Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

miércoles, 24 de junio de 2026

EL 24 DE JUNIO DE 1784 NACÍA JUAN ANTONIO LAVALLEJA - BIOGRAFÍA

JEFE DE LOS TREINTA Y TRES

 ORIENTALES



Juan Antonio Lavalleja y de la Torre nació  el 24 de junio de 1784.

Casa de los Lavalleja  en Minas (Reconstruída)

Según diferentes historiadores dan tres como posible lugar de nacimiento: los campos de los Artigas, sobre el Casupá; los campos del abuelo Latorre, sobre el Santa Lucia en Fray Marcos y Minas, Virreinato del Río de la Plata.

Según Aníbal Barrios Pintos Juan Antonio Lavalleja fue un “Hombre de un tiempo heroico, es el Libertador de nuestra patria… el desembarco de la Agraciada tiene sitio imperecedero en nuestra historia. La batalla de Sarandí es uno de los sucesos militares de mayor dimensión en la epopeya nacional. Pero, Juan Antonio Lavalleja no es solo el héroe de relámpagos de gloria, elevado a las alturas del mito. Es el patriota, el militar, el caudillo, el gobernante, el estadista, el político, el cautivo, el revolucionario, el expatriado, el hacendado, el saladerista, (para ganar el pan de los suyos), el fundador el Estado, el hombre de carne y hueso, con sus pasiones, sus altiveces, su sinceridad, sus virtudes y sus defectos”. 

El abuelo por línea materna del héroe, Antonio de la Torre o Latorre, era natural de Villar de Viernales en el obispado de Santander, arzobispado de Burgos. Posiblemente, vino a la Banda Oriental con las tropas de Pedro Cevallos, movilizadas en 1762 y 1763 durante las guerras con los portugueses

La abuela por línea materna de Juan Antonio, María Josefa Mendoza, Dávalos y Mendoza, es un apellido con dos grafías, era natural de Santa Fe en la Provincia de Buenos Aires.

Los abuelos maternos de Juan Antonio Lavalleja, Antonio de la Torre y María Josefa Mendoza, aparecen censado en 1769 en el curato de Pando, con una chacra sobre el arroyo Pando, vecinos de Juan Antonio Artigas con tres hijos: Ventura o Buenaventura, María Antonia y Ramona, madre del futuro jefe de los 33.

Los padres de Juan Antonio fueron, Juan Manuel Pérez de la Valleja y Ramona Justina de la Torre .

Contrario a la creencia popular Manuel Pérez no perteneció al grupo de las primeras 40 familias fundadoras de Minas.
La casa “Lavalleja” donde hoy funciona la Casa de la Cultura tampoco está entre los primeros 40 fraccionamientos.

Ya en abril de 1784, el poblado de Minas funcionaba como tal, socialmente organizado, con un contingente de familias asturianas y gallegas.

Manuel Pérez era un hacendado que gozaba con su familia de holgada posición económica, su estancia se hallaba en los alrededores de la ciudad de Minas, en la región serrana donde nace el río Santa Lucía y allí transcurrió la infancia de Juan Antonio.

Juan Antonio, fue bautizado el 8 de julio de 1784 en Minas. Fue el mayor de los 9 hermanos.

El 13 septiembre de 1785 nació Josefa de la Cruz.

El 17 de febrero de 1787 nació su hermana Maria Juliana

El 22 de julio de 1788 nació María Magdalena.

El 9 de marzo de 1790 nació su hermana Francisca Paula, que falleció soltera, y quien fuera compañera inseparable de doña Ana Monterroso.

El 7 de julio de 1794 nació Fermín Benito Lavalleja.

El 25 de abril de 1796 nació Antonia.

El 25 de abril de 1796 nació su hermana Marcelina.

El 20 de septiembre de 1797 nació su hermano Manuel, bautizado  en Minas.

Este hermano acompañó a Juan Antonio en todas las campañas.

La infancia y juventud de Juan Antonio se desarrolló en el campo en contacto con la cerril naturaleza de la época.

