Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

jueves, 17 de septiembre de 2026

17 DE SETIEMBRE DE 1911 NACÍA EDUARDO AMÉZAGA- ANÁLISIS PICTÓRICO

 

Análisis pictórico de La

 Asamblea de la Florida,

 de Eduardo Amézaga




 

1. Identificación de la obra

Título: La Asamblea de la Florida, también conocida como La Declaratoria de la Florida
Autor: Eduardo Amézaga (1911-1977)
Técnica: óleo sobre lienzo
Fecha de realización: 1943-1947
Tema: histórico

Dimensión simbólica: representación de la Asamblea reunida en la Villa de la Florida el 25 de agosto de 1825.

La obra de Eduardo Amézaga ocupa un lugar particularmente importante dentro de la pintura histórica uruguaya porque transforma un acontecimiento fundamental de la historia nacional en una imagen visual fácilmente reconocible. El cuadro representa a los integrantes de la Sala de Representantes reunidos durante la jornada del 25 de agosto de 1825, cuando fueron aprobadas las leyes fundamentales que marcaron una etapa decisiva del proceso independentista.

No estamos, sin embargo, ante una pintura realizada en la época de los acontecimientos. Amézaga pintó la escena entre 1943 y 1947, aproximadamente 118-122 años después de la Asamblea. Esta distancia temporal es fundamental para comprender la obra: el artista no pudo observar directamente a los protagonistas ni el interior de aquella sala. Su tarea consistió en reconstruir visualmente un acontecimiento histórico a partir de documentos, retratos y conocimientos disponibles.

 

2. El contexto histórico que dio origen a la pintura

La obra nació dentro de un proyecto destinado a dotar de imágenes a determinados acontecimientos fundamentales de la historia uruguaya.

En 1941, durante la presidencia de Alfredo Baldomir, se convocó un concurso para artistas plásticos uruguayos con el propósito de realizar una pintura al óleo que representara la Sala de Representantes de la Provincia Oriental durante la sesión celebrada en la Villa de la Florida el 25 de agosto de 1825.

La iniciativa respondía a una necesidad concreta: aunque existía abundante documentación escrita sobre los acontecimientos de la formación del país, faltaban representaciones visuales capaces de convertir aquellos episodios históricos en imágenes accesibles para el público.

Amézaga se presentó al concurso utilizando el seudónimo «Homero Díaz». El jurado, integrado entre otros por Juan Pivel Devoto, José Luis Zorrilla de San Martín y Pedro Argul, declaró desierto el primer premio y otorgó a Amézaga el segundo. Posteriormente, el artista tuvo la oportunidad de desarrollar su propuesta a mayor escala y con más tiempo del inicialmente previsto.

El resultado fue una obra trabajada durante varios años, entre 1943 y 1947, lo que permitió al pintor madurar y ampliar la idea inicial.

 

3. Una reconstrucción y no una fotografía del pasado

Este aspecto es fundamental para interpretar correctamente la pintura.

La obra puede parecer, a primera vista, una especie de «fotografía» de la Asamblea de 1825. Sin embargo, evidentemente no lo es. Amézaga estaba trabajando más de un siglo después de los hechos.

Para reconstruir los rostros de los protagonistas recurrió a los retratos conservados en el Museo Histórico Nacional. Esos retratos habían sido realizados del natural por artistas como Amadeo Gras, Cayetano Gallino y Eduardo Carbajal.

Por lo tanto, el proceso puede entenderse como una cadena de reconstrucciones:

acontecimiento histórico → testimonios y documentos → retratos de los protagonistas → interpretación de Amézaga → pintura histórica.

Esto le da a la obra un doble valor.

Por una parte, funciona como obra artística.

Por otra, funciona como una construcción visual de la memoria histórica.

La pintura no nos muestra directamente cómo fue la Asamblea de 1825; nos muestra cómo un artista uruguayo de mediados del siglo XX imaginó y reconstruyó visualmente aquel acontecimiento. Esta diferencia es muy importante desde la perspectiva actual de la historia del arte y de la cultura visual.

 

4. El género: pintura histórica

La Asamblea de la Florida pertenece al género de la pintura histórica, caracterizado por representar acontecimientos considerados relevantes para la memoria de una sociedad.

En este tipo de pintura, el objetivo no consiste simplemente en reproducir personas y objetos. El artista debe organizar la escena para que el espectador pueda comprender:

  • quiénes son los protagonistas;
  • qué acontecimiento está ocurriendo;
  • cuál es su importancia;
  • qué personajes ocupan una posición central;
  • qué ambiente corresponde al acontecimiento;
  • qué emociones o valores debe transmitir la escena.

