Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

jueves, 15 de octubre de 2026

15 DE OCTUBRE DE NACÍA FRIEDRICH NIETZSCHE - BIOGRAFÍA

 

FRIEDRICH NIETZSCHE : 

EL PensaDOR Y

 Revolucionario

 Cultural



 

1. Orígenes y primeros años (1844–1864)

 

Friedrich Wilhelm Nietzsche nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, una pequeña localidad de la provincia prusiana de Sajonia (actual Alemania).

Fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán, cuya obra ha ejercido una profunda influencia en el pensamiento mundial contemporáneo y en la cultura occidental.

Fue el primer hijo del pastor luterano Karl Ludwig Nietzsche y de Franziska Oehler.

Su familia tenía profundas raíces religiosas: su padre y ambos abuelos fueron pastores protestantes.

Nietzsche creció en un ambiente piadoso y disciplinado.

Tras la muerte de su padre en 1849 (cuando Nietzsche tenía solo 4 años) y de su hermano menor, la familia —su madre, su hermana Elisabeth y él— se mudó a Naumburg, donde vivió rodeado de mujeres (madre, hermana, abuela y dos tías).

 Desde joven mostró una inteligencia precoz y una inclinación por la música, la poesía y el pensamiento abstracto.

 Estudió en el internado de Pforta, una de las instituciones más prestigiosas de Alemania, donde destacó por su dominio del griego y del latín, y comenzó a interesarse por la cultura clásica.

 

2. Formación académica y filología clásica (1864–1869)

En 1864 ingresó en la Universidad de Bonn para estudiar teología y filología clásica.

Sin embargo, pronto abandonó la teología —perdiendo la fe cristiana— y se concentró en la filología, la ciencia del estudio crítico de los textos antiguos.

Influenciado por su maestro Friedrich Wilhelm Ritschl, Nietzsche se trasladó en 1865 a la Universidad de Leipzig, donde estudió con profundidad a los clásicos griegos, en especial a Eurípides, Sócrates, Platón y Aristóteles, pero sobre todo a Heráclito, cuyo pensamiento dinámico y trágico lo marcaría profundamente.

Durante este periodo leyó por primera vez El mundo como voluntad y representación de Arthur Schopenhauer, experiencia que lo impactó de manera decisiva.

 Vio en Schopenhauer un espíritu afín, un filósofo trágico que enfrentaba la vida sin ilusiones.

También se interesó por la música de Richard Wagner, a quien más tarde conocería y con quien entablaría una relación de amistad e idealización.

 

3. Profesor en Basilea y amistad con Wagner (1869–1879)

 A los 24 años, antes incluso de completar su doctorado formal, Nietzsche fue nombrado profesor de Filología Clásica en la Universidad de Basilea (Suiza), gracias a la recomendación de Ritschl.

Fue un caso excepcional: una cátedra otorgada a un académico tan joven.

Durante esta época trabó amistad con Jacob Burckhardt (historiador del arte) y con Richard Wagner y su esposa Cosima Liszt. Nietzsche veía en Wagner la encarnación moderna del espíritu trágico griego y del ideal estético dionisíaco que él valoraba.

Fruto de esta admiración nació su primera gran obra: El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música (1872)

En esta obra, Nietzsche propone que el arte griego se fundaba en la tensión entre dos principios estéticos: Apolo (orden, forma, medida) y Dioniso (caos, pasión, embriaguez vital).

La tragedia griega, para él, sintetizaba ambos impulsos, y su desaparición marcó la decadencia de la cultura occidental.

El libro fue recibido fríamente por los filólogos académicos, que lo consideraron poco riguroso. Esta crítica marcó el inicio de su distanciamiento del ámbito académico tradicional.


4. Crisis, ruptura con Wagner y madurez filosófica (1879–1889)

Abandono de la cátedra y vida errante

En 1879, tras años de problemas de salud (fuertes migrañas, trastornos digestivos y oculares), Nietzsche se vio obligado a renunciar a su cátedra en Basilea.

A partir de entonces llevó una vida de filósofo errante, viajando entre Suiza, Italia y el sur de Francia, buscando climas benignos para su salud y viviendo modestamente gracias a una pensión universitaria.

Ruptura con Wagner y nueva filosofía

Su entusiasmo por Wagner se transformó en desencanto. Consideró que el compositor había caído en el nacionalismo, el cristianismo y la grandilocuencia que Nietzsche rechazaba.

En El caso Wagner (1888) y Nietzsche contra Wagner (1888) lo criticó duramente.

Obras fundamentales del período medio y tardío

Durante su etapa más productiva (entre 1878 y 1888), escribió las obras que lo consagraron como uno de los pensadores más originales y radicales de la filosofía moderna:


En el año 1878 escribe la obra Humano, demasiado humano. Fue el inicio del “espíritu libre”: crítica al romanticismo, la metafísica y la religión.

