Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 13 de junio de 2026

13 DE JUNIO DE 1917 NACÍA AUGUSTO ROA BASTOS- BIOGRAFÍA

 

Augusto Roa Bastos: Voz y

 memoria de la identidad

 paraguaya




Augusto Roa Bastos nació el 13 de junio de 1917 en Asunción.

Fue un escritor, periodista y guionista paraguayo. Está considerado como el autor más importante de Paraguay y uno de los más destacados en la literatura latinoamericana.


Con un año de edad

Si bien nació en Asunción a los pocos meses su familia se trasladó a Iturbe, un pequeño pueblo que pertenecía al Distrito de Caazapá y que por decreto del poder ejecutivo pasó al Guairá, en una cultura bilingüe entre el guaraní y el castellano, donde transcurrieron sus primeros años.

Familia Paterna

Su padre, Lucio Roa, era un hombre de carácter severo, de ascendencia española, ex-seminarista que trabajó como maderero y como empleado en un ingenio azucarero.

Su madre, Lucía Bastos, de ascendencia franco-portuguesa, era una mujer de carácter sensible y cultivada, cantante aficionada y quien le proporcionó los primeros contactos con la literatura, especialmente la Biblia y las obras de Shakespeare.

En esos primeros años, la educación de Roa y sus hermanos estuvo a cargo de su padre, que construyó una habitación que era utilizada como salón de clases, impartidas por él mismo.

A los 8 años fue enviado a Asunción para completar su educación.

El escritor vivió con su tío abuelo, el obispo Hermenegildo Roa, quien continuó alentando su vocación lectora.

De él expresó Roa: «Para mí fue mi verdadero padre. Era un sacerdote muy serio y austero, pero respaldaba la educación de todos sus sobrinos y sobrinas que vivían en el interior.

Tenía libros que estaban prohibidos, especialmente para un niño de mi edad: entre ellos de Rousseau y Voltaire. Me decía que los leyera con mucho cuidado, pero por lo menos me dejaba hacerlo, porque era un hombre razonable e inteligente».

Tras cursar primero en la escuela pública República Argentina, fue enviado como pupilo al Colegio San José.

Allí lo encontró el estallido de la Guerra del Chaco, que enfrentó a Paraguay con Bolivia, y de la que Roa quiso participar junto con otros compañeros.

Fue destinado como auxiliar de enfermería y aguatero, debido a su edad, experiencia que más tarde volcaría en su novela Hijo de hombre.

 


La carrera literaria de Roa se inició tempranamente, cuando a los trece años,1930, escribió, en coautoría con su madre, una pieza teatral, La carcajada, que representaron en diferentes pueblos a fin de recolectar donaciones para los soldados.



Dos años más tarde 1932, escribió su primer relato, Lucha hasta el alba, que creyó perdido durante años hasta que fue hallado y publicado en 1979.

Al término de la guerra se desempeñó como empleado bancario y en diversos oficios, entre ellos, como periodista del diario El País.


En 1942 se casó con Lidia Mascheroni, con quien tuvo tres hijos: Carlos Alberto (fallecido a los dos años), Mirta y Carlos.

El ruiseñor de la aurora

El mismo año publicó el poemario El ruiseñor de la aurora, más tarde repudiado por el autor.

En el año 1944 formó parte del grupo «Vy'a Raity» («El nido de la alegría» en guaraní), decisivo para la renovación poética y artística de Paraguay en la década del 40, junto a autores como Josefina Plá y Hérib Campos Cervera.

En 1945 pasó un año en Inglaterra invitado por el British Council y como corresponsal de guerra de El País.

Allí entrevistó al general De Gaulle y pasó a Francia y asistió como periodista a los juicios de Núremberg en Alemania.

En 1947 un intento de golpe de Estado contra el dictador Higinio Morínigo inició un período de grave inestabilidad política, marcado por una guerra civil y una sucesión de presidentes débiles y gobiernos de facto, etapa que culminó en 1954 con la asunción del general Alfredo Stroessner, quien instauró una dictadura que se extendería por treinta y cinco años.

En este contexto, el ministro de Hacienda Juan Natalicio González ordenó la captura de Roa Bastos, acusándolo de comunista, pese a que el escritor no tenía ninguna militancia política.

González sentía una especial inquina contra Roa, ya que tenía pretensiones literarias, y este había ridiculizado sus escritos sobre historia de la cultura en el Paraguay, además de haberse negado a saludarlo en una recepción oficial y haber publicado varios artículos contrarios al gobierno.

Cuando la policía fue a buscarlo a su casa, escapó escondiéndose en el tanque de agua durante dos días.

Tras permanecer tres meses como refugiado en la embajada de Brasil, se estableció en Buenos Aires; allí publicó la mayor parte de su obra.



