Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

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viernes, 3 de julio de 2026

3 DE JULIO DE 1901 NACÍA JULIO MARTÍNEZ OYANGUREN- BIOGRAFIA

 

Julio Martinez Oyanguren:  Pionero de la Guitarra Uruguaya en el Mundo



Julio Martínez Oyanguren fue un compositor, guitarrista e ingeniero mecánico uruguayo. Nació el 3 de julio de 1901 en Durazno, Uruguay

Martínez Oyanguren fue un reconocido guitarrista clásico y compositor, y su obra ha sido reconocida tanto en Uruguay como a nivel internacional. Fue alumno de Agustín Barrios, y su carrera como concertista de guitarra se asentó en las décadas de 1920 y 1930.

. También pasó un tiempo en Europa y Estados Unidos, donde continuó actuando y componiendo música.

En 2021 se publicó una biografía sobre Martínez Oyanguren, que arroja luz sobre su trayectoria artística y aportes a la música en Uruguay y América

. Julio Martínez Oyanguren  fue un compositor, guitarrista e ingeniero mecánico uruguayo nacido en Durazno el 13 de setiembre de 1901. 

 

Julio Martínez Oyanguren ante un micrófono de la RCA.

Cuando Agustín Barrios, el guitarrista y compositor paraguayo de música clásica más reconocido, llegó a Durazno por esa época, Julio se sintió muy animado por el maestro paraguayo. Tocaron a dúo juntos y desarrollaron una profunda amistad que floreció en la década de 1920 cuando ambos vivían en Montevideo. Hay una historia que Oyanguren había arreglado para que Barrios la grabara en Nueva York, pero que el maestro paraguayo falleció tristemente antes de que pudiera emprender el viaje. Si lo hubiera hecho es probable que su fama se hubiera extendido mucho antes de la grabación fundamental de John Williams de las composiciones de Barrios en 1977. En un concierto de 1934 en Durazno, Oyanguren dedicó gran parte del programa a la obra de Barrios.

 Entonces, como ahora, la carrera como guitarrista profesional estuvo plagada de incertidumbres, y en 1919 el joven Julio se matriculó en la academia naval.

Continuó su labor musical, inspirado por el guitarrista español ciego Antonio Jiménez Manjón, que se había trasladado al Río de la Plata, y algunas de cuyas obras interpretó. Además, se sintió estimulado por los conciertos de Miguel Llobet, que actuaba con frecuencia.

Se graduó en 1924 como oficial e ingeniero mecánico. Se mudó a Roma donde continuó estudiando y comenzó a componer. Declarado “persona non grata” por Mussolini por sus convicciones liberales, regresó a Uruguay en 1927. Su carrera concertística comenzó a florecer en los años siguientes y actuó ampliamente, incluso en Brasil. 

 

Oyanguren en 1932

En 1935, llegó a Estados Unidos con su esposa e hijo. Situándose a sí mismo y a su familia en una Nueva York muy dinámica, se dio cuenta de que su fama sudamericana debía reavivarse. Su debut en el Ayuntamiento en octubre de ese año fue un gran éxito. Fue aclamado como “el Paderewski de la guitarra”, y las puertas se abrieron ampliamente para el joven artista. Actuó con la Filarmónica de Nueva York en el estadio Lewisohn frente a una audiencia de más de 18.000 personas, así como con la Orquesta General Electric bajo la dirección de Terig Tucci.

Oyanguren tuvo su propio programa de radio semanal en NBC durante varios años. Su alumno Rolando Valdés Blain recordó pasar páginas para su maestro mientras interpretaba cientos de obras. En 1939, se convirtió en el primer guitarrista en actuar en la Casa Blanca cuando actuó para Franklin Roosevelt. Más tarde recordó que a Roosevelt le gustaban especialmente Pericón y Vidalita.



Grabó una amplia gama de repertorio con RCA, Columbia y Decca, incluidos, por supuesto, los románticos, entre ellos Tárrega y Albéniz, pero también la gama de su trabajo se remonta al renacimiento y al barroco: Milán, Narváez, Sanz., Rameau, Campion, Cimarosa y al período clásico: Aguado, Ferrandiere y la primera interpretación grabada de la “Grand Sonata” de Sor y la “Grande Overture” de Giuliani. Grabó obras contemporáneas: “Homage à Debussy” de Falla, “Rafaga” de Turina, una “Canción” de Ponce, así como transcripciones de Brahms, Wieniavski, Massenet y Schubert.

Introdujo al público estadounidense las obras folclóricas de América del Sur, como “La Cumparsita”, “Choros 1” (Villa Lobos) y bambucos, joropos, estilos, danzas incas, gatos y otras danzas populares. Incluso enceró algunas de sus propias composiciones. Melodía gitana.

Segovia, por supuesto, había estado actuando en los Estados Unidos desde 1928, y luego desde 1943 en adelante. 

De hecho, estableció su hogar en Nueva York durante veinte años. Naturalmente, Oyanguren y Segovia se conocían muy bien, y parece que hubo un elemento de competencia, incluso rivalidad, entre ellos. Varias historias han circulado a lo largo de los años, pero en ausencia de pruebas, no tiene sentido relatarlas aquí. 

Uno, relativamente divertido, dice que la amistad de los dos guitarristas se disolvió por un desacuerdo en la digitación del “Courante” de la quinta suite para violonchelo de Bach. En cualquier caso, la prensa solía compararlos, echando leña al fuego, y se citaba a menudo a Segovia y Oyanguren, uno como el gran guitarrista español y el otro como su homólogo latinoamericano.

 

En 1941, Oyanguren decidió regresar a Uruguay con su esposa y tres hijos. Se han sugerido varias teorías para explicar este movimiento, pero podría haber sido tan simple como un anhelo nostálgico por su tierra natal.

