Coriún
Aharonián: el músico
que hizo de la cultura una forma de resistencia
Fue uno de los compositores,
musicólogos, docentes, investigadores y pensadores de la cultura musical más
importantes del Uruguay durante la segunda mitad del siglo XX y comienzos del
XXI.
Su actividad no se limitó a la
composición: desarrolló una intensa tarea como investigador de la música
latinoamericana, educador, crítico musical, organizador cultural y defensor de
una concepción de la creación artística estrechamente vinculada con la
identidad, la historia y la realidad social de América Latina.
Coriún Aharonián nació en el
seno de una familia de origen armenio. Fue el mayor de tres hijos de Nubar
Aharonián y Victoria Kharputlián. Sus padres habían llegado a Uruguay en la
década de 1920, como parte de la diáspora armenia provocada por las
persecuciones y el genocidio armenio del Imperio otomano y sus consecuencias
posteriores.
Su padre, Nubar Aharonián,
había nacido en 1898 en Zeitún, territorio de población armenia que entonces
pertenecía al Imperio otomano. La familia sobrevivió a la primera etapa de las
persecuciones, pero sufrió nuevamente las consecuencias de la violencia de
comienzos de la década de 1920.
Nubar había recibido una
formación importante para su época: estudió en Echmiadzin, centro religioso y
cultural armenio, y posteriormente se trasladó a Alemania, donde estudió y se
especializó en el cálculo de estructuras de hormigón armado en Köthen.
Antes de establecerse
definitivamente en Uruguay, Nubar pasó por distintas experiencias vinculadas
con Armenia y Alemania. Finalmente se reunió con los miembros sobrevivientes de
su familia en Montevideo. Trabajó durante algunos años en Buenos Aires y
posteriormente en Uruguay, donde se casó con Victoria Kharputlián y formó su
familia.
Su madre, Victoria
Kharputlián, había nacido en 1912 en Akserai, en la provincia de Konia,
entonces territorio del Imperio otomano. Su familia también sufrió las
consecuencias de las deportaciones y persecuciones contra los armenios.
Victoria llegó a Montevideo desde Beirut cuando tenía aproximadamente 15 años.
Poseía conocimientos de inglés y comenzó a trabajar para contribuir al
sostenimiento de su familia.
Por lo tanto, el contexto
familiar de Aharonián estuvo marcado por la experiencia de la inmigración, la
memoria del genocidio armenio, la adaptación a una nueva sociedad y el esfuerzo
de sus padres por reconstruir su vida en Uruguay.
La infancia de Coriún estuvo
atravesada por una situación económica modesta. Él mismo recordó que durante
sus primeros años su familia no disponía de mucho dinero, aunque sus padres
poseían fuertes convicciones y procuraban transmitir a sus hijos determinados
valores e ideales. Esa experiencia familiar tuvo una influencia considerable en
su personalidad y en la forma en que posteriormente entendió la cultura y el
papel del intelectual.
Desde muy pequeño manifestó
una marcada inclinación hacia la música. Según la investigación biográfica de
Eduardo Herrera, sus padres observaron su interés y decidieron apoyarlo.
A los cinco años, en 1945,
comenzó a estudiar piano con Adela Herrera-Lerena, discípula del célebre
pianista y compositor Eugen d'Albert. Las clases se prolongaron hasta 1959.
La vocación musical de
Aharonián no surgió, por tanto, en la edad adulta: estuvo presente desde su
primera infancia. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que su camino
no sería el de un pianista dedicado principalmente a la interpretación, sino el
de un creador, investigador y pensador de la música.
También durante su
adolescencia comenzó a interesarse por la dirección coral. Estudió con Kurt
Pahlen, director y musicógrafo de origen austríaco, y esa experiencia fue
decisiva para ampliar su concepción de la música más allá del instrumento
individual.
Las fuentes consultadas
permiten establecer con bastante precisión su formación musical desde la
infancia, pero no consignan de manera fiable el nombre de la escuela
primaria ni del establecimiento de enseñanza secundaria al que asistió.
Sí está documentado que
completó su educación secundaria antes de comenzar estudios universitarios.
Después de terminar la secundaria ingresó a Arquitectura, carrera que
cursó durante aproximadamente cuatro años. Finalmente abandonó esos estudios
para dedicarse plenamente a la música.
Este episodio resulta
significativo porque demuestra que su formación inicial no estuvo limitada al
ámbito artístico. Durante esos años tuvo contacto con una disciplina científica
y técnica, pero su vocación musical terminó imponiéndose.
Su formación fue
extraordinariamente amplia.
Como ya se ha señalado,
estudió piano desde los cinco años con Adela Herrera-Lerena, entre 1945
y 1959. Aunque comenzó con el instrumento, posteriormente comprendió que la
interpretación pianística no constituía su principal vocación.
