Blog de Arinda

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lunes, 9 de marzo de 2026

9 DE MARZO DE 1913 NACÍA ENRIQUE CASTELLS CAPURRO

 

Arte, tradición y movimiento en la obra de Enrique Castells Capurro


Dice el  historiador Ricardo Goldaracena que "como los Brueghel o los Van Eyck pintores  por la gracia de Dios un viejo linaje montevideano ha dado al país a lo largo de mas de cien años varias generaciones de pintores. Los Castells familia de antigua alcurnia catalana han impuesto definitivamente aquí su nombre como sinónimo de una temática  gauchesca curiosamente trasmitida entre consanguíneos"

Enrique Castells Capurro nació en Montevideo, Uruguay, el 9 de marzo de 1913.

Fue un acuarelista, pintor y escultor uruguayo.

A pesar de haber sido autodidacta recibió gran influencia de su tío Carlos Castells. Su tema central es el caballo y el gaucho al igual que lo era para su tío Carlos.

Castells Capurro vivió en un período de importantes transformaciones sociales y culturales en Uruguay. Durante el siglo XX el país experimentó procesos de modernización y urbanización, pero al mismo tiempo mantuvo una fuerte identidad vinculada a su pasado rural.

Julio Castells Capurro, su madre y nieto en la Quinta Capurro


En el año 1911 hermano de Enrique Castells Capurro, Julio Alberto Castells Capurro, también  fue pintor  especialmente acuarelista de temas gauchescos habiendo expuesto junto  por ejemplo en la Sociedad Criolla Elías Regules por los años 40.




Enrique, Kike, como le llamaban en su familia, creció en el seno de una familia vinculada tanto al mundo empresarial como al cultural.



Su padre, Julio Alberto Castells Carafí fue corredor de bolsa, fundador del Club de Golf de Punta Carretas en 1922 y parte de una familia de artistas catalanes radicada en Uruguay.

Su padre pertenecía a la familia Castells, de origen catalán.

Su madre Mercedes Capurro Charry pertenecía a la rama Capurro, de origen genovés con influencia en el comercio y la sociedad montevideana.  Una familia con raíces italianas que se había establecido en Uruguay durante el siglo XIX.

Estas familias tuvieron cierta presencia en la vida económica y social del país. Algunos miembros de la familia Castells participaron en emprendimientos comerciales y asociaciones empresariales, mientras que otros desarrollaron actividades culturales.

Dentro de su propia familia existía una tradición artística. Su tío, el pintor Carlos Castells, ejerció una influencia fundamental en su formación. Carlos Castells también era conocido por sus pinturas de temática rural y ecuestre, y se considera que fue una de las primeras figuras que introdujo a Enrique en el mundo del arte.

Este ambiente familiar, combinado con el contexto cultural del Uruguay de principios del siglo XX, favoreció el desarrollo de la sensibilidad artística del joven Castells.

La familia Castells Capurro destaca por su tradición pictórica, con influencias de tíos como Carlos Castells, y Enrique fue autodidacta pero inspirado en este entorno artístico.

Enrique mostró un talento extraordinario para el dibujo desde muy temprana edad. Se cuenta que comenzó a dibujar a los cuatro años.

La educación en su infancia y adolescencia se desarrolló en Montevideo.

A los diez años, en 1923, realizó un retrato de la famosa bailarina rusa Anna Pavlova durante su visita a Montevideo, un hecho ampliamente documentado en fuentes biográficas y periodísticas uruguayas.

Este dibujo no solo evidenció su precocidad, sino que fue publicado en la revista Mundo Uruguayo, que en 1924 lo elogió por su habilidad para capturar el movimiento a tan solo diez años.

En 1928, “Mundo Uruguayo” se expresa así de los dibujos del joven artista: “se aprecia la frescura del dibujo, la intensa vida que los anima, su movilidad extraordinaria y la fuerza emotiva que anima a su autor que percibe y retiene con una fidelidad única lo que hiere sus retinas…”.

En el año 1927, los 14 años, realizó su primera exposición en «Amigos del Arte», en Montevideo, y pocos meses después expuso en Buenos Aires.

Desde entonces, su estilo dinámico y fresco se destacó en ilustraciones de ballet, fútbol, turf y escenas gauchescas para diarios y revistas, consolidando su legado como artista autodidacta influido por su familia.

Este episodio es significativo porque refleja dos aspectos importantes de su personalidad artística:

La precocidad de su talento.

Su capacidad de observación del movimiento.

El movimiento sería, de hecho, uno de los elementos fundamentales de su obra futura.

