CUENTO SALTONCITOS,
ANÁLISIS LITERARIO
Pero lo cierto es que se fue el invierno y vino la primavera, sin que Mángoa, la esposa del desgraciado sapo, ni Saltoncito, su hijo, volvieran a verlo más.
Muchas veces, al volver de sus correrías, encontraba a su madre muy triste, con la vista perdida en los campos y los ojos velados por las lágrimas.
Saltoncito, comprendiendo el motivo de su pena, se trepaba a las rodillas de su madre y la besaba.
Por no disgustarla se comportaba muy bien y le ahorraba las tareas que podía. A riesgo de que no lo creáis, os digo que él mismo se lavaba y se vestía, y que fue muy feliz cuando consiguió hacerse solo el lazo de la corbata…
Glu-Glu, el Patriarca, dijo un día a Mángoa:
–Tu hijo, amiga mía, será un sapo que llegará lejos por su inteligencia y su bondad.
Y sonriendo dulcemente al pequeño, díjole:
–Saltoncito, pide permiso a tu madre, y yo te llevaré a pasear por el bosque.
Mángoa accedió, recomendándole que obedeciera al venerable anciano.
Pronto ambos salieron del charco y cruzando el llano, llegaron al bosque.
Saltoncito, prendido de la mano de Glu-Glu, tembló al sentirse debajo de los gigantescos árboles.
– ¿No nos harán daño, abuelo?
Glu-Glu le explicó la bondad de los árboles, cómo extienden sus ramas para que en ellas los pájaros sostengan sus nidos, y cómo dan dulces frutos y sombra reconfortante.
– ¡Ay, abuelo, qué buenos son! –exclamó el pequeño. –Suéltame un momento la mano que quiero darles un beso.
–Es inútil, hijo mío –dijo el anciano.
– ¿Por qué?
–Porque ellos no te sentirán, preocupados en otras cosas. ¿No ves
cómo miran al cielo?
–Sí, señor –dijo Saltoncito.
– ¡Bueno! –repuso el viejo sapo.
Y en vano el otro esperó que continuara, porque no habló más.
Cuando regresaron del lindo paseo era ya de noche. El cielo estaba radiante de estrellas y alrededor de ambos todo parecía descansar confiado en ellas. Habíase detenido el viento; los árboles permanecían con las copas inmóviles, y en sus tibios nidos de pajita y pluma dormían los pájaros.
– ¡No hay casi luz! ¡Nos perderemos, abuelo! –exclamó Saltoncito.
–Ve cómo todas las cosas, hasta las que parecen más lejanas e indiferentes, nos son útiles. Yo me sé guiar por las estrellas.
– ¡Yo quiero aprender, abuelo!
Mientras andaban, Saltoncito recibió su primera lección de Astronomía, ciencia que, ya lo veremos más adelante, de mucho le sirvió.
Cuando llegaron, Mángoa estaba muy inquieta.
–Temí que les hubiera pasado algo. ¿Cómo se comportó Saltoncito?
–Muy bien. Puedes estar orgullosa de él.
El anciano acarició a Saltoncito y agregó:
–Éste irá lejos. ¡Lo digo yo!
Ido el anciano apoyándose en un bastón, pusiéronse a la mesa.
Saltoncito comió con gran apetito y, a cada momento, su madre tenía que recomendarle:
–No comas tan de prisa porque no te hará provecho.
En cuanto se acostó se quedó dormido.
Y pasó la noche soñando con estrellas.
Saltoncito salía solo por los campos y cuando regresaba a su casa, toda la melancolía de la Naturaleza parecía inundar su corazón.
“Esto que ves no es nada comparado con el resto del mundo”, –habíale dicho en cierta ocasión el anciano Patriarca. “Cuando yo era joven conocí a un sapo de mucho mundo, hijo mío, y le oí contar cosas maravillosas: Reinos inmensos y riquísimos, con ciudades más grandes que cien charcos de éstos, juntos; palacios de piedras preciosas y de oro; reyes poderosos”.
Y en el alma de Saltoncito nació e iba creciendo, hasta empujarlo, el deseo de abandonar la comarca y salir por el mundo.
¿Por qué no podría encontrar una hermosa ciudad donde trabajar conquistándose una holgada posición que le permitiera llevar con él a su madre y librarla de los continuos sobresaltos experimentados durante el verano, cuando la charca se seca hasta casi desaparecer?
Un día, comunicó a su madre sus firmes deseos.
Ella lloró silenciosamente, sin tratar de disuadirlo porque sabía que era imposible, dado el carácter tenaz del jovenzuelo. Luego, secándose las lágrimas, buscó entre las ropas algunas de su perdido esposo para achicarlas y vestir bien abrigadamente a Saltoncito. Quitó un traje azul, que en sus tiempos fue muy bonito por los botones dorados, pero que estaba demasiado descolorido. Luego otro, negro, ¡ay!, el que llevaba puesto cuando se conocieron…Por fin encontró uno de pana gris, muy abrigado. Al mirarlo mejor, notó que tenía, aún sin zurcir, un gran trabón en la solapa. Su esposo habíaselo hecho al resbalarse por una roca y engancharse en su afilada punta.
