Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

jueves, 6 de agosto de 2026

6 DE AGOSTO DE 1917 NACÍA BÁRBARA COONET - BIOGRAFÍA

 

Barbara Cooney: la artista

 que llenó de belleza la

 literatura infantil







Barbara Cooney nació en la habitación 1127 del Hotel Bossert de Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, el 6 de agosto de 1917.

Fue una escritora e ilustradora estadounidense. Trabajó en más de 200 libros infantiles y ganó dos veces la Medalla Caldecott. Escribió libros durante seis décadas y éstos han sido traducidos a 10 idiomas.

Su padre fue Russell Schenck Cooney, era corredor de bolsa.

Su madre Evelyn Mae Bossert, era pintora. conocida como Mae Bossert Cooney autora de las obras al óleo, por ejemplo “Still Life with Sculpture and Compote of Fruit”.

La familia estaba integrada por los padres Barbara, un hermano gemelo y dos hermanos menores.

El entorno familiar combina finanzas (padre corredor) y artes visuales (madre pintora), algo que encaja con la posterior formación artística de Barbara (Smith College, Art Students League) y su carrera como ilustradora de más de 110 libros infantiles.

Pasó su infancia en Long Island, Nueva York, donde comenzó a desarrollar su interés por el dibujo y la lectura desde muy temprana edad.

Además, desde que era pequeña, visitaba con frecuencia el estado de Maine junto a su familia. Esos paisajes, sus pueblos costeros y la naturaleza de la región la impresionaron profundamente.

Con el paso de los años, Maine se convirtió en una importante fuente de inspiración para sus historias e ilustraciones, e incluso decidió vivir allí durante parte de su vida.

Estas experiencias de su infancia influyeron en muchas de sus obras, caracterizadas por escenarios naturales, personajes entrañables y un profundo aprecio por la historia y la vida cotidiana.

Su madre, ella misma artista, tomó en serio la pintura de su hija y le dio el estímulo que necesitaba para hacer del arte una pasión para toda la vida.

Barbara Cooney asistió a un internado (boarding school) cuando era niña, antes de comenzar sus estudios universitarios. Vivir y estudiar en un internado le permitió desarrollar disciplina, independencia y responsabilidad desde una edad temprana. Durante esos años continuó cultivando su interés por el arte y la lectura, actividades que disfrutaba profundamente.

Más tarde ingresó a la universidad para estudiar arte, donde perfeccionó sus habilidades como ilustradora. La educación que recibió, tanto en el internado como en la universidad, contribuyó a formar el talento que más adelante la convertiría en una de las escritoras e ilustradoras de libros infantiles más reconocidas de Estados Unidos.

Barbara Cooney ingresó al Smith College, un prestigioso college privado para mujeres ubicado en Northampton, Massachusetts. Allí recibió una sólida formación académica y artística que fortaleció su interés por la historia, el arte y la literatura, temas que más tarde influirían en sus libros.

En 1938 se graduó con un Bachelor of Arts (B.A.), es decir, una Licenciatura en Artes, con estudios enfocados en las humanidades, especialmente en historia o historia del arte.

La formación que obtuvo en Smith College le proporcionó los conocimientos y la inspiración que necesitó para desarrollar su carrera como escritora e ilustradora de libros infantiles. Muchas de sus obras reflejan su aprecio por la historia, la cultura y los detalles artísticos, características que la distinguieron a lo largo de su trayectoria.

Tras graduarse del Smith College, Barbara Cooney decidió no matricularse en una facultad de arte tradicional. En lugar de ello, prefirió continuar su formación artística de una manera más práctica y especializada.

En 1940 estudió técnicas de grabado e ilustración en la Art Students League de Nueva York, una reconocida institución dedicada a la enseñanza de las artes visuales. Allí perfeccionó sus habilidades de dibujo, composición y grabado, aprendiendo técnicas que más tarde aplicaría en las ilustraciones de sus libros.

Esta experiencia fue fundamental para su desarrollo como artista, ya que le permitió crear un estilo propio, caracterizado por la delicadeza de los detalles, el uso cuidadoso del color y la inspiración en la historia y la naturaleza. Gracias a esta preparación, Barbara Cooney llegó a convertirse en una de las ilustradoras y autoras de libros infantiles más destacadas de Estados Unidos.

También en el año 1940, aproximadamente un año después de su graduación, apareció su primer libro ilustrado profesional: Ake and His World (Ake y su mundo), del poeta sueco Bertil Malmberg.

Ake and His World es un libro infantil con texto original en sueco (1924) de Bertil Malmberg poeta y escritor sueco.

La edición estadounidense de 1940 fue la que Cooney ilustró, marcando su debut como ilustradora profesional de libros infantiles.

En 1942 The Kellyhorns es una de las primeras novelas infantiles escritas por Barbara Cooney y, de hecho, una de sus primeras obras narrativas largas antes de consolidarse sobre todo como ilustradora.

Fue publicado por la Editorial: Farrar & Rinehart, Nueva York (primera edición en tapa dura, con sobrecubierta ilustrada).

La historia gira en torno a Pam y Penny Kellyhorn, dos niñas gemelas de once años que, al principio, no se conocen bien y viven en situaciones separadas:

Una vive con una tía. La otra vive con su padre y un primo, en pequeños pueblos de Maine.

El núcleo del libro es el reencuentro de las dos hermanas en una feria en la costa de Maine y cómo, poco a poco, aprenden a ser hermanas, a compartir y a confiar una en la otra.

A partir de ese vínculo, las niñas se ven implicadas en un pequeño misterio / aventura: ayudan a descubrir a un incendiario (un “arsonist”) que está causando problemas en la zona, lo que les permite actuar con valentía y sentido de responsabilidad.

En términos temáticos, el libro trabaja la identidad y pertenencia: dos niñas que descubren que forman parte de una misma familia y de un mismo lugar (Maine), la fraternidad y cooperación: la relación entre gemelas como eje emocional y la comunidad y justicia: la resolución del caso del incendiario muestra cómo los niños pueden contribuir al bien común.

The Kellyhorns aparece muy temprano en su carrera en pleno inicio de su actividad como autora e ilustradora.

The Kellyhorns es hoy bastante menos conocido y más difícil de encontrar; en el mercado de libros antiguos se lo describe como “scarce in the jacket” (raro con sobrecubierta), lo que indica que no tuvo tantas reediciones ni una difusión tan amplia como sus obras premiadas de los 70–90.

