Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 16 de mayo de 2026

16 DE MAYO DE 1898 NACÌA TAMARA LEMPICKA - BIOGRAFÍA

 

Musa, Rebelde y Artista:


 La  Dama del Art Déco

 


Tamara Łempicka (pronunciado Uempitsca), nacida Tamara Rosalia Gurwik-Górska, también conocida como Tamara de Lempicka y como Tamara Lempicka naciò en Varsovia, Polonia, el 16 de mayo de 1898, aunque se piensa que podría haber nacido en Moscú. Esta afirmación se sustenta que cambió su lugar de nacimiento porque, al ser su padre judío, tuvo la necesidad de mentir sobre sus orígenes para poder salir de Europa en 1939. Incluso se piensa que cambió su fecha de nacimiento.

Fue una pintora polaca que alcanzó la fama en Europa, sobre todo en Francia y Estados Unidos, con sus retratos y desnudos de estilo art déco.

Nació en el seno de una familia acaudalada, siendo desde pequeña una niña autoritaria y con carácter.

Su madre era Malwina Dekler, una mujer de sociedad judía. Su padre fue un abogado judío de origen ruso que trabajaba para una comercializadora francesa, llamado Boris Gurwik-Górski.

 Fue la segunda de tres hijos y asistió a un internado en Lausana, Suiza.

En 1910, con tan solo 12 años, pintó un retrato de su hermana que sería su primer trabajo. Esto fue a raíz de que su madre pidiera a un famoso artista un retrato de cada uno de sus hijos, pero Lempicka no quedó satisfecha con el resultado porque decía «que no era ella en ese retrato».

Fue en este momento cuando realizó su primera pintura. Asì lo cuenta Tamara.

“Mi madre decidió encargar unos retratos a una mujer famosa que trabajaba con colores pastel. Me senté quieta durante horas, fue una tortura. Más tarde, torturaría a otros que se sentarían para mi. Cuando terminó, no me gustó el resultado, no era preciso. Las líneas no estaban limpias. No era yo. Decidí que yo lo podía hacer mejor. No conocía las técnicas. Nunca había pintado, pero esto no era importante. Mi hermana tenía dos años. La obligué a sentarse y la pinté hasta que finalmente tuve un resultado. Era imperfecto, pero se pareció más a mi hermana que el que la famosa artista hizo de mí.”

Durante su infancia viajó, tomó lecciones de arte y aprendió idiomas y buenos modales.

Pasó el invierno de 1911 con su abuela en Italia, viaje en el que descubrió su pasión por el arte. Fueron a ciudades como Roma, Florencia o Monte Carlo.

Las visitas a los museos de Venecia, Florencia y Roma la llevaron a tener una gran pasión por el arte renacentista italiano, que predomina en sus trabajos durante los años veinte y treinta.

En 1912 sus padres se divorciaron y Lempicka se mudó a San Petersburgo con su tía Stefa, una mujer bien acomodada en la sociedad rusa.

Cuando su madre se casó por segunda vez, Tamara decidió irse a vivir por su cuenta y pronto encontró al hombre con el que se casaría: gracias a los contactos de su tío, conoció al abogado polaco Tadeusz Łempicki (1888-1951).

La familia de Lempicka le ofreció al abogado una gran dote para que se casara con ella y la boda tuvo lugar en la capilla de los Caballeros de Malta en San Petersburgo en 1916.

La pareja se mudó a París, donde continuó sus estudios de pintura.

Desde sus primeras obras Lempicka buscó representar la figura humana. Al respecto comentó Germain Bazin: «Un cuadro de Tamara se representa en general como un bajorrelieve de una sola figura de volúmenes poderosos que llena todo el campo del lienzo, hasta el punto en que, a menudo, la cima de la cabeza está cortada por el borde superior».

La pareja llevó una vida lujosa hasta que estalló la revolución de octubre de 1917.

Su marido fue encarcelado por los bolcheviques y Lempicka tuvo que buscarlo en varias cárceles. Con la ayuda del cónsul sueco logró sacarlo de prisión para trasladarse a Copenhague. Posteriormente se mudaron a Londres y finalmente a París, donde también escapó su familia.

 En Paris nació Kizette, su única hija. La carrera de Tamara de Lempicka comenzaría en 1922. Allí, en París, se relacionó con personas asociadas al movimiento artístico art déco.

Poco después de nacer su hija, la familia pasó malos momentos económicos, por lo que su hermana Adrienne le sugirió que estudiara pintura.

Por lo tanto, y en calidad de refugiada, tomó clases de pintura con Maurice Denis en la Académie Ranson y con André Lhote en la Académie de la Grande Chaumière. Ambos artistas influyeron su trabajo, sobre todo este último.

Lo que hizo a Lhote particularmente importante para De Lempicka, como ejemplo y como maestro, fue la aceptación del papel decorativo de la pintura, y también su intento de fusionar los elementos de abstracción cubista y la interrupción de la perspectiva convencional con la tradición figurativa clásica.

El estilo de De Lempicka se identificaba como “cubismo suave”. Sus primeras pinturas fueron sobre la vida de su hija Kizette y sus vecinos, así como varios retratos.

Vendió estas primeras obras a través de la Galerie Colette-Weil, lo que le permitió exponer en el Salon des independientes, el Salon d'automne y el Salon des moins de trente ans.

Su popularidad comenzó en el año 1922, cuando exhibe su trabajo en el Salon d'automne, aunque no aparecía como mujer en los catálogos, ya que en ese momento firmaba sus cuadros con su patronímico masculino "Lempitzki."​


Kizette- 1925

Kizette con su madre, Tamara De Lempicka (BoisDE Boogne, Parìs 1925)


Las dos amigas de Tamara de Lempicka, 1923

Las cuatro mujeres - 1925

Las cuatro mujeres del lienzo son puro Art Decó, pero también 100% Lempicka. Son evidentes los rasgos andróginos, y la actitud de las cuatro parece de un éxtasis sensual, un orgasmo que se transmite al espectador como placer estético.

También son reconocibles los clásicos desnudos monumentales de la autora, unos cuerpos casi geométricos en los que Tamara homenajea conscientemente al «Baño turco» de Ingres y a las «Señoritas de Avignon» de Picasso.

Lempicka era bisexual declarada. Nunca ocultó su gusto por hombres y mujeres, y en los años 20 pintó varios cuadros de desnudos femeninos como este, en los que se aprecian esos acentos sáficos.

La colega historiadora Laura Claridge cuenta que Tamara conoció en París a una modelo lesbiana con la que intimó. La mujer le presentó a sus amigas y con el tiempo, varias mujeres se reunían en el apartamento de la modelo donde el sexo se desencadenaba. Cuenta también que Lempicka ponía exquisita comida sobre el cuerpo desnudo de su amiga para su cena.

