El Día Internacional de la
Dislexia se celebra el 8 de octubre para concienciar a las personas acerca de
este trastorno que afecta al 10% de la población mundial, según la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
Uno de los trastornos de
aprendizaje más comunes que afecta a los niños en edad escolar es la Dislexia.
La fecha ha sido reconocida
oficialmente por la Asociación Europea de Dislexia, propuesta por varias
asociaciones de familias con dislexia.
DISLEXIA, UN
LLAMADO A LA ACCIÓN
En el año de 2008 la Asociación
Dislexia y Familia (DISFAM) junto a la Federación Española de Dislexia (FEDIS)
creó la campaña “Unidos por la Dislexia” con el objetivo de dar visibilidad a
las dificultades específicas de aprendizaje.
En esa primera edición se realizó
una gran Cena de Gala benéfica, concretamente el 8 de noviembre, para premiar a
todas esas personas que se habían implicado desde el 2002, aportando su grano
de arena y construyendo desde cero a la causa en el mundo de habla hispana.
Los primeros años son los más
difíciles, puesto que, está todo por hacer y no tienes ejemplos y experiencias
Un hecho muy relevante para la
visibilidad de la campaña, es que la televisión decidiera retransmitir la Gala
Benéfica, sin coste alguno para la Organización.
Este detalle hizo posible que la
llegada a la población se multiplicará por mil y de esta manera dar
cumplimiento al principal objetivo de las organizaciones.
De acuerdo a cifras estimadas,
los niños disléxicos (con edades comprendidas entre los 7 y 9 años) representan
entre el 3 y el 6% de la población infantil, presentando esta condición más en
los niños que en las niñas.
El contenido curricular del sistema educativo actual está basado en el aprendizaje, a través de la lectura, la escritura y la memorización, generando marcadas condiciones de desigualdad en los niños con dislexia, debido a su dificultad para la comprensión y el aprendizaje.
Cronología
Del descubrimiento
de la dislexia a la celebración del 8 de octubre
1877 – El primer reconocimiento de la “ceguera para las
palabras”
Uno de los antecedentes fundamentales se encuentra en el
médico alemán Adolph Kussmaul, quien describió el caso de una persona
que, pese a conservar sus capacidades intelectuales y su visión, presentaba una
dificultad muy particular para leer. Utilizó el término “ceguera para las
palabras” (word blindness).
Este hecho fue importante porque permitió comenzar a
considerar que algunas personas podían tener dificultades específicas para la
lectura sin que ello significara una falta de inteligencia.
1896 – Un caso infantil que despertó el interés médico
El médico británico W. Pringle Morgan publicó el
conocido caso de un niño de 14 años, Percy, que presentaba graves dificultades
para leer pese a poseer capacidades intelectuales consideradas normales.
El caso, publicado en el British Medical Journal,
contribuyó a demostrar que las dificultades específicas de lectura podían
aparecer en niños que no presentaban una discapacidad intelectual general.
1920-1930 – Los estudios de Samuel Orton
Durante las primeras décadas del siglo XX, el neurólogo y
psiquiatra estadounidense Samuel Torrey Orton realizó investigaciones
fundamentales sobre las dificultades de lectura.
Orton cuestionó la idea de que estos problemas fueran
simplemente consecuencia de una enseñanza deficiente o de una menor capacidad
intelectual. Sus investigaciones contribuyeron a establecer las bases
científicas para comprender las dificultades específicas de lectura y a
desarrollar métodos de enseñanza multisensoriales.
La propia International Dyslexia Association reconoce que
sus raíces se encuentran en los estudios pioneros de Orton realizados en la
década de 1920.
1925 – Un momento fundamental en la investigación
Samuel Orton publicó trabajos que ayudaron a establecer una
nueva manera de interpretar las dificultades lectoras. Sus investigaciones
prestaron especial atención a la relación entre el funcionamiento cerebral, el
lenguaje y los problemas de lectura.
Sus ideas serían posteriormente fundamentales para el
desarrollo de métodos educativos dirigidos específicamente a estudiantes con
dislexia.
1949 – Creación de la Orton Society
Después de la muerte de Samuel Orton, su esposa y
colaboradora, June Lyday Orton, formalizó en 1949 la Orton Society,
con el propósito de continuar su trabajo y difundir conocimientos y métodos de
intervención.
Esta organización constituye el antecedente directo de la
actual International Dyslexia Association.
