Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

jueves, 1 de octubre de 2026

1 DE OCTUBRE DIA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS DE EDAD

 




El 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas de Edad, para destacar el cambio demográfico que está sufriendo la población mundial y la necesidad de crear nuevas políticas y programas que beneficien a los miembros de la tercera edad.

 Esta celebración fue promovida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde el año 1991 y tiene como objetivo promover políticas y programas públicos centrados en las personas de la tercera edad para que estas permanezcan mucho más tiempo, activas dentro de la sociedad.

El envejecimiento de la población es un fenómeno universal. Prácticamente todos los países del mundo están experimentando un crecimiento tanto del tamaño como de la proporción de personas mayores en la población.

 

LEMA 2026


El lema oficial del Día Internacional de las Personas de Edad 2026, que se conmemora cada 1 de octubre, es:

«La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas»

En inglés: “The Age of Longevity: Rethinking Systems for Longer Lives”.

La ONU plantea con este lema una reflexión sobre el profundo cambio demográfico que supone que las personas vivan cada vez más años. El objetivo no es solamente añadir años a la vida, sino conseguir que esos años adicionales puedan vivirse con salud, dignidad, seguridad, participación y equidad.

El lema invita, por tanto, a repensar y adaptar los sistemas sociales —entre ellos la salud, las pensiones, el empleo, la vivienda, la protección social y el aprendizaje permanente— para responder adecuadamente a una sociedad en la que aumenta la longevidad.

El lema del Día Internacional de las Personas de Edad 2026, establecido por las Naciones Unidas, es «La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas». La ONU plantea que el aumento de la esperanza de vida constituye uno de los grandes logros de nuestro tiempo, pero también exige transformar las instituciones y políticas para que esos años adicionales se vivan con salud, seguridad, dignidad, autonomía y participación.

 

Análisis del Significado del lema 2026

1. «La era de la longevidad»: un nuevo escenario para la humanidad

La primera parte del lema, «La era de la longevidad», reconoce que estamos entrando en una etapa histórica caracterizada por una población que vive más años y por un crecimiento sostenido del número de personas mayores.

Según Naciones Unidas, en 2025 había aproximadamente 1.220 millones de personas de 60 años o más, y esta cifra podría llegar a 2.100 millones en 2050. La proporción de personas mayores también continuará aumentando: para 2050 representarían alrededor del 20 % de la población mundial.

Por eso, la longevidad ya no puede considerarse solamente una cuestión individual o familiar. Es una transformación social de enorme alcance, que afecta a la salud, las familias, el trabajo, las pensiones, la vivienda, la educación, la economía y las relaciones entre generaciones.

Vivir más es, en principio, un logro extraordinario. Pero el verdadero desafío consiste en lograr que los años ganados a la vida sean también años vividos con bienestar y derechos.

 

2. «Repensar los sistemas»: no alcanza con prolongar la vida

La expresión «repensar los sistemas» constituye el núcleo más importante del lema.

La ONU advierte que una sociedad en la que las personas viven más tiempo necesita revisar estructuras que históricamente fueron diseñadas para una población con una esperanza de vida menor.

Esto significa preguntarse, entre otras cuestiones:

  • ¿Los sistemas de salud están preparados para atender a una población que envejece?
  • ¿Las pensiones y los sistemas de protección social pueden garantizar seguridad económica?
  • ¿Las ciudades y viviendas permiten que las personas mayores mantengan su autonomía?
  • ¿Los mercados laborales ofrecen oportunidades adecuadas para quienes desean o necesitan continuar trabajando?
  • ¿Existen posibilidades reales de aprendizaje durante toda la vida?
  • ¿Las personas mayores pueden participar plenamente en las decisiones que afectan sus vidas?
  • ¿Cómo se distribuyen las responsabilidades de cuidado entre familias, comunidades, Estado y otros actores?

El lema, por tanto, no propone simplemente adaptar los servicios existentes, sino reconsiderar cómo están organizadas las sociedades para responder a una realidad demográfica diferente.

