El 31 de octubre se celebra el
Día Mundial de las Ciudades, una fecha proclamada por la Asamblea General de la
ONU en 2014.
Detalles de la conmemoración
- La
observancia global tiene lugar en Fuzhou, China, del 31 de octubre
al 2 de noviembre.
- El
enfoque es la regeneración urbana como vía para garantizar vivienda
adecuada, mejorar barrios, infraestructura, espacios públicos y
resiliencia climática, sin desplazar ni encarecer la vida de las comunidades
existentes.
- La
iniciativa cierra el Octubre Urbano de ONU-Hábitat.
MOTIVOS
PARA LA CREACION DE ESTE DÍA
Las causas principales para la
creación del Día Mundial de las Ciudades incluyen:
El crecimiento urbano
acelerado:
Más de la mitad de la
población mundial vive en ciudades (alrededor del 54%), y se estima que para
2030 serán unos 5.000 millones.
Esto genera desafíos en
planificación, infraestructura, servicios y medio ambiente.
La necesidad de promover un
desarrollo urbano sostenible:
Las ciudades son centros de
comercio, cultura, ciencia y comunicación, pero también enfrentan problemas como
contaminación, desigualdad social, falta de infraestructura adecuada, y
vulnerabilidad a desastres naturales.
Esto requiere políticas que
fomenten ciudades inclusivas, resilientes, justas y sostenibles.
Impulsar la cooperación
internacional:
El Día Mundial de las Ciudades
busca sensibilizar y promover la colaboración entre países para lograr una
urbanización planificada que maximice las oportunidades de empleo, riqueza,
diversidad y cohesión social, mientras se protegen los recursos naturales.
Enfatizar la inclusión social
y la igualdad:
La urbanización plantea
oportunidades para la inclusión social, acceso a servicios y oportunidades,
pero también puede aumentar desigualdades y exclusión.
El día promueve un enfoque que
incluya especialmente a mujeres y grupos vulnerables.
Relevancia económica y global
de las ciudades: Más del 80% del PIB mundial se genera en áreas urbanas, por lo
que las ciudades son claves para el desarrollo económico sostenible a nivel
global.
Estas causas reflejan la
urgencia de gestionar la urbanización para que las ciudades sean espacios de
bienestar, innovación y sostenibilidad para la mayoría de la población
mundial.
LEMA
2026
La jornada de 2026 propone un lema de enorme contenido
social: «Regenerar la ciudad: vivienda adecuada para todos».
Su propósito es llamar la atención sobre dos cuestiones
inseparables: la transformación de las ciudades existentes y el derecho de
todas las personas a disponer de una vivienda digna, segura, accesible y
económicamente asequible.
La celebración mundial tendrá lugar en Fuzhou, China, y está
organizada con la participación de ONU-Hábitat, junto con instituciones
nacionales y locales chinas.
Para comprender la profundidad de este lema es necesario
analizar sus dos conceptos fundamentales: regenerar la ciudad y garantizar una
vivienda adecuada para todos.
1. ¿Qué significa
regenerar la ciudad?
La palabra regenerar significa recuperar, renovar,
revitalizar y devolver vitalidad a algo que ha perdido parte de sus condiciones
originales o que necesita adaptarse a nuevas circunstancias.
Aplicada a las ciudades, la regeneración urbana implica
mucho más que construir edificios nuevos, modernizar avenidas o embellecer
determinados barrios. Supone revisar integralmente el funcionamiento de los
espacios urbanos para mejorar las condiciones de vida de quienes los habitan.
Una ciudad puede crecer en superficie, multiplicar sus
edificios y desarrollar nuevas infraestructuras y, sin embargo, mantener
importantes desigualdades. Puede contar con zonas modernas y atractivas
mientras existen barrios con viviendas deterioradas, calles sin iluminación
suficiente, dificultades de transporte, falta de espacios verdes y servicios
públicos insuficientes.
Por eso, regenerar una ciudad significa intervenir sobre
esas desigualdades y recuperar los espacios que necesitan mejoras.
La regeneración urbana puede comprender:
- Recuperación
de barrios deteriorados: rehabilitar viviendas, edificios antiguos, calles
y espacios públicos para mejorar las condiciones de vida.
- Aprovechamiento
de terrenos abandonados: transformar antiguas instalaciones industriales,
terrenos vacíos o construcciones en desuso en espacios habitables,
productivos o recreativos.
- Mejora
de las infraestructuras: renovar redes de agua potable, saneamiento,
electricidad, alumbrado, transporte y conectividad.
- Creación
de espacios públicos: recuperar plazas, parques, paseos, veredas y lugares
de encuentro.
- Protección
del patrimonio histórico: conservar edificios, paisajes y espacios que
forman parte de la identidad cultural de una comunidad.