Mángoa achicó el traje, cosió el trozo de solapa roto y, luego, preparó el almuerzo.
Por la tarde, Saltoncito fue a despedirse de sus amistades y retornó, ya al anochecer, acompañado por Glu-Glu. Besó a su madre, asegurándole que volvería por ella en cuanto obtuviera su bienestar, alzó un bulto, –donde llevaba alimentos y algo de ropa interior– y salió de la chacra con el anciano.
Al llegar a las rocas, éste lo abrazó y, sin decir palabra, lo dejó partir.
Era ya noche. Las estrellas se asomaban desde el cielo buscando charquitos. Y la luna apareció en seguida y tendió sobre el mundo su plateado resplandor.
En la paz de los campos, dos sombras se alejaban en contrarias direcciones: cojeando, inclinando sobre su bastón, el anciano Patriarca, rumbo a su charco que bruñía la luz: y hacia lo desconocido, hacia el misterio, el pequeño Saltoncito, con ágil y resuelto paso...
De aquí nace el asombro que la obra produce en el mismo autor.
Los que tratamos a Espínola hemos visto como vuelve en la conversación hacia los libros que publica, haciendo comentarios apasionadísimos como si lo escrito fuese obra de otro. He aquí el distingo del escritor corriente, del que es llevado por fuerzas que aún no pueden precisarse. Como en un sueño, va trazando la línea de sus movimientos interiores. De repente, una oscilación tremenda nos da la pauta para conocer la aparición de uno de esos terremotos de emoción que son toda la obra de este novelista excepcional.
“Saltoncito” es la línea purísima de una novedosa estética infantil.
Todo reducido a estrellas y flores, nubes y sol, agua y luces.
Y en la simplicidad lograda, ensamblado en la misma, destella- faro para la navegación infantil- la más honda de las trascendencias humanas: Bondad contra injusticia, pureza contra sordidez.
Espínola es de los fuertes que dominan la vida hasta el punto de presentarla como se le ocurre sin disminuirle vitalidad. Experimentador de alto bordo, Espínola arma sus sapitos en forma tal que, a la finalización del libro, ya hay un sentimiento humano para todo lo humano que hay en la fábula.
¿Qué pensarán los niños del libro de Espínola? ¿Qué irán imaginando esas cabecitas adorables? ¿Qué descifraran los ojos que siguen la guía del dedito sonrosado con la uña un poquito sucia?
Los ojos de los niños están hechos de medida para enfrentarse con la lectura de este libro. Espínola es el niño por excelencia. Purísimo y purísimo, a trae hacia él los círculos de diafanidad. Los traspasa y los describe. Describe diafanidades. Es decir, escribe con luz.
Toda la acción del librito demuestra esta posición espiritual. Y el poema se arma solo. Solo tiende sus brazos hacia la claridad y solo parte como flecha evadida de potente arco.
Considerando la mentalidad infantil como arcilla susceptible de formas a plasmarse, Espínola ha de lograr la forma que ambiciona. La forma que conservará la impresión de los dedos de su pensamiento. Impresión digital, la más valiosa".
(Análisis literario de Saltoncito, de Paco
Espínola)
Datos fundamentales de la
obra
Título: Saltoncito
Autor: Francisco “Paco” Espínola
Publicación: 1930
Subtítulo original: Novela para niños
Género: narrativa infantil; novela breve o relato novelesco de
iniciación, con elementos maravillosos, alegóricos y de aventura.
Literatura: uruguaya.
La obra apareció en 1930,
después de Raza ciega (1926), primer libro de relatos de Espínola, y
antes de Sombras sobre la tierra (1933). El Ministerio de Educación y
Cultura considera a Espínola uno de los narradores criollistas de la llamada
Generación del Centenario y señala que Saltoncito fue considerado
durante décadas un clásico de la literatura infantil uruguaya.
Su primera recepción fue
también muy significativa: Alfredo Mario Ferreiro destacó su carácter innovador
dentro de la literatura para niños, y el Consejo de Enseñanza Primaria llegó a
adquirirla para utilizarla como libro de texto en las escuelas públicas.
¿De qué trata Saltoncito?
La historia tiene como
protagonista a Saltoncito, un pequeño sapo que vive con su madre y su
abuelo. Es un personaje inquieto, inteligente, bondadoso y profundamente
curioso.
No se conforma con permanecer
en el pequeño mundo conocido. Quiere conocer el mundo, descubrir qué
existe más allá de su ambiente y encontrar respuestas a aquello que desconoce.
Su salida constituye el
comienzo de una auténtica aventura de iniciación.
Durante su recorrido encuentra
personajes muy diferentes: seres aparentemente peligrosos, personajes
marginados, autoridades injustas y figuras capaces de demostrar solidaridad y
ternura.