Aquí no vemos comida, pero sí ese frenesí lésbico, un ejemplo de que el sexo puede ser muy elegante si lo mostramos correctamente

Su éxito total comenzó en 1925 con la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas, que más tarde dio su nombre al estilo art déco.

Expuso sus pinturas en dos de los salones más importantes: el Salon des Tuileries y el Salon des femmes peintres. ​

Sus cuadros fueron vistos por periodistas estadounidenses del Harper's Bazaar y otras revistas de moda, y su nombre se hizo conocido. En el mismo año tuvo su primera exposición importante en Milán, Italia, organizada para ella por el conde Emmanuele Castelbarco.

Para esta exposición De Lempicka pintó 28 nuevas obras en seis meses, un esfuerzo supremo considerando que cada retrato le tomaba cerca de tres semanas de trabajo.

«La bella Rafaela», 65 x 92 cm, 1927

«La túnica rosa», 72,6 por 116,3 cm, 1927

Kizzette en el balcón - 1927

En 1927 De Lempicka gana su primer premio importante; sería el primer premio de la Exposición Internacional de Burdeos por su retrato Kizette en el balcón.


Autorrretrato en un Bugatti verde, 35 x  27 cm, año 1929

El músico, 1929


En 1929 otro retrato de su hija Kizette en su primera comunión, ganó una medalla de bronce en la Exposición internacional en Poznań, Polonia.

También en 1929 se divorcia de Tadeusz. Ese mismo año conoce al barón húngaro Raoul Kuffner de Diószegh (1886-1961), un coleccionista de su obra.

Él le encargó pintar a su amante, la bailarina española Nana de Herrera. Lempicka terminó el retrato, aunque no fue nada halagador, y tomó el lugar como la amante del barón.

Compró un apartamento en la rue Méchain en París y lo hizo decorar por el arquitecto modernista Robert Mallet-Stevens y su hermana Adrienne de Montaut, con mobiliario de Rene Herbst. Su hogar adquirió cierta fama ya que los interiores austeros y funcionales aparecieron en varias revistas de decoración.

Viajó a los Estados Unidos por primera vez en 1929 para pintar un retrato de la prometida del petrolero estadounidense Rufus T. Bush y para organizar una muestra de su trabajo en el Instituto Carnegie en Pittsburgh.

La exposición fue un éxito, pero el dinero que ganó se perdió cuando el banco en el que llevó a cabo la operación económica quebró tras el colapso del mercado de valores de 1929, más conocido como el crack del 29.

En 1929, Lempicka pinta una de sus obras más conocidas, Autorretrato en Bugatti verde, para la portada de la revista de moda alemana Die Dame.

 El cuadro la mostraba al volante de un coche Bugatti con un casco de cuero y guantes y envuelta en una bufanda gris, un retrato de belleza fría, independencia, riqueza e inaccesibilidad.

En esta obra, Tamara de Lempicka recuerda la trágica muerte de la bailarina estadounidense Isadora Duncan, que murió estrangulada en 1927, cuando su largo chal se enredó en una de las ruedas posteriores de su Bugatti. Con este cuadro, De Lempicka quería expresar dos cosas: el auge de las industrias mecanizadas y el coche como símbolo de la emancipación de la mujer.

La carrera de Lempicka alcanzó su punto álgido durante la década de 1930.



«La durmiente», 1932

Retrato de Marjorie Ferry, 1932

Adán y Eva, 1932


En 1932 viajó a España y pintó retratos del rey Alfonso XIII y la reina Isabel de Grecia. En esta época, los museos comenzaron a coleccionar sus obras.


En 1933 viajó a Chicago, donde se mostraron sus cuadros junto a los de Georgia O'Keeffe, Santiago Martínez Delgado y Willem de Kooning.


Retrato de una joven 1933

A pesar de la Gran Depresión continuó recibiendo encargos y mostró su trabajo en varias galerías de París.

La esposa del barón Kuffner murió en 1933 y De Lempicka no tardó en casarse con él, el 3 de febrero de 1934 en Zúrich. Estaba alarmada por el ascenso de los nazis y convenció a su esposo para que vendiera la mayor parte de sus propiedades en Hungría y trasladara su patrimonio a Suiza.

En el invierno de 1939, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Lempicka y el barón Kuffner se mudaron a los Estados Unidos, estableciéndose primero en Los Ángeles.

La Galería Paul Reinhard organizó una muestra de su trabajo, y poco después se mudaron a Beverly Hills, California, instalándose en la antigua residencia del director de cine King Vidor.

Se organizaron exposiciones de su obra en la Galería Julian Levy en Nueva York, las Galerías Courvoisier en San Francisco y el Instituto de Arte de Milwaukee, pero no tuvieron el éxito que esperaba.

Bodegòn 1941

Su hija Kizette pudo escapar de la Francia ocupada y se unió a ellos en Los Ángeles en 1941. Kizette se casó con un geólogo de Texas, Harold Foxhall.

En 1943 el barón Kuffner y de Lempicka se mudaron a la ciudad de Nueva York.​

En los años de la posguerra continuó una vida social frenética, pero tenía menos encargos para los retratos de la sociedad.

Su estilo art deco parecía anticuado en el período del modernismo de posguerra y el expresionismo abstracto.

Extendió sus temas para incluir bodegones y en 1960 comenzó a pintar obras abstractas y a usar una espátula en lugar de su suave pincelada.

A veces reelaboraba piezas anteriores en su nuevo estilo. Por ejemplo, la nítida y directa Amethyste (1946) se convirtió en Chica rosa con guitarra (1963).

Tuvo una exposición en la Galería Ror Volmar en París en mayo y junio de 1961, pero no revivió su éxito anterior.

El barón Kuffner murió en noviembre de 1961. Después de su muerte, Lempicka vendió muchas de sus posesiones e hizo tres viajes alrededor del mundo en barco.

En 1963 se mudó a Houston, Texas, para estar con Kizette y su familia y se retiró de su vida como artista profesional.

Continuó repintando sus trabajos anteriores.

Por ejemplo, repitió su conocido Autorretrato en un Bugatti verde (1929) dos veces entre 1974 y 1979; Autorretrato III fue vendido.

El interés por el art déco volvió a surgir a finales de la década de los 1960, por lo que su trabajo se expuso en la Galería Luxemburg en París en 1972 y tuvo buenas críticas.​

Poco después de esto dejó la vida social y en 1974 se trasladó a Cuernavaca, México.

En 1979 Kizette se mudó a este mismo lugar para cuidar de su madre.

De Lempicka murió el 18 de marzo de 1980 en Cuernavaca, México.

Siguiendo sus deseos, sus cenizas fueron esparcidas sobre el volcán Popocatépetl.

