Nacimiento
Jean-Baptiste Oudry fue un
destacado pintor, grabador y diseñador de tapices del Rococó francés, conocido
por sus obras de animales y escenas de caza.
Su padre, Jacques Oudry era un
pintor y marchante de arte en París. Además, fue director de la Académie de
Saint-Luc, una escuela de arte a la que asistió Jean-Baptiste desde joven.
Su madre, Nicole Papillón era la
esposa de Jacques Oudry y pariente del grabador Jean-Baptiste-Michel Papillon.
No hay mucha información adicional disponible sobre ella en las fuentes
consultadas.
Desde su infancia temprana
Jean-Baptiste, estuvio expuesto al arte y a las técnicas de pintura, dada la
profesión de su padre y su posterior formación artística.
Así era París
París entre 1686 y 1696 era una
ciudad vibrante con una rica vida cultural y artística, pero también enfrentaba
desafíos sociales y económicos.
La influencia del Rey Luis XIV y
la corte real en Versalles se sentía en la ciudad, aunque la vida cotidiana
seguía siendo desafiante para muchos de sus habitantes.
El Luis XIV, conocido como el
"Rey Sol", ejercía un control significativo sobre la cultura y el
arte en Francia. Su reinado se caracterizó por un florecimiento del arte y la
arquitectura, con la construcción de grandes monumentos como el Palacio de
Versalles, aunque este se encontraba fuera de París.
Figuras como Jean de La Bruyère, quien murió en 1696, eran prominentes en la escena literaria. Su obra "Les Caractères" es un ejemplo de la sátira y la crítica social de la época.
Aunque la corte real se había
trasladado a Versalles en 1682, París seguía siendo un centro importante de
poder y cultura. La nobleza y la aristocracia mantenían residencias en la
ciudad y participaban activamente en la vida social y política.
París era un centro comercial y
financiero, con un mercado floreciente y una creciente clase media. Sin
embargo, también había pobreza y desigualdad social.
París comenzaba a transformarse
con la construcción de nuevos edificios y espacios públicos, aunque el ritmo de
cambio era más lento que en el siglo siguiente.
La ciudad enfrentaba problemas de
salud pública, con epidemias y falta de higiene. La medicina era rudimentaria,
y las enfermedades como la peste seguían siendo una amenaza.
El transporte en París se
realizaba principalmente a pie o en carruajes. Las comunicaciones eran
limitadas, dependiendo de mensajeros y el correo real.
Formación
Antes de asistir a la Académie de
Saint-Luc, Oudry aprendió los fundamentos del arte en su hogar.
Además en el año 1704, asistió a clases
con Michel Serre siendo uno de sus instructores o mentores artísticos
tempranos.
En aquella época, era común que
los artistas tuvieran talleres donde entrenaban a aprendices y discípulos.
Michel Serre fue un pintor
francés de origen catalán, conocido por sus obras barrocas, especialmente en
temas religiosos y relacionados con la Gran Peste de Marsella.
Oudry asiste a la Académie de
Saint-Luc donde su padre era director de esta escuela.
Egresó de la Académie de
Saint-Luc en 1708, graduándose el 21 de mayo a los 22 años de edad, junto con
sus dos hermanos mayores.
Entre los años 1707 y 1712,
Jean-Baptiste Oudry además se convirtió en discípulo de Nicolas de Largillière,
uno de los retratistas más destacados de la época.
Nicolas de Largillière fue miembro de la
guilde de Saint-Luc en Anvers, donde se convirtió en maestro en 1674.
Además fue un destacado profesor
y miembro de la Académie Royale de Peinture et de Sculpture en París.
El período en que Oudry estudia
con Largillière fue crucial en su formación artística, ya que inicialmente se
enfocó en la pintura de retratos bajo su guía.
Largillière era conocido por sus
retratos cargados de vitalidad y sensibilidad, que capturaban la esencia de sus
sujetos con gran precisión y detalle.
Su estilo se inspiraba en los
maestros flamencos y holandeses, como Peter Paul Rubens y Anthony van Dyck.
La formación con Largillière
permitió a Oudry desarrollar habilidades en el uso del color y la composición,
características que más tarde se reflejarían en su obra. Aunque Oudry se hizo
famoso por sus pinturas de animales y escenas de caza, su entrenamiento inicial
en retratos le proporcionó una base sólida en la representación de la vida y el
movimiento.