- Adaptación
al cambio climático: incorporar árboles, áreas verdes, sistemas de
drenaje, espacios permeables y construcciones preparadas para enfrentar
temperaturas extremas e inundaciones.
- Integración
de los barrios: reducir las diferencias entre las zonas que disponen de
mejores servicios y aquellas que permanecen marginadas.
La regeneración urbana debe procurar que las mejoras lleguen
a todos los sectores de la población, no solamente a las zonas más favorecidas.
2. La vivienda
adecuada: mucho más que tener un techo
El segundo concepto central del lema es la vivienda
adecuada.
Una casa no es solamente una construcción con paredes, techo
y habitaciones. Es el lugar donde las personas desarrollan su vida cotidiana, construyen
vínculos familiares, descansan, estudian, trabajan, cuidan a sus hijos y
encuentran protección.
La vivienda constituye una necesidad humana fundamental y
está reconocida como un derecho en el marco internacional de los derechos
humanos.
Sin embargo, disponer de un techo no significa
necesariamente contar con una vivienda adecuada.
Para que una vivienda pueda considerarse digna debe reunir
distintas condiciones:
1. Seguridad jurídica de la tenencia. Las personas deben
contar con garantías que las protejan frente a desalojos arbitrarios, amenazas
y otras situaciones que pongan en peligro su permanencia en el hogar.
2. Asequibilidad económica. El costo de la vivienda no debe
absorber una proporción excesiva de los ingresos familiares ni impedir que las
personas puedan cubrir otras necesidades esenciales, como alimentación,
educación, salud y transporte.
3. Habitabilidad. La vivienda debe ofrecer espacio
suficiente, protección frente al frío, el calor, la humedad y las lluvias,
ventilación, iluminación y condiciones estructurales seguras.
4. Disponibilidad de servicios básicos. Debe disponer de
agua potable, saneamiento, energía, instalaciones adecuadas para cocinar y
otros servicios indispensables.
5. Accesibilidad. Debe responder a las necesidades de las
personas, incluyendo niños, adultos mayores y personas con discapacidad o
movilidad reducida.
6. Ubicación apropiada. No alcanza con tener una vivienda
económica si está situada en un lugar aislado, lejos de los centros educativos,
los servicios sanitarios, el transporte público, las oportunidades laborales y
otros servicios esenciales.
7. Adecuación cultural. La vivienda debe respetar la
identidad, las costumbres y las formas de vida de las personas y comunidades
que la habitan.
Estos siete componentes permiten comprender que el derecho a
la vivienda no se limita a disponer de una propiedad: implica tener un hogar
seguro, saludable, accesible y conectado con las oportunidades que ofrece la
ciudad.
3. La crisis mundial
de la vivienda: una realidad que afecta a millones de personas
El lema de 2026 no surge de una preocupación teórica, sino
de una crisis habitacional que afecta a una parte muy importante de la
población mundial.
El crecimiento de las ciudades, el aumento del precio de los
terrenos, los alquileres elevados, la desigualdad económica, la falta de
viviendas accesibles y la expansión de los asentamientos informales han
dificultado el acceso a un hogar adecuado.
Según los datos difundidos por Naciones Unidas y ONU-Hábitat
para 2026, hasta 3.400 millones de personas carecen de acceso a una vivienda
adecuada, a la seguridad de la tenencia, a servicios básicos o a condiciones de
habitabilidad y asequibilidad. Más de 1.100 millones viven en asentamientos
informales y barrios precarios.
Esta situación tiene numerosas causas:
El encarecimiento de la vivienda. En muchas ciudades, los
precios de compra y alquiler aumentan más rápidamente que los ingresos de las
familias. Como consecuencia, numerosas personas deben destinar una parte
excesiva de sus recursos a pagar un lugar donde vivir.
El crecimiento de la población urbana. La búsqueda de
empleo, educación, atención sanitaria y mejores oportunidades lleva a millones
de personas a trasladarse hacia las ciudades. Cuando la construcción de
viviendas y las infraestructuras no acompañan ese crecimiento, aumenta la demanda
y se agravan las dificultades habitacionales.
La desigualdad económica. Las familias con menores ingresos
suelen tener menos posibilidades de acceder a viviendas bien ubicadas, seguras
y dotadas de servicios.
La precariedad laboral. Los empleos inestables, los salarios
insuficientes y la falta de protección social dificultan el acceso a créditos,
alquileres y soluciones habitacionales permanentes.
La expansión de los asentamientos informales. Ante la
imposibilidad de acceder a una vivienda adecuada, muchas familias terminan
viviendo en terrenos sin seguridad jurídica, con construcciones precarias y
servicios insuficientes.
