Esta fecha fue proclamada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas en 1994 para conmemorar la firma del Protocolo
de Montreal en 1987, un acuerdo internacional fundamental que busca eliminar la
producción y consumo de sustancias que agotan la capa de ozono, como los
clorofluorocarbonos (CFC) y los hidroclorofluorocarbonos (HCFC).
OBJETIVOS
El objetivo de esta
conmemoración es aumentar la conciencia global sobre la importancia de proteger
la capa de ozono, que es vital para proteger la vida en la Tierra de los
efectos dañinos de la radiación ultravioleta.
Además, celebra los logros
obtenidos mediante la cooperación internacional en la preservación de este
escudo natural.
El Protocolo de Montreal es
considerado uno de los tratados ambientales más exitosos en la historia, ya que
ha logrado la eliminación de más del 99% de las sustancias que dañan la capa de
ozono y contribuye también a mitigar el cambio climático.
LEMA
2026
«Acción global por
un planeta más fresco»
1. ¿Qué significa el lema?
El lema puede dividirse en dos ideas fundamentales:
- “Acción
global”: señala que la protección de la atmósfera requiere cooperación
entre países, gobiernos, científicos, industrias, organismos
internacionales y ciudadanía.
- “Un
planeta más fresco”: amplía el enfoque tradicional de este día. Ya no
se habla solamente de evitar la destrucción de la capa de ozono, sino
también de reducir el calentamiento del planeta mediante una
transformación de las tecnologías de refrigeración y climatización.
Por eso, el lema establece una conexión entre dos
problemas ambientales que durante mucho tiempo se estudiaron por separado: la
destrucción del ozono estratosférico y el cambio climático.
La idea central podría expresarse así:
Proteger la capa de ozono también puede contribuir a
proteger el clima, siempre que la transición hacia sustancias alternativas vaya
acompañada de tecnologías de refrigeración más eficientes y sostenibles.
La ONU destaca precisamente que el Protocolo de Montreal y
su Enmienda de Kigali demuestran que la acción internacional coordinada puede
producir beneficios simultáneos para el ozono, el clima, la economía y la
salud.
2. ¿Por qué se habla de un “planeta más fresco”?
La expresión “planeta más fresco” no significa que el
objetivo sea simplemente bajar la temperatura de la Tierra mediante sistemas de
refrigeración.
Tiene un sentido climático mucho más amplio.
Los sistemas de refrigeración —aires acondicionados,
refrigeradores, cámaras frigoríficas, sistemas de conservación de alimentos,
etc.— necesitan sustancias refrigerantes. Algunas de las sustancias utilizadas
históricamente dañaron la capa de ozono; otras, especialmente los hidrofluorocarbonos
(HFC), no destruyen directamente el ozono, pero pueden ser potentes
gases de efecto invernadero.
Por eso se produjo una evolución importante:
CFC y otras sustancias destructoras del ozono →
sustitución por alternativas → aparición de nuevos desafíos climáticos →
reducción progresiva de HFC + mayor eficiencia energética.
La Enmienda de Kigali responde precisamente a esta nueva
etapa.
3. La relación entre la capa de ozono y el clima
Esta es probablemente la cuestión más importante para
comprender el lema de 2026.
La capa de ozono estratosférico funciona como un
escudo natural que absorbe una parte importante de la radiación ultravioleta
del Sol. Cerca del 90 % del ozono atmosférico se encuentra en la estratosfera,
aproximadamente entre los 10 y los 40 kilómetros de altura.
Cuando determinadas sustancias químicas destruyen el ozono,
aumenta la cantidad de radiación ultravioleta que puede alcanzar la superficie
terrestre.
Esto tiene consecuencias para:
- la
salud humana;
- los
ecosistemas;
- los
animales;
- las
plantas;
- los
organismos marinos;
- determinados
materiales.
Pero existe además otra conexión.
Muchas de las sustancias que dañaron la capa de ozono
también eran gases de efecto invernadero. Por eso, reducirlas produjo un
beneficio climático adicional.
