jueves, 19 de marzo de 2026
19 DE MARZO DE MARZO DE 1845 NACE JOSÉ PEDRO VARELA
José Pedro Varela: La Legislación Escolar, pág. 121.
Él es quien le recomiendó a Varela una serie de libros sobre temas de educación. Varela los leyó en el viaje de regreso a Montevideo. .
Esos libros son las fuentes de Varela, citadas largamente en La Educación del Pueblo (1874) y La Legislación Escolar (1876). La biblioteca de Varela se encuentra actualmente en el Museo Pedagógico de Montevideo.
Semejante vínculo encendió la que iba a ser para siempre su pasión, los temas de la enseñanza, comenzando desde entonces una serie de investigaciones, trabajos y propuestas que más tarde finalizarían en la implantación de la enseñanza obligatoria, laica y gratuita por parte del estado uruguayo.
Los resultados iniciales de la Reforma vareliana se reflejaron en la multiplicación del número de alumnos, de escuelas y maestros, en la reducción del costo por alumno, pero sobre todo en el mejoramiento de la calidad de la enseñanza impartida.
El proceso de la Reforma Escolar fue un elemento fundamental en la estructuración de nuestro sistema educacional. Hasta su concreción, el país no contaba con un verdadero sistema escolar; las escasas escuelas públicas carecían de una adecuada coordinación -en planes, en métodos, etc.- a pesar de algunos esfuerzos encarados poco antes de iniciarse el proceso, por quien fuera uno de sus mentores,José Ma. Montero.
Los conceptos innovadores de José Pedro Varela, más que una reforma, significaron la creación de un sistema educativo moderno con grandes posibilidades de transformación, que permitió al Uruguay, durante el siglo XX, ocupar un lugar de la más alta jerarquía en el contexto cultural de América.
Personaje: José Pedro Varela
Descripcion
Serie A año 1994
Impresor: Thomas de la Rue & Co..
Serie B año 2000
Impresor: Thomas de la Rue & Co..
Serie C año 2003
Impreso: Francois Charles Oberthur
Serie D - año 2008
Impresor: Francois Charles Oberthur
A partir de esta serie el billete presenta dos firmas , Presidente y Secretario General del Banco Central del Uruguay
Comenzó a circular el 5 de setiembre de 1995.-
BUSTO JOSÉ PEDRO VARELA EN PLAZA VARELA DE ATLÁNTIDA
Música- Los Olimareños
para llenarme de luz,
imitando a mi bandera
me voy a la escuela de blanco y azul.
Imitando a mi bandera
me voy a la escuela de blanco y azul.
Siempre me dice el maestro
con dulce dejo de amor,
el fundador de tu escuela
se llama Varela, quiere, quiérelo.
El fundador de tu escuela
se llama Varela, quiere, quiérelo.
Sembrador de abecedario,
lider del verbo oriental,
Don José Pedro Varela,
pastor de la escuela jamás morirá.
Don José Pedro Varela,
pastor de la escuela jamás morirá.
Gracias señor Don Varela,
gracias señor Don José,
Don Pedro fiel de los niños
que cantan la letra que les dio su fe.
Don Pedro fiel de los niños
que cantan la letra que les dio su fe.
Cuando me voy a la escuela,
Don José Pedro, qué bien,
Si viera usted que contento
me vuela por dentro pensando en usted.
Si viera usted que contento
me vuela por dentro pensando en usted.
Sembrador de abecedario,
lider del verbo oriental,
don José Pedro Varela,
pastor de la escuela jamás morirá.
Don José Pedro Varela,
pastor de la escuela jamás morirá.
José Pedro Varela dejó un legado
duradero en Uruguay, especialmente en el ámbito educativo.
El legado de José Pedro Varela
perdura en la estructura y los principios del sistema educativo uruguayo,
promoviendo una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos los
ciudadanos
Legado Educativo
Educación Laica, Gratuita y
Obligatoria:
Varela promovió la educación como
un derecho universal, defendiendo la laicidad, gratuidad y obligatoriedad de la
educación primaria. Aunque su proyecto original de Ley de Educación Común en
1877 fue modificado, sus principios siguen siendo fundamentales en la educación
uruguaya actual.
Ley de Educación Común:
Aunque el proyecto original fue
recortado y modificado, la ley promulgada en 1877 sentó las bases para un
sistema educativo más inclusivo. Varela continuó trabajando para mejorar la
educación, asumiendo el cargo de inspector nacional de Instrucción Primaria.
