Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

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martes, 14 de abril de 2026

14 DE ABRIL DE 1824 NACIÓ RICARDO ESPALTER

EL REY DEL show humorístico

 del uruguay




 

Ricardo Espalter Arrieta nació en Montevideo, el 14 de abril de 1924.

Fue un actor y humorista uruguayo. Su carrera en la actuación le llevó a cruzar a ambos lados del Río de la Plata, consagrándose con una vasta lista cinematográfica, teatral y televisiva en Uruguay y Argentina.

Espalter se inició en el teatro uruguayo a temprana edad, e incursionó en el arte de la pantomima, que en el futuro le daría una inusitada capacidad histriónica con la expresividad de su rostro.

Espalter era todo lo que uno no se imagina cuando piensa en un actor icónico de una época y de una manera de hacer reír. Reservado, taciturno, algo tímido, de pocos amigos pero incondicional a ellos, risa difícil y pésima memoria. Un hombre que, en su juventud, se creyó destinado a un trabajo público y descolorido en la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE).

Sin embargo, había dentro de él un artista que no iba a quedarse de brazos cruzados y que afloró gracias a la pantomima, cuando se alejó de su sueño primigenio de convertirse en cantante. Porque antes de dialogar, con sus compañeros y con el público, Espalter subía a los escenarios uruguayos con la cara pintada, a lo Marcel Marceau: “Llegué a hacer dos obras que fueron muy buenas. Enseguida pasé a Club de Teatro; llegué a actuar en Buenos Aires, en el Lola Membrives, como parte del Festival de Teatro Independiente”. Faltaba mucho para el éxito, pero la argentinidad del artista comenzaba a forjarse.

En 1961, en una de esas tantas funciones del Club de Teatro fue “descubierto” por los hermanos Jorge y Daniel Scheck, que buscaban gente nueva para un experimento televisivo todavía sin nombre. “Me llevaron con la orden de no hablar. Tenía que estar detrás de un mostrador, hacer cócteles y poner caras. Con el tiempo se dieron cuenta de que no solo podía hablar, sino también cantar y bailar”. En el universo Telecataplúm, todo era posible.

Telecataplúm

 En 1962 debutó el ciclo de humor, que revolucionó a la televisión uruguaya. Por el ritmo de trabajo (el programa salía en vivo los viernes y se ensayaba durante el resto de la semana), el actor había decidido abandonar definitivamente el teatro y dedicarse exclusivamente a la televisión. Las sensaciones en la audiencia fueron unánimes, hasta el momento no se había visto nada similar en cuanto a humor de excelencia. El brillante primer año en pantalla de Telecataplúm tuvo en noviembre de ese año un corolario impensado para Espalter y el resto del grupo: la posibilidad de probar suerte en Buenos Aires.

Julio Frade, director musical, actor y figura clave del elenco en sus diferentes formaciones, recuerda aquella época, y a su compañero: “Todos trabajábamos juntos en la creación y cada uno sabía muy bien cómo explotar las habilidades diferentes de cada personaje.

En su vida privada, Ricardo también era muy serio, pero tenía un gran sentido del humor. Era fundamentalmente un mimo con gran dominio de su cara y de sus gestos”.

A fines de 1962 se realizó en Uruguay la entrega de los Premios Ariel, con una fiesta en la que también estuvieron invitadas varias celebridades argentinas. Fueron parte de la velada Paloma Efrom (“Blackie”), David Stivel, Juan Carlos Thorry y Pinky, entre otros invitados.

El grupo de Telecataplúm actuó esa noche haciendo la parodia de un coro ruso, con la gestualidad de Espalter como gran protagonista. 

Los aplausos llegaron acompañados de una certeza: el grupo tenía que llegar a la televisión argentina. En marzo de 1963 ya estaban haciendo la versión nacional de Telecataplúm en Canal 13, y dos años después se mudaron a Canal 11.

A pesar de lo que se pueda creer, ni Ricardo ni el resto de sus compañeros eran un hito de audiencia. Tal vez la ausencia de un capocómico, tal vez el estilo de humor o el ritmo generaban cierta reticencia al principio. En una entrevista televisiva, Ricardo Espalter recordaba la explicación que en su momento les dio Pedro Simoncini, uno de los fundadores de la TV privada en la Argentina y, en la década del 60, conductor de los destinos del canal: “Nunca tuvimos un gran rating. El programa era visto en Barrio Norte y Belgrano R. Pero, como nos decía Simoncini: ‘El rating que tiene Telecataplúm es un rating que vende coches, y el que tiene fulano (un exitoso humorista local) es el que vende yerba’”. Lo revolucionario de la propuesta primero llamó la atención y después llevó al público a encariñarse cada vez más con este grupo de talentos. 

