26 de octubre de 1885: Louis Pasteur presenta su método de prevención de la rabia
La
primera vacuna contra la rabia por Joseph Meister el 6 de julio de 1885. Su
promotor, Louis Pasteur, está a la derecha de la vacuna: no se le permitió
vacunar porque era químico y no médico. © ? Abecasis/Leemage / Alianza Picture
El 26 de octubre de 1885 constituye una fecha fundamental en la historia de la medicina y de la vacunología. Ese día, el científico francés Louis Pasteur presentó ante la Academia de Ciencias de París los resultados de su método para prevenir la rabia después de la mordedura de un animal infectado. La comunicación, titulada Méthode pour prévenir la rage après morsure —«Método para prevenir la rabia después de una mordedura»—, describía los fundamentos del procedimiento experimental y, especialmente, los resultados obtenidos en un niño que había recibido el tratamiento unos meses antes.
La importancia de aquella presentación radicaba en que Pasteur proponía una intervención preventiva para una enfermedad que, en aquella época, se consideraba prácticamente mortal una vez que aparecían sus síntomas. Su trabajo abrió una nueva etapa en la lucha contra las enfermedades infecciosas y contribuyó a consolidar la idea de que era posible preparar al organismo para defenderse de un agente infeccioso mediante un procedimiento desarrollado en el laboratorio.
Para comprender el significado de aquel acontecimiento, es necesario reconstruir las circunstancias científicas, humanas y médicas que lo hicieron posible.
1. La rabia en el siglo XIX: una enfermedad temida
commons.wikimedia.org
Durante el siglo XIX, la rabia era una de las enfermedades más temidas. Se transmitía principalmente mediante la mordedura de animales infectados, en particular perros, y podía afectar tanto a las personas como a otros mamíferos.
La enfermedad atacaba el sistema nervioso. Después de un período de incubación variable, podían aparecer alteraciones neurológicas graves, dificultades para tragar, espasmos y una intensa agitación. Una vez desarrollados los síntomas clínicos, la enfermedad era casi siempre mortal.
La medicina de la época carecía de un tratamiento eficaz capaz de detenerla cuando ya se había manifestado. Los médicos podían limpiar las heridas y recurrir a diferentes procedimientos tradicionales, pero no disponían de una intervención preventiva científicamente comprobada que garantizara la protección de la persona mordida.
El problema era especialmente angustiante porque una persona podía parecer sana durante semanas después de la mordedura. Sin embargo, mientras transcurría ese período de incubación, existía el riesgo de que la infección avanzara.
La posibilidad de intervenir antes de que aparecieran los síntomas representaba, por tanto, un desafío científico extraordinario.
2. Las investigaciones de Pasteur: de la
microbiología a la inmunización
thoidaiplus.suckhoedoisong.vn
Louis Pasteur había alcanzado reconocimiento internacional gracias a sus investigaciones sobre la fermentación, los microorganismos y diversas enfermedades infecciosas. Sus trabajos sobre el carbunco y el cólera de las aves habían contribuido a demostrar que era posible desarrollar procedimientos capaces de proteger a los animales frente a determinadas enfermedades.
A partir de 1882, Pasteur y sus colaboradores intensificaron sus investigaciones sobre la rabia. Entre ellos destacaron Émile Roux, Charles Chamberland y otros integrantes de su equipo.
El estudio de la rabia presentaba dificultades particulares. El agente causante no podía observarse ni cultivarse con los métodos bacteriológicos ordinarios de aquella época. Pasteur trabajó, por ello, mediante experimentos con animales, especialmente perros y conejos, para estudiar la transmisión de la enfermedad y encontrar una manera de reducir la capacidad infecciosa del material procedente de animales enfermos.
Su enfoque se apoyaba en una idea que estaba transformando la medicina: un agente infeccioso podía modificarse experimentalmente para estimular las defensas del organismo sin provocar necesariamente la enfermedad en su forma natural.
¿Cómo intentó conseguirlo?
Pasteur descubrió que la médula espinal de conejos infectados perdía progresivamente su capacidad de producir la enfermedad cuando se mantenía secándose en condiciones controladas.
A partir de esas observaciones, desarrolló un método de preparación de material nervioso con distintos grados de actividad infecciosa. El procedimiento permitía comenzar con material cuya virulencia se había reducido y avanzar hacia preparaciones progresivamente más recientes y potencialmente más virulentas.
El objetivo era inducir protección antes de que el organismo se enfrentara a una exposición capaz de desencadenar la enfermedad.
