ZORRILLO GAUCHO- JULIO DA ROSA
Cuento extraído del libro Buscabichos
Julio César da Rosa fue un destacado escritor, periodista y político uruguayo. Nació el 9 de febrero de 1920 en Costas de Porongos, Treinta y Tres, y falleció el 10 de noviembre de 2001 en Montevideo.
Su obra literaria, iniciada en 1952 con Cuesta arriba, se centra en el ambiente campesino y personajes del interior uruguayo, incluyendo cuentos infantiles como Buscabichos.
Como a todos los niños, a mí también los mayores me asustaban con el cuco.
-¿Qué es el cuco? –pregunté
una vez.
-Un zorrillo
-¿Y cómo es?
-Peludo, dientudo, coludo.
Me tapé hasta la cabeza.
Estuve horas tratando de figurarme el tamaño, la forma y el aspecto de aquel
enemigo mortal. Cosa de reconocerlo inmediatamente, apenas me topara con él, en
medio de esas noches y soledades. Me construí una imagen que me dejó temblando:
cuerpo de oso, pelambre de león, colmillos de elefante, cola de caballo.
Más de dos años anduve con esa
imagen de zorrillo a cuestas. Hasta cierto día en que la cambié por un zorrillo
guacho.
En casa habían comenzado a
amanecer gallinas descabezadas.
-Eso es zorrillo –decía tío
Sebastián desde que apareció la primera. De puro aterrorizado, yo ni hablaba.
Me concentraba a tomar precauciones. Entre otras, recogerme temprano y
acostarme lo más cerca posible de mis padres. Como para que, si llegaba a
aparecer el ogro de mi horrible imagen buscando mi cabeza, me encontrara lo
mejor protegido posible.
Todo esto hasta una noche en
que escuché una conversación entre mi tío y mi padre. Estaban conviniendo la
forma de enfrentar al ogro aquella misma noche.
Suspiré de alivio y me fui a
acostar. Al fin me iban a liberar de aquella obsesión. Agradecido a mis héroes
salvadores, me quedé esperando el feroz encuentro nocturno.
Sólo bisbiseos estuve oyendo,
durante horas. Vaivén de faroles. Pasos furtivos. El sueño pudo más que yo y me
dormí. Al aclarar me despertó mi madre:
-Tu padre y tu tío mataron
anoche al zorrillo.
Salí casi desnudo, preguntando dónde estaba el monstruo derrotado. Tuve que buscarlo entre un yuyal. Cuando lo encontré, debieron venir ambos matadores a declarar ante mí. Tenían que convencerme de que aquello era el tal zorrillo.
Me convencieron. Pero en el mismo lugar de mi alma donde se derrumbaba la imagen de ogro, comenzó a levantarse una inmensa lástima por el pobre bichito infeliz que tenía ante mis ojos.
Y más que por él en particular, por todos los zorrillos del mundo
perseguidos sin cuartel por cuanto viviente humano había. Quien tuvo que oírme
fue tío Sebastián:
-Lo mataron porque se comió
unas cabezas de gallina.
-Sí…
-Y ustedes se comen gallinas
enteras.
Lo dejé sin asunto, al viejo.
Y aproveché para hacerlo jurarme allí mismo, que me ayudaría a buscar un pichón
de zorrillo para criarlo guacho.
Como siempre, cumplió mi tío.
Una noche veníamos los dos de recorrer el campo, trote y trote. Las estrellas
alumbraban más que la ceja de la luna nueva, ya sobre el horizonte. Crepitaba
el grillerío, entre guiños de luciérnagas. De pronto me gritó el viejo:
-Venga, que aquí los tenemos.
-¿A quienes?
-A la doña con el gurí.
Delante de nosotros corría por
un caminito una zorrilla con el hijo en la boca. Igual que una perra o una
gata.
Con paciencia, el zorrillo es
un bicho al que se puede arrear durante horas. Con paciencia; cuidando de que
ni se enoje, perfila el cuerpo y tapa a quien sea con una garúa fétida. Aquel
olor no se borra con nada, por muchos días.
La hicimos arrimarse al paso
del arroyo. Allí debió elegir: o exponerse con hijo y todo, enfrentándonos, o
confiar el cachorro a nuestra bondad. Eligió esto último.
Allí lo dejó, perdiéndose ella
por entre unas pajas.
