El 2 de mayo se conmemora el
Día Internacional contra el Bullying o Acoso Escolar, una fecha dedicada a
visibilizar y combatir este problema que afecta a millones de estudiantes en
todo el mundo.
Tiene el objetivo de
concienciar sobre el riesgo del acoso escolar y el bullying en los niños y
jóvenes a nivel mundial, así como buscar los mecanismos para evitar este mal,
que hoy, se ha convertido en un terrible peligro para la población infantil y
juvenil.
De acuerdo a estudios realizados por UNICEF, se sabe que un alto porcentaje de los niños en todo el mundo sufre de acoso escolar. Uno de cada tres, es víctima de este mal social.
Por tanto esta efeméride busca
visibilizar el acoso como "epidemia del siglo XXI" y promover
entornos escolares seguros.
ORIGEN
DE LA FECHA
El 2 de mayo se estableció
como Día Internacional contra el Bullying o Acoso Escolar gracias a una
iniciativa impulsada por el Dr. Javier Miglino, fundador de la ONG Bullying Sin
Fronteras, en respuesta a la creciente gravedad del problema escolar global.
2 de mayo de 2012:
Fundación de la ONG Bullying Sin Fronteras por el Dr. Javier Miglino en Buenos
Aires, Argentina, para combatir el acoso escolar y ciberacoso a nivel
internacional.
30 de abril - 1 de mayo de
2013: Miglino, en su estudio de Buenos Aires, identifica los
"tres venenos" del bullying (soledad, tristeza y miedo) y redacta la
propuesta formal para un Día Mundial contra el Bullying, eligiendo el 2 de mayo
por ser un día escolar universal y coincidir con el aniversario de la ONG.
1 de mayo de 2013: Envía
notificaciones a más de 30.000 organizaciones no gubernamentales en todo el
mundo para adherir a la propuesta.
2 de mayo de 2013: Nace
oficialmente el "Día Mundial contra el Bullying". Se recibe adhesión
masiva de ONGs globales; CNN lo anuncia ese día. La propuesta enfatiza la
concienciación para salvar vidas y promover protocolos escolares.
2013: La
iniciativa gana apoyo inicial de miles de asociaciones de padres y ONGs;
Bullying Sin Fronteras presenta considerandos destacando que el bullying causa
al menos 200.000 muertes anuales por suicidio o homicidio.
2016: La
UNESCO aprueba la fecha por aclamación en solo 40 minutos, dispensando los 25
años habituales de estudio previo. Posteriormente, es reconocida por el
Parlamento Español, el Senado Argentino y el Parlamento Uruguayo.
Desde 2017 en adelante: Se
expande a 180 países, incorporada a calendarios educativos globales. En 2022,
alcanza máxima adhesión con celebraciones en escuelas de todos los continentes.
QUÉ ES EL BULLYING
O ACOSO ESCOLAR
El bullying o acoso escolar se
define como una forma de violencia entre estudiantes que ocurre de manera
repetida y sistemática dentro del entorno escolar. Implica un desequilibrio de
poder, donde uno o varios agresores ejercen abuso sobre una víctima que se
encuentra en una posición de desventaja, ya sea física, emocional o social.
Tipos de acoso infantil
Según el documento Pautas para padres y madres ante el acoso escolar, de Save the Children, las formas que utiliza el acosador para intimidar a su víctima se dividen de la siguiente manera:
Acoso físico: El acosador golpea, empuja o utiliza algún instrumento para hacer daño físico a su víctima. También puede esconder sus cosas.
Acoso verbal: Consiste en insultar, poner motes, hacer amenazas o provocar a otro niño.
Acoso social: Este tipo de bullying se produce cuando el acosador decide aislar a su víctima difunde rumores, convence a otros niños para que no hablen con él o lo humillan en público para que el acosado se sienta aislado.
Acoso sexual: Son todas las acciones que tienen que ver con los actos sexuales (como tocamientos no consentidos) o que se burlan de la orientación sexual de la víctima.
Acoso por internet o cyberbullying: Es un tipo de acoso escolar que ocurre a través de móviles, tabletas, ordenadores, etc.
CONSECUENCIAS EN EL niño que es víctima de BULLYING o acoso
El acoso puede tener
consecuencias perjudiciales y duraderas para los niños.
El bullying (acoso escolar) no es un “problema pasajero” ni una parte normal de crecer. Es una experiencia de violencia sostenida que puede dejar huellas profundas en el desarrollo emocional, social y hasta físico de niños y adolescentes. Su impacto varía según la duración, la intensidad y el apoyo que tenga la víctima, pero en general afecta múltiples áreas:
Impacto psicológico y emocional
El bullying suele generar un estado constante de alerta y miedo. Entre las consecuencias más comunes están:
Ansiedad y depresión: la exposición repetida al acoso puede desencadenar trastornos como la ansiedad y la depresión.