Amézaga adopta una concepción académica y solemne del episodio. La pintura no presenta una escena de agitación popular, movimiento o combate. Por el contrario, muestra un espacio institucional en el que hombres reunidos participan de un acto político y jurídico.

El propio Ministerio de Educación y Cultura ha señalado esta diferencia al comparar la obra de Amézaga con otras representaciones de 1825: mientras algunas imágenes ponen el acento en la participación popular y épica, Asamblea de la Florida destaca especialmente el carácter institucional y jurídico del acontecimiento.

 

5. Análisis de la composición

Uno de los aspectos más interesantes de la pintura es su estructura compositiva.

Amézaga no distribuye a los personajes de manera arbitraria. Toda la escena está organizada mediante una combinación de líneas horizontales y verticales que ayudan a ordenar visualmente el conjunto. El análisis realizado por Uruguay Educa identifica cuatro líneas verticales dominantes relacionadas con la ubicación de los personajes que permanecen de pie.

A estas líneas verticales se agregan varias horizontales.

Una primera línea organiza aproximadamente la altura de las miradas de los personajes que están de pie.

Otra se relaciona con los personajes sentados.

Una tercera coincide con la altura de la mesa y contribuye a ordenar las manos de los asistentes.

Una cuarta se vincula con la posición de las rodillas.

Finalmente, otra línea horizontal funciona como apoyo visual para los pies de los personajes.

Esta estructura produce un efecto de orden, estabilidad y equilibrio.

Y no es casual que sea así.

La organización geométrica de la escena corresponde perfectamente con el significado del acontecimiento representado: estamos ante una asamblea, es decir, un grupo de personas reunidas en un espacio institucional para deliberar y tomar decisiones.

La composición ordenada transmite visualmente la idea de organización política, autoridad, deliberación y solemnidad.

 

6. Las líneas verticales

Las figuras que aparecen de pie generan importantes ejes verticales.

Estas líneas tienen una función compositiva evidente: ayudan a dividir el espacio y evitan que el gran número de personajes se convierta en una masa desordenada.

Pero también poseen un valor expresivo.

Las verticales transmiten:

  • estabilidad;
  • firmeza;
  • solemnidad;
  • autoridad;
  • permanencia.

Los personajes erguidos adquieren así una presencia especialmente importante.

El espectador percibe un conjunto de figuras humanas que parecen sostener visualmente la escena.

 

7. Las líneas horizontales

Las líneas horizontales introducen un efecto diferente.

La mesa, las posiciones de los brazos, las piernas y los pies crean sucesivas franjas que estructuran el espacio.

La mesa tiene especial importancia porque funciona como un elemento organizador. Divide visualmente la composición y establece una relación entre quienes están sentados y quienes permanecen de pie.

El resultado es una estructura casi arquitectónica.

Podríamos imaginar la pintura como una construcción en la que: las líneas verticales sostienen las líneas horizontales organizan.

Esta estructura contribuye decisivamente a la sensación de estabilidad que transmite la obra.

 

8. La disposición de los personajes

Los personajes constituyen el elemento fundamental de la composición.

No aparecen representados como individuos aislados, sino formando un conjunto institucional.

Algunos están sentados alrededor de la mesa; otros aparecen de pie. Esta diferencia permite crear distintos niveles dentro de la composición y evita que todas las figuras se encuentren a la misma altura.

El espectador puede recorrer visualmente el grupo de un personaje a otro.

La multiplicidad de figuras tiene, además, un significado conceptual: el acontecimiento no se presenta como la acción exclusiva de un héroe individual, sino como el resultado de una acción colectiva de representantes reunidos.

Esta característica distingue la obra de aquellas pinturas históricas centradas exclusivamente en una figura heroica.

Aquí el protagonista último es la Asamblea.

 

9. El presidente y la autoridad institucional

Dentro del conjunto existe una jerarquización visual.

El presidente de la Asamblea, Juan Francisco Larrobla, ocupa una posición que permite identificarlo como una figura de autoridad dentro del grupo.

La presencia del presidente contribuye a que el espectador comprenda que no está contemplando simplemente una reunión de hombres, sino una institución organizada.

Esto refuerza uno de los mensajes fundamentales de la pintura: la independencia aparece vinculada no solamente con la lucha armada, sino también con la deliberación política y la construcción institucional.

