El Maestro del Bandoneón
que revolucionó el Tango
Astor Pantaleón Piazzolla nace el 11 de marzo de 1921 en la ciudad de Mar del Plata, en el seno de una familia inmigrante italiana.
Fue un bandoneonista y compositor argentino, uno de los
músicos más importantes del siglo XX y uno de los compositores más importantes
de tango en todo el mundo.
Fue uno de los artífices de la renovación del tango, sobre
todo a partir de 1955, año en que regresó a Argentina después de un período de
estudios en París bajo la dirección de Nadia Boulanger, célebre pedagoga que le
aconsejó no olvidar nunca la música popular, precepto que el músico tuvo
siempre presente.
Esta histórica foto pertenece a la esquina oeste de las avenidas Colón e Independencia donde funcionó, entre 1921 y 1925, la Bicicletería Piazzolla, Allí vivian Vicente y Asunta antes de viajar a Nueva York
En 1924 , a los 4 años de Astor, sus padres se trasladan en la
casa de un familiar que vivía en New Jersey, quien los ayuda en los primeros
tiempos de su estadía en Estados Unidos. Luego su padre, don Vicente, consigue
trabajo de peluquero en Manhattan y alquila un modesto departamento en la calle
St. Marks Place, del Greenwich Village, un barrio proletario y bastante
bohemio.
En E.E.U.U. Astor aprende su tercera lengua, el inglés y francés, ya sabía
español e italiano.
Asunta, Astor y Vicente durante su estancia en los Estados Unidos
El padre de Astor tenía afición por la música, y de hecho
tocaba un instrumento similar, el acordeón.
En New York su padre añoraba Argentina y escuchaba tango, su sonido melancólico lo acompaña en todo momento. Astor recuerda "Mi padre escuchaba tango todo el tiempo, acordándose con nostalgia de Buenos Aires, de su familia, de sus amigos con. Siempre solo tango, tango”, por ello en el año 1927, el padre de Astor le compra un bandoneón usado en una casa de empeños, por 18 dólares.
El pequeño Astor al no poder practicar deportes, como
consecuencia de una malformación en una de sus piernas, de la cual la fue operado de bebé, se había inclinado por
la música.
Esos primeros años en Nueva York, la pobreza, la Ley Seca,
Eliot Ness, la mafia. A Astor no le gustaba mucho la escuela siendo expulsado
de varias y andaba mucho por las calles, era un niño muy indisciplinado. Ese ambiente lo hizo muy agresivo, le dio la
dureza y la resistencia necesarias para enfrentarme al mundo y, sobre todo, a
los escándalos que, veinticinco años después, iba a desatar su música.
REGRESO A MAR DEL PLATA
En el año 1930 la familia Piazzolla regresa a Mar del Plata por poco tiempo. Astor tenía 9 años.
Después de cinco largos años de vivir en New York. Si bien la ciudad ya estaba cambiando todavía mantenía ese refinado estilo europeo en sus paseos y costa.
Astor comenzó a cursar tercer grado en el Instituto Dans que quedaba en la esquina de Bolivar y Salta, a tres cuadras de su nuevo hogar.
Astor retoma sus habilidades con el bandoneón en reuniones y
demostraciones entre los parientes, pero su padre quiso que retomara sus
estudios musicales.
Así fue como se contactó con uno de los más reconocidos
ejecutantes de bandoneón de la ciudad, que además daba clases particulares. Fue
Libero Paoloni, quien alternaba sus presentaciones en distintos locales
nocturnos marplatenses, como la confitería “Munich” de la calle San Martín, con
clases para alumnos particulares.
Con Libero Paoloni, Astor tomó sus primeras y fundamentales
lecciones de cómo tocar el bandoneón y de cómo tocar el tango, algo que
entonces no se estudiaba en ninguna academia o conservatorio.
Por regla general Paoloni iba dos veces por semana a la casa
de los Piazzolla para darle clase a Astor, pero éste también solía ir a lo de
Libero para recibir lecciones compartidas con otro joven aspirante a músico
llamado Lelio Tedeschi.