Ya instalado en Argentina, debutó como narrador en 1953 con el libro de cuentos El trueno entre las hojas, donde ensaya un primer acercamiento al medio rural paraguayo, en el que la cosmovisión guaraní convive con la explotación, la miseria y la violencia, mostradas con un crudo naturalismo. ​

 Durante esos años se desempeñó en los más diversos oficios: empleado en una compañía de seguros, colaborador en la revista Alcor, dirigida por el escritor Rubén Bareiro Saguier, redactor en el diario Clarín (por recomendación de otros dos exiliados, el diseñador Andrés Guevara y el poeta Elvio Romero), vendedor de chafalonías y repelentes de mosquitos, mozo de dormitorio en un albergue transitorio.

En el año 1958 inició su labor como guionista de cine, que no tardó en convertirse en su principal fuente de ingresos.

Llegó a firmar los guiones de doce largometrajes, trabajando con jóvenes actores-directores como Armando Bó y Lautaro Murúa y con directores más veteranos como Lucas Demare y Enrique Carreras.

​ Al mismo tiempo, también hizo amistad con escritores como Ernesto Sabato y Tomás Eloy Martínez.

Hijo de hombre

Hijo de hombre (1960) marcó el comienzo del período más importante de su obra. En esta novela, el ambiente campesino y el trasfondo de la mitología guaraní vuelven a estar presentes en un trabajo mucho mejor logrado.

​ La obra se estructura a partir de dos líneas narrativas: por un lado, el relato de Miguel Vera, protagonista y narrador principal; por otro, relatos independientes entre sí pero que complementan y explican hechos y personajes aludidos por Vera en su narración.

​ Ambientada en diferentes localidades del interior del Paraguay (sobre todo Itapé y Sapukai), el arco temporal abarca alrededor de treinta años, aludiendo a acontecimientos como la Revolución de 1912 y la Guerra del Chaco (1932 - 1935). ​

Ganadora del Premio Internacional de Novela de Losada en 1959, el Primer Premio Municipal y la Faja de Honor de la SADE, la novela tuvo un buen recibimiento de la crítica y supuso el reconocimiento de Roa Bastos como exponente de la nueva narrativa hispanoamericana, en el marco del Boom latinoamericano.

No obstante, aunque reconoció la calidad de los autores integrantes de este movimiento, Roa nunca se consideró parte de él, como declaró en varias ocasiones, principalmente por su rechazo al marketing editorial.

Amelia Nassi.

​ Por entonces, tras una breve relación con Isabel Duarte, de la que nació su hijo Augusto, formó pareja con la argentina Amelia Nassi.

Durante los años siguientes continuó escribiendo relatos en los que incorporó una paulatina complejización de los niveles textuales, aunque sin abandonar los temas y ámbitos de sus obras anteriores.

Estos relatos fueron reunidos en cuatro libros (El baldío, Los pies sobre el agua, Madera quemada y Moriencia), tres de los cuales retoman textos ya publicados, en un gesto que la crítica ha considerado como una forma de Roa Bastos de repensar su propia producción, considerando su obra como un sistema textual donde los elementos pueden adquirir connotaciones diferentes, en relación con el conjunto del que forman parte. ​



La complejización de niveles textuales finalmente cristalizaría en su segunda novela, Yo el Supremo (1974), un proyecto que le tomó seis años de trabajo y lo agotó físicamente.

En esta obra, Roa Bastos recupera la figura histórico-mítica de José Gaspar Rodríguez de Francia, padre de la independencia paraguaya, que gobernó el país como Dictador Supremo entre 1814 y 1840, aislándolo del exterior.

 A través de la voz del Supremo (y de otras voces que se infiltran y acotan, discuten, contradicen, por medio de paratextos como glosas y notas al pie), Roa Bastos hace una profunda y compleja reflexión sobre el poder absoluto y el carácter del propio texto novelístico.

Considerada su obra maestra y una cumbre de la literatura castellana, Yo el Supremo terminó de darle a Roa el reconocimiento internacional y tuvo una excelente recepción de la crítica, recibiendo elogios de escritores como Tomás Eloy Martínez («es uno de esos grandes libros-madre a partir del cual nacerá la literatura de los años venideros»), Ricardo Piglia («Si se quiere ver qué niveles puede alcanzar una práctica revolucionaria en literatura, léase Yo El Supremo de Roa Bastos

Con el golpe de Estado de 1976, la obra fue prohibida por el dictador Jorge Rafael Videla y Roa aprovechó una invitación de la Universidad de Toulouse para exiliarse en Francia, donde permaneció como profesor de literatura latinoamericana y guaraní hasta 1996.



Allí conoció a su tercera pareja, Iris Giménez, docente francesa hija de españoles, con quien tuvo tres hijos: Francisco, Silvia y Aliria.

​ De sus años en Argentina dijo más tarde: «Realmente nunca me sentí exiliado en Argentina, país en que me habría gustado nacer si el Paraguay no hubiera existido.

