Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

domingo, 5 de abril de 2026

EL 5 DE ABRIL DE 1925 NACÍA RUBEN LENA

 

EL MAESTRO POETA




"Mi contacto con la música lo traigo por mi padre y mi madre, la gente mía, pero no por una enseñanza regalada, ni conocimientos técnicos. Algo muy importante es formar al escuchador de música, y eso yo lo aprendí en casa”

Infancia y Formación Temprana

Rubén Francisco Lena nace el 5 de abril de 1925,  en el barrio España de la ciudad de Treinta y Tres, Uruguay.

Fue un escritor, compositor y docente uruguayo.

Compuso una vasta obra musical que fue interpretada por varios artistas de trayectoria; en particular, nutrió el repertorio de Los Olimareños.

Su canción A don José fue declarada «Himno popular uruguayo» y es cantada en las escuelas públicas en homenaje a José Gervasio Artigas.

Los padres de Rubén Francisco Lena fueron Francisco Lena y Haydée Bulgarelli.

Su padre era un sastre cuyos servicios eran requeridos en una época en que la ropa de confección no era común, lo que les permitía vivir con dignidad.

La familia vivía con modestos medios económicos, pero según Rubén Lena, no sintió los aspectos desagradables de la pobreza durante su infancia.

Rubén Lena fue el mayor de tres hijos; sus hermanas eran Lila y Elita

El taller de su padre en el barrio España de Treinta y Tres no solo era un lugar de trabajo, sino también un espacio intelectual donde se reunían vecinos para discutir temas variados, desde historia hasta literatura y música.

La sastrería de don Francisco fue un espacio determinante en la formación del pequeño Rubén, ya que allí recalaban vecinos con cierta avidez intelectual, lo que convertía al taller en una especie de ateneo con charlas que iban desde historia a literatura, y, por supuesto, no faltaba la música que comenzaba a expandirse a través de la novedosa radiodifusión.

La música estaba en el aire, en su casa, en los cantos de sus padres, en las audiciones que pescaba algún radioaficionado integrante del “ateneo”. Más que como intérprete, Lena se formaba como escucha.

Por ello Rubén Lena comenzó a tomar clases de guitarra en su infancia, aunque no fue una experiencia exitosa. Según sus propias palabras, abandonó las clases al poco tiempo debido a desavenencias con el profesor.

Entre la ciudad y las chacras de sus abuelos, el mundo urbano y el de la campaña y su naturaleza siempre fue un  ambiente que lo atrajo e influyó en la formación temprana de Rubén Lena.

Educación y Carrera Docente

Realizó sus estudios de primaria y secundaria en Treinta y Tres.

 Viajó a Montevideo para estudiar preparatorios en el IAVA con la intención de estudiar escribanía, pero descubrió que no era su vocación y regresó a Treinta y Tres.

En el año 1947 Ingresó a estudiar magisterio en los Institutos Normales de Treinta y Tres.

En 1949 comenzó su carrera docente en la escuela N° 44 de Sierras del Yerbal, cerca de la Quebrada de los Cuervos.

 

Entre los años 1949 a 1951 se desempeñó como maestro y luego como director en la misma escuela.

En este lugar, no solo se desempeñó como maestro, sino que también se internó en la ruralidad uruguaya, lo que influyó profundamente en su obra musical.

Durante su estancia allí, conoció al poeta Víctor Lima, quien lo motivó a comenzar a escribir canciones inspiradas en los paisajes orientales.

 Carrera Musical y Composición

1952: Compuso su primera canción, "La Uñera", musicalizada por Rosendo Vega.

En el año 1952, Rubén Lena compuso su primera canción, "La Uñera", que fue musicalizada por Rosendo Vega.

Este año también marcó un breve regreso de Lena a Montevideo, donde rindió sus últimos exámenes para obtener el título de maestro. La composición de "La Uñera" fue un punto de partida importante en la carrera musical de Lena, quien más tarde se convertiría en uno de los principales compositores de la música popular uruguaya.

"La Uñera" fue interpretada posteriormente por el dúo Los Olimareños, quienes versionaron la canción para su disco debut en 1963. Aunque la música de Lena no se limitó a este estilo, su capacidad para crear canciones que resonaran con el público uruguayo se hizo evidente desde sus primeros trabajos.

La composición de "La Uñera" también refleja el interés de Lena en crear una identidad musical uruguaya auténtica, alejándose del criollismo y explorando ritmos como la zamba argentina para dar forma a la serranera y media-serranera.

Este enfoque innovador lo convirtió en un precursor de la música popular uruguaya moderna.

Con Justita en Cuba, en un paseo por Sierra Maestra. Foto: archivo familiar. Banco de imagen, Museo Agustín Araujo, Intendencia de Treinta y Tres


En 1953, Rubén Lena se casó con la maestra Justa Lacuesta, a quien siempre llamó cariñosamente "Justita".

Este matrimonio marcó el comienzo de una nueva etapa en su vida personal y profesional.

Escuela Rural N° 42 de Treinta y Tres

La pareja comenzó a trabajar juntos en la escuela N° 62 (aunque algunas fuentes mencionan la N° 42) de Arrayanes de Corrales de Cebollatí, una zona arrocera conocida por su clima y naturaleza hostil.

En Arrayanes, la pareja enfrentó desafíos debido al clima y las condiciones geográficas extremas. Sin embargo, esta experiencia también les permitió fortalecer su relación y comenzar a formar su familia.

 Sus dos primeros hijos, Eduardo y Fernán, nacieron durante este período.

Durante su estancia en Arrayanes, Lena continuó desarrollando su interés por la educación rural.

En el año 1955Lena fue elegido como presidente de la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural.

Esta Comisión formaba parte del movimiento pedagógico ruralista en Uruguay. Este movimiento buscaba mejorar la educación en el medio rural, adaptándola a las necesidades específicas de las comunidades rurales y promoviendo la formación de maestros especializados en educación rural.

Durante la década de 1950, Uruguay experimentó un fuerte impulso en la educación rural, influenciado por el Programa para Escuelas Rurales de 1949. Este programa, aprobado oficialmente en octubre de 1949, se centró en desarrollar un currículo que contemplara las condiciones y necesidades específicas del medio rural, buscando mejorar la calidad de la educación en estas áreas.

