descubrimiEnto DE LA
TUMBA DE TUTANKAMÓN
Una de las mayores hazañas arqueológicas del siglo XX
Fecha del descubrimiento: 4 de noviembre
de 1922
Lugar:
Valle de los Reyes, cerca de Luxor, Egipto
Protagonistas:
Howard Carter y Lord Carnarvon
Introducción
El descubrimiento de la tumba del faraón Tutankamón,
realizado en noviembre de 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter,
constituye uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la
arqueología.
Durante siglos, Egipto había despertado la fascinación de
exploradores, historiadores y aventureros. Sus pirámides, templos, momias y
monumentos eran testimonios de una civilización extraordinaria que había
florecido miles de años antes.
Sin embargo, muchas tumbas del antiguo Egipto habían sido
saqueadas a lo largo de los siglos. Por eso, encontrar una sepultura real que
conservara gran parte de sus objetos originales parecía una posibilidad casi
imposible.
La búsqueda de Tutankamón culminó en una aventura que
cambió para siempre el conocimiento sobre el antiguo Egipto y convirtió a un
faraón poco conocido en uno de los personajes más famosos de la historia.
1. El
antiguo Egipto y el faraón Tutankamón
Tutankamón fue un faraón de la XVIII dinastía egipcia,
perteneciente al período conocido como Imperio Nuevo.
Se estima que nació alrededor del año 1341 a. C. y que
subió al trono siendo todavía un niño, aproximadamente a los nueve años. Su
reinado se desarrolló entre 1336 y 1327 a. C., aunque las fechas exactas pueden
variar según las investigaciones históricas.
Su nombre original fue Tutankatón, relacionado con el dios
Atón. Posteriormente, adoptó el nombre de Tutankamón, que significa
aproximadamente «imagen viviente de Amón».
Su reinado estuvo relacionado con la restauración de las
antiguas tradiciones religiosas egipcias, después de las transformaciones
impulsadas por el faraón Akenatón, quien había promovido el culto al dios Atón.
Tutankamón murió siendo muy joven, probablemente alrededor
de los 18 o 19 años. Las circunstancias de su muerte continúan siendo objeto de
investigación.
A pesar de su breve reinado, su tumba lo convertiría, más
de tres mil años después, en uno de los faraones más conocidos de todos los
tiempos.
2.
Howard Carter: el arqueólogo que dedicó su vida a Egipto
Desde joven mostró interés por el dibujo y por las
antigüedades egipcias.
En 1891 viajó a Egipto y comenzó a trabajar en excavaciones
arqueológicas, realizando dibujos y registros de monumentos y objetos antiguos.
Con el tiempo adquirió experiencia y se convirtió en un
especialista en arqueología egipcia.
Carter era un hombre perseverante, observador y meticuloso.
Comprendía que una excavación no consistía solamente en encontrar objetos
valiosos, sino también en estudiar cuidadosamente su ubicación, sus
características y su relación con otros elementos.
Su gran sueño era encontrar una tumba real que todavía
conservara sus tesoros.
Para llevar adelante sus investigaciones necesitaba
financiación, ya que las excavaciones eran costosas y podían prolongarse
durante años.
En 1907 conoció a George Herbert, quinto conde de
Carnarvon, conocido como Lord Carnarvon, quien se convirtió en su principal
patrocinador.
Carnarvon era un aristócrata británico apasionado por la
arqueología y dispuesto a financiar expediciones en Egipto.
Gracias a esta colaboración, Carter pudo continuar sus
investigaciones durante años, hasta alcanzar el descubrimiento que marcaría su
vida.
3. La
búsqueda en el Valle de los Reyes
Valle de los Reyes: Tumba de Tutankamón Tumba de Tutankamón (abajo a la izquierda) en el Valle de los Reyes, cerca de Luxor (antigua Tebas), Egipto, década de 1920.
El Valle de los Reyes se encuentra en la ribera occidental
del Nilo, cerca de la antigua ciudad de Tebas, actualmente conocida como Luxor.