Y Buenos Aires siempre fue para mí y lo seguirá siendo hasta el fin de mis días la ciudad más hermosa del mundo, intemporal, cosmopolita y mágica. Un puro espejismo sobre el vértigo horizontal de la llanura pampeana. No comprenderé nunca por qué Borges se alejó de ella para morir».

En 1982 apareció la versión francesa de Hijo de hombre, con el título Fils d'homme y en traducción de su esposa. Esta versión tiene notables cambios con la original aparecida veintidós años antes, como incluir un capítulo nuevo y numerosas adiciones y supresiones en varias partes del texto, además de una «Nota del autor» en la que este teoriza sobre su "poética de las variaciones", que ya venía desarrollando con la labor de reescritura de sus cuentos; esta revisión se publicó en español un año después con nuevas modificaciones. ​

El 30 de abril de ese año, tras ingresar a su país para registrar a su hijo Francisco, fue detenido, privado de la nacionalidad paraguaya y deportado por el régimen de Stroessner a la ciudad argentina de Clorinda, provincia de Formosa, con el argumento de difundir ideas marxistas-leninistas en espacios educativos.

 ​ A raíz de este episodio, la crítica a la dictadura stronista, hasta entonces velada, se volvería el tema central de sus textos, tanto en sus artículos, en los que denunciaba sus crímenes y llamaba «tiranosaurio» al dictador, como en sus últimas novelas.​

Al mismo tiempo que desplegaba su labor de denuncia, desde Europa se sucedieron las distinciones: en respuesta a su deportación, el gobierno español le otorgó la ciudadanía honoraria por méritos especiales en 1983,

En el año 1986 se le otorgó el Premio de la Fundación Pablo Iglesias junto con Olof Palme.

Ese año, en Francia se le otorgó el Premio de los Derechos Humanos por su libro Récits de la nuit et de l´aube, y el Gobierno le concedió la nacionalidad francesa.

No obstante, el reconocimiento más importante le llegó en 1989, cuando fue anunciado como ganador del Premio Cervantes, el más alto galardón de las letras castellanas.

El 3 de febrero de ese año un levantamiento militar derrocó a Stroessner, poniendo fin al largo exilio de Roa Bastos.

 Después de la caída de Stroessner, Roa permaneció en Francia algunos años más, aunque volvía a Paraguay regularmente, una o dos veces al año.

A principios de la década de 1990 adaptó Yo el Supremo al teatro.

Publicó una serie de novelas: 

Vigilia del Almirante (1992),

El fiscal (1993),

Contravida (1994)

y Madama Sui (1995).

Con excepción de la primera, dedicada a la figura de Cristóbal Colón, todas ellas retoman los ambientes y temas de obras anteriores, aunque centrados en la crítica al régimen stronista, que se vuelve explícita, además de acentuar la presencia del discurso feminista, otra constante de toda su obra que en estas novelas adquiere mayor protagonismo.

 Según Roa, El fiscal conforma una «trilogía sobre el monoteísmo del poder» junto con sus dos primeras novelas; sin embargo, pese a tener una buena recepción (Madama Sui obtuvo el Premio Nacional de Literatura), ninguna de estas obras alcanzó la repercusión de aquellas.

En 1996, la Universidad de Alcalá de Henares le ofreció una cátedra, ​ idea que entusiasmó a Roa, al punto de que incluso consideró instalarse en esa ciudad; ​ sin embargo, finalmente decidió radicarse definitivamente en su país, ya separado de su mujer, después de casi cincuenta años de ausencia, con la idea de ayudar a los jóvenes y trabajar en la difusión de la lectura desde una Fundación que planeaba crear con el dinero del Cervantes.


Ganó el Premio Cervantes en 1989 y sus obras han sido traducidas a, por lo menos, veinticinco idiomas.

Desde su retorno y hasta sus últimos días escribió una columna de opinión en el diario Noticias de Asunción.

Ya octogenario, los problemas cardiovasculares que Roa arrastraba desde la época de la escritura de Yo el Supremo se agravaron.

Tras sufrir una serie de episodios cardíacos a fines de 1998, fue trasladado a Buenos Aires, donde se le practicó un baipás coronario en la Fundación Favaloro. ​

En 2003 visitó Cuba invitado por Fidel Castro.

Durante su estadía fue objeto de homenajes, siéndole otorgada la Medalla José Martí de parte del gobierno cubano, en reconocimiento a su obra y su apoyo a la revolución.​

A fines de marzo de 2005, los dos hijos mayores de Roa presentaron una demanda contra Cesarina Cabañas, la acompañante del escritor.

El juicio estuvo marcado por acusaciones cruzadas entre la mujer y los familiares, quienes alegaron que existían testimonios de que Cabañas dejaba encerrado a Roa, restringiendo las visitas y desconectando el teléfono para evitar la comunicación con ellos, además de haberle sustraído una fuerte suma de dinero en complicidad con Alejandro Maciel, médico y secretario del escritor.