Sin embargo, con un reconocimiento en ascenso en ambas orillas, explotó una bomba: la disolución del elenco original. Por presuntos discrepancias económicas, en 1968, Espalter, Enrique Almada, Eduardo D’angelo, Andrés Redondo, Berugo Carámbula, Raimundo Soto y Henny Trayles se abrieron del resto. Y aunque en ese momento no lo sabían, esta decisión marcaría sus destinos: “Todos nos quedamos sin trabajo y dijimos ‘¿qué hacemos?’, ‘¿cómo vivimos?’. Por primera vez en mi vida no sabía qué hacer, yo había renunciado a la UTE y tenía una mujer y un hijo.

Entonces decidimos hacer una obra para llevar a Punta del Este, no por el lugar en sí sino porque sabíamos que estaba lleno de argentinos. Hicimos Jaujarana, que era un espectáculo muy bien pensado. Siempre fui partidario de hacer las cosas raras, las que no hace nadie”.

La década del 70 en nuestro país continuó con Hupumorpo en Canal 13, Comicolor en ATC (dirigido por Carmelo Santiago y coincidente con la llegada de la televisión color) y Los rapicómicos en la temporada 1982-1983. 

Con cada nuevo desafío, el grupo se asentaba y pulía un estilo que, sin perder de vista sus orígenes, se aggiornaba al gusto local. 

Y que encontró su pináculo de popularidad en Hiperhumor a partir de 1984, cuando el grupo cedió a la tentación de Alejandro Romay y pasó a Canal 9: “Nosotros nos encontrábamos siempre en el aeropuerto con él, que era todo un personaje; “El zar de la televisión’. Siempre quiso tenernos. Nos veía y decía: ‘Ustedes tienen que estar conmigo’. 

Cuando le devolvieron Canal 9, una de las primeras cosas que hizo fue contratarnos. ‘Se cumplió mi sueño, los tengo trabajando conmigo’, nos dijo. Era un gran admirador”.

En Uruguay conoció el éxito de la mano de Telecataplum, el programa con el cual abrieron el juego del humor en la televisión, teniendo un estilo único, fino y original que los llevó a cruzar a la Argentina y consagrarse allí también junto con la troupe denominada Los Uruguayos la cual integraban Eduardo D'Angelo, Gabriela Acher, Enrique Almada, Julio Frade, Raimundo Soto, Henny Trailes, Andrés Redondo, Alfredo de La Peña, Berugo Carámbula y el mismo Espalter.

Ricardo Espalter.

En la misma línea, fue protagonista de los programas humorísticos tales como Telecataplum, Jaujarana, Hupumorpo, Comicolor, Los Rapicómicos, Híperhumor, Decalegrón y la telecomedia Son de diez (muchas de las cuales fueron emitidas por el Canal 10, y Canal 12 de Montevideo y retransmitidas por otras emisoras nacionales y extranjeras).

 

Espalter, D’Angelo, Almada, Henny Trailes y Raymundo Soto en la tv argentina

En Buenos Aires también supo ganarse su lugar y hacerse, por consiguiente, con una gran audiencia que lo siguió tanto en teatro como en cine o televisión. Formó equipo, además, con los grandes humoristas argentinos Alberto Olmedo, Niní Marshall, Alfredo Barbieri, Luis Landriscina, Javier Portales, Tita Merello, Jorge Porcel, Luis Sandrini, Lolita Torres y Nélida Lobato.

 

Pinchinatti.

Ricardo Espalter obtuvo gran popularidad por interpretar personajes como Toto Paniagua, Marieta Rivarola​ y el candidato político Pinchinatti.

Era impresionante su expresividad facial; en 1974, en una crónica del diario argentino.La Nación lo describían así: "cara pálida y llena, con cierta expresión hondamente preocupada que atrae las carcajadas por alguna razón misteriosa, como si esas cejas afligidas (de pronto distendidas por una sonrisa inesperadamente atractiva que transfigura ese rostro cómicamente hosco y confuso) alcanzaran alguna fuente de risa asimismo confusa, indiscernible."

El Senado uruguayo le tributó un homenaje.

 

Teatro

Espalter en 1999.

