Emil Berliner: El creador
del sonido grabado
Emile Berliner (en inglés; su verdadero nombre en alemán era Emil Berliner), nació el 20 de mayo de 1851 en Hanover, Alemania.
Fue un
inventor germano-estadounidense, de origen judío, entre cuyos logros se pueden
citar la invención del transmisor telefónico, el gramófono, de los discos de
vinilo así como del precursor del micrófono.
También
dedicó gran parte de su fortuna en ayudar a reducir la mortalidad infantil.
Fundó la compañía Berliner Gramophone, la Gramophone Company, la Deutsche Grammophon y la Berliner Gram-o-phone Company of Canada.
Los padres de Emil Berliner fueron Samuel Berliner y Sarah Friedman Berliner.
Samuel Berliner, nacido en Hannover en 1813 y fallecido en 1872 en la misma ciudad, era comerciante y también un erudito talmúdico.
Su madre, Sarah Friedman, nacida
en 1826 y fallecida en 1903, era una música aficionada. De ambos padres, Emil y
sus hermanos heredaron un fuerte sentido de integridad y orgullo por el logro
personal
Emil fue el cuarto de trece hermanos.
Las penurias económicas familiares hicieron que Emil Berliner se viera obligada a ayudar económicamente a su padre, lo que limitó su escolaridad formal, pero aún así completó una formación práctica en comercio.
Su primer trabajo remunerado fue como pintor, para más tarde, en el año 1867, a los 16 años, entrar como oficinista en un almacén de alimentación, si bien su verdadero pasatiempo era la invención.
El año 1869 fue decisivo para él, pues las tropas prusianas tomaron Hannover e instalaron un régimen de represión contra las familias judías. Además, Emil debía incorporarse al servicio militar.
En estas circunstancias, un amigo de su padre, residente en Washington, le ofreció un puesto de trabajo en una fábrica que poseía en Estados Unidos.
La familia reunió el dinero necesario
para su viaje y en 1870 partió hacia Norteamérica con apenas 19 años.
Emigró
a los Estados Unidos en 1870 y como millones de hombres y mujeres trabajaron
para sobrevivir, completar su educación y acceder a una vida mejor.
En esa época había varios inventores experimentando con la conversión del sonido en impulsos eléctricos que pudiesen ser épocas transmitidas sobre hilos; Berliner experimentó también con la transmisión eléctrica del sonido.
Cuando avanzó en sus investigaciones se le otorgó una posición de asistente del doctor Constantine Fahlberg en su prestigioso laboratorio químico en Washington D. C. a la vez que trabajaba en la tienda del amigo de su padre, combinando empleos manuales con experimentación en transmisión eléctrica del sonido y otros temas técnicos.
El
laboratorio de Fahlberg estaba vinculado a la Johns Hopkins University
(Baltimore), centro muy prestigioso de investigación química.
Emil abandonó Washington para instalarse en Nueva York con la idea de encontrar un trabajo.
Vivió
de trabajos temporales y precarios: vendió pegamento, pintó casas, dio clases
de alemán y realizó otras tareas
manuales para “llegar a fin de mes”, mientras intentaba integrarse en el
mercado laboral estadounidense.
A
pesar de los aprietos económicos, encontró dinero y tiempo para tomar clases de
música, estudios que fueron sin duda la raíz de su interés por la acústica. Su
exacerbado afán de conocimiento le llevó a matricularse en cursos de estudios
nocturnos de física en el Cooper Union Institute, lo que marca su interés por
la ciencia y la tecnología, aunque su paso por Nueva York fue más bien una
etapa de transición y no de consolidación profesional.
Tras
unos años en Nueva York, donde trabajó en empleos temporales y en laboratorio,
Berliner se trasladó a Milwaukee hacia finales de los años 1870 o principios de
1880
Emil
Berliner no se trasladó a Milwaukee por un proyecto claro de largo plazo, sino
más bien como una etapa de búsqueda de oportunidades laborales tras la
experiencia neoyorquina, y su estadía allí fue breve porque no logró consolidar
su trabajo y volvió a Washington, donde ya tenía contactos y condiciones más
favorables.
Esta segunda etapa en Washington lo ubica nuevamente en el
sector comercial y comercial técnico, combinando empleos de vendedor/encargado
con experimentación en telefonía y electricidad, lo que le permite, poco después,
desarrollar su microteléfono y entrar en el mundo de la telefonía más formal.
Inventó
dos mecanismos eléctricos que reproducían el sonido de manera más auténtica que
los que existentes en ese momento y lo hacían transmisible en la distancia.
