Blog de Arinda

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domingo, 16 de agosto de 2026

16 DE AGOSTO DE 1925 NACÍA JOSÉ MARÍA OBALDÍA- CUENTO Y ANÁLISIS LITERARIO

 


Don Muniz y los merengues

Cuento


 

Se llamaba Segundo Muniz y, desde siempre, el único oficio que había tenido era el de milico. En aquella zona, un buen oficio. Buena gente, honesta y trabajadora, se reunía para divertirse en bailes, pencas o riñas. Así que el de Muniz era lindo oficio.

Acompañar a un superior en recorrida, llevar un aviso a algún vecino; en fin; poca cosa. Y sin apuro, porque Muniz no era hombre de eso. Siempre al tranco, se hamacaba la enorme vaina de lata de su sable, al que nunca nadie había visto fuera de aquella.

Esta vez, había tenido que ir a lo de Perdomo, donde pudo haberse quedado hasta el día siguiente. Pero prefirió, llegando incluso a trotear, pasar la noche en la Estancia Vieja.

Le gustaba de veras entrar en la rueda de la cocina de los peones, donde era por todos conocido y en donde, cuando se ofrecía oportunidad, don Muniz -como lo llamaban- también solía tallar fuerte.

Después de desensillar, entró en la cocina y encontró la rueda armada; la encendía una prosa en la que se alternaban los más diversos temas y para cuyo tratamiento no se exigía una inflexible adhesión a la verdad.

Cuando entró se estaba hablando de dulces. Cada uno iba exponiendo su gusto en la materia, agregando, a veces a modo de fundamentación, las características más notables del postre de preferencia.

-¡A la natilla con azúcar quemada hay que sacarle el sombrero! -decía Eustaquio.

Y fueron desfilando los «caseros» y los «comprados». Los ticholos, el dulce de moniato, la rapadura, la guayabada, el de zapallo, la conserva de durazno…Evocados todos por ardientes defensores.

-Pa`mí no hay como el merengue -dijo Macario-. Habrá dulce lindo, pero como el merengue… ¡es dura la vida pa`hallar!

Don Muniz, afirmando que no le daba la derecha a nadie, se había apuntado con el arroz con leche con canela y enaltecía las virtudes de este con el mismo fervor con el que podría haber defendido las condiciones de un caudillo.

Pero Macario tampoco aflojaba con los merengues y, lógicamente, terminó enfrentándose con don Muniz.

-¿Y usted ha probado los merengues alguna vez? – le dijo.

Muniz se sobresaltó, sorprendido por una pregunta que no esperaba. Él no era embustero, pero confesar su desconocimiento acerca de los merengues era flaquear y ayudar a la derrota del arroz con leche con canela.

Aunque no con mucha firmeza, respondió:

-Estás loco… ¿Cómo no voy a haber probado los merengues?

Macario desconfió. Pero como don Muniz era una persona mayor, no podía decirle que desconfiaba una mentira. ¡Pero también había que defender los merengues!

- ¿Y dónde comió merengue…? -preguntó casi gritando.

Don Muniz ya se había recobrado. Entonces, se compuso el pecho y, serenamente y con todo aplomo, comenzó a responder:

-Bueno, mirá…hace dos veranos yo venía pa`este lado, y en la Picada de Passano había un árbol que se caía de cargado. Comí dos o tres nomás… Estaban calientes del sol y tuve miedo de que me hicieran mal. Había muchos en el suelo… pero como estaban muy picados por las hormigas, los dejé. 

 

Cuento de tradición oral de Uruguay

Versión de José María Obaldía

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Análisis literario de “Don Muniz y los merengues” 

1.   Introducción

 

El cuento “Don Muniz y los merengues”, de José María Obaldía. Está incluido en 20 mentiras de verdad, obra en la que Obaldía.

 También aparece identificado como cuento uruguayo en la antología Latinoamérica en voz 2.

“Don Muniz y los merengues” es un cuento de José María Obaldía que recrea el ambiente de la campaña uruguaya y utiliza el humor, la exageración y la picardía propios de la tradición oral. El relato presenta una situación aparentemente sencilla: un grupo de hombres conversa sobre sus dulces preferidos y dos de ellos, Don Muniz y Macario, terminan enfrentándose en una divertida discusión acerca de los merengues.

El cuento se caracteriza por un lenguaje cercano al habla popular y por la construcción de un personaje que, para no quedar en una situación incómoda, inventa una explicación completamente disparatada. El resultado es una historia humorística que muestra la importancia de la imaginación, la habilidad para contar historias y el gusto por las “mentiras” que, dentro de la tradición oral, buscan divertir más que engañar.

2. Argumento

El protagonista, Segundo Muniz, es un hombre de la campaña que trabaja como milico y que tiene la costumbre de visitar la cocina de los peones de la Estancia Vieja. Una noche se encuentra con un grupo de hombres que conversa sobre distintos dulces.

Mientras cada uno defiende su favorito, Macario afirma que no existe dulce mejor que el merengue. Don Muniz, en cambio, defiende el arroz con leche con canela. La discusión aumenta hasta que Macario le pregunta a Don Muniz si alguna vez probó los merengues.

Don Muniz se encuentra ante un problema: reconoce que nunca los ha probado, pero admitirlo significaría perder la discusión. Entonces responde que sí los conoce y comienza a inventar una historia. Afirma que encontró un árbol cargado de merengues y que comió algunos, aunque tuvo que dejarlos porque estaban picados por las hormigas.

