Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

jueves, 19 de febrero de 2026

19 DE FEBRERO DE 1877 NACIÓ GABRIELE MUNTER

 

Retrato de una

 Artista Rebelde

 



Gabriele Münter  nació en Berlín, el 19 de febrero de 1877 .

Fue una de las pocas figuras femeninas relacionadas al desarrollo del expresionismo alemán. Alumna, colaboradora y compañera sentimental de Wassily Kandinsky durante los años previos a la Primera Guerra Mundial, participó activamente en diversos movimientos artísticos muniqueses como Der Blaue Reiter («El jinete azul»).

Los padres de Münter eran adinerados y apoyaron su educación artística con maestros privados.

Comenzó a dibujar cuando era niña. Mientras crecía, tuvo un tutor privado.

En 1897, a la edad de veinte años, Münter recibió formación artística en el estudio de Düsseldorf del artista Ernst Bosch.

 Más tarde estudió en la Damenschule (Escuela de Mujeres) con el artista Willy Spatz .

Cuando tenía 21 años, sus padres habían muerto y ella vivía en casa sin ocupación.

Foto sacada por Gabriele en su visita a Estados Unidos 

En 1898, decidió hacer un viaje a Estados Unidos con su hermana para visitar a su familia. Permanecieron en Estados Unidos más de dos años, principalmente en los estados de Texas, Arkansas y Missouri.

 Se conservan seis cuadernos de bocetos de la época de Münter en América, que representan imágenes de personas, plantas y paisajes.

Ambas niñas habían heredado una gran cantidad de dinero, lo que les permitió vivir libre e independientemente. Su infancia y su temprana edad adulta impactaron enormemente su futura carrera artística. Tenía una vida libre y sin restricciones, sin las restricciones de las convenciones.

Münter estudió técnicas de xilografía, escultura, pintura y grabado .

Gabriele Münter - 1900

Al regresar en 1901 se estableció en Múnich.

La Academia de Bellas Artes de Múnich no estaba abierta para mujeres, por lo que continuó sus estudios en una asociación femenina de pintura de la ciudad.

En el año 1901 se aburrió de la educación en la asociación, por lo que cambió a la progresiva escuela de arte Phalanx, en Múnich. Allí asistió a cursos de escultura impartidos por Wilhelm Hüsgen.

Münter estudió fuera de las academias de arte oficiales de Munich y Düsseldorf, porque estaban cerradas a las mujeres.

En la Escuela Phalanx, Münter conoció el postimpresionismo y las técnicas de marcado con una espátula y un pincel. Sus colores vivos y sus contornos atrevidos derivaban en cierto modo de Gauguin y de los practicantes del fauvismo a quienes admiraba.

Además de esto, Münter se inspiró en el arte popular bávaro, en particular la técnica de pintura sobre vidrio invertido de Hinterglasmalerei (en alemán).

En la Escuela Phalanx conoció a Wassily Kandinsky, que trabajaba allí y con quien compartió una relación profesional y emocional.

En el verano de 1902, Kandinsky invitó a Münter a unirse a él en sus clases de pintura de verano al sur de Munich, en los Alpes, y ella aceptó.

Gabriele Münter en Kallmünz en 1903, portando un lienzo recién pintado

 

El jinete azul-1903

Juntos visitaron varios países y en el verano de 1903, durante una estancia en Kallmünz, Kandinsky se comprometió en matrimonio con Münter a pesar de estar aún casado, hecho que ocultaron a los otros miembros de la escuela Phalanx.

Gabriele Münter- 1903

Autoretrato -1905

Durante su primera estancia en París en 1906/07, Münter vio los cuadros de Henri Matisse y otros fauvistas, lo que cambió su estilo a largo plazo.

Autoretrato -1908

En el año 1908, su trabajo comenzó a cambiar influenciada por Matisse y el fauvismo , Gauguin y van Gogh .

La obra de Münter se hizo más representativa y se refugió en la pequeña ciudad comercial bávara de Murnau , un pueblo al margen de la industrialización, el progreso y la tecnología.


Casa de Gabriele Münter en Murnau.

En 1909 compró una casa en Murnau am Staffelsee, donde pasó los veranos con Kandinsky y donde recibieron a numerosos artistas del vanguardismo muniqués como Alexei von Jawlensky, Marianne von Werefkin, Franz Marc, August Macke y el compositor Arnold Schönberg.

Allí pasó allí gran parte de su vida. Fue aquí, en las pinturas de paisajes de Münter, donde enfatizó la naturaleza, los paisajes imaginativos y la oposición al modernismo alemán. Los paisajes de la artista son inusuales por el uso de azules, verdes, amarillos y rosas.

El color juega un papel importante en las primeras obras de Münter. El color se utiliza para evocar sentimientos: pintoresco, atractivo, imaginativo y rico en fantasía. En los paisajes de Münter, presenta el pueblo y el campo como manifestaciones de la vida humana; hay una constante interacción y convivencia con la naturaleza.

Münter vivió abiertamente con Kandinsky como su amante, a pesar de que él no se divorció hasta 1911.

Vivieron juntos hasta 1917 y emprendieron varios viajes, incluyendo visitas a Túnez, Holanda, Italia y Francia.


Retrato de una chica-1908

Jawlensky and Werefkin. 1908-9



Retrato de una señorita, 1909. Museo de Arte de Milwaukee.  


En el año 1909 pinta Zuhören (Retrato de Jawlensky), Múnich, Lenbachhaus

Paisaje con pared blanca,

En 1910 pinta  Paisaje con pared blanca, Hagen, hoy en el Museo Karl-Ernst-Osthaus

También de 1910 es la obra  Bodegón con naranjas, Augsburgo , actualmente en el Museo de Arte Walter

En el año 1911 pinta Spreufuhren, Múnich, Lenbachhaus

También es de 1911 la obra Reiflandschaft, Wuppertal, hoy en el Museo Von der Heydt

A raíz de varios encuentros artísticos e intercambios de ideas con muchas figuras influyentes, se genera en 1911 El Jinete Azul (Der Blaue Reiter), uno de los movimientos artísticos más emblemáticos de la historia del arte. 

El grupo se caracterizó por un interés común en el arte medieval, que remitía también a intereses primitivos de los Fauvistas y Cubistas, en donde se destacaban los colores intensos, los contornos gruesos y la simplificación de las formas. 

Estos artistas se propusieron defender el sentimiento por sobre la razón, lo que generó ciertas incomodidades, cómo lo describe el teórico Gombrich: “Un arte que busca la expresión y huye de la belleza”.

En 1911, Münter fue una de las primeras artistas en exponer con el grupo expresionista alemán de Kandinsky conocido como Der Blaue Reiter (El jinete azul).

