Blog de Arinda

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sábado, 28 de marzo de 2026

28 DE MARZO DE 1924 NACÍA BYRD BAYLOR

 

Historias que nacen del silencio: Byrd Baylor



Byrd Baylor nació el 28 de marzo de 1924 en San Antonio, Texas, EE.UU.

Su primer nombre, Byrd, proviene del apellido de soltera de su madre.

Fue una destacada escritora estadounidense, conocida principalmente por sus libros infantiles inspirados en la naturaleza y el desierto del suroeste de Estados Unidos.

Sobre los padres de Byrd Baylor hay muy poca información pública y detallada.

Su padre, George Baylor, trabajaba en plataformas petrolíferas en Texas. Mientras estuvo en Tucson, buscó oro en Sonora y trabajó como supervisor de construcción para el departamento de carreteras del estado.

Su tío tatarabuelo por parte paterna, Robert Emmett Bledsoe Baylor, fue cofundador de la Universidad de Baylor. Un bisabuelo, John R. Baylor, fue un oficial confederado en la década de 1860, cuando se proclamó el primer gobernador del territorio de Arizona.

Emparentada también al Almirante Richard E. Byrd.

Baylor pasó su primera infancia viviendo dentro y fuera de San Antonio y otras partes de Texas, antes de mudarse a Tucson a los 5 o 6 años.

Byrd expresó su ambición de ser escritora desde la infancia.

Escribió escribió un diario de la infancia, donde declaró  ‘Voy a ser escritora o presidenta.’’

Byrd Baylor asistió durante varios años a la University of Arizona, ubicada en Tucson, pero finalmente no completó una carrera universitaria.

Su paso por la universidad no terminó con un título, pero sí contribuyó a formar la base de su estilo: una escritura simple, reflexiva y profundamente conectada con el desierto.

Aunque no se graduó, ese periodo fue importante porque le permitió explorar intereses intelectuales y creativos.

Además estuvo en contacto con el entorno cultural y natural del suroeste estadounidense, que luego influiría mucho en su obra.

Ella vivió en una región desértica que se convirtió en el escenario central de muchos de sus libros.

Tucson y sus alrededores tienen un paisaje desértico muy característico que despertó su sensibilidad hacia la naturaleza y la llevó a desarrollar una mirada contemplativa, que más tarde transmitió en sus historias.

El hecho de no graduarse no le impidió convertirse en escritora.

 De hecho su formación fue más autodidacta y vivencial que académica.

Encontró su voz literaria a través de la observación directa del mundo natural, más que en aulas formales.

El camino de Byrd Baylor hacia la escritura no fue rápido ni tradicional. No salió de la universidad con un plan claro para ser autora; más bien, su vocación nació de la experiencia directa con la naturaleza.

Byrd Baylor empezó a escribir no como una carrera planificada, sino como una necesidad personal de expresar lo que veía y sentía en la naturaleza. Esa autenticidad fue justamente lo que hizo que sus primeros libros destacaran y encontraran un lugar en la literatura infantil.

Después de dejar la University of Arizona, Baylor pasó mucho tiempo viviendo en zonas desérticas del suroeste de Estados Unidos. Allí:

Caminaba, observaba y reflexionaba en soledad.

Desarrolló una forma muy personal de ver el mundo, enfocada en los pequeños detalles: piedras, animales, silencio, estaciones.

Empezó a escribir como una manera de capturar esas experiencias.

Al principio, sus textos no eran necesariamente “libros”:

Escribía notas, pensamientos y pequeñas historias.

Su estilo se fue volviendo simple, poético y meditativo, muy distinto al de otros autores infantiles de la época.

No buscaba solo entretener, sino invitar a observar y sentir.

 Byrd Baylor se casó dos veces en su vida. Su primer matrimonio fue con un joven oficial naval durante su época universitaria, alrededor de mediados de la década de 1940, lo que la llevó a mudarse a San Francisco; este matrimonio terminó poco después.

Entre 1951 y 1955, Byrd Baylor trabajó como reportera y escritora artística en el periódico Tucson Daily Citizen, en la ciudad de Tucson. Esta etapa fue clave en su formación, tanto profesional como creativa.



En esos años, Tucson no era solo una ciudad del desierto, se estaba convirtiendo en un punto de encuentro cultural.

Atraía a pintores, músicos, escritores y otros artistas de todo Estados Unidos.

Muchos llegaban buscando los inviernos suaves y un estilo de vida más tranquilo y accesible.

Este ambiente bohemio y creativo influyó directamente en Baylor ya que estaba en contacto constante con personas dedicadas al arte.

Observaba distintas formas de expresión artística, no solo la escritura.