Uno de los encuentros
fundamentales es el de Conversa con la Noche, una vieja lechuza de
apariencia amenazante y mala reputación. Sin embargo, Saltoncito no se deja
llevar por las apariencias. Su confianza y su bondad despiertan en el otro
sentimientos que parecían ocultos.
Posteriormente, Saltoncito
será víctima de una injusticia y terminará encarcelado y llevado ante un
tribunal. El episodio introduce en el relato un elemento muy importante: la
confrontación entre inocencia y poder, entre el individuo indefenso y
una autoridad que puede equivocarse o actuar injustamente. El texto presenta
incluso la absurda confusión por la cual Saltoncito es tratado como “acusado”
cuando él insiste en que simplemente es Saltoncito y que quiere volver con su
madre.
La aventura continúa hasta
conducirlo hacia el descubrimiento de una realidad mucho mayor que la que
conocía.
Por eso, el viaje de
Saltoncito puede entenderse simultáneamente como:
- un viaje físico;
- un viaje de aprendizaje;
- un viaje hacia la madurez;
- un descubrimiento de la naturaleza humana;
- y una búsqueda de identidad y pertenencia.
La estructura de viaje e
iniciación
Uno de los aspectos literarios
más importantes de la obra es su estructura de viaje iniciático.
Saltoncito comienza en un
espacio conocido y protegido. Allí están su madre, su abuelo y su mundo
cotidiano.
Pero siente la necesidad de
salir.
Ese movimiento puede resumirse
así:
hogar → salida →
descubrimiento → peligro → sufrimiento → aprendizaje → transformación →
regreso/búsqueda del hogar.
Esta estructura es
característica de muchas narraciones tradicionales y cuentos maravillosos.
El protagonista abandona un
mundo seguro, atraviesa pruebas, encuentra ayudantes y adversarios y regresa
transformado por la experiencia.
Sin embargo, Espínola introduce
una diferencia fundamental: Saltoncito no se transforma abandonando su
bondad.
Al contrario.
La experiencia del mundo
confirma el valor de sus cualidades iniciales.
Saltoncito como héroe
Saltoncito no es un héroe
tradicional.
No vence porque sea el más
fuerte.
No posee poderes
extraordinarios.
No domina a los demás.
Su principal fuerza es moral.
Sus armas son:
- la inteligencia;
- la curiosidad;
- la inocencia;
- la capacidad de confiar;
- la compasión;
- la valentía;
- la capacidad de mirar más allá de las
apariencias.
Esto resulta especialmente
importante en el universo de Espínola.
Arturo Sergio Visca señala que
los personajes de Saltoncito, aunque adaptados a una clave infantil,
conservan rasgos característicos de otros personajes de la narrativa
espinoliana. El crítico considera especialmente significativa la elección del
sapo como protagonista: un animal que suele provocar rechazo y que aquí se
convierte en vehículo de ternura y solidaridad con los desamparados.
Por eso, Saltoncito es un héroe
de la bondad, no de la fuerza.
¿Por qué un sapo?
Esta elección es uno de los
grandes aciertos simbólicos de Espínola.
Tradicionalmente, el sapo
suele aparecer asociado con:
- lo feo;
- lo desagradable;
- lo grotesco;
- lo humilde;
- lo marginal.
Espínola invierte
completamente esa valoración.
Hace que un sapo sea:
protagonista + héroe +
personaje sensible + personaje inteligente + personaje querido.
Esto produce una inversión de
valores.
El lector aprende que:
la apariencia exterior no
determina el valor interior.
Y esta idea no afecta
únicamente a Saltoncito.
También aparece en otros
personajes.
La oposición entre
apariencia y esencia
Este es uno de los grandes
temas de la obra.
Espínola construye personajes
que muchas veces parecen una cosa y terminan demostrando ser otra.
El caso de Conversa con la
Noche es fundamental.
Su aspecto resulta amenazante.
Su fama es mala. Se lo relaciona con robos y peligros.
Pero Saltoncito no acepta esa
valoración sin comprobarla.
Su actitud es
extraordinariamente importante:
no juzga a Conversa con la
Noche únicamente por lo que los demás dicen de él.
La confianza del pequeño sapo
provoca una transformación emocional en el personaje.
La crítica académica ha
señalado precisamente este mecanismo: el encuentro con Saltoncito permite que
Conversa con la Noche revele una dimensión afectiva que permanecía escondida
detrás de su apariencia y reputación.
Así, la novela plantea una
pregunta esencial:
¿Quién es realmente bueno:
quien parece bueno o quien actúa con bondad?
Espínola responde claramente a
favor de la segunda posibilidad.
El personaje de Conversa
con la Noche
Es uno de los personajes más
complejos de la obra.
En principio representa el
peligro.
Es un ser nocturno,
misterioso, apartado de la sociedad y rodeado de sospechas.
Pero su encuentro con Saltoncito
modifica esa situación.