Dentro del grupo, los enfoques y objetivos artísticos variaban entre los artistas; sin embargo, compartían un deseo común de expresar verdades espirituales a través del arte. Defendieron el arte moderno, la conexión entre el arte visual y la música, las asociaciones espirituales y simbólicas del color y un enfoque espontáneo e intuitivo de la pintura en su movimiento hacia la abstracción.

En la obra de Münter hay una transición de copiar la naturaleza de manera más o menos impresionista a sentir su contenido, abstraer y extraer un extracto. Creció el interés por pintar el espíritu de la civilización moderna, su agitación social y política y su gravitación hacia el materialismo y la alienación 

Münter señaló que las imágenes son todos momentos de la vida: experiencias visuales instantáneas, generalmente rápidas y espontáneas.

Cada una de sus pinturas tiene su propia identidad, su propia forma y su propia función.

Para Münter, es el uso del color lo que expresa estas ideas. Los expresionistas alemanes avanzaron hacia el arte primitivo como modelo de abstracción o arte no representacional, no académico y no burgués.

La artista no buscó la armonía de la apariencia exterior, sino el misterio escondido detrás de la forma externa. Ella estaba interesada en el alma de las cosas, queriendo dejarla al descubierto.

Artísticamente, Münter comenzó a desarrollar un estilo abstracto propio, con brillantes colores sin mezclar, formas fuertes, todo delineado por oscuras líneas de separación.

Se convirtió en miembro fundadora de la Neue Künstlervereinigung München (Nueva Unión de Artistas de Múnich) iniciada por Kandinsky y que incluía el núcleo de los artistas del Blaue Reiter.

Bodegón brillante, 1913 


Kandinsky y Münter - 1913

En 1914, debido al comienzo de la Primera Guerra Mundial,  Kandinsky se vio forzado a salir de Alemania por ser ciudadano de una potencia enemiga.  

Münter se trasladó con Kandinsky a Suiza y después a Copenhague, pero la relación terminó poco después.

En 1914, Kandinsky regresó a Rusia sin ella. Su relación empeoró debido a tensiones mutuas y decepciones por su falta de compromiso con el matrimonio.

Entre 1915 y 1920, Münter vivió en Escandinavia.

Su último encuentro con Kandinsky ocurrió en 1916 en Estocolmo.

La carta -(Enferma)- 1917


El matrimonio de Kandinsky en 1917 con Nina Andreevskaya marcó el final de la relación de Münter y Kandinsky.

Devolvió varias pinturas y dibujos a Kandinsky y almacenó otras piezas en un almacén durante muchos años.

Debido a una constante depresión, prácticamente dejó de pintar.

A partir de 1920, Münter vivió alternativamente entre Colonia, Múnich y Murnau am Staffelsee.

Staffelsee en otoño de 1923, Museo Nacional de la Mujer en las Artes



Durante un periodo de residencia en Berlín, en 1925, produjo reducidos retratos de mujeres hechos en lápiz.

Johannes Eichner,

A lo largo de su vida, Münter continuó viviendo en Murnau y, en 1927, conoció al filósofo e historiador del arte Johannes Eichner, con quien permaneció hasta la muerte de éste

Reanudó la pintura a finales de la década de 1920, después de regresar a Alemania con Johannes Eichner después de la guerra.

Solo tras una larga estancia en París en 1929-30, su actividad creativa cogió nuevo impulso.

En 1932 regresó a su casa en Murnau, donde vivió con el historiador de arte Johannes Eichner.


Johannes Eichner y Gabriele Münter frente a su casa en Murnau- 1933

La señorita Ellen en la hierba, 1934

Flores en blanco (ciclamen y jacinto) - Gabriele Münter


Durante este período, pintó sobre todo flores y obras abstractas.



 En 1937 los nazis le prohibieron exponer, por lo que se retiró de la vida pública.

En la década de 1930, cuando la tensión comenzaba a apoderarse de Europa y los movimientos modernistas eran condenados en Alemania por el gobierno nazi, hizo transportar a su casa todas las obras de arte realizadas por ella, Kandinsky y los demás miembros del Blaue Reiter, donde ella los escondió.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Gabriele Münter mantuvo escondidas más de 80 obras de Kandinsky y otros, además de obras propias, salvándolas de la destrucción. A pesar de sus problemas económicos, los conservó con esmero salvándolas de varios registros domiciliarios, donde las piezas nunca fueron encontradas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se reavivó el interés por el expresionismo alemán, y se comenzó a revalorizar la relevancia de Münter como artista.






La colección de pinturas guardadas por ella, en el año 1957, en su octogésimo cumpleaños, las regaló a la ciudad de Múnich, donde ahora son exhibidas en a la Städtische Galerie de la Lenbachhaus de Múnich., célebre museo alemán.

Dicha  colección, constaba de más de 80 óleos y 330 dibujos,

En 1956 Münter recibió algunos premios, como el Premio de Cultura de la ciudad de Múnich.

La obra de Münter se exhibió por primera vez en los años 60 en los EE. UU.

En el año 1961 expuso en el Museo Kunsthalle de Mannheim.



La Kunsthalle de Mannheim fue fundada en 1907 y ha sido un centro vital para la promoción y exhibición del arte en la región. Su colección permanente incluye pinturas, esculturas, fotografías, grabados y otras formas de arte, con un enfoque particular en artistas alemanes y europeos, aunque también cuenta con obras de artistas internacionales.

Münter falleció en Murnau am Staffelsee el 19 de mayo de 1962



Tumba de Gabriele Münter


Gabriele Münter fue sepultada en el cementerio de la Iglesia de San Nicolás en Murnau am Staffelsee.

 

HOMENAJES


Su casa es hoy en día un museo y se abrió al público en el año 1999.

La obra de Gabriele Münter se encuentra en la actualidad en importantes museos del mundo como el MOMA de Nueva York

En 1994 se creó el Premio Gabriele Münter destinado a mujeres artistas mayores de 40 años: para contribuir a dar visibilidad a esas creadoras en una edad complicada para asentarse en el mundo del arte. El Museo de las mujeres de Bonn participa en el premio.

 

La Fundación Gabriele Münter y Johannes Eichner se fundó en 1966, cuatro años después de la muerte de la artista.

La fundación fue establecida para preservar y exhibir la obra de Gabrielle Münter, así como también para promover la comprensión y apreciación de su contribución al arte moderno. La colección de la fundación incluye una amplia variedad de pinturas, dibujos y otros trabajos de Münter, así como también materiales relacionados con su vida y carrera artística.

Sellos postales



LEGADO

El legado de Gabriele Münter se caracteriza por líneas precisas y colores intensos, reflejando su mundo personal y reduciendo sujetos como amigos, amantes, objetos cotidianos y paisajes a su esencia.

Pionera del Expresionismo:

Desempeñó un papel clave en el desarrollo del expresionismo alemán a principios del siglo XX.

