Don
Muniz y los merengues
Cuento
Se llamaba Segundo Muniz y,
desde siempre, el único oficio que había tenido era el de milico. En aquella
zona, un buen oficio. Buena gente, honesta y trabajadora, se reunía para divertirse
en bailes, pencas o riñas. Así que el de Muniz era lindo oficio.
Acompañar a un superior en
recorrida, llevar un aviso a algún vecino; en fin; poca cosa. Y sin apuro,
porque Muniz no era hombre de eso. Siempre al tranco, se hamacaba la enorme vaina
de lata de su sable, al que nunca nadie había visto fuera de aquella.
Esta vez, había tenido que ir
a lo de Perdomo, donde pudo haberse quedado hasta el día siguiente. Pero
prefirió, llegando incluso a trotear, pasar la noche en la Estancia Vieja.
Le gustaba de veras entrar en
la rueda de la cocina de los peones, donde era por todos conocido y en donde,
cuando se ofrecía oportunidad, don Muniz -como lo llamaban- también solía
tallar fuerte.
Después de desensillar, entró
en la cocina y encontró la rueda armada; la encendía una prosa en la que se
alternaban los más diversos temas y para cuyo tratamiento no se exigía una
inflexible adhesión a la verdad.
Cuando entró se estaba
hablando de dulces. Cada uno iba exponiendo su gusto en la materia, agregando,
a veces a modo de fundamentación, las características más notables del postre
de preferencia.
-¡A la natilla con azúcar
quemada hay que sacarle el sombrero! -decía Eustaquio.
Y fueron desfilando los
«caseros» y los «comprados». Los ticholos, el dulce de moniato, la rapadura, la
guayabada, el de zapallo, la conserva de durazno…Evocados todos por ardientes
defensores.
-Pa`mí no hay como el merengue
-dijo Macario-. Habrá dulce lindo, pero como el merengue… ¡es dura la vida
pa`hallar!
Don Muniz, afirmando que no le
daba la derecha a nadie, se había apuntado con el arroz con leche con canela y
enaltecía las virtudes de este con el mismo fervor con el que podría haber
defendido las condiciones de un caudillo.
Pero Macario tampoco aflojaba
con los merengues y, lógicamente, terminó enfrentándose con don Muniz.
-¿Y usted ha probado los
merengues alguna vez? – le dijo.
Muniz se sobresaltó,
sorprendido por una pregunta que no esperaba. Él no era embustero, pero
confesar su desconocimiento acerca de los merengues era flaquear y ayudar a la
derrota del arroz con leche con canela.
Aunque no con mucha firmeza,
respondió:
-Estás loco… ¿Cómo no voy a
haber probado los merengues?
Macario desconfió. Pero como
don Muniz era una persona mayor, no podía decirle que desconfiaba una mentira.
¡Pero también había que defender los merengues!
- ¿Y dónde comió merengue…?
-preguntó casi gritando.
Don Muniz ya se había
recobrado. Entonces, se compuso el pecho y, serenamente y con todo aplomo,
comenzó a responder:
-Bueno, mirá…hace dos veranos yo
venía pa`este lado, y en la Picada de Passano había un árbol que se caía de
cargado. Comí dos o tres nomás… Estaban calientes del sol y tuve miedo de que
me hicieran mal. Había muchos en el suelo… pero como estaban muy picados por
las hormigas, los dejé.
Cuento de tradición oral de
Uruguay
Versión de José María Obaldía
**
Análisis
literario de “Don Muniz y los merengues”
1. Introducción
El cuento “Don Muniz y los
merengues”, de José María Obaldía. Está incluido en 20 mentiras de verdad, obra
en la que Obaldía.
También aparece identificado como cuento
uruguayo en la antología Latinoamérica en voz 2.
“Don Muniz y los merengues” es
un cuento de José María Obaldía que recrea el ambiente de la campaña uruguaya y
utiliza el humor, la exageración y la picardía propios de la tradición oral. El
relato presenta una situación aparentemente sencilla: un grupo de hombres
conversa sobre sus dulces preferidos y dos de ellos, Don Muniz y Macario,
terminan enfrentándose en una divertida discusión acerca de los merengues.
El cuento se caracteriza por
un lenguaje cercano al habla popular y por la construcción de un personaje que,
para no quedar en una situación incómoda, inventa una explicación completamente
disparatada. El resultado es una historia humorística que muestra la
importancia de la imaginación, la habilidad para contar historias y el gusto
por las “mentiras” que, dentro de la tradición oral, buscan divertir más que engañar.
2. Argumento
El protagonista, Segundo
Muniz, es un hombre de la campaña que trabaja como milico y que tiene la
costumbre de visitar la cocina de los peones de la Estancia Vieja. Una noche se
encuentra con un grupo de hombres que conversa sobre distintos dulces.
Mientras cada uno defiende su
favorito, Macario afirma que no existe dulce mejor que el merengue. Don Muniz,
en cambio, defiende el arroz con leche con canela. La discusión aumenta hasta
que Macario le pregunta a Don Muniz si alguna vez probó los merengues.
Don Muniz se encuentra ante un
problema: reconoce que nunca los ha probado, pero admitirlo significaría perder
la discusión. Entonces responde que sí los conoce y comienza a inventar una
historia. Afirma que encontró un árbol cargado de merengues y que comió
algunos, aunque tuvo que dejarlos porque estaban picados por las hormigas.
La respuesta produce el efecto
humorístico del cuento: Don Muniz transforma los merengues, que son un alimento
elaborado, en algo que supuestamente crece en los árboles. La mentira permite
que conserve su orgullo y, al mismo tiempo, provoca la comicidad del relato.