Baja autoestima: los insultos
y la humillación afectan la percepción que el niño tiene de sí mismo.
Estrés crónico: el cuerpo
permanece en tensión, lo que puede derivar en problemas de sueño o
irritabilidad.
Ideación suicida: en casos
graves, puede aumentar el riesgo de pensamientos autolesivos o suicidas.
Impacto social
El acoso también altera la forma en que los niños se relacionan con los demás:
Aislamiento social: la víctima puede evitar interactuar por miedo o vergüenza.
Dificultad para confiar: se
deteriora la capacidad de formar amistades sanas.
Problemas de habilidades
sociales: especialmente si el bullying ocurre en etapas tempranas.
Impacto académico
El entorno escolar deja de ser seguro, lo que repercute directamente en el aprendizaje:
Bajo rendimiento académico: disminuye la concentración y la motivación.
Ausentismo escolar: algunos
niños evitan ir a clase para no enfrentar el acoso.
Abandono escolar: en
situaciones extremas, puede llevar a dejar los estudios.
Impacto físico
Aunque el bullying suele asociarse a lo emocional, también tiene efectos en el cuerpo:
Dolores psicosomáticos: como dolores de cabeza o de estómago sin causa médica clara.
Alteraciones del sueño y
apetito
En casos de acoso físico:
lesiones corporales directas
Consecuencias a largo plazo
El impacto no siempre termina
cuando cesa el acoso:
Mayor riesgo de trastornos mentales en la adultez
Dificultades en relaciones
personales y laborales
Posible reproducción de
patrones (algunas víctimas pueden convertirse en agresores)
También afecta a otros
Agresores: tienen mayor
probabilidad de desarrollar conductas antisociales en el futuro.
Testigos: pueden experimentar culpa, miedo o normalizar la violencia.
El bullying es un problema serio de salud y desarrollo. No solo daña el presente del niño o adolescente, sino que puede condicionar su futuro. La intervención temprana —desde la familia, la escuela y la comunidad— es clave para prevenir y mitigar sus efectos.
El niño tiene derecho a vivir en un entorno escolar seguro y enriquecedor en el que se respete su dignidad.
La Convención sobre los Derechos del Niño subraya que todos los niños tienen derecho a una educación y a estar protegidos contra todas las formas de violencia física o mental, lesiones o abusos. El acoso no es una excepción.
la prevención
Para muchos padres, el bullying o el acoso, es visto como "cosas de niños", sin embargo, el problema va más allá y requiere mayor compromiso y la participación de todos los entes involucrados.
Se cree erróneamente que cuando un niño es víctima de maltrato, esto lo hará más fuerte, pudiendo enfrentar circunstancias más difíciles en su vida adulta y nada más alejado de la realidad. Estos niños y jóvenes, una vez que crecen, son personas inseguras, a las que les costará poder tener una vida sana para relacionarse con otras personas, ya sea en el trabajo o a la hora de formar una familia.
Esto se debe, a que para ellos la violencia forma parte natural del comportamiento humano y atraerán a sus vidas personas maltratadoras, que los mantendrán de forma permanente en un círculo vicioso, ya que repetirán esas mismas conductas.
El bullying en las redes sociales
El ciberacoso es una forma de bullying muy frecuente
En la actualidad, el ciberacoso está a la orden del día. Se puede ver con preocupación como la tasa de suicido aumenta de manera vertiginosa en muchos países y sin que los padres y la sociedad pueda hacer nada al respecto.
En estos casos el acosador suele enviar mensajes de texto o correos electrónicos desagradables; difundir rumores a través del email o en las redes sociales, o imágenes y vídeos denigrantes, así como crear perfiles falsos que pueden resultar embarazosos.
Este tipo de acoso está aumentando en los últimos años y se caracteriza porque, a menudo, los niños que sufren cyberbullying también son acosados en persona. Además, por las características de internet puede suceder 24 horas al día, 7 días a la semana y afectar al niño cuando está solo.
En el cyberbullying las imágenes y los mensajes pueden publicarse de forma anónima y llegar rápidamente a un gran número de personas. Estos mensajes inapropiados e hirientes son muy complicados de eliminar cuando ya están publicados.
Sin embargo, nunca es tarde para empezar a tomar medias que alerten a los padres cuándo sus hijos están siendo víctimas de acoso escolar. Algunas de ellas se detallan a continuación:
Cambia los datos de la configuración de privacidad, que sólo pueda ser compartida con amigos o de forma privada.
Bloquea y elimina contactos que envíen mensajes de acoso.
Denunciar a la persona que esté realizando bullying.