Su estilo único, caracterizado por la intensidad emocional y el uso audaz del color, la diferenció de las normas académicas.

 

Fotografía y Exploración Artística:

Münter fue pionera en la fotografía artística, documentando sus viajes a través de EE. UU. y Europa en una época en la que pocas mujeres lo hacían.

Su trabajo temprano con la fotografía influyó en su desarrollo posterior como pintora.

 

Preservación del Arte Expresionista:

Münter también es recordada por salvar más de 80 obras de Kandinsky y otros miembros de Der Blaue Reiter de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

 Los escondió, preservando una parte importante de la historia del arte moderno. En 1957, donó estas obras a la ciudad de Múnich, y ahora se exhiben principalmente en el museo Lenbachhaus.

 

Rompiendo Barreras de Género:

 Münter se rebeló contra las limitaciones impuestas a las mujeres de su tiempo, estableciéndose como una figura destacada en el expresionismo alemán.

 

Reconocimiento e Inspiración:

 Desde 1994, el Premio Gabriele Münter se otorga a mujeres artistas mayores de 40 años para aumentar su visibilidad en el mundo del arte.

Su vida y obra siguen inspirando a nuevas generaciones, destacando el papel de las mujeres en la historia del arte.

 

Exposiciones y Retrospectivas:

Su obra está siendo cada vez más reconocida a través de exposiciones, incluyendo retrospectivas en España y exposiciones planificadas en París.

FUENTES

19 DE FEBRERO DE 1473 NACÍA NICOLÁS COPÉRNICO

EL QUE REVOLUCIONÓ LA TEORÍA HELIOCÉNTRICA


Nicolás Copérnico nació en Toruń, Prusia, Polonia, el 19 de febrero de 1473.
Fue un astrónomo polaco del renacimiento que estudió la teoría heliocéntrica del Sistema Solar, concebida en primera instancia por Aristarco de Samos.
Copérnico era un polímata: matemático, astrónomo, jurista, físico, clérigo católico, gobernador, administrador, líder militar, diplomático y economista. Junto con sus extensas responsabilidades, la astronomía figuraba como poco más que una distracción.
El modelo heliocéntrico es considerado una de las teorías más importantes en la historia de la ciencia occidental.

La familia procedía de Silesia y se había establecido en Torun en 1360. Pertenecía a la alta burguesía, dedicándose al comercio marítimo y fluvial.
Sus padres fueron  Nicolás y Bárbara Copérnico.
Tuvieron cuatro hijos, Andrés, Bárbara, Catalina y a las 4:34 horas del 19 de febrero de 1473, nace Nicolás Copérnico, según el astrónomo florentino Francesco Giuntini en su obra "Speculum Astrologias" (1581).

Su primera escuela fue la parroquial de Torun.
Su padre, achacado de una enfermedad incurable, fallece en 1483, quedando a cargo del tío.
El tío materno de Copérnico, el obispo Ukasz Watzenrode, se ocupó de que su sobrino recibiera una sólida educación en las mejores universidades. Copérnico y su hermano Andrés ingresaron en la Universidad de Cracovia en 1491, para estudiar en la Universidad Jagollana con la intención de convertirse en clérigos con la recomendación de su tío. donde comenzó a estudiar la carrera de humanidades.

También cursó estudios de derecho, filosofía, astronomía y matemáticas. En los dos últimos años en la Universidad Nicolás estudió medicina, finalizando sus estudios en otoño de 1495.

Copérnico cubrió la plaza de canónigo de Frombork aunque pronto, motivado por el enfrentamiento con la Orden Teutónica contraria al imperio polaco, tuvo que partir hacia Lidzbark a requerimiento de su tío Lucas y de allí hasta Bolonia, donde en enero de 1497 Copérnico empezó a estudiar derecho canónico en la Universidad de Bolonia, alojándose en casa de un profesor de matemáticas llamado Domenico Maria de Novara, con quien observó el 9 de marzo un eclipse de Aldebarán que le permitió calcular que la distancia de la Luna a la Tierra no varía en las fases de cuartos ni de plenilunio.

En el año 1500 ya Doctorado en Astronomía, fue nombrado profesor de la Universidad de Roma  pero renunció a la cátedra.
En 1501 reanuda sus estudios de medicina en la Universidad de Padua, aunque se cree que nunca obtuvo el doctorado.
En el año 1503 se marchó a Ferrara para estudiar derecho canónico.

En el poco tiempo que le dejaban sus obligaciones como secretario y médico de su tío, Copérnico continuaba realizando sus trabajos científicos. 

Así, en 1507 escribió "Nicolao Copernici de hypothesibus mottum coelestium a se constitutis commentariolus" (Pequeño comentario sobre la hipótesis de los movimientos siderales), más conocido como el Commentariolus, un manuscrito de unas cuarenta páginas que sólo llegó a manos de los más allegados a Copérnico y en el que daba el primer esbozo de su teoría heliocéntrica.

Entre 1510 y 1529, por necesidades políticas, se le encargaron una serie de mapas de todo el reino de Polonia, en el que se representaban más de un millar de localidades.

Durante su regreso de un viaje a Cracovia, su tío el obispo Lucas Watzenrode, enfermó de gravedad, falleciendo el día 29 de marzo de 1512. 
Esta fue una gran pérdida para Copérnico. 


La catedral de Frombork era la sede del obispado de Varmia, donde Copérnico hizo su carrera eclesiástica. El recinto de la catedral está situado sobre una colina y rodeado de las murallas donde estaba la torre en la que, según la leyenda, vivió Copérnico.



A partir de ese momento se hizo cargo de la vicaría de Frombork, hasta el final de sus días. En Frombork construyó dos observatorios, uno de ellos en su propia casa, que contaba con un cuadrante solar destinado a los cálculos que fue destruido en un incendio en la guerra contra la Orden Teutónica.

Un año más tarde forma parte de la comisión polaca encargada de asesorar al papa León X en la reforma del calendario, que finalmente no se llevó a cabo.

Nicolás Copérnico trabajó en la Teoría del aumento de precios alrededor del año 1517, cuando fue llamado por el rey Segismundo I de Polonia para abordar problemas monetarios en el país. En ese contexto, formuló ideas precursoras de la Teoría Cuantitativa del Dinero, explicando que los precios varían proporcionalmente con la cantidad de dinero en circulación y advirtiendo sobre los efectos negativos de una oferta monetaria excesiva

El análisis de Copérnico arrojó que es imposible tener dos tipos de moneda en un solo gobierno, una más valiosa, para el comercio exterior, y otra menos valiosa, para las transacciones locales, (como lo sugirió Segismundo).

Formuló entonces la “teoría de la cantidad de dinero” que estipula que los precios varían proporcionalmente con el abasto de dinero en la sociedad. Explicó esto antes de que el término “inflación” fuera inventado.

