Antonio robles : Descubriendo la Magia
en la Literatura Infantil
Antonio Joaquín Robles Soler (Robledo de Chavela), más
conocido como Antoniorrobles, nació el 18 de agosto de 1895, en Robledo de
Chavela, Madrid, España.
Fue un escritor
español, adaptador, cuentista, cronista, ensayista, novelista, periodista e ilustrador
español, destacado especialmente en la literatura infantil.
Su padre, Félix Robles, era médico rural en Robledo de
Chavela (Madrid), pueblo de nacimiento del escritor.
La madre, Adelaida Soler, su apellido dio origen a la
segunda parte del seudónimo literario de su hijo ("Robles" +
"Soler" = Antoniorrobles).
La familia se trasladó poco después del nacimiento de
Antonio a San Lorenzo de El Escorial, donde transcurrió la infancia del futuro
escritor. Este entorno escurialense marcaría profundamente su obra y su
imaginario literario.
La profesión del padre vinculó a la familia con el ambiente
de una población pequeña y con la vida de la sierra madrileña.
Su infancia se desarrolló en el entorno de San Lorenzo de El
Escorial y su monasterio, un espacio que tendría una importancia duradera en su
memoria y en su obra.
Allí creció, allí se formó su sensibilidad y allí quedó
fijado el paisaje emocional que más tarde reaparecería en sus memorias y en su
literatura.
El Escorial fue, de hecho, mucho más que el lugar donde
vivió de niño: se convirtió en el principal referente afectivo y vital.
Antoniorrobles fue el
tercero de cuatro hermanos.
Se supone que cursó sus primeros estudios en San Lorenzo de
El Escorial donde creció.
Su vínculo con la escritura apareció tempranamente: a los
dieciocho años publicó su primer artículo en el diario madrileño La Tribuna.
Primero con colaboraciones puntuales y poco después con
crónicas de viaje (“Postales en color”) que ya muestran su mirada literaria y
visual, antes de convertirse en una figura central del periodismo cultural y la
literatura infantil española.
Más tarde evocaría su juventud y sus primeros pasos
literarios en textos autobiográficos y en recuerdos sobre El Escorial.
Antoniorrobles comenzó estudios superiores de Ingeniería de
Montes en San Lorenzo de El Escorial, pero abandonó esa carrera sin llegar a
terminarla.
Él mismo declaró en una entrevista que empezó “un poquitito”
en esa carrera, pero que no era “amigo de estudiar” y que la dejó pronto para
dedicarse al periodismo y la literatura.
No hay evidencia de que se matriculara o terminara otra
carrera universitaria reglada; las biografías lo describen como periodista y
escritor autodidacta en lo literario, sin título universitario finalizado.
Aunque no completó una titulación universitaria,
Antoniorrobles desarrolló una trayectoria profesional muy definida.
Colaboró desde joven en diarios y revistas (La Tribuna, La
Correspondencia de España, Buen Humor, Gutiérrez, Estampa, Ahora, Crónica,
etc.).
Se convirtió en el iniciador de la moderna literatura
infantil española, con una extensa obra de cuentos, novelas y adaptaciones.
En 1918, con 23 años, Antoniorrobles dio sus primeros pasos
en el periodismo profesional al colaborar en el diario madrileño La Tribuna, un
periódico conservador y maurista fundado en 1912 que contaba con firmas
destacadas de la época.
Ese mismo año, el 14 de marzo de 1918, Antoniorrobles había
leído en una función benéfica del Teatro de San Lorenzo de El Escorial un
opúsculo titulado Intermedio sentimental, lo que marca el inicio
de su actividad pública como escritor.
En esa etapa temprana, Antoniorrobles aún no usaba el
seudónimo por el que sería conocido; firmaba con su nombre o con variantes como
“Donantoniorrobles”, que más tarde se fijaría como Antoniorrobles en la revista
Gutiérrez (a partir de 1927).
En La Tribuna publicó crónicas y artículos de opinión,
consolidando un estilo periodístico que combinaba la observación cotidiana con
un tono a menudo irónico y literario.
Este primer vínculo con La Tribuna es relevante porque marca
el inicio oficial de su carrera periodística, antes de que se consolidara como
colaborador habitual de otras cabeceras y revistas (La Correspondencia de
España, Buen Humor, Gutiérrez, Crónica, etc.).