 La última obra que pintó fue la cuarta copia de su pintura de San Antonio.

HOMENAJES

Desde su muerte, Tamara de Lempicka ha sido reivindicada en museos, en la cultura popular y por coleccionistas y artistas que la mantienen visible.

Entre los homenajes más claros están una gran retrospectiva en el de Young de San Francisco, un musical de Broadway en 2024 y la continua presencia de su obra en libros, exposiciones y referencias de moda y cultura pop.

Homenajes más importantes

  • Retrospectivas de museo. La más destacada en años recientes fue Tamara de Lempicka en el de Young de San Francisco, presentada como la primera gran retrospectiva museística en Estados Unidos dedicada a su obra completa, con más de 120 piezas y luego itinerancia al Museum of Fine Arts, Houston.

  • Musical en Broadway. 





  • En 2024 se estrenó Lempicka, un musical que dramatiza su vida y carrera y la acercó a nuevas audiencias fuera del circuito artístico tradicional.

  • Redescubrimiento internacional. 

  • Medios culturales señalaron que en el 45.º aniversario de su muerte seguía siendo celebrada por exposiciones y eventos, lo que confirma que su memoria se mantiene activa en el mundo del arte.

  • Exposiciones monográficas. 

  • También hubo muestras importantes en Europa, como la gran exposición en Madrid en el Palacio de Gaviria, con unas 200 obras procedentes de colecciones privadas y museos.

Presencia en la cultura popular

  • Madonna y otros artistas. 



  • Su imagen y su obra han sido adoptadas por figuras de la cultura pop, especialmente Madonna, que coleccionó piezas suyas y usó referencias a su estética en videoclips.

  • Moda y diseño. 
  • La influencia de Lempicka también ha sido celebrada por diseñadores como Versace y Carolina Herrera, que la citaron como referente de estilo y sofisticación.

  • Revalorización crítica. 
  • Su figura pasó de un periodo de olvido a una relectura más amplia desde los años setenta, impulsada por galeristas, curadores y el mercado del arte.
  • Escultura


  • El busto de Tamara Łempicka en Kielce, Polonia, es un homenaje escultórico público ubicado en la llamada “Celebrity Alley” de la ciudad. La imagen y la ficha disponible lo atribuyen al escultor Sławomir Micek, y la pieza está identificada como un busto de la pintora con la inscripción “TAMARA ŁEMPICKA MALARKA” en su pedestal.

    Está ubicada en Kielce, dentro de un paseo de figuras célebres o “Celebrity Alley”, pensado para recordar personalidades destacadas.

     Es el reconocimiento a su origen polaco y a su importancia en el arte del siglo XX.

     La pieza aparece documentada al menos desde 2006, según la información de archivo de la imagen.

    La atribución más clara que aparece en la documentación pública es al escultor Sławomir Micek.

    Este busto importa porque sitúa a Lempicka dentro del paisaje conmemorativo polaco, no solo como artista internacional, sino también como figura de memoria nacional. En otras palabras, Kielce la rescata visualmente del olvido y la convierte en presencia pública permanente.

  • Cómo se mantiene vivo su recuerdo

Su recuerdo sigue vivo por tres vías principales: exhibiciones, reinterpretaciones artísticas y circulación de su imagen en la cultura visual contemporánea. No se la recuerda solo como pintora art déco, sino como un ícono de modernidad, autonomía y provocación que sigue generando lecturas nuevas.



LEGADO

 

El legado de Tamara de Lempicka reside en su aporte fundamental al Art Decó, su innovación en la representación de la figura femenina, su estilo inconfundible y su influencia duradera en el arte, la moda y la cultura contemporánea. Sus obras siguen siendo sinónimo de elegancia, modernidad y empoderamiento

Su obra tiene un sello duradero y distintivo en el arte del siglo XX, siendo reconocida como una de las figuras más emblemáticas y revolucionarias del movimiento Art Decó. Su influencia y relevancia persisten hasta hoy por varias razones clave:

 

1. Icono del Art Decó

Lempicka es considerada la "Reina del Art Decó", y sus obras representan el glamour, la sofisticación y la modernidad de la época de entreguerras.

Sus pinturas, especialmente retratos y desnudos, capturan la esencia de la alta burguesía y la aristocracia decadente de los años 20 y 30, convirtiéndose en símbolo visual de ese periodo.

 

2. Estilo único y reconocible

Fusionó el neoclasicismo, el cubismo y el manierismo, logrando un eclecticismo que se traduce en figuras estilizadas, líneas nítidas, colores vibrantes y composiciones geométricas.

 Sus retratos, especialmente de mujeres, destacan por la elegancia, sensualidad y fuerza, presentando a modelos con actitudes seguras y miradas penetrantes.

 

3. Innovación en la representación femenina

Lempicka revolucionó la imagen de la mujer en el arte, mostrando figuras femeninas fuertes, independientes y seductoras, desafiando los cánones tradicionales de su tiempo.

Su obra explora la identidad, la sexualidad y el poder femenino, anticipando debates contemporáneos sobre el género y la representación en el arte.

 

4. Influencia en la moda, el diseño y la cultura popular

Su estética ha inspirado a diseñadores, artistas y figuras de la cultura pop, como Madonna, quien le rindió homenaje en su video "Vogue".

Las obras de Lempicka siguen siendo codiciadas por coleccionistas y se exhiben en museos de todo el mundo.

 

5. Vigencia y admiración actual

A pesar de un periodo de olvido, su arte resurgió en las últimas décadas, consolidándola como una de las artistas más cotizadas y admiradas del siglo XX.

Su capacidad para capturar la esencia de una época y su visión audaz continúan inspirando a nuevas generaciones de artistas y amantes del arte.


FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Tamara_de_Lempicka

https://historia-arte.com/artistas/tamara-de-lempicka

https://www.copiamuseo.com/biografia-de-tamara-de-lempicka/

https://www.delempicka.org/


16 DE MAYO NACÍA TAMARA LEMPICKA - ANALISIS PICTÓRICO DE LA OBRA

 

ANALISIS DE LA OBRA


 PICTÓRICA 


DE TAMARA LEMPICKA




La obra de Tamara de Lempicka constituye una de las síntesis visuales más sofisticadas entre el clasicismo renacentista, el cubismo tardío y la estética glamorosa del Art Déco. Su pintura no solo representa una época —los años veinte y treinta— sino una idea moderna del cuerpo, del deseo, del lujo y del poder femenino.

 

1. El lenguaje visual de Lempicka: geometría y sensualidad

El rasgo más reconocible de Lempicka es la construcción escultórica de las figuras humanas. Sus personajes parecen tallados en metal pulido o mármol iluminado. Los cuerpos están modelados mediante volúmenes compactos y superficies lisas, casi industriales. Las anatomías nunca son blandas: incluso la piel tiene dureza mecánica.

