El Día Internacional de las
Lenguas de Señas se celebra el 23 de septiembre de cada año, una fecha
proclamada por la Asamblea General de la ONU en noviembre de 2017.
Este día conmemora la creación de
la Federación Mundial del Sordo en 1951, organización no gubernamental que hoy
por hoy ostenta el carácter de órgano consultivo de las Naciones Unidas y
máxima autoridad mundial para la defensa de los derechos e intereses de las
personas con disfunción auditiva.
Maleni Chaitoo,
representante de la Alianza Internacional de la Discapacidad, se dirige a la
audiencia con lenguaje de signos en un evento especial sobre el Día
Internacional de las Personas con Discapacidad (2015).- Foto:ONU/Amanda Voisard
LEMA 2026
«Declarar los derechos humanos de las personas sordas» (“Declaring Deaf People’s Human Rights”). El lema se utiliza tanto para el Día Internacional de las Lenguas de Señas (23 de septiembre) como para la Semana Internacional de las Personas Sordas, del 21 al 27 de septiembre de 2026.
«Declarar los derechos humanos de las personas sordas»
1. El significado general del lema
A primera vista, «Declarar los derechos humanos de las
personas sordas» podría parecer simplemente una invitación a reconocer que
las personas sordas tienen los mismos derechos que todas las demás personas.
Pero el lema va más allá.
La ONU plantea que en 2026 no basta con proclamar o
reconocer formalmente esos derechos: es necesario hacerlos efectivos en
todos los ámbitos de la vida. Por eso, el lema contiene una idea
fundamental: pasar del reconocimiento de los derechos a su realización
concreta.
En otras palabras:
No se trata solamente de decir que las personas sordas
tienen derechos, sino de garantizar las condiciones que les permitan ejercerlos
plenamente.
Y entre esas condiciones ocupa un lugar central el derecho
a acceder y utilizar las lenguas de señas nacionales.
2. ¿Por qué se habla de «derechos humanos»?
El concepto de derechos humanos parte de una idea esencial: todas
las personas poseen derechos por el simple hecho de ser personas.
Por lo tanto, los derechos de las personas sordas no deben
entenderse como privilegios especiales ni como concesiones. Son los mismos
derechos humanos universales, que deben poder ejercerse sin que la sordera o
las barreras de comunicación se conviertan en obstáculos.
Entre ellos se encuentran, por ejemplo:
- derecho
a la educación;
- derecho
a la información;
- derecho
a la salud;
- derecho
a la participación social;
- derecho
a la cultura;
- derecho
a la libertad de expresión;
- derecho
a la participación política y ciudadana;
- derecho
al trabajo;
- derecho
a la justicia;
- derecho
a la vida independiente;
- derecho
a la igualdad y a la no discriminación.
La cuestión fundamental es que un derecho reconocido en
una ley puede resultar difícil o imposible de ejercer si no existen mecanismos
adecuados de comunicación y accesibilidad.
Por eso la lengua de señas adquiere una dimensión de
derechos humanos.
3. La palabra «declarar» tiene un significado
especialmente importante
El verbo «declarar» puede entenderse en varios
niveles.
Primer nivel: reconocer
Significa admitir públicamente que las personas sordas
poseen derechos.
Segundo nivel: afirmar
Significa dejar claro que esos derechos forman parte de los
principios de igualdad, dignidad y no discriminación.
Tercer nivel: comprometerse
Una declaración de derechos implica también asumir
responsabilidades para que esos derechos sean respetados.
Cuarto nivel: actuar
Este es probablemente el aspecto más importante del lema de
2026.
La ONU explica que el objetivo es hacer realidad los
derechos humanos de las personas sordas en todas las áreas de la vida, con
especial atención al acceso mediante las lenguas de señas nacionales.
Por eso, el lema puede interpretarse como una secuencia:
reconocer → proteger → garantizar → aplicar.
4. «Derechos de las personas sordas» no significa
solamente «derecho a comunicarse»
La comunicación es fundamental, pero el problema es mucho
más amplio.
Una persona puede tener formalmente derecho a estudiar, por
ejemplo, pero si la educación no es accesible lingüísticamente, ese derecho
puede quedar limitado en la práctica.
Lo mismo puede ocurrir con otros servicios.
Educación
Una educación accesible para estudiantes sordos requiere
considerar las lenguas de señas y las necesidades lingüísticas de los alumnos.