No había escuelas en la zona, ya que las únicas estaban establecidas en Montevideo y las costumbres de la época dan por suficiente instrucción saber leer, escribir y contar.
Algunos historiadores sostienen que Juan Antonio Lavalleja estudió con un maestro particular de nombre Rolando Ximeno y a temprana edad, leía y  escribía con fluidez, aunque rudo e intempestivo y sin ortografía como es propio de la época.

Carreta vadeando un río

Juan Antonio dedicó su vida al trabajo de campo, conduciendo algunas veces carretas y empleándose en las faenas de las estancias, sin embargo el ser trabajador humilde y honrado, no le restó méritos, predisposición y condiciones que más tarde habrían de colocarlo sobre todos sus conciudadanos en la carrera de las armas y en el camino de la gloria, inmortalizando su nombre.



Las faenas del campo exigían saber mandar hombres, conducir reses, amansar potros, carnear, marcar, herrar, juntar, descubrir las emboscadas de matreros, de indios, de los portugueses, tratar con contrabandistas, encontrar el rumbo en medio de los montes o de noche... vivir y trabajar con el arma al brazo. Entre armas y herramientas no hay diferencia: las boleadoras, el cuchillo y las moharras de media luna.
  
El 14 de septiembre de 1800 muere su padre, en Minas, cuando Juan Antonio contaba con la edad de 16 años.

Apenas iniciada la Revolución Oriental de 1811 acaudillada por José Gervasio Artigas, se incorporó y tomó parte en las principales acciones militares hasta 1818

Batalla de Guayabos


Juan Antonio acompañó a José Gervasio Artigas e inicialmente actuó a las órdenes del lugarteniente de aquel, Fructuoso Rivera, en la lucha entablada contra los unitarios, se batió con Manuel Dorrego en los campos de Guayabos el 10 de enero de 1815, siendo este último derrotado.
La batalla de Guayabos significó la liberación de la Banda Oriental de la dominación centralista e inició el período de máximo poder de Artigas. Fue el germen de la independencia de Uruguay, que se concretaría en realidad años después.


En 1816 se produjo la invasión por parte del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, bien vista por los enemigos de Artigas, y Lavalleja supo desempeñarse con buen éxito contra los extranjeros en la región minuana, cuyos parajes  bien conocía.

Juan Antonio cambió su apellido cuando se unió a la revolución, contrariando la voluntad de su fallecido padre.
 
Ana Micaela Monterroso


Juan Antonio Lavalleja se casa con Ana Micaela Monterroso y Bermúdez, el 21 de octubre de 1817 en la Florida, representando al novio su jefe, Fructuoso Rivera.
Ana Monterroso era hermana de José Benito Monterroso, sacerdote católico, político de la Banda Oriental y uno de los más estrechos colaboradores del caudillo José Artigas.

Los Monterroso eran familia de alcurnia, buena educación, notorias influencias y fortuna, a lo que Ana une genio y vehemencia, este sería el presunto origen del “date corte Juan Antonio no te quedes atrás”.
La familia materna de Ana Monterroso estaba emparentada con la familia Artigas.
María Ignacia Artigas, abuela materna de Anita, es hija de Juan Antonio Artigas y de Ignacia Carrasco. Tía de José Gervasio.
Manuel Francisco Bermúdez, abuelo materno de Anita, fue soldado y casó con María Ignacia Artigas, el 25 de abril de 1754, era natural de Villa Salvatierra, en el obispado de Tuy en Galicia, hijo de Juan Bermúdez y de Francisca Álvarez.

Batalla de Paso Cuello


En 1817 peleó vigorosamente junto a Rivera en la Batalla de Paso Cuello, contra un muy superior número de soldados del general portugués Carlos Federico Lecor. 

Isla de las Cobras 

El 3 de abril de 1818 una fuerza portuguesa lo hizo prisionero en el arroyo Valentín (actual departamento de Salto). Enviado a Montevideo, fue llevado a Río de Janeiro, donde quedó confinado en un pontón; posteriormente fue transferido a la isla de las Cobras junto con Fernando Otorgués, Manuel Francisco Artigas y Leonardo Olivera.

En 1821 se autorizó su vuelta a Montevideo e inmediatamente tomó servicio en el Regimiento de Dragones de la Unión, cuyo jefe era el coronel Rivera.

