Barbara Cooney: la artista
que llenó de belleza la
literatura infantil
Barbara Cooney nació en
la
habitación 1127 del Hotel Bossert de Brooklyn, Nueva York, Estados Unidos, el 6
de agosto de 1917.
Fue una escritora e
ilustradora estadounidense. Trabajó en más de 200 libros infantiles y ganó dos
veces la Medalla Caldecott. Escribió libros durante seis décadas y éstos han
sido traducidos a 10 idiomas.
Su padre fue Russell Schenck
Cooney, era corredor de bolsa.
Su madre Evelyn Mae Bossert, era
pintora. conocida como Mae Bossert Cooney autora de las obras al óleo, por
ejemplo “Still Life with Sculpture and Compote of Fruit”.
La familia estaba integrada
por los padres Barbara, un hermano gemelo y dos hermanos menores.
El entorno familiar combina
finanzas (padre corredor) y artes visuales (madre pintora), algo que encaja con
la posterior formación artística de Barbara (Smith College, Art Students
League) y su carrera como ilustradora de más de 110 libros infantiles.
Pasó su infancia en Long
Island, Nueva York, donde comenzó a desarrollar su interés por el dibujo y la
lectura desde muy temprana edad.
Además, desde que era pequeña,
visitaba con frecuencia el estado de Maine junto a su familia. Esos paisajes,
sus pueblos costeros y la naturaleza de la región la impresionaron
profundamente.
Con el paso de los años, Maine
se convirtió en una importante fuente de inspiración para sus historias e
ilustraciones, e incluso decidió vivir allí durante parte de su vida.
Estas experiencias de su
infancia influyeron en muchas de sus obras, caracterizadas por escenarios
naturales, personajes entrañables y un profundo aprecio por la historia y la
vida cotidiana.
Su madre, ella misma artista,
tomó en serio la pintura de su hija y le dio el estímulo que necesitaba para
hacer del arte una pasión para toda la vida.
Barbara Cooney asistió a un
internado (boarding school) cuando era niña, antes de comenzar sus estudios
universitarios. Vivir y estudiar en un internado le permitió desarrollar
disciplina, independencia y responsabilidad desde una edad temprana. Durante
esos años continuó cultivando su interés por el arte y la lectura, actividades
que disfrutaba profundamente.
Más tarde ingresó a la
universidad para estudiar arte, donde perfeccionó sus habilidades como
ilustradora. La educación que recibió, tanto en el internado como en la
universidad, contribuyó a formar el talento que más adelante la convertiría en
una de las escritoras e ilustradoras de libros infantiles más reconocidas de
Estados Unidos.
Barbara Cooney ingresó al
Smith College, un prestigioso college privado para mujeres ubicado en
Northampton, Massachusetts. Allí recibió una sólida formación académica y
artística que fortaleció su interés por la historia, el arte y la literatura,
temas que más tarde influirían en sus libros.
En 1938 se graduó con un
Bachelor of Arts (B.A.), es decir, una Licenciatura en Artes, con estudios
enfocados en las humanidades, especialmente en historia o historia del arte.
La formación que obtuvo en
Smith College le proporcionó los conocimientos y la inspiración que necesitó
para desarrollar su carrera como escritora e ilustradora de libros infantiles.
Muchas de sus obras reflejan su aprecio por la historia, la cultura y los
detalles artísticos, características que la distinguieron a lo largo de su
trayectoria.
Tras graduarse del Smith
College, Barbara Cooney decidió no matricularse en una facultad de arte
tradicional. En lugar de ello, prefirió continuar su formación artística de una
manera más práctica y especializada.
En 1940 estudió técnicas de
grabado e ilustración en la Art Students League de Nueva York, una reconocida
institución dedicada a la enseñanza de las artes visuales. Allí perfeccionó sus
habilidades de dibujo, composición y grabado, aprendiendo técnicas que más
tarde aplicaría en las ilustraciones de sus libros.
Esta experiencia fue
fundamental para su desarrollo como artista, ya que le permitió crear un estilo
propio, caracterizado por la delicadeza de los detalles, el uso cuidadoso del
color y la inspiración en la historia y la naturaleza. Gracias a esta
preparación, Barbara Cooney llegó a convertirse en una de las ilustradoras y
autoras de libros infantiles más destacadas de Estados Unidos.
También en el año 1940,
aproximadamente un año después de su graduación, apareció su primer libro
ilustrado profesional: Ake and His World (Ake y su mundo),
del poeta sueco Bertil Malmberg.
Ake and His World es un
libro infantil con texto original en sueco (1924) de Bertil Malmberg poeta y
escritor sueco.
La edición estadounidense de
1940 fue la que Cooney ilustró, marcando su debut como ilustradora profesional
de libros infantiles.
En 1942 The Kellyhorns
es una de las primeras novelas infantiles escritas por Barbara Cooney y, de
hecho, una de sus primeras obras narrativas largas antes de consolidarse sobre
todo como ilustradora.
Fue publicado por la Editorial:
Farrar & Rinehart, Nueva York (primera edición en tapa dura, con
sobrecubierta ilustrada).
La historia gira en torno a
Pam y Penny Kellyhorn, dos niñas gemelas de once años que, al principio, no se
conocen bien y viven en situaciones separadas:
Una vive con una tía. La otra
vive con su padre y un primo, en pequeños pueblos de Maine.
El núcleo del libro es el
reencuentro de las dos hermanas en una feria en la costa de Maine y cómo, poco
a poco, aprenden a ser hermanas, a compartir y a confiar una en la otra.
A partir de ese vínculo, las
niñas se ven implicadas en un pequeño misterio / aventura: ayudan a descubrir a
un incendiario (un “arsonist”) que está causando problemas en la zona, lo que
les permite actuar con valentía y sentido de responsabilidad.
En términos temáticos, el
libro trabaja la identidad y pertenencia: dos niñas que descubren que forman
parte de una misma familia y de un mismo lugar (Maine), la fraternidad y
cooperación: la relación entre gemelas como eje emocional y la comunidad y
justicia: la resolución del caso del incendiario muestra cómo los niños pueden
contribuir al bien común.
The Kellyhorns
aparece muy temprano en su carrera en pleno inicio de su actividad como autora
e ilustradora.
The Kellyhorns es
hoy bastante menos conocido y más difícil de encontrar; en el mercado de libros
antiguos se lo describe como “scarce in the jacket” (raro con sobrecubierta),
lo que indica que no tuvo tantas reediciones ni una difusión tan amplia como
sus obras premiadas de los 70–90.
El escenario costero de Maine
no es casual: Cooney pasó los veranos de su infancia en la costa de Maine y
muchos de sus libros posteriores (Island Boy, Miss Rumphius, Hattie and the
Wild Waves) están ambientados en ese entorno marítimo y familiar.
