Fue una compositora y pianista destacada del siglo XIX. Desde los ocho años: sus dotes de interpretación alcanzaron el virtuosismo . El público europeo la consideraba en el nivel de Franz Liszt (1811-1886) o Sigismund Thalberg (1812-1871), famosos pianistas virtuosos de aquella época.
Toda la familia (la madre incluida) vivía inmersa en el maravilloso mundo de la música, ya sea como intérpretes o como vendedores de partituras y pianos.
A partir de los cinco años estudió, al igual que su hermana Maria, piano y composición con su padre, Friedrich Wieck, un reconocido pedagogo y pianista.
A los nueve años, el 20 de octubre de 1828, hizo su debut como virtuosa del piano, tocando variaciones sobre un tema de Rossini.
A los once años en 1830 la pequeña Clara, escribió su primer lied.
En 1931 se fue de gira a París, con bastante éxito. Ese mismo año, se publicó en Alemania una obra de Clara titulada Cuatro polonesas para piano.
En 1833, comenzó la composición de un concierto para piano, que terminó en 1835 y fue publicado en 1837.
Una vez iniciados su actividad musical, Clara nunca abandonó los teatros y conciertos en toda su vida, a excepción de momentos puntuales en los que tuvo que atender las necesidades de su familia (incluyendo el cuidado de sus ocho hijos y de su esposo, el malogrado Robert Schumann, que falleció muy joven, internado en un centro psiquiátrico en el que pasó dos años después de intentar suicidarse).

Friedrich Wieck. se opuso a esta relación de Clara y Robert consideraba que no le convenía a su hija seguramente por los hábitos de Robert: de carácter marcadamente depresivo, sin medios para mantener una familia y por sus fracasos en las relaciones con otras mujeres.
En 1840 Clara Wieck y Robert Schumann se casaron un día antes de cumplir ella los 21 años de edad, lo que causó una batalla legal que no hubiese sucedido de haber esperado ambos un día más. Wieck nunca dudó del genio de R. Schumann (como lo testifica la correspondencia de Clara) pero no deseaba ver a su hija (quien había sido su más cara inversión) con un compositor sin reputación ni reconocimiento, sin un ingreso estable. Wieck creía que Robert no podría darle una vida digna a Clara.
En los años siguientes Robert se dedicó a la composición sinfónica. Clara, a pesar de su talento musical, decidió dedicarse a Robert y a sus hijos (tuvieron hasta ocho).
La vida en común de Robert y Clara sólo puede definirse como apasionada y romántica.
Allí, Robert compuso varias obras y posteriormente Clara intentó promocionar la obra de Robert en una gira por Viena, sin conseguir éxito.
En 1854 Robert, desesperado y con la mente confusa, se arrojó al Rhin, donde fue salvado por unos pescadores.
Clara tuvo una gran fortaleza espiritual que le permitió soportar una vida dura como artista y llena de tragedias en el ámbito personal, como la separación de sus padres, la muerte prematura de cuatro de sus hijos y las crisis nerviosas, el intento de suicidio y la posterior muerte de su esposo.
Robert muere en el año 1856 cuando Clara tenía 37 años y como mujer excepcional que era quedó a cargo de una economía doméstica resentida y al cuidado de sus ocho hijos.
Clara retomó sus giras y tuvo que trabajar muy duro como pianista para poder sanear las cuentas del hogar.
En 1872, para poder estar más cerca de su familia, aceptó un puesto como profesora en el Conservatorio de Frankfurt donde dio clases hasta 1892. Durante estos años se dedicó a la publicación de las obras pianísticas y el epistolario de su Robert.
Clara falleció en Frankfurt del Main, en el año 1896.
Obra
Clara mostró sus inseguridades y que se plasman en buena parte de su correspondencia. . No se consideraba bella (algo difícil de creer viendo los cuadros , daguerrotipos y fotografías) y llegó incluso a escribir en su diario: “Alguna vez creí que tenía talento creativo, pero he renunciado a esta idea; una mujer no debe desear componer. Ninguna ha sido capaz de hacerlo, así que ¿por qué podría esperarlo yo?“.