Realizó varias temporadas teatrales en Montevideo, Punta del Este, Buenos Aires y Mar del Plata junto con Eduardo D'Angelo, Cacho de la Cruz, Berugo Carámbula, Henny Trayles, Julio Frade, Raimundo Soto y Enrique Almada, con este último formó una dupla cómica incomparable aún recordados hoy en ambos márgenes del Río de la Plata.

Las propuestas de los grandes productores de teatro como Alejandro Romay no tardaban en llegar.

La última obra teatral en la cual tuvo una participación fue en el año 2006 Humorum Uruguayensis en el Teatro Stella D'Italia de Montevideo.

El Teatro Maipo de Buenos Aires le abrió sus puertas y trabajo varias temporadas en dicha sala.

 

En 1981 ganó el Diploma al Mérito otorgado por la Fundación Konex y en 1974 ganó el premio Martín Fierro.7​

(1944 - 1946) Boys and Girls - Cine Libertad y Cine Biarritz. Montevideo

(1957) Cándida - Sala Verdi. Montevideo

(1957) Celos del Aire - Teatro La Máscara. Montevideo

(1957) El dios indiferente - Teatro La Máscara - (Montevideo), y Festival de teatro rioplatense (Atlántida, Canelones).

(1959 - 1960) Con o sin palabras - Pantomima Teatro La Máscara, Montevideo

(1960) Silencio: gente en obra - Pantomima Teatro La Máscara, Montevideo.

(1960) Santa Juana - Club de teatro (Montevideo). Festival de teatro rioplatense en Buenos Aires Teatro Lola Membrives y en el Fray Mocho.

(1960) Auto de la compadecida - Club de teatro (Montevideo). Festival de teatro rioplatense en Buenos Aires Teatro Lola Membrives y en el Fray Mocho.

(1962) A la hora de almorzar - Club de Teatro, Montevideo.

(1968) Jau... Montevideo - Teatro del Palacio Salvo, Montevideo.

(1968) Jaujarana - Teatro Nogaró, Punta del Este.

(1970) Vamo, vamo, vamo - Buenos Aires y Mar del Plata.

(1971) Jaujarana también - Teatro Stella D'Italia, Montevideo.

(1976) El Toto - Confitería del Jockey club, Mar del Plata.

(1978) El gran cambio - (Enrique Almada, Berugo Carambula, Raimundo Soto y gran elenco. Dirección: Carlos A. Petit. Teatro Lola Membrives, Buenos Aires.

(1989) Esposa para dos - Teatro Stella D'Italia, Montevideo.

(1990) Sobretodo (con Graciela Rodríguez y Cacho de la Cruz - Teatro Stella D'Italia, Montevideo.

(1991) Esta noche, es la noche - Teatro Stella D'Italia, Montevideo.

(1993) Garúa - Teatro de la Candela, Montevideo.

(1994) Amantes - Teatro del Centro, Montevideo.

(1995) Desayuno en Manhattan (con Beatriz Massons. Dirección: Omar Varela. - Teatro Alianza, Montevideo.

(1996) El Corrupto - Teatro Alianza, Montevideo.

(1996) La Asesina y su amante - Teatro Stella D'Italia, Montevideo.

(2006) Humorum Uruguayensis (con Cacho de la Cruz, Julio Frade, Eduardo D'Angelo, Laura Sánchez y Adriana Restano. Dirección: Jorge Denevi) - Teatro Stella D'Italia, Montevideo.

Filmografía

 

Parte del elenco del programa "Telecataplum", de izquierda a derecha: Enrique Almada, Eduardo D'Angelo, Raimundo Soto, Ricardo Espalter y Emilio Vidal.

La raya amarilla (corto) (1962)

La industria del matrimonio (1964)

Cómo seducir a una mujer (1967)

¡Quiero besarlo, señor! (1973)

Los irrompibles (1975)

La película (1975)

La noche del hurto (1976)

La fiesta de todos (1978)

Toto Paniagua, el rey de la chatarra (1980)

El telo y la tele (1985)

Los taxistas del humor (1987)

La pandilla aventurera (1990)

Más loco que un crucero (1990)

El dirigible (1994)

Gardel: ecos del silencio (1997, dir. Pablo Rodríguez)

Maldita cocaína (2001)8​

Televisión

Telecataplum (Teledoce, 1962)

Jaujarana (Canal 11 de Buenos Aires, 1969-1971)

Hupumorpo (Canal 13 de Buenos Aires, 1974-1977)

Decalegrón (Canal 10 de Montevideo, 1977-2002)

Sábados Gigantes (Canal 13 de Chile, 1978-1993)

Comicolor (ATC, 1979-1981)