En términos muy simples, para Copérnico se debía evitar el poner en circulación demasiado dinero, porque el abasto de dinero determina el valor de la moneda, entre más dinero haya el valor del mismo se reduce. Ésta es la causa principal y directa de que los precios de los bienes aumenten.


Su hermano Andrés enfermo, fallece de lepra, el 30 de marzo de 1519 en la leprosería de Italia donde fue recluido.

Dos años más tarde, la guerra contra la Orden Teutónica del Hospital de Santa María de Jerusalén, orden religiosa y militar fundada por cruzados alemanes, acaba con un armisticio. Copérnico continuaba con sus labores administrativas, además de sus observaciones astronómicas.

Nicolás era un gran lector. Con el invento de la imprenta, 30 años antes, le permitió armar una gran biblioteca que crecía a medida que se podía publicar los ejemplares en la imprenta que se mandó construir en su casa.

Estudió el "Almagesto" de Claudio Ptolomeo por el que sentía gran admiración. Asimiló las ideas de Platón y otros filósofos de un universo simple, él lo llamó "el elemento principal", esto es, colocar al Sol en el centro del universo y que la Tierra se movía en un círculo inclinado girando alrededor de su eje. Copérnico lo llamaba "el Ballet de los planetas".

En 1524, Bernard Wapowski le mandó el tratado de Juan Wermer, un astrónomo alemán titulado "Motu octavas espherae" ("Sobre el movimiento de la octava esfera"), publicado en Nüremberg dos años antes. 

Su respuesta se convirtió en un verdadero tratado de astronomía, una de las cuales llegó a manos de Tycho Brahe.


Así, poco a poco, va gestando su gran obra maestra "De revolutionibus orbium coelestium" ("Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes") que acabó en 1530, aunque posteriormente le realizaría pequeñas modificaciones. Ante el temor a que el Santo Oficio, surgido en 1215 contra la reforma de Lutero, pudiese acusarlo de herejía, Copérnico no publicó su libro. 

Pero el eco de sus descubrimientos, conocidos inicialmente por un reducido grupo de amigos, pronto se extendió por toda Europa, incluido el Vaticano. Fue el cardenal dominico Nicolás Schonberg quien le propuso en 1536 que publicara sus descubrimientos.




En un principio, "De revolutionibus" se componía de siete libros, aunque quedó reducido a seis. El primero contenía una visión general de su teoría, en el segundo libro exponía teoremas matemáticos y tablas de estrellas, el tercero estaba dedicado a los movimientos aparentes del Sol, el cuarto a la Luna y su órbita y los dos últimos a dar una explicación detallada de su teoría.

Era un manuscrito de 425 hojas escritas con letra menuda, que fue publicado el 24 de mayo de 1543 en una imprenta de Nüremberg poco antes de su muerte. Un original de este libro se encuentra en la biblioteca de la Universidad de Cracovia. Hoy se sabe con certeza que el prólogo del libro fue modificado sin autorización por el teólogo Andreas Osiander.

Ese mismo año, apareció publicada otra obra esencial en el pensamiento renacentista de la época, "De humani corporis fabrica" ("Sobre la constitución del cuerpo humano"), cuyo autor era el pensador flamenco Vesalius. Esta obra junto a la de Copérnico fueron el nacimiento de la ciencia moderna.

Los detractores de la obra de Copérnico comenzaron a aparecer en 1540, eran sobre todo religiosos que interpretaban la Biblia al pie de la letra. Wilhelm Gnapheus, estrenó en 1541 una comedia "Morosophus" ("El payaso"), donde ridiculizaba a Nicolás Copérnico y sus ideas.

Copérnico falleció el 24 de mayo de 1543 en Frombork a la edad de 70 años de un derrame cerebral que le causó una parálisis del lado derecho de su cuerpo. Había perdido la memoria. Fue enterrado en la catedral de dicha ciudad, aunque se desconocía el lugar exacto. 

Sus restos se encontraron por un grupo de arqueólogos polacos en 2005 y verificados en 2008 al analizar parte del cráneo y un diente, y compararlo con un pelo de Copérnico que se encontró en uno de sus manuscritos. El 22 de mayo de 2010 sus restos fueron enterrados en la Catedral de Frombork en una solemne ceremonia.

 En 1616 La iglesia Católica colocó el trabajo de Copérnico en su lista de libros prohibidos.

HOMENAJES

Óleo de 1873, Astrónomo Copérnico, o conversaciones con Dios, de Jan Matejko.




 Por su enorme contribución a la astronomía, en 1935 se dio el nombre «Copernicus» a uno de los mayores cráteres lunares, ubicado en el Mare Insularum.


 Réplica del monumento a Copénico en Warsaw, a la entrada del antiguo Planetario de Montreal, Canadá

Estatua de Copérnico en el Parque de la Independencia de Bogotá, Colombia.


LEGADO



El trabajo de Copérnico sentó las bases para la astronomía moderna y el método científico, influyendo en nuestra comprensión del cosmos y nuestro lugar en él.

Su legado perdura como un testimonio del poder de la curiosidad científica y el coraje intelectual, inspirando a desafiar lo establecido y buscar nuevas verdades.

Su obra sigue impactando en la ciencia, la sociedad y la forma en que entendemos el universo

Modelo heliocéntrico del universo:

Copérnico propuso que la Tierra y los planetas giran alrededor del Sol, desafiando la arraigada creencia geocéntrica de que la Tierra era el centro del universo.

Esta teoría, presentada en su obra "De revolutionibus orbium coelestium" (Sobre las revoluciones de las esferas celestes),transformó la astronomía e inspiró a científicos posteriores.



Grabado con el sistema solar de Copérnico. De revolutionibus orbium coelestium libri vi, 2nd ed. (1566). The Adler Planetarium and Astronomy Museum, Chicago, Illinois

Copérnico se planteó que, en vez de ser las esferas las que giraban alrededor de la Tierra, podría ocurrir que la Tierra girara alrededor de su eje una vez al día. Idea que no era demasiado original porque se les había ocurrido antes a otros. 

Sin embargo, la verdadera aportación de Copérnico fue la de proponer que la Tierra no era el centro del mundo, sino que la Tierra y todos los demás planetas se movían describiendo círculos alrededor del Sol. Este nuevo modelo permitía explicar fácilmente el aparente movimiento de avance y retroceso que describen los planetas en el firmamento. 

De esta manera pudo desecharse la teoría de Ptolomeo con toda su carga de complicación y los reajustes que había sufrido.
A partir de ese momento, los navegantes y los astrónomos disponían de un método mucho más sencillo para realizar sus cálculos. Bastaba suponer que la Tierra y los demás planetas giraban alrededor del Sol.    