Regresó a Durazno, donde vivió durante 15 años.

Continuó actuando ampliamente; a su regreso, actuó en Buenos Aires en el Teatro Odeón con críticas entusiastas. Realizó giras por todo Uruguay, realizó una serie de recitales en radio, exhibiendo un repertorio a partes iguales clásico y folclórico. De 1943 a 1947, se desempeñó como jefe de policía en Durazno, un movimiento de carrera poco probable para un músico de renombre. Posteriormente regresó al escenario del concierto. Distinguidos compositores le dedicaron obras: el brasileño Lorenzo Fernández escribió una “Suite Brasileña” y el venezolano Bautista Plaza una “Sonata Antigua”. En 1950,

El año 1956 vio a Oyanguren mudarse a Montevideo, donde permaneció el resto de su vida. Continuó actuando, componiendo y grabando.

Oyanguren murió el 13 de septiembre de 1973 en Montevideo, Uruguay.


HOMENAJES


Lauro Ayesteran, el eminente musicólogo uruguayo, escribió sobre Oyanguren que “su nombre ha pasado a formar parte de la historia de la guitarra, y su prestigio, más allá del clamor crítico, lo ha marcado como un guitarrista de primer orden”.



En Durazno, en la esquina de Wilson Ferreira Aldunate y Rivera, la Asociación Amigos de la Música lleva su nombre. Ha sido escenario de memoriosas presentaciones, de diversas expresiones culturales.

Hoy su edificio muestra una notoria decadencia que, sin analizar las responsabilidades, no condice con lo que significó Oyanguren para Durazno y el mundo y sería necesario un despertar a la reacción general para su recuperación.


Han quedado en exhibición permanente dos de las tres guitarras de  Julio Martínez Oyanguren que familiares del gran concertista de guitarra donaron al Museo Casa de Rivera.

Se trata de tres instrumentos que él utilizó en su extensa y destacada carrera como intérprete de la guitarra denominada clásica o española, que estaban en poder de su nieta, la Sra. Alicia Martínez Todeschini.

Se trata de una guitarra del afamado taller de “José Ramírez” ubicado en Madrid, construida en el año 1907, una guitarra de la casa “Vicente Tatay” de Nueva York, posiblemente construida en la década de 1930 cuando Martínez Oyanguren residió por varios años en los Estados Unidos, una guitarra del destacado lutier uruguayo Juan Carlos Santurión, del año 1952.

LEGADO



El legado de Julio Martínez Oyanguren que perdura hasta

 hoy es principalmente su destacada contribución a la música

 clásica como guitarrista y compositor uruguayo de renombre

 internacional.

Su nombre forma parte de la historia de la guitarra clásica,

 siendo reconocido como un guitarrista de primer orden, con

 obras y presentaciones que marcaron tanto a Uruguay como

 a otros países.

 

Entre los aspectos más destacados de su legado están:



Su obra musical y su virtuosismo en la guitarra clásica, que le

 valieron homenajes y la dedicación de composiciones por

 parte de otros músicos reconocidos, como Lorenzo

 Fernández y Bautista Plaza.

 

Su trayectoria internacional, que incluyó conciertos en

 Argentina, Estados Unidos (donde fue artista exclusivo de

 NBC y realizó el primer recital televisado de guitarra en

 1934), y Europa, consolidándolo como un embajador musical

 de Uruguay.

 


La preservación de sus instrumentos históricos, con tres de

 sus guitarras exhibidas permanentemente en el Museo Casa

 de Rivera, lo que permite mantener viva su memoria y su

 influencia en la cultura musical uruguaya.

 


El reconocimiento local, especialmente en su ciudad natal

 Durazno, donde una asociación cultural lleva su nombre y su

 legado sigue siendo parte de la identidad cultural, a pesar de

 que algunos espacios vinculados a él requieren recuperación

 y mantenimiento.

Julio Martínez Oyanguren dejó un legado musical y cultural

 que continúa siendo valorado en Uruguay y en el ámbito

 internacional, especialmente en el mundo de la guitarra

 clásica, donde su prestigio y contribuciones siguen vigentes.


FUENTES

https://duraznohoy.com/

https://es.wikipedia.org/

https://tierradentro.com.uy/

miércoles, 29 de abril de 2026

29 DE ABRIL 143 AÑOS DEL ESTRENO DE "CAMPO" DE EDUARDO FABINI

 29 DE ABRIL 144 AÑOS DEL

 ESTRENO DE "CAMPO" 

DE EDUARDO FABINI



Introducción

 

El 29 de abril de 1922 marcó un hito en la historia musical del Uruguay con el estreno del poema sinfónico Campo, obra del compositor Eduardo Fabini.

 Esta pieza no solo consolidó el nacionalismo musical en el país, sino que también proyectó la identidad sonora uruguaya en escenarios internacionales.

A un siglo de su debut, Campo sigue siendo una referencia fundamental en la música académica latinoamericana.​

 

Eduardo Fabini: Vida y formación

 

Nacido el 18 de mayo de 1882 en Solís de Mataojo, Lavalleja, Eduardo Fabini mostró desde temprana edad una inclinación musical notable.

A los cuatro años ya tocaba el acordeón, y a los seis, el armonio. Estudió violín inicialmente con su hermano y luego en el Conservatorio "La Lira" de Montevideo.

 En 1899, obtuvo una beca para estudiar en el Conservatorio de Bruselas, donde se perfeccionó en violín y composición, obteniendo el Primer Premio con Distinción.

Durante su estancia en Europa, comenzó a componer obras que fusionaban elementos de la música clásica con motivos folklóricos uruguayos .​

 

El nacionalismo musical en Uruguay

 

El nacionalismo musical surgió en Europa en el siglo XIX y se extendió a América Latina a mediados del siglo XX.

