la Bolivariana.

1939

En 1944 asistió a la escuela de tauromaquia en la plaza de La Macarena de Medellín, con el banderillero ‘Aranguito’, a petición de un tío, quien no se imaginaba que su verdadera vocación era la pintura.

Tuvo un percance con los toros, lo que hizo que él los dejara. Es de notar que en ese período hizo su primera obra, una acuarela de un torero.

Una vez que su familia comprendió su vocación, Botero realizó su primera exposición en Medellín en 1948.

Fernando Botero realizó ilustraciones para el periódico local "El Colombiano" en 1948, cuando aún era muy joven. Esta fue su primera incursión en el mundo del arte y le ayudó a financiar sus estudios.

Redactó un artículo sobre Picasso, lo que le acarreó la expulsión del Colegio Bolivariano, plantel en el que estudiaba, ya que sus dibujos fueron considerados como obscenos, y debió culminar sus estudios en el Liceo de la Universidad de Antioquia.

Una vez terminados sus estudios secundarios en 1950, se trasladó a Bogotá.

En 1951, tuvo contacto directo con algunos de los intelectuales colombianos más importantes de la época , realizando además sus dos primeras exposiciones individuales y en la galería Leo Matiz dio un muy buen avance a su carrera.

Este año de 1952 se radicó en Tolú (Sucre) y pagó su estadía a la dueña del hotel, una señora de nombre Isolina García, tres meses de comida por unas pinturas o murales que plasmó en paredes y hasta en las dos hojas de madera que eran una puerta.



A su regreso a Bogotá, con el óleo Frente al mar ganó el segundo puesto en el IX salón nacional de artistas.

El cuadro Frente al mar de es una obra importante en la carrera temprana del artista. Botero pintó esta pieza durante su estadía de 10 meses en Tolú, Sucre, en 1952.

La pintura es significativa porque con esta obra Botero obtuvo el segundo premio de pintura en el IX Salón Anual de Artistas Colombianos. Este reconocimiento marcó un hito en el desarrollo artístico de Botero y ayudó a establecer su reputación como un pintor talentoso.

El cuadro Frente al mar es una reflexión de la experiencia de Botero viviendo y pintando en Tolú, donde se inspiró en la belleza natural del mar y el paisaje circundante. La obra general de Botero se caracteriza por su estilo distintivo que es conocido por sus figuras voluminosas y redondeadas. Sin embargo, en esta pintura, las figuras no son obesas como en sus obras posteriores, sino más bien esbeltas y elegantes.

Dijo Botero sobre su obra Frente al mar “ Es la representación de algo que vi en Tolú: dos policías con un hombre colgado de un palo, amarrado por las manos y los pies. Era la época de la violencia”,

La pintura es importante en la obra de Botero y sirve como testimonio de su talento y visión artísticos.

En 1952, con el dinero recibido por el premio y con la venta de algunas de sus obras.

Botero llegó a Europa saliendo desde el puerto de Buenaventura en el Pacífico colombiano.

Llegó a España, primero a Barcelona y se estableció luego en Madrid, donde se inscribió en la Real Academia de Arte de San Fernando y para garantizar su sostenimiento, hacía dibujos y pinturas a las afueras del Museo del Prado.

En 1953 pasó el verano en París con el cineasta Ricardo Iragarri, y luego se mudó con él a Florencia, se inscribió en la Academia de San Marcos, donde recibió un fuerte influjo del arte del renacimiento italiano, estudiando especialmente la obra de Piero della Francesca, Paolo Uccello y Tiziano, entre otros.

Su encuentro con el libro Los pintores italianos del Renacimiento de Bernard Berenson y con la obra de Paolo Uccello (especialmente con el díptico de la Batalla de San Romano en la Galería Uffizi) habrían de ser determinantes para su experimentación con el volumen en la pintura, especialmente por la noción de "valores táctiles" y tridimensionalidad que Berenson le adjudicó a Uccello y Giotto en sus obras.