La Comisión Pro Superación de la Escuela Rural, de la que Rubén Lena fue parte, se enfocó en implementar y mejorar las políticas educativas rurales, promoviendo la superación de los maestros y la calidad educativa en las escuelas rurales.

 En ese contexto, la participación de Rubén Lena como presidente de esta comisión refleja su compromiso con la educación rural y su interés en mejorar las condiciones educativas en el medio rural, lo que también influyó en su obra musical y su conexión con la cultura rural uruguaya.

En 1957, la familia se mudó a Villa María Isabel (Isla Patrulla), donde Lena asumió el cargo de director en la escuela N° 3. Allí, pudo aplicar las ideas educativas que había desarrollado durante su tiempo en la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural.

Rubén Lena, introdujo varias innovaciones educativas que reflejaban su compromiso con la educación rural.

Apuntó a una enseñanza contextualizada. Lena buscaba que la educación fuera relevante para el contexto rural, lo que podría haber incluido la incorporación de temas relacionados con la agricultura, la naturaleza y la cultura local en el currículo.

Impulsó a la participación comunitaria fomentado la participación activa de la comunidad en la vida escolar, incluyendo actividades culturales y proyectos que involucraran a los padres y vecinos.

Promovió el desarrollo de habilidades prácticas. Dado su interés en la educación rural, Lena enfatizó la enseñanza de habilidades prácticas que fueran útiles para los estudiantes en su entorno rural.

Promocionó la música y la cultura local. Como compositor y defensor de la música popular uruguaya, incorporó la música y la poesía local en las actividades escolares para enriquecer la experiencia educativa de los estudiantes. 

Con Justita Lacuesta que fue no solo su compañera de vida, sino también una fuente de apoyo constante en su carrera docente y musical tuvieron dos hijos más, Rodrigo y Anaydée.

En el año 1959 Ruben Lena fue becado por la OEA para estudiar en el Centro Interamericano de Educación Rural en Venezuela, para realizar un curso sobre educación en el medio rural, que duró aproximadamente diez meses, aunque algunas fuentes mencionan que la experiencia duró un año.

Durante su estancia en Venezuela se interesó por la música venezolana.

Lena se inspiró en la música folclórica venezolana, especialmente en la obra de Juan Vicente Torrealba, lo que influyó en su posterior trabajo compositivo

Además, su experiencia en Venezuela, donde estudió en el Centro Interamericano de Educación Rural, le permitió descubrir la música folclórica venezolana y reflexionar sobre la necesidad de canciones que reflejaran la identidad uruguaya.

Al regresar de Venezuela en 1960, Lena se trasladó a Treinta y Tres para ser el Maestro Director de la escuela N° 73.

Durante este tiempo, se centró en aplicar las ideas educativas que había desarrollado durante su experiencia en el Centro Interamericano de Educación Rural

En 1961, Rubén Lena escribió un cancionero para sus alumnos en la escuela rural donde ejercía.

Este cancionero fue un proyecto educativo que buscaba acercar a los niños a la música y la poesía uruguaya, y de él surgieron algunos de los éxitos más destacados de su carrera, como "A Don José" y "De cojinillo".

"A Don José", en particular, fue compuesta en honor al prócer uruguayo José Artigas.

Lena buscaba crear una canción que humanizara a Artigas, haciéndolo más cercano a la gente.

"De cojinillo" también formó parte de este cancionero y se convirtió en otro éxito interpretado por Los Olimareños.

Ambas canciones reflejan el compromiso de Lena con la educación y su deseo de crear una música que fuera accesible y significativa para todos, especialmente para los niños en las escuelas rurales.

La creación de este cancionero no solo fue un logro educativo, sino que también marcó el comienzo de una colaboración prolífica entre Lena y Los Olimareños.

Junto con Víctor Lima, Lena se convirtió en el principal proveedor de canciones para el dúo, lo que contribuyó a su reconocimiento nacional e internacional.

 Su obra musical ha sido interpretada por artistas destacados como Alfredo Zitarrosa, Santiago Chalar, Larbanois & Carrero y Los Hacheros, entre otrosReconocimiento y Legado

En 1962, Rubén Lena inauguró un Curso de Alfabetización para Adultos en Treinta y Tres, Uruguay.

Este curso reflejó su compromiso con la educación y su interés en mejorar las oportunidades educativas para la población adulta en su comunidad.

La creación del curso de alfabetización para adultos fue un paso importante en la promoción de la educación de personas mayores en la región, y su liderazgo en este proyecto reflejó su compromiso con la superación educativa y social de la comunidad.

Además de su labor educativa, Lena también se involucró en el ámbito deportivo como Director Técnico del cuadro de fútbol "25 de agosto".

Además, su rol en el fútbol local contribuyó a fortalecer su conexión con la comunidad y a demostrar su capacidad para involucrarse en diversas actividades fuera del ámbito educativo formal.

La inauguración del curso de alfabetización y su participación en el fútbol local mostraron su capacidad para combinar su dedicación a la educación con otras actividades comunitarias y personales.

En su casa junto con su esposa, padres y tres hijos varones. Foto: archivo familiar. Banco de imagen, Museo Agustín Araujo, Intendencia de Treinta y Tres


Este año también fue significativo en su vida personal, ya que en agosto de 1962 nació su tercer hijo, Rodrigo.

Los Lena en su casa de la calle José Reventós en Treinta y Tres, junto al joven Alfredo Zitarrosa, 1964 Archivo familiar

En el año 1964 la canción "A Don José",  fue registrada en la Biblioteca Nacional.

 Entre los años 1965 y 1967, Rubén Lena ocupó interinamente la Dirección del Instituto Normal de Formación de Maestros en Treinta y Tres, Uruguay.

Durante este período, Lena continuó aplicando sus ideas educativas y su compromiso con la formación de maestros, especialmente en el contexto rural.

Su experiencia en la educación rural y su liderazgo en la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural lo habían preparado bien para este cargo.