Los ensayos iniciales en perros ofrecieron resultados alentadores, pero no fueron uniformemente satisfactorios. Pasteur reconoció en su comunicación del 26 de octubre que el método preventivo utilizado anteriormente en perros presentaba limitaciones y que era necesario perfeccionarlo.
Este reconocimiento resulta importante: el avance científico no surgió de una solución perfecta desde el primer momento, sino de la observación, la experimentación, la evaluación de los fracasos y la modificación de los procedimientos.
3. El acontecimiento decisivo: la llegada de Joseph Meister a París
Louis Pasteur junto a Joseph Meister, el primer ser humano en ser vacunado con éxito contra la rabia en 1885.
Joseph Meister, el niño alsaciano tratado por Pasteur en julio de 1885.
La investigación dio un giro decisivo en julio de 1885, cuando una mujer llegó a París con su hijo, Joseph Meister, un niño de nueve años procedente de Alsacia.
El pequeño había sido mordido repetidamente por un perro con rabia. Las fuentes históricas describen catorce mordeduras. En aquellas circunstancias, el riesgo de que desarrollara la enfermedad era muy elevado.
Su madre, Marie-Angélique Meister, había oído hablar de las investigaciones de Pasteur y acudió a él con la esperanza de salvar la vida de su hijo.
La situación planteaba un dilema científico y ético de enorme gravedad.
Pasteur había obtenido resultados prometedores en animales, pero todavía no contaba con pruebas suficientes para afirmar que su procedimiento protegería con seguridad a una persona. Además, no era médico y debía actuar con especial prudencia ante la posibilidad de aplicar un tratamiento experimental a un niño.
La decisión de intervenir se tomó después de consultar con médicos que conocían el caso. Entre ellos se encontraba el doctor Jacques-Joseph Grancher, quien participó en la administración de las inoculaciones.
La decisión no significaba que el método estuviera definitivamente validado. Significaba que, ante el peligro de una enfermedad casi siempre mortal y la ausencia de una alternativa eficaz, existían razones para intentar una intervención experimental bajo supervisión médica.
4. Julio de 1885: el tratamiento de Joseph Meister
El tratamiento comenzó el 6 de julio de 1885 en el laboratorio de Pasteur, instalado en la Escuela Normal Superior de París.
Durante los diez días siguientes, hasta el 16 de julio, Joseph recibió una serie de inoculaciones preparadas con médula espinal de conejos infectados, sometida a diferentes períodos de secado.
La lógica del procedimiento consistía en administrar primero preparaciones con menor actividad infecciosa y continuar con otras progresivamente más recientes. Pasteur pretendía que el organismo desarrollara protección antes de que la enfermedad pudiera establecerse.
No se trataba de una única inyección, sino de un tratamiento escalonado, cuidadosamente registrado por el equipo investigador.
Los días posteriores fueron decisivos. Joseph no desarrolló rabia y continuó vivo después del período en que se temía que la enfermedad pudiera manifestarse. El resultado ofreció a Pasteur una evidencia humana que complementaba sus experimentos anteriores con animales.
¿Por qué fue tan importante la supervivencia del niño?
La supervivencia de Joseph Meister constituyó una prueba inicial extraordinariamente alentadora, pero era necesario interpretar correctamente su significado.
• Demostró una posibilidad: un procedimiento experimental podía aplicarse después de una exposición peligrosa y evitar aparentemente el desarrollo de la enfermedad.
• Abrió una nueva perspectiva preventiva: no era indispensable esperar a que aparecieran los síntomas para intentar actuar.
• Fortaleció la hipótesis de Pasteur: las preparaciones obtenidas mediante su método podían inducir protección frente a la rabia.
• Planteó nuevas preguntas: era necesario determinar cuán reproducibles eran los resultados, qué riesgos implicaba el procedimiento y cómo debía ajustarse a las distintas circunstancias de las mordeduras.
Un solo caso exitoso no bastaba para establecer una eficacia universal. Sin embargo, dada la gravedad de la rabia y la situación del niño, el resultado justificaba continuar la investigación y comunicar los hallazgos a la comunidad científica.
5. El 26 de octubre: la presentación ante la Academia
de Ciencias de París
parismuseescollections.paris.fr
El lunes 26 de octubre de 1885, Pasteur presentó ante la Academia de Ciencias su comunicación sobre el método para prevenir la rabia después de una mordedura.
El documento fue publicado en las actas científicas de la Academia, los Comptes rendus hebdomadaires des séances de l’Académie des sciences, y expuso tanto la evolución de sus investigaciones como la aplicación del procedimiento a un ser humano.
¿Qué explicó Pasteur?