Durante el Imperio Nuevo, numerosos faraones fueron
enterrados en este lugar, en tumbas excavadas en la roca.
La elección del valle respondía a la necesidad de proteger
las sepulturas reales y sus tesoros. Sin embargo, muchas tumbas fueron
saqueadas durante la antigüedad.
Carter creía que todavía podía existir una tumba real
desconocida.
Durante varios años investigó cuidadosamente el terreno,
examinó documentos, estudió descubrimientos anteriores y analizó las zonas que
otros arqueólogos habían excavado.
Su interés particular por Tutankamón se debía a que se
habían encontrado referencias y objetos relacionados con el joven faraón, pero
su tumba todavía no había sido localizada.
En 1917 comenzó una búsqueda sistemática en el Valle de los
Reyes, financiada por Lord Carnarvon.
Las excavaciones fueron largas y difíciles. El calor, la
aridez, las piedras y la enorme cantidad de escombros hacían que el trabajo
fuera agotador.
Después de varias temporadas sin resultados decisivos,
Carnarvon comenzó a considerar que la búsqueda debía finalizar.
Pero Carter estaba convencido de que todavía quedaba una
posibilidad.
La temporada de excavaciones de 1922 sería, según lo
previsto, la última oportunidad para encontrar la tumba.
4. El
descubrimiento del 4 de noviembre de 1922
El sábado 4 de noviembre de 1922, mientras los trabajadores
despejaban una zona próxima a la tumba de Ramsés VI, ocurrió algo inesperado.
Uno de los trabajadores egipcios descubrió un escalón
tallado en la roca, oculto bajo los escombros y los restos de antiguas
construcciones.
Carter comprendió inmediatamente que aquel escalón podía
formar parte de la entrada de una tumba.
Ordenó continuar la excavación con enorme cuidado.
A medida que retiraban la tierra y las piedras, fueron
apareciendo otros escalones. La estructura resultó ser una escalera descendente
que conducía hacia una puerta antigua.
El hallazgo despertó una enorme expectativa.
Al día siguiente, 5 de noviembre, Carter llegó hasta una
puerta sellada. En ella se observaron impresiones de sellos antiguos que
indicaban que la entrada había sido cerrada en tiempos faraónicos.
El arqueólogo comprendió que podía encontrarse ante una
tumba extraordinariamente importante.
Para proteger el descubrimiento, ordenó cubrir nuevamente
la entrada y esperar la llegada de Lord Carnarvon, quien se encontraba en
Inglaterra.
El 6 de noviembre envió un telegrama a su patrocinador
comunicándole la noticia:
«Por fin hemos hecho un maravilloso descubrimiento en el
Valle: una magnífica tumba con los sellos intactos. La he vuelto a cubrir para
su llegada. Felicitaciones».
La noticia representaba la culminación de años de esfuerzo
y perseverancia.
5. La llegada de Lord Carnarvon y la apertura de la tumba
Lord Carnarvon viajó desde Inglaterra hasta Egipto
acompañado de su hija, Lady Evelyn Herbert.
Llegó a Luxor a finales de noviembre de 1922.
El equipo de Carter volvió a despejar la entrada y retiró
cuidadosamente los escombros que cubrían la escalera.
Finalmente, el 26 de noviembre de 1922, Carter, Carnarvon y
Lady Evelyn se encontraron ante una segunda puerta sellada.
Carter realizó una pequeña abertura en la pared y utilizó
una vela para iluminar el interior.
Lord Carnarvon, emocionado, le preguntó si podía ver algo.
Carter respondió con una frase que se hizo célebre:
«Sí, cosas maravillosas».
La luz permitió descubrir una habitación repleta de objetos
extraordinarios: muebles, estatuas, cofres, carros, figuras religiosas y
numerosos objetos de oro.
El lugar parecía pertenecer a un mundo detenido en el
tiempo.
Aunque la tumba había sufrido algunas incursiones de
ladrones en la antigüedad, conservaba una cantidad extraordinaria de objetos
funerarios.