Luego fue Homero, hermano de Libero, el que le enseñó
algunas rancheras, valses y polcas. Y si bien no tocaba tangos, Homero le dijo
al padre que Astor tenía talento y aunque todavía le quedaba un estilo
americano era un tanguero de alma.
A pesar de que Libero Paoloni le enseñó el abc del
instrumento desde el propio Tango, Astor siguió sin gustar del mismo, sin
sentirlo.
En el año 1933 la familia vuelve a Nueva York por razones económicas. En ese
entonces Astor tenía once años.
Allí, Vicente, padre de Astor, logró ponerse bajo la
protección de Nicola Scabutiello, dueño de una importante peluquería en el West
Side y de varios billares clandestinos.
Un día frente a su
ventana Astor escuchó de una casa vecina algo que le llamó la atención, alguien en un
piano estaba interpretando a Johann Sebastian Bach, se trataba de un húngaro al
que Piazzolla le atribuyó la condición de alumno de Rajmáninov, cuyo nombre era
Bella Wilda.
Con él hablaban de
jazz, de comidas, de la amistad, de la necesidad de estudiar seis y hasta ocho
horas diarias para lograr la perfección. Con Bella, Astor conoció el
verdadero amor a la música y sobre todo aprendió a amar a Bach.
Astor comienza a tocar el piano a temprana edad, y el jazz y
Johann Sebastián Bach se convierten en sus compañeros de juego.
ASTOR CONOCE A CARLOS GARDEL
En el año 1934 Piazzolla conoció a Carlos Gardel en Manhattan, al llevarle un regalo que su padre había realizado.
Vicente tenía el hobby de hacer tallas en madera, cuando
leyó en el diario la noticia del arribo de Gardel se pasó dos noches sin dormir
hasta terminar una escultura de un gaucho tocando la guitarra, al que le
escribió una dedicatoria al pie. Averiguó en qué hotel se hospedaba y mandó a
Astor a que se la llevara. En ese tiempo no era común la presencia de
argentinos en New York, por lo que para Gardel tener noticias de un argentino,
admirador suyo, y con un hijo que tocaba el bandonéon, fue muy gratificante
Gardel simpatizó inmediatamente con el joven y le resultó
útil para realizar sus compras en la ciudad, ya que conocía muy bien la ciudad,
además de dominar el inglés, idioma que Gardel desconocía totalmente.
Fuera de las cámaras, Piazzolla le hizo una pequeña
demostración a Gardel, de cómo tocaba el
bandoneón y este le reconoció que tenía talento y que iba a llegar lejos pero
que por ahora tocaba como un gallego. Piazzolla le explica que lo que ocurres
es todavía no entiende al tango. Gardel le respondió que cuando lo entienda, no
lo va a dejar más.
En ese momento Gardel invitó a Piazzolla a unirse en su gira
por América, pero su padre decidió que era aún muy joven, por esta razón, su
lugar fue ocupado por el boxeador argentino José Corpas Moreno.
La decisión de su padre resultó ser una gran suerte, ya que
fue en esta gira en la que Gardel y toda su banda perdieron la vida en un
accidente aéreo.
REGRESO DEFINITIVO A LA ARGENTINA
En el año 1936 la familia Piazzolla emprende su regreso definitivo a Mar del Plata. donde comienza a actuar en algunos grupos.
Allí hace su segundo descubrimiento tras el Bach de Bela Wilda, al escuchar por radio al sexteto de Elvino Vardaro, quien años más tarde sería su violinista. Esa forma distinta de interpretar el tango le produce un profundo impacto y le convierte en su admirador.
En el año 1943 comienza a estudiar piano con Raúl Spivak quien lo introdujo en grabaciones de Stravinsky, Bartók, Ravel, entre otros.
Astor iba cada mañana a oír la orquesta del Teatro Colón, mientras continuaba tocando tango de noche
En el año 1943 nace su hija Diana.
Cambio
de dirección
En 1944, Piazzolla dejó la orquesta de Aníbal Troilo para seguir su
propio camino. Este cambio fue crucial en su carrera, ya que le permitió
explorar su estilo personal y componer música que se alejaba del tango
tradicional.