Cuando se proclamó la independencia de lo que hoy es Brasil para constituirse en Imperio de Brasil, Rivera y Lavalleja estuvieron junto con Lecor a favor, firmando el acta de aclamación y reconocimiento del emperador Pedro I de Brasil, el 17 de octubre de 1822.

En 1823 se unió al movimiento revolucionario iniciado por el Cabildo de Montevideo y la logia masónica "Caballeros Orientales" para obtener la independencia de Brasil, pero , fracasado ese intento, partió al exilio en Buenos Aires. 

Al pasar a Buenos Aires en 1824, las autoridades imperiales lo declararon desertor, confiscándole los bienes.

En Buenos Aires preparó y dirigió la llamada Cruzada Libertadora de los  Treinta y Tres Orientales, que buscaba liberar a Uruguay de  la dominación brasileña.

Desembarco de los 33-

En la localidad hoy llamada Beccar, en la orilla del río Uruguay, playa de la Agraciada, el 19 de abril de 1825 desembarcó con unas pocas armas al frente de un grupo indeterminado de compañeros orientales y de otras provincias, que la tradición denomina treinta y tres orientales, en su mayoría jefes y oficiales.


Abrazo del Monzón- Monolito

Se emprendieron operaciones ofensivas y el 24 logró entrar en Santo Domingo de Soriano y seguir luego en busca del coronel Rivera, al cual se le encontró en el paraje llamado Monzón el 29. Tras una corta entrevista, Rivera quedó incorporado a las fuerzas patriotas con los soldados a sus órdenes.

Este evento histórico es referido con el nombre de Abrazo del Monzón, sobre el cual existe controversia sobre si Rivera fue sorprendido y hecho prisionero por Lavalleja en Monzón, como lo dice éste en carta a su esposa fechada en San José el 2 de mayo, y en tales circunstancias Rivera optó por plegarse a las huestes invasoras, o si aquello vino a ser la consecuencia de un arreglo previamente combinado.

La adhesión de Rivera, individuo con gran prestigio y vinculación en la campaña, equivalió sin duda alguna a una primera batalla ganada. 


Asamblea de la Florida, de Eduardo Amézaga

 

Prosiguiendo las operaciones, las villas de San José y Canelones cayeron en poder de los patriotas, y el 14 de junio era establecido en Florida un Gobierno Provisorio bajo la presidencia de Manuel Calleros y allí, el 25 de agosto de 1825, la Sala de Representantes proclamó la independencia de la provincia y de inmediato declaró su unión a las demás del Río de la Plata.

Batalla del Sarandí- Juan Manuel Blanes

El 12 de octubre de 1825 Lavalleja obtuvo su triunfo en Sarandí Grande.

Apenas iniciada esta nueva etapa en la lucha por la liberación nacional, Lavalleja exhibió un afán institucionalista, promoviendo la creación de un órgano legislativo para decidir el destino del país, a través de una fecunda y prolífera elaboración de normas sobre los temas prioritarios para la época. 

Fue gobernador y capitán general de la Provincia Oriental del Uruguay en dos ocasiones (1825 y 1830); también fue designado Jefe del Ejército de Operaciones de las Provincias Unidas (Argentina), zona que estaba en guerra con Brasil, por la independencia de Uruguay.

Juan Antonio Lavalleja protagonizó varios levantamientos contra el gobierno de Fructuoso Rivera. Exiliado nuevamente en Argentina, se vinculó a los federales y tomó parte en las guerras civiles del país. 

El gobierno de Buenos Aires, accionado por la creciente presión de la opinión pública, aceptó a la Provincia Oriental como unida a las otras, lo que significaba la guerra con el Imperio del Brasil, iniciándose las hostilidades en enero de 1826 (Guerra rioplatense-brasileña). Sin embargo, ya habían surgido las primeras disensiones entre Lavalleja y Rivera que, si bien se acallaron casi enseguida, quedaron en un punto en que volverían a estallar.

Batalla de Ituzaingó

Lavalleja fue incorporado al Ejército Republicano  precisamente para alejarlo del campo de la política y marchó  a la campaña de Río Grande del Sur, luchando en la jornada victoriosa de Ituzaingó el 20 de febrero de 1827. 

