Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

martes, 13 de octubre de 2026

13 DE OCTUBRE DÍA INTERNACIONAL PARA LA REDUCCIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES

 




El 13 de octubre se celebra el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, con el objetivo de minimizar los riesgos derivados de los desastres naturales y generar una cultura mundial sobre prevención y preparación ante fenómenos naturales.

 Cada vez serán más frecuentes los desastres causados por fenómenos de la naturaleza y las ciudades, los pueblos y las personas debemos estar preparadas para minimizar las consecuencias de cara a preservar la vida humana y los bienes.

Es una fecha destinada a crear conciencia sobre la importancia de prevenir los desastres, disminuir sus consecuencias y preparar a las personas, las familias y las comunidades para responder de manera adecuada ante situaciones de emergencia.

ANTECEDENTES

 

Tras días de continuas lluvias, partes del norte de Haití sufrieron graves inundaciones que dejaron más de una docena de muertos y miles de personas sin hogar. Foto:ONU/Logan Abassi

 


Los hechos que culminaron con la declaración del 13 de octubre como Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres (anteriormente conocido como Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales) ocurren en el siguiente orden cronológico:

 

En 1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió, mediante la resolución 44/236 del 22 de diciembre, designar el segundo miércoles de octubre como el Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales.

 Este día tenía como propósito concienciar a gobiernos y a la opinión pública sobre la importancia de tomar medidas para minimizar los riesgos asociados a los desastres naturales y antrópicos.

 Se buscaba promover una cultura global de prevención y reducción del riesgo de desastres para proteger vidas y reducir pérdidas económicas y sociales.

 A partir de 2009, la fecha se fijó específicamente en el 13 de octubre, en lugar del segundo miércoles, y el nombre cambió a Día Internacional para la Reducción del Riesgo de los Desastres.

 Este cambio reflejaba una visión más integral, entendiendo que los desastres no son solo naturales, sino el resultado de la falta de prevención, planificación y la exposición de comunidades vulnerables a fenómenos naturales.

En 2005, antes del cambio de fecha, se adoptó el Marco de Acción de Hyogo (2005-2015), un acuerdo internacional que estableció un plan para reducir los riesgos de desastre a nivel global, fortaleciendo capacidades nacionales y locales para enfrentar desastres.

 En marzo de 2015, en la Tercera Conferencia Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres en Sendai, Japón, se adoptó el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres (2015-2030).

 Este marco ofrece un enfoque sistemático y global para reducir significativamente el riesgo y las pérdidas relacionadas con desastres, incluyendo vidas, medios de subsistencia, bienes, infraestructura y servicios esenciales.

Desde entonces, el Día Internacional se alinea con el Marco de Sendai y busca promover una cultura mundial de prevención y resiliencia frente a los desastres.

 En años recientes, el énfasis ha estado en la relación entre la vulnerabilidad, la desigualdad y la exposición al riesgo, resaltando cómo el acceso desigual a servicios esenciales agrava la exposición a desastres y perpetúa ciclos de pobreza.

 

 

¿Qué son los desastres naturales?

Con el término desastres naturales se hace referencia a las pérdidas de vidas humanas y materiales como consecuencia de fenómenos naturales.

La mayoría de muertes a causa de desastres naturales se deben a eventos meteorológicos en especial, 

inundaciones, 

tormentas 

y olas de calor 

que han duplicado sus cifras durante los últimos 40 años.

Otra parte importante se da por eventos geofísicos extremos, en especial

 terremotos, 

tsunamis

y erupciones volcánicas.


LEMA 2026




En 2026, el lema propuesto es «La resiliencia empieza en casa». Este mensaje nos recuerda que la prevención no comienza únicamente en las instituciones públicas, los organismos de emergencia o los grandes planes nacionales: también se construye en nuestra propia vivienda, mediante decisiones cotidianas que pueden proteger la vida y reducir los daños.

Preparar nuestro hogar, conocer los riesgos del entorno y acordar un plan familiar son medidas sencillas que contribuyen a que estemos mejor preparados frente a inundaciones, tormentas, incendios, olas de calor, terremotos y otras situaciones peligrosas, según las características de cada lugar.

La idea fundamental es comprender que un desastre no se enfrenta solamente cuando ocurre: también se previene antes de que suceda.

 

1.   ¿Qué significa el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres?

 

Esta jornada invita a reflexionar sobre la relación entre los fenómenos naturales, las actividades humanas y las condiciones que hacen que una sociedad sea más o menos vulnerable ante una emergencia.

Una tormenta intensa, una inundación, un incendio forestal o un terremoto pueden convertirse en situaciones de gran peligro. Sin embargo, sus consecuencias dependen también de factores como la calidad de las construcciones, la ubicación de las viviendas, el estado de la infraestructura, el acceso a la información, la organización comunitaria y la rapidez de los sistemas de respuesta.

Por eso, reducir el riesgo de desastres significa actuar para evitar que una amenaza se transforme en una tragedia o para disminuir sus posibles consecuencias.

Entre los objetivos de esta conmemoración se encuentran:

  • Promover la prevención: fomentar acciones que permitan identificar y reducir los peligros antes de que se produzca una emergencia.
  • Fortalecer la preparación: enseñar a las personas cómo actuar, dónde encontrar información confiable y qué hacer para protegerse.
  • Proteger la vida y la salud: reducir las lesiones, las pérdidas humanas y las consecuencias físicas y emocionales de los desastres.
  • Disminuir los daños materiales: proteger las viviendas, las escuelas, los hospitales, los caminos y otros servicios esenciales.
  • Fomentar la solidaridad: impulsar la colaboración entre las familias, los vecinos, las instituciones educativas, las organizaciones sociales y las autoridades.
  • Construir comunidades resilientes: desarrollar la capacidad de anticiparse a las dificultades, responder a ellas y recuperarse después de una emergencia.

Esta fecha también recuerda que la prevención es una responsabilidad compartida. Las personas pueden adoptar medidas en su vida cotidiana, pero las instituciones y los gobiernos deben contribuir mediante la planificación territorial, las infraestructuras seguras, los sistemas de alerta temprana, la educación y la protección de las poblaciones más expuestas.

