Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

miércoles, 6 de mayo de 2026

6 DE MAYO DIA MUNDIAL DEL ACORDEÓN

 





El 6 de mayo se celebra el Día Internacional del Acordeón fecha propuesta por la Confédération Internationale des Accordéonistes (CIA), una entidad internacional dedicada a promover el acordeón en todo el mundo y que está vinculada al Consejo Internacional de la Música.

 

OBJETIVOS

 

El Día Internacional del Acordeón se festeja con varios objetivos claros, todos centrados en valorar y mantener vivo este instrumento.

El principal propósito es reconocer la importancia cultural del acordeón en distintas regiones del mundo. Es un instrumento muy versátil que forma parte de tradiciones musicales muy diversas, desde el tango rioplatense hasta la música folklórica europea y latinoamericana.

En el fondo, el objetivo es simple: que el acordeón no sea visto como un instrumento del pasado, sino como uno vigente, creativo y presente en muchas culturas.

 

METAS

 

Además, la celebración fue impulsada por la Confédération Internationale des Accordéonistes con metas como:

 

Difundir su música: dar a conocer el acordeón a nuevas generaciones mediante conciertos, festivales y actividades educativas.

Preservar tradiciones: mantener vivos estilos musicales donde el acordeón es protagonista.

Promover su aprendizaje: incentivar a más personas a estudiar y tocar el instrumento.

Unir a la comunidad acordeonística: conectar músicos, estudiantes y amantes del acordeón en todo el mundo.


ANTECEDENTES DE LA CONMEMORACIÓN


Esta línea de tiempo muestra cómo un invento del siglo XIX evolucionó hasta convertirse en un símbolo cultural celebrado a nivel mundial.

Los hechos principales en orden cronológico hasta la declaración del 6 de mayo como Día Internacional del Acordeón llevan larga data.

 

1829

El inventor Cyrill Demian registra en Viena la primera patente del acordeón.

Este hecho marca el nacimiento oficial del instrumento.

 

Siglo XIX (mediados–finales)

Óleo de Nicolai Dimitrieff-Orenburgsky representa a aldeanos rusos bailando al ritmo de un acordeón.


El acordeón se expande rápidamente por Europa y luego a otros continentes gracias a su portabilidad y versatilidad.

Se integra en músicas populares y tradicionales de distintos países.

 

Siglo XX

El acordeón se consolida como instrumento clave en múltiples géneros: música folklórica europea, tango rioplatense, música latinoamericana, entre otros.

Surgen asociaciones, escuelas y concursos internacionales dedicados al acordeón.

 

1935

Se funda la Confédération Internationale des Accordéonistes, una organización internacional dedicada a promover el acordeón en el mundo.

 

Finales del siglo XX – comienzos del XXI

La CIA intensifica sus actividades globales: festivales, competiciones y programas educativos para difundir el instrumento.

 

2009

                                    

La Confédération Internationale des Accordéonistes propone y establece oficialmente el 6 de mayo como el Día Internacional del Acordeón, en conmemoración de la patente de 1829.

EL ACORDEÓN

 


Un acordeón es un instrumento musical de viento y teclado que produce sonido gracias al movimiento de aire a través de lengüetas metálicas. Su diseño combina mecánica, aire y digitación, lo que le permite tocar melodía y acompañamiento al mismo tiempo.

El acordeón es, en esencia, un instrumento que “respira”: el músico controla el aire, y el instrumento lo transforma en música. Esa combinación de mecánica y expresión es lo que le da su sonido tan característico y emotivo

 

Estructura general

El acordeón está formado por tres partes principales:

 

Fuelle (parte central)

Es como un “pulmón” plegable hecho de cartón y tela reforzada. Al abrirlo y cerrarlo con los brazos, el aire circula por el interior del instrumento. Ese flujo de aire es el que genera el sonido.

 

Lado derecho (melodía)

Aquí se encuentran las teclas o botones que se tocan con la mano derecha.

 

En algunos acordeones hay un teclado similar al de un piano.

 

En otros, hay botones más compactos.

Esta parte se utiliza para tocar la melodía principal.

 

 

Lado izquierdo (bajos y acordes)

Tiene botones que permiten ejecutar notas graves y acordes completos con un solo dedo. Gracias a esto, el acordeonista puede acompañarse mientras toca la melodía.

 

 

Cómo produce el sonido



El funcionamiento se basa en un principio físico simple:

Al mover el fuelle, el aire entra y sale del instrumento.

