Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

lunes, 17 de agosto de 2026

17 DE AGOSTO DE 1865 LA GUERRA CONARAGUAY

UNA GUERRA QUE NO DEBIÓ SER


El 17 de agosto de 1865 las fuerzas aliadas de argentinos, brasileños y uruguayos derrotan a los paraguayos en la batalla de Yataity.


Guerra de la Triple Alianza

Ocurrida entre 1865 y 1870, ha sido uno de los más trágicos y dolorosos acontecimientos de la América Meridional, durante el siglo XIX. La guerra del Paraguay fue inútil, ya que sólo trajo muchas muertes e incrementó la deuda exterior de cada país participante. Llamada de la "Triple Alianza", fue un terrible enfrentamiento bélico donde la República Argentina, Su Majestad el Emperador del Brasil y la República Oriental del Uruguay, se unieron en alianza ofensiva y defensiva en la guerra promovida por el gobierno paraguayo de Francisco Solano López, presidente de dicho país.

Ejército brasileño en el campamento de Curuzú, 20 de septiembre de 1866, óleo de Cándido López

CAUSAS MEDIATAS DEL CONFLICTO


Óleo de Batalla de Curupaity, de la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), pintado por el argentino Candido Lopez

a) El enfrentamiento político y militar entre los dos partidos de la República Oriental del Uruguay, "Blancos" y "Colorados", a partir de la revolución del General Venancio Flores, en el año 1863, para derrocar al gobierno "blanco" del presidente D. Bernardo Berro.
b) La participación activa del Brasil en esa campaña, argumentando atropellos a los súbditos brasileños establecidos en el Uruguay, y uniéndose al General Flores con fuerzas terrestres y navales, hasta el triunfo definitivo de éste después de la toma de Paysandú, que sucumbió heroicamente y del Sitio de Montevideo, hasta su capitulación y tratado de paz con el vencedor.
c) La situación creada por la actitud diplomática del gobierno blanco del presidente Atanasio Aguirre, solicitando la intervención del gobierno paraguayo en la solución del conflicto entre Brasil y Uruguay y denunciando además la existencia de un tratado secreto entre Brasil y Argentina para repartirse los territorios del Paraguay y del Uruguay, actitud que determinó el reclamo imperioso de Francisco Solano López, presidente del Paraguay, a los gobiernos de Brasil y de la Argentina.
d) Estado de guerra declarado por el Paraguay al Brasil, tras la captura de un buque brasileño por el gobierno de Asunción y la invasión y ocupación paraguaya a territorio en litigio entre ambos países (Mato Groso).


La batalla de Riachuelo, óleo de E. de Martino.

CAUSAS INMEDIATAS DE LA GUERRA
a) La negativa del gobierno argentino a acceder a lo solicitado por el Presidente López para transitar territorio argentino y atacar al Brasil; basada en una estricta neutralidad, ya manifestada anteriormente y asumida ante los gobiernos del Uruguay y de Su Majestad el Emperador del Brasil.
b) La declaración de guerra del Paraguay a la Argentina y la invasión de tropas de ese país a territorio argentino, con el ataque al Puerto de Corrientes y captura de dos barcos argentinos el 13 de abril de 1865, sin previa declaración oficial de guerra; declaración que llegó a poder del gobierno nacional después de dicha invasión.
c) La situación de guerra anterior entre el Paraguay y el Brasil.