Tras su regreso de Italia en 1955, el artista decidió hacer una exposición en Bogotá de las obras realizadas en Europa, de las cuales obtuvo muchas críticas, pues en ese momento el país estaba influido por la vanguardia francesa, lo que le acarreó una fría recepción.

 Luego de esta difícil experiencia Fernando Botero se casó con Gloria Zea, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, en el año 1955.

Botero tuvo tres hijos: Fernando, Lina y Juan Carlos. Este último nacido el mismo año en que el decidió separarse de su esposa.

Su hijo Fernando nació en 1956 mientras vivían en Ciudad de México y fue Ministro de Defensa durante el gobierno de Ernesto Samper, el cual fue acusado de enriquecimiento en el proceso 8000.

En 1956 partió a Ciudad de México.

Nuevas influencias se fueron haciendo visibles en su obra, especialmente la del pintor colombiano Alejandro Obregón con su lenguaje moderno y la del mexicano Rufino Tamayo con su desbordante color. Por otra parte, la obra del muralismo mexicano, que tanto le había desvelado en su juventud, ahora parecía desilusionarle, por lo cual decidió estudiar sus nuevas influencias y centrarse durante un tiempo en la experimentación del volumen a partir de bodegones.

A partir de esta indagación Botero descubrió un lenguaje propio que primero se evidenciaba en objetos de sus naturalezas muertas y que posteriormente empezaba a crear en personajes humanos que interactuaban con sus objetos.

En el año 1957 expuso por primera vez en Nueva York: el éxito comenzaba a acompañarle. Fernando Botero logró a intensificar sus batallas personales, sus combates lienzo a lienzo, del arte contra el tiempo y de la belleza contra la muerte.



Su obra Naturaleza muerta con mandolina, que data de 1957, constituye la primera manifestación de su trabajo inspirado en el arte popular. Habiéndose apodado irónicamente a sí mismo «el más colombiano de los artistas colombianos».

La obra Naturaleza muerta con mandolina de Fernando Botero marca un momento clave en la carrera del artista. En esta pintura, Botero representó una mandolina con una boca de caja exageradamente pequeña, lo que le otorgó proporciones exageradas y desbordadas, dando inicio a su exploración del juego del volumen en sus obras. Esta pieza es emblemática de su estilo, conocido como "boterismo", caracterizado por dar monumentalidad tanto a las personas como a los objetos, con exuberancia y proporciones generosas. La obra Naturaleza muerta con mandolina es un ejemplo temprano de la transformación que Botero logró al cambiar un detalle aparentemente insignificante, como el tamaño del agujero de la mandolina, para crear una perspectiva artística única y reconocible en todo el mundo

De regreso a Bogotá en 1958, Botero, realmente comenzó se carrera cuando ganó el primer premio en el Salón de Artistas Colombianos.

Fue nombrado docente de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

 

Fernando Botero y La Camara degli Sposi (Homenaje a Mantegna), obra con la que obtuvo el primer premio en el X Salón de artistas colombianos.

Botero presentó una obra de formato grande, al XI Salón de Artistas Colombianos. Concebida con la consciencia de ser una obra maestra, Botero obtuvo con La Camara degli sposi (Homenaje a Mantegna) el primer premio en el salón, consolidándose como el pintor más importante de este año en Colombia.

Ese mismo año expuso en varias galerías de Estados Unidos. En una de estas exitosas exhibiciones del mismo año, La Camara degli sposi fue vendida a un empresario en Chicago, y desde entonces la obra desapareció.