Durante su adolescencia
estudió con Kurt Pahlen. Su interés por la dirección coral lo llevó
incluso a participar como asistente en actividades corales cuando todavía era
muy joven. También recibió posteriormente formación de directores como Robert
Shaw y otros especialistas.
En 1955, cuando tenía
15 años, comenzó a estudiar composición con Héctor Tosar, uno de los
grandes compositores uruguayos del siglo XX.
La relación entre Tosar y
Aharonián fue particularmente importante. Aharonián consideró a Tosar no
solamente como su maestro de composición, sino también como una figura
fundamental en su desarrollo personal y artístico. Estudió con él entre 1955
y 1957 y posteriormente retomó sus estudios entre 1966 y 1969.
Entre 1964 y 1966
estudió musicología con Lauro Ayestarán, uno de los investigadores más
importantes de la música uruguaya y latinoamericana.
Aharonián llegó a trabajar
como asistente de investigación de Ayestarán desde 1965 hasta la muerte de este
último, en 1966.
Esta formación fue decisiva
porque permitió que Aharonián desarrollara simultáneamente sus dos grandes
vertientes: la creación musical y la investigación sobre la música.
En 1969 recibió una
beca para estudiar en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales
(CLAEM) del Instituto Torcuato Di Tella, en Buenos Aires.
Allí tuvo contacto con
importantes compositores y especialistas latinoamericanos y trabajó, entre
otros, con Gerardo Gandini y Fernando von Reichenbach.
Durante esta etapa comenzó a
desarrollar una de sus obras más importantes, Que, pieza electroacústica
de 1969.
Posteriormente continuó su
formación en Europa. Estudió y trabajó en diferentes centros y cursos de Francia,
Alemania e Italia, y tuvo contacto con numerosos compositores de
vanguardia, entre ellos Luigi Nono, György Ligeti, Iannis Xenakis, Vinko
Globokar, Christian Wolff, Gordon Mumma y Folke Rabe, además de los ya
mencionados Gandini y von Reichenbach.
La relación con Luigi Nono
fue especialmente importante. Aharonián conoció al compositor italiano en 1967
y ese encuentro influyó profundamente en su concepción ética y política de la
creación musical. Desde entonces, su pensamiento sobre el papel del compositor
latinoamericano adquirió una dimensión social y cultural cada vez más marcada.
Coriún Aharonián desarrolló
numerosas actividades profesionales a lo largo de su vida. Fue:
- Compositor.
- Musicólogo.
- Docente.
- Investigador.
- Crítico musical.
- Ensayista y escritor.
- Director y organizador de proyectos
musicales.
- Conferencista internacional.
- Promotor de la música contemporánea
latinoamericana.
Como compositor escribió
música de cámara, obras orquestales, música electroacústica, música para
instrumentos solistas, obras vocales y otras formas experimentales. Como
musicólogo estudió especialmente los problemas de la identidad musical
latinoamericana, la música popular y la relación entre cultura, sociedad y
creación artística.
Uno de los acontecimientos más
importantes de su trayectoria fue la fundación, en 1966, del Núcleo
Música Nueva de Montevideo, junto con otros músicos.
El proyecto se convirtió en
uno de los espacios más importantes para la difusión de la música contemporánea
en Uruguay y alcanzó una continuidad excepcional en el contexto
latinoamericano.
En 2016 celebró sus cincuenta
años de existencia.
Para Aharonián, la música
contemporánea no debía quedar encerrada en círculos especializados. Su
actividad estuvo orientada a generar espacios de conocimiento, discusión y
circulación de nuevas formas de creación musical.
La enseñanza fue otra de las
grandes dimensiones de su vida.
Entre 1985 y 1991
ejerció la docencia en la Universidad de la República y también enseñó
en el Instituto de Profesores Artigas. Fue profesor invitado en
instituciones universitarias de Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador, además
de participar en seminarios y actividades académicas en diversos países de
América, Europa y Asia.
Formó a numerosos músicos
uruguayos y latinoamericanos. Entre quienes estudiaron con él se encuentran
figuras posteriormente destacadas de la música uruguaya, tanto académica como
popular.
Su concepción de la enseñanza
no se limitaba a transmitir técnicas. Procuraba que los estudiantes
reflexionaran sobre el contexto cultural en el que producían música y sobre la
relación entre creación artística, sociedad e identidad.
Aharonián ejerció también una
importante labor como crítico musical.
Escribió crítica entre 1964
y 1974 en el diario Época y el semanario Marcha, y
posteriormente entre 1985 y 1996 en el semanario Brecha. Sus
textos abordaron cuestiones musicales y culturales desde una perspectiva
profundamente latinoamericana.
Escribió numerosos artículos y
ensayos que fueron publicados en diferentes países y traducidos a distintos
idiomas.
Entre sus principales libros
se encuentran:
- Héctor Tosar, compositor uruguayo
(1991).
