San Jerónimo, puente entre las
lenguas y las culturas
Eusebio Hierónimo de Estridón o Jerónimo de Estridón nació en Estridón (oppidum, ya destruido por los godos en 392, situado en la frontera de Dalmacia y Panonia) entre el año 331 y el 347, según distintos autores.
San Jerónimo, cuyo nombre significa 'el que tiene un nombre sagrado', consagró toda su vida al estudio de las Sagradas Escrituras y es considerado uno de los mejores, si no el mejor, en este oficio.
Busto que representa a Marco Tulio Cicerón, quien ejerciera influencia sobre Jerónimo de Estridón.
En Roma estudió latín bajo la dirección del más grande gramático en lengua latina de su tiempo, Elio Donato, que era pagano.
El santo llegó a ser un gran latinista y muy buen conocedor del griego y de otros idiomas, pero era por entonces muy poco conocedor de los libros espirituales y religiosos. Pasaba horas y días leyendo y aprendiendo de memoria a los grandes autores latinos, Cicerón (quien fue su principal modelo cuyo estilo imitó), Virgilio, Horacio, Tácito y Quintiliano, y a los autores griegos Homero, y Platón, pero casi nunca dedicaba tiempo a la lectura espiritual.
San Jerónimo en el desierto, obra de Alberto Durero
1945 -Óleo sobre madera de 23cm x 17cm
De regreso a la ciudad, los obispos de Italia junto con el Papa nombraron secretario a San Ambrosio, pero este cayó enfermo, y decidieron nombrar a Jerónimo, cargo que desempeñó con mucha eficiencia.
Viendo sus dotes y conocimientos, el papa Dámaso I lo nombró su secretario, y le encargó redactar las cartas que el Pontífice enviaba.
Más tarde lo designó para hacer la recopilación de la Biblia y traducirla. Las traducciones de la Biblia que existían en ese tiempo (llamadas actualmente Vetus Latina) tenían muchas imperfecciones de lenguaje y varias imprecisiones o traducciones no muy exactas. Jerónimo, que escribía con gran elegancia el latín, tradujo a este idioma toda la Biblia, en la traducción llamada Vulgata (lit. "la divulgada" traducción hecha para el pueblo).
Representación de santa Fabiola de Roma, una de las seguidoras de Jerónimo de Estridón.
Durante su estancia en Roma, Jerónimo ofició de guía espiritual de un grupo de mujeres pertenecientes a la aristocracia romana, entre quienes se contaban las viudas Marcela y Paula de Roma (ésta última, madre de la joven Eustoquio a quien Jerónimo dirigió una de sus más famosas epístolas, sobre el tema de la virginidad).
Durante su estancia en Roma, Jerónimo ofició de guía espiritual de un grupo de mujeres pertenecientes a la aristocracia romana, entre quienes se contaban las viudas Marcela y Paula de Roma (ésta última, madre de la joven Eustoquio a quien Jerónimo dirigió una de sus más famosas epístolas, sobre el tema de la virginidad).
Las inició en el estudio y meditación de la Sagrada Escritura y en el camino de la perfección evangélica que incluía el abandono de las vanidades del mundo y el desarrollo de obras de caridad.
Ese centro de espiritualidad se ubicó en un palacio del monte Aventino, en donde residía Marcela con su hija Asella.
La dirección espiritual de mujeres le valió a Jerónimo críticas de parte del clero romano llegando, incluso, a la difamación y a la calumnia.
Sin embargo, Paladio afirma que el vínculo con Paula de Roma le fue a Jerónimo de utilidad en sus trabajos bíblicos, pues su padre le había enseñado el griego y había aprendido suficiente hebreo en Palestina como para cantar los salmos en la lengua original.
Es un hecho que buena parte del epistolario de Jerónimo se dirigió a distintos miembros de ese grupo, al cual se uniría más tarde Fabiola de Roma, una joven divorciada y vuelta a casar que se convertiría en una de las grandes seguidoras de Jerónimo.
