Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

domingo, 1 de febrero de 2026

1 DE FEBRERO DE 1851 NACÍA JAIME FERRÁN y CLÚA

 

Jaime Ferrán y Clúa:

 Médico,

 Bacteriólogo y

 Pionero de la

 Vacunación



Jaime Ferrán y Clúa (también llamado Jaume Ferran i Clua en catalán) nació el 1 de febrero de 1851 en Corbera de Ebro, provincia de Tarragona, España.

Fue un médico y bacteriólogo español, descubridor de una vacuna contra el cólera, además de otras contra el tifus y la tuberculosis.

Su padre era médico rural en Corbera de Ebro (Tarragona), localidad donde nació Jaime.

Su profesión influyó de manera decisiva en la vocación científica y médica de su hijo.

Gracias al entorno familiar ligado a la medicina, Ferrán estuvo desde niño en contacto con prácticas médicas y con una mentalidad científica orientada al servicio público.

Su madre es aún más escasa.

Se sabe que pertenecía a la familia Clúa (de ahí el segundo apellido de Jaime Ferrán).

Los estudios iniciales tuvieron lugar en Tortosa tras mudarse allí con su padre y representaron el comienzo de su formación.

El colegio, de tradición religiosa, le proporcionó una base sólida en educación primaria, influida por el entorno médico familiar.

Tras sus estudios primarios en Tortosa, se trasladó a Tarragona para completar esta etapa preuniversitaria, que finalizó antes de licenciarse en Medicina en Barcelona en 1873.

Su formación allí consolidó su interés por las ciencias, influido por el entorno familiar médico.

Tras completar su bachillerato en Tarragona, ingresó directamente a la Facultad de Medicina de Barcelona, donde cursó la carrera con brillantez y se formó en un entorno académico emergente para la bacteriología.

En 1873 se licenció en Medicina en la Universidad de Barcelona.

Tras licenciarse, comenzó a ejercer como médico en zonas como Pla del Penedès y, sobre todo, en Tortosa, donde se interesó por la bacteriología—un campo científico emergente en aquel momento gracias a los trabajos de investigadores como Louis Pasteur y Robert Koch.

En principio se dedicó temporalmente a la oftalmología, atendiendo pacientes locales antes de orientarse hacia la investigación científica y la bacteriología.

Antes de dedicarse por completo a la bacteriología, Ferrán ya mostró una mente curiosa e inventiva:

Jaime Ferrán y Clúa colaboró en 1879 con el químico Inocente Paulí para desarrollar y publicar un método innovador de emulsión fotográfica, mucho más rápido que los existentes en la época.

Publicaron el libro La instantaneidad en fotografía, donde detallaron una emulsión de bromuro de plata usando almidón (como fécula de patata o arroz) en lugar de gelatina, lo que abarató costes y permitió placas secas preparadas con antelación, eliminando posados largos.

Esta fórmula influyó en la industria fotográfica; fue adoptada por empresas como Kodak en los años 1890 para soportes más baratos y sentó bases para el film en papel, aunque no patentada directamente por ellos.

Apenas cinco años después de licenciarse en Medicina, Ferrán demostró un temprano interés por la telefonía, construyendo transmisores y receptores rudimentarios basados en los principios recién descubiertos por Alexander Graham Bell (patentado en 1876).

Jaime Ferrán y Clúa estableció en 1878 una línea telefónica experimental entre Tortosa y Tarragona, utilizando aparatos que él mismo construyó.

La línea cubría unos 50 km entre ambas ciudades catalanas, funcionando de manera efectiva para transmisiones de voz básicas, lo que le valió reconocimientos locales por su ingenio técnico más allá de la medicina.

Estas actividades muestran su amplitud de intereses científicos y su capacidad de aplicar la ciencia a problemas prácticos.

Esta etapa fue corta, ya que pronto abandonó la práctica clínica para centrarse en estudios experimentales, influido por el contexto de epidemias como el cólera.

El capítulo decisivo en sus actividades complementarias a la práctica médica rural fue su entrenamiento como bacteriólogo, conseguido gracias a los instrumentos y a la biblioteca de su vecino, el astrónomo y geólogo José Joaquín Landerer y Climent.