Tras dejar a Troilo, Piazzolla se unió al cantante Francisco Fiorentino y formó su propia orquesta típica.
Juntos formaron un dúo que permitió a
Piazzolla destacar como director y arreglador. Comenzaron a actuar en
diversos locales de Buenos Aires, logrando un éxito notable.
Durante este año, Piazzolla y
Fiorentino realizaron grabaciones para el sello Odeón, donde dejaron un legado
de 24 títulos, incluyendo tangos como "Corrientes y Esmeralda" y
"Si se salva el pibe
Piazzolla comenzó a establecerse como un compositor innovador en el género del tango.
Ese mismo año de 1944 nace su segundo hijo Daniel.
Estos arreglos ayudaron a establecer
su reputación como un compositor talentoso que podía combinar las tradiciones
del tango con nuevas ideas musicales.
En el año 1948, Piazzolla
decidió disolver su orquesta típica. Esta decisión fue impulsada por su deseo
de enfocarse más en la composición y el arreglo musical, así como en su trabajo
en el cine.
La disolución de la orquesta
marcó un punto de inflexión en su carrera, permitiéndole explorar nuevas
oportunidades creativas.
Después de disolver su
orquesta, Piazzolla trabajó como arreglador y compositor para diversas
producciones cinematográficas.
Este periodo fue crucial para su desarrollo
artístico, ya que le permitió experimentar con diferentes estilos y colaborar
con otros músicos y cineastas.
Su capacidad para innovar dentro del género del tango mientras trabajaba en otros contextos musicales sería un sello distintivo de su obra posterior.
1950
VIAJE A PARIS
Nadia Boulanger,
En 1954, Ástor Piazzolla vivió
un año decisivo que marcaría un cambio radical en su carrera musical. Este
periodo se caracteriza por su traslado a París, donde estudió con la renombrada
compositora y pedagoga Nadia Boulanger, quien desempeñó un papel crucial en su
desarrollo artístico.
Piazzolla llegó a París en
1954, tras ganar el concurso de composición Fabien Sevitsky.
Aunque se dice que recibió una
beca del gobierno argentino, algunos biógrafos sugieren que los fondos
provienen de sus ganancias en el concurso. Viajó en un barco carguero, el
Coracero, y llegó a Ámsterdam antes de dirigirse a París.
Una vez en París, Piazzolla se
presentó ante Nadia Boulanger, una figura influyente en la música del siglo XX
que había enseñado a muchos compositores destacados. Inicialmente, Piazzolla le
mostró sus composiciones sinfónicas, sin mencionar su pasado con el tango.
Sin embargo, Boulanger notó la
falta de "sentimiento" en su música y le preguntó sobre su trabajo
anterior. Fue entonces cuando Piazzolla le habló del tango y tocó su
composición Triunfal al piano.
Boulanger alentó a Piazzolla a
no abandonar el tango, sugiriendo que debería integrar su estilo popular con la
música clásica. Esta orientación lo llevó a fusionar ambos géneros de manera
innovadora, lo que resultaría en un nuevo enfoque para el tango.
Piazzolla con Boulanger
Piazzolla estudió con Boulanger durante aproximadamente once meses, asistiendo a clases tres veces por semana. Se enfocó en el contrapunto y otras técnicas compositivas que le resultaron desafiantes pero enriquecedoras.
Durante su estancia en París,
Piazzolla compuso una serie de tangos y obras que reflejaban su nueva
perspectiva musical.
Grabó su primer álbum titulado
Sinfonía de tango, que incluía arreglos para bandoneón, piano y cuerdas. Esta
obra marcó el inicio de una producción más amplia que combinaría elementos del
tango con influencias clásicas y jazzísticas.
En París, Piazzolla también
descubrió que su tango Prepárense, escrito en 1952, formaba parte del
repertorio de las orquestas tangueras locales.
Esto le permitió obtener
ingresos adicionales por derechos de autor y le brindó una mayor visibilidad
como compositor.
El año 1954 fue fundamental
para Ástor Piazzolla, ya que no solo consolidó su identidad como músico al
integrar el tango con la música clásica, sino que también sentó las bases para
su futuro éxito internacional y su legado como innovador del tango moderno.
