Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 4 de abril de 2026

4 DE ABRIL DE 1940 NACÍA PHOEBE GIMAN

 

Análisis de la obra de Phoebe Gilman

 


La obra de Phoebe Gilman ocupa un lugar singular dentro de la literatura infantil contemporánea, en gran medida porque logra equilibrar dos dimensiones que no siempre conviven con éxito: la accesibilidad para el lector infantil y una notable complejidad estética, simbólica y narrativa. Sus libros, aunque a primera vista parecen sencillos cuentos ilustrados, revelan con el tiempo una estructura cuidadosamente construida en la que texto e imagen forman un sistema narrativo integrado y profundamente significativo.

 

Uno de los rasgos más característicos de su producción es la manera en que aborda el tema de la transformación. En obras como Something from Nothing, Gilman retoma una estructura proveniente del folclore —en particular de la tradición judía— para explorar la idea de que los objetos, las experiencias e incluso los vínculos no desaparecen, sino que se transforman. La historia de un objeto que se va reduciendo progresivamente hasta casi desaparecer no es simplemente un recurso narrativo: funciona como metáfora de la memoria, de la continuidad familiar y de la capacidad humana de adaptarse a la pérdida. Esta concepción introduce, de forma sutil, una reflexión sobre el paso del tiempo que trasciende el público infantil sin dejar de ser comprensible para él.

 

Otro eje fundamental de su obra es la reivindicación de la imaginación infantil como una forma legítima de conocimiento y de experiencia del mundo. En libros como Jillian Jiggs, el aparente caos —una habitación desordenada, objetos acumulados, situaciones exageradas— no se presenta como un problema a corregir, sino como la manifestación de una mente creativa en pleno funcionamiento. Gilman evita imponer una moral explícita y, en cambio, permite que el lector perciba que el orden adulto y la lógica infantil no son necesariamente opuestos irreconciliables, sino formas distintas de organizar la realidad. De este modo, su obra se alinea con corrientes pedagógicas que reconocen la autonomía emocional y cognitiva de los niños.

 

En este sentido, resulta especialmente interesante observar cómo Gilman trabaja la subversión de roles tradicionales. En Grandma and the Pirates, por ejemplo, la figura de la abuela se aleja radicalmente del estereotipo pasivo o frágil. En lugar de ocupar un rol secundario o dependiente, se convierte en protagonista de una aventura activa, incluso arriesgada. Este tipo de representación no solo amplía el imaginario infantil, sino que también introduce una visión más compleja y diversa de las relaciones familiares, donde la edad no determina la capacidad de acción ni el carácter de los personajes.

 

Sin embargo, cualquier análisis de la obra de Phoebe Gilman quedaría incompleto si no se prestara especial atención a su uso de la ilustración. En sus libros, la imagen no cumple una función meramente decorativa ni subordinada al texto. Por el contrario, constituye un segundo nivel narrativo que en ocasiones amplía, contradice o complejiza lo que se dice con palabras. En Something from Nothing, por ejemplo, la historia de los ratones que habitan bajo el suelo se desarrolla de manera paralela a la trama principal sin ser mencionada explícitamente en el texto. Este recurso genera una doble lectura: los lectores más pequeños pueden seguir la historia principal, mientras que aquellos más atentos o experimentados descubren una narrativa secundaria que enriquece la experiencia global. Esta técnica no solo estimula la observación, sino que también introduce la idea de que toda historia contiene múltiples perspectivas.

 

El nivel de detalle en sus ilustraciones refuerza esta idea. Cada página está cuidadosamente construida para invitar a la relectura, ofreciendo nuevos elementos en cada observación. Esta densidad visual convierte el acto de leer en una experiencia activa, en la que el lector participa en la construcción del significado. En lugar de recibir una historia cerrada, se le ofrece un espacio para explorar, interpretar y descubrir.

 

Desde el punto de vista estructural, muchas de sus obras presentan patrones narrativos que remiten a formas tradicionales, como la estructura cíclica o acumulativa. En Something from Nothing, la repetición con variación —cada transformación del objeto— no solo organiza el relato, sino que también genera una sensación de continuidad que refuerza su dimensión simbólica. En cambio, en Jillian Jiggs, la narración sigue una lógica de escalada, en la que una situación inicial relativamente simple se expande progresivamente hasta alcanzar un punto de máxima exageración. Este tipo de կառուցcción refleja con notable precisión la lógica del juego infantil, donde las reglas pueden modificarse y las situaciones evolucionan de manera imprevisible pero coherente dentro de su propio sistema.