En los ejemplares de las revistas Comptes Rendus publicada por la de la Academia de Ciencias de París que recibía éste, se empapó del trabajo de Louis Pasteur, con quien entabló correspondencia y de quien recibió algunas muestras de cultivos e instrucciones.

De este modo fue el primero en España en preparar las vacunas contra la bacera o carbunco y contra la erisipela de los cerdos, en el laboratorio que montó en su domicilio a partir de 1880

El logro más conocido de Ferrán fue el desarrollo de una vacuna contra el cólera, una enfermedad infecciosa que causaba epidemias mortales en el siglo XIX:

En 1884 fue comisionado por el Ayuntamiento de Barcelona y enviado a Marsella (Francia) para estudiar una epidemia de cólera.

Allí, combinó sus observaciones con las investigaciones de Robert Koch, quien había demostrado que el cólera era causado por un microorganismo específico.

De regreso a España, en su laboratorio preparó cultivos de vibriones coléricos atenuados que podían inmunizar a los seres humanos contra la enfermedad si se inoculaban de forma controlada.

En el año 1884 publicó Memorias sobre el parasitismo bacteriano (premiada por la Academia de Medicina).

En 1884 ganó un premio de la Academia de Medicina de Madrid por su exposición sobre la nueva realidad etiológica.

Caricaturizado por Cilla en El Dr. Sangredo (1885)

El 31 de marzo de 1885 comunica sus descubrimientos a la Academia de Ciencias de París.

En 1885, durante una epidemia en la región de Valencia, Ferrán aplicó esta vacuna primero a grupos pequeños y luego en campañas más amplias, vacunando a miles de personas.

Este fue uno de los primeros intentos de vacunación masiva humana contra una enfermedad bacteriana y representa un hito en la historia de la inmunización.

A pesar de los resultados positivos, su método fue muy discutido —en parte por su falta de estandarización y en parte por resistencia de la comunidad científica de la época, incluyendo figuras como Santiago Ramón y Cajal y comisiones extranjeras que cuestionaron su eficacia.

Además del cólera, Ferrán investigó y desarrolló vacunas y tratamientos para varias enfermedades infecciosas importantes:

Jaime Ferrán y Clúa desarrolló tratamientos contra la rabia adaptando los métodos de Louis Pasteur, aplicando un sistema de vacunación supraintensiva que administraba dosis múltiples y concentradas para maximizar la inmunidad.

Creó su propia versión del suero antirrábico mediante inyecciones diarias de virus atenuado en dosis crecientes durante 15-20 días, superando la efectividad del método pasteuriano original al usar suspensiones más potentes de médula espinal de conejo infectado.

Entre 1887 y principios de los 1890, vacunó exitosamente a cientos de pacientes en su laboratorio de Barcelona y Valencia, reportando tasas de curación cercanas al 100% en casos post-exposición, lo que le dio prestigio internacional aunque generó controversias con Pasteur por no reconocer plenamente su influencia inicial.

También Jaime Ferrán y Clúa desarrolló vacunas contra el tifus exantemático, enfocándose en métodos de atenuación bacteriana similares a sus trabajos previos con cólera y rabia.

Utilizó cultivos vivos de Rickettsia prowazekii (agente causal del tifus) pasados por múltiples generaciones en medios artificiales para reducir su virulencia, administrando series de inyecciones progresivas que generaban inmunidad duradera sin efectos graves.


En 1900, el Dr. Ferran compró unos terrenos junto a la nueva carretera de Horta a la Sagrera (hoy calle Garcilaso).

Construyó su propio laboratorio, Institut de Patologia Experimental i Higiene, conocido popularmente como el Instituto Ferran o el Laboratorio de la Sagrera.

 La parcela del Institut Ferran, el laboratorio de la Sagrera, que se extendía hasta las actuales calles Manigua y Acàcies, tenía unos enormes jardines, con rosaledas, árboles frutales y un estanque.

Los laboratorios se dividían en diferentes naves, algunas destinadas a alojar a los animales con los que se experimentaba (conejos, perros, caballos, ratones, etc.).

En las primeras décadas del siglo XX aplicó estas vacunas en brotes epidémicos en España, logrando tasas de protección del 80-90% en grupos vacunados, aunque su método quedó eclipsado por la falta de ensayos controlados y el auge posterior de antibióticos.

 

Jaime Ferrán y Clúa 

Dentro de sus investigaciones más destacadas están relacionadas con la tuberculosis.