Aunque en nuestros días se acepta la tesis copernicana, ésta ha sido corregida. Las órbitas de los planetas no son circulares, como creía Copérnico, sino elípticas, como mostró Kepler. Asimismo, el Sol, como los demás astros del firmamento, también se mueve.

Revolución científica:

El heliocentrismo marcó el inicio de la llamada "Revolución Científica", fomentando una mentalidad crítica y analítica. Su trabajo impulsó a otros científicos como Johannes Kepler y Galileo Galilei a perfeccionar y desarrollar nuevas ideas.

La obra de Copérnico sirvió de base para que, más tarde, Galileo, Brahe y Kepler pusieran los cimientos de la astronomía moderna, convirtiéndose en la piedra angular para las teorías y observaciones de astrónomos como el danés Tycho Brahe, considerado uno de los mayores observadores que ha existido, y Galileo, que utilizando el telescopio observó las fases de Venus y de la Luna, el movimiento del Sol y descubrió los cuatro satélites de Júpiter.

También contribuyeron a demostrar la veracidad de las teorías de Copérnico Johannes Kepler que promulgó sus famosas leyes e Isaac Newton, nacido en 1642 que encontró la razón por la cual los astros mantienen sus órbitas elípticas, la ley de la gravedad.

Cambio de paradigma:

 La teoría heliocéntrica generó un cambio en la forma de entender el universo, desafiando las ideas preconcebidas y fomentando una mentalidad más crítica y analítica.

 Teoría cuantitativa del dinero:

En 1517, Copérnico estableció una teoría cuantitativa del dinero, un concepto principal en la economía hasta el día de hoy.

Nuevo orden de los planetas:

Copérnico teorizó un nuevo orden para los planetas en términos de su distancia al Sol, que la Tierra orbita el Sol una vez cada año y que la Tierra gira completamente sobre su propio eje cada día7.

 El trabajo de Copérnico sentó las bases para la astronomía moderna y el método científico, influyendo en nuestra comprensión del cosmos y nuestro lugar en él.

Su legado perdura como un testimonio del poder de la curiosidad científica y el coraje intelectual, inspirando a desafiar lo establecido y buscar nuevas verdades.

 


FUENTES
http://www.portalciencia.net/ 
http://www.biografiasyvidas.com/biografia
http://www.astromia.com/biografias/copernico
http://es.wikipedia.org


miércoles, 18 de febrero de 2026

18 DE FEBRERO DE 1908 NACÍA BERTA BENGOCHEA (JULIA CLAVEL)

 

La poetisa minuana



Berta Bengochea  nació en Minas, el 18 de febrero de 1908 Fue una poeta uruguaya que utilizaba el seudónimo Julia Clavel.

Berta Ignacia Bengoechea Olid, hay discrepancias con el primer apellido de la autora y con el nombre ya que se ha encontrado de varias formas en las publicaciones. También utilizaba el apellido de su esposo de la Torre.

Hija de Anastasio E. Bengochea e Ignacia Olid de Bengochea. 

Su padre fue maestro en la Escuela N.º 1 de Minas durante varias generaciones, y entre los alumnos que tuvo se encuentra el célebre narrador Juan José Morosoli, quien en una charla dada en mayo de 1952 en la Escuela N.º 8 de Minas, lo menciona como aquel que despertó en él su pasión por la lectura: “mi amor por el libro y la lectura, cuando yo aún no leía, ni tenía libros, me lo despertó mi maestro, al que abandoné a los diez años”. 

En dicha conferencia, luego recogida como ensayo en un libro del narrador minuano, se menciona como el maestro Anastasio guiaba la lectura de sus alumnos con “sencillez” y “claridad”, y como definía al libro como un “juguete del espíritu”. Anastasio E. Bengochea estuvo a cargo de la Escuela N.º 1 desde 1907 a 1922, siendo el primero que se desempeñara en dichas funciones desde que dicha institución contó con edificio propio (ubicación actual por la calle Roosevelt, entre Sarandí y Florencio Sánchez).

Berta se educó en el Colegio de las Hermanas del Huerto, aunque también  estudió en el Colegio “San José” de Paso Molino, participando más adelante en actos realizados por ex alumnas.

A los 19 años como Químico Farmacéutico siguiendo  posteriormente estudios de Laboratorio.

Supo conciliar los estudios de laboratorio y de investigación, con el cultivo de la literatura que tanto amaba. 

Según dichos de  Morosoli Berta era, “dulce muchacha, pura y alegre” recoge mucho de su padre. 

Surge como escritora en 1936 cuando se le otorga el Premio

 para libros inéditos del Ministerio de Instrucción Pública por la

 obra La otra para el cual había firmado con el seudónimo

 Julia Clavel y que recién se publicó en el año 1941.

El escritor Julio Garet Más la compara con la poetisa Gabriela Mistral ya que afirma que "...nuestra poetisa tiene de común con la chilena cierta especial rudeza que no excluye la mayor dulzura".




Publica La otra en 1936.

Berta se casó en 1938 con el también químico, Florentino de la Torre

En el año 1947 publica Revelación y encuentro.

En 1947 publica Vida retirada.

Estos dos libros “Revelación y encuentro”, escrito en verso e impreso en agosto también por Barreiro y Ramos, y “Vida retirada”, escrito en prosa e impreso en octubre por la Librería Perlado de Buenos Aires. Ambas, obras premiadas en 1945 por el Ministerio de Instrucción Pública, contaron con un prólogo del poeta Álvaro Armando Vasseur, quien además precidió el Jurado del concurso. 

Este autor mencionaría, en su texto introductorio para ambos libros, que “Berta Bengochea constituye el acontecimiento poético de 1946. 

Es uno de los raros artífices lingüísticos, cuya pureza de expresión, magia eufónica y refinada sencillez, más nos han sorprendido y encantado.

Fluyen de ella la gracia y el ímpetu místico-poético que alientan en los elegidos de la sensibilidad y de la fantasía. 

Alma selecta, depurada en el estudio, en las soledades creadoras, enriquecida por la frecuentación de múltiples disciplinas, creemos que continúa, prolonga, en planos diversos, la inspiración lírica de María Eugenia, la soberana de su época”. 

En esa misma edición del concurso, también serían premiados autores como Emilio Oribe, Fernán Silva Valdés, Clara Silva o Gastón Figueira. 

Por su parte, el escritor Horacio Asiain Márquez, escribiría para el diario “El Bien Público” (edición del domingo 14 de noviembre de 1948), en una nota titulada “La poesía mística de Julia Clavel”, lo siguiente: 

“Su estilo revela el dominio consumado de la forma. Su lenguaje es rico, florido, sonoro. Pero cualidades más altas se revelan en su poesía, aparte de las muy admirables de su forma.