En Uruguay, Fabini, junto a Luis Cluzeau Mortet, fue pionero de esta corriente, incorporando elementos del paisaje y la cultura rural en sus composiciones.

Sus obras reflejan la atmósfera del campo uruguayo, utilizando ritmos y melodías inspirados en especies folklóricas rurales .​

 

Campo: Composición y estreno

 

Compuesto entre 1910 y 1922, Campo es un poema sinfónico que evoca el paisaje rural uruguayo, con sonidos que imitan el canto de aves nativas y el murmullo de los arroyos.

La obra se estrenó el 29 de abril de 1922 en el Teatro Albéniz de Montevideo, bajo la dirección de Vladimir Shavitch, y fue recibida con entusiasmo por el público y la crítica .​

Análisis del Poema Sinfónico Campo

 

1. Género y forma

Tipo de obra: 

Campo es un poema sinfónico, género desarrollado en el romanticismo, especialmente por Franz Liszt, que combina la música orquestal con una narrativa o programa extramusical.

 

Forma libre: 

Aunque no sigue una forma clásica (como sonata o rondó), Campo tiene una estructura tripartita que se puede resumir como:

 

I. Introducción lenta (evocadora, atmósfera del amanecer en el campo)

 

II. Sección central más viva (representación de la actividad rural)

 

III. Coda contemplativa (puesta de sol, calma del entorno)

 

 

1. Forma y estructura musical

Tipo de Obra:

Campo es un poema sinfónico, es decir, una obra orquestal de un solo movimiento que busca describir o evocar una idea, escena o narrativa extramusical.

Forma libre: 

Aunque no sigue una forma clásica (como sonata o rondó), Campo tiene una estructura tripartita que se puede resumir como:

 

I. Introducción lenta (evocadora, atmósfera del amanecer en el campo)

 II. Sección central más viva (representación de la actividad rural)

 III. Coda contemplativa (puesta de sol, calma del entorno)

 

Aunque no sigue una forma fija como la sonata, sí se identifican secciones contrastantes que crean un arco emocional y descriptivo.

 

Estructura sugerida (no oficial, basada en escucha y estudios):

Introducción lenta (Evocación del amanecer)

 Tonalidad: generalmente en un modo mayor pastoral

 Recursos: cuerdas suaves, maderas en registros graves

 Función: describir el despertar del campo uruguayo

 

Desarrollo temático (Actividad y vida rural)

 

Se introducen temas melódicos de carácter folklórico

Rítmica más activa, con alternancia de timbres

 Dinámicas más marcadas: presencia de tambores, metales suaves

 Posible uso de hemiolias o síncopas evocando ritmos populares

 Clímax orquestal (Plenitud del día)

Orquesta completa, en forte

 Uso de tutti para evocar la energía de la naturaleza

Contrastes dinámicos y de textura (crescendo, staccatos, trinos)

 Coda contemplativa (Atardecer o reflexión)

Retorno de motivos iniciales

 Disminución progresiva del volumen

 Sonoridad tenue, sugerencia del ocaso rural

 

2. Lenguaje armónico y melódico

 

Armonía:

Tonal con frecuentes modulaciones modales (uso del modo mixolidio o dórico)

 

Melodía:

Líneas cantábiles, a menudo pentatónicas o de contorno simple, evocando el canto popular

 

Textura:

Predominan las texturas homofónicas, con pasajes contrapuntísticos en el desarrollo

 

3. Orquestación

 

Fabini era un orquestador sutil, y Campo se destaca por su uso expresivo del color instrumental:

 

Maderas:

Representan aves, viento y sonidos naturales (trinos, glissandi, pizzicati)

 

Cuerdas:

Bases armónicas y líneas melódicas envolventes, con uso de sordina para crear atmósferas

 

Metales y percusión:

Intervienen de manera discreta, aportando dramatismo y tensión en momentos puntuales

 

Uso del arpa:

Para representar arroyos o elementos de fluidez natural

 Fabini logra evocar el paisaje sin necesidad de exageración, manteniendo una orquestación transparente y equilibrada.

 

4. Estilo e influencias

 

Influencias europeas:

Claude Debussy (por el impresionismo tímbrico), Richard Strauss (poema sinfónico), y Grieg (por su nacionalismo lírico)

 

Folklore uruguayo:

No en forma directa (no usa danzas o canciones citadas), pero sí en la atmósfera, rítmica y melódica

 

Nacionalismo musical:

Se alinea con compositores latinoamericanos como Heitor Villa-Lobos o Carlos Chávez, pero desde una estética más lírica y contemplativa

 

5. Contenido programático

Aunque Campo no tiene un programa explícito, su carácter descriptivo permite establecer un relato implícito:

Análisis temático (según grabaciones y partituras)

 Introducción (Amanecer)

Tonalidad: Sol mayor (o relativa dependiendo de la versión analizada)

 Lentas frases ascendentes en las cuerdas

 Flauta solista imitando aves

 Ambiente etéreo, contemplativo

 

 Desarrollo (Vida del campo)

Mayor movimiento rítmico

 

Presencia de temas folklóricos estilizados

 Motivos que evocan galopes, agua fluyendo

 Mayor interacción entre secciones orquestales

  Conclusión (Puesta de sol)

Retorno a la calma

 

Reexposición modificada de temas anteriores

 Cierre en tonalidad estable, generalmente mayor

 Sensación de conclusión emocional, casi espiritual

 

6. Valor cultural y simbólico

Representa el alma rural del Uruguay en una época de creciente urbanización.

 

Primer ejemplo importante de una música sinfónica nacionalista en el país.

