Blog de Arinda

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domingo, 5 de julio de 2026

5 DE JULIO DE 1940 NACÍA FRANCESCO TONUCCI- SU PENSAMIENTO

 


Francesco Tonucci : Analizando su

 pensamiento sobre la educación

 


Introducción

 

Francesco Tonucci (1940), también conocido por el seudónimo Frato, es uno de los pedagogos contemporáneos más influyentes en el estudio de la infancia y la transformación educativa. Sus propuestas surgen de una profunda crítica a la escuela tradicional y de la convicción de que los niños son ciudadanos con derechos, capacidades e ideas que deben ser escuchadas y respetadas. A lo largo de su trayectoria ha defendido una educación centrada en el desarrollo integral del niño, basada en la participación, la autonomía, el juego y el respeto por los ritmos individuales.

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«Los chicos tienen que llegar a la escuela con los bolsillos llenos, no vacíos, y sacar sus conocimientos para trabajarlos en el aula. (...)

El trabajo empieza dando la palabra a los niños. Primero se mueve el niño; recién después el maestro. El maestro tiene que conocer lo que saben los niños antes de actuar, porque si se procede antes, seguro hace daño. (...)

Si fueran escuchados, los niños podrían llevar a la escuela su propio pensamiento. Lo normal es que un niño que tiene una inteligencia práctica, hábil con las manos y que puede desarmar un motor, para la escuela no vale nada. Vale sólo si sabe elaborar lógicamente datos. Esa clasificación no tiene sentido. Esa actitud selectiva, de que hay pocos lenguajes importantes y de que los demás no valen nada, conducen al niño al fracaso».

 

Hay que escuchar a los alumnos y confiar en ellos. Es importante tener confianza en la competencia y la capacidad de los niños, en lo que saben, y escuchar su mundo interior, toda esa información y esos saberes que traen consigo a la escuela. Ahora los niños solo pueden escuchar al maestro, no se les da la palabra.

 

Las escuelas deben ser democráticas, no igualitarias. Los estudiantes deben formarse como ciudadanos libres y soberanos. Por eso hay que huir del esquema tradicional en el que el profesor es quien tiene los conocimientos y los alumnos son vasos vacíos que hay que llenar y, por lo tanto, todos iguales. Los estudiantes acuden a la escuela con unos conocimientos y un saber que deben desarrollar, y el profesor debe ser capaz de motivarles e impulsar el proceso.

 

La heterogeneidad en el aula es buena. La diversidad, lejos de ser una dificultad o una barrera, es una ventaja y una riqueza que debe aprovecharse. Ya sea cultural, de género, de religión o raza… Incluso es interesante mezclar a niños con diferentes edades en la misma clase, para sacar así el máximo partido a sus diferencias y características propias.

 

Los niños deben participar en la organización de la escuela. Igual que la ciudad debe planificarse teniendo en cuenta a los niños y sus necesidades, los centros escolares tienen que implicar en su gestión a los alumnos. Si el niño participa de forma activa en la organización y en la toma de decisiones en el centro escolar, se sentirá parte de éste, sentirá que es “su escuela” y su conducta y desempeño serán mejores.

 

El aprendizaje tiene que ser cercano y divertido. Los docentes deben escuchar a los niños para enseñarles a partir de lo que ya conocen y teniendo en cuenta lo que les motiva y les interesa. Además, deben ser capaces de aprovechar la capacidad de los niños para concentrarse y esforzarse en aquello que les gusta y les divierte, motivarles y apelar a su forma de trabajar, sus fortalezas y sus capacidades concretas.

 

Necesitamos los mejores maestros. Un buen profesor escucha a sus estudiantes, busca la excelencia, personaliza el aprendizaje teniendo en cuenta la realidad del alumno y promueve el trabajo en grupo en vez de la competencia, porque cree en la suma de capacidades para lograr el éxito.

 

La lectura en voz alta en el aula debería ser obligatoria. Leer en voz alta en clase es una de las herramientas educativas más eficaces. Todos los docentes deberían leer a sus alumnos durante al menos 15 minutos todos los días, con cierta teatralización, haciéndoles partícipes de las historias y los personajes para transmitirles el amor por la lectura.