3. Personajes
Don Muniz
Es el personaje principal. Se
lo presenta como un hombre tranquilo, conocido y respetado en el ambiente
rural. No quiere quedar en evidencia frente a sus compañeros y, por eso, cuando
descubre que no puede sostener su argumento con la verdad, recurre a la imaginación.
Su principal característica es
su capacidad para improvisar. La mentira que inventa resulta tan absurda que
termina convirtiéndose en una situación cómica.
Macario
Es quien defiende
apasionadamente los merengues y provoca el conflicto del cuento al preguntarle
a Don Muniz si realmente los ha probado. Representa al interlocutor que pone a
prueba la historia del protagonista.
Eustaquio y los demás hombres
Participan en la conversación
sobre los dulces y contribuyen a crear el ambiente colectivo de la cocina
rural. Funcionan como público de la discusión y ayudan a reforzar el carácter
oral y comunitario del relato.
4. Ambiente
El cuento se desarrolla en un
ambiente rural uruguayo, particularmente en la Estancia Vieja, en la
cocina de los peones. Este espacio es fundamental porque allí los personajes se
reúnen para conversar, compartir experiencias y contar historias.
El ambiente representa una
forma de sociabilidad característica de la tradición oral: la conversación
cotidiana se convierte en entretenimiento y cualquier tema puede dar lugar a
una historia.
5. Tiempo
El relato se desarrolla
durante una noche, cuando Don Muniz llega a la estancia y se incorpora a la
conversación de los hombres. El tiempo histórico no está determinado con
precisión, pero las referencias al trabajo rural, a los paisanos y a las
costumbres de la campaña sitúan la historia en un Uruguay tradicional.
6. Narrador
El cuento está narrado por un narrador
en tercera persona que conoce las acciones y pensamientos de los personajes.
El narrador presenta a Don Muniz y describe tanto sus acciones como su reacción
interior cuando comprende que la pregunta de Macario lo ha puesto en
dificultades.
Además, el narrador utiliza
expresiones que reproducen el tono de la conversación oral y permiten que el
lector sienta que está escuchando una historia contada entre paisanos.
7. Tema principal
El tema principal es la
capacidad de inventar historias para salir de una situación comprometida.
Don Muniz no quiere reconocer que desconoce los merengues y construye
rápidamente una explicación fantástica.
También aparece otro tema
importante: la tradición oral como forma de entretenimiento y transmisión
cultural. La historia nace de una conversación cotidiana y se sostiene
mediante el diálogo, la exageración y el humor.
8. El humor
El humor es el elemento
fundamental del cuento. La situación resulta graciosa porque el lector
comprende que Don Muniz está inventando una respuesta para defender su orgullo.
El momento culminante se
produce cuando afirma que los merengues crecían en un árbol. La exageración es
tan evidente que convierte la mentira en una especie de juego entre quien
cuenta y quienes escuchan.
El humor no busca ridiculizar
cruelmente al protagonista. Por el contrario, Don Muniz aparece como un personaje
ingenioso y simpático, capaz de improvisar una respuesta extraordinaria ante
una situación inesperada.
9. Lenguaje y estilo
Obaldía emplea un lenguaje
próximo al habla rural uruguaya. Aparecen expresiones coloquiales y formas de
diálogo que contribuyen a construir la identidad de los personajes.
El autor aprovecha
especialmente el diálogo, recurso que hace que el cuento tenga ritmo y
parezca una historia contada oralmente. También utiliza expresiones populares,
comparaciones y exageraciones.
La sencillez del lenguaje
permite que el relato resulte accesible, pero detrás de esa sencillez existe
una cuidadosa recreación de la cultura y de las formas de hablar de la campaña
uruguaya.
10. La tradición oral
Uno de los aspectos más
importantes del cuento es su relación con la tradición oral. “Don Muniz y los
merengues” es identificado como un cuento de tradición oral uruguaya en
versiones difundidas de la obra de Obaldía.
Esto significa que lo
importante no es solamente la historia en sí, sino también la manera de
contarla: la exageración, la picardía, la participación de los oyentes y el
placer de inventar situaciones increíbles.
El propio conjunto 20
mentiras de verdad se basa en este juego entre verdad, imaginación y relato
popular. El cuento, por lo tanto, puede leerse como una celebración de la
capacidad de los narradores populares para convertir una situación cotidiana en
una historia memorable.
11. Significado del título
El título “Don Muniz y los
merengues” presenta desde el comienzo a los dos elementos centrales del relato:
el protagonista y aquello que desencadena la situación humorística.
Los merengues adquieren un
valor simbólico porque representan aquello que Don Muniz afirma conocer aunque
en realidad no conoce. La palabra termina asociándose con la mentira ingeniosa
que construye para defender su posición.
12. Conclusión
“Don Muniz y los merengues” es
un cuento breve, humorístico y profundamente vinculado con la tradición oral
uruguaya. A través de una conversación cotidiana, José María Obaldía construye
una situación divertida en la que se enfrentan el orgullo, la imaginación y la
capacidad de improvisar.
Don Muniz se convierte en un
personaje memorable porque, ante la posibilidad de quedar en evidencia, inventa
una historia completamente disparatada. El cuento demuestra así que la mentira
literaria puede tener una función distinta de la mentira cotidiana: no busca
perjudicar a nadie, sino entretener, provocar la risa y mantener viva una forma
de narrar propia de la cultura popular.
En definitiva, la obra destaca
por su humor, oralidad, lenguaje popular, recreación del ambiente rural
uruguayo y caracterización de personajes, elementos que hacen de “Don Muniz
y los merengues” un ejemplo representativo de la narrativa de José María
Obaldía.
**

No hay comentarios:
Publicar un comentario