En ese sentido, The
Kellyhorns puede leerse como un primer ensayo de los temas que luego
desarrollaría con más madurez: la vida en pueblos costeros, la importancia de
la familia, la memoria y el sentido de pertenencia.
Durante la Segunda Guerra
Mundial, Barbara Cooney dejó temporalmente de lado su carrera artística para
servir a su país.
En el año 1942 se alistó en el
Women's Army Corps (WAC).
Se alistó en el Cuerpo de
Ejército de la Mujer (Women's Army Corps, WAC), una rama del Ejército de los
Estados Unidos creada para que las mujeres pudieran desempeñar funciones
militares que apoyaran el esfuerzo de guerra.
Como integrante del WAC,
Cooney contribuyó al trabajo del ejército en tareas de apoyo, permitiendo que
más soldados estuvieran disponibles para el servicio en el frente. Esta
experiencia le brindó una mayor disciplina, sentido de responsabilidad y una
visión más amplia del mundo, aspectos que influyeron en su vida personal y
profesional.
En su período militar llegó a
obtener el rango de subteniente (Second Lieutenan).
Tras finalizar la guerra,
Barbara Cooney retomó su carrera como ilustradora y escritora de libros
infantiles. Con el tiempo, se convirtió en una autora muy reconocida por sus
historias llenas de sensibilidad, su interés por la historia y la naturaleza, y
sus ilustraciones de gran calidad artística, que le valieron importantes
premios y el reconocimiento internacional.
Poco después de finalizar su
servicio en el Women's Army Corps (WAC), Barbara Cooney conoció al corresponsal
de guerra Guy Murchie Jr. La pareja contrajo matrimonio en 1944, iniciando una
nueva etapa en la vida de la autora.
De este matrimonio nacieron
sus dos hijos, Gretel y Barnaby, quienes crecieron en un ambiente donde el
arte, los libros y la creatividad ocupaban un lugar muy importante. Mientras
cuidaba de su familia, Barbara continuó desarrollando su carrera como
ilustradora y escritora, demostrando que era posible combinar su vida familiar
con su pasión por la creación artística.
Las experiencias vividas junto
a su esposo y sus hijos, así como el contacto con la naturaleza y la historia,
sirvieron de inspiración para muchas de sus obras.
A lo largo de su carrera,
Barbara Cooney creó numerosos libros infantiles que destacaron por sus hermosas
ilustraciones y por transmitir valores como el amor por la familia, la
naturaleza y la tradición.
Años después, el matrimonio
entre Barbara Cooney y Guy Murchie Jr. llegó a su fin y la pareja se divorció.
Posteriormente, en julio de 1949, Barbara contrajo segundas nupcias con Charles
Talbot Porter, con quien formó una nueva familia.
De esta unión nacieron dos
hijos más, Charles y Phoebe, por lo que Barbara fue madre de cuatro hijos:
Gretel, Barnaby, Charles y Phoebe. A pesar de las responsabilidades familiares,
nunca abandonó su vocación artística. Continuó escribiendo e ilustrando libros
infantiles, organizando su tiempo entre la crianza de sus hijos y su trabajo creativo.
La vida familiar desempeñó un
papel importante en su inspiración. Muchas de sus historias reflejan el valor
de la familia, el hogar, la naturaleza y las relaciones humanas. Gracias a su
dedicación y talento, Barbara Cooney logró consolidarse como una de las autoras
e ilustradoras de literatura infantil más destacadas del siglo XX, dejando un
legado de obras que siguen siendo apreciadas por lectores de todas las edades.
En el año 1958 publica Chanticleer
and the Fox. Es uno de los
títulos clave en la carrera de Barbara Cooney .
La historia está basada en
“The Nun’s Priest’s Tale” (“El cuento del capellán de monjas”), uno de los
relatos de The Canterbury Tales (Los cuentos de Canterbury) de Geoffrey Chaucer
(c. 1340–1400).
Chanticleer and the Fox es
una de las obras más importantes de Barbara Cooney y el libro que la dio a
conocer a nivel nacional como una de las grandes ilustradoras de literatura
infantil.
En Los cuentos de Canterbury
(The Canterbury Tales), escritos por Geoffrey Chaucer en el siglo XIV, varios
peregrinos viajan juntos hacia Canterbury y, para entretenerse durante el
camino, cada uno cuenta un cuento.
Uno de esos peregrinos es el
capellán de unas monjas (en inglés The Nun’s Priest). Su función era ser el
sacerdote que atendía espiritualmente a un convento de monjas.
Cuando llega su turno de
hablar, él cuenta una fábula.
Si bien debería hablar de
asuntos solemnes, termina contando una historia muy entretenida sobre un gallo
presumido y un zorro tramposo, mezclando humor, filosofía y enseñanza moral.
Esa mezcla fue precisamente lo que fascinó a Barbara Cooney y la llevó a
convertir el relato en uno de los libros ilustrados más famosos del siglo XX.
En la versión de Chaucer, el
cuento es una fábula satírica y moral sobre un gallo vanidoso, Chanticleer, que
vive en la pequeña granja de una viuda pobre y es engañado por un zorro astuto
(llamado a veces Reynard).
La adaptación de Cooney se
apoya en una traducción al inglés moderno realizada por Robert Mayer Lumiansky
(publicada por Simon & Schuster en 1948), que ella simplifica y adapta para
niños.
Cooney no tradujo directamente
del inglés medio; tomó la versión de Lumiansky y la reescribió en un lenguaje
más sencillo, rítmico y accesible para lectores infantiles, manteniendo la
esencia del relato: la vanidad del gallo, la astucia del zorro, el engaño
mediante la adulación y la lección final sobre no fiarse de los halagos
fáciles.
Además de adaptar el texto,
Cooney ilustró todo el libro.
Sus imágenes están descritas
como ricamente coloreadas, detalladas y expresivas.
Inspiradas en manuscritos
iluminados medievales (herbales, bestiarios, márgenes decorados).
Complementadas con observación
directa de gallinas y gallos reales, lo que le da naturalidad a los animales.
Kirkus Reviews, revista
estadounidense de reseñas de libros, en 1958,
resume bien el resultado: “told in tasteful but simplified language… stylized
illustrations which show the influence of illuminated manuscripts” ("contada
en un lenguaje elegante pero simplificado... ilustraciones estilizadas que
muestran la influencia de manuscritos iluminados"), destacando cómo Cooney
traslada el tono y la sabiduría del cuento original a un formato infantil sin
perder su dignidad literaria.