 Cabañas fue finalmente condenada a seis años de prisión, bajo los cargos de abandono de persona y robo agravado.

Un mes más tarde, Roa Bastos fue intervenido de urgencia en el sanatorio Santa Clara, por un traumatismo de cráneo provocado por una caída en su domicilio.

Tras permanecer convaleciente unos días, falleció el 26 de abril de 2005 debido a un infarto, a los 87 años.

 El Gobierno decretó tres días de duelo nacional, durante los cuales el cuerpo del escritor fue velado en el Centro Cultural del Cabildo de Asunción con honores de jefe de Estado.

 ​ Cumpliendo su testamento, sus restos fueron cremados y sus cenizas depositadas en el panteón de sus padres del cementerio de la Recoleta, en la capital paraguaya.

Dos obras en las que trabajaba antes de fallecer se extraviaron: la novela Un país detrás de la lluvia y el libro de aforismos de tono surrealista Los 1000 y un proverbios rebeldes.

También se perdieron su primera novela, Fulgencio Miranda, con la que obtuvo en 1941 el premio Ateneo Paraguayo; La caspa, que escribió en su exilio en Francia y varias obras de teatro y guiones de cine escritos en su exilio en Argentina.

En 2010, la justicia le concedió la libertad condicional a Cesarina Cabañas .

En 2011, el Congreso Nacional aprobó una ley que autorizaba el traslado de las cenizas de Roa Bastos al Panteón de Héroes Nacionales, iniciativa que tuvo el apoyo de los dos hijos del autor residentes en el país, pero no de la familia residente en Francia, que inició acciones legales para impedir lo que consideraban una contravención a su voluntad.

 Ante la polémica, el gobierno decidió suspender la iniciativa.

El 23 de abril de 2017 se anunció el hallazgo de las crónicas que Roa escribió para El País de Asunción durante su estancia en la Inglaterra de posguerra, agrupadas bajo el título La Inglaterra que yo vi, y que serán publicadas próximamente. ​

HOMENAJES



Augusto Roa Bastos ha recibido numerosos homenajes para mantener vivo su recuerdo, tanto en Paraguay como internacionalmente, que incluyen actos culturales, estatuas, calles y reconocimientos oficiales.



La Plaza Uruguaya de la Municipalidad de Asunción luce la estatua de Augusto Roa Bastos

República Dominicana, ciudad de origen del escultor tuvo a su cargo la estatua, y en el marco de su Feria Internacional del Libro dedicada a Paraguay, se ha develado la primera estatua del escritor.

Juan Gilberto Núñez, fue el escultor y realizador de la escultura realizada en resina acrílica y mezcla, patina de bronce.




En Paraguay, existe un busto de Roa Bastos en un espacio público ubicado en la intersección de la avenida que lleva su nombre y la de Agustín Pío Barrios, donde se realizan ofrendas y actos conmemorativos, como el realizado en 2017 por el aniversario de su fallecimiento.

 La Municipalidad de Asunción y el Congreso Nacional han participado en homenajes oficiales, destacando su figura como un símbolo cultural e intelectual del país, y resaltando su defensa de la libertad frente a la opresión.

 


La Fundación Roa Bastos, presidida por su hija Mirta Roa Mascheroni, organiza festivales culturales en su honor, que incluyen charlas, talleres, presentaciones teatrales, conciertos y ferias de libros y artesanías, como el evento previsto para junio de 2025 en la zona de la Cordillera.

 

En 1995, el Instituto Cervantes en colaboración con la Fundación Augusto Roa Bastos organizó un homenaje tras la entrega de su legado a la Caja de las Letras, un reconocimiento que preserva su memoria y obra en un espacio cultural de referencia en España.

 

En 2017, en el centenario de su nacimiento, se realizaron diversos actos en Paraguay, Argentina y España, incluyendo presentaciones de libros, charlas y eventos culturales en ferias internacionales del libro, como la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

 

En Argentina, la Biblioteca del Congreso de la Nación realizó un homenaje a 50 años de la publicación de Yo el Supremo, resaltando la importancia de esta novela en la literatura paraguaya y latinoamericana.

 


La Universidad UNIBE en Paraguay declaró de interés cultural una maratón de lectura en homenaje a Roa Bastos y otros escritores paraguayos, promoviendo la difusión de su obra entre nuevas generaciones.

 

En Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra, también se rindió homenaje en el marco del centenario de su nacimiento, mostrando la trascendencia regional de su legado.

 

El recuerdo de Augusto Roa Bastos se mantiene vivo a través de estatuas y bustos públicos, calles que llevan su nombre, eventos culturales y literarios organizados por instituciones oficiales y fundaciones, homenajes en ferias internacionales del libro, y reconocimientos en espacios culturales como la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. 