La relación entre ambos
permite observar una de las características fundamentales de la narrativa
espinoliana: la compasión por los seres que viven en los márgenes.
Conversa con la Noche puede
ser interpretado como un personaje que necesita ser reconocido.
La mirada de Saltoncito
funciona como una mirada liberadora.
El niño no ve solamente al
monstruo.
Ve al ser que existe detrás
del monstruo.
Por eso puede afirmarse que
Saltoncito posee un poder especial:
el poder de mirar humanamente
a los demás.
La importancia de la mirada
La mirada constituye uno de
los elementos simbólicos más interesantes de la novela.
Hay una mirada social:
“Así es este personaje porque
todos dicen que es así.”
Y existe la mirada de
Saltoncito:
“Yo quiero descubrir cómo es
realmente.”
La segunda mirada resulta más
profunda.
Espínola cuestiona de esta
manera los prejuicios.
No solamente los prejuicios
relacionados con la apariencia física, sino también los relacionados con la
reputación, la pobreza, la marginalidad y la diferencia.
La madre y el hogar
La figura materna tiene una
importancia simbólica fundamental.
Saltoncito parte del hogar,
pero su deseo de conocer el mundo no significa que deje de querer a su madre.
El viaje es posible
precisamente porque existe un lugar afectivo al cual desea regresar.
La madre representa:
- protección;
- amor;
- seguridad;
- pertenencia;
- memoria;
- hogar.
En la lectura crítica de la
obra se ha señalado que la travesía de Saltoncito puede entenderse como un
movimiento que parte de la madre y finalmente vuelve hacia ella.
Esto permite interpretar el
viaje de manera más profunda.
Saltoncito no sale simplemente
para escapar.
Sale para conocer.
Y conocer el mundo le permite
valorar de otra manera aquello que dejó atrás.
El abuelo Glu-Glu
El abuelo representa otra
figura fundamental: la experiencia.
Mientras Saltoncito representa
la juventud, la curiosidad y el deseo de descubrir, el abuelo posee el
conocimiento adquirido durante una vida.
Es una especie de guía.
Su relación con el
protagonista conecta dos mundos:
la experiencia de los mayores
↔ la curiosidad de los jóvenes.
El abuelo no elimina la
necesidad de que Saltoncito salga al mundo.
Al contrario, el conocimiento
que le proporciona funciona como preparación para el viaje.
La aventura como
aprendizaje
La obra puede leerse como una
verdadera novela de formación.
Saltoncito aprende que:
- el mundo es mucho más grande de lo que
imaginaba;
- existen personas buenas y malas;
- las apariencias engañan;
- las autoridades pueden equivocarse;
- los débiles también pueden ser valientes;
- la inteligencia puede ser más poderosa que
la fuerza;
- la bondad puede transformar a otros;
- conocer el mundo implica enfrentarse
también al dolor.
La aventura, entonces, no es
un simple entretenimiento.
Es una forma de educación.
El episodio del tribunal
Este episodio es especialmente
importante para una lectura social y política de la obra.
Saltoncito es llevado ante un
tribunal y acusado de un delito que no cometió.
La escena tiene elementos casi
grotescos:
- jueces con togas;
- grandes lentes;
- lenguaje solemne;
- autoridades;
- soldados;
- un pequeño acusado que ni siquiera
comprende por qué está allí.
Cuando le ordenan sentarse
como “acusado”, responde que él no se llama así, sino Saltoncito.
La escena contiene humor, pero
debajo del humor existe una crítica muy seria.
El poder puede convertir a una
persona en una etiqueta.
Ya no importa quién es.
Importa aquello de lo que se
la acusa.
La identidad individual queda
sustituida por la identidad que le impone la autoridad.
Inocencia frente a una
sociedad absurda
Aquí aparece una de las
paradojas centrales de la obra:
Saltoncito comprende la
humanidad mejor que muchos adultos.
Es pequeño, pero tiene sentido
de justicia.
Es ingenuo, pero no es tonto.
Es inocente, pero posee
inteligencia.
Esta combinación es
fundamental.
Espínola evita presentar la
inocencia como simple ignorancia.
La inocencia de Saltoncito
posee una fuerza ética.
La crítica de la autoridad
El tribunal también permite
interpretar la obra como una crítica a las instituciones cuando estas pierden
contacto con la justicia.
Los jueces poseen:
- cargos;
- autoridad;
- símbolos;
- lenguaje solemne.
Pero eso no significa
necesariamente que tengan razón.
Espínola crea así una
oposición entre:
autoridad formal ↔ justicia
verdadera.
La verdadera justicia aparece
asociada a la comprensión, la empatía y la verdad.
Los personajes marginados
Una característica esencial de
toda la narrativa de Espínola es su simpatía por los seres humildes, desplazados
o socialmente rechazados.
Saltoncito no
abandona esa característica.
Aunque se trata de una obra
infantil y fantástica, aparecen personajes que pueden interpretarse como
representaciones simbólicas de:
- los marginados;
- los perseguidos;
- los pobres;
- los incomprendidos;
- quienes cargan con una mala reputación.