 

2.   ¿Por qué se celebra el 13 de octubre?

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció en 1989 el Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, con el propósito de fomentar una cultura mundial de prevención y preparación.

Inicialmente, la conmemoración estaba vinculada a una campaña internacional que se desarrollaba durante la década de 1990. Posteriormente, en 2009, las Naciones Unidas modificaron su denominación a Día Internacional para la Reducción de los Desastres, y en 2015 adoptó el nombre actual: Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres.

La elección del 13 de octubre busca mantener la atención internacional sobre la necesidad de anticiparse a los peligros y disminuir los riesgos que amenazan a las poblaciones.

La jornada está vinculada al trabajo de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), que promueve la cooperación internacional y la aplicación del Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030.

Este marco internacional establece prioridades para comprender los riesgos, fortalecer la gobernanza, invertir en prevención y mejorar la preparación para responder eficazmente y reconstruir mejor después de los desastres.

 

3. Significado del lema 2026: «La resiliencia empieza en casa»



El lema elegido para 2026 por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres es «La resiliencia empieza en casa» (Resilience Starts at Home).

Para comprender su significado, es necesario detenernos en tres ideas esenciales: el hogar, la resiliencia y la prevención.

 

A. El hogar: nuestro primer espacio de protección

La vivienda es mucho más que un edificio. Es el lugar donde descansamos, convivimos con nuestra familia, cuidamos a quienes queremos y guardamos nuestros bienes y recuerdos.

Por eso, cuando se produce un desastre, el hogar puede convertirse en uno de los espacios más afectados. Las inundaciones pueden anegar habitaciones; las tormentas pueden dañar techos y ventanas; las temperaturas extremas pueden poner en peligro la salud; y los incendios pueden comprometer la seguridad de quienes viven allí.

La seguridad de una vivienda depende de distintos factores:

  • El lugar donde está construida y los riesgos presentes en sus alrededores.
  • La calidad de los materiales y las condiciones de su estructura.
  • El mantenimiento del techo, las paredes, las instalaciones eléctricas y los desagües.
  • La posibilidad de recibir alertas y acceder a información confiable.
  • La preparación de quienes viven en ella para actuar ante una emergencia.

El lema invita, por tanto, a preguntarnos si nuestra casa está preparada para afrontar los peligros que pueden presentarse en el lugar donde vivimos.

No todas las familias disponen de los mismos recursos para mejorar sus viviendas. Por eso, el mensaje también interpela a las autoridades, los responsables de la construcción y las instituciones para que promuevan viviendas seguras, accesibles y resistentes, sin que la protección dependa exclusivamente de la capacidad económica de cada hogar.

 

B. La resiliencia: la capacidad de afrontar y recuperarse

La palabra resiliencia se utiliza para describir la capacidad de una persona, una familia o una comunidad de afrontar una situación difícil, adaptarse a ella y recuperarse de sus consecuencias.

En el contexto de los desastres, ser resiliente no significa que nada malo pueda ocurrir ni que una vivienda sea invulnerable. Significa contar con conocimientos, recursos, organización y apoyo para reducir los daños, responder a tiempo y recuperar las condiciones de vida después de una emergencia.

Una familia fortalece su resiliencia cuando:

  • Conoce los peligros que pueden afectar a su vivienda.
  • Sabe cómo recibir y comprender las alertas oficiales.
  • Tiene acordado qué hacer ante diferentes situaciones.
  • Identifica cómo salir de la vivienda de forma segura si fuera necesario.
  • Sabe cómo comunicarse si sus integrantes quedan separados.
  • Considera las necesidades de los niños, las personas mayores y las personas con discapacidad.
  • Colabora con sus vecinos y solicita ayuda cuando la situación lo requiere.

Por ejemplo, dos familias pueden encontrarse ante una misma tormenta. La que conoce las alertas, ha asegurado previamente los objetos que podrían ser desplazados por el viento y sabe dónde encontrar información oficial estará mejor preparada para tomar decisiones oportunas.

La resiliencia, por tanto, no consiste en vivir con miedo, sino en estar preparados para actuar con conocimiento, responsabilidad y serenidad.

 

C. La prevención: actuar antes de que ocurra una emergencia

Una de las enseñanzas más importantes del lema es que muchas medidas de protección deben adoptarse antes de que aparezca el peligro.

Cuando comienza una inundación, una tormenta intensa o un incendio, las posibilidades de actuar pueden reducirse rápidamente. En cambio, la preparación anticipada permite identificar problemas, organizar recursos y tomar decisiones con mayor tranquilidad.

La prevención puede comenzar con acciones tan cotidianas como revisar si los desagües están obstruidos, mantener despejadas las salidas, conocer los lugares seguros de la vivienda y conversar en familia sobre cómo responder ante una alerta.

También supone prestar atención a los avisos meteorológicos, reconocer las señales de peligro y no confiarse únicamente en experiencias anteriores. Que una zona nunca haya sufrido un determinado fenómeno no significa que esté libre de riesgos.

En definitiva, el lema nos enseña que cada decisión preventiva puede contribuir a proteger la vida y disminuir las pérdidas.

 

1.   ¿Cómo podemos preparar nuestro hogar?

 

La propuesta de 2026 invita a transformar la reflexión en acciones concretas. No es necesario esperar a que ocurra una emergencia para comenzar.



1. Conocer los riesgos del entorno

Averiguar si la vivienda está expuesta a inundaciones, vientos intensos, incendios, olas de calor u otras amenazas propias de la zona. Observar los alrededores y consultar mapas, alertas y recomendaciones de las autoridades.



2. Preparar los elementos básicos

Organizar, según las necesidades familiares, agua potable, alimentos no perecederos, una linterna, pilas, una radio portátil, un botiquín, artículos de higiene y los medicamentos que algún integrante necesite, siguiendo las recomendaciones sanitarias. Mantenerlos en un lugar accesible y revisar sus condiciones periódicamente.


3. Acordar un plan familiar

Conversar sobre qué hacer ante una alerta, cómo salir de forma segura si corresponde, dónde reunirse y cómo comunicarse si los integrantes no están juntos. Todos deben conocer el plan, incluidos los niños, de acuerdo con su edad.



