Blog de Arinda

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martes, 4 de agosto de 2026

EL 4 DE AGOSTO DE 1940 NACÍA CORÚN AHARONIÁN- BIOGRAFÍA

 

Coriún Aharonián: el músico que hizo de la cultura una forma de resistencia



 Coriún Aharonián nació en Montevideo, Uruguay, el 4 de agosto de 1940.

Fue uno de los compositores, musicólogos, docentes, investigadores y pensadores de la cultura musical más importantes del Uruguay durante la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI.

Su actividad no se limitó a la composición: desarrolló una intensa tarea como investigador de la música latinoamericana, educador, crítico musical, organizador cultural y defensor de una concepción de la creación artística estrechamente vinculada con la identidad, la historia y la realidad social de América Latina.

Coriún Aharonián nació en el seno de una familia de origen armenio. Fue el mayor de tres hijos de Nubar Aharonián y Victoria Kharputlián. Sus padres habían llegado a Uruguay en la década de 1920, como parte de la diáspora armenia provocada por las persecuciones y el genocidio armenio del Imperio otomano y sus consecuencias posteriores.

Su padre, Nubar Aharonián, había nacido en 1898 en Zeitún, territorio de población armenia que entonces pertenecía al Imperio otomano. La familia sobrevivió a la primera etapa de las persecuciones, pero sufrió nuevamente las consecuencias de la violencia de comienzos de la década de 1920.

Nubar había recibido una formación importante para su época: estudió en Echmiadzin, centro religioso y cultural armenio, y posteriormente se trasladó a Alemania, donde estudió y se especializó en el cálculo de estructuras de hormigón armado en Köthen.

Antes de establecerse definitivamente en Uruguay, Nubar pasó por distintas experiencias vinculadas con Armenia y Alemania. Finalmente se reunió con los miembros sobrevivientes de su familia en Montevideo. Trabajó durante algunos años en Buenos Aires y posteriormente en Uruguay, donde se casó con Victoria Kharputlián y formó su familia.

Su madre, Victoria Kharputlián, había nacido en 1912 en Akserai, en la provincia de Konia, entonces territorio del Imperio otomano. Su familia también sufrió las consecuencias de las deportaciones y persecuciones contra los armenios. Victoria llegó a Montevideo desde Beirut cuando tenía aproximadamente 15 años. Poseía conocimientos de inglés y comenzó a trabajar para contribuir al sostenimiento de su familia.

Por lo tanto, el contexto familiar de Aharonián estuvo marcado por la experiencia de la inmigración, la memoria del genocidio armenio, la adaptación a una nueva sociedad y el esfuerzo de sus padres por reconstruir su vida en Uruguay.

La infancia de Coriún estuvo atravesada por una situación económica modesta. Él mismo recordó que durante sus primeros años su familia no disponía de mucho dinero, aunque sus padres poseían fuertes convicciones y procuraban transmitir a sus hijos determinados valores e ideales. Esa experiencia familiar tuvo una influencia considerable en su personalidad y en la forma en que posteriormente entendió la cultura y el papel del intelectual.

Desde muy pequeño manifestó una marcada inclinación hacia la música. Según la investigación biográfica de Eduardo Herrera, sus padres observaron su interés y decidieron apoyarlo.

A los cinco años, en 1945, comenzó a estudiar piano con Adela Herrera-Lerena, discípula del célebre pianista y compositor Eugen d'Albert. Las clases se prolongaron hasta 1959.

La vocación musical de Aharonián no surgió, por tanto, en la edad adulta: estuvo presente desde su primera infancia. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que su camino no sería el de un pianista dedicado principalmente a la interpretación, sino el de un creador, investigador y pensador de la música.

También durante su adolescencia comenzó a interesarse por la dirección coral. Estudió con Kurt Pahlen, director y musicógrafo de origen austríaco, y esa experiencia fue decisiva para ampliar su concepción de la música más allá del instrumento individual.

Las fuentes consultadas permiten establecer con bastante precisión su formación musical desde la infancia, pero no consignan de manera fiable el nombre de la escuela primaria ni del establecimiento de enseñanza secundaria al que asistió.

Sí está documentado que completó su educación secundaria antes de comenzar estudios universitarios. Después de terminar la secundaria ingresó a Arquitectura, carrera que cursó durante aproximadamente cuatro años. Finalmente abandonó esos estudios para dedicarse plenamente a la música.

Este episodio resulta significativo porque demuestra que su formación inicial no estuvo limitada al ámbito artístico. Durante esos años tuvo contacto con una disciplina científica y técnica, pero su vocación musical terminó imponiéndose.

Su formación fue extraordinariamente amplia.

