Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

sábado, 16 de octubre de 2010

16 DE OCTUBRE - DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN- CUENTO

Este es un tema para trabajar en todas las clases si bien el Programa escolar lo trata específicamente en nivel 3 , 4 y 5. Además en 2º grado y demás grados se toca en forma transversal.

LEMA 2010-  UNIDOS CONTRA EL HAMBRE
 

 


El 16 de octubre de cada año se celebra  el Día Internacional de la Alimentación.
Este día fue  proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Su finalidad es concientizar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. El día coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945.
En noviembre de 1979, el Día Mundial de la Alimentación (DMA) fue establecido por países miembros de la FAO en la Reunión General de la Organización Número 20.
 La delegación Húngara, encabezada por el Ministro Húngaro de Agricultura y Alimentación Dr. Pál Romány fue fundamental  en la Sesión Número 20 de la Conferencia de la FAO, sugiriendo la idea de celebrar mundialmente el DMA. Desde entonces se ha desarrollado cada año en más de 150 países, dando a conocer los problemas detrás de la pobreza y el hambre.


ALGUNAS CONSIDERACIONES

La foto que recorrió el mundo
 Nuestro mundo ha hecho progresos en la alimentación de la población, pero son muchas las personas que aún no tienen alimentos suficientes. Es necesario aumentar el suministro alimentario y ampliar la variedad de los alimentos en muchos países. Aunque existen muchos problemas en la lucha contra el hambre en el mundo, hay héroes que trabajan para encontrar la forma de alimentar a todo mundo. Cada uno de nosotros puede ser un héroe y actuar contra el hambre. Si establecemos las causas del hambre y trabajamos a nivel personal y comunitario para determinar y solucionar esos problemas podemos erradicar el hambre.

El derecho a la alimentación es un derecho universal.
 


Implica que toda persona – mujer, hombre o niño – debe tener acceso a alimentos en todo momento, o medios para procurárselos, que sean suficientes en términos de calidad, cantidad y variedad para satisfacer sus necesidades, que estén libres de sustancias nocivas y sean aceptables para su cultura. De conformidad con la Observación General 12, las personas sólo tendrán derecho a recibir alimentos directamente del estado cuando no sean capaces de satisfacer sus necesidades alimentarias por sus propios medios por motivos ajenos a su control, tales como edad, discapacidad, recesión económica, hambruna, catástrofe o discriminación.

Esta definición parte de la base de que el hambre y la malnutrición se deben no solo a la falta de disponibilidad de alimentos, sino también a la pobreza, las diferencias de rédito y la falta de acceso a la atención sanitaria, educación, agua limpia y condiciones de vida saludables. También se reconoce el principio de que todos los derechos humanos están interrelacionados y son interdependientes. Ello implica que el derecho a la alimentación no se puede aplicar al margen de otros derechos humanos, como el derecho a la educación, al trabajo, a la salud o a la libertad de reunión o asociación.

El derecho a la alimentación está cada vez más incorporado en las constituciones y legislaciones nacionales, y existen varios casos llevados ante tribunales de todo el mundo en los que este derecho, o algunos de sus aspectos, han sido confirmados y se han hecho cumplir. No obstante, y a pesar de los progresos realizados en estos ámbitos, 59 años después de la Declaración Universal de Derechos Humanos el derecho a la alimentación todavía no es una realidad para 854 millones de seres humanos.


El derecho a la alimentación y la seguridad alimentaria
 


El enfoque del derecho a la alimentación complementa los elementos de la seguridad alimentaria relativos a la disponibilidad, acceso, estabilidad y utilización teniendo en cuenta la dignidad humana y la aceptabilidad cultural, así como el fortalecimiento a través de la participación, la no discriminación, la transparencia y la responsabilización. Así se permite que las personas, en particular las hambrientas y marginadas, busquen activamente los medios para hacer realidad su propio derecho a la alimentación y exijan responsabilidades a los gobiernos por los compromisos que hayan adoptado en materia de seguridad alimentaria. De esta manera, los ciudadanos se convierten en sujeto de derecho en vez de ser objeto de asistencia.