Los efectos del cambio climático. Las inundaciones, las olas
de calor, los incendios y otros fenómenos extremos amenazan las viviendas y
afectan especialmente a las comunidades que cuentan con menos recursos para
protegerse y recuperarse.
La crisis habitacional no es únicamente un problema de
construcción. Es también un problema económico, social, ambiental y de derechos
humanos.
4. Regenerar sin
expulsar: el desafío de una transformación justa
Uno de los aspectos más importantes del lema de 2026 es que
propone regenerar las ciudades sin perjudicar a las personas que viven en
ellas.
La renovación de un barrio puede producir resultados muy
positivos: viviendas mejoradas, nuevas plazas, calles más seguras, transporte
más eficiente y mejores servicios.
Pero existe un riesgo que debe tenerse especialmente en
cuenta: cuando una zona se transforma y adquiere mayor atractivo, el precio de
los alquileres y de los terrenos puede aumentar considerablemente.
Este proceso puede provocar que las familias que vivían allí
desde hace muchos años ya no puedan afrontar los nuevos costos y se vean
obligadas a trasladarse a otros barrios, generalmente más alejados y con menos
servicios.
Este fenómeno se relaciona con la llamada gentrificación.
Por eso, el lema plantea una cuestión fundamental: ¿de qué
sirve mejorar un barrio si las personas que necesitaban esas mejoras terminan
siendo expulsadas de él?
La regeneración urbana debe ser inclusiva y proteger a sus
habitantes mediante políticas que contemplen:
- Garantías
para evitar desalojos injustificados.
- Protección
de los inquilinos frente a aumentos abusivos.
- Mantenimiento
de viviendas asequibles.
- Programas
de rehabilitación para las familias que ya viven en el barrio.
- Participación
de los vecinos en las decisiones.
- Atención
prioritaria a las personas y familias en situaciones de mayor
vulnerabilidad.
El objetivo no debe ser transformar los barrios únicamente
para atraer inversiones o aumentar el valor inmobiliario, sino mejorar la vida
de sus habitantes.
ONU-Hábitat destaca precisamente la importancia de la
regeneración participativa, dirigida por las comunidades y acompañada de
medidas que impidan el desplazamiento de los residentes originales.
5. La
participación ciudadana: construir ciudades con las personas
Una ciudad no está formada exclusivamente por edificios,
calles, plazas y servicios. Está formada, fundamentalmente, por las personas
que la habitan.
Por eso, las decisiones sobre su transformación no deberían
depender solamente de arquitectos, urbanistas, autoridades o empresas
constructoras.
Los habitantes conocen las necesidades de sus barrios, sus
dificultades cotidianas, sus espacios de encuentro y aquellos lugares que
forman parte de su historia y de su identidad.
La participación ciudadana permite incorporar ese
conocimiento a los proyectos urbanos.
Los vecinos deben tener oportunidades reales de expresar sus
opiniones sobre:
- Qué
viviendas necesitan rehabilitación.
- Dónde
hacen falta centros educativos y sanitarios.
- Qué
espacios públicos deben recuperarse.
- Cómo
mejorar el transporte y la movilidad.
- Qué
medidas pueden favorecer la seguridad.
- Cómo
proteger los espacios históricos y culturales.
- Qué
soluciones habitacionales responden mejor a las necesidades de cada
comunidad.
También es importante escuchar a quienes habitualmente
tienen menos posibilidades de participar en las decisiones: personas mayores,
niños, jóvenes, personas con discapacidad, familias de bajos ingresos y
habitantes de asentamientos informales.
La participación no debe limitarse a informar a los
ciudadanos sobre proyectos ya decididos. Debe permitirles intervenir en su
elaboración, desarrollo y evaluación.
Una ciudad verdaderamente democrática es aquella en la que
sus habitantes no son simples espectadores de las transformaciones, sino
protagonistas de su construcción.
6. La regeneración
urbana y la sostenibilidad ambiental
El lema también establece una relación directa entre
vivienda, regeneración urbana y protección del medioambiente.
Las ciudades concentran una gran cantidad de población,
actividades económicas, construcciones y medios de transporte. Por ello, la
manera en que se planifican y desarrollan influye profundamente en el consumo
de recursos naturales, las emisiones contaminantes y la calidad ambiental.
Regenerar una ciudad significa también prepararla para los
desafíos ambientales del presente y del futuro.
Entre las principales medidas se encuentran:
Recuperar los espacios verdes. Crear parques, jardines,
corredores ecológicos y arbolado urbano contribuye a mejorar la calidad del
aire, reducir las temperaturas y ofrecer lugares de recreación.
Promover construcciones eficientes. Las viviendas deben
aprovechar mejor la iluminación natural, la ventilación y el aislamiento
térmico, reduciendo el consumo de energía.