 

El simbolismo en la obra de Gilman, aunque nunca explícito, es constante y significativo. Los objetos cotidianos adquieren un valor que trasciende su función práctica, convirtiéndose en portadores de memoria, afecto y continuidad. Del mismo modo, elementos aparentemente secundarios, como los ratones en Something from Nothing, sugieren la existencia de realidades paralelas o invisibles, recordando al lector que toda historia contiene capas que no siempre se revelan de inmediato. Incluso el desorden, en el caso de Jillian Jiggs, puede leerse como un símbolo de libertad creativa y resistencia a la imposición de estructuras externas.

 

En cuanto a la representación de la infancia, Gilman se distancia de visiones simplificadoras o paternalistas. Sus personajes infantiles no son meros receptores de enseñanzas, sino sujetos activos, capaces de imaginar, decidir y experimentar el mundo de manera autónoma. Esta concepción otorga a sus historias una profundidad emocional que resuena tanto en niños como en adultos, y explica en parte la perdurabilidad de su obra.

 

Finalmente, es importante situar su producción en un contexto cultural más amplio. Aunque nació en Estados Unidos, su desarrollo como autora tuvo lugar principalmente en Canadá, especialmente en Toronto, un entorno caracterizado por su diversidad cultural. Esta influencia se refleja en la apertura temática de sus libros y en su capacidad para integrar tradiciones distintas, como el folclore judío, dentro de un marco narrativo accesible y universal.

 

En conjunto, la obra de Phoebe Gilman demuestra que la literatura infantil puede alcanzar un alto grado de sofisticación sin perder su conexión con el lector. Sus libros no solo cuentan historias: construyen espacios de exploración donde texto e imagen dialogan, donde lo cotidiano se transforma en significativo y donde la infancia es reconocida como una etapa rica, compleja y profundamente creativa.

4 DE ABRIL DE 1940 NACÍA PHOEBE GILMAN - CUENTO EL ÁRBOL DE GLOBOS

 

El árbol de globos

 


 

Cuento y dibujos de

Phoebe Gilman




 

Hace mucho, mucho y muy lejos, al otro lado de un amplio océano, había un pequeño y feliz reino. En un gran castillo en la cima de su colina más alta vivían el Rey y su hija, la Princesa Leora.

 


A la princesa Leora le encantaba jugar, cantar y bailar, pero sobre todo adoraba los globos. El castillo siempre estaba lleno de ellos

  

 


 

 

Un día llegaron mensajeros con una

Invitación para el Rey Su Majestad.

 

 El Gran Rey de Kaluna Invita a Su Majestad a un torneo real Por favor, traiga a sus caballeros más valientes



-¿Puedo ir también?- preguntó la princesa Leora.

-Lo siento, dijo su padre, esta vez no.

Pero no estaré mucho tiempo fuera y tu tío cuidará las cosas aquí. Quiero que le ayudes.

 

 

 

-¡No, el archiduque!- dijo la princesa Leora- No me gusta, es gruñón y nunca juega, ¿Qué haré si algo sale mal?

 

- No te preocupes- dijo el rey- Siempre puedes mandarme una señal. Solo tienes que reunir un montón de tus globos y liberarlos desde la torre. Dondequiera que esté, los veré y vendré

de inmediato a casa.



 

Besó a su hija para despedirse y se marchó a caballo.

En cuanto el rey se fue, el archiduque entró corriendo con los guardias más crueles del reino.


 

-Por fin la oportunidad que he estado esperando. Ahora seré el Guardia Rey. ¡Encierren a la Princesa en su habitación y destruyan todos sus horribles globos!

Y comenzaron a destruir todos los globos del reino. ¡Pop, pop, pop! ¡Paf! ¡KablamPum! princesa

 


 

Desde su dormitorio la Princesa Leora podía oír el sonido de globos explotando por todas partes.

 ¿Cómo podía hacerle señales a su padre sin sus globos?

 

 



Pero había algo que ignoraba el archiduque

 

No sabía de un pasadizo secreto que conducía a la cámara del amigo de Leora, el mago.

 

Rápidamente se deslizó a través de una

pequeña abertura tras una cortina y entró por una oscura escalera sinuosa dentro de los muros del castillo.