Los Rapicómicos (ATC, 1982-1983)

Híperhumor (Canal 9 de Buenos Aires, 1984-1987 y 1989-1990)

Shopping Center (Canal 9 de Buenos Aires, 1988)

Zapping (Canal 9 de Buenos Aires, 1988)

El gordo y el flaco (Telefe, 1991-1992)

Son de diez (Canal 13 de Buenos Aires, 1992-1995)

Gastos comunes (Canal 10 de Montevideo, 1998, dir. Álvaro Ahunchain, con Luis Orpi)

Falleció el 10 de marzo de 2007, a los 82 años, en el sanatorio Mautone de la ciudad de Maldonado, como consecuencia de un fallo renal.

Sus restos descansan en el Cementerio del Norte de Montevideo.

Ricardo Espalter no solo logró ser profeta en su tierra, sino también en Argentina. Con sus sucesivas visitas y gracias a un despliegue único de talento y comicidad, la colonia artística comenzó a acercarse a ellos, a respetar cada uno de sus trabajos. 

Este infrecuente fenómeno de comunión, que unió las dos costas del Río de la Plata, permitió unos cuantos cruces impensados. 

Espalter recordaba en particular aquel en el que unos universitarios argentinos se acercaron a pedirles por favor si podían actuar en Telecataplúm: “Un día, nosotros estábamos ensayando en el Hotel Richmond y caen dos muchachos que eran de un conjunto que se llamaba I Musicisti, pero que luego pasaría a ser Les Luthiers. 

Querían ver qué posibilidades tenían de hacer un número en el programa nuestro. Vinieron a la semana siguiente, nos lo mostraron y gustó. Pero Daniel Schek les dijo: ‘Hay un pequeño problema: ustedes no pueden aparecer en la mitad de Telecataplúm, cinco o seis caras que no conoce nadie. Les vamos a hacer una presentación’. 

Así nació “Noches cultas” -reconvertido más adelante en “Veladas paquetas”-, que era lo que hacía Raimundo Soto con nosotros. Después ellos tomaron esa idea y en sus espectáculos las empezó a hacer Marcos Mundstock. Ese ‘profesor’ que presentaba y hablaba con autoridad era el mismo personaje que hacía Soto. A los Les Luthiers después los conoció y trató. 

LEGADO

Ricardo Espalter dejó una huella profunda y duradera en el humor del Río de la Plata, tanto en Uruguay como en Argentina, a través de su estilo único.

Ricardo Espalter transformó el humor rioplatense con su gestualidad, su creatividad y su capacidad de conectar con el público, dejando un legado que perdura en la memoria colectiva y en la forma de hacer comedia en la región

 

Innovador del humor televisivo

 

Espalter fue uno de los pilares de Telecataplum, programa que revolucionó el humor televisivo en los años 60 y 70, marcando el inicio de una nueva era para la comedia en ambos países.

 

Integró la legendaria troupe de “Los Uruguayos”, junto a figuras como Eduardo D’Angelo, Enrique Almada y Berugo Carámbula, exportando un humor fino, absurdo y original que se convirtió en sello rioplatense.

 

Maestro del humor gestual

 

Su humor no dependía de grandes diálogos ni de la memoria para los textos: le bastaba un gesto, una ceja levantada o una expresión facial para provocar carcajadas.

 

Esta capacidad, heredada de su formación en pantomima, lo convirtió en un referente del humor físico y gestual, comparado incluso con grandes como Marcel Marceau.

 

Creación de personajes icónicos

 

Espalter dio vida a personajes inolvidables como Toto Paniagua, Marieta Rivarola y el político ficticio Pinchinatti, que trascendieron la pantalla y se instalaron en la cultura popular.

 

El personaje de Pinchinatti, por ejemplo, llegó a movilizar multitudes y hasta inspiró a ciudadanos a anular su voto en elecciones reales, demostrando el impacto social de su humor.

 

Puente cultural entre Uruguay y Argentina

 

Su carrera se desarrolló con igual éxito en ambos márgenes del Río de la Plata, participando en programas emblemáticos como Jaujarana, Comicolor, Hupumorpo, Híperhumor y Decalegrón.

 

Trabajó junto a grandes humoristas argentinos como Alberto Olmedo, Jorge Porcel y Luis Landriscina, consolidando un intercambio cultural que enriqueció el humor rioplatense.

 

Influencia y reconocimiento

 

Espalter fue un referente para varias generaciones de humoristas, que lo recuerdan por su profesionalismo, su seriedad fuera de escena y su capacidad para trabajar en equipo.