REGRESO A BUENOS AIRES
Octeto Buenos Aires
De regreso a Buenos Aires en
1955, Piazzolla fundó el Octeto Buenos Aires, un conjunto que se convirtió en
un vehículo fundamental para su música.
Este grupo estaba compuesto
por destacados músicos, incluidos violines, un piano, un contrabajo y su
característico bandoneón. La formación del octeto fue una respuesta a su deseo
de experimentar con el tango y llevarlo hacia nuevas direcciones.
El Octeto comenzó a
presentarse en diversos escenarios de Buenos Aires, donde interpretaron tanto
composiciones originales de Piazzolla como arreglos innovadores de tangos
clásicos.
Esta agrupación se destacó por
su enfoque moderno y experimental, lo que generó tanto admiración como
controversia en la escena musical.
En el año 1956, el Octeto
Buenos Aires grabó su primer álbum titulado Tango progresivo. Este disco
incluía varias composiciones, aunque solo una de ellas era original de
Piazzolla.
Sin embargo, marcó un hito en
la música del tango al presentar un enfoque más contemporáneo y sofisticado.
Durante este tiempo, Piazzolla
también trabajó como arreglador para otras orquestas típicas, incluyendo la
orquesta de Aníbal Troilo. Su habilidad para fusionar el tango con elementos de
la música clásica y el jazz comenzó a ser reconocida, lo que le valió una
creciente reputación en el ámbito musical argentino.
En el año 1957, el Octeto
lanzó su segundo álbum titulado Tango moderno, que contenía una mezcla de obras
originales y arreglos. Este disco fue significativo porque incluía nuevas
interpretaciones de piezas como "Marrón y azul" y "Lo que
vendrá", mostrando la evolución del estilo de Piazzolla.
Piazzolla continuó explorando
nuevas formas musicales y ritmos dentro del tango. Su trabajo durante estos
años sentó las bases para lo que más tarde se conocería como "nuevo
tango", un estilo que combinaba elementos tradicionales con influencias
contemporáneas.
El Octeto Buenos Aires realizó
numerosas presentaciones en vivo, lo que ayudó a popularizar su música y a
establecer a Piazzolla como una figura central en la renovación del tango.
Estas actuaciones fueron cruciales para ganar seguidores y también para
provocar reacciones encontradas entre los puristas del género.
VUELTA A NUEVA YORK
Astor
, Dedé, Diana y Daniel Piazzolla celebrando la Navidad en Nueva York
En 1958, Ástor Piazzolla
regresó a Nueva York, una ciudad que había sido significativa en su infancia y
adolescencia.
Piazzolla decidió regresar a
Nueva York debido a la falta de ingresos y de público en Argentina.
Después de disolver su Octeto Buenos Aires,
buscaba nuevas oportunidades que le permitieran impulsar su carrera y explorar
su música en un ambiente más diverso y dinámico.
Durante su estancia en Nueva York, Piazzolla trabajó como arreglador para diversas producciones musicales.
Colaboró con artistas como
Fernando Lamas y el cubano José Dubal, participando en proyectos que abarcaban
géneros como boleros, jazz afro-cubano y música latina. Este trabajo le
permitió mantenerse económicamente mientras buscaba establecerse en la escena
musical.
En este periodo, Piazzolla
comenzó a formar un nuevo conjunto musical de manera informal, conocido como el
Quinteto Yei-Te (JT de jazz y tango). Este grupo incluía percusión latina y se
centraba en la fusión de jazz y tango, lo que representaba una evolución de su
estilo musical.
En 1959, Piazzolla grabó el álbum Take Me Dancing! The Latin Rhythms of Astor Piazzolla, que fue el primer disco que realizó como quinteto y el primero grabado en Estados Unidos.
Aunque Piazzolla estaba
satisfecho con el álbum en su momento, más tarde lo consideraría un "álbum
maldito", ya que no alcanzó el éxito esperado y se desvió del estilo que
realmente deseaba representar.
A pesar de sus esfuerzos,
Piazzolla enfrentó dificultades económicas significativas durante su tiempo en
Nueva York. En cartas a amigos, expresó su frustración por la falta de trabajo
estable y la alta costura de vida en la ciudad. Esto lo llevó a realizar
trabajos que no siempre estaban alineados con su visión artística.
