Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

viernes, 10 de diciembre de 2010

PARROQUIA CRISTO OBRERO -1911- 2011 -CENTENARIO DE ATLÁNTIDA


ELADIO DIESTE HABLA DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA PARROQUIA
CRISTO OBRERO DE ATLÁNTIDA


Entrevista tomada de la página http://www.atlantida.com.uy a la cual recomendamos visitar si quieren saber más.

"El arte y la fe plasmados en la arquitectura tienen entre nosotros expresiones muy cualificadas. No es fácil hacer una elección. Hemos optado por presentar una original y muy nuestra como es la Iglesia de Atlántida. El motivo que nos llevó a esta elección es que quien nos explica lo que quiso expresar es su autor, es el mismo Eladio Dieste quien guía. Extrajimos para ello, algunos párrafos de una exposición que se encuentra en el libro "Eladio Dieste: La Estructura Cerámica" (Bogotá - 1987)
Hay que tener en cuenta que era mi primera obra de "arquitectura" y que tuve que hacer en ella un duro aprendizaje. Aunque era antes del Concilio (1952) es bien "posconciliar"; la Iglesia fué pensada de modo que todos se sintieran comunitariamente actores de la liturgia: la fuerza del espacio único, al que cualifican la estructura, los muros del presbiterio y el uso de la luz, expresa esa unidad comunitaria.-
Aunque me guiaban intuiciones muy precisas, no me era fácil realizarlas. En otros casos la incomprensión frustró mis propósitos.-


Recuerdo varios ejemplos:
a) Quería que la nave y el presbiterio se integraran sin que éste perdiera el matiz de mayor densidad espiritual que a mi juicio debía conservar, y me di cuenta en la obra de la importancia que tenía para esto la ubicación de los tres escalones con que se sube de la nave al presbiterio; cómo podían separar o unir, y unir manteniendo ese matiz o sumir todo el espacio en algo confuso e ilegible...
b) Eliminé el comulgatorio, cosa muy corriente, pero por la que tuve entonces que razonar bastante para convencer. La participación del pueblo en la ceremonia, la deliberada ausencia de todo sacralismo basado en la separación resultan no sólo del espacio único como cualificado, de la buscada y matizada unión entre nave y presbiterio, sino del hecho de que el pueblo, al comulgar, entre en el presbiterio mismo, sus muros los reciben visualmente al entrar en la iglesia y lo rodean en el momento principal de la misa.-
c) El altar debió ser una gran piedra con los ángulos vivos y sin labrar como salen algunos bloques de la cantera, lo que no pudo realizarse por dificultades técnicas y falta de comprensión. Con esto quería expresar la presencia actual de ese fondo de religiosidad poderosa y primaria que aparece en los relatos del Génesis. La Eucaristía, en la misa, es el Sacrificio de nuestra fe, pero es también una comida alrededor de una mesa, muy posterior en el proceso de la evolución religiosa a aquellos momentos en que la pedagogía del misterio se manifestaba a través del terror y la separación. Pienso que las dos cosas tienen sentido: el altar que recuerde la piedra de los sacrificios milenarios y el altar-mesa que haga presente la última cena.-

d) Me dió trabajo resolver el atrio y el conjunto que forma la entrada a la iglesia; conseguir las buscadas gradaciones temporales en la lectura del espacio interno; articular en una unidad el atrio que "reciba" realmente a los fieles... y el mejor lugar para "ver" el espacio interior y para usar la iglesia como sitio de meditación y reposo.-
e) Quería que las ventanas de las paredes no "rompieran" su superficie y esto tampoco fué fácil de conseguir. Las ventanas se cerraron con vidrios de colores y el esfuerzo de resolver este problema fué realmente grande, y, como todo el proceso de la obra, con ribetes novelescos...
f) Cuando proyecté la obra, el bautismo se hacía con un ritual bello pero arcaico, propio de una iglesia inserta en el mundo pagano, cuando cada nuevo cristiano era, usualmente, un convertido del paganismo con su historial personal. Ese ritual quería expresar la "muerte y resurrección" de que habla San Pablo, con una serie de gestos y fórmulas que se habían vuelto ya ininteligibles, que aún cuando se explicaran seguían siendo vacíos para la mayoría de los fieles porque no eran los que haríamos espontáneamente, ni los que decantarían una sana tradición, que, para serlo debe ser viva, e integrar, enriqueciéndolo, lo espontáneo. Hoy, como cuando proyectaba la iglesia, el bautismo en su inmensa mayoría de niños, pero ahora la ceremonia es humanamente más rica y espontánea, responde más vivamente a la realidad: podría decirse que no sólo se bautiza al niño, sino que se "rebautizan" padres, padrinos, fieles. Pero entonces no podía hacer otra cosa que expresar, arquitectónicamente, el contenido siempre válido y rico del ritual vigente.-
El bautisterio que se proyectó como una cripta circular techada con una cúpula cubierta de tierra, que se insinúa a nivel de la entrada, e iluminada por un lucernario de ónix traslúcido bien visible. Se vincula al exterior por una escalera cuya entrada se muestra se muestra como un prisma triangular a la izquierda del atrio. En la puerta de acceso hubieran esperado al niño el oficiante, padres y padrinos, bajando todos juntos al bautisterio. Cumplida la primera parte de la ceremonia, por un corredor y otra escalera, todos subirían a la iglesia, a donde, según el rito antiguo, ya podría entrar "el nuevo cristiano". He hecho varias veces el recorrido previsto y la sensación siempre sorprendente y reveladora de ver la nave al fin de la escalera de llegada a la iglesia creo que expresa la "resurrección" de que habla San Pablo. Se procuró que el ritual fuera glosado por los gestos, a la vez naturales y obligados previstos por la arquitectura; que ésta respondiera, no con un funcionalismo seco sino vivo, a lo que debían sentir los que en ella se movían, de modo que fuera la expresión plástica primera de la experiencia vital que realizaban.-

g) La ubicación de la sacristía se hizo de modo que la venida del oficiante al altar se haga gradual y expresivamente; que esa expresividad exista y tenga tiempo de ser asimilada. En todas las iglesias que conocía, el sacerdote "aparece" de pronto, un poco como el muñeco de una caja de sorpresas. Además, el cura debe ser ayudado; traté por eso de que la sacristía, cuyo techo tiene un gran hueco circular por el que "entra" el templo en ella (desde el que se ve incluso el hermoso crucifijo de Yepes que está detrás del altar) fuera muy poco sacristanesca. Serían largos de explicar todos los detalles de relación con el exterior, y apartamiento de él  por interiorización, que traté de realizar en ella. El camino del cura para ir a oficiar es un buen recorrido para ver el espacio; también aquí procuré que la arquitectura obligara, o mejor, enseñara e hiciera natural, el proceder como corresponde...
Resumiendo mis intenciones más conscientes en el proyecto de esta iglesia, escribí en aquel entonces: "puedo decir que procuré que éste respondiera a un estilo serio, a la vez severo y amable de piedad, con una gran confianza en el espíritu cristiano de los humildes que han de usarla... que la iglesia como arquitectura, no fuera un obstáculo para una piedad verdadera, sino su manifestación primera.-
Los medios y los materiales usados en la construcción también quieren ser expresivos: son humildes como los fieles para quienes la iglesia se construyó, pero fueron tratados con un desvelo que aspira a ser el homenaje que estos humildes merecen".-
Toda la experiencia que significó esta obra para mí no es fácil de resumir: fueron dos años de actividad casi obsesiva..."

FUENTE:
http://www.atlantida.com.uy