La Federación Mundial de Sordos señala específicamente que
el acceso a una educación de calidad mediante la lengua de señas nacional es
fundamental para el desarrollo, la identidad y la inclusión de los estudiantes
sordos.
Salud
La comunicación adecuada permite comprender diagnósticos,
tratamientos, indicaciones y decisiones relacionadas con la salud.
Justicia
Una persona debe poder comprender los procedimientos y
expresar su posición ante tribunales, policías, abogados y otros servicios.
Información pública
Las emergencias, campañas sanitarias, información
institucional y otros contenidos públicos deben ser accesibles.
Trabajo
La accesibilidad lingüística también es importante para
estudiar, buscar empleo, participar en entrevistas, desarrollar una profesión y
comunicarse dentro del ámbito laboral.
Cultura
Las lenguas de señas también forman parte de la identidad y
de la diversidad cultural.
5. La idea central: las lenguas de señas son lenguas
Este punto es fundamental para comprender el lema.
Las lenguas de señas no son simplemente sistemas
improvisados de gestos utilizados para sustituir el habla.
La ONU las reconoce como lenguas naturales plenamente
desarrolladas, con estructuras propias y diferentes de las lenguas
habladas. Además, existen numerosas lenguas de señas en el mundo: la ONU recoge
la existencia de más de 300.
Por eso es más correcto hablar de:
lenguas de señas
y no considerarlas simplemente como una colección universal
de gestos.
Cada comunidad puede desarrollar y utilizar su propia lengua
de señas nacional.
6. No existe una única lengua de señas universal
Este aspecto también es importante desde el punto de vista
cultural.
Así como existen español, portugués, francés, inglés,
italiano, japonés, árabe y muchas otras lenguas habladas, existen diferentes
lenguas de señas.
La ONU explica que las lenguas de señas nacionales son
distintas entre sí y que existe además una modalidad denominada Signo
Internacional, utilizada principalmente en determinados contextos
internacionales.
Por lo tanto, defender los derechos lingüísticos de las
personas sordas significa también respetar la diversidad de las comunidades
sordas de diferentes países.
7. Lengua, identidad y cultura
El lema de 2026 también tiene una dimensión cultural.
Una lengua no es solamente una herramienta para transmitir
información.
A través de ella se transmiten:
- conocimientos;
- experiencias;
- historias;
- valores;
- tradiciones;
- formas
de relacionarse;
- expresiones
culturales;
- identidad
comunitaria.
Por eso la protección de las lenguas de señas está
relacionada con la protección de la identidad lingüística y cultural de las
personas sordas.
La ONU destaca precisamente la necesidad de proteger la
identidad lingüística y la diversidad cultural de las personas sordas y de
otros usuarios de lenguas de señas.
8. La educación ocupa un lugar fundamental
Uno de los aspectos más importantes del lema es el acceso
temprano a la lengua de señas.
La ONU señala que el acceso temprano a las lenguas de señas
y a servicios en esas lenguas, incluida una educación de calidad, es
fundamental para el desarrollo de las personas sordas.
Esto permite comprender que la inclusión no comienza cuando
una persona llega a la universidad o al mundo laboral.
Comienza mucho antes:
en la infancia.
Un niño sordo necesita tener oportunidades reales de
desarrollar plenamente su lenguaje, comunicarse con otras personas, acceder al
conocimiento y construir su identidad.
9. El lema y la Convención sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad
2026 tiene una importancia especial porque se cumplen 20
años de la adopción de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos
de las Personas con Discapacidad (CDPD).
La Convención constituye uno de los principales instrumentos
internacionales para promover y proteger los derechos de las personas con
discapacidad.
En relación con las personas sordas, la ONU destaca que la
Convención reconoce y promueve el uso de las lenguas de señas, reconoce
su igualdad de estatus respecto de las lenguas habladas y contempla medidas
para facilitar su aprendizaje y promover la identidad lingüística de la
comunidad sorda.
Por eso el lema de 2026 tiene una conexión directa con una
cuestión muy concreta:
¿Qué significa llevar los derechos reconocidos
internacionalmente a la vida cotidiana?
10. «Nada sobre nosotros sin nosotros»
Otro concepto estrechamente relacionado con el lema es:
«Nada sobre nosotros sin nosotros».
La expresión resume un principio de participación: las
personas sordas deben participar en las decisiones que afectan directamente a
sus vidas.