Durante este período, Oudry se
centró en perfeccionar su técnica para capturar la psicología y la
individualidad de los sujetos, algo que Largillière dominaba.
La relación con Largillière
también le permitió a Oudry establecer conexiones importantes en la sociedad
parisina, lo que más tarde facilitó su acceso a comisiones y encargos de la
corte real.
Después de su formación con
Largillière, Oudry comenzó a desviarse hacia la pintura de animales y escenas
de caza, género en el que se hizo famoso. Su habilidad para capturar la vida
animal y su movimiento se convirtió en una de sus características más
destacadas.
Casamiento
En 1709, Jean-Baptiste Oudry se
casó con Marie-Marguerite Froissé, hija de un fabricante de espejos.
Ambos se habían conocido porque ella
fue alumna de Jean-Baptiste Oudry, a quien le daba lecciones de pintura antes de
casarse con él.
Este matrimonio no solo fue un
evento personal importante para Oudry, sino que también tuvo un impacto en su
vida artística. Marie-Marguerite, quien nació en 1688, no solo fue su esposa,
sino también su alumna, ya que Oudry continuó dándole lecciones de pintura.
La pareja tuvo trece hijos,
aunque solo cinco sobrevivieron . Dos de sus hijos varones, incluyendo a
Jacques-Charles Oudry, también se dedicaron al arte.
Carrera Temprana
En el año 1714, Jean-Baptiste
Oudry se convirtió en profesor asistente en la Académie de Saint-Luc, una
institución en la que había estudiado bajo la dirección de su padre, Jacques
Oudry.
Este nombramiento fue muy importante
en su carrera ya que consolidó su posición como artista, y también le permitió
influir en la formación de futuras generaciones de artistas.
Bodegón - 1715
Still Life (pair) pintada en
el año 1715) - Esta obra es un ejemplo de su habilidad en la pintura de
bodegones se encuentra en la colección de la Fundación Banco Santander.
Es una obra temprana de Oudry
que combina elementos de la naturaleza muerta con escenas de caza y jardines
ornamentales, reflejando su habilidad para crear composiciones complejas y su
conexión con la cultura cortesana de la época.
En el primer plano, se
encuentran aves muertas y perros echados, junto con armas y pertrechos de caza,
lo que sugiere un tema relacionado con la caza.
Aunque el tema principal es la
caza, el lienzo también incluye elementos de un jardín, como flores en grandes
jarrones y monumentos escultóricos alusivos a fuentes. En él hay varios ángeles
a la izquierda y un sátiro echado en el lado opuesto, mientras que en el otro,
se encuentra una figura que probablemente sea una ninfa en el centro de una
elevación.
En la distancia, se ven
estructuras que sirven como fondo del jardín, creando una sensación de
profundidad y espacio.
Los objetos están pintados con
realismo, pero la composición general tiene un toque de ornamentación y
fantasía, típico del estilo rococó. La inclusión de elementos como las flores y
las esculturas en un entorno de caza crea una atmósfera lujosa y cortesana.
El retrato "Lady Mary Josephine Drummond, condesa de Castelblanco" de Jean-Baptiste Oudry, pintado hacia 1716, es una obra maestra del arte rococó francés.
Es un retrato que combina la
elegancia aristocrática con un toque de fantasía y simbolismo, reflejando la
habilidad de Oudry para capturar la esencia de sus sujetos en un estilo rococó
refinado.
El retrato representa a Lady Mary Josephine Drummond, hija del conde de Melfort, un noble escocés que se convirtió en duque de Melfort y par de Francia. Lady Mary se casó con José de Rozas, conde de Castelblanco, en 1710 y falleció en 1713 sin descendencia.
La condesa está vestida con un
elegante traje de brocado, característico de la moda de la época, con una
amplia falda y mangas abultadas.
Lleva un manto flotante y un
gran escote. Su cabello está adornado con flores, y en el pecho también lleva
flores.
Con una mano sostiene
suavemente un bastón de pastora, mientras que con la otra acaricia a un pequeño
perro.
En la parte inferior izquierda
del cuadro, se encuentra un escudo de armas que pertenece al primer duque de
Melfort.
El escudo está cuartelado con
las armas de los Drummond y las reales de Escocia, rodeado por la liga de la
orden de la Jarretera y coronado con una corona ducal.