 

3. Salud: vivir más no significa necesariamente vivir mejor

Uno de los principales mensajes de la campaña es que esperanza de vida y esperanza de vida saludable no son exactamente lo mismo.

La ONU señala que, aunque la humanidad vive más tiempo, existe una diferencia importante entre los años de vida y los años vividos con buena salud. En 2019, esa brecha entre esperanza de vida y esperanza de vida saludable alcanzaba 9,6 años a escala mundial.

Esto modifica la manera de entender el envejecimiento.

No basta con conseguir que las personas lleguen a edades avanzadas. Es necesario trabajar durante todo el curso de la vida mediante prevención, promoción de la salud, atención médica adecuada, rehabilitación, apoyo a la autonomía y entornos accesibles.

De esta manera, el lema conecta la longevidad con el concepto de envejecimiento saludable.

 

4. La importancia de la autonomía y la dignidad

Una vida más larga debe ser también una vida en la que las personas puedan tomar decisiones sobre su propia existencia.

Esto incluye poder decidir, en la medida de las posibilidades de cada persona:

  • dónde vivir;
  • cómo organizar su vida cotidiana;
  • con quién relacionarse;
  • continuar aprendiendo;
  • trabajar cuando sea posible y deseado;
  • participar en actividades culturales y sociales;
  • mantener vínculos familiares y comunitarios;
  • recibir los apoyos necesarios sin perder autonomía.

La ONU subraya que las políticas adecuadas pueden permitir que las personas continúen participando significativamente en la sociedad independientemente de su edad.

Por eso, longevidad no debe convertirse en sinónimo de dependencia. Las necesidades de apoyo pueden aumentar con la edad, pero eso no elimina los derechos, la capacidad de decisión ni la dignidad de la persona.

 

5. Protección social y seguridad económica

Otra dimensión fundamental del lema es la seguridad económica.

Una vida más larga también puede significar una etapa más prolongada después de la jubilación. Por ello, los sistemas de pensiones y protección social deben ser capaces de acompañar las nuevas realidades demográficas.

La preocupación no es solamente económica. La inseguridad financiera puede afectar el acceso a:

  • alimentación adecuada;
  • vivienda;
  • medicamentos y atención sanitaria;
  • transporte;
  • actividades sociales;
  • cuidados y apoyos.

Por ello, repensar los sistemas significa también evitar que una mayor longevidad se traduzca en más años de pobreza o vulnerabilidad.

 

6. El mundo del trabajo también debe cambiar

La longevidad modifica la relación tradicional entre edad, trabajo y jubilación.

Las personas pueden llegar a edades avanzadas conservando conocimientos, experiencia y capacidad para contribuir a sus comunidades y economías. La ONU destaca que las personas mayores desempeñan papeles importantes como trabajadores, cuidadores, líderes comunitarios y transmisores de conocimientos.

Esto lleva a cuestionar los estereotipos que identifican automáticamente vejez con incapacidad o improductividad.

Al mismo tiempo, debe reconocerse que no todas las personas pueden ni desean prolongar su actividad laboral. Por eso, el desafío consiste en crear opciones diversas y flexibles, evitando tanto la discriminación por edad como la obligación de permanecer en el mercado laboral cuando no corresponde.

 

7. Educación a lo largo de toda la vida

La longevidad también ofrece una oportunidad para ampliar el concepto de educación.

Si las personas viven más años, pueden existir nuevas etapas para:

  • aprender;
  • adquirir nuevas habilidades;
  • desarrollar intereses;
  • participar en actividades culturales;
  • utilizar nuevas tecnologías;
  • transmitir conocimientos a otras generaciones.

La educación permanente puede contribuir, además, a combatir el aislamiento y favorecer la participación social.

En este sentido, una vida larga puede representar más tiempo para aprender, crear, enseñar y participar, siempre que existan las oportunidades necesarias.

 

8. Vivienda, ciudades y entornos accesibles

Una sociedad preparada para la longevidad necesita también entornos adaptados a personas de diferentes edades y capacidades.