Le permite integrarse en el entorno intelectual madrileño de
la época, donde ya colaboraban nombres como Ramón Gómez de la Serna, Ramón
Pérez de Ayala o el caricaturista Luis Bagaría, con algunos de los cuales luego
mantendría amistad y proyectos conjuntos.
Entre los años 1920 y 1922, Antoniorrobles consolidó su
faceta de cronista de viajes con dos series muy características: “Postales
en color” (Italia) y “Humo de kif” (Marruecos),
publicadas respectivamente en La Tribuna y La Correspondencia de España.
En diciembre de 1920 viajó a Italia y permaneció allí hasta
abril de 1921.
Las impresiones de ese primer viaje al extranjero dieron
lugar a quince crónicas que publicó en el diario madrileño La Tribuna bajo el
título colectivo Postales en color.
El título ya revela su enfoque: una mirada visual, pictórica
y casi cinematográfica, en la que describe ciudades, paisajes y escenas
cotidianas como si fueran estampas o postales coloreadas, algo coherente con su
sensibilidad plástica y su posterior vinculación con el arte y la ilustración.
En 1922 viajó a Tetuán (Marruecos), motivado por la
enfermedad grave de su hermano José, que cumplía allí el servicio militar.
Desde el norte de África envió a La Correspondencia de
España* una serie de ocho crónicas agrupadas bajo el título “Humo de Kif”.
El título alude al kif (cannabis tradicional del Magreb), y
las crónicas combinan la descripción de paisajes, costumbres y ambientes
marroquíes con observaciones irónicas y literarias, en la línea de su estilo
periodístico: cercano, visual y a menudo humorístico.
Estas dos series son fundamentales porque marcan su consolidación
como cronista de viajes dentro del periodismo madrileño de entreguerras, antes
de que se volcara de lleno en la literatura infantil y el humor gráfico.
Muestran ya rasgos que definirán su obra posterior: la
mirada visual, el gusto por el detalle cotidiano, el tono irónico y amable, y
la capacidad de transformar la experiencia directa en relato literario.
Constituyen, junto con sus primeros relatos (como La
garra de lo humano, 1922), la base de su reputación como escritor y
periodista antes de convertirse en el “patriarca de las letras infantiles
españolas”.
En 1923 Antoniorrobles dio un paso decisivo en su carrera
literaria y periodística: se integró en el núcleo renovador del humor español a
través de la revista Buen Humor y, al mismo tiempo, publicó su novela Tres
Novela de pueblo, editada en Madrid por la Librería de A.
PueyoLibrería de A. Pueyo, que consolida su faceta de narrador de temática
social y rural.
Buen Humor era un semanario satírico y humorístico fundado
en diciembre de 1921 por el caricaturista Sileno (Pedro Antonio Villahermosa),
que se convirtió en uno de los principales focos del humor moderno en Madrid
durante los años veinte.
En 1923 Antoniorrobles inició sus colaboraciones en este
semanario, junto a una generación de escritores y humoristas que proponían un
nuevo concepto del humor, más vanguardista, literario y cercano a la vida
cotidiana.
Entre sus compañeros de redacción y colaboradores habituales
figuraban Ramón Gómez de la Serna (con sus greguerías y textos breves), Manuel
Abril, Enrique Jardiel Poncela, Juan Pérez Zúñiga, Eduardo Zamacois. Luis de
Tapia, José Francés, José López Rubio, entre otros.
Esta etapa es importante porque sitúa a Antoniorrobles en el
centro de la vida intelectual madrileña de entreguerras, en contacto directo
con las vanguardias y con autores que luego serían claves en la narrativa, el
teatro y el humor españoles.
La obra está subtitulada explícitamente “Novela de
pueblo”, lo que indica su intención de retratar la vida cotidiana del
entorno rural español, con sus personajes típicos, conflictos sociales y
costumbres locales.
El subtítulo “Novela en colores” sugiere una
narrativa muy visual y plástica, coherente con el estilo de Antoniorrobles (ya
visible en sus crónicas de viaje como “Postales en color”) y con la
sensibilidad de la época, que buscaba traducir a la literatura las experiencias
cromáticas y visuales de la modernidad.