La emoción de Carter fue inmensa. Después de tantos años de
trabajo, había encontrado una tumba real que superaba todas sus expectativas.
6. ¿Qué encontraron dentro de la tumba?
La tumba de Tutankamón, identificada como KV62, contenía
miles de objetos destinados a acompañar al faraón en su viaje al más allá.
El conjunto arqueológico estaba formado por aproximadamente
5.000 objetos, entre ellos:
·
Muebles de madera decorados con oro.
·
Carros ceremoniales y de guerra.
·
Armas y herramientas.
·
Joyas de oro, piedras preciosas y otros
materiales.
·
Estatuas de dioses y figuras protectoras.
·
Cofres y cajas decoradas.
·
Ropa, sandalias y objetos personales.
·
Vasijas, recipientes y perfumes.
·
Instrumentos musicales.
·
Objetos relacionados con las ceremonias
funerarias.
La tumba contenía también cuatro habitaciones principales:
la escalera y corredor de acceso, la antecámara, una cámara anexa y la cámara
funeraria.
La cámara funeraria estaba protegida por grandes
estructuras de madera dorada que encerraban varios ataúdes.
En el interior de estos se encontraba el sarcófago de
piedra y, finalmente, el ataúd interior de oro macizo que contenía la momia del
faraón.
La famosa máscara funeraria de Tutankamón, confeccionada
principalmente en oro, se convirtió en uno de los símbolos más reconocidos del
arte egipcio.
La riqueza y variedad de los objetos proporcionaron
información extraordinaria sobre la vida cotidiana, las creencias religiosas,
las costumbres y las técnicas artesanales del antiguo Egipto.
7. La
momia y los rituales funerarios
Para los antiguos egipcios, la muerte no representaba el
final de la existencia, sino el comienzo de un viaje hacia otra vida.
Creían que el faraón debía conservar su cuerpo y disponer
de los objetos necesarios para vivir en el más allá.
Por esta razón, practicaban la momificación, un proceso
destinado a preservar el cuerpo del difunto.
La momia de Tutankamón fue encontrada dentro de una serie
de ataúdes y estructuras protectoras.
El ataúd interior estaba realizado en oro macizo y
representaba al faraón con los atributos tradicionales de la realeza.
Su rostro, reproducido en la célebre máscara funeraria,
muestra una expresión serena y majestuosa.
Los estudios realizados sobre la momia permitieron
investigar aspectos de su salud, su edad y las posibles causas de su muerte.
Sin embargo, algunos detalles de su vida y fallecimiento
siguen siendo objeto de debate científico.
8. La
importancia científica y arqueológica del descubrimiento
El descubrimiento de la tumba de Tutankamón tuvo una
importancia extraordinaria por varias razones.
Una tumba real casi intacta
La mayoría de las tumbas reales egipcias habían sido
saqueadas en la antigüedad.
La de Tutankamón conservaba una gran parte de su contenido
original, lo que permitió estudiar un conjunto funerario real de una manera
excepcional.
Un conocimiento más profundo del antiguo Egipto
Los objetos encontrados ofrecieron información sobre:
·
La vida cotidiana de los faraones.
·
La vestimenta y los adornos reales.
·
Las creencias religiosas.
·
Las ceremonias funerarias.
·
La organización de la corte.
·
La tecnología y las técnicas artesanales.
·
El comercio y los materiales utilizados en
Egipto.
La conservación de los objetos
El descubrimiento también impulsó el desarrollo de técnicas
de conservación y documentación arqueológica.
Cada objeto debía ser fotografiado, registrado, estudiado y
retirado cuidadosamente para evitar daños.
El trabajo de Carter y su equipo fue prolongado y
meticuloso.
La excavación y documentación completa de la tumba llevó
varios años y se extendió hasta 1932.
La difusión mundial de la egiptología
El hallazgo despertó un enorme interés en todo el mundo.
Los periódicos publicaron noticias sobre los tesoros y la
apertura de la tumba. Las fotografías y los relatos de la excavación fascinaron
a millones de personas.