Décadas de 1950 y 1960 – Crece el reconocimiento de las
dificultades lectoras
Durante estas décadas aumentó el interés científico y
educativo por comprender por qué algunos niños tenían grandes dificultades para
aprender a leer.
Los debates sobre los métodos de enseñanza de la lectura
también contribuyeron a impulsar nuevas investigaciones sobre cómo aprenden los
niños y sobre la importancia de la relación entre letras, sonidos, lenguaje
y lectura.
1962 –
Se crea el London Word Blind Centre
En el Reino Unido se creó el London Word Blind Centre for
Dyslexic Children, destinado a atender a niños con dificultades lectoras,
desarrollar investigación y promover una mayor comprensión de la dislexia.
Aunque el centro cerró en 1972, su trabajo contribuyó a
legitimar la necesidad de estudiar y atender específicamente las dificultades
de lectura.
1967 – La Orton Society pasa a llamarse Orton Dyslexia
Society
El cambio de nombre reflejó la creciente aceptación del
término “dislexia” y la consolidación de la organización como referente
en el estudio y la intervención educativa.
1975 – Avances en el reconocimiento de las dificultades
específicas de aprendizaje
En Estados Unidos, la legislación federal comenzó a reconocer
las necesidades educativas de estudiantes con discapacidades y dificultades
específicas de aprendizaje. La legislación P.L. 94-142, aprobada en
1975, estableció el derecho a una educación pública apropiada y gratuita para
estudiantes con determinadas discapacidades.
Este proceso fue muy importante porque ayudó a pasar de una
visión centrada exclusivamente en el déficit individual a una perspectiva que
también consideraba el derecho a recibir apoyos educativos.
Décadas de 1980 y 1990 – Avanza la investigación
científica
Durante estas décadas se produjo un crecimiento considerable
de la investigación sobre la dislexia, especialmente en relación con el
lenguaje, el procesamiento fonológico y el funcionamiento cerebral.
También aumentó la participación de familias, docentes,
investigadores y organizaciones dedicadas a defender los derechos y las
necesidades educativas de las personas con dislexia.
1994 – Primer gran consenso sobre la definición de
dislexia
En 1994 se produjo un acontecimiento particularmente
importante.
La entonces Orton Dyslexia Society impulsó, junto con
investigadores y organizaciones como el National Center for Learning
Disabilities (NCLD) y el National Institute of Child Health and Human
Development (NICHD), un proceso de consenso para establecer una definición
ampliamente aceptada de dislexia.
El encuentro se realizó en Nueva York y reunió a numerosos
investigadores y especialistas. El resultado permitió una mayor coincidencia
dentro de la comunidad científica y educativa acerca de la naturaleza de la
dislexia.
1997 – Nace la International Dyslexia Association
En 1997, la organización adoptó el nombre International
Dyslexia Association (IDA) para reflejar su creciente alcance
internacional.
Este cambio fue significativo porque la lucha por una mejor
comprensión de la dislexia dejó de ser exclusivamente nacional y adquirió una
dimensión cada vez más internacional.
2000 – La investigación científica adquiere nuevo impulso
El National Reading Panel publicó en Estados Unidos
un importante informe sobre la enseñanza de la lectura. El análisis de una gran
cantidad de investigaciones identificó cinco componentes fundamentales para el
aprendizaje lector:
- conciencia
fonémica;
- fonética;
- fluidez;
- vocabulario;
- comprensión.
Estos conocimientos ayudaron a fortalecer las estrategias de
enseñanza basadas en evidencia.
2002 – Se actualiza la definición de dislexia
La IDA y el NICHD impulsaron un nuevo proceso de consenso.
En noviembre de 2002, la Junta Directiva de la IDA aprobó una definición
actualizada.
Esta definición caracterizó la dislexia como una dificultad
específica del aprendizaje de origen neurobiológico, asociada
principalmente a problemas en el reconocimiento preciso y fluido de palabras y
en la decodificación y ortografía.
El mismo año adquirió fuerza la celebración de octubre
como Mes de Concienciación sobre la Dislexia. Algunas fuentes históricas
sitúan en 2002 la primera celebración del National Dyslexia Awareness Month
en Estados Unidos.
2005 – Se consolida octubre como mes europeo de
concienciación
La European Dyslexia Association estableció que la Semana
Europea de Concienciación sobre la Dislexia se celebrara cada año durante
la semana que comienza con el primer lunes de octubre.