En Tres Antoniorrobles combina una mirada
realista y crítica sobre la sociedad de pueblo.
Un tono a menudo irónico y agudo, coherente con su formación
periodística y humorística
Un interés por los personajes populares y las dinámicas
colectivas, algo que luego trasladará a su literatura infantil.
Esta novela se inscribe en la línea de su primera narrativa
adulta (tras La garra de lo humano, 1922), antes de que, a partir
de 1925, se volcara de lleno en la literatura para niños en la revista Pinocho
de la editorial Calleja.
El año 1923 es, por tanto, un punto de convergencia:
Por un lado, su trabajo en Buen Humor lo
afianza como escritor de humor y cronista moderno, en diálogo con Gómez de la
Serna y la generación del 27.
Por otro, Tres (Novela de pueblo) lo muestra
como narrador de temática social, capaz de abordar con seriedad y profundidad
el mundo rural, sin perder su sello irónico y observador.
En conjunto, 1923 marca su consolidación como figura
polifacética: humorista, cronista y novelista, antes de que su trayectoria
derivara hacia la literatura infantil y juvenil, donde alcanzaría su mayor
proyección.
En 1924 Antoniorrobles publicó El archipiélago de la
muñequería, una novela vanguardista que lleva el subtítulo de “Novela
en colores” y que cuenta con un prólogo de Ramón Gómez de la Serna
formado por 18 greguerías, lo que la sitúa en el corazón de la renovación
estética de las vanguardias españolas.
Este prólogo no es un texto crítico convencional, sino un
conjunto de 18 greguerías, el género breve e ingenioso que Ramón había creado y
que define como “una metáfora más un chiste”, y que él mismo usaba para abrir o
rodear obras de sus amigos y tertulianos del café Pombo.
La obra fue editada en Madrid, 1924, por la Librería de A.
Pueyo, la misma editorial que había publicado un año antes su novela Tres
(Novela de pueblo).
Antoniorrobles era ya tertuliano del Pombo, el famoso café
madrileño donde Ramón reunía a artistas y escritores de vanguardia, y su
integración en ese círculo se refleja en la colaboración directa de Gómez de la
Serna en esta novela.
El hecho de que Ramón prologue la obra con greguerías (y no
con un estudio crítico) subraya el carácter vanguardista, lúdico y experimental
del libro, alineado con la estética de la época: fragmentarismo, imagen
sorprendente, juego verbal y visual.
El archipiélago de la muñequería es el “primer
libro del tertuliano del Pombo” en el sentido de que es la primera obra de
Antoniorrobles que aparece explícitamente avalada y enmarcada por Ramón dentro
de la órbita de las vanguardias.
El título El archipiélago de la muñequería
evoca un espacio fragmentado y múltiple (“archipiélago”) vinculado al mundo de
las muñecas y los juguetes, un territorio que luego Antoniorrobles explorará de
forma sistemática en su literatura infantil, pero que aquí aparece tratado
desde una perspectiva más adulta y experimental.
La novela forma parte de lo que los estudiosos llaman su
“narrativa mayor” para adultos, junto a Tres, El muerto, su adulterio y la
ironía, Novia, partido por dos y Torerito soberbio, y se caracteriza por sus
rasgos humorísticos y vanguardistas, asimilando el espíritu de las corrientes
europeas de los años veinte.
El archipiélago de la muñequería es relevante
porque marca el punto más alto de su narrativa vanguardista para adultos, antes
de que, a partir de 1925, se volcara de lleno en la literatura infantil y
juvenil en la revista Pinocho de la editorial Calleja.
Consolida su vínculo con Ramón Gómez de la Serna y con el
entorno del café Pombo, situándolo como un autor que, sin pertenecer a la
Generación del 27 en sentido estricto, comparte su clima estético y sus redes
de amistad y colaboración.
Anuncia, desde la ficción adulta, temas y motivos (muñecos,
juguetes, mundos miniaturizados) que luego serán centrales en su obra para
niños, pero aquí tratados con un lenguaje más experimental y cercano a la
vanguardia.