Estos actos reflejan su importancia como figura emblemática de la cultura paraguaya y la literatura latinoamericana.

 


LEGADO



El legado literario de Augusto Roa Bastos es fundamental para la literatura paraguaya y latinoamericana, destacándose por su profunda exploración del poder, la identidad nacional y la historia de Paraguay. 

Su obra más emblemática, Yo el Supremo (1974), es considerada una cumbre de la narrativa en lengua española del siglo XX, en la que aborda la figura histórica de José Gaspar Rodríguez de Francia, reflejando una compleja reflexión sobre el poder absoluto y el texto novelístico.

 Esta novela ha sido reconocida internacionalmente como una de las más importantes de la literatura latinoamericana, recibiendo elogios de destacados escritores y críticos.

Roa Bastos también es conocido por su novela Hijo de hombre (1960), que marcó el inicio de su producción más significativa y que retrata la realidad campesina y la mitología guaraní, integrando la historia y la cultura paraguaya en su narrativa. 

Su obra se caracteriza por la defensa de la cultura bilingüe de Paraguay, donde el guaraní y el español conviven, y por dar voz a los sectores marginados y a la historia silenciada del país.

Además de novelas, escribió cuentos, poesía, teatro y guiones cinematográficos, con una producción traducida a más de 25 idiomas, lo que amplió su influencia a nivel mundial. 

Su obra es estudiada en las escuelas paraguayas y forma parte del patrimonio cultural nacional, siendo un referente para generaciones futuras.

El legado tangible de Roa Bastos también ha sido preservado y honrado, como la inclusión de sus objetos personales en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes en Madrid, donde se custodian los legados de figuras relevantes de la cultura hispana, lo que simboliza su importancia y reconocimiento internacional.

Augusto Roa Bastos dejó un legado literario que combina la recuperación histórica, la reflexión sobre el poder y la identidad cultural bilingüe paraguaya, con obras maestras que siguen inspirando y siendo estudiadas en todo el mundo, consolidándolo como el más grande escritor paraguayo y una figura clave de la literatura latinoamericana.


FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Roa_Bastos

https://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Roa_Bastos

https://www.facebook.com/unibepy/photos/-la-marat%C3%B3n-de-lectura-homenaje-a-augusto-roa-bastos-y-a-escritores-paraguayos-f/899878095507961/

https://www.facebook.com/Fundarb/

https://www.skyscrapercity.com/threads/paraguay-asunci%C3%B3n-by-ricardito.2164858/page-3

https://www.fatimamartini.org/wp-content/uploads/2025/04/Libro-Arte-publico-cuaderno-arte-ISA.pdf

 


13 DE JUNIO DE 1874 NACÍA LEOPOLDO LUGONES - BIOGRAFÍA

LEOPOLDO LUGONES : MÁXIMO EXPONENTE DEL MODERNISMO IBEROAMERICANO


Leopoldo Lugones nació en Villa de María del Río Seco, Córdoba, Argentina, el 13 de junio de 1874.
Poeta argentino. Hombre de vasta cultura, fue el máximo exponente del modernismo argentino y una de las figuras más influyentes de la literatura iberoamericana. 

Fue el primogénito del matrimonio de Santiago Lugones y Custodia Argüello. 
En su niñez, la familia se trasladó primero a Santiago del Estero y posteriormente a Ojo de Agua, una villa con pocos habitantes, donde cursó sus estudios primarios. 

1884.-  A los diez años, se destacaba por su memoria, gusto por la lectura e interés por las ciencias naturales. Se cuenta que lo llamaban para amenizar las "tertulias" familiares. Sus padres decidieron enviarlo a Córdoba con su abuela materna para poder cursar el bachillerato en el Colegio Nacional de Córdoba. 

1892.- En Córdoba fue donde  comenzó a realizar sus primeras experiencias en materia de periodismo y literatura, y comienza a publicar sus obras.
Leopoldo volvió a vivir con su familia que se había trasladado a Córdoba después de haber perdido su estancia. 
La critica situación económica lo llevó a tener que comenzar a trabajar y convertirse en un autodidacta.
En esta época dio con éxito sus primeros pasos en la vida pública. Recitó su primera composición en el Teatro Indarte, dirigió el periódico liberal y anticlerical "El Pensamiento Libre" y se alistó voluntariamente para enfrentar a las fuerzas radicales sublevadas en Rosario.
En Córdoba, Lugones se fue convirtiendo en un personaje popular capaz de ser contrapunto de los payadores del barrio, publicar versos controvertidos con el seudónimo Gil Paz, promover huelgas estudiantiles y fundar un centro socialista.
 