Formación de Maestros y
Escuelas Normales:
Varela impulsó la profesionalización de los
docentes mediante la creación de escuelas normales, lo que mejoró
significativamente la calidad de la educación en Uruguay.
Promoción de la Lectura y
Bibliotecas Populares:
Fomentó el acceso a la cultura y
el conocimiento a través de bibliotecas populares, promoviendo la lectura como
herramienta fundamental para el desarrollo intelectual.
Impacto Actual
Influencia en Políticas
Educativas:
Sus ideales de equidad,
excelencia académica y formación integral siguen guiando las políticas
educativas en Uruguay, adaptándose a las necesidades contemporáneas.
Reconocimiento Internacional:
Varela es reconocido internacionalmente
como un referente en educación, y su legado trasciende las fronteras de
Uruguay.
Celebración y Recordación:
En Uruguay, se lo recuerda como
el padre de la educación pública, y su legado se celebra anualmente el 19 de
marzo, fecha de su nacimiento.
http://es.wikipedia.org/
http://www.bcu.gub.uy
19 de MARZO NACE JOSÉ PEDRO VARELA - EDUCACIÓN- PARA LEER Y REFLEXIONAR
Realizando una mirada hacia el surgimiento y evolución de los programas que han orientado a la Escuela Pública uruguaya pretendimos reconocer y valorar los saberes legitimados y el espacio social donde éstos se construyeron.
Toda propuesta educativa se enmarca en ciertos conceptos centrales que le dan coherencia y que refieren a las ideas de Hombre, Sociedad, Cultura y Educación.
Entendemos entonces que esa elaboración nos permite realizar un análisis de aquellas regularidades y racionalidades que se dieron en la Sociedad y en la Educación a través de los siglos XIX y XX.
Al pensar en la Educación de nuestro país resulta imprescindible destacar la importancia del pensamiento de José Pedro Varela marcando una pedagogía de la igualdad y la laicidad que se fue incorporando al entramado ideológico y proyectando históricamente hasta el presente.
Varela pertenece a la historia como ser sensible a su tiempo. Enunció los principios que perfilaron los Fines y la Organización de la Educación desde sus comienzos y su proyección hacia el futuro.
Situando nuestra mirada en un pasado más lejano, desde la época de la Colonización, reconocemos que la Educación ha respondido a intencionalidades que reflejaban el pensamiento dominante de su época.
Los españoles, en el período colonial emplearon la evangelización como modelo educativo. Las Escuelas estaban a cargo de la Orden de los Jesuitas y de los Franciscanos, eran escuelas confesionales y respondían a las concepciones de la Corona Española.
En el Gobierno Patrio de José G.Artigas se plantearon y defendieron otros intereses. La educación comenzaba a definir su carácter ético y político cuando Artigas expresaba su preocupación por “mejorar la situación moral e intelectual de sus paisanos” y así “consolidar el ideal revolucionario desde la escuela”.
En 1815, en la situación precaria del campamento de Purificación fundó la Escuela de la Patria y en Montevideo una Escuela de Primeras Letras. La intencionalidad de estas acciones sintetizan aspectos centrales del Ideario Artiguista uniendo la Escuela de la Patria y la Escuela de las Primeras Letras con la Educación Cívica y el fortalecimiento de la identidad nacional.
En el período de la Provincia Cisplatina, Dámaso Antonio Larrañaga presenta al Cabildo de Montevideo, y obtiene su apoyo, la iniciativa de introducir en las Escuelas el sistema monitorial o de enseñanza mutua (el modelo de Escuela Lancasteriana).
Éste consistía en que los alumnos mejor capacitados enseñaran a los menos preparados. El Maestro era el encargado de orientar a los monitores para que enseñaran a sus compañeros en pequeños grupos. Se fortalecía una concepción de la educación moral centrada en la obediencia, el orden y la disciplina.
Si bien este sistema de enseñanza se forja en ámbitos protestantes, en el Uruguay se instala en escuelas católicas enseñando su religión. Su implementación no prosperó en el país más que en un breve período ya que no colmó las necesidades de la población montevideana y fue perdiendo el apoyo económico que recibía de los vecinos.