Llegamos a casa con aquel
regalo de la noche. Lo encerré en un cajón y comencé a darle mamadera de bebé.
Aprendió fácilmente a mamar en teta de goma.
Lloraba como un cuzquito. Me
seguía como un hijo obediente. Nunca utilizó con nadie en casa, el arma de su
defensa. Se decía que, a falta de uso, las glándulas donde guarda el líquido de
su ataque, se atrofian.
Tomaba leche, comía insectos y
dormía como un bueno. No molestaba a nadie, para vivir. Igual que todos los de
su especie. Si algo me faltaba para convencerme de la injusticia de su
persecución por la gente, allí estaba su ejemplo. Nunca mató una gallina. Como
nunca lo haría ningún zorrillo sin hambre.
Era hermoso y bien plantado.
Tenía olor a gato aseado y mimoso. Pelo negro sedoso, cruzado por una raya
blanca en forma oval, a lo largo del lomo, pasando por el nacimiento de la cola
y la frente. Los hay totalmente negros.
Años lo tuve cerca. Hasta una
noche en que pasó fuera de casa. Y otra en que amaneció en casa. Y otra en que
desapareció definitivamente. Nunca más lo vi.
“Se casó”, me dijo mi tío
Sebastián y le creí. “Que se case”, me dije. “Y que sea feliz”. Me quedé lo más
tranquilo.
Nadie pudo explicarme mi
tranquilidad ante la pérdida de aquel guacho tan querido por mí. Nadie, salvo
yo.
La explicación estaba en que
la huida del bichito coincidía con tres hechos importantes.
Primer hecho: en casa había
muchas gallinas. Segundo: él se iba a construir su hogar, a tener hijos. Tercer
hecho: ya me habían regalado mi perro Tango. No se trataba de poca cosa, como
se ve.
Actividades didácticas propuestas por
Ma Eugenia Bermúdez
Actividades Cuarto Año
ÁREA
DEL CONOCIMIENTO DE LENGUA
CAMPO: Oralidad/Lectura/Escritura
Contenidos:
– La descripción de episodios
de una narración. (Oralidad)
– La polifonía: voz del
narrador y voces de los personajes en los cuentos. (Lectura)
Propósito:
– Caracterizar la descripción
literaria dentro de la narración.
– Reconocer la voz del
narrador y las voces de los personajes.
Secuencia
de Actividades
Cuento:“Zorrillo guacho”
Actividad 1
– Presentación del libro por
medio de la tapa. Lectura de la información escrita: título, autor, ilustrador,
editorial. Lectura y/o narración de la presentación del libro escrito por Julio
C Da Rosa. Inferencias, análisis y reflexión sobre los datos que nos brinda
sobre sus gustos, y el motivo del nombre “Buscabichos”.
– Identificación del narrador
en la presentación del libro. ¿Quién es el narrador? ¿Y el escritor?
– Búsqueda de información
bibliográfica del escritor uruguayo Julio C Da Rosa.
Actividad 2
– Presentación del cuento
“Zorrillo guacho”, lectura silenciosa por parte de cada alumno.
– Información colectiva sobre
lo leído. Exposición ordenada, cuidada por el docente, de todos los datos
obtenidos (identificación de los personajes, características, algunos problemas
que surgen y se deben resolver).
– Lectura colectiva voluntaria
por párrafos, cada alumno lee un enunciado. Verificación de la información
socializada anteriormente. – Identificación de la estructura del texto
narrativo.
Actividad 3
– Entrega de dos fragmentos
del cuento :
***
Tenía olor a gato aseado y
mimoso. Pelo negro sedoso, cruzado por una raya blanca en forma oval, a lo
largo del lomo, pasando por el nacimiento de la cola y la frente.
– Comparación de la
descripción del zorrillo en ambos fragmentos, cuadro comparativo con adjetivos
que se utilizan. – Teniendo en cuenta el fragmento 1, identificación del
narrador, y los personajes del cuento. ¿Quién es el narrador? ¿Cuándo hablan
los personajes? ¿Cómo nos damos cuenta?
Actividad 4
– Búsqueda de información en
grupos, en las computadoras sobre el animal, características físicas, hábitat,
alimentación, reproducción. – Socialización de la información encontrada.
Extraído de:
https://mundolamochila.com/buscabichos/


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