 

10. El espacio interior

El espacio arquitectónico tiene una importancia fundamental.

No estamos ante un paisaje abierto ni ante una escena de batalla. La acción transcurre en un interior institucional.

El recinto proporciona el marco físico necesario para que la Asamblea pueda desarrollarse.

Desde el punto de vista simbólico, el interior contribuye a transformar la escena en un acto solemne.

La arquitectura funciona como un escenario histórico.

Dentro de ella se encuentran los representantes, la mesa, los documentos y los elementos propios de una reunión formal.

Así, el espacio no es simplemente un fondo: ayuda a explicar qué está ocurriendo.

 

11. El centro de atención

El ojo del espectador recorre inicialmente el grupo de personajes y posteriormente se detiene en los elementos que concentran la acción: las personas, la mesa y los documentos relacionados con la deliberación.

La composición evita convertir la escena en un espectáculo excesivamente dramático.

No existe una figura que domine absolutamente toda la superficie.

El interés se distribuye entre los distintos participantes.

Esta decisión resulta coherente con el significado histórico del episodio: lo que importa es el acto colectivo de la Asamblea.

 

12. El tratamiento de las figuras humanas

Amézaga se preocupa especialmente por individualizar a los protagonistas.

No se limita a pintar una multitud anónima. Cada delegado tiene una presencia propia.

Esto era particularmente importante porque el propósito de la obra era representar personajes históricos concretos.

Para conseguirlo, el pintor utilizó como referencia los retratos conservados en el Museo Histórico Nacional, realizados a partir de los modelos originales por otros artistas.

La pintura se convierte así en una especie de galería colectiva de protagonistas históricos.

Cada rostro cumple una doble función:

individual: representa a una persona concreta;

histórica: representa a uno de los protagonistas del proceso político de 1825.

 

13. Los gestos y las actitudes

Otro aspecto importante son las actitudes corporales.

Los personajes no aparecen realizando movimientos violentos o gestos exagerados. Predominan las posturas contenidas y solemnes.

Esto corresponde al carácter institucional de la escena.

La ausencia de gestos excesivamente teatrales produce una sensación de seriedad y concentración.

Los protagonistas parecen estar atentos a lo que ocurre dentro de la Asamblea.

De esta manera, Amézaga evita convertir el acontecimiento en una escena melodramática.

La solemnidad procede más de la composición general que de una exageración emocional de los personajes.

 

14. El color

El tratamiento cromático contribuye también al carácter histórico y solemne de la obra.

La pintura utiliza una gama relacionada con los tonos propios de una escena interior y de la representación académica: colores terrosos, ocres, marrones, grises y tonos oscuros aparecen combinados con zonas más claras.

Esta elección tiene varias consecuencias.

En primer lugar, ayuda a crear una atmósfera de antigüedad.

En segundo lugar, permite que los personajes se destaquen dentro del espacio.

En tercer lugar, evita que el color convierta la escena en algo festivo o excesivamente luminoso.

La paleta contribuye, por tanto, a reforzar el carácter serio, histórico y documental de la representación.

 

15. La luz

La iluminación tampoco parece concebida como un efecto espectacular.

La luz cumple principalmente una función de visibilidad y organización.

Permite distinguir los rostros, las vestimentas y las distintas posiciones de los personajes.

Las zonas iluminadas y oscuras generan profundidad y ayudan a evitar que el conjunto se perciba como una superficie plana.

Desde el punto de vista simbólico, la luz puede interpretarse como un recurso que permite destacar a los protagonistas y hacer visible el acontecimiento histórico para el espectador contemporáneo.

 

16. El vestuario

La vestimenta de los personajes desempeña una función fundamental para situar temporalmente la escena.

Los trajes permiten al espectador reconocer que se encuentra ante hombres pertenecientes a la primera mitad del siglo XIX.

El vestuario también diferencia visualmente a los protagonistas de un espectador contemporáneo.

En una pintura histórica, este elemento es esencial porque contribuye a construir la ilusión de estar ante un acontecimiento ocurrido en otro período.

 

17. El documento y la escritura como símbolos

Los documentos presentes en una escena de estas características adquieren un valor que va más allá de lo puramente material.

Representan la palabra escrita convertida en acto político.

La pintura muestra así que la transformación histórica no ocurre solamente mediante acciones militares o enfrentamientos, sino también mediante decisiones, leyes, documentos y deliberaciones.