En 1925 Antoniorrobles dio un giro decisivo en su
trayectoria al publicar sus primeros cuentos infantiles en la revista Pinocho,
semanario dirigido por Salvador Bartolozzi y editado por la prestigiosa
editorial Saturnino Calleja, lo que marca el inicio de su consagración como
renovador de la literatura infantil española.
Pinocho fue un semanario infantil lanzado el
22 de febrero de 1925 por la editorial Saturnino Calleja, con sede en Madrid y
Barcelona, y se publicó hasta diciembre de 1931, con alrededor de 351–358
números.
La iniciativa partió de Rafael Calleja Gutiérrez (de la
familia Calleja), pero el diseño, dirección y portadas estuvieron a cargo de
Salvador Bartolozzi, ilustrador y escritor clave en la renovación de la
literatura y el teatro para niños en España.
Presentó Hermanos monigotes* y obtuvo el primer premio (o “premio especial”, según algunas fuentes) en ese concurso, lo que fue recibido con elogios unánimes por la crítica y los especialistas en educación.
Este
reconocimiento lo convirtió en el primer escritor ligado a la Institución Libre
de Enseñanza que aplicaba los postulados de la vanguardia literaria al género
infantil, según destacaron contemporáneos como Herminio Almendros, quien lo
llamó “el más original y brillante escritor de cuentos para niños en lengua
española”.
Aunque el premio
se concedió en 1932, la obra no vio la luz como libro hasta tres años después,
en 1935, debido a diversos factores editoriales y al contexto político y
económico de la época.
Hermanos
monigotes y el premio
de 1932 son fundamentales porque:
Consagran a
Antoniorrobles como el renovador de la literatura infantil española, capaz de
aplicar las vanguardias (humor, juego, imagen, fragmentarismo) al género
infantil con un lenguaje accesible y poético.
Lo sitúan como el
primer autor infantil premiado a nivel nacional en España, en un momento en que
el Estado republicano buscaba impulsar una educación y una cultura modernas.
Marcan un hito en
la historia de la LIJ (Literatura Infantil y Juvenil) en español, ya que la
obra es citada sistemáticamente en estudios, antologías y diccionarios como
ejemplo de la nueva literatura para niños de los años treinta.
El libro fue
finalmente publicado tres años más tarde, lo que explica la diferencia entre la
fecha del premio y la de publicación.
En ese intervalo,
Antoniorrobles continuó publicando otros cuentos y libros infantiles, pero
Hermanos monigotes quedó como su obra más emblemática y premiada de esa etapa.
Hermanos
monigotes (Visión alegre, amable y simple de las cosas de la vida), que había
sido premiado en 1932, se publicó en 1935 por la editorial Juventud, con sede
en Barcelona.
La portada y las
ilustraciones fueron obra de J. Vinyals, y el libro incluye también viñetas del
propio Antoniorrobles, quien a menudo dibujaba a sus personajes.
Cuenta con un
prólogo de Ramón Pérez de Ayala, escritor y crítico de prestigio, lo que
subraya la importancia que se le daba a esta obra dentro del panorama literario
de la época.
En el catálogo
del Centro Virtual Cervantes y en la Enciclopedia de la Literatura en México se
registra como:
Hermanos
monigotes (Visión alegre,
amable y simple de las cosas de la vida), prólogo de Ramón Pérez de Ayala,
ilustraciones de J. Vinyals, Barcelona, Juventud, 1935.
El libro está
formado por una serie de cuentos breves protagonizados por los “hermanos monigotes”,
personajes que representan objetos, utensilios o conceptos cotidianos
convertidos en figuras con vida y personalidad.
Según el
Diccionario LIJ y otras fuentes, hay unas 40 historias (algunas ediciones
hablan de 40 cuentos), con títulos como: Hermana Copa, Hermanas Tijeras, Hermano
Armario, y otros “hermanos” que personifican elementos de la vida diaria.
En cada cuento,
Antoniorrobles parte de un dibujo sencillo (un monigote) y construye una
historia alegre, amable y simple, como indica el subtítulo, en la que lo
cotidiano se transforma en aventura o en pequeña lección de vida, sin moralismo
explícito.
Esta estructura
refleja su concepción de la literatura infantil como juego verbal y visual,
donde el dibujo y el texto se complementan para crear un universo cercano y
fantástico a la vez.