Orquestales y de cámara
Concierto para piano y orquesta (1836)
Trío con piano (1847)
Tres romanzas para violín y piano (1856)
Para piano
Cuatro piezas características (1836)
Soirées musicales (1836)
Tres romanzas (1839)
Tres preludios y fugas (1846)
Variaciones sobre un tema de Robert Schumann (1854)
Canciones
Tres canciones (sobre textos de Rückert; 1840)
Seis lieder (1844)
Seis lieder (1853)
HOMENAJES
Clara Josephine Wieck, conocida
como Clara Schumann, ha recibido diversos homenajes post mortem que destacan y
mantienen vivo su legado como una de las grandes pianistas, compositoras y
maestras del siglo XIX. Entre estos homenajes destacan:
En Alemania se celebran de forma
regular conciertos, exposiciones y numerosos eventos culturales en torno a su
figura y obra, como sucedió en 2019 con motivo del bicentenario de su
nacimiento, donde ciudades como Leipzig, Bonn, Fráncfort del Meno y Zwickau
albergaron múltiples actividades para honrarla, incluyendo la publicación de
nuevas biografías y diarios íntimos suyos.
Clara Schumann es recordada como
una figura clave en la difusión de la música de su esposo Robert Schumann y de
Johannes Brahms, interpretando muchas de sus obras en público y contribuyendo a
la consolidación del repertorio serio del piano en recitales, más allá del
virtuosismo técnico.
Ha sido reconocida como "La
Reina del piano" en Europa, y sus composiciones, que por mucho tiempo
fueron marginadas, ahora encuentran su lugar en conciertos y estudios
musicales.
Se han realizado homenajes en
conservatorios y festivales musicales, en donde su carrera no solo como
intérprete sino también como docente y directora ha sido destacada, resaltando
que fue una de las primeras mujeres en dirigir orquestas.
Su tumba y memoriales en Frankfurt
y Leipzig son visitados por admiradores y expertos en música, y su legado se
estudia en academias y conservatorios del mundo.
Existen sellos postales dedicados
a Clara Schumann, como el emitido por Deutsche Bundespost en 1986 con un valor
de 80 Pfennig, que forma parte de una serie dedicada a mujeres importantes de
la historia alemana.
Clara Schumann - placa
conmemorativa. BADEN-BADEN, ALEMANIA
La casa en la que habitó el matrimonio Schumann por primera
vez, está situada en la primera planta de un edificio de estilo clásico
construido por Friedrich August Scheidel en 1838.
El edificio quedó bastante destruido
durante la 2ª Guerra Mundial. Aunque se ha restaurado intentando ser fiel al
estilo original de la época de Schumann, la casa, como museo, es bastante
pobre: sólo hay dos habitaciones con objetos personales de Robert y Clara
separadas por una estancia utilizada como sala para conciertos.
Existen placas y memoriales
en lugares vinculados a su vida, como en Frankfurt y Leipzig, que permiten a
visitantes y estudiosos rendirle homenaje y conocer su legado.
Billetes con la imagen de Clara
Schumann; el «billete de 100 marcos alemanes», emitido en 1996, la mostraba en
su anverso. Este billete es una pieza coleccionable, que fue parte de la serie
de la República Federal de Alemania y se inspiró en un retrato de la pianista y
compositora realizado por Andreas Staub. ".
Estos homenajes forman parte de un esfuerzo continuado por mantener vivo su recuerdo y resaltar su enorme contribución a la música clásica y a la historia cultural alemana e internacional.
Fue una pianista virtuosa y una influyente intérprete que revolucionó la forma del recital de piano, cambiando el enfoque de exhibiciones de técnica virtuosa a programas con obras de gran valor artístico y emocional.
Fue pionera en tocar de memoria, lo que se convirtió en un estándar para los conciertos de piano.
Además, promovió incansablemente las obras de su esposo Robert Schumann y de Johannes Brahms, ayudando a consolidar su presencia en el repertorio clásico.
Como compositora, Clara Schumann dejó obras notables para piano solo, música de cámara y coro, aunque su producción fue limitada y selectiva, componiendo solo cuando sentía que tenía algo que expresar.
También fue una destacada profesora de piano, transmitiendo una enseñanza que privilegiaba la expresión musical y un tono cantable por encima de la mera técnica, influenciando generaciones de pianistas a través de sus alumnos.
Su carrera de más de 60 años, su
rol como directora, compositora, promotora y maestra, junto con su ejemplo como
mujer que mantuvo a su familia mientras desarrollaba su carrera profesional en
una época con fuertes restricciones sociales hacia las mujeres, consolidan su
legado como una figura central en la música clásica y un modelo inspirador hasta
hoy.
Clara Schumann dejó un legado perdurable en la interpretación pianística, en la enseñanza del piano, la promoción del repertorio romántico y en la representación de la mujer en la música clásica, elementos que siguen vigentes y valorados en la música hasta nuestros días.
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