 

Ha sido considerada una especie de “paisaje sonoro patrio”, sin caer en lo pintoresco ni en lo folclórico superficial.

 

Conclusión

Campo es una obra maestra del nacionalismo musical uruguayo, una fusión entre técnica académica europea y sensibilidad local. Su lenguaje accesible pero sofisticado, su evocación naturalista y su cuidada orquestación lo convierten en un clásico del repertorio sinfónico latinoamericano.

 

Recepción internacional

 

El éxito de Campo trascendió las fronteras uruguayas.

En 1925, fue interpretada en el Teatro Colón de Buenos Aires por la Orquesta Filarmónica de Viena, dirigida por Richard Strauss. Posteriormente, la obra se presentó en ciudades como Nueva York, Washington, Madrid, Barcelona, Berlín, Moscú, Valencia y Río de Janeiro.

En 1927, la Orquesta Filarmónica de Nueva York grabó Campo y La isla de los ceibos, editadas por RCA Victor Records .​

 

Legado y conmemoración






Campo es considerada una de las cinco grandes obras sinfónicas de Fabini.

 En 2022, al cumplirse cien años de su estreno, se realizaron diversas actividades conmemorativas, incluyendo conciertos y la recuperación de partituras originales. 

La Orquesta Filarmónica de Montevideo interpretó la obra en el Teatro Lavalleja de Minas, bajo la dirección de Martín García, como parte de un proceso de rescate de la obra de Fabini .​

 

Conclusión

 

A ciento cuarenta y tres años de su estreno, Campo sigue siendo una obra emblemática que refleja la identidad cultural uruguaya.

La combinación de elementos folklóricos con técnicas de la música académica europea le otorgan un lugar destacado en la historia de la música latinoamericana. 

El legado de Eduardo Fabini perdura, inspirando a nuevas generaciones de músicos y compositores.​

FUENTES

 https://uruguayeduca.anep.edu.uy/efemerides/7818

domingo, 5 de abril de 2026

EL 5 DE ABRIL DE 1925 NACÍA RUBEN LENA

 

EL MAESTRO POETA




"Mi contacto con la música lo traigo por mi padre y mi madre, la gente mía, pero no por una enseñanza regalada, ni conocimientos técnicos. Algo muy importante es formar al escuchador de música, y eso yo lo aprendí en casa”

Infancia y Formación Temprana

Rubén Francisco Lena nace el 5 de abril de 1925,  en el barrio España de la ciudad de Treinta y Tres, Uruguay.

Fue un escritor, compositor y docente uruguayo.

Compuso una vasta obra musical que fue interpretada por varios artistas de trayectoria; en particular, nutrió el repertorio de Los Olimareños.

Su canción A don José fue declarada «Himno popular uruguayo» y es cantada en las escuelas públicas en homenaje a José Gervasio Artigas.

Los padres de Rubén Francisco Lena fueron Francisco Lena y Haydée Bulgarelli.

Su padre era un sastre cuyos servicios eran requeridos en una época en que la ropa de confección no era común, lo que les permitía vivir con dignidad.

La familia vivía con modestos medios económicos, pero según Rubén Lena, no sintió los aspectos desagradables de la pobreza durante su infancia.

Rubén Lena fue el mayor de tres hijos; sus hermanas eran Lila y Elita

El taller de su padre en el barrio España de Treinta y Tres no solo era un lugar de trabajo, sino también un espacio intelectual donde se reunían vecinos para discutir temas variados, desde historia hasta literatura y música.

La sastrería de don Francisco fue un espacio determinante en la formación del pequeño Rubén, ya que allí recalaban vecinos con cierta avidez intelectual, lo que convertía al taller en una especie de ateneo con charlas que iban desde historia a literatura, y, por supuesto, no faltaba la música que comenzaba a expandirse a través de la novedosa radiodifusión.

La música estaba en el aire, en su casa, en los cantos de sus padres, en las audiciones que pescaba algún radioaficionado integrante del “ateneo”. Más que como intérprete, Lena se formaba como escucha.

Por ello Rubén Lena comenzó a tomar clases de guitarra en su infancia, aunque no fue una experiencia exitosa. Según sus propias palabras, abandonó las clases al poco tiempo debido a desavenencias con el profesor.

Entre la ciudad y las chacras de sus abuelos, el mundo urbano y el de la campaña y su naturaleza siempre fue un  ambiente que lo atrajo e influyó en la formación temprana de Rubén Lena.

Educación y Carrera Docente

Realizó sus estudios de primaria y secundaria en Treinta y Tres.

 Viajó a Montevideo para estudiar preparatorios en el IAVA con la intención de estudiar escribanía, pero descubrió que no era su vocación y regresó a Treinta y Tres.

En el año 1947 Ingresó a estudiar magisterio en los Institutos Normales de Treinta y Tres.

En 1949 comenzó su carrera docente en la escuela N° 44 de Sierras del Yerbal, cerca de la Quebrada de los Cuervos.

 

Entre los años 1949 a 1951 se desempeñó como maestro y luego como director en la misma escuela.

En este lugar, no solo se desempeñó como maestro, sino que también se internó en la ruralidad uruguaya, lo que influyó profundamente en su obra musical.

Durante su estancia allí, conoció al poeta Víctor Lima, quien lo motivó a comenzar a escribir canciones inspiradas en los paisajes orientales.

 Carrera Musical y Composición

1952: Compuso su primera canción, "La Uñera", musicalizada por Rosendo Vega.

En el año 1952, Rubén Lena compuso su primera canción, "La Uñera", que fue musicalizada por Rosendo Vega.