Siguieron sus problemas con el general en jefe Carlos de Alvear, lo que produjo la inacción del Ejército Republicano, mientras los imperiales se preparaban activamente para reabrir las hostilidades. Hubo necesidad de retirarse y Alvear se estableció en Cerro Largo y Lavalleja en Durazno, hasta que a la separación de Alvear, en julio de 1827, Lavalleja fue investido con el mando superior del Ejército.

Envuelto en traiciones y ambiciones de la época, deseoso de mando y sin diplomacia, atributo esencial de los hombres de gobierno, el general Lavalleja se involucró pronto en una serie de violencias de orden político-administrativo, culminando con la ejecución de su orden del 12 de octubre  de 1827 en la que se disolvió la Junta de Gobierno que presidía Joaquín Suárez.

La Convención Preliminar de Paz que se firmó en 1828 entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas, hizo a Lavalleja deponer su cargo y el general José Rondeau se hizo cargo del Gobierno Provisorio del recién creado Estado Oriental el 1.º de diciembre.

En las primeras elecciones que tuvieron lugar en la naciente república, en agosto de 1830, varios de sus partidarios accedieron a las cámaras legislativas. No obstante, Rivera obtuvo una cantidad enorme de apoyos, siendo proclamado en octubre de ese año como primer presidente de la República.

Lavalleja se rebeló contra la presidencia de Rivera, alzándose en armas en julio de 1832, siendo derrotado y obligado a refugiarse en Brasil. 

En 1834 fue protagonista de un nuevo levantamiento armado, invadiendo la República Oriental con el auxilio de Juan Manuel de Rosas. En esta ocasión también fue derrotado.

 En la presidencia de Manuel Oribe (1835-1836), estando emigrado en la Confederación Argentina, Rosas lo apoyó contra Oribe. Sin embargo, cuando el general Rivera se rebeló contra el gobierno, a mediados del año 1836, Lavalleja vino a ofrecer su espada a Oribe, desembarcando en Colonia el 1.º de agosto de 1836 al frente de un centenar de hombres. 

Batalla de Carpinteria  La formación de las divisas blanca y colorada, que dieron origen a los partidos tradicionales, fueron la manifestación de esa lucha política. La batalla de Carpintería fue el primer enfrentamiento entre blancos y colorados y la primera vez que se usaron los distintivos. Durante los años siguientes la lucha entre estos partidos marcó la historia política del país.


Le fue restablecido su grado del ejército nacional, y compartió con el general Ignacio Oribe la victoria en la Batalla de Carpintería, el 19 de septiembre de 1836, pero también le cupo la responsabilidad de la derrota de Palmar, el 15 de junio de 1838.

Batalla de Cagancha. Gilberto Bellini

A la renuncia de Oribe en octubre de 1838, Lavalleja, previa entrega a los riveristas de la plaza de Paysandú, cruzó a Buenos Aires para ponerse a servicio directo de Rosas, acompañó al general Pascual Echagüe en la invasión de 1839 y el 29 de diciembre sufrieron una estrepitosa derrota en la Batalla de Cagancha. 


Batalla Don Cristóbal

Regresaron y en 1840. Lavalleja acompañó al general Pascual Echagüe  en la batalla Don Cristóbal donde fueron vencidos .

El largo período de la Guerra Grande transcurrió oscuramente para él, residente desde 1845 en el campo del Cerrito, donde tenía su gobierno Oribe. Pasó inadvertido y, según palabras de Antonio F. Díaz, sufrió verdaderas privaciones materiales.

Después de la paz del 8 de octubre de 1851, fue dado de alta en el ejército como brigadier general, confiándosele la Comandancia Militar de los departamentos de Cerro Largo, Minas y Maldonado.

Su hermano Manuel Lavalleja murió “del corazón como todos los Lavalleja”, en sus campos de Salto, siendo Jefe Político, el 9 de julio de 1852.

Juan Antonio Lavalleja

Se le incluyó junto a Rivera y Venancio Flores en el Triunvirato que el 25 de septiembre de 1853 sustituyó al gobierno constitucional de Juan Francisco Giró, pero antes de cumplir un mes en sus funciones, falleció repentinamente el 22 de octubre de 1853 mientras despachaba en el Fuerte de Gobierno de Montevideo .