4. Revisar las condiciones de seguridad

Mantener las instalaciones eléctricas en buen estado, comprobar los detectores de humo si existen, conservar las salidas despejadas y atender los problemas de techos, filtraciones y desagües. Las reparaciones que impliquen riesgos deben quedar en manos de personas capacitadas.



5. Incluir a todos los integrantes de la familia

Considerar las necesidades de bebés, personas mayores, personas con discapacidad y animales de compañía. Si alguien necesita ayuda para desplazarse, recibir una alerta o acceder a recursos esenciales, debe quedar previsto quién puede asistirlo y cómo hacerlo de manera segura.

Estas medidas deben adaptarse a los riesgos reales de cada vivienda. No existe un único plan válido para todos los lugares: una familia que vive junto a un arroyo puede necesitar prepararse especialmente para las inundaciones, mientras que otra puede requerir medidas específicas ante vientos fuertes o temperaturas extremas.

 

1.   ¿Qué significa conocer los riesgos del entorno?

 

Conocer los riesgos significa identificar qué situaciones pueden afectar al lugar donde vivimos, qué elementos están expuestos y qué medidas permiten disminuir los posibles daños.

Es importante distinguir tres conceptos:

  • Amenaza: fenómeno o situación que puede causar daños. Por ejemplo, una tormenta intensa.
  • Exposición: presencia de personas, viviendas, infraestructuras o bienes en un lugar que podría verse afectado.
  • Vulnerabilidad: condiciones que hacen que esas personas o bienes puedan sufrir mayores daños.

El riesgo surge de la interacción entre estos factores y las capacidades disponibles para prevenir, responder y recuperarse.

Veamos algunos ejemplos:

Amenaza

Posibles factores de riesgo

Medidas de prevención

Inundación

Viviendas en zonas inundables, desagües obstruidos, falta de alertas conocidas

Consultar alertas oficiales, evitar zonas inundadas y seguir las indicaciones de evacuación

Vientos intensos

Techos deteriorados, ramas peligrosas, objetos sueltos

Revisar el mantenimiento, asegurar objetos de forma preventiva y permanecer en un lugar protegido

Incendio

Instalaciones defectuosas, salidas bloqueadas, ausencia de un plan

Revisar las instalaciones, mantener las salidas libres y conocer las vías de evacuación

Ola de calor

Viviendas muy calurosas, ventilación insuficiente, personas vulnerables

Seguir las recomendaciones sanitarias, hidratarse y organizar cuidados para quienes necesitan asistencia

Tormentas eléctricas

Permanecer en espacios abiertos o cerca de elementos peligrosos

Buscar refugio en un edificio seguro y seguir las recomendaciones oficiales

La finalidad no es generar alarma, sino aprender a reconocer las condiciones que aumentan el peligro y actuar para reducirlas.

 

6. ¿Por qué es tan importante elaborar un plan familiar de emergencia?

 

Un plan familiar permite que cada persona sepa cómo actuar cuando ocurre una situación inesperada. En una emergencia, la confusión y la falta de información pueden dificultar las decisiones; por eso, conversar previamente y establecer acuerdos ayuda a responder de manera más organizada.

El plan debería incluir los siguientes aspectos:

1. Las señales de alerta. Toda la familia debe saber dónde consultar los avisos oficiales y qué significan las advertencias recibidas.

2. Los lugares seguros. Es necesario identificar los espacios protegidos de la vivienda y conocer las rutas de evacuación indicadas por las autoridades para cada tipo de amenaza.

3. Los puntos de encuentro. Si los integrantes se encuentran en lugares diferentes cuando ocurre una emergencia, conviene acordar un lugar de reunión seguro y una persona de contacto que viva en otra zona, cuando sea posible.

4. Los medios de comunicación. Es útil tener anotados los números de teléfono importantes y acordar qué hacer si falla la conexión a internet o la red telefónica.

5. Los recursos esenciales. La familia debe saber dónde se encuentran la linterna, la radio, los documentos importantes y los elementos básicos de emergencia.

6. La asistencia a quienes más la necesitan. El plan debe contemplar cómo ayudar a los niños, las personas mayores, quienes tienen dificultades de movilidad y los animales de compañía, sin exponer a nadie a riesgos innecesarios.

7. La revisión periódica. Los planes deben actualizarse cuando cambian las condiciones de la vivienda, los integrantes de la familia o los riesgos del entorno.

No basta con escribir un plan y guardarlo en un cajón. Es necesario conversar sobre él, asegurarse de que todos lo comprendan y revisar periódicamente si sigue siendo adecuado.

 

7. La resiliencia no termina en la puerta de casa

 

Aunque el lema de 2026 pone el foco en la vivienda, la responsabilidad de reducir los riesgos no puede recaer únicamente sobre las familias.

Una casa puede estar bien organizada y, aun así, resultar vulnerable si se encuentra en una zona expuesta a inundaciones, si la infraestructura pública es insuficiente o si las alertas no llegan a tiempo.

Por eso, la resiliencia debe construirse en varios niveles.

En el hogar

Prevenir accidentes, mantener la vivienda, disponer de recursos básicos y elaborar un plan familiar.

En la comunidad

Compartir información confiable, conocer los recursos disponibles, colaborar con los vecinos y participar en actividades de preparación.

En las instituciones y los gobiernos

Planificar el territorio, promover viviendas e infraestructuras seguras, mantener los sistemas de alerta y garantizar que la información y la asistencia lleguen a quienes las necesitan.

En las escuelas

Enseñar a reconocer los riesgos, interpretar las alertas, actuar responsablemente y participar en actividades de prevención adaptadas a cada edad.

Esta visión coincide con el Marco de Sendái para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, que promueve el conocimiento de los riesgos, la inversión en prevención y la preparación para responder y recuperarse.

 

8. La importancia de la educación para prevenir los desastres

 

La educación es una herramienta fundamental para construir una cultura de prevención. Conocer los riesgos permite sustituir la improvisación por decisiones informadas y ayuda a comprender que la seguridad es una responsabilidad compartida.