- Conversaciones sobre música, cultura e
identidad (1992).
- Introducción a la música
(1981; posteriormente reeditado en 2002).
- Educación, arte, música
(2004).
- Músicas populares del Uruguay
(2007).
- Hacer música en América Latina
(2012).
- Cancionero latinoamericano
(1990/1991).
Varias de estas obras
recibieron reconocimientos del Ministerio de Educación y Cultura.
Principales obras musicales
La producción compositiva de
Aharonián fue extensa y utilizó diferentes medios y lenguajes.
Entre sus obras pueden
mencionarse:
Hecho I
(1966), teatro musical.
Música para aluminios (1967),
para instrumentistas y cinta magnética.
Música para tres
(1968), para flauta, violín y piano.
Lorenzaccio
(1968), para solistas, orquesta de cuerdas y percusión.
Una estrella, esta estrella,
nuestra estrella (1969), para pequeño coro e instrumentistas.
Que
(1969), obra electroacústica.
Música para cinco
(1972).
Dos canciones sobre poemas de
Idea Vilariño (1973).
Homenaje a la flecha clavada
en el pecho de Don Juan Díaz de Solís (1974), obra electroacústica.
Gran tiempo
(1974), obra electroacústica.
Posteriormente compuso, entre
otras:
Los cadadías
(1980).
¿Y ahora?
(1984).
Gente
(1990).
Mestizo
(1993).
Secas las pilas de todos los
timbres (1995).
Una canción
(1998).
Llueve sobre el Río de la
Plata (2000).
Una carta
(2001).
Cachó la barreta
(2004).
¿De qué estamos hablando?
(2006).
Entre sus composiciones, Que,
de 1969, ocupa un lugar especial.
La obra pertenece al ámbito de
la música electroacústica y combina sonidos electrónicos con la voz humana. Su
elaboración se produjo durante su estancia en el Instituto Di Tella de Buenos
Aires.
En esta obra puede observarse
una característica que acompañaría buena parte de su producción posterior: el
interés por construir una música contemporánea que no fuera simplemente una
imitación de los modelos europeos, sino que expresara la experiencia histórica
y cultural latinoamericana.
Uno de los grandes temas de
Aharonián fue la identidad del creador latinoamericano.
Para él, América Latina no
debía ser considerada un territorio periférico obligado a reproducir modelos
culturales europeos. El compositor latinoamericano debía preguntarse desde
dónde hablaba, qué historia lo había formado, qué sonidos pertenecían a su
entorno y qué relación existía entre la creación artística y la realidad
social.
Esta preocupación aparece
tanto en sus composiciones como en sus investigaciones y ensayos. En obras como
Gran tiempo, Gente y Mestizo exploró distintas formas de
relacionar la creación contemporánea con elementos de la experiencia
latinoamericana.
Su trayectoria tuvo una
importante dimensión internacional.
Fue compositor invitado en
diferentes instituciones y festivales europeos, entre ellos el programa de
artistas en residencia de Berlín, y participó en actividades vinculadas con los
estudios de música electroacústica de Bourges, Estocolmo, Berlín y Freiburg.
También recibió encargos de importantes instituciones y festivales europeos.
Entre 1985 y 1989 integró el
consejo presidencial de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea,
siendo la primera persona latinoamericana en ocupar ese puesto, según las
fuentes biográficas consultadas.
También fue integrante del
comité ejecutivo de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música
Popular y participó en la organización de los Cursos Latinoamericanos de
Música Contemporánea, que tuvieron quince ediciones entre 1971 y 1989 en
diferentes países del continente.
Aharonián tuvo además una
importante participación en la creación y desarrollo de espacios destinados a
la difusión de la música uruguaya y latinoamericana.
Fue cofundador y directivo de
la editorial discográfica Ayuí/Tacuabé, institución fundamental para la
preservación y difusión de numerosas expresiones de la música uruguaya.
Esta actividad demuestra que
su preocupación no estaba centrada únicamente en producir sus propias obras:
también buscaba crear las condiciones para que otros músicos pudieran
registrar, publicar y hacer circular su trabajo.
En el terreno personal y
artístico, una figura fundamental en su vida fue la compositora y musicóloga Graciela
Paraskevaídis, nacida en Argentina en 1940 y posteriormente vinculada
estrechamente con Uruguay.
Aharonián y Paraskevaídis
fueron compañeros desde 1974 y desarrollaron una relación personal e
intelectual muy estrecha. Compartieron intereses musicales, investigación,
docencia y una concepción profundamente comprometida con la cultura
latinoamericana.
La relación entre ambos fue
también una colaboración artística e intelectual. Ambos reunieron en su domicilio
de Montevideo un importante archivo relacionado con la música latinoamericana
contemporánea.