La vivienda, el transporte, las calles, los espacios públicos, los centros de salud y los servicios deben favorecer la seguridad, la movilidad y la independencia.

La ONU señala que la capacidad de las personas mayores para realizar actividades cotidianas depende no solamente de sus capacidades individuales, sino también de los entornos sociales y físicos en los que viven. Los entornos favorables pueden ayudarles a conservar su actividad y autonomía.

Por eso, el envejecimiento no es solamente una cuestión médica: también es una cuestión de urbanismo, vivienda, transporte, tecnología y diseño social.

 

9. Combatir el edadismo

«Repensar los sistemas» implica igualmente revisar las ideas y prejuicios asociados con la edad.

El edadismo puede manifestarse mediante estereotipos, discriminación o prácticas que limitan las oportunidades de las personas simplemente por ser mayores.

El mensaje de 2026 insiste en que una sociedad preparada para la longevidad debe reconocer que las personas mayores son sujetos de derechos y participantes activos de la sociedad, no solamente receptoras de cuidados. La ONU identifica la discriminación y las desigualdades persistentes como obstáculos para aprovechar plenamente los beneficios de una mayor longevidad.

 

10. La longevidad como oportunidad: el «dividendo de la longevidad»

El lema no presenta el envejecimiento de la población únicamente como un problema.

La ONU habla de la posibilidad de obtener un «dividendo de la longevidad»: si los años adicionales se acompañan de buena salud, oportunidades de participación, protección social y condiciones adecuadas, una vida más larga puede generar beneficios para las personas, las familias, las comunidades y las economías.

Las personas mayores pueden aportar:

Experiencia + conocimientos + trabajo + cuidados + participación comunitaria + cultura + vínculos intergeneracionales.

Por eso, el envejecimiento demográfico puede ser también una oportunidad para construir sociedades donde todas las generaciones tengan un lugar y puedan contribuir.

 

11. Solidaridad entre generaciones

El lema también invita a abandonar una visión de la sociedad basada en la separación entre jóvenes y mayores.

Las generaciones están profundamente relacionadas.

Las personas mayores pueden transmitir conocimientos, memoria, experiencias y valores; las generaciones más jóvenes pueden aportar nuevas tecnologías, perspectivas y formas de participación. Las familias y comunidades se benefician cuando existe un intercambio entre generaciones.

El Secretario General António Guterres ha llamado precisamente a fortalecer la solidaridad intergeneracional y a diseñar políticas que permitan que las vidas más largas sean vidas con elección, seguridad y dignidad.

 

12. Una responsabilidad que corresponde a toda la sociedad

Finalmente, el lema no dirige su mensaje exclusivamente a los gobiernos.

La ONU señala que deben participar los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, los investigadores y las propias personas mayores.

Esto es importante porque la longevidad afecta prácticamente a todos los ámbitos de la vida social.

Repensar los sistemas significa entonces:

  • transformar los sistemas de salud;
  • fortalecer la protección social;
  • adaptar el mundo laboral;
  • mejorar las viviendas y ciudades;
  • garantizar accesibilidad;
  • combatir la discriminación por edad;
  • favorecer el aprendizaje permanente;
  • proteger los derechos humanos;
  • promover la participación de las personas mayores;
  • fortalecer los vínculos entre generaciones.

En síntesis

El lema «La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas» transmite una idea central: el aumento de la esperanza de vida ha cambiado la sociedad y ahora las estructuras sociales deben cambiar para acompañar esa transformación.

No se trata simplemente de vivir más años, sino de conseguir que esos años adicionales puedan desarrollarse con salud, autonomía, seguridad, participación, igualdad y dignidad.

La pregunta que plantea el lema podría resumirse así:

Si hemos aprendido a vivir más, ¿estamos preparados para construir una sociedad capaz de acompañar adecuadamente esas vidas más largas?

Esa es, en definitiva, la invitación del Día Internacional de las Personas de Edad 2026: convertir la longevidad en una oportunidad para construir sociedades más inclusivas, solidarias y preparadas para todas las edades, en lugar de considerar el envejecimiento únicamente como un desafío demográfico.

