LOS 33 ORIENTALES
Situación de la Provincia Oriental en 1820
Situación de la Provincia Oriental en 1822 (Cisplatina)
El “Desembarco de los Treinta y Tres Orientales” el 19 de abril de 1825, o como también se la denomina “Cruzada Libertadora”, ha sido considerado por distintos historiadores como uno de los acontecimientos más importantes de nuestra historia. Se lo ha valorado como el hecho que dio inicio al levantamiento oriental contra los ocupantes que desde 1820 (Portugal), y luego 1822 (Brasil) dominaban el territorio de la actual República Oriental del Uruguay.
En marzo de 1820, dos meses después de la derrota en la batalla de Tacuarembó de otro insurgente uruguayo, el coronel Andrés Latorre, el propio Rivera fue vencido por los portugueses en la batalla de Tres Árboles. Tras este revés, acordó con las autoridades portuguesas un armisticio que le permitió seguir como oficial militar en el ejército colonial de Portugal destacado en territorio brasileño.
La entrada de Lecor a Montevideo marcó el comienzo de una política de represión y dureza con los comprometidos con el movimiento emancipador, que se tradujo en órdenes de destierro, confiscaciones de bienes y hasta prisión, en flagrante violación de las cláusulas del convenio suscrito el 18 de noviembre de 1823 entre los generales portugués y brasileño.
Entre las víctimas de esas disposiciones, se contaron el Canónigo Pedro Vidal; José Catalá y Codina, director de la escuela de la Sociedad Lancasteriana; Fray Lázaro Gadea, su ayudante, y Zenón Piedra, ex franciscano. Jaime Zudáñez, asesor del Cabildo y Francisco Araúcho, Secretario del mismo, fueron privados de sus empleos.
Por lo demás, habían podido escapar a la persecución, según narra Lorenzo Justiniano Pérez, “todos los jefes comprometidos con el Cabildo en la defensa de la plaza”; que “emigraron a Buenos Aires”. Y Juan Spikerman estimaba el número de emigrados en “ciento y tantos orientales entre jefes, oficiales y algunos particulares”.
Así imaginó Blanes el Desembarco de los Treinta y Tres Orientales
LOS TREINTA Y TRES. No son todos, mas están todos: Juan Antonio Lavalleja, Manuel Oribe, Pablo Zufriategui, Simon del Pino, Manuel Freire, Ma¬nuel Lavalleja, Jacinto Trapani, Pantaleon Artigas, Gregorio Sanabria, Manuel Melendez, Atanasio Sierra, Basilio Arailio, Santiago Gadea, Juan Spikerman, Andres Areguati, Andres Spikerman, Celedonio Rojas, Andres Cheveste, Juan Ortiz, Ramon Ortiz, Avelino Miranda, Carmelo Colman, Santiago Nievas, Miguel Martinez, Juan Rosas, Tiburcio Gomez, Ignacio Nunez, Juan Acosta, Jose Legui¬zamon, Francisco Romero, Luciano Romero, Norberto Ortiz, Juan Arteaga, Dionisio Oribe, Agustin Velazquez, Joaquin Artigas, Matias Alvarez, Jose Ya-guarete, Inocencio Medina y Felipe Carape.
En lo
que respecta al número tradicional de “Treinta y Tres” era, en la época que
Blanes hizo su cuadro, un hecho admitido, fundado en una lista hecha llegar por
el Dr. Joaquín Requena a la “Comisión Delegada para la erección del Monumento
Conmemorativo a la Independencia de la República”, que presidía el Gral.
Bernabé Magariños, en comunicación del 19 de octubre de 1876. “Considerada
oficial por decreto 109 de 1975, a los efectos de todos los homenajes a
realizarse en ese «Año del Sesquicentenario de los Hechos Históricos de 1825»,
se consideraba extraviada y perdida definitivamente, pero tuvimos la
satisfacción de ubicarla” –expresa Aníbal Barrios Pintos en “Los Libertadores
de 1825”– en el Archivo General de la Nación”.
Se trata de una lista, redactada en Montevideo, el 28 de julio de 1830, por
Manuel Oribe y certificada por Lavalleja, destinada a señalar los nombres de
los libertadores para que éstos pudieran optar a los premios decretados por la
Asamblea el 14 de julio de 1830.
En 1946, el investigador compatriota Jacinto Carranza demostró en su obra
“¿Cuántos eran los Treinta y Tres?” que existían diecisiete listas distintas de
los libertadores de 1825, alguna de ellas repetida y, en algún caso, publicada
impresa, sin que se conozca su original manuscrito.
Por lo pronto, una sola fue publicada en el año 1825, el 26 de noviembre, en
“El Argos de Buenos Aires” y la misma menciona solamente 23 cruzados como “los
únicos” que acompañaron a Lavalleja desde Buenos Aires, pero asimismo afirma
que el número 33 se completó cuando aquellos ya se encontraban en suelo
oriental. (Véase nómina Nº 2).
Pero el tema queda definitivamente esclarecido por el informe y relación
formulados por Manuel Oribe por disposición del Gobierno de la República, el 21
de febrero de 1832, que establece el número de cuarenta para el contingente de
los cruzados.
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