Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

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jueves, 21 de mayo de 2026

21 DE MAYO NACÍA JUAN MANUEL FERRARI - BIOGRAFÍA

 Juan Manuel Ferrari: El Artista

 que Hizo Historia en Uruguay y

 Argentina





Juan Manuel Ferrari nació en Montevideo, el 21 de mayo de 1874.

Fue un escultor uruguayo, autor de numerosas obras: la fuente de la Plaza Constitución (Montevideo), de la Pirámide a la Paz de abril de 1872 (San José) y del monumento a la Independencia Nacional (Florida), junto al cual Zorrilla de San Martín recitara su ‘Leyenda Patria'

Juan Manuel Ferrari fue hijo del escultor italiano Juan Ferrari, quien tuvo una vida destacada tanto en el arte como en la historia política.

Su padre, Juan Ferrari (1838-1918), fue un luchador garibaldino que participó en la expedición de los Mil junto a Giuseppe Garibaldi para la unificación de Italia en 1860.

Posteriormente, se radicó en Montevideo, Uruguay, donde se destacó como escultor, autor de monumentos importantes como el monumento a la Independencia Nacional en la ciudad de Florida (1879) y la fuente de la Plaza Constitución en Montevideo, además de la Pirámide a la Paz en San José (1872).

Estuvo casado con María Piacentini y, de la unión nació su hijo que se convirtió con el tiempo en el destacado escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari

Sobre los abuelos de Juan Manuel Ferrari no hay información específica en las fuentes consultadas, pero se sabe que su padre era italiano y que provenía de una familia vinculada a la lucha por la unificación italiana y al arte escultórico.

Esta herencia familiar influyó decisivamente en la formación artística y el compromiso histórico de Juan Manuel Ferrari.

Su niñez se desarrolló en un ambiente donde predominaba el arte.

Cursó sus estudios primarios en Montevideo.

En el año 1888, Juan Manuel Ferrari comenzó formalmente sus estudios de escultura en la Academia de Bellas Artes de Buenos Aires, luego de una formación inicial con su padre, el escultor italiano Juan Ferrari, en Montevideo.

Este período fue fundamental para su desarrollo artístico, ya que la Academia le brindó una formación académica sólida en técnicas escultóricas y lo introdujo en el ambiente artístico rioplatense.

Su aprendizaje con su padre en Montevideo le proporcionó una base práctica y un contacto directo con el oficio escultórico, mientras que en Buenos Aires pudo acceder a una educación más estructurada y a un entorno cultural más amplio, que fomentó su crecimiento profesional.

Este inicio de estudios en Buenos Aires fue clave para que, en 1890, con solo 16 años, obtuviera una beca otorgada por el gobierno uruguayo para perfeccionarse en Europa, concretamente en Roma, donde estudió con destacados maestros como Ettore Ferrari y Ercole Rosa en el Real Instituto de Bellas Artes, obteniendo en 1892 el Primer Premio de Escultura.

 En el año 1890, Juan Manuel Ferrari obtuvo una beca de estudios otorgada por el gobierno uruguayo, que inicialmente cubría tres años y luego fue extendida por tres años más.

Esta beca le permitió viajar a Europa para perfeccionarse en escultura. Se radicó en Roma, donde estudió con destacados maestros como Ettore Ferrari y Ercole Rosa en el Real Instituto de Bellas Artes de esa ciudad.

Durante su formación en Roma, en 1892 fue distinguido con el Primer Premio de Escultura del instituto.

Este período en Europa fue fundamental para su desarrollo artístico y para consolidar su carrera como escultor.

Se ha señalado que su neorromanticismo modernista reconoce asimismo influencias de Leonardo Bistolfi.




En el año 1890 realizó la escultura Prometeo encadenado Es una obra emblemática de Juan Manuel Ferrari, que representa la figura mitológica de Prometeo atado y con un águila devorándole el hígado, símbolo del castigo eterno que sufrió por robar el fuego a los dioses y entregarlo a la humanidad.

La estatua se encuentra en la Plaza Isabel la Católica, sobre la Avenida del Libertador en Montevideo, Uruguay, y fue inaugurada en 1952, aunque fue diseñada y modelada originalmente por Ferrari en la década de 1890.

La escultura es un conjunto de gran expresividad y dramatismo, que refleja el estilo dinámico y nervioso característico del artista, con un tratamiento detallado de las formas que realzan el contraste de luces y sombras en la superficie.

Visualmente, la obra muestra a Prometeo en una postura tensa y sufriente, encadenado a una roca, mientras el águila, con alas desplegadas y cuerpo poderoso, se posa sobre él para devorarle el hígado, capturando el momento de su castigo mitológico.

Esta representación simboliza el sacrificio, la resistencia y el sufrimiento humano, temas profundos presentes en la obra de Ferrari.

Esta escultura es una de las piezas más emblemáticas del patrimonio escultórico público de Montevideo y un símbolo artístico que conjuga mitología, sufrimiento y resistencia.

El Prometeo encadenado fue una de las primeras obras que Ferrari envió a Uruguay desde Europa en la década de 1890, formando parte de la muestra inicial que incluyó también piezas como "Artigas" y "Pugilista romano".

Sin embargo, la versión definitiva y monumental que se exhibe en la plaza fue construida y colocada varias décadas después, en 1952, lo que indica que pudo haber sido realizada o fundida a partir de modelos o bocetos originales del escultor.