El escenario costero de Maine no es casual: Cooney pasó los veranos de su infancia en la costa de Maine y muchos de sus libros posteriores (Island Boy, Miss Rumphius, Hattie and the Wild Waves) están ambientados en ese entorno marítimo y familiar.

En ese sentido, The Kellyhorns puede leerse como un primer ensayo de los temas que luego desarrollaría con más madurez: la vida en pueblos costeros, la importancia de la familia, la memoria y el sentido de pertenencia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Barbara Cooney dejó temporalmente de lado su carrera artística para servir a su país.

En el año 1942 se alistó en el Women's Army Corps (WAC).

Se alistó en el Cuerpo de Ejército de la Mujer (Women's Army Corps, WAC), una rama del Ejército de los Estados Unidos creada para que las mujeres pudieran desempeñar funciones militares que apoyaran el esfuerzo de guerra.

Como integrante del WAC, Cooney contribuyó al trabajo del ejército en tareas de apoyo, permitiendo que más soldados estuvieran disponibles para el servicio en el frente. Esta experiencia le brindó una mayor disciplina, sentido de responsabilidad y una visión más amplia del mundo, aspectos que influyeron en su vida personal y profesional.

En su período militar llegó a obtener el rango de subteniente (Second Lieutenan).

Tras finalizar la guerra, Barbara Cooney retomó su carrera como ilustradora y escritora de libros infantiles. Con el tiempo, se convirtió en una autora muy reconocida por sus historias llenas de sensibilidad, su interés por la historia y la naturaleza, y sus ilustraciones de gran calidad artística, que le valieron importantes premios y el reconocimiento internacional.

Poco después de finalizar su servicio en el Women's Army Corps (WAC), Barbara Cooney conoció al corresponsal de guerra Guy Murchie Jr. La pareja contrajo matrimonio en 1944, iniciando una nueva etapa en la vida de la autora.

De este matrimonio nacieron sus dos hijos, Gretel y Barnaby, quienes crecieron en un ambiente donde el arte, los libros y la creatividad ocupaban un lugar muy importante. Mientras cuidaba de su familia, Barbara continuó desarrollando su carrera como ilustradora y escritora, demostrando que era posible combinar su vida familiar con su pasión por la creación artística.

Las experiencias vividas junto a su esposo y sus hijos, así como el contacto con la naturaleza y la historia, sirvieron de inspiración para muchas de sus obras.

A lo largo de su carrera, Barbara Cooney creó numerosos libros infantiles que destacaron por sus hermosas ilustraciones y por transmitir valores como el amor por la familia, la naturaleza y la tradición.

Años después, el matrimonio entre Barbara Cooney y Guy Murchie Jr. llegó a su fin y la pareja se divorció. Posteriormente, en julio de 1949, Barbara contrajo segundas nupcias con Charles Talbot Porter, con quien formó una nueva familia.

De esta unión nacieron dos hijos más, Charles y Phoebe, por lo que Barbara fue madre de cuatro hijos: Gretel, Barnaby, Charles y Phoebe. A pesar de las responsabilidades familiares, nunca abandonó su vocación artística. Continuó escribiendo e ilustrando libros infantiles, organizando su tiempo entre la crianza de sus hijos y su trabajo creativo.

La vida familiar desempeñó un papel importante en su inspiración. Muchas de sus historias reflejan el valor de la familia, el hogar, la naturaleza y las relaciones humanas. Gracias a su dedicación y talento, Barbara Cooney logró consolidarse como una de las autoras e ilustradoras de literatura infantil más destacadas del siglo XX, dejando un legado de obras que siguen siendo apreciadas por lectores de todas las edades.

En el año 1958 publica Chanticleer and the Fox.  Es uno de los títulos clave en la carrera de Barbara Cooney .

La historia está basada en “The Nun’s Priest’s Tale” (“El cuento del capellán de monjas”), uno de los relatos de The Canterbury Tales (Los cuentos de Canterbury) de Geoffrey Chaucer (c. 1340–1400).

Chanticleer and the Fox es una de las obras más importantes de Barbara Cooney y el libro que la dio a conocer a nivel nacional como una de las grandes ilustradoras de literatura infantil.

En Los cuentos de Canterbury (The Canterbury Tales), escritos por Geoffrey Chaucer en el siglo XIV, varios peregrinos viajan juntos hacia Canterbury y, para entretenerse durante el camino, cada uno cuenta un cuento.

Uno de esos peregrinos es el capellán de unas monjas (en inglés The Nun’s Priest). Su función era ser el sacerdote que atendía espiritualmente a un convento de monjas.

Cuando llega su turno de hablar, él cuenta una fábula.

Si bien debería hablar de asuntos solemnes, termina contando una historia muy entretenida sobre un gallo presumido y un zorro tramposo, mezclando humor, filosofía y enseñanza moral. Esa mezcla fue precisamente lo que fascinó a Barbara Cooney y la llevó a convertir el relato en uno de los libros ilustrados más famosos del siglo XX.

En la versión de Chaucer, el cuento es una fábula satírica y moral sobre un gallo vanidoso, Chanticleer, que vive en la pequeña granja de una viuda pobre y es engañado por un zorro astuto (llamado a veces Reynard).

La adaptación de Cooney se apoya en una traducción al inglés moderno realizada por Robert Mayer Lumiansky (publicada por Simon & Schuster en 1948), que ella simplifica y adapta para niños.

Cooney no tradujo directamente del inglés medio; tomó la versión de Lumiansky y la reescribió en un lenguaje más sencillo, rítmico y accesible para lectores infantiles, manteniendo la esencia del relato: la vanidad del gallo, la astucia del zorro, el engaño mediante la adulación y la lección final sobre no fiarse de los halagos fáciles.

Además de adaptar el texto, Cooney ilustró todo el libro.

Sus imágenes están descritas como ricamente coloreadas, detalladas y expresivas.

Inspiradas en manuscritos iluminados medievales (herbales, bestiarios, márgenes decorados).

Complementadas con observación directa de gallinas y gallos reales, lo que le da naturalidad a los animales.

Kirkus Reviews, revista estadounidense de reseñas de libros,  en 1958, resume bien el resultado: “told in tasteful but simplified language… stylized illustrations which show the influence of illuminated manuscripts” ("contada en un lenguaje elegante pero simplificado... ilustraciones estilizadas que muestran la influencia de manuscritos iluminados"), destacando cómo Cooney traslada el tono y la sabiduría del cuento original a un formato infantil sin perder su dignidad literaria.