El derecho a la alimentación: hacerlo realidad

 Los estados tienen la obligación primordial de implementar el derecho a la alimentación. Deben adoptar medidas, utilizando al máximo sus recursos disponibles, para realizar progresivamente el pleno disfrute del derecho de toda persona a una alimentación adecuada, sin discriminación de ningún tipo. Los estados tienen una triple obligación: deben respetar el acceso existente a los alimentos por parte de su población y abstenerse de adoptar medidas que impidan dicho acceso. Deben proteger el derecho a la alimentación frente a infracciones de terceros con medidas que garanticen que las empresas o las personas no priven a los demás del acceso a una alimentación adecuada. Asimismo, los estados deben hacer efectivo el derecho a la alimentación facilitando a las personas el acceso a alimentos por sus propios medios y sustentando a las que no puedan alimentarse por sí mismas.
Por ejemplo, los estados deberían seguir un “doble enfoque”, que por un lado persiga reforzar la productividad y los medios de vida, y por otro establezca redes de seguridad social para quienes no puedan sustentarse por sí mismos. Este enfoque debería complementarse con medidas destinadas a fortalecer la capacidad de las personas para participar en los procesos y desarrollo y la adopción de decisiones mediante una educación adecuada, capacitación, el fomento de la tolerancia y el establecimiento y consolidación de estructuras institucionales.
Mientras que los estados tienen la obligación legal de hacer efectivos los derechos humanos, todos los miembros de la sociedad – personas físicas, ONG y sector privado – tienen obligaciones respecto al derecho a la alimentación, cuando sus acciones puedan tener un impacto en el libre ejercicio del derecho a la alimentación de otras personas. En particular, las organizaciones de la sociedad civil y las ONG son factores importantes para la ejecución de políticas y programas públicos, ya que ayudan a la población a realizar su derecho a la alimentación por medio, entre otras cosas, de la difusión de información, el asesoramiento jurídico y la capacitación.

PARA TRABAJAR  CON LOS NIÑOS
LA HISTORIA DE  LOS TOMATES DE MIGUEL (adaptado)


Los tomates crecen en el campo 

El sol brillaba en el campo que se extendía junto a una pequeña casa de madera. La tierra estaba húmeda por efecto de la lluvia y cargada de abono. Miguel empujaba lentamente por el campo su nuevo arado hacia adelante y hacia atrás, labrando largas hileras que parecían pequeñas montañas en la tierra parda. Satisfecho de que sus montañitas estuvieran rectas y bien trazadas, planta con cuidado pequeñas plantas de tomate que había obtenido de las semillas. Pasaron muchos días y muchas noches. La lluvia iba y venía y las plantas crecían altas y se llenaban de hojas. 
Miguel recorría las hileras de tomates, cuidando las plantas y añadiendo abono para aportar nutrientes al suelo. Un día, vio como asomaban pequeñas flores entre las hojas verdes. Muy pronto había tantas flores que parecían estrellas en el cielo. Luego, como por arte de magia, bajo cada una de esas flores como estrellas apareció un tomate pequeño, verde y redondo. Los tomates crecían y crecían y cambiaban de color con el paso de los días. Uno tras otro, pasaron del verde oscuro al amarillo y luego al rojo anaranjado. Cuando los tomates se volvieron grandes y rojos, Miguel supo que estaban blandos y jugosos y prestos para comer. Recorría de arriba abajo las hileras y recogió los tomates que estaban rojos y listos para que su familia pudiera comerlos ese día. Miguel llevó a la casa un pequeño cuenco lleno de tomates. Su mujer, Ana, se sintió contenta al ver cuán grandes y rojos eran los tomates y sabía que serian dulces y gustosos. Lavó con todo cuidado los tomates para eliminar la tierra y los cortó en pequeños trozos para preparar una salsa para la cena. 
Después de muchos días, el campo había adquirido el color de los tomates rojos brillantes que colgaban de las plantas verdes dispuestas a lo largo de las hileras largas y bien trazadas. Eran ya muchos los tomates que estaban listos para ser recogidos. 

Aquella noche, Ana no pudo utilizar todos los tomates maduros en la cena. A la mañana siguiente, Miguel y Ana fueron temprano el campo con unas cajas grandes y planas. Lentamente recorrieron las hileras de las tomateras, recogiendo con cuidado los tomates y colocándolas en las cajas. Luego, cargaron las cajas de tomates maduros en su vieja carreta y, tras despedirse de Ana, Miguel empujó lentamente su carreta por el camino polvoriento que conducía al mercado del pueblo.


