Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

lunes, 19 de enero de 2026

19 DE ENERO DE 1965 QUINO PRESENTA A FELIPE , PRIMER AMIGO DE MAFALDA

 

Felipito: el soñador entrañable del universo de Quino


 

Felipe, de las tiras de Mafalda de Quino, debutó el 19 de enero de 1965 como el primer amigo de la protagonista.

Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido mundialmente como Quino, es uno de los humoristas gráficos más importantes de la historia del cómic latinoamericano.

Su obra más célebre, Mafalda, publicada entre 1964 y 1973, trascendió fronteras por su profunda crítica social, política y humana, expresada a través de un grupo de niños que reflexionan sobre el mundo adulto.

 



Dentro de este universo destaca Felipe uno de los personajes más queridos y complejos de la historieta. A través de él, Quino retrata al individuo sensible, inseguro y soñador que sufre las exigencias del sistema, convirtiéndolo en un símbolo de la angustia existencial y la lucha entre la fantasía y la realidad.

Felipe aparece por primera vez en la tira de Mafalda en 1964. Vive en el mismo barrio que Mafalda y forma parte del grupo central de amigos. Su diseño físico —alto, delgado, con dientes prominentes y cabello despeinado— refuerza su carácter tímido y distraído.

 




Quino creó a Felipe como una representación del niño introspectivo, inspirado en gran medida en su propia personalidad infantil y en la figura del “anti-héroe”: alguien que no encaja del todo en el mundo competitivo y pragmático que lo rodea.

Felipito se caracteriza por una personalidad profundamente humana y contradictoria:

 Soñador e imaginativo: Vive constantemente en su mundo interior. Fantasea con ser héroe, vaquero, caballero medieval o justiciero, escapando así de la rutina escolar y de las responsabilidades.

Angustiado y procrastinador: Tiene un miedo constante a la tarea escolar y a los deberes.

Sus monólogos internos reflejan ansiedad, culpa y una lucha permanente entre el deseo y la obligación.

Sensibilidad y bondad: A diferencia de otros personajes más autoritarios o materialistas, Felipe es empático, tierno y sincero.

 Inseguridad personal: Duda de sí mismo, teme fracasar y suele sentirse superado por las exigencias del mundo adulto.

 

Estas características hacen de Felipe uno de los personajes más realistas y cercanos al lector.

Felipe tiene una marcada relación con los otros personajes de la tira.

 




Mafalda: Con ella mantiene una relación de complicidad intelectual.

Mafalda suele cuestionar el mundo desde lo político y social, mientras Felipe lo hace desde lo emocional.

 


Manolito: Representa su opuesto. Manolito es práctico, materialista y orientado al negocio, lo que resalta aún más el carácter idealista de Felipito.

 


Susanita: Aunque a veces lo critica o se burla de él, Felipe suele tolerarla con paciencia, mostrando su carácter conciliador.

 


Libertad: Su presencia refuerza las dudas existenciales de Felipe y lo enfrenta a ideas más radicales.

 


Miguelito:

La relación entre Felipe y Miguelito es una amistad basada en la complementariedad. 

Felipe aporta sensibilidad y duda; Miguelito, espontaneidad y pensamiento absurdo. 

Juntos reflejan la diversidad del pensamiento humano y muestran que incluso desde la infancia se puede filosofar sobre la vida, cada uno a su manera.

Miguelito reflexiona desde una lógica infantil egocéntrica (“yo primero”), mientras Felipe lo hace desde la angustia y la duda. Juntos representan dos formas de pensar.



Guille:

La relación entre Felipe y Guille en Mafalda es secundaria pero significativa, y se caracteriza por la ternura, la paciencia y una clara diferencia generacional. A través de sus interacciones, Quino muestra cómo Felipe se vincula con los más pequeños desde su sensibilidad y humanidad.


Felipito como crítica social


 Quino utiliza a Felipito para realizar una crítica profunda al sistema educativo tradicional y a la presión social por el éxito.

A través de su sufrimiento ante los deberes escolares, se denuncia un modelo que prioriza la obediencia y el rendimiento por sobre la creatividad y el bienestar emocional.

Felipe encarna al individuo aplastado por el “deber ser”, alguien que desea una vida más libre y significativa, pero se ve atrapado en normas rígidas. En este sentido, el personaje trasciende la infancia y representa también al adulto frustrado, atrapado en trabajos y responsabilidades que no lo hacen feliz.