Durante su gestión en el Instituto Normal, Lena se centró en mejorar los programas de formación docente, enfatizando la educación rural y la preparación de maestros para trabajar en contextos rurales.

Su liderazgo en este cargo reflejó su compromiso con la educación y su deseo de fortalecer la formación de los educadores en Uruguay.

En el año 1967, al finalizar su interinato como Director del Instituto Normal, Lena regresó a la Escuela N° 73 del barrio 25 de Agosto en Treinta y Tres.

En esta ocasión, la escuela fue designada como escuela de práctica para futuros maestros, lo que permitió a Lena retomar su labor docente y continuar su trabajo en la formación de educadores.

Entre los años 1973 y 1985, Rubén Lena enfrentó un período de significativos cambios y desafíos en su vida profesional y personal.

En 1973, tras el golpe de Estado que instauró la dictadura militar en Uruguay, Lena fue destituido de su cargo como Inspector de Enseñanza Primaria.

Este evento marcó un punto de inflexión en su carrera docente, ya que su compromiso con la educación y su perfil político no eran compatibles con el régimen autoritario que había asumido el poder.

Durante la dictadura, Lena y su esposa, Justa Lacuesta, enfrentaron represalias adicionales.

En 1977, ambos fueron destituidos de sus cargos docentes, lo que significó una pérdida significativa de estabilidad económica y profesional para la familia.

 A pesar de estos obstáculos, Lena continuó siendo un referente cultural y musical en Uruguay, aunque su obra fue menos visible durante este período debido a las restricciones impuestas por el régimen.

La pérdida de sus empleos como maestros significó una reducción sustancial de sus ingresos, lo que les complicó mantener su nivel de vida.

Aunque no hay detalles específicos sobre cómo se sostuvieron económicamente durante este tiempo, es probable que hayan recurrido a diversas estrategias para complementar sus ingresos.

En el contexto de la época, muchas familias uruguayas afectadas por la represión política tuvieron que buscar alternativas para sobrevivir, como el apoyo de la comunidad, el trabajo informal o el auxilio de familiares y amigos.

En 1985, tras el retorno de la democracia en Uruguay, Rubén Lena fue restituido en su labor docente.

Este año también fue significativo porque recibió el premio "La Guitarra Olimareña" en el Festival del Reencuentro Democrático, un evento celebrado en Treinta y Tres.

Este festival contó con la presencia del entonces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, y otros líderes políticos, así como con la participación activa de la comunidad local.

El premio "La Guitarra Olimareña" fue instituido en ese momento y se convirtió en un reconocimiento anual a la trayectoria y contribución a la música popular uruguaya.

Este homenaje reflejó el aprecio de la comunidad por el legado musical y educativo de Lena, quien había sido destituido de su cargo de Enseñanza Primaria en 1976, durante la dictadura militar.

La restitución de Lena en su labor docente simbolizó la revalorización de su trabajo y su compromiso con la educación y la cultura uruguaya.

  Su participación en el Festival del Reencuentro Democrático fue un momento de celebración no solo de su carrera, sino también del retorno a la democracia en Uruguay, marcando un nuevo capítulo en la historia del país.


Con Santiago Chalar. Banco de imagen, Museo Agustín Araujo, Intendencia de Treinta y Tres


Con Pepe Guerra y su hija Anaidée. Foto: archivo familiar. Banco de imagen, Museo Agustín Araujo, Intendencia de Treinta y Tres


Fallecimiento

Rubén Lena falleció el 28 de octubre de 1995 en Treinta y Tres, Uruguay, aunque algunas fuentes mencionan el 30 de octubre como la fecha de su fallecimiento.

La mayoría de las fuentes confirman que el 28 de octubre es la fecha correcta.

A los 70 años de edad, Lena dejó un legado musical y educativo que sigue siendo relevante en Uruguay. Su cuerpo fue trasladado a Treinta y Tres, donde fue homenajeado por la comunidad.

Su muerte marcó el final de una vida dedicada a la educación y la música, dejando tras de sí una vasta obra.

.Canciones destacadas

Entre sus obras más conocidas se encuentran temas como "Cielito del Olimar", "Isla Patrulla", "Pobre Joaquín", "Moña y delantal", "A Don José" y "Nuestra razón", interpretadas frecuentemente por Los Olimareños.

 

Otras incluyen "Al Paco Bilbao", "El botellero", "De cojinillo", "Banda Oriental, 1811", "Platonadas" y "Adiós amargo al Carao Peralta".

 

Compilaciones conocidas

En catálogos como el de la Biblioteca del Poder Legislativo de Uruguay, se listan títulos como "Al General Leandro Gómez", "La casa redonda", "A Simón Bolívar", "Terrón de estos rincones" y "Cada vez que miro cielo".

 

Estas canciones reflejan su legado en la música tradicional uruguaya, con más de un centenar de composiciones registradas en sitios como Cancioneros.com.

Cielo del Olimar [o Cielito del Olimar]

 

Aquí va un cielo y un cielo,

un cielito nacional.

 

Libre de amar,

libre de amar.

 

Por un costado del cielo,

el sol empieza a alumbrar.

 

La bandera de mi patria,

azul y blanca, aquí está.

 

A este cielo no lo alambran,

ni lo podrán alambrar.

 

Y un toro por este cielo,

no digan que está demás.

Autor Rubén Lena

 

A don José

Ven a ese criollo rodear, rodear, rodear...

Los paisanos le dicen: -Mi general.

 

Va alumbrando con su voz la oscuridad

y hasta las piedras saben adonde va.

Con libertad, ni ofendo ni temo.

¡Qué don José!

Oriental en la vida y en la muerte también.

 

Ven a los indios formar el escuadrón

y aprontar los morenos el corazón.

Y de fogón en fogón se oye la voz:

-Si la patria me llama aquí estoy yo.

 

Con libertad, ni ofendo ni temo.

¡Qué don José!

Oriental en la vida y en la muerte también.

Texto y música: Ruben Lena

 

De cojinillo

 

Cuando suena el acordeón en lo ’e Cachango

y es asunto delicao.