Su estancia en Nueva York también lo expuso a nuevas influencias musicales, especialmente el jazz y las improvisaciones de músicos como Charlie Parker.
Esta experiencia enriqueció su
estilo y contribuyó a la evolución del "nuevo tango", que combinaría
elementos del tango tradicional con influencias contemporáneas.
REGRESO A ARGENTINA
Durante la década de 1960,
Ástor Piazzolla experimentó un periodo de intensa creatividad y consolidación
artística tras su regreso a Argentina.
Este tiempo fue fundamental
para el desarrollo del "nuevo tango", un estilo que fusionaba el
tango tradicional con elementos de jazz y música clásica.
Al regresar a Buenos Aires en
1960, Piazzolla organizó lo que se convertiría en su formación más emblemática:
el Quinteto de Astor Piazzolla.
Este grupo estaba compuesto
por bandoneón, violín, guitarra eléctrica, piano y contrabajo. A diferencia de
las orquestas típicas de tango, su quinteto combinaba características de un
grupo de cámara y un combo de jazz, lo que le permitió explorar nuevas
sonoridades y estructuras musicales.
La primera actuación del quinteto tuvo lugar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde Piazzolla presentó su innovador enfoque del tango ante un público que comenzaba a apreciar su música.
Durante esta década, Piazzolla
compuso numerosas obras que definieron su estilo. Introdujo instrumentos poco
comunes en el tango, como la guitarra eléctrica y la percusión, y experimentó
con formas musicales más complejas, integrando técnicas del jazz y la música
clásica.
Entre las composiciones más
importantes de este periodo se encuentran Adiós Nonino, escrita en homenaje a
su padre tras su fallecimiento en 1959, y Libertango, que se convertiría en un
éxito internacional. Estas obras reflejan no solo su maestría técnica, sino
también una profunda carga emocional.
A pesar de su creciente
popularidad entre ciertos sectores del público, Piazzolla enfrentó críticas
severas por parte de los puristas del tango, quienes lo acusaban de
"asesinar" el género. Sin embargo, él defendió su música como una
evolución natural del tango, describiéndola como "música contemporánea de
Buenos Aires".
A medida que avanzaba la
década, sus álbumes comenzaron a venderse bien. Piazzolla logró firmar
contratos discográficos favorables y su música empezó a ser reconocida no solo
en Argentina sino también en el extranjero.
Piazzolla y Horacio Ferrer
Durante este tiempo, Piazzolla
colaboró con varios músicos y artistas destacados. Su trabajo con el poeta
Horacio Ferrer resultó en la creación de obras líricas significativas, como la
operita María de Buenos Aires, que se estrenó en 1968 y se convirtió en un
clásico del repertorio.
A finales de la década,
Piazzolla comenzó a realizar presentaciones internacionales que le permitieron
difundir su música por todo el mundo. Estas giras contribuyeron a establecerlo
como una figura central en la música contemporánea argentina.
RADICACIÓN EN EUROPA
En el año 1973 Ástor Piazzolla
se radicó nuevamente en Europa.
Después de sufrir un infarto
en 1971, Piazzolla decidió trasladarse a Italia, donde comenzó a trabajar con
músicos europeos y a explorar nuevas direcciones en su música.
Este periodo le permitió
grabar el oratorio Pueblo joven y formar el Conjunto 9, que fue una ampliación
de su quinteto original.
Durante su estancia en Europa,
Piazzolla también tuvo la oportunidad de realizar giras y grabaciones, lo que
contribuyó a su reconocimiento internacional.
En 1974, tras recuperarse
completamente de su infarto, continuó su actividad musical en Europa y realizó
importantes grabaciones, incluyendo Libertango y colaboraciones con otros
músicos destacados. Este tiempo en Europa fue crucial para su evolución artística
y para establecerse como uno de los grandes innovadores del tango moderno.
En el año 1974, Piazzolla
grabó Libertango, una de sus obras más emblemáticas que se convertiría en su
carta de presentación ante el público europeo. Esta pieza es un claro ejemplo
de su estilo innovador que fusiona el tango con elementos del jazz y la música
clásica.