La ONU señala que el Protocolo de Montreal ya ha conseguido
eliminar progresivamente cerca del 99 % de las sustancias que agotan la capa
de ozono.
4. El papel fundamental del Protocolo de Montreal
Para entender el lema de 2026 hay que regresar a 1987.
El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que
agotan la capa de ozono fue firmado el 16 de septiembre de 1987.
Su objetivo fundamental fue controlar y eliminar
progresivamente la producción y el consumo de sustancias que destruían el
ozono.
Entre ellas se encontraban:
- clorofluorocarbonos
(CFC);
- halones;
- tetracloruro
de carbono;
- metilcloroformo;
- bromuro
de metilo;
- hidroclorofluorocarbonos
(HCFC).
El acuerdo estableció calendarios internacionales para
reducir y finalmente eliminar muchas de estas sustancias.
Su importancia fue enorme porque no se limitó a reconocer el
problema: creó mecanismos internacionales para actuar sobre él.
5. ¿Por qué el año 2026 es especialmente significativo?
Porque en 2026 se cumplen diez años de la adopción de la
Enmienda de Kigali.
Fue acordada el 15 de octubre de 2016, en Kigali,
Ruanda, durante la 28.ª Reunión de las Partes del Protocolo de Montreal. Su
objetivo fue establecer una reducción progresiva de los HFC.
Aquí está una de las claves del lema:
Montreal protegió el ozono.
Kigali amplió esa acción hacia el clima.
Por eso 2026 no constituye simplemente otro aniversario del
Día del Ozono. Es una oportunidad para recordar cómo un acuerdo creado
originalmente para proteger la capa de ozono fue evolucionando para afrontar
también un desafío climático.
6. ¿Qué son los HFC?
Los hidrofluorocarbonos (HFC) son sustancias
utilizadas principalmente en aplicaciones de refrigeración y climatización.
A diferencia de los CFC, no son sustancias que destruyan
la capa de ozono. Sin embargo, algunos HFC tienen un elevado potencial de
calentamiento global.
Esto generó un nuevo problema:
¿Cómo sustituir las sustancias destructoras del ozono sin
reemplazarlas por sustancias que contribuyan considerablemente al calentamiento
climático?
La respuesta internacional fue la Enmienda de Kigali.
Su propósito es reducir progresivamente el uso de HFC y
favorecer alternativas con menor impacto climático.
7. El lema introduce una segunda palabra clave: “acción”
No dice simplemente:
“Un planeta más fresco”.
Dice:
“Acción global por un planeta más fresco”.
Esto es muy significativo.
La palabra acción recuerda que los descubrimientos
científicos solamente son el primer paso.
El proceso completo es:
ciencia → conocimiento → acuerdos internacionales →
legislación → innovación tecnológica → transformación industrial → aplicación
práctica → resultados ambientales.
El éxito del Protocolo de Montreal constituye precisamente
un ejemplo de esta cadena.
La ONU destaca cinco elementos especialmente importantes:
1.
políticas basadas en la ciencia;
2.
participación universal;
3.
cumplimiento de los compromisos;
4.
financiamiento específico;
5.
alianzas eficaces.
8. La palabra “global” también es esencial
El problema de la capa de ozono demuestra que la atmósfera
no tiene fronteras políticas.
Un gas emitido en un país puede incorporarse a procesos
atmosféricos que afectan al planeta entero.
Por eso no basta con que actúe un solo Estado.
El Día Internacional recuerda una experiencia
particularmente importante de cooperación ambiental: en 2009, la Convención
de Viena y el Protocolo de Montreal alcanzaron la ratificación universal,
convirtiéndose en los primeros tratados de la historia de las Naciones Unidas
en alcanzar ese nivel.
Así, “global” significa literalmente que la solución
necesita una dimensión planetaria.
9. “Más fresco” también significa refrigeración
sostenible
Existe otra lectura fundamental del lema.
El mundo necesita más refrigeración, no menos.