En el Tucson Daily Citizen, Baylor cubría eventos culturales y artísticos.

Escribía sobre exposiciones, artistas locales y movimientos creativos.

Narraba cómo el desierto y el entorno influían en el arte de la región.

Este trabajo le permitió desarrollar su voz narrativa, aprender a observar y describir con precisión, afinar su estilo, que más tarde sería simple, evocador y muy visual

El “relajado estilo de vida del desierto” no era solo un contexto, sino una experiencia diaria de ritmos más lentos, mayor conexión con el entorno natural que permitía espacio para la contemplación.



Todo esto se reflejaría luego en sus libros, donde el silencio, la paciencia y la observación son centrales y la naturaleza no es fondo, sino protagonista

Su etapa en el periódico no solo fue un trabajo: fue una escuela práctica de escritura y observación. Allí, Byrd Baylor aprendió a contar historias reales sobre el arte y la vida en el desierto, sentando las bases del estilo único que la haría destacar como autora.



Posteriormente, se casó por segunda vez en la década de 1960, adoptando temporalmente el nombre Byrd Baylor Schweitzer (evidente en publicaciones como Amigo de 1963); este también finalizó, tras lo cual volvió a usar solo "Byrd Baylor".

Con el tiempo, comenzó a enviar sus escritos a editoriales.

Sus primeras publicaciones fueron libros infantiles con un enfoque poco común: más reflexivos que narrativos.



Llamaron la atención porque trataban temas como el silencio, la paciencia y la conexión con la naturaleza.

Escribió libros que animaban a los niños a pensar, observar y conectarse con el entorno.



En el año 1963, el libro Amigo publicado por The Macmillan Company, fue ilustrado por Garth Williams.

Este libro sobre un niño y su burro en el desierto del suroeste marca el comienzo de su fructífera dupla, que continuó con otros títulos.

En el año 1965 publicó Una pequeña cuenta azul ilustrado por Simón Shimin.

En el año 1969 publicó Antes de que vinieras por aquí ilustrado por Tom Bahti.

En el año 1972 publicó Coyote Llora con dibujos de Simón Shimin.

También en el año 1972 publicó Cuando la arcilla canta ilustrado por Tom Bahti.

En el año 1973 publicó A veces bailo montañas con fotografías de Bill Sears y dibujos de Ken Longtemps.

Uno de los factores clave fue su colaboración con ilustradores, especialmente Peter Parnall.



La colaboración de larga data de Baylor con el ilustrador Peter Parnall comenzó en el año 1974 al publicar Todo el mundo necesita una roca.

Sus ilustraciones complementaban perfectamente el tono tranquilo y contemplativo de los textos.

Juntos lograron crear libros que eran casi experiencias visuales y emocionales, no solo historias.

En una época donde muchos libros infantiles eran más dinámicos o moralizantes, Baylor apostó por la calma y la introspección.

Las ilustraciones en pluma y tinta de Parnall combinan perfectamente con el escaso texto en verso libre de Baylor, y su típica elección de marrones, rojos, naranjas y amarillos atrae el desierto hacia la página. Baylor y Parnall colaboraron en diez de los libros más conocidos. y a veces es difícil separar la voz de Baylor de las ilustraciones de Parnall porque ambas se complementan muy claramente.

En el año 1975 publicó El desierto es suyo ilustrado por Peter Parnall, (Honor de Caldecott).

Cada año, la American Library Association otorga la Medalla Caldecott al mejor libro infantil ilustrado en Estados Unidos.

Además del ganador, selecciona algunos libros destacados que reciben el título de “Honor”.

Esos libros no ganan el primer lugar, pero son considerados de altísima calidad.

En el año 1976 publicó Halcón, soy tu hermano ilustrado por Peter Parnall, (se le otorgó el Honor de Caldecott).

Además de sus libros ilustrados, Baylor también ha escrito dos antologías de relatos de historias de nativos americanos.

En el año 1976 escribió Y sigue siendo así .



En el año 1977 publicó Sí es mejor que no -Yes Is Better Than No, de Byrd Baylor, fue ilustrado por Bethany Barton.

 “Sí es mejor que no” hoy en día se considera un clásico del suroeste.

Hablaba de una mujer O'odham —la tribu entonces era conocida como Papagos— que ganó una piscina en una lotería pero cuya familia no sabía qué hacer con ella porque la familia carecía de agua corriente. Finalmente, la piscina fue cubierta con una lona y convertida en vivienda.

 “Se trata de un grupo de Tohono O'Odham que se mudan a Tucson y tienen que lidiar con anglosajones con una mentalidad totalmente diferente.