La respuesta produce el efecto humorístico del cuento: Don Muniz transforma los merengues, que son un alimento elaborado, en algo que supuestamente crece en los árboles. La mentira permite que conserve su orgullo y, al mismo tiempo, provoca la comicidad del relato.

3. Personajes

Don Muniz

Es el personaje principal. Se lo presenta como un hombre tranquilo, conocido y respetado en el ambiente rural. No quiere quedar en evidencia frente a sus compañeros y, por eso, cuando descubre que no puede sostener su argumento con la verdad, recurre a la imaginación.

Su principal característica es su capacidad para improvisar. La mentira que inventa resulta tan absurda que termina convirtiéndose en una situación cómica.

Macario

Es quien defiende apasionadamente los merengues y provoca el conflicto del cuento al preguntarle a Don Muniz si realmente los ha probado. Representa al interlocutor que pone a prueba la historia del protagonista.

Eustaquio y los demás hombres

Participan en la conversación sobre los dulces y contribuyen a crear el ambiente colectivo de la cocina rural. Funcionan como público de la discusión y ayudan a reforzar el carácter oral y comunitario del relato.

4. Ambiente

El cuento se desarrolla en un ambiente rural uruguayo, particularmente en la Estancia Vieja, en la cocina de los peones. Este espacio es fundamental porque allí los personajes se reúnen para conversar, compartir experiencias y contar historias.

El ambiente representa una forma de sociabilidad característica de la tradición oral: la conversación cotidiana se convierte en entretenimiento y cualquier tema puede dar lugar a una historia.

5. Tiempo

El relato se desarrolla durante una noche, cuando Don Muniz llega a la estancia y se incorpora a la conversación de los hombres. El tiempo histórico no está determinado con precisión, pero las referencias al trabajo rural, a los paisanos y a las costumbres de la campaña sitúan la historia en un Uruguay tradicional.

6. Narrador

El cuento está narrado por un narrador en tercera persona que conoce las acciones y pensamientos de los personajes. El narrador presenta a Don Muniz y describe tanto sus acciones como su reacción interior cuando comprende que la pregunta de Macario lo ha puesto en dificultades.

Además, el narrador utiliza expresiones que reproducen el tono de la conversación oral y permiten que el lector sienta que está escuchando una historia contada entre paisanos.

7. Tema principal

El tema principal es la capacidad de inventar historias para salir de una situación comprometida. Don Muniz no quiere reconocer que desconoce los merengues y construye rápidamente una explicación fantástica.

También aparece otro tema importante: la tradición oral como forma de entretenimiento y transmisión cultural. La historia nace de una conversación cotidiana y se sostiene mediante el diálogo, la exageración y el humor.

8. El humor

El humor es el elemento fundamental del cuento. La situación resulta graciosa porque el lector comprende que Don Muniz está inventando una respuesta para defender su orgullo.

El momento culminante se produce cuando afirma que los merengues crecían en un árbol. La exageración es tan evidente que convierte la mentira en una especie de juego entre quien cuenta y quienes escuchan.

El humor no busca ridiculizar cruelmente al protagonista. Por el contrario, Don Muniz aparece como un personaje ingenioso y simpático, capaz de improvisar una respuesta extraordinaria ante una situación inesperada.

9. Lenguaje y estilo

Obaldía emplea un lenguaje próximo al habla rural uruguaya. Aparecen expresiones coloquiales y formas de diálogo que contribuyen a construir la identidad de los personajes.

El autor aprovecha especialmente el diálogo, recurso que hace que el cuento tenga ritmo y parezca una historia contada oralmente. También utiliza expresiones populares, comparaciones y exageraciones.

La sencillez del lenguaje permite que el relato resulte accesible, pero detrás de esa sencillez existe una cuidadosa recreación de la cultura y de las formas de hablar de la campaña uruguaya.

10. La tradición oral

Uno de los aspectos más importantes del cuento es su relación con la tradición oral. “Don Muniz y los merengues” es identificado como un cuento de tradición oral uruguaya en versiones difundidas de la obra de Obaldía.

Esto significa que lo importante no es solamente la historia en sí, sino también la manera de contarla: la exageración, la picardía, la participación de los oyentes y el placer de inventar situaciones increíbles.

El propio conjunto 20 mentiras de verdad se basa en este juego entre verdad, imaginación y relato popular. El cuento, por lo tanto, puede leerse como una celebración de la capacidad de los narradores populares para convertir una situación cotidiana en una historia memorable.

11. Significado del título

El título “Don Muniz y los merengues” presenta desde el comienzo a los dos elementos centrales del relato: el protagonista y aquello que desencadena la situación humorística.

Los merengues adquieren un valor simbólico porque representan aquello que Don Muniz afirma conocer aunque en realidad no conoce. La palabra termina asociándose con la mentira ingeniosa que construye para defender su posición.

12. Conclusión

“Don Muniz y los merengues” es un cuento breve, humorístico y profundamente vinculado con la tradición oral uruguaya. A través de una conversación cotidiana, José María Obaldía construye una situación divertida en la que se enfrentan el orgullo, la imaginación y la capacidad de improvisar.

Don Muniz se convierte en un personaje memorable porque, ante la posibilidad de quedar en evidencia, inventa una historia completamente disparatada. El cuento demuestra así que la mentira literaria puede tener una función distinta de la mentira cotidiana: no busca perjudicar a nadie, sino entretener, provocar la risa y mantener viva una forma de narrar propia de la cultura popular.

En definitiva, la obra destaca por su humor, oralidad, lenguaje popular, recreación del ambiente rural uruguayo y caracterización de personajes, elementos que hacen de “Don Muniz y los merengues” un ejemplo representativo de la narrativa de José María Obaldía.

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