Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

jueves, 2 de abril de 2015

2 DE ABRIL DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO INFANTIL Y JUVENIL

“No hay mejor fragata que un libro para llevarnos a tierras lejanas”. Emily Dickinson




Desde 1967, cada 2 de abril se celebra el Día Internacional del Libro Infantil.
Este día coincide con el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. 



 Hans Christian Andersen- 1868

Esta fecha es para promocionar los libros infantiles y juveniles y la lectura desde las edades más tempranas.
Cada año, una sección nacional del IBBY (International Board on Books for Young People) tiene la oportunidad de ser la patrocinadora internacional del Día del Libro Infantil y selecciona un escritor representativo y a un reconocido ilustrador de su país para que elaboren el mensaje dirigido a todos los niños del mundo y el cartel que se distribuye por todo el mundo, con el fin de conmemorar este evento en todo el mundo 
Este año, el país elegido es Emiratos Árabes Unidos. El diseño del cartel está a cargo de la ilustradora Nasim Abaeian, y el texto, de la escritora Marwa Obaid Rashid Al Aqroubi.


Las zapatillas rojas








Érase una vez una niña muy simpática llamada Karen. Era bonita y todo el mundo la quería. Su único defecto, era ser demasiado caprichosa. La historia comienza el día de su cumpleaños
Su mamá le regaló un bonito vestido a la vez que la deseaba muchísimas felicidades. Era un vestido de bailarina que a Karen le hizo mucha ilusión. Siempre había deseado ser una gran bailarina.
Karen se precipitó en los brazos de su mamá y le dio un sonoro beso en la mejilla.
-Gracias mamita- Exclamó alborozada.
-Te quiero mucho-añadió.
La mamá se sentía feliz al ver la alegría de su hija.
Poco después la niña corría hacía la escuela. Su mamá se despidió de ella en la puerta, diciéndole:
-Estudia mucho, hijita y no te pelees con tus compañeras. Karen prometió portarse bien.
A la hora del recreo Karen empezó a presumir, describiendo con todo detalle el vestido que le había regalado su mamá. Sus compañeras la escuchaban asombradas y ella se sentía feliz.
A la salida de la escuela Karen pasó por delante de una zapatería y vio unas preciosas zapatillas rojas de ballet.
- Esas zapatillas serán mías- se dijo la caprichosa chiquilla.
Karen empezó a pensar en la manera de convencer a su madre para que le comprase las zapatillas y pronto dío con la solución. Lloraría y patalearía hasta conseguir sus propósitos.
Al llegar a casa, corrió al encuentro de su mamá, que estaba preparando la comida y lo primero que hizo fue:
- He visto unas zapatillas rojas que harían juego con mi vestido de bailarina. Pero la mamá no se dejó convencer.
- No me gusta que seas tan caprichosa-dijo enfadada.
- No compraré nada más, con el vestido tienes suficiente- añadió.
Entonces Karen empezó su pequeña comedia. Pero no le sirvió de nada. Mamá no hizo caso a sus súplicas y ordeno que se acostase. Pero Karen no se había resignado a quedarse sin zapatillas y empezó a pensar en el modo de obtenerlas.
Cuando más entusiasmada estaba en sus pensamientos, la tentación en forma de travieso diablillo, entró por la ventana.
- Buenas noches- saludó alegremente. La niña se llevó un gran susto.
- Levántate enseguida-le ordenó y haz lo que yo te diga.
La niña obedeció y el diablillo le susurró al oído el malvado plan que había trazado para conseguir las zapatillas.
Karen, aunque con un poco de miedo, siguió al diablillo. Anhelaba tanto poder lucir en sus pies las graciosas zapatillas, que era capaz de cualquier cosa para obtenerlas. Después  de andar un rato por las silenciosas calles de la ciudad, llegaron hasta la zapatería donde estaban expuestas las preciosas zapatillas. El diablillo estaba eufórico.
-Ahora-gritó.
Al instante Karen lanzó con fuerza un ladrillo contra el escaparate de la zapatería y el cristal se rompió en mil pedazos. Ya tenía el campo libre y podía seguir adelante.
La niña se apoderó de las zapatillas y echó a correr, antes de que los dueños de la tienda se despertaran. Mientras corría, sintió de pronto la tentación de probárselas.
Y ni corta ni perezosa, se calzó las zapatillas y al instante sus pies empezaron a moverse con una gracia prodigiosa. Bailando recorrió toda la ciudad hasta el puerto, acompañada del diablillo.
La niña estaba encantada, pero cuando quiso pararse, notó que era imposible. Sus pies danzaban incansables a pesar de su voluntad. El diablillo se estaba riendo a carcajadas. Del puerto, las zapatillas se dirigieron a las afueras de la ciudad. Karen empezó a asustarse y pidió ayuda. Pero como todo el mundo dormía, nadie podía oír sus lamentos. Después de varios kilómetros de continua danza, las zapatillas la condujeron hasta un frondoso bosque. El diablillo se divertía de lo lindo al contemplar los apuros de la pobre niña.
En medio del bosque, Karen lloraba desconsoladamente y al borde de la desesperación, llamó a su conciencia que siempre le aconsejaba el camino del bien y la libraba de las tentaciones.
Al escuchar el ruego angustioso de Karen, apareció su conciencia en forma de ángel rubio y hermoso:
-No llores-dijo-Yo te ayudaré y escarmentaré a ese malvado diablillo.
Pero ya sabéis, amiguitos que el diablo no se rinde fácilmente. Por eso, y ante la sorpresa de Karen, cogió su tridente y se puso a quitar de en medio a su enemigo.
Pero el angelito era muy listo y cuando el diablillo se lanzaba disparado hacían él, tomo impulso y se elevó. Entonces, el pobre diablillo se dio de narices contra el tronco de un árbol y se partió los cuernos.
Y en el instante en que el angelito venció al diablillo, las zapatillas se escaparon de los pies de Karen y empezaron a bailar solas. LA niña sintió un gran alivio al poder descansar al fin.
Pero al poco rato, Karen se puso en pie y corrió a su casa.
-Quiero ir con mi mamá-sollozaba la pequeña. El angelito la acompañó todo el camino.
Karen volvió a entrar por la ventana. Estaba sinceramente arrepentida de su actuación y sentía grandes deseos de correr hacía su madre, pedirle perdón y sentirse consolada por ella.
Sin poderse contener, Karen entró como un torbellino en la habitación de su madre, que estaba durmiendo y la abrazó con fuerza.
-Perdón mamá. Te juro que no lo haré más. Su mamá se despertó sobresaltada:
-¿Qué haces aquí hijita? ¿No puedes dormir?
Entonces Karen se dio cuenta de que había tenido una pesadilla y se la contó a su madre.
Mamá sonrió y cogiendo a su hija en brazos, la volvió a meter en la cama. Karen abrazándola, le susurró al oído:
- Jamás volveré a ser caprichosa.
Y entonces su sueño fue tranquilo y libre de pesadillas.


Hans Christian Andersen

 http://museum.odense.dk/
 http://www.oepli.org/