En el año 1959 Chanticleer
and the Fox recibió su primera Medalla Caldecott al mejor libro
ilustrado para niños publicado en EE. UU.
El libro recibió esta
prestigiosa distinción “for the most distinguished American picture book for
children”, específicamente por sus ilustraciones.
En esta adaptación del cuento
clásico de los hermanos Grimm, Barbara Cooney demuestra su interés por los
relatos tradicionales europeos. Sus ilustraciones presentan un estilo elegante
y detallado, inspirado en el arte medieval y renacentista.
Las imágenes se caracterizan
por:
Acuarelas suaves y luminosas,
con una paleta dominada por verdes, ocres, marrones y rojos que evocan los
bosques europeos.
Gran riqueza de detalles en la
vegetación, las flores, los animales y la arquitectura rural.
Personajes expresivos,
especialmente las dos hermanas, representadas con delicadeza y naturalidad.
Composiciones equilibradas,
donde el paisaje tiene tanta importancia como los personajes.
Ambientación de cuento de
hadas, que transmite serenidad, misterio y magia sin resultar oscura o
aterradora.
Las ilustraciones ayudan a
crear una atmósfera cálida y poética, resaltando la bondad de las protagonistas
y el contraste entre la belleza del bosque y la codicia del enano. Gracias a su
sensibilidad artística, Cooney convierte el cuento de los Grimm en un álbum
ilustrado accesible para los niños, sin perder el encanto de la tradición
europea.
En el año 1961 publica The
Little Juggler es una adaptación infantil escrita e ilustrada por
Barbara Cooney a partir del célebre relato “Le Jongleur de Notre-Dame” del
escritor francés Anatole France (1890).
La historia tiene raíces en un
poema francés medieval del siglo XIII, “Our Lady’s Tumbler” (en francés, Le
Tombeur de Notre-Dame), que narra el milagro de un juglar que ofrece su arte a
la Virgen.
En 1890, Anatole France
(1844–1924), Premio Nobel de Literatura, reescribe esa leyenda como un cuento
corto titulado “Le Jongleur de Notre-Dame”, publicado primero en un periódico y
luego en una colección en 1892.
El relato de France se ha
convertido en la versión más conocida y ha dado lugar a óperas, ballets,
películas y, en el ámbito infantil, a adaptaciones como la de Cooney.
Cooney tomó la trama esencial
de Anatole France y la adapta a un lenguaje sencillo, cálido y accesible para
lectores infantiles, manteniendo el tono de leyenda piadosa y la estructura de
parábola.
En la página de créditos, ella
misma describe el cuento como “an Old French legend”, reconociendo las raíces
medievales, pero deja claro que su fuente inmediata es la versión de Anatole
France y, en menor medida, otras manifestaciones (como la ópera de Jules
Massenet).
Antes de ilustrar, Cooney hizo
un viaje de preparación a Francia (París, Tours, Normandía) para estudiar
manuscritos medievales, arquitectura y arte religioso, e incluso consultó un
manuscrito del siglo XIII en una biblioteca parisina.
El resultado es un libro álbum
en el que texto e imagen se complementan para recrear una atmósfera medieval
creíble y emotiva.
La historia que cuenta el
libro sigue bastante de cerca la de France, pero simplificada:
El protagonista es un juglar
pobre y humilde, llamado Barnaby (nombre que Cooney toma directamente de la
versión de Anatole France).
Cansado de la vida errante y
movido por la fe, Barnaby entra en un monasterio como monje. Allí, todos los
hermanos tienen un oficio o arte especial que ofrecen a la Virgen María:
cantos, manuscritos, vidrieras, tallas, etc.
Barnaby, en cambio, siente que
no tiene nada digno que ofrecer: solo sabe hacer juegos de malabares. Esto lo
entristece y lo hace sentir inferior.
Una noche, en secreto, entra
en la capilla y ejecuta sus mejores trucos de malabarismo frente a la estatua
de la Virgen, como ofrenda de amor. Cae exhausto y, cuando otros monjes lo
descubren, piensan que está loco o cometiendo una irreverencia.
Entonces ocurre el milagro: la
estatua de la Virgen parece cobrar vida, bendice al juglar y muestra que su
ofrenda ha sido aceptada. Los monjes comprenden que la humildad y la devoción
sincera valen más que cualquier obra sofisticada.
El mensaje central es, como
señala un estudio académico, “una parábola sobre la humilde simplicidad y el
valor de los dones sencillos ofrecidos con amor”.
La versión de Cooney es más
sencilla y directa, pensada para niños, en comparación con la prosa más
literaria de Anatole France.
Mientras France incluye
matices más complejos y cierto tono irónico, Cooney enfatiza el aspecto devocional
y navideño, convirtiendo el cuento en una historia de Navidad sobre el
verdadero sentido del regalo y la ofrenda.
En una reedición de los años
80, Cooney escribió un prólogo en el que reflexionaba sobre la larga historia
del relato (siete siglos de tradición) y su propia vinculación emocional con
él.
Publicado en 1961, The Little
Juggler se sitúa en una etapa en la que Cooney ya era una ilustradora
consolidada (después de su primer Caldecott en 1959 .
Es un ejemplo de cómo Cooney
trabajaba con clásicos literarios y leyendas europeas, adaptándolos al formato
de libro ilustrado infantil con un fuerte cuidado histórico y visual.
Se destaca como un ejemplo de
cómo Cooney podía acercar clásicos literarios complejos (Chaucer, cuentos
medievales) al público infantil sin trivializarlos, gracias a una combinación
de lenguaje cuidado e imágenes muy trabajadas.
En la estructura de The
Canterbury Tales, el relato lo narra un capellán (priest) que acompaña a una
prioresa (nun); por eso en español se lo conoce como “El cuento del capellán de
monjas” o, más libremente, “Cuento de la prioresa”.
El 28 de febrero de 1974 muere
su madre que fue enterrada en Brookland Cemetery, Waldoboro, Lincoln County,
Maine, EE. UU.
En el año 1979 se publica Ox-Cart
Man
Es un libro infantil escrito por el poeta
estadounidense Donald Hall e ilustrado por Barbara Cooney, que se convirtió en
uno de los títulos más premiados y emblemáticos de la literatura infantil
norteamericana.
Donald Hall (1928–2018) era un
reconocido poeta y ensayista, premio Pulitzer y poeta laureado de EE. UU.
El texto de Ox-Cart Man parte
de un poema anterior del propio Hall, que reescribió y amplió considerablemente
para convertirlo en un libro narrativo en verso para niños.
Hall eligió personalmente a
Barbara Cooney como ilustradora, confiando en su capacidad para recrear la vida
rural de Nueva Inglaterra con sensibilidad histórica y visual.