El aumento de las temperaturas y los episodios de calor
extremo hacen que la refrigeración sea importante para:
- proteger
a las personas frente al calor;
- conservar
alimentos;
- mantener
determinados medicamentos;
- conservar
productos perecederos;
- permitir
determinadas actividades económicas;
- mejorar
las condiciones de trabajo y de vida.
Pero aumentar indefinidamente la refrigeración utilizando
tecnologías ineficientes puede aumentar el consumo energético y las emisiones.
Por eso la cuestión no es simplemente:
“más aire acondicionado”.
La cuestión es:
“refrigeración necesaria, eficiente y sostenible”.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, señaló en
su mensaje de 2026 que, a medida que aumentan las temperaturas y se vuelve más
frecuente el calor extremo, el acceso a una refrigeración eficiente puede
salvar vidas, pero esa necesidad debe atenderse de manera justa y sostenible.
10. Eficiencia energética: una parte indispensable del
lema
La Enmienda de Kigali no debe entenderse únicamente como una
sustitución de refrigerantes.
Existe una segunda cuestión:
¿Cuánta energía necesita el aparato para proporcionar la
misma refrigeración?
Dos sistemas pueden proporcionar un servicio semejante de
refrigeración y, sin embargo, tener consumos energéticos muy diferentes.
Por eso el concepto de refrigeración sostenible
combina:
- refrigerantes
con menor impacto climático;
- equipos
energéticamente eficientes;
- innovación
tecnológica;
- mantenimiento
adecuado;
- reducción
de pérdidas;
- gestión
responsable de los equipos al final de su vida útil.
La ONU señala que los beneficios climáticos de Kigali pueden
ser mayores cuando la reducción de HFC se combina con mejoras en la eficiencia
energética de los sistemas de refrigeración.
11. Un lema que une ozono, clima y salud
El lema de 2026 puede interpretarse como un puente entre
tres grandes dimensiones:
Medio ambiente
Protección de la atmósfera y reducción del calentamiento
global.
️ Ozono
Conservación de la capa que filtra parte de la radiación
ultravioleta.
Salud y bienestar
Protección frente a la radiación UV y frente a los efectos
del calor extremo.
Por eso el lema tiene un alcance mayor que el de una campaña
exclusivamente química.
La protección del ozono aparece como parte de una estrategia
más amplia de protección de las condiciones que permiten la vida humana y de
los ecosistemas.
12. La dimensión económica
El lema tampoco plantea una oposición simple entre protección
ambiental y desarrollo económico.
El mensaje oficial de 2026 destaca que la transición hacia
alternativas más seguras y sostenibles puede realizarse al mismo tiempo que se
favorece el desarrollo económico.
Esto supone impulsar:
- investigación;
- innovación;
- nuevas
tecnologías;
- capacitación
técnica;
- industrias
de refrigeración más eficientes;
- nuevos
empleos especializados;
- modernización
de infraestructuras.
La experiencia del Protocolo de Montreal se presenta así
como una demostración de que la política ambiental puede generar
transformaciones tecnológicas e industriales.
13. La dimensión de la justicia climática
Hay una cuestión particularmente importante detrás de la
expresión “acción global”.
No todos los países tienen las mismas capacidades
económicas, tecnológicas o industriales para transformar sus sistemas de
refrigeración.
Tampoco todas las personas tienen el mismo acceso a la
refrigeración.
En regiones donde las temperaturas son muy elevadas,
disponer de sistemas de refrigeración puede convertirse en una cuestión
relacionada con:
- salud;
- seguridad
alimentaria;
- productividad;
- vivienda;
- educación;
- supervivencia
durante episodios de calor extremo.
Por eso la transición debe ser simultáneamente:
ambientalmente sostenible + tecnológicamente posible +
económicamente viable + socialmente justa.
La ONU incorpora explícitamente la idea de satisfacer las
necesidades de refrigeración de manera justa y sostenible.
14. ¿Qué resultados climáticos se esperan?