Los tomates llegan al mercado de la aldea


La plaza del mercado estaba llena de gente que descargaba sus productos para venderlos. Vestidos y joyas, cinturones y zapatos, así como pan y pasteles elaborados esa mañana temprano, estaban expuestos en mesas y mantas bajo los parasoles de brillantes colores. Los huevos, la carne y el queso se conservaban frescos bajo unos paños húmedos y las frutas y hortalizas estaban dispuestas cuidadosamente en cajas apiladas unas sobre otras. Algunas personas, entre ellos Miguel, descargaron sus cajas en un lado de la plaza del mercado y esperaron a las personas que llegaban en camiones para comprar alimentos y otros artículos y transportarlos a las grandes ciudades.


Miguel, de pie junto a sus cajas de tomates, contempló  cómo un viejo camión ingresaba ruidosamente en la pequeña plaza y se detenía con un resoplido. Pedro saludó con la mano a los aldeanos mientras descendía de un salto del camión y cerraba la puerta con ruido. Estaba contento de ver a tanta gente en el mercado con las cajas apiladas llenas de frutas y hortalizas frescas y maduras. Pedro y Miguel conversaron sobre el precio y la calidad de los tomates. Cuando convinieron el precio, Pedro se avino a comprar todos los tomates de Miguel, que le ayudó a cargar las cajas de tomates en el camión. Pedro habló con otras personas del mercado y compró muchas más frutas y hortalizas. Muy pronto, la caja del camión se llenó de frutas y hortalizas frescas cultivadas en los huertos de la aldea. Pedro sabía que debía comenzar el largo viaje de regreso a la ciudad. Se sintió satisfecho al pensar que obtendría beneficios por la venta de los productos que había adquirido en el pueblo de Miguel. Subió de un salto a su camión, puso en marcha el motor y salió lentamente de la plaza del mercado, saludando amistosamente con la mano a Miguel, que empujaba su carreta de regreso a su pequeña vivienda.

Los tomates llegan a la gran ciudad 

Mientras Miguel y Ana estaban cenando, los tomates de Miguel prosiguieron su largo viaje hacia la gran ciudad. Cuidadosamente envasados en las cajas, los frescos tomates rojos recorrían con estruendo los caminos polvorientos cruzaban los puentes  y atravesaban pequeños pueblos. Una gran parte de la población de la ciudad no cultiva sus propios alimentos y debe comprar todo lo necesario en el nuevo y gran supermercado del centro o en los puestos del mercado. Desde hace muchos años, Pedro recorre los pueblos para comprar hortalizas que vende en la ciudad. Vende sus hortalizas frescas al jefe de compras del nuevo supermercado, a las personas que tienen puestos en el mercado y a las fábricas de elaboración de alimentos emplazadas fuera de la ciudad.
Pedro detuvo su camión lentamente en el muelle de carga del nuevo supermercado. El hombre del supermercado contempló con satisfacción los tomates rojos y frescos de Miguel y las demás hortalizas que llenaban el gran camión de Pedro. Este descargó algunas de las cajas de tomates y otras hortalizas y frutas frescas y las colocó en una sala oscura y fresca donde había más cajas de tomates y hortalizas. Cerró la pesada puerta de madera y la habitación quedó a oscuras y en silencio. Por la mañana, los trabajadores del supermercado colocarían los tomates en los aparadores bien lustrados bajo las luces brillantes del gran supermercado. La población atareada de la ciudad introducirá los tomates rojos en bolsas de tela y los llevará a casa para comer. 