A partir de entonces, octubre fue adquiriendo
progresivamente una dimensión internacional como mes dedicado a aumentar el
conocimiento sobre la dislexia.
2010-2020 – La concienciación se vuelve internacional
Durante estos años se multiplicaron las asociaciones,
campañas educativas, conferencias, actividades escolares y acciones de
sensibilización.
Organizaciones de distintos países comenzaron a coordinar
actividades durante octubre, contribuyendo a instalar la dislexia en la agenda
educativa y social internacional.
La IDA, por ejemplo, documenta la realización de numerosas
actividades durante octubre a través de sus diferentes asociaciones y
organizaciones asociadas.
2020 en adelante – El 8 de octubre adquiere una dimensión
internacional
El 8 de octubre fue consolidándose como una fecha
central dentro de las actividades internacionales de concienciación sobre la
dislexia.
La Dyslexia Association of Singapore, por ejemplo, ha
desarrollado durante distintos años actividades de la World Dyslexia
Awareness Week y ha utilizado el 8 de octubre como fecha de referencia para
actividades internacionales.
2026 – El 8 de octubre queda establecido como fecha
internacional de referencia
Actualmente, la European Dyslexia Association señala
expresamente:
“International
Dyslexia Day is now celebrated on October 8 every year.”
Además, establece que la primera semana completa de octubre
es la Dyslexia Awareness Week. En 2026 corresponde al período 5 al 11
de octubre, mientras que el 8 de octubre constituye el día central
de la concienciación.
¿Entonces quién “declaró” el 8 de octubre?
Este punto es especialmente importante para tu publicación.
No conviene escribir que la ONU declaró el 8 de octubre
como Día Mundial de la Dislexia, porque no he encontrado una resolución de
Naciones Unidas que lo establezca.
La forma históricamente más precisa sería:
El 8 de octubre se ha consolidado internacionalmente como
el Día Internacional de la Dislexia gracias al trabajo y la coordinación de
organizaciones especializadas y asociaciones de dislexia de distintos países,
dentro de un movimiento internacional de concienciación que tiene su principal
expresión durante el mes de octubre.
La EDA reconoce actualmente el 8 de octubre como
International Dyslexia Day y anima a sus organizaciones miembros a utilizar
esa fecha para desarrollar actividades de sensibilización en Europa y en todo
el mundo.
Una evolución que merece destacarse
La historia puede resumirse como un largo recorrido:
“ceguera para las palabras” → investigación científica →
reconocimiento de la dislexia → creación de asociaciones → consenso científico
→ derechos educativos → concienciación internacional → 8 de octubre como día
internacional de sensibilización.
Y este recorrido también explica por qué el lema que para
2026, «Dislexia: detectar a tiempo, apoyar con firmeza», resulta especialmente
significativo: la historia de la dislexia ha pasado de no comprender las
dificultades lectoras a buscar formas científicas de identificarlas,
comprenderlas y ofrecer apoyos adecuados.
Lema 2026
La Asociación Europea de Dislexia (EDA) confirma que el 8 de
octubre es el Día Internacional de la Dislexia y que en 2026 la Semana de
Concienciación sobre la Dislexia se desarrolla del 5 al 11 de octubre.
Aquí hay que hacer una aclaración importante: no hay
un único lema oficial mundial establecido para 2026 por una organización
internacional que sea universalmente reconocido.
Para World
Dyslexia Awareness Month 2026, la Maharashtra Dyslexia Association utiliza
el lema:
“Dyslexia:
Catch Early. Support Strongly.”
Una traducción adecuada al español sería:
«Dislexia: detectar a tiempo, apoyar con firmeza».
El enfoque del lema está puesto en la detección temprana,
la comprensión de las necesidades de cada persona y la importancia de
proporcionar apoyo adecuado y oportuno.
También aparece en 2026 otro lema, utilizado específicamente
por la Dyslexia Awareness Week del Reino Unido: “Dyslexia in Real
Life: At Work” («La dislexia en la vida real: en el trabajo»), por lo que
no conviene presentarlo como el lema mundial del Día.
«Dislexia: detectar a tiempo, apoyar con firmeza»
El lema «Dislexia: detectar a tiempo, apoyar con firmeza»
pone el acento en dos acciones fundamentales para mejorar la vida educativa,
social y emocional de las personas con dislexia: la detección temprana y el
acompañamiento adecuado y sostenido.