Durante su infancia y adolescencia desarrolló su habilidad dibujando escenas de la vida cotidiana. Entre sus temas preferidos se encontraban: escenas de ballet, partidos de fútbol, carreras de caballos, escenas rurales.

Su capacidad para captar el movimiento y la dinámica de las figuras ya era notable desde muy joven. Revistas de la época destacaron su talento cuando apenas tenía diez años, señalando la fuerza expresiva y la vitalidad de sus dibujos.

Enrique Castells Capurro fue en gran medida autodidacta. No siguió una formación académica formal prolongada en escuelas de arte, a diferencia de muchos contemporáneos.

Su aprendizaje se basó en la observación directa. Desde niño captaba escenas cotidianas como bailes, fútbol y paisajes gauchescos en Montevideo y Punta del Este, perfeccionando su trazo dinámico mediante el estudio de la naturaleza y el movimiento real.

La práctica constante fue clave en su evolución. Dibujaba e ilustraba diariamente acumulando miles de acuarelas y óleos que refinaron su estilo fresco y espontáneo sin rigidez académica.

La influencia de su tío Carlos Castells resultó fundamental. Miembro de la familia de artistas catalanes en Uruguay, Carlos le transmitió técnicas pictóricas y el amor por temas tradicionales, inspirando su inclinación por lo gaucho.

El contacto con el ambiente cultural y editorial lo consolidó. Colaboró con editores, artistas y el milieu montevideano de los años 20-50, recibiendo retroalimentación práctica y exponiendo tempranamente, lo que aceleró su madurez artística.

Este tipo de formación autodidacta fue relativamente común entre artistas nativistas, quienes preferían aprender directamente del contacto con la naturaleza y la vida rural.

Enrique Castells Capurro desarrolló una técnica sólida en diversos medios. Dominó la acuarela, tinta, óleo, aguada y hasta escultura en bronce, destacando en cada uno por su trazo dinámico y espontáneo.

Durante su juventud comenzó a trabajar como ilustrador en diarios y revistas.

Colaboró con medios gráficos uruguayos y argentinos, destacando por su capacidad para capturar movimiento en temas variados.

En una época en la que la fotografía aún no era tan común o de buena calidad, los ilustradores tenían un papel fundamental en la prensa.

También ilustró diarios como El Día. Antes de la era de la fotografía de calidad, sus trazos rápidos cubrieron turf, polo y escenas camperas, consolidando su estilo dinámico en la prensa montevideana de los años 20-50.

La revista Mundo Uruguayo fue su principal escaparate temprano. En 1924 y 1928, la revista elogió su frescura, movilidad y fidelidad en dibujos de ballet, fútbol y gauchos.

Se destacaba por la precisión y líneas rápidas en temas de ballet, turf y fútbol desde su juventud.

En acuarela capturó escenas gauchescas vibrantes. Su uso ligero del color y pinceladas sueltas transmitían movimiento en paisajes y jinetes, logrando obras frescas que se exponen en museos uruguayos.

En óleo exploró formatos mayores. Sus pinturas más monumentales, como murales en Punta del Este, revelan profundidad volumétrica y atmósferas intensas típicas del gaucho.

Desde 1957 se especializó en la pintura al fresco, técnica que utilizó en diversos murales.

Además de sus pinturas y acuarelas, Castells Capurro realizó importantes murales para instituciones públicas en Uruguay.

Entre los lugares donde se encuentran obras suyas se incluyen:

la Administración de Ferrocarriles del Estado

la Biblioteca Nacional

el Fuerte de San Miguel

La Comercial del Este - Mural representando la diligencia realizado por Enrique Castells Capurro y existente en la plaza principal de la ciudad de Maldonado.


En el año 1957 Castells Capurro realizó una magnífica obra pictórica para la estación de servicio SADAR, ubicada en la parada 1 y la rambla Pte. Williman (donde luego la empresa constructora SAFEMA construyó los edificios Malecón). Dicho mural se encontraba en el interior del edificio de la automotora.

En 1976 fue trasladado a la plaza San Fernando, por iniciativa de la entonces Junta de Vecinos y el Intendente interventor de turno. Al fresco se le colocó un marco de metal, logrando trasladar parte de la pared a su nueva ubicación en la Plaza, sobre la calle 25 de Mayo.

Durante casi 30 años el mural permaneció en dicho lugar, constituyéndose en un punto de atracción cultural del centro de la ciudad. La pintura está referida a la célebre diligencia del mayoral Etanislao Tassano, denominada "La Comercial del Este", que realizaba el viaje entre Montevideo y Maldonado a fines del Siglo XIX y principios del XX. Para esa época se podía llegar hasta Maldonado por mar en barco (existiendo frecuencias que hacían la carrera hasta La Paloma y recalaban en el Puerto de Maldonado), o por tierra, a caballo o en diligencia (el ferrocarril recién llegó a nuestra ciudad en 1910). Precisamente, en los últimos años, una de las últimas diligencias que efectuaba la travesía, desde la Estación La Sierra - hasta donde llegaba el tren - a Maldonado, era la diligencia de Tassano.