Su comunicación no se limitó a anunciar que un niño había sobrevivido. También examinó las dificultades que habían surgido en sus experimentos anteriores y presentó los fundamentos de la nueva estrategia preventiva.
En primer lugar, revisó las limitaciones de los ensayos anteriores. Pasteur admitió que su método previo había conseguido proteger a una parte importante de los perros experimentales, pero no ofrecía resultados suficientemente uniformes. La nueva técnica buscaba conseguir una protección más rápida y fiable.
En segundo lugar, describió la preparación del material utilizado. Explicó el papel del secado de la médula espinal de conejos infectados y la relación entre el tiempo de secado y la pérdida gradual de virulencia.
En tercer lugar, presentó el caso de Joseph Meister. Relató el tratamiento realizado en julio y el hecho de que el niño no hubiera desarrollado la rabia después de las mordeduras que había sufrido.
Por último, planteó la posibilidad de aplicar el procedimiento a otras personas mordidas por animales rabiosos. La presentación convertía una experiencia de laboratorio y un primer tratamiento humano en una propuesta que debía evaluarse de manera más amplia.
El valor de aquella sesión residía en que los resultados dejaban de pertenecer exclusivamente al ámbito de trabajo de Pasteur y pasaban a formar parte del debate científico público.
¿Fue una proclamación definitiva del descubrimiento?
No exactamente. Fue la presentación formal de un avance experimental de gran importancia, no la demostración de que todas las personas tratadas quedarían protegidas ni de que el método estuviera libre de riesgos.
La diferencia es fundamental para comprender la historia de la ciencia: un resultado prometedor puede cambiar la orientación de una investigación sin resolver de inmediato todas sus incertidumbres.
6. El significado de la inmunización después de la mordedura
La novedad del procedimiento de Pasteur consistía en intentar intervenir durante el período comprendido entre la exposición al agente infeccioso y la aparición de la enfermedad.
En la actualidad, esta estrategia se conoce como profilaxis posexposición. En el caso de la rabia, consiste en aplicar medidas preventivas después de una posible exposición al virus, antes de que se desarrolle la enfermedad.
Es importante señalar que el método de Pasteur no era idéntico a las vacunas antirrábicas actuales. Utilizaba tejido nervioso animal infectado, sometido a un proceso de secado que reducía su virulencia. Las vacunas modernas se fabrican mediante procedimientos mucho más controlados y seguros.
A pesar de estas diferencias, el principio general de intervenir para prevenir una enfermedad antes de que se manifieste representó un avance decisivo.
La rabia sigue siendo una enfermedad muy grave, pero hoy existen vacunas modernas y tratamientos preventivos que pueden evitarla si se administran oportunamente. Ante una mordedura o un posible contacto de riesgo, es indispensable lavar la herida y buscar atención médica urgente, sin esperar a que aparezcan síntomas.
7. La repercusión científica y médica
de la presentación
(El
gran laboratorio de Louis Pasteur (1822-1895), químico y biólogo francés, en la
École normale supérieure - Louis Pasteur dans son laboratoire à l'Ecole normale
supérieure - Grabado de Meyer 1884)
La presentación del 26 de octubre tuvo lugar en un momento en que Pasteur comenzaba a reunir evidencias para demostrar que su método podía beneficiar a otras personas, además de Joseph Meister.
(El
fragmento pequeño de más arriba dice: "Fig. 1. — Vista general del
Instituto Pasteur, tomada desde el lado de la entrada principal, calle Dutot,
en París").
Le
Génie civil: revista general de las industrias francesas y extranjeras, 24 de
noviembre de 1888
Otro caso relevante fue el de Jean-Baptiste Jupille, un joven pastor que había sido mordido al intentar defender a otros niños de un perro rabioso. Su tratamiento comenzó en octubre de 1885 y constituyó una nueva ocasión para evaluar el procedimiento.
La atención científica y pública aumentó a medida que se conocían los resultados. Personas mordidas por animales sospechosos de tener rabia comenzaron a acudir al laboratorio de Pasteur.
El 1 de marzo de 1886, Pasteur presentó ante la Academia de Ciencias resultados correspondientes a 350 personas tratadas. Esta nueva comunicación, posterior a la del 26 de octubre, ayudó a impulsar la creación de un centro especializado para continuar los tratamientos y las investigaciones.
El proyecto desembocó en la fundación del Instituto Pasteur de París, inaugurado el 14 de noviembre de 1888. La institución se convirtió en un centro de investigación, enseñanza y lucha contra las enfermedades infecciosas.