1896.- Este año fue decisivo para Lugones que se instaló en Buenos Aires y se casó con Juana González quien pronto se convertiría en la madre de su único hijo, Polo.
 En la gran ciudad se unió al grupo socialista de escritores integrado por José Ingenieros, Roberto Payró, Ernesto de la Corcova, escribió en el periódico socialista "La Vanguardia" y en la "Tribuna", órgano del roquismo y se ganó al distinguido auditorio del Ateneo.


En el año 1897 Lugano p
ublicó su primer libro "Las montañas del oro" (1897), basado en una influencia tardía del Romanticismo Francés.1905.  – La guerra gaucha (colecc. relatos) – Los crepúsculos del jardín

En 1899 a los 22 años comienza a escribir en "La Nación", promovido por su amigo Rubén Darlo.  

En 1901 Leopoldo ocupó el cargo de inspector de secundaria y normal bajo las órdenes de Pablo A. Pizzurno y Virgilio Magnasco. 

Posteriormente asumió la inspección general donde concretó varias de las ideas plasmadas en su estudio sobre la "Reforma educacional": cursos especiales en vacaciones, fundación del Instituto Nacional del Profesorado Secundario, creación de las cátedras de Educación Física y Dibujo, reglamentación para el ingreso de alumnos a la enseñanza secundaria. 

Más adelante fue comisionado en viaje a Europa para estudiar las novedades pedagógicas.

1906 .- Realizó viajes a Europa, travesías entonces consideradas imprescindibles en la élite intelectual porteña. Mientras tanto, en Buenos Aires, generó constante polémica no tanto por su obra literaria sino por su protagonismo político, que sufrió fuertes virajes ideológicos a lo largo de su vida, pasando por el socialismo, el liberalismo, el conservadurismo y el fascismo. 


En el año 1909 publica Lunario sentimental (poemas vanguardistas)
 

En 1911 Viaja nuevamente a Europa residiendo en París, donde dirigió la Revue Sudméricaine

En el año 1915 se hizo cargo de la dirección de la Biblioteca Nacional de Maestros que ejerció hasta su muerte. 


En el año 1917 publica  El libro de los paisajes (poesía)
 


En 1924 publica Cuentos fatales (colecc. relatos)
 

En el año 1926 Leopoldo Lugones conoció a Emilia Santiago Cadelago una joven estudiante universitaria con quien el poeta argentino mantuvo un intenso y clandestino romance durante los años finales de su vida..

Emilia, con 25 años, recientemente recibida como profesora de filosofía, y quien cada vez que podía asistía a las clases que Lugones dictaba en la Facultad de Filosofía y Letras.

Lugones, ya tenía 52 años y era director de la Biblioteca Nacional de Maestros.

También, Emilia, era una fiel lectora de sus libros. Este fue el comienzo de la vinculación entre ambos…

El primer encuentro se produjo cuando Emilia acudió a la biblioteca en busca de un ejemplar de Lunario sentimental para un trabajo universitario. Lugones, cautivado por la joven, le entregó en cambio Las horas doradas con una dedicatoria especial.

Emilia había estudiado Letras y asistía a cursos en la Facultad de Filosofía y Letras, aunque se recibió en el Instituto del Profesorado, especializándose en Letras.

La relación, que duró aproximadamente seis años, fue secreta y apasionada, marcada por la diferencia de edad y el contexto social conservador de la época.

Ambos intercambiaron cientos de cartas, muchas de ellas de un erotismo y sinceridad inéditos en la literatura argentina de entonces.

Cartas, muy intensas, especialmente él se manifestaba con mucha pasión y hasta contenían manchas de sangre y de semen.

Lugones usaba pseudónimos como "Osolón de Ploguel" o "Ugopoleón del Sol", mientras que Emilia firmaba como "Leodia", "Clelia de Amoiga" o "Camelia". Él la llamaba "Aglaura", en referencia a una princesa ateniense.

Se encontraban en la biblioteca, y en un pequeño departamento de Retiro y mantenían comunicación telefónica bajo nombres falsos para evitar ser descubiertos.




En 1926   Publica El ángel de la sombra (novela)
 

"El ángel de la sombra" (1926) es la única novela escrita por Leopoldo Lugones y constituye una obra singular dentro de su producción literaria.

"El ángel de la sombra" es una novela que combina el drama de un amor imposible con elementos de misticismo, ocultismo y fantasía, proponiendo una reflexión sobre el destino, el sacrificio y la redención espiritual, todo ello enmarcado en el Buenos Aires de principios del siglo XX.

La trama central narra los infortunios del amor secreto entre Luisa Almeida, hija de una familia patricia de Buenos Aires, y Carlos Suárez Vallejo, un poeta pobre y de origen incierto.

Luisa y Suárez Vallejo viven un romance clandestino, marcado por la diferencia de clases y la desaprobación social. Mientras intentan ocultar su relación, la salud de Luisa se va deteriorando bajo el cuidado de un médico que representa la ciencia materialista de la época.