Esto proviene de la combinación entre:

  • el cubismo suavizado aprendido con André Lhote;
  • el dibujo neoclásico inspirado en Jean-Auguste-Dominique Ingres;
  • y la monumentalidad manierista heredada de Michelangelo.

En sus cuadros, las líneas curvas conviven con diagonales agresivas y composiciones comprimidas. Los hombros, brazos y piernas suelen fragmentarse en planos geométricos, pero sin perder elegancia figurativa.

La figura humana aparece entonces como:

  • sensual pero inaccesible;
  • erótica pero fría;
  • glamorosa y simultáneamente mecánica.

Ese contraste es central en toda su pintura.


 

2. El cuerpo como arquitectura

Uno de los aspectos más importantes de su pintura es que el cuerpo deja de ser orgánico y se convierte en estructura.

Las figuras femeninas:

  • poseen cuellos alargados;
  • manos exageradamente refinadas;
  • rostros angulosos;
  • ojos vidriosos;
  • labios tensos;
  • musculaturas simplificadas en cilindros y curvas metálicas.

Los personajes parecen estatuas modernas iluminadas por focos teatrales.

Críticos contemporáneos describieron sus figuras como “androides elegantes” o “esculturas cromadas”.

Su técnica de iluminación refuerza esa impresión:

  • fuertes contrastes de luz y sombra;
  • reflejos satinados;
  • brillo metálico sobre la piel;
  • fondos urbanos o abstractos simplificados.

No pinta la carne como carne; pinta la carne como superficie lujosa.


 

3. El Art Déco llevado a la pintura

Aunque el Art Déco se asocia más con arquitectura, diseño y moda, Lempicka logró trasladarlo plenamente al retrato pictórico.

Su obra incorpora todos los principios del movimiento:

  • geometrización;
  • lujo visual;
  • culto a la velocidad;
  • modernidad tecnológica;
  • sofisticación cosmopolita;
  • erotización elegante del cuerpo.

Por eso sus cuadros parecen vinculados al:

  • automóvil;
  • cine;
  • moda;
  • publicidad;
  • diseño industrial;
  • fotografía de revistas.

No es casual que muchas de sus composiciones tengan encuadres casi cinematográficos:

  • recortes abruptos;
  • perspectivas elevadas;
  • primeros planos;
  • diagonales dinámicas.

Visualmente, su pintura funciona como una mezcla entre:

  • cartel publicitario,
  • retrato aristocrático,
  • fotografía de moda,
  • y escultura clásica.

 

4. “Autorretrato en el Bugatti verde”: manifiesto visual de la modernidad

Su obra más célebre, Self-Portrait in a Green Bugatti, funciona como un manifiesto iconográfico del siglo XX.

En ella:

  • Lempicka aparece conduciendo un automóvil deportivo;
  • viste guantes y casco;
  • mira con frialdad desafiante;
  • domina una máquina asociada culturalmente al poder masculino.

El automóvil no es un accesorio: es símbolo de velocidad, independencia y control.

La composición usa:

  • diagonales veloces;
  • pliegues angulares;
  • contrastes verdes y grises;
  • superficies cromadas.

La figura está comprimida dentro del encuadre, lo que intensifica la sensación de movimiento y energía.

Desde el punto de vista simbólico, el cuadro redefine la imagen femenina:

  • ya no es musa;
  • es sujeto activo;
  • conductora;
  • figura de poder;
  • ícono moderno.

Es uno de los grandes retratos de la emancipación femenina en la pintura moderna.


 

5. Erotismo y ambigüedad

El erotismo en Lempicka nunca es sentimental. Es un erotismo construido desde:

  • la pose;
  • la tensión corporal;
  • el lujo material;
  • la mirada distante.

Sus desnudos poseen una sensualidad fría y teatral. Muchas figuras femeninas parecen simultáneamente:

  • disponibles y dominantes;
  • vulnerables y peligrosas.

Además, su bisexualidad influyó profundamente en la representación del deseo femenino. Sus mujeres no están pintadas únicamente para la mirada masculina tradicional; poseen autonomía visual y psicológica.

En obras como:

  • La Belle Rafaëlla
  • Adam and Eve
  • Kizette on the Balcony

el cuerpo se convierte en un escenario de tensión entre:

  • deseo,
  • artificio,
  • narcisismo,
  • y teatralidad social.

 

6. Composición: tensión y monumentalidad

Lempicka construía composiciones extremadamente calculadas.

Características frecuentes:

  • fondos arquitectónicos simplificados;
  • figuras monumentales ocupando casi todo el plano;
  • recortes que “cortan” la cabeza o las extremidades;
  • diagonales internas que dinamizan la escena.

La sensación es casi escultórica: las figuras presionan el espacio pictórico.

En muchos cuadros, la composición genera simultáneamente:

  • estabilidad clásica;
  • y tensión moderna.

Ese equilibrio explica gran parte de su impacto visual.


 

7. Color y atmósfera

Su paleta es refinada y artificial:

  • verdes petróleo;
  • plateados;
  • grises metálicos;
  • azules fríos;
  • ocres satinados;
  • rojos profundos.

El color rara vez busca naturalismo.

Más bien:

  • estiliza;
  • glamouriza;
  • transforma la realidad en una superficie estética perfecta.

La atmósfera emocional de sus cuadros suele ser:

  • fría;
  • distante;
  • elegante;
  • silenciosamente inquietante.

Incluso cuando pinta intimidad, existe una sensación de máscara social.


 

8. Modernidad, lujo y decadencia

Lempicka es una pintora profundamente asociada al espíritu de entreguerras:

  • riqueza;
  • hedonismo;
  • cosmopolitismo;
  • culto a la imagen;
  • ansiedad moderna.

Sus personajes parecen aristócratas viviendo al borde del colapso histórico.

Por eso su pintura transmite simultáneamente:

  • poder,
  • glamour,
  • artificialidad,
  • y decadencia.

Es el rostro visual de los “años locos”.


 

9. Técnica pictórica

Técnicamente, su pintura es extremadamente controlada:

  • pincelada casi invisible;
  • superficies pulidas;
  • transiciones suaves;
  • dibujo preciso;
  • contornos definidos.

Ella rechazaba la espontaneidad expresionista y defendía la claridad formal. Llegó a afirmar que buscaba “técnica, simplicidad y buen gusto”.

Ese acabado impecable hace que sus obras parezcan:

  • esmaltadas,
  • publicitarias,
  • o incluso aerografiadas.

La perfección superficial es parte esencial del mensaje.


 

10. Legado e influencia

Durante décadas, la crítica modernista la consideró demasiado decorativa o comercial. Sin embargo, desde finales del siglo XX su prestigio creció enormemente.