1. «Detectar a tiempo»
La primera parte del lema destaca la importancia de reconocer
tempranamente las señales de la dislexia. La dislexia es una dificultad
específica del aprendizaje que afecta principalmente la adquisición y
automatización de la lectura y la escritura. No está relacionada con una falta
de inteligencia, de esfuerzo o de interés por aprender.
Detectarla tempranamente permite comprender que determinadas
dificultades escolares no se deben simplemente a que el niño «no estudia»,
«no presta atención» o «es lento». Por el contrario, pueden estar indicando
que necesita otras estrategias y formas de enseñanza.
La detección temprana permite:
- reconocer
las dificultades antes de que se acumulen;
- evitar
interpretaciones equivocadas sobre el rendimiento del niño;
- proporcionar
apoyos educativos adecuados;
- favorecer
el desarrollo de estrategias para leer y escribir;
- prevenir
frustraciones innecesarias;
- fortalecer
la confianza y la motivación para aprender;
- orientar
a la familia y a los docentes;
- facilitar,
cuando corresponde, una evaluación especializada.
Detectar temprano no significa etiquetar. Significa
observar, comprender, evaluar adecuadamente y actuar de manera oportuna.
2. «Apoyar con firmeza»
La segunda parte del lema recuerda que la detección por
sí sola no es suficiente. Una vez identificadas las necesidades, es
necesario ofrecer un acompañamiento constante y adecuado.
«Apoyar con firmeza» significa que la persona con dislexia
debe contar con comprensión, herramientas y oportunidades reales para
aprender, evitando que sus dificultades sean utilizadas para definir sus
capacidades.
El apoyo puede involucrar a diferentes personas:
- La
familia, proporcionando comprensión, paciencia y estímulo.
- Los
docentes, adaptando estrategias y materiales cuando sea necesario.
- Los
especialistas, realizando evaluaciones e intervenciones apropiadas.
- La
escuela, promoviendo una educación inclusiva y accesible.
- La
sociedad, evitando prejuicios y falsas creencias sobre la dislexia.
El apoyo también debe ser sostenido en el tiempo. No
alcanza con ayudar durante las primeras etapas escolares: las necesidades
pueden cambiar a medida que la persona crece y enfrenta nuevas exigencias
académicas, profesionales y sociales.
3. Detectar para comprender, no para etiquetar
Uno de los mensajes más importantes del lema es que conocer
la dificultad permite comprender mejor a la persona.
Un niño que tarda más en leer, confunde determinadas letras
o palabras, necesita más tiempo para escribir o tiene dificultades para
automatizar determinadas habilidades no debe ser considerado menos inteligente
ni menos capaz.
La dislexia puede coexistir con muchas capacidades,
intereses, talentos y formas diferentes de aprender. Por eso, la respuesta
educativa debe centrarse no solamente en las dificultades, sino también en las
fortalezas de cada estudiante.
4. El papel fundamental de la escuela
La escuela ocupa un lugar central en el espíritu del lema.
Los docentes son, muchas veces, quienes primero observan que un niño presenta
dificultades persistentes en la lectura o la escritura.
Una escuela sensibilizada puede pasar de preguntarse:
«¿Por qué este niño no aprende como los demás?»
a preguntarse:
«¿Qué podemos hacer para ayudarlo a aprender?»
Ese cambio de mirada es fundamental. Supone pasar de
responsabilizar al estudiante a buscar estrategias educativas que respondan
a sus necesidades.
5. El objetivo final: oportunidades, no privilegios
Proporcionar apoyos a un estudiante con dislexia no
significa darle ventajas injustas. Significa procurar que pueda acceder al
aprendizaje en condiciones adecuadas.
La inclusión busca que las dificultades específicas de
lectura y escritura no se conviertan en una barrera para desarrollar todo su
potencial.
Por eso, el lema puede resumirse en una idea fundamental:
Reconocer tempranamente la dislexia permite comprender
las necesidades de la persona; ofrecer un apoyo firme y sostenido permite
transformar esa comprensión en oportunidades reales de aprendizaje y
participación.
En definitiva, «Dislexia: detectar a tiempo, apoyar con
firmeza» es una invitación a observar sin prejuicios, evaluar
responsablemente, intervenir oportunamente y acompañar durante todo el proceso
educativo, construyendo entornos en los que las personas con dislexia
puedan aprender, participar y desarrollar plenamente sus capacidades.