Durante este tiempo, Piazzolla
formó el Conjunto Electrónico, un octeto que incluía instrumentos como el
bandoneón, piano eléctrico, guitarra eléctrica y batería. Este conjunto
representaba una aproximación al jazz-rock y buscaba experimentar con nuevas
sonoridades dentro del tango.
En el año 1975, conmovido por
la muerte de Aníbal Troilo, Piazzolla compuso la Suite Troiliana, una obra de
cuatro movimientos que fue ejecutada por su Conjunto Electrónico. Esta obra fue
un homenaje al maestro del tango que influyó en su carrera.
En diciembre de 1975,
Piazzolla presentó "500 motivaciones" en el Teatro Gran Rex de Buenos
Aires, donde logró atraer a un público diverso, incluyendo seguidores del rock.
Este evento marcó un momento importante en su carrera al combinar el tango con
influencias contemporáneas.
En el año 1976, Piazzolla
realizó un concierto explosivo en el Teatro Olympia de París. Esta actuación
fue parte de una serie de presentaciones que consolidaron su reputación
internacional como innovador del tango.
Su música comenzó a resonar
con audiencias más amplias en Europa, lo que le permitió establecerse como una
figura central en la música contemporánea.
En abril de 1977, Piazzolla
grabó un álbum en vivo titulado Olympia 77, que capturó la energía y
sofisticación de sus presentaciones con el Conjunto Electrónico.
Este disco es considerado uno
de los registros más importantes de su carrera durante esta época.
A finales de la década,
Piazzolla comenzó a distanciarse del sonido eléctrico y del jazz-rock para
regresar a sus raíces en el tango, aunque siempre manteniendo su estilo único e
innovador.
Quinteto Tango Nuevo
En 1978, Ástor Piazzolla formó
un nuevo quinteto, conocido como el Quinteto Tango Nuevo, que se convirtió en
una de las agrupaciones más emblemáticas de su carrera. Este quinteto fue
fundamental para la difusión de su música y la consolidación del "nuevo
tango", un estilo que fusionaba el tango tradicional con elementos de jazz
y música clásica.
El nuevo quinteto estaba
compuesto por músicos destacados que Piazzolla seleccionó por su habilidad para
interpretar y enriquecer su música.
La formación incluía el
bandoneón de Piazzolla, el violín de Fernando Suárez Paz, el piano de Pablo
Ziegler, la guitarra eléctrica de Oscar López Ruiz y el contrabajo de Héctor
Console. Esta combinación de instrumentos permitió explorar nuevas sonoridades
y ritmos dentro del tango.
Con esta nueva formación,
Piazzolla comenzó a interpretar obras que integraban su estilo característico,
incluyendo composiciones como Libertango, Adiós Nonino y Las Cuatro
El quinteto se destacó por su
capacidad para combinar la improvisación con la estructura musical, lo que le
dio un aire fresco y contemporáneo al tango.
A partir de 1978, Piazzolla y su quinteto realizaron giras por diversos países, llevando su música a audiencias internacionales. Estas presentaciones fueron clave para establecer a Piazzolla como un referente del tango moderno en el ámbito global. Las giras incluyeron actuaciones en importantes teatros y festivales, donde el quinteto recibió elogios tanto del público como de la crítica.
Las giras no solo ayudaron a
popularizar el nuevo tango en el extranjero, sino que también permitieron a
Piazzolla interactuar con otros músicos y estilos musicales, enriqueciendo aún
más su obra. Su música comenzó a resonar en diferentes contextos culturales, lo
que contribuyó a su reconocimiento como uno de los grandes innovadores de la
música del siglo XX.
En un gesto humorístico y
nostálgico, Piazzolla escribió una carta imaginaria a Carlos Gardel, el icónico
cantante de tango. En esta carta, bromeaba sobre su éxito internacional y cómo
había logrado llevar el tango a escenarios donde Gardel nunca había estado.
Esta carta reflejaba no solo su admiración por Gardel, sino también su deseo de
innovar dentro del género que ambos amaban.