La obra refleja el estilo característico de Ferrari, con un modelado nervioso y un tratamiento de las superficies que dinamiza las figuras a través del juego de luces y sombras. La escultura no solo es una representación mitológica, sino que también puede interpretarse como un símbolo del sufrimiento y la resistencia humana, temas recurrentes en la obra de Ferrari.

 Aquel año de 1892 envió a Uruguay un boceto para un monumento a Colón, que nunca llegó a concretarse.

En mayo de 1893, llegaron a Montevideo las primeras obras enviadas por el artista: "Artigas" y "Pugilista romano", a las que seguiría el "Prometeo encadenado" y formaron parte de su primera muestra pública.  .

 

El cafetero, c.1896. Juan Manuel Ferrari (1874-1916). Bronce. 35 x 17 x 30 cm. Nº inv. 474.

 

Entre los años 1896 y 1897, Juan Manuel Ferrari regresó a Montevideo tras perfeccionarse en Europa, donde había estudiado en Roma con destacados maestros como Ettore Ferrari y Ercole Rosa.

Al volver a Uruguay, estableció su propio taller, consolidando así su carrera profesional como escultor en su país natal.

En ese mismo período, Ferrari fue fundador y catedrático del curso de Plástica en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de la República.

 Este curso fue pionero en la enseñanza de las artes plásticas en ese ámbito académico, y Ferrari dictó las clases gratuitamente durante tres años.

Esta labor docente la realizó como una forma de retribuir la beca que le había otorgado el gobierno uruguayo para estudiar en Europa, mostrando así su compromiso con la formación artística nacional y la difusión del arte.

Este momento fue clave en su carrera porque, además de establecerse como escultor profesional, comenzó a formar a nuevas generaciones de artistas, aportando a la institucionalización de la enseñanza artística en Uruguay.

Posteriormente, Ferrari se trasladó a Buenos Aires, donde continuó su actividad artística y participó en concursos importantes, como el del monumento a la Independencia argentina, en el que obtuvo el segundo premio.

Diógenes Hequet, c. 1900. Escultura de bronce, 44 x 29 x 23 cm. Museo Nacional de Artes Visuales, Montevideo, Uruguay.

La escultura Diógenes Hequet, de Juan Manuel Ferrari realizada alrededor del año 1900, es una escultura en bronce de pequeño formato que mide aproximadamente 44 x 29 x 23 cm. Esta obra forma parte de la colección del Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo, Uruguay.

Se trata de una obra que representa al pintor uruguayo Diógenes Hequet (1866-1902), quien fue un destacado artista y contemporáneo de Ferrari. La escultura refleja el estilo característico de Ferrari, con un modelado nervioso y detallado que dinamiza las superficies a través del tratamiento de la luz, aportando expresividad y vitalidad a la figura.

Esta pieza es un ejemplo de las numerosas esculturas y bustos que Ferrari realizó a lo largo de su carrera, además de sus monumentos públicos. La obra evidencia la relación entre artistas uruguayos de la época y la importancia de la escultura como medio para homenajear a figuras relevantes del arte nacional.

A principios de 1900 Juan Manuel Ferrari se casó con María Luisa Castro Blanes, quien era hijastra del pintor uruguayo Juan Luis Blanes, uno de los artistas más importantes del siglo XIX en Uruguay.

María Luisa colaboró en la biografía de Juan Manuel Blanes, lo que indica un vínculo cercano con el mundo artístico y cultural del país.

Este matrimonio vinculó a Ferrari con una familia de gran relevancia en las artes visuales uruguayas, consolidando así un entorno familiar muy ligado al arte y la cultura nacional.

Esta unión refleja la integración de Ferrari en una familia con fuerte tradición artística, lo que sin duda influyó en su vida personal y profesional.



En el año 1902, Juan Manuel Ferrari inauguró en Minas, Uruguay, el Monumento a Juan Antonio Lavalleja, considerado una de sus obras públicas más reconocidas y el primer monumento ecuestre del país.

Esta estatua se encuentra en la Plaza Libertad, la principal de la ciudad natal de Lavalleja, y representa al héroe nacional montado a caballo en actitud de mando, con un sable desenvainado en la mano derecha, evocando la famosa orden dada en la Batalla de Sarandí: “Carabina a la espalda y sable en mano”.

El proyecto para erigir este monumento comenzó en 1889, cuando se presentó la iniciativa de levantar un homenaje al General Lavalleja, líder de los Treinta y Tres Orientales y figura clave en la independencia de Uruguay.

La primera Comisión del monumento se instaló en 1890, y en 1900 se firmó el contrato con Ferrari para la ejecución de la estatua, con un presupuesto de 12.000 pesos.

La piedra fundamental fue colocada el 25 de agosto de 1900 en un acto público, y la estatua fue fundida en bronce en agosto de 1902 en el taller de Cossentino en Montevideo, utilizando 3.000 kilos de bronce. Finalmente, la inauguración oficial tuvo lugar el 12 de octubre de 1902, coincidiendo con el 77º aniversario de la Batalla de Sarandí.

Fue un evento multitudinario que reunió a miles de personas, con discursos, música y actos conmemorativos, aunque Ferrari no pudo estar presente y participó a distancia mediante una transmisión telefónica.