La escritura adquiere una dimensión simbólica:

la palabra se convierte en ley;
la ley se convierte en decisión política;
la decisión política forma parte del proceso de construcción de un Estado.

 

18. Ausencia de dramatismo bélico

Una de las características más significativas de la obra es precisamente aquello que no aparece.

No vemos una batalla.

No vemos soldados combatiendo.

No vemos una multitud enfervorizada.

No vemos una escena de violencia.

Amézaga decidió representar el momento institucional.

Esta elección modifica profundamente la interpretación del proceso independentista.

La independencia aparece aquí como un fenómeno que también requiere representación política, deliberación, acuerdos y formulación jurídica.

Por eso la pintura tiene un tono mucho más sereno que otras imágenes históricas.

 

19. El carácter solemne de la escena

Todos los elementos anteriores convergen para producir una sensación de solemnidad:

  • la composición ordenada;
  • las líneas horizontales y verticales;
  • las figuras agrupadas;
  • la arquitectura;
  • las posturas serias;
  • la iluminación;
  • los tonos cromáticos;
  • la ausencia de movimientos violentos;
  • la importancia otorgada a los documentos;
  • la presencia de autoridades institucionales.

La obra transmite así la idea de que estamos ante un momento trascendental de la historia nacional.

 

20. El valor simbólico de la obra

El significado de La Asamblea de la Florida supera ampliamente la representación de una reunión ocurrida en 1825.

La obra contribuye a construir una determinada imagen de la nación.

En ella, Uruguay aparece asociado a valores como:

  • institucionalidad;
  • deliberación;
  • representación política;
  • soberanía;
  • organización;
  • identidad nacional;
  • construcción histórica.

Por ello, la pintura puede entenderse como una imagen de la independencia, pero también como una imagen de cómo el Uruguay del siglo XX quiso recordar su proceso de formación.

El Ministerio de Educación y Cultura ha señalado precisamente que las representaciones artísticas del 25 de agosto desempeñaron un papel importante en la construcción de la memoria histórica y de los símbolos de identidad nacional.

 

21. El contraste entre 1825 y 1943-1947

Existe una interesante relación entre dos momentos históricos muy alejados:

1825: acontecimiento representado.

1943-1947: momento en que Amézaga lo representa.

Esto significa que la obra habla simultáneamente de dos épocas.

Habla del Uruguay de 1825, pero también del Uruguay de mediados del siglo XX.

En otras palabras, la pintura nos permite preguntarnos no solamente:

«¿Qué ocurrió en 1825?»

sino también:

«¿Cómo quería recordar el Uruguay de mediados del siglo XX lo que ocurrió en 1825?»

Esta segunda pregunta es fundamental para una lectura contemporánea de la obra.

 

22. La obra como construcción de memoria

La pintura puede considerarse un auténtico lugar de memoria visual.

Su importancia no depende exclusivamente de su exactitud documental.

Una pintura histórica puede influir en la manera en que generaciones posteriores imaginan un acontecimiento que nunca presenciaron.

Cuando una imagen se reproduce en libros, materiales educativos, exposiciones, publicaciones y espacios públicos, termina convirtiéndose en una representación familiar.

Así, la pintura deja de ser solamente una obra de arte y se transforma en parte del imaginario histórico colectivo.

La exposición del Bicentenario de 2025 del Museo Histórico Nacional incluyó precisamente la obra de Amézaga y presentó por primera vez al público el proceso de restauración de la pintura, reafirmando su importancia dentro de las conmemoraciones de 1825.

 

23. Una obra que parece documental, pero que también es interpretativa

Aquí encontramos uno de los aspectos más interesantes para enseñar a observar una pintura histórica.

La obra tiene apariencia documental porque:

  • identifica personajes;
  • reconstruye sus rostros;
  • representa un acontecimiento concreto;
  • utiliza vestimentas históricas;
  • muestra un espacio institucional;
  • organiza la escena de manera verosímil.

Pero, al mismo tiempo, es una interpretación artística.

Amézaga tuvo que decidir:

  • qué personajes mostrar;
  • dónde colocar a cada uno;
  • quién debía estar de pie;
  • quién debía estar sentado;
  • qué expresiones tendrían;
  • cómo organizar el espacio;
  • qué elementos destacar;
  • qué iluminación utilizar;
  • qué atmósfera transmitir.

Por lo tanto, ninguna pintura histórica debe confundirse completamente con el acontecimiento histórico que representa.

 

24. Relación entre forma y contenido

Uno de los grandes aciertos de la obra es la correspondencia entre lo que representa y cómo lo representa.