La ONU señala que, si se implementa plenamente, la Enmienda
de Kigali podría evitar hasta 0,5 °C de calentamiento global para finales de
siglo. El mensaje del Secretario General indica además que la combinación
con sistemas de refrigeración energéticamente eficientes podría duplicar
aproximadamente ese beneficio.
Esta cifra ayuda a comprender por qué el lema utiliza la
expresión “planeta más fresco”.
No se trata de una metáfora puramente poética: hace
referencia a un posible efecto climático cuantificable.
15. El lema como mensaje de esperanza
Hay también una dimensión simbólica muy importante.
Durante décadas, la destrucción de la capa de ozono fue
considerada una de las grandes amenazas ambientales globales.
La respuesta internacional demuestra que un problema
ambiental de dimensiones planetarias puede ser enfrentado mediante
cooperación científica y política.
La ONU considera que el Protocolo de Montreal puso a la capa
de ozono en camino hacia la recuperación.
Por eso el mensaje de 2026 no es solamente:
“Tenemos un problema climático.”
También dice:
“La cooperación internacional puede producir resultados
ambientales concretos.”
Esa es una de las enseñanzas más profundas del lema.
16. ¿Qué relación existe entre Montreal y Kigali?
Podemos resumirla de esta manera:
|
Protocolo / acuerdo |
Problema principal |
Respuesta |
|
Convenio de Viena, 1985 |
Amenaza para la capa de ozono |
Cooperación científica y política |
|
Protocolo de Montreal, 1987 |
Sustancias que destruyen el ozono |
Eliminación progresiva de esas sustancias |
|
Enmienda de Kigali, 2016 |
HFC con fuerte efecto invernadero |
Reducción progresiva de HFC |
|
Campaña 2026 |
Necesidad de proteger ozono y clima |
Acción global y refrigeración sostenible |
La propia ONU presenta al Protocolo de Montreal y a Kigali
como una continuidad: primero se protegió la capa de ozono y posteriormente se
amplió el alcance hacia la reducción de gases de efecto invernadero
relacionados con la refrigeración.
17. ¿Qué nos pide concretamente el lema?
Aunque el lema es principalmente institucional, puede
traducirse en varias líneas de acción:
A los gobiernos
- cumplir
los compromisos internacionales;
- aplicar
las disposiciones de Kigali;
- favorecer
tecnologías eficientes;
- establecer
normas adecuadas para refrigerantes y equipos.
A la industria
- desarrollar
refrigerantes de menor impacto climático;
- fabricar
equipos más eficientes;
- mejorar
los sistemas de recuperación y gestión de refrigerantes;
- invertir
en innovación.
A los técnicos
- capacitarse
en nuevas tecnologías;
- realizar
instalaciones y mantenimiento adecuados;
- evitar
pérdidas de refrigerantes;
- gestionar
correctamente los equipos al final de su vida útil.
A los consumidores
- considerar
la eficiencia energética al adquirir equipos;
- realizar
un mantenimiento adecuado;
- utilizar
responsablemente los sistemas de refrigeración;
- evitar
reemplazos innecesarios y favorecer la gestión adecuada de equipos
descartados.
A la comunidad internacional
- compartir
tecnología y conocimientos;
- apoyar
financieramente las transiciones necesarias;
- fortalecer
la cooperación entre países.
18. Un mensaje especialmente importante para América
Latina
Para América Latina, el lema adquiere especial relevancia
debido a la necesidad de combinar adaptación al calor, acceso a
refrigeración y protección climática.
La región necesita tecnologías capaces de responder a temperaturas
elevadas sin generar innecesariamente nuevas emisiones.
Esto convierte a la refrigeración sostenible en una cuestión
que atraviesa:
clima + energía + salud + alimentos + vivienda +
desarrollo económico.
Por eso el Día del Ozono de 2026 puede servir para explicar
que la protección de la capa de ozono no es un tema del pasado.
El problema original ha evolucionado y la agenda ambiental
también.