Sobre el escudo, hay un yelmo
y otra corona ducal, que hace referencia a su ducado francés concedido por Luis
XIV. Debajo del escudo, figura el lema familiar "Ab uno ab omnes".
El estilo del retrato refleja
la influencia de Nicolás de Largillière, bajo cuya tutela Oudry aprendió a
desarrollar un rico cromatismo y una delicada resolución cromática. El retrato
participa del estilo ampuloso y elegante que demandaba la aristocracia de la
época.
La escena está ambientada en
un exuberante jardín, lo que añade un toque de fantasía y elegancia al retrato.
El uso del bastón de pastora y el perro sugiere una conexión con la naturaleza
y la inocencia, mientras que el escudo de armas y las flores en el cabello
subrayan su estatus social y su belleza.
Se cree que este retrato fue
pintado póstumamente, alrededor de 1716, para servir de pareja al retrato de su
esposo, José de Rozas, conde de Castelblanco. Esto sugiere que el retrato tenía
un propósito conmemorativo y simbólico, honrando su memoria y su posición
social.
El 1 de julio de 1717,
Jean-Baptiste Oudry fue nombrado profesor en la Académie de Saint-Luc.
Este nombramiento marcó un punto
importante en su carrera académica y artística, ya que consolidó su posición
como educador y artista respetado en la comunidad artística parisina.
La Académie de Saint-Luc tenía un significado
especial para Oudry, ya que su padre, Jacques Oudry, había sido director de la
institución. Este vínculo familiar probablemente facilitó su ascenso a un cargo
docente.
La pintura "Adoración de
los Magos" de Jean-Baptiste Oudry, creada en 1717, es una obra religiosa
que representa el momento bíblico en el que los Reyes Magos visitan al Niño
Jesús.
Oudry era conocido por su
habilidad en la representación de colores y texturas, lo que sugiere que esta
obra podría tener un uso expresivo del color y una composición bien
equilibrada.
La escena incluye a los tres
Reyes Magos, la Virgen María y el Niño Jesús, rodeados de ángeles y otros
elementos simbólicos típicos de este tema religioso.
Aunque Oudry se hizo famoso
por sus pinturas de animales y escenas de caza, sus obras religiosas, como
esta, muestran su versatilidad y capacidad para abordar diferentes géneros
artísticos.
Aunque se menciona que una
obra similar se encuentra en la Iglesia de Saint-Martin-des-Champs, no está
claro si se trata de la misma pintura de Oudry o si hay varias versiones de
este tema realizadas por él.
En 1718, Jean-Baptiste Oudry
pintó una obra conocida como Le Petit Pont, después del incendio de 1718
(también referida como "El Petit-Pont, tras el incendio de 1718).
Esta pintura representa las
secuelas de un incendio que devastó el puente Petit-Pont en París ese año. La
escena es caótica, con humo elevándose desde los restos del puente, reflejando
el impacto del desastre en la ciudad.
En año 1719, Oudry creó una obra titulada
"Abundance" (Abundancia), aunque no hay detalles específicos sobre
esta pintura en las fuentes consultadas. Sin embargo, es probable que esta obra
refleje su estilo rococó y su habilidad para representar temas alegóricos o
simbólicos.
También en el año 1719, Jean-Baptiste Oudry fue aceptado como
miembro de la prestigiosa Académie Royale de Peinture et de Sculpture, una
institución que era el epicentro del arte francés en ese momento.
Este reconocimiento marcó un
punto crucial en su carrera, ya que no solo le otorgó un estatus elevado en la
comunidad artística, sino que también le abrió nuevas oportunidades para su
desarrollo profesional.
La Académie Royale era la
institución más influyente en el undo del arte francés, y ser aceptado como
miembro era un honor que reflejaba la habilidad y el talento del artista. Oudry
ya había demostrado su capacidad en la pintura de retratos, bodegones y temas
religiosos, lo que probablemente contribuyó a su admisión.
La membresía en la Académie
Royale le permitió a Oudry participar en exposiciones y eventos importantes,
aunque en ese momento la academia no realizaba exposiciones regulares.
Sin embargo, su membresía le
facilitó el acceso a encargos y reconocimientos que más tarde lo llevaron a ser
nombrado profesor en 1743.
Aunque Oudry había comenzado su
carrera enfocándose en retratos y temas religiosos, su membresía en la Académie
Royale coincidió con un cambio hacia la pintura de animales y escenas de caza,
género en el que se hizo famoso.