HOMENAJES




 Plaza de Minas

El 18 de Junio del año 1900 se firmó el contrato por la suma de $ 12.000 con el escultor Juan Manuel Ferrari, por la ejecución de la estatua ecuestre al Gral. Lavalleja en la Plaza Libertad de Minas.

El 1 de agosto del mismo año, la Junta Económico Administrativa acuerda la demolición de la estatua de la Libertad instalada en el centro de la Plaza del Recreo, que sería sustituida por el bronce de Ferrari.

El 25 de agosto del mismo año se colocó la piedra fundamental en el 75 aniversario de la independencia Nacional firmando el entonces Presidente de la Comisión Horacio Albistur, el acta por la cual dábase fe de lo relativo al acto.

El 23 de Agosto de 1902 fue fundida en bronce la estatua, primera en el país, por Cossentino en su taller de la calle Washington, en su horno fueron hervidos los 3.000 kilos de bronce.

Y finalmente el 12 de Octubre de 1902 fue inaugurada la primer estatua ecuestre elevada en la República, -la de Lavalleja- al cumplirse 77 años de la Batalla de Sarandí, por obra del escultor Juan Manuel Ferrari quién tenía 26 años cuando la comisión le encomendó la tarea.

A los festejos vinieron un total de 2.200 personas, siendo muy visitada la casa natal de Lavalleja.

En el acto conmemorativo hizo uso de la palabra el Secretario de la Comisión del monumento Juan Zeballos y Maguna, fue entonado por niños el Himno a Lavalleja, tres niñas colocaron coronas artísticas de flores en el pedestal del monumento y soltaron palomas blancas al aire. Acto seguido al repique de campanas el jefe político, Comandante Estanislao Mendoza y Durán, y el Presidente de la Comisión, Horacio Albistur descubrieron el monumento a Lavalleja.

Posteriormente ocupó la tribuna el Dr. Juan Zorrilla de San Martín, pronunciando una de sus más bellas oraciones.

El 12 de junio de 1916 la Junta Administrativa resolvió retirar la verja que rodeaba al monumento.



Sello Postal 
Detalles Técnicos:
Fecha de emisión: 11/10/2002  
Código: 2002-29-C  
Valor: 12  (pesos uruguayos)
Diseño Gráfico: Julio Russi  
Tirada: 15000 sellos  
Categoría: Sello Conmemorativo   




"El Juramento de los Treinta y Tres Orientales"
 País emisor: Argentina
Fecha de emisión: 25 de octubre de 1975
Motivo: Sesquicentenario de la Declaración de la Independencia del Uruguay
El sello reproduce el óleo de Juan Manuel Blanes "El Juramento de los Treinta y Tres Orientales". Varias personalidades uruguayas aparecen en esta pintura, notablemente Juan Antonio Lavalleja, con la bandera en la mano  y Manuel Oribe , quien fuera segundo presidente de Uruguay.


Juan Antonio Lavalleja
Oleo sobre tela de Jean Philippe Goulue. 
Dimensiones: 1135 x 870 mm.
Museo Histórico Nacional. Montevideo - Uruguay 










 



  Autor: Juan Manuel Blanes (1830-1901).
     Título: Juramento de los Treinta y Tres Orientales
    Año: 1877
    Técnica: Óleo sobre tela
    Dimensiones: 311 cm x 564 cm
    Colección: Museo Nacional de Artes Visuales, en exhibición en el Museo Municipal de Bellas Artes Juan Manuel Blanes en calidad de préstamo desde mediados de la década de los 70. Montevideo. Uruguay.

Blanes lo donó al gobierno uruguayo y consagró su nombre. Allí mostró la emoción épica de la gesta de Lavalleja a través del desembarco de los héroes en la playa de la Agraciada para libertar la patria invadida y sojuzgada por el Imperio
  

  Título -  Brig. Gral. Juan Antonio Lavalleja
Técnica - Oleo sobre tela
Dimensiones - 1.95 x 2.40
Autor- José Luis Zorrilla de San Martín


Legado

 

Juan Antonio Lavalleja es una de las figuras más emblemáticas de la historia uruguaya, cuyo legado está profundamente ligado a la independencia y la formación del Estado uruguayo.