Respecto de su matrimonio,
existe documentación posterior que identifica a Graciela Paraskevaídis y Coriún
Aharonián conjuntamente en registros oficiales uruguayos. Sin embargo, las
biografías especializadas consultadas suelen hablar principalmente de ellos
como compañeros de vida desde 1974 y no proporcionan una fecha inequívoca del
matrimonio.
Coriún Aharonián y Graciela
Paraskevaídis tuvieron una hija, Nairí, nacida en Uruguay en 1977.
Nairí desarrolló actividad
como fotógrafa y mantuvo una relación crítica e interesada con la actividad
artística e intelectual de sus padres.
La actividad de Aharonián
adquirió una dimensión particularmente significativa durante la dictadura
cívico-militar uruguaya.
Su concepción de la cultura
estaba vinculada con la libertad de pensamiento, la identidad latinoamericana y
la responsabilidad social del creador.
La Universidad de la República
lo reconoció expresamente como una figura relevante de la resistencia cultural
durante la dictadura en Uruguay.
En ese contexto, su trabajo
intelectual y artístico no puede entenderse solamente como una carrera
profesional. Para Aharonián, hablar de música implicaba también hablar de
cultura, sociedad, poder, memoria e identidad.
A lo largo de su trayectoria
recibió numerosos reconocimientos.
Fue nombrado Ciudadano
Ilustre de Montevideo, distinción otorgada en una ceremonia realizada en el
Teatro Solís.
También fue investigador
emérito del Sistema Nacional de Investigadores del Uruguay y recibió una beca
Guggenheim para desarrollar trabajo musicológico.
Su producción fue presentada
en numerosos países y sus escritos circularon internacionalmente. Su actividad
como docente tuvo asimismo una enorme influencia sobre generaciones posteriores
de músicos.
Uno de sus últimos grandes
aportes institucionales fue la creación del Centro Nacional de Documentación
Musical Lauro Ayestarán, fundado en 2009.
Aharonián fue su fundador y
posteriormente se desempeñó como director honorario hasta su muerte. El
centro tuvo como uno de sus objetivos fundamentales la conservación y difusión
del patrimonio documental relacionado con la música uruguaya.
La creación de esta
institución fue coherente con una preocupación que había acompañado toda su
trayectoria: preservar la memoria musical del Uruguay y ponerla a disposición
de investigadores, músicos y de la sociedad.
Coriún Aharonián continuó
trabajando durante sus últimos años en la investigación, la escritura, la
enseñanza y la preservación del patrimonio musical.
Murió en Montevideo el 8 de
octubre de 2017, a los 77 años. El Ministerio de Educación y Cultura
destacó su condición de compositor, musicólogo y docente, así como su
producción de música de cámara, orquestal y electroacústica, sus libros y
ensayos y su trayectoria docente nacional e internacional.
La Universidad de la
República, por su parte, destacó especialmente su contribución a la música
contemporánea, a la investigación y a la formación de músicos, además de su
papel en la resistencia cultural durante la dictadura.
Murió en Montevideo el 8 de
octubre de 2017.
Coriún Aharonián murió en Montevideo
el 8 de octubre de 2017, a los 77 años. La Universidad de la República y
el Ministerio de Educación y Cultura lo reconocieron como una figura
fundamental para la difusión de la música contemporánea y para la formación de
varias generaciones de músicos.
Su vida constituye, en definitiva, la historia de un creador que entendió la música no solamente como una forma de expresión estética, sino también como una manera de pensar la sociedad, preservar la memoria y afirmar la identidad cultural latinoamericana.
Legado
El legado de Coriún Aharonián
excede ampliamente el catálogo de sus composiciones.
Su importancia puede resumirse
en varias dimensiones:
Como compositor,
desarrolló un lenguaje propio dentro de la música contemporánea y la
electroacústica.
Como musicólogo,
investigó la música uruguaya y latinoamericana y cuestionó la mirada que
colocaba a Europa como único centro de referencia cultural.
Como docente,
formó a numerosas generaciones de músicos.
Como escritor,
produjo libros y ensayos fundamentales para comprender la relación entre
música, cultura e identidad.
Como gestor cultural,
participó en la creación de instituciones, festivales, cursos y espacios de
difusión.
Como defensor de la cultura
latinoamericana, sostuvo durante décadas que la creación
artística debía partir de la realidad histórica y cultural de quienes la
producen.
Como preservador de la memoria
musical, impulsó instituciones destinadas a conservar documentos y
testimonios fundamentales de la historia musical uruguaya.
https://es.wikipedia.org/wiki/Cori%C3%BAn_Aharoni%C3%A1n
https://faap1940.com/biografia-coriun-aharonian/
https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-27902017000200130
https://www.gub.uy/ministerio-educacion-cultura/comunicacion/noticias/fallecio-coriun-aharonian

No hay comentarios:
Publicar un comentario