El monumento no solo es una obra artística destacada por su calidad y expresividad, sino que también tiene un gran valor simbólico para la ciudad de Minas y para Uruguay, al rendir homenaje a uno de sus próceres más importantes.

La estatua ecuestre de Lavalleja en la Plaza Libertad marcó un hito en la historia del arte público uruguayo, siendo la primera de este tipo en el país y un referente para futuras obras monumentales

Pasó luego a vivir a Buenos Aires e instaló un taller en un lugar apartado de la ciudad. Allí obtuvo el segundo premio en el concurso al monumento a la Independencia Argentina.

Ferrari participó en nuestro país del concurso para la realización del monumento a Artigas, proyecto del diputado Tomás Diago de 1862 y que se concretara recién en 1923 después de muchas discusiones sobre su ubicación.

Se presentaron casi medio centenar de bocetos y participaron escultores nacionales e internacionales de la talla de los españoles Mariano Benlliure y Miguel Blay.

El jurado otorgó el Primer Premio a los trabajos del italiano Zanelli -propuesta de estilo clásico- y al de Ferrari -con un Artigas más cercano al que Carlos María Herrera había pintado en la meseta-, al tiempo que se les solicitaba una nueva prueba.

Sin embargo, finalmente se dio ganador a Zanelli.




El 25 de mayo de 1911, se inauguró el Monumento a la Batalla de Las Piedras, también conocido como el Obelisco de Las Piedras, en la ciudad homónima, ubicada en el departamento de Canelones, Uruguay.

Este monumento conmemora el centenario de la Batalla de Las Piedras, un enfrentamiento clave en la lucha por la independencia de Uruguay, que tuvo lugar el 18 de mayo de 1811.

La obra fue encargada a Juan Manuel Ferrari por la Comisión Nacional del Centenario de la Batalla de Las Piedras.

El monumento se erige en el Parque Artigas de la ciudad y está orientado hacia el oeste, sobre una planta rectangular de granito rosa extraído de canteras de la zona.

En su base, cuenta con un altar de granito gris y está rodeado por una baranda de hierro.

En la parte superior del obelisco se encuentra una figura de la Victoria en bronce, que simboliza el triunfo y los valores de libertad y república.

Esta figura de la Victoria tiene elementos de la Patria Vieja, como un escudo y una lanza de caña tacuara en el brazo izquierdo, una hoja de laurel en la mano derecha y boleadoras en la cintura.

En el acto de inauguración hicieron uso de la palabra el Ministro del Interior Pedro Manini Ríos y el poeta Juan Zorrilla de San Martín.

La Comisión Nacional del Centenario estableció al pie de la obra la inscripción "Batalla de Las Piedras - 1811 – 18 de mayo – 1911".

El Obelisco de Las Piedras es considerado un hito en la producción escultórica de Juan Manuel Ferrari y un símbolo de la ciudad de Las Piedras y de la historia de Uruguay






En el año 1914 se inauguró el Monumento al Ejército Libertador del General San Martín, realizado por el .

Es una obra emblemática inaugurada en el Cerro de la Gloria, en la ciudad de Mendoza, al pie de la cordillera de los Andes.

Este monumento conmemora la gesta histórica del Cruce de los Andes por el Ejército de Los Andes, liderado por José de San Martín, que fue fundamental para la independencia de Chile, Perú y la consolidación de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La obra fue encargada por el gobierno de la Provincia de Mendoza y surgió en el marco de las celebraciones del centenario de la Revolución de Mayo y del Cruce de los Andes. Juan Manuel Ferrari ganó el concurso para su diseño y eligió el Cerro del Pilar (actual Cerro de la Gloria) como emplazamiento, un lugar simbólico que ofrece una vista panorámica y que fue motivo de debate en la época por su ubicación.

El conjunto escultórico está compuesto por una base de piedra cordillerana sobre la que se erige la estatua ecuestre de San Martín, representado con una actitud tranquila y sencilla, sin atavíos militares ostentosos.



A ambos lados de la estatua se encuentran relieves y frisos que narran episodios clave de la formación y preparación del ejército, como la labor de Fray Luis Beltrán en la maestranza, la contribución de las mujeres donando sus joyas y pertenencias, y la partida del ejército hacia Chile, destacando figuras como el tropero Sosa.



En la parte superior, un grupo de granaderos a caballo avanza al ataque alrededor de la figura de la Libertad, simbolizada por una mujer con cadenas rotas en las manos. También se observa la figura de un cóndor en vuelo, símbolo de los Andes.

Se ha señalado que Ferrari pudo haberse inspirado en una de las estrofas del poema Nido de cóndores, del poeta argentino Olegario Víctor Andrade, para la composición simbólica del monumento, en especial por la presencia del cóndor como emblema andino y la evocación del espíritu libertador y majestuoso de la cordillera.

Esta referencia literaria aportaría un contenido poético y nacionalista a la obra, reforzando su valor simbólico y cultural.

El monumento es considerado una obra cumbre de Ferrari y un símbolo nacional en Argentina, representando no solo la figura de San Martín sino también el esfuerzo colectivo y el sacrificio del pueblo en la lucha por la independencia.




 En 1915, Juan Manuel Ferrari se instaló nuevamente en Roma tras ser invitado por el Gobierno de Uruguay para realizar el monumento a Giuseppe Garibaldi.