 

Líder de la Independencia

Lavalleja es recordado principalmente por haber liderado la Cruzada Libertadora de los Treinta y Tres Orientales en 1825, un hecho crucial que marcó el inicio del proceso que culminaría con la independencia de Uruguay de Brasil y la consolidación de su identidad nacional.

Su valentía y capacidad de convocatoria permitieron unir a hombres y mujeres dispuestos a luchar por la libertad, convirtiendo el desembarco en la playa de la Agraciada en un símbolo nacional.

 

Construcción de la Nación

Tras la independencia, Lavalleja fue protagonista en la organización política del nuevo país.

Fue gobernador y capitán general de la Provincia Oriental en dos ocasiones (1825 y 1830), y jefe del Ejército de Operaciones de las Provincias Unidas durante la guerra con Brasil.

 

Participó activamente en la redacción y jura de la Constitución uruguaya, y su figura estuvo presente en los momentos fundacionales del Estado.

 

Símbolo de la Lucha por la Libertad

Su vida y obra lo han convertido en un héroe nacional y un símbolo de la lucha por la libertad y la justicia.

 Su liderazgo, tenacidad y compromiso con la causa independentista han dejado una huella imborrable en la memoria colectiva del país.

Es homenajeado en monumentos, ceremonias y en la enseñanza escolar, donde su historia inspira a nuevas generaciones.

 

Figura Política Controvertida

La vida política de Lavalleja también estuvo marcada por conflictos y divisiones internas, especialmente sus enfrentamientos con Fructuoso Rivera y su participación en guerras civiles.

 A pesar de las luchas y exilios, nunca abandonó su compromiso con la soberanía nacional.

 El legado de Juan Antonio Lavalleja reside en su papel decisivo en la independencia uruguaya, su contribución a la formación del Estado y su simbolismo como referente de la libertad y la identidad nacional. Su figura sigue siendo central en la historia y la cultura de Uruguay.



Para saber más haz click aquí 

POEMAS A JUAN ANTONIO LAVALLEJA

FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Antonio_Lavalleja

http://www.banknoteworld.it

https://contenidoseducativosdigitales.edu.uy/files/055-juan-antonio-lavalleja.pdf

http://www.correo.com.uy/

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/lavalleja.htm

http://www.rau.edu.uy

 https://montevideo.gub.uy/monumento-al-general-juan-antonio-lavalleja

24 DE JUNIO -NACE JUAN ANTONIO LAVALLEJA - HOMENAJES-IMAGEN Y POESÍA

 

LA IMAGEN DE JUAN ANTONIO LAVALLEJA

A TRAVÉS DE LA PINTURA Y ESCULTURA

Juan Antonio Lavalleja es una figura emblemática en la historia de Uruguay, reconocido como líder de la Cruzada Libertadora y uno de los protagonistas fundamentales en la independencia nacional.

Su imagen ha sido inmortalizada en diversas obras pictóricas que no solo reflejan su relevancia histórica, sino que también han contribuido a forjar la identidad visual y cultural del país.

Desde el óleo clásico de Jean Philippe Goulu en el siglo XIX al último El desembarco de los Treinta y Tres Orientales, las representaciones heroicas de Juan Manuel Blanes, cada cuadro ofrece una mirada única sobre el legado de Lavalleja y el simbolismo que representa para Uruguay.

En este post, exploraremos algunas de las pinturas más destacadas que retratan a este prócer, analizando su contexto artístico y su significado en la construcción de la memoria colectiva.




Óleo sobre tela "Juan Antonio Lavalleja" realizado por el pintor Jean Philippe Goulu (1786-1853).

Fuente   Colección del Museo Histórico Nacional (Montevideo - Uruguay).


Juan Antonio Lavalleja por José Luis Zorrilla de San Martín

El cuadro del General Juan Antonio Lavalleja pintado por José Luis Zorrilla de San Martín es una obra reconocida dentro del arte uruguayo. 

Pintado sobre lienzo de 2,40m por 1,95m.