Este año también marcó un breve regreso de Lena a Montevideo, donde rindió sus últimos exámenes para obtener el título de maestro. La composición de "La Uñera" fue un punto de partida importante en la carrera musical de Lena, quien más tarde se convertiría en uno de los principales compositores de la música popular uruguaya.

"La Uñera" fue interpretada posteriormente por el dúo Los Olimareños, quienes versionaron la canción para su disco debut en 1963. Aunque la música de Lena no se limitó a este estilo, su capacidad para crear canciones que resonaran con el público uruguayo se hizo evidente desde sus primeros trabajos.

La composición de "La Uñera" también refleja el interés de Lena en crear una identidad musical uruguaya auténtica, alejándose del criollismo y explorando ritmos como la zamba argentina para dar forma a la serranera y media-serranera.

Este enfoque innovador lo convirtió en un precursor de la música popular uruguaya moderna.

Con Justita en Cuba, en un paseo por Sierra Maestra. Foto: archivo familiar. Banco de imagen, Museo Agustín Araujo, Intendencia de Treinta y Tres


En 1953, Rubén Lena se casó con la maestra Justa Lacuesta, a quien siempre llamó cariñosamente "Justita".

Este matrimonio marcó el comienzo de una nueva etapa en su vida personal y profesional.

Escuela Rural N° 42 de Treinta y Tres

La pareja comenzó a trabajar juntos en la escuela N° 62 (aunque algunas fuentes mencionan la N° 42) de Arrayanes de Corrales de Cebollatí, una zona arrocera conocida por su clima y naturaleza hostil.

En Arrayanes, la pareja enfrentó desafíos debido al clima y las condiciones geográficas extremas. Sin embargo, esta experiencia también les permitió fortalecer su relación y comenzar a formar su familia.

 Sus dos primeros hijos, Eduardo y Fernán, nacieron durante este período.

Durante su estancia en Arrayanes, Lena continuó desarrollando su interés por la educación rural.

En el año 1955Lena fue elegido como presidente de la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural.

Esta Comisión formaba parte del movimiento pedagógico ruralista en Uruguay. Este movimiento buscaba mejorar la educación en el medio rural, adaptándola a las necesidades específicas de las comunidades rurales y promoviendo la formación de maestros especializados en educación rural.

Durante la década de 1950, Uruguay experimentó un fuerte impulso en la educación rural, influenciado por el Programa para Escuelas Rurales de 1949. Este programa, aprobado oficialmente en octubre de 1949, se centró en desarrollar un currículo que contemplara las condiciones y necesidades específicas del medio rural, buscando mejorar la calidad de la educación en estas áreas.

La Comisión Pro Superación de la Escuela Rural, de la que Rubén Lena fue parte, se enfocó en implementar y mejorar las políticas educativas rurales, promoviendo la superación de los maestros y la calidad educativa en las escuelas rurales.

 En ese contexto, la participación de Rubén Lena como presidente de esta comisión refleja su compromiso con la educación rural y su interés en mejorar las condiciones educativas en el medio rural, lo que también influyó en su obra musical y su conexión con la cultura rural uruguaya.

En 1957, la familia se mudó a Villa María Isabel (Isla Patrulla), donde Lena asumió el cargo de director en la escuela N° 3. Allí, pudo aplicar las ideas educativas que había desarrollado durante su tiempo en la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural.

Rubén Lena, introdujo varias innovaciones educativas que reflejaban su compromiso con la educación rural.

Apuntó a una enseñanza contextualizada. Lena buscaba que la educación fuera relevante para el contexto rural, lo que podría haber incluido la incorporación de temas relacionados con la agricultura, la naturaleza y la cultura local en el currículo.

Impulsó a la participación comunitaria fomentado la participación activa de la comunidad en la vida escolar, incluyendo actividades culturales y proyectos que involucraran a los padres y vecinos.

Promovió el desarrollo de habilidades prácticas. Dado su interés en la educación rural, Lena enfatizó la enseñanza de habilidades prácticas que fueran útiles para los estudiantes en su entorno rural.

Promocionó la música y la cultura local. Como compositor y defensor de la música popular uruguaya, incorporó la música y la poesía local en las actividades escolares para enriquecer la experiencia educativa de los estudiantes. 

Con Justita Lacuesta que fue no solo su compañera de vida, sino también una fuente de apoyo constante en su carrera docente y musical tuvieron dos hijos más, Rodrigo y Anaydée.

En el año 1959 Ruben Lena fue becado por la OEA para estudiar en el Centro Interamericano de Educación Rural en Venezuela, para realizar un curso sobre educación en el medio rural, que duró aproximadamente diez meses, aunque algunas fuentes mencionan que la experiencia duró un año.

Durante su estancia en Venezuela se interesó por la música venezolana.

Lena se inspiró en la música folclórica venezolana, especialmente en la obra de Juan Vicente Torrealba, lo que influyó en su posterior trabajo compositivo

Además, su experiencia en Venezuela, donde estudió en el Centro Interamericano de Educación Rural, le permitió descubrir la música folclórica venezolana y reflexionar sobre la necesidad de canciones que reflejaran la identidad uruguaya.

Al regresar de Venezuela en 1960, Lena se trasladó a Treinta y Tres para ser el Maestro Director de la escuela N° 73.

Durante este tiempo, se centró en aplicar las ideas educativas que había desarrollado durante su experiencia en el Centro Interamericano de Educación Rural

En 1961, Rubén Lena escribió un cancionero para sus alumnos en la escuela rural donde ejercía.

Este cancionero fue un proyecto educativo que buscaba acercar a los niños a la música y la poesía uruguaya, y de él surgieron algunos de los éxitos más destacados de su carrera, como "A Don José" y "De cojinillo".

"A Don José", en particular, fue compuesta en honor al prócer uruguayo José Artigas.