En las escuelas, esta fecha ofrece la oportunidad de desarrollar actividades que relacionen los conocimientos científicos con las experiencias de la vida cotidiana.

Los alumnos pueden investigar qué fenómenos afectan a su localidad, aprender a interpretar las alertas meteorológicas, elaborar carteles informativos, analizar mapas de riesgo y conversar sobre las medidas de protección que deben adoptarse en el hogar y en el centro educativo.

También pueden aprender a diferenciar la información oficial de los rumores, reconocer la importancia de no difundir mensajes alarmistas y comprender por qué es necesario seguir las indicaciones de los organismos de emergencia.

La educación debe enseñar, además, que la preparación no significa vivir atemorizados ante posibles desastres. Significa conocer el entorno, actuar con responsabilidad y desarrollar la capacidad de ayudar a los demás.

Los niños y adolescentes pueden contribuir compartiendo lo aprendido con sus familias y participando en actividades preventivas, siempre bajo la orientación de los adultos responsables.

 

9. ¿Cómo se relaciona esta fecha con la realidad de Uruguay?

 

En Uruguay, la reducción del riesgo de desastres es especialmente relevante frente a fenómenos como las inundaciones, las tormentas intensas, los vientos fuertes, las sequías y las olas de calor.

Las consecuencias de estos fenómenos varían según la región, la época del año y las condiciones de cada localidad. Por eso, las medidas de prevención deben adaptarse a las características del entorno.

En el país, el Sistema Nacional de Emergencias (SINAE) coordina acciones de prevención, preparación, respuesta y recuperación ante emergencias y desastres, junto con las instituciones nacionales y departamentales.

La población puede contribuir a la prevención mediante algunas acciones:

  • Consultar los avisos y las recomendaciones oficiales del Instituto Uruguayo de Meteorología (INUMET) y del SINAE.
  • Conocer si la vivienda o el barrio están expuestos a inundaciones y cuáles son las indicaciones locales ante una eventual evacuación.
  • No intentar atravesar calles, caminos o cursos de agua inundados.
  • Mantener los desagües y los espacios exteriores en condiciones adecuadas, dentro de las posibilidades de cada hogar.
  • Prepararse para los episodios de calor intenso y conocer cómo proteger a las personas más vulnerables.
  • Colaborar con los vecinos que puedan necesitar ayuda, respetando siempre las indicaciones de los equipos de emergencia.

En las zonas rurales, la preparación también puede abarcar los riesgos que afectan a los animales, los cultivos, los caminos y el abastecimiento de agua. La pérdida de estos recursos puede comprometer los medios de vida de las familias y dificultar su recuperación.

La idea central es que cada localidad necesita conocer sus propios riesgos y organizarse de acuerdo con ellos. La prevención debe partir de la realidad concreta de las personas y de las condiciones en las que viven.

 

10. Actividades para conmemorar el 13 de octubre

 

El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres puede convertirse en una oportunidad para aprender, investigar y desarrollar acciones prácticas.



Actividad 1. Un mapa de los riesgos de mi entorno

Elaborar un mapa sencillo del barrio o de la localidad, identificando lugares que podrían verse afectados por inundaciones, caminos peligrosos u otras amenazas conocidas. Añadir los servicios y los puntos seguros indicados por las autoridades.



Actividad 2. Mi familia se prepara

Proponer que cada alumno converse con su familia sobre los riesgos de su vivienda, los medios para recibir alertas y los acuerdos básicos de un plan de emergencia. La actividad debe realizarse sin pedir que se divulguen datos privados del hogar.



Actividad 3. Un mural por la prevención

Crear un mural colectivo con el lema «La resiliencia empieza en casa» e ilustraciones de acciones preventivas: conocer los riesgos, preparar recursos básicos, seguir las alertas y ayudar a la comunidad.



Actividad 4. Información que protege

Consultar materiales oficiales sobre un riesgo de la localidad y preparar una exposición que explique qué es, cómo puede afectar a la población y qué medidas de prevención se recomiendan.

Como cierre, cada estudiante puede completar la frase: «Para contribuir a que mi hogar sea más seguro, puedo…». Las respuestas permitirán comprender que la prevención se construye mediante acciones concretas y cotidianas.

 

11. Reflexión final: una casa preparada, una comunidad más segura

 

El lema «La resiliencia empieza en casa» nos invita a mirar nuestro hogar desde una perspectiva diferente. Además de ser un espacio de convivencia, afecto y descanso, es un lugar donde podemos comenzar a construir una cultura de prevención.

Prepararnos significa reconocer que existen riesgos, aprender a identificarlos y adoptar medidas razonables para reducirlos. Significa conversar con nuestros seres queridos, compartir información confiable, cuidar las viviendas y conocer los recursos disponibles para responder ante una emergencia.

También significa comprender que no todas las personas cuentan con las mismas posibilidades de protegerse. Por eso, la seguridad debe ser un objetivo colectivo, respaldado por viviendas adecuadas, servicios públicos eficaces, alertas oportunas y comunidades solidarias.

La resiliencia no se construye en un solo día ni depende de una única acción. Se desarrolla con el conocimiento, la planificación, la cooperación y el compromiso de mejorar nuestras condiciones de vida.

El 13 de octubre nos recuerda que prevenir es una forma de cuidar. Cuidar nuestra casa, a nuestra familia, a nuestros vecinos y al entorno en el que vivimos.

Porque cuando aprendemos a reconocer los riesgos y nos preparamos para afrontarlos, no solo protegemos lo que tenemos: contribuimos a construir un futuro más seguro para todos.

«La resiliencia empieza en casa, se fortalece en comunidad y se construye con la responsabilidad de todos».


Campaña Sendai Siete

Actualmente, la UNISDR está lanzando la campaña Sendai Siete, para promover cada una de las siete metas incluidas en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, adoptado en Sendai, Japón en marzo de 2015, que son las siguientes:

Reducir la mortalidad mundial.

Reducir el número de personas afectadas.

Reducir las pérdidas económicas.

Reducir los daños en infraestructuras vitales e interrupción de los servicios básicos, como la salud y la educación.

Incrementar el número de países con estrategias de reducción de riesgos de desastres.