José Luis Zorrilla de San Martín (1891-1975), escultor y pintor, hijo del escritor Juan Zorrilla de San Martín, realizó esta pieza que forma parte de la colección de arte del Parlamento de Uruguay, donde se exhibe una obra suya titulada "Gral. Juan Antonio Lavalleja".

 Este imponente retrato de Juan Antonio Lavalleja por José Luis Zorrilla de San Martín captura el espíritu heroico y la determinación de uno de los grandes protagonistas de la independencia uruguaya. 

La composición exalta su figura de manera solemne: Lavalleja aparece de pie, erguido y seguro, con un uniforme militar ricamente detallado en dorado y una capa oscura que refuerza su autoridad. 

El sable que sostiene en su mano derecha sugiere firmeza y disposición combativa, mientras que su mirada parece perdida en el horizonte, como si contemplara el destino de la patria.

El fondo nublado añade dramatismo y contribuye al aura épica del personaje, marcando un contraste entre el cielo agitado y la calma majestuosa del prócer. 

Esta obra no solo representa un retrato individual, sino un símbolo del ideario artiguista y de la gesta de los Treinta y Tres Orientales.



Grabado de la época de Juan Antonio Lavalleja.- Fecha    hacia 1810.

Este grabado o retrato en blanco y negro de Juan Antonio Lavalleja representa una imagen sobria y solemne del líder de los Treinta y Tres Orientales, figura clave en la independencia del Uruguay.

Aunque no se conoce con certeza el autor de esta versión específica, este tipo de representaciones gráficas eran comunes en el siglo XIX y principios del XX para exaltar a los próceres nacionales.



Grabado realizado por: T Salucci

Impreso por: Bertauts

Título -D Juan Antonio Lavalleja

Descripción   - Retrato de Juan Antonio Lavalleja, busto al frente, mirando al espectador, con el saco abierto sobre el chaleco, bl; pañuelo al cuello atado en un lazo.

Litografía en chine-collé.








 JEFE DE LOS TREINTA Y TRES ORIENTALES

A TRAVÉS DE LA POESÍA



ROMANCE PARA EL GENERAL LAVALLEJA


Nació para andar de bronce

 por la gloria y por la vida.

Los cerros le modelaron

cuarteador de rebeldías,

y él se trajo a la "sidera"

toda la rabia mestiza

que el sol encendió en los valles

y las quebradas de Minas.

 

Mano de alzarse en visera

 para medir lejanías,

halló grata la cintura

de la fama, en la medida

del puño de un sable corvo

con hoja de luna niña.

 

Desprendido de las cumbres

 en rauda piedra que grita

la palabra con que el trueno

rebota en las serranías,

se proyectó historia adentro

 sobre las cruces ariscas

que silban largas "clineras"

en el viento de las cifras . . .

Retumaron los bordones

de las vihuelas patricias

al pasar sus tacuarales

 por madrugadas rosillas,

cuando el Tiempo andaba lejos

de la Patria todavía . . .

 

Prisionera de los godos

estaba su novia india!

En un cinturón de piedras,

el coraje de Castilla

rugiendo por huecos bronces

desvelados, la tenía;

 pero el león teme al trueno;

y el trueno siempre crecía   

reventando en las murallas 

con bermellones de lidia!     

 

Latido de tierra y potros!      

Polvareda sostenida  

con tiempo y sol a la espalda,      

y un mar de lunas oblicuas 

guadañando cerrazones     

de leyendas enemigas!       

 

Es fama que, por las noches,       

cuando las sombras crecían,       

lagrimeaban los fogones     

la pena de la cautiva . . .      

 

Tierra estrellada del Sitio . . .        

Lugar donde se tendían      

los patriotas cimarrones      

a lamerse las heridas. . .      

 

Entonces, junto a los muros,

una guitarra suicida    

despertaba los "alerta!!. . ." 

por las troneras altísimas,   

para crecer una urdimbre    

musical, desconocida,

que se aferraba a las grietas        

como una hiedra de ira!       

 

Y brotaban las mortales      

rosas de las carabinas!       

Y los súbitos colores  

de la pólvora, tenían  

la silueta de un centauro     

de nueva cepa bravía

que guitarreaba un trabuco 

de coplas enrojecidas!

 

Era el campeón que los cerros    

enviaban a la cautiva!