Lena buscaba crear una canción que humanizara a Artigas, haciéndolo más cercano a la gente.

"De cojinillo" también formó parte de este cancionero y se convirtió en otro éxito interpretado por Los Olimareños.

Ambas canciones reflejan el compromiso de Lena con la educación y su deseo de crear una música que fuera accesible y significativa para todos, especialmente para los niños en las escuelas rurales.

La creación de este cancionero no solo fue un logro educativo, sino que también marcó el comienzo de una colaboración prolífica entre Lena y Los Olimareños.

Junto con Víctor Lima, Lena se convirtió en el principal proveedor de canciones para el dúo, lo que contribuyó a su reconocimiento nacional e internacional.

 Su obra musical ha sido interpretada por artistas destacados como Alfredo Zitarrosa, Santiago Chalar, Larbanois & Carrero y Los Hacheros, entre otrosReconocimiento y Legado

En 1962, Rubén Lena inauguró un Curso de Alfabetización para Adultos en Treinta y Tres, Uruguay.

Este curso reflejó su compromiso con la educación y su interés en mejorar las oportunidades educativas para la población adulta en su comunidad.

La creación del curso de alfabetización para adultos fue un paso importante en la promoción de la educación de personas mayores en la región, y su liderazgo en este proyecto reflejó su compromiso con la superación educativa y social de la comunidad.

Además de su labor educativa, Lena también se involucró en el ámbito deportivo como Director Técnico del cuadro de fútbol "25 de agosto".

Además, su rol en el fútbol local contribuyó a fortalecer su conexión con la comunidad y a demostrar su capacidad para involucrarse en diversas actividades fuera del ámbito educativo formal.

La inauguración del curso de alfabetización y su participación en el fútbol local mostraron su capacidad para combinar su dedicación a la educación con otras actividades comunitarias y personales.

En su casa junto con su esposa, padres y tres hijos varones. Foto: archivo familiar. Banco de imagen, Museo Agustín Araujo, Intendencia de Treinta y Tres


Este año también fue significativo en su vida personal, ya que en agosto de 1962 nació su tercer hijo, Rodrigo.

Los Lena en su casa de la calle José Reventós en Treinta y Tres, junto al joven Alfredo Zitarrosa, 1964 Archivo familiar

En el año 1964 la canción "A Don José",  fue registrada en la Biblioteca Nacional.

 Entre los años 1965 y 1967, Rubén Lena ocupó interinamente la Dirección del Instituto Normal de Formación de Maestros en Treinta y Tres, Uruguay.

Durante este período, Lena continuó aplicando sus ideas educativas y su compromiso con la formación de maestros, especialmente en el contexto rural.

Su experiencia en la educación rural y su liderazgo en la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural lo habían preparado bien para este cargo.

Durante su gestión en el Instituto Normal, Lena se centró en mejorar los programas de formación docente, enfatizando la educación rural y la preparación de maestros para trabajar en contextos rurales.

Su liderazgo en este cargo reflejó su compromiso con la educación y su deseo de fortalecer la formación de los educadores en Uruguay.

En el año 1967, al finalizar su interinato como Director del Instituto Normal, Lena regresó a la Escuela N° 73 del barrio 25 de Agosto en Treinta y Tres.

En esta ocasión, la escuela fue designada como escuela de práctica para futuros maestros, lo que permitió a Lena retomar su labor docente y continuar su trabajo en la formación de educadores.

Entre los años 1973 y 1985, Rubén Lena enfrentó un período de significativos cambios y desafíos en su vida profesional y personal.

En 1973, tras el golpe de Estado que instauró la dictadura militar en Uruguay, Lena fue destituido de su cargo como Inspector de Enseñanza Primaria.

Este evento marcó un punto de inflexión en su carrera docente, ya que su compromiso con la educación y su perfil político no eran compatibles con el régimen autoritario que había asumido el poder.

Durante la dictadura, Lena y su esposa, Justa Lacuesta, enfrentaron represalias adicionales.

En 1977, ambos fueron destituidos de sus cargos docentes, lo que significó una pérdida significativa de estabilidad económica y profesional para la familia.

 A pesar de estos obstáculos, Lena continuó siendo un referente cultural y musical en Uruguay, aunque su obra fue menos visible durante este período debido a las restricciones impuestas por el régimen.

La pérdida de sus empleos como maestros significó una reducción sustancial de sus ingresos, lo que les complicó mantener su nivel de vida.

Aunque no hay detalles específicos sobre cómo se sostuvieron económicamente durante este tiempo, es probable que hayan recurrido a diversas estrategias para complementar sus ingresos.

En el contexto de la época, muchas familias uruguayas afectadas por la represión política tuvieron que buscar alternativas para sobrevivir, como el apoyo de la comunidad, el trabajo informal o el auxilio de familiares y amigos.

En 1985, tras el retorno de la democracia en Uruguay, Rubén Lena fue restituido en su labor docente.

Este año también fue significativo porque recibió el premio "La Guitarra Olimareña" en el Festival del Reencuentro Democrático, un evento celebrado en Treinta y Tres.

Este festival contó con la presencia del entonces presidente de la República, Julio María Sanguinetti, y otros líderes políticos, así como con la participación activa de la comunidad local.

El premio "La Guitarra Olimareña" fue instituido en ese momento y se convirtió en un reconocimiento anual a la trayectoria y contribución a la música popular uruguaya.

Este homenaje reflejó el aprecio de la comunidad por el legado musical y educativo de Lena, quien había sido destituido de su cargo de Enseñanza Primaria en 1976, durante la dictadura militar.

La restitución de Lena en su labor docente simbolizó la revalorización de su trabajo y su compromiso con la educación y la cultura uruguaya.