Campamento de la Triple Alianza

CONSECUENCIAS DE LA GUERRA
PARA PARAGUAY:

Devolución de los Trofeos de Guerra tomados por el Uruguay a la República del Paraguay, realizada en mayo de 1885

En la guerra de la triple Alianza faltó poco para que el Paraguay quedara exterminado totalmente. La población que superaba los 1.300.000 habitantes antes de la conflagración, quedó reducida a 200.000 habitantes de los cuales aproximadamente el 10 % eran hombres en su mayoría niños, ancianos y extranjeros. La industria y el comercio sufrieron un rudo golpe. Los templos y casas partículares fueron saqueados cargándose así los barcos brasileños y argentinos ubicados en el puerto de Asunción. En estas condiciones las mujeres debieron empuñar el arado para poder darle de comer a sus hijos (debieron cubrir el trabajo del hombre). Los primeros hombres que se reintegraron a la patria de la post guerra, fueron los ex-combatientes que escaparon con vida de la contienda bélica, los que durante el conflicto permanecieron en el extranjero vinieron con los aliados perteneciendo a la Legión Paraguaya y los que estaban estudiando becados en Europa al iniciarse la guerra, no pudieron entrar al país por esta causa. De la nación floreciente de la época de los López solo quedaron ruinas y escasos sobrevivientes.

Imagen de un hospital paraguayo

Destruida la riqueza pública y privada, desaparecidos los organismos jurídicos y culturales, reducida la población a su mínima expresión, había que hacer todo de nuevo. La inmensa desgracia paraguaya despertó la compasión mundial, pero esto no se tradujo en ningún socorro. El pueblo paraguayo quedó entregado a sus propias y decaídas fuerzas, y para peor los vencedores le abrumaron con una fabulosa deuda de guerra. La parte más dura de lo que fue resucitar a la patria, recayó sobre las mujeres; se hicieron agricultoras, comerciales, industriales, y crearon un género de población poligámica, que permitió al Paraguay reponer rápidamente sus pérdidas demográficas. En esta nueva etapa la ocupación principal de los hombres fue la política, que absorbió gran parte de sus actividades, aunque también se dedicaron a la reconstrucción económica y reorganización cultural.


Iglesia de Humaitá semidestruida por la acción de los cañonazos de cinco acorazados brasileños que la bombardearon durante varios meses

Consecuencias demográficas sociales:

La guerra de la Triple Alianza fue costosa y sangrienta para todos los combatientes especialmente para el Paraguay que perdió más de la mitad de la población. Para 1870 el Paraguay fue una tierra de mujeres, niños e inválidos; un país sin hogar y en desesperación. El censo de 1846 es el único hecho después de la Independencia. De acuerdo con este, había 238.862 habitantes en el Paraguay. Los pocos extranjeros que llegaron al Paraguay casi todos se casaron con paraguayas; éstos eran hombres de 20 a 40 años de edad. Debido a la guerra y a los pocos casamientos, el número de hijos naturales creció en relación a la población total. A pesar de los cambios demográficos y los grandes sacrificios de la mujer paraguaya hubo pocos cambios en su posición o status en la vida paraguaya luego de la guerra. Las campesinas conservaron su rol predominante en la agricultura. En conclusión, no se alteran las costumbres de antes, pues éstas eran comunes y extendidas a todos los estamentos sociales y había actuados como un nivelador nacional.


PARA URUGUAY, ARGENTINA Y BRASIL:


Asesinato del general Venancio Flores (19 de febrero de 1868)- óleo de Juan M. Blanes

b) Los aliados, en acción conjunta y de presencia, no impusieron la paz, como derecho inalienable del vencedor, con estas consecuencias: - Una paz por separado con el vencido;
- El vencido encontró la oportunidad de discutir derechos sobre territorios en litigio, que constituyeron objetivos políticos de la guerra; quedándose, al final, con parte de ellos mediante arbitraje.
- Debilitamiento de las relaciones diplomáticas entre los vencedores, que debieron corregirse por agentes con misión extraordinaria, para evitar un rompimiento de relaciones. - La República Argentina quedó con problemas de límites pendientes con el vencido, que casi cien años más tarde puede considerárseles concluidos: tal la discusión de la desembocadura del Pilcomayo, protocolizado por el tratado Ameghino-Pecci, resultando también favorecido el Paraguay.


