Blog de Arinda

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sábado, 19 de septiembre de 2026

EL 19 DE SETIEMBRE DE 1921 NACIÓ PAULO FREIRE - ANÁLISIS DE SU OBRA

 

Las ideas educativas de Paulo Freire: educación, diálogo, conciencia crítica y transformación social



Introducción

Paulo Freire (1921–1997) fue un educador y filósofo brasileño cuya obra transformó profundamente la manera de pensar la enseñanza, especialmente la alfabetización de jóvenes y adultos y la educación popular. Su pensamiento surgió de experiencias concretas con sectores populares y de su trabajo como docente y activista social. La UNESCO reconoce su legado como una de las expresiones fundamentales de la pedagogía crítica y destaca que su pensamiento influyó en la educación popular a escala mundial.

Freire no entendía la educación simplemente como la transmisión de conocimientos. Para él, educar significaba establecer una relación entre las personas, el conocimiento y el mundo en que viven. Por eso, enseñar a leer y escribir no podía reducirse a aprender letras, palabras y frases: debía ayudar también a interpretar críticamente la realidad y a descubrir que las personas pueden intervenir sobre ella.

Esta concepción aparece especialmente desarrollada en Pedagogía del oprimido, publicada originalmente en 1970, obra en la que contrapone la denominada educación bancaria con una educación problematizadora y dialógica.

Su propuesta puede sintetizarse en una idea fundamental: la educación debe contribuir a que las personas se conviertan en sujetos capaces de comprender su realidad, dialogar con otros y participar responsablemente en su transformación.

 

 

1. Una concepción de la educación profundamente humanista

Para comprender las propuestas de Freire es necesario partir de su concepción de la persona. El ser humano no es, para él, un recipiente que debe ser llenado con información. Es un sujeto que vive en una realidad histórica determinada, posee experiencias, interpreta el mundo y tiene capacidad para aprender, cuestionar y actuar.

Por eso, la educación tiene una dimensión necesariamente humana. No consiste únicamente en adquirir conocimientos útiles para aprobar exámenes o desempeñar una profesión. También implica desarrollar la capacidad de comprenderse a uno mismo, comprender a los demás y comprender el mundo.

Freire considera además que los seres humanos son seres inacabados: nunca están completamente terminados y, por lo tanto, permanecen abiertos al aprendizaje y a la transformación. Esta concepción aparece explícitamente vinculada en Pedagogía del oprimido con la idea de que la educación es un proceso mediante el cual las personas buscan realizar más plenamente su humanidad.

De aquí surge una consecuencia pedagógica importante: nadie debería ser reducido a objeto del proceso educativo.

El estudiante no es simplemente alguien sobre quien el docente actúa. Es alguien que participa en el proceso de conocimiento.

 

 

2. La educación no es neutral

Una de las afirmaciones más importantes del pensamiento freireano es que la educación nunca es completamente neutral.

Esto no significa que cada clase deba convertirse en una actividad partidaria o que el docente deba imponer sus ideas políticas a sus estudiantes. El planteamiento de Freire es más profundo: toda práctica educativa parte de determinadas concepciones acerca del conocimiento, de las personas, de la sociedad y de lo que significa vivir juntos.

Elegir qué se enseña, qué conocimientos se consideran importantes, quién tiene derecho a hablar, cómo se organiza la clase y qué tipo de participación se permite son decisiones que tienen consecuencias sociales.

Por ello, Freire analiza la educación también como una práctica vinculada con las relaciones de poder.

Una educación puede contribuir a que las personas simplemente acepten como naturales determinadas situaciones sociales. Pero también puede proporcionarles herramientas para analizarlas, formular preguntas y participar activamente en su comunidad.

La UNESCO ha destacado precisamente esta dimensión ético-crítica-política-educativa de la obra de Freire.

Educación como reproducción o como posibilidad

Desde esta perspectiva, Freire establece una diferencia entre:

  • una educación que favorece la adaptación pasiva a la realidad;
  • y una educación que desarrolla la capacidad de comprender, cuestionar y transformar esa realidad.

La educación, entonces, no debería limitarse a enseñar a las personas cómo funcionar dentro del mundo existente. También debe permitirles preguntarse por qué el mundo es como es y cómo podría ser diferente.