Mejorar la cooperación internacional.

Incrementar la disponibilidad de los sistemas de alerta temprana.

  

Desastres naturales: Consejos y datos breves 

1. Experimentar una inundación, una tormenta o un terremoto violento o peligroso puede ser especialmente traumático para niños y jóvenes, y la devastación del entorno familiar puede durar mucho tiempo y provocar una gran angustia.

2. Los niños recurren a los adultos importantes en sus vidas para que los guíen sobre cómo controlar sus reacciones después de que acabó la amenaza inmediata.

Los padres, maestros y otros cuidadores pueden ayudar a los niños y jóvenes a sobrellevar las consecuencias de un desastre natural conservando la calma y asegurándoles a los niños que todo estará bien.

3. Después de un desastre natural, se sucede una cantidad de reacciones frecuentes; sin embargo, las reacciones de los niños pueden variar de acuerdo con la edad y el nivel de desarrollo.

○ Educación preescolar: comportamientos de regresión, disminución en la verbalización y aumento de la ansiedad.

○ Educación elemental: poca atención/concentración, evitar ir a la escuela, irritabilidad, dependencia, agresión, manifestaciones somáticas, pesadillas, aislamiento social.

○ Educación media y secundaria: problemas para dormir y comer, agitación, aumento de conflictos, quejas físicas, conducta delictiva y poca concentración.

4. Varios factores de riesgo pueden afectar la gravedad de las reacciones de un niño.

Estos incluyen la exposición al evento real, lesión personal o pérdida de un ser querido, nivel de apoyo de los padres, distanciamiento de su hogar o comunidad, nivel de destrucción física y riesgos preexistentes, como una experiencia traumática previa o una enfermedad mental. 

5. A continuación se describen los problemas relacionados con determinados desastres.

Mansiones  destruidas por el huracán Nicole en Daytona Beach.AFP


○ Huracanes. Por lo general, los huracanes se pronostican con anticipación para que las comunidades tengan tiempo de prepararse y las familias puedan reunir provisiones y evacuar sus viviendas, si fuese necesario.

Aun así, existe la posibilidad de sentir miedo y ansiedad por el potencial impacto de la lluvia y los vientos feroces.

Los niños pueden mostrar respuestas exageradas de sobresalto, ansiedad y un gran estrés durante un huracán o inmediatamente después de este.

En consecuencia, los niños pueden volver a experimentar reacciones de estrés similares cuando ocurran fenómenos meteorológicos graves posteriores.

Terremoto de 1985: Devastador sismo que cambio para siempre el rostro de la Ciudad de México

○ Terremotos. Las réplicas diferencian los terremotos de otros desastres naturales. Debido a que no existe un punto final claramente definido, los daños causados por los temblores continuados pueden aumentar la angustia psicológica. Además, los terremotos ocurren prácticamente sin advertencia, lo cual limita la capacidad de las personas de hacer ajustes psicológicos que puedan ayudar a enfrentar el problema y puede causar desesperación.

Las réplicas y la destrucción pueden derivar en un período más prolongado hasta que los niños se sientan realmente seguros.

El tornado “Tri-State”


○ Tornados. Al igual que con los terremotos, por lo general las personas tienen poco tiempo de prepararse para los tornados. Puede ser difícil afrontar las vistas y los olores de la destrucción que se ve después de un tornado. Además, se ha observado que la culpa del sobreviviente es un desafío de superación especialmente frecuente. Por ejemplo, algunos niños pueden sentir culpa porque aún tienen una casa donde vivir mientras que su amigo no la tiene.

 

Las lluvias torrenciales han dejado en los últimos días decenas de muertos y desaparecidos en la provincia china de Henan. (@XHNews)

○Inundaciones En el contexto de un clima global rápidamente cambiante, los peligros relacionados con el agua encabezan la lista de desastres naturales con las mayores pérdidas humanas en los últimos 50 años, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).


Datos sobre desastres naturales en los últimos años

Como datos curiosos, durante los últimos 20 años, más de 1,35 millones de personas han perdido la vida como resultado de la exposición a amenazas naturales, en especial mujeres y niñas.

 Además, más de 4.000 millones de personas han tenido que desplazarse y se han quedado sin hogar, o han resultado heridas, lesionadas, o han tenido que recurrir a algún tipo de ayuda de emergencia.

Miles de infraestructuras y servicios básicos han sido destruidos y paralizados, causando más daños a la población y a la economía de los países afectados.

 

Después de un 2022 extremadamente dramático en lo que a desastres naturales se refiere, 2023 trajo consigo un cierto alivio. Durante ese último año, la cifra total de catástrofes fue de 398, de las que más de dos quintas partes correspondieron a inundaciones.

Asia es el continente más afectado

 

Países del mundo más afectados por los desastres naturales en 2023

En 2032, Estados Unidos fue el país que mayor cantidad de catástrofes naturales registró.

Le seguían en la lista China e India, ambas empatadas en segunda posición con un total de 17 incidentes.

La mayoría de las catástrofes ocurridas en 2032 fueron de carácter hidrometeorológico o causados por fenómenos meteorológicos.

 

Terremotos más intensos del mundo según la escala de Richter 1900-2023

Un terremoto se produce cuando dos placas tectónicas situadas bajo la superficie de la Tierra se deslizan entre sí, lo que provoca una liberación repentina de energía en la corteza terrestre. Al ser el resultado de las fricciones entre los bordes de las placas, los seísmos tienden a producirse en unas pocas áreas específicas, localizadas alrededor de los llamados puntos calientes.

 Si se observa el ranking de los terremotos de mayor intensidad registrados a nivel mundial entre 1900 y 2023, la costa pacífica de Sudamérica, Indonesia, Japón y Alaska son las zonas geográficas más proclives a experimentar este tipo de fenómenos naturales, ya que se hallan ubicados en las proximidades de al menos uno de los mencionados puntos calientes.

¿Cómo se mide la intensidad de un terremoto?

Según los últimos datos disponibles sobre movimientos sísmicos en el planeta, en 2021 tuvieron lugar un total de 2.206 terremotos de magnitud igual o superior a cinco puntos en la escala Richter, de los cuales la gran mayoría se encontraban en un rango comprendido los 5 y los 5,9 puntos.