Estudió la inmunidad contra diversas formas del bacilo tuberculoso y creó una vacuna llamada vacuna anti-Alfa, aplicada a gran escala en varias poblaciones a partir de la década de 1910.

Antitoxinas: Produjo suero antitetánico y otros sueros antidiftéricos con impacto médico significativo.

Estas investigaciones lo colocan como uno de los investigadores más audaces de su tiempo, aunque muchas veces caracterizado por un enfoque experimental y controvertido.

En 1887, Ferrán fue llamado a Barcelona para organizar y dirigir el Laboratorio Microbiológico Municipal, que combinaba funciones de investigación, análisis bacteriológico y producción de medios de prevención y tratamiento.

Entre los años 1887-1889 publicó Estudios sobre la rabia y su profilaxis, basado en sus tratamientos supraintensivos.

Entre los años 1890 y 1920 publicó libros  que incluyen tratados sobre peste bubónica, mutaciones bacterianas y reducción de mortalidad infantil.

La inoculación preventiva contra el cólera morbo asiático  es publicada en español y traducida al francés en 1893.

Dirigió este laboratorio hasta 1905, enfrentándose a críticas científicas y administrativas que finalmente llevaron a su destitución.

Sus problemas incluyeron debates sobre el uso público de vacunas experimentales y disputas políticas en la institución.

Tras dejar el laboratorio municipal, Ferrán continuó investigando en su propio Instituto Ferrán:

Se centró en la investigación sobre la tuberculosis y en la producción de vacunas y sueros profilácticos.

 

Aunque muchas de sus ideas fueron polémicas entonces, reconocimientos posteriores de su trabajo llegaron, entre ellos el Premio Bréant de la Academia de Ciencias de París en 1907 por sus aportes a la vacunación.

 

Falleció el 22 de noviembre de 1929 en Barcelona.

 

HOMENAJES


 

En 1952 el Ayuntamiento de Tortosa le nombró hijo adoptivo de la ciudad. Se realizó un homenaje del que hoy perdura una placa conmemorativa (demasiado alta para ser leída desde la calle que lleva su nombre) en el edificio, a orillas del río Ebro, donde residió: la casa de la Diputación del General en Tortosa.




El 8 de julio de 1952 la FNMT emitió una serie de dos sellos de correos, en huecograbado, uno dedicado Ferran Clúa y el otro a Santiago Ramón y Cajal.



En 1952 se erigió en su honor un monumento en la calle de la Princesa de Madrid.

Monumento a Jaime Ferrán en Madrid, en el espacio que históricamente ocupó desde el siglo xvii la fuente de los Afligidos.



En 1972 los Amigos del paseo Maragall, levantaron en su honor un relieve en bronce sobre una estrella, obra del escultor José Cañas y Cañas (1905-2001), en el Paseo de Maragall, entre las calles Acacias y Garcilaso.



En el paseo Maragall de Barcelona, en la confluencia con las calles Acàcies y Garcilaso, existe una pequeña plaza sin nombre, detrás de los jardines de Jaume Ferran i Clua.

Ahí encontramos un monumento Ferran i Clua que pasa prácticamente desapercibido.

Estamos hablando de un homenaje a las vacunas y, muy especialmente, a este médico que es uno de los científicos españoles más importantes de toda la historia.

Este monumento es obra del escultor catalán Josep Cañas (Tarra­gona,  1905 – El Vendrell, 2001). 





En la actualidad un premio de investigación concedido por la Sociedad Española de Microbiología honra su nombre.

Los Premios Jaime Ferrán, otorgados, cada dos años, por la Sociedad Española de Microbiología (SEM), nacieron en 1983, cuando la SEM decidió que una de las conferencias impartidas durante la celebración de cada congreso nacional iría a cargo de un joven investigador. 

Los galardonados se seleccionan entre los miembros de la SEM, menores de 40 años, y con “una trayectoria científica excelente en el campo de la microbiología”



Existe también un Instituto de Educación Secundaria (IES) "Jaime Ferrán Clúa" en San Fernando de Henares (Madrid) .



Colegio de educación primaria "CEIP Doctor Ferran i Clua" en la calle Manigua (Barcelona).



Colegio en Valldoreix "Escola Jaume Ferran i Clua" , 

Colegio Collado Villalba (Madrid) IES Jaime Ferran 

En su pueblo natal el Colegio Corbera d'Ebre el "CEIP Dr.Ferran".