El coronel uruguayo León de Palleja es retirado muerto del campo de batalla del Boquerón. Una de las imágenes históricas de la sangrienta y devastadora Guerra del Paraguay

Fuente: www.guerradelparaguay.org.ar/historia.htm

domingo, 16 de agosto de 2026

EL 16 DE AGOSTO DE 1925 NACIÓ JOSÉ MARÍA OBALDÍA - BIOGRAFÍA



JOSÉ MARÍA OBALDÍA : EL MAESTRO NARRADOR


José María Obaldía nació en la ciudad de Treinta y Tres, República Oriental del Uruguay, el 16 de agosto de 1925.
Es un escritor, lexicógrafo, maestro y narrador oral uruguayo. Es autor de letras de canciones interpretadas por Los Olimareños y otros grupos musicales. Presidió la Academia Nacional de Letras del Uruguay entre 1999 y 2003. 
Radicado en Treinta y Tres, Uruguay, su padre era de origen vasco.
José María integraba su familia con cinco hermanos.
La familia vivía en una casa que estaba a tres cuadras de la plaza principal. Tan pequeño era el pueblo que a otras tres cuadras, empezaba el campo por lo cual dedicado a las tareas del campo. Estaba aislada de la capital del país, Montevideo, a la que sólo se llegaba por ferrocarril. Por ese entonces el viaje se hacía en doce o catorce horas. No existía la ruta 8 y el aislamiento era muy marcado.


José María Obaldía realizó sus estudios primarios en una Escuela de Treinta y Tres.
Según sus propias palabras fue un buen alumno- “Tuve una maestra que otorgaba puntos y premiaba a los mejores con un lápiz o un cuadernito de esos que repartía Primaria y yo los ganaba siempre. Y más de una vez me eligieron para recitar, que en aquellos tiempos configuraba el máximo del destaque”. 

Cuenta que algunas tardes soleadas no iban a la escuela para ir a la costa del río Olimar o al río Yerbal con sus amigos. Sobre todo al río Olimar porque estaba más cerca. A veces pescaban mojarras y otras veces armaban una gran fogata – “sin ningún motivo, por ver el fuego nomás”- al decir de él.-
De esa época Obaldía recuerda – “También aprovechábamos la ocasión para fumar a escondidas. Juntábamos plata entre todos y comprábamos medio paquete de tabaco, porque había un bolichero que partía en dos los paquetes con un cuchillo para venderlos más fácil. Eran tabacos que ya ni se ven, marca Peruano, Tijuca, Colosal o Ganador. Los armábamos en hojas de chala y los prendíamos en los tizones que es mucho más lindo que hacerlo con yesquero. Y si el tiempo era lindo nos tirábamos al agua a jugar al "capincho y los perros", una variante acuática de "ladrones y policía". El mejor nadador era el capincho y los demás éramos los perros. El que lo agarraba, pasaba a ser el capincho y él ingresaba a la categoría de perro. Eran ejercicios de natación muy singulares en los que uno aprendía a nadar sin darse cuenta. Son esos juegos de campaña a los que la gente de Montevideo ni conoce.”
Tuvo una infancia feliz ya que en aquel mundo más rural que ciudadano, los niños se autoabastecían de juguetes. Las cometas eran caseras, las pelotas, hechas con trapos, los trompos, con perillas viejas de cama en las que se colocaban púas. En el pueblo no se podían acceder a muchas cosas pero se tenía lo fundamental: el arroyo Yerbal, el río Olimar, montes en abundancia y campos abiertos. En esa abundancia de vida libre y salvaje, cualquier carencia era pasada por alto.