En el año 1959 Chanticleer and the Fox recibió su primera Medalla Caldecott al mejor libro ilustrado para niños publicado en EE. UU.

El libro recibió esta prestigiosa distinción “for the most distinguished American picture book for children”, específicamente por sus ilustraciones.

El libro Snow White & Rose Red fue publicado en el año 1965 por Delacorte Press con ilustraciones de Barbara Cooney.

En esta adaptación del cuento clásico de los hermanos Grimm, Barbara Cooney demuestra su interés por los relatos tradicionales europeos. Sus ilustraciones presentan un estilo elegante y detallado, inspirado en el arte medieval y renacentista.

Las imágenes se caracterizan por:

Acuarelas suaves y luminosas, con una paleta dominada por verdes, ocres, marrones y rojos que evocan los bosques europeos.

Gran riqueza de detalles en la vegetación, las flores, los animales y la arquitectura rural.

Personajes expresivos, especialmente las dos hermanas, representadas con delicadeza y naturalidad.

Composiciones equilibradas, donde el paisaje tiene tanta importancia como los personajes.

Ambientación de cuento de hadas, que transmite serenidad, misterio y magia sin resultar oscura o aterradora.

Las ilustraciones ayudan a crear una atmósfera cálida y poética, resaltando la bondad de las protagonistas y el contraste entre la belleza del bosque y la codicia del enano. Gracias a su sensibilidad artística, Cooney convierte el cuento de los Grimm en un álbum ilustrado accesible para los niños, sin perder el encanto de la tradición europea.

En el año 1961 publica The Little Juggler es una adaptación infantil escrita e ilustrada por Barbara Cooney a partir del célebre relato “Le Jongleur de Notre-Dame” del escritor francés Anatole France (1890).

La historia tiene raíces en un poema francés medieval del siglo XIII, “Our Lady’s Tumbler” (en francés, Le Tombeur de Notre-Dame), que narra el milagro de un juglar que ofrece su arte a la Virgen.

En 1890, Anatole France (1844–1924), Premio Nobel de Literatura, reescribe esa leyenda como un cuento corto titulado “Le Jongleur de Notre-Dame”, publicado primero en un periódico y luego en una colección en 1892.

El relato de France se ha convertido en la versión más conocida y ha dado lugar a óperas, ballets, películas y, en el ámbito infantil, a adaptaciones como la de Cooney.

Cooney tomó la trama esencial de Anatole France y la adapta a un lenguaje sencillo, cálido y accesible para lectores infantiles, manteniendo el tono de leyenda piadosa y la estructura de parábola.

En la página de créditos, ella misma describe el cuento como “an Old French legend”, reconociendo las raíces medievales, pero deja claro que su fuente inmediata es la versión de Anatole France y, en menor medida, otras manifestaciones (como la ópera de Jules Massenet).

Antes de ilustrar, Cooney hizo un viaje de preparación a Francia (París, Tours, Normandía) para estudiar manuscritos medievales, arquitectura y arte religioso, e incluso consultó un manuscrito del siglo XIII en una biblioteca parisina.

El resultado es un libro álbum en el que texto e imagen se complementan para recrear una atmósfera medieval creíble y emotiva.

La historia que cuenta el libro sigue bastante de cerca la de France, pero simplificada:

El protagonista es un juglar pobre y humilde, llamado Barnaby (nombre que Cooney toma directamente de la versión de Anatole France).

Cansado de la vida errante y movido por la fe, Barnaby entra en un monasterio como monje. Allí, todos los hermanos tienen un oficio o arte especial que ofrecen a la Virgen María: cantos, manuscritos, vidrieras, tallas, etc.

Barnaby, en cambio, siente que no tiene nada digno que ofrecer: solo sabe hacer juegos de malabares. Esto lo entristece y lo hace sentir inferior.

Una noche, en secreto, entra en la capilla y ejecuta sus mejores trucos de malabarismo frente a la estatua de la Virgen, como ofrenda de amor. Cae exhausto y, cuando otros monjes lo descubren, piensan que está loco o cometiendo una irreverencia.

Entonces ocurre el milagro: la estatua de la Virgen parece cobrar vida, bendice al juglar y muestra que su ofrenda ha sido aceptada. Los monjes comprenden que la humildad y la devoción sincera valen más que cualquier obra sofisticada.

El mensaje central es, como señala un estudio académico, “una parábola sobre la humilde simplicidad y el valor de los dones sencillos ofrecidos con amor”.

La versión de Cooney es más sencilla y directa, pensada para niños, en comparación con la prosa más literaria de Anatole France.

Mientras France incluye matices más complejos y cierto tono irónico, Cooney enfatiza el aspecto devocional y navideño, convirtiendo el cuento en una historia de Navidad sobre el verdadero sentido del regalo y la ofrenda.

En una reedición de los años 80, Cooney escribió un prólogo en el que reflexionaba sobre la larga historia del relato (siete siglos de tradición) y su propia vinculación emocional con él.

Publicado en 1961, The Little Juggler se sitúa en una etapa en la que Cooney ya era una ilustradora consolidada (después de su primer Caldecott en 1959 .

Es un ejemplo de cómo Cooney trabajaba con clásicos literarios y leyendas europeas, adaptándolos al formato de libro ilustrado infantil con un fuerte cuidado histórico y visual.

Se destaca como un ejemplo de cómo Cooney podía acercar clásicos literarios complejos (Chaucer, cuentos medievales) al público infantil sin trivializarlos, gracias a una combinación de lenguaje cuidado e imágenes muy trabajadas.

En la estructura de The Canterbury Tales, el relato lo narra un capellán (priest) que acompaña a una prioresa (nun); por eso en español se lo conoce como “El cuento del capellán de monjas” o, más libremente, “Cuento de la prioresa”.

El 28 de febrero de 1974 muere su madre que fue enterrada en Brookland Cemetery, Waldoboro, Lincoln County, Maine, EE. UU.

En el año 1979 se publica Ox-Cart Man

 Es un libro infantil escrito por el poeta estadounidense Donald Hall e ilustrado por Barbara Cooney, que se convirtió en uno de los títulos más premiados y emblemáticos de la literatura infantil norteamericana.

Donald Hall (1928–2018) era un reconocido poeta y ensayista, premio Pulitzer y poeta laureado de EE. UU.

El texto de Ox-Cart Man parte de un poema anterior del propio Hall, que reescribió y amplió considerablemente para convertirlo en un libro narrativo en verso para niños.