Numerosos críticos e historiadores de arte latinoamericanos la han señalado como una de las obras más importantes del arte colombiano por ser un punto de la consolidación del lenguaje pictórico de Botero, y por abrir las puertas a la nueva figuración que después experimentarían otros pintores jóvenes. La obra había causado una gran polémica al ser inicialmente descartada del salón, luego reintegrada y finalmente premiada. Despertaba una tremenda duda en el público y en los jurados que inicialmente concibieron la obra como una caricatura de La Cámara de los Esposos del pintor renacentista Andrea Mantegna. Marta Traba tuvo que mediar para explicar que los artistas hacían recreaciones artísticas en las cuales aludían o hacían homenajes a otras obras que les precedían, y que el lenguaje "feísta" usado por Botero era una pintura de gran calidad y poder visual.

Su matrimonio terminó en divorcio en 1960

En 1960, Botero regresó a Nueva York para instalarse.

Una vez allí, alquiló un pequeño apartamento donde vivía modestamente, pues acababa de separarse; además, sus obras no tenían mucho éxito, pues los gustos neoyorquinos de la época cambiaban rápidamente y entonces se imponía la abstracción.

La influencia del expresionismo abstracto ya se hacía evidente desde las obras de 1958, resultado de los primeros viajes de Botero a Nueva York, donde había podido ver los formatos enormes de Jackson Pollock, Franz Kline y de Kooning. Este encuentro marcó la producción de Botero, que, sin embargo, conservó su lenguaje figurativo, pero experimentó con la pincelada agresiva, la utilización de tonalidades fuertes y el uso de formatos grandes.

El niño de Vallecas

Mientras su estudio por el volumen parecía pasar a un segundo plano por la preocupación por la pincelada y el color, Botero creó interesantes series (una de las cuales fue adquirida por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1962) y la de El niño de Vallecas en homenaje a Diego Velázquez.

El Niño de Vallecas es el célebre retrato del bufón Francisco Lescano pintado por Velázquez hacia 1636. Cuándo Botero presentó esta obra, versión de la del genio sevillano, la crítica especializada la calificó de manera unánime con adjetivos descalificativos tales como: «feísmo» o «monstruosa». Sin embargo, estas críticas resultaron ser positivas para la versión de Botero puesto que, sin quererlo, elogiaban la destreza pictórica del autor, poniendo de manifiesto que a pesar de su exageración y fina ironía, había una inteligente interpretación plástica de la obra de Velázquez.

Antes que menospreciar al grandísimo maestro, la interpretación de Botero refleja una profunda admiración y respeto hacia el genio español.

Botero trabajó principalmente en los años 50 en una serie de homenajes a grandes pintores universales. Con estas obras, avanzaba hacia la creación de su universo característico en el que se percibía un impulso de rebeldía y un deseo de liberación por medio de la negación de la belleza académica. Lo que le interesa al artista, es comunicar emociones relacionadas con la psicología de sus personajes, de hecho es precisamente en el gesto del rostro de Francisco Lescano, en lo que se concentró Botero en esta obra. En lo grotesco y lo deforme, Botero buscó crear un nuevo concepto de belleza que era anti–belleza respecto a la estética convencional. Estos intereses quedarían plasmados en esta interpretación del Niño de Vallecas, un particular tributo rendido a Velázquez, el «pintor de pintores», actualizado a la sensibilidad de nuestro tiempo.

En 1962 fue organizada en Estados Unidos su primera exposición. Una nueva muestra en el Milwaukee Art Center recibió críticas ampliamente positivas. Es así como Botero empezó un período de muestras y exposiciones entre Europa, los Estados Unidos y Colombia.

Para 1962, su lenguaje expresionista llegó a un punto de inflexión, porque estuvo a punto de tomar un rumbo que lo habría alejado definitivamente de su preocupación por el volumen. Botero reinició su experimentación, esta vez interesándose más por las obras de artistas pop que estaban exhibiendo en Nueva York, a raíz de lo cual su obra retomó las preocupaciones temáticas de sus personajes figurativos, dejando de lado el aspecto formal de la pincelada, y usando colores planos en su pintura. En algunos casos llegó incluso a incluir collages en sus pinturas del año 1963.