Como poetisa cristiana, Julia Clavel ha resucitado, en pleno siglo XX y en esta tierra que no se señala precisamente por su devoción, la poesía mística de los siglos de oro. Pródiga de sus talentos y sus virtudes, Julia Clavel revela al lector las exquisiteces de una bellísima vida interior que se quema en la llama del divino amor; y que se aparta, lenta pero firmemente de las veleidades mundanas”. 

Seguidamente, agrega: “Se ha dicho de ella que es uno de los raros artífices lingüísticos de nuestra época, es decir, bastante y sin embargo no la define. Lo que hace de Berta Bengochea de De la Torre un valor excepcional es la unión de su genio poético y el ímpetu de su fuerza mística. 

En “Revelación y Encuentro” hay pasajes en los que no se sabe si admirar el esfuerzo creado de su mente o la liberación milagrosa de un alma privilegiada que siente lo que muy pocos llegan a sentir en la tierra. En ella se suman dos prodigios: genio poético y alma mística”.

 Finalmente, el crítico Julio Garet Mas (1954) definiría de la siguiente forma sus dos últimas obras:

“En 1947, ofrece dos obras: “Revelación y encuentro”, poesía, y “Vida retirada”, poesía en prosa; ambas ciñen a su frente lauros inmarcesibles; la primera, que contiene sólo creaciones de inspiración religiosa –pero de sentida, ardiente inspiración religiosa–, es libro vasto y de calidad eminente todo él; la última semeja una urna de elevadas imaginaciones y exquisitos sentimientos; trátase de un conjunto de prosas breves que resultan poesía palabra a palabra, sin falta del buen gusto y sin eclipse de la emoción. 

Poco han circulado –lo quiso así quien los produjo– estos dos libros tan considerables. “Revelación y encuentro” está dedicada a su prima María Angélica Bengochea, mientras que en “Vida retirada”, Berta hace lo propio con sus padres Ignacia y Anastasio. 

Gracias a una advertencia escrita en las últimas páginas de su segundo libro, supimos que todo lo recaudado por los ejemplares del mismo fue destinado al Colegio y Liceo “San José”, dirigido por las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia.

Varios son los que mencionan el silencio que sucedió a estas tres obras, pese a que supimos de la existencia de algún texto inédito. Por ejemplo, el historiador Aníbal Barrios Pintos (1955) mencionaría que hacia 1955, Berta contaba con una producción titulada “Canto y clave”, la cual presentaría en el Concurso de Remuneraciones Literarias del Ministerio de Instrucción Pública. 

Más allá de esta mención, nada más supimos de la publicación de este texto, ni de su contenido. También, hemos encontrado una participación de ella en un texto de Ruben Fernández Pelaggio, “Pantomina del sueño y la muerte”, publicado por la editorial Alfar (Montevideo) en 1953, pero tampoco hemos podido corroborar de que va dicho texto, salvo de que se trata de una presentación de dicha obra, la cual contaba con grabados de Florio Amaro. 

Varios de sus poemas fueron publicados de diversas publicaciones periódicas como la Revista Minas o el Suplemento Dominical de El Día de Montevideo, en este último, acompañado de ilustraciones de los artistas Aguerre y Sifredi. 

Parte de obra fue incluida en célebres antologías como la muy conocida “Exposición de la poesía uruguaya” (1940) de Julio J. Casal.

Berta integró la Asociación Internacional de Prensa de Montevideo, la cual era precedida por el escritor Ángel Falco, y a la cual se encontraban también asociados, artistas como Humberto Zarrilli, Héctor Silva Uranga y José Luis Zorrilla de San Martín.

 En representación de la misma encabezó múltiples actos y recitales realizados en la capital. También en Montevideo, fue dueña de la Farmacia Solís ubicada en la calle Agraciada al 2623. 

La científica y poeta también en Montevideo, fue dueña de la Farmacia Solís ubicada en la calle Agraciada al 2623

Berta Bengochea murió en Montevideo el 7 de marzo de 1992.

SUS POEMAS

Para apreciar el estilo de poemas que escribiera Berta

 Bengochea, he aquí algunos poemas de  su libro, "La Otra".

Comentarios sobre La Otra

 “La Otra” (impresa por la Casa A. Barreiro y Ramos), fue premiada en 1936 y apareció recién en 1941. 

La misma, cuenta con un prólogo de la escritora Laura Cortinas, quien reconoce la calidad poética de Berta, además de mencionar las vicisitudes que originaron la obra, entre ellas, la duda existente en la autora a la hora de mencionar su nombre real: 

“Este libro premiado por el Ministerio de Instrucción Pública, a fines del año 1938, con un primer premio que correspondía al año 1936, ha tardado tres largos años en darse a conocer. 

Su autora ha dudado, durante ese prolongado período, sobre si “La Otra”, debía o no salir a luz; ella cree, en efecto, que su obra poética es obra de recogimiento y de intimidad, y tiembla a la sola idea de que sus palabras y su alma vayan así, estremecidas, al alcance de todas las manos. 

El ser de extraña timidez que hay en Julia Clavel, no ha querido darnos esta fina producción, sino escondiéndose detrás de un nombre que no es el suyo propio, y de esta resolución, que yo he hecho nacer, tomo la responsabilidad del advenimiento lírico cumplido”.

 En relación a la calidad de la obra de “Julia Clavel”, Laura Cortinas agrega: “La criatura de poesía que es Julia Clavel, escribe versos bellísimos y hondos, tan sencillamente como el rosal abre sus fragantes rosas. 

Tomadlos en vuestras manos, y gustadles el fino aroma y hasta la punzante amargura que, a veces, llevan, a pesar de ser Julia Clavel tan joven y tan gloriosamente dotada por la vida: criatura de milagro, en quien se aunan, en no repetido consorcio, la belleza de la mujer, los dotes del intelecto (…), y la gloria del verso que es en ella, cosa sagrada, revelación y música”. 

La propia Cortinas, escribiría algunos años después para la Revista Minas que por entonces dirigía el periodista Aníbal Barrios Pintos, la siguiente apreciación sobre poeta minuana: 

“Hablar de Julia Clavel, es un hondo placer para los que conocemos su espíritu maravillosamente dotado; hablar de Julia Clavel, los que no la conocen sino a través de su obra "La Otra", sería un deber de justicia, ya que ella, aunque es un valor nuevo está entre los mejores; pero, yo he gozado del privilegio de beber en su espíritu los mil jugos maravillosos de sus versos no escritos, yo he gozado del privilegio de admirar las mil facetas luminosas de su espíritu exquisito, y aunque tuviera que robarle horas al sueño he de cantarle con mi prosa profana las loas que merece”. 