 

 

3. “Leer el mundo” antes de “leer la palabra”

Una de las expresiones más conocidas asociadas con Freire es la idea de que la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra.

Esta concepción resulta especialmente importante para comprender su propuesta de alfabetización.

Tradicionalmente, alfabetizar puede entenderse como enseñar a reconocer letras, formar sílabas, leer palabras y escribir oraciones. Freire consideraba que eso era necesario, pero insuficiente.

Una persona puede aprender a descifrar un texto y, sin embargo, no disponer de herramientas para interpretar críticamente las circunstancias en las que vive.

Por eso, la alfabetización debía partir de la experiencia concreta de los educandos.

Por ejemplo, en una comunidad determinada podían aparecer como temas educativos el trabajo, la tierra, la vivienda, el salario, la alimentación, las relaciones familiares o las condiciones de vida. Esos elementos cotidianos podían convertirse en puntos de partida para aprender a leer y escribir y, simultáneamente, para analizar la realidad.

La alfabetización dejaba así de ser exclusivamente lingüística y se convertía también en una forma de interpretación del mundo.

La documentación de la UNESCO sobre Freire destaca justamente que su metodología de alfabetización de adultos estaba vinculada con una teoría del conocimiento y con una perspectiva crítica.

 

 

4. La conciencia crítica

Otro concepto fundamental es la concientización, término frecuentemente utilizado para traducir el portugués conscientização.

La conciencia crítica supone mucho más que acumular información.

Una persona desarrolla conciencia crítica cuando comienza a:

1.  reconocer las circunstancias en las que vive;

2.  identificar problemas y contradicciones;

3.  comprender que muchas situaciones tienen causas históricas y sociales;

4.  cuestionar aquello que anteriormente parecía inevitable;

5.  dialogar con otras personas acerca de esas cuestiones;

6.  descubrir posibilidades de acción.

Por eso, la conciencia crítica no equivale simplemente a "tener una opinión".

Implica aprender a formular preguntas, analizar las causas de los problemas y relacionar las experiencias individuales con procesos sociales más amplios.

La UNESCO ha relacionado explícitamente la obra de Freire con el diálogo, la identificación de experiencias de opresión y el desarrollo de una conciencia capaz de reconocer posibilidades de cambio.

 

 

5. La crítica a la “educación bancaria”

Uno de los conceptos más conocidos de Freire es el de educación bancaria.

La metáfora procede de la idea de un banco: el docente posee determinados conocimientos y los "deposita" en los estudiantes, que deben recibirlos, almacenarlos y reproducirlos.

En este modelo:

docente → transmite → estudiante recibe

El conocimiento aparece como algo que ya está terminado y pertenece fundamentalmente al profesor. El estudiante ocupa una posición pasiva.

Freire critica este sistema porque considera que reduce la capacidad del educando para pensar por sí mismo.

La UNESCO explica que, según Freire, la educación bancaria tiende a excluir interpretaciones alternativas de la realidad, reforzar la autoridad del docente y favorecer un análisis poco crítico.

¿Qué problemas encuentra Freire en este modelo?

Entre otros:

  • el estudiante es tratado como receptor;
  • sus conocimientos previos pueden ser ignorados;
  • la experiencia cotidiana queda separada del aprendizaje;
  • se privilegia la memorización;
  • el docente aparece como quien posee todas las respuestas;
  • se reduce el espacio para preguntar;
  • se dificulta la reflexión crítica.

Freire no está diciendo que el docente no deba enseñar conocimientos. Su crítica se dirige a la concepción según la cual enseñar consiste exclusivamente en transmitir información desde quien sabe hacia quien supuestamente no sabe nada.

 

 

6. Frente a la educación bancaria: la educación problematizadora

Como alternativa, Freire propone una educación problematizadora.

En lugar de presentar el conocimiento como algo cerrado, el docente puede presentar problemas, preguntas y situaciones que inviten a investigar.

Por ejemplo, en lugar de limitarse a enseñar una determinada cuestión social mediante una definición, puede preguntar:

  • ¿Cómo se manifiesta este problema en nuestra comunidad?
  • ¿Por qué ocurre?
  • ¿A quiénes afecta?
  • ¿Qué causas puede tener?
  • ¿Siempre fue así?
  • ¿Qué alternativas podrían existir?