En la actualidad cuenta con multitud de calles a su nombre a lo largo de toda la geografía española. 

En algunas provincias se les conoce como "DocFe" a modo de abreviatura, sobre todo en los estratos poblacionales más jóvenes.

  

LEGADO



Ferrán ha sido recordado como pionero de la microbiología experimental y vacunología en España, cuyas investigaciones avanzaron el entendimiento de la inmunidad y la prevención de enfermedades infecciosas.

Investigaciones sobre el paludismo, tuberculosis y diversas vacunas.

Aunque en vida enfrentó controversias, Ferrán ha sido honrado póstumamente por ser:

Un médico innovador que aplicó la bacteriología para resolver problemas de salud pública.

El primer científico en aplicar una vacuna anticolérica a gran escala en humanos.

Investigador de vacunas contra numerosas enfermedades infecciosas.

Figura controvertida, cuyas ideas a veces estuvieron

 adelantadas a su tiempo.

FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_Ferr%C3%A1n_y_Cl%C3%BAa

https://www.abc.es/ciencia/abci-medico-salvo-vida-miles-personas-escondiendo-bacterias-calcetin-202005082114_noticia.html

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/ferran.htm

https://www.fundacionibercaja.es/que-hacemos/mas-cultura/disfruta-con-la-historia/jaime-ferran-clua/

https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/9100/Jaime%20Ferran%20y%20Clua

 

EL 1 DE FEBRERO DE 1907 NACÍA MOZART CAMARGO GUARNIERI - ANALILIS DE SU OBRA

COMPOSITOR BRASILEÑO DE MÚSICA CLÁSICA



Mozart Camargo Guarnieri  nació e Tietê, Brasil el 1 de febrero de 1907.
Fue un compositor brasileño de música clásica.

ANÁLISIS DE SU OBRA






El Concierto No. 1 para Piano y Orquesta de Mozart Camargo Guarnieri, compuesto en 1945 en do menor, es una obra emblemática de su madurez nacionalista, estrenada por la pianista Guiomar Novaes.

​Estructurado en tres movimientos (Allegro, Largo, Allegro vivo), dura unos 20 minutos y fusiona formas clásicas con ritmos brasileños vibrantes como samba y polirritmias.

 

Contexto Histórico

Escrito durante la posguerra, refleja el "nacionalismo esencial" de Guarnieri, influido por su estancia en EE.UU. y elogios de críticos como Mário de Andrade.

​Comisionado por Novaes, quien lo presentó en Nueva York, ganó premios interamericanos y consolidó su reputación internacional.

​Representa la evolución de sus danzas tempranas hacia formas sinfónicas mayores, sin citas folclóricas literales pero con esencia brasileña.

 

Estructura General y Movimientos

La obra sigue el modelo clásico de tres movimientos rápidos-lento-rápido, con el piano como solista protagonista en diálogo orquestal dinámico.

 

I. Allegro (Forma sonata)

Exposición: Tema principal enérgico en do menor con ostinatos sincopados de samba (120-132 PPM), piano introduce motivos saltarines y percusivos.

​Segundo tema: Más lírico en mi bemol mayor, con melodías modales y polifonía "trançada" (superposición rítmica).

​Desarrollo: Expande tensiones polirrítmicas con modulaciones y cadencia solista virtuosa; recapitulación vigorosa lleva a coda explosiva.

II. Largo (Forma ternaria)

Sección central introspectiva: Melodía cantabile en fa sostenido menor, evocando serestas brasileñas con arpa orquestal y rubato expresivo.

​Contrastes dinámicos suaves (pp a mf), piano dialoga con cuerdas y vientos en texturas transparentes, building a un clímax emotivo breve.

​Retorno sereno, preparando el finale con transición fluida.

 

III. Allegro vivo (Forma de rondó)

Rondó vivo (alrededor de 144 PPM): Tema rítmico juguetón en do mayor, con hemiolas y acentos off-beat imitando carnaval.

Episodios contrastantes incorporan elementos selváticos y negros de sus danzas, culminando en presto furioso con todo el conjunto.

Coda triunfal resuelve en do mayor, con piano en cascadas virtuosas.