La elección del sapo como
protagonista resume esta tendencia.
El autor toma un ser
tradicionalmente despreciado y lo coloca en el centro del universo narrativo.
El mundo de los animales
como representación del mundo humano
Aunque los protagonistas son
animales, Saltoncito no es simplemente una fábula tradicional.
Los animales hablan, piensan,
sienten, tienen relaciones sociales y viven dentro de estructuras reconocibles
para el lector humano.
El mundo animal funciona como
un espejo deformado pero reconocible de la sociedad humana.
Hay:
- familia;
- justicia;
- tribunales;
- cárceles;
- autoridades;
- relaciones de poder;
- amistad;
- conflictos;
- prejuicios;
- solidaridad.
Por eso, el lector infantil
puede disfrutar de la aventura mientras el lector adulto descubre una lectura
social mucho más profunda.
La naturaleza
La naturaleza ocupa un lugar
fundamental en la obra.
Aparecen:
- agua;
- charcos;
- hierbas;
- estrellas;
- cielo;
- nubes;
- amanecer;
- noche;
- viento;
- luz.
La naturaleza no funciona
simplemente como decoración.
Forma parte activa de la
experiencia del protagonista.
Cuando Saltoncito abandona su
pequeño mundo, el espacio se amplía progresivamente.
El paisaje adquiere una
dimensión casi maravillosa.
La noche y el día
Existe también una oposición
simbólica entre:
noche ↔ luz
La noche puede representar:
- peligro;
- desconocimiento;
- miedo;
- misterio.
Pero también puede significar:
- descubrimiento;
- imaginación;
- transformación;
- encuentro.
Esto resulta especialmente
interesante porque Conversa con la Noche, a pesar de pertenecer simbólicamente
al ámbito oscuro, posee una dimensión afectiva.
Por lo tanto, Espínola evita
una división simplista entre:
luz = bueno
oscuridad = malo.
La oscuridad también puede
contener bondad.
La luz como símbolo
La luz está asociada al
descubrimiento.
Saltoncito sale de un mundo
pequeño y conocido y se encuentra con un universo más amplio.
La luz representa entonces:
- conocimiento;
- esperanza;
- belleza;
- descubrimiento;
- comprensión.
La crítica contemporánea sobre
Espínola ha destacado precisamente la dimensión lírica de Saltoncito,
construida alrededor de imágenes de estrellas, flores, nubes, sol, agua y
luces.
El elemento maravilloso
Saltoncito
pertenece a una literatura que combina realidad y fantasía.
Los animales hablan y poseen
una organización social semejante a la humana.
Pero el mundo fantástico no
está separado completamente de la realidad.
Al contrario:
lo maravilloso permite hablar
de problemas reales.
Gracias a los sapos, las
lechuzas y otros personajes, Espínola puede abordar temas humanos sin presentar
un discurso moral directo.
Fantasía y realidad
Uno de los mayores méritos de
Espínola consiste en no limitarse a crear un mundo fantástico totalmente
alejado de la experiencia humana.
El mundo maravilloso conserva:
- conflictos sociales;
- injusticia;
- sufrimiento;
- afectos;
- miedo;
- pérdida;
- relaciones familiares.
Por eso, Saltoncito
funciona en dos niveles:
Nivel infantil
Una historia de aventuras
protagonizada por un pequeño sapo.
Nivel adulto
Una reflexión sobre la
sociedad, los prejuicios, la autoridad, la marginación y la condición humana.
El lenguaje
El lenguaje de Espínola es
otro elemento fundamental.
Su prosa combina:
- sencillez;
- oralidad;
- humor;
- lirismo;
- imágenes visuales;
- diálogos ágiles;
- expresiones populares.
La oralidad es especialmente
importante en toda su narrativa.
El autor conocía profundamente
la forma de hablar de los habitantes del interior uruguayo y utilizaba esa
riqueza lingüística sin convertirla en un simple recurso pintoresco. La crítica
de Arturo Sergio Visca destaca precisamente que Espínola modificó
cuidadosamente sus diálogos para conservar las características del habla rural
sin convertir el lenguaje en mero costumbrismo.
Un lenguaje accesible,
pero no simple
Aquí encontramos otra
característica importante.
Escribir para niños no
significa escribir de manera pobre.
Espínola utiliza una lengua
comprensible, pero llena de imágenes y matices.
Por eso Saltoncito
puede ser leído por un niño y, al mismo tiempo, analizado por un adulto.
La literatura infantil de
calidad tiene precisamente esa característica:
el niño encuentra una
aventura; el adulto descubre otros significados.
La crítica de Visca considera
que Saltoncito, aunque es un clásico infantil uruguayo, también interesa
a los lectores adultos y se integra plenamente en el universo narrativo de
Espínola.
La poesía de la prosa
Uno de los rasgos más bellos
de la obra es su carácter poético.