El conocimiento se convierte entonces en una búsqueda compartida.

Esto no significa que docente y estudiante tengan exactamente los mismos conocimientos o responsabilidades. El docente continúa teniendo una responsabilidad pedagógica y una preparación específica. Lo que cambia es la relación: el profesor deja de ser la única fuente legítima de conocimiento y reconoce que los estudiantes también llegan al aula con experiencias, preguntas y saberes.

En Pedagogía del oprimido, Freire contrapone explícitamente el modelo bancario con la educación problematizadora y vincula esta última con la superación de la contradicción rígida entre profesor y estudiante.

 

 

7. El diálogo como método educativo

El diálogo ocupa un lugar central en toda la pedagogía freireana.

Pero dialogar no significa simplemente conversar.

Para Freire, el verdadero diálogo supone reconocer al otro como una persona capaz de pensar, preguntar, aprender y aportar.

Por eso, el diálogo educativo requiere:

  • respeto;
  • escucha;
  • apertura;
  • humildad intelectual;
  • participación;
  • disposición para aprender;
  • reconocimiento de la dignidad del otro.

La investigación sobre Freire destaca que el diálogo implica reconocimiento mutuo y que constituye la base de una pedagogía crítica y problematizadora.

El docente también aprende

Esta es una de las consecuencias más interesantes de la propuesta freireana.

El profesor enseña, pero también aprende.

Los estudiantes aprenden del profesor, pero el profesor puede aprender de las experiencias, preguntas y conocimientos de sus estudiantes.

Por eso Freire propone sustituir una relación vertical rígida por una relación dialógica.

No se trata de eliminar la autoridad pedagógica, sino de distinguirla del autoritarismo.

El docente conserva la responsabilidad de orientar el aprendizaje, pero no necesita convertir esa responsabilidad en una imposición permanente.

 

 

8. Los estudiantes como sujetos y no como objetos

Para Freire, uno de los objetivos fundamentales de la educación es convertir a las personas en sujetos de su propia historia.

Esto significa que los estudiantes deben desarrollar la capacidad de:

  • pensar;
  • decidir;
  • preguntar;
  • argumentar;
  • participar;
  • asumir responsabilidades;
  • interpretar su realidad;
  • actuar sobre ella.

El estudiante no debe ser considerado simplemente como un objeto sobre el que se aplican determinadas técnicas educativas.

Es una persona con historia, cultura, conocimientos y capacidad de acción.

Esta idea tiene una dimensión profundamente democrática: una educación que fomenta sujetos autónomos contribuye a formar personas capaces de participar responsablemente en la vida social.

 

 

9. Educación y transformación: no solamente adaptación

Freire cuestiona una educación cuyo objetivo fundamental sea adaptar a las personas a las condiciones existentes.

Si una sociedad presenta desigualdades, discriminación, pobreza o exclusión, limitarse a enseñar a las personas a desenvolverse dentro de esas condiciones puede significar aceptar esas condiciones como inevitables.

Por el contrario, una educación transformadora invita a preguntarse:

¿Qué realidad tenemos? ¿Por qué es así? ¿Qué queremos conservar? ¿Qué queremos cambiar? ¿Cómo podemos participar responsablemente en ese cambio?

La transformación no debe entenderse como una acción individual aislada.

En Freire existe una dimensión colectiva: las personas dialogan, se organizan, reconocen problemas comunes y construyen posibilidades de acción.

La documentación de la UNESCO sobre su legado señala precisamente la relación entre su pensamiento, los movimientos populares, la educación de adultos y distintas experiencias emancipatorias en América Latina y otras regiones.

 

 

10. La “Pedagogía del oprimido”

Pedagogía del oprimido es probablemente la obra más conocida de Freire y constituye uno de los pilares de su pensamiento.

El concepto de "opresión" se refiere a relaciones sociales en las que determinados grupos ven limitadas sus posibilidades de desarrollarse plenamente como sujetos.

Freire sostiene que la liberación no puede ser simplemente concedida desde afuera. Requiere la participación de las propias personas involucradas.

Por eso, la pedagogía del oprimido no es una pedagogía "para" personas consideradas incapaces, sino una pedagogía construida con ellas.