El relato sigue el ciclo anual
de una familia campesina de principios del siglo XIX en Nueva Hampshire (Nueva
Inglaterra), centrado en la figura del “hombre del carro de bueyes”:
Preparación del viaje: el
campesino carga su carro con los productos del año: lana, un chal tejido por su
esposa, mitones hechos por su hija, lienzo, escobas de abedul talladas por su
hijo, azúcar de maple, velas, patatas, manzanas, y hasta un saco de plumas de
ganso.
El viaje: recorre colinas,
valles y pueblos hasta llegar al mercado de Portsmouth, en la costa. El
trayecto se describe de forma lírica, marcando el paso de los días y las
estaciones.
Venta de todo: en el mercado
va vendiendo, uno a uno, todos sus productos; finalmente vende incluso el buey
y el propio carro, quedándose solo con el dinero en los bolsillos.
Compra para el próximo año:
con ese dinero adquiere lo necesario para la familia: una caldera de hierro, un
cuchillo, una aguja de bordar importada de Inglaterra, dos libras de caramelos
de menta y hierbabuena, y provisiones.
Regreso y reinicio: vuelve a
casa caminando; la familia cena con la nueva caldera, comparte los caramelos
junto al fuego y, al día siguiente, comienza de nuevo el ciclo de trabajo para
el próximo año.
La estructura es circular: el
libro termina donde empieza, subrayando la idea de un ciclo continuo de
trabajo, venta, compra y supervivencia.
El texto está escrito en verso
narrativo, con un ritmo pausado y repetitivo que refleja el transcurso de las
estaciones y la rutina del trabajo rural.
Las ilustraciones de Cooney,
en colores cálidos y detallados, recrean la vida de una granja de Nueva
Inglaterra en el siglo XIX, con especial atención a: las herramientas, tejidos,
objetos cotidianos, paisajes, caminos, mercados.
Muestra las expresiones
serenas de los personajes, sin dramatismo, sino con una calma contemplativa.
El conjunto transmite una
sensación de dignidad del trabajo sencillo, autosuficiencia y conexión con la
naturaleza.
A diferencia de Miss Rumphius
o Island Boy, en este caso Cooney no escribe el texto, sino que se dedica
exclusivamente a la ilustración, subordinando su estilo visual al ritmo y tono
del poema de Hall.
En1980 Ox-Cart Man
recibió este premio al mejor libro ilustrado para niños publicado en EE. UU.,
otorgando a Cooney su segunda Medalla Caldecott.
Es habitual mencionarlo como
uno de los clásicos de la literatura infantil estadounidense, usado en escuelas
para trabajar:
Publicado en 1979, el libro se
sitúa en la etapa de madurez de Cooney, pocos años antes de Miss Rumphius
(1982), y refuerza su imagen como ilustradora capaz de trabajar con textos
poéticos y narrativos muy cuidados.
En 1982 publica Miss
Rumphius .
Es uno de los libros más
famosos y queridos de Barbara Cooney, tanto por su historia como por el mensaje
que transmite. La obra fue escrita e ilustrada por la propia Cooney y se
convirtió en uno de los títulos más representativos de su carrera.
La historia cuenta la vida de
Alice Rumphius, una mujer que desde niña recibe tres consejos de su abuelo:
viajar por el mundo, vivir junto al mar y hacer algo para que el mundo sea más
hermoso.
Cuando llega a la adultez,
Alice cumple los dos primeros deseos: conoce distintos lugares y finalmente se
establece en una casa junto al mar. Sin embargo, todavía busca la manera de
cumplir el último propósito de su vida.
Con el tiempo descubre que
puede embellecer el mundo sembrando semillas de lupinos (flores silvestres) por
los alrededores de su hogar. Las flores se extienden por la región y
transforman el paisaje, dejando una huella positiva para las generaciones
futuras.
La historia transmite la idea
de que cada persona puede contribuir de alguna manera a mejorar el mundo.
El libro destaca temas como: la
importancia de tener un propósito en la vida, muestra que una vida plena
combina experiencias personales con acciones que benefician a otros.
El cuidado de la naturaleza y
el medio ambiente: la protagonista encuentra una forma sencilla de crear
belleza y armonía en su entorno.
La independencia y la realización
personal: Alice Rumphius representa a una mujer que toma sus propias decisiones
y sigue sus sueños.
El legado que dejamos a los
demás: enseña que incluso pequeños actos pueden generar grandes cambios.
Miss Rumphius apareció durante
la etapa de mayor reconocimiento artístico de Barbara Cooney, después del éxito
de Ox-Cart Man (1979), ganador de la Medalla Caldecott. Aunque no recibió la
Medalla Caldecott, el libro obtuvo una enorme popularidad y se convirtió en un
clásico de la literatura infantil estadounidense.
La obra refleja muchas de las
preocupaciones y valores presentes en la vida de Cooney: su amor por Maine, su
admiración por la naturaleza, su interés por la historia y su creencia en la
importancia de la belleza cotidiana.
De hecho, el paisaje costero y
la sensibilidad de la protagonista recuerdan la relación profunda que la propia
autora mantuvo con la región de Maine.
Con el paso de los años, Miss
Rumphius se ha utilizado ampliamente en escuelas para trabajar temas como la
identidad, los sueños personales, la responsabilidad social y el cuidado del
planeta, convirtiéndose en una de las obras más duraderas de Barbara Cooney.
En el año 1980 se publicó el
libro Emma escrito por
Wendy
Kesselman y cuyas ilustraciones son de Barbara Cooney.
Fue editado en versión de tapa
dura, Doubleday, Garden City, N.Y.
La historia gira en torno a
Emma, una mujer mayor que vive sola con su gato, ya con cuatro hijos, siete
nietos y catorce bisnietos:
En su 72 cumpleaños, la
familia le regala un cuadro que representa el pequeño pueblo donde ella creció,
“al otro lado de las montañas”.
Emma dice que es “hermoso”,
pero en su interior piensa: “Así no es como yo lo recuerdo”.
En secreto, comienza a pintar
su propia versión del pueblo, tal como lo guarda en su memoria, y va
sustituyendo el cuadro familiar por el suyo cuando viene la familia.
Un día olvida hacer el cambio
y la familia descubre su pintura. En lugar de criticarla, se maravillan con su
talento y la animan a seguir pintando y a mostrar más obras.
El final es de reconocimiento
y celebración: Emma, ya mayor, descubre una nueva pasión y un nuevo sentido en
su vida a través de la pintura.
La historia está inspirada en
la vida de la artista Emma Stern (1878–1970), una pintora que comenzó a pintar
tarde en la vida.