Espínola no escribe versos,
pero su prosa posee:
- musicalidad;
- imágenes;
- ritmo;
- sensibilidad;
- asociaciones simbólicas.
El paisaje se convierte
frecuentemente en una experiencia emocional.
No solamente sabemos qué ve
Saltoncito.
También percibimos qué
siente frente a aquello que ve.
El humor
El humor cumple una función
muy importante.
La obra contiene situaciones
absurdas y personajes caricaturescos.
El tribunal, por ejemplo,
puede provocar risa.
Pero el humor no elimina la
gravedad de la situación.
Espínola utiliza el humor para
que el lector pueda acercarse a temas difíciles sin que el relato se vuelva
excesivamente solemne.
Podríamos decir:
el humor hace amable la
lectura; la profundidad impide que sea superficial.
La ternura
La ternura es probablemente
uno de los rasgos más característicos de Saltoncito.
El Ministerio de Educación y
Cultura describe precisamente esta dimensión al señalar que Saltoncito
consagró la “tierna voz” del autor y que fue escrita para niños pero disfrutada
también por adultos.
La ternura aparece
especialmente en:
- la relación con la madre;
- el vínculo con el abuelo;
- la actitud de Saltoncito ante los demás;
- la transformación de Conversa con la
Noche;
- la solidaridad de algunos personajes.
Pero no se trata de una
ternura ingenua.
Es una ternura que existe en
medio del peligro y del sufrimiento.
Bondad y sufrimiento
Este aspecto permite conectar Saltoncito
con el resto de la producción de Espínola.
El autor no presenta un mundo
completamente feliz.
Sus personajes conocen:
- la pérdida;
- la soledad;
- la injusticia;
- el miedo;
- la muerte;
- el abandono.
Sin embargo, incluso en ese
mundo difícil aparece la posibilidad de la solidaridad.
Por eso la bondad adquiere
mayor valor.
No es fácil ser bueno en un
mundo perfecto.
Es mucho más significativo ser
bueno en un mundo imperfecto.
El tema de la soledad
La soledad es otro tema
profundo.
Saltoncito se aleja de su
entorno familiar y debe enfrentarse a un mundo desconocido.
Pero también aparecen
personajes que viven solos o marginados.
Conversa con la Noche, por
ejemplo, es un ser apartado, incomprendido y marcado por una reputación
negativa.
La relación con Saltoncito
rompe momentáneamente esa soledad.
La obra parece decir que el
encuentro con otro puede transformar una existencia solitaria.
La amistad
La amistad surge de manera
inesperada.
No siempre se construye entre
personajes semejantes.
Saltoncito puede acercarse
precisamente a aquellos que los demás consideran peligrosos.
La amistad aparece entonces
como una forma de conocimiento:
conocer al otro → comprenderlo
→ dejar de temerle.
La libertad
La libertad es una de las
motivaciones fundamentales de Saltoncito.
Quiere salir.
Quiere conocer.
Quiere elegir.
Quiere comprender.
Su viaje representa el deseo
humano de superar los límites impuestos por el pequeño mundo conocido.
Pero la obra no presenta la
libertad como ausencia absoluta de límites.
Saltoncito aprende que ser
libre significa también:
- asumir riesgos;
- tomar decisiones;
- afrontar consecuencias;
- aprender de las experiencias.
La identidad
Otro tema fundamental es la
identidad.
La escena del tribunal resulta
especialmente reveladora.
Los jueces lo llaman “acusado”.
Él responde, en esencia:
“Yo soy Saltoncito.”
Esta afirmación posee un valor
simbólico enorme.
Frente a una institución que
pretende definirlo por una acusación, el protagonista afirma su propia
identidad.
No quiere ser reducido a una
etiqueta.
Esto permite una lectura muy
moderna de la obra.
La oposición entre fuerza
e inteligencia
Saltoncito es pequeño.
Otros personajes son más
grandes y físicamente más poderosos.
Pero él posee inteligencia.
Esto invierte nuevamente las
jerarquías tradicionales.
El héroe no es quien tiene
mayor fuerza física.
Es quien sabe:
- pensar;
- observar;
- confiar;
- decidir;
- comprender.
La bondad como forma de
poder
Este podría ser uno de los
mensajes centrales de la novela.
Saltoncito parece indefenso.
Pero su bondad produce efectos
sobre otros.
Su manera de relacionarse con
los demás modifica situaciones que parecían determinadas.
Por eso puede hablarse de una
especie de poder de la inocencia.
No se trata de una inocencia
pasiva.
Saltoncito actúa.
Pregunta.
Decide.
Se aventura.
Defiende sus convicciones.
Y mantiene su capacidad de
confiar.
La inversión de los
valores tradicionales
Espínola construye una serie
de inversiones:
|
Valor tradicional |
En Saltoncito |
|
Grande = poderoso |
Pequeño = protagonista |
|
Feo = malo |
Sapo = héroe |
|
Apariencia = identidad |
La apariencia engaña |
|
Autoridad = justicia |
La autoridad puede
equivocarse |
|
Ingenuidad = debilidad |
La inocencia puede ser
fuerza |
|
Oscuridad = maldad |
La noche también contiene
bondad |
|
Poder físico = superioridad |
Inteligencia y bondad
triunfan |
Esta
inversión constituye uno de los principales procedimientos literarios de la
obra.