En la estructura de la obra aparecen varios elementos fundamentales:

opresión → conciencia → diálogo → problematización → organización → acción transformadora

La obra contrapone explícitamente la educación bancaria con una educación orientada hacia la liberación y dedica una parte fundamental al diálogo y al desarrollo de la conciencia crítica.

 

 

11. Alfabetización de adultos y educación popular

Las ideas de Freire no quedaron limitadas a la teoría.

Uno de sus aportes más importantes fue su trabajo en alfabetización de adultos, particularmente en contextos populares.

Su metodología buscaba partir de la experiencia de los propios participantes y de las situaciones concretas de sus comunidades.

Esto modificaba la pregunta tradicional:

¿Qué contenidos debemos enseñar?

para incorporar otra pregunta:

¿Qué realidad viven estas personas y qué necesitan comprender para ampliar sus posibilidades de participación y acción?

Así, la alfabetización podía convertirse simultáneamente en aprendizaje de la lectura y escritura y en una experiencia de reflexión sobre la propia realidad.

La UNESCO reconoce que Freire desarrolló una metodología de alfabetización de adultos que pasó a formar parte de la historia mundial de la educación popular.

 

 

12. Las experiencias y saberes de los educandos

Una consecuencia fundamental de esta metodología es el reconocimiento de los saberes previos.

Un adulto que llega a una clase de alfabetización puede no saber leer y escribir convencionalmente, pero eso no significa que no sepa nada.

Puede poseer conocimientos sobre:

  • su trabajo;
  • su familia;
  • su comunidad;
  • el campo;
  • los oficios;
  • la naturaleza;
  • la economía cotidiana;
  • las relaciones humanas;
  • la cultura local.

Para Freire, esos conocimientos no deben ser despreciados.

El proceso educativo puede partir de ellos para construir nuevos conocimientos.

Esto transforma también la imagen del educador: no es simplemente quien posee todo el saber, sino quien organiza condiciones para que el conocimiento pueda ser construido, cuestionado y ampliado.

 

 

13. La esperanza como dimensión educativa

En una etapa posterior de su pensamiento, Freire desarrolló con especial fuerza la idea de la esperanza, especialmente en Pedagogía de la esperanza, publicada en 1994. La UNESCO incluye esta obra entre sus principales textos.

Para Freire, la esperanza no es ingenuidad ni la simple confianza en que las cosas mejorarán por sí solas.

Es una disposición activa.

Tener esperanza significa considerar que la realidad puede cambiar y, por lo tanto, que vale la pena actuar para transformarla.

La educación necesita esperanza porque aprender supone imaginar posibilidades que todavía no existen plenamente.

Un estudiante que considera que nada puede cambiar difícilmente encontrará motivos para investigar, participar y construir alternativas.

Por eso, la esperanza tiene una dimensión educativa y también ética.

 

 

14. Ética, responsabilidad y autonomía

La pedagogía freireana no propone solamente libertad.

Propone libertad acompañada de responsabilidad.

La autonomía no significa hacer cualquier cosa sin considerar a los demás. Significa desarrollar la capacidad de tomar decisiones reflexivas, asumir sus consecuencias y respetar la dignidad de otras personas.

De esta manera, la educación debe favorecer:

autonomía + responsabilidad + diálogo + respeto + participación.

La formación de una persona autónoma tiene, por lo tanto, una dimensión ética.

Educar no consiste solamente en formar individuos capaces de resolver problemas, sino personas capaces de preguntarse también qué consecuencias tienen sus acciones sobre los demás y sobre la comunidad.

 

 

15. El papel del docente

La propuesta de Freire modifica profundamente la figura tradicional del profesor.

El docente continúa siendo una figura fundamental. No desaparece ni se convierte simplemente en un compañero más.

Su función consiste en:

  • organizar situaciones de aprendizaje;
  • estimular preguntas;
  • presentar conocimientos;
  • ayudar a relacionar experiencias;
  • introducir nuevas perspectivas;
  • promover la investigación;
  • favorecer el diálogo;
  • acompañar el desarrollo de la autonomía.

Pero debe evitar transformar su autoridad en autoritarismo.

El profesor debe tener conocimientos que ofrecer, pero también debe estar dispuesto a reconocer que enseñar y aprender son procesos relacionados.

Esta concepción convierte al aula en un espacio de producción de conocimiento y no solamente de transmisión.