 

Recibió premios como el Martín Fierro y el Diploma Konex, y fue homenajeado por el Senado uruguayo, reflejando el reconocimiento a su aporte artístico.

 

Legado emocional y cultural

 

Más allá de su técnica, Espalter dejó un recuerdo imborrable en el público y sus colegas, quienes destacan su calidez, compañerismo y la complicidad que generaba en el trabajo.

 

Su estilo, mezcla de seriedad y comicidad, definió una época y sigue siendo referencia obligada en la historia del humor del Río de la Plata.

 

FUENTES

https://es.wikipedia.org/

https://www.fundacionkonex.org/

https://es.findagrave.com/

lunes, 19 de enero de 2026

19 DE ENERO DE 1965 QUINO PRESENTA A FELIPE , PRIMER AMIGO DE MAFALDA

 

Felipito: el soñador entrañable del universo de Quino


 

Felipe, de las tiras de Mafalda de Quino, debutó el 19 de enero de 1965 como el primer amigo de la protagonista.

Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido mundialmente como Quino, es uno de los humoristas gráficos más importantes de la historia del cómic latinoamericano.

Su obra más célebre, Mafalda, publicada entre 1964 y 1973, trascendió fronteras por su profunda crítica social, política y humana, expresada a través de un grupo de niños que reflexionan sobre el mundo adulto.

 



Dentro de este universo destaca Felipe uno de los personajes más queridos y complejos de la historieta. A través de él, Quino retrata al individuo sensible, inseguro y soñador que sufre las exigencias del sistema, convirtiéndolo en un símbolo de la angustia existencial y la lucha entre la fantasía y la realidad.

Felipe aparece por primera vez en la tira de Mafalda en 1964. Vive en el mismo barrio que Mafalda y forma parte del grupo central de amigos. Su diseño físico —alto, delgado, con dientes prominentes y cabello despeinado— refuerza su carácter tímido y distraído.

 




Quino creó a Felipe como una representación del niño introspectivo, inspirado en gran medida en su propia personalidad infantil y en la figura del “anti-héroe”: alguien que no encaja del todo en el mundo competitivo y pragmático que lo rodea.

Felipito se caracteriza por una personalidad profundamente humana y contradictoria:

 Soñador e imaginativo: Vive constantemente en su mundo interior. Fantasea con ser héroe, vaquero, caballero medieval o justiciero, escapando así de la rutina escolar y de las responsabilidades.

Angustiado y procrastinador: Tiene un miedo constante a la tarea escolar y a los deberes.

Sus monólogos internos reflejan ansiedad, culpa y una lucha permanente entre el deseo y la obligación.

Sensibilidad y bondad: A diferencia de otros personajes más autoritarios o materialistas, Felipe es empático, tierno y sincero.

 Inseguridad personal: Duda de sí mismo, teme fracasar y suele sentirse superado por las exigencias del mundo adulto.

 

Estas características hacen de Felipe uno de los personajes más realistas y cercanos al lector.

Felipe tiene una marcada relación con los otros personajes de la tira.

 




Mafalda: Con ella mantiene una relación de complicidad intelectual.

Mafalda suele cuestionar el mundo desde lo político y social, mientras Felipe lo hace desde lo emocional.

 


Manolito: Representa su opuesto. Manolito es práctico, materialista y orientado al negocio, lo que resalta aún más el carácter idealista de Felipito.

 


Susanita: Aunque a veces lo critica o se burla de él, Felipe suele tolerarla con paciencia, mostrando su carácter conciliador.

 


Libertad: Su presencia refuerza las dudas existenciales de Felipe y lo enfrenta a ideas más radicales.

 


Miguelito:

La relación entre Felipe y Miguelito es una amistad basada en la complementariedad. 

Felipe aporta sensibilidad y duda; Miguelito, espontaneidad y pensamiento absurdo. 

Juntos reflejan la diversidad del pensamiento humano y muestran que incluso desde la infancia se puede filosofar sobre la vida, cada uno a su manera.

Miguelito reflexiona desde una lógica infantil egocéntrica (“yo primero”), mientras Felipe lo hace desde la angustia y la duda. Juntos representan dos formas de pensar.



Guille:

La relación entre Felipe y Guille en Mafalda es secundaria pero significativa, y se caracteriza por la ternura, la paciencia y una clara diferencia generacional. A través de sus interacciones, Quino muestra cómo Felipe se vincula con los más pequeños desde su sensibilidad y humanidad.