Como ya se ha señalado, estudió piano desde los cinco años con Adela Herrera-Lerena, entre 1945 y 1959. Aunque comenzó con el instrumento, posteriormente comprendió que la interpretación pianística no constituía su principal vocación.

Durante su adolescencia estudió con Kurt Pahlen. Su interés por la dirección coral lo llevó incluso a participar como asistente en actividades corales cuando todavía era muy joven. También recibió posteriormente formación de directores como Robert Shaw y otros especialistas.

En 1955, cuando tenía 15 años, comenzó a estudiar composición con Héctor Tosar, uno de los grandes compositores uruguayos del siglo XX.

La relación entre Tosar y Aharonián fue particularmente importante. Aharonián consideró a Tosar no solamente como su maestro de composición, sino también como una figura fundamental en su desarrollo personal y artístico. Estudió con él entre 1955 y 1957 y posteriormente retomó sus estudios entre 1966 y 1969.

Entre 1964 y 1966 estudió musicología con Lauro Ayestarán, uno de los investigadores más importantes de la música uruguaya y latinoamericana.

Aharonián llegó a trabajar como asistente de investigación de Ayestarán desde 1965 hasta la muerte de este último, en 1966.

Esta formación fue decisiva porque permitió que Aharonián desarrollara simultáneamente sus dos grandes vertientes: la creación musical y la investigación sobre la música.

En 1969 recibió una beca para estudiar en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (CLAEM) del Instituto Torcuato Di Tella, en Buenos Aires.

Allí tuvo contacto con importantes compositores y especialistas latinoamericanos y trabajó, entre otros, con Gerardo Gandini y Fernando von Reichenbach.

Durante esta etapa comenzó a desarrollar una de sus obras más importantes, Que, pieza electroacústica de 1969.

Posteriormente continuó su formación en Europa. Estudió y trabajó en diferentes centros y cursos de Francia, Alemania e Italia, y tuvo contacto con numerosos compositores de vanguardia, entre ellos Luigi Nono, György Ligeti, Iannis Xenakis, Vinko Globokar, Christian Wolff, Gordon Mumma y Folke Rabe, además de los ya mencionados Gandini y von Reichenbach.

La relación con Luigi Nono fue especialmente importante. Aharonián conoció al compositor italiano en 1967 y ese encuentro influyó profundamente en su concepción ética y política de la creación musical. Desde entonces, su pensamiento sobre el papel del compositor latinoamericano adquirió una dimensión social y cultural cada vez más marcada.

Coriún Aharonián desarrolló numerosas actividades profesionales a lo largo de su vida. Fue:

  • Compositor.
  • Musicólogo.
  • Docente.
  • Investigador.
  • Crítico musical.
  • Ensayista y escritor.
  • Director y organizador de proyectos musicales.
  • Conferencista internacional.
  • Promotor de la música contemporánea latinoamericana.

Como compositor escribió música de cámara, obras orquestales, música electroacústica, música para instrumentos solistas, obras vocales y otras formas experimentales. Como musicólogo estudió especialmente los problemas de la identidad musical latinoamericana, la música popular y la relación entre cultura, sociedad y creación artística.

Uno de los acontecimientos más importantes de su trayectoria fue la fundación, en 1966, del Núcleo Música Nueva de Montevideo, junto con otros músicos.

El proyecto se convirtió en uno de los espacios más importantes para la difusión de la música contemporánea en Uruguay y alcanzó una continuidad excepcional en el contexto latinoamericano.

En 2016 celebró sus cincuenta años de existencia.

Para Aharonián, la música contemporánea no debía quedar encerrada en círculos especializados. Su actividad estuvo orientada a generar espacios de conocimiento, discusión y circulación de nuevas formas de creación musical.

La enseñanza fue otra de las grandes dimensiones de su vida.

Entre 1985 y 1991 ejerció la docencia en la Universidad de la República y también enseñó en el Instituto de Profesores Artigas. Fue profesor invitado en instituciones universitarias de Argentina, Brasil, Colombia y Ecuador, además de participar en seminarios y actividades académicas en diversos países de América, Europa y Asia.

Formó a numerosos músicos uruguayos y latinoamericanos. Entre quienes estudiaron con él se encuentran figuras posteriormente destacadas de la música uruguaya, tanto académica como popular.

Su concepción de la enseñanza no se limitaba a transmitir técnicas. Procuraba que los estudiantes reflexionaran sobre el contexto cultural en el que producían música y sobre la relación entre creación artística, sociedad e identidad.

Aharonián ejerció también una importante labor como crítico musical.

Escribió crítica entre 1964 y 1974 en el diario Época y el semanario Marcha, y posteriormente entre 1985 y 1996 en el semanario Brecha. Sus textos abordaron cuestiones musicales y culturales desde una perspectiva profundamente latinoamericana.