Jiede a vino hasta con la boca cerrada

y anda de ojo revoleao.

 

Cuando venga Camundá sacando pecho

no hay ambiente pa’ dentrar...

Tienen miedo las mujeres que haiga lío

y ya están por disparar.

 

Y está baila que te baila la Juanita

con los zapatos prestaos,

y allá afuera en la portera dragoneando

un milico atravesao.

 

Pero mira el Cachafaz cómo la lleva

a aquella de colorao

y la vieja no lo mira muy a gusto

porque ya se ha propasao.

 

La María en un rincón está entrompada

porque no llegó el Ñandú

y el Franela aprovechando la bolada

la convida con vermú.

 

El farol de a poquitito haciendo pierna

cada vez da menos luz,

y el Nico y la Papa Madre están pidiendo

que toquen «Cuartito azul».

 

Ahora sí cayó el boniato que faltaba

peinao y bien afeitao,

dejó el baile por el medio en El Progreso

y se largó pa’ estos laos.

 

Y está el baile hasta la boca de parejas

y hay más gente pa’ dentrar

y te cobran quince reales a cara ’e perro

sin derecho a protestar.

Rubén Lena

 

El mangangá

 

El mangangá amarillo,

tan barrigón,

se pasa rezongando

porom pom-pom.

 

Por el cielo de enero

va el zumbador

a ver si el monte tiene

ventilador.

 

Las pitangas lo miran, lo miran, lo miran,

lo miran volar

y el agua del arroyo, el arroyo,

el arroyo lo quiere mojar.

 

El mangangá amarillo

tiene motor

y zumba por las sombras

como un avión.

 

El mangangá redondo

de mal humor

anda siempre solito

por rezongón.

 

Las hormigas lo miran, lo miran, lo miran,

lo miran pasar.

Y la chicharra canta que canta

y se encanta de verlo rabiar.

 

Y eso pasa en diciembre, en enero, en febrero...

En el Yerbal.

Autor Rubén Lena

 

Banda Oriental, 1811

Ahora sí que los tenemos,

el sol salió pa’ estos laos,

con Venancio Benavides,

aquel cabo desertao,

y con Pedro José Viera,

el brasilero oriental,

con una risa de estancia

y un puesto de capataz.

Indios, criollos y morenos

’tan convidaos pa’ bailar.

 

Que seamos pocos no le hace

habiendo lo principal.

Los de afuera son de palo

y viva la libertad.

Estamos todos en ansias

de que llegue el capitán.

Que ese sí conoce el rumbo

y es de los nuestros, nomás.

Y la cosa va a estar buena

porque él sí sabe mandar.

Autor Rubén Lena


Isla Patrulla

Dicho:

 

A los Hermanos Fuentes y al Rico Moreira,

al Coco Brun y a Charquero, a don Gregorio y al Chilo,

a Riaño y a Moriño,

al Negro Bruno, a doña María y al Capincho Fernández,

y a toda esa gente que quiso un camino nuevo pa’ su pago,

pero que no precisa un camino nuevo pa’ llegar a mi memoria.

 

Cantado:

 

Miren que son pagos lindos,

los de la Quinta Sección:

las sierras son como madres ¡Cómo no!

y hasta el vientito es cantor.

 

Firme está la Isla Patrulla,

mojón de la tradición,

donde el sol por tomar mate ¡Cómo no!

dicen que es madrugador.

 

La gente no anda mostrando

así nomás su amistad;

tiene el afecto escondido ¡Cómo no!

como el agua del lugar.

 

Quiere mantener bien viva

la llama de su fogón,

y hasta la casa más pobre ¡Cómo no!

tiene su jardín en flor.

 

Y en las viejas arboledas

y por la calle mayor,

entretenido en recuerdos ¡Cómo no!

un aire antiguo quedó.

 

Patria chica, Isla Patrulla,

arisco rincón tenaz,

patria del sombrero aludo ¡Cómo no!

bien aludo echao p’atrás.

 

Patria chica, Isla Patrulla,

algún día he de volver,

pa’ hallar los viejos lugares

algún camino ha de haber.

Pa’ hallar los viejos lugares ¡Cómo no!

algún camino ha de haber.

Autores Rubén Lena, Braulio López

 

HOMENAJES


Después de su muerte, Rubén Lena ha sido objeto de varios homenajes y reconocimientos que buscan recordar y valorar su legado como maestro, compositor y figura cultural uruguaya.

Estos homenajes reflejan el aprecio y el reconocimiento que la sociedad uruguaya tiene por su contribución a la música, la educación y la cultura popular del país.

 Homenaje en el Festival del Reencuentro (1996):

En 1985, Lena recibió el premio "La Guitarra Olimareña" en este festival, que celebró su contribución a la música uruguaya.

En el marco del Festival del Reencuentro, realizado en Treinta y Tres, se le rindió homenaje a Rubén Lena.

Este evento incluyó participaciones de murgas locales y otros artistas, celebrando su contribución a la música y la educación.

Y quedó instituido el premio “ La guitarra Olimareña”

Homenaje en el Parlamento Uruguayo (2020 y 2025):

El Parlamento uruguayo ha organizado homenajes a Rubén Lena en el marco del natalicio del General José Artigas.

Estos eventos incluyen la participación de artistas nacionales que interpretan sus canciones, como "A Don José", y reconocen su aporte cultural y educativo.

Puente "Maestro Rubén Lena":

En Treinta y Tres, el puente sobre el río Olimar lleva su nombre en su honor.

  Puente "Maestro Rubén Lena":

En Treinta y Tres, el puente que cruza el río Olimar sobre la ruta 8 lleva su nombre en su honor, destacando su legado en la región.

Publicaciones y Documentales:

Existen varias publicaciones y documentales que narran su vida y obra, como el libro "Rubén Lena. Maestro de la canción" de Guillermo Pellegrino, lo que ayuda a mantener viva su memoria y a difundir su legado cultural.

Canciones Emblemáticas:

Su canción "A Don José" fue declarada Himno Cultural y Popular uruguayo en 2003, y es ampliamente reconocida como un símbolo de la identidad nacional.