Felipito como crítica social


 Quino utiliza a Felipito para realizar una crítica profunda al sistema educativo tradicional y a la presión social por el éxito.

A través de su sufrimiento ante los deberes escolares, se denuncia un modelo que prioriza la obediencia y el rendimiento por sobre la creatividad y el bienestar emocional.

Felipe encarna al individuo aplastado por el “deber ser”, alguien que desea una vida más libre y significativa, pero se ve atrapado en normas rígidas. En este sentido, el personaje trasciende la infancia y representa también al adulto frustrado, atrapado en trabajos y responsabilidades que no lo hacen feliz.

 

 

Simbolismo del personaje

Felipito simboliza:

La lucha entre el deseo y la obligación

 La angustia existencial

 La resistencia silenciosa al sistema

 La importancia de la imaginación como refugio

 

Es un personaje que no grita ni impone, pero cuya fragilidad denuncia con fuerza las fallas del mundo moderno.

 

Vigencia y legado

 

A pesar de haber sido creado hace más de medio siglo, Felipe sigue siendo plenamente vigente.

En una sociedad marcada por el estrés, la productividad excesiva y la ansiedad, su figura resulta más actual que nunca.

Muchos lectores —niños, jóvenes y adultos— se identifican con su miedo al fracaso, su tendencia a postergar y su necesidad de soñar.

Felipe no solo es un personaje de historieta: es un espejo emocional del ser humano.

 

Conclusión

 

Felipe es uno de los personajes más profundos y entrañables creados por Quino.

A través de su sensibilidad, su imaginación y su angustia, el autor logra una crítica social sutil pero poderosa.

Representa al individuo que no encaja del todo, pero que conserva su humanidad en un mundo que muchas veces parece olvidarla.

 

En definitiva, Felipito nos enseña que dudar, soñar y sentir miedo no son defectos, sino rasgos profundamente humanos que merecen ser comprendidos y valorados.

 

Felipe un personaje para todos



Felipe —y Mafalda en general— es leído y disfrutado por personas de todas las edades, desde niños hasta ancianos, porque Quino construyó un cómic con múltiples niveles de lectura, capaz de adaptarse a la experiencia vital de cada lector. Las razones principales son las siguientes:

 

1. Doble (y triple) nivel de lectura

 Para los niños, Felipe es un personaje con el que se identifican fácilmente:

 

Le tiene miedo a la escuela y a la tarea.

Sueña despierto y juega con su imaginación.

Se siente inseguro y postergador.

 Para los adultos, Felipe representa:

La angustia frente a las obligaciones.

La frustración por no vivir la vida soñada.

 El conflicto entre lo que se desea y lo que “hay que hacer”.

 Para los ancianos, Felipe puede leerse como:

Un reflejo de la vida entera, vista con distancia.

El recuerdo de una infancia presionada por normas.

Una mirada melancólica sobre los sueños no cumplidos.

 

Cada etapa de la vida encuentra un significado distinto en el mismo personaje.

 

2. Temas universales y atemporales

 

Felipe no habla solo de la escuela, sino de problemas universales:

 

El miedo al fracaso.

La duda existencial.

La presión social.

La necesidad de libertad.

El deseo de ser uno mismo.

Estos temas no pertenecen a una edad específica; acompañan al ser humano durante toda su vida, lo que hace que el cómic nunca pierda vigencia.

 

3. Humanidad y realismo emocional

 

Felipe no es un héroe idealizado. 

Es frágil, contradictorio y sensible, rasgos profundamente humanos. 

Esa honestidad emocional permite que cualquier lector, sin importar su edad, se vea reflejado en él.

 

Quino no se burla de Felipe: lo comprende. Y esa mirada empática conecta con lectores de todas las generaciones.

 

4. Humor accesible pero inteligente

 

El humor de Mafalda funciona en varios niveles:

 Situaciones simples y visuales que hacen reír a los niños.

 Ironía, sarcasmo y crítica social que captan los adultos.

 Reflexiones profundas que invitan a pensar sin necesidad de explicaciones.

 Felipe, con sus silencios, sus pensamientos internos y sus derrotas cotidianas, provoca risa y reflexión al mismo tiempo.

 

5. Personajes infantiles con problemas adultos

 

Una de las claves del éxito del cómic es que los personajes son niños que piensan como adultos, pero sienten como niños. Esto crea un puente generacional:

 Los niños se reconocen en la edad.

Los adultos se reconocen en los pensamientos.

 Los mayores se reconocen en la experiencia acumulada.