Escribió numerosos artículos y ensayos que fueron publicados en diferentes países y traducidos a distintos idiomas.

Entre sus principales libros se encuentran:

  • Héctor Tosar, compositor uruguayo (1991).
  • Conversaciones sobre música, cultura e identidad (1992).
  • Introducción a la música (1981; posteriormente reeditado en 2002).
  • Educación, arte, música (2004).
  • Músicas populares del Uruguay (2007).
  • Hacer música en América Latina (2012).
  • Cancionero latinoamericano (1990/1991).

Varias de estas obras recibieron reconocimientos del Ministerio de Educación y Cultura.

 

Principales obras musicales

La producción compositiva de Aharonián fue extensa y utilizó diferentes medios y lenguajes.

Entre sus obras pueden mencionarse:

Hecho I (1966), teatro musical.

Música para aluminios (1967), para instrumentistas y cinta magnética.

Música para tres (1968), para flauta, violín y piano.

Lorenzaccio (1968), para solistas, orquesta de cuerdas y percusión.

Una estrella, esta estrella, nuestra estrella (1969), para pequeño coro e instrumentistas.

Que (1969), obra electroacústica.

Música para cinco (1972).

Dos canciones sobre poemas de Idea Vilariño (1973).

Homenaje a la flecha clavada en el pecho de Don Juan Díaz de Solís (1974), obra electroacústica.

Gran tiempo (1974), obra electroacústica.

Posteriormente compuso, entre otras:

Los cadadías (1980).

¿Y ahora? (1984).

Gente (1990).

Mestizo (1993).

Secas las pilas de todos los timbres (1995).

Una canción (1998).

Llueve sobre el Río de la Plata (2000).

Una carta (2001).

Cachó la barreta (2004).

¿De qué estamos hablando? (2006).


Entre sus composiciones, Que, de 1969, ocupa un lugar especial.

La obra pertenece al ámbito de la música electroacústica y combina sonidos electrónicos con la voz humana. Su elaboración se produjo durante su estancia en el Instituto Di Tella de Buenos Aires.

En esta obra puede observarse una característica que acompañaría buena parte de su producción posterior: el interés por construir una música contemporánea que no fuera simplemente una imitación de los modelos europeos, sino que expresara la experiencia histórica y cultural latinoamericana.

Uno de los grandes temas de Aharonián fue la identidad del creador latinoamericano.

Para él, América Latina no debía ser considerada un territorio periférico obligado a reproducir modelos culturales europeos. El compositor latinoamericano debía preguntarse desde dónde hablaba, qué historia lo había formado, qué sonidos pertenecían a su entorno y qué relación existía entre la creación artística y la realidad social.

Esta preocupación aparece tanto en sus composiciones como en sus investigaciones y ensayos. En obras como Gran tiempo, Gente y Mestizo exploró distintas formas de relacionar la creación contemporánea con elementos de la experiencia latinoamericana.

Su trayectoria tuvo una importante dimensión internacional.

Fue compositor invitado en diferentes instituciones y festivales europeos, entre ellos el programa de artistas en residencia de Berlín, y participó en actividades vinculadas con los estudios de música electroacústica de Bourges, Estocolmo, Berlín y Freiburg. También recibió encargos de importantes instituciones y festivales europeos.

Entre 1985 y 1989 integró el consejo presidencial de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea, siendo la primera persona latinoamericana en ocupar ese puesto, según las fuentes biográficas consultadas.

También fue integrante del comité ejecutivo de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular y participó en la organización de los Cursos Latinoamericanos de Música Contemporánea, que tuvieron quince ediciones entre 1971 y 1989 en diferentes países del continente.

Aharonián tuvo además una importante participación en la creación y desarrollo de espacios destinados a la difusión de la música uruguaya y latinoamericana.

Fue cofundador y directivo de la editorial discográfica Ayuí/Tacuabé, institución fundamental para la preservación y difusión de numerosas expresiones de la música uruguaya.

Esta actividad demuestra que su preocupación no estaba centrada únicamente en producir sus propias obras: también buscaba crear las condiciones para que otros músicos pudieran registrar, publicar y hacer circular su trabajo.

En el terreno personal y artístico, una figura fundamental en su vida fue la compositora y musicóloga Graciela Paraskevaídis, nacida en Argentina en 1940 y posteriormente vinculada estrechamente con Uruguay.

Aharonián y Paraskevaídis fueron compañeros desde 1974 y desarrollaron una relación personal e intelectual muy estrecha. Compartieron intereses musicales, investigación, docencia y una concepción profundamente comprometida con la cultura latinoamericana.

La relación entre ambos fue también una colaboración artística e intelectual. Ambos reunieron en su domicilio de Montevideo un importante archivo relacionado con la música latinoamericana contemporánea.