Las ilustraciones de Cooney
están basadas en las pinturas de Emma Stern, lo que conecta directamente el
libro con la realidad biográfica de la pintora.
Esto convierte a Emma en una
especie de homenaje ficcionalizado a una mujer que descubre su vocación
artística en la vejez, tema que resuena con la propia sensibilidad de Cooney
hacia las artistas y las mujeres creadoras.
Estilo visual de Cooney en
Emma
Las ilustraciones mantienen el
trazo delicado y cálido característico de Cooney, con colores suaves y
composiciones que enfatizan:
La cotidianidad de la vida de
Emma (su casa, su gato, su jardín, el cambio de estaciones).
El acto de pintar (caballete,
pinceles, cuadros apoyados).
a relación entre memoria y
representación: la diferencia entre el cuadro “oficial” de la familia y la
visión personal de Emma.
Aunque no hay datos muy
detallados en las fuentes abiertas, la descripción de las ilustraciones como
“exquisite” y el vínculo con las pinturas reales de Stern sugieren un trabajo
visual muy cuidadoso y respetuoso con la obra de la pintora inspiradora.
Temas principales
Descubrimiento tardío del
arte: una mujer mayor que encuentra su vocación y su voz creativa en la vejez.
Memoria y subjetividad: cómo
cada persona recuerda y representa el pasado de forma distinta; el cuadro
“verdadero” no es el de la familia, sino el de la experiencia interior de Emma.
Reconocimiento familiar: la
familia pasa de ofrecer un regalo convencional a valorar y alentar la
creatividad de Emma.
Vejez y plenitud: el libro
muestra la vida de una anciana no como declive, sino como etapa de nuevos
comienzos.
Publicado en 1980, el mismo
año en que recibe su segunda Medalla Caldecott por Ox-Cart Man, Emma refuerza
el interés de Cooney por historias de mujeres, memoria y creación artística.
A diferencia de Miss Rumphius
o Island Boy, aquí Cooney no escribe el texto, pero el tema (una mujer que
“pinta su mundo”) está muy en sintonía con su propia trayectoria como
ilustradora que da forma visual a vidas y recuerdos.
Si te interesa, puedo buscar
más información sobre Emma Stern (su vida, obra y relación con Kesselman) para
completar el contexto de este libro.
En 1981 se publica el libro Tortillitas
para mamá and Other Nursery Rhymes. Es una recopilación de rimas,
canciones de cuna y juegos infantiles tradicionales en español. La edición
original apareció en 1981, seleccionada y traducida al inglés por Margot C.
Griego; las pinturas fueron realizadas por Barbara Cooney.
También existe una edición
bilingüe español-inglés publicada por Henry Holt el 15 de enero de 1988. Por
eso pueden encontrarse ambas fechas en catálogos: 1981 corresponde a la primera
edición y 1988 a una edición bilingüe posterior.
No es un libro con una trama
continua ni protagonistas que atraviesen una historia. Se trata de una
recopilación de expresiones de la tradición oral hispana, destinada
especialmente a niños pequeños. Incluye:
Canciones de cuna.
Rimas para dar palmas.
Juegos de manos y dedos.
Retahílas.
Canciones breves para
acompañar movimientos.
Rimas sobre la familia, los
animales, la comida y las actividades cotidianas.
El título procede de la
conocida rima:
“Tortillitas, tortillitas,
tortillitas para mamá;
tortillitas para papá…”
En algunas versiones se añaden
variaciones sobre las tortillas “quemaditas”, “bonitas”, “de salvado” o “de
manteca”.
El objetivo del libro no es
contar una historia, sino conservar y transmitir juegos poéticos de la
infancia. Las rimas están pensadas para ser dichas en voz alta, cantadas o
acompañadas por gestos; de ese modo, el niño participa corporalmente y no solo
escucha. La edición bilingüe permite además comparar las versiones en español e
inglés y acercar estas expresiones a lectores de familias hispanohablantes y
angloparlantes.
Las ilustraciones no funcionan
como una simple decoración: ayudan a recrear el ambiente afectivo y cotidiano
de las rimas. Son pinturas en color, cálidas y delicadas, que acompañan las
canciones de cuna y los juegos infantiles.
Sus rasgos principales son:
Colores suaves y luminosos,
adecuados para un libro destinado a niños pequeños.
Escenas familiares y
domésticas, relacionadas con madres, padres, niños, animales y actividades del
hogar.
Personajes expresivos,
representados en actitudes de ternura, juego y cercanía.
Composiciones tranquilas, que
transmiten el tono afectuoso de las canciones de cuna.
Atención a los gestos y
movimientos, importante porque muchas rimas se acompañan con palmas, balanceos
o juegos de dedos.
Una atmósfera de tradición y
calidez, que presenta las rimas como parte de una herencia cultural transmitida
de generación en generación.
En términos estilísticos,
Cooney combina la delicadeza de sus pinturas con una representación clara,
legible y acogedora. Las imágenes hacen visible el mundo sugerido por las
canciones: el vínculo entre una madre y su hijo, la alegría del juego, la
repetición rítmica y la seguridad del ámbito familiar.
1984 más tarde ganó su primera
Medalla Caldecott con la obra Chanticleer and the Fox, libro ilustrado en el
que adaptó un texto de Chaucer.
The Story of Holly and
Ivy fue reeditado y
publicado en el año 1985, edición con ilustraciones de Barbara Cooney. El texto
era de Rumer Godden.
La historia transcurre durante
la Navidad y entrelaza los deseos de tres figuras:
Ivy es una niña huérfana que
vive en el orfanato de Santa Inés. Como se acerca la Nochebuena, desea
profundamente tener una familia y poder pasar la Navidad en un verdadero hogar.
Holly es una muñeca de cabello
dorado y ojos azules, expuesta en la vidriera de la juguetería del señor
Blossom. Su deseo es que una niña la compre y se convierta en su compañera.
El señor y la señora Jones,
una pareja sin hijos, desean tener un niño o una niña con quien compartir la
Navidad.
Ivy imagina que tiene una
abuela y desea encontrarla. En Nochebuena sale del orfanato y llega hasta la
tienda donde está Holly. Sin embargo, no puede comprar la muñeca y la tienda
termina cerrando. Mientras tanto, los deseos de Ivy, Holly y los Jones parecen
imposibles de realizar.
Finalmente, los
acontecimientos navideños hacen que esos deseos se encuentren: Ivy encuentra un
hogar y una familia; Holly consigue una niña que la quiera; y los Jones reciben
la compañía infantil que anhelaban. El relato presenta la Navidad como un
momento de encuentro, afecto y transformación.
Aquí se desarrollan varios
temas.