Sus obras posteriores, como las
series de "Los Cuatro Elementos" y las escenas de caza para la corte
real, reflejan este enfoque.
Los cuatro continentes: Asia, 1722
Un ciervo perseguido
por perros, 1725
La obra "Ciervo perseguido por los perros" de Jean-Baptiste Oudry es una representación visualmente impactante que captura la intensidad de la persecución de un ciervo por una jauría de perros.
Oudry logra transmitir el dramatismo y la acción de la escena a través de la representación dinámica del ciervo en fuga y los perros en persecución, creando una sensación de movimiento y tensión en la composición.
Los perros representados en la obra muestran una expresividad notable, reflejando la ferocidad y determinación de los animales en su intento de cazar al ciervo, lo que añade un elemento emocional a la pintura.
Oudry demuestra su habilidad para representar con precisión los detalles anatómicos de los animales, desde las posturas enérgicas de los perros hasta la elegancia y gracia del ciervo en su intento de escapar, lo que contribuye a la autenticidad de la escena.
Le Cheval fondu de la
serie de Amusements Champêtres para la que Oudry proveyó dibujos, en los 1720s.
Durante este período, Oudry creó la serie "Les Amusements Champêtres" (Los Placeres del País), que se convirtió en una de las colecciones más destacadas de la fábrica.
Esta serie de tapices se centraba
en escenas rústicas y pastorales, reflejando el interés del siglo XVIII por la
vida en el campo y la naturaleza. Los diseños de Oudry para "Les
Amusements Champêtres" combinaban elementos de la pintura rococó con la
tradición de la tapicería francesa, creando un estilo ligero y elegante que se
adaptaba perfectamente al gusto de la época.
Aunque Oudry no se unió
oficialmente a la fábrica de Beauvais hasta 1726, su trabajo en la serie
"Les Amusements Champêtres" durante la década de 1720 muestra su
creciente interés en el diseño de tapices. Esta serie fue precursora de su
posterior éxito en Beauvais, donde se convirtió en un diseñador clave y
reorganizó la producción artística de la fábrica.
La fábrica de tapices de Beauvais
era una empresa privada que competía con los Gobelinos, que eran propiedad
real. Aunque Beauvais no producía tapices para la corte directamente, su
trabajo era muy apreciado por la nobleza y la burguesía emergente.
La experiencia de Oudry en Beauvais lo llevó a colaborar con otros artistas prominentes, como François Boucher, cuyos diseños también se tejieron en Beauvais. Esta colaboración refleja la importancia de la fábrica como centro de innovación artística durante el siglo XVIII.
De las cuatro partes
del mundo - África: Un comerciante europeo intercambiando con un jefe negro,
1724
En 1727, Jean-Baptiste Oudry
pintó dos obras para el Marqués de Beringhen, maestro hereditario de los
establos reales.
Esta comisión le permitió
establecer una conexión directa con la corte real y abrirse paso hacia encargos
más prestigiosos.
A través de su amigo Massé, un
pintor de retratos y miniaturista, Oudry fue presentado al Marqués de
Beringhen. Esta conexión fue crucial, ya que Beringhen era una figura
influyente en la corte real, responsable de los establos del rey.
Las dos pinturas que Oudry
realizó para el Marqués de Beringhen reflejaron su habilidad para capturar
escenas relacionadas con la caza y los animales, temas que eran de gran interés
para la nobleza de la época.
Después de estas obras, Oudry recibió más encargos importantes, incluyendo la pintura "Louis XV hunting a deer in the Forest of Saint-Germain" en 1730, que se encuentra actualmente en Toulouse.
La composición es típica del
estilo rococó, con un enfoque en la elegancia y el movimiento.
El rey está representado en un
momento de acción, rodeado por sus perros de caza y otros elementos que
reflejan la pasión real por la caza.
Oudry utilizó una paleta de
colores que refleja la luz del bosque, creando un ambiente natural y vibrante.
La obra destaca por su realismo y su capacidad para transmitir la emoción del
momento.
La pintura no solo es un
retrato del rey en una actividad que disfrutaba, sino que también simboliza su
poder y autoridad. La caza era un pasatiempo aristocrático, y representar al
rey en este contexto subrayaba su estatus y su conexión con la tradición real.
Gracias a su conexión con el Marqués de Beringhen y su trabajo para la corte, Oudry fue nombrado Pintor Ordinario de la Caza Real.