Durante la Guerra
Civil (1936–1939), Antoniorrobles se posicionó de forma inequívoca a favor de
la República, y puso su escritura al servicio de la causa antifascista,
especialmente a través de la literatura infantil.
En ese contexto
publicó varias colecciones de cuentos con intención propagandística, entre
ellos diversas versiones de cuentos clásicos adaptados a la situación bélica y
a la ideología republicana.
Estas
adaptaciones aparecieron en la editorial Estrella, dentro de la colección
“Cuentos Estrella”, y llevaban títulos como: El patito feo, Los músicos
improvisados, Alí Babá y los cuarenta ladrones, Caperucita Roja, El gato con
botas, Pulgarcito, y Cenicienta.
En ellos,
Antoniorrobles trasponía los esquemas clásicos a un contexto de lucha de clases
y guerra civil, presentando a los protagonistas como niños o personajes
humildes que se enfrentan a la “nobleza” o al “fascismo” y acaban triunfando.
También publicó
otros títulos de claro contenido político, como: Un niño en cierta guerra, Tigres
labró la tierra, Palomitas de Botón, de paz y de guerra son, El poderoso
influyente y los tres magos de Oriente, Automóviles audaces que de morir son
capaces, Llevan a la luna un día, hasta la Comisaría
Estas obras
fueron luego perseguidas y eliminadas de los centros oficiales y bibliotecas
durante la dictadura franquista, lo que explica que hoy se conserve muy poco de
esa producción en España.
Después de la
derrota republicana, se exilia a México, donde permanece 33 años
Tras la derrota
republicana en 1939, Antoniorrobles y su esposa huyeron a Francia y, desde
Burdeos, embarcaron hacia México.
Antoniorrobles es considerado
un pionero y renovador de la literatura infantil española, integrando
influencias vanguardistas y aportando un humor original y accesible para niños.
Su obra ha sido traducida a varios idiomas, entre ellos euskera, inglés,
francés, portugués y ruso. Su contribución es ampliamente reconocida en España
y México, y sus libros siguen siendo reeditados y leídos hoy en día.
Llegó al puerto
de Veracruz el 22 de abril de 1939, apenas unos días después del final oficial
de la guerra, y se instaló en la Ciudad de México, donde permaneció 33 años
hasta su regreso a España en 1972.
Su exilio
mexicano fue largo y estable: a diferencia de otros exiliados que pasaron por
varios países, él se radicó en México de forma casi ininterrumpida,
integrándose profundamente en la vida cultural y educativa del país.
En México,
trabaja como profesor de Literatura Infantil en la Escuela Nacional de Maestros
y en la Secretaría de Educación Pública (SEP)
Antoniorrobles no
solo continuó escribiendo, sino que estrenó un nuevo oficio: el de formador de
maestros en literatura infantil.
Desde su llegada,
impartió un cursillo de literatura infantil para maestros de enseñanza primaria
en la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Posteriormente,
se le creó una Cátedra de Literatura Infantil en la Escuela Nacional de
Maestros (también llamada Escuela Normal de Maestros) de la Ciudad de México,
donde enseñó durante años a futuros docentes.
Esta cátedra fue,
en buena medida, creada para él, lo que refleja el reconocimiento de que era,
en ese momento, el más célebre escritor para niños en lengua española y una
figura idónea para formar a los maestros en el uso de la literatura con los
pequeños.
Su labor en la
SEP y en la Escuela Normal lo convirtió en un referente en la formación de
educadores, y su nombre se vinculó estrechamente a la renovación de la
enseñanza de la literatura infantil en México.
Publica en
periódicos como Excélsior; realiza adaptaciones e ilustraciones, participando
en radio y televisión para el público infantil
En México,
Antoniorrobles mantuvo una intensa actividad periodística y de difusión
cultural. Colaboró con frecuencia en el diario Excélsior*, uno de los más
importantes del país, donde publicó artículos, crónicas y textos literarios.
También participó
en programas de radio dirigidos al público infantil, en los que narraba cuentos
y fomentaba la lectura y la imaginación de los niños; su voz se hizo muy
popular entre varias generaciones de oyentes.