 

Elementos Estilísticos Clave

Guarnieri emplea armonía tonal pandiatónica con acordes de cuartas apiladas y disonancias controladas para color moderno.

Rítmicamente, ostinatos sincopados y polirritmias (3 contra 2) dominan, evocando bateria sin percusión explícita; texturas orquestales ricas con metales brillantes y cuerdas ágiles.

​El piano exige técnica brillante: escalas rápidas, acordes saltados, octavas y polifonía densa, equilibrada con pasajes líricos.

Interpretación y Legado

Grabaciones destacadas incluyen Max Barros con la Filarmónica de Varsovia (Thomas Conlin), enfatizando vitalidad rítmica sin exagerar nacionalismos.

​Pianistas deben priorizar pulso flexible para samba, pedal ligero y proyección solista sobre orquesta densa; directores capturan alegría sin caricatura.

​Es una de las obras más accesibles de Guarnieri fuera de Brasil, influyendo en la escuela paulista y representando el sinfonismo latinoamericano de posguerra.

 

 




Dança Brasileira es la primera pieza de la suite Três Danças Brasileiras de Mozart Camargo Guarnieri, compuesta originalmente para piano en 1928 y orquestada en 1931.

Esta obra ejemplifica el nacionalismo musical brasileño mediante su vivo ritmo de samba y texturas polirrítmicas.

Contexto Histórico

Compuesta cuando Guarnieri tenía solo 21 años, Dança Brasileira se inspira en las tradiciones folclóricas urbanas brasileñas de principios del siglo XX, como el samba, sin citas folclóricas directas.

Refleja el objetivo del compositor de capturar "la quintaesencia del alma brasileña", fusionando formas neoclásicas con elementos nacionalistas.

La pieza ganó relevancia tras el elogio de Mário de Andrade, impulsando la carrera de Guarnieri.

 

Estructura Musical

Sigue una forma ternaria concisa (ABA'), típica del enfoque neoclásico de Guarnieri, con una duración de unos 3-4 minutos.

Sección A: Introduce un tema principal vivaz en Tempo di Samba (alrededor de 120-132 PPM), con notas staccato repetitivas que evocan percusión callejera.

Sección B: Contrasta con una melodía lírica y modal, generando tensión mediante polirritmos y crescendos dinámicos.

Reprise A': Expande el tema con capas adicionales, culminando en un clímax rítmico antes de una coda concisa.

La tonalidad general se centra en re menor/mayor, con inflexiones modales y ocasional bitonalidad para mayor color.

Elementos Rítmicos y Texturales

El sello polirrítmico "trançado" (trenzado) de Guarnieri superpone ostinatos de samba —patrones sincopados de semicorcheas contra pulsos binarios— creando un impulso hipnótico.

Motivos repetitivos imitan la bateria de carnaval, con acentos en contratiempos y hemiolas para propulsión danzante.

En la versión orquestal, las líneas de piano se convierten en floreos de madera, puntuaciones de metales y ostinatos de cuerdas, enriqueciendo la textura.

Características Armónicas y Melódicas

La armonía es tonal con superposiciones disonantes: cuartas/quintas apiladas reemplazan tríadas en ocasiones, añadiendo un filo moderno sin atonalidad.

El tema principal presenta movimiento stepwise con saltos, escalas pentatónicas/modales que evocan modinhas brasileñas, pero la vitalidad rítmica domina la melodía.

Las dinámicas van de piano juguetón a clímax fortissimo explosivos, exigiendo articulación precisa para sus "reminiscencias pueriles".

Consideraciones de Interpretación

Los pianistas enfatizan staccato nítido, usan pedal con moderación para preservar el mordiente rítmico y moldean la sección B central para un flujo hipnótico hacia el regreso explosivo.

Las interpretaciones orquestales destacan la percusión (aunque no notada explícitamente), con tempos vivos que capturan la alegría del samba, evitando arrastrar el pulso.

Grabaciones como la de Max Barros (piano) resaltan su accesibilidad, convirtiéndola en un pilar del repertorio brasileño.









Murió en São Paulo, 13 de enero de 1993.

1 DE FEBRERO DE 1801 NACÍA THOMAS COLE

EL PINTOR DE LOS PAISAJES ALEGÓRICOS Y ROMÁNTICOS


Thomas Cole  nació en Bolton le Moors, Lancashire, Inglaterra, el 1 de febrero de 1801.