En el
año 1877 Berliner se trasladó a Boston, donde la compañía Bell Telephone compró
su invento de un transmisor mejorado y lo contrató como investigador, permaneciendo
allí unos seis años..
Tras
esa contratación, trabajó para Bell hasta 1883, año en que dejó la empresa y
regresó a Washington D. C. para establecerse como investigador independiente.
En
1877 Berliner también creó los prototipos del micrófono y el transformador, los
dos mecanismos básicos para la comunicación electrónica, además de construir un
micrófono de transmisor de carbono y un transmisor de diagrama de hierro.
En esa
época, el micrófono tenía el problema de la pérdida de fuerza de la corriente
eléctrica en la distancia; Berliner logró solucionar el problema añadiéndole
una bobina de inducción al transmisor con corriente continua; era la primera
vez que se utilizaba una bobina de este tipo (transformador de forma
ondulatoria).
Estos
dos inventos fueron aplicados a la transmisión electrónica del sonido, hecho
que transformó el teléfono de Reiss y el de Antonio Meucci en meras
curiosidades científicas, al tiempo que dio el impulso definitivo al aparato
inventado por Alexander Graham Bell.
Por esta razón, se puede decir que Berliner
fue el inventor del teléfono tal como ahora lo conocemos
La patente sobre el transformador le fue otorgada
en enero de 1878.
Berliner,
conociendo que sus inventos podían hacer posible la telefonía, ofreció vender
el uso de los mismos a la filial de la Bell Company en Nueva York, negoció que
logró concretar en septiembre de 1878 por 50.000 dólares, y en el que también
iba incluido un puesto de ingeniero jefe en la compañía.
La
lucha por la paternidad del invento con la Western Union fue enconada, pero los
tribunales norteamericanos dictaron que el inventor de ese nuevo tipo de
telefonía era Berliner.
En
1881 volvió a Alemania y, junto a su hermano Joseph, fundó la Telephon-Fabrik
Berliner, con ramas en Viena, Berlín, Budapest, Londres y París.
Tras
su paso por su país natal, regresó a Washington en 1883, donde resumió sus
investigaciones independientes sobre la reproducción mecánica del sonido.
Berliner no se basó en copias de los inventos de la época, sino que resolvió
los defectos de aquellos creando nuevos materiales de reproducción.
Con su primer fonógrafo
Otra
gran aportación suya fue el perfeccionamiento del fonógrafo. Como en los
anteriores casos, era una forma más evolucionada de las investigaciones de
otros inventores como Edison, que había patentado el primer fonógrafo en 1877.
Berliner
apostó por el disco de plato, ya que era más fácil de imprimir y de más preciso
corte que los cilindros, el sistema habitual. Buscaba, ante todo, materiales
más duraderos y ligeros, razón por la que, con la invención de los discos, la
reproducción del sonido tomaba una gran potencialidad comercial.
También
experimentó con una forma de incisión del sonido lateral más que vertical, en
la que las líneas sustituyeron a los puntos. A esta máquina tocadiscos la llamó
gramófono, con un sistema de aguja que sería hegemónico hasta finales de siglo
XX.
Berliner
obtuvo la ciudadanía estadounidense en 1881, sin fijar un durante su estancia
en Boston, donde trabajaba para la compañía de teléfonos Bell desde 1877.
En esa
época ya llevaba una década en Estados Unidos, había pasado por Nueva York y
Washington, y se estaba consolidando como inventor y técnico, por lo que la
naturalización formaliza su integración en el país.
Convertirse
en ciudadano estadounidense en 1881 le abrió espacio para regresar más tarde a
Washington D. C. como investigador e inventor independiente, sin las
limitaciones típicas de la residencia extranjera, y le permitió desarrollar
allí tanto su labor tecnológica como su compromiso con causas sociales y de
salud pública.
Ese
mismo año se casa con Cora Adler, de origen alemán, como parte de un momento de
estabilidad personal y profesional tras años de trabajo precario.
De su
unión con Cora Adler nacieron varios hijos, y Berliner vivió junto a ella hasta
su muerte en 1929.
El
hogar de Emile Berliner en 1458 Columbia Road en Washington de 1884 a 1924.
Berliner inventó el gramófono y los discos de corte lateral en este casa. La
casa era también la sede desde la que Berliner realizó sus campañas por la
salud pública, por los derechos de las mujeres, y desarrolló innovaciones
aeronáuticas, incluida la invención del helicóptero.