En 1963 trasladó su residencia al East Side y alquiló un nuevo estudio en Nueva York. Es allí donde surgió su estilo plástico en muchas de sus obras de este período, con colores tenues y delicados. Su pasión por Rubens se dejaría ver desde entonces en sus obras.

Después de haber encontrado su serenidad económica, Botero se casó de nuevo con Cecilia Zambrano en 1964.

En 1969 expuso en París; fue a partir de ese momento que Botero empezó un peregrinaje por todo el mundo en busca de inspiración; se movía continuamente de Bogotá a Nueva York y a Europa.

En 1970 nació en Nueva York su hijo Pedro Botero, llamado Pedrito. Paralelamente, su fama mundial aumentaba cada vez más y lo convirtió en ese entonces en el escultor viviente más cotizado del planeta.

En el año 1973, él se había instalado en París y había comenzado a trabajar la escultura.

En 1974, cuando su hijo apenas tenía cuatro años, Botero tuvo un accidente de tráfico estando de vacaciones en España, que le costó la vida a Pedrito.

La muerte de su hijo dejaría trazos en la obra de Botero que, a partir de ese momento, comenzó a tener cambios profundos, considerados por la crítica como huellas de la pérdida de su hijo. Además, su matrimonio con Cecilia Zambrano no superó la pérdida de Pedrito y Botero se separó por segunda vez.

En 1976, Botero hizo una donación de dieciséis de sus obras,  siete óleos, un pastel y dos acuarelas, al Museo de Antioquia, que le consagró una sala permanente para sus obras, la sala Pedrito Botero.

Sophia Vari y Botero en el jardín de su casa junto a la Venus

Fernando Botero y su esposa Sophia Vari en su casa en Pietrasanta, Italia.Catherine Panchout-Corbis / Getty Images


En 1978, Botero se casó con la artista griega Sophia Vari. Vivieron en París hasta su muerte y poseían residencias en Pietrasanta (Italia), Nueva York, Montecarlo y Rionegro (Antioquia, Colombia).

Monalisa.

En el año 1978 pinta Monalisa

En esta ocasión, Fernando Botero reinterpreta un personaje clásico de la historia del arte: La Monalisa.

Aunque la pintó en varias ocasiones, esta versión que data de 1978 es una de las más fieles a la obra original, La Gioconda de Leonardo da Vinci.

A pesar de sus proporciones exageradas entre las que destaca el tamaño de la cabeza, la figura mantiene la posición de las manos, la mirada directa y la sonrisa tan características de La Gioconda, así como la elección cromática.

El fondo, a pesar de que pueda resultar parecido al original, está modificado por Botero para incluir elementos de la geografía colombiana, rindiendo un pequeño homenaje a su país natal. Se puede observar, entre las montañas, un volcán activo.

Desde 1979, cuando la primera retrospectiva de Botero fuera presentada en el Museo Hirshhorn18 de Washington, sus exposiciones a través del mundo no se detuvieron.

A principios de los años 1980, donó al Museo de Antioquia 6 óleos.

En 1983 se trasladó a la ya citada Pietrasanta, en Toscana (Italia), un pequeño pueblo famoso por sus fundiciones, lo que para Botero significaba la continuidad de su obra escultórica. Al año siguiente, Botero hizo una nueva donación al Museo de Antioquía. Esta vez se trataba de una serie de esculturas que también encontraron lugar en una nueva sala permanente dedicada a Botero en el museo.

A partir de 1983, Botero comenzó una serie ininterrumpida de exposiciones a través de todo el mundo. Es así como sus obras son expuestas y por supuesto conocidas en ciudades como Dubái, Londres, Roma, San Francisco, Chicago, Basilea, Buenos Aires, Tokio, San Juan de Puerto Rico, Santo Domingo, Berlín, Múnich, Fráncfort, Milán, Nápoles, París, Montecarlo, Barcelona -Aeropuerto del Prat-, Moscú, Ciudad de México, Monterrey o Caracas. En conjunto, su obra ha pasado por la mayoría de países europeos y americanos.