 

 

16. El diálogo no significa ausencia de rigor

Una posible interpretación equivocada de Freire consiste en pensar que una educación dialógica significa que "todo vale" o que el docente no necesita enseñar contenidos.

No es así.

El diálogo no elimina el conocimiento sistemático ni la exigencia intelectual.

Por el contrario, una educación crítica requiere rigor, investigación y argumentación.

La diferencia está en que el conocimiento no se presenta como una verdad que debe aceptarse pasivamente. Se convierte en algo que puede ser comprendido, interrogado y relacionado con problemas concretos.

Así, Freire busca combinar:

conocimiento + experiencia + reflexión + diálogo + acción.

 

17. Educación y democracia

La pedagogía de Freire tiene una relación muy estrecha con la democracia.

Una sociedad democrática necesita personas capaces de:

  • escuchar;
  • argumentar;
  • expresar sus ideas;
  • aceptar diferencias;
  • formular preguntas;
  • participar;
  • asumir responsabilidades;
  • analizar críticamente la información.

Una escuela que fomenta únicamente obediencia y repetición difícilmente puede desarrollar todas esas capacidades.

Por eso, el aula puede convertirse en un espacio donde se practique la democracia cotidiana.

La UNESCO, en propuestas educativas contemporáneas, también destaca la importancia del diálogo, la cooperación, la participación y el aprendizaje como procesos relacionados con la construcción de futuros más justos.

 

 

18. La relación entre reflexión y acción

Otro concepto fundamental es la praxis.

En términos generales, Freire entiende la praxis como la relación entre reflexión y acción.

No basta con actuar sin pensar, pero tampoco basta con comprender un problema sin hacer nada frente a él.

Puede representarse así:

realidad → reflexión → diálogo → acción → nueva reflexión → nueva acción

La acción transforma la realidad, pero también produce nuevos conocimientos y preguntas.

De esta manera, el aprendizaje no termina cuando se obtiene una respuesta. La respuesta puede convertirse en el punto de partida de una nueva investigación.

 

 

19. Diferencias entre la pedagogía crítica de Freire y modelos conservadores o tradicionales

La comparación debe hacerse con cuidado, porque "modelo conservador" puede referirse a corrientes educativas diferentes. En términos generales, pueden señalarse estas diferencias conceptuales:

Aspecto

Pedagogía crítica de Freire

Modelo tradicional/conservador de tipo transmisivo

Papel del docente

Orientador, educador y participante del proceso

Principal transmisor del conocimiento

Papel del estudiante

Sujeto activo

Receptor de contenidos

Conocimiento

Se construye mediante investigación, diálogo y reflexión

Se transmite como contenido previamente establecido

Experiencia del estudiante

Punto de partida relevante

Puede ocupar un lugar secundario

Método

Problematización y diálogo

Exposición, repetición y memorización

Relación educativa

Dialógica

Más vertical

Preguntas

Son instrumentos centrales del aprendizaje

Pueden quedar subordinadas a la búsqueda de respuestas correctas

Realidad social

Objeto de análisis crítico

Frecuentemente aparece como contexto externo al contenido

Finalidad

Autonomía, conciencia crítica y participación

Adaptación, adquisición de conocimientos y cumplimiento de objetivos establecidos

Transformación social

Forma parte de la finalidad educativa

No necesariamente constituye un objetivo educativo

Esperanza

Posibilidad activa de construir alternativas

Puede no ocupar un lugar central

Esta comparación no significa que toda enseñanza tradicional sea idéntica ni que Freire rechace toda transmisión de conocimientos. Su crítica se dirige fundamentalmente a una relación educativa vertical, pasiva y cerrada al cuestionamiento.

 

 

20. Un mapa conceptual de la pedagogía de Freire

Puede sintetizarse su pensamiento mediante el siguiente mapa:

 

PAULO FREIRE

EDUCACIÓN COMO PRÁCTICA HUMANA, ÉTICA Y POLÍTICA


No neutral

                                                   Puede reproducir   Puede transformar
dominación       realidad
          
Educación bancaria  Educación liberadora
          
Docente deposita    Diálogo
contenidos       Problematización
          
Estudiante pasivo   Estudiante sujeto
          
Memorización     Reflexión crítica
          
Adaptación      Conciencia crítica
          
          Praxis
          
          Acción colectiva
          
       Transformación social

En el centro de todo este esquema se encuentran conceptos estrechamente relacionados:

DIÁLOGO → CONCIENCIA → AUTONOMÍA → PARTICIPACIÓN → ACCIÓN → TRANSFORMACIÓN

 

21. La vigencia del pensamiento de Freire

 

La influencia de Freire no quedó limitada a Brasil o América Latina.