Hoy su influencia es visible en:

  • fotografía de moda;
  • ilustración;
  • diseño gráfico;
  • cine neo-noir;
  • estética “luxury vintage”;
  • campañas publicitarias de lujo.

Artistas y diseñadores contemporáneos siguen fascinados por:

  • su síntesis entre clasicismo y modernidad;
  • su erotismo geométrico;
  • su representación del poder femenino;
  • y su identidad visual absolutamente reconocible.

En términos pictóricos, Tamara de Lempicka logró algo excepcional: transformar el retrato en un objeto de diseño moderno sin perder monumentalidad artística. Su pintura convierte el cuerpo humano en una máquina elegante de deseo, poder y artificio.

 

16 DE MAYO DE 1917 NACIÓ JUAN RULFO -BIOGRAFÍA

 

PRODIGIO de las letras hispánicas

contemporáneas

 

“Me llamo juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, me apilaron todos los nombres de mis antepasados paternos y maternos como si fuera el vástago de un racimo de plátanos y aunque siento preferencia por el verbo arracimar me hubiera gustado un nombre más sencillo”.

Así se presentaba este escritor, conocido como Juan Rulfo que nació el 16 de mayo de 1917. Él sostuvo que esto ocurrió en la casa familiar de Acapulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, donde se conserva su acta de nacimiento.

Fue un escritor, guionista y fotógrafo mexicano, perteneciente a la generación del 52.

Es considerado uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo xx que logró  su consagración con sólo dos obras, PEDRO PÁRAMO y EL LLANO EN LLAMAS.

En sus obras se presenta una combinación de realidad y fantasía cuya acción se desarrolla en escenarios mexicanos. Sus personajes representan y reflejan el tipismo del lugar con sus grandes problemáticas socio-culturales entretejidas con el mundo fantástico

Su padre fue Juan Nepomuceno Pérez Rulfo, terrateniente y María Vizcaíno Arias.

Juan Rulfo, su hermano mayor Severiano y María Vizcaíno, su madre, en 1919, fotografía perteneciente a la Colección Virginio Villalvazo BlasFoto Arturo Campos Cedillo

En el mes de diciembre de 1914 nace Severiano, hermano mayor de Juan Rulfo.

En el año 1919 la familia de Juan Rulfo se establece en San Gabriel y nace Francisco, hermano menor de Juan Rulfo.

En el año 1922 nace Eva, hermana menor de Juan Rulfo.

En 1923 fallece asesinado, el 1 de junio, el padre de Juan Rulfo.


Juan Nepomuceno, padre de Juan Rulfo, con sus hijos Juan y Severiano y niño no identificado. Tomada de Noticias sobre Juan Rulfo.

En el año 1924 según algunos autores, Juan ingresa a la escuela primaria.

En 1925 pasa a la escuela de las monjas josefinas.

Juan Rulfo en San Gabriel, 1923. Foto colección de Edmundo Villa de la Mora.

En el año 1926 el cura Irineo Monroy traslada su biblioteca a la casa de su madre. Con sus 9 años este contacto con los libros será recordado por Juan, ya que estas lecturas serán esenciales en su formación literaria. Algunos acostumbran destacar su temprana orfandad como determinante en su vocación artística, olvidando que su conocimiento temprano de los libros mencionados tendría un peso mayor.

En el año 1927 Severiano y Juan Rulfo son enviados a un internado en Guadalajara para continuar sus estudios.

A finales de ese año muere María, la madre de ambos.

En 1932 Juan abandona el internado e intenta ingresar a la Preparatoria (Secundaria) de la Universidad de Guadalajara.

Una huelga de la Universidad de Guadalajara le impide inscribirse en ella y decide trasladarse a la ciudad de México. La imposibilidad de revalidar los estudios hechos en Jalisco tampoco le permite ingresar a la Universidad Nacional, pero asiste como oyente a los cursos de historia del arte de la Facultad de Filosofía y Letras. Se convierte así en un conocedor muy serio de la bibliografía histórica, antropológica y geográfica de México, temas que un estudio minucioso de su obra literaria y fotográfica permite rastrear en las mismas, además de los textos y la labor editorial que les dedicó.

 

Efrén Hernández.

En el año 1936 inicia su trabajo en la Secretaría de Gobernación. Allí conoce al escritor Efrén Hernández. A partir de este momento se sabe de la actividad literaria de Rulfo, que es seguida muy de cerca por Hernández.

En 1940 Efrén Hernández lleva a la revista Romance, dirigida por Juan Rejano, algunos fragmentos de la novela "El hijo del desaliento", de Juan Rulfo. No se publican entonces, y sólo sobrevive de esta obra el fragmento que lleva el título de "Un pedazo de noche".

Durante buena parte de las décadas de 1930 y 1940 viaja extensamente por el país.

 En el año 1941 se establece en Guadalajara.



Juan Rulfo conoció a su esposa, Clara Aparicio, en 1941, cuando ella tenía 13 años. 

Sin embargo, otras fuentes sitúan su primer encuentro en 1943 o 1944, cuando Clara tenía 15 años y Rulfo tenía alrededor de 26 años. 

Rulfo se obsesionó con Clara, por lo cual fingió ser un empleado de la oficina de migraciones para poder entrar a casa de ella. 

Luego, y antes de tener el permiso de la familia, la invitaba –junto a sus amigas- a tomar helados para así poder pasar un tiempo y conocerla.

Tras un escándalo con los padres de la muchacha por las artimañas que realizó para estar cerca de ella cuando aún era una niña, el escritor logró ser aceptado y comenzaron un noviazgo que se concretó en matrimonio en 1947, luego que el se lo pidiera en un banco de una plaza de Guadalajara.

 En 1942 continúa en Guadalajara e inicia su colaboración en la revista América, de la ciudad de México, en compañía de Efrén Hernández.

En 1943 escribe el cuento "La vida no es muy seria en sus cosas".

 En el año 1945 publica un cuento por primera vez -"La vida no es muy seria en sus cosas"-, en el número 40, del mes de junio, de la revista "América".

También en la revista "Pan", de Guadalajara, en este mismo año pero posteriormente, publica los cuentos "Nos han dado la tierra" (número 2, julio) y "Macario" (número 6, noviembre)

La primera de ellas significa su confirmación como escritor, gracias al apoyo de su gran amigo Efrén Hernández.

 En el año 1946 se radica, desde mediados de año, en la ciudad de México, trabajando en las oficinas de la empresa Goodrich Euzkadi.

Publica "Macario" (de nuevo) en la revista "América" (número 48, junio).

 En marzo de 1947 presenta "Es que somos muy pobres" a un editor, quien lo rechaza porque "lo encontraron subido de color", como dice en una carta a su novia Clara Aparicio. En una carta a Clara del 1 de junio menciona, por primera vez, que está intentando escribir "algo" que se llamará "Una estrella junto a la luna", que se convertirá en la novela Pedro Páramo.