 

 

Simbolismo del personaje

Felipito simboliza:

La lucha entre el deseo y la obligación

 La angustia existencial

 La resistencia silenciosa al sistema

 La importancia de la imaginación como refugio

 

Es un personaje que no grita ni impone, pero cuya fragilidad denuncia con fuerza las fallas del mundo moderno.

 

Vigencia y legado

 

A pesar de haber sido creado hace más de medio siglo, Felipe sigue siendo plenamente vigente.

En una sociedad marcada por el estrés, la productividad excesiva y la ansiedad, su figura resulta más actual que nunca.

Muchos lectores —niños, jóvenes y adultos— se identifican con su miedo al fracaso, su tendencia a postergar y su necesidad de soñar.

Felipe no solo es un personaje de historieta: es un espejo emocional del ser humano.

 

Conclusión

 

Felipe es uno de los personajes más profundos y entrañables creados por Quino.

A través de su sensibilidad, su imaginación y su angustia, el autor logra una crítica social sutil pero poderosa.

Representa al individuo que no encaja del todo, pero que conserva su humanidad en un mundo que muchas veces parece olvidarla.

 

En definitiva, Felipito nos enseña que dudar, soñar y sentir miedo no son defectos, sino rasgos profundamente humanos que merecen ser comprendidos y valorados.

 

Felipe un personaje para todos



Felipe —y Mafalda en general— es leído y disfrutado por personas de todas las edades, desde niños hasta ancianos, porque Quino construyó un cómic con múltiples niveles de lectura, capaz de adaptarse a la experiencia vital de cada lector. Las razones principales son las siguientes:

 

1. Doble (y triple) nivel de lectura

 Para los niños, Felipe es un personaje con el que se identifican fácilmente:

 

Le tiene miedo a la escuela y a la tarea.

Sueña despierto y juega con su imaginación.

Se siente inseguro y postergador.

 Para los adultos, Felipe representa:

La angustia frente a las obligaciones.

La frustración por no vivir la vida soñada.

 El conflicto entre lo que se desea y lo que “hay que hacer”.

 Para los ancianos, Felipe puede leerse como:

Un reflejo de la vida entera, vista con distancia.

El recuerdo de una infancia presionada por normas.

Una mirada melancólica sobre los sueños no cumplidos.

 

Cada etapa de la vida encuentra un significado distinto en el mismo personaje.

 

2. Temas universales y atemporales

 

Felipe no habla solo de la escuela, sino de problemas universales:

 

El miedo al fracaso.

La duda existencial.

La presión social.

La necesidad de libertad.

El deseo de ser uno mismo.

Estos temas no pertenecen a una edad específica; acompañan al ser humano durante toda su vida, lo que hace que el cómic nunca pierda vigencia.

 

3. Humanidad y realismo emocional

 

Felipe no es un héroe idealizado. 

Es frágil, contradictorio y sensible, rasgos profundamente humanos. 

Esa honestidad emocional permite que cualquier lector, sin importar su edad, se vea reflejado en él.

 

Quino no se burla de Felipe: lo comprende. Y esa mirada empática conecta con lectores de todas las generaciones.

 

4. Humor accesible pero inteligente

 

El humor de Mafalda funciona en varios niveles:

 Situaciones simples y visuales que hacen reír a los niños.

 Ironía, sarcasmo y crítica social que captan los adultos.

 Reflexiones profundas que invitan a pensar sin necesidad de explicaciones.

 Felipe, con sus silencios, sus pensamientos internos y sus derrotas cotidianas, provoca risa y reflexión al mismo tiempo.

 

5. Personajes infantiles con problemas adultos

 

Una de las claves del éxito del cómic es que los personajes son niños que piensan como adultos, pero sienten como niños. Esto crea un puente generacional:

 Los niños se reconocen en la edad.

Los adultos se reconocen en los pensamientos.

 Los mayores se reconocen en la experiencia acumulada.

Felipe, en particular, expresa dudas y miedos que muchos adultos no se animan a decir.

 

6. Lenguaje claro y universal

 

Quino utiliza un lenguaje sencillo, cotidiano y visual, que no excluye a nadie. No hace falta un conocimiento académico para comprender el mensaje, pero sí permite lecturas profundas para quien quiera ir más allá.

 Esto facilita que el cómic pueda leerse:

 En la infancia, como entretenimiento.

En la adultez, como crítica social.

En la vejez, como reflexión sobre la vida.

 

Conclusión

 

Felipe es leído por todas las edades porque no representa una etapa de la vida, sino la condición humana. 