También pintó un mural en las instalaciones vinculadas a la aerolínea PLUNA

Estas obras contribuyeron a integrar el arte nativista dentro de espacios públicos, acercándolo a un público amplio.

 

La aguada y bronce ampliaron su repertorio. La aguada suavizó transiciones en paisajes.

Castells también incursionó en la escultura.

Esculturas como jinetes en bronce añadieron tridimensionalidad a su visión tradicional.

Durante varios años fue el encargado de realizar en bronce los premios otorgados por el Jockey Club de Montevideo en el prestigioso Gran Premio José Pedro Ramírez, la principal carrera hípica del Uruguay.

Esto demuestra nuevamente su estrecha relación con el mundo del caballo.

Castells Capurro también se destacó como ilustrador de libros. Muchas de estas publicaciones estaban vinculadas a la literatura gauchesca y al folclore rioplatense.

Extendió su labor a almanaques y libros. Participó en el Almanaque del Banco de Seguros del Estado, Alpargatas y ediciones de Martín Fierro, obras de  Hilario Ascasubi y Serafín J. García, popularizando su iconografía gauchesca.

 

Entre las obras que ilustró se encuentran:

 

Los Tacuruses, de Serafín J. García

 

Santos Vega, de Hilario Ascasubi

 

obras inspiradas en Martín Fierro

 

Uno de sus libros más conocidos fue:

La serie de “Gauchos, prendas y costumbres”  tuvo numerosas ediciones y contribuyó a difundir su iconografía del gaucho.

Esta versatilidad técnica amplió el alcance de su obra. Le permitió trabajar en ediciones populares, murales públicos y piezas coleccionables, consolidando su legado en cultura uruguaya.

Las ilustraciones de Castells se caracterizan por la precisión en el detalle de vestimenta y aperos, la fidelidad histórica y por su fuerte expresividad en las figuras.

Esta colaboración amplió su difusión masiva. Sus imágenes llegaron a porcelanas Limoges y premios del Jockey Club, integrando arte popular y editorial en la cultura uruguaya.

Esta experiencia fue clave para el desarrollo de su estilo. El trabajo en prensa exigía rapidez, precisión y capacidad narrativa visual.

El tema central de la obra de Castells Capurro fue el caballo. En torno a él construyó gran parte de su producción artística.

El caballo trascendía lo animal en la obra de Castells Capurro. Representaba un símbolo cultural profundamente arraigado en la identidad rioplatense, encarnando libertad, destreza y vínculo con la pampa infinita.

Aparecían gauchos montando a caballo con maestría. Sus acuarelas capturaban la silueta del jinete fusionado con el animal en galope, transmitiendo velocidad y armonía en paisajes abiertos.

Las escenas de doma resaltaban tensión y control. Mostraban potros indomables bajo la rienda del gaucho, con pinceladas dinámicas que sugerían polvo, esfuerzo y triunfo tradicional.

Arreos de ganado evocaban faena colectiva. Grupos de jinetes guiando vacas en movimiento transmitían el pulso laboral de la campaña, con énfasis en arreos y mugidos implícitos.

Carreras y polos añadían adrenalina competitiva. Capturó turf y jockeys en acción, fiel a su experiencia en hipódromos, con líneas que aceleraban el ritmo visual.

Escenas de descanso humanizaban el símbolo. Jinetes desmontados bajo ombúes, compartiendo mate, equilibraban la rudeza con ternura cotidiana del gaucho y su compañero equino.

El artista desarrolló una extraordinaria habilidad para representar el movimiento del caballo. Sus figuras ecuestres transmiten velocidad, energía y dinamismo.

Esta capacidad de capturar el movimiento fue considerada por muchos críticos como una de sus mayores virtudes.

Aunque su obra estaba profundamente arraigada en la cultura uruguaya, Castells Capurro alcanzó reconocimiento internacional.

Sus obras se encuentran en  colecciones privadas en diversos países, instituciones culturales, universidades, organismos internacionales.

En el año 1954 Enrique Castells Capurro participó en exposiciones colectivas internacionales. Ese año presentó 43 obras en la galería de arte del Barbizon-Plaza Hotel de Nueva York, coincidiendo con el estreno del documental Gauchos del Uruguay de Harry Foster.