Habiendo logrado la Provincia Oriental su Independencia, las escuelas no lograban organizarse con estabilidad, había preocupación por la educación de la población lo que conduce a la creación de escuelas, también se reconocía la importancia de la formación del maestro. Muestra de ello es la creación de la Primer Escuela Normal en 1827 y el establecimiento de la obligatoriedad del título docente para el ejercicio de la profesión.
En 1847 el Gobierno de la Defensa, en un nuevo intento por organizar la educación creó el Instituto de Instrucción Pública atribuyéndole como funciones:
Promover la educación pública,
Regular el funcionamiento de toda institución educativa,
Vigilar la enseñanza de las ciencias morales,
Asegurar la relación armónica entre la enseñanza, las ideas políticas y religiosas que constituyen la base de la organización social de la república.
Dice el Informe refiriéndose al documento que hoy conocemos como programa escolar:
“… me permitiré indicar la urgente e importante necesidad de un buen plan de estudios que venga a la reforma y evite los abusos, cuyo arraigamiento, sólo el tiempo y la constancia podrá destruir afianzando un sistema bien combinado de enseñanza”.1
Este libro es la segunda parte del método de lectura para enseñar y aprender a leer. Imprenta El Cordón de Montevideo, 5a. edición del año 1870. La primera edición fue en 1852. Se motivaba al aprendizaje memorístico.
Librito de 40 páginas. Explica a partir de preguntas y respuestas, todo lo referente a la organización insitutcional del país.
Para ser memorizado por el alumno y "tomado" por el profesor. Imprenta del telégrafo marítimo,1873.
En el último cuarto del Siglo XIX el Uruguay Independiente aún no lograba, como otros países de América, consolidar un proyecto educativo y cultural propio, ni el pensamiento político y sentimiento nacional. La Democracia continuaba siendo débil e inestable.
Los enfrentamientos continuos entre caudillos y doctores, entre el campo y la ciudad, evidenciaban relaciones de poder en busca de hegemonía.
La influencia de los inmigrantes significó no sólo un incremento poblacional sino una renovación y enriquecimiento ideológico. En este escenario entraron en conflicto las cuatro principales fuerzas ideológicas de ese fin de siglo, se establecía la polémica entre catolicismo, protestantismo, espiritualismo racionalista y positivismo. El proceso de secularización instalaba el debate entre lo laico y lo religioso que se concretaría años después en la Constitución de 1917 a través de la separación de la Iglesia del Estado.
Se hacía cada vez más evidente la influencia del positivismo que ganaba terreno en la acción política antes que en la actividad académica y en la vida social.
Recién hacia el fin de siglo se lograron alcanzar los primeros consensos políticos en torno a intereses comunes para defender la Democracia.
Democracia como forma de gobierno y como organización de la sociedad, que reconocía la libertad de los hombres como principio esencial en la vida y concebía la Educación Laica como espacio de definición del sentido social, político y cultural. Representantes de la burguesía y la oligarquía terrateniente (la Iglesia, el Ejército, los terratenientes y la clase política) consiguieron conformar un discurso y una acción en torno a la Escuela como institución del Estado. El proyecto buscaba el progreso a través de la razón, se proponía iluminar la mente de los hombres para combatir la ignorancia, para superar los males sociales evitando aquello que ponía en riesgo la democracia. La igualdad entre los hombres requería de una nueva moral, una moral que incluyera a todos, que sustituyera la moral religiosa (en Uruguay de la Iglesia Católica) por la moral laica.
Era necesario poner a disposición de toda la población el legado cultural de la humanidad conduciendo a la sociedad a la paz social y al anhelado progreso económico. El conocimiento debía dejar de ser un privilegio de pocos.
Desde esta perspectiva vemos como a la Escuela se le atribuía la función conservadora de transmisión de conocimientos y reproductora de valores de los sectores sociales hegemónicos validándolos para la sociedad en general.
La escuela del Estado se fue convirtiendo en la herramienta fundamental de este proyecto que intentaba establecer el orden social (disciplinamiento) en una sociedad en proceso de construcción.
A través de la Escuela se fue instalando en el imaginario social el ideal de la educación universal que implicaba la organización de un sistema educativo. La escuela entonces se convirtió en el lugar privilegiado de legitimación de la razón instaurada como forma de control social, como oposición al dogmatismo que caracterizaba a la educación religiosa.