 En el año 1881 escribió Aurora, trata de reflexiones aforísticas sobre moral, cultura y psicología.

En el año 1882 escribió La gaya ciencia, donde introduce la famosa frase: “Dios ha muerto”.

La “muerte de Dios” no significa un evento literal, sino la pérdida de fe en valores absolutos, el colapso del fundamento moral y metafísico del Occidente cristiano.

Entre los años 1883 y 1885 escribió Así habló Zaratustra .

Es su obra más poética y simbólica. El profeta Zaratustra proclama el advenimiento del superhombre (Übermensch), la voluntad de poder, y el eterno retorno.

 En el año 1886 escribe Más allá del bien y del mal , donde

critica a la filosofía tradicional y a su pretensión de verdad objetiva.

En 1887 escribió Genealogía de la moral donde analiza el origen psicológico e histórico de los valores morales. Distingue entre la moral de los señores (afirmativa, creadora) y la moral de los esclavos (resentida, reactiva).

 En el año 1888 escribe El crepúsculo de los ídolos  y El Anticristo

Son obras finales de un estilo aforístico y combativo, donde arremete contra la decadencia occidental, el cristianismo y la moral tradicional.

 

5. Colapso mental y últimos años (1889–1900)

 

En enero de 1889, mientras residía en Turín, Nietzsche sufrió un colapso mental.

La anécdota más célebre —aunque probablemente mítica— cuenta que al ver a un cochero azotar a su caballo, Nietzsche se abrazó al animal llorando antes de desplomarse.

Fue diagnosticado con demencia (posiblemente derivada de sífilis o de un trastorno cerebral degenerativo).

Pasó el resto de su vida en un estado de deterioro mental, primero bajo el cuidado de su madre en Naumburg, y luego, tras su muerte en 1897, bajo la tutela de su hermana Elisabeth Förster-Nietzsche en Weimar.

Nietzsche falleció el 25 de agosto de 1900, a los 55 años.

 

6. El papel de Elisabeth Förster-Nietzsche y la manipulación póstuma

 

Su hermana Elisabeth, nacionalista y antisemita, manipuló y editó sus escritos póstumos (especialmente La voluntad de poder, una compilación espuria de fragmentos inconclusos). Ella trató de asociar su pensamiento con el nacionalismo alemán y, más tarde, con el nazismo, tergiversando su obra.

 Sin embargo, Nietzsche despreciaba el antisemitismo, el nacionalismo y el Estado, y se consideraba un "buen europeo" más allá de fronteras.


Después de su muerte en 1900, Nietzsche recibió homenajes de muy diversa índole: monumentos y archivos, ediciones críticas, museos, música, pintura, congresos académicos y, en 2025, el reconocimiento internacional de su legado documental por la UNESCO. No todos fueron homenajes limpios: parte de su memoria fue también apropiada y deformada por el nazismo.

Archivo y conservación de su obra

El homenaje institucional más duradero fue la creación del Archivo Nietzsche en Weimar, impulsado por su hermana Elisabeth Förster-Nietzsche en la Villa Silberblick. Allí se reunieron manuscritos, cartas, notas y su biblioteca personal, convirtiendo Weimar en el centro principal de conservación y estudio de su obra.

Hoy, gran parte de ese legado se custodia en el Archivo Goethe y Schiller de Weimar, mientras que otras piezas se encuentran en la Biblioteca de la Universidad de Basilea, los archivos del cantón de Basilea-Ciudad y la Fundación Casa Nietzsche de Sils Maria, en Suiza.

Reconocimiento de la UNESCO

El homenaje contemporáneo más importante ocurrió en 2025: el legado literario de Nietzsche fue inscripto en el registro Memoria del Mundo de la UNESCO, presentado conjuntamente por Alemania y Suiza. La inscripción comprende libros, manuscritos, notas y correspondencia, y reconoce su relevancia para la investigación cultural, social y estética de los siglos XX y XXI.

El anuncio coincidió con el 125.º aniversario de su muerte, el 25 de agosto de 2025, fecha en que las instituciones que conservan su archivo recibieron el certificado correspondiente.

Monumentos y lugares de memoria

No hubo un gran monumento nacional concluido en vida póstuma temprana. Entre 1911 y 1912, el conde Harry Kessler y el arquitecto Henry van de Velde proyectaron un monumental recinto nietzscheano en Weimar, con estadio, tribunas y piscina, pensado como lugar de peregrinación; el estallido de la Primera Guerra Mundial hizo abortar el proyecto.