Felipe, en particular, expresa dudas y miedos que muchos adultos no se animan a decir.

 

6. Lenguaje claro y universal

 

Quino utiliza un lenguaje sencillo, cotidiano y visual, que no excluye a nadie. No hace falta un conocimiento académico para comprender el mensaje, pero sí permite lecturas profundas para quien quiera ir más allá.

 Esto facilita que el cómic pueda leerse:

 En la infancia, como entretenimiento.

En la adultez, como crítica social.

En la vejez, como reflexión sobre la vida.

 

Conclusión

 

Felipe es leído por todas las edades porque no representa una etapa de la vida, sino la condición humana. 

Sus miedos, sueños y contradicciones nos acompañan desde la niñez hasta la vejez. 

Quino logró crear un personaje simple en apariencia, pero profundamente universal, que crece y cambia con cada lector.

 Por eso, Felipe no se deja de leer: se vuelve a leer, y cada vez dice algo nuevo.

martes, 16 de septiembre de 2025

16 DE SETIEMBRE DE 1909 NACÍA JULIO SUÁREZ (PELODURO)

 

"Peloduro: El Maestro del

 Humor Gráfico Uruguayo

 que Transformó la

 Caricatura"



Peloduro, cuyo nombre real era Julio Esteban Suárez Sedrasqui, nació en Salto, Uruguay, el 16 de setiembre de1909, y falleció en Montevideo, el 15 de agosto de 1965.

Fue periodista, narrador, dibujante, creador de historietas. Se caracterizó por introducir en sus tiras  “un humorismo político que no hacía concesiones a la hora de comentar los hechos esenciales de la vida uruguaya o la política internacional”, como sostiene Alicia Torres.

Julio Suárez, cursó sus estudios de primaria y secundaria en el Instituto Politécnico Llerena en Salto, Uruguay.

Posteriormente, se trasladó a Montevideo en 1927 para estudiar arquitectura.

Cursó estudios de arquitectura en Montevideo, aunque no completó la carrera.

 Abandonó los estudios después de primer año, ya que se sintió más atraído por el periodismo y el dibujo, lo que lo llevó a dedicarse al humor gráfico y la caricatura. Su trayectoria profesional comenzó en 1934, donde se destacó como caricaturista y historietista, convirtiéndose en una figura emblemática del humor uruguayo

El arte y humor de este escritor “trascienden el carácter efímero de los temas coyunturales y señalan con agudeza el lado risible de la conducta  y las costumbres de los uruguayos, estimulando un sentimiento de pertenencia y consustanciación.” 

 Los personajes de Suárez, según Torres, emplean un lenguaje uruguayo-rioplatense de “rigurosa incorrección académica”. 

La mezcla del absurdo con el vulgarismo y el choque entre  la norma y la transgresión  provoca el efecto humorístico. 

Las alteraciones fonéticas que utiliza para reflejar la oralidad del uruguayo, el empleo del dibujo y los diálogos en interacción constante, los temas que desarrollan los personajes en sus diálogos-la vida cotidiana, la crítica social y política, las reflexiones sobre  política internacional- hacen de este humorista y caricaturista un excelente artista.

  “Autor de "Cocona en el país de las hormigas", una historieta para niños creada en homenaje a su hija Alicia, Julio E. Suárez practicó desde la caricatura a la pintura (incluso al óleo), siendo la revista Peloduro su mayor creación.

La Porota, personaje creado por Julio E. Suárez. 1946.

 Los personajes Wing y Roncadera, creados por él para El País, fueron los antecedentes de Peloduro y El Pulga, en una aventura que abarca varias décadas.

 La trayectoria recorre la prensa desde 1932, hasta aparecer Peloduro como revista independiente, en febrero de 1943. 

La publicación también tuvo una vida segmentada, cerrando su primera etapa en 1952. La segunda época se extiende a lo largo de 1955, y la última corre desde enero de 1964 hasta poco antes de la muerte del artista”

  “Creo que Peloduro fue uno de los más brillantes caricaturistas políticos de cualquier época y de cualquier país. Con chispazos geniales, y siempre de entraña popular, dotado además de una trayectoria vastísima, renovada a diario (…) Si una imagen vale más que mil palabras, nada supera el poder de convicción de una caricatura que da en el blanco. Hoy volvemos a Peloduro y nos hace reír como antaño. Y pensar” -Niko Schvarz