Mejorar la movilidad. El transporte público eficiente, los
recorridos peatonales y las ciclovías permiten reducir la dependencia del
automóvil y la contaminación.
Preparar las ciudades para los fenómenos climáticos
extremos. Es necesario mejorar los sistemas de drenaje, recuperar humedales,
proteger las zonas inundables y desarrollar infraestructuras capaces de
resistir fenómenos meteorológicos intensos.
Aprovechar los espacios existentes. Rehabilitar edificios y
reutilizar terrenos urbanos abandonados puede evitar una expansión desordenada
hacia zonas rurales y naturales.
Gestionar responsablemente los residuos y el agua. La
planificación urbana debe incorporar sistemas de reciclaje, saneamiento, ahorro
de agua y protección de los recursos naturales.
Una ciudad sostenible no es necesariamente la que tiene más
edificios modernos o grandes avenidas, sino aquella que utiliza
responsablemente sus recursos y ofrece condiciones saludables para vivir.
7. La vivienda y
la dignidad humana
El lema invita también a reflexionar sobre el significado
social y humano de tener un hogar.
La vivienda es mucho más que un bien material. Es el espacio
donde comienza la vida familiar y donde se desarrollan experiencias
fundamentales para el crecimiento y el bienestar de las personas.
Para un niño, disponer de una vivienda adecuada significa
tener un lugar seguro para descansar, jugar y estudiar.
Para una familia, representa estabilidad, protección y la
posibilidad de construir un proyecto de vida.
Para una persona mayor, puede significar conservar su autonomía,
sus relaciones sociales y su cercanía con los servicios que necesita.
Para una persona con discapacidad, supone contar con un
entorno accesible que le permita desarrollar sus actividades cotidianas con
independencia.
Para quienes atraviesan situaciones económicas difíciles,
disponer de una vivienda segura puede constituir el primer paso para superar
otras formas de exclusión.
La falta de vivienda adecuada repercute en numerosos
aspectos de la vida:
- Dificulta
la continuidad educativa de niños y jóvenes.
- Puede
afectar la salud física y emocional.
- Aumenta
la exposición a condiciones ambientales peligrosas.
- Complica
el acceso al empleo y al transporte.
- Debilita
los vínculos familiares y comunitarios.
- Profundiza
las desigualdades sociales.
Por eso, garantizar una vivienda adecuada significa proteger
mucho más que una necesidad física: significa defender la dignidad, la
seguridad y las oportunidades de las personas.
8. El lema y los
Objetivos de Desarrollo Sostenible
La celebración de 2026 se relaciona especialmente con el
Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11 de la Agenda 2030: «Lograr que las
ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y
sostenibles».
Este objetivo reconoce que el futuro de la humanidad está
estrechamente relacionado con la manera en que se desarrollan las ciudades.
Uno de sus compromisos fundamentales, la meta 11.1,
establece la necesidad de asegurar el acceso de todas las personas a viviendas
y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles, así como mejorar los
barrios marginales.
El lema de 2026 contribuye también a otros objetivos:
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Objetivo
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Relación con el lema
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ODS 1. Fin de la pobreza
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Reducir la vulnerabilidad económica relacionada con la
vivienda.
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ODS 3. Salud y bienestar
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Promover hogares saludables y entornos urbanos seguros.
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ODS 6. Agua limpia y saneamiento
|
Garantizar servicios esenciales para todas las viviendas.
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ODS 7. Energía asequible y no contaminante
|
Favorecer viviendas energéticamente eficientes.
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ODS 10. Reducción de las desigualdades
|
Evitar la segregación urbana y la exclusión habitacional.
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ODS 11. Ciudades y comunidades sostenibles
|
Promover barrios inclusivos, seguros y resilientes.
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ODS 13. Acción por el clima
|
Adaptar viviendas y ciudades a los riesgos climáticos.
|
La
regeneración urbana representa, por tanto, una oportunidad para avanzar
en el cumplimiento de la Agenda 2030, siempre que sus beneficios alcancen a
toda la población.
9. ¿Qué
significado tiene este lema para Uruguay?
Aunque el lema tiene alcance mundial, su mensaje resulta
especialmente significativo para Uruguay y para sus ciudades.
Montevideo, como principal centro urbano del país, reúne
importantes desafíos relacionados con la vivienda, la organización territorial,
la recuperación de barrios, la movilidad y el acceso equitativo a los
servicios.
La reflexión también comprende a ciudades como Canelones,
Maldonado, Salto, Paysandú, Rivera y Minas, entre otras, donde el crecimiento
urbano y las necesidades habitacionales requieren planificación y políticas
sostenidas.