Sus miedos, sueños y contradicciones nos acompañan desde la niñez hasta la vejez. 

Quino logró crear un personaje simple en apariencia, pero profundamente universal, que crece y cambia con cada lector.

 Por eso, Felipe no se deja de leer: se vuelve a leer, y cada vez dice algo nuevo.

19 DE ENERO DE 1899 NACÍA JUAN JOSÉ MOROSOLI

MÁXIMO EXPONENTE DE LAS LETRAS MINUANAS


“Se sabe aquí que no soy literato —de lo cual Dios me libre y guarde— sino simplemente un escribe papeles y que pongo en ellos un poco del drama de cada hombre humilde de los que voy encontrando en la hueya para consuelo de mi sentimiento de fraternidad y porque sé muy bien que esos hombres que intento revelar —por un fatalismo que sin duda terminará cuando ellos tengan conciencia de su rol— nos muestran por sí mismos las dimensiones de su espíritu. Trabajo pues con la segura tranquilidad de que no soy un artista sino un hombre que anda entre los demás buscando entenderlos para entenderse a sí mismo y al tiempo en que vive.” J.J.Morosoli

 

Juan José Morosoli Porrini  nació en Minas,  capital del departamento de Lavalleja,  el 19 de enero de 1899.

Fue un escritor uruguayo referente de la narrativa de la primera mitad del siglo xx, perteneciente a la generación del Centenario.

Su obra de corte criollista está centrada en el hombre de campo y su ambiente rural o de pueblo chico.

La soledad, la muerte, los personajes simples y humildes, los oficios en extinción, la transición entre el gaucho y el campesino, establecido muchas veces en condiciones miserables, forman parte de sus relatos breves enmarcados en la literatura posgauchesca de su país. ​


Minas 1899

Su padre fue Giovanni Morosoli Quadri, albañil que arribó a Uruguay en 1894 desde Tesino (Suiza italiana) y María Porrini.

Su infancia y su adolescencia estuvieron marcadas por dificultades económicas.

Casa Natal de Morosoli

A los ocho años comenzó sus estudios en la escuela “Artigas” de su ciudad natal.

Abandonó la escuela un año más tarde para trabajar como mandadero, y después como vendedor, en la librería de su  tío, y así colaborar con el sustento de su familia por lo que apenas cursó dos años de educación primaria.

En esa librería comenzó su formación autodidacta.




En 1920 instaló una pequeña provisión junto a dos socios.




Juan José Morosoli frente a la barraca

En 1923 compró un almacén y barraca donde trabajó el resto  de su vida.

A partir de 1923 realizó trabajos periodísticos en publicaciones  de su ciudad natal: El Departamento (periódico creado con  los socios de la cafetería y en el que firmaba sus notas como  «Pepe»), La Unión y la revista Minas.

Café Suizo

Al año 1924 instalaron el café Suizo, donde exhibían cine mudo y se formó una tertulia literaria.

Este café fue adquirido en octubre  por Héctor Aguerrebere y Juan José Morosoli quienes cambiaron totalmente su rubro, ofreciendo desde electrodomésticos hasta masajes y baños faciales, abierto desde las 8 a 24hs. este micro-shopping minuano se convirtió en el centro de las actividades comerciales que Morosolí continúo desarrollando y haciendo crecer hasta fines de su vida.

Joven Juan José Morosoli

En colaboración con Julio Casas Araújo escribió tres piezas teatrales entre 1923 y 1926:

Poblana

La mala semilla 

El vaso de sombras.

Fueron estrenadas en Minas y Montevideo.

Poblana, cuyo texto se extravió, fue estrenada en diciembre  de 1923 en el teatro Escudero de Minas, por la compañía de  Carlos Brussa y con la dirección de Ángel Curotto.

En 1925 la misma compañía estrenó La mala semilla.



En 1925 publicó un conjunto de poemas  titulado Balbuceos en Bajo la misma sombra, volumen que  también incluía  trabajos de Valeriano Magri, Guillermo o Cuadri, José María  Cajaraville y Casas Araújo.

En 1926, con Curotto como director, la compañía de Rosita  Arrieta estrenó El vaso de las sombras en el teatro Lavalleja  de Minas.

 

Juan José Morosoli, 1927. La fotografía forma parte del

 acervo del Archivo Literario de la Biblioteca Nacional.