Este primera ambiente que rodeó a José María Obaldía nutrió su obra, de temática mayormente  rural, abarcando poesía, cuento, novela y literatura infantil.
En el  pueblo de estos años no había garajes sino galpones donde se guardaban aperos, bolsas con alimentos, un mortero, una pila de boniatos en un rincón, una manta de charque secándose a la sombra, y ristras de ajos. Eran las mismas costumbres del campo. El pueblo tenía luz eléctrica pero solo en algunas partes. Tampoco existía la radio. Obaldía cuenta que cuando vio el primer aparato que pertenecía al ingeniero Echegoyen recibió una tremenda sorpresa, era un mueble de madera, largo, bajo, que tenía encima una gran bocina. Él se dedicaba a hacerle mandados a la señora y le preguntó para qué servía aquel aparato tan extraño. La señora le contestó que era para escuchar y lo encendió. Pero de adentro apenas si salieron ruidos de todo tipo, así que se quedó sin saber cuál era su utilidad. Ella le explicó que ese día había muchas descargas. Con el tiempo se hizo habitual  escuchar estaciones argentinas porque las de Montevideo apenas si llegaban. Obaldía recuerda que había “un bolichero muy hábil que los sábados y los domingos de tarde ponía una radio en la ventana de su comercio, sacaba sillas y mesas a la vereda y juntaba a la gente para escuchar los partidos de fútbol. La verdad es que se oía con mucha dificultad. Las personas conversaban o jugaban al truco y solamente paraban la oreja cuando había algún grito de gol.”
En esa época nació su sobrenombre Tronco, que habría de acompañarlo siempre, puesto en los campitos de fútbol, por su fortaleza física y no a su falta de habilidad técnica.

Obaldía recuerda también de su niñez algunas noches de invierno reunidos en la cocina con  los cuentos de su tío Lino “al cual esperábamos con ansia porque era de esos adultos que se acercaban a los niños, lo que en aquella época no era muy común. Mi tío se llamaba Lino y nos explicaba que le habían puesto ese nombre porque había nacido el 25 de agosto que es cuando se toca "lino" nacional .
El tío Lino no tenía muchos cuentos pero había uno de un perro que lo repetía siempre.
Él contaba que tenía un perro muy fiel llamado Sobeo y que siendo joven cuando trabajaba como tropero, había salido muy lejos llevando ganado. En una feria consiguió trabajo, luego fue a dar a otra y concluyó yendo al Brasil, mucho más allá de la frontera. Al regresar a las casas, varios meses después, cruzó el arroyo, se acercó a la cuchillita donde tenía su rancho y le extrañó que el Sobeo no viniera a alcanzarlo. Al llegar, su mujer le enteró de la desgracia. Al perro lo había picado una crucera y había quedado muerto allá entre las pajas. No pudo aguantarse y fue a ver el cuerpo del pobre bicho. Estaban los huesitos nomás. "me entró una tristeza" –nos decía– "que no pude menos que hablarle. "Sobeo viejo, ya estoy de vuelta". Y los huesitos de la cola se revolearon para todos lados como saludándome". Lo curioso es que nosotros nunca sabíamos si creerle o no.”

En 1939, con 14 años, sintió la necesidad de trabajar para sus gastos y precisaba dinero, fumaba a escondidas, jugaba al billar y alquilaba bicicletas que estaban muy de moda en el pueblo. Como en su familia no halló resistencia, viajó a Montevideo trabajando en varias cosas.
Fue repartidor de una farmacia y de una panadería, había trabajo para niños de esa edad si sacaban el carné del Consejo del Niño.
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, en nuestro país se creó un caos económico y social importante. Se paró la construcción de la represa de Rincón del Bonete, y empezó a paralizarse todo porque las refinerías de combustible no vendían. Por ese tiempo se inventó el gasógeno para los camiones, ya que eran un instrumento de trabajo.

Por entonces José María trabajaba en una farmacia cuando un señor le contó que había comprado un Ford, y él sabía que ponerle gasógeno era destruirle el motor. Políticamente consiguió una solución, ya que  ANCAP daba nafta para trabajar en los montes del Río Negro, que iban a quedar -como quedaron- sumergidos cuando entrara a funcionar la represa.
El hombre se contactó con José María porque era de campaña y él nunca había hablado con ninguno, así que lo contrató como intérprete.
En esa época muchos montevideanos creían que en la campaña había indios, tal era la incomunicación entre la capital y la campaña.
Se fue a trabajar de camionero al monte del Río Negro. Cargaban carbón. Obaldía recuerda
"Estuve meses trabajando con él. Ibamos desde la estación Blanquillo, pasábamos en balsa y luego de pasar el arroyo Carpintería nos metíamos campo adentro. Allí trabajaban cientos de personas que habian fundado un pueblo carbonero. 