La ONU incorpora este principio al hablar de la colaboración
con las comunidades sordas.
Esto significa que las políticas destinadas a las personas
sordas no deberían diseñarse exclusivamente desde la perspectiva de personas
oyentes.
La experiencia de las propias comunidades sordas debe formar
parte de:
- la
elaboración de leyes;
- las
políticas educativas;
- los
servicios públicos;
- los
programas de accesibilidad;
- la
promoción de las lenguas de señas;
- las
decisiones culturales;
- las
estrategias de inclusión.
La participación no debe ser solamente simbólica: debe ser
real y significativa.
11. El lema también cuestiona las barreras
Una manera útil de comprenderlo es diferenciar entre:
Una manera útil de comprenderlo es diferenciar entre:
La sordera
y
Las barreras que puede encontrar una persona sorda.
Una dificultad no necesariamente surge de la persona, sino
de un entorno que no está preparado para comunicarse con ella.
Por ejemplo, si un servicio público proporciona información
exclusivamente mediante audio, puede crear una barrera para una persona sorda.
Si una escuela no dispone de condiciones lingüísticas
adecuadas, puede generar otra.
Si un hospital no puede garantizar una comunicación
accesible, puede aparecer otra.
Así, la inclusión implica transformar los entornos,
no simplemente pedirle a la persona que se adapte.
12. Los derechos lingüísticos son una puerta de entrada a
otros derechos
Este es quizás uno de los aspectos más profundos del lema.
La lengua de señas no constituye un elemento aislado.
Puede ser la vía para acceder a otros derechos.
Podemos representarlo así:
Lengua de señas → comunicación → información → educación
→ participación → autonomía → ejercicio de derechos.
Por eso la Federación Mundial de Sordos utiliza en 2026 el mensaje:
«Sin derechos de las lenguas de señas, no hay derechos
humanos».
La ONU también presenta esta idea en su página en español.
No significa que las lenguas de señas sean el único elemento
necesario para garantizar los derechos humanos, sino que sin accesibilidad
lingüística muchos derechos pueden quedar limitados en la práctica.
13. ¿Por qué 2026 es particularmente significativo?
El año reúne dos aniversarios muy importantes.
75 años de la Federación Mundial de Sordos
La World
Federation of the Deaf (WFD) fue fundada en 1951.
Por eso el 23 de septiembre, fecha de su creación, fue
elegido como Día Internacional de las Lenguas de Señas. En 2026 se cumplen 75
años de aquella fundación.
20 años de la Convención sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad
En 2026 se cumplen también 20 años de la adopción de la
Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Por eso 2026 funciona simultáneamente como:
un año de celebración + un año de evaluación + un año de
acción.
No solamente se recuerda lo conseguido durante décadas:
también se plantea la necesidad de continuar avanzando.
14. El lema como llamado a la acción
La palabra «declarar» podría hacernos pensar en un
acto puramente simbólico.
Sin embargo, tanto la ONU como la WFD presentan el lema de
2026 como un llamamiento a la acción.
Esto implica pasar de:
«Las personas sordas tienen derechos»
a:
«¿Qué estamos haciendo para garantizar que puedan
ejercerlos?»
La segunda pregunta obliga a observar la realidad concreta.
Por ejemplo:
- ¿La
educación es accesible?
- ¿La
información pública está disponible en lengua de señas?
- ¿Existen
servicios de interpretación cuando son necesarios?
- ¿Las
instituciones conocen las necesidades lingüísticas de las personas sordas?
- ¿Las
personas sordas participan en las decisiones que las afectan?
- ¿Se
protege y promueve la lengua de señas nacional?
- ¿La
cultura sorda es respetada?
- ¿Las
nuevas tecnologías aumentan o reducen las barreras?
15. Una sociedad inclusiva no significa solamente
«ayudar»
Otro aspecto importante es abandonar una visión
exclusivamente asistencial.
El lema está formulado desde el enfoque de derechos
humanos.
No se trata simplemente de:
«Ayudar a las personas sordas».
Se trata de:
Garantizar que las personas sordas puedan ejercer sus
derechos en igualdad de condiciones.
La diferencia es fundamental.
La asistencia puede depender de la buena voluntad de
alguien.
Los derechos, en cambio, implican igualdad, dignidad,
responsabilidad y garantías.