Durante el nazismo se retomó la idea como una Sala Conmemorativa de Nietzsche en Weimar. Las obras comenzaron ceremonialmente en 1937, con apoyo propagandístico del régimen; Mussolini donó una estatua de Dioniso, aunque nunca llegó a instalarse. El edificio quedó prácticamente terminado hacia 1944, pero no llegó a utilizarse como homenaje previsto.


Casa Nietzsche de Sils Maria

 

Foto: GettyImages - En esta habitación surgieron algunas de sus páginas más conocidas


Tumba de Nietzsche


También existen lugares de peregrinación más modestos y estables: su tumba en Röcken, Alemania, y la Casa Nietzsche de Sils Maria, en los Alpes suizos, donde el filósofo pasó varios veranos y donde hoy funciona un centro de documentación y museo.

Homenajes artísticos

Nietzsche fue homenajeado de manera póstuma por artistas que encontraron en su pensamiento una fuente de imágenes, tensiones y formas nuevas:

  • Edvard Munch lo retrató después de su muerte, convirtiéndolo en una de las figuras emblemáticas del arte simbolista y expresionista europeo.
  • Giorgio de Chirico se inspiró en Nietzsche para desarrollar su pintura metafísica.
  • Richard Strauss compuso el poema sinfónico Así habló Zaratustra (1896), cuyo inicio se hizo mundialmente famoso al abrir 2001: una odisea del espacio de Stanley Kubrick.
  • Otto Dix realizó un busto de Nietzsche en 1913-1914 y volvió a aludir a él en obras tardías, como El crucificado (1969). Recepción filosófica e intelectual

Quizá el homenaje más profundo no es una estatua, sino la continua conversación filosófica con su obra. Nietzsche influyó decisivamente en el existencialismo, la fenomenología, la teoría crítica, el postestructuralismo y el pensamiento posmoderno; pensadores como Heidegger, Jaspers, Sartre, Camus, Vattimo y Lyotard lo leyeron, discutieron o reivindicaron.

Paul Ricoeur lo incluyó entre los tres “maestros de la sospecha”, junto con Marx y Freud, por haber puesto en cuestión las ilusiones de la conciencia, la moral y la cultura occidentales.

Un homenaje ambivalente

Conviene distinguir entre homenaje y apropiación. Elisabeth Förster-Nietzsche editó y presentó fragmentos de la obra de su hermano de modos que favorecieron lecturas nacionalistas y posteriormente nazis; Hitler visitó varias veces el Archivo Nietzsche entre 1932 y 1935, y el régimen promovió monumentos y actos conmemorativos en su nombre.

Sin embargo, la investigación posterior ha insistido en que esa lectura fue una tergiversación: el Nietzsche filósofo de la sospecha, la crítica de los ídolos y la transvaloración de los valores no puede reducirse al uso propagandístico que hicieron de él los nazis.

El homenaje más perdurable a Nietzsche ha sido, en definitiva, que su obra no quedó reducida a un monumento: sigue siendo leída, discutida, editada críticamente y reclamada por corrientes muy distintas, más de un siglo después de su muerte 


 

LEGADO

 Nietzsche murió sin ver reconocido su genio. Solo en el siglo XX fue plenamente apreciado.

 Su influencia ha sido enorme y ambivalente: se le ha leído como profeta del nihilismo, del vitalismo, del arte moderno, e incluso (erróneamente) como precursor de ideologías totalitarias.

 

Hoy se le considera uno de los pensadores más profundos y revolucionarios de la historia de la filosofía occidental, un crítico implacable de las ilusiones metafísicas y un defensor radical de la vida, la creación y la libertad individual.

Nietzsche influyó en múltiples campos:

 

Filosofía: Existencialismo (Sartre, Camus), hermenéutica (Heidegger, Gadamer), postestructuralismo (Foucault, Deleuze, Derrida).

 

Psicología: Freud, Jung y Adler reconocieron su influencia.

 

Arte y literatura: Thomas Mann, Rilke, Kafka, Borges y muchos otros bebieron de su pensamiento.

 

Crítica cultural: Su análisis del nihilismo anticipó la crisis de valores de la modernidad.

 

Su estilo aforístico, su tono poético y su crítica radical lo convirtieron en una de las figuras más provocadoras, visionarias y malinterpretadas de la filosofía moderna.

 



Retrato de Friedrich Nietzsche | Autor: Gustav Schultze | Licencia: Dominio público

 

COMO SE DEFINE ÉL

“Una cosa soy yo, otra cosa son mis escritos. –Antes de hablar de ellos tocaré la cuestión de si han sido comprendidos o in-comprendidos. Lo hago con la negligencia que, de algún modo, resulta apropiada, pues no ha llegado aún el tiempo de hacer esa pregunta.