 


Por fin llegó a la cámara de la mago

Debes ayudarme, susurró la princesa

Leora.

Rápidamente le contó al mago lo que estaba ocurriendo, el mal que estaba haciendo el archiduque.


-Solo hay una cosa que hacer, -dijo el mago -encuentra un globo entero antes del próximo amanecer, plántalo bajo el árbol que crece en el patio y di estas palabras mágicas

 

-Globo de luna, globo de luna, cosquillas al árbol, cuatro globos más florecen para mí.





El sol se estaba poniendo y la princesa Leora se deslizó por las puertas del castillo para comenzar su búsqueda.

Visitó al señor más rico de la ciudad pero todos sus globos estaban rotos, preguntó al carnicero, preguntó al panadero,  preguntó al viejo fabricante de juguetes, pero nadie tenía globos.

Miró por callejones oscuros, miró en el mercado vacío y llamó a todas las puertas.

Al final del amanecer no había otro sitio donde mirar. 


Tristemente, la princesa Leora se sentó junto a una pequeña casa

El niño que vivía allí la oyó y se acercó a la ventana y preguntó.

-Princesa Leora, ¿qué haces aquí en la oscuridad?

Cuando la princesa le dijo por qué tenía que buscar un globo antes de la mañana una expresión extraña apareció en el rostro del chico


-Puedo ayudarte,- dijo.

Se fue corriendo dentro y volvió enseguida con un globo

-Cuando oí todos los globos explotar, escondí el último en el fondo del armario. Quería quedármelo, pero lo necesitas más.



Luego la princesa Leora dio las gracias al chico y corrió de vuelta por el mercado vacío, más allá de las tiendas del carnicero y del  panadero y el viejo fabricante de juguetes, pasando por la casa del rico señor y a través de las puertas del castillo.


 La luna empezaba a desvanecerse cuando llegó al árbol del patio. Se arrodilló junto a él, cavó un agujero y plantó el globo en él Luego dijo las palabras mágicas

-Globo de luna, globo luna, Globo de luna, cosquillas en el árbol Cuatro globos más florecen para mí.


De repente el árbol empezó a temblar Pequeños globos florecieron en él y comenzaron a crecer y a crecer más y más.

La Princesa Leora alzó la mano para tocar uno y cientos descendieron flotando.

Cada vez más globos florecían en el árbol hasta llenar todo el patio.

Al salir el sol, atravesaban la puerta, la gente se asomaba por las ventanas y salía corriendo a las calles, gritando, señalando y riendo



-¡Estalla esos globos!- gritó el archiduque a sus hombres, pero cada vez que lo intentaban, los globos mágicos se alejaban silbando.


En poco tiempo, toda la ciudad se llenaba de globos, todos los tenderos tenían que cerrar las puertas, todos los pollos. tuvieron que volar a sus gallineros, todo el tráfico tuvo que detenerse.

 

 


El árbol seguía floreciendo, todos los trabajadores tenían que jugar, todas las escuelas tenían que cerrar, los globos estaban por todas partes, el árbol seguía floreciendo

El archiduque saltaba arriba y abajo enfurecido al ver que sus guardias no podían estallar los globos.



Furioso se lanzó hacia el árbol con su lanza, pero de repente un globo floreció en su punta y rebotó de nuevo sobre su trasero.

Justo entonces un globo estalló desde la

punta de cada lanza

Más enfadado que nunca el archiduque corrió tras la princesa Leora gritando

-¡Te atraparé!

 


Por ese entonces a la distancia, el rey cabalgaba por un bosque oscuro, cuando vio un globo enganchado en la rama de un árbol.

 

Pensó que era un lugar extraño para un globo, pero cuando llegó al borde del bosque vio algo aún más extraño.

 Todo su reino estaba lleno de miles y millones y millones y millones de globos.




  --¡Leora! - el rey jadeó -¡Debe de estar en gran peligro!

De vuelta al castillo de inmediato el rey galopó hacia el patio y pudo ver al archiduque gritándole a la princesa.

 


-¡La princesa Leora tenía razón sobre ti, traidor!- el rey tronó.

-¡Lo estropeaste todo! - le estaba gritando- ¡No es justo! ¡Quiero ser el rey!


Los caballeros pusieron al archiduque y a sus hombres justo donde debían estar, en la mazmorra.