Ese aire pasa por pequeñas piezas metálicas llamadas lengüetas.

Cada lengüeta vibra al paso del aire y produce una nota específica.

Al presionar teclas o botones, se abren válvulas que dejan pasar el aire hacia determinadas lengüetas.

Este sistema está relacionado con el principio de la vibración, ya que el sonido surge de la oscilación del metal al contacto con el aire.

 

Características distintivas

 

Portátil: se toca sujetándolo con correas sobre los hombros.

Expresivo: el músico controla la intensidad del sonido con la fuerza del fuelle.

Polifónico: puede producir varias notas a la vez.

Versátil: sirve tanto para música solista como para acompañamiento.

 

Tipos principales

Acordeón a Piano
 

Acordeón de piano: con teclado similar al piano.

Acordeón de Botones

Acordeón de botones: más compacto, con disposición de botones en ambos lados.

Bandoneón

Bandoneón: una variante muy usada en el tango rioplatense.


 

 


HISTORIA DEL ACORDEÓN

 

Acordeón de origen belga con una disposición de botones y 17 bajos similares al teclado de un piano datado cerca de 1890. Museo Metropolitano, Nueva York.

La historia del acordeón no es un “momento mágico único”, sino el resultado de varios intentos por crear instrumentos que funcionaran con aire. Sin embargo, hay un punto clave que marca su nacimiento oficial.

El acordeón no fue una invención aislada, sino la culminación de ideas previas sobre el uso del aire en la música. Lo que hizo especial a Demian fue unir todos esos elementos en un instrumento práctico, portátil y expresivo, que rápidamente conquistó al mundo

Antecedentes:

 

La idea de hacer música con aire

Antes del acordeón, ya existían instrumentos basados en lengüetas libres (pequeñas láminas metálicas que vibran con el aire).

Un ejemplo importante es el sheng, originario de China hace miles de años. Este instrumento inspiró, indirectamente, a inventores europeos siglos después.

Durante los siglos XVIII y XIX en Europa, varios fabricantes experimentaban con órganos portátiles y mecanismos de fuelle, buscando instrumentos más pequeños y transportables.

 

Cyrill Demian

El invento clave (1829)

El paso decisivo ocurrió el 6 de mayo de 1829, cuando Cyrill Demian, un constructor de instrumentos en Viena, presentó la primera patente del acordeón.

 Demian no empezó desde cero: tomó ideas ya existentes (lengüetas, fuelle, teclas) y las combinó de una manera nueva y práctica.

 

¿Cómo era su invento?

El instrumento de Demian tenía características innovadoras para su época:

Un fuelle manual que empujaba y succionaba aire.

Lengüetas metálicas internas que producían el sonido al vibrar.

Botones en un costado que permitían tocar acordes completos (de ahí el nombre “accordion”, por “acorde”).

Sonido diferente al abrir y cerrar el fuelle, lo que aumentaba las posibilidades musicales.

A diferencia de otros instrumentos, este podía acompañar y hacer melodía de forma simple, lo que lo hacía ideal para músicos populares.

 

¿Por qué fue un éxito?

El acordeón se difundió rápidamente porque:

*Era portátil (no necesitaba instalación como un órgano).

*Permitía tocar música completa sin banda.

*Era relativamente fácil de aprender en comparación con otros instrumentos.

*Sonaba lo suficientemente fuerte para espacios abiertos.

Evolución posterior

Tras la patente de Demian, otros fabricantes comenzaron a mejorar el diseño:

Se añadieron más botones y luego teclados tipo piano.

Se separaron funciones de melodía y acompañamiento (dos manos).

Aparecieron variantes como el bandoneón en Alemania.

 

EL ACORDEON LLEGA A URUGUAY



La introducción del acordeón está vinculada a los flujos migratorios y a su circulación por el medio rural uruguayo.

Ocurrió en dos oleadas principales, desde el sur de Brasil por inmigrantes europeos y los inmigrantes italianos fueron fundamentales en la segunda.

El acordeón llegó a Uruguay hacia 1850, ingresando por el sur de Brasil, especialmente Río Grande do Sul, junto con inmigrantes alemanes del Volga y otros grupos europeos que se asentaron en la región. Estos traían principalmente el acordeón a botones (conocido popularmente como "verdulera").

 

La segunda oleada llegó antes del 1900 y después, era el acordeón a piano junto con la gran corriente de inmigrantes italianos y españoles, consolidando este tipo de instrumento en la música urbana y popular de la época.