Tampoco para mí mismo ha llegado aún el tiempo, algunos nacen póstumamente. – Algún día se sentirá la necesidad de instituciones en que se viva y se enseñe como yo sé vivir y enseñar; tal vez, incluso, se creen entonces también cátedras especiales dedicadas a la interpretación del Zaratustra. Pero estaría en completa contradicción conmigo mismo si ya hoy esperase yo encontrar oídos y manos para mis verdades; que hoy no se me oiga, que hoy no se sepa tomar nada de mí, eso no sólo es comprensible, eso me parece incluso lo justo. […] En última instancia nadie puede escuchar en las cosas, incluidos los libros, más de lo que ya sabe. Se carece de oídos para escuchar aquello a lo cual no se tiene acceso desde la vivencia. […] Quien ha creído haber comprendido algo de mí, ése ha rehecho algo mío a su imagen – no raras veces le ha salido lo opuesto a mí…” (pág. 55 – 57, Ecce homo)

COMO LO VEIA VAZ FERREIRA

 A fin de conmemorar un nuevo aniversario del nacimiento del filólogo de Basilea queremos hacerlo a través de algunas apreciaciones de nuestro filósofo, Vaz Ferreira, respecto a las ideas más difundidas, a su sentido crítico, a los “sentimientos hondos y nobles y todavía (más, a) la genialidad en el pensamiento y la belleza de la forma.”

Vaz Ferreira se pregunta: ¿cómo se debe leer a Nietzsche? ¿cuál es el mejor uso de Nietzsche y cuál es el mejor Nietzsche?

“Por más que en extensión, y por la repetición frecuente, podría parecer que lo importante de Nietzsche sean sus ideas sistemáticas sobre la dureza, sobre el dominio de unas clases por otras, sobre los ciclos históricos, etc., etc.; en realidad, todo eso tanto, desde el punto de vista de su originalidad como de su valor, es lo más insignificante de su obra.” (pág. 21)

 “La riqueza, sin igual, de la obra de Nietsche, es otra: está en ideas, en sentimientos, en las sugestiones y en su psiqueo inclasificable, que constituyen la más valiosa parte, y que hay que buscar sobre todo en los libros compuestos de pensamientos o fragmentos sueltos, no subordinados a ninguna idea directriz ni a composición (aunque se encuentra también abundantemente en las obras que quisieron ser sistemáticas).” (pág. 20)

 “Ya que hemos de resumirlo, pues, imaginémoslo de otra manera; representémonos a Nietzsche como un productor de fermento intelectual. (…)

Su valor fermental es riquísimo; y de índole casi única. Era Nietzsche un espíritu intuitivo e instintivo, casi impulsado  a producir y a pensar por una especie de necesidad mental inconsciente. Y su pensamiento se parece un poco al del sueño; es una especie de semidelirio. Acabó, por lo demás, en el delirio completo. (…) La condensación de pensamiento y de sentimiento, y de otro  psiqueo inclasificable, en sus aforismos, suele ser milagrosa. Y, sobre todo, parece que coloreara las cosas; que las hiciera percibir como si no hubiera costumbres… Es difícil dar idea de eso. Cuando despertamos de un ensueño, nos disponemos a veces a narrarlo, y notamos, o ya sabemos de antemano, que nuestra narración no producirá sobre los demás la impresión de terror, o de dolor, o de beatitud, o de algo innombrable, que en nosotros acompañaba al ensueño. Pues bien: si hay algo que dé un poco de ese efecto, alguien que haga sentir de un modo más coloreado, más caliente, que la manera como sentimos en nuestra vida habitual, es (cierto) Nietzsche.” (pág. 22)

 “Tomando a Nietzsche como yo creo que es mejor, esto es, considerando cosa secundaria en él sus ideas sistemáticas; utilizándolo, sobre todo, como fermento intelectual o afectivo, para hacer pensar o sentir, sea por acción directa, o inversa, o más complicada, no sólo conocemos y utilizamos al mejor Nietzsche, sino que somos más verdaderos y justos, ya que su persona real correspondía en el fondo a esa parte superior de su obra, y no a la que está actualmente sirviendo de lema o de bandera a tantas tendencias inferiores o desarregladas.” (pág. 23)

 “Anticipo mis conclusiones: supongamos un fabricante de levadura que hubiera sabido producirla de una calidad superior, casi única y que al mismo tiempo con esa levadura hubiera querido hacer vino y le hubiera salido malo, agrio, tóxico. De él deberíamos utilizar la levadura fecundísima para hacer cada uno vino a nuestro modo. El que él fabricó es secundario.” (O más bien, el mensaje que difundieron de él sus “discípulos” y seguidores, enemigos y amigos, es lo que debiéramos desechar.) (pág. 25)

“Llanamente, pues, quiero decir que hay que tratar a Nietzsche y utilizarlo como un fermento para pensar…” (pág. 32)