  Su participación en el Festival del Reencuentro Democrático fue un momento de celebración no solo de su carrera, sino también del retorno a la democracia en Uruguay, marcando un nuevo capítulo en la historia del país.


Con Santiago Chalar. Banco de imagen, Museo Agustín Araujo, Intendencia de Treinta y Tres


Con Pepe Guerra y su hija Anaidée. Foto: archivo familiar. Banco de imagen, Museo Agustín Araujo, Intendencia de Treinta y Tres


Fallecimiento

Rubén Lena falleció el 28 de octubre de 1995 en Treinta y Tres, Uruguay, aunque algunas fuentes mencionan el 30 de octubre como la fecha de su fallecimiento.

La mayoría de las fuentes confirman que el 28 de octubre es la fecha correcta.

A los 70 años de edad, Lena dejó un legado musical y educativo que sigue siendo relevante en Uruguay. Su cuerpo fue trasladado a Treinta y Tres, donde fue homenajeado por la comunidad.

Su muerte marcó el final de una vida dedicada a la educación y la música, dejando tras de sí una vasta obra.

.Canciones destacadas

Entre sus obras más conocidas se encuentran temas como "Cielito del Olimar", "Isla Patrulla", "Pobre Joaquín", "Moña y delantal", "A Don José" y "Nuestra razón", interpretadas frecuentemente por Los Olimareños.

 

Otras incluyen "Al Paco Bilbao", "El botellero", "De cojinillo", "Banda Oriental, 1811", "Platonadas" y "Adiós amargo al Carao Peralta".

 

Compilaciones conocidas

En catálogos como el de la Biblioteca del Poder Legislativo de Uruguay, se listan títulos como "Al General Leandro Gómez", "La casa redonda", "A Simón Bolívar", "Terrón de estos rincones" y "Cada vez que miro cielo".

 

Estas canciones reflejan su legado en la música tradicional uruguaya, con más de un centenar de composiciones registradas en sitios como Cancioneros.com.

Cielo del Olimar [o Cielito del Olimar]

 

Aquí va un cielo y un cielo,

un cielito nacional.

 

Libre de amar,

libre de amar.

 

Por un costado del cielo,

el sol empieza a alumbrar.

 

La bandera de mi patria,

azul y blanca, aquí está.

 

A este cielo no lo alambran,

ni lo podrán alambrar.

 

Y un toro por este cielo,

no digan que está demás.

Autor Rubén Lena

 

A don José

Ven a ese criollo rodear, rodear, rodear...

Los paisanos le dicen: -Mi general.

 

Va alumbrando con su voz la oscuridad

y hasta las piedras saben adonde va.

Con libertad, ni ofendo ni temo.

¡Qué don José!

Oriental en la vida y en la muerte también.

 

Ven a los indios formar el escuadrón

y aprontar los morenos el corazón.

Y de fogón en fogón se oye la voz:

-Si la patria me llama aquí estoy yo.

 

Con libertad, ni ofendo ni temo.

¡Qué don José!

Oriental en la vida y en la muerte también.

Texto y música: Ruben Lena

 

De cojinillo

 

Cuando suena el acordeón en lo ’e Cachango

y es asunto delicao.

Jiede a vino hasta con la boca cerrada

y anda de ojo revoleao.

 

Cuando venga Camundá sacando pecho

no hay ambiente pa’ dentrar...

Tienen miedo las mujeres que haiga lío

y ya están por disparar.

 

Y está baila que te baila la Juanita

con los zapatos prestaos,

y allá afuera en la portera dragoneando

un milico atravesao.

 

Pero mira el Cachafaz cómo la lleva

a aquella de colorao

y la vieja no lo mira muy a gusto

porque ya se ha propasao.

 

La María en un rincón está entrompada

porque no llegó el Ñandú

y el Franela aprovechando la bolada

la convida con vermú.

 

El farol de a poquitito haciendo pierna

cada vez da menos luz,

y el Nico y la Papa Madre están pidiendo

que toquen «Cuartito azul».

 

Ahora sí cayó el boniato que faltaba

peinao y bien afeitao,

dejó el baile por el medio en El Progreso

y se largó pa’ estos laos.

 

Y está el baile hasta la boca de parejas

y hay más gente pa’ dentrar

y te cobran quince reales a cara ’e perro

sin derecho a protestar.

Rubén Lena

 

El mangangá

 

El mangangá amarillo,

tan barrigón,

se pasa rezongando

porom pom-pom.

 

Por el cielo de enero

va el zumbador

a ver si el monte tiene

ventilador.

 

Las pitangas lo miran, lo miran, lo miran,

lo miran volar

y el agua del arroyo, el arroyo,

el arroyo lo quiere mojar.

 

El mangangá amarillo

tiene motor

y zumba por las sombras

como un avión.

 

El mangangá redondo

de mal humor

anda siempre solito

por rezongón.

 

Las hormigas lo miran, lo miran, lo miran,

lo miran pasar.

Y la chicharra canta que canta

y se encanta de verlo rabiar.

 

Y eso pasa en diciembre, en enero, en febrero...

En el Yerbal.

Autor Rubén Lena

 

Banda Oriental, 1811

Ahora sí que los tenemos,

el sol salió pa’ estos laos,

con Venancio Benavides,

aquel cabo desertao,

y con Pedro José Viera,

el brasilero oriental,

con una risa de estancia

y un puesto de capataz.

Indios, criollos y morenos

’tan convidaos pa’ bailar.

 

Que seamos pocos no le hace

habiendo lo principal.

Los de afuera son de palo

y viva la libertad.

Estamos todos en ansias

de que llegue el capitán.

Que ese sí conoce el rumbo

y es de los nuestros, nomás.