En estos mismos días escribe en sus cartas a Clara sobre su actividad como fotógrafo. Se queja igualmente de que gasta mucho comprando libros. Asiste a conciertos de la Orquesta Sinfónica y funciones de ballet, así como al cine. Se publica "Es que somos muy pobres" en la revista América (número 54, agosto).


Autorretrato de Juan Rulfo en el volcán

Juan Rulfo fue uno de los escritores más destacados del realismo mágico mexicano, así como un excelente fotógrafo. En este autorretrato Rulfo está sentado una saliente del Nevado de Toluca, uno de los volcanes más altos de México. 1940s.

Hace frecuentes excursiones a los volcanes cercanos a la ciudad de México. Intenta trabajar en la industria del cine.

En enero de 1948 se transmiten por radio algunos fragmentos de "La Cuesta de las Comadres", que luego se publica en "América" (número 55, febrero). 

Boda Juan Rulfo Clara Aparicio Reyes


Clara y Juan se casaron el 24 de abril de 1948 en Guadalajara, tras un periodo de noviazgo y correspondencia (se conservan decenas de cartas de amor entre ambos). 

Desde que se conocen hasta después de haberse casado, Rulfo le envió 84 cartas de amor a Clara -octubre de 1944 a diciembre de 1950- y muestran el lado más sensible de el autor, lejos de las tragedias  que lo azotaron y del alcoholismo que tuvo que acarrear toda su vida.

A finales de este año comienza a viajar como vendedor de la Goodrich Euzkadi.



Rulfo y Carla tuvieron cuatro hijos; Claudia Berenice (1949), Juan Francisco (1950), Juan Pablo (1955) y Juan Carlos (1964) y entre nacimientos Rulfo “dio vida” a sus más grandes obras, que lo llevarían a consagrarse como uno más de los escritores del Boom Latinoamericano y a ser admirado a nivel mundial por su “narrativa de conciencia”: el libro de cuentos “El llano en llamas” (1953), y la novela Pedro Páramo (1955).

 En el año 1949 menciona en una carta de julio la revista "Mapa", a la que se está acercando.

Publica por primera vez, en la revista América, fotografías (11 imágenes) suyas (número 59, febrero).

Pero fue a finales de la década de 1930 en que inició su actividad como escritor y fotógrafo, aunque pocos sabían de esto.

  

El portal de la iglesia de Huejotzingo, “con finos escudos esculpidos en piedra”.

  

Una calle céntrica de Tapalpa, con una fuente en primer plano. Es la única imagen de la serie donde aparecen personas, a lo lejos.

 


 Un close up a un capitel decorado con una figura humana en Tonanzintla, “la iglesia barroca de tipo indígena más extraordinaria de América”. Esta es la imagen que se publicó en Los murmullos.

 

 La fachada del Palacio de Mitla, con sus generosas grecas geométricas, “un ejemplo único en todo el México pre-hispánico”, “único y extraordinario ejemplo del arte mixteco en su versión arquitectónica”. Se trata de una imagen distinta de la ya conocida “Mitla, Palacio de las columnas” (1956), publicada en el libro Juan Rulfo. Oaxaca (Editorial rm, 2009). Por la composición de sombras y nubes parece que las dos imágenes fueron tomada a la misma hora en diferentes días.

  El convento franciscano de Tepeaca, visto desde un flanco, para destacar las almenas y contrafuertes de la iglesia, “cuyo aspecto militar y de castillo feudal es el más vigoroso del país”. Por su perspectiva, esta es la mejor foto de la serie.

 

En noviembre de1950 menciona en una carta la preparación de un artículo, con fotografías suyas, sobre Castillo de Teayo, para su posible publicación (este artículo ilustrado aparecerá publicado en este año 2001).



Aparece la guía "Caminos de México", ilustrada con algunas fotografías suyas.




Publica en "América" los cuentos "Talpa" (número 62, enero) y "El Llano en llamas" (número 64, diciembre).

 En el año 1951 publica en "América" el cuento "Diles que no me maten" (número 66, agosto).

 En 1952 aparece como director del número de enero de la revista "Mapa". En este número publica el artículo ilustrado (con sus fotografías) "Metztitlán", bajo el seudónimo de Juan de la Cosa.

Inicia su primer período como becario (1952-53) del Centro Mexicano de Escritores.

 

Juan Rulfo con su hijo Juan Francisco (c. 1953)

En 1953 publica "El Llano en llamas" en el Fondo de Cultura Económica, con 15 cuentos, a los que incorporará posteriormente "La herencia de Matilde Arcángel", aparecido en revista en 1955 y, con cambios, en el volumen de cuentos en 1970, así como "El día del derrumbe", aparecido en revista también en 1955 e incorporado al libro de cuentos en el mismo 1970.

Inicia su segundo período como becario (1953-54) del Centro Mexicano de Escritores.

 

 Rulfo en su estudio (c. 1954)

En el año 1954 entrega al Centro Mexicano de Escritores, hacia julio-agosto, una copia mecanográfica, con unas pocas correcciones a mano, de la novela que en este momento lleva el título de Los murmullos. Entrega al Fondo de Cultura Económica, a finales de septiembre, el original mecanográfico de la novela que ahora lleva el título de Pedro Páramo, con correcciones a mano más abundantes que las efectuadas en la copia entregada previamente al Centro.

En este mismo año, en tres revistas diferentes ("Letras Patrias", enero-marzo; "Revista de la Universidad", junio; y "Dintel", septiembre), publica diversos pasajes, en orden sucesivo (inicial, uno intermedio, y final), de la novela.

 


En 1955 publica "Pedro Páramo" en el Fondo de Cultura Económica. Comienza a trabajar en la Comisión del Papaloapan.

 




Una locomotora de vapor atraviesa una glorieta en dirección al patio de Santiago Tlatelolco (México DF).


Una locomotora de vapor aproximándose a un cambio de vía en el patio de Nonoalco (México DF).

En el año 1957 recibe el Premio Xavier Villaurrutia por Pedro Páramo. Es la primera vez que se entrega este galardón.

En 1958 se traduce “Pedro Páramo” al alemán, por Mariana Frenk. A partir de esta versión se suceden sin interrupción las traducciones de la obra de Juan Rulfo a los idiomas más diversos.

Inicia, con otros, la serie "Voz Viva de México", para la UNAM.

En el año 1959 realiza, con Antonio Reynoso, el cortometraje "El despojo", filmado en el estado de Hidalgo.

 En 1960 la familia Rulfo se traslada a Guadalajara.