El conflicto central
El conflicto de Saltoncito
no puede reducirse a una lucha entre “buenos y malos”.
Es más complejo.
El verdadero conflicto puede
formularse como:
individuo frente a un mundo
que no siempre comprende la verdad.
Saltoncito debe enfrentarse a:
- el desconocimiento;
- el peligro;
- los prejuicios;
- la injusticia;
- el poder;
- la soledad.
Y lo hace sin renunciar a su
propia naturaleza.
La obra como crítica
social
Aunque se trata de literatura
infantil, Saltoncito posee una dimensión social muy clara.
La novela presenta un mundo
donde existen:
- jerarquías;
- autoridades;
- acusaciones;
- cárceles;
- tribunales;
- marginados;
- reputaciones injustas.
Esto aproxima la obra a la
preocupación social que caracteriza a otros textos de Espínola.
La crítica no aparece como un
discurso político explícito.
Está incorporada a la
aventura.
La dimensión ética
La novela plantea
continuamente preguntas éticas:
¿Debemos juzgar por las
apariencias?
¿Debemos creer todo lo que
dicen de alguien?
¿Puede una persona cambiar?
¿Qué significa ser justo?
¿Es posible conservar la
bondad después de conocer la crueldad?
¿Qué hacemos cuando la
autoridad se equivoca?
La obra no responde mediante
discursos.
Responde mediante las
experiencias de Saltoncito.
Saltoncito y la educación
La novela también puede
interpretarse como una obra profundamente educativa.
Pero no porque enseñe mediante
moralejas.
Su enseñanza surge de la
experiencia.
El lector aprende junto con el
protagonista.
Este procedimiento es mucho
más eficaz que una lección explícita porque permite que el lector descubra
los valores en lugar de recibirlos como una orden.
¿Es realmente una novela
infantil?
Sí, pero es importante
comprender qué significa “infantil” en este caso.
Saltoncito fue
presentada originalmente como “Novela para niños” y se convirtió en un
clásico de la literatura infantil uruguaya.
Pero no es una obra
exclusivamente infantil.
Su complejidad simbólica
permite múltiples niveles de lectura.
Por eso puede clasificarse
como una obra de doble destinatario:
Para el niño:
aventura, animales, humor,
fantasía, misterio y emoción.
Para el adulto:
injusticia, marginalidad,
poder, identidad, soledad, pérdida y solidaridad.
La relación con la
literatura tradicional
La obra utiliza elementos que
recuerdan a los cuentos tradicionales:
- animales humanizados;
- viaje;
- pruebas;
- ayudantes;
- adversarios;
- espacios maravillosos;
- transformación;
- búsqueda;
- regreso.
Pero Espínola los modifica.
No crea simplemente una fábula
moral.
Los personajes poseen
profundidad psicológica.
Por eso la obra se encuentra
en un punto intermedio entre:
cuento maravilloso + fábula +
novela de aventuras + novela de iniciación + alegoría social.
Una obra de transición
entre realidad y fantasía
Arturo Sergio Visca distingue
en la producción de Espínola diferentes modos narrativos y observa que en
determinados textos la perspectiva poética y desrealizadora adquiere mayor
importancia, sin perder completamente el contacto con la realidad. Saltoncito
pertenece claramente a ese territorio.
Esto explica una de sus
características más atractivas:
el lector acepta lo imposible
porque emocionalmente resulta verdadero.
Los sapos pueden hablar.
Las aves pueden conversar.
Los animales pueden organizar
sociedades.
Pero los sentimientos que
experimentan son absolutamente humanos.
La relación con el
universo literario de Paco Espínola
Saltoncito no
constituye una excepción aislada dentro de la obra del autor.
Comparte con sus cuentos y
novelas posteriores una preocupación por:
- los seres desamparados;
- los marginados;
- los incomprendidos;
- la soledad;
- la violencia;
- la solidaridad;
- la dignidad de los humildes.
La diferencia está en el tratamiento.
En Raza ciega, por
ejemplo, Espínola presenta una realidad mucho más dura y realista.
En Saltoncito, esas
mismas preocupaciones son trasladadas a un universo fantástico y poético.
El verdadero significado
del viaje
El viaje de Saltoncito puede
interpretarse en varios niveles.
Primer nivel: geográfico
Sale de su hogar y recorre
nuevos lugares.
Segundo nivel: psicológico
Deja atrás parte de su
ingenuidad.
Tercer nivel: moral
Aprende a distinguir entre
apariencia y esencia.
Cuarto nivel: social
Descubre que las instituciones
y las personas pueden ser injustas.
Quinto nivel: afectivo
Comprende el valor de la
familia y del vínculo con los demás.