Italia, particularmente ciudades como Castelfidardo, es un centro mundial de fabricación de acordeones, por lo que es natural asociar al país con la tradición y el aporte de estos instrumentos a la cultura uruguaya.

El instrumento ya existía en Europa desde 1829, cuando fue patentado en Viena por Cyrill Demian.

En el Río de la Plata y el sur de Brasil se expandió después por la acción de inmigrantes y músicos populares, y en Uruguay terminó arraigándose como acordeón criollo, sobre todo en ámbitos rurales.

El acordeón se volvió el pilar de la música rural uruguaya gracias a su versatilidad para acompañar danzas y su rápida adopción en la vida social del campo, especialmente al norte del Río Negro.

 

Factores clave en su popularidad

 

Danzas campesinas:

 A partir de 1863, el instrumento comenzó a sustentar el acompañamiento de las danzas tradicionales en el ámbito rural. Su capacidad para llevar melodía y ritmo simultáneamente lo hizo ideal para animar fiestas, bailes y encuentros sociales.

 

Versatilidad y difusión:

El modelo de acordeón de dos hileras de botones y ocho bajos se convirtió en el predilecto de los músicos del interior, ya que permitía una ejecución práctica para polcas, mazurcas y habaneras.

 

Transmisión oral:

La tradición se consolidó principalmente a través de una enseñanza de oído ("transmisión oral"), pasando de padres a hijos y entre músicos de la misma comunidad, lo que permitió que el instrumento se integrara profundamente en la identidad cultural de la región.

 

Interacción social:

Funcionó como un catalizador en reuniones comunitarias como carreras de caballos, remates, festivales y fiestas familiares, ayudando a preservar géneros musicales que, por mucho tiempo, circularon fuera de los registros urbanos o institucionales.

Con el tiempo, la radio y los discos de 78 rpm terminaron de masificar su presencia en las primeras décadas del siglo XX, ayudando a que el acordeón —y más tarde el bandoneón— se convirtieran en elementos inseparables del paisaje sonoro rural uruguayo.

EL ACORDEÓN ENTRA AL TANGO Y LA MILONGA

 


El acordeón entró en el tango y la milonga algo más tarde que en la música rural, a través de una “derivación por el bandoneón”; es decir, primero se consolidó el bandoneón (un tipo de acordeón) como núcleo del sonido rioplatense y, paralelamente, el acordeón “de teclas o botones” se fue colando en contextos más populares y rurales vinculados a la milonga y al tango.

 

1. El bandoneón como puente

El bandoneón, inventado en Alemania hacia 1843, llegó al Río de la Plata a finales del siglo XIX y se incorporó al tango entre 1880 y 1910, cuando el género se urbaniza en Buenos Aires y Montevideo.

Con el tiempo se convirtió en el instrumento central del tango, formando la base rítmico‑melódica junto al violín y el piano, y difundiendo la sonoridad propia de la familia de los acordeones dentro del género.

 

2. Acordeón en el ambiente de la milonga

La milonga, más antigua y de fuerte matriz rural‑gauchesca, fue uno de los géneros en los que el acordeón se integró antes que el bandoneón.

En el campo y en los barrios populares, el acordeón de teclas o botones acompañaba polcas, mazurcas y milongas camperas, y con el auge de la milonga urbana estas sonoridades se trasladaron a los bailes y cantinas, donde el acordeón se fue mezclando con el repertorio de tango y milonga.

 

3. Consolidación en repertorios “tangueros”

Hacia las primeras décadas del siglo XX, el acordeón ya aparece en versiones de tango y milonga, tanto en campos uruguayos como en agrupaciones populares, donde comparte espacio con el bandoneón, el violin y la guitarra.

En la música folklórica uruguaya, el acordeón ocupa un lugar destacado en la milonga y en estilos rurales, mientras que el bandoneón se reserva más para el tango “de orquesta”; así, el proceso de integración fue doble:

*por un lado, el bandoneón institucionalizó el acordeón dentro del lenguaje clásico del tango;

*por otro, el acordeón más sencillo y versátil se enraizó en la milonga y en la música popular del campo, desde donde también influyó en el tango más popular y callejero.


FAMOSOS ACORDEONISTA/BANDONEONISTAS

 

Hay varios nombres que se destacan como bandoneonistas y acordeonistas más famosos del mundo, según el género musical y el contexto (tango, clásico, popular, folklórico, etc.).

 

Bandoneonistas más famosos

En el tango rioplatense y el jazz, estos son los nombres más reconocidos a nivel mundial:

 

Astor Piazzolla (Argentina, 1921–1992): el más internacionalizado; revolucionó el tango con el “nuevo tango” como bandoneón solista y compositor.