16. La inclusión beneficia a toda la sociedad
Promover las lenguas de señas no beneficia exclusivamente a
las personas sordas.
Una sociedad con mejores sistemas de comunicación y
accesibilidad puede ser más inclusiva para muchas personas.
Además, aprender elementos de una lengua de señas puede
favorecer:
- la
comunicación;
- la
empatía;
- el
conocimiento de otras culturas;
- la
convivencia;
- la
reducción de prejuicios;
- la
participación social.
La inclusión también contribuye a que las personas oyentes
conozcan mejor la existencia de comunidades lingüísticas y culturales
diferentes.
17. El papel de los gobiernos y las instituciones
El lema plantea responsabilidades concretas para los Estados
y las instituciones públicas.
Entre las cuestiones que adquieren importancia están:
Reconocimiento
Reconocer jurídicamente las lenguas de señas nacionales
cuando corresponda.
Educación
Garantizar oportunidades educativas lingüísticamente
accesibles.
Servicios públicos
Facilitar la comunicación con instituciones estatales.
Información
Proporcionar información pública accesible.
Salud
Garantizar una comunicación adecuada entre profesionales y
usuarios sordos.
Justicia
Eliminar barreras comunicativas en los procedimientos
judiciales.
Participación
Incorporar a las personas sordas y sus organizaciones en las
decisiones que les afectan.
18. La responsabilidad de la sociedad
El lema tampoco está dirigido exclusivamente a los
gobiernos.
También interpela a:
- escuelas;
- universidades;
- medios
de comunicación;
- empresas;
- organizaciones
sociales;
- familias;
- profesionales;
- instituciones
culturales;
- comunidades
locales.
La construcción de una sociedad accesible requiere que la
inclusión forme parte de la vida cotidiana.
19. Un mensaje especialmente importante para las familias
La familia puede desempeñar un papel decisivo.
El acceso temprano a una lengua permite que los niños sordos
puedan:
- comunicarse;
- expresar
necesidades;
- desarrollar
conocimientos;
- establecer
relaciones;
- participar
en actividades familiares;
- desarrollar
su identidad.
Por eso, hablar de derechos lingüísticos también significa
hablar del derecho de los niños sordos a crecer con posibilidades reales de
comunicación y desarrollo lingüístico.
20. El significado del 23 de septiembre
La fecha tampoco fue elegida al azar.
El 23 de septiembre de 1951 se fundó la Federación
Mundial de Sordos.
Por ello, la fecha representa simultáneamente:
historia + organización + identidad + derechos + defensa
de las lenguas de señas.
La Asamblea General de la ONU proclamó oficialmente el 23 de
septiembre como Día Internacional de las Lenguas de Señas en 2017,
mediante la resolución A/RES/72/161, y el primer Día Internacional se celebró
en 2018.
21. El mensaje de 2026 puede resumirse en cinco grandes
ideas
1. Reconocimiento
Las personas sordas son titulares de los mismos derechos
humanos que todas las demás personas.
2. Lengua
Las lenguas de señas son lenguas naturales y constituyen un
elemento fundamental para el ejercicio de derechos.
3. Accesibilidad
Los derechos deben poder ejercerse efectivamente, no
solamente existir en documentos legales.
4. Participación
Las personas sordas deben participar en las decisiones que
afectan sus vidas.
5. Acción
El reconocimiento debe traducirse en políticas, servicios y
prácticas concretas.
22. Una lectura profunda del lema
Si tuviéramos que interpretar el lema de 2026 en una sola
idea, podría expresarse de esta manera:
Reconocer los derechos humanos de las personas sordas
significa reconocer también sus derechos lingüísticos, culturales y
comunicativos, y convertir ese reconocimiento en condiciones concretas que
permitan ejercer plenamente esos derechos en la educación, la salud, el
trabajo, la información, la justicia, la cultura y la participación social.
Esta interpretación coincide con el enfoque de la ONU, que
presenta el lema como un llamado a hacer realidad los derechos humanos de las personas
sordas en todos los ámbitos de la vida, garantizando especialmente el
acceso mediante las lenguas de señas nacionales.
23. Conclusión
El lema «Declarar los derechos humanos de las personas
sordas» transforma el Día Internacional de las Lenguas de Señas 2026 en
algo más que una jornada de sensibilización.
Es una invitación a preguntarnos qué distancia existe
entre los derechos reconocidos y los derechos efectivamente ejercidos.