No exagero si le digo que había cerros de carbón de cuatro o seis metros de altura, porque algunas compañías que hacían carreteras, por ejemplo, habían aprendido a usarlo. Había que traerlo a Montevideo, así que nosotros, que vivíamos en el monte, salíamos para la capital en la madrugada. Ahí vi llorar hombres montevideanos que extrañaban, gente que no había salido nunca. Nuestro rancho se hizo una especie de centro de reunión nocturna. Y empecé a cocinar, porque mi patrón no sabía. Estuvimos unos cuantos meses trabajando”. 

Más adelante, como sus dos hermanos mayores trabajaban en la estación de Vergara, y en AFE los familiares de los funcionarios bien calificados tenían preferencia en caso de una vacancia, pudo entrar debiendo hacer de todo sin cobrar sueldo. Luego de seis meses, cuando se hiciera "baqueano" podía dar el examen de ingreso.
Ahí trabajaba por la propina y los asados de cordero con que se concluía la operación. 

Estaba ya por ingresar en forma definitiva, cuando un viejo amigo de la familia apodado El Chinche- jefe de limpieza de la estación- poco menos que lo obligó a estudiar. Era un hombre que leía mucho,  tenía tres hijos: Esmeralda, por la gitana de El jorobado de Notre Dame, Leucipo, por una parábola de Rodó y Aldebarán por una estrella. 

En el año 1941 este hombre lo inscribió en el liceo de Treinta y Tres. Si bien él no era mucho mayor que los demás compañeros, se sentía acomplejado, así que no podía ser el peor de la clase, tenía que estudiar en serio. Fue muy buen estudiante.

En esos años, trabajando como amanuense de su padre, que era escribano, el Tronco Obaldía comenzó a conocer personajes cuyos cuentos fue atesorando. La escribanía trabajaba mucho en la campaña. Registraban hasta testamentos de personas de mucha edad que no podían desplazarse hasta la oficina notarial. Todo eso le fue dando oportunidad para conocer mucha gente y conversar con ella, familiarizándose incluso con el vocabulario. Eso y su facilidad para el relato oral, lo fueron transformando, lentamente en uno de los grandes memorialistas del país. Su obra, mayormente de temática rural, abarca la poesía, el cuento, la novela y la literatura infantil. Se destaca como narrador oral, gracias a su experiencia acumulada en sus primeros años de vida en las zonas rurales del departamento de Treinta y Tres, en cuya capital nació 

En el año 1945, al terminar cuarto año le dijeron que tenía derecho a una beca que daba Secundaria para hacer Preparatorios en Montevideo.
Decidió volver para Montevideo a estudiar medicina aunque nunca fue un hombre de proyectos y menos en ese momento, que tenía 24 años - al decir de él
Cuando terminó preparatorio se  enteró que la beca terminaba, por lo cual no estudió  medicina

En 1947 un amigo le hizo ver que no había gran diferencia en el panorama vocacional del que quería ser médico con el que quería ser maestro, que había una inquietud social y solidaria  y como magisterio se hacía en cuatro años,  pudo estudiar trabajando de boletero en el Hipódromo de Las Piedras.

Recibido de maestro trabajó como docente de 1º y 2º grados y maestro en Curso para Adultos.  
Se casa con la minuana Elsa Miraballes.

María Inés  Obaldía
 
En el año 1959 nace su hija María Inés.