Esta obra fue fundamental para establecer su reputación como pintor de escenas de caza.
Pero además este título no solo le otorgó
prestigio, sino que también le proporcionó un taller en las Tullerías y un
apartamento en el Louvre.
Su posición en la corte le permitió recibir numerosos encargos de la familia real y otros miembros de la nobleza.
Oudry se convirtió en un artista favorito del rey Luis XV, quien era
apasionado de la caza y valoraba sus habilidades para capturar la emoción y la
energía de las escenas de caza.
En 1734, Jean-Baptiste Oudry fue encargado de revivir la fábrica de tapices de Beauvais, junto con su patrocinador financiero, Nicolas Besnier.
Este nombramiento fue importante en
la historia de la fábrica, ya que Oudry no solo era un artista destacado, sino
que también tenía experiencia en la dirección artística.
La fábrica de Beauvais había
pasado por un período de declive antes de la llegada de Oudry en 1726.
Sin embargo, en 1734, con la
partida de Noël-Antoine de Mérou, quien fue despedido por falsificar las
cuentas, Oudry tuvo la oportunidad de reorganizar completamente la producción
artística de la fábrica.
Besnier, como patrocinador
financiero, proporcionó el apoyo económico necesario para esta reestructuración.
Durante su dirección, Oudry introdujo nuevos diseños y técnicas que revitalizaron la producción de tapices en Beauvais. Algunos de sus diseños dieron fama a la compañía, como los de la serie de tapices "Country Amusements" (1730), "Moliere's Comedies" (1732) y "The Fables of La Fontaine" (1736).
Los diseños de la última serie se relacionaron con las 277 ilustraciones que Oudry hizo para una edición en cuatro volúmenes de las Fábulas. Sus otras ilustraciones del libro incluyeron ésas para las ediciones de Don Quijote y Le Comique romano.e.
Además, renovó la serie de "Metamorfosis", que
se convirtió en una de las más populares de la fábrica.
Oudry también colaboró con otros
artistas prominentes, como François Boucher, quien diseñó tapices para
Beauvais. Esta colaboración refleja la importancia de la fábrica como centro de
innovación artística durante el siglo XVIII.
Bajo la dirección de Oudry y el
apoyo financiero de Besnier, la fábrica de Beauvais experimentó un renacimiento
artístico y comercial. La calidad de los tapices mejoró significativamente, lo
que atrajo encargos importantes, incluyendo un contrato anual con la corona
francesa para suministrar tapices como regalos diplomáticos.
La asociación entre Oudry y Besnier duró hasta 1753, y durante este período, la fábrica de Beauvais se consolidó como una de las más importantes de Francia, después de los Gobelinos. El legado de Oudry en Beauvais incluye no solo sus diseños innovadores, sino también su capacidad para reorganizar y revitalizar la producción artística de la fábrica.
En 1736 fue nombrado inspector general de la fábrica de tapices de los Gobelinos, una de las fábricas de tapices más prestigiosas de Francia, y diseñó una serie de tapices (1736-49) que representaban las cazas de Luis XV .
Este nombramiento fue un reconocimiento a su habilidad artística y su experiencia previa en la fábrica de tapices de Beauvais, donde había sido director desde 1734.
El nombramiento de Oudry como
inspector de los Gobelinos reflejó su éxito en Beauvais, donde había
revitalizado la producción de tapices y creados diseños innovadores.
Su habilidad para combinar la
tradición con la innovación artística lo convirtió en un candidato ideal para
este cargo.
Durante su tiempo en los
Gobelinos, Oudry diseñó una serie de tapices que representaban las cacerías
reales de Luis XV.
Estos diseños se convirtieron en algunos de
los más famosos de la fábrica y fueron tejidos en tapices que decoraron
palacios reales como el Château de Compiègne.
Como inspector, Oudry tuvo un
impacto significativo en la producción artística de los Gobelinos. Sus diseños
no solo reflejaban su habilidad para capturar la vida silvestre y las escenas
de caza, sino que también introdujeron un nuevo nivel de realismo y detalle en
las tapicerías.
Oudry diseñó varias series de tapicería para los Gobelinos, incluyendo las "Chasses Royales" (Cacerías Reales), que se tejieron entre 1736 y 1749.
Estas tapicerías no solo eran
admiradas por su belleza, sino también por su capacidad para narrar historias y
capturar la esencia de la vida en la corte real.