El deseo de pertenecer: Ivy no
busca solamente un regalo, sino una familia y un lugar donde sentirse querida.
La soledad: tanto la niña como
la muñeca están solas y esperan ser elegidas.
La familia y la adopción: el
libro concibe la familia como un vínculo de cuidado y amor, no únicamente como
una relación biológica.
La esperanza navideña: los
deseos de los personajes se cumplen mediante una serie de coincidencias que
tienen un tono de cuento de Navidad.
La obra fue publicada
inicialmente en la revista Ladies’ Home Journal durante la década de 1950 y
después se convirtió en libro.
En la edición de 1985, Cooney
aportó ilustraciones de tono cálido y luminoso, adecuadas para una historia
navideña: interiores acogedores, juguetes, árboles de Navidad, luces y escenas
familiares.
The Year of the Perfect Christmas Tree: An Appalachian
Story se publicó por primera vez en 1988. El texto es de Gloria Houston
y las ilustraciones, de Barbara Cooney; la primera edición fue publicada por
Viking.
La historia se sitúa en 1918,
durante la Primera Guerra Mundial, en una comunidad de los montes Apalaches.
La protagonista es Ruthie, una
niña que vive con su madre en una comunidad montañosa de los Apalaches. Ese
año, a su familia le corresponde proporcionar el árbol de Navidad para la
celebración del pueblo.
La primavera anterior, el
padre de Ruthie había elegido en lo alto de un risco un hermoso abeto
balsámico, destinado a convertirse en el árbol perfecto. Sin embargo, antes de
Navidad tuvo que marcharse a la guerra. Ruthie y su madre esperan que regrese a
tiempo, especialmente después de recibir noticias del armisticio, pero pasan
los días y no llega ninguna noticia segura.
Cuando llega la Nochebuena, la
ausencia del padre vuelve muy difícil la tarea. Aun así, la madre decide
cumplir la promesa que él hizo a la comunidad: con o sin él, llevarán el árbol
al pueblo. Ruthie y su madre suben a la montaña, cortan el abeto y lo
transportan para que pueda celebrarse la Navidad.
El relato combina la espera de
una familia cuyo padre está en la guerra con la solidaridad de una comunidad. Sus
temas principales son:
El amor familiar.
El cumplimiento de una
promesa.
El coraje ante la ausencia y
la incertidumbre.
La solidaridad comunitaria.
El sacrificio y la esperanza
asociados con la Navidad.
Las imágenes de Barbara Cooney
son pinturas a color, descritas en las ediciones y reseñas como “joya” o “de
tonos preciosos”, y buscan reproducir tanto la calidez de la Navidad como el
ambiente rural de los Apalaches.
Sus principales
características son:
Colores cálidos y profundos,
apropiados para las escenas interiores, las velas, el fuego del hogar y la
celebración navideña.
Paisajes montañosos
detallados, con riscos, bosques, caminos nevados y la atmósfera de las
estaciones.
Representación minuciosa de la
vida cotidiana, las casas, la ropa, las herramientas y las tareas familiares.
Contraste entre intimidad y
amplitud: las escenas domésticas transmiten abrigo y cercanía, mientras que las
montañas muestran la dificultad y la grandeza del entorno.
Ambientación histórica: los
vestidos, objetos y espacios ayudan a situar la acción en una comunidad rural
de 1918.
Expresividad contenida: Cooney
no recurre a gestos exagerados; comunica la espera, la preocupación y el afecto
mediante posturas, miradas, silencios y escenas familiares.
La imagen de Ruthie y su madre
subiendo a la montaña para cumplir la promesa del padre resume visualmente el
sentido del libro: una tarea difícil realizada con amor, responsabilidad y
esperanza.
Posteriormente se dedicó a viajar, recogiendo ideas para dibujar y, ocasionalmente, escribir.
En el año 1990 se publica Hattie and the Wild
Waves: A Story from Brooklyn.
Es uno de los libros más
personales de Barbara Cooney. Escrito e ilustrado por ella misma, narra una
historia inspirada en la infancia de su madre y contiene numerosos elementos
autobiográficos relacionados con la historia de su familia. La propia Cooney
consideraba esta obra, junto con Miss Rumphius e Island Boy, como una de las
tres más cercanas a su corazón.
La protagonista es Hattie, una
niña que pertenece a una acomodada familia de inmigrantes alemanes establecida
en Brooklyn, Nueva York, a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Su padre
prospera en el negocio de la carpintería y la construcción, lo que permite a la
familia vivir rodeada de comodidades.
Desde muy pequeña, Hattie
descubre que su verdadera pasión es pintar. Mientras sus hermanos imaginan
otros futuros, ella sueña con convertirse en artista. Cada verano pasa largas
temporadas en Far Rockaway, junto al océano, donde observa el mar y pinta
paisajes inspirados por las olas. A pesar de las expectativas familiares y
sociales sobre el papel de las mujeres en aquella época, Hattie permanece fiel
a su vocación y, al crecer, decide ingresar en una escuela de arte para
dedicarse a la pintura.
El libro aborda diversos temas
de gran valor educativo:
La importancia de seguir los
propios sueños, incluso cuando son diferentes de los de los demás.
El arte como forma de
expresión personal, mostrando cómo la creatividad puede convertirse en un
proyecto de vida.
La inmigración y la identidad
cultural, al retratar a una familia de origen alemán que construye una nueva
vida en Estados Unidos.
El papel de la mujer,
reflejando los desafíos que enfrentaban las jóvenes que deseaban desarrollar
una carrera artística a comienzos del siglo XX.
La influencia de la naturaleza,
especialmente del mar, como fuente de inspiración para la creación artística.
La historia tiene un fuerte
componente autobiográfico. Hattie está inspirada en la madre de Barbara Cooney,
mientras que algunos escenarios, como el hotel construido por el padre de la
protagonista en Brooklyn, evocan la historia de la propia familia de la autora.
Asimismo, el deseo de Hattie de convertirse en pintora refleja la vocación
artística que caracterizó a Barbara Cooney desde su infancia.
Las ilustraciones destacan por
su gran riqueza de detalles históricos. Cooney recrea con precisión las calles
de Brooklyn, las casas victorianas, la vestimenta de finales del siglo XIX y
los paisajes marinos de Long Island. Sus acuarelas transmiten una atmósfera
cálida y nostálgica, combinando colores suaves con composiciones llenas de
movimiento y elegancia.
Aunque Hattie and the Wild
Waves no obtuvo la Medalla Caldecott, recibió importantes reconocimientos.