Esta escala, desarrollada por el sismólogo Charles F. Richter en 1935, es la manera más convencional empleada por los especialistas de todo el mundo para medir la intensidad de un terremoto.

La magnitud del temblor se expresa en números enteros y fracciones decimales, donde 1 significa un nivel de intensidad muy bajo y 10 un nivel de intensidad muy alto.

Pérdidas materiales y humanas

Los terremotos de gran magnitud suelen provocar un mayor número de víctimas mortales, especialmente si las construcciones no están preparadas para resistir los seísmos.

Pero la pérdida de vidas no es su única consecuencia negativa. A ello se suma las cuantiosas pérdidas materiales derivadas de estos, que pueden contabilizarse por miles de millones de dólares.

Muertes ocasionadas por desastres naturales a nivel mundial 2007-2023

En 2023, el número de víctimas mortales registradas a nivel mundial como consecuencia de las catástrofes naturales ascendió a aproximadamente 74.000.

Esta cifra supone un significativo aumento respecto a años anteriores, cuando los datos no superaban la franja de los 10.000.

Cabe destacar que el terremoto acontecido en Turquía y Siria en febrero de ese último año se cobró por sí solo la vida de más de 60.000 personas.

 

Pérdidas económicas globales provocadas por los desastres naturales 2000-2023

En 2023, las catástrofes naturales provocaron pérdidas económicas por valor de aproximadamente 380.000 millones de dólares estadounidenses, de las cuales solo 118.000 millones estaban aseguradas.

Esta cifra representa un ligero decremento notable con respecto a 2022. América y Asia fueron dos de los continentes más afectados un año más.


Los mayores desastres naturales en el siglo XXI: miles de vidas arrebatadas por la naturaleza

 



Los desastres más importantes de 2026 hasta el 13 de octubre

Importante: el año 2026 todavía no ha terminado. Por tanto, no es posible elaborar un balance anual definitivo ni asegurar que los acontecimientos mencionados sean los peores de todo el año.


1. Terremoto en Panamá

9 de octubre de 2026 · Panamá

Se informó de un terremoto de magnitud 7,6 en el centro-sur de Panamá, con epicentro cerca de Pitaloza Arriba, en la provincia de Los Santos. Se registraron daños en algunos edificios y se realizaron evacuaciones preventivas. En el informe de la Organización Panamericana de la Salud consultado no había todavía una evaluación oficial de víctimas ni del alcance total de los daños.


2. Tormentas severas en Estados Unidos

Primer semestre de 2026

Las tormentas intensas, con granizo, tornados y vientos fuertes, representaron una parte importante de las pérdidas aseguradas por desastres naturales durante los primeros seis meses del año.


3. Tormentas invernales en Norteamérica y Europa

Primer semestre de 2026

Las tormentas invernales también contribuyeron a las pérdidas económicas registradas durante el semestre, afectando infraestructuras y actividades cotidianas. Su impacto debe evaluarse por separado de los desastres con mayor número de víctimas.

 

Los desastres más graves de 2025

Balance mundial: 358 desastres relacionados con amenazas naturales, 16.607 fallecimientos, 110,2 millones de personas afectadas y pérdidas económicas estimadas en 169.680 millones de dólares. Son cifras del informe de CRED publicado en abril de 2026.

Para 2026, la información consultada no permite presentar con suficiente certeza una lista mundial completa y ordenada de los desastres más mortíferos hasta octubre. Los datos de víctimas, daños y personas afectadas pueden tardar semanas o meses en consolidarse.


1. Terremoto de Myanmar

28 de marzo de 2025 · Myanmar

Un terremoto de magnitud 7,7 destruyó edificios y dañó infraestructuras en distintas zonas del país. El balance recogido por CRED registró al menos 3.820 muertes y pérdidas económicas cercanas a los 11.000 millones de dólares. Fue el desastre más mortífero del año según ese informe.


2. Terremoto en Afganistán

31 de agosto de 2025 · Este de Afganistán

Un terremoto de magnitud 6,0 afectó comunidades de zonas montañosas. La destrucción de viviendas y las dificultades de acceso a las localidades perjudicaron las tareas de rescate. El informe de CRED estimó alrededor de 2.200 muertes.


3. Inundaciones de Mokwa

Mayo de 2025 · Nigeria

Las lluvias torrenciales desencadenaron inundaciones repentinas que afectaron viviendas, carreteras y puentes. El balance de CRED contabilizó unas 1.100 víctimas entre fallecidos confirmados y personas desaparecidas consideradas fallecidas, aunque las cifras pueden variar.


4. Inundaciones monzónicas en Pakistán

Junio–septiembre de 2025 · Pakistán

Las lluvias del monzón provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra. El balance superó las 1.000 muertes y alcanzó a millones de personas. Las pérdidas de viviendas, cultivos y medios de subsistencia dificultaron la recuperación de numerosas comunidades.


5. Ciclón Ditwah e inundaciones en Sri Lanka

Noviembre de 2025 · Sri Lanka

El ciclón ocasionó inundaciones generalizadas y deslizamientos de tierra. CRED registró 823 personas fallecidas o desaparecidas en el balance citado, además de graves daños en viviendas, caminos y servicios.


6. Huracán Melissa

Octubre de 2025 · Caribe

Este huracán de gran intensidad golpeó Jamaica y afectó también a Haití, Cuba y República Dominicana. Provocó daños importantes en viviendas, redes eléctricas, carreteras y actividades económicas. Las pérdidas en Jamaica se estimaron en unos 10.000 millones de dólares.


7. Incendios de Los Ángeles

Enero de 2025 · California, Estados Unidos

Los incendios de Palisades y Eaton arrasaron barrios residenciales, destruyeron numerosas viviendas y obligaron a evacuar a miles de personas. Se convirtieron en algunos de los incendios forestales más costosos registrados, por el valor de los bienes destruidos y las pérdidas aseguradas.