Aprenden que es mejor decir sí que no”, dijo Bruce Dinges, ex director de publicaciones de la Sociedad Histórica de Arizona que supervisó la creación de la lista de los 100 libros del centenario de Arizona.

En su lanzamiento, la novela recibió críticas mixtas del Star, que la elogió como esclarecedora para aquellos que no saben nada sobre un pueblo que en ese momento vivía cerca del centro de Tucson. Pero también llamó al libro “simple, demasiado simple” y dijo que algunos personajes eran “un poco demasiado fáciles”

En el año 1978 publicó La forma de empezar un día ilustrado por Peter Parnall (recibió el Honor de Caldecott)

En el año 1978 también publicó La otra forma de escuchar ilustrado por Peter Parnall.



En el año 1979 publicó Tu propio mejor lugar secreto ilustrado por Peter Parnall.

En el año 1980 publicó Si eres un cazador de fósiles ilustrado por Peter Parnall.




En el año 1981 publicó Voces del desierto ilustrado por Peter Parnall.

En 1981, Byrd Baylor publicó el libro originalmente con el título “Un Dios en cada cima de montaña”- "One God at Each Mountain Top" (en inglés), enfocado en la espiritualidad de las montañas nativas americanas.

En el año 1986 publicó Estoy a cargo de las celebraciones ilustrado por Peter Parnall.

Se realizaron varias adaptaciones cinematográficas de los libros de Baylor: La forma de empezar un día, La otra forma de escuchar, y Halcón, soy tu hermano. Filmado en 1988, La forma de empezar un día cuenta con narración de Will Rogers, Jr. y animación de las ilustraciones de Parnall por Will Thompson. 

Este video de doce minutos es en gran medida un producto de su época con música de sintetizador quejumbrosa, pero es divertido ver las obras de arte de Parnall en movimiento y escuchar la peculiar lectura de Rogers del texto de Baylor.

En el año 1994 publicó La mesa donde se sientan los ricos ilustrado por Peter Parnall.

En el año 1997, se reeditó o republicó bajo el título "La manera de hacer montañas perfectas" (traducción al español de "The Way to Make Perfect Mountains").

Ambas son colecciones de historias del suroeste, contadas nuevamente en verso libre de Baylor.

A diferencia de sus historias originales, estas colecciones ofrecen más texto, lo que las convierte en lecturas mucho más largas que otras obras de Baylor.



A partir de los años 80, Baylor vivió fuera de la red en una casa de adobe que sus amigos le ayudaron a construir en más de 35 acres de terreno en Arivaca, al suroeste de Tucson. Hizo toda su escritura —que incluía ensayos y otros trabajos más allá de sus dos docenas de libros infantiles— en máquinas de escribir manuales, en un antiguo gallinero reconvertido.

A principios de los 2000, Baylor inició otro esfuerzo humanitario uniéndose a un grupo llamado No More Deaths, proporcionando comida y agua a migrantes indocumentados procedentes de México.



Permitió que la organización creara el Campamento Byrd en su propiedad y, según el Arizona Daily Star, el campamento lleva funcionando 16 años. Seguirá ofreciendo apoyo mientras el grupo cuente con permiso del nieto de Baylor, Jesse Stanley, con quien vivía en Tucson desde la década de 2010.

2009 en su casa

Murió en junio de 2021 a la edad de 97 años, en Arizona, en la casa de Tucson.

 Su nieto Jesse Stanley, describió su muerte como “vejez” Ella era una sobreviviente de cáncer de estómago de unos 80 años, que abandonó la quimioterapia a mitad de los tratamientos porque “sentía que la quimioterapia la iba a matar más que el cáncer”, dijo Stanley.

A Baylor le sobreviven un hijo, Dennis Stanley, de Redondo Beach, California, otros dos nietos además de Jesse Stanley y numerosos bisnietos. Baylor se casó y se divorció dos veces.

HOMENAJES

Con la ayuda de Skye Siegel del condado Pima, el muralista Joe Pagac creó una obra de arte para honrar a Byrd Baylor en lo que habría sido su cumpleaños número 100.



 

FUENTES

https://www.byrdbaylor.org/

https://en.wikipedia.org/wiki/Byrd_Baylor

https://poetry.arizona.edu/blog/celebrating-desert-byrd-baylor-retrospective

 https://poetry.arizona.edu/blog/celebrating-desert-byrd-baylor-retrospective

https://www.publishersweekly.com/pw/by-topic/childrens/childrens-industry-news/article/86798-obituary-byrd-baylor.html

https://tucson.com/news/local/article_3f6683a0-d2c6-11eb-bdda-03e27dcace21.html

 

 

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