Seguidamente, en la misma nota aparecida en la revista minuana, la escritora agrega: “Julia Clavel, siente profundamente lo que escribe y a pesar de haberse iniciado hace poco tiempo en el género poético, no hay en sus versos trazos débiles, ni adjetivación hueca, ni palabras de relleno, ni banalidad en las imágenes que suele ser el trillado camino de las que se inician en la poesía, ni tampoco hay en ellos los retorcimientos retóricos cuando no eróticos que alguna vez desnaturalizaron la expresión artística de muchas escritoras, como si fuera necesario ese matiz de forma para expresar poéticamente, las más hondas palpitaciones del ser humano”. 

Una poesía “clara, fluida y elegante”, así define la escritora a su colega minuana. 

A nivel local, la obra de Berta, sería especialmente saludada por Juan José Morosoli, quien destacaría la fineza cultural de la autora, calificándola como “una de las mejores esperanzas líricas de las letras nacionales”. 

Agregaría en un texto aparecido en la Revista Minas en febrero de 1947, que Berta es una “poetisa de fina cultura, de vigilada espontaneidad y de ajustado ritmo, llega a el arte con una fresca fuerza juvenil, como tomada del paisaje nuestro primera realidad vigorosa que amaron sus ojos”. 

Morosoli, dirá que ella minuana no solo “por nacimiento”, sino además “por esa natural fuerza lírica que alienta en su voz” con la cual “ella viene a enriquecer el tesoro vernáculo con sus bellas páginas cruzadas de sol y aire nuestro”. 

El equipo editorial de Minas, ya definiría a la poeta una muchacha “pura y alegre” que recoge mucho de su padre, como sucediera con sus discípulos, en quienes forjó ya su “sombra generosa”.

 A nivel nacional, el escritor Julio Garet Mas, en su obra “La cigarra de Eunomo” (1954), definió a “La Otra” como una obra cargada “versos de dolor y ansiedad”, agregando como curiosidad que, según se supo después, no fue presentada en el concurso del Ministerio por la propia autora sino por dos amigas de ella.


I “La Otra”

He de ir hacia ti oda dulce y morena.

Soy la mixtura extraña de mujer y de santa:

de pronto, a toda cosa del mundo estoy ajena

y, a veces, en mi boca todo delirio canta.

Tu mano ha de tenerme y olvidaré temores.

Mi tez es blanca, blanca; mi cabello, sombrío;

mi alma es otra mezcla de sombra y de clarores,

de hoguera restallante y de páramo frío…

Pero tú has de saber callar a la enlutada

de tus ojos hieráticos y de la frente helada,

cuando ponga el Amor su gran fiebre en tus manos…

Y, llegado el instante de dejar de ser loca,

despertará la otra, la del sello en la boca,

las estrofas brillantes y los ojos lejanos.


II “Tu”

De tanto imaginarte, ya te tengo creado,

hombre que vas a darme a gustar ambrosías;

de tanto imaginarte, mi alma te ha forjado

en un perfil preciso, entre estas manos mías.

Con sangre de mis propias venas te he nutrido,

que, a fuerza de soñarte, te voy regando vida:

de todos mis ensueños vendrás enriquecido;

gota a gota, yo estoy en tu ser diluida…

Tengo los labios firmes, como por ti sellados;

han recogido ya tus mieles de embeleso,

y, a todo otro contacto, mi boca está tan fría,

que se quedan negados, hondamente negados,

a saber de otro beso que no sea tu beso,

aunque toda tu carne no es sino “cosa mía”.


III “Ven”

¿No has oído las voces melodiosas del día?

– Estoy aquí, asomada al estupendo coro.

Mientras me envuelve toda la fresca melodía,

miro los cielos dulces y las cumbres de oro.

Ayer no más el mundo, gris y triste, tenía

un canto gemebundo, dolido como un lloro;

hoy esplende en la tierra, la viva lozanía

de toda madurez y de todo tesoro.

Yo no sé si has oído las campanas risueñas,

tú, el que a mi vida diera su sentido más fuerte;

yo no sé si tu escuchas y, si comprendes, sueñas…

Sólo sé que te llamo, que mi ser te reclama,

que mi vida estará impasible e inerte,

mientras no prenda en ti el fulgor de mi llama.


IV “Triunfal”

Plenitud, te dije…! Plenitud!, ¿no es cierto?

Plenitud de fruta madura en el huerto;

plenitud de ríos anchos y profundos:

¡todas las riquezas que atesora el mundo!

Todas las riquezas y todos los dones:

¡madurez de frutos, sueños y canciones!

¡Ah!, no sé qué grito podría expresarlo,

¡ni conozco boca que pueda cantarlo!

La entera y profunda madurez total…

Todo lo que llegue me hallará madura,

con una encendida fragancia frutal,

y un insospechado sabor de dulzura.

Sombra del crepúsculo, Otoño, ¿qué intentas?

¡Tiéndeme tus garras, suelta tus tormentas!

Frente a tu locura me he de alzar igual,

¡colmada y enorme, gozosa y triunfal!


V “Danza bruja”

Mi corazón es fruto de una estirpe gitana;

de ahí le quedó un loco deambular sin sosiego,

un anhelo de tierras oscuras y lejanas,

y un zíngaro adorar la libertad y el fuego.

Mi corazón se viste alguna vez de andrajos

y se va por las sendas, audaz y peregrino…

Sufre tedio, sed, fiebre, desazón y trabajos;

mas pasa con el reto de un orgullo divino!

Otras tardes, inquieto, se engalana de cintas

rojas, azules, verdes, todas ricas, distintas,

y, haciendo tintinear sus pulseras de plata,

baila sobre los prados, su danza de extravíos,

mientras pone la tarde sobre sus atavíos,

la más trágica luz de su todo escarlata.


IX

Hombre que me mirabas de una manera intensa,

y, que con sólo verme pasar, te contentabas,

tu lumbre así, escondida, fué tornándose inmensa:

¡ahora, entre los otros, sé lo que tú me dabas!

Pudiste ser la llama jubilosa y ligera

y cantar con estrofas brillantes a mi oído;

pero tu ardor cerróse en sí mismo… Tu hoguera

tuvo el fervor de un fuego secreto y escondido;

y traspasó tu carne dolorosa y ardiente,

y se abrió en tus pupilas, fulgor maravillado,

y tembló en un halo de luz sobre tu frente.

Así es cómo te veo ahora entre la gente,

desvelado y sutil, hondo y transfigurado,

filtro de luz, tu carne y vaso transparente.

XI

Tu floreces en mí, primavera sin rojos…

Yo me abría en la noche como párpado ciego:

el mundo era una fiesta de luz ante mis ojos;

pero yo, sólo iba en mi potro de fuego.

De la noche manó para mí, largamente,

y fué, como una lluvia derramada, el consuelo;

pero mi frente ardía en la sombra!… Mi frente

hundida en la tiniebla y desnuda de cielo.