“La popularización de este filósofo nos lo presenta como una especie de teórico de la dureza, de la crueldad y de la violencia. Entre tanto, no sólo tienen en su obra elementos de riqueza incomparable, sino que ha sido mucho más que precursor de algunas de las tendencias más fecundas del pensamiento moderno…” (pág. 67)


FUENTES

https://uruguayeduca.anep.edu.uy/index.php/efemerides/311

https://es.wikipedia.org/wiki/Friedrich_Nietzsche

 https://viajes.nationalgeographic.com.es/lifestyle/friedrich-nietzsche-sils-maria-suiza_24435

 

 


15 DE OCTUBRE DE 1887- NACE FERNÁN SILVA VALDÉS- BIOGRAFÍA


Fernán Silva Valdés: entre el

 canto, la tierra y la palabra



LOS ÁRBOLES QUE NO DAN FLORES DAN NIDOS.
Y UN NIDO ES UNA FLOR CON PÉTALOS DE PLUMAS...


Fernán Silva Valdés nació en Montevideo, en una finca de la Ciudad Vieja, el 15 de octubre de 1887. 

Fernán Silva Valdés es conocido por su destacada contribución a la literatura y la música en Uruguay. A lo largo de su vida, se destacó en varios campos artísticos, lo que le valió reconocimiento y admiración.
 
Su padre, escribano, era descendiente directo de Antonio Teodoro Silva, en cuyos campos se desarrolló la batalla de Sarandí, en la que participó con aperos de plata y oro. 
Su madre pertenecía al tronco familiar de caudillo blanco Juan Valdés, que se batió a lanza, en duelo singular, con el coronel Vilela durante la batalla de Sauce Grande, el 16 de julio de 1840.
 La tradición blanca se prolongó en los dos hijos varones de los tres vástagos del matrimonio: Fernán y Julio, este también destacado poeta.
Tenía pocos años Fernán cuando su familia se trasladó a Sarandí del Yi, y allí crecieron los muchachos en el tranquilo ambiente del interior.
 
 Paisaje de Sarandí del Yí

Fue a la escuela (que funcionaba en una capilla vieja), pero sólo hizo hasta quinto año: “Allí aprendí –recordaría mucho más tarde– todo aquello de lo que luego me olvidé. Lo que sé lo aprendí solo, y es lo que hay que saber”. La familia, sin embargo, practicaba el hábito de la lectura. “Mi principal instrucción infantil –contaba el poeta– fueron los cuentos y anécdotas de sobremesa que mi padre relataba sobre Napoleón Bonaparte, pasando de éste, con facilidad encantadora a Oribe, Timoteo Aparicio, Aparicio Saravia”. 

En una ocasión, cayó en sus manos una edición del “Fausto” de Estanislao del Campo, y el joven quedó encantado con su lectura. 
Una tarde, para presumir, recitó algunos versos ante los paisanos del lugar, y estos le contestaron, para su sorpresa, con los consejos del viejo Vizcacha, del Martín Fierro. “Desde ese momento –diría el poeta– el ‘Fausto´ y el poema de José Hernández fueron mi plataforma literaria, el inicio de mi pasión por la poesía y por lo nuestro”.

Los libros que marcaron la vida de Fernán Silva Valdés


En 1907 a los  20 años, Fernán y su familia regresaron a la capital. Luis Alfredo Sciutto, escribe sobre el Montevideo de esa época y  la casa de los Silva Valdés, que había sido del abuelo del poeta y del Fernán que acababa de salir de la adolescencia y vivía allí con sus hermanos, sus padres y dos tías solteronas: “Era una casona enclavada entre la arboleda de una vieja quinta con aire de patriciado, recuerdo de pasados días esplendorosos, y estaba situada en la esquina que forman las calles que entonces se llamaban Maturana y Uruguayana. Con ellos nos reuníamos los muchachos del barrio y, aunque Fernán era un poco retraído y Julio mucho más dado, uno y otro chapaban el tema cuando el asunto venía de cosa negrera, tamboril y comparsas, parla popular y tango, porque de los dos Silva Valdés, el loco del tango era Fernán, bailarín con corte y gustador de entreverarse entre malevos y compadres, en las Academias del Bajo. Para nosotros, una especie de aureola heroica rodeaba la figura de Fernán, alto y flaco como un caballero castellano. "

Silva Valdés inició su producción literaria en el año 1913, publicando un pequeño libro de poemas que tituló “Ánforas de Barro” y después, en 1917 “Humo de Incienso”. Ambos con  estilo todavía predominante modernista.