En el contexto uruguayo, regenerar las ciudades significa
trabajar para:
1. Mejorar los barrios con mayores necesidades. Recuperar
viviendas deterioradas, mejorar calles, veredas, iluminación, saneamiento y
espacios públicos.
2. Facilitar el acceso a una vivienda digna. Promover
soluciones habitacionales para familias de distintos niveles de ingresos,
especialmente aquellas que encuentran mayores dificultades para acceder al
mercado inmobiliario.
3. Recuperar espacios urbanos abandonados. Aprovechar
edificios y terrenos sin uso para desarrollar viviendas, servicios comunitarios
y espacios de encuentro.
4. Mejorar la integración territorial. Evitar que las
familias con menores recursos deban vivir cada vez más alejadas de los centros
educativos, laborales, sanitarios y culturales.
5. Fortalecer la movilidad urbana. Facilitar el acceso al
transporte público, mejorar las veredas y promover desplazamientos seguros para
peatones y ciclistas.
6. Proteger el patrimonio arquitectónico y cultural.
Recuperar construcciones históricas y espacios tradicionales sin perder la
identidad de los barrios.
7. Incorporar la sostenibilidad ambiental. Ampliar los
espacios verdes, mejorar el drenaje urbano, proteger los cursos de agua y
desarrollar viviendas preparadas para las condiciones climáticas actuales.
En Uruguay, esta reflexión debe contemplar también la
importancia de las políticas públicas de vivienda, la planificación territorial
y la coordinación entre el Gobierno nacional, las intendencias, los municipios
y las organizaciones sociales.
El desafío consiste en lograr que el desarrollo urbano no
profundice las diferencias entre quienes pueden acceder a mejores condiciones
habitacionales y quienes permanecen excluidos de ellas.
10. ¿Qué acciones
pueden contribuir a regenerar las ciudades?
La transformación urbana necesita políticas públicas,
inversiones, planificación técnica y participación social. No existe una única
solución, sino un conjunto de medidas que deben adaptarse a las características
y necesidades de cada ciudad.
Entre las acciones más importantes podemos destacar:
1.
Elaborar planes de desarrollo urbano que
contemplen las necesidades actuales y futuras de la población.
2.
Ampliar los programas de vivienda social y
rehabilitación habitacional.
3.
Recuperar edificios deteriorados y terrenos
urbanos sin utilización.
4.
Promover alquileres y soluciones habitacionales
económicamente accesibles.
5.
Mejorar los servicios de agua potable,
saneamiento, electricidad y transporte.
6.
Crear espacios verdes y recuperar plazas y
parques.
7.
Garantizar la accesibilidad de calles, edificios
y servicios.
8.
Proteger a las familias frente al desplazamiento
provocado por los procesos de renovación urbana.
9.
Incorporar tecnologías y materiales de
construcción sostenibles.
10.
Escuchar a los habitantes y permitirles
participar en las decisiones sobre el futuro de sus barrios.
11.
Fortalecer la cooperación entre instituciones
públicas, universidades, empresas y organizaciones comunitarias.
12.
Evaluar periódicamente los resultados para
comprobar si las transformaciones realmente mejoran la calidad de vida.
La regeneración debe entenderse como un proceso continuo,
que no termina cuando concluyen las obras, sino que requiere mantenimiento,
compromiso institucional y participación comunitaria.
11. Una reflexión
sobre el futuro de las ciudades
El lema de 2026 plantea una pregunta esencial para nuestro
tiempo: ¿qué sentido tiene construir ciudades cada vez más modernas si una
parte de sus habitantes no puede acceder a una vivienda digna?
Durante mucho tiempo, el progreso urbano se ha asociado con
la expansión de las ciudades, la construcción de grandes edificios, la apertura
de nuevas avenidas y el desarrollo de infraestructuras.
Sin embargo, el verdadero progreso no puede medirse
exclusivamente por la cantidad de construcciones, la inversión inmobiliaria o
el crecimiento económico.
Una ciudad es verdaderamente próspera cuando sus habitantes
pueden vivir con seguridad, acceder a los servicios fundamentales, desplazarse
sin dificultades, disfrutar de espacios públicos y desarrollar sus proyectos
personales y familiares.
Regenerar una ciudad significa reconocer que los barrios
tienen memoria, que las comunidades construyen identidad y que los espacios
urbanos deben estar al servicio de las personas.
También significa comprender que el derecho a la vivienda
está relacionado con otros derechos: la educación, la salud, el trabajo, la
seguridad, la igualdad de oportunidades y la participación social.