 Esta invitación surgió debido al fallecimiento del escultor español Querol, quien había ganado originalmente el concurso para la realización de dicha obra, por lo que Ferrari fue llamado para continuar y completar el proyecto.

Este regreso a Roma representó un momento importante en la carrera de Ferrari, ya que le permitió trabajar en un encargo de gran relevancia histórica y cultural para Uruguay, vinculando su obra con la figura de Garibaldi, héroe de la unificación italiana y también con un fuerte simbolismo en la historia rioplatense debido a la participación de su padre en la expedición de los Mil junto a Garibaldi.

Durante esta última etapa en Roma, Ferrari continuó desarrollando su estilo característico, marcado por un modelado “nervioso” que buscaba realzar el efecto de la luz sobre las superficies.

Lamentablemente, su vida y carrera se vieron truncadas poco después, ya que falleció en 1916 en Buenos Aires.

Al taller de Ferrari acudió Luis Pedro Cantú, su más consecuente ayudante.

También realizó bustos y retratos como, por ejemplo, Diógenes Hequet, El cafetero San Román, El esgrimista Revello, José Pedro Varela y numerosos monumentos funerarios como la obra el Panteón de la familia Santana (1915) en el Cementerio del Buceo, de sello impresionista y rodiniano.

Falleció rel 31 de octubre de 1916 repentinamente a los 42 años en Buenos Aires, dejando proyectos inconclusos. Sus cenizas fueron trasladadas al Cementerio del Norte de nuestro país.

No se dispone de información precisa sobre la causa o enfermedad que provocó su muerte en las fuentes consultadas, solo se menciona que fue un fallecimiento inesperado.

Sus cenizas fueron trasladadas y depositadas en el Cementerio del Norte de Montevideo, Uruguay.

Este fallecimiento prematuro truncó la carrera de uno de los escultores más importantes del Río de la Plata, dejando varios proyectos inconclusos.

HOMENAJES

Después de su muerte en 1916, Juan Manuel Ferrari ha sido homenajeado y recordado mediante diversas acciones que mantienen vivo su legado artístico y cultural:

 Retrospectiva de su obra en 1974: 

La Comisión Nacional de Artes Plásticas y Visuales organizó una exposición retrospectiva dedicada a Ferrari, que permitió valorar y difundir su producción escultórica, reafirmando su importancia en la historia del arte uruguayo.

 Presencia en museos nacionales: 

Sus obras forman parte de las colecciones permanentes del Museo Nacional de Artes Visuales y del Museo Juan Manuel Blanes en Montevideo, así como en colecciones privadas de Uruguay y Argentina. Esto garantiza la conservación y exhibición pública de su legado.

 Reconocimiento en monumentos públicos: 

Varias de sus esculturas monumentales, como el Monumento a Juan Antonio Lavalleja en Minas, el Monumento a la Batalla de Las Piedras, y el Monumento al Ejército Libertador del General San Martín en Mendoza (Argentina), continúan siendo símbolos históricos y culturales, manteniendo viva la memoria de Ferrari a través de su arte.

 Difusión académica y cultural: 

Su figura y obra son objeto de estudios, exposiciones y publicaciones en instituciones culturales y educativas, como la Academia Nacional de Letras y museos, que incluyen biografías, análisis y exhibiciones que resaltan su contribución al arte y la identidad nacional.

 Conservación de sus restos: 

Sus cenizas fueron trasladadas y depositadas en el Cementerio del Norte de Montevideo, lugar que funciona también como sitio de memoria para recordar su legado.

 En conjunto, estos homenajes y acciones aseguran que Juan Manuel Ferrari sea reconocido como uno de los escultores más importantes del Río de la Plata, manteniendo vivo su recuerdo en la cultura uruguaya y regional.

En 2006, la imagen del monumento fue utilizada en el reverso del billete de cinco pesos argentino, lo que refleja su importancia patrimonial y cultural.

Prometeo encadenado en el centro de Montevideo fue inaugurado  en el año 1952.

LEGADO

 

El legado que dejó Juan Manuel Ferrari es fundamental y perdura hasta hoy en el ámbito artístico y cultural de Uruguay y la región del Río de la Plata, sustentado en varios aspectos clave:

 

Monumentos emblemáticos:

Ferrari es autor de obras monumentales que se han convertido en símbolos históricos y culturales, como el Monumento a Juan Antonio Lavalleja en Minas (1902), el Monumento a la Batalla de Las Piedras (1911), y el Monumento al Ejército Libertador del General San Martín en el Cerro de la Gloria, Mendoza, Argentina (1914). 

Estas obras no solo son piezas artísticas de gran valor, sino también hitos de la identidad nacional y regional.

 

Formación y enseñanza artística:

Fue fundador y catedrático del curso de Plástica en la Facultad de Matemáticas de la Universidad de la República en Montevideo, donde dictó clases gratuitamente durante tres años, devolviendo así al Estado la beca que le permitió estudiar en Europa. 

Su aporte a la educación artística contribuyó a la institucionalización y desarrollo de la enseñanza de las artes plásticas en Uruguay.

 

Estilo y técnica:

 Su obra se caracteriza por un modelado nervioso y detallado que realza el efecto de la luz en las superficies, integrando influencias neorrománticas y modernistas, lo que aportó un lenguaje escultórico renovador en la región.