En el año 1971 publica Veinte mentiras de verdad. Cuentos. Edit. Unión del Magisterio 


 
Obaldía en la escuela 146 de Atlántida hablando de su libro 20 mentiras de verdad.
En  la foto con su esposa Elsa Miraballes, su hija María Inés y plantel de Docentes 



En el año 1973 publica  Versos y canciones en la escuela, en colaboración con Luis Neira, Otuvo el Premio del Ministerio de Instrucción Pública , también publica  El gaucho, Complementación pedagógica de textos de Roberto Ares Pons y  Lejos... allá y ayer
  
En el año 1973 se produce el golpe de estado en Uruguay.

En  1974 con su obra Eduardo Fabini. Soneto obtiene el Primer Premio del concurso de la Asociación de Jubilados y Pensionistas Escolares, Centenario de Solís de Mataojo.


En el año 1978 publica Antología de la narrativa infantil uruguaya, en colaboración con Luis Neira.

 Maestro por 23 años en escuelas públicas, especializado en sexto grado y maestro de adultos, fue destituido por la dictadura en 1978.

A partir de ese año  los pasó proscripto trabajando en radio Sarandí. Además escribía para Charoná utilizando seudónimo y además vendía libros.

En 1980 con la obra Lejos... allá y ayer, obtiene el Primer premio del concurso Editorial Acali y diario El Día.
 

Serie de relatos humorísticos de José María Obaldía, grabados en la fonoplatea de Radio Sarandí y publicados en cassette bajo el sello “Canta Claro – el sello del Gallo” serie Agadu 1003. Trabajo producido por el propio Obaldía.


En el año 1982 se editó en casete una serie de sus relatos humorísticos grabados en la fonoplatea de radio Sarandí.

En 1994 ingresó a la Academia Nacional de Letras del Uruguay, institución en la que fue recibido por Julio C. da Rosa y a la que presidió entre 1999 y 2003. 


En el año 2001 publica El matrero y otros cuentos en prosa. Cuentos. 

En el 2004 publica Telmo Batalla y otras prosas viejas. Cuentos.





En el año 2013 publica la obra Cuentos del pago. Cuentos.



 


El escritor y maestro José María Obaldía recibió del MEC la medalla Delmira Agustini por su aporte a la cultura uruguaya

A sus 92 años, José María Obaldía,   entre sus últimos homenajes se destaca la Medalla Delmira Agustini, otorgada en 2017 por el Ministerio de Educación y Cultura en reconocimiento a su trayectoria.

Desde 2021 fue académico emérito en la Academia Nacional de Letras del Uruguay, institución que presidió entre 1999 y 2003. 

También integró academias internacionales de forma honoraria y siguió formando parte de jurados y paneles vinculados a las letras y la cultura.

Es miembro correspondiente de la Real Academia Española, la Academia Argentina de Letras y la Academia Chilena de la Lengua y miembro honorario de la Academia de la Cultura de Curitiba (Brasil) 

En sus últimos años, José María Obaldía mantuvo su lugar como figura central de la cultura uruguaya y continuó recibiendo homenajes por su legado como escritor, lexicógrafo, maestro y narrador oral. 

Falleció el 16 de julio de 2025 en Montevideo, a los 99 años, apenas un mes antes de cumplir 100 años. Hasta poco antes de su muerte, permaneció cercano a su familia, especialmente a su hija María Inés Obaldía, quien le dedicó emotivas palabras recordando el apoyo profundo que siempre le brindó.

 En los últimos años, se le reconoció públicamente por su contribución a la literatura infantil, la poesía y la investigación sobre el habla rural uruguaya.

 Obaldía fue recordado por su excepcional humor, ingenio y calidez humana, y su obra continuó resonando a través de artistas populares como Los Olimareños, grupos musicales que interpretaron sus poemas y canciones. 

 Hasta el final, siguió siendo considerado un referente insustituible en el estudio del español rioplatense y en la transmisión de la cultura campesina a través de su oficio de narrador oral y escritor prolífico. 

Su partida fue profundamente lamentada por el ámbito cultural y educativo del país, que despidió a una "figura insigne de la cultura uruguaya, maestro de generaciones, escritor, académico y ser humano excepcional".



FUENTES