La historia, aunque en apariencia sigue los estereotipos de la novela sentimental de folletín, se diferencia por la fuerte presencia de elementos ocultistas, teosóficos y fantásticos. Lugones incorpora en la novela las doctrinas teosóficas que cultivó desde joven y que ya estaban presentes en sus "Cuentos fatales".

Luisa es, en realidad, un ángel caído a la condición carnal con la misión de redimir a Suárez Vallejo y prepararlo para cumplir un destino superior. Este giro vincula la novela con el esoterismo y el misticismo, alejándola de la novela romántica convencional.

El relato está atravesado por misterios, símbolos y referencias a sociedades secretas, como la secta oriental de los haschischins, que introduce un trasfondo de iniciación y sacrificio.

La novela utiliza un sistema de narradores encadenados: Suárez Vallejo le cuenta su historia a un personaje llamado "Lugones", quien a su vez la transmite al lector. Esto refuerza la idea de la transmisión de un saber oculto y la construcción de la figura del escritor como depositario de secretos y revelaciones.

"El ángel de la sombra" está vinculada, en parte, al romance oculto que Lugones mantuvo en su madurez con una joven universitaria, lo que otorga a la novela una dimensión autobiográfica y confesional.

La obra mezcla elementos sentimentales, ocultistas, fantásticos, cientificistas y de erotismo decadente, lo que la convierte en un texto complejo y sugerente para explorar la posición de Lugones en el campo literario y su poética de lo fantástico.

 


En 1927 publica " Poemas solariegos", uno de sus títulos más elogiados


  
Al fundarse en 1928 la Sociedad Argentina de Escritores: parados de izquierda a derecha Horacio Quiroga es el primero y Lugones tercero junto a otros intelectuales, sentados, Baldomero Fernández Moreno a la izq, y en el centro, se encuentra Alberto Gerchunoff.

 



En el año 1930 publica los ensayos "La patria fuerte" y "La grande Argentina" , indispensables para comprender la época y la generación de Lugones.

A lo largo de su vida publicó 35 libros, entre los que  destacaron: 

Lunario Sentimental, 

La Guerra Gaucha, 

Los  crepúsculos del Jardín 

y El Libro de los Paisajes.

En el año 1932 el hijo de Lugones, Leopoldo Lugones (hijo), quien era comisario de policía, descubrió la relación e intervino los teléfonos familiares, amenazando con declarar insano a su padre si no se terminaba el vínculo.

Ante la presión familiar y social, los padres de Emilia la enviaron a Montevideo para alejarla de Lugones. Emilia decidió cortar todo contacto, sacrificando su felicidad para evitar un escándalo y proteger a su familia.

Lugones, devastado por la separación y otros factores personales y políticos, se suicidó. 

A mediado de febrero de 1938 Lugones llamó a su esposa y le comentó que se iba a Tigre a  descansar. Sacó un pasaje de tren y al arribar a destino tomó  una lancha y se dirigió a la hostería El Tropezón.

Se alojó en la habitación número 9, pidió no ser molestado  hasta la hora de cenar, pidió una botella de whisky y tras  darle varios tragos largos, ingirió cianuro y se mató.

Cuando se lo halló sin vida, había junto a su cadáver una  carta que decía que no podía terminar con la biografía de  Roca. Tenía 63 años.

El 18 de febrero de 1938 Lugones se había suicidado.

La tragedia acompañó muchos años a los Lugones…

En el año 1971 se suicidó su único hijo, Polo Lugones,  presuntamente tras el dolor por la muerte de su esposa a  causa de cáncer. Polo Lugones pasó a la historia por ser un  policía torturador.

El bisnieto del autor también se suicidó en el Tigre como su  bisabuelo, acarreaba una larga historia de adicción a las  drogas.

Su nieta Pirí fue abusada sexualmente por el segundo esposo de su madre. Participó de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la detuvieron en 1977 y al año la asesinaron.

Emilia Santiago Cadelago nunca se casó y vivió el resto de su vida en Buenos Aires, donde falleció el 12 de mayo de 1981. Fue enterrada con un gato de peluche que Lugones le había regalado.

En el año 1999 Emilia Santiago Cadelago le confesó la relación que mantuvo con  Lugones a María Inés Cárdenas de Monner Sans y le entrego todas sus cartas. Había conocido al escritor en la facultad. 

 POEMAS PARA NIÑOS



PAJARO CARPINTERO

El maestro carpintero
de la boina colorada,
va desde la madrugada
taladrando su madero.

Y a ratos, con brusco ardor,
bajo la honda paz celeste,
lanza intrépido y agreste
el canto de su labor.

                        
Leopoldo Lugones   

 

LA GAVIOTA

Alza una gaviota el vuelo,
y hacia una estrella remota,
parece que la gaviota
fuera hundiéndose en el cielo.

Quién pudiera sobre el mar,
como la gaviota aquella,
darse al viento, dulce estrella
y hacia ti volar, volar...
 