Con el tiempo,
esa presencia se extendió también a la televisión, donde continuó con su labor
de cuentacuentos y divulgador de la literatura infantil, adaptando relatos
clásicos y propios a los nuevos medios.
Paralelamente,
realizó numerosas adaptaciones de cuentos tradicionales y colaboró como
ilustrador de sus propios libros, manteniendo la costumbre de dibujar a sus
personajes (“monigotes”) y de integrar texto e imagen.
En el ámbito
editorial mexicano, trabajó con casas como EDIAPSA, que editó publicaciones
como Rompetacones (semanario infantil) y Los jueves en el Colegio de don Ramón,
donde Antoniorrobles tuvo una presencia destacada.
En 1942 publicó
el ensayo ¿Se comió el lobo a Caperucita?, una obra de reflexión
sobre la literatura infantil, los cuentos tradicionales y su función educativa
y simbólica.
Este título se ha
convertido en una referencia clásica dentro de los estudios de literatura
infantil en español, tanto por su título sugerente como por su contenido, en el
que Antoniorrobles analiza críticamente los relatos clásicos y su adaptación a
los nuevos tiempos.
El ensayo refleja
su doble condición de creador y teórico: no solo escribe cuentos, sino que
piensa y discute sobre qué debe ser la literatura para niños, cómo abordar los
cuentos tradicionales y qué papel juega la imaginación y el humor.
Para el público
adulto, Antoniorrobles publicó en 1944 la novela El refugiado Centauro
Flores, una obra que aborda de forma crítica y autobiográfica la
experiencia de la Guerra Civil y del exilio.
A través del
personaje de Centauro Flores, un refugiado español en México, la novela
explora:
El trauma de la
guerra y la derrota
La experiencia
del desarraigo y la llegada a un país nuevo
Las dificultades
de integración y la nostalgia por la patria perdida.
Esta obra es una
de las pocas novelas de madurez de Antoniorrobles que se conserva y estudia
como testimonio literario del exilio republicano en México, y complementa su
imagen de escritor dual: infantil y adulto, lúdico y comprometido.
En 1954 publicó 8
estrellas y 8 Cenzontles, un libro infantil que combina elementos de la
naturaleza (las estrellas) con el cenzontle, ave muy presente en la cultura
mexicana y conocida por su capacidad de imitar otros cantos.
Este título
refleja su adaptación a la cultura mexicana, incorporando motivos locales y
paisajes del nuevo país que lo acogía, sin perder su estilo lúdico y poético.
Entre sus obras
infantiles más destacadas en México figura La bruja doña Paz, un
cuento o libro de cuentos que se convirtió en uno de sus títulos más conocidos
en el país.
En 1960, La
bruja doña Paz recibió el Premio del Comité Anglo‑Americano
pro Naciones Unidas, un reconocimiento internacional que subrayaba la calidad y
el valor educativo de su obra.
Este premio se
suma al Premio Nacional de Literatura de 1932 por Hermanos monigotes,
y confirma que Antoniorrobles mantuvo, durante todo su exilio, un alto nivel
creativo y de reconocimiento en el campo de la literatura infantil.
En 1962 apareció Rompetacones
y cien cuentos más, una voluminosa recopilación de cien cuentos que
lleva por protagonista a Rompetacones, un personaje recurrente en su obra
infantil mexicana.
Rompetacones fue también el nombre de un semanario
infantil editado por EDIAPSA, lo que muestra cómo Antoniorrobles integraba sus
personajes en distintos formatos: libros, revistas, radio y televisión.
En conjunto,
estos puntos muestran cómo, tras la Guerra Civil, Antoniorrobles transformó su
compromiso político y su vocación literaria en una intensa labor educativa,
periodística y creativa en México, donde se convirtió en un puente entre la
vanguardia española y la cultura mexicana, y en un referente fundamental de la
literatura infantil en español durante más de tres décadas de exilio.
El 24 de enero 1972,
tras 33 años de exilio en México, Antoniorrobles regresó a España y se instaló de
nuevo en San Lorenzo de El Escorial, la ciudad que consideraba “la más bella
del mundo” y donde había vivido la mayor parte de su vida antes de la guerra.