Hall eligió personalmente a Barbara Cooney como ilustradora, confiando en su capacidad para recrear la vida rural de Nueva Inglaterra con sensibilidad histórica y visual.

El relato sigue el ciclo anual de una familia campesina de principios del siglo XIX en Nueva Hampshire (Nueva Inglaterra), centrado en la figura del “hombre del carro de bueyes”:

Preparación del viaje: el campesino carga su carro con los productos del año: lana, un chal tejido por su esposa, mitones hechos por su hija, lienzo, escobas de abedul talladas por su hijo, azúcar de maple, velas, patatas, manzanas, y hasta un saco de plumas de ganso.

El viaje: recorre colinas, valles y pueblos hasta llegar al mercado de Portsmouth, en la costa. El trayecto se describe de forma lírica, marcando el paso de los días y las estaciones.

 

Venta de todo: en el mercado va vendiendo, uno a uno, todos sus productos; finalmente vende incluso el buey y el propio carro, quedándose solo con el dinero en los bolsillos.

Compra para el próximo año: con ese dinero adquiere lo necesario para la familia: una caldera de hierro, un cuchillo, una aguja de bordar importada de Inglaterra, dos libras de caramelos de menta y hierbabuena, y provisiones.

Regreso y reinicio: vuelve a casa caminando; la familia cena con la nueva caldera, comparte los caramelos junto al fuego y, al día siguiente, comienza de nuevo el ciclo de trabajo para el próximo año.

La estructura es circular: el libro termina donde empieza, subrayando la idea de un ciclo continuo de trabajo, venta, compra y supervivencia.

El texto está escrito en verso narrativo, con un ritmo pausado y repetitivo que refleja el transcurso de las estaciones y la rutina del trabajo rural.

Las ilustraciones de Cooney, en colores cálidos y detallados, recrean la vida de una granja de Nueva Inglaterra en el siglo XIX, con especial atención a: las herramientas, tejidos, objetos cotidianos, paisajes, caminos, mercados.

Muestra las expresiones serenas de los personajes, sin dramatismo, sino con una calma contemplativa.

El conjunto transmite una sensación de dignidad del trabajo sencillo, autosuficiencia y conexión con la naturaleza.

A diferencia de Miss Rumphius o Island Boy, en este caso Cooney no escribe el texto, sino que se dedica exclusivamente a la ilustración, subordinando su estilo visual al ritmo y tono del poema de Hall.

En1980 Ox-Cart Man recibió este premio al mejor libro ilustrado para niños publicado en EE. UU., otorgando a Cooney su segunda Medalla Caldecott.

Es habitual mencionarlo como uno de los clásicos de la literatura infantil estadounidense, usado en escuelas para trabajar:

Publicado en 1979, el libro se sitúa en la etapa de madurez de Cooney, pocos años antes de Miss Rumphius (1982), y refuerza su imagen como ilustradora capaz de trabajar con textos poéticos y narrativos muy cuidados.

En 1982 publica Miss Rumphius .

Es uno de los libros más famosos y queridos de Barbara Cooney, tanto por su historia como por el mensaje que transmite. La obra fue escrita e ilustrada por la propia Cooney y se convirtió en uno de los títulos más representativos de su carrera.

La historia cuenta la vida de Alice Rumphius, una mujer que desde niña recibe tres consejos de su abuelo: viajar por el mundo, vivir junto al mar y hacer algo para que el mundo sea más hermoso.

Cuando llega a la adultez, Alice cumple los dos primeros deseos: conoce distintos lugares y finalmente se establece en una casa junto al mar. Sin embargo, todavía busca la manera de cumplir el último propósito de su vida.

Con el tiempo descubre que puede embellecer el mundo sembrando semillas de lupinos (flores silvestres) por los alrededores de su hogar. Las flores se extienden por la región y transforman el paisaje, dejando una huella positiva para las generaciones futuras.

La historia transmite la idea de que cada persona puede contribuir de alguna manera a mejorar el mundo.

 

El libro destaca temas como: la importancia de tener un propósito en la vida, muestra que una vida plena combina experiencias personales con acciones que benefician a otros.

El cuidado de la naturaleza y el medio ambiente: la protagonista encuentra una forma sencilla de crear belleza y armonía en su entorno.

La independencia y la realización personal: Alice Rumphius representa a una mujer que toma sus propias decisiones y sigue sus sueños.

El legado que dejamos a los demás: enseña que incluso pequeños actos pueden generar grandes cambios.

Miss Rumphius apareció durante la etapa de mayor reconocimiento artístico de Barbara Cooney, después del éxito de Ox-Cart Man (1979), ganador de la Medalla Caldecott. Aunque no recibió la Medalla Caldecott, el libro obtuvo una enorme popularidad y se convirtió en un clásico de la literatura infantil estadounidense.

La obra refleja muchas de las preocupaciones y valores presentes en la vida de Cooney: su amor por Maine, su admiración por la naturaleza, su interés por la historia y su creencia en la importancia de la belleza cotidiana.

De hecho, el paisaje costero y la sensibilidad de la protagonista recuerdan la relación profunda que la propia autora mantuvo con la región de Maine.

Con el paso de los años, Miss Rumphius se ha utilizado ampliamente en escuelas para trabajar temas como la identidad, los sueños personales, la responsabilidad social y el cuidado del planeta, convirtiéndose en una de las obras más duraderas de Barbara Cooney.

En el año 1980 se publicó el libro  Emma escrito por Wendy Kesselman y cuyas ilustraciones son de Barbara Cooney.

Fue editado en versión de tapa dura, Doubleday, Garden City, N.Y.

La historia gira en torno a Emma, una mujer mayor que vive sola con su gato, ya con cuatro hijos, siete nietos y catorce bisnietos:

En su 72 cumpleaños, la familia le regala un cuadro que representa el pequeño pueblo donde ella creció, “al otro lado de las montañas”.

Emma dice que es “hermoso”, pero en su interior piensa: “Así no es como yo lo recuerdo”.

En secreto, comienza a pintar su propia versión del pueblo, tal como lo guarda en su memoria, y va sustituyendo el cuadro familiar por el suyo cuando viene la familia.

Un día olvida hacer el cambio y la familia descubre su pintura. En lugar de criticarla, se maravillan con su talento y la animan a seguir pintando y a mostrar más obras.

El final es de reconocimiento y celebración: Emma, ya mayor, descubre una nueva pasión y un nuevo sentido en su vida a través de la pintura.

La historia está inspirada en la vida de la artista Emma Stern (1878–1970), una pintora que comenzó a pintar tarde en la vida.