Así, la presentación de octubre de 1885 fue uno de los pasos que contribuyeron a transformar una investigación experimental en una actividad médica organizada.
8. Las limitaciones y controversias: una mirada
histórica rigurosa
La importancia del trabajo de Pasteur no exige ignorar las dificultades que acompañaron su desarrollo.
En primer lugar, el conocimiento sobre los mecanismos de la rabia era todavía incompleto. El virus no había sido identificado mediante las técnicas modernas y muchas de las explicaciones de la época se basaban en observaciones experimentales indirectas.
En segundo lugar, los procedimientos iniciales utilizaban tejido nervioso animal, por lo que no poseían las condiciones de seguridad y estandarización que se exigen actualmente a una vacuna.
En tercer lugar, la evaluación de la eficacia requería reunir más casos y comparar los resultados de las personas tratadas con los de quienes no habían recibido el procedimiento. La interpretación de esas estadísticas también dependía de factores como el lugar y la gravedad de las mordeduras, la demora en iniciar el tratamiento y la procedencia del animal.
Por último, la aplicación de un tratamiento experimental a seres humanos planteaba cuestiones éticas importantes. La urgencia de prevenir una enfermedad casi siempre mortal debía equilibrarse con la obligación de evaluar los riesgos.
Estas limitaciones no anulan el significado histórico de la investigación. Por el contrario, muestran cómo la medicina fue construyendo procedimientos cada vez más rigurosos mediante la experiencia acumulada, la discusión científica y la mejora de las técnicas.
9. ¿Por qué el 26 de octubre de 1885 se
considera un hito de la vacunología moderna?
La relevancia de esta fecha puede comprenderse desde distintas perspectivas.
1. La investigación experimental se acercó a la práctica médica.
Los conocimientos obtenidos en el laboratorio se utilizaron para desarrollar una intervención destinada a prevenir una enfermedad humana.
2. Se fortaleció la idea de prevenir antes de que aparecieran los síntomas.
La experiencia abrió nuevas posibilidades para actuar durante el período de incubación de una enfermedad infecciosa.
3. La comunicación científica adquirió un papel decisivo.
La presentación permitió que los resultados fueran conocidos, examinados y discutidos por otros científicos.
4. Se sentaron bases para organizar servicios especializados.
El aumento posterior de los tratamientos favoreció la creación del Instituto Pasteur y el desarrollo de nuevas investigaciones sobre enfermedades infecciosas.
Conclusión: una nueva etapa en la lucha contra las enfermedades infecciosas
El 26 de octubre de 1885 no fue simplemente el día en que Louis Pasteur comunicó el éxito de un experimento. Fue el momento en que una investigación desarrollada durante años comenzó a adquirir una dimensión médica y social mucho más amplia.
La experiencia de Joseph Meister había mostrado una posibilidad que hasta entonces parecía extraordinaria: intervenir después de una exposición peligrosa para intentar impedir que una enfermedad mortal llegara a desarrollarse. La presentación ante la Academia de Ciencias permitió someter aquella experiencia al conocimiento y al debate de la comunidad científica.
El camino posterior estuvo acompañado de nuevas pruebas, dificultades, modificaciones técnicas y discusiones sobre los riesgos del procedimiento. Precisamente esa evolución permitió que los primeros resultados se transformaran en una línea de investigación duradera.
El legado de Pasteur no consiste en haber creado de una vez y para siempre una vacuna perfecta, sino en haber contribuido decisivamente a establecer una forma de trabajar que vinculaba la microbiología experimental, la prevención de las enfermedades y la aplicación de los conocimientos científicos a la protección de la vida humana.
Por eso, el 26 de octubre de 1885 ocupa un lugar destacado en la historia de la vacunología moderna: representa el paso de una prometedora investigación de laboratorio a una estrategia preventiva aplicada a seres humanos, y recuerda el papel que la observación, la experimentación y la evaluación de los resultados desempeñan en el progreso de la medicina.
FUENTES
https://royalsociety.org/science-events-and-lectures/2022/10/pasteur-bicentenary-tribute/
https://www.iufrance.fr/detail-de-lactualite/225.html?utm_source=chatgpt.com
https://gallica.bnf.fr/accueil/fr/html/la-creation-de-linstitut-pasteur?utm_source=chatgpt.com
Institut Pasteur: Los
últimos años de Pasteur, 1877–1887.
Proceedings of the National
Academy of Sciences: 1885:
la primera vacunación antirrábica en seres humanos.
Academia de Ciencias de
Francia: Archivo
de las comunicaciones científicas de Pasteur