De
Frederick Wile, Emile Berliner, inventor del micrófono
En
1887 patentó su invento en Estados Unidos y en Alemania; un año después, el
Instituto Franklin de Filadelfia le otorgó la Medalla de Scott, por su
contribución al desarrollo de la acústica y la reproducción del sonido.
Con
algunos amigos, fundó la United States Gramophone Company en 1893.
Disco
de gramófono; en este en particular su grabación data del 16 de septiembre de
1897, aún lográndose ver el dato en su parte inferior central.
En
1897 creó la Berliner Gramophone Company en Montreal. También instaló
sucursales en Europa.
En el
año 1898 abrió la Deutsche Gramaphon Gesellshaft y la Britrain's Gramophone Co.
El 2
de enero de 1900, Berliner comienza a fabricar en Montreal los discos de siete
pulgadas de un solo lado o sencillos.
A
principios del mismo año, la segunda de las compañías mencionadas negoció un
acuerdo con la American Gramophone and Columbia Phonograph para fabricar el
zonófono, un aparato similar. Berliner lo consideró una traición al acuerdo de
exclusividad que tenía, lo que se agravó cuando mediante un juicio comercial la
Seaman National Gramophone logró que se prohibiera a la compañía de Berliner vender
su invento en Estados Unidos. Por esto, Berliner trasladó su empresa a Montreal
(Canadá), la cual pasó a llamarse Berliner Gram-O-phone
Company.
El 16
de julio de 1900, Berliner registró el logotipo de su compañía: un perro
escuchando un gramófono.
*
También
en el año 1900 nació la hija menor de Berliner, Alice. La bebé casi muere a
causa de un caso grave de enfermedad gastrointestinal, y Berliner se dedicó de
todo corazón a su recuperación y, cuando eso estaba asegurado, se dedicó a
erradicar las enfermedades gastrointestinales en bebés y niños en Washington,
DC, donde el problema era generalizado.
La
primavera siguiente, Berliner y algunos de sus amigos formaron la Sociedad para
la Prevención de Enfermedades para promover la salud pública y abogar por la
pasteurización de toda la leche. Berliner escribió numerosos folletos sobre
ambos temas durante las dos décadas siguientes.
El
primer folleto o “boletín médico” de Berliner apareció en la edición del 15 de
junio de 1901 Washington Post. Expuso seis hechos sobre la leche infectada y en
seis párrafos de una sola frase refutó las razones para no quemar la leche.
Berliner no sólo mantuvo su campaña de leche
limpia durante muchos años, sino que también amplió sus intereses a otras áreas
de la salud pública.
En
1904 publicó La cuestión de la leche y la mortalidad infantil aquí y en
Alemania: una observación y lo siguió ese año con Algunos
elementos esenciales descuidados en la lucha contra el consumo.
Ambos
fueron publicados por la Sociedad para la Prevención de Enfermedades.
En los años siguientes, mientras trabajaba en
el helicóptero y terminaba su participación en su negocio canadiense de
gramófonos, continuó con sus panfletos y también donó el dinero para la
construcción de una enfermería en el Sanatorio de Tuberculosis Starmont en
Washington Grove, Maryland, dedicada a la memoria de su padre.
En 1919 publicó Avances recientes en la
alimentación infantil y coescribió Muddy Jim y otras rimas: 12 jingles de salud
ilustrados para niños.
Cinco
años más tarde, Berliner fundó la Oficina de Educación para la Salud en un
edificio que construyó en Columbia Road en Washington, DC, no lejos de su
propia casa.
En
1911, creó la Esther Berliner Fellowship para promover la investigación
científica entre mujeres.
Dedicó parte de su fortuna a causas filantrópicas, como la reducción de la mortalidad infantil, la salud pública, los derechos de la mujer y la educación.
En el
año 1913 se le concedió la Medalla Elliot Cresson en reconocimiento de su
contribución científica a la telefonía y la acústica.
Berliner,
quien sufrió una crisis nerviosa en 1914 y aun
así, siguió siendo muy activo en promoción de la salud pública, higiene urbana,
igualdad de las mujeres y causas sionistas.
Helicóptero experimental de Emile Berliner, 1920
Además
de sus experimentos en el campo del sonido, Berliner también trabajó en otros
ámbitos como el de la aeronáutica. Así, fue el primero en utilizar un motor
ligero de combustión interna que, posteriormente, se empleó en los aeroplanos.
Bajo su supervisión general, su hijo, Henry Berliner, diseñó un helicóptero que
voló con éxito a inicios de 1919.