Las ilustraciones de Cooney están basadas en las pinturas de Emma Stern, lo que conecta directamente el libro con la realidad biográfica de la pintora.

Esto convierte a Emma en una especie de homenaje ficcionalizado a una mujer que descubre su vocación artística en la vejez, tema que resuena con la propia sensibilidad de Cooney hacia las artistas y las mujeres creadoras.

Estilo visual de Cooney en Emma

Las ilustraciones mantienen el trazo delicado y cálido característico de Cooney, con colores suaves y composiciones que enfatizan:

La cotidianidad de la vida de Emma (su casa, su gato, su jardín, el cambio de estaciones).

El acto de pintar (caballete, pinceles, cuadros apoyados).

a relación entre memoria y representación: la diferencia entre el cuadro “oficial” de la familia y la visión personal de Emma.

Aunque no hay datos muy detallados en las fuentes abiertas, la descripción de las ilustraciones como “exquisite” y el vínculo con las pinturas reales de Stern sugieren un trabajo visual muy cuidadoso y respetuoso con la obra de la pintora inspiradora.

Temas principales

Descubrimiento tardío del arte: una mujer mayor que encuentra su vocación y su voz creativa en la vejez.

Memoria y subjetividad: cómo cada persona recuerda y representa el pasado de forma distinta; el cuadro “verdadero” no es el de la familia, sino el de la experiencia interior de Emma.

Reconocimiento familiar: la familia pasa de ofrecer un regalo convencional a valorar y alentar la creatividad de Emma.

Vejez y plenitud: el libro muestra la vida de una anciana no como declive, sino como etapa de nuevos comienzos.

Publicado en 1980, el mismo año en que recibe su segunda Medalla Caldecott por Ox-Cart Man, Emma refuerza el interés de Cooney por historias de mujeres, memoria y creación artística.

A diferencia de Miss Rumphius o Island Boy, aquí Cooney no escribe el texto, pero el tema (una mujer que “pinta su mundo”) está muy en sintonía con su propia trayectoria como ilustradora que da forma visual a vidas y recuerdos.

Si te interesa, puedo buscar más información sobre Emma Stern (su vida, obra y relación con Kesselman) para completar el contexto de este libro.

En 1981 se publica el libro Tortillitas para mamá and Other Nursery Rhymes. Es una recopilación de rimas, canciones de cuna y juegos infantiles tradicionales en español. La edición original apareció en 1981, seleccionada y traducida al inglés por Margot C. Griego; las pinturas fueron realizadas por Barbara Cooney.

También existe una edición bilingüe español-inglés publicada por Henry Holt el 15 de enero de 1988. Por eso pueden encontrarse ambas fechas en catálogos: 1981 corresponde a la primera edición y 1988 a una edición bilingüe posterior.

No es un libro con una trama continua ni protagonistas que atraviesen una historia. Se trata de una recopilación de expresiones de la tradición oral hispana, destinada especialmente a niños pequeños. Incluye:

Canciones de cuna.

Rimas para dar palmas.

Juegos de manos y dedos.

Retahílas.

Canciones breves para acompañar movimientos.

Rimas sobre la familia, los animales, la comida y las actividades cotidianas.

El título procede de la conocida rima:

“Tortillitas, tortillitas,

tortillitas para mamá;

tortillitas para papá…”

En algunas versiones se añaden variaciones sobre las tortillas “quemaditas”, “bonitas”, “de salvado” o “de manteca”.

El objetivo del libro no es contar una historia, sino conservar y transmitir juegos poéticos de la infancia. Las rimas están pensadas para ser dichas en voz alta, cantadas o acompañadas por gestos; de ese modo, el niño participa corporalmente y no solo escucha. La edición bilingüe permite además comparar las versiones en español e inglés y acercar estas expresiones a lectores de familias hispanohablantes y angloparlantes.

Las ilustraciones no funcionan como una simple decoración: ayudan a recrear el ambiente afectivo y cotidiano de las rimas. Son pinturas en color, cálidas y delicadas, que acompañan las canciones de cuna y los juegos infantiles.

Sus rasgos principales son:

Colores suaves y luminosos, adecuados para un libro destinado a niños pequeños.

Escenas familiares y domésticas, relacionadas con madres, padres, niños, animales y actividades del hogar.

Personajes expresivos, representados en actitudes de ternura, juego y cercanía.

Composiciones tranquilas, que transmiten el tono afectuoso de las canciones de cuna.

Atención a los gestos y movimientos, importante porque muchas rimas se acompañan con palmas, balanceos o juegos de dedos.

Una atmósfera de tradición y calidez, que presenta las rimas como parte de una herencia cultural transmitida de generación en generación.

En términos estilísticos, Cooney combina la delicadeza de sus pinturas con una representación clara, legible y acogedora. Las imágenes hacen visible el mundo sugerido por las canciones: el vínculo entre una madre y su hijo, la alegría del juego, la repetición rítmica y la seguridad del ámbito familiar.

1984 más tarde ganó su primera Medalla Caldecott con la obra Chanticleer and the Fox, libro ilustrado en el que adaptó un texto de Chaucer.

The Story of Holly and Ivy  fue reeditado y publicado en el año 1985, edición con ilustraciones de Barbara Cooney. El texto era de Rumer Godden.

La historia transcurre durante la Navidad y entrelaza los deseos de tres figuras:

Ivy es una niña huérfana que vive en el orfanato de Santa Inés. Como se acerca la Nochebuena, desea profundamente tener una familia y poder pasar la Navidad en un verdadero hogar.

Holly es una muñeca de cabello dorado y ojos azules, expuesta en la vidriera de la juguetería del señor Blossom. Su deseo es que una niña la compre y se convierta en su compañera.

El señor y la señora Jones, una pareja sin hijos, desean tener un niño o una niña con quien compartir la Navidad.

Ivy imagina que tiene una abuela y desea encontrarla. En Nochebuena sale del orfanato y llega hasta la tienda donde está Holly. Sin embargo, no puede comprar la muñeca y la tienda termina cerrando. Mientras tanto, los deseos de Ivy, Holly y los Jones parecen imposibles de realizar.

Finalmente, los acontecimientos navideños hacen que esos deseos se encuentren: Ivy encuentra un hogar y una familia; Holly consigue una niña que la quiera; y los Jones reciben la compañía infantil que anhelaban. El relato presenta la Navidad como un momento de encuentro, afecto y transformación.

Aquí se desarrollan varios temas.