Publica las obras
autobiográficas Yo (1973) y Los escalones de una vida
(1981) están relacionadas con ese regreso y con la evocación de su vida
escorialense.
El regreso estuvo
motivado por:
La fuerte
añoranza de sus lugares queridos (Robledo de Chavela, su pueblo natal, y El
Escorial, donde su padre fue médico y él pasó su infancia y juventud).
Una salud ya quebrantada,
que le hacía difícil seguir viviendo lejos de su entorno familiar y afectivo.
El deseo de
reencontrarse con su público infantil español, con los niños que no habían
podido conocer sus relatos porque sus libros habían sido prohibidos o
eliminados durante la dictadura.
A su llegada, se
encontró con un país muy cambiado: la Institución Libre de Enseñanza apenas se
recordaba, y sus obras infantiles anteriores a la guerra estaban prácticamente
olvidadas o desaparecidas de las librerías y bibliotecas.
Publicación de
nuevos libros infantiles tras el regreso
A pesar de ese
olvido inicial, Antoniorrobles volvió a escribir y a publicar libros infantiles
en España, al tiempo que algunas de sus obras clásicas comenzaban a reeditarse:
La obra Un
poeta con dos ruedas (1973) apareció en 1973 como una de sus primeras
obras infantiles editadas en España tras el exilio.
El libro había
sido publicado antes en México por Costa‑Amic en 1971, con el
subtítulo “Cuentos para los 11 años de edad y sus alrededores”, y luego fue
reeditado en Madrid por Afrodisio Aguado en 1972–1973.
Se trata de una
colección de cuentos y relatos en los que el protagonista es un poeta que se
desplaza en bicicleta (“dos ruedas”), una imagen que evoca libertad, movimiento
y una mirada poética sobre lo cotidiano, muy acorde con el espíritu de
Antoniorrobles.
La obra Las
tareas del ángel Gurriato (1974) fue publicado en 1974, es otro de los
títulos originales que vio la luz en España en esa etapa final de su vida.
El título sugiere
un universo fantástico y tierno: un ángel “gurriato” (travieso, juguetón) al
que se le encomiendan tareas o misiones, probablemente relacionadas con
proteger, ayudar o acompañar a los niños, en la línea de sus cuentos anteriores
sobre ángeles, juguetes y seres imaginarios.
Este libro, junto
con Un poeta con dos ruedas, forma parte del esfuerzo de Antoniorrobles por
conectar con una nueva generación de lectores infantiles que no habían tenido
acceso a su obra antes de los años setenta.
Paralelamente, en
estos años empezaron a reeditarse algunos de sus libros anteriores a la guerra,
como Hermanos monigotes, lo que poco a poco fue recuperando su figura para el
público español.
El 23 de enero de
1983, Antonio Joaquín Robles Soler —más conocido como Antoniorrobles— falleció
en su domicilio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), a los 87 años, cerrando
así una vida marcada por la literatura, el exilio y un compromiso profundo con
la infancia y la cultura.
Murió a las seis
de la madrugada del 23 de enero, en su propia casa, como consecuencia de un
coma urémico, agravado por una afección gripal y una enfermedad
arterioesclerótica, fue una enfermedad aparentemente leve la que, en un hombre
ya anciano y de salud quebrantada, terminó con su vida en una fría mañana de
enero.
Tenía 87 años, de
los cuales 33 los había pasado en el exilio en México (1939–1972), antes de
regresar a España y reinstalarse en El Escorial.
Su muerte tuvo
una amplia cobertura en la prensa española. Al día siguiente, el 24 de enero de
1983, el diario El País* publicó una extensa necrológica titulada
“Antoniorrobles, iniciador de la moderna literatura infantil española, falleció
ayer en El Escorial”, en la que se lo definía como el “patriarca de las letras
infantiles españolas”.
El 10 de febrero
de 1983, su amigo y coterráneo Manuel Andújar publicó en El País el artículo
“Nuestro Antoniorrobles”, un texto de homenaje que repasaba su figura, su
influencia en la literatura española y, sobre todo, su papel fundamental en la
literatura infantil.
En los meses
siguientes aparecieron otros artículos y reseñas que destacaban su doble
faceta: escritor de humor y vanguardia para adultos, y renovador de los cuentos
para niños.
