Lectura,
Libros, Pintura y Poesía
LAS OBRAS DE ARTE Y LA LECTURA
En el vasto lienzo de la cultura humana, la lectura y los
libros no solo son portales a mundos imaginarios, sino también musas eternas
que han inspirado las mayores obras de la pintura y la poesía. Desde las
silenciosas figuras absortas en páginas amarillentas en cuadros de maestros
como Jean-Honoré Fragonard o Carl Spitzweg, hasta los versos que cantan la
magia de las palabras en poetas como Jorge Luis Borges o Pablo Neruda, estos
elementos se entrelazan en un diálogo profundo sobre el conocimiento, la introspección
y la belleza efímera.
Un Homenaje a la
Inspiración Literaria
Imagina un lector inmerso en un libro, su rostro iluminado
por la luz tenue de una vela, capturado en óleos que transmiten la quietud del
alma: así Fragonard en "La lectora" evoca la intimidad del acto de
leer, mientras que en poesía, Octavio Paz transforma el libro en símbolo de
infinito con líneas como las de "Piedra de sol". Esta fusión
artística nos recuerda que los libros no solo se leen, sino que se pintan, se
versifican y se viven, tejiendo el tapiz de nuestra herencia cultural.
LA PINTURA
1. La lectora – Jean-Honoré
Fragonard (c. 1770)
Estilo: Rococó
Descripción: Una joven de perfil,
vestida con un vestido amarillo brillante, absorta en su lectura.
Ambiente: Íntimo, elegante, lleno
de luz y serenidad.
Galería Nacional de Arte,
Washington D.C.
2. Vieja leyendo – Gerrit Dou
(c. 1631)
Estilo: Barroco holandés
Descripción: Una anciana iluminada
por la luz que entra desde una ventana, sosteniendo un libro con atención.
Temática: Sabiduría, devoción,
paso del tiempo.
Rijksmuseum, Ámsterdam
3. Lectura en el jardín – Mary
Cassatt (c. 1898)
Estilo: Impresionismo
Descripción: Una mujer y una niña
leyendo juntas en un jardín, rodeadas de flores.
Sensación: Paz familiar y
conexión emocional.
Museo de Bellas Artes, Boston
4. La lectora absorta – Félix
Vallotton (1922)
Estilo: Postimpresionismo / Nabis
Kunsthaus, Zúrich
5. Mujer leyendo una carta – Johannes Vermeer (c. 1663)
Estilo: Barroco
Descripción: Una mujer en una habitación tranquila, de pie frente a una ventana, leyendo una carta.
Detalles: La luz natural, el mapa detrás, la expresión concentrada.
6. Mujer leyendo – Pablo
Picasso (1935)
Estilo: Cubismo
Interpretación: Mezcla de calma y tensión.
7. La lección de lectura |
Toulmouche
"La lección de lectura"
es una pintura realizada en 1865 por el artista francés Auguste Toulmouche
(1829–1890), reconocido por sus representaciones detalladas de la vida burguesa
parisina durante el Segundo Imperio. La obra se encuentra en la colección del
Museum of Fine Arts de Boston .
Año de creación: 1865
Técnica: Óleo sobre lienzo
Dimensiones: 36,5 cm x 27,6 cm
Ubicación actual: Museum of Fine Arts, Boston
Descripción y estilo
La pintura muestra a una madre
elegantemente vestida, sentada frente a un piano, enseñando a leer a su hija
pequeña.
Ambas están absortas en la
lectura de un libro, lo que resalta la importancia de la educación en el
entorno doméstico burgués de la época.
Toulmouche, conocido por capturar
la moda y las costumbres de las mujeres parisinas, utiliza esta escena para
reflejar los valores familiares y el papel de la mujer en la educación de los
hijos durante el siglo XIX .
8. The Writing Lesson, by Georges Claude. French, (1854- 1922)
"La lección de
escritura" es una pintura del artista francés Georges Claude (1854-1922).
La pintura representa una escena
de una madre enseñando a escribir a un niño, presumiblemente en un entorno que
enfatiza el valor del arte y la educación dentro de la familia.
La escena se desarrolla en un
interior bien equipado, con el niño y la madre en un escritorio cubierto de
papeles.
El cuadro "Niña
leyendo", de Auguste Renoir fue realizado en la época artística más
tardía del pintor, en 1890. El lienzo muestra colores pesados, con tendencia al
amarillo, construyendo el rostro y cuerpo de una niña en la calidez del hogar.
Las manchas de óleo aplicadas conforman a la muchacha rodeada de elementos:
silla, libro, cortinas y pared de fondo. La obra forma parte de la colección
del Museo de Bellas Artes de Houston, Estados Unidos.
Autor: Pierre-Auguste Renoir
Título original: La lecture
Título inglés: Girl Reading
Tipo: Cuadro
Estilo: Impresionismo
Técnica: Óleo
Soporte: Lienzo
Año: 1890
Género: Retrato
Se encuentra en: Museo de Bellas Artes de Houston.