Juan Rulfo trabaja en una empresa de televisión y prepara un libro sobre la historia de la conquista de Jalisco, como parte de una serie que esta empresa proyectaba publicar.

 En el año 1962 la familia se establece nuevamente en la ciudad de México. Juan Rulfo comienza a trabajar para el Instituto Nacional Indigenista.

 En 1963 aparece el disco de "Voz Viva de México" de la UNAM con la voz de Juan Rulfo grabada en 1958.

En el año 1964 se estrena la película "El gallo de oro", dirigida por Roberto Gavaldón, sobre una historia escrita por Rulfo.

Se filma La fórmula secreta, dirigida por Rubén Gámez con un texto de Juan Rulfo.

En 1970 recibe el Premio Nacional de Literatura.

  

 

En el año 1980 se realiza un homenaje Nacional dedicado a Juan Rulfo. Se realiza un acto en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes; se inaugura una exposición con su obra fotográfica y se presenta el libro-catálogo de la misma: Homenaje Nacional.

Se publica "El gallo de oro".

En 1981 se publica el libro de fotografías "Inframundo", con una selección muy parecida a la del libro-catálogo anterior.

En el año 1983 recibe el Premio Príncipe de Asturias.

La obra literaria de Juan Rulfo no cesa de editarse en español y un número creciente de idiomas, que se acercan al medio centenar actualmente. De algunas lenguas se han realizado ya varias versiones.

En octubre de 1985 le diagnostican cáncer de pulmón  que se relaciona con su hábito de fumar tabaco.

En 1986 Juan Rulfo fallece en su casa de la ciudad de México el 7 de enero a causa de ese cáncer de pulmón.

 Su fallecimiento fue un evento que conmocionó a la comunidad cultural mexicana.

El velorio se llevó a cabo en una de las salas de la funeraria Gayosso Félix Cuevas, a donde acudieron su esposa, Clara, y sus cuatro hijos: Claudia Berenice, Juan Francisco, Juan Pablo y Juan Carlos, así como parientes, amigos, escritores (Juan José Arreola, Fernando Benítez, Carlos Monsiváis, Edmundo Valadés…), reporteros de prensa y televisión, y gente común y corriente que lo admiraba.



Al otro día, su cuerpo fue llevado al Palacio de Bellas Artes, donde recibió honores oficiales de las autoridades mexicanas y de la ciudadanía en general.

El presidente Miguel de la Madrid y otras autoridades estuvieron presentes en el homenaje oficial en el Palacio de Bellas Artes, donde se reconoció la importancia de su obra

La reacción del mundo literario no se hizo esperar.

 En España, donde vivía exiliado, el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti redactó un breve texto en el que, entre cosas, se lee: “A Juan Rulfo debió habérsele otorgado el Premio Cervantes, y darle las gracias por aceptarlo. Es verdad que sólo publicó dos libros. Y también es verdad que durante treinta años se resignó al silencio. Sabía que su obligación literaria había concluido. Era un hombre honrado, y respetó su decadencia. Hermoso ejemplo para aquellos que, en el vasto mundo, siguen fatigando máquinas impresoras, fingiendo no enterarse.”

En Berlín Occidental, el escritor alemán Gunter Grass calificó al jalisciense de “padre de la literatura latinoamericana moderna” y resaltó la influencia que ejerció en Gabriel García Márquez, entre otros autores.

En Londres, el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante declaró: “A pesar de los treinta años de publicado, Pedro Páramo ha resonado cada vez con más fuerza. Hay pocos libros, en América o Europa, que conmuevan tanto después del silencio de su autor.”

Y en Montevideo, el escritor uruguayo Eduardo Galeano apuntó que Rulfo fue el autor del libro latinoamericano más importante de todos los tiempos: Pedro Páramo (un año antes, esta obra había aparecido en la Biblioteca Personal de Borges, en cuyo prólogo el autor de El Aleph escribió: “[…] es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de la literatura.”)

Clara y sus hijos resolvieron conservar las cenizas de Rulfo en su casa de campo de Chimalhuacán, estado de México.

 


LA OBRA DE JUAN RULFO


Cuando se lee a Juan Rulfo se percibe la melodía del habla del campo mexicano. Usa en toda su obra el estilo coloquial, repeticiones con intención semántica y fonética sumado a imágenes poéticas del llano y frases terribles y conmovedoras.

En lo coloquial está la importancia de la poética de Rulfo. Una de las características principales de su obra es la musicalidad. Música de lo coloquial, música de las palabras de ese hablar oral creado por su oído y su cosmovisión del campo mexicano.

En la obra de Juan Rulfo hay que estar atento para escuchar la palabra.

El origen de esta poética podría venir del interés de Juan Rulfo por leer libros de historia del siglo 16 y 17 donde en sus palabras buscaba las raíces de lo mexicano. Le obsesionaban los arcaísmos en desuso que el pueblo aún usa con la finalidad de construir un registro que poco a poco se elimina de su historia.

 HOMENAJES


Los homenajes a Juan Rulfo incluyen ceremonias oficiales, reconocimientos académicos y premios póstumos, eventos culturales y literarios, así como actividades que resaltan su legado en la literatura, la fotografía y el cine, manteniendo vivo su recuerdo y su influencia en las letras hispánicas.

Se le otorgaron varios premios póstumos, entre ellos el Doctorado Honoris Causa de la UNAM en 1986, meses después de su muerte.

 En 2017, en el centenario de su nacimiento, la Academia Mexicana de la Lengua (AML) rindió un homenaje con intervenciones de destacados escritores y académicos que resaltaron su estilo único y su influencia en la narrativa mexicana y mundial.

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) han organizado homenajes virtuales y conversatorios para recordar tanto su obra literaria como su faceta como fotógrafo, destacando su influencia en la literatura y el cine.

 



Se han realizado actividades culturales como el "Gran cadáver exquisito" en homenaje a su centenario, que invita a la creación literaria inspirada en su legado.

La actividad del "Gran cadáver exquisito" dedicada a Juan Rulfo fue un homenaje literario interactivo que invitó al público a participar en la creación conjunta de narrativas inspiradas en la obra de Juan Rulfo, utilizando la dinámica del cadáver exquisito para explorar la creatividad colectiva y el legado del autor.

Consistió en un juego de creación literaria colectiva organizado por Proyecto Utopía de Yucatán en conmemoración del centenario del narrador mexicano.

El 25 de septiembre, los participantes en línea continuaron la escritura de varios cuentos a partir de las primeras líneas de relatos de la obra El Llano en llamas de Rulfo, agregando hasta cinco líneas cada uno sin conocer el desarrollo completo previo. Así, se generaron textos colectivos que extendían y transformaban los cuentos originales, respetando las reglas del juego y el espíritu creativo del cadáver exquisito, que es un método surrealista de escritura secuencial y colaborativa. Al finalizar la jornada, se publicaron los cuentos completos resultantes de esta escritura colectiva.