La egiptología se convirtió en una disciplina conocida por
el público general y el descubrimiento inspiró numerosas exposiciones, libros,
películas y estudios científicos.
9.
Lord Carnarvon y la leyenda de la maldición del faraón
Poco después del descubrimiento, Lord Carnarvon enfermó y
murió el 5 de abril de 1923 en El Cairo.
Su muerte provocó una gran conmoción.
Algunos periódicos comenzaron a difundir la historia de una
supuesta maldición que habría afectado a quienes habían profanado la tumba.
La leyenda se alimentó de rumores, coincidencias y relatos
sensacionalistas.
Se decía que una inscripción funeraria anunciaba desgracias
para quienes perturbaran el descanso del faraón.
Sin embargo, no existe evidencia científica de una
maldición relacionada con la tumba de Tutankamón.
La muerte de Carnarvon se relacionó con una infección y
complicaciones médicas, no con causas sobrenaturales.
La llamada «maldición de Tutankamón» forma parte de la
cultura popular, pero no de los hechos históricos comprobados.
10.
Howard Carter después del descubrimiento
Howard Carter continuó trabajando durante años en la
excavación, documentación y conservación de los objetos encontrados.
Su tarea fue extraordinariamente compleja.
Los objetos debían ser retirados de su posición original,
fotografiados, estudiados y trasladados cuidadosamente.
Carter trabajó junto a especialistas en fotografía,
conservación, arquitectura, historia y escritura jeroglífica.
El arqueólogo falleció en Londres el 2 de marzo de 1939.
Aunque no pudo completar toda la publicación científica que
había proyectado, su nombre quedó asociado para siempre al descubrimiento de
Tutankamón.
La documentación de su excavación se conserva en el
Griffith Institute de la Universidad de Oxford, donde continúa siendo una
fuente fundamental para los investigadores.
11.
El legado del descubrimiento
La tumba de Tutankamón cambió la forma en que el mundo
contemplaba el antiguo Egipto.
El descubrimiento permitió conocer de manera excepcional la
riqueza material y espiritual de una civilización que había florecido miles de
años antes.
También demostró la importancia de la perseverancia, la
investigación y la documentación científica.
La historia de Carter es un ejemplo de cómo una búsqueda
aparentemente imposible puede culminar en un descubrimiento extraordinario.
Hoy, Tutankamón es uno de los faraones más famosos de la
historia, a pesar de haber tenido un reinado breve y de no haber sido uno de
los gobernantes más poderosos de Egipto.
Su fama se debe, en gran medida, al extraordinario estado
de conservación de su tumba y a los tesoros que contenía.
Conclusión
El descubrimiento de la tumba de Tutankamón, el 4 de
noviembre de 1922, representa uno de los momentos más fascinantes de la historia
de la arqueología.
Howard Carter, gracias a su perseverancia y dedicación,
logró encontrar una tumba real que había permanecido oculta durante más de tres
mil años.
El hallazgo no solamente reveló tesoros de un valor
artístico y material extraordinario, sino que también permitió comprender mejor
las creencias, costumbres, técnicas y formas de vida del antiguo Egipto.
La tumba de Tutankamón continúa siendo un símbolo de
misterio, conocimiento y aventura.
Su descubrimiento demuestra que el pasado todavía puede
sorprendernos y que, detrás de cada piedra, cada inscripción y cada objeto
antiguo, puede esconderse una historia capaz de cambiar nuestra comprensión del
mundo.
Más de tres mil años después de su muerte,
Tutankamón sigue despertando la curiosidad y la admiración de millones de
personas.
Bibliografía y fuentes de consulta
·
Griffith Institute,
Universidad de Oxford. Tutankhamun:
Anatomy of an Excavation.
·
Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto.
Tomb of Tutankhamun.
·
Howard Carter. The Tomb of Tut.ankh.Amen.
·
Archaeology Magazine. TutWatch: Tut Discovery Timeline.