¿QUÉ ES LA DISLEXIA?
La dislexia es un trastorno
específico del aprendizaje de origen neurobiológico y hereditario que afecta a
diversas áreas de funcionamiento, tales como el desempeño lector y de
escritura, incidiendo en el rendimiento académico de los niños y adolescentes
en edad escolar, así como el desempeño laboral en adultos.
Según la International Dyslexia
Association muchos de los estudios coinciden en que la dislexia se transmite de
forma genética, y por ello, resulta muy frecuente encontrar en una familia a
más de una persona con dislexia.
Es independiente de cualquier
causa intelectual, cultural y emocional, y se da a pesar de una inteligencia
normal o por encima de la media.
Toda persona con dislexia puede
llegar al aprendizaje de la lecto-escritura, si se le brinda una metodología
adecuada, y de acuerdo a su forma distinta de percibir el mundo de los
símbolos.
Por ello, resulta de vital
importancia un diagnóstico precoz que permita intervenir lo antes posible en el
proceso de aprendizaje.
De esta forma, se evitará que se
desarrollen efectos secundarios más difíciles de tratar, como la depresión y la
inhibición progresiva.
Son consecuencias de un
tratamiento inadecuado debido, principalmente, al gran desconocimiento y
desinformación existente en nuestra sociedad.
Pero hay una triste realidad, los
niños con dislexia están excluidos de la convocatoria de becas destinados a
niños con necesidades específicas de apoyo educativo.
Esto ocurre a pesar de estar
reconocido como alumnado dentro de los estudiantes con necesidades específicas
de apoyo educativo.
Aunque necesitan intervención
profesional para abordar la diferencia que supone en nuestro sistema educativo
tener dificultades en las habilidades básicas de la lectura.
Sin becas para esta intervención,
las familias con menos recursos se quedan sin intervención ni apoyo.
Sin logopedia, un niño con
dislexia tiene muchas posibilidades de formar parte del abandono escolar.
Se estima que las Dificultades de
Aprendizaje causan el 65% de fracaso escolar.
La dislexia es crónica y no
existe cura aunque sí un abordaje que proporcionan educadores, pedagogos,
logopedas y que se basa en un aprendizaje multisensorial.
Aunque esta información ha sido
revisada y contrastada, el contenido es meramente orientativo y no tiene valor
terapéutico ni diagnóstico.
Dificultades de comprensión.
Léxico limitado.
Deficiencias en la memoria de
corto plazo.
Dificultades de seguimiento
visual.
Dificultades en las nociones
espacio-temporales: confusión entre la derecha y la izquierda, reconocer los
días de la semana, meses, horas.
Cambio en el orden de las letras.
Dificultades en la coordinación
psicomotriz (dispraxia).
Dificultades con las matemáticas
(discalculia).
Ortografía deficiente.
Tipos de dislexia:
Aunque la sintomatología que
presenta suele ser común, existen diferentes tipos de dislexia y se desarrollan
de forma muy dispar según el niño al que le afecte.
Antes de profundizar, es
importante diferenciar entre la dislexia evolutiva y dislexia adquirida:
Dislexia adquirida:
Se produce tras un trastorno, o
lesión cerebral concreta que daña las áreas del cerebro encargadas de procesar
la lectoescritura (más conocido como alexia).
Dislexia evolutiva o dislexia
del desarrollo:
Es el tipo de dislexia que más suele verse en
el ámbito escolar. Se da cuando el niño con dislexia no ha sufrido ninguna
lesión cerebral concreta.
Dentro de esta clasificación
existen múltiples tipos de dislexia, pero nos centraremos únicamente en
analizar los que afectan al procesamiento y rutas del cerebro: Dislexia
superficial, dislexia fonológica, dislexia profunda o mixta.
Dislexia superficial:
Suele ser la más habitual en
niños, y en la mayor parte de los casos no suelen presentar importantes
dificultades para la lectura.
Para este tipo de dislexia la
ruta que aparece más deteriorada es la visual, léxica o directa, por lo que se
utiliza para leer la ruta fonológica.
Esto quiere decir que los niños
con dislexia superficial para leer una palabra la parten en diferentes
fragmentos o sílabas. La dificultad aparece cuando las palabras no se
corresponden con la pronunciación.