 

Pedro Maffia (Argentina): clásico del tango de los ’30s y ’40s, figura de referencia en la técnica de bandoneón.

 

Leopoldo Federico (Argentina): conocido por su estilo rítmico y su extensa obra como bandoneonista y director de orquesta.

 

Dino Saluzzi (Argentina): lleva el bandoneón al jazz y la música contemporánea con un lenguaje muy personal.

 

José Libertella (Argentina) y Walter Ríos (Argentina): exponentes destacados del tango moderno y de la exploración de nuevas formas para el instrumento.

Aníbal Troilo (1914–1975), apodado “Pichuco”, fue uno de los bandoneonistas, compositores y directores de orquesta de tango más importantes de Argentina y del Río de la Plata, y una figura de referencia para muchos músicos uruguayos, como Néstor Vaz Chaves, que lo toma como modelo.

 

Acordeonistas más famosos

El acordeón se ha usado en clásico, jazz, folk, pop, rock y música latinoamericana; entre los más reconocidos:

 

Astor Piazzolla (también figura aquí porque tocaba otros tipos de acordeón además del bandoneón).

 

Mogens Ellegaard (Dinamarca, 1935–1995): llamado “padre del acordeón clásico”; impulsó repertorio artístico serio para el instrumento.

 

Charles Magnante (EE. UU.): pionero del acordeón en conciertos y salas importantes; su cuarteto fue el primero de acordeón profesional del mundo.

 

Dick Contino (EE. UU.): celebridad del acordeón en el cine y la radio de los años 40‑50.

 

Clifton Chenier (EE. UU.): rey del “zydeco” y referente del acordeón en la música cajún/creole.

 

Luiz Gonzaga (Brasil): usó el acordeón de 2 teclas en el forró nordestino, influyendo en toda la música popular brasileña.

 

Benny Andersson (Suecia): ex miembro de ABBA, acordeonista de formación y compositor que llevó el instrumento al pop global.

 

Ksenija Sidorova (Lituania / Reino Unido): acordeonista contemporánea de renombre internacional, muy activa en el circuito clásico y de conciertos.

En música popular latinoamericana, Russo (mencionado como “mejor acordeonista diatónico del mundo”) y Andrés Peñabad (España) son celebridades en el mundo del acordeón.

 

Bandoneonistas uruguayos más famosos

 

Enrique Tellería: considerado uno de los más destacados ejecutantes del bandoneón; fusiona tango clásico con jazz y ha tocado en Europa, Canadá y varios países.

 

Néstor Vaz Chaves: bandoneonista de Florida, con fuerte influencia de Aníbal Troilo, creador de espectáculos como Avenida bandoneón y figura central en festivales internacionales de tango en Montevideo.

 

Luis Di Matteo, Ulises Pasarella, Hugo Díaz y René Marino Rivero: varios de ellos han tocado en el exterior y han contribuido a una “escuela” de bandoneón uruguaya.

 

Esteban Toth: joven bandoneonista y director de la Orquesta Típica Taconeando, muy activo en la escena actual del tango en Uruguay.

Walter Castro: Bandoneonistas uruguayo como otros integrantes de orquestas de tango y folclore han sido referentes técnicos y de difusión.

 

Acordeonistas uruguayos más conocidos

 

Silvio B. Previale (argentino radicado en Salto) fue uno de los grandes acordeonistas del interior uruguayo, muy influyente en la tradición de acordeón campero.

 

Su hijo Silvio Previale (hijo) es director del grupo Acordeones del Uruguay, que lleva la música de acordeón y bandoneón del interior uruguayo de gira por Europa y en festivales internacionales.

 

Raúl Barboza: acordeonista uruguayo cuya obra y actuaciones han sido presentadas en giras por EE. UU. y Canadá, ligado a la música de fuelle del interior.

 

Victor Amaral Portela: compositor, autor y acordeonista de Tacuarembó, reconocido como figura importante en la música popular uruguaya.

 

Enzo Castro: joven acordeonista de Rivera, ganador de Got Talent Uruguay, que ha dado mucha visibilidad al acordeón en el medio televisivo y popular.

 

FUENTES

6 DE ABRIL NACIÓ MALBA TAHAN

 

El maestro que hizo de las

 matemáticas una aventura

 árabe




Julio Cesar de Mello e Souza, más conocido por su seudónimo Malba Tahan  nació en Río de Janeiro, el 6 de mayo de 1895.