La muestra neoyorquina destacó su temática gauchesca. Exhibió acuarelas y óleos con jinetes, domas y paisajes rioplatenses, consolidando su proyección global y el orgullo por llevar gauchos "echando un pial" al mundo.

Este hito amplió su carrera más allá de Uruguay. Precedió viajes a EE.UU. para murales en la ONU (1957) y la Universidad de Austin, integrando su arte costumbrista en circuitos internacionales junto a Buenos Aires, Boston, Texas y Londres.

También realizó trabajos especiales relacionados con la corte británica y con el mundo ecuestre europeo.

Durante gran parte de su vida adulta residió en Punta del Este, donde estableció su casa y taller.

Su residencia llevaba el nombre de “Ormonde”, en honor a un famoso caballo de carreras. Allí vivió y trabajó durante aproximadamente cuarenta y cinco años.

En este entorno continuó desarrollando su obra artística, inspirándose en el paisaje rural y en la cultura ecuestre.

Enrique Castells Capurro continuó trabajando prácticamente hasta el final de su vida.

Falleció el 3 de julio de 1987 en su residencia de Punta del Este.

Su muerte marcó el cierre de una trayectoria artística de más de seis décadas.

 

HOMENAJES

Enrique Castells Capurro ha recibido varios homenajes post mortem, especialmente en Maldonado y Punta del Este, donde residió sus últimos 40 años.

 

Exposición Permanente "Castells Capurro: su legado"

Inaugurada en agosto de 2023 en la Casa de la Cultura de Maldonado (salas Manolo Lima y Edgardo Ribeiro), organizada por su nieta Virginia Castells Capurro. Incluye óleos, acuarelas, objetos personales y documentos de su chalet "Ormonde"; abierta de lunes a viernes de 9 a 17 horas.

 

Aniversarios y Muestras conmemorativas

En 2023, Fundación BROU celebró su 110º aniversario con exposiciones de su acervo (unas 1300 obras nacionales). Muestras retrospectivas recientes en Eduardo Saldain y Museo San Fernando, destacando gauchos y caballos.

 

Presencia en Instituciones

Obras en el Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) y colecciones públicas; menciones en catálogos y videos como el de YouTube (2023) sobre su legado. Exposiciones internacionales póstumas en Nueva York y Texas mantienen su difusión global.

Enrique Castells Capurro fue un artista que supo transformar el paisaje cultural del Uruguay en imágenes poderosas y dinámicas. Su pasión por el caballo y el mundo del gaucho se tradujo en una obra extensa y profundamente representativa del espíritu rioplatense.

 

Autodidacta, trabajador incansable y observador privilegiado de la naturaleza y la tradición rural, Castells logró crear un estilo propio que aún hoy continúa siendo admirado.

 

Su obra no sólo tiene valor artístico, sino también histórico y cultural, pues constituye un testimonio visual de las tradiciones del campo uruguayo.

 

 

El cineasta norteamericano Harry Foster realizó una película en 1954  de la Metro Goldwyn Meyer en donde los gauchos de Castells Capurro cobran vida en  forma de dibujos animados.

 Ilustró almanaques como el famoso almanaque de la empresa Alpargatas durante años y el libro que publica el Banco de Seguros del Estado.

 

Hay dibujos de Castells Capurro en  porcelanas francesas como Limoges.

 

LEGADO

El arte de Castells supo reflejar ese imaginario colectivo, preservando visualmente tradiciones, personajes y escenas del campo uruguayo.

Su obra trascendió las fronteras nacionales y fue reproducida en libros, revistas, murales, esculturas, sellos postales y objetos de uso cotidiano. Gracias a ello, su iconografía del gaucho y del caballo se convirtió en parte del patrimonio cultural visual del Uruguay.

 

Estilo artístico

El estilo de Castells Capurro se caracteriza por varios rasgos distintivos:

 

Dinamismo

Sus obras transmiten movimiento y energía, especialmente en las escenas ecuestres.

 

Observación directa

El artista estudiaba con atención los gestos, posturas y movimientos de caballos y jinetes.

 

Fidelidad cultural

Sus pinturas reflejan con precisión la cultura gauchesca.

 

Uso magistral de la acuarela

Fue considerado uno de los mejores acuarelistas uruguayos de su época.

 

Legado cultural

 

La obra de Enrique Castells Capurro constituye una parte importante del patrimonio artístico uruguayo.

 

Su legado se manifiesta en:

museos

colecciones privadas

libros ilustrados

murales

esculturas

Además, su iconografía del gaucho contribuyó a consolidar una imagen visual de la identidad rural uruguaya.

FUENTES


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