"A Don José”, se convirtió en un himno cultural y popular uruguayo en 2003. Fue popularizada por el dúo Los Olimareños, quienes la interpretaron y la llevaron a un público más amplio.

Fue declarada "Himno Cultural y Popular uruguayo" por ley 17.698.

Legado

El legado de Rubén Lena combina su dedicación a la educación rural con su contribución significativa a la música popular uruguaya, dejando una huella duradera en la cultura y la sociedad del país y que sigue siendo relevante hoy en día..

 

Legado en la Educación

Educación Rural:

Lena fue un pionero en la educación rural, trabajando en escuelas aisladas y promoviendo la superación educativa en zonas rurales.

Su compromiso con la educación rural lo llevó a ser presidente de la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural en 1955.

 Innovación Pedagógica:

Introdujo innovaciones educativas en las escuelas donde trabajó, adaptando el currículo a las necesidades locales y fomentando la participación comunitaria.

Formación de Maestros:

Su experiencia como director del Instituto Normal de Formación de Maestros en Treinta y Tres contribuyó a la formación de educadores especializados en educación rural.

 

Legado en el Arte


Música Popular Uruguaya:

 Lena es considerado uno de los iniciadores de la música popular uruguaya moderna.

Compuso más de 180 canciones, muchas de las cuales fueron interpretadas por artistas como Los Olimareños, Alfredo Zitarrosa y Larbanois & Carrero.

 Influencia en la Cultura:

Su obra musical ha trascendido generaciones, siendo interpretada y reversionada por diversos géneros musicales, lo que refleja su capacidad para conectar con el público y su legado cultural perdurable.

FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Rub%C3%A9n_Lena

https://ladiaria.com.uy/cultura/articulo/2025/4/un-idolo-sin-escenario-cien-anos-de-ruben-lena/

https://www.ecured.cu/Rub%C3%A9n_Lena

https://pdfcoffee.com/biografia-oficial-de-ruben-lena-pdf-free.html

https://pmb.parlamento.gub.uy/pmb/opac_css/index.php?lvl=cmspage&pageid=4&id_article=158

 


5 DE ABRIL DE 1732 NACIÓ JEAN HONORÉ FRAGONARD

EL PINTOR DEL ESTILO ROCOCÓ



Jean-Honoré Fragonard nació Grasse, el  5 de abril de 1732.

Fue un pintor y grabador francés cuyo estilo rococó se distinguió por la exuberancia y el hedonismo. Uno de los artistas más prolíficos activos en las décadas del Antiguo Régimen, Fragonard fue autor de más de 550 pinturas (además de dibujos y aguafuertes), de las cuales solamente cinco están fechadas. Entre sus obras más populares están las pinturas de género, que reflejan una atmósfera de intimidad y velado erotismo.

Fue hijo de un sastre especializado en la realización de guantes. Cuando él tenía seis años la familia se mudó a París.

 Debido a unas inversiones fallidas la familia entró en penurias económicas, y su padre decidió enviarle como escribano al despacho de un notario; pero pronto se desveló su inclinación por el arte.

El joven Jean-Honoré fue llevado ante François Boucher, quien reconoció sus dotes pero no quiso gastar su tiempo en darle una primera formación. Boucher le envió al taller de Chardin.

Fragonard estudió durante seis meses bajo la tutela del gran luminista, progresó notablemente y volvió al taller de Boucher, quien entonces sí intuyó su valía. Allí Fragonard supo adquirir el estilo de su maestro de tal forma que este le confió la realización de réplicas de sus pinturas.

Aunque no era un alumno de la Academia, Fragonard ganó el Premio de Roma en 1752, lo que le permitía su asistencia a Roma subvencionada por la Real Academia de Escultura y Pintura de Francia, con su pintura Jeroboam sacrificando a los ídolos, pero antes de ir a Roma estuvo estudiando durante tres años en el taller de Charles-André van Loo.



La obra "Amantes felices" fue creada en 1765. Es un óleo sobre lienzo que mide 121.3x90.2 cm y se encuentra en el Museo Norton Simon, en Pasadena, California

La pintura representa a una pareja de amantes en un ambiente íntimo, con la mujer sentada en el jardín y el hombre recostado sobre su falda, acariciándole una paloma. La mujer sostiene una pequeña jaula en la mano. La escena está iluminada por una luz suave y cálida, lo que crea una atmósfera romántica y apasionada

La obra "Amantes felices" es un ejemplo del estilo Rococó, que se caracteriza por su elegancia, sensualidad y exuberancia. Fragonard fue uno de los últimos exponentes importantes de este estilo en Francia, y su obra influyó en la pintura francesa del siglo XIX y en el arte decorativo

La pintura ha sido objeto de varias interpretaciones y análisis, y se ha relacionado con otras obras de arte y música. Por ejemplo, se ha comparado con la ópera "La scala di seta" de Rossini, que también explora temas de amor y pasión

La obra "Amantes felices" sigue siendo una de las obras más famosas y apreciadas de Fragonard, y es considerada una de las obras maestras del Rococó francés




1770 - El Concurso Musical

La obra "El Concurso Musical" de Jean-Honoré Fragonard fue creada alrededor de 1770-1772, durante el apogeo del estilo rococó en Francia. 

La pintura representa una escena animada y festiva de música en un entorno elegante y refinado. Tres personajes,  están reunidos en un jardín decorado con detalles ornamentales.

La disposición de las figuras crea un ritmo visual dinámico,  participando en el concurso musical, tocando la flauta.

Fragonard utiliza una paleta de colores suaves y luminosos, típica del estilo rococó. Los tonos pastel predominan, con toques de colores más intensos para resaltar detalles y acentos.

La luz en la pintura es brillante y difusa, contribuyendo a la atmósfera festiva y alegre de la escena. La iluminación crea contrastes suaves y resalta las texturas y detalles de la vestimenta y los instrumentos musicales.

Los detalles ornamentales, tanto en la vestimenta de los personajes como en el entorno, son meticulosos y elegantes.

Fragonard capta una variedad de expresiones faciales y gestos que reflejan el disfrute y la concentración de los participantes en el concurso musical, así como la interacción entre ellos.