La UNESCO señala que su pensamiento atravesó fronteras y tuvo influencia en diferentes campos del conocimiento y en experiencias de educación popular, alfabetización, movimientos sociales y formación política.

Su legado puede encontrarse en ámbitos como:

  • formación docente;
  • educación popular;
  • alfabetización de jóvenes y adultos;
  • educación comunitaria;
  • educación en derechos humanos;
  • pedagogías críticas;
  • proyectos sociales;
  • educación intercultural;
  • movimientos comunitarios;
  • experiencias educativas participativas.

Su influencia también puede reconocerse en debates actuales sobre el papel de la escuela y sobre la necesidad de que los estudiantes comprendan la relación entre los conocimientos que aprenden y el mundo en que viven.

La propia UNESCO continúa planteando la necesidad de pedagogías basadas en cooperación, diálogo, participación y capacidad de los estudiantes para intervenir responsablemente en el mundo.

 

22. Una mirada crítica sobre su legado

 

La importancia de Freire no significa que todas sus propuestas deban aplicarse literalmente o que exista una única manera "freireana" de enseñar.

Su pensamiento fue desarrollado en contextos históricos concretos y alrededor de problemas específicos, particularmente la alfabetización de adultos, la desigualdad y la educación popular.

Por eso, trasladar sus ideas a las escuelas actuales requiere interpretación y adaptación.

Sin embargo, varias de sus preguntas conservan gran actualidad:

  • ¿Qué lugar ocupa la voz de los estudiantes?
  • ¿Se reconocen sus experiencias?
  • ¿Aprenden solamente respuestas o también aprenden a formular preguntas?
  • ¿Pueden relacionar lo aprendido con su realidad?
  • ¿La escuela fomenta autonomía?
  • ¿El conocimiento se presenta como algo terminado o como algo que puede investigarse?
  • ¿Existe verdadero diálogo?
  • ¿La educación ayuda a comprender críticamente el mundo?

Estas preguntas permiten utilizar el pensamiento de Freire no como una receta pedagógica, sino como una herramienta de reflexión sobre la práctica educativa.

 

Conclusión

El legado de Paulo Freire puede entenderse como una concepción de la educación que une conocimiento, diálogo, ética, autonomía, conciencia crítica, esperanza y transformación.

Su crítica a la educación bancaria cuestionó una concepción del estudiante como receptor pasivo y propuso comprenderlo como sujeto de conocimiento. Frente a la transmisión unilateral, colocó el diálogo; frente a la memorización aislada, la problematización; frente a la adaptación pasiva, la posibilidad de transformación.

Su propuesta de alfabetización amplió radicalmente el significado de aprender a leer y escribir: leer una palabra también supone aprender a leer el mundo en el que esa palabra adquiere sentido.

La educación, desde esta perspectiva, no termina en el aula. Lo aprendido adquiere significado cuando permite comprender mejor la realidad, relacionarse con otras personas, formular preguntas y participar responsablemente en la construcción de la vida colectiva.

Por eso, el pensamiento de Freire puede resumirse como una pedagogía que busca pasar:

del objeto al sujeto,
de la pasividad a la participación,
del silencio al diálogo,
de la repetición a la reflexión,
de la adaptación a la transformación
y de la desesperanza a la esperanza.

En síntesis, su legado es simultáneamente teórico y práctico. No se limita a proponer una determinada técnica para enseñar, sino que plantea una pregunta mucho más profunda: ¿qué tipo de personas y qué tipo de sociedad queremos contribuir a formar mediante la educación?

Esa pregunta explica buena parte de la vigencia de Freire. Su obra sigue invitando a pensar la educación no como un simple mecanismo de transmisión de información, sino como una práctica mediante la cual las personas pueden desarrollar conocimientos, autonomía, responsabilidad y capacidad de participar en el mundo que comparten.

Fuentes de referencia

 

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