Estos casos muestran que en 2025 coincidieron terremotos devastadores, inundaciones, ciclones e incendios. Aunque el total de pérdidas económicas mundiales fue menor que el de 2024, el sufrimiento humano continuó siendo enorme. 



Los desastres más graves de 2024

Balance mundial: 393 desastres registrados, más de 167 millones de personas afectadas y alrededor de 242.000 millones de dólares en pérdidas económicas, según el balance de CRED publicado en 2025. 



1. Inundaciones en el sur de Brasil

Abril–mayo de 2024 · Brasil

Las lluvias extraordinarias provocaron inundaciones devastadoras en Rio Grande do Sul. Hubo muertes, evacuaciones masivas, viviendas destruidas y graves daños en carreteras, puentes, comercios y cultivos. Porto Alegre y numerosas localidades quedaron afectadas.


2. Inundaciones de Valencia

Octubre de 2024 · España

Una DANA descargó lluvias torrenciales, especialmente en la Comunidad Valenciana. Las riadas arrastraron vehículos, anegaron poblaciones y causaron más de 200 muertes en España. La tragedia evidenció la importancia de las alertas tempranas y de la planificación frente a las inundaciones.



3. Tifón Yagi e inundaciones en Asia

Septiembre de 2024 · Filipinas, China, Vietnam, Laos, Tailandia y Myanmar

El tifón provocó vientos destructivos, inundaciones y deslizamientos de tierra. Vietnam sufrió consecuencias especialmente graves, con numerosas víctimas, viviendas dañadas y pérdidas agrícolas.



4. Terremoto de la península de Noto

1 de enero de 2024 · Japón

Un terremoto de magnitud 7,6 provocó derrumbes, incendios y daños en carreteras y servicios básicos. La destrucción de viviendas y las dificultades de acceso complicaron las tareas de rescate y asistencia.



5. Huracán Helene

Septiembre de 2024 · Estados Unidos

Helene causó inundaciones catastróficas, especialmente en el sureste del país y los Apalaches. Murieron más de 200 personas y se produjeron pérdidas económicas enormes, con comunidades aisladas y daños extensos en viviendas e infraestructuras.



6. Incendios forestales en Chile

Febrero de 2024 · Región de Valparaíso

Los incendios avanzaron sobre zonas pobladas y causaron más de un centenar de muertes. Destruyeron viviendas y obligaron a numerosas personas a abandonar sus hogares. Constituyeron uno de los episodios de incendios más mortíferos de la historia reciente del país.

Otros acontecimientos importantes de 2024 fueron las inundaciones en África occidental y central, los ciclones que afectaron el océano Índico y las olas de calor en distintas regiones del mundo. El impacto de estos fenómenos no se mide únicamente por las muertes: también importa el número de personas que perdieron sus hogares, sus ingresos o el acceso al agua y a los servicios esenciales. 


Vista aérea de las inundaciones en el estado de Rio Grande do Sul, al sur de Brasil ©MSF/Marine Henrio.

Las inundaciones ocurridas en Brasil a partir del 29 de abril de 2024 tuvieron un costo humano irreparable. Según datos provisionales, más de 150 personas murieron y unas 100 siguen desaparecidas.

El estado de Rio Grande do Sul, al sur del país, se encuentra en estado de emergencia. Más de 460 municipios quedaron bajo el agua, dejando a poblaciones enteras sin hogar, asistencia médica y alimento.

Más de 2 millones de personas se vieron afectadas por la catástrofe y más de 600 mil han sido desplazadas. En muchos lugares se construyeron refugios improvisados para recibir a personas que no saben cuándo o si podrán regresar a sus hogares.

 

Ikra Tasci, una niña de 7 años, tras ser rescatada con vida este jueves en la localidad turca de Kahramanmaras. EFE/EPA/Abir Sultan


El terremoto de Turquía y Siria en el año 2023 desplazó la superficie terrestre hasta 6 metros y causó más de 50.000 fallecidos y 85.000 heridos.

El número de muertos por los devastadores terremotos superaron a los 20.000, de los cuales 17.134 se contabilizaron en Turquía y 3.317 en Siria. En ambos países hubo más de 75.000 heridos.

En Turquía, más de 100.000 miembros de equipos de salvamento y del Ejército se movilizaron para rescatar a los supervivientes, pero el tiempo invernal, el grado de destrucción y la amplitud de la zona afectada complican los trabajos.

En Siria el número de muertos por los terremotos en todo el país se elevó ya a 3.317 y el de heridos se sitúa en al menos 5.245, incluidas las áreas en manos de la oposición y las controladas por Damasco.

 

 Los desastres más graves de 2022

Volcán Tonga

2022 I Volcán Tonga

La erupción del volcán de Tonga en 2022 fue la más explosiva del siglo XXI, destruyendo aproximadamente el 90% de la isla deshabitada de Hunga-Tonga-Ha'apai.

El volumen de material que expulsó el volcán de Tonga, fue de alrededor de 10 kilómetros cúbicos (km3), lo que lo convierte en la mayor erupción explosiva del siglo XXI, equiparable a la fuerza destructiva de la erupción del Monte Pinatubo (Filipinas), en 1991.

La erupción volcánica que causó más víctimas mortales en la historia sigue siendo  la del volcán Tambora en Indonesia en 1815, con un total de 71.000 muertes por lo que se la denomina el volcán del milenio.

2019 | El ciclón Idai sacude Mozambique, 

Zimbabue y Malawi

Más de 1.000 muertos a causa de la peor catástrofe natural del hemisferio sur, según fuentes de la ONU, dejaban a más de 1.5 millones de afectados en los tres países.

En las primeras semanas, ACNUR desalojó a refugiados y desplazados, para pasar a coordinar una respuesta entre varias agencias de las Naciones Unidas para ayudar a los supervivientes. En la semana del 27 de marzo, ACNUR puso en marcha el envío de tres aviones desde los almacenes para entregar refugios, mantas, bidones de agua y otros útiles humanitarios.

 

Imagen de ACNUR | Mujeres somalíes huyen del sur del país.

 Huida de Somalia - 2017 | La peor sequía de los últimos 60 años llega a Somalia

La que ha sido catalogada como la peor sequía de los últimos 60 años se cierne sobre la región del Cuerno de África, empeorando el conflicto en Somalia y provocando hambruna ante la falta de cultivos o ganado.