La Pedagogía Tradicional sustentaba esta propuesta educativa respondiendo a una concepción liberal de la educación. Se caracterizaba por defender las libertades y los intereses individuales en la sociedad. Se planteaba una educación humanística, de cultura general, en la cual la escuela asumía el compromiso con la cultura ya que la problemática social no era su responsabilidad.
Esta escuela de la modernidad, basada en la imagen racionalista del mundo y la moral laica se estructuraba a partir de la transmisión de un conjunto de contenidos válidos para constituirse en “la cultura escolar única”. El conocimiento tenía carácter de verdad absoluta y como tal debía ser enseñado.
El modelo educativo, de carácter enciclopedista, intelectualista, implicaba exposición y análisis de los contenidos a cargo del docente, centrando en su autoridad las relaciones pedagógicas y poniendo el énfasis en la atención, el silencio y la repetición mecánica del saber como verdad universal. De esta forma se preparaba a los alumnos para desempeñar ciertas funciones sociales acordes a sus aptitudes individuales. Los individuos necesitaban aprender a adaptarse a los valores y normas vigentes en la sociedad desde el lugar social que ocupaban en ella y la escuela debía enseñarlos. Como consecuencia, esto supuso un incremento de la cultura general de la población, incluso de los sectores más pobres.
Se enunciaba la igualdad entre los hombres dejando de lado la desigualdad de condiciones reales de vida lo que en definitiva contribuyó en forma oculta a legitimar la injusticia social sin resolverla.
José Pedro Varela y su proyecto educativo y social.
Período fundacional del Sistema Educativo Nacional
En ese contexto surge el pensamiento filosófico y pedagógico de José Pedro Varela. Sustenta su argumentación partir de la reflexión sobre la realidad política y social del país como referencia imprescindible para comprender la situación educativa. Con clara adhesión a las concepciones filosóficas positivistas publica sus dos obras pedagógicas “La Educación del Pueblo” (1874) y “La legislación Escolar” (1877) las que marcaron rupturas con los modelos educativos anteriores, constituyendo una verdadera revolución mental con impulso innovador. Aborda integralmente las cuestiones de la educación en el país, incorporando referencias teóricas para explicar las realidades nacionales que tomara como ejemplo. Sitúa la cuestión de la educación como asunto público, político y cívico y como responsabilidad del Estado. Como consecuencia la educación y la escuela debían ser laicas. El Estado no podía responder solamente a una parte de la sociedad (la población católica) sino a ella en su conjunto.
Según Arturo Ardao
“… A integrar el pensamiento vareliano concurrieron dos grandes corrientes educacionales del siglo XIX, de naturaleza y proyecciones muy diferentes: la de la educación popular y la de la educación científica (...) Colocado en la confluencia histórica de ambas, realiza sobre la marcha su síntesis (…) La primera corriente, que llamamos de la educación popular puede ser llamada también de la educación común, o educación del pueblo, o instrucción del pueblo, o ilustración del pueblo (…) La segunda corriente, que llamamos de la educación científica, lo era en un doble sentido, en cuanto educción por la ciencia y en cuanto ciencia de la educación(…) Se trataba ya de la emancipación de los espíritus por la doble vía de la exclusión de la enseñanza dogmática y la inclusión de la enseñanza democrática. Pero ahora se trata de algo más, de la modelación de esos mismos espíritus conforme a la disciplina y el método de la ciencia positiva. La educación debía ser científica, ante todo porque debía trasmitir en los niveles correspondientes el saber acumulado por la ciencia; y después, porque debía ella misma conducirse científicamente, fundándose en el estudio científico de su propio objeto y ejerciéndose de acuerdo con métodos también científicos (…) En el dominio pedagógico en sentido estricto, en el de la metodología de la enseñanza, el movimiento de la educación científica resultó muy influyente (…) En lo filosófico, no se trató más del espiritualismo metafísico de la conciencia romántica, sino del evolucionismo agnóstico de la conciencia positivista, que marcó una nueva etapa en la historia de la enseñanza laica. En lo social y político no se trató ya del mero igualitarismo y democratismo en que se había fundado el ideal de la enseñanza obligatoria y gratuita, sino del criterio realista, antropologista y sociologista, con que la nueva pedagogía vino a encarar el viejo principio de la educación del pueblo.”2
La Educación Común, la Escuela Primaria, como asunto de gran importancia requería para su organización de la combinación de la acción del Estado con la de los particulares de cada localidad. Le correspondía al Estado por medio de la ley establecer un mínimo de instrucción de carácter obligatorio y la edad en que deberá adquirirse.