Además, se han publicado numerosas reflexiones, estudios críticos y antologías sobre su obra para mantener vigente su influencia en la literatura. 

Busto de Rulfo en el Parque Juan Rulfo en Ciudad de México.


Casa de Cultura Juan Rulfo

El Centro Cultural Juan Rulfo, conocido también como Casa de Cultura Mixcoac, está ubicado en la Alcaldía Benito Juárez, colonia Mixcoac en la Ciudad de México. 

En 1986, el centro fue nominado como Centro Cultural Juan Rulfo.

En este espacio se ofrecen distintas actividades culturales como de ballet clásico, de salón, guitarra, karate, piano, pintura de tacto al óleo, tango, canto, fotografía, yoga, zumba, presentaciones de libros, programas de difusión cultural, pintura y escultura.

 El edificio data del siglo XX y conserva el estilo arquitectónico porfirista original.



Casa natal de Juan Rulfo

Lugar donde Juan Rulfo vivió los turbulentos años de su infancia.

Frente a la casa está el curato de la parroquia, desde la que el cura Ireneo Monroy mudó su biblioteca a la casa de Rulfo para resguardarla durante la Guerra Cristera.

Esta mudanza fue fundamental en la vida de Juan Rulfo porque le permitió tener contacto con una gran variedad de expresiones literarias.



La casa donde nació luce solamente una placa pequeña que señala: “el 16 de mayo de 1917 nació en esta casa (…) el célebre novelista Juan Rulfo”, que fue puesta por el Ayuntamiento de Sayula tras la muerte del escritor, emblema de que aún en vida y con la fama del jalisciense las autoridades locales se negaban a darle el lugar que el mismo escritor les negó.






“Juan Rulfo. Aquí vivió y escribió su novela Pedro Páramo”, dice una placa de color negro ubicada en la esquina superior izquierda de la entrada al número 84 en Río Tigris, alcaldía Cuauhtémoc. La leyenda no es muy grande, por lo que podría pasar desapercibida ante los ojos de cualquier transeúnte si lleva demasiada prisa o si no es lo suficientemente curioso.

 


La Calle Juan Rulfo se encuentra en Tonalá, Jalisco, México.

 



El Parque Juan Rulfo es un área común dentro de la Colonia Roma Norte en la Alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México. Es unos de los recintos más visitados de esta Colonia que lleva el nombre del escritor, guionista y fotógrafo mexicano, Juan Rulfo​, perteneciente a la generación del 52​.


Estatua de Juan Rulfo en el Jardin Central de Comala.

La estatua de Juan Rulfo en el Jardín Central de Comala es un homenaje emblemático al escritor mexicano, ubicada en la plaza principal de este pueblo que inspiró su novela más famosa, Pedro Páramo. 

La escultura, en tamaño natural, representa a Rulfo sentado en una banca, leyendo su obra, lo que invita a los visitantes a sentarse junto a él y a contemplar el ambiente tranquilo y pintoresco de Comala, conocido como el "Pueblo Blanco de América".

 Esta obra no solo honra a Juan Rulfo como figura literaria, sino que también celebra a Comala como un espacio literario vivo, un lugar cargado de misterio y belleza que el autor supo plasmar con maestría en su narrativa. 

La estatua simboliza la profunda conexión entre el escritor y el pueblo, aunque Rulfo nunca vivió allí, y es un punto de encuentro para reflexionar sobre el poder de su obra y su impacto cultural.



Fotografía del 7 de mayo de 2017 que muestra la instalación de una escultura de Juan Rulfo hecha por el artista Javier Silva como parte de los preparativos del centenario del natalicio de Juan Rulfo, en la plaza del municipio de Tuxcacuesco (México). EFE  Foto: La Prensa



En San Gabriel se erige una escultura de Juan Preciado y Abundio, contemplando el horizonte como si miraran la árida tierra de Comala.

Este es un lugar especial para quienes aman la obra de Juan Rulfo, un tributo a su narrativa única y profunda.

 


En Mixcoac, Ciudad de México, hay una estatua de Juan Rulfo sentado en una banca ubicada en el patio del Centro Cultural Juan Rulfo (también conocido como Casa de Cultura Mixcoac). Este centro cultural está en la colonia Mixcoac, alcaldía Benito Juárez, y el edificio data de 1912 con estilo porfiriano. La estatua fue realizada por Ramírez Ponzanelli y forma parte del espacio cultural que ofrece diversas actividades artísticas y culturales



Fotografía del 7 de mayo de 2017 que muestra la instalación de una escultura de Juan Rulfo hecha por el artista Javier Silva como parte de los preparativos del centenario del natalicio de Juan Rulfo, en la plaza del municipio de Tuxcacuesco (México). EFE.

EL LEGADO DE JUAN RULFO




Juan Rulfo dejó un legado literario profundo y perdurable que ha marcado la literatura mexicana y universal.

Su obra perdura por su innovación narrativa, su profunda denuncia social, su evocación del México rural y marginado, y su capacidad para conjugar tradición, historia y modernidad, consolidándose como un referente fundamental de la literatura en español y mundial.

Especialmente Pedro Páramo y El llano en llamas, es considerada un punto de inflexión en la narrativa hispanoamericana, pues rompió con la novela revolucionaria tradicional y abrió camino a nuevas formas de experimentación narrativa y al realismo mágico.

Su narrativa combina realidad y fantasía en escenarios rurales afectados por la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera, mostrando la vida marginada de los pueblos indígenas y campesinos, así como la violencia, la soledad y la pobreza, todo ello con un estilo sobrio, intenso y poético que trasciende lo anecdótico para ofrecer una visión trágica y humana del México rural.

Además, Rulfo integró en su obra la tradición oral y escrita, la ficción y la historia, y también la imagen fotográfica, lo que enriqueció su expresión artística y cultural. Su influencia trasciende la literatura, impactando la fotografía y el cine, y su obra ha sido traducida a múltiples idiomas, consolidando su lugar en la literatura universal.

Su legado también incluye la renovación estética de la narrativa mexicana, inspirando a generaciones posteriores y a movimientos literarios como el Boom latinoamericano. 


 FUENTES

 http://www.elem.mx/autor/datos/970

https://lanuevamirada.cl/la-historia-de-amor-que-hizo-relucir-el-lado-fragil-de-juan-rulfo/

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Rulfo

 http://juan-rulfo.com/fundacion.htm

 http://www.letraslibres.com

https://www.gaceta.unam.mx/juan-rulfo-a-35-anos-de-su-muerte/

Publicado por Arinda en 9:48 

Etiquetas: BIOGRAFIAS, FECHAS A RECORDAR, GRANDES ESCRITORES, LITERATURA