 Fernán Silva Valdés decidido a hacer de la literatura el centro de su vida, viajó a París, como lo hacía todo poeta que se preciara de tal, en particular si era uruguayo.
Hay pocos datos sobre la estadía parisina de Silva Valdés, pero se sabe que se enamoró perdidamente de una francesita y que, al verse abandonado, cayó en  una depresión tan grave que obligó a su internación en una clínica psiquiátrica.
 

A su regreso, el antiguo bohemio, sin desaparecer totalmente, dio lugar al hombre de familia y al poeta.

Consiguió trabajo en la Contaduría  General de la Nación .

En 1924 contrajo enlace con la joven Tulia Pérez Gambín.

Casa que construyó y vivió el arquitecto Fernán Silva Valdés (hijo) en Atlántida

 
Su hijo, que se llamaba como él y firmó siempre con los apellidos Silva Valdés, fue un destacado arquitecto.

Durante varios años presidió la Asociación General de Autores del Uruguay. 

En 1969 fue electo miembro de la Academia Nacional de Letras, y en 1972 recibió un tardío Premio Nacional de Literatura. 

Falleció en Montevideo el 10 de enero de 1975. Sus versos, como dijera él mismo del nido de los pájaros, siguen siendo perfumes que entran por los oídos.

 SU OBRA

En las primeras décadas  del 1900, el modernismo en la poesía uruguaya  tuvo su mayor representante en Julio Herrera y Reissig  y con el nicaragüense Rubén Darío que en su época llenó todos los ámbitos de la poesía en español. 
Llegó el momento  en que el modernismo había agotado prácticamente sus temas, y ya hacía un abuso del exotismo; es decir, el gusto por la presentación de temas, imágenes y expresiones extraídas de los componentes culturales de la antigüedad griega y de otros orígenes europeos. 
El modernismo había llegado en la literatura a expresiones  casi siempre sin contenido poético.
 Como reacción al modernismo, ya se había manifestado anteriormente la corriente del americanismo. 
En la segunda mitad de la década de 1910, surgió con fuerte impulso la corriente del neo-americanismo, que ya no planteaba la cuestión en términos de nacionalismo trasladado a la literatura y especialmente a la poesía, sino en términos de utilización de temas e instrumentos estéticos vinculados a las circunstancias de la vida real en estos países.
Se pregonaba el alejamiento de temas e imágenes propios de la antigua mitología griega, de la época medieval de la caballería y los trovadores, pastores y aldeanas,  de estirpe afrancesada, propias de los castillos de la nobleza , de los barrios bohemios del París de la época anterior a la Gran Guerra.
El nuevo movimiento pretende recoger los elementos de la literatura en la vida real de los pueblos del área del Río de la Plata y de la vida de los hombres de sus campos.
Al mismo tiempo  en Europa surgía un nuevo movimiento de estética poética, el llamado vanguardismo que buscaba también alejarse de los moldes del modernismo.
 En 1920 en el Uruguay surgió   un grupo de críticos literarios y de cultores de la poesía que se denominó nativista. 
Este grupo  pretendía que la literatura retornara a los motivos nacionales ( temas como el ombú, el pago y el potro).
 Sin embargo, a pesar de que ya para esa época la vida de la sociedad uruguaya había evolucionado bastante hacia un modelo predominantemente urbano, con un tipo de temas y de imágenes propio, (que se reflejara principalmente en el teatro con Florencio Sánchez), el nativismo escogió una temática vinculada a los estilos y condiciones de vida más tradicionales, invocando un criollismo hasta cierto punto en vías de desaparición y una imaginería gauchesca que, aunque era de raigambre indudablemente local, ya para entonces estaba muy idealizada.

Caricatura de Fernán Silva Valdés

Silva Valdés produjo a partir de 1921 un tipo de poesía alusiva a los motivos tradicionales gauchescos. 
Su poesía se distingue  de la típica poesía gauchesca, en que es un gaucho mismo quien la expresa o se hacen relatos directamente descriptivos de las actividades propias de los gauchos.
Escribiendo en un lenguaje en que abundan los modismos rioplatenses más bien urbanos y diversas expresiones familiares del medio, utiliza sin embargo un formato idiomático depurado, que cuando emplea formas aparentemente desaliñadas lo hace con pleno cuidado y conciencia. 
Su poesía, a pesar de su indudable tonalidad y temática nativa, se presenta como la obra de un hombre culto y refinado y no como la expresión del rudo hombre de campo casi siempre analfabeto, que expone lo más primario de sus sentimientos.
Esto indudablemente era
producto de su pasado literario modernista.
 En épocas posteriores, modificó en cierto modo su enfoque temático, apartándose en alguna medida de la figura del criollo tradicional, para incorporar el universo resultante de la inmigración europea. 
En su libro “Poemas Nativos” había incluido un poema final titulado “Hombres rubios en nuestros campos”; y en “Intemperie” su “Canto al hombre esperado”, en que recoge como componente de la sociedad criolla la incorporación del forastero de origen europeo, llamado a permanecer y a integrarse en esa sociedad, a la cual terminaría confiriendo sus caracteres predominantes. 