En 1990 ganó el Lupine Award,
otorgado por la Asociación de Bibliotecas de Maine al mejor libro infantil del
año escrito por un autor residente en ese estado. Además, fue distinguido como Horn Book Fanfare Best
Book, Booklist Editors' Choice, Parents' Choice Illustration Honor y Notable
Children's Trade Book in the Field of Social Studies, entre otros
reconocimientos.
Este libro pertenece a la
etapa de plena madurez artística de Barbara Cooney. En él reúne muchos de los
rasgos que caracterizan su obra: el amor por la historia, la recreación de
épocas pasadas, la valoración de la creatividad y la sensibilidad hacia la
naturaleza. Además, constituye un homenaje a su familia y a las mujeres que,
como la protagonista, lucharon por desarrollar su talento artístico en una
época de grandes limitaciones.
En la actualidad, Hattie and
the Wild Waves continúa utilizándose en escuelas para trabajar temas como la
identidad, la historia de la inmigración, el papel de la mujer en la sociedad,
la importancia del arte y la perseverancia para alcanzar los sueños,
consolidándose como una de las obras más representativas de Barbara Cooney.
El libro Roxaboxen
se publicó por primera vez en 1991. La autora del texto es Alice McLerran y las
ilustraciones son de Barbara Cooney. La primera edición estadounidense fue
publicada por Lothrop, Lee & Shepard Books.
La historia está inspirada en
un lugar real de Yuma, Arizona, donde la madre de Alice McLerran jugaba durante
su infancia. Por eso el libro combina recuerdos familiares, experiencia
histórica e imaginación infantil.
El libro cuenta cómo Marian,
sus hermanas y otros niños del vecindario convierten una colina pedregosa y
aparentemente insignificante en un pueblo imaginario llamado Roxaboxen. El
lugar está lleno de piedras, arena, cactus, cristales de colores y viejas cajas
de madera.
Los niños organizan ese espacio
como si fuera una verdadera ciudad:
Construyen calles con piedras
blancas.
Usan las cajas para imaginar
casas, tiendas y edificios.
Crean negocios, como
heladerías y panaderías.
Eligen a Marian como
alcaldesa.
Utilizan palos como caballos y
juegan a conducir automóviles imaginarios.
Construyen una cárcel, un
ayuntamiento y hasta un cementerio, aunque allí solo entierran a un lagarto.
También juegan a la guerra y
establecen reglas, autoridades, intercambios y formas de convivencia. Aunque
para los adultos la colina es solo un terreno árido, para los niños constituye
una ciudad auténtica, sostenida por la imaginación y la colaboración.
Con el paso del tiempo, los
niños crecen y abandonan Roxaboxen. Sin embargo, el lugar permanece en sus
recuerdos y continúa siendo una parte importante de sus vidas. El libro termina
mostrando que aquella ciudad imaginaria fue real en un sentido afectivo:
existió porque los niños la construyeron mediante el juego compartido.
Este libro encierra varias
enseñanzas:
La imaginación infantil: los
niños transforman objetos pobres y cotidianos en una ciudad completa.
El juego como creación: jugar
no es una actividad pasiva, sino una forma de inventar reglas, espacios y
relaciones.
La comunidad: Roxaboxen existe
gracias a la participación de muchos niños.
La memoria: la experiencia de
la infancia permanece viva incluso cuando los protagonistas se convierten en
adultos.
La transformación de un lugar:
una colina árida adquiere significado gracias a quienes la habitan
imaginariamente.
Las ilustraciones están
realizadas en color y presentan una paleta relacionada con el paisaje desértico
de Arizona. La reseña de Kirkus Reviews destaca especialmente los azules
polvorientos y los tonos intensos del desierto, así como el diseño claro y la
capacidad de Cooney para transmitir la alegría del juego.
Sus características
principales son:
Colores terrosos y cálidos,
vinculados con la arena, las rocas, los cactus y la vegetación seca.
Azules apagados o polvorientos
que evocan el cielo y amplían visualmente el paisaje desértico.
Formas simples pero
detalladas, que permiten reconocer las calles, las cajas, las piedras y las
construcciones imaginarias.
Contraste entre la realidad y
la fantasía: las imágenes muestran una colina humilde, pero también hacen
visible la ciudad que los niños ven con los ojos de la imaginación.
Escenas dinámicas y
colectivas, con grupos de niños que construyen, comercian, cabalgan, juegan a
la guerra o recorren las calles.
Humor delicado, especialmente
en elementos como la cárcel, el cementerio del lagarto y las autoridades de la
ciudad.
Cooney no representa Roxaboxen
como un mundo completamente fantástico separado de la realidad. Su logro
consiste en mostrar las dos perspectivas al mismo tiempo: para un adulto es una
colina con piedras y cajas; para los niños, es un pueblo lleno de calles,
tiendas, leyes, caballos y aventuras.
Barba comparte "De todos
los libros que he hecho", dice, "Miss Rumphius (Viking, 1982), Island
Boy (Viking, 1988) y Hattie and the Wild Waves (Viking, 1990) son los más
cercanos a mi corazón. “Estos tres son lo más cercano que jamás llegaré a una
autobiografía”
En el año 1991 el libro Snow
White & Rose Red publicado años atrás por Delacorte Press. fue reeditado
como una edición revisada con un nuevo diseño, conservando las ilustraciones de
Barbara Cooney.
El libro The Story of
Holly and Ivy tuvo adaptaciones
posteriores, entre ellas una película televisiva animada de 1991 titulada The
Wish That Changed Christmas.
En el año 1995 apareció una versión revisada titulada The Story of Christmas, publicada por HarperCollins. En esta edición, Cooney figura como autora, pero las ilustraciones son de Loretta Krupinski.
Más que una narración
protagonizada por personajes, el libro presenta una explicación histórica y
cultural de la Navidad. Comienza con el nacimiento de Jesús en Belén y explica
cómo la celebración cristiana fue incorporando tradiciones procedentes de
antiguas fiestas paganas del solsticio de invierno.
El libro aborda, entre otros
aspectos:
El nacimiento de Jesús.
La celebración de la Navidad
en el mundo cristiano.
Las fiestas de invierno
anteriores al cristianismo.
El significado de la luz, el
fuego, los árboles y la vegetación durante el invierno.
Tradiciones navideñas de
distintos países europeos y de Estados Unidos.
La figura de Santa Claus y el
intercambio de regalos.
Costumbres familiares y
comunitarias asociadas con la Navidad.
La edición de 1995 está
dirigida a lectores infantiles, aproximadamente entre seis y nueve años, y
busca presentar la Navidad desde una perspectiva relativamente amplia, apta
para lectores de diversas procedencias religiosas.
La reseña de Kirkus Reviews
señala que esta versión revisada eliminó varias escenas bíblicas presentes o
sugeridas en el tratamiento tradicional —por ejemplo, la matanza de los
inocentes y la huida a Egipto— y puso mayor énfasis en la historia de las
fiestas invernales y en las costumbres navideñas.