Varios miembros de este grupo, incluidas Paula y Fabiola, también acompañaron a Jerónimo en diferentes momentos durante su estancia en Belén.
Sin embargo, Paladio afirma que el vínculo con Paula de Roma le fue a Jerónimo de utilidad en sus trabajos bíblicos, pues su padre le había enseñado el griego y había aprendido suficiente hebreo en Palestina como para cantar los salmos en la lengua original.
Es un hecho que buena parte del epistolario de Jerónimo se dirigió a distintos miembros de ese grupo, al cual se uniría más tarde Fabiola de Roma, una joven divorciada y vuelta a casar que se convertiría en una de las grandes seguidoras de Jerónimo.
Varios miembros de este grupo, incluidas Paula y Fabiola, también acompañaron a Jerónimo en diferentes momentos durante su estancia en Belén.
Representación del papa san Dámaso I.
En el Concilio de Roma de 382, el papa san Dámaso I expidió un decreto conocido como «Decreto de Dámaso», que contenía un listado de los libros canónicos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Le pidió a San Jerónimo utilizar este canon y escribir una nueva traducción de la Biblia que incluyera un Antiguo Testamento de 46 libros, los cuales estaban todos en la Septuaginta, y el Nuevo Testamento con sus 27 libros.
San Jerónimo obre de Francisco de Zurbarán,
óleo sobre tela - 198 × 125 cm
Fecha -1626-1627
Museo Provincial de Bellas Artes - Sevilla
óleo sobre tela - 198 × 125 cm
Fecha -1626-1627
Museo Provincial de Bellas Artes - Sevilla
Alrededor de los 40 años, Jerónimo fue ordenado sacerdote. Pero sus altos cargos en Roma y la dureza con la cual corregía ciertos defectos de la alta clase social le trajeron envidias y sintiéndose incomprendido y hasta calumniado en Roma, donde no aceptaban su modo enérgico de corrección, dispuso alejarse de ahí para siempre y se fue a Tierra Santa.
Paisaje con San GJerónimo , obra de Joachim Patinir
Es un paisaje costero, con una ría que desemboca en el mar, poblado por caseríos. El santo ermitaño halla cobijo en la gruta que se abre en la ladera de una abrupta montaña erizada de peñascos, sobre la cual existe un monasterio, y aparece curando al león que se ha clavado una espina. Menudas figuras de aldeanos, otros eremitas, camellos, un ciego y su lazarillo completan este cuadro que, a pesar de su delicada ejecución tiene un sabor de extraordinario ingenuismo.
Es un paisaje costero, con una ría que desemboca en el mar, poblado por caseríos. El santo ermitaño halla cobijo en la gruta que se abre en la ladera de una abrupta montaña erizada de peñascos, sobre la cual existe un monasterio, y aparece curando al león que se ha clavado una espina. Menudas figuras de aldeanos, otros eremitas, camellos, un ciego y su lazarillo completan este cuadro que, a pesar de su delicada ejecución tiene un sabor de extraordinario ingenuismo.
San Jerónimo
(San Gerolamo)
Leonardo da Vinci, h. 1480
Temple y óleo sobre tabla • Renacimiento
103 cm × 75 cm
(San Gerolamo)
Leonardo da Vinci, h. 1480
Temple y óleo sobre tabla • Renacimiento
103 cm × 75 cm
Sus últimos 35 años los pasó en una gruta, junto a la cueva de Belén. Dicha cueva se encuentra actualmente en el foso de la Iglesia de Santa Catalina en Belén.
Varias de las ricas matronas romanas que él había convertido con sus predicaciones y consejos, vendieron sus bienes y se fueron también a Belén a seguir bajo su dirección espiritual.
Con el dinero de esas señoras construyó en aquella ciudad un convento para hombres y tres para mujeres, y una casa para atender a los que llegaban de todas partes del mundo a visitar el sitio donde nació Jesús.
Tumba de San Jerónimo en Belén
Murió el 30 de septiembre del año 420, a los 80 años. En su recuerdo se celebra el Día internacional de la Traducción.










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