Dislexia fonológica:
Este tipo de dislexia dificulta
especialmente la lectura de palabras largas y también de palabras poco
conocidas o no muy frecuentes.
En cambio leen correctamente las
palabras conocidas.
Está asociada al mal
procesamiento de la información en de la ruta fonológica, por lo que los niños
que la padecen suelen leer a través de la ruta léxica o visual.
Dislexia profunda o mixta:
Es la más grave, ya que se
caracteriza por dificultades en los dos tipos de procesamiento de la lectura.
Ambas rutas, fonológica y visual,
están dañadas, por lo que se producen tanto errores semánticos como visuales.
Este trastorno del
neurodesarrollo genera las siguientes consecuencias, dificultades y
limitaciones:
Deserción escolar.
Episodios depresivos.
Estrés y ansiedad.
Bullying.
Baja autoestima.
Trastornos alimenticios.
¿CUALES SON LOS
SÍNTOMAS MAS CARACTERISTICOS DE LA DISLEXIA?
• Dificultad para leer oraciones
o palabras sencillas. Suelen presentarse problema frecuentes con palabras
cortas como del o por.
• Invierten las palabras de
manera total o parcial, por ejemplo casa por saca.
• Escriben la misma palabra de
distintas maneras.
• Invierten las letras, por
ejemplo p por b, o d por b.
• Tiene dificultadas para ver que
una palabra está mal escrita.
• Cometen errores de ortografía
raros, como merc por comer.
• Copian las palabras mal aunque
están mirando cómo se escriben.
• Conocen una palabra pero usan
otra, como gato por casa.
• Tienen dificultades para distinguir
la izquierda de la derecha.
A pesar de todos los síntomas
generales, hay que tener en cuenta que los signos de la dislexia pueden ser
difíciles de reconocer antes de que un niño empiece a ir a la escuela.
Por eso mismo hay que fijarse en
todas esas señales que pueden ir apareciendo desde edades muy tempranas.
Una vez que el niño alcanza la
edad escolar, es posible que el propio maestro sea el primero en notar que
existe un problema de aprendizaje, y determinar de que se trata.
Evidentemente la gravedad puede
variar de una persona a otra, pero la dislexia se suele volver más evidente
cuando se comienza a aprender a leer y escribir.
Síntomas antes de
la escuela:
Tardar en comenzar a hablar
Aprender palabras nuevas a un
ritmo lento
Problemas para formar palabras
adecuadamente, como invertir los sonidos de las palabras o confundir palabras
que suenan de forma parecida
Problemas para recordar o decir
el nombre de las letras, los números y los colores
Dificultad para aprender
canciones infantiles o jugar juegos de rimas
Síntomas durante
la edad escolar:
Una vez que tu hijo esté en la
escuela, es posible que los signos y síntomas de la dislexia se hagan más
visibles, entre ellos:
Un nivel de lectura muy por
debajo del que se espera para la edad
Problemas para procesar y
comprender lo que escucha
Dificultad para encontrar la
palabra correcta o formular respuestas a preguntas
Problemas para recordar
secuencias de cosas
Dificultad para ver (y
ocasionalmente escuchar) similitudes y diferencias entre letras y palabras
Incapacidad para pronunciar una
palabra desconocida
Dificultad para deletrear
Tardar más tiempo del habitual en
completar tareas que conllevan leer o escribir
Evitar actividades que conllevan
leer
Síntomas en la
edad adolescente y adulta:
Los signos de la dislexia en
adolescentes y adultos son similares a los de los niños. Algunos de los signos
y síntomas frecuentes de la dislexia en adolescentes y adultos son:
Dificultad para leer, incluso
para leer en voz alta
Lectura y escritura lentas y
dificultosas
Problemas para deletrear
Evitar actividades que conllevan
leer
Mala pronunciación de nombres o
palabras, o problemas para recordar palabras
Problemas para comprender bromas
o expresiones que pueden no ser fáciles de entender a partir de palabras
específicas (modismos), como «pan comido», que significa «fácil»
Tardar más tiempo del habitual en
completar tareas que conllevan leer o escribir
Dificultad para resumir una
historia
Problemas para aprender un idioma
extranjero
Dificultad para memorizar
Dificultad para resolver
problemas matemáticos
¿Cómo podemos tratar este trastorno de
aprendizaje?