19. Una interpretación global del lema
Si tuviéramos que condensar todo el significado del lema en
una sola idea, podría formularse así:
“Acción global por un planeta más fresco” propone
aprovechar la experiencia de cooperación que permitió proteger la capa de ozono
para acelerar ahora una transición mundial hacia sistemas de refrigeración que
protejan simultáneamente la atmósfera, el clima, la salud y el bienestar
humano.
No se trata, por tanto, de dos campañas independientes:
proteger el ozono
+
combatir el cambio climático
sino de comprender que determinadas políticas ambientales
pueden producir beneficios múltiples y conectados.
20. La gran enseñanza del lema 2026
El mensaje de fondo podría resumirse en cinco palabras:
La cooperación puede transformar el planeta.
El caso del ozono proporciona una experiencia concreta: la
ciencia detectó el problema, los países negociaron una respuesta, se
establecieron compromisos, las industrias desarrollaron alternativas y se
produjo una reducción masiva de las sustancias que dañaban la capa de ozono.
En 2026, diez años después de Kigali, el desafío consiste en
continuar esa historia, llevando la experiencia del Protocolo de
Montreal hacia una nueva generación de soluciones para el calentamiento global.
Por eso “Acción global por un planeta más fresco” es
un lema que habla simultáneamente del pasado, el presente y el futuro:
pasado: el éxito del Protocolo de Montreal;
presente: la transición de los sistemas de refrigeración y la aplicación
de Kigali;
futuro: una refrigeración accesible, eficiente y sostenible en un mundo
cada vez más cálido.
En una frase
El lema 2026 convierte al Día del Ozono en un
recordatorio de que proteger la capa de ozono y combatir el calentamiento
global pueden formar parte de una misma acción internacional: sustituir
sustancias dañinas, reducir los HFC, mejorar la eficiencia energética y
garantizar una refrigeración sostenible para todas las personas.
ANTECEDENTES
Hace cuarenta años, las
naciones se reunieron en el marco del Convenio de Viena para la Protección de
la Capa de Ozono y acordaron adoptar las medidas adecuadas para proteger a las
personas y al planeta de la radiación ultravioleta nociva que atraviesa una
capa de ozono que podría estar dañada.
Y lo lograron. Sobre la base
adicional de información científica, se adoptó el Protocolo de Montreal y se
comenzó a eliminar gradualmente los clorofluorocarbonos —sustancias químicas
artificiales utilizadas en la refrigeración, los aerosoles y la producción de
espuma—, con lo que se puso en marcha la recuperación de la capa de ozono.
Este año, en el Día Internacional de la
Preservación de la Capa de Ozono, celebramos este logro histórico y miramos
hacia adelante con ilusión a otros cuarenta años de acción.
El Protocolo de Montreal y el
Convenio de Viena siguen siendo cruciales para supervisar los niveles de ozono
y radiación ultravioleta, así como las sustancias que agotan la capa de ozono y
otras sustancias químicas, como los hidrofluorocarbonos (gases de efecto
invernadero), que se están eliminando gradualmente en virtud de la Enmienda de
Kigali.
Los tratados sobre la capa de
ozono han simbolizado el paso de la ciencia a la acción global. Y seguirán
haciéndolo durante muchos años.
Un número de productos
químicos de uso común han resultado ser extremadamente dañinos a la capa de
ozono. Los halocarbonos son compuestos químicos en los que uno o más átomos de
carbono están unidos a uno o más átomos de halógenos (flúor, cloro, bromo o yodo).
Los halocarbonos que contienen
bromo por lo general tienen mucho mayor potencial de agotamiento del ozono
(PAO) que aquellos que contienen cloro.
Los productos químicos
sintéticos que han proporcionado la mayor parte del cloro y bromo para el
agotamiento del ozono son el bromuro de metilo, el metilcloroformo, el
tetracloruro de carbono y las familias de productos químicos conocidos como los
halones, los clorofluorocarbonos (CFC) y los hidroclorofluorocarbonos (HCFC).