Hablar con los padres, familiares o personas mayores sobre el acoso, para que estén al tanto y puedan denunciar el acoso.
Dirigirse a las autoridades, en caso de presentarse situaciones que amenacen la integridad o la vida del niño o el joven.
Es importante guardar evidencias del acoso, como fotos, videos o textos, que puedan servir para denunciar al agresor.
Alejarse por un tiempo de las redes sociales, resulta una salida, dejando de lado la Internet o cualquier herramienta tecnológica donde puedan acceder otras personas.
Prevenir
el acoso en la escuela
El primer paso para mantener a
tu hijo a salvo, ya sea en línea o en el
mundo real, consiste en asegurarte de que conoce el problema.
1. Explícale qué es el acoso
Cuando sepa lo que es, tu hijo
podrá identificarlo más fácilmente, ya sea que les esté sucediendo a ellos o a
alguien más.
2. Háblale abiertamente y con
frecuencia
Cuanto más le hables a tu hijo
sobre el tema, más cómodo se sentirá para contarte si ha sido testigo o
víctima. Pregúntale a diario por la escuela y por su actividad en línea,
interésate por sus clases y actividades pero también por sus sentimientos.
3. Enséñale a ser un ejemplo
positivo para los demás
En el acoso hay tres partes:
la víctima, el perpetrador y el testigo. Aunque un niño no sea víctima de
acoso, sí puede evitar que ocurra siendo inclusivo y comportándose de manera
respetuosa y amable con sus compañeros. Si presencia un caso de acoso, puede
defender a la víctima, ofrecerle ayuda y/o cuestionar ese comportamiento.
4. Ayuda a tu hijo a confiar
en sí mismo
Anima a tu hijo a inscribirse
en clases o participar en las actividades de la comunidad que más le gusten.
Esto le ayudará a ganar
confianza en sí mismo y a hacer un grupo de amigos con intereses comunes.
5. Sé un modelo a seguir
Muéstrale a tu hijo cómo
tratar a los demás niños y adultos con amabilidad y respeto haciendo lo mismo
con la gente que lo rodea, incluso hablando cuando otros están siendo
maltratados.
Los niños consideran a sus
padres ejemplos de cómo comportarse, también con lo que publican en Internet.
6. Forma parte de su
experiencia en línea
Familiarízate con las
plataformas que usa tu hijo, explícale cómo están conectados Internet y el
mundo real y adviértele de los distintos peligros a los que se enfrenta en la
red.
Señales
de acoso a tener en cuenta
Obsérvalo de cerca. Fíjate en
el estado de ánimo de tu hijo, ya que es posible que algunos no expresen sus
preocupaciones verbalmente. Los signos a tener en cuenta incluyen:
- ·
Marcas físicas, como moretones inexplicables,
arañazos, huesos rotos o heridas.
- · Miedo de ir a la escuela o de participar en
eventos escolares.
- · Ansiedad, nervios o estado de alerta.
- ·
Tiene pocos amigos en la escuela o fuera de
ella.
- · Pierde amigos de repente o evita situaciones
sociales.
- · Su ropa, dispositivos electrónicos u otras
pertenencias personales se pierden o aparecen rotos.
- · Pide dinero con frecuencia.
- · Empeora su rendimiento académico.
- ·
Falta a la escuela o llama desde allí para irse
a casa.
- · Procura estar cerca de adultos.
- · No duerme bien y tiene pesadillas.
- · Se queja de dolor de cabeza, de estómago o de
otras molestias físicas.
- ·
Parece angustiado después de pasar tiempo en
Internet o en el móvil (sin una explicación razonable).
- · Se muestra reservado, sobre todo con respecto a
su actividad en Internet.
- · Está agresivo o tiene arrebatos de ira.
Habla abiertamente. Habla con
tu hijo sobre lo que considera un buen o mal comportamiento en la escuela, en
la comunidad y en Internet. Es importante mantener una comunicación abierta
para que se sienta cómodo contando lo que pasa en su vida.
La
respuesta al acoso
Si sabes que tu hijo está siendo víctima de acoso, puedes tomar una serie de medidas para ayudarlo:
1. Escucha a tu hijo abierta y
tranquilamente
En vez de tratar de encontrar
la causa del acoso o resolver el problema, céntrate en hacerle saber que lo
escuchas y lo apoyas.
Asegúrate de que sepa que no ha sido su culpa.
2. Tranquilízalo
Dile que le crees, que te
alegras de que te lo haya contado, que no es su culpa y que harás todo lo
posible por ayudarlo.
3. Habla con su profesor o con
la escuela
Tu hijo y tú no tienen que
enfrentarse solos al acoso. Pregunta en la escuela si cuentan con una política
o un código de conducta contra el acoso.