También se destacaron  sus “romances” - “Romancero del Sur” y “Romances chúcaros” - en que en forma similar a como los antiguos relatos versificados del romancero castellano contaban la vida y hazañas de antiguos caballeros y cruzados, relata circunstancias de la vida criolla y presenta la estampa de sus caudillos.

Asimismo, Silva Valdés ha frecuentado en su obra poética temas de origen urbano, aunque siempre predominen los de estirpe campera. 
Pero se trata de una presentación de imágenes urbanas propias del lugar y la época, en que aparecen elementos típicamente rioplatenses como marco de los temas y tipos humanos de que trata.

En su libro “Agua del tiempo” aparecen poemas que presentan motivos arrabaleros como “El Tango”, “La Giradora”, “La Cicatriz” y “Cabaret Criollo”.

En ese sentido, su poesía nativista es asimismo altamente realista, orientada también a frecuentar los temas del arrabal y de los ambientes habituales de las letras de tangos de su época fermental en las décadas entre 1920 y 1940.


Otras obras  fueron: “Leyendas” (1936); “Cuentos y leyendas del Río de la Plata” (1941), “Cuentos del Uruguay” (1945), “Leyendas americanas” (1945), “Tradiciones y costumbres uruguayas”, la leyenda gauchesca para teatro, “Santos Vega” (1952); el libro a la vez en prosa y en verso “Lenguaraz” (1955) y “Barrio Palermo” (1958).
 

También escribió varias obras para niños, en 1930 “Poesías y leyendas para niños”; “Ronda catonga” en 1941 y “Corralito” en 1944.
En el año 1966, la Colección Clásicos Uruguayos editada por el Estado uruguayo, publicó una muy completa antología de su obra.




SU RELACIÓN CON LA MÚSICA Y EL TEATRO

Paralelamente Fernán Silva Valdés desarrolló una intensa actividad como letrista de canciones, y algunas de las piezas musicales más célebres del repertorio popular y “culto” llevan su firma

 Entre ellas figuran “Clavel del aire” y “Canción del árbol del olvido”, podrían agregarse, en cita incompleta, la milonga “En blanco y negro”, con música de Néstor Feria (una de sus escasísimas incursiones en el lenguaje gauchesco), “El poncho” y la bellísima “El nido” (una apoteosis de la metáfora) musicalizadas por Eduardo Fabini, “El chingolito”, con Luis Clouzeau-Mortet, “Agua florida”, tango con música del Loro Collazo, “Margarita punzó” y “Adiós, Argentina”,con Gerardo Matos Rodríguez, “Tamboril”, con Pintín Castellanos, y un largo etc. 
Tres de sus canciones fueron interpretadas por Carlos Gardel: “Clavel del Aire”, “Querencia” y “Ponchito de vicuña”, esta última con música de José Razzano. 
Escribió el argumento del ballet “Mburucuyá”,con música de Fabini, y varias obras de teatro, entre las que pueden destacarse “Santos Vega”, “Barrio Palermo” y “Vidas de dos Cuchillos”.


Durante varios años presidió la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU). 
En 1969 fue electo miembro de la Academia Nacional de Letras, y en 1972 recibió un tardío Premio Nacional de Literatura. 


HOMENAJES 
 El 26 de setimbre de 1968 la  Escuela Nº 110 de Villa Sayago- Montevideo -recibó el nombre "Fernán Silva Valdés".
En en acto de nominación se realizó un emotivo acto al que asistó el poeta y su familia. 

Escudo de la Escuela nº 110


LEGADO



El legado literario de Fernán Silva Valdés se centra en su destacada contribución como poeta, dramaturgo y narrador uruguayo, referente de la corriente nativista que renovó la poesía tradicional del país pasando de "lo gauchesco" a un nuevo género ligado a los temas y paisajes nativos.

Su obra abarca desde la poesía hasta la narrativa, con libros emblemáticos como "Intemperie" (1930), que ganó el Premio edición Centenario y es considerada una de sus obras más importantes dentro del centenario de Uruguay.

Silva Valdés exploró la vida rural y nativa de Uruguay en sus poemas y cuentos, poniendo en valor la cultura popular, el paisaje y las leyendas del Río de la Plata.

Fue autor de títulos como "Ánforas de barro" (1913), "Poemas nativos" (1925), "Romances chúcaros" (1933) y "Cuentos y leyendas del Río de la Plata".

 Además, compuso letras para tangos que se volvieron clásicos, colaborando con músicos reconocidos.