Botero es uno de los pocos artistas que se han dado el lujo de exponer sus piezas en varias de las avenidas y plazas más famosas del mundo, como los Campos Elíseos en París, la Gran Avenida de Nueva York, la Rambla del Raval de Barcelona, la Plaza del Comercio de Lisboa, la plaza de la Señoría en Florencia, frente al palacio de Bellas Artes en Ciudad de México y hasta ante las Pirámides de Giza.

En 1984 donó al Museo de Antioquia 16 esculturas y 18 pinturas a la Biblioteca Nacional de Colombia en Bogotá.

Pareja bailando

En el año 1987 pinta el óleo Pareja bailando

Esta pintura muestra una pareja bailando en una imagen pintoresca que parece haber congelado el tiempo. Sin embargo, el movimiento del baile se aprecia en detalles como la pierna levantada de la mujer o su pelo y falda agitados.

El hombre mira directamente al espectador, inexpresivamente, mientras está inmerso en el baile. Se trata de dos figuras voluptuosas, característica de la gran mayoría de sus obras, así como también lo son las singulares proporciones de sus atributos faciales: un rostro y ojos grandes, con nariz y boca pequeñas.

El espacio está decorado con cintas de los colores de la bandera de Colombia, un detalle muy típico de este artista, que añade sutilmente en homenaje a su país natal.

Las escenas de baile y música son recurrentes en la obra de Fernando Botero, que a menudo representa músicos, bailarines e instrumentos.

La vestimenta y decoración sugiere que la escena se sitúa alrededor de los años 40, por lo que podría tratarse de una obra inspirada en recuerdos de su propia infancia.

Una familia

En el año 1989 pinta Una familia.

Este retrato familiar, que a simple vista puede parecer que representa una situación sencilla, está en realidad lleno de detalles que complican su interpretación más profunda.

Se presenta de forma que recuerda a las composiciones de cuadros renacentistas. La postura y ubicación de las figuras denota jerarquía, pero la escena es cercana, cotidiana y típica de un contexto familiar colombiano. Esto sugiere que podría estar inspirado en las propias vivencias u observaciones del artista.

Más allá de la inmortalización de un momento en familia, la obra propone una crítica social sobre el pecado y la infidelidad, que se representan en elementos como la serpiente o la manzana mordida.

La elección cromática tampoco es aleatoria: sobre un fondo relativamente neutro se muestran los elementos principales, representados con colores primarios que, además, coinciden con los colores de la bandera colombiana.

Los hijos, ambos vestidos de rojo, comparten color con la serpiente, lo cual podría significar que están manchados por los pecados de sus padres.

Capitán

En el año 1990 pinta el óleo Capitán. Gran parte de la obra de Botero incluye temáticas políticas y de crítica social, muchas de ellas relacionadas con Colombia. Este cuadro es un ejemplo de ello.

El retrato se centra únicamente en la representación del capitán de la Policía Nacional de Medellín, que presenta como un Ministro de Guerra. Para Botero, este cuadro tiene un sentido caricaturesco como crítica al abuso de la autoridad.

Los personajes autoritarios y religiosos son comúnmente representados en las obras del artista, tanto en retratos como en escenas de temáticas diversas.

Mujer delante de una ventana

También de 1990 es la pintura Mujer delante de una ventana.Tanto la figura femenina como los desnudos caracterizan la obra de este artista que busca la belleza en la representación del volumen.

Esta obra es una entre tantas en las que Botero refleja una escena cotidiana e íntima a la vez que llena de colores, que avivan el ambiente en el que se sitúa la figura principal, ocupando gran parte del lienzo.

Los detalles del espacio son humildes y pintorescos, mientras que la resaltada figura desnuda emana elegancia: unos tacones, joyería, las uñas pintadas...

La paloma de la paz

A inicios de la década de 1990 hizo la escultura La paloma de la paz ubicada en la Plaza San Antonio, de Medellín.