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Antecedentes



 

El 14 de diciembre de 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas, a través de la resolución 45/106, designó el 1 de octubre Día Internacional de las Personas de Edad.

Anteriormente a esto, existían iniciativas como el Plan de Acción Internacional de Viena sobre el Envejecimiento, que fue adoptado por la Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en 1982 y que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó ese mismo año.

 

En 1991, la Asamblea General (por la resolución 46/91) adoptó los Principios de las Naciones Unidas para las personas mayores.

 

En 2002, la segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento adoptó el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, para responder a las oportunidades y desafíos del envejecimiento de la población en el siglo XXI y para promover el desarrollo de una sociedad para todas las edades

 

¿Sabías que...?

 


El número de personas mayores de 60 años se ha duplicado con creces, pasando de unos 541 millones en 1995 a 1.200 millones en 2025, y se prevé que alcance los 2.100 millones en 2050. En 2080, las personas mayores de 65 años superarán en número a los menores de 18 años.

La esperanza de vida mundial ha alcanzado los 73,5 años en 2025, lo que supone un aumento de 8,6 años desde 1995. El número de personas de 80 años o más aumenta aún más rápidamente y se prevé que supere el número de bebés a mediados de la década de 2030 y alcance los 265 millones.

 

A medida que la población envejece, ha aumentado la demanda de asistencia sanitaria y asistencia social, especialmente para las personas con enfermedades como la demencia, una de las principales causas de dependencia y discapacidad en las personas mayores. La atención especializada es ahora indispensable para satisfacer estas necesidades crecientes.

Las mujeres, que constituyen la mayoría de los receptores de cuidados y cuidadores, representan casi el 70% de las horas de cuidados informales en todo el mundo. Esto ocurre sobre todo en los países de renta baja y media con servicios de cuidados limitados, lo que hace a las mujeres más vulnerables a la pobreza en la vejez.



SITUACIÓN DE LAS PERSONAS DE EDAD EN URUGUAY

 

La situación de las personas de edad en Uruguay en 2025 presenta varios desafíos y características importantes:

Uruguay es el país con la población más envejecida de América Latina, con un 16,1% de sus habitantes mayores de 65 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2023. Este porcentaje ha crecido desde el 14% en 2011, y se proyecta que para 2070 alcance el 32,5% de la población, debido al aumento de la esperanza de vida y disminución de la natalidad.


Las personas mayores enfrentan dificultades en salud, con un 33% de ellas padeciendo al menos una enfermedad crónica como hipertensión o diabetes, y un 11,5% reporta limitaciones para actividades diarias, porcentaje que aumenta al 24% en mayores de 80 años.




En el aspecto económico, cerca de 150.000 jubilados uruguayos reciben la jubilación mínima, ubicándolos en situación de vulnerabilidad. Solo el 5,4% de personas entre 65 y 74 años continúa trabajando, mientras el desempleo en mayores de 60 años es bajo (2,1%).

En vivienda, alrededor del 40% vive en condiciones deficientes, con problemas estructurales. Además, un 22% de los adultos mayores vive solo, lo que implica riesgo de aislamiento y dificultades para acceder a cuidados.

Uruguay ha implementado políticas sociales y programas de atención a personas mayores, incluyendo un Plan Nacional de Cuidados y acciones de promoción contra el abuso hacia las personas mayores.

Aunque la población mayor crece y aporta valor a la sociedad, enfrenta desafíos significativos en salud, economía, vivienda y protección social, que requieren atención continua y adaptación de políticas públicas.

 FUENTES

https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-de-las-personas-de-edad

https://www.un.org/es/observances/older-persons-day

https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_Internacional_de_las_Personas_de_Edad

https://okdiario.com/historia/dia-internacional-personas-mayores-15502071

https://www.gub.uy/secretaria-derechos-humanos/comunicacion/noticias/dia-internacional-personas-edad

 

 



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