 Fue un profesor y escritor brasileño, conocido por sus libros sobre las ciencias matemáticas, en particular por El hombre que calculaba.

 

Infancia y educación:

Los padres de Malba Tahan, fueron João de Deus de Mello e Souza y Carolina Carlos de Toledo Mello.



João de Deus, su padre, nació en Río de Janeiro en 1863, hijo de emigrantes portugueses, y trabajó inicialmente en una empresa industrial antes de fundar, junto con su hermano, un internado para hijos de agricultores en Queluz, São Paulo.



Carolina, su madre, nacida en 1866, se trasladó desde Serra Negra a Queluz para dirigir una escuela primaria local.

Se casaron cuando Carolina tenía 18 años y tuvieron varios hijos, entre ellos Júlio César, nacido en Río de Janeiro en 1895.

La familia enfrentó dificultades económicas con la caída de las haciendas cafeteras, lo que llevó al cierre del colegio y a su regreso a Río de Janeiro, donde João de Deus trabajó para el Ministerio de Justicia. Carolina también dirigió una escuela en su hogar en Queluz, donde enseñó a su hijo Júlio César durante su infancia.

Malba Tahan, pasó su infancia en Queluz, São Paulo, una ciudad situada a la orilla del río Paraíba.

Vivió allí con sus ocho hermanos en un ambiente familiar dedicado a la educación, ya que sus padres, João de Deus de Mello e Souza y Carolina Carlos de Toledo, eran profesores que dirigían una escuela primaria en su propia casa.

Durante su niñez, Julio ayudaba a su madre en las tareas escolares, como repartir cuadernos y borrar la pizarra, y se entretenía con su imaginación, jugando con los sapos del jardín a los que ponía nombres solemnes y hasta les "daba clases".



A los diez años, en 1905, fue enviado al Río de Janeiro para prepararse para ingresar al Colegio Militar, siguiendo el deseo de su padre.

Sin embargo, debido a limitaciones económicas familiares, no pudo continuar en el Colegio Militar y en 1909 se transfirió al Colegio Pedro II, donde estudió como alumno interno con semi-gratuidad.

Allí destacó en la escritura, vendiendo redacciones a sus compañeros para poder costear pequeños gastos personales.

Esta etapa fue muy significativa para él, ya que el colegio le dejó muchos recuerdos importantes.

Durante su estancia, destacó no solo como estudiante sino también por su inclinación hacia la literatura y las matemáticas, campos que posteriormente combinaría en su obra bajo el seudónimo Malba Tahan.

En el Colegio Pedro II, Julio César vivió internado y tuvo experiencias formativas que marcaron su desarrollo intelectual.

Por ejemplo, recuerda un episodio en 1910 en que el director del colegio, el profesor Augusto José de Araujo Lima, lo despertó en plena madrugada para mostrarle el cometa Halley, lo que refleja la atención al detalle y la pasión por la ciencia que se cultivaba en esa institución.

Más adelante, él mismo se convirtió en profesor en ese colegio, enseñando matemáticas y literatura infantil, y desarrollando una pedagogía lúdica que buscaba hacer atractiva y accesible la enseñanza de las matemáticas.

Así, su experiencia en el Colegio Pedro II no solo fue la base de su formación académica, sino también el escenario donde germinó su pasión por la enseñanza innovadora y la divulgación matemática que lo harían famoso.

 Malba Tahan, se graduó inicialmente como profesor en la Escuela Normal, una institución dedicada a la formación de docentes en Brasil, donde adquirió las bases pedagógicas para su carrera educativa.

Posteriormente, amplió su formación técnica y científica al graduarse como ingeniero en la Escuela Nacional de Ingeniería (actualmente parte de la Universidad Federal de Río de Janeiro), lo que le proporcionó un sólido conocimiento en matemáticas y ciencias aplicadas.

 Esta combinación de formación en educación y en ingeniería fue fundamental para que desarrollara su innovador enfoque pedagógico, integrando la enseñanza de las matemáticas con elementos literarios y culturales, como se refleja en sus obras bajo el seudónimo Malba Tahan.



Carrera docente:



Comenzó dando clases en el Colégio Mello e Souza, una escuela privada que llevaba el nombre de su familia, donde pudo aplicar sus primeros métodos pedagógicos.

También fue profesor en el prestigioso Colégio Pedro II de Río de Janeiro, una institución pública reconocida por su excelencia académica, donde impartió matemáticas y literatura infantil.