En 1928 publicó el volumen de poesía Los juegos.​

Juan J. Morosoli y Luisa Lupi

El 18 de mayo de 1929 se casó con Luisa Lupi, con quien tuvo dos hijas: María Luz y Ana María. ​








En 1932 publicó en Minas el volumen de cuentos Hombres, reeditado en 1942 con modificaciones (tres cuentos  suprimidos y cinco agregados) y prólogo de Francisco  Espínola.

Colaboró en 1933 con la Revista Multicolor de los Sábados  (dirigida por Borges y Ulyses Petit de Murat) del diario  argentino Crítica.

A partir de 1934 con cuentos y artículos en el suplemento  dominical de El Día de Montevideo.





En 1936 publicó Los albañiles de Los Tapes.

Desde 1940 lo hizo en el semanario Marcha, desde 1944

 en  la Revista Nacional.

Publicó Hombres y mujeres en 1944.



En el año 1947 publicó Perico, cuentos para niños, uno de sus  trabajos más populares.

En el año 1948 colaboró en Mundo Uruguayo.


Juan José Morosoli con 50 años




Publicó Muchachos en el año 1950, su única novela.




En el año 1953 publicó Vivientes.

Estos títulos le otorgan el favor del público y de la crítica,  entre los que se cuentan los responsables de la revista Asir  que pasan a considerarlo uno de sus maestros. 


Juan José Morosoli con su esposa y nieto - 1957


Fue uno de  los más importantes cultores del cuento corto en Uruguay en  los que rescata las vivencias de los personajes anónimos de  pueblos del interior y de zonas rurales de su país.

Falleció en su ciudad natal el 29 de diciembre de 1957,  víctima de un infarto.

Sus restos están en el cementerio de dicha ciudad, junto a su  esposa, fallecida en 1961.



Urna que guarda los restos mortales de Juan José Morosoli y de su esposa Luisa Lupi, en el Cementerio del Este, de la ciudad de Minas. El jarrón que está encima dice simplemente "Pepe".

LEGADO


El legado de Juan José Morosoli radica en su capacidad para capturar la esencia del ser humano a través de sus relatos, convirtiéndose en un referente indispensable para comprender la literatura uruguaya del siglo XX.

Su obra sigue siendo un testimonio valioso sobre la vida rural y las luchas sociales en Uruguay.

Centrada en su profunda conexión con la cultura rural y la vida del hombre del campo en Uruguay su obra es un reflejo del criollismo y del regionalismo, destacando la vida y las luchas de los personajes anónimos que habitan las zonas rurales y los pequeños pueblos.

 

Contribuciones Literarias

Narrativa Social:

Morosoli es reconocido por su enfoque en la realidad social de su tiempo, especialmente en la representación del proletariado rural.

Su literatura no solo retrata la vida cotidiana, sino que también actúa como una forma de denuncia social contra las injusticias que enfrentaban estos grupos marginados.

Ello se puede ver en sus obras más destacadas .

Hombres (1932)

Los albañiles de Los Tapes (1936)

Hombres y mujeres (1944)

Muchachos (1950, su única novela)

Vivientes (1953)

Tierra y tiempo (1959, póstuma) 35.

Estilo Literario:

Su estilo se caracteriza por una prosa sencilla pero profunda, capaz de capturar la esencia de sus personajes y el entorno que los rodea.

Morosoli enfatizaba la importancia de lo telúrico, es decir, cómo el paisaje y la tierra influyen en la identidad de las personas.

 

Impacto Cultural

Reivindicación del Interior:

Se le considera un reivindicador del interior del país, siendo uno de los primeros escritores en dar voz al gaucho y al hombre del campo, resaltando su dignidad y sufrimiento.

Centro Cultural:

Fundó el Café Suizo en Minas, un espacio que promovía el intercambio cultural y literario entre intelectuales de la época, lo que demuestra su compromiso con la promoción de la cultura local.

Reconocimientos Póstumos:

A pesar de su vida modesta y su aversión a la fama, Morosoli fue reconocido póstumamente con el Premio Nacional de Literatura en 1959, lo que reafirma su relevancia en la literatura uruguaya.

 

Filosofía Literaria

Morosoli creía firmemente que su misión como narrador era "entrar en el hombre", buscando siempre una conexión íntima entre el ser humano y su entorno.

Esta visión se traduce en una obra literaria que no solo busca entretener, sino también educar y concienciar sobre las realidades sociales.


HOMENAJES


En 1959 se le otorgó póstumamente el premio Nacional de

 Literatura 1957-58.

Según el testimonio de Juan Carlos Onetti en el diario Acción:

 «El primero de enero de 1958, el miércoles próximo,

 comenzaría a escribir una novela pensada desde años atrás.