Los tomates llegan a la fábrica de elaboración de alimentos

 Los restantes tomates de Miguel continuaron su viaje por las calles atestadas de la ciudad. Alrededor del camión de Pedro sonaban las bocinas y el tráfico discurría velozmente mientras un policía dirigía a Pedro hacia la carretera que conducía a la fábrica del distrito, alejada del centro de la ciudad. El camión se introdujo en el muelle de carga de la fábrica de elaboración de alimentos en el momento en que el sol se ocultaba detrás de la ciudad.
En la fábrica, unos hombres vigorosos transportaron las cajas de tomates del camión de Pedro hasta el almacén, conversando y riendo mientras hacían su trabajo. Largas filas de cajas llenas de tomates y otras hortalizas se apilaban unas junto a otras, a la espera de ser introducidas en la fábrica para convertirse en alimentos en conserva. Vaciaron en la cinta transportadora las cajas de tomates, que recorrieron poco a poco la fábrica pasando por las fases sucesivas de elaboración. Los tomates de Miguel se mezclaron con los procedentes de otras partes. La cinta transportadora llevó lentamente los tomates rojos y brillantes hasta los encargados de seleccionarlos. Estos los examinaban mientras avanzaban como si fuera un río de tomates rojos. Sus manos, que cubrían con guantes de plástico, se movían velozmente para retirar los tomates dañados. Poco a poco, los tomates progresaron hacia el siguiente puesto de trabajo, donde los escaldaron con agua caliente y retiraron la piel. 

 Luego fueron introducidos en una gran caldera donde los cocieron y les añadieron sal y especias. Los tomates de Miguel borboteaban dentro de la gran caldera con los demás tomates, blandos e hinchados en el jugo rojo con especias. Continuaron su viaje hacia la zona de envasado donde cayeron de forma sonora dentro de filas y filas de brillantes latas redondas. Las latas fueron selladas con un ruido seco y en cada una de las latas se pegó una brillante etiqueta colorada con una imagen de un tomate. Luego, los trabajadores cogieron rápidamente las latas y las colocaron dentro de unas solidas cajas marrones de cartón. 


Los tomates regresan al hogar


Los tomates de Miguel, introducidos en las latas redondas dentro de las cajas de cartón, fueron apilados en una carretilla eléctrica que los condujo hasta un gran almacén, donde permanecerían hasta que fueran vendidos. Los tomates podrían permanecer allí durante muchos meses hasta que alguien hiciera un pedido de tomates. Podría comprarlos alguna persona de la ciudad, o podrían ser transportados a un lugar distante, tal vez un lugar en que nunca se hubieran cultivado tomates. Podrían ser transportados en camión, por tren, por avión o por barco. Podrían ser adquiridos y servidos en la comida en un hospital, una escuela, un restaurante o una familia. 

Es posible incluso que un día Miguel y Ana vayan a la tienda de comestibles de su pequeño pueblo y compren una lata de tomates envasados cuando hayan terminado la salsa que Ana preparó. Se sentarán a la mesa con la salsa preparada con los tomates envasados. Y Miguel le dirá a Ana que esos tomates son deliciosos, aunque no tan buenos como los suyos. Y Ana responderá que, en efecto, no son tan buenos, pero son realmente excelentes. Y no serán conscientes de que sus tomates han regresado al hogar.

•    Pregunte a los alumnos dónde obtenemos nuestros alimentos. (Si responden que en el mercado o en la tienda pregúnteles dónde obtienen los mercados y las tiendas los alimentos.) Dígales que el origen primero de los alimentos es el agricultor.
•    A continuación indíqueles que va a leerles una historia sobre un agricultor y sus tomates o dígales que lean La historia de los tomates de Miguel.
. Pídales que piensen sobre todas las etapas por las que atraviesan los tomates en el relato. Haga que individualmente o en grupos, los alumnos discutan a medida que se lea la historia.   
Muestre las imagen de la historia.
Que los alumnos descubran que existen cinco etapas importantes que se han de cubrir para que sea posible disponer de alimentos:
o    La preparación para cultivar los alimentos
o    El cultivo de los alimentos
o    El transporte de los alimentos desde el campo
o    La elaboración, venta o almacenamiento de los alimentos
o    La preparación y el consumo de los alimentos.
 

LA ALIMENTACIÓN Y EL ARTE UNIVERSAL


Dos niños comiendo melón y uvas-Bartolomé Esteban Murillo

 

Sebastian Stoskopff -  Fin de la merienda
 Niños comiendo pastel- Murillo

El porteador de flores - Diego Rivera
VERANO - Robert Duncan- 


Para saber más haz clic aquí
FUENTE:
Wikipedia
www.feedingminds.org 
www.oei.es

1 comentario:

Norma, bibliotecaria dijo...

Acabo de descubrir esta página y encuentro que la información es sumamente detasllada y la presentación es muy estética. Enhorabuena!
Norma