OBRAS destacadas
Libros para lectores
adultos
1922 - La garra de lo humano
1923 - Tres (Novela de pueblo)
1924 - El archipiélago de la
muñequería (Novela en colores)
1927 - El muerto, su adulterio
y la ironía (Novela de incertidumbre)
1929 - Novia, partido por dos
(Novela de humor)
1932 - Torerito soberbio
1933 - El muerto y su
adulterio
1942 - ¿Se comió el lobo a
Caperucita?; Seis conferencias para mayores con temas de literatura infantil
(ensayo)
1942 - De literatura infantil.
Dos conferencias. Ensayos de teatro infantil. La infantilización de las
Leyendas Aborígenes. (ensayo)
1944 - El refugiado Centauro
Flores. Novela al día
1961 - La fauna se columpia
1969 - El violín de Don Matías
1973 - Yo (Notas de vanidad
ingenua) (memorias)
1981 - Los escalones de una
vida (Autobiografía)
Libros infantiles
1930 - 26 cuentos infantiles
en orden alfabético
1930 - 8 cuentos de niñas y
muñecas
1931 - 8 Cuentos de las cosas
de Navidad
1931 - Cuentos de los juguetes
vivos
1935 - Hermanos monigotes
(Visión alegre, amable y simple de las cosas de la vida)
1935 - Botón Rompetacones o la
doble vuelta al mundo (novela para chicos)
1936 - Rompetacones y Azulita.
8 cuentos infantiles de la A a la H
1939 - Aleluyas de
Rompetacones (100 cuentos y una novela).
1942 - Un gorrión en la guerra
de las fieras
1954 - 8 estrellas y 8
cenzontles (Novela de sueños infantiles)
1960 - La bruja doña Paz
1962 - Rompetacones y 100
cuentos más (Relatos de 10 minutos para el colegio y la radio)
1964 - La bruja doña Paz
1974 - Las tareas del ángel
Gurriato
1983 - El último dragón y la
sombrerería
1985 - El señor que se comió
un mundo
2009 - 26 Cuentos infantiles
en orden alfabético. I (Ediciones de la Torre, Madrid)
2009 - 26 Cuentos infantiles
en orden alfabético. II (Ediciones de la Torre, Madrid)
2009 - 26 Cuentos infantiles
en orden alfabético. III (Ediciones de la Torre, Madrid)
HOMENAJES
Tras su muerte en
1983, y especialmente a partir de los años noventa, la memoria de
Antoniorrobles fue recuperada en su tierra, con homenajes y dedicaciones de
espacios públicos:
En Robledo de
Chavela, su pueblo natal, existe una biblioteca pública que lleva su nombre, en
reconocimiento a su condición de escritor universal nacido en esa localidad.
Esta biblioteca
forma parte de la red de bibliotecas de la Comunidad de Madrid y sirve como
centro de difusión de la lectura y, en particular, de su obra, que se ha
convertido en un referente local y regional.
En San Lorenzo de
El Escorial, donde vivió la mayor parte de su vida y donde murió, hay un
colegio público de educación infantil y primaria que lleva el nombre de
C.E.I.P. Antoniorrobles.
Este centro
educativo rinde homenaje al escritor como modelo de creador de literatura
infantil y como figura vinculada a la historia cultural de El Escorial.
El colegio
organiza a menudo actividades relacionadas con la lectura, los cuentos y la
literatura infantil, manteniendo vivo el espíritu de un autor que dedicó su
vida a imaginar mundos para niños.
Tras su
fallecimiento, se reeditaron y recopilaron muchas de sus obras:
Cuentos de las
cosas que hablan de1981, poco antes de morir)
Cuentos de «El Perro, el Ratón y el Gato»de1983)
El señor que se comió un mundo (1985)
Y, progresivamente, sus clásicos de preguerra como Hermanos monigotes* y 26 cuentos infantiles en orden alfabético.
LEGADO
Su muerte
simboliza el cierre de un ciclo: el de una generación de intelectuales
republicanos que vivieron la guerra, el exilio y el regreso, y que contribuyeron
de forma decisiva a la renovación de la cultura española del siglo XX.

No hay comentarios:
Publicar un comentario