Leopoldo Lugones   


LA GARZA
En su abstracto candor, el tiempo vano
Inmoviliza eterno, hondo, distante,
La soledad obscura del pantano
Y una línea de tiza interrogante ...

                              Leopoldo Lugones


LA TORCAZA

El pleno sol goza enhiesta
Sobre un seco y alto tronco.
Desgrana en su arrullo ronco
Su áurea mazorca la siesta.

El follaje, más umbrío,
Le ofrece en vano su toldo,
Y en palpitante rescoldo
Mulle su pluma el estío...

Leopoldo Lugones


EL MARTÍN PESCADOR

Sobre el remanso azul, agudo acecha
Desde un lánguido gajo del sauzal,
En inminente inclinación de flecha,
La lentitud profunda del caudal.

Oro de sol en la corriente boya...
Y destellando un súbito arrebol,
Identifica el pájaro en su joya,
Sauce verde, agua azul, y oro de sol...

Leopoldo Lugones


EL PICAFLOR

Run ... dun, run ... dun ... Y al tremolar sonoro
Del vuelo audaz y como un dardo, intenso,
Surgid de pronto, ante una flor suspenso,
En vibrante ascua de esmeralda y oro.

Fue color... luz... color... A un brusco giro,
Un haz de sol lo arrebató al soslayo;
Y al desaparecer con aquel rayo,
Su ascua fugaz carbonizó en zafiro.

Leopoldo Lugones


HOMENAJES

En su homenaje, la SADE, instauró al 13/06 como el día del escritor/a.

En el año 1942 su obra La Guerra Gaucha fue adaptada al cine por el realizador Lucas Demare.

En 1963 Borges lo decretó el primer escritor de la república y  ello revalorizó su figura y obra, que por años estuvieron muy  atravesadas por las críticas.

En el año 1999 María Inés Cárdenas de Monner Sans, publicó en un libro: Cuando Lugones Conoció el amor: cartas y poemas inéditos a su amada. Cartas que Emilia le había dado antes de morir y que Lugones le había enviado oportunamente. 



Sello postal

Plaza Leopoldo Lugones en Piedra Blanca...(Villa de Merlo - San Luis)

Plazoleta Leopoldo Lugones en La Plata, Provincia de Buenos Aires.

LEGADO

 El legado de Leopoldo Lugones es el de un escritor innovador, multifacético y fundamental para la literatura argentina y en lengua española.

 Fue un puente entre el modernismo y las vanguardias, un renovador del lenguaje y un pionero en géneros como la ciencia ficción, el microrrelato y la literatura fantástica.

 Su influencia se extiende hasta hoy, siendo una figura central para entender la literatura del siglo XX en Argentina y más allá.

 Leopoldo Lugones es una figura fundamental en la historia de la literatura argentina y en la literatura hispanoamericana. Su legado abarca múltiples géneros y transformó la forma de escribir y pensar la literatura en español.

 

Pionero del modernismo y la vanguardia:

Lugones fue el principal exponente del modernismo argentino, renovando el lenguaje literario y experimentando con nuevas formas, metros y recursos estilísticos.

 Su obra poética es considerada el punto de partida de la poesía moderna en castellano.

 

Introducción del verso libre:

 Fue el primer escritor en lengua española en hacer uso del verso libre, abriendo el camino para las vanguardias y las nuevas formas poéticas que surgirían en el siglo XX.

 

Precursor de la literatura fantástica y la ciencia ficción: 

Lugones es reconocido como uno de los pioneros del cuento fantástico y de ciencia ficción en Argentina y en el ámbito hispanoamericano, especialmente a través de libros como Las fuerzas extrañas (1906).

 

Innovador en el microrrelato:

 Fue de los primeros escritores de habla hispana en producir microrrelatos, anticipando un género que tendría gran desarrollo en el siglo XX.

 

Renovador del lenguaje y la identidad nacional:

Lugones consideraba la lengua como una cuestión central para la nacionalidad argentina.

Trabajó por la construcción de un idioma nacional y la exploración de la identidad argentina en sus textos, especialmente en su lírica gauchesca y en la revalorización del Martín Fierro.

 

Influencia en generaciones posteriores:

Su obra fue leída y discutida por figuras como Borges, Horacio Quiroga, y críticos de distintas corrientes ideológicas.

Muchos consideran que sin Lugones no se puede entender el desarrollo del relato fantástico rioplatense ni la evolución de la poesía moderna en la región.

 

Figura canónica:

Hacia la década de 1920, Lugones ya era una referencia ineludible en el ámbito cultural y literario argentino, ocupando un lugar de honor en antologías y en la formación del canon literario nacional.

 

Fundador de instituciones literarias:

Lugones fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y fue su primer presidente, contribuyendo a la profesionalización y organización del campo literario argentino.

FUENTES