La promesa de una raza

corajuda, repetida

por las puntas de las cargas;       

 por los filos de las brisas;

y era el canto a flor de labios;

y era el grito a flor de risas;

y era el sombrero en la nuca,

 y el orgullo con que brillan

las pinchudas nazarenas

en trazos de acometida!

 

Se llamaba Juan Antonio;

Juan Antonio es todavía!

Juan Antonio de los potros,

 de las lanzas,

de las vinchas,

del color de los arroyos,

de los pastos que tiritan,

de los llanos mugidores,

del trigal en las colinas!

 

Juan Antonio Lavalleja!

Rumbo de la gauchería,

dueño de la luna niña,

 flor de mi raza estrellera!

Metal heroico de Minas!!

 

Osiris Rodríguez Castillos en “Poemas y Canciones

 Orientales” (1962)

 





Romance de Juan Antonio

Te nombro y siento en la boca
genuino gusto de patria
Te evoco y en tu figura
se corporiza mi raza.
Te canto y musicalizan
mi voz aquellas guitarras
De los viejos payadores
que iban trenzando tu fama ,
con los tientos primitivos
De cielos y cifras gauchas.

Por tu nombre y tu imagen
resumen plena la estampa
del oriental que su tierra
ganó a sangre y a tacuara.
porque eres el arquetipo
del hombre que expresa su alma
sólo cuando vive libre
como el viento de las pampas

Juan Antonio, Juan Antonio,
cuentan que cuando arengabas
a los gauchos orientales
al iniciar una carga,
se alzaba un palmo tu cuerpo
sobre tu talla menguada,
y tu bronca voz crecía
como un viento de borrasca
para henchir los corazones
de fe, denuedo y confianza.

Juan Antonio, savia heroica
de una estirpe indomeñada ,
cristalizador del sueño
que en Artigas alentara:
para expresar tu grandeza
ninguna palabra alcanza,
ni hay lauros con que pagarte
lo que te debe la patria.

Serafín J García 



 SIN NOMBRARTE
 
De qué tala habrás nacido
De qué coronilla el molde
De qué estrella tu apellido,
Que fue tan alto tu nombre?.

De qué toro retacón
Habrás copiado tu porte
De qué potro escarceador
Sacaste libre el galope?

En cuál rincón de la sierra;
En la fruta de qué molle
Maduraste el aguijón
Para clavárselo al Norte?

De qué teros los clarines
Que agudizaron sus toques
Para tallar el granito
Donde afirmaste tu bronce?

En cuál de los cerros altos
Trepaste los horizontes
Para aprenderte los rumbos
Que abrió la aurora del “Once”?

De qué creciente la luna
Que te creciste esa noche,
Formando de cuarta luna
Tu corvo sable de Prócer?

Qué lluvia llenó tu cauce
Para tenderte en desborde
E inundar de libertad
Los Treinta y Tres corazones?

De qué ceibo, de qué cielo;
De qué espumas tus aprontes
Para formar tricolor
La devoción de tus hombres?

De dónde la fe rotunda
Que en Florida, cual resorte,
Izó las viejas cadenas
Para romperlas de un golpe!

De dónde la voz aquella
Que resonó por los montes
Cuando todo Sarandí
Se estremeció con tu orden?

De qué tala habrás nacido
De qué coronilla el molde?
Por Minuano y Oriental
No hace falta que te invoque,
Y el que te quiera nombrar,
Que se descubra ¡¡y te nombre!!
 
Santos Inzaurralde Rodrigo



A LAVALLEJA

 ¡Bien estás en el bronce, león minuano.
Con tu gesto de heroica rebeldía!
¡Si parece que cargas todavia.
"Carabina a la espalda y sable en mano"!
!Bien estás en el bronce! mas el llano
No es digno pedestal de tu osadía:
¡Tu trono debe ser la Serranía
Que vió flotar tu poncho veterano!
...............................................

Yo soñé con banderas tricolores

evocando en mis sierras, la bendita

visión de tus centauros redentores,

y desde entonces, tengo la infinita,

celsitud de dos cumbres mis amores,

¡ mi fe en Verdun, mi patria en Arequita ! ! ! ..


 
Olegario María Núñez
(Presbítero)