Piazzolla mencionó cómo había
transformado el tango en algo contemporáneo y cómo había logrado que este
género musical fuera apreciado en todo el mundo.
A través de esta carta
ficticia, Piazzolla expresaba su orgullo por haber llevado la tradición del
tango hacia nuevas fronteras, mientras mantenía viva la esencia del género.
ULTIMOS AÑOS
Ástor Piazzolla sigue trabajando con una energía creativa inagotable, hasta que en 1990 sufre un derrame cerebral en París.
Su deterioro
comenzó con un derrame cerebral el 5 de agosto de 1990 en París, que le dejó
lesiones cerebrales irreversibles y lo llevó a un estado de coma.
Tras el derrame, Piazzolla fue trasladado a Argentina por su esposa, Laura Escalada, con la ayuda del gobierno argentino debido a las dificultades económicas que enfrentaba su familia para cubrir los gastos médicos en Francia.
A pesar de salir del coma 15 días después, su salud continuó empeorando. Durante los siguientes dos años, fue internado múltiples veces en clínicas debido a complicaciones como neumonía y otros problemas de salud.
A lo largo de este periodo, Piazzolla experimentó breves mejorías, recuperando algo de movilidad en una mano y una pierna, pero nunca volvió a hablar ni a tocar el bandoneón.
Su familia estuvo a su lado durante este tiempo difícil, y su hijo Daniel recordó la tristeza que sentía al verlo postrado en la cama.
A pesar de su estado crítico, Piazzolla mantuvo su carácter fuerte; incluso con limitaciones físicas, se comunicaba mediante gestos y expresiones.
Finalmente, falleció en Buenos Aires tras una larga agonía marcada por las secuelas del derrame cerebral.
El 4 de julio de 1992 Piazzolla muere, a los 71 años.
Su sueño de componer una ópera tanguera nunca se llegó a cumplir. Pero dejó un legado y una obra musical de más de 300 tangos y 50 bandas sonoras. En una entrevista, el maestro dijo: "Tengo una ilusión: que mi obra se escuche en el 2020. Y en el 3000... A veces estoy seguro, porque la música que hago es diferente. Porque en 1955 empezó a morir un tipo de tango para que naciera otro, y en la partida de nacimiento está mi Octeto Buenos Aires.”
Su legado musical sigue vivo a través de sus más de 500 composiciones, que incluyen obras icónicas como Libertango y Adiós Nonino, las cuales continúan siendo interpretadas y celebradas en todo el mundo
Su patria se ha reconciliado con el tango contemporáneo, es más, Piazzolla se ha convertido en un héroe nacional.
HOMENAJES
Ástor Piazzolla ha sido
homenajeado de diversas maneras en Argentina y en el mundo, reflejando su
impacto en la música y la cultura del tango.
Ha sido honrado a través de
monumentos, nombres de calles, sellos postales y eventos culturales que
celebran su contribución al tango y a la música mundial. Su legado continúa
vivo en la memoria colectiva de Argentina y más allá.
Monumentos
y esculturas
Escultura en el Paseo del
Tango:
En enero de 2025, se inauguró
una escultura de Piazzolla en el Paseo del Tango, ubicado entre las calles
Carlos Gardel y Jean Jaures en el barrio del Abasto, Buenos Aires.
La obra fue realizada por el
artista Carlos Benavidez y es parte de un conjunto que incluye esculturas de
otros íconos del tango como Aníbal Troilo y Roberto Goyeneche.
Monumento en Mar del Plata:
En Mar del Plata, ciudad natal
de Piazzolla, se encuentra un monumento en bronce que lo representa tocando su
bandoneón. Este monumento ha sido restaurado por el municipio y es un lugar de
encuentro para turistas y amantes de la música.
Plazoleta Astor Piazzolla:
En Mar del Plata también hay
una plazoleta que lleva su nombre, donde se han realizado eventos culturales en
su honor.
Nombres
de calles
Calles dedicadas:
En Nueva York, en la calle 9 a
la altura de la 313, cercana a la avenida 2, se encuentra una placa que
recuerda la vida del Astor Piazzolla donde vivió su niñez. Era un barrio que,
aunque hoy pintoresco y característico, tuvo una época en donde se distinguió
por ser oscuro, cruento, y donde las pequeñas pandillas eran dueñas de la calle.