El deseo de pertenecer: Ivy no busca solamente un regalo, sino una familia y un lugar donde sentirse querida.

La soledad: tanto la niña como la muñeca están solas y esperan ser elegidas.

La familia y la adopción: el libro concibe la familia como un vínculo de cuidado y amor, no únicamente como una relación biológica.

La esperanza navideña: los deseos de los personajes se cumplen mediante una serie de coincidencias que tienen un tono de cuento de Navidad.

La obra fue publicada inicialmente en la revista Ladies’ Home Journal durante la década de 1950 y después se convirtió en libro.

En la edición de 1985, Cooney aportó ilustraciones de tono cálido y luminoso, adecuadas para una historia navideña: interiores acogedores, juguetes, árboles de Navidad, luces y escenas familiares.

The Year of the Perfect Christmas Tree: An Appalachian Story se publicó por primera vez en 1988. El texto es de Gloria Houston y las ilustraciones, de Barbara Cooney; la primera edición fue publicada por Viking.

La historia se sitúa en 1918, durante la Primera Guerra Mundial, en una comunidad de los montes Apalaches.

La protagonista es Ruthie, una niña que vive con su madre en una comunidad montañosa de los Apalaches. Ese año, a su familia le corresponde proporcionar el árbol de Navidad para la celebración del pueblo.

La primavera anterior, el padre de Ruthie había elegido en lo alto de un risco un hermoso abeto balsámico, destinado a convertirse en el árbol perfecto. Sin embargo, antes de Navidad tuvo que marcharse a la guerra. Ruthie y su madre esperan que regrese a tiempo, especialmente después de recibir noticias del armisticio, pero pasan los días y no llega ninguna noticia segura.

Cuando llega la Nochebuena, la ausencia del padre vuelve muy difícil la tarea. Aun así, la madre decide cumplir la promesa que él hizo a la comunidad: con o sin él, llevarán el árbol al pueblo. Ruthie y su madre suben a la montaña, cortan el abeto y lo transportan para que pueda celebrarse la Navidad.

El relato combina la espera de una familia cuyo padre está en la guerra con la solidaridad de una comunidad. Sus temas principales son:

El amor familiar.

El cumplimiento de una promesa.

El coraje ante la ausencia y la incertidumbre.

La solidaridad comunitaria.

El sacrificio y la esperanza asociados con la Navidad.

Las imágenes de Barbara Cooney son pinturas a color, descritas en las ediciones y reseñas como “joya” o “de tonos preciosos”, y buscan reproducir tanto la calidez de la Navidad como el ambiente rural de los Apalaches.

Sus principales características son:

Colores cálidos y profundos, apropiados para las escenas interiores, las velas, el fuego del hogar y la celebración navideña.

Paisajes montañosos detallados, con riscos, bosques, caminos nevados y la atmósfera de las estaciones.

Representación minuciosa de la vida cotidiana, las casas, la ropa, las herramientas y las tareas familiares.

Contraste entre intimidad y amplitud: las escenas domésticas transmiten abrigo y cercanía, mientras que las montañas muestran la dificultad y la grandeza del entorno.

Ambientación histórica: los vestidos, objetos y espacios ayudan a situar la acción en una comunidad rural de 1918.

Expresividad contenida: Cooney no recurre a gestos exagerados; comunica la espera, la preocupación y el afecto mediante posturas, miradas, silencios y escenas familiares.

La imagen de Ruthie y su madre subiendo a la montaña para cumplir la promesa del padre resume visualmente el sentido del libro: una tarea difícil realizada con amor, responsabilidad y esperanza.

 Posteriormente se dedicó a viajar, recogiendo ideas para dibujar y, ocasionalmente, escribir.

En el año 1990 se publica Hattie and the Wild Waves: A Story from Brooklyn.

Es uno de los libros más personales de Barbara Cooney. Escrito e ilustrado por ella misma, narra una historia inspirada en la infancia de su madre y contiene numerosos elementos autobiográficos relacionados con la historia de su familia. La propia Cooney consideraba esta obra, junto con Miss Rumphius e Island Boy, como una de las tres más cercanas a su corazón.

La protagonista es Hattie, una niña que pertenece a una acomodada familia de inmigrantes alemanes establecida en Brooklyn, Nueva York, a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Su padre prospera en el negocio de la carpintería y la construcción, lo que permite a la familia vivir rodeada de comodidades.

Desde muy pequeña, Hattie descubre que su verdadera pasión es pintar. Mientras sus hermanos imaginan otros futuros, ella sueña con convertirse en artista. Cada verano pasa largas temporadas en Far Rockaway, junto al océano, donde observa el mar y pinta paisajes inspirados por las olas. A pesar de las expectativas familiares y sociales sobre el papel de las mujeres en aquella época, Hattie permanece fiel a su vocación y, al crecer, decide ingresar en una escuela de arte para dedicarse a la pintura.

El libro aborda diversos temas de gran valor educativo:

La importancia de seguir los propios sueños, incluso cuando son diferentes de los de los demás.

El arte como forma de expresión personal, mostrando cómo la creatividad puede convertirse en un proyecto de vida.

La inmigración y la identidad cultural, al retratar a una familia de origen alemán que construye una nueva vida en Estados Unidos.

El papel de la mujer, reflejando los desafíos que enfrentaban las jóvenes que deseaban desarrollar una carrera artística a comienzos del siglo XX.

La influencia de la naturaleza, especialmente del mar, como fuente de inspiración para la creación artística.

La historia tiene un fuerte componente autobiográfico. Hattie está inspirada en la madre de Barbara Cooney, mientras que algunos escenarios, como el hotel construido por el padre de la protagonista en Brooklyn, evocan la historia de la propia familia de la autora. Asimismo, el deseo de Hattie de convertirse en pintora refleja la vocación artística que caracterizó a Barbara Cooney desde su infancia.

Las ilustraciones destacan por su gran riqueza de detalles históricos. Cooney recrea con precisión las calles de Brooklyn, las casas victorianas, la vestimenta de finales del siglo XIX y los paisajes marinos de Long Island. Sus acuarelas transmiten una atmósfera cálida y nostálgica, combinando colores suaves con composiciones llenas de movimiento y elegancia.

Aunque Hattie and the Wild Waves no obtuvo la Medalla Caldecott, recibió importantes reconocimientos.

En 1990 ganó el Lupine Award, otorgado por la Asociación de Bibliotecas de Maine al mejor libro infantil del año escrito por un autor residente en ese estado. Además, fue distinguido como Horn Book Fanfare Best Book, Booklist Editors' Choice, Parents' Choice Illustration Honor y Notable Children's Trade Book in the Field of Social Studies, entre otros reconocimientos.