Una ciudad puede tener edificios extraordinarios y, sin
embargo, ser profundamente desigual. Puede disponer de grandes avenidas y
centros comerciales, pero carecer de espacios públicos adecuados para sus niños
y adultos mayores. Puede atraer inversiones y turistas, pero no ofrecer
condiciones habitacionales dignas a quienes trabajan y viven en ella.
Por eso, la regeneración urbana debe combinar desarrollo
económico, justicia social, sostenibilidad ambiental y respeto por la identidad
de las comunidades.
El desafío no consiste simplemente en construir nuevas
ciudades, sino en recuperar y transformar las existentes para que nadie quede
excluido de sus beneficios.
Una ciudad no se regenera verdaderamente cuando solamente
renueva sus edificios: se regenera cuando mejora la vida de las personas que la
habitan.
12. Propuestas
educativas para conmemorar el Día Mundial de las Ciudades
La jornada constituye una excelente oportunidad para
trabajar en las instituciones educativas contenidos relacionados con la
ciudadanía, los derechos humanos, la geografía, el medioambiente, la
convivencia y la responsabilidad social.
Algunas propuestas:
1. La ciudad que tenemos y la ciudad que queremos.
Invitar a los estudiantes a observar su barrio e identificar
sus aspectos positivos y aquellos que necesitan mejorar: viviendas, calles,
transporte, espacios verdes, iluminación y servicios.
Luego, elaborar una propuesta colectiva para construir un
barrio más habitable.
2. Diseñamos una ciudad para todos.
Realizar dibujos, maquetas o planos de una ciudad ideal que
incluya viviendas accesibles, escuelas, hospitales, parques, transporte
público, espacios recreativos y lugares adaptados para personas con
discapacidad.
3. El derecho a tener un hogar.
Organizar conversaciones sobre la importancia de la
vivienda, las diferencias entre una casa y una vivienda adecuada y las
consecuencias sociales de la falta de acceso a un hogar digno.
4. Recuperamos nuestros espacios públicos.
Identificar plazas, parques, edificios o espacios
comunitarios que necesiten mejoras y elaborar propuestas para recuperarlos y
aprovecharlos.
5. Una ciudad sostenible.
Investigar cómo se puede reducir la contaminación, ahorrar
agua y energía, incorporar árboles, mejorar el transporte y proteger los
espacios naturales.
6. Voces del barrio.
Entrevistar a vecinos de distintas edades para conocer cómo
ha cambiado el barrio a lo largo del tiempo, qué lugares han desaparecido, cuáles
se han recuperado y qué transformaciones consideran necesarias.
7. Exposición: «La ciudad que soñamos».
Organizar una muestra de dibujos, fotografías, maquetas,
textos y propuestas elaboradas por los estudiantes. La exposición puede
convertirse en una invitación a reflexionar sobre el derecho de todos a
disfrutar de una ciudad mejor.
Conclusión:
regenerar las ciudades es construir un futuro más justo
El Día Mundial de las Ciudades 2026 nos recuerda que el
futuro de la humanidad está estrechamente relacionado con la manera en que
organizamos, construimos y habitamos nuestros espacios urbanos.
El lema «Regenerar la ciudad: vivienda adecuada para todos»
no propone solamente renovar edificios, modernizar infraestructuras o recuperar
barrios deteriorados. Propone una transformación mucho más profunda: colocar a
las personas en el centro de las políticas urbanas y reconocer que una vivienda
digna es una condición indispensable para una vida plena.
Nos invita a comprender que no puede existir una ciudad
verdaderamente sostenible si una parte de sus habitantes vive sin seguridad,
sin servicios básicos o sin posibilidades de acceder a un hogar adecuado.
También nos recuerda que la modernización no debe
convertirse en una causa de exclusión, que el crecimiento económico debe
acompañarse de justicia social y que los beneficios de la transformación urbana
deben alcanzar a quienes ya habitan esos territorios.
La ciudad del futuro debe ser verde, accesible, segura,
saludable y resiliente, pero, por encima de todo, debe ser humana.
Porque una vivienda no es simplemente un espacio físico: es
el lugar donde comienza la vida cotidiana, donde se construyen los afectos,
donde crecen los niños y donde las familias encuentran protección y
estabilidad.
Y una ciudad no es solamente el conjunto de sus
construcciones: es la comunidad de personas que le da vida, historia y
significado.
Regenerar la ciudad es recuperar sus espacios, proteger su
identidad y multiplicar sus oportunidades. Es construir barrios donde nadie sea
olvidado y donde todas las personas puedan vivir con dignidad.
En definitiva, el mensaje de esta conmemoración puede
resumirse en una convicción fundamental:
No hay ciudades verdaderamente sostenibles sin justicia
habitacional, ni desarrollo urbano auténtico si el bienestar de las personas
queda relegado. El futuro de las ciudades debe construirse para todos y con
todos.