Su posición en los Gobelinos
también le permitió colaborar con otros artistas prominentes y recibir
comisiones importantes.
Oudry se convirtió en un artista favorito de la corte real, y su trabajo fue apreciado por monarcas y nobles de toda Europa.
Este bodegón, que incluía platos,
jarrones y frutas, fue valorado en veinticinco pistoles, una cantidad
significativa para la época.
El Salón de París era una
plataforma importante para los artistas franceses, ya que permitía mostrar sus
obras al público y a los mecenas.
La reanudación del Salón en 1737 marcó un punto
de inflexión en la vida artística de París, proporcionando un espacio regular
para que los artistas expusieran sus trabajos.
El bodegón exhibido por Oudry en
1737 fue encargado por M. Hultz, un consejero de la Académie de Peinture. Oudry
inicialmente pidió diez pistoles por su trabajo, pero Hultz insistió en pagarle
veinticinco, lo que refleja el valor que se le daba a su arte.
Aunque no hay detalles
específicos sobre el estilo o la técnica utilizada en este bodegón, Oudry era
conocido por su habilidad para capturar la textura y el color de los objetos.
Sus bodegones, como otros de su época, probablemente reflejaron un enfoque
realista y detallado en la representación de los elementos.

En el año 1739 pintó la obra "Tres Perros y un Guacamayo en un Parque" de Jean-Baptiste Oudry es una composición que destaca por la representación detallada y animada de animales.
La
presencia de tres perros y un guacamayo en el parque crea una escena animada y
colorida, mostrando la habilidad de Oudry para capturar la diversidad y la
interacción entre diferentes especies animales.
Oudry se
destaca por su atención meticulosa a los detalles anatómicos y comportamentales
de los animales, lo que se refleja en la precisión con la que representa a los
perros y al guacamayo en la obra.
El uso del color en la pintura es
impresionante, con una paleta de tonos cálidos y ricos que aportan profundidad
y textura a la imagen. Los tonos verdes y marrones de la vegetación se combinan
con los tonos rojos y azules brillantes del guacamayo para crear una imagen
vibrante y atractiva.
La
ambientación en un parque añade profundidad a la composición, permitiendo que
los animales interactúen de manera natural y creíble dentro de su entorno.
La historia detrás de la pintura es fascinante, ya que fue encargada por el rey Luis XV de Francia como parte de su colección personal.
La pintura fue creada para decorar una de las
habitaciones del Palacio de Versalles, lo que la convierte en una obra de arte
importante y significativa en la historia del arte francés.
Después de esta exposición, Oudry continuó recibiendo encargos importantes, incluyendo otro bodegón para Luis XV, que se expuso en el Salón de 1743 y fue destinado al castillo de Choisy-le-Roi.
En el año 1743, Oudry fue nombrado profesor en la Académie Royale, lo que le permitió influir en la formación de futuras generaciones de artistas.
Su carrera docente fue una continuación natural de su membresía y su reconocimiento como artista destacado.
En la década de 1740, Jean-Baptiste Oudry continuó produciendo diseños para tapices, destacándose especialmente por su trabajo en la serie "Chasses Royales" (Cacerías Reales) para la manufactura de los Gobelinos. Esta serie de tapices fue una de las más famosas y admiradas de la fábrica durante el siglo XVIII.
La serie "Chasses Royales" se centraba en escenas de caza reales, reflejando la pasión del rey Luis XV por este deporte.
Oudry, como pintor oficial de las cacerías reales, estaba bien posicionado para capturar la emoción y el drama de estas escenas. Sus diseños combinaban la elegancia del estilo rococó con un realismo detallado, mostrando a los cazadores, los perros y los animales en acción.
La colaboración de Oudry con los Gobelinos no solo contribuyó al éxito de la fábrica, sino que también influyó en el desarrollo del arte de la tapicería en Francia.
Sus diseños para "Chasses Royales" se convirtieron en un modelo para futuras generaciones de artistas y tejedores.
Los tapices de la serie "Chasses Royales" fueron tejidos en los Gobelinos entre 1736 y 1749.
Estas obras maestras se exhibieron en palacios reales como el Château de Compiègne, donde decoraban las paredes de las salas de recepción y otros espacios públicos.
Naturaleza muerta con una liebre, un faisán y una perdiz roja-
La pintura "Naturaleza muerta con una liebre, un faisán y una perdiz roja" fue realizada en 1747.