Esto puede servir tanto para
el acoso en persona como en línea.
4. Apoya a tu hijo
Para tu hijo, contar con el
apoyo de su madre o su padre es fundamental para lidiar con los efectos del
acoso.
Hazle saber que puede hablar
contigo en cualquier momento y tranquilízalo asegurándole que todo irá bien.
Niños acosadores
Si crees o sabes que tu hijo
está acosando a otros niños, es importante recordar que no es inherentemente
malo, sino que puede estar tratando de exteriorizar algo.
Muchas veces, los niños que
perpetran el acoso quieren integrarse, necesitan atención o simplemente están
tratando de lidiar con emociones complicadas.
En algunos casos, los
acosadores son, a su vez, víctimas o testigos de la violencia en su hogar o
comunidad. Hay varios pasos que puedes seguir para ayudar a tu hijo a parar con
el acoso:
1. Fomenta la comunicación
Entender por qué tu hijo está
actuando así te ayudará a saber cómo ayudarlo.
¿Se siente inseguro en la
escuela?
¿Está peleando con un amigo o
hermano?
Si le cuesta explicar su
comportamiento, podrías consultar a un orientador, trabajador social o
profesional de la salud mental, que están capacitados para trabajar con niños.
2. Trabaja formas sanas de
afrontar el problema
Pídele a tu hijo que te
explique una situación que lo haya frustrado y ofrécele formas constructivas de
reaccionar.
Utiliza este ejercicio para
pensar en otras situaciones que podrían darse en el futuro y proponer
reacciones que no hagan daño.
Anima a tu hijo a “ponerse en los zapatos del
otro” y a imaginarse qué ha podido sentir la persona que ha sido víctima de
acoso.
Recuérdale que los comentarios
que se hacen en línea también duelen en el mundo real.
3. Obsérvate a ti mismo
Es común que los niños que
acosan estén imitando lo que ven en casa.
¿Están expuestos a
comportamientos física o emocionalmente dañinos de sus padres o cuidadores?
Reflexiona y piensa
honestamente en cómo te muestras ante tu hijo.
4. Hazle ver las consecuencias
de lo que hace y dale la oportunidad de rectificar
Si descubres que tu hijo ha
acosado a otros, es importante mostrarle las consecuencias de forma adecuada y no
violenta.
Podría ser limitando sus
actividades, especialmente las que fomentan el acoso (reuniones sociales o
tiempo frente a la pantalla o en redes sociales).
Anímalo a disculparse ante sus
compañeros y ayúdale a encontrar formas de ser más inclusivo en el futuro.
SITUACIÓN
EN URUGUAY DEL ACOSO O BULLYING
En Uruguay, el acoso escolar o
bullying afecta a un porcentaje significativo de estudiantes, con prevalencias
que varían del 4,5% al 26% según estudios nacionales, y 1 de cada 10 alumnos
reporta haberlo sufrido en el último mes.
Estadísticas clave
Encuesta PISA 2018: Hasta 26%
de estudiantes experimentan acoso escolar.
Estudio Román y Murillo
(2011): 50% de 6.511 escolares sufrió violencia (32% robos, 31% insultos, 10%
agresiones físicas); 60% conocía víctimas.
UNICEF-CES (2013-2014): 12% en
primer ciclo de secundaria pública.
Estudio 2017 (niños 9-11
años): 38% alto riesgo, 11% moderado; predominan violencia psicológica (exclusión
social 35%, hostigamiento verbal 35%, ridiculización 38%).
19% de intentos de
autoeliminación en adolescentes vinculados a acoso (MSP 2014).
Formas predominantes
La violencia psicológica es la
más común (exclusión, insultos, ridiculización), seguida de robos y agresiones
físicas; el ciberacoso está en aumento. Afecta más en zonas urbanas y escuelas
públicas, con mayor riesgo en niñas, sobrepeso y retraso escolar en algunas
muestras.
Medidas y legislación
Ley 20.235 (2023) declara la
primera semana de noviembre como Semana de Prevención contra Violencia y Acoso
Escolar. ANEP implementa protocolos (Mapa de Ruta, Guías de Convivencia);
proyectos de ley buscan responsabilidad subsidiaria de centros educativos.
UNICEF y MIDES promueven diagnósticos y campañas, pero persisten desafíos en
detección y naturalización del problema.
Líneas de servicio 24h los 365
días del año:
Línea de apoyo emocional: 0800
1920 /*1920
Línea de prevención del
suicidio: 0800 0767 /*0767
FUENTES
https://www.unicef.org/parenting/es/cuidado-infantil/acoso-escolar
https://x.com/MSPUruguay/status/1653463867798765573




