Fue un pintor estadounidense de origen británico, fundador de la Escuela del río Hudson. Empezó a pintar paisajes de la zona del río Hudson, con el objetivo de lograr «un estilo elevado de paisaje» en el que el mensaje moral fuese equivalente al de la pintura de historia. Pintó también temas bíblicos.

Los padres de Thomas Cole fueron James Cole y Mary Cole.

Su infancia se desarrolló en una zona industrial inglesa en una familia de pocos recursos.

Comenzó su carrera artística como xilógrafo en Bolton, siendo muy joven.

En 1819 emigró a Estados Unidos con sus padres y continuó trabajando como grabador.

En el año 1823 comenzó a estudiar en la Academia de Bellas Artes de Pensilvania en (Filadelfia) y a pintar paisajes. También elaboraba retratos para ganarse la vida.

En el año 1825 se trasladó a Catskill, en el estado de Nueva York, sobre el río Hudson.

Pronto adquirió fama por sus paisajes de tono alegórico y romántico, que están considerados como las primeras pinturas paisajísticas importantes de su país.

Se centró en los paisajes de la ribera del río Hudson, así como en las montañas de Catskill y las Montañas Blancas de New Hampshire.

Estas obras tuvieron un notable éxito y se vendieron con rapidez en Nueva York, Baltimore y Hartford, gracias también a la ayuda del prominente pintor de historia John Trumbull, quien vio sus cuadros en un escaparate y los recomendó a sus amigos.

Cole tomaba apuntes al aire libre y luego elaboraba sus obras en el taller. Concebía el paisaje como un escenario de contenido simbólico, que expresaba ideas espirituales y filosóficas, en consonancia con el paisajismo de corte romántico que se practicaba por entonces en Europa.

Cataratas de Kaaterskill (1826), Wadsworth Atheneum, Hartford


En su obra se percibe una concepción trinitaria: arte, religión y naturaleza forman un conjunto estructurado y armónico. Así, aunque algunos de sus paisajes son plenamente naturalistas (como Cascadas de Kaaterskill, 1826), en otros sirven de escenario para desplegar un mensaje de contenido simbólico, como en su serie El viaje de la vida (1840), formado por cuatro lienzos que representan la infancia, la juventud, la madurez y la vejez.

Expulsión. Luna y luz de fuego (1828), Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

En el año 1829 con 28 años, Cole tuvo la buena fortuna de atraer la atención de Luman Reed, el mecenas que le sufragó un viaje a Europa entre los años 1829 y 1832 y 1841 y 1842 .

En Londres, Cole en Londres conoció las obras de Constable y a Turner, que influyeron notablemente en su trabajo.

Su mayor estancia fue en Florencia, donde se alojó con Horatio Greenough copiando y pintando paisajes y escenas de la antigüedad, temas que le inspirarían durante el resto de su vida.

El viaje de la vida: Vejez (1842), National Gallery of Art, Washington D.C.


Fue en este viaje donde comenzó sus obras de sentido histórico o alegórico, como sus series El curso del imperio (1836, New York Historical Society) y El viaje de la vida (1840, Munson-William-Proctor Institute, Utica)

Debido a su fama, atrajo a un grupo de paisajistas estadounidenses que luego llegarían a ser conocidos como la Escuela del río Hudson: Asher Brown Durand, Albert Bierstadt, Frederic Edwin Church, Jasper Francis Cropsey, etc.

Esta escuela se dedicó a la exaltación del paisaje americano, al que identificaban como el nuevo Edén, con predilección por una naturaleza salvaje y grandilocuente, a menudo con efectos lumínicos y atmosféricos de carácter dramático.

Esta escuela fue la primera de carácter nacional en Estados Unidos y, aunque en sus raíces hay alguna influencia del paisajismo europeo, sus soluciones son modernas y originales, lo que supuso el punto de arranque de la pintura estadounidense autóctona.  Su obra influyó también en el llamado luminismo americano.

Acueducto cerca de Roma (1832)


De regreso en Estados Unidos, en 1832 pinta su obra más famosa, El curso del imperio (The Course of Empire), una serie compuesta de cinco lienzos que plasman el mismo paisaje, primero en su estado primitivo, sin seres humanos.