En
1924, la compañía Berliner Gram-O-phone Company fue comprada por
Victor Talking Machine Company, la cual en 1929 pasó a llamarse RCA Victor,
tras ser adquirida por Radio Corporation of America (RCA).
A
pesar del repentino interés ue había sentido por la aeronáutica, volvió a los
problemas de la reproducción del sonido y en 1925 creó unas baldosas acústicas
para su uso en auditorios y salas de conciertos.
Emil
Berliner muere el 3 de agosto de 1929 en Washington D.C., a los 78 años, a
causa de un infarto agudo de miocardio.
Tanto
él como su esposa están enterrados en Rock Creek Cemetery, en Washington D. C.
HOMENAJES
Emil
(Emile) Berliner ha recibido diversos reconocimientos póstumos, tanto durante
el siglo XX como en la actualidad, aunque no todas las homenajes son de gran
escala ni tan visibles como en el caso de otros inventores.
Homenajes
y reconocimientos posteriores
Berliner
está enterrado en Rock Creek Cemetery, en Washington D. C., donde su tumba y la
de su familia son visitadas por investigadores, coleccionistas y aficionados a
la historia de la música y la grabación.
Varias instituciones de música y audio lo citan como “padre del gramófono” o “inventor del disco de vinilo”, y se le dedican artículos, exposiciones temáticas y secciones biográficas en museos y colecciones sobre la historia de la grabación del sonido.
En Berlín, la “Emil Berliner Studios” (un estudio de grabación muy reconocido) lleva su nombre en su honor, vinculando su legado directamente con la producción musical moderna; ahí se registra explícitamente que está dedicado al inventor del gramófono y del disco.
Reconocimientos
en la cultura actual
En
redes sociales, podcasts y efemérides musicales, se publican homenajes
periódicos en fechas importantes (como su nacimiento o su fallecimiento),
destacando su rol clave en la invención del disco plano y del gramófono.
También
aparece en artículos de divulgación sobre la historia de la grabación, donde se
lo menciona junto a Edison y otros pioneros, y se le rinde tributo como figura
fundamental en la evolución de la industria discográfica y la radio.
En
conjunto, los homenajes hoy mantienen vivo su nombre sobre todo en el ámbito de
la música, la grabación y la historia de la tecnología del sonido, más que en
forma de monumentos monumentales o condecoraciones estatales masivas.
LEGADO
Los
inventos de Emil Berliner siguen teniendo una importancia fundamental en la
industria actual de la música, la grabación y la radiodifusión, aunque muchas
veces su legado está más en la “estructura base” que en dispositivos visibles.
En la
industria de la música grabada
Berliner
inventó el gramófono y el disco plano, que reemplazó a los cilindros de Edison
y permitió la producción masiva de discos, lo que sentó las bases de la
industria discográfica moderna tal como la conocemos hoy.
Sus discos planos (y luego de vinilo) fueron la raíz de la cadena de grabación, duplicación, venta y distribución de música en soporte físico, modelo que aún se mantiene, aunque hoy coexista con el formato digital.
En el
teléfono, la radio y la grabación profesional
El
transmisor mejorado de Bell (precursor del micrófono) que desarrolló Berliner
se convirtió en pieza clave en la comunicación telefónica y luego en los
estudios de grabación, donde micrófonos y transmisores siguen siendo
esenciales.
Sus patentes y compañías (como las que derivan en Deutsche Grammophon y RCA Victor) se integraron en grandes corporaciones discográficas y radiofónicas; su logotipo del perrito junto al gramófono se convirtió en uno de los símbolos icónicos del siglo XX, aun visible en sellos y reediciones actuales.
En la
cultura de la música y el sonido
La
estructura de grabar, reproducir y distribuir música en discos —que Berliner
popularizó— se trasladó, con otras tecnologías, al CD, al archivo digital y al
streaming: la idea de contenido pregrabado y de catálogo musical masivo se
remonta a los discos planos que él hizo viables.
En resumen: los inventos de Berliner no solo iniciaron la industria de la música grabada, sino que definieron su modelo productivo y comercial, que hoy se expresa en fonoteca discográfica, catálogos de plataformas, grabaciones de estudio y hasta en la nostalgia y el coleccionismo de vinilos.
FUENTES
https://es.wikipedia.org/wiki/Emile_Berliner
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/berliner.htm
https://www.britannica.com/technology/sound-recording
https://emil-berliner-studios.com/en/
https://www.immigrantentrepreneurship.org/entries/emile-berliner/
https://hebrewhistory.info/factpapers/fp027-2_berliner.htm