La pintura celebra el placer estético y la sofisticación de la vida cortesana del siglo XVIII, destacando la importancia de la música y el entretenimiento en la sociedad aristocrática.

El tema del concurso musical simboliza la interacción social y el intercambio cultural entre las élites de la época, mostrando una escena de ocio refinado y elegante.

Fragonard era conocido por su habilidad para capturar la atmósfera y la vida social de la alta sociedad francesa a través de su arte.

La obra "El Concurso Musical" refleja la sensibilidad y la estética del rococó tardío, un período caracterizado por su elegancia, gracia y amor por la vida hedonista y refinada.

En resumen, "El Concurso Musical" de Fragonard es una obra encantadora que encapsula la belleza y el encanto del estilo rococó. A través de su composición animada, su paleta de colores luminosos y su representación detallada de la vida social y cultural de su tiempo, la pintura ofrece una visión evocadora de la vida aristocrática del siglo XVIII en Francia.

En sus comienzos Fragonard desarrolló un estilo de temática religiosa e histórica para pasar después a los galantes y cortesanos. Desde 1765 siguió el estilo rococó, entonces de moda en Francia. Su pintura utiliza una pincelada ligera y vibrante, que anuncia el impresionismo. Por sus retratos de niños, en los que se aprecia la calidad de sus blancos, rosados y azules, lo llamaron "paleta de nube".

El año antes de su partida a Roma pintó la obra Cristo lavando los pies de los apóstoles actualmente en la catedral de Grasse.

Psique mostrando a sus hermanas los regalos de Cupido

La obra "Psique mostrando a sus hermanas los regalos de Cupido" (también conocida como "Psyché montrant à ses soeurs les présents de l'Amour") es una pintura notable de Jean-Honoré Fragonard, realizada alrededor de 1753. Esta obra ilustra una escena del famoso mito griego de Psique y Cupido, capturando un momento dramático y emotivo.

 Fragonard utiliza una composición dinámica y teatral en esta pintura. Psique, el personaje central, está rodeada por sus hermanas mientras presenta los regalos recibidos de Cupido. Las figuras están dispuestas de manera que guían la mirada del espectador hacia el centro de la escena, donde se encuentra Psique mostrando los objetos.

La paleta de colores de Fragonard en esta obra es rica y vibrante, con tonos cálidos que destacan las figuras y los elementos importantes de la escena. La luz está hábilmente utilizada para resaltar a Psique y sus hermanas, creando un efecto dramático y enfatizando la emoción del momento.

Fragonard presta atención a los detalles, especialmente en las expresiones faciales y gestos de los personajes. Psique exhibe una mezcla de emoción y preocupación mientras muestra los regalos, mientras que sus hermanas muestran una variedad de reacciones, desde la curiosidad hasta la envidia.

La obra está basada en el mito griego de Psique y Cupido, que narra la historia de la mortal Psique enamorada de Cupido, el dios del amor. Los regalos que Psique muestra a sus hermanas son parte de la historia, incluyendo joyas y objetos preciosos que simbolizan la unión entre ella y Cupido.

Fragonard captura el aspecto emocional del mito, especialmente la tensión y la intriga entre Psique y sus hermanas. La expresión en el rostro de Psique revela su vulnerabilidad y su deseo de compartir su felicidad a pesar de las complicaciones que enfrenta.

La presencia de Cupido y los regalos preciosos simboliza el amor divino y la belleza, elementos centrales en la historia de Psique. Fragonard utiliza estos símbolos para explorar temas universales como el deseo, la envidia y la búsqueda de la felicidad.

La representación de temas mitológicos y literarios era popular en el arte del siglo XVIII, especialmente durante el período rococó. Fragonard, al retratar la historia de Psique y Cupido, participa en esta tradición artística, ofreciendo su propia interpretación del mito con una sensibilidad rococó distintiva.

 "Psique mostrando a sus hermanas los regalos de Cupido" es una obra cautivadora que combina drama, emoción y simbolismo. A través de su composición dinámica, uso del color y exploración de temas mitológicos, Fragonard crea una pintura que continúa cautivando a los espectadores con su belleza y profundidad emocional.

Ya en 1756 fue a Italia en compañía de Hubert Robert, esta visita fue clave ya que durante su estancia en Roma pudo admirar los románticos jardines, con sus fuentes, templos y terrazas, donde concibió los escenarios que posteriormente plasmaría en sus obras. Sobre su obra influyó también la florida suntuosidad de Giovanni Battista Tiepolo cuya obra tuvo oportunidad de estudiar en Venecia, antes de su regreso a París en 1761.

A partir de 1761 se encuentra de nuevo en París, donde durante los años siguientes trabajó realizando encargos para coleccionistas y marchantes.

En 1765 su obra Coreso y Calírroe (Museo del Louvre; un boceto en Madrid, Academia de San Fernando) le aseguró su admisión en la Academia.

La obra fue objeto de elogio por parte de Diderot y fue adquirida por el rey, quien la mandó reproducir. Hasta este punto Fragonard había dudado entre temática religiosa, clásica y otros temas en sus obras, pero en este momento la demanda de patrones por parte del rey Luis XV que representasen escenas de amor y placer en la corte, dirigió la temática de las obras de Fragonard hacia las obras con escenas de amor y voluptuosidad con las que el nombre del artista ha sido asociado.

Destaca de su estilo la belleza de los colores así como el virtuosismo del trazado fácil de sus obras. Las obras más destacadas incluyen El columpio (Londres, Wallace Collection), 

El Columpio

Una de sus obras más famosas es "El Columpio" (1767), donde captura una escena de coqueteo en un jardín, con una joven mujer suspendida en un columpio mientras dos hombres la observan. Esta pintura es representativa del estilo de Fragonard, caracterizado por su elegancia y su representación de la vida hedonista y alegre de la aristocracia francesa de la época.

La carta de amor

La obra "La carta de amor" fue realizada alrededor de 1770. 