El segundo cuadro representa una situación edénica en la que ya aparecen personajes pero sin que la naturaleza haya sufrido ningún cambio o manipulación.

La copa del gigante (1833), Museo Metropolitano de Arte, Nueva York


En el tercer cuadro, titulado La consumación imperial, Cole presenta ese mismo paisaje ya urbanizado, con edificios magníficos, que en el próximo lienzo aparecen en el transcurso de la destrucción física a manos de un enemigo.

Y, por último, en el quinto cuadro, titulado Desolación, hay solamente ruinas. En estas escenas de lujosos edificios se refleja la influencia de la obra Embarque de santa Úrsula (1641), de Claude Lorraine, que vio en la National Gallery.

Durante toda su vida Cole compaginó la actividad pictórica con la poesía y la redacción de ensayos, como su Essay on American Scenery, que fue publicado en 1835 y en el que desarrollaba sus teorías artísticas.

The Oxbow (La U) - (1836), Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

El curso del imperio: la consumación del imperio - 1836


En el año 1836 trasladó su residencia a Catskill, que hasta entonces había sido su lugar de vacaciones.

El jardín del Edén 1838

En torno a 1840 se convirtió a la iglesia episcopaliana, momento en el que su interés en el valor espiritual y sublime del paisaje evolucionó hacia una interpretación religiosa.

En el año 1844 Edwin Frederic Church se convirtió en discípulo suyo.

Il Penseroso - 1845


Cruz al atardecer (1848), Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


Casa en el bosque

 

Murió en Catskill, Nueva York, el 11 de febrero de 1848.

LEGADO

Thomas Cole es reconocido como el fundador de la Escuela del río Hudson, un movimiento que marcó el inicio del paisajismo estadounidense.

Su legado es significativo tanto en el ámbito artístico como en la reflexión sobre la relación entre la humanidad y la naturaleza.

Thomas Cole dejó un legado duradero que no solo transformó el arte paisajístico en Estados Unidos, sino que también promovió una reflexión profunda sobre la relación entre el ser humano y su entorno natural, convirtiéndose en una figura clave en la historia del arte americano.

Contribuciones Artísticas

1. Escuela del río Hudson:

Cole es considerado el pionero de esta escuela, que se caracterizó por representar paisajes naturales con un enfoque romántico y espiritual.

Sus obras reflejan una profunda conexión con la naturaleza y una preocupación por su preservación, lo que lo distingue de otros artistas de su época.

2. Obras Notables:

Entre sus trabajos más destacados se encuentran:

El curso del imperio (1836), una serie de cinco pinturas que ilustran el ciclo de nacimiento, auge y caída de una civilización, utilizando un paisaje inmutable como telón de fondo para narrar esta historia.

The Oxbow (1836), que contrasta un paisaje virgen con uno transformado por la intervención humana, simbolizando la tensión entre la naturaleza y el desarrollo59.

3. Temática Moral y Espiritual:

Cole integró en sus paisajes un mensaje moral y espiritual, considerando el paisaje no solo como un entorno físico, sino como un reflejo del estado del alma humana.

Su obra a menudo contenía alegorías que invitaban a la contemplación sobre la vida y la naturaleza.

 

Impacto Cultural y Ambiental

1. Conciencia Ambiental:

A través de su arte, Cole advirtió sobre los peligros de la industrialización y el desarrollo desmedido.

Su trabajo es visto como precursor de preocupaciones ambientales contemporáneas, destacando la necesidad de equilibrar el progreso humano con la conservación del entorno natural.

2. Influencia en Generaciones Futuras:

Su estilo y filosofía han influido en numerosos artistas estadounidenses posteriores, estableciendo un modelo para el paisajismo que conecta con las raíces espirituales y morales del entorno natural.

 Artistas como Edwin Frederic Church fueron discípulos suyos y continuaron su legado.

 

Publicaciones y Ensayos

Además de su labor pictórica, Cole escribió ensayos sobre arte, siendo Essay on American Scenery (1835) uno de los más importantes, donde expone sus teorías sobre la representación del paisaje americano.

FUENTES

https://www.buscabiografias.com/

https://es.wikipedia.org/

https://historia-arte.com/

https://www.museothyssen.org/

https://www.wikiart.org/

https://www.mcnbiografias.com/

https://www.ecured.cu/

https://www.descubrirelarte.es/

https://es.gallerix.ru/