 

Presencia en museos y colecciones:

Sus esculturas forman parte de las colecciones permanentes del Museo Nacional de Artes Visuales y del Museo Juan Manuel Blanes en Montevideo, así como de colecciones privadas en Uruguay y Argentina, asegurando la conservación y difusión de su obra.

 

Reconocimiento y difusión:

Su figura y obra han sido objeto de exposiciones retrospectivas, estudios académicos y publicaciones, manteniendo su relevancia en la historia del arte uruguayo y rioplatense. 

En 1974 se realizó una retrospectiva organizada por la Comisión Nacional de Artes Plásticas y Visuales que contribuyó a revalorizar su legado.

 

Proyectos inconclusos y legado pendiente:

Aunque falleció prematuramente en 1916, dejando obras inconclusas, su producción abarcó monumentos funerarios, bustos, retratos y grandes esculturas públicas que continúan siendo referentes artísticos y culturales.

 En conjunto, el legado de Juan Manuel Ferrari perdura no solo en sus obras físicas, sino también en la formación artística que promovió y en el impacto simbólico que sus monumentos tienen en la memoria colectiva de Uruguay y Argentina.

FUENTES:

https://mnav.gub.uy/

https://www.losandes.com.ar/

http://www.academiadeletras.gub.uy/

https://blanes.montevideo.gub.uy/

https://es.wikipedia.org/

https://ciudadano.news/

https://autores.uy/obra/7071

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Manuel_Ferrari

https://www.museos.gub.uy/arteactivo/artistas/item/ferrari-juan-manuel.html

 

 

 

 

 

jueves, 26 de marzo de 2026

26 DE MARZO DE 1853 NACÍA JUAN AZZARINI

 

EL MAGO DEL MÁRMOL,


CASI OLVIDADO 


Juan Azzarini nació en Génova, Italia, el 26 de marzo de 1853.

Fue un escultor italiano radicado en Uruguay, autor del busto de José Gervasio Artigas en el monumento de la meseta de Artigas, departamento de Paysandú.

Se formó en la Academia de escultura de Génova y en 1879, junto a su esposa Teresa Arabanti, se estableció en Uruguay.

Ya casado y con dos hijos, llegó al Uruguay entre los años 1882 a 1886 durante el período de gobierno de Máximo Santos.

[Fotografía del edificio de la Escuela de Artes y Oficios en su primitiva ubicación, donde hoy se levanta el edificio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, año 1880]

Instalado ya en nuestras tierras dictó clases de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios, institución creada por el Presidente de facto Lorenzo Latorre en 1879, esta escuela marca el surgimiento de la escuela Técnica en nuestro país y fue creada como un lugar donde niños y jóvenes de "mala conducta" aprendieron a obedecer y a trabajar como castigo.

Por esa razón el gobierno la ubicó como dependencia del ejército, porque su función principal era la de "domesticar" a muchachos descarriados.

El Monumento a Cristóbal Colón se encuentra en el centro de la Plaza Independencia de la ciudad de Durazno, capital del departamento homónimo. Fue construido con aportes de inmigrantes españoles e italianos, en el marco de los festejos conmemorativos del descubrimiento de América. Por entonces Durazno era una localidad de cinco mil habitantes y era conocida con el nombre de Villa de San Pedro del Durazno.


Participó de la construcción del monumento inaugurado en 1892 en la plaza Independencia de Durazno.

En el año 1892 ante la conmemoración de los 400 años de la llegada de Cristóbal Colón a América,  los vecinos de la Villa de San Pedro del Durazno formaron una Comisión de Fiestas del Cuarto Centenario integrada con italianos, españoles, argentinos, brasileños, chilenos y orientales. 

Encabezada por el Italiano Doctor Emilio Penza Spinelli, dicha Comisión decidió levantar un monumento al Gran navegante en una de las dos plazas de la Ciudad Villa de San Pedro del Durazno que contaba entonces con 6000 habitantes.

De los cinco proyectos presentados a la comisión decidió llevar adelante el del artista italiano Juan Azzarini y también italiano fueron los encargados de las obras de construcción Francisco Poser y Miguel de Muri. 

Las bases para la construcción establecían que el globo que descansa sobre el capitel será de granito azul y se compondrá de dos piezas, debiendo llevar una cavidad suficiente para contener la una en la que la comisión depositar a los documentos que crea conveniente.

 Los vecinos de ambas plazas se disputaban el privilegio de tener el monumento lo que se dirimió a través de un sorteo: un niño extrajo de la copa de un sombrero la cédula "Plaza independencia"

El costo de las obras fue cubierto por suscripción popular y con la organización de distintos espectáculos artísticos

El 12 de octubre de 1892 se procedió la colocación de la piedra fundamental realizándose grande festejos, los trabajos se iniciaron de inmediato el granito utilizado en la construcción fue traído del Paraje San Borja trabajado a "Martelina fina".

Finalmente el 25 de agosto de 1893 se procedió a su inauguración siendo el acto central la colocación de una caja de plomo en el interior de la Esfera.

La meseta de Artigas es una meseta ubicada sobre el río Uruguay, en el departamento de Paysandú. Sobre ella se edificó el segundo monumento a José Gervasio Artigas erigido en Uruguay.