Luego invitó a todos en el reino a la mayor fiesta que jamás había habido.

 


 

La gente jugó, bailó y cantó. La princesa Leora abrió el cofre del tesoro real y dio un regalo a todos.

 

El árbol de globos dejó de florecer al salir la luna, pero la fiesta continuó y continuó hasta la noche.

 

 


Toda la gente se quedó más allá de su hora de dormir.

 


En cuanto al archiduque y sus hombres, estuvieron en la mazmorra mucho, mucho tiempo, pero nunca se aburrieron, estuvieron muy ocupados inflando globos.

 

Fin

 

4 DE ABRIL DE 1802 SE INAUGURA EL FARO DEL CERRO DE MONTEVIDEO

Un Nuevo Destello:

Un Faro que Marca el

 Camino

  


Introducción

Montevideo y Buenos Aires, Uruguay y Argentina, han tenido disputas por sus puertos históricamente, debido a que uno compite con el otro por ser la puerta de entrada y salida de la región.

La historia del Faro del Cerro comienza en un contexto donde la necesidad de mejorar la seguridad en la navegación en las costas uruguayas era evidente. 

Durante los primeros siglos de la colonia española en América del Sur, el tráfico marítimo era frecuente, pero la falta de una adecuada señalización dificultaba la llegada de los barcos a la costa de Montevideo, que en ese entonces era un puerto de gran importancia en el Río de la Plata.

 Desde su construcción hasta el presente, el faro ha jugado un papel crucial en la seguridad de la navegación en la región, además de ser un punto de referencia cultural e histórico.

Historia 

El Faro del Cerro de Montevideo, uno de los emblemas más representativos de la ciudad de Montevideo, Uruguay, tiene una rica historia que abarca siglos de transformaciones y funciones marítimas.

Las primeras señales consistían en fuegos encendidos en lo alto de las colinas cercanas, como el Cerro de Montevideo. Sin embargo, esta señalización era rudimentaria y dependía de factores climáticos, lo que hacía que fuera poco confiable.

La Real Orden dada en San Ildefonso, el 30 de setiembre de 1799, ordenó la pronta construcción del Faro en el Cerro de Montevideo. 

A pesar de la renuencia del Consulado de Buenos Aires para emprender la obra, de indudable beneficio para el puerto rival de Montevideo, las reiteradas gestiones de los comerciantes de esta ciudad -justamente alarmados por las continuas pérdidas de vidas y bienes causados por los naufragios- lo obligaron a salir de su inercia y a ordenar la construcción del Faro en el Cerro.

Finalmente las autoridades españolas comenzaron a comprender la necesidad de establecer señales más efectivas para los navegantes. 

La farola del Cerro fue el primer faro que hubo en el Río de la Plata. 

En el año 1799 se presupuestó la obra en 1661 pesos.

La Farola comenzó a construirse  por el año1802. 

El 4 de abril de 1802 se armó la máquina de la Farola y esa misma noche se encendió con 20 luces. 

Estructura:

El faro original de 1802 no era una torre alta como el que conocemos hoy, sino una estructura más rudimentaria. 

Consistía en una torre circular construida con mampostería, coronada por una cúpula y rodeada de edificaciones al pie.

El sistema Lumínico inicialmente,  estaba equipado con 20 candilejas de barro que funcionaban con grasa de potro, obtenida de un saladero en Paso Molino. Este sistema proporcionaba una luz fija.

Aunque inicialmente se menciona un alcance de 30 millas náuticas, el faro tenía un alcance efectivo de aproximadamente 19 millas náuticas (35 kilómetros) en su configuración posterior.

La altura focal del faro era de 148 metros sobre el nivel del mar, lo que permitía una visibilidad considerable desde el mar.

Esta Farola con su estructura robusta y funcional jugó un papel crucial en la seguridad marítima de la época.

La Farola del Cerro fue el primer faro que hubo en el Río de la Plata y uno de los primeros en América del Sur, marcando un hito importante en la historia marítima de la región.

El comercio en el Río de la Plata tomó poderoso auge en el año de su inauguración: sólo a Montevideo vinieron, en 1802, 188 navíos de ultramar y 646 buques de cabotaje.

A lo largo del siglo XIX, el faro continuó operando con mejoras menores. 