Ya deambulaba, loca, por caminos oscuros,

y ya, pavesa enorme, esta carne se hendía,

cuando se alzó, en la noche, tu voz de bronce puro,

y me sentí por esa tu voz triunfal, salvada.

De su río de luz se levantó mi día;

¡traía la estupenda dulzura nunca hallada!...


XII

Alguien lee mi verso y se triza de ardor;

al leerlo, la noche dulce se le ensangrienta:

ha olvidado la risa de afuera y el fulgor,

para vivir tan solo mi palabra violenta.

Yo me siento deudora de una gracia de horas

que vuelca para mí… Ladrona en el encanto

de tener alguien lejos, la frente punzadora,

la boca en sortilegio y los ojos con llanto.

– Perdón, tú, al que nada de mi carne he de dar;

tú, que entre tus manos no apresarás mis manos

y que en mis ojos, pleno, no te podrás mirar…

Perdón, porque te robo la noche deslumbrada,

y te cierro el anhelo de los rostros cercanos,

mostrándote en el verso mi faz ensangrentada.

XX

Camino sin tu sombra derramada en el suelo,

camino sin tu frase cerca de mi oído;

voy distante de ti, y mi ardor y mi duelo

punzan, ¡hombre del corazón amanecido!

Yo no he encontrado nada que repita tu hondura;

tu voz me ha desvelado de mi propia ceguera…

Me envolviste en su onda luminosa, y voy pura

como arrancada al sueño de la hora primera.

Me tornaste, ¡milagro!, carne y alma floridas,

que alma y carne me fueron como recién nacidas

cuando tú me miraste, y, antes de ti, no eran…

Tú me dirás ahora, si me amas, mi sino,

y se abrirá en tus manos pálidas, mi destino,

para la floración del sueño que tú quieras...


XXI

Nadie sobre mi frente, plena noche cerrada…

Andando, en el recuerdo, se hace vivo el sendero;

los troncos tienen voz y palabra encantada,

y ellos toman tu boca para hablar lo que quiero.

Yo voy lejos de ti; pero visto las cosas

de tu carne, y tu frase va cantando en mi oído.

Tú pasas a mi lado, y siento que me rozas;

¡esta noche me ha dado tu acento estremecido!

Tú, a quien he dejado perdido entre la niebla,

tomas vida en mi sueño; tu boca ríe y llora…

¡Ah!, yo misma otra vez te alumbro en la tiniebla,

enciendo tus pupilas, y animarte consigo…

Mi impulso te desdobla de mí: ¡tú eres, ahora,

esta forma concreta que camina conmigo!


XXIV

Señor: ¡si te llevaras esta nueva jornada,

distinta a las gozosas de ayer que se perdieron!

¡Siégala con un gesto de tu mano encantada;

trízala como aquellas que tus dedos rompieron!

Me has dejado esta amarga hora junto a mi lecho;

me viertes zumos pardos en la copa más pura,

y yo te ruego, vivas las llagas de mi pecho:

¡haz tu siega con esta mi hora de amargura!

Hacina, entre tu ramo, mi flor ensangrentada.

Tú, que las onduladas de gozo me pedías,

haz tu trigo con esta mi espiga lacerada.

Recogiste mi canto, cuando te resistía,

y ahora que soy fácil como rama tronchadda,

no vienes… ¡Y con sólo llegarte, me tendrías!


XXV

Una fuga de alas en la tarde liviana…

Mi cuarto, abierto en luz, acecha el cielo; veo

la vida, tras la reja firme de mi ventana,

y cien rejas más fuertes custodian mi deseo

En un tiesto de flores, sangra un clavel oscuro,

tal si mi corazón, obstinado Quijote,

tras la quimera inútil del deseo más puro,

se trizara en el filo de los gruesos barrotes.

Corazón vagabundo que entristeces y lloras,

que ves, como en un vuelo de alas, huir las horas

inalcanzables, rápidas, jubilosas y vanas…

Sangra gloriosamente en belleza y en ansias;

dilúyete en locura de sueños y fragancias:

«la vida está también detrás de tus ventanas...»


XXIX “Minas”

Tierra mía, la de la roca de granito,

y la cadena de los cerros azulada,

hay mármol blanco, infinito,

bajo tu hierba sosegada.

Por tu río corre dulzura,

y espeja raro su cristal:

es que tu entraña tajante y dura

le pone brillos de metal.

Tierra mía, la de las grutas,

que el éxtasis azul me dabas,

por la chatura de estas mil rutas

alcé los ojos… ¡Y tú no estabas!

Tierra mía, cuenco pulido,

en donde el árbol sombreador,

bebe su jugo entretejido

con un metálico fulgor.

Tierra que duerme todavía,

y en tajo artero, no ha mostrado

su exaltada policromía

de escaparate maravillado.

Ya desde niña te miré

como al palacio de los cuentos;

bajo esa hierba en que jugué,

los rubíes sangraban lentos.

Bajo ese suelo en que dormía,

cuajaban zafiros apretados:

¿bajo mi frente, no yacían

todos los oros ignorados?

Aun me sorprendo así, escrutando

todas las tierras que paseo;

porque tu forma voy buscando,

y tu fulgor aquí no veo.

Tierra mía, alegoría

del iris roto en el cristal:

¡eres el brillo y eres la orgía

de la riqueza mineral!

Cuando me muera, no me engasten

blanduras níveas en las sienes;

que me aguzen y me desgasten

las vetas duras que tú tienes…

Y en el día del ansia extrema,

para el total sosiego hallar,

¡rota la frente entre tus gemas,

quiero tenderme a descansar!


XXXVIII

¡Cuántas cosas profundas sabe decir el mar;

carne que de mi angustia pareciera temblar!

–Estoy al borde mismo, y suben las mareas:

olas que me salpican, furias que me golpean;

¡locura de cien brazos que me quieren llevar

al capricho de todos los caminos del mar!

Yo, que con este canto creí tocar el cielo,

soy menos, en la orilla, que una brizna en el suelo;

que una brizna pudiera, cien veces, retoñar

allí donde, cansado, él la fuera a arrojar.

¡Viento, sal, areniscas!…

De cuando en cuando, es bueno ponerse frente al mar,

y sentir que no somos sino brizna de polvo,

con que todos los vientos parecieran jugar!


XXXIX

Alma mía que escuchabas

el estupendo cantar,

te estabas quieta y callada;

tú no querías hablar…

Escuchabas voceríos

que venían desde el mar;

escuchabas voceríos

y te miraba callar.

En las voces que no entiendes,

nada se debe mezclar;

ponerse al borde del canto

y solamente escuchar.

Dejar llegar las palabras,

y callar


 FUENTES

https://www.ecured.cu/

 https://es.wikipedia.org/