“Dos niñas leyendo en el
jardín” de Pierre-Auguste Renoir (1890-1891)
El cuadro conocido como Dos niñas leyendo en el jardín fue realizado por Pierre-Auguste Renoir alrededor de 1890-1891.
Existen algunas variaciones menores en el título (“Two Young Girls Reading”, “Two Girls Reading in the Garden”), pero todas hacen referencia a la misma obra.
Descripción de la obra:
La pintura muestra a dos niñas absortas en la lectura de un documento o libro, sentadas en un entorno natural, probablemente un jardín.
La niña en primer plano, de cabello oscuro, aparece con una expresión contemplativa y cercana al espectador, mientras que la segunda niña, parcialmente oculta detrás, lleva un sombrero de ala ancha adornado con flores rojas, que aportan un toque vibrante al conjunto.
El
sombrero proyecta una sombra sobre su rostro, acentuando la atmósfera de
intimidad de la escena.
La paleta de colores es
cálida, dominada por verdes, amarillos y rojos, lo que contribuye a la sensación
de tranquilidad y armonía.
La obra es un ejemplo representativo del impresionismo, movimiento en el que Renoir fue una figura central.
El cuadro destaca por su tratamiento de la luz, la atmósfera relajada
y la representación de la vida cotidiana y los pequeños placeres, temas
recurrentes en la producción del artista.
Ubicación:
Una de las versiones conocidas de la obra se encuentra en la colección Stavros Niarchos en Atenas, Grecia.UN LECTOR
Que otros se jacten
de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen
las que he leído.
No habré sido un
filólogo,
no habré inquirido
las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,
la de que se endurece
en te,
la equivalencia de la
ge y de la ka,
pero a lo largo de
mis años he profesado
la pasión del
lenguaje.
Mis noches están
llenas de Virgilio;
haber sabido y haber
olvidado el latín
es una posesión,
porque el olvido
es una de las formas
de la memoria, su vago sótano,
la otra cara secreta
de la moneda.
Cuando en mis ojos se
borraron
las vanas apariencias
queridas,
los rostros y la
página,
me di al estudio del
lenguaje de hierro
que usaron mis mespadas
y soledades,
y ahora, a través de
siete siglos,
desde la Última
Thule,
tu voz me llega,
Snorri Sturluson.
El joven, ante el
libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de
un conocimiento preciso;
a mis años, toda
empresa es una aventura
que linda con la
noche.
No acabaré de
descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos
ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo
es ilimitada
y ha de acompañarme
hasta el fin,
no menos misteriosa
que el universo
y que yo, el
aprendiz.
POEMA DEL LIBRO
José Ángel Buesa
Entre todos mis
libros, es este el que prefiero
este que un día dejé
a medio leer
lo cerré de repente,
lo puse en el librero,
y ya lo cubre el
polvo del ayer.
Recuerdo que era un
libro de una belleza
era como si en cada
frase floreciera un rosal
pero temí de pronto
que me desencantara
si seguía leyendo
hasta el final.
Y ahí está en el
librero, donde lo puse un día
tal vez un poco
triste por lo que no leí,
pues recordé,
muchacha, que casi fuiste mía,
y al guardar aquel
libro, pensé en ti…
Libro, cuando te
cierro
abro la vida.
Escucho
entrecortados gritos
en los puertos.
Los lingotes del
cobre
cruzan los arenales,
bajan a Tocopilla.
Es de noche.
Entre la islas
nuestro océano
palpita con sus
peces.
Toca los pies, los
muslos,
Las costillas
calcáreas
de mi patria.
Toda la noche pega en
sus orillas
y con la luz de día
amanece cantando
como si despertara
una guitarra.
A mí me llama el
golpe
del océano. A mí
me llama el viento,
y Rodríguez me llama,
José Antonio,
recibí un telegrama
del sindicato «Mina»
y ella, la que yo amo
(no les diré su
nombre),
me espera en
Bucalemu.
Libro, tú no has
podido
empapelarme,
no me llenaste
de tipografía,
de impresiones
celestes,
no pudiste
encuadernar mis ojos,
salgo de ti a poblar
las arboledas
con la ronca familia
de mi canto,
a trabajar metales
encendidos
o a comer carne asada
junto al fuego en los
montes.
Amo los libros
exploradores,
libros con bosque o
nieve,
profundidad o cielo,
pero
odio
el libro araña
en donde el
pensamiento
fue disponiendo
alambre venenoso
para que allí se
enrede
la juvenil y
circundante mosca.
Libro, déjame libre.
Yo no quiero ir
vestido
de volumen,
yo no vengo de un
tomo,
mis poemas
no han comido poemas,
devoran
apasionados
acontecimientos,
se nutren de
intemperie,
extraen alimento
de la tierra y los
hombres.
Libro, déjame andar
por los caminos
con polvo en los
zapatos
y sin mitología:
vuelve a tu
biblioteca,
yo me voy por las
calles.
He aprendido la vida
de la vida,
el amor lo aprendí de
un solo beso,
y no pude enseñar a
nadie nada
sino lo que he
vivido,
cuanto tuve en común
con otros hombres,
cuanto luché con
ellos:


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