 Sería la continuación de Muchachos y su acción cubriría dos

 décadas de la vida del país.»

De forma póstuma se editaron:




Tierra y tiempo en 1959




El viaje hacia el mar en 1962



El relato infantil Tres niños, dos hombres y un perro en  1967.

Además también se editaron trabajos inéditos y su obra completa.





Sobre la base de El viaje hacia el mar se realizó en 2003 la  película del mismo nombre, dirigida por Guillermo Casanova  y protagonizada por Hugo Arana, Julio César Castro y Diego  Delgrossi.

Ya en 1989 la televisión de la Suiza italiana había realizado Viento del Uruguay (Vento dell'Uruguay, o Nel silenzio  dell'Uruguay), basada en Los albañiles de Los Tapes. La  dirección fue de Bruno Soldini quien también dirigió el  documental Juan José Morosoli (1899-1957). Narratore del  silenzio.

El editor Heber Raviolo fue el responsable de la compilación y  publicación de sus obras completas, desperdigada en  publicaciones periódicas e inéditos, y el principal investigador  y difusor de su obra.

Entre 1967 y 1971 editó en cinco tomos las Obras de Juan  José Morosoli, que volvieron a reeditarse en 1999.



Como forma de homenajearlo, en 1992 se creó la medalla  «Morosoli» - Símbolo del Movimiento Cultural Minuano.


En 1995, se creó la estatuilla «Morosoli» y los premios  Morosoli. Estos galardones son entregados anualmente por  la Fundación «Lolita Rubial».

Escuela Nº 7 "Juan José Morosoli"

La escuela Nº 7 "Juan José Morosoli", está ubicada en Zelmar Michelini y Guernica s/n, en el Barrio Olímpico, de la ciudad de Minas, departamento de Lavalleja.

Cuando Minas comienza a extenderse, se va poblando el barrio y actualmente es una zona que dejó de ser residencial pasando a ser de gente obrera.

En el barrio Olímpico de Minas, hacía falta una escuela, según censo realizado en ese entonces, por las señoras de Cañelas y de Morosoli.

El 26 de mayo, se inaugura el edificio, que constaba de dos aulas (la parte mas antigua de la escuela).

El 1º de junio de 1934, empieza a funcionar con 38 alumnos, bajo la dirección de la señorita María Carmen Sicco. Ella atendía todas las clases de 1º a 4º año. A los 20 días el alumnado asciende a 82, un maestro solo no puede atenderlos a todos, es necesaria la creación de una ayudantía. En el mes de julio, más precisamente el día 12, se crea la primera ayudantía, siendo ocupada por la señorita Julia Ureña González.

El 11 de agosto se constituyó la primera Comisión Fomento, siendo su Presidente el señor Juan José Morosoli.

El 11 de agosto, de 1971 se firma el convenio con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, para iniciar la obra del nuevo edificio.

El 8 de diciembre de 1981, la Escuela Nº 7 pasó a llamarse: "Juan José Morosoli", en honor a ese escritor minuano, que deleita con sus páginas a tantos niños y jóvenes.







En el barrio "Estación" de la ciudad de Minas se encuentra la plazoleta dedicada Juan José Morosoli. Es un espacio angular que se forma en la confluencia de la Avenida Artigas y la Diagonal, que también lleva el nombre de Morosoli, y que une la primera con la Avenida Ugolini. El resto de esa manzana triangular está ocupado por el edificio de la escuela pública Nº 35 del barrio, 

SU OBRA


HIMNO A MINAS

Como fuertes pasiones de la tierra
Nuestros cerros se elevan hacia el sol,
Y en los flancos de las sierras
Los torrentes musicales
Van cantando su canción.
Tierra nuestra fraternal,
La niñez de Lavalleja,
Encantaste con tus lunas
Tus cerros, tu luz solar.

Como vienen triunfando en la alborada
Las celestes legiones de la luz,
Van tus hijos avanzando
por la senda del presente
Rumbo hacia el porvenir.
Tierra buena maternal
Das al hierro que te hiere
El tesoro de tus minas.
La canción de tu trigal.

Letra de Juan José Morosoli _ Música de Antonio Cañelas.



FUENTES

https://uruguayeduca.anep.edu.uy/

https://fhce.edu.uy/

https://herder.com.mx/

https://letras-uruguay.espaciolatino.com/

https://www.bibna.gub.uy/

https://www.poemas-del-alma.com/

https://www.mcnbiografias.com/a