Convenio de Viena sobre la protección de la capa de
ozono
La confirmación científica del
agotamiento de la capa de ozono impulsó a la comunidad internacional a
establecer un mecanismo de cooperación para tomar medidas para proteger la capa
de ozono.
Esto se formalizó en el
Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono, que fue aprobado y
firmado por 28 países, el 22 de marzo de 1985.
En septiembre de 1987, esto condujo a la
redacción del Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la
capa de ozono.
Protocolo de Montreal
El objetivo principal del
Protocolo de Montreal es la protección de la capa de ozono mediante la toma de
medidas para controlar la producción total mundial y el consumo de sustancias
que la agotan, con el objetivo final de eliminarlas, sobre la base del progreso
de los conocimientos científicos e información tecnológica.
El Protocolo de Montreal se
estructura en torno a varios grupos de sustancias destructoras del ozono.
Los grupos de sustancias
químicas se clasifican de acuerdo a la familia química y se enumeran en los
anexos al texto del Protocolo de Montreal. Exige el control de casi 100
sustancias químicas en varias categorías.
Para cada grupo o anexo de sustancias
químicas, el Tratado establece un calendario para la eliminación gradual de la
producción y el consumo de esas sustancias, con el objetivo de eventualmente
eliminarlas por completo.
El calendario establecido por
el Protocolo se aplica al consumo de sustancias destructoras del ozono.
El consumo se define como las cantidades
producidas, más importadas, menos las cantidades exportadas en un año
determinado.
También existe una deducción
por la destrucción verificada.
Las reducciones porcentuales
se refieren al año designado como referencia para la sustancia. El Protocolo no
prohíbe el uso de sustancias controladas o recicladas existentes más allá de
las fechas de eliminación.
Hay algunas excepciones para
usos esenciales cuando no se encuentren sustitutos aceptables, por ejemplo, en
los inhaladores de dosis medidas (IDM) comúnmente utilizados para tratar el
asma y otros problemas respiratorios o sistemas de supresión de incendios de
halón utilizados en los submarinos y aviones.
En 1994, la Asamblea General
de Naciones Unidas proclamó el 16 de septiembre Día Internacional de la
Preservación de la Capa de Ozono, en conmemoración de la fecha de la firma, en
1987, del Protocolo de Montreal sobre sustancias que dañan la capa de ozono
(resolución 49/114).
Aplicación del Protocolo de Montreal
La aplicación del Protocolo de
Montreal ha progresado bien en los países desarrollados y países en desarrollo.
Todos los calendarios de eliminación se han respetado en la mayoría de los
casos, algunos incluso antes de lo previsto. En vista del progreso constante
realizado en el marco del Protocolo, ya en 2003, ex Secretario General Kofi
Annan declaró: "Tal vez el acuerdo internacional más exitoso hasta la
fecha ha sido el Protocolo de Montreal". Sus puntos de vista son
compartidos ampliamente en la comunidad internacional.
La atención se centró
inicialmente en los productos químicos con mayor potencial de agotamiento del
ozono, incluidos los CFC y halones. El calendario de eliminación de los HCFC
era más relajado, debido a su menor potencial de agotamiento de la capa de
ozono y porque también se han utilizado como sustitutos de transición de los
CFC.
El calendario de eliminación
de los HCFC se creó en 1992 para los países desarrollados y países en
desarrollo, este último con una congelación en 2015, con eliminación completa
en 2030 en los países desarrollados y en 2040 en los países en desarrollo.
En 2007, las Partes en el
Protocolo decidieron acelerar el calendario de eliminación de los HCFC para los
países tanto desarrollados como en desarrollo.
Ratificación universal
El 16 de septiembre de 2009,
la Convención de Viena y el Protocolo de Montreal se convirtieron en los
primeros tratados de la historia de las Naciones Unidas en lograr la
ratificación universal.
Enmienda de Kigali
Las Partes en el Protocolo de
Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono llegaron a un
acuerdo en su 28ª Reunión de las Partes el 15 de octubre de 2016 en Kigali,
Rwanda, para eliminar gradualmente los hidrofluorocarbonos (HFC).