Y la cosa va a estar buena

porque él sí sabe mandar.

Autor Rubén Lena


Isla Patrulla

Dicho:

 

A los Hermanos Fuentes y al Rico Moreira,

al Coco Brun y a Charquero, a don Gregorio y al Chilo,

a Riaño y a Moriño,

al Negro Bruno, a doña María y al Capincho Fernández,

y a toda esa gente que quiso un camino nuevo pa’ su pago,

pero que no precisa un camino nuevo pa’ llegar a mi memoria.

 

Cantado:

 

Miren que son pagos lindos,

los de la Quinta Sección:

las sierras son como madres ¡Cómo no!

y hasta el vientito es cantor.

 

Firme está la Isla Patrulla,

mojón de la tradición,

donde el sol por tomar mate ¡Cómo no!

dicen que es madrugador.

 

La gente no anda mostrando

así nomás su amistad;

tiene el afecto escondido ¡Cómo no!

como el agua del lugar.

 

Quiere mantener bien viva

la llama de su fogón,

y hasta la casa más pobre ¡Cómo no!

tiene su jardín en flor.

 

Y en las viejas arboledas

y por la calle mayor,

entretenido en recuerdos ¡Cómo no!

un aire antiguo quedó.

 

Patria chica, Isla Patrulla,

arisco rincón tenaz,

patria del sombrero aludo ¡Cómo no!

bien aludo echao p’atrás.

 

Patria chica, Isla Patrulla,

algún día he de volver,

pa’ hallar los viejos lugares

algún camino ha de haber.

Pa’ hallar los viejos lugares ¡Cómo no!

algún camino ha de haber.

Autores Rubén Lena, Braulio López

 

HOMENAJES


Después de su muerte, Rubén Lena ha sido objeto de varios homenajes y reconocimientos que buscan recordar y valorar su legado como maestro, compositor y figura cultural uruguaya.

Estos homenajes reflejan el aprecio y el reconocimiento que la sociedad uruguaya tiene por su contribución a la música, la educación y la cultura popular del país.

 Homenaje en el Festival del Reencuentro (1996):

En 1985, Lena recibió el premio "La Guitarra Olimareña" en este festival, que celebró su contribución a la música uruguaya.

En el marco del Festival del Reencuentro, realizado en Treinta y Tres, se le rindió homenaje a Rubén Lena.

Este evento incluyó participaciones de murgas locales y otros artistas, celebrando su contribución a la música y la educación.

Y quedó instituido el premio “ La guitarra Olimareña”

Homenaje en el Parlamento Uruguayo (2020 y 2025):

El Parlamento uruguayo ha organizado homenajes a Rubén Lena en el marco del natalicio del General José Artigas.

Estos eventos incluyen la participación de artistas nacionales que interpretan sus canciones, como "A Don José", y reconocen su aporte cultural y educativo.

Puente "Maestro Rubén Lena":

En Treinta y Tres, el puente sobre el río Olimar lleva su nombre en su honor.

  Puente "Maestro Rubén Lena":

En Treinta y Tres, el puente que cruza el río Olimar sobre la ruta 8 lleva su nombre en su honor, destacando su legado en la región.

Publicaciones y Documentales:

Existen varias publicaciones y documentales que narran su vida y obra, como el libro "Rubén Lena. Maestro de la canción" de Guillermo Pellegrino, lo que ayuda a mantener viva su memoria y a difundir su legado cultural.

Canciones Emblemáticas:

Su canción "A Don José" fue declarada Himno Cultural y Popular uruguayo en 2003, y es ampliamente reconocida como un símbolo de la identidad nacional.

"A Don José”, se convirtió en un himno cultural y popular uruguayo en 2003. Fue popularizada por el dúo Los Olimareños, quienes la interpretaron y la llevaron a un público más amplio.

Fue declarada "Himno Cultural y Popular uruguayo" por ley 17.698.

Legado

El legado de Rubén Lena combina su dedicación a la educación rural con su contribución significativa a la música popular uruguaya, dejando una huella duradera en la cultura y la sociedad del país y que sigue siendo relevante hoy en día..

 

Legado en la Educación

Educación Rural:

Lena fue un pionero en la educación rural, trabajando en escuelas aisladas y promoviendo la superación educativa en zonas rurales.

Su compromiso con la educación rural lo llevó a ser presidente de la Comisión Pro Superación de la Escuela Rural en 1955.

 Innovación Pedagógica:

Introdujo innovaciones educativas en las escuelas donde trabajó, adaptando el currículo a las necesidades locales y fomentando la participación comunitaria.

Formación de Maestros:

Su experiencia como director del Instituto Normal de Formación de Maestros en Treinta y Tres contribuyó a la formación de educadores especializados en educación rural.

 

Legado en el Arte


Música Popular Uruguaya:

 Lena es considerado uno de los iniciadores de la música popular uruguaya moderna.

Compuso más de 180 canciones, muchas de las cuales fueron interpretadas por artistas como Los Olimareños, Alfredo Zitarrosa y Larbanois & Carrero.

 Influencia en la Cultura:

Su obra musical ha trascendido generaciones, siendo interpretada y reversionada por diversos géneros musicales, lo que refleja su capacidad para conectar con el público y su legado cultural perdurable.

FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Rub%C3%A9n_Lena

https://ladiaria.com.uy/cultura/articulo/2025/4/un-idolo-sin-escenario-cien-anos-de-ruben-lena/

https://www.ecured.cu/Rub%C3%A9n_Lena

https://pdfcoffee.com/biografia-oficial-de-ruben-lena-pdf-free.html

https://pmb.parlamento.gub.uy/pmb/opac_css/index.php?lvl=cmspage&pageid=4&id_article=158