Se plantea Varela: “… ¿cuál es el orden verdadero y el verdadero programa de los estudios primarios, aplicados a la escuela? Para averiguarlo, observemos, primero, cuáles son las exigencias de la instrucción primaria, ya que ellas han de servirnos para determinar las materias que han de enseñarse y el orden que en ellas debe seguirse. Considerándola en sus aplicaciones al individuo y a la escuela primaria, los grandes
fines de la educación pueden reducirse a tres: 1º La adquisición del conocimiento y uso del lenguaje; 2º El ejercicio y nutrición de las distintas facultades y poderes, para darles salud, fuerza y habilidad; 3º La adquisición de aquellas ideas y conocimientos que pueden iluminar la mente y darle los materiales necesarios para la vida del pensamiento (…)
Los estudios primarios debieran abrazar las siguientes materias:
1º Lenguaje – Comprendiendo la conversación, lectura, ortografía, composición y gramática.
2º - Pensar, o ejercicio de los poderes mentales, empezando con simples percepciones y observaciones, y procediendo después a comparar, analizar, clasificar, reflexionar, juzgar y razonar ….
3º Lecciones sobre objetos, comprendiendo el conocimiento de la forma, colores, propiedades, partes y usos de los objetos familiares y escenas de la Naturaleza y del Arte………
4º Aritmética, práctica, mental y escrita.
5º Filosofía Natural
6º Fisiología e Higiene
7º Geografía
8º Historia
9º Música vocal
10º Ejercicios físicos y gimnásticos
11º Uso de la pluma y el lápiz, en la escritura y el dibujo
12º Moral, alcanzando la cultura de la conciencia, de las afecciones, de los principios y sentimientos morales, y las buenas maneras.”3
También propuso: principios generales, metodología, criterios de evaluación y aspectos organizativos institucionales, fijaba la edad, no menos de 5 años ni más de 15. Este programa tuvo proyección histórica y filosófica hasta nuestros días en lo que hace a ideas centrales como: democracia, laicidad, igualdad, cultura.
Cabe señalar que fue preocupación de Varela desde la Educación Preescolar hasta la Universitaria.
En el Cap. XXXVIII de la “La Educación del Pueblo” Varela se planteaba la necesidad de aportar reflexiones sobre los Jardines de Infantes proponiendo la atención de la Educación Preescolar como responsabilidad del Estado.
“… son los Jardines de Infantes escuelas especiales destinadas a recibir niños de tres a cinco o seis años de edad: cada escuela consta de varias salas y de un extenso jardín, en el que los niños juegan y trabajan, bajo la dirección de la institutriz,….Hace crecer a los niños bajo las mejores condiciones higiénicas, ayuda su desarrollo físico, con ejercicios apropiados a su edad, a su naturaleza y a sus gustos, alienta los primeros esfuerzos de la inteligencia infantil, ofreciendo alimento a su curiosidad, y satisfaciendo la necesidad y deseo de movimiento de los niños, fortifica y dirige el desarrollo de las facultades y poderes físicos y mentales.
El método de Froebel se basa en la observación atenta de los instintos, las preferencias y los gustos que demuestran los niños desde que empiezan a moverse, a fijarse y a hablar (…)
Froebel en sus Jardines de Infantes emplea sus célebres cajas, que son en realidad juguetes ordenados que sirven para poner en práctica la máxima que dice: aprender, deleitándose.” 4
(dones, extraídos del material Fröebel), a partir de los cuales se debían enseñar nociones de tamaño, línea, color.
Como contenidos a enseñar Enriqueta Compte y Riqué incluía trabajo manual, conversaciones y anécdotas, juegos, canto y hábitos. Preveía ideas fundamentales a enseñar en esos años: número (hasta 5), forma, color, posición, tamaño y sustancia. En las diferentes edades utilizaba los mismos materiales, pero profundizaba en los contenidos y diferenciaba las actividades. En el ciclo de 5 a 6 proponía la iniciación en lectura y escritura.
3- Ibid., p p: 125 - 135
4- Varela. J.P. – La Educación del Pueblo. Colección Clásicos Uruguayos Montevideo 1964. pp: 147 – 154.
FUENTES:



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