En esta obra, Oudry presenta una composición cuidadosamente dispuesta de tres presas de caza: una liebre, un faisán y una perdiz roja. Estos animales están dispuestos sobre una superficie, pared y un estante, que sugieren el entorno de una cocina.
La disposición de los animales crea una sensación de equilibrio y armonía en la composición, sugieren profundidad y textura al fondo de la pintura.
La atención al detalle en esta obra es extraordinaria. Oudry demuestra un dominio impresionante de la anatomía y el pelaje de los animales, lo que se refleja en la forma en que retrata tanto la suavidad de la liebre como el plumaje vibrante del faisán y la perdiz roja. Cada pelo, pluma y detalle anatómico está representado con una precisión asombrosa, lo que contribuye a la sensación de realismo en la pintura.
La iluminación en la obra también es notable. Oudry utiliza hábilmente la luz y la sombra para resaltar los detalles de los animales y crear un sentido de profundidad en la composición. La luz parece filtrarse suavemente desde la parte superior izquierda de la pintura, iluminando las texturas y colores de los sujetos con delicadeza.
En términos de simbolismo, esta naturaleza muerta puede interpretarse como un recordatorio de la caza y la naturaleza efímera de la vida. La presencia de las presas de caza sugiere un momento congelado en el tiempo, capturando la belleza y la fragilidad de la vida animal.
La pintura "Cisne atacado
por un perro" es una obra notable del pintor francés Jean Baptiste Oudry,
quien se destacó por su habilidad para representar animales con un realismo
excepcional. Esta obra, realizada en 1748, es un ejemplo impresionante de su
maestría en la captura de la naturaleza y el movimiento.
En esta pintura, Oudry retrata un dramático encuentro entre un cisne y un perro. El cisne está en el centro del lienzo, con sus alas extendidas en un intento de defenderse del ataque del perro. La tensión del momento se refleja en las posturas de ambos animales: el cisne parece estar luchando por su vida, mientras que el perro está agresivo y decidido a capturar a su presa. Este enfrentamiento dinámico crea un sentido de movimiento y energía en la composición.
La obra exhibe un cuidadoso
manejo de la luz y las sombras, lo que añade profundidad y realismo a la composición,
resaltando la textura de las plumas del cisne y la furia del perro.
Oudry muestra su maestría al
representar con precisión los detalles anatómicos de los animales, desde las
plumas del cisne hasta la postura y expresión del perro, lo que contribuye a la
autenticidad de la escena.
Se revela
que la pintura ha sido alterada respecto a su formato original, con detalles
como la presencia de un jabalí muerto colgado de un árbol que fue recortado de
la composición actual. Esta información añade una capa adicional de interés y
complejidad a la obra.
Un Ratonero
Derribando una Liebre, o El Halcón y la Liebre, 1749
En 1750, Jean-Baptiste Oudry rechazó ofertas para trabajar en el extranjero, prefiriendo permanecer en Francia. Esta decisión refleja su compromiso con la cultura y la comunidad artística francesa, así como su deseo de continuar contribuyendo al florecimiento del arte rococó en su país natal.
Oudry recibió ofertas para trabajar tanto para el Zar de Rusia como para el Rey de Dinamarca. Sin embargo, su lealtad a Francia y su deseo de mantenerse cerca de los círculos artísticos y cortesanos que lo habían apoyado durante su carrera lo llevaron a rechazar estas propuestas.
En ese momento, Oudry ya había consolidado su posición como pintor oficial de las cacerías reales y había trabajado en importantes proyectos para la manufactura de los Gobelinos y la de Beauvais.
Su trabajo en estas instituciones le había proporcionado reconocimiento y estatus, lo que lo motivó a seguir contribuyendo al arte francés.
Su decisión de permanecer en Francia permitió que su legado artístico continuara influyendo en las generaciones futuras de artistas franceses.
Aunque Oudry perdió algunos de sus cargos cuando el intendente Fagon fue sucedido por De Trudaine, su reputación como artista y su conexión con la corte real permanecieron intactas. Su decisión de quedarse en Francia aseguró que continuara siendo un artista destacado en el país.
En 1750, Oudry continuó produciendo obras notables, como la pintura "Naturaleza muerta: una liebre muerta, una perdiz roja muerta y dos agachadizas muertas" (1750), que muestra su habilidad para capturar la textura y el color en sus bodegones.