Este libro es significativo
porque muestra una faceta de Cooney distinta de sus relatos de ficción, como
Miss Rumphius o Island Boy. En Christmas, la autora combina:
Divulgación histórica.
Educación religiosa y
cultural.
Explicación de tradiciones.
Ilustración narrativa.
Recreación de escenas
familiares y comunitarias.
En el año 1996, el gobernador
de Maine, Angus King, le rindió homenaje al instaurar el "Barbara Cooney
Day".
El libro Margaret Wise
Brown fue publicado en el año 1999.
Es una biografía escrita por
Leonard S. Marcus e ilustrada por Barbara Cooney. Fue publicada poco antes del
fallecimiento de Cooney y constituye una de sus últimas obras como ilustradora.
En esta biografía ilustrada,
Barbara Cooney adopta un estilo diferente al de sus cuentos tradicionales. Su
propósito es acompañar la vida de la famosa escritora infantil Margaret Wise
Brown con imágenes que reflejen tanto su personalidad como la evolución de su
carrera.
Las ilustraciones destacan
por:
Acuarelas delicadas y llenas
de luz, con colores suaves que crean una atmósfera nostálgica.
Escenas históricas
cuidadosamente documentadas, que recrean la infancia, la juventud y la vida
profesional de Margaret Wise Brown.
Paisajes naturales y urbanos,
que muestran los lugares donde vivió y trabajó la escritora.
Retratos expresivos, capaces
de transmitir la curiosidad, la imaginación y el amor por los niños que
caracterizaron a Brown.
Abundancia de detalles,
propios del estilo maduro de Cooney, que invitan al lector a observar cada
ilustración con atención.
Las imágenes no solo acompañan
el texto, sino que también ayudan a comprender la personalidad de Margaret Wise
Brown y el contexto en el que creó obras tan conocidas como Goodnight Moon.
Esta biografía constituye un homenaje de una gran ilustradora a otra figura
fundamental de la literatura infantil estadounidense y es considerada una de
las últimas muestras del refinado estilo artístico de Barbara Cooney.
El libro Basket Moon
fue publicado en el año 1999 escrito por Mary Lyn Ray e ilustrado por Barbara
Cooney
Fue publicado por Little,
Brown and Company y constituye el último libro ilustrado por Barbara Cooney,
aparecido aproximadamente seis meses antes de su fallecimiento. Por ello, suele
considerarse una especie de despedida artística de una de las ilustradoras más
importantes de la literatura infantil estadounidense.
La historia transcurre en las
colinas cercanas a Hudson, Nueva York, a finales del siglo XIX o comienzos del
XX. El protagonista es un niño que pertenece a una familia de artesanos
cesteros. Su padre y otros hombres de la comunidad fabrican cestas con tiras de
madera obtenidas de fresnos, robles y arces.
Cada mes, cuando la luna llena
ilumina el camino, el padre camina hasta la ciudad para vender las cestas. El
niño desea acompañarlo, pero siempre escucha la misma respuesta:
"Cuando seas lo bastante
mayor."
Al cumplir nueve años,
finalmente realiza el viaje junto a su padre. En la ciudad descubre un mundo
nuevo, pero también experimenta la crueldad de algunas personas que llaman
despectivamente a su familia "hillbillies" (campesinos de las
montañas) y "bushwhackers". Avergonzado, comienza a rechazar el
oficio familiar hasta que un anciano de la comunidad le ayuda a comprender el
verdadero valor de su trabajo y de sus raíces.
Las ilustraciones son consideradas
entre las más refinadas de toda su carrera. En ellas puede apreciarse la
madurez artística alcanzada por Cooney después de más de seis décadas
ilustrando libros infantiles.
Se caracterizan por:
Acuarelas luminosas y
delicadas, con predominio de verdes, azules, marrones y dorados que evocan los
bosques del valle del Hudson.
Paisajes muy detallados, donde
la naturaleza adquiere tanta importancia como los personajes.
Escenas de la fabricación de
cestas, representadas con gran precisión, mostrando cada etapa del trabajo
artesanal.
El protagonismo de la luz de
la luna, que crea una atmósfera tranquila y poética durante el viaje nocturno
del padre y el hijo.
Expresiones serenas y
emotivas, que transmiten los sentimientos del niño sin necesidad de muchas
palabras.
Gran realismo histórico, tanto
en la vestimenta como en las viviendas y herramientas utilizadas por los
artesanos.
Aunque Basket Moon no recibió
la Medalla Caldecott, fue muy elogiado por la crítica por la perfecta armonía
entre el texto poético de Mary Lyn Ray y las ilustraciones de Barbara Cooney.
Muchos críticos señalaron que las pinturas transmiten un profundo sentido del
lugar, una de las cualidades más admiradas de la ilustradora.
Además, la obra guarda cierta relación con Ox-Cart Man, ya que ambas presentan la vida de familias trabajadoras que viven en armonía con la naturaleza y venden los productos elaborados con sus propias manos. Sin embargo, mientras Ox-Cart Man describe el ciclo anual del trabajo agrícola, Basket Moon se centra en el crecimiento personal de un niño que aprende a valorar el oficio heredado de su familia.
Valor educativo
Actualmente, Basket Moon se
utiliza en escuelas para trabajar temas como:
La historia de los oficios
tradicionales.
Las artesanías y el patrimonio
cultural.
La relación entre el ser
humano y la naturaleza.
La autoestima y el respeto por
las propias raíces.
La importancia de conservar
las tradiciones familiares y comunitarias.
Por su belleza visual y su
mensaje sobre la dignidad del trabajo artesanal, Basket Moon es considerado uno
de los álbumes ilustrados más conmovedores de Barbara Cooney y un emotivo
cierre a su extraordinaria carrera como ilustradora..
En la mayor parte de sus obras
utilizó pluma y tinta, pinturas acrílicas y al pastel. Sus ilustraciones son a
menudo descritas como arte popular y la mayor parte de los cuentos que escogió
para ilustrar fueron historias populares.
Sus libros han sido traducidos
a diez idiomas: finlandés, afrikáans, japonés, español, francés, sueco, danés,
alemán, inglés y árabe, enseñando así a los niños del mundo la cultura, la
historia y la sociedad de su amada Nueva Inglaterra. su fallecimiento.
Barbara murió el 10 de marzo de 2000, en la casa que su hijo le había construido en Damariscotta, Maine.
FUENTES
https://www.carolhurst.com/authors/bcooneyobit.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Barbara_Cooney

No hay comentarios:
Publicar un comentario