“Si volviésemos sólo tendríamos tierra seca y muerte”, dice un pastor somalí refugiado.

 

2016 | Terremoto de Ecuador

Cientos de personas y miles de heridos sufrieron en 2016 un terremoto que comenzaba en la costa norte del país. Para hacer frente, ACNUR envió de inmediato 100 toneladas de ayuda humanitaria.

 

Soldados nepalíes entre los restos de edificios en la plaza de Durbar, gravemente dañada en el terremoto, el 29 de abril de 2015.

2015 | Terremoto de Nepal

En un país tan pequeño y pobre como Nepal, el terremoto de 7,8 grados tuvo consecuencias catastróficas. 8.600 personas murieron y decenas de aldeas quedaron totalmente destruidas. Entonces, ACNUR envió 4 millones de euros en ayuda (lonas plásticas, lámparas solares…) en menos de 48 horas. 550.000 procedían de España.

 

2013 | Tifón Haiyán en Filipinas

Más de 4 millones de filipinos tuvieron que huir tras el paso del Tifón Haiyán y 9 millones de personas necesitaron ayuda humanitaria. ACNUR entregó lonas plásticas a miles de familias para ayudarles a sobrevivir. “Los que pueden permitirse partir lo hacen, pero los más pobres están obligados a quedarse”, explicaba un trabajador.

 

El agua ha arrasado poblaciones enteras- Efe

2012 | Inundaciones en Filipinas

A principios de 2012, las inundaciones en la isla de Mindanao destruyeron las casas de más de 10.000 personas. En menos de 24 horas, ACNUR pudo enviar mantas, lonas y bidones desde el almacén logístico que tiene ACNUR en Dubai.

2010 | Terremoto de Haití

A pocos kilómetros de la capital de la isla de Haití, un terremoto de magnitud 7.0 dejaba más de 225.570 muertos y un número aún mayor de heridos. En la peor catástrofe natural del siglo XXI, ACNUR dio asistencia a los más de 3 millones de supervivientes desplazados en el país.



Australia ha sufrido numerosos incendios de grandes dimensiones en los últimos años.

Craig Sillitoe / Getty Images

2009 I  Australia 


Los Incendios del Sábado Negro, como son conocidos, son unos de los más graves de la historia moderna. El sábado 7 de febrero se declararon más de 400 focos de incendios en el estado australiano de Victoria.

Las altas temperaturas (más de 40ºC) y el fuerte viento (más de 100 km/h) hicieron que los bomberos tardarán casi 40 días en apagarlo, con un triste balance: 173 muertos, más de 400 heridos, más de 2.000 hogares arrasados y 7.500 evacuados, además de más de medio millón de hectáreas destruidas.

 

Víctimas del 'Nargis', rodeadas de desolación. (Foto: Save The Children)

2008 | Ciclón Nargis en Birmania

El ciclón dejó 84.000 muertos, 50.000 desaparecidos y más de 1,3 millones de víctimas que recibieron asistencia de agencias de Naciones Unidas como ACNUR.


 

2008 | Terremoto de Sichúan, en China

Se calcula que este terremoto se cobró la vida de más de 85.000 personas en uno de los mayores desastres naturales del siglo XXI.

 

Rescatistas durante las inundaciones producto del huracán Katrina en 2005 (Foto AP / Dave Martin, Archivo)

2005 | Huracán Katrina

El mayor desastre natural que ha azotado a los Estados Unidos a lo largo de la historia dejaba el mayor número de muertos en la ciudad de Nueva Orleans.

2005 | Terremoto de Cachemira

Se estima que más de 85.000 personas perdieron la vida tras un terremoto de grado 7,6 en la región de Cachemira, en la India.

 

Imagen de ACNUR | Los trabajadores queman los restos de animales muertos para evitar que se contamine el agua.

 2005 | Conflicto de Darfur y huida hacia el desierto

180.000 sudaneses huyeron del conflicto en Darfur hacia el desierto de Chad: uno de los entornos más inhóspitos en los que ACNUR ha trabajado nunca: largas distancias, calor abrasador, tormentas de arena, escasez de agua potable…

Ahora, la estación de lluvias arrasa el Cuerno de África inundando y dificultando el acceso a las zonas de refugio.

 

Foto: Cordón Press / Ilir Sulejmani

2004 | Tsunami en el Sudeste asiático

160.000 personas murieron en el tsunami que abatió el Océano Índico. Naciones Unidas pudo llevar ayuda en menos de 24 horas para 1,7 millones de supervivientes.



¿Qué enseñanzas nos dejan estos desastres?

 

Los acontecimientos muestran cinco cuestiones fundamentales:

1.  Las alertas tempranas salvan vidas. Recibir información a tiempo y comprender qué medidas adoptar puede reducir considerablemente la exposición al peligro.

2.  La ubicación y la seguridad de las viviendas importan. Construir en zonas expuestas y no contar con infraestructuras adecuadas puede aumentar las consecuencias de una inundación, un terremoto o una tormenta.

3.  La preparación debe adaptarse a cada riesgo. Un plan para inundaciones no es idéntico a uno para incendios, terremotos u olas de calor.

4.  Los desastres afectan más allá de las víctimas inmediatas. Pueden destruir escuelas, hospitales, caminos, cultivos, empleos y redes de abastecimiento, prolongando las dificultades durante años.

5.  La resiliencia es una tarea colectiva. Las familias pueden prepararse, pero necesitan el apoyo de comunidades organizadas, servicios de emergencia eficaces e instituciones que reduzcan los riesgos.

En relación con el lema de 2026, «La resiliencia empieza en casa», la principal enseñanza es que conocer los riesgos, preparar los recursos esenciales y acordar un plan familiar son medidas importantes. Sin embargo, también se necesitan políticas públicas, infraestructuras seguras y sistemas de alerta que permitan a toda la población protegerse.

Reducir el riesgo de desastres significa anticiparse, prepararse y actuar antes de que una amenaza se convierta en una tragedia.

 

FUENTES