En el abordaje, diagnóstico y
tratamiento de la dislexia se requiere determinar las dificultades específicas
en cada paciente con la intervención de un equipo multidisciplinar, conformado
por neuropsicólogos, oftalmólogos, otorrinolaringólogos, neurólogos, logopedas,
pediatras y especialistas conductuales y del desarrollo.
Es muy importante contar con el
apoyo familiar para reforzar la comunicación, la confianza y mejorar mejorar
las habilidades de lectura y escritura, mediante la aplicación de técnicas
educativas específicas, así como las siguientes recomendaciones para padres y representantes
de niños y adolescentes con dislexia:
Promover sus talentos y
fortalezas, con manifestaciones de amor, apoyo y contención.
Explicar a las personas que
padecen este trastorno que la dislexia no es un fracaso personal, ni falta de
inteligencia, sino un trastorno del aprendizaje.
Procurar espacios limpios,
relajados y organizados para las actividades escolares.
Procurar una alimentación sana y
balanceada.
Establecer un contacto frecuente
con los maestros, a fin de apoyar las actividades escolares y tareas en el
hogar.
Buscar ayuda especializada o
grupos de apoyo que atiendan dificultades de aprendizaje similares.
SITUACIÓN DE LA
DISLEXIA EN URUGUAY
La situación de los niños
disléxicos en Uruguay refleja una serie de desafíos significativos tanto en el
ámbito educativo como en el familiar.
La dislexia, un trastorno
específico del aprendizaje, afecta aproximadamente al 15.4% de la población
infantil en el país, lo que es notablemente más alto que la prevalencia global
estimada del 5% al 10%12.
En Uruguay, el diagnóstico y
evaluación de la dislexia son realizados principalmente por la Administración
Nacional de Educación Pública (ANEP), a través de sus orientadores educativos
en las escuelas. Estos profesionales están capacitados para identificar dificultades
en el aprendizaje, incluyendo la dislexia, y pueden coordinar pruebas
específicas para evaluar el rendimiento académico de los estudiantes1.
Además, existen clínicas y
centros especializados, como Ceepal, que ofrecen evaluaciones más detalladas
sobre trastornos del aprendizaje, incluyendo la dislexia. Estas instituciones
pueden proporcionar diagnósticos clínicos y recomendaciones para intervenciones
educativas4.
Finalmente, es importante
mencionar que el Registro Nacional de Personas con Discapacidad también puede
incluir a personas con dislexia en su base de datos, lo que permite un
seguimiento más formal y acceso a recursos adicionales
Desafíos
Educativos
Los niños con dislexia enfrentan
dificultades considerables en su rendimiento académico debido a que el sistema
educativo uruguayo se basa en la lectura y la escritura, lo que crea
desigualdades para estos estudiantes
Muchos educadores no tienen una
comprensión clara de la dislexia, lo que puede llevar a intervenciones
inadecuadas o a la falta de apoyo necesario.
Los niños disléxicos en las escuelas
uruguayas reciben diversos tipos de apoyo educativo, diseñado para abordar sus
necesidades específicas y facilitar su aprendizaje.
Este apoyo se articula a través
de estrategias pedagógicas, adaptaciones curriculares y la colaboración entre
diferentes actores educativos.
Tipos de Apoyo
Educativo
1. Evaluación y Diagnóstico
Se realizan evaluaciones para
identificar las dificultades específicas de aprendizaje, como la dislexia, lo
que permite un diagnóstico adecuado y el diseño de intervenciones personalizadas14.
2. Intervención Pedagógica
Especializada
Los niños disléxicos suelen
recibir intervención pedagógica que incluye adaptaciones curriculares en
coordinación con la institución escolar. Esto puede incluir modificaciones en
la forma de presentar el contenido y en la evaluación del aprendizaje12.
3. Adaptaciones en el Aula
En las aulas, se implementan
diversas adaptaciones como:
Proporcionar más tiempo para
exámenes.
Lectura conjunta de textos con el
docente o un familiar.
Uso de materiales visuales y
táctiles para facilitar la comprensión24.
4. Metodología por Proyectos
Esta metodología fomenta el
trabajo en grupo, permitiendo que los estudiantes con dislexia se integren y
colaboren con sus compañeros, lo que ayuda a desarrollar habilidades sociales y
académicas2.
5. Apoyo Emocional y
Psicológico
Es fundamental el apoyo
emocional, tanto del profesorado como de los familiares. Se busca crear un
ambiente positivo donde los niños puedan expresar sus inquietudes y sentirse
comprendidos24.