La idea fundamental es que una persona sorda no debería
tener que superar barreras de comunicación para acceder a derechos que ya le
corresponden.
Por eso, la defensa de las lenguas de señas está
estrechamente relacionada con la defensa de la dignidad, igualdad,
identidad, participación y autonomía.
Y 2026 refuerza particularmente ese mensaje: coinciden el 75.º
aniversario de la Federación Mundial de Sordos y el 20.º aniversario de
la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
En definitiva, el lema podría sintetizarse en una pregunta
que resume todo su espíritu:
No basta con declarar que las personas sordas tienen
derechos: ¿qué estamos haciendo para que puedan ejercerlos plenamente?
Reconocimiento esencial de las
lenguas de señas
El lema subraya que las lenguas
de señas no son solo medios de comunicación, sino elementos fundamentales para
el ejercicio de los derechos humanos de las personas sordas o con discapacidad
auditiva.
La lengua de señas es un vehículo
cultural y de identidad que debe ser reconocido y protegido.
Derechos humanos y derechos
lingüísticos
La frase establece una conexión
directa entre los derechos humanos universales y los derechos específicos
relacionados con el acceso, uso y reconocimiento de la lengua de señas.
Esto implica que sin garantizar
derechos lingüísticos a las personas que utilizan signo, no es posible el pleno
ejercicio de otros derechos humanos básicos como la educación, salud,
participación social y legal.
Inclusión y accesibilidad
El lema llama a la sociedad y a
los gobiernos a brindar accesibilidad plena a la lengua de señas en todos los
ámbitos públicos y privados.
Esto incluye la educación
bilingüe, servicios en lengua de señas, acceso a la información, y eliminación
de barreras que limitan la comunicación.
Cultura y libertad
Reconoce la lengua de señas como
un derecho cultural que sostiene la libertad de expresión y la identidad
individual y colectiva de las personas sordas. Promueve la erradicación de
actitudes discriminatorias y la afirmación de la diversidad lingüística como
parte de los derechos humanos.
Este lema, en resumen, es un
llamado contundente a garantizar que los derechos de las personas sordas no
queden relegados ni desprotegidos, reforzando que los derechos humanos
verdaderamente universales deben incluir el respeto y la promoción de los
derechos en lengua de señas.
Antecedentes
La propuesta para celebrar este
Día nació de la Federación Mundial de Sordos, un ente compuesto por 135
asociaciones nacionales de personas sordas que representan aproximadamente 70
millones de personas sordas en todo el mundo.
La resolución A/RES/72/161 fue
patrocinada por la misión permanente de Antigua y Barbuda ante las Naciones
Unidas, copatrocinada por 97 Estados miembros de las Naciones Unidas y aprobada
por consenso el 19 de diciembre de 2017.
Se eligió el 23 de septiembre como la fecha conmemorativa porque en ese día se estableció la Federación Mundial de Sordos en 1951.
Este Día marca el nacimiento de
una organización, que tiene como uno de sus principales objetivos, la
preservación de los lenguajes de signos y la cultura sorda como prerrequisitos
para la realización de los derechos humanos de las personas sordas.
El primer Día Internacional de
las Lenguas de Señas se conmemoró en 2018 como parte de la Semana Internacional
de los Sordos.
Esta Semana se celebró por
primera vez en septiembre de 1958 y desde entonces se ha convertido en un
movimiento global que promueve y crea conciencia sobre las cuestiones que las
personas sordas enfrentan en su vida cotidiana.
Importancia del Día
El Día Internacional de las
Lenguas de Señas tiene como objetivo:
·
Concienciar sobre la importancia de las lenguas
de señas para la inclusión social y el desarrollo personal de las personas
sordas.
·
Promover el reconocimiento y la preservación de
las lenguas de señas como parte esencial de la diversidad lingüística del
mundo.
·
Fomentar el acceso a una educación adecuada en
lengua de señas, lo cual es crucial para el desarrollo y crecimiento de las
personas sordas.
Contexto Global
A nivel global, se estima que hay
aproximadamente 70 millones de personas sordas, muchas de las cuales viven en
países en desarrollo y utilizan más de 300 lenguas de señas diferentes.
La Convención sobre los Derechos
de las Personas con Discapacidad también apoya el uso y reconocimiento formal
de estas lenguas, asegurando que tengan el mismo estatus que las lenguas
habladas.