Fue destruida por un atentado terrorista el 10 de junio de 1995, que causó 10 muertos y 400 heridos. Botero hizo otra escultura igual con el mismo nombre y a su lado armó los restos de la estatua dañada, renombrándola El pájaro herido, en el mismo lugar, como recuerdo de la imbecilidad y de la criminalidad de Colombia.


Mujer con espejo

La capital española cuenta con un total de 3 esculturas de Fernando Botero, como "La Mano", "Mujer con Espejo" o "Rapto de Europa", repartidas por la ciudad. Su origen se remonta a una exposición de 21 piezas que tuvo lugar en 1994.

Ubicada cerca de la Plaza de Colón, la voluptuosa figura desnuda de la mujer se presenta coqueta, elegante y distraída, características distintivas de las representaciones íntimas de mujeres que el artista realizaba.

 También tiene escultura urbana en ciudades de España, como en Oviedo con su obra La Maternidad del año 1996, y en Madrid.

Caballo

En el año  1992 donó a Santiago de Chile la escultura de un caballo, la que fue ubicada frente al Museo de Arte Contemporáneo en el Parque Forestal.

Este caballo de figura redondeada y voluminosa es una escultura que representa el Caballo de Troya, elemento clásico de la historia.

Está ubicado en el Parque Forestal de Santiago de Chile, frente al Museo de Arte Contemporáneo (MAC), y llegó a la ciudad en 1992.

En 1998 Botero donó al Banco de la República de Colombia, una importante colección, consistente en 203 obras, 123 obras de su autoría y 87 de artistas internacionales al Museo Botero en Bogotá.

En el año 2000, el Museo de Antioquia recibió por parte del maestro una donación de 114 pinturas (óleos, acuarelas y dibujos) del maestro, 23 esculturas que hoy componen la Plaza Botero y 21 obras de artistas internacionales de su colección personal.

Gato

Esta escultura, realizada en la década del 80 está ubicada en el barrio del Raval de Barcelona, se ha convertido en un símbolo de la ciudad.

Desde que el Ayuntamiento lo adquirió en 1987 la escultura se ha trasladado en varias ocasiones hasta encontrar su localización actual, en la cual permanece desde 2003.

El ambiente en este barrio entrelaza la vida local y turística de la ciudad, creando un lugar donde la obra podrá ser apreciada por ambos.

En 2004, efectuó una nueva donación. En esta ocasión al Museo Nacional de Colombia, consistente en las obras de la serie sobre la violencia, denominada El dolor de Colombia, integrada por 23 óleos y 27 dibujos.

En el año 2007, donó 47 obras de la serie Abu Ghraib, a la Universidad de California, Berkeley, que se expone en su sede.

A comienzos de 2008, Fernando Botero recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey, México. Igualmente, presentó por primera vez en esta ciudad su colección de pinturas sobre "Abu Ghraib" y su enorme escultura en bronce titulada "Caballo".

En 2012 se celebraron una serie de homenajes internacionales con motivo de la efemérides de su natalicio número ochenta (80). Las celebraciones incluyeron exposiciones de sus obras en museos de la Ciudad de México, São Paulo en Brasil, Pietra Santa y Asís en Italia, Santiago de Chile, Bogotá y Medellín en Colombia, Bilbao en España, Bielefeld en Alemania, entre otras.

Así mismo, la Presidencia de Colombia anunció un decreto en que cataloga las 479 obras de Botero que se encuentran en suelo Colombiano como de "interés cultural del ámbito nacional", lo que implica medidas de protección, conservación y promoción por parte del Estado Colombiano.

En el año 2012, dona la serie El Viacrucis al Museo de Antioquia.

En 2013 se conoció una colección colmada de sensualidad y erotismo denominada colección Boterosutra.

En el año 2015, la más reciente creación artística, que en contraposición a la anterior se denominó como colección «santas».