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HISTORIA
En 2013, la Asamblea General
de las Naciones Unidas adoptó la resolución A/RES/68/239 el 27 de diciembre,
estableciendo oficialmente que a partir de 2014 el 31 de octubre sería el Día
Mundial de las Ciudades.
Esta declaración tuvo como
objetivo promover el interés global en la urbanización y fomentar la
cooperación internacional para afrontar los desafíos que plantea el crecimiento
urbano y para aprovechar sus oportunidades.
En 2014, ONU Hábitat lanzó la
campaña "Octubre Urbano" para resaltar los retos urbanos globales e
impulsar la adopción de la Nueva Agenda Urbana, cuyo propósito es el desarrollo
urbano sostenible.
En octubre de 2016, durante la
Conferencia Hábitat III en Quito, se aprobó formalmente la Nueva Agenda Urbana,
alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11 de la Agenda 2030,
que promueve ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.
Desde 2014, el 31 de octubre
se celebra anualmente con actividades que incluyen seminarios, talleres y foros
para sensibilizar la importancia del desarrollo sostenible y la planificación
urbana responsable, con especial atención a la inclusión social y la
resiliencia frente a desastres naturales.
Así, la declaración del Día
Mundial de las Ciudades responde a una serie de iniciativas de la ONU para
crear conciencia sobre la urbanización y fomentar políticas que promuevan el
desarrollo urbano sostenible a nivel global.
OBJETIVOS
Los objetivos principales que
busca la conmemoración del Día Mundial de las Ciudades son:
Promover el interés y la
conciencia a nivel global sobre la importancia de la urbanización sostenible y
el desarrollo urbano responsable.
Fomentar la cooperación
internacional entre países para implementar la Nueva Agenda Urbana y abordar de
manera conjunta los desafíos y oportunidades que plantea la urbanización.
Destacar el papel fundamental
de las ciudades en el desarrollo sostenible, ya que en ellas vive más de la
mitad de la población mundial y generan más del 80% del Producto Bruto Interno
global.
Promover ciudades inclusivas,
seguras, resilientes y sostenibles, que garanticen la igualdad de acceso a
servicios básicos, transporte seguro, espacio público de calidad, vivienda
adecuada y protección frente a desastres naturales.
Impulsar soluciones
innovadoras que mejoren la calidad de vida, faciliten la gestión eficiente de
recursos y fomenten la participación activa de la comunidad en la planificación
y desarrollo urbano.
Resaltar la importancia de la
colaboración local, regional y global para avanzar en el cumplimiento del
Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, que busca hacer que las ciudades y los
asentamientos humanos sean lugares mejores para vivir.
En suma, el Día Mundial de las
Ciudades tiene la meta de sensibilizar, coordinar esfuerzos y promover
políticas públicas que conviertan las ciudades en motores de bienestar social,
innovación y sostenibilidad ambiental.
Las ciudades más amigables y armónicas del mundo
Las ciudades más amigables y
armónicas del mundo en 2025, destacadas por su hospitalidad, calidad de vida y
ambiente acogedor, son las siguientes:
Singapur: Reconocida como la
"ciudad jardín", se destaca por su limpieza, seguridad, diversidad
cultural y espacios verdes que armonizan la modernidad con un ambiente natural
cálido y cuidado.
Sídney, Australia: Con un
ambiente playero, aire fresco y una población amable, es una ciudad que
equilibra urbanismo con naturaleza y hospitalidad.
Ciudad del Cabo, Sudáfrica:
Combina belleza natural con una población cálida y hospitalaria, donde sitios
emblemáticos como Table Mountain y jardines botánicos generan una experiencia
cultural y armónica.
Málaga, España: Destaca por ser
la ciudad más amigable según un estudio, con un 78% de expatriados que reportan
facilidad para adaptarse y un ambiente social abierto y acogedor.
Bangkok, Tailandia: Ofrece una
vibrante mezcla de tradición y modernidad, con una gente cálida que hace sentir
bienvenidos a los visitantes.
Tokio, Japón: Ejemplo de
armonía entre tradición y vanguardia, con una cultura de respeto, educación y
cortesía que se refleja en la experiencia diaria y gastronomía de alta
calidad.
Londres y París, Europa
Occidental: Destacan por su vitalidad cultural, vida nocturna y riqueza
histórica, que combinan con una atmósfera cosmopolita y amigable.
Ciudad de México y Alicante,
España: Relevadas por su amabilidad y facilidad para hacer amigos, generando un
ambiente acogedor para expatriados y visitantes.
Estas ciudades son valoradas
no solo por sus atractivos turísticos o culturales, sino por la calidez humana
de sus habitantes, que generan entornos donde la hospitalidad, la inclusión y
la armonía están presentes en la vida diaria.