Este libro pertenece a la etapa de plena madurez artística de Barbara Cooney. En él reúne muchos de los rasgos que caracterizan su obra: el amor por la historia, la recreación de épocas pasadas, la valoración de la creatividad y la sensibilidad hacia la naturaleza. Además, constituye un homenaje a su familia y a las mujeres que, como la protagonista, lucharon por desarrollar su talento artístico en una época de grandes limitaciones.

En la actualidad, Hattie and the Wild Waves continúa utilizándose en escuelas para trabajar temas como la identidad, la historia de la inmigración, el papel de la mujer en la sociedad, la importancia del arte y la perseverancia para alcanzar los sueños, consolidándose como una de las obras más representativas de Barbara Cooney.

El libro Roxaboxen se publicó por primera vez en 1991. La autora del texto es Alice McLerran y las ilustraciones son de Barbara Cooney. La primera edición estadounidense fue publicada por Lothrop, Lee & Shepard Books.

La historia está inspirada en un lugar real de Yuma, Arizona, donde la madre de Alice McLerran jugaba durante su infancia. Por eso el libro combina recuerdos familiares, experiencia histórica e imaginación infantil.

El libro cuenta cómo Marian, sus hermanas y otros niños del vecindario convierten una colina pedregosa y aparentemente insignificante en un pueblo imaginario llamado Roxaboxen. El lugar está lleno de piedras, arena, cactus, cristales de colores y viejas cajas de madera.

Los niños organizan ese espacio como si fuera una verdadera ciudad:

Construyen calles con piedras blancas.

Usan las cajas para imaginar casas, tiendas y edificios.

Crean negocios, como heladerías y panaderías.

Eligen a Marian como alcaldesa.

Utilizan palos como caballos y juegan a conducir automóviles imaginarios.

Construyen una cárcel, un ayuntamiento y hasta un cementerio, aunque allí solo entierran a un lagarto.

También juegan a la guerra y establecen reglas, autoridades, intercambios y formas de convivencia. Aunque para los adultos la colina es solo un terreno árido, para los niños constituye una ciudad auténtica, sostenida por la imaginación y la colaboración.

Con el paso del tiempo, los niños crecen y abandonan Roxaboxen. Sin embargo, el lugar permanece en sus recuerdos y continúa siendo una parte importante de sus vidas. El libro termina mostrando que aquella ciudad imaginaria fue real en un sentido afectivo: existió porque los niños la construyeron mediante el juego compartido.

Este libro encierra varias enseñanzas:

La imaginación infantil: los niños transforman objetos pobres y cotidianos en una ciudad completa.

El juego como creación: jugar no es una actividad pasiva, sino una forma de inventar reglas, espacios y relaciones.

La comunidad: Roxaboxen existe gracias a la participación de muchos niños.

La memoria: la experiencia de la infancia permanece viva incluso cuando los protagonistas se convierten en adultos.

La transformación de un lugar: una colina árida adquiere significado gracias a quienes la habitan imaginariamente.

Las ilustraciones están realizadas en color y presentan una paleta relacionada con el paisaje desértico de Arizona. La reseña de Kirkus Reviews destaca especialmente los azules polvorientos y los tonos intensos del desierto, así como el diseño claro y la capacidad de Cooney para transmitir la alegría del juego.

Sus características principales son:

Colores terrosos y cálidos, vinculados con la arena, las rocas, los cactus y la vegetación seca.

Azules apagados o polvorientos que evocan el cielo y amplían visualmente el paisaje desértico.

Formas simples pero detalladas, que permiten reconocer las calles, las cajas, las piedras y las construcciones imaginarias.

Contraste entre la realidad y la fantasía: las imágenes muestran una colina humilde, pero también hacen visible la ciudad que los niños ven con los ojos de la imaginación.

Escenas dinámicas y colectivas, con grupos de niños que construyen, comercian, cabalgan, juegan a la guerra o recorren las calles.

Humor delicado, especialmente en elementos como la cárcel, el cementerio del lagarto y las autoridades de la ciudad.

Cooney no representa Roxaboxen como un mundo completamente fantástico separado de la realidad. Su logro consiste en mostrar las dos perspectivas al mismo tiempo: para un adulto es una colina con piedras y cajas; para los niños, es un pueblo lleno de calles, tiendas, leyes, caballos y aventuras.

Barba comparte "De todos los libros que he hecho", dice, "Miss Rumphius (Viking, 1982), Island Boy (Viking, 1988) y Hattie and the Wild Waves (Viking, 1990) son los más cercanos a mi corazón. “Estos tres son lo más cercano que jamás llegaré a una autobiografía”

En el año 1991 el libro Snow White & Rose Red publicado años atrás por Delacorte Press. fue reeditado como una edición revisada con un nuevo diseño, conservando las ilustraciones de Barbara Cooney.

El libro The Story of Holly and Ivy  tuvo adaptaciones posteriores, entre ellas una película televisiva animada de 1991 titulada The Wish That Changed Christmas.

 En el año 1995 apareció una versión revisada titulada The Story of Christmas, publicada por HarperCollins. En esta edición, Cooney figura como autora, pero las ilustraciones son de Loretta Krupinski.

Más que una narración protagonizada por personajes, el libro presenta una explicación histórica y cultural de la Navidad. Comienza con el nacimiento de Jesús en Belén y explica cómo la celebración cristiana fue incorporando tradiciones procedentes de antiguas fiestas paganas del solsticio de invierno.

El libro aborda, entre otros aspectos:

El nacimiento de Jesús.

La celebración de la Navidad en el mundo cristiano.

Las fiestas de invierno anteriores al cristianismo.

El significado de la luz, el fuego, los árboles y la vegetación durante el invierno.

Tradiciones navideñas de distintos países europeos y de Estados Unidos.

La figura de Santa Claus y el intercambio de regalos.

Costumbres familiares y comunitarias asociadas con la Navidad.

La edición de 1995 está dirigida a lectores infantiles, aproximadamente entre seis y nueve años, y busca presentar la Navidad desde una perspectiva relativamente amplia, apta para lectores de diversas procedencias religiosas.

La reseña de Kirkus Reviews señala que esta versión revisada eliminó varias escenas bíblicas presentes o sugeridas en el tratamiento tradicional —por ejemplo, la matanza de los inocentes y la huida a Egipto— y puso mayor énfasis en la historia de las fiestas invernales y en las costumbres navideñas.