Hacia 1818 este mecanismo fijo fue sustituido por otro, ideado por el ingenioso e ilustrado Pbro.José Arrieta, consistente en un sistema rotativo que permitía girar el Faro por medio de cuerdas, al mismo tiempo que se cambió la grasa de potro por aceite para alimentar el alumbrado de las candilejas.

El padre Arriera, hombre inteligente, se propuso arreglarla de otro modo, haciéndola girar por medio de cuerdas. Y así, gracias a su mecanismo, la luz de la farola fue giratoria. 

Pero años después, con la invasión de los portugueses, fue destruida y no se rehabilitó para el servido hasta setiembre del año siguiente, mediante su recomposición, en la que tuvo principal protagonista  al padre don José Arriera.

  Corría el año 1836 cuando una centella vino a inutilizar la farola del Cerro, interrumpiendo su servicio por un tiempo. AIlá fue otra vez el padre Arriera a componerla.

Cinco meses duró la interrupción, hasta que al fin, en Junio de ese año, quedó completamente restablecida para el servicio, bajo la dirección del buen Arriera. Como unos 15 días se alumbró con 6 u 8 quinqués. pero por la economía de aceite quedó reducida a sólo dos. 

La Farola, reconstruida, siguió funcionando regularmente hasta el 6 de junio de 1843, fecha en que fue destruida por el ataque realizado a la Fortaleza por fuerzas del ejército sitiador de Montevideo, durante la Guerra Grande.

 Una nueva farola, construida sobre la antigua torre de la primera, fue encendida en la noche del 16 de julio de 1852.

 El sistema giraba alrededor de un eje vertical, impulsado por un rústico aparato de relojería y la duración del eclipse era de dos minutos. 

Recién el faro se restablece en el año 1852, en que volvió a funcionar sin interrupción.

1872

Cerro y Puerto de Montevideo

Texto de : Isidoro de Maria (Montevideo antiguo: Tradiciones y recuerdos. Primera edición, 1887)
 

 


Evolución y Mejoras

1900

 En el siglo XX, el faro experimentó cambios tecnológicos importantes. 

En 1907 se instaló un sistema óptico lenticular (construido por la Casa Henry Lepaute de París).

Tal innovación coloco a este faro entre los más importantes del mundo con un alcance luminoso cercano a las 30 millas náuticas. 

1918

1924


1924


1928



En 1942 el sistema lumínico fue electrificado, reemplazando a las lámparas a vapor de querosén por una lámpara incandescente de 1500 vatios de potencia.

Este sistema aumentó considerablemente el alcance luminoso del faro, mejorando aún más la seguridad de la navegación en el área.

Esta modernización no solo permitió una mayor eficiencia y redujo los costos de mantenimiento.

1949

A mediados del siglo, con la expansión del tráfico aéreo y la mejora de las señales electrónicas para la navegación, la importancia del faro como herramienta de señalización marítima comenzó a disminuir.

Actualidad



En la actualidad, el Faro del Cerro de Montevideo es un Monumento Histórico Nacional, y según fuentes consultadas ha dejado de emitir luz debido a robos y daños ambientales. 

A pesar de esto, sigue siendo un lugar emblemático y turístico, ofreciendo una vista impresionante de la ciudad y su bahía.

 Los esfuerzos por restaurar y preservar este patrimonio histórico continúan, con el objetivo de mantener su importancia cultural y educativa para las generaciones futuras.

El faro tiene una altura total de 148 metros, lo que permitía que la entrada al puerto de Montevideo fuera más segura. 

Altura focal: 148 metros 

Posición: 34º53'18"S/56º14'34"W 

Elevación: 148 metros. 

Descripción: Torre circular de mampostería y edificaciones al pie.

Con una cúpula blanca. Tiene una altura de 8 metros sobre la cima del Cerro.

Datos de cuando funcionaba:

Alcance lumínico: 19 millas náuticas (35 kilómetros).

Alcance geográfico: 30 millas náuticas (56 kilómetros). 

Características: Tres destellos blancos cada 10 segundos. 


FUENTES

https://grupormultimedio.com/recorrer-la-historia-de-la-fortaleza-del-cerro-id1026053/

https://es.wikipedia.org/wiki/Faro_Cerro_de_Montevideo

https://www.ecured.cu/Faro_del_Cerro_de_Montevideo

https://nomada.uy/guide/view/attractions/3828

 https://www.mvd_antiguo_isidorademaria.html