Las ciudades más problemáticas del mundo
Las ciudades más problemáticas
del mundo en 2025, principalmente por sus altos índices de violencia y
criminalidad, incluyen:
Puerto Príncipe, Haití, con
una tasa de 139,31 homicidios por cada 100.000 habitantes, lidera la lista de
ciudades violentas.
Varias ciudades mexicanas forman
parte del top 10, como Colima, Acapulco, Manzanillo, Tijuana y Ciudad Obregón,
presentando tasas muy elevadas de homicidios, por ejemplo, Colima con 126,95 y
Acapulco con 102,28 asesinatos por cada 100.000 habitantes.
Otras ciudades con problemas
graves de violencia se encuentran en Brasil, Colombia, Sudáfrica, Estados
Unidos, Ecuador, y Trinidad y Tobago.
La concentración de violencia
es muy alta en estas ciudades, que representan solo el 0.91% de la población
mundial, pero concentran el 8.2% de los homicidios a nivel global.
Adicionalmente, según rankings
de habitabilidad, ciudades como Damasco (Siria) figuran entre las peores para
vivir por situación de conflicto y deterioro social.
Estas ciudades enfrentan
problemáticas complejas ligadas a violencia, desigualdad, conflictos sociales,
y deficiencias en la gobernanza y seguridad pública, lo que refleja retos
significativos para mejorar su calidad de vida y seguridad
SITUACION
EN EL URUGUAY
La situación de las ciudades
en Uruguay en 2025 refleja tanto avances como desafíos en aspectos
habitacionales, urbanos y de planificación territorial.
Aspectos positivos y avances
Proyectos de vivienda: Uruguay
proyecta crear 69.334 soluciones habitacionales mediante el Plan Quinquenal de
Vivienda y Hábitat 2025-2029, con énfasis en mejorar la sostenibilidad, equidad
y calidad de vida en zonas urbanas y rurales.
Revitalización urbana:
Montevideo, en particular, ha implementado medidas para transformar áreas como
la Ciudad Vieja, promoviendo incentivos para la vivienda, comercio y
actividades culturales, fomentando la revitalización y el dinamismo urbano.
Innovación y conectividad: Se
han promovido proyectos y encuentros enfocados en las smart cities y la
conectividad, con un enfoque en la innovación tecnológica y la sostenibilidad
para mejorar la gestión urbana y la calidad de vida.
Desafíos urbanos
Segregación y desigualdad: La
larga historia de segregación urbana y desigualdad territorial continúa
afectando a algunas áreas de Montevideo, con problemas de acceso a servicios
básicos y oportunidad social.
Crecimiento desordenado:
Existe una tendencia de crecimiento radial e incontrolado en Montevideo, con
cinturones insalubres y carencia de infraestructura en ciertos sectores, lo
cual requiere planificación y control efectivos.
Problemática habitacional y
desigualdades: Un 5,4% de los hogares presenta carencias en vivienda,
incluyendo hacinamiento, falta de saneamiento y acceso a servicios básicos,
especialmente en áreas rurales o de bajos recursos.
Tendencias y perspectivas
La tendencia apunta hacia una
mayor incorporación de tecnologías en la gestión urbana, con énfasis en smart
cities, viviendas eficientes y sostenibles, y en mejorar la accesibilidad y
movilidad territorial.
La colaboración
público-privada y políticas enfocadas en la integración territorial son clave
para avanzar en una urbanización más equitativa y sostenible.
En resumen, aunque Uruguay ha
avanzado en la planificación y revitalización urbana, aún enfrenta retos
relacionados con la desigualdad, la segregación y el crecimiento desordenado en
sus ciudades.
FUENTES
Naciones
Unidas – Día Mundial de las Ciudades 2026
ONU-Hábitat
– La regeneración urbana como camino hacia una vivienda adecuada para
todos.
ONU-Hábitat
– World Cities Day 2026 y documentos conceptuales.
Mensaje
del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, por el Día
Mundial de las Ciudades 2026
https://www.un.org/es/observances/cities-day
https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-mundial-ciudades
https://www.ecoavant.com/sostenibilidad/dia-mundial-ciudades-2024_14199_102.html
https://laud.udistrital.edu.co/bogota/bogota-sera-sede-del-dia-mundial-de-las-ciudades-2025
https://elpais.com/america-colombia/2025-10-31/bogota-acoge-la-cumbre-de-ciudades-de-la-onu-con-la-meta-de-posicionarse-como-referente-de-desarrollo-urbano.html
https://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_Mundial_de_las_Ciudades
https://www.andaluciasolidaria.org/noticias/item/1745-dia-mundial-de-las-ciudades-actuar-localmente-para-ser-globales