Además, enseñó en la Escuela Normal, dedicada a la formación de docentes, lo que le permitió influir en la educación de futuros maestros y perfeccionar sus técnicas didácticas. Finalmente, trabajó en la Universidad Federal de Río de Janeiro, donde continuó su labor docente y contribuyó a la divulgación y enseñanza de las matemáticas a nivel superior.



En todas estas instituciones, Malba Tahan destacó por su innovadora forma de enseñar matemáticas, combinando la narrativa y la cultura árabe con problemas matemáticos, lo que hizo que sus clases fueran atractivas y accesibles para sus estudiantes. Su estilo pedagógico rompía con la rigidez tradicional y buscaba despertar el interés y la imaginación en el aprendizaje.

Júlio César y Nair

Júlio César de Mello e Souza, (Malba Tahan), se casó con Nair Marques da Costa, el 26 de marzo de 1925.

Malba fue una de sus ex alumnas.

Tan pronto como se casaron en 1925, Julio y Nair se fueron a vivir a la casa de Doña Carolina, Rua Almirante Goncalves, en Copacabana, donde también vivieron tres hermanos de Julio, José Carlos, Nelson y Rubens.

Siguiendo el consejo del cuñado José Milliet, Julio César compró una parcela de tierra en Ipanema, que en ese momento era una inmensa playa de arena.

Julio César de Mello  y Nair con la familia. Arthur Araripe Street House


A principios de la década de 1940, con la apreciación del barrio, vendió la tierra y finalmente compró una casa para su familia, Rua Artur Araripe 43, en Gavea, un barrio en la parte sur de la ciudad, que comenzaba a urbanizarse.

La calle era tierra, sin salida, y no había alumbrado público, ni gas canalizado.

La casa tenía dos pisos y en la parte posterior había un patio con dos mangueras frondosas.

El juego de cartas  con amigos

Las fiestas con familiares, amigos y estudiantes eran comunes. El juego de cartas en la habitación con amigos, especialmente el “Copacabana”, creado por Malba Tahan, eso las interminables reuniones en la oficina del segundo piso, donde el escritor contaba mil historias, estaban en la memoria de la amada familia y amigos.

Todo en la casa de Arthur Araripe estaba muy bien mantenido, con simplicidad y buen gusto. Doña Nair, siempre bella y caprichosa, comandaba los servicios y la economía del hogar, así como la educación de sus hijos, para que la profesora Malba Tahan estudiara y escribiera sus libros.

Juntos tuvieron tres hijos: Sonia Maria, Sergio Rubens e Ivan Gil.

La familia fue parte importante en su vida personal y se refleja en varias fotografías y recuerdos familiares.

Su matrimonio y su rol como padre formaron un pilar estable mientras desarrollaba su carrera como profesor y escritor.




Creación del seudónimo Malba Tahan:

Para atraer mayor atención a sus obras didácticas, Júlio César de Mello e Souza creó el seudónimo Malba Tahan, un personaje ficticio árabe que aparece como autor de sus libros.

Se cree que el año 1918 el joven escritor llevó cinco relatos a la redacción del periódico El Imparcial donde trabajaba.

Decidió atribuirlos a un supuesto autor extranjero para aumentar su aceptación y prestigio

Días después, viendo que permanecían sobre el escritorio del Secretario de Redacción, decidió retirarlos para volver a presentarlos, agregando esta vez que pertenecían a un tal R. V. Slady y que estaban haciendo furor en Nueva York.

Al día siguiente, uno de los cuentos, «La herencia del judío», era publicado en portada. El hecho lo convenció de la necesidad del seudónimo.

Los primeros cuentos firmados como Malba Tahan fueron publicados en el periódico A Noite en 1925.

El supuesto Ali Yezzid Izz-Edim Ibn-Salim Hank Malba Tahan había nacido el 6 de mayo de 1885 (exactamente diez años antes que su creador) en Muzalit, una aldea cercana a La Meca. Viajero incansable, había recorrido Rusia, India, China y Japón.

Había sido muerto en 1921 en las cercanías de El-Riad luchando por la libertad de las tribus del desierto. Para que el engaño fuera perfecto, Mello e Souza creó también un traductor, el profesor Breno de Alencar Bianco (las referencias a Lord Byron en Grecia, a Lawrence de Arabia y al capitán Richard Burton se hacen patentes).

La farsa no duraría mucho, cometió el error de atribuir una de las traducciones a un traductor real y la poetisa Rosalina Coelho Lisboa, atenta conocedora del trabajo de éste, negó en 1933 que eso fuera posible, sugiriendo así que Malba Tahan no era un personaje real.