Este día no solo celebra las
lenguas de señas, sino que también llama a todos los sectores sociales a
trabajar juntos para garantizar que los derechos lingüísticos y culturales sean
respetados y promovidos en todo el mundo.
Situación en Uruguay
En Uruguay, la atención a las
personas sordas y la enseñanza del lenguaje de señas han avanzado
significativamente en las últimas décadas, aunque aún existen desafíos por
superar.
Atención a Personas Sordas
Organizaciones de Apoyo:
La Asociación de Sordos del
Uruguay (ASUR), fundada en 1928, juega un papel crucial en la promoción de los
derechos de las personas sordas.
Ofrece actividades culturales,
deportivas y talleres, y está afiliada a la Federación Mundial de Sordos.
Unidad de Atención en Salud:
En Montevideo, se ha establecido
una Unidad de Atención en Salud para Personas Sordas en la Policlínica
Tiraparé.
Este servicio cuenta con un
equipo interdisciplinario y ofrece intérpretes en Lengua de Señas Uruguaya
(LSU) para facilitar el acceso a la salud.
Desde su apertura, ha atendido a
aproximadamente 200 usuarios con más de 2500 consultas.
Mejoras Sociales:
Las percepciones sobre la
comunidad sorda han cambiado positivamente.
Se reconoce que hay un mayor
interés y apertura hacia la lengua de señas y las personas sordas en la
sociedad uruguaya, lo que ha permitido un ambiente más inclusivo
Educación Primaria para Sordos
En Uruguay, la educación primaria
para niños sordos se lleva a cabo en escuelas especializadas que han
evolucionado hacia un modelo educativo bilingüe. Aquí se detallan los aspectos
más relevantes de este sistema:
Escuelas Públicas para Sordos
Escuela Nº 197
"Ana Bruzzone de Scarone" para personas sordas y con alteraciones de
lenguaje
Escuela N° 96 de
Paysandú, que enseña lengua de señas, ahora se llama Clemente Estable
Premio Paulo Freire
por su experiencia innovadora en formación docente en el Mercosur
Número y Ubicación: Existen
cuatro escuelas públicas dedicadas a la educación de niños sordos en Uruguay:
Montevideo: Escuela N° 197,
creada en 1910.
Maldonado: Escuela N° 84,
establecida en 1973.
Rivera: Escuela N° 105,
inaugurada en 1976.
Salto: Fundada en 1977.
Modelo Bilingüe:
Desde 1986, estas escuelas implementan un
modelo educativo bilingüe que incluye la Lengua de Señas Uruguaya (LSU) y el
español.
Este enfoque permite que los
estudiantes sordos accedan a una educación adaptada a sus necesidades
lingüísticas y culturales, promoviendo tanto el uso de la lengua de señas como
del español escrito.
Inclusión en Escuelas Comunes:
Además de las escuelas
especializadas, hay aulas integradas para niños sordos en escuelas comunes en
diversas ciudades del país, aunque algunos departamentos, como Flores, no
cuentan con esta opción.
Leyes y
Reconocimiento
La Ley N° 17.368, aprobada en
2001, reconoce la LSU como lengua natural de las personas sordas.
Posteriormente, la Ley N° 18.437
de 2008 establece que la LSU es una de las lenguas maternas del país y promueve
el libre ejercicio de las prácticas lingüísticas de la comunidad sorda.
Desafíos y Avances
A pesar de los avances
significativos en la educación y atención a personas sordas, todavía existen
desafíos:
Accesibilidad y Recursos: Aunque
se han hecho progresos, el acceso a recursos educativos y servicios adecuados
sigue siendo un área que necesita atención.
Conciencia Social:
Aumentar la sensibilización sobre
los derechos y necesidades de las personas sordas es crucial para mejorar su
inclusión social.
En resumen, Uruguay ha
desarrollado un sistema educativo para niños sordos que busca ser inclusivo y
respetar su identidad cultural y lingüística a través de un enfoque bilingüe.
Sin embargo, es fundamental
continuar trabajando para garantizar que todos los niños sordos tengan acceso a
una educación de calidad y a los recursos necesarios para su desarrollo
integral.
FUENTES
https://www.un.org/es/observances/sign-languages-day
https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-lenguas-de-senas
Semana Internacional de las Personas Sordas 2026 — Federación Mundial de Sordos