"El pato blanco" es
una obra emblemática del pintor francés Jean Baptiste Oudry, quien se destacó
por su habilidad para representar animales con un realismo excepcional. Esta
pintura, realizada en 1753, es un ejemplo notable de su maestría en la captura de
la naturaleza y la vida animal.
Oudry logra representar de manera
magistral la interacción entre la luz y la sombra en la pintura, creando un
efecto realista y envolvente.
La obra exhibe una cuidadosa
selección y aplicación de colores que contribuyen a la armonía visual y la
profundidad de la composición.
El artista emplea la técnica
del "enganche", común en la pintura de tapices de la época, para
crear un efecto ilusorio que hace que los objetos parezcan tridimensionales y
reales.
La pintura muestra una atención
minuciosa a los detalles, desde las plumas del pato hasta los elementos del
entorno, lo que refleja la habilidad del artista para capturar la naturaleza
con precisión.
La obra fue robada en 1992 y aún no se ha recuperado.
La
caza de Luis XV. Tapiz
Los tapices de Oudry, al igual que sus pinturas, eran muy apreciados por su sutileza tonal y su vivo estudio de la naturaleza.

En el año 1755 sufrió dos ataques de apoplejía consecutivos. El segundo le dejó paralizado y falleció el 30 de abril de 1755, en Beauvais.
Fue enterrado en la iglesia de Saint Thomas de Beauvais, demolida en 1795.
Su epitafio en la iglesia se perdió con la demolición, pero más tarde fue encontrado y trasladado a la iglesia de Saint Etienne.
Marie-Marguerite, su esposa,
muere en 1780.
HOMENAJES
Aunque no hay homenajes
específicos dedicados exclusivamente a Jean-Baptiste Oudry que se mencionen en
las fuentes consultadas, su legado artístico y su contribución al arte rococó
francés han sido reconocidos de varias maneras:
Un lote de más de cien diseños
suyos fue reproducido en grabados para ilustrar una lujosa edición de las
Fábulas de La Fontaine.
No está claro si estos diseños
fueron pensados originalmente para este propósito o si fueron adaptados después
de su muerte.
Reproducciones y copias:
Sus obras, especialmente las
pinturas de animales y escenas de caza, han sido reproducidas en diferentes
formatos, como impresiones y posters, lo que ha contribuido a mantener su arte
vivo y accesible para el público moderno.
Estudios y exposiciones:
Su vida y obra han sido objeto de
estudio en exposiciones y catálogos, lo que ha permitido que su legado continúe
siendo relevante en la historia del arte.Exposiciones y
Catálogos:
Oudry ha sido incluido en varias
exposiciones y catálogos que celebran el arte del siglo XVIII. Por ejemplo, una
exposición en el Grand Palais de París en 1983 destacó su obra.
Colecciones Museísticas:
Sus obras se encuentran en museos
importantes como el Museo del Prado, que conserva dos de sus retratos, y otros
museos que albergan sus pinturas y diseños para tapices.
Sellos postales:
LEGADO
Jean-Baptiste Oudry, ha dejado un
legado duradero en el arte que perdura hasta hoy.
Oudry es famoso por sus detalladas y realistas
representaciones de animales, especialmente en escenas de caza.
Estas obras no solo capturan la
vida animal con precisión, sino que también reflejan la vida política y social
de la corte francesa de su época.
Su trabajo influyó en las artes
decorativas, desde la porcelana hasta la orfebrería, creando una moda que
perduró en la época.
Oudry también es conocido por sus
ilustraciones de las fábulas de Esopo y La Fontaine, que han sido una fuente de
inspiración para artistas y escritores posteriores.
Maestría en el Uso del Color:
Oudry desarrolló un rico
cromatismo que aplicó tanto a sus composiciones de animales como a sus
retratos, lo que le valió el reconocimiento en su época.
Sus obras de animales no solo eran vistas como
temas de historia, sino que también se juzgaban como escenas de conflictos y
emociones humanas, lo que elevó el género de la pintura animal en la jerarquía
artística.
Perdurabilidad en la Cultura
Influencia en la Literatura y el Arte Contemporáneo:
Las fábulas ilustradas por Oudry
siguen siendo una fuente de inspiración para artistas y escritores
contemporáneos, demostrando su legado perdurable en la literatura y el arte.
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