 OBRA




-Diccionario del disparate. Arca. Montevideo, 1967

-Charlas con Juanjulio. Arca. Montevideo, 1969

-Comentarios internacionales de El Pulga. Arca. Montevideo, 1969

-Peloduro. Luis E. Suárez. (Selección de historietas por Jorge Sclavo)Arca. Montevideo, 1969

-Peloduro. Luis E. Suárez (Selección y notas de Jorge Sclavo. Diseño gráfico de  de Jorge Satut.)Edición Homenaje. Junta Departamental de Montevideo. Montevideo, 1996

HOMENAJES

 

A Julio Suárez, conocido como Peloduro, le han dedicado varios homenajes para mantener vivo su recuerdo, entre ellos:

 


Una placa de homenaje en Casa Quiroga, en un espacio llamado Espacio Peloduro, descubierta por familiares suyos.

 




Desde 1996, el Museo de Humor y la Historieta en la ciudad de Minas lleva su nombre.



 El conjunto de viviendas «Julio Suarez» se trata de un programa desarrollado en un predio esquina con una ubicación privilegiada en el cruce de Br. Artigas y Br. Gral. Flores.

El proyecto del Arq. Diego Harispe cuenta con 40 apartamentos de 1, 2 y 3 dormitorios que se desarrollan en planta baja y 10 niveles superiores.



Una calle de Montevideo también fue nombrada en su honor.

 


En Uruguay, desde 2011 se celebra el Día de la Historieta el 16 de septiembre, fecha de su nacimiento, como forma de homenaje y reconocimiento a su legado en la historieta.

 

Se han realizado muestras y exposiciones de gigantografías con sus caricaturas, como una muestra en su 102º aniversario con 35 gigantografías exhibidas.

 


En 1967 se publicaron dos recopilaciones póstumas de sus obras: "Diccionario del Disparate" y "Comentarios internacionales de 'El Pulga'".


LEGADO



El legado de Julio Suárez, conocido como Peloduro, perdura hasta hoy como un hito fundamental en el humor gráfico y la historieta uruguaya.

Es considerado el "Padre del Humorismo" en Uruguay y uno de los dibujantes, historietistas y caricaturistas más notables del país.

Su obra se caracteriza por un humor político e irreverente que capturó y retrató con agudeza la realidad social, política y cultural uruguaya.

La obra de Julio Suárez, conocido como "Peloduro", tuvo un enorme impacto en la sociedad uruguaya del siglo XX.

Como uno de los pioneros y máximos exponentes del humor gráfico en el país, Peloduro transformó la caricatura y la historieta en un vehículo para reflejar y comentar con agudeza la realidad política y social del Uruguay.

Innovador del Humor Gráfico

Peloduro introdujo un estilo único de humor político que no hacía concesiones al momento de satirizar los hechos clave de la vida uruguaya o la política internacional.

Su mezcla del absurdo con el vulgarismo y el choque entre la norma y la transgresión provocaba un efecto humorístico inconfundible.

Dominaba con maestría los secretos de la historieta, el humor gráfico y la caricatura, con un genial dominio tanto de la palabra como del dibujo.

Sus personajes y su trazo se volvieron memorables e inconfundibles.

Creador de Iconos Culturales

Peloduro creó personajes que se convirtieron en íconos de la cultura popular uruguaya, como su alter ego "Peloduro" y su amigo "El Pulga".

A través de la tira cómica homónima, Peloduro retrató el ambiente de la ciudad de Montevideo y sus habitantes de una manera claramente reconocible.

El éxito de la tira fue tal que Julio Suárez pasó a ser conocido por el nombre de su protagonista.

La República Oriental del Uruguay, representada por la figura de "La Rodelú", se convirtió en la autoconciencia del país en las viñetas de Peloduro.

Influencia Perdurable

La obra de Peloduro trasciende el carácter efímero de los temas coyunturales y señala con agudeza el lado risible de la conducta y las costumbres de los uruguayos, estimulando un sentimiento de pertenencia y consustanciación.

Su lenguaje uruguayo-rioplatense de "rigurosa incorrección académica" se volvió característico.

Peloduro es considerado el "Padre del Humorismo" en Uruguay y uno de los dibujantes, historietistas, ilustradores y caricaturistas más notables que ha dado el país.

Su obra, vasta y memorable, sigue influyendo en generaciones de artistas gráficos uruguayos hasta el día de hoy.

 FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Peloduro

https://uruguayeduca.anep.edu.uy/efemerides/343

https://www.fundacionlolitarubial.org/biojess.html

https://autores.uy/obra/8462

https://www.carasycaretas.com.uy/peloduro-historieta