Desde noviembre de 2015 y hasta abril de 2016, se llevó a cabo una de las más importantes exposiciones antológicas realizadas sobre el artista, en la República Popular China, específicamente en las ciudades de Pekín en el Museo Nacional de China y en Shanghái en el China Art Museum.

 Igualmente y de forma paralela, se llevó a cabo una exposición de obras del artista, incluyendo la serie Boterosutra, en el Musée Würth de Erstein, Francia, del 25 de septiembre de 2015 al 15 de mayo de 2016.


El cuerpo de Fernando Botero fue homenajeado por altos mandos de la fuerza pública. 

Tumbas de Fernando Botero y Sophia Vari en Italia.

Botero falleció de neumonía en su casa en Mónaco el 15 de septiembre de 2023 a los 91 años de edad.

La pérdida de su esposa Sophia Vari, sólo unos meses antes, pudo haber afectado su salud y bienestar emocional acelerando su fallecimiento.

 

HOMENAJES

La Plaza Botero en Medellín 



Es un espacio público lleno de esculturas suyas, accesibles para todos.

La Plaza Botero, ubicada en el corazón de Medellín, Colombia, es un lugar icónico que rinde homenaje al famoso escultor colombiano Fernando Botero. Esta plaza, inaugurada en 2002, es un espacio público vibrante y lleno de arte que atrae a residentes y turistas por igual.

Exposiciones públicas y permanentes en el mundo

El Caballo. Museo de Arte Contemporáneo de Santiago del Parque Forestal de Santiago.

Alemania: Kunsthalle de Núremberg, Museo Wallraf-Richartz de Colonia, Staatsgalerie y Pinacoteca de Múnich, Escultura plazoleta en Bamberg (Baviera).

Argentina: Exhibición Busto, en el lugar público de Parque Thays. Buenos Aires; pintura los viudos en Museo MALBA. Mujer Reclinada, en Museo Estación Sur de Mar del Plata.

Armenia: Cafesjian Museum, Ereván.

Austria: Moderne Kunst de Viena.

Bélgica: BAM (Musée des Beaux-Arts Mons) de Mons, exposición "Fernando Botero - Au-delà des formes", 09-10-2021 hasta 30-01-2022.

Chile: Museo Nacional de Bellas Artes, de Santiago.

Colombia: Museo de Antioquia y Plaza Botero (colección permanente más grande en el mundo de obras del artista, donadas por el mismo Botero), de Medellín; Museo Nacional de Colombia, en Bogotá; el Museo de Arte Moderno (MamBo) en Bogotá; Museo de Arte del Banco de la República (Museo Botero) de Bogotá; Parque San Pío en Bucaramanga; plaza de Santo Domingo (Cartagena de Indias).

Corea del sur: Museo Ho-am, de Seúl.

Emiratos Árabes Unidos: Explanada frente al Burj Khalifa de Dubái.

España: Paseo de la Castellana, plaza de Colón, aeropuerto de Barajas de Madrid, aeropuerto "El Prat" de Barcelona; así como también el Son Sant Joan de Palma de Mallorca, en el centro de la ciudad de Oviedo; Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), y plazoleta de la Domus, en La Coruña.

Estados Unidos: Hirshhorn Museum y su jardín de esculturas, Instituto Smithsonian, de Washington; Arte Lowe, de la Universidad de Miami, de Coral Gables (Florida); Museo de la Universidad de Rochester (Míchigan); Metropolitan, de Nueva York; Arte de Milwaukee (Wisconsin); Arte Moderno, MOMA, de Nueva York; Solomon R. Guggenheim y en el Time Warner Center, de Nueva York; Art Hood, de Dartmouth College, de Hanover, Nuevo Hampshire, Universidad de Berkeley, Berkeley (California); Grand Wailea Resort Maui, Botero Gallery (Hawái), New Orleans Museum of Art, Nueva Orleans.

Francia: Erstein; Museo Würth.

Israel: Museo de Israel, de Jerusalén.