Su obra más conocida es el busto de José Gervasio Artigas en la meseta de Artigas.

La meseta está sobre el río Uruguay en el departamento de Paysandú, en una zona de barrancas fluviales de hasta 50 m de altura que es uno de los puntos más altos de la planicie del Litoral, en el cauce conocido como Bajo Uruguay, entre Salto Grande y el río de la Plata.

Sobre la meseta se encuentra un monumento a Artigas, a 15 km al oeste de la ruta 3, por un camino al que se accede en el km 453 de la ruta 3. La localidad más cercana es Chapicuy, está a 37 km de las termas del Guaviyú y a 110 km de Paysandú.​

En el predio también existe un museo sobre José Gervasio Artigas, instalado en una edificación de piedra conocida como la «casona del Patriarca», y una oficina de la Prefectura Nacional Naval. En el entorno de la meseta hay 50 hectáreas forestadas con árboles nativos y ornamentales.

Los servicios del predio incluyen área de acampada y muelle deportivo en una pequeña playa fluvial. Se ha planificado la instalación de una estación fluvial, un centro de atención al turista y un sendero que conducirá desde la meseta a la zona donde se estableció el campamento de Purificación o Purificación del Hervidero. Parte de la zona está cerrada al público debido a investigaciones arqueológicas en curso.

De concretarse el parque nacional de Purificación previsto en la ley 17.631, la meseta quedará dentro de sus límites. El estado expropió en 2011 unas 200 hectáreas para destinarlas al parque.

En febrero de 2015 -año del Bicentenario de la creación del Cuartel general, Campamento y Villa de Purificación- el nuevo Poder Ejecutivo electo, realizó un convenio con el propietario de la estancia, que donó al Estado una hectárea en el padrón 4980.

Desde 1996 el Ministerio de Educación y Cultura cedió la gestión del parque a la intendencia municipal de Paysandú, que la realiza por medio del municipio de Chapicuy.

El monumento, de Artigas mide 37 m de altura total, está asentado sobre la meseta, en una zona de barrancas a orillas del río Uruguay. 

La base es de forma piramidal, de 15 m de lado, y está construida con piedras extraídas en el mismo lugar. Una columna de granito rosado sobre la base sirve de pedestal a un busto de bronce de Artigas, que mira hacia el río. El busto de 5,50 m fue obra del escultor Juan Azzarini.​

Los impulsores iniciales del proyecto fueron el estanciero Nicanor Amaro, quien donó los terrenos donde se encuentra la meseta, y una comisión honoraria formada en la ciudad de Salto que en 1897 colocó la piedra fundamental del monumento, en coincidencia con los 130 años del nacimiento de Artigas. 

El lugar fue elegido dada su cercanía al lugar donde se estableció Artigas y sus seguidores durante el éxodo Oriental. También se colocó una caja de plomo cerrada que contenía el acta de colocación de la piedra, firmada por los asistentes; monedas acuñadas en el país; una medalla en conmemoración de la sección uruguaya en la Exposición de Chicago de 1893 y ejemplares de Ecos del Progreso y La Prensa, diarios de Salto. La iniciativa fue financiada en parte por medio de una suscripción.

Entre los asistentes al acto estaban Nicanor Amaro, presidente de la Comisión Central, Setembrino Pereda, autoridades políticas, judiciales, militares y otras personalidades de Salto y de Paysandú, además de una guardia de honor y la banda del 1.º de Caballería, la banda del profesor Sesso y cuatrocientas cincuenta personas procedentes de Salto en un vapor de la compañía «Mensajerías Fluviales del Plata», acompañados por el vaporcito «Tangarupá» que trasladaba a las autoridades.​

Se inauguró el 25 de agosto de 1899 y fue el segundo monumento dedicado a Artigas en Uruguay, luego del erigido el año anterior en San José. Al igual que en el caso de San José, la construcción de este y de otros monumentos recordatorios de Artigas en la misma época estuvo enmarcada en la política oficial de rehabilitación de su figura pública.​

Se inauguró el 25 de agosto de 1899​ y el 7 de mayo de 2003 fue declarado monumento histórico nacional (ley 17.631 que también prevé la creación del Parque Nacional de Purificación en el entorno de la meseta). ​

Al norte de esta meseta José Gervasio Artigas asentó el campamento de Purificación, sede del gobierno de la Liga Federal entre junio de 1815 y abril de 1818.

Pero no todos sus trabajos, se realizaron en el taller de la ciudad de Montevideo.-

Escultor italiano Enrico Butti

Algunos, como el "Mausoleo de Alves" por ejemplo, fue encargado al marmolista italiano Enrico Butti (radicado en Génova) quien efectuaba el trabajo siguiendo en forma fiel los diseños, que le enviaba su amigo Azzarini.-

Así fue que el día 1ero de agosto de 1908, se instaló en Vergara, en el interior de un terreno que medía una hectárea y cuarenta y siete metros, propiedad del vasco Isidro Tellechea (vendido en cien pesos al Concejo Auxiliar de Vergara), el "Mausoleo de Alves" (en alusión al brasileño Venancio Alves Pereira, quien había fallecido el día 22 de enero del año 1900 en su estancia "La Trinidad", sita en el "Rincón de Ramirez"- Tercera Sección del Departamento de Treinta y Tres).-