 Fue reconocido con el Gran Premio Nacional de Literatura en 1970, miembro de la Academia Nacional de Letras de Uruguay y fundador de AGADU, la gestora de derechos de autor.

 Su legado perdura hoy en la literatura uruguaya y la cultura popular, destacando la revitalización del nativismo poético, la música popular a través del tango y la preservación de las tradiciones, paisajes y personajes del Uruguay profundo.

 


LEYENDO A FERNÁN SILVA VALDÉS

El Ceibo
 
Me lo dijo un indio viejo y medio brujo
que se santiguaba y adoraba al sol:
" Los ceibos del tiempo en que yo era niño
no lucían flores rojas como hoy.
Pero una mañana sucedió el milagro
-es algo tan bello que cuesta creer-;
con la aurora vimos al ceibal de grana,
cual si por dos lados fuera a amanecer.
Y era que la moza más linda del pago,
esperando al novio toda la velada,
por entretenerse se había pasado
la hoja del ceibo por entre los labios.
Entonces los ceibos como por encanto,
se fueron tiñendo de rojo color. . ."
Tal lo que me dijo aquel indio viejo
que se santiguaba y adoraba al sol.

FernánSilva Valdés 

El copete del cardenal

"En un árbol había un nido de pájaros con cinco pichones. Los pájaros dueños del nido eran de tamaño más bien grande, de lomo gris, pecho blanco y copete marrón. 
Éstos habían dicho a sus hijuelos que de madrugada, al despertarse, no se asomaran al borde del río, pues como era el principio de la primavera, hacía frío aún y se podían enfermar. 
Recién tenían permiso para asomarse al balcón del nido, cuando el sol ya estaba alto y empezaba a calentar. 
Pero los pichones eran muy curiosos; querían verlo todo y especialmente, querían ver el nacimiento del sol.
 Así fue que una mañanita, desoyendo la advertencia de sus padres, cuando ya había la suficiente claridad para distinguir las cosas, se asomaron al espacio por el borde del nido, en momentos en que salía el sol por el oriente, y lo miraron un rato llenos de asombro y de alegría al ver un espectáculo tan hermoso. 
Entonces, el sol, enterado en ese mismo instante de la travesura de los pajaritos, satisfecho, y puede ser que un poquito vanidoso al ver que el espectáculo de su belleza, era tan verdadero y hermoso que hasta unos simples pichoncitos de pájaro lo comprendían y admiraban, les mandó un rayo de luz derechito a las cabezas, tiñéndoles los copetes oscuros del rojo más vivo, pagándoles así, con un poco de belleza, su ingenua admiración. 
Y andando el tiempo, a esos pájaros de copete colorado, los hombres les dieron el nombre de cardenales".

EL INDIO

Venía
no se sabe de dónde.
Usaba vincha como el benteveo,
y penacho como el cardenal.
Si no sabía de patrias sabía de querencias.
Lo encontró el español establecido:
pescador en los ríos, cazador en los bosques,
bravío en todas partes y cerrándole el paso
con arreos de guerra, vivo o muerto;
siempre como un estorbo, siempre como una cuña
entre él y el horizonte.

Modelado en barro de rebeldías,
pasa como una sombra, desnudo y ágil,
por los senderos ásperos de la Leyenda.
Esbelto, musculoso, retobado en hastío,
entre el cobre y el rojo estaba su color;
una señal de guerra le hacía punta a su instinto
y entonces, por sus venas
en vez de correr sangre, corría sol.

Estético instintivo
se ponía en el rostro los más vivos colores,
y en la cabeza plumas, como las aves bellas;
si el exceso de adornos no lo hacía más indio
cuanto más se adornaba se sentía más hombre.

Señor de la comarca,
por un pleito de caza con la tribu vecina
blandía su coraje afilado en el viento;
como los troncos de la flora indígena
era dulce por fuera y era duro por dentro;
su única dulzura temblaba en su lenguaje,
como en las ramas de la flora india
tiemblan las pitangas.

Vadeaba los arroyos en canoas;
entraba a las querencias de las fieras
o ambulaba durante varias lunas
en una aspiración horizontal
-curtido de intemperie,
rojo de sol o húmedo de tormentas-
en los días rayados de chicharras
o en las noches tubianas de relámpagos.

La conquista española enderezó sus rumbos:
y las tribus que erraban por rutas diferentes
se ataron en un haz, alrededor de un jefe,
para rodar a un tiempo como las boleadoras.
No sabía reír ni sabía llorar;
bramaba en la pelea como los pumas
y moría sin ruido, cuando mucho
con un temblor de plumas, como mueren los pájaros.

FERNAN SILVA VALDÉS

FUENTE:
http://rigofa2010.blogdiario.com
www.todotango.com
http://buscabiografias.com