Por eso el viaje exterior es
también un viaje interior.
La transformación del
protagonista
Al comenzar la historia,
Saltoncito desea conocer el mundo.
Al finalizar su experiencia,
conoce algo mucho más importante:
conoce cómo funciona el
corazón de los seres.
Descubre que:
- alguien temible puede ser bueno;
- alguien respetable puede ser injusto;
- alguien pequeño puede ser valiente;
- alguien marginado puede necesitar afecto;
- alguien aparentemente poderoso puede
equivocarse.
En ese sentido, su verdadera
aventura consiste en aprender a mirar.
El mensaje central de la
obra
Si tuviéramos que condensar
todo Saltoncito en una sola idea, podría formularse así:
No debemos juzgar a los seres
por su apariencia ni aceptar ciegamente los juicios de los demás; la verdadera
grandeza se encuentra en la capacidad de comprender, amar, actuar con justicia
y conservar la bondad aun frente a un mundo imperfecto.
Valores que transmite
Entre los principales valores
presentes en la obra encontramos:
Amor familiar
La relación de Saltoncito con su madre y su abuelo.
Curiosidad
El deseo de conocer aquello que está más allá de lo conocido.
Valentía
La capacidad de enfrentar peligros pese al miedo.
Inteligencia
La capacidad de resolver situaciones sin recurrir a la fuerza.
Solidaridad
La preocupación por quienes sufren.
Tolerancia
La capacidad de aceptar a quienes son diferentes.
Justicia
La defensa de la verdad frente a acusaciones injustas.
Empatía
La capacidad de comprender el sufrimiento de los demás.
No discriminación
El rechazo a juzgar por apariencia o reputación.
Importancia de Saltoncito
en la literatura uruguaya
La obra ocupa un lugar
singular dentro de la literatura uruguaya.
No es solamente un clásico
infantil.
Es también una muestra de la
capacidad de la literatura uruguaya para combinar:
realismo + fantasía + oralidad
+ poesía + preocupación social.
Espínola perteneció a la
denominada Generación del Centenario o Generación del 30, junto a escritores
como Juan José Morosoli y Enrique Amorim. Su obra contribuyó decisivamente a
profundizar la narrativa uruguaya y a dotar de complejidad psicológica a
personajes provenientes de ambientes rurales y populares.
¿Por qué sigue siendo una
obra vigente?
Aunque fue publicada en 1930,
muchos de sus temas continúan siendo actuales.
Hoy seguimos enfrentándonos a:
- prejuicios;
- discriminación;
- etiquetas;
- juicios apresurados;
- abuso de autoridad;
- exclusión;
- soledad;
- necesidad de pertenencia.
Y seguimos necesitando
aprender algo que Saltoncito parece comprender desde el principio:
mirar al otro antes de
juzgarlo.
Conclusión
Saltoncito puede
parecer, en una primera lectura, simplemente la historia de un pequeño sapo
aventurero que abandona su hogar para conocer el mundo.
Pero esa lectura apenas
descubre la superficie.
Debajo de la aventura existe
una profunda reflexión sobre la condición humana.
Espínola utiliza animales para
hablar de los seres humanos; utiliza la fantasía para hablar de la realidad;
utiliza un protagonista pequeño para cuestionar el poder de los grandes;
utiliza un sapo considerado feo para demostrar que la belleza verdadera está en
el interior; y utiliza una historia infantil para plantear preguntas que
también preocupan a los adultos.
La elección del sapo es
especialmente significativa: un ser tradicionalmente asociado con lo
desagradable se convierte en un personaje digno de amor, admiración y respeto.
Así, Espínola transforma la mirada del lector.
Y allí reside uno de los
mayores logros literarios de la obra:
Saltoncito no conquista el
mundo mediante la fuerza. Lo transforma mediante su manera de mirarlo.
Su aventura es, en última
instancia, una educación de la mirada: aprender a ver más allá de las
apariencias, descubrir humanidad donde otros solamente ven monstruosidad y
comprender que la bondad no es debilidad, sino una de las formas más profundas
de valentía.
Por eso Saltoncito
continúa siendo mucho más que un libro para niños. Es una obra que puede leerse
como cuento maravilloso, novela de iniciación, alegoría social, relato
poético y reflexión ética, y precisamente esa riqueza explica que haya
alcanzado el carácter de clásico de la literatura infantil uruguaya.
FUENTES
http://www.poemas-del-alma.com/
Capítulo Oriental N° 26
Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, ficha biográfica y literaria de Francisco Espínola.
Anáforas, Facultad de Información y Comunicación, Universidad de la República: edición y documentación sobre Saltoncito.
Arturo Sergio Visca, estudios sobre la narrativa de Francisco Espínola.
La vida y los cuentos, Jornadas de homenaje a Paco Espínola, Universidad de la República.
Archivo de Prensa del Uruguay, crítica contemporánea de Alfredo Mario Ferreiro sobre Saltoncito.






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