No existe total unanimidad sobre el significado del nombre; «Malba» remite a «establo», «oasis» o incluso a una raíz con la que se prepara una harina comestible.

 Tahan significa «mortero» o «molinero», pero en los hechos provenía del apellido de una alumna: Maria Zechsuk Tahan.

Esas alusiones a nombres, costumbres y filosofía orientales tampoco eran simples elementos de persuasión literaria sino una verdadera pasión que había comenzado con la lectura de Las mil y una noches y había germinado al decidirse a estudiar la lengua: «la matemática me llevó desde muy joven a considerar con simpatía a las civilizaciones del próximo oriente, donde tuvo un gran florecimiento».

El seudónimo le permitió a Mello e Souza combinar la enseñanza de las matemáticas con relatos ambientados en la cultura árabe, creando un estilo literario único que mezcla problemas matemáticos con aventuras, leyendas y filosofía oriental.

Esta mezcla pedagógica y narrativa hizo que sus obras, como El hombre que calculaba (1938), fueran muy atractivas y accesibles para el público, logrando popularizar las matemáticas de forma lúdica y culturalmente rica.

Además, el nombre Malba Tahan llegó a ser tan reconocido que en 1954 el presidente Getúlio Vargas autorizó oficialmente a Júlio César a agregarlo a su documento de identidad.

Este seudónimo no solo fue un recurso literario sino una verdadera pasión, pues Mello e Souza estudió la lengua y cultura árabe durante años, inspirándose en obras como Las mil y una noches para dar vida a sus relatos y personajes, con frecuentes referencias a expresiones y tradiciones árabes que enriquecen su obra.

 

Producción literaria:




En 1938, Malba Tahan publicó su obra más famosa, El hombre que calculaba, una novela que combina matemáticas con relatos y leyendas árabes.

La historia gira en torno a Beremiz Samir, un calculador prodigioso que resuelve problemas complejos con gran habilidad, sencillez y precisión, usando la lógica matemática en situaciones cotidianas y aventuras ambientadas en el mundo árabe.

 

La obra no es solo una novela, sino también un libro de problemas matemáticos presentados de forma amena y didáctica, integrando cuestiones morales, históricas y culturales.

El narrador participa en la historia, que se desarrolla en escenarios típicos de la cultura árabe, donde se reflejan tradiciones, poesía y filosofía islámica, haciendo el aprendizaje matemático entretenido y accesible.

Desde su publicación, El hombre que calculaba se convirtió en un éxito editorial, alcanzando numerosas ediciones y traducciones a más de 12 idiomas, incluyendo inglés, español, francés e italiano. Ha sido reconocido por la Academia Brasileña de Letras y admirado por escritores como Monteiro Lobato y Jorge Luis Borges.

El libro ha vendido millones de copias y sigue siendo una referencia clave para popularizar las matemáticas en Brasil y otros países.

El hombre que calculaba llegó a su 54ª edición en 2001, reflejando su vigencia y popularidad.

Malba Tahan publicó a lo largo de su vida un total aproximado de 69 libros de cuentos y 51 sobre matemáticas y otros temas.

Muchas de estas obras combinan la enseñanza matemática con relatos inspirados en la cultura árabe, manteniendo el estilo narrativo que caracteriza a su seudónimo.

Su producción literaria y didáctica fue muy prolífica y abarcó desde cuentos y leyendas hasta problemas matemáticos presentados de forma amena y accesible.

Sus libros se tradujeron a varios idiomas y alcanzaron un gran éxito editorial, con más de dos millones de copias vendidas solo hasta 1995.

Además, su obra contribuyó a despertar el interés por las matemáticas en Brasil y en otros países, gracias a su enfoque innovador que mezcla cultura, narrativa y ciencia.

Su legado incluye no solo la cantidad de títulos publicados, sino también la influencia en la enseñanza y divulgación matemática, haciendo que sus libros sean considerados clásicos en la literatura educativa y recreativa.

En el año 1940 visitó el Río de la Plata como parte de una misión cultural.

En Uruguay conoció al Ing. Mario Copetti, con quien firmó un acuerdo para editar El hombre que calculaba en español.

El convenio estipulaba la exclusividad de la traducción para hispanoamérica y tenía como contrapartida la publicación de las Tablas de logaritmos de Copetti en Brasil.