Se representa a una mujer en una habitación, frente a un escritorio donde se observan hojas escritas. La mujer sostiene en su mano un ramo de flores con una tarjetita, lo que sugiere un gesto romántico. Además, detrás de ella, compartiendo la banqueta, se encuentra un perrito, añadiendo un toque de ternura y compañía a la escena.

Esta composición detallada y rica en elementos caracteriza la habilidad de Fragonard para capturar la intimidad y la emoción en sus obras. La presencia de la carta de amor, el ramo de flores y el perrito contribuyen a crear una atmósfera de romance y delicadeza en la pintura, reflejando la sensibilidad y el estilo característico del Rococó, que se centra en lo íntimo, lo sentimental y lo elegante.

"La carta de amor" es una obra que ha cautivado a lo largo del tiempo por su belleza, su narrativa visual y su capacidad para evocar emociones y contar historias a través de la representación artística.

La composición destaca a la figura principal de la mujer en el centro, utilizando contrastes y colores vibrantes para crear una atmósfera romántica y apasionada. Se cree que la pintura fue encargada por el conde de Baudouin como regalo para su esposa, añadiendo un toque de drama y escándalo, ya que se rumorea que la modelo para la figura femenina fue la amante del conde. Esta obra de Fragonard es apreciada por su técnica, composición y colorido, convirtiéndola en una imagen llena de vida y pasión, con una historia fascinante que la rodea.

La persecución

El amante coronado

Las tablas que le encargó Marie-Jeanne Barry, amante de Luis XV, para decorar su palacio de Louveciennes constituyen su obra más importante. Conocida como Los progresos del amor, se encuentran La persecución y El amante coronado (ambos de 1771-1773, Colección Frick, Nueva York).

El cerrojo

El cerrojo es una de las obras más famosas del pintor. Fue realizada en 1777 y se encuentra en el Louvre. La escena representa una pareja en una atmósfera de intimidad y erotismo; mientras el hombre echa el cerrojo, la mujer lo empuja hacia atrás pero se mantiene abrazada a él.

Existe una teoría que afirma que "El Cerrojo" forma parte de una novela de tres capítulos ilustrada por Fragonard, con cada obra representando una etapa diferente de la relación entre los amantes.

El beso robado

La obra "El beso robado" (también conocida como "Le Baiser Volé") es una pintura emblemática de Jean-Honoré Fragonard, creada alrededor de 1786.

Esta obra maestra encapsula perfectamente el estilo y la sensibilidad del rococó, caracterizado por su elegancia, su encanto romántico y su enfoque en escenas íntimas y galantes.

Utiliza una composición dinámica y lúdica en "El beso robado". La escena muestra a una joven mujer recostada en un columpio, siendo empujada por un hombre que está escondido en la vegetación. La mujer está reclinada de manera provocativa, con un gesto de sorpresa y coquetería mientras es observada por otro hombre desde detrás de ella.

El uso del color es brillante y delicado, típico del estilo rococó. Los tonos suaves y pastel dominan la paleta, lo que contribuye a la atmósfera ligera y elegante de la escena. Las pinceladas son sueltas y fluidas, lo que añade un sentido de movimiento y vivacidad a la obra.

Fragonard se enfoca en capturar los detalles íntimos y personales de la escena, desde las telas vaporosas de la vestimenta hasta las expresiones faciales y gestos de los personajes. Los detalles ornamentales en el paisaje, como las flores y la arquitectura detrás de la escena, contribuyen al encanto general de la obra.

La obra encapsula la esencia del amor romántico y la galantería característica del rococó. La escena representa un momento de coquetería y complicidad entre los amantes, capturando un instante de intimidad y pasión.

El entorno natural del jardín, con su exuberante vegetación y flores en plena floración, refuerza la sensación de un mundo idealizado y escapista. La naturaleza aquí sirve como un escenario perfecto para los juegos amorosos de los protagonistas.

La pintura sugiere una historia más amplia en una sola imagen. El título "El beso robado" implica un momento furtivo y apasionado, agregando un elemento de intriga y romance a la escena.

"El beso robado" fue creada durante el apogeo tardío del rococó, un período marcado por la frivolidad, la indulgencia y la búsqueda de placer estético entre la aristocracia europea. La obra refleja las actitudes y valores de la élite de la época, así como la evasión hacia un mundo de fantasía y amor idealizado.

En resumen, "El beso robado" de Fragonard es una obra maestra que encapsula la esencia del arte rococó. Con su composición dinámica, uso delicado del color y narrativa sugerente, la pintura sigue siendo un ejemplo perdurable del encanto y la sofisticación del arte del siglo XVIII.


Las bañistas, 

La obra "Las bañistas" (también conocida como "Les Baigneuses") es una pintura emblemática de Jean-Honoré Fragonard, creada alrededor de 1765-1770. Esta obra representa un excelente ejemplo del estilo rococó y refleja la fascinación del artista por temas pastorales y escenas idílicas.

Fragonard presenta una escena bucólica y serena en "Las bañistas". La composición está equilibrada y armoniosa, con figuras femeninas desnudas o semidesnudas disfrutando del agua en un entorno natural. La disposición de las figuras y el paisaje crea una sensación de movimiento y fluidez.

La paleta de colores utilizada por Fragonard es suave y luminosa, típica del estilo rococó. Los tonos pastel predominan, con toques de colores más intensos para resaltar detalles importantes. La luz en la obra es suave y difusa, lo que contribuye a la atmósfera delicada y soñadora.

Fragonard emplea pinceladas fluidas y sueltas, característica distintiva del rococó. Esta técnica le permite capturar la belleza y la textura de la naturaleza de manera encantadora y evocativa.

"Las bañistas" refleja la visión idealizada del entorno natural, típica del arte rococó. Fragonard presenta un paisaje idílico donde las figuras femeninas interactúan en armonía con el agua y la vegetación, evocando un sentido de paz y serenidad.

La escena pastoral de mujeres bañándose en un ambiente campestre evoca la tradición clásica de la Arcadia, donde la vida rural se idealiza como un refugio de inocencia y belleza.

Fragonard muestra un interés evidente en la representación de la belleza femenina. Las figuras de las mujeres en la pintura son retratadas con gracia y elegancia, enfatizando su feminidad y sensualidad en armonía con el entorno natural.