En Alemania calle Astor Piazzolla
Aeropuerto
La ciudad de Mar del Plata cuenta con el
Aeropuerto Internacional Astor Piazolla, MDQ en el código de IATA. Está ubicado
en Parque Camet y desde él parten y arriban
vuelos de las empresas
Aerolíneas Argentinas, Austral, LADE y
Andes, que la conectan con el Aeroparque Jorge Newbery de la ciudad de Buenos
Aires y los aeropuertos de Bahía Blanca, Rosario, Córdoba, Tucumán, Mendoza y
varias localidades patagónicas.
Sellos
y publicaciones
Sellos postales:
En 2021, con motivo del
centenario de su nacimiento, el Correo Argentino emitió un sello conmemorativo
que celebra la vida y obra de Piazzolla. Este sello es parte de una serie que
destaca a figuras importantes de la cultura argentina.
Eventos
culturales
Conciertos y festivales:
A lo largo de los años, se han
realizado numerosos conciertos y festivales dedicados a Piazzolla, donde
músicos contemporáneos interpretan sus obras. Estos eventos suelen coincidir
con aniversarios importantes relacionados con su vida.
Documentales y exposiciones:
Se han producido documentales
sobre su vida y obra, así como exposiciones que destacan su influencia en la
música argentina. Estas iniciativas ayudan a mantener viva su memoria y a
educar al público sobre su legado.
LEGADO
El legado de Ástor Piazzolla
trasciende géneros y fronteras. Su innovador enfoque del tango ha dejado una
huella imborrable en la música mundial, inspirando a generaciones de músicos y
convirtiéndolo en una figura central no solo en Argentina, sino también en la
cultura musical global. Su obra continúa emocionando y desafiando a quienes la
escuchan, asegurando que su influencia perdure por muchos años más.
El impacto de Ástor Piazzolla
en la música es vasto y perdurable, impactando no solo el tango, sino también
otros géneros musicales y la cultura en general.
Innovación
en el Tango
Nuevo Tango:
Piazzolla revolucionó el tango
tradicional al fusionarlo con elementos de la música clásica, el jazz y el
rock, creando un estilo conocido como "nuevo tango". Esta innovación
permitió que el tango se expandiera más allá de sus raíces folklóricas,
atrayendo a un público más amplio y diverso.
Composiciones icónicas:
Obras como Libertango, Adiós
Nonino y Oblivion son ejemplos de su capacidad para combinar melodías emotivas
con arreglos complejos.
Estas piezas han sido
interpretadas por numerosos artistas en todo el mundo, asegurando su lugar en
el repertorio musical global.
Influencia
Internacional
Reconocimiento global:
Piazzolla ha influido en
músicos de diversos géneros, desde jazzistas hasta músicos clásicos. Artistas
como Chick Corea, Gary Burton y el Kronos Quartet han interpretado sus obras,
lo que demuestra su impacto en la música contemporánea.
Puente entre culturas:
Su música ha servido como un
puente entre diferentes tradiciones musicales, llevando el tango a escenarios
internacionales y convirtiéndolo en un símbolo de la cultura argentina en todo
el mundo.
Legado
Cultural
Símbolo de identidad
argentina:
Piazzolla es considerado un ícono cultural en
Argentina, ocupando un lugar destacado junto a figuras como Carlos Gardel y Che
Guevara. Su música refleja las complejidades y emociones de la vida urbana en
Buenos Aires, resonando con generaciones de argentinos.
Inspiración para nuevas
generaciones:
Su enfoque innovador ha
inspirado a numerosos músicos contemporáneos que buscan romper con las
convenciones del tango y explorar nuevas formas de expresión artística.
El espíritu irreverente y provocador que
Piazzolla encarnó sigue siendo una fuente de motivación para los artistas
actuales.
FUENTES
https://es.wikipedia.org/wiki/Astor_Piazzolla
https://fundacioncarlosgardel.org/
https://mardelplata.italiani.it/
http://elastornauta.blogspot.com/
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