 

El juego y el ocio son importantes. Los momentos de libertad, esparcimiento y diversión fuera del aula resultan fundamentales para el niño y, además, influyen de manera positiva en el proceso de aprendizaje. Fuera del horario escolar, los estudiantes tienen que disfrutar, libremente y sin adultos, de su tiempo de esparcimiento, juego y actividades artísticas y culturales, como indica el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño . Además, estos momentos sirven para que los niños descubran y formen su carácter, sus actitudes y su forma de reaccionar ante el mundo.

 

Los deberes son un error. Las tareas se piensan como ayuda, especialmente a los que más lo necesitan, pero no consiguen este objetivo porque generalmente los niños que tienen más dificultades no suelen contar en casa con el apoyo necesario para hacer los deberes. Esa labor de enseñar y cubrir las lagunas educativas corresponde al profesor, no a los deberes, y debe hacerse dentro del horario escolar.

 

Una buena escuela se construye sobre la vida de sus alumnos. Estamos privando a los niños de su vida, solo les cargamos de más actividades formativas, cuando lo que necesitan es vivir experiencias y así tendrán algo que compartir al día siguiente en la escuela. Sobre esa experiencia se construirá el conocimiento. Por eso necesitamos ciudades que permitan a los niños vivir como ciudadanos.

 

La crítica a la escuela tradicional

 


Uno de los principales aportes de Tonucci consiste en cuestionar el modelo educativo tradicional, caracterizado por la memorización, la disciplina rígida y la transmisión unidireccional del conocimiento. Según el autor, muchas escuelas continúan organizándose bajo principios heredados de la sociedad industrial, donde el estudiante desempeña un papel pasivo y el profesor concentra toda la autoridad.

Para Tonucci, este modelo limita la creatividad, la curiosidad y la capacidad crítica de los estudiantes. La escuela suele preocuparse más por cumplir programas académicos y preparar para exámenes que por comprender las necesidades reales de la infancia. En consecuencia, muchos niños pierden el interés por aprender y experimentan la educación como una obligación en lugar de una oportunidad de crecimiento.

 

El niño como protagonista del aprendizaje

 

El eje central del pensamiento de Tonucci es colocar al niño en el centro del proceso educativo. Considera que los niños no son personas "incompletas" que deben esperar a ser adultos para participar en la sociedad, sino ciudadanos capaces de pensar, opinar y construir conocimientos desde sus propias experiencias.

Desde esta perspectiva, el aprendizaje debe partir de la curiosidad natural del estudiante. El docente deja de ser un transmisor exclusivo de contenidos para convertirse en un guía que acompaña, escucha y crea situaciones que favorezcan el descubrimiento y la investigación.

Esta concepción reconoce que cada niño aprende de manera diferente y que las diferencias individuales deben ser consideradas una riqueza y no un problema que deba corregirse.

 

La importancia de escuchar a los niños

 

Uno de los principios más originales de Tonucci es que los adultos deben aprender a escuchar verdaderamente a los niños. A su juicio, la escuela suele exigir que los estudiantes escuchen constantemente al profesor, pero rara vez ocurre el proceso inverso.

Escuchar implica valorar las opiniones infantiles, permitir que expresen sus inquietudes y hacerlos partícipes de las decisiones que afectan su vida escolar. Cuando los niños sienten que su voz es tomada en cuenta, desarrollan mayor autoestima, responsabilidad y compromiso con su aprendizaje.

Para Tonucci, una educación democrática solo es posible cuando existe un diálogo permanente entre docentes y estudiantes.

 

El valor del juego

 

Otro aspecto esencial de su propuesta educativa es la defensa del juego como una actividad fundamental para el desarrollo humano. Tonucci sostiene que jugar no representa una pérdida de tiempo, sino una forma privilegiada de aprender.

A través del juego, los niños desarrollan habilidades cognitivas, sociales, emocionales y creativas. Aprenden a resolver problemas, cooperar, tomar decisiones, asumir responsabilidades y comprender el mundo que los rodea.

Por ello critica la reducción del tiempo destinado al recreo y el exceso de tareas escolares, pues considera que ambos limitan experiencias indispensables para el desarrollo integral de la infancia.