En forma primaria, fue sepultado en un cementerio rural que había frente a la estancia y que se había originado para albergar a los fallecidos de la batalla del día 27 de abril de 1870, cuando en los aledaños del lugar, se enfrentaron las fuerzas blancas del General Timoteo Aparicio, con las coloradas, al mando del Coronel Máximo Pérez, Segundo Jefe de la guarnición de la "Villa de Melo".-

El día 22 de diciembre de 1906, el Sr. Floro Alves Pereira (hijo de Venancio), solicitó permiso al Concejo Auxiliar de Vergara, para colocar el mausoleo en campos de "La Trinidad" a efectos de exhumar los restos de su padre, aduciendo que no lo hacía en el cementerio de Vergara, "dado que el mismo se encontraba en malas condiciones" (se refería al "Cementerio Viejo", donde hoy funciona la Plazoleta de Deportes del barrio "La Cuchilla").-




El pedido, le fue denegado. Pero en ese caso, el día 9 de marzo de 1907, la autoridad municipal le contestó a Floro Alves, "que se vería con satisfacción la colocación en el nuevo cementerio (de Vergara) por ser una obra de arte única en el Departamento (se refería a la escultura de Azzarini) por lo tanto se le da gratuitamente el terreno"....

Así fue que se conoció la historia contada una y otra vez por la tradición oral, de que dicho monumento había sido traído directamente en barco desde Génova hasta el Puerto de Montevideo. 

Desde allí, en ferrocarril hasta la estación "Nico Pérez" (Departamento de Florida) y luego para Vergara, cargado por piezas en un convoy de 7 carretas tiradas por bueyes, las que eran conducidas por los carreros: Damasio Martínez (que era el capataz); Eustaquio Navarro; Rosa Olmos; los hermanos: Eustaquio y Carmelo Barboza; Ángel Custodio Techera "El Teniente" y Bernabel Ferreira Suárez "El Portugués".-

La obra, fue dedicada al extinto, por su esposa Dorotea Petrona Felicia Fernández Machado. Realizada toda ella en mármol de Carrara y entre varios detalles, el del ángel que aparece en la parte superior (con un yelmo en su cabeza y una corona de olivos entre sus manos) el cual no está adosado de firme al monumento, sino que lo sostienen "contrapesas" de plomo en su parte inferior. Hasta el momento, ningún ventarrón lo ha tirado al suelo...

Para los entendidos en la materia, esta obra colosal, tendría en su estructura símbolos que la identifican con la Masonería. Al parecer, era el gusto de Azzarini: "mezclar" símbolos cristianos con otros más, extraídos de la Masonería. Como también se distinguió de su maestro Livi, en aquello de que los ángeles de sus construcciones, no se muestran en actitudes taciturnas y/o meditativas.-

Más allá de todo esto, el mausoleo, que les costó a los Alves, la suma de 10.000 pesos, está para ser visto y apreciado en toda su magnificencia en la necrópolis de la ciudad de Vergara.....

Recorrió el Uruguay, ubicando obras suyas en las necrópolis de Montevideo, Salto, Paysandú, Fray Bentos y Artigas; en algunas estancias y también en Río Grande del Sur.






Realizó numerosas obras de arte funerario (estatuas, bustos, alegorías de origen clásico y cristiano combinadas) que se encuentran en cementerios de Montevideo, Artigas, Fray Bentos, Paysandú y Salto, entre ellos el cementerio Central de Montevideo, donde es el escultor con mayor cantidad de obras, y el cementerio viejo o monumento a Perpetuidad de Paysandú.

Alegoría del Tiempo, homenaje a  Juan M. Martínez, 1983.


Es Juan Azzarini el escultor con mayor cantidad de obras en el Cementerio Central (Montevideo). 

Sus monumentos, realizados entre 1884 y 1907, son de grandes dimensiones e incorporan alegorías paganas y religiosas, como la alegoría de ‘La Muerte’ o la alegoría de la ‘Ascensión al Cielo’, al igual que un sinnúmero de retratos de los homenajeados.


Monumento a  Alfredo Young (1901-) 
Cementerio Central (Montevideo, Uruguay)


La plasticidad de las figuras que cincela contrasta con la rigidez de las figuras creadas por sus antecesores. La maestría de Azzarini como escultor también se refleja en las obras que él mismo se encargó de importar directamente de Italia. 

Azzarini llegó a encomendar trabajos a artistas de relevancia internacional como Enrico Butti, representante de la escuela italiana naturalista, que es autor del monumento ‘El descanso del obrero’, ubicado en la última senda del primer cuerpo del cementerio.

Dicho monumento posee una expresividad difícil de encontrar en otras esculturas de la necrópolis de la capital de país.

En la Ciudad de Fray Bentos, por su parte, sus obras son las más monumentales en cuanto a dimensiones dentro de una necrópolis pequeña, dónde resalta una obra singular dedicada a las familias Ugarte- Massa. Se trata de una gran bóveda ovalada ornamentada con motivos que resaltan el trabajo de campo y sus paisajes.

Juan Azzarini, sin amasar cuantiosa fortuna con sus mármoles y tallados, pero viviendo "sin estrés" y con cierto desahogo.

Juan Azzarini falleció en Montevideo en 1924, pero su influencia perdura a través de sus obras que continúan siendo apreciadas y reconocidas por su contribución al mundo del arte y la escultura.