El hecho explica la existencia de la edición por la cual muchos lectores uruguayos conocieron bien pronto las andanzas de Beremiz Samir (y la atribución que a veces se hace a Copetti de la autoría del libro); pero el trabajo citado ofrece también indicios de que el vínculo no finalizó en buenos términos.

Testimonios y documentos muestran que Mello e Souza se quejaba de nunca haber recibido cuentas del número de ejemplares vendidos.

 Copetti, a su vez, le reprochaba (en carta de 1951) la publicación por cuenta propia en Brasil de otras tablas que habían eclipsado las ventas de las suyas.



El libro Mil historias sin fin de Malba Tahan fue publicado originalmente en 1947. Esta obra reúne algunas de las más bellas historias de amor y sabiduría de la cultura oriental, mezclando fantasía, aventura y reflexiones morales, siguiendo el estilo característico del autor que combina narrativa y enseñanza.

Esta obra destaca como una recopilación de cuentos que reflejan su profunda admiración por la cultura oriental, mezclando fantasía, aventura y reflexiones morales.

En este libro, el autor recurre a relatos tradicionales árabes y persas, adaptándolos y enriqueciéndolos con su estilo narrativo característico.

Aunque El hombre que calculaba es su obra más conocida, Mil historias sin fin ofrece una ventana a la faceta más lírica y filosófica de Malba Tahan, donde explora temas como el amor, la amistad, la justicia y la sabiduría a través de personajes y escenarios exóticos.

Este libro muestra la habilidad del autor para transmitir valores universales mediante cuentos sencillos pero profundos, y representa una valiosa contribución a la difusión de la cultura oriental en el mundo occidental.

Dejó un importante registro de su vida y su trabajo en el libro de sus memorias titulado “Me Levantaron De Madrugada”, y su exposición grabada en el Museo de la Imagen y el Sonido (MIS), en Río de Janeiro.

Malba Tahan, falleció el 18 de junio de 1974 en Recife, Brasil, a los 79 años, mientras impartía un curso para maestros.

En sus últimos momentos, mantuvo la humildad que caracterizaba a sus personajes árabes y pidió que su funeral se realizara sin ceremonias ostentosas, sin flores ni coronas, reflejando así una sencillez acorde con su vida y obra.

Este deseo subraya su identificación con la modestia y la simplicidad presentes en sus relatos y en su forma de entender la enseñanza y la vida.

 

Legado

 

El legado de Malba Tahan (seudónimo de Júlio César de Mello e Souza) perdura hasta hoy principalmente por su innovadora forma de enseñar y divulgar las matemáticas, combinando la ciencia con la narrativa, la cultura y la imaginación.

Fue un educador singular que dejó una notable impronta en Brasil y en otros países de habla portuguesa y española.

Su obra más emblemática, El hombre que calculaba (1938), popularizó las matemáticas presentándolas no como abstracciones, sino integradas en relatos ambientados en la cultura árabe, con problemas matemáticos que se resuelven a través de la lógica y la deducción, lo que hizo que el aprendizaje fuera ameno y accesible.

Además de su producción literaria, que incluye más de 120 libros sobre matemáticas, cultura árabe, filosofía e historia, Malba Tahan fue un pionero de la pedagogía lúdica en la enseñanza matemática, utilizando desafíos, cuentos y juegos para despertar el interés de sus alumnos y lectores.

Fue también un activo militante social, participando en la rehabilitación de menores delincuentes y en la reinserción de leprosos a la sociedad, mostrando un compromiso ético más allá de la educación.

Su influencia se reconoce oficialmente en Brasil, donde en 2013 se instituyó el Día Nacional de las Matemáticas en su honor, celebrado el 6 de mayo, fecha de su nacimiento.

Su nombre y obra siguen siendo referencia obligada en la educación matemática y la literatura didáctica, y sus libros continúan siendo leídos y traducidos en múltiples idiomas, inspirando a generaciones a ver las matemáticas como una ciencia creativa, cultural y profundamente humana.

FUENTES

https://delicatessen.uy/2020/10/21/el-hombre-que-calculaba-jaime-clara/

https://es.wikipedia.org/wiki/Malba_Tahan

https://www.elresumen.com/biografias/malba_tahan.htm

https://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/malba-tahan

https://tajamar-editores.cl/collections/autor_malba-tahan

https://capital.sp.gov.br/web/cultura/w/bibliotecas/bibliotecas_bairro/bibliotecas_m_z/malbatahan/5255

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140506_cultura_brasil_matematica_nc

https://malbatahan.com.br/biografias/1974-morte-e-memoria/