6. Formación Continua para
Docentes
Los docentes reciben capacitación
sobre cómo abordar las necesidades de los estudiantes con dislexia, incluyendo
técnicas específicas y recursos didácticos que pueden utilizar en el aula35.
Desafíos y
Consideraciones
A pesar de estas iniciativas,
existen desafíos en la implementación del apoyo educativo. Muchas veces, las
respuestas educativas son parciales y no se cuenta con un proyecto integrador
que abarque todas las dimensiones del aprendizaje del niño disléxico. Además,
es crucial fortalecer la relación entre familia, escuela y terapeutas para
optimizar los resultados educativos.
En Uruguay, existen varios
programas específicos diseñados para apoyar a niños disléxicos, cada uno con enfoques
distintos que buscan facilitar el aprendizaje y la integración escolar.
Programas Específicos
1. ABC Dislexia
Este programa es un enfoque
estructurado y secuencial que se centra en la lectura y escritura para
escolares disléxicos.
Se compone de cuatro módulos que abordan las
dificultades específicas asociadas a letras problemáticas, utilizando una
metodología multisensorial que ha demostrado ser efectiva en el desarrollo de
la conciencia fonológica y las habilidades de lectura y escritura.
2. Pipiña
Pipiña es un proyecto innovador
que combina juegos y aplicaciones móviles para abordar las dificultades en
lectoescritura, incluyendo la dislexia.
Este enfoque lúdico busca motivar
a los niños a través de actividades divertidas que fomentan el aprendizaje,
apoyándose en un marco teórico neuropsicológico.
3. Clínica Ser
Esta clínica ofrece atención
interdisciplinaria para trastornos específicos del aprendizaje, incluyendo
dislexia.
Proporciona diagnósticos,
intervenciones pedagógicas especializadas y apoyo escolar adaptado a las
necesidades de cada niño.
4. Formación para Docentes
Existen cursos como
"Dislexia en el Aula", que capacitan a educadores en el
reconocimiento y abordaje de la dislexia desde un enfoque neuropsicológico y
pedagógico.
Estos programas son fundamentales
para equipar a los docentes con las herramientas necesarias para ayudar a sus
alumnos.
Los cursos de "Dislexia en
el Aula" en Uruguay se realizan en varias instituciones, ofreciendo
diferentes modalidades y enfoques. Aquí te presento las principales opciones:
International House
Tipo: Curso intensivo presencial.
Duración: 30 horas.
Enfoque: Se centra en un enfoque
neuropsicológico y pedagógico para entender y abordar la dislexia en el aula.
Ubicación: Montevideo, en las
instalaciones de International House.
Fundación Telefónica Movistar
Tipo: Formación virtual gratuita.
Enfoque: Ofrece un curso que
permite a los docentes conocer la dislexia desde un enfoque neuropsicológico,
incluyendo características y estrategias de intervención.
Certificación: A cargo del
Ministerio de Educación y Cultura (MEC).
Plataforma: ProFuturo.
ANEP (Administración Nacional
de Educación Pública)
Tipo: Curso en línea.
Enfoque: Proporciona una
oportunidad para profundizar en el conocimiento sobre la dislexia y su manejo
en el aula.
Acceso: A través de la plataforma
de formación de ANEP7.
Estas opciones permiten a los
docentes uruguayos adquirir herramientas y conocimientos para apoyar a
estudiantes con dislexia, ya sea mediante formación presencial o virtual.
Consideraciones finales
Estos programas reflejan un
esfuerzo por parte de instituciones educativas y organizaciones en Uruguay para
ofrecer un apoyo integral a los niños disléxicos.
Sin embargo, también se han
identificado desafíos, como la necesidad de una mayor colaboración entre
familias, escuelas y terapeutas para crear un entorno educativo más inclusivo y
efectivo.
En resumen, el apoyo educativo
para niños disléxicos en Uruguay es integral y busca no solo atender las
dificultades académicas, sino también fomentar un ambiente emocionalmente
positivo que permita su desarrollo integral.
FUENTES
https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-dislexia
http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-42212011000200008#:~:text=Se%20hab
https://somosdisca.es/dia-mundial-de-la-dislexia-2022/
https://ihuruguay.com.uy/certificacion/dislexia-en-el-aula
https://www.fundaciontelefonica.uy/educacion/profuturo/formacion-docente/