Respecto de su matrimonio, existe documentación posterior que identifica a Graciela Paraskevaídis y Coriún Aharonián conjuntamente en registros oficiales uruguayos. Sin embargo, las biografías especializadas consultadas suelen hablar principalmente de ellos como compañeros de vida desde 1974 y no proporcionan una fecha inequívoca del matrimonio.

Coriún Aharonián y Graciela Paraskevaídis tuvieron una hija, Nairí, nacida en Uruguay en 1977.

Nairí desarrolló actividad como fotógrafa y mantuvo una relación crítica e interesada con la actividad artística e intelectual de sus padres.

La actividad de Aharonián adquirió una dimensión particularmente significativa durante la dictadura cívico-militar uruguaya.

Su concepción de la cultura estaba vinculada con la libertad de pensamiento, la identidad latinoamericana y la responsabilidad social del creador.

La Universidad de la República lo reconoció expresamente como una figura relevante de la resistencia cultural durante la dictadura en Uruguay.

En ese contexto, su trabajo intelectual y artístico no puede entenderse solamente como una carrera profesional. Para Aharonián, hablar de música implicaba también hablar de cultura, sociedad, poder, memoria e identidad.

A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos.

Fue nombrado Ciudadano Ilustre de Montevideo, distinción otorgada en una ceremonia realizada en el Teatro Solís.

También fue investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores del Uruguay y recibió una beca Guggenheim para desarrollar trabajo musicológico.

Su producción fue presentada en numerosos países y sus escritos circularon internacionalmente. Su actividad como docente tuvo asimismo una enorme influencia sobre generaciones posteriores de músicos.

Uno de sus últimos grandes aportes institucionales fue la creación del Centro Nacional de Documentación Musical Lauro Ayestarán, fundado en 2009.

Aharonián fue su fundador y posteriormente se desempeñó como director honorario hasta su muerte. El centro tuvo como uno de sus objetivos fundamentales la conservación y difusión del patrimonio documental relacionado con la música uruguaya.

La creación de esta institución fue coherente con una preocupación que había acompañado toda su trayectoria: preservar la memoria musical del Uruguay y ponerla a disposición de investigadores, músicos y de la sociedad.

Coriún Aharonián continuó trabajando durante sus últimos años en la investigación, la escritura, la enseñanza y la preservación del patrimonio musical.

Murió en Montevideo el 8 de octubre de 2017, a los 77 años. El Ministerio de Educación y Cultura destacó su condición de compositor, musicólogo y docente, así como su producción de música de cámara, orquestal y electroacústica, sus libros y ensayos y su trayectoria docente nacional e internacional.

La Universidad de la República, por su parte, destacó especialmente su contribución a la música contemporánea, a la investigación y a la formación de músicos, además de su papel en la resistencia cultural durante la dictadura.

Murió en Montevideo el 8 de octubre de 2017.

Coriún Aharonián murió en Montevideo el 8 de octubre de 2017, a los 77 años. La Universidad de la República y el Ministerio de Educación y Cultura lo reconocieron como una figura fundamental para la difusión de la música contemporánea y para la formación de varias generaciones de músicos.

Su vida constituye, en definitiva, la historia de un creador que entendió la música no solamente como una forma de expresión estética, sino también como una manera de pensar la sociedad, preservar la memoria y afirmar la identidad cultural latinoamericana.

  

Legado

El legado de Coriún Aharonián excede ampliamente el catálogo de sus composiciones.

Su importancia puede resumirse en varias dimensiones:

Como compositor, desarrolló un lenguaje propio dentro de la música contemporánea y la electroacústica.

Como musicólogo, investigó la música uruguaya y latinoamericana y cuestionó la mirada que colocaba a Europa como único centro de referencia cultural.

Como docente, formó a numerosas generaciones de músicos.

Como escritor, produjo libros y ensayos fundamentales para comprender la relación entre música, cultura e identidad.

Como gestor cultural, participó en la creación de instituciones, festivales, cursos y espacios de difusión.

Como defensor de la cultura latinoamericana, sostuvo durante décadas que la creación artística debía partir de la realidad histórica y cultural de quienes la producen.

Como preservador de la memoria musical, impulsó instituciones destinadas a conservar documentos y testimonios fundamentales de la historia musical uruguaya.

FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Cori%C3%BAn_Aharoni%C3%A1n

https://faap1940.com/biografia-coriun-aharonian/

https://udelar.edu.uy/noticias/coriun-aharonian-referente-del-rescate-y-difusion-de-la-musica-contemporanea

https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-27902017000200130

https://www.gub.uy/ministerio-educacion-cultura/comunicacion/noticias/fallecio-coriun-aharonian

 


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