Este libro es significativo porque muestra una faceta de Cooney distinta de sus relatos de ficción, como Miss Rumphius o Island Boy. En Christmas, la autora combina:

Divulgación histórica.

Educación religiosa y cultural.

Explicación de tradiciones.

Ilustración narrativa.

Recreación de escenas familiares y comunitarias.

En el año 1996, el gobernador de Maine, Angus King, le rindió homenaje al instaurar el "Barbara Cooney Day".

El libro Margaret Wise Brown fue publicado en el año 1999.

Es una biografía escrita por Leonard S. Marcus e ilustrada por Barbara Cooney. Fue publicada poco antes del fallecimiento de Cooney y constituye una de sus últimas obras como ilustradora.

En esta biografía ilustrada, Barbara Cooney adopta un estilo diferente al de sus cuentos tradicionales. Su propósito es acompañar la vida de la famosa escritora infantil Margaret Wise Brown con imágenes que reflejen tanto su personalidad como la evolución de su carrera.

Las ilustraciones destacan por:

Acuarelas delicadas y llenas de luz, con colores suaves que crean una atmósfera nostálgica.

Escenas históricas cuidadosamente documentadas, que recrean la infancia, la juventud y la vida profesional de Margaret Wise Brown.

Paisajes naturales y urbanos, que muestran los lugares donde vivió y trabajó la escritora.

Retratos expresivos, capaces de transmitir la curiosidad, la imaginación y el amor por los niños que caracterizaron a Brown.

Abundancia de detalles, propios del estilo maduro de Cooney, que invitan al lector a observar cada ilustración con atención.

Las imágenes no solo acompañan el texto, sino que también ayudan a comprender la personalidad de Margaret Wise Brown y el contexto en el que creó obras tan conocidas como Goodnight Moon. Esta biografía constituye un homenaje de una gran ilustradora a otra figura fundamental de la literatura infantil estadounidense y es considerada una de las últimas muestras del refinado estilo artístico de Barbara Cooney.

El libro Basket Moon fue publicado en el año 1999 escrito por Mary Lyn Ray e ilustrado por Barbara Cooney

Fue publicado por Little, Brown and Company y constituye el último libro ilustrado por Barbara Cooney, aparecido aproximadamente seis meses antes de su fallecimiento. Por ello, suele considerarse una especie de despedida artística de una de las ilustradoras más importantes de la literatura infantil estadounidense.

La historia transcurre en las colinas cercanas a Hudson, Nueva York, a finales del siglo XIX o comienzos del XX. El protagonista es un niño que pertenece a una familia de artesanos cesteros. Su padre y otros hombres de la comunidad fabrican cestas con tiras de madera obtenidas de fresnos, robles y arces.

Cada mes, cuando la luna llena ilumina el camino, el padre camina hasta la ciudad para vender las cestas. El niño desea acompañarlo, pero siempre escucha la misma respuesta:

"Cuando seas lo bastante mayor."

Al cumplir nueve años, finalmente realiza el viaje junto a su padre. En la ciudad descubre un mundo nuevo, pero también experimenta la crueldad de algunas personas que llaman despectivamente a su familia "hillbillies" (campesinos de las montañas) y "bushwhackers". Avergonzado, comienza a rechazar el oficio familiar hasta que un anciano de la comunidad le ayuda a comprender el verdadero valor de su trabajo y de sus raíces.

Las ilustraciones son consideradas entre las más refinadas de toda su carrera. En ellas puede apreciarse la madurez artística alcanzada por Cooney después de más de seis décadas ilustrando libros infantiles.

Se caracterizan por:

Acuarelas luminosas y delicadas, con predominio de verdes, azules, marrones y dorados que evocan los bosques del valle del Hudson.

Paisajes muy detallados, donde la naturaleza adquiere tanta importancia como los personajes.

Escenas de la fabricación de cestas, representadas con gran precisión, mostrando cada etapa del trabajo artesanal.

El protagonismo de la luz de la luna, que crea una atmósfera tranquila y poética durante el viaje nocturno del padre y el hijo.

Expresiones serenas y emotivas, que transmiten los sentimientos del niño sin necesidad de muchas palabras.

Gran realismo histórico, tanto en la vestimenta como en las viviendas y herramientas utilizadas por los artesanos.

Aunque Basket Moon no recibió la Medalla Caldecott, fue muy elogiado por la crítica por la perfecta armonía entre el texto poético de Mary Lyn Ray y las ilustraciones de Barbara Cooney. Muchos críticos señalaron que las pinturas transmiten un profundo sentido del lugar, una de las cualidades más admiradas de la ilustradora.

 Además, la obra guarda cierta relación con Ox-Cart Man, ya que ambas presentan la vida de familias trabajadoras que viven en armonía con la naturaleza y venden los productos elaborados con sus propias manos. Sin embargo, mientras Ox-Cart Man describe el ciclo anual del trabajo agrícola, Basket Moon se centra en el crecimiento personal de un niño que aprende a valorar el oficio heredado de su familia.

Valor educativo

Actualmente, Basket Moon se utiliza en escuelas para trabajar temas como:

La historia de los oficios tradicionales.

Las artesanías y el patrimonio cultural.

La relación entre el ser humano y la naturaleza.

La autoestima y el respeto por las propias raíces.

La importancia de conservar las tradiciones familiares y comunitarias.

Por su belleza visual y su mensaje sobre la dignidad del trabajo artesanal, Basket Moon es considerado uno de los álbumes ilustrados más conmovedores de Barbara Cooney y un emotivo cierre a su extraordinaria carrera como ilustradora..

En la mayor parte de sus obras utilizó pluma y tinta, pinturas acrílicas y al pastel. Sus ilustraciones son a menudo descritas como arte popular y la mayor parte de los cuentos que escogió para ilustrar fueron historias populares.

Sus libros han sido traducidos a diez idiomas: finlandés, afrikáans, japonés, español, francés, sueco, danés, alemán, inglés y árabe, enseñando así a los niños del mundo la cultura, la historia y la sociedad de su amada Nueva Inglaterra. su fallecimiento.

 Barbara murió el 10 de marzo de 2000, en la casa que su hijo le había construido en Damariscotta, Maine.

FUENTES

https://www.carolhurst.com/authors/bcooneyobit.html

https://learningenglish.voanews.com/a/barbara-cooney-1917-2000-she-created-many-popular-books-for-children-139578164/116646.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Barbara_Cooney


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