"Las bañistas" fue creada durante la época dorada del rococó, un período de refinamiento estético y decadencia entre la aristocracia europea. La obra refleja la fascinación de la élite por la vida pastoril y el escapismo hacia un mundo idealizado de naturaleza y placer.

"Las bañistas" de Fragonard es una obra maestra que captura la esencia del arte rococó. A través de su composición armoniosa, su paleta de colores delicada y su representación idealizada de la naturaleza y la belleza femenina, la pintura sigue siendo un ejemplo destacado del encanto y la sofisticación del siglo XVIII.

También realizó la decoración de las estancias de Mme du Barry y la bailarina Marie Guimard.

Con la llegada de la Revolución en 1789 Fragonard abandonó París.

La Revolución francesa significó el final del antiguo régimen, y Fragonard, cercano a los máximos representantes del mismo, dejó París en 1793 y encontró refugio en la casa de su amigo Maubert en Grasse, que decoró con una serie de paneles decorativos conocidos como Roman d'amour de la jeunesse, originalmente pintados para el pabellón de música de Madame du Barry en Louveciennes.

Los paneles fueron a parar a John Pierpont Morgan, quien a su vez los vendió a Henry Clay Frick. Actualmente ocupan las paredes de un hermoso salón de la Frick Collection de Manhattan.

Fragonard volvió a París a principios del siglo xix, donde murió en 1806, prácticamente olvidado.

Durante más de medio siglo fue completamente ignorado, hasta tal punto que Wilhelm Lübke, en su obra Historia del Arte (1873), ni siquiera menciona su nombre. Posteriormente su redescubrimiento le supuso su confirmación entre los maestros de la pintura

Murió en  París, 22 de agosto de 1806.

HOMENAJES

 

Jean-Honoré Fragonard, uno de los más destacados pintores del estilo rococó francés, ha sido homenajeado de varias manos para mantener vivo su recuerdo:

 

Museo Jean-Honoré Fragonard en Grasse:




En 2011 se inaugura el Museo Jean-Honoré Fragonard en el corazón de la ciudad vieja de Grasse.

Este museo rinde homenaje al pintor y a Jean-François Costa, un coleccionista de arte del siglo XVIII.

El museo Fragonard ofrece al público un conocimiento completo de la carrera del célebre pintor Jean-Honoré Fragonard: obras galantes, pintura religiosa, paisajes, retratos de fantasía, hasta el cuadro realizado al final de la carrera del artista, El sacrificio de la Rosa.

 Repartido en tres plantas, el museo está dividido en salas de exposición permanentes y temporales. Perpetuando la obra de su padre y participando así en el dinamismo cultural de la ciudad de Grasse, Agnès y Françoise Costa organizan cada año exposiciones temporales en las salas de la planta baja y en la planta baja con jardín.

Perfumería Fragonard:



En 1926, Eugène Fuchs fundó la Perfumería Fragonard en Grasse, como un tributo al pintor. El nombre fue elegido para asociar la marca con el refinamiento del siglo XVIII y agradar a la ciudad por acoger a su familia.

Situada en Grasse, la histórica fábrica Fragonard todavía hoy es un centro de producción tradicional que funciona desde 1926.

En esta fábrica histórica, se puede seguir las etapas de la creación de un perfume, en diferentes salas como la sala de destilación, la sala de envasado, la sala de maceración y el órgano del perfumista, También hay un museo de perfumes y se desarrollan talleres para perfumistas. 

Redescubrimiento Artístico:

Después de ser olvidado durante décadas, Fragonard fue redescubierto en el siglo XX. Su obra sigue siendo admirada por su hedonismo y voluptuosidad, y se encuentra en museos y colecciones privadas de todo el mundo.

Exposiciones y Colecciones:

Sus obras están expuestas en museos como el Louvre, la Colección Wallace en Londres, y en colecciones privadas como la de la familia Rothschild. Estas exposiciones mantienen su legado artístico vivo.

Estatuas

El monumento de Fragonard, en Grasse, obra de Auguste Maillard


Sellos postales





LEGADO

El legado de Fragonard se mantiene vivo a través de su contribución al estilo rococó, su innovadora representación del placer y su influencia en el arte posterior, así como su presencia en museos y su inspiración en otras disciplinas artísticas.

La influencia de Jean-Honoré Fragonard en el arte es profundo y perdura hasta hoy en día, destacándose por varios aspectos clave:

Legado Artístico

Estilo Rococó: Fragonard es uno de los máximos exponentes del estilo rococó francés, caracterizado por su elegancia, exuberancia y hedonismo. Su obra refleja la atmósfera ligera y sensual de la aristocracia francesa del siglo XVIII.

 Innovación en la Representación del Placer: 

Sus pinturas capturan escenas de amor y placer con una sensación de intimidad y un toque de erotismo velado, lo que las hace emblemáticas de la época.

 Influencia en el Arte Posterior: Aunque su estilo cayó en desgracia con el advenimiento del neoclasicismo, Fragonard influyó en artistas posteriores como Delacroix y Renoir, quienes admiraron su expresividad y uso del color.

 Impacto Cultural

Redescubrimiento y Celebración

Después de ser olvidado durante décadas, Fragonard fue redescubierto en el siglo XIX por los románticos y celebrado por los impresionistas. Hoy, su obra es admirada por su ligereza y sensualidad.

 Inspiración en Otras Artes:

Su estética ha inspirado no solo en la pintura, sino también en el cine y la moda, donde su gracia y sensualidad continúan siendo una fuente de inspiración.

 Presencia en Museos y Colecciones: 

Sus obras están expuestas en museos y colecciones privadas de todo el mundo, asegurando su legado como uno de los grandes maestros del rococó.

FUENTES

https://www.buscabiografias.com/

https://www.wikiart.org/

https://artehistoria.online/

https://www.museothyssen.org/

https://www.museothyssen.org/

https://es.wikipedia.org/

https://historia-arte.com/

https://www.biografiasyvidas.com/

https://www.rivieraloisirs.com/es/activities/parfumerie-fragonard/