 

La autonomía infantil

 

Tonucci defiende que los niños deben disfrutar de mayores espacios de autonomía tanto en la escuela como fuera de ella. Considera que la sobreprotección de los adultos ha reducido las oportunidades para explorar, asumir riesgos razonables y desarrollar independencia.

En el ámbito escolar propone que los estudiantes participen activamente en la organización de actividades, en la resolución de conflictos y en la toma de decisiones relacionadas con la convivencia.

Esta autonomía fortalece la confianza en sí mismos, favorece el pensamiento crítico y prepara a los niños para ejercer una ciudadanía responsable.

 

La transformación del papel del docente

 

En la propuesta de Tonucci, el docente deja de ocupar el rol de autoridad absoluta para convertirse en un mediador del aprendizaje.

El profesor debe:

  • Escuchar a sus estudiantes.
  • Promover la investigación y la experimentación.
  • Favorecer el trabajo colaborativo.
  • Respetar los diferentes ritmos de aprendizaje.
  • Despertar la curiosidad antes que transmitir respuestas cerradas.

De esta manera, enseñar deja de consistir únicamente en explicar contenidos y pasa a significar crear condiciones para que los alumnos construyan su propio conocimiento.

 

La evaluación

 

Tonucci también cuestiona los sistemas tradicionales de evaluación, basados principalmente en exámenes y calificaciones numéricas.

Considera que este tipo de evaluación genera competencia, ansiedad y frustración, además de reducir el aprendizaje a la obtención de una nota.

En su lugar propone una evaluación continua y formativa que permita conocer los avances individuales de cada estudiante, identificar dificultades y orientar nuevas estrategias de aprendizaje.

 

La ciudad como espacio educativo

 

Una de las contribuciones más conocidas de Tonucci es el proyecto La Ciudad de las Niñas y los Niños, mediante el cual propone diseñar ciudades pensando primero en las necesidades de la infancia.

Su idea parte de que una ciudad adecuada para los niños será también una ciudad mejor para todas las personas.

Esta propuesta busca recuperar espacios públicos seguros donde los niños puedan jugar, desplazarse de manera autónoma y participar activamente en la vida comunitaria. Así, la educación deja de limitarse al aula y se convierte en una responsabilidad compartida entre la escuela, la familia y la sociedad.

 

Vigencia de su pensamiento

 

Las ideas de Tonucci mantienen una gran actualidad debido a que muchos sistemas educativos siguen enfrentando problemas como el exceso de memorización, la estandarización, la sobrecarga académica y la escasa participación del alumnado.

Sus propuestas coinciden con enfoques pedagógicos modernos que promueven el aprendizaje activo, el desarrollo de competencias, la educación inclusiva y el respeto por los derechos de la infancia. Asimismo, la expansión de las tecnologías digitales ha reforzado su planteamiento de que la escuela no debe limitarse a transmitir información —disponible en múltiples fuentes—, sino enseñar a pensar críticamente, investigar, colaborar y aprender de manera autónoma.

 

Conclusión

 

El pensamiento educativo de Francesco Tonucci representa una profunda invitación a transformar la escuela desde la perspectiva de la infancia. Su propuesta defiende una educación basada en la confianza, la escucha, la participación, el juego y la autonomía de los estudiantes. Para este autor, la misión de la escuela no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en formar personas críticas, creativas, responsables y capaces de participar activamente en la construcción de una sociedad más democrática. Su legado continúa inspirando reformas educativas en numerosos países y constituye una referencia imprescindible para quienes buscan una educación más humana, inclusiva y centrada en el bienestar y el desarrollo integral de los niños.

 FUENTES

https://elciudadanoweb.com/el-reconocido-pedagogo-y-dibujante-francesco-tonucci-regresa-a-rosario-con-una-intensa-agenda-de-actividades/

http://imaginelephants.com/es/entrevistas/francesco-tonucci/

https://www.francescotonucci.org/es/francesco-tonucci

https://es.wikipedia.org/wiki/Francesco_Tonucci

https://www.pedagogs.cat/reg.asp?id=1333&i=es

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/francesco-tonucci-juego-es-la-experiencia-mas-importante-de-la-vida-y-los-ninos-la-han-perdido/

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