Italia y Ciudad del Vaticano: Colección de Arte Religioso Moderno de los Museos Vaticanos; ingreso y plazoletas de Pietrasanta.

Big bird. Singapur.

Japón: Museo de Arte Contemporáneo de Hiroshima, Museo Yamanashi Prefectural, Museo Moderno de Tokushima, Museo Moderno de Saitama, Museo de Arte Miyagi.

Kazajistán: CAI, Almaty.

México: Explanada de los héroes en Monterrey y Museo Soumaya, Ciudad de México.

Panamá: Trump Ocean Club International Hotel & Tower, Ciudad de Panamá.

Portugal: Casa das Mudas Arts Center, en Calheta (Isla Madeira); Parque Amalia Rodrigues, en Lisboa.

Principado de Liechtenstein: Museo de las Artes de Liechtenstein en Vaduz.

Principado de Mónaco: Adán y Eva, Jardines de Montecarlo.

Puerto Rico: Museo de Arte de Ponce y Museo de Arte de Puerto Rico.

Reino Unido de Gran Bretaña: Broadgate Venus en Exchange square - Liverpool Street Station; Londres, Soho.

Rusia: Museo Pushkin, de Moscú; el Museo Hermitage de San Petersburgo.

Singapur: Boat Quay-Cavenagh Bridge; Resorts World Sentosa-Hotel Michael.

Suecia: Västra Götaland.

Suiza: Museo Olímpico de Lausana.

Venezuela: Museo de Bellas Artes y de Arte Contemporáneo de Caracas

Sellos postales 











LEGADO

Fernando Botero dejó un legado profundamente único y reconocible en el arte mundial.

Su estilo inconfundible —las formas voluptuosas y exageradas conocidas como "boterismo"— no solo definió su obra, sino que abrió un espacio para la reinterpretación de la figura humana, el poder político y la identidad latinoamericana.

  1. Estilo único: el "boterismo"

Botero desarrolló un lenguaje visual original, caracterizado por formas infladas y proporciones exageradas, que a menudo se confunden con una mera representación de gordura.

Sin embargo, él mismo decía que no pintaba gordos, sino que jugaba con la volumen como expresión estética: “el volumen es sensualidad, es belleza”.

 2. Crítica social y política

Más allá de la estética, muchas de sus obras son críticas al poder, la violencia y la corrupción, especialmente en Colombia.

Su serie sobre la violencia en Colombia y las torturas en Abu Ghraib son ejemplos claros de cómo usó su estilo distintivo para transmitir mensajes profundamente políticos y humanos.

 🌍 3. Internacionalización del arte latinoamericano

Botero es uno de los artistas latinoamericanos más reconocidos globalmente.

Logró exponer en museos y espacios públicos en París, Nueva York, Madrid, Roma, y más, llevando consigo la identidad y cultura latinoamericana a nivel global.

  4. Generosidad y legado físico

Donó muchas de sus obras a museos colombianos. El Museo Botero en Bogotá y el Museo de Antioquia en Medellín albergan colecciones vastas no solo de su arte, sino también de otros artistas que él donó.

 

 5. Influencia perdurable

Muchos artistas contemporáneos han sido influenciados por su estilo o por su forma de fusionar el arte con lo político.

 

En el mundo del arte y la cultura popular, su obra sigue siendo ícono de identidad latinoamericana y de ruptura con los cánones tradicionales de belleza y representación.

  ¿Qué persiste hoy?

Su imaginario visual sigue vigente en exposiciones, libros, redes sociales, y cultura pop.

Su legado educativo vive en nuevas generaciones de artistas latinoamericanos que ven en él una inspiración para abordar temas sociales desde el arte.

En Colombia, es parte del orgullo nacional, y su obra ha contribuido al turismo cultural y la apropiación del espacio público.

FUENTES

https://www.artnet.com/

https://es.wikipedia.org/

https://historia.nationalgeographic.com.es/

https://www.milenio.com/

 https://www.elcolombiano.com/