¿Qué es la capa de ozono?
La capa de ozono es una franja de
gas muy frágil que protege la vida en el planeta, de los efectos nocivos de los
rayos solares y que está en peligro por el uso que se hizo durante años de
determinados productos químicos.
Un esfuerzo internacional conjunto ha permitido la eliminación y reducción del uso de estas sustancias que agotaban la capa de ozono y en la actualidad se ha reducido considerablemente la radiación ultravioleta del sol que llega a la Tierra protegiendo la salud humana y los ecosistemas.
¿Por qué es tan importante la capa de ozono?
Vista en falso color del ozono total sobre el polo antártico. El morado y el azul representan las áreas donde hay menos ozono, los amarillos y los rojos donde hay más ozono.- NASA Ozone Watch
La fórmula química del ozono es
O3. El ozono se encuentra en su mayor parte en la parte superior de la
atmósfera, entre 10 y 40 Km. sobre la superficie terrestre, en la zona de la
estratosfera.
El ozono de la estratosfera se
encarga, entre otras cosas, de absorber gran parte de la radiación ultravioleta
del Sol, que es dañina para la vida. Por eso es fundamental preservar esta capa
de ozono.
Hay, sin embargo, un ozono que se considera dañino y es el que se encuentra en exceso en la superficie de la Tierra y que es perjudicial para los seres vivos.
El término "agujero del
ozono" apareció en un artículo científico del British Antarctic Survey en
mayo de 1985, hablando sobre la problemática de la destrucción de la capa de
ozono.
La imagen de satélite del agujero de ozono se ha convertido en un símbolo mundial de esta amenaza ambiental que ha ayudado a movilizar apoyo público para el Protocolo de Montreal.
Antecedentes del Día Internacional de la
Preservación de la Capa de Ozono
En los años 80 existían en el mercado numerosos productos de uso común que contenían sustancias muy nocivas para el ozono, de forma que se redujo considerablemente la capa de ozono en la Tierra.
Los más conocidas son los CFC (clorofluorocarbonos) y los HCFC
(hidroclorofluorocarbonos).
Este esfuerzo se materializó en el Convenio de Viena sobre la protección de la capa de ozono, que fue aprobado y firmado por 28 países, el 22 de marzo de 1985.
Más de 100 sustancias químicas nocivas se empezaron a controlar para ir eliminando su producción y consumo.
El protocolo de Montreal ha sido el acuerdo internacional más exitoso hasta la fecha, ya que todos los calendarios para la eliminación de estas sustancias se han cumplido, incluso antes de lo previsto en muchos casos.
SITUACIÓN
EN URUGUAY
La situación de la capa de
ozono en el cielo uruguayo muestra que, aunque Uruguay no experimenta
directamente el fenómeno del "agujero de ozono" como ocurre en la
región antártica, sí ha habido una reducción leve pero significativa en la capa
de ozono en latitudes medias, donde se encuentra el país.
Esta reducción se debe a dos
factores principales: el traslado de masas de aire pobres en ozono desde los
polos hacia estas latitudes, y la presencia de sustancias químicas agotadoras
de ozono (SAO) en la atmósfera.
Esta disminución, aunque leve,
representa un riesgo para la salud humana, principalmente por la mayor
exposición a la radiación UV-B. Por ello, se recomienda protección solar
especialmente entre las 10 y las 16 horas, y durante el período de mayor
radiación que es desde septiembre hasta marzo.
Uruguay ha cumplido con sus
compromisos internacionales firmando el Protocolo de Montreal y sus enmiendas,
trabajando activamente en programas para proteger la capa de ozono y reducir el
uso de sustancias perjudiciales.
Aunque Uruguay no presenta un
agujero de ozono propio, presencia un adelgazamiento que requiere seguimiento y
protección continua para la salud y el medio ambiente.
FUENTES
https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-preservacion-capa-ozono
https://www.un.org/es/observances/ozone-day