El contenido es una Asamblea.

La composición está ordenada como una Asamblea.

El contenido habla de institucionalidad.

La estructura transmite estabilidad.

El contenido habla de una decisión política.

Los personajes aparecen concentrados y solemnes.

El contenido pertenece a un acontecimiento fundacional.

La pintura adopta un lenguaje académico y monumental.

Existe, por tanto, una estrecha relación entre forma y significado.

 

25. Comparación con otras representaciones de la independencia

La obra adquiere todavía mayor interés cuando se la compara con otras imágenes del mismo acontecimiento.

El Ministerio de Educación y Cultura ha señalado, por ejemplo, el contraste entre Asamblea de la Florida de Amézaga y La marcha del Pueblo a la Piedra Alta, de Felipe Seade.

Seade representa una dimensión épica, colectiva y popular, incorporando mujeres, gauchos, niños y otros grupos sociales.

Amézaga, en cambio, concentra la mirada en la Asamblea y en el acto institucional.

No se trata necesariamente de decidir cuál representación es más «verdadera». Cada una selecciona diferentes aspectos de un proceso histórico complejo.

Una enfatiza la dimensión popular.

La otra, la dimensión institucional.

Esta comparación demuestra algo fundamental: una imagen histórica siempre implica una selección y una interpretación.

 

26. Valor educativo

La obra posee un enorme potencial educativo porque permite trabajar simultáneamente:

Historia

El proceso de independencia y la Asamblea de 1825.

Artes visuales

Composición, líneas, color, luz, espacio, figuras y perspectiva.

Cultura visual

La manera en que las sociedades construyen imágenes del pasado.

Ciudadanía

Representación, deliberación, instituciones y decisiones colectivas.

Memoria

La relación entre acontecimientos históricos y las formas posteriores de recordarlos.

Por ello, Uruguay Educa propone justamente el análisis compositivo de la obra como una forma de acercarse tanto al lenguaje visual como al acontecimiento histórico.

 

27. Importancia dentro de la trayectoria de Eduardo Amézaga

La obra también debe situarse dentro de la producción general del artista.

Amézaga desarrolló una trayectoria vinculada a diferentes géneros y técnicas, entre ellos el paisaje, las escenas rurales, los retratos y los temas históricos. Obtuvo numerosos reconocimientos en salones nacionales y municipales.

Entre sus obras históricas se encuentran, además, La Reforma Escolar y Los primeros pobladores de Montevideo.

La Asamblea de la Florida ocupa, sin embargo, un lugar especialmente significativo porque se convirtió en una de las imágenes más reconocibles del proceso independentista uruguayo.

 

Conclusión: una imagen de la independencia y de la memoria nacional

La Asamblea de la Florida es mucho más que la representación de un grupo de hombres reunidos alrededor de una mesa.

Es una obra en la que historia, arte y memoria se encuentran.

Eduardo Amézaga tomó un acontecimiento ocurrido en 1825 y lo reconstruyó visualmente más de un siglo después. Para hacerlo, recurrió a documentos y, especialmente, a retratos históricos conservados en el Museo Histórico Nacional.

Desde el punto de vista plástico, organizó la escena mediante una compleja estructura de líneas horizontales y verticales, distribuyó cuidadosamente las figuras y creó un ambiente solemne y equilibrado.

Desde el punto de vista histórico, convirtió un acontecimiento político y jurídico en una imagen comprensible y memorable.

Y desde el punto de vista simbólico, contribuyó a consolidar una determinada manera de imaginar la independencia uruguaya: como un acontecimiento solemne, colectivo e institucional, protagonizado por representantes reunidos para tomar decisiones trascendentales.

Por eso su importancia no reside únicamente en que «cuente» lo que sucedió el 25 de agosto de 1825. Su verdadera riqueza está también en que nos permite observar cómo una sociedad posterior eligió representar, recordar y transmitir ese acontecimiento a las generaciones siguientes.

En ese sentido, La Asamblea de la Florida es simultáneamente una pintura histórica, una reconstrucción visual, un documento de la cultura uruguaya del siglo XX y una pieza fundamental de la memoria nacional.

Una precisión importante sobre la localización actual: el Museo Histórico Nacional presentó en 2025 el proceso de restauración de la obra dentro de la exposición {1825} en la Casa de Rivera, Rincón 437, Montevideo. Esto permite actualizar la referencia del resumen original, que señalaba al Museo de la Casa de Rivera como lugar de conservación.

 


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