HOMENAJES

Poco y nada han sido los homenajes para mantener vivo el recuerdo del escultor salvo en redes sociales que se recuerda su nacimiento y su obra.

A pesar de ello su obra sigue siendo estudiada y admirada en el contexto del patrimonio funerario y artístico de Uruguay.

LEGADO

El legado artístico de Juan Azzarini es amplio y significativo, especialmente en Uruguay y el estado brasileño de Río Grande del Sur.

Se caracteriza por su contribución significativa al patrimonio cultural de Uruguay, su influencia en el arte funerario y su papel en la educación artística del país.

Obras Notables

Sus múltiples obras escultóricas de carácter histórico o funerario, son un icono nacional en Uruguay que se destacan por su plasticidad y maestría técnica.

 

Influencia y Legado

Su estilo, que combina elementos clásicos y cristianos, ha influido en la escultura uruguaya del siglo XX.

Su capacidad para importar obras desde Italia, como la réplica de "El descanso del obrero" de Enrico Butti, también muestra su conexión con la escuela italiana naturalista.

Su legado educativo es notable, ya que fue profesor de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Montevideo, contribuyendo a la formación de futuras generaciones de artistas.

FUENTES

https://es.wikipedia.org/

https://reduruguayadecementerios.blogspot.com/

https://es.wikidat.com/

https://ancestors.familysearch.org/

viernes, 7 de noviembre de 2025

EL 7 DE NOVIEMBRE DE 1917 NACIÓ MARÍA FREIRE

PIONERA DEL ARTE NO FIGURATIVO EN URUGUAY

María Freire- 1955
Al final de mi trayectoria lo que deseo es que mis pasión no se apague y terminar mi obra con la misma convicción y exigencia de siempre”.

María Freire nació en Montevideo, el 7 de noviembre de 1917.
Fue una pintora, escultora y crítica de arte uruguaya de gran incidencia en el arte concreto y no figurativo de nuestro país.

El planismo, cubismo y arte africano, están presentes en su formación como forma de acercarse al arte alejado de la representación tradicional.

Entre los años 1938 y 1943 estudió escultura y pintura en el Círculo de Bellas Artes con José Cuneo y con Severino Pose y en la Universidad del Trabajo con Antonio Pose.

María Freire estuvo conectada con la figura de Joaquín Torres García, uno de los maestros fundamentales del arte moderno en Uruguay y América Latina.

Como muchos artistas contemporáneos en Uruguay, María Freire mantuvo contacto con el legado y los discípulos de este gran artista, tanto directa como indirectamente.

Ella desarrolló una obra personal muy marcada por la abstracción y la exploración de la forma y el color, se vio inevitablemente influida por ese ambiente estimulante que promovía la experimentación y el diálogo sobre la modernidad desde una perspectiva regional.

Su relación con este círculo se manifestó en el intercambio de ideas, exposiciones y redes de artistas que compartían el interés por renovar el lenguaje visual en Uruguay.

Además, el contacto con la generación de Torres García enriqueció la formación de María Freire al ofrecerle un marco teórico-significativo para el abordaje de la abstracción con profundidad conceptual. 

Ella, a su vez, aportó a este entorno con su sensibilidad hacia el color, la textura y sus búsquedas expresivas, contribuyendo a diversificar la escena artística local.

Este vínculo fue clave para que su obra alcanzara reconocimiento tanto nacional como internacional, siendo parte de una corriente artísticamente vigorosa y unida, pero a la vez abierta a la innovación personal.

Ingresó al mundo de la modernidad a través de máscaras africanas y piezas precolombinas y partir de 1946 incursionó en la abstracción con tendencia planista y geométrica en sus pinturas a la vez que realizaba esculturas móviles con materiales no convencionales. 

También tuvo contacto con las agrupaciones abstracto-concretas incentivadas por Aldo Pellegrini en la Argentina y con los artistas concretos y neoconcretos brasileños, como Amílcar de Castro, Lygia Pape, Lygia Clark y Hélio Oiticica, pero mantuvo su propio estilo dentro de la abstracción.

La artista trabajó en series, tomando como tema  el color, los ritmos y las formas puras en sí mismos.


Cabeza- 1948

En la década del 50 se volcó a la abstracción geométrica tanto en pintura como en escultura.  En el caso de la escultura, ella estuvo a la cabeza de la abstracción en el Uruguay y del uso de los nuevos materiales no tradicionales.


Murió en Montevideo el 19 de junio de 2015.

LEGADO

María Freire dejó un legado artístico fundamental en el arte abstracto y geométrico de Uruguay y del Río de la Plata. 

Fue una pionera en el arte no figurativo, combinando formas geométricas con colores brillantes y vibrantes, que reflejan una preocupación por la pureza y el refinamiento en sus obras.

 Su arte se caracteriza por la repetición seriada de motivos que crean una "constante icónica", con contornos nítidos y colores planos, uniendo lo sensible con lo racional.

 Sus obras forman parte de colecciones de museos emblemáticos de Uruguay, Brasil, España y otros países, consolidándola como una figura emblemática del arte geométrico y la abstracción pictórica en Sudamérica.

 

FUENTES

http://mnav.gub.uy

 http://www.artandartcollection.com

 https://es.wikipedia.org/

 https://arte.elpais.com.uy