Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

lunes, 14 de mayo de 2012

APRENDAMOS A ESCRIBIR BIEN -


 
Eliminación de la tilde diacrítica en  los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad


Como indica su nombre, estos pronombres demuestran.  Indican la distancia relativa entre dos objetos, entre una persona y una cosa o entre dos personas. Los pronombres demostrativos son:

masc. sing.
masc. pl.
fem. sing.
fem. pl.
neutro
Cercanía
Éste Este
Éstos Estos
Ésta Esta
Éstas
Estas
esto
Distancia media
Ése Ese
Ésos Esos
Ésa  Esa
Ésas Esas
eso
Lejanía
Aquél Aquel
Aquéllos Aquellos
Aquélla Aquella
Aquéllas Aquellas
aquello





Al hablar de las palabras que llevan acento de diferenciación, se hace hincapié en el grupo formado por los pronombres demostrativos. Al respecto, hay bastante confusión, derivada del conocimiento defectuoso o el desconocimiento de una norma ortográfica, dictada por la Academia Española, que no tuvo la debida difusión cuando, en 1959, entró en vigencia con carácter preceptivo. Ni después tampoco. Inclusive los propios maestros no la consideraron con la profundidad que merece una medida de cambio.

Prescindencia de la tilde
No hay error si se procede de acuerdo con lo estipulado por la Academia al final de la norma. Allí dice que es posible prescindir del tilde si, al suprimirlo, no queda una expresión anfibológica.
Muy simple: los demostrativos pueden ir sin tilde si no originan mala interpretación o doble sentido al quitarlo. Si se escribe "ésas son mis instrucciones", el tilde del demostrativo se puede eliminar sin ningún inconveniente y queda "esas son mis instrucciones", aseveración que no ocasiona traspié de comprensión ni genera doble sentido.
Con esta nueva disposición ortográfica, el trabajo de este tilde se reduce al mínimo. Es más: podría decirse, con buena elasticidad, que no se necesita nunca, ya que anfibología se produce rarísima vez al suprimirlo. Debería elaborarse muy detenidamente (artificialmente) un texto para que, retirando el tilde de los demostrativos, se llegara a provocar confusión con respecto al contenido del enunciado.
  Los pronombres demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.
  Aun así, las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en los pronombres demostrativos para distinguirlos y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes:  ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso y aquellos acompaña al sustantivo libros).
  Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, no tildar nunca estas palabras.
  Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de  una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.

Ejemplo
 (I) "Trajeron lo pedido: éstos libros, ésos bancos, aquéllos cuadernos". El tilde indica que el demostrativo tiene valor sustantivo y que de acuerdo con el uso tradicional o normal debe ir con esa marca. Interpretando correctamente lo escrito, se tiene que trajeron libros las personas que están cerca del hablante (éstos), bancos las que están algo más allá (ésos) y cuadernos las que están más alejadas todavía (aquéllos).
Véase ahora:
(II) "Trajeron lo pedido; estos libros, esos bancos, aquellos cuadernos". El demostrativo tiene valor adjetivo y complementa a un sustantivo que, en estos casos, lo sigue. Se entiende que alguien aportó los libros que están cerca del hablante (estos libros), los bancos que están algo más allá (esos bancos) y los cuadernos que están más alejados todavía de quien habla (aquellos cuadernos).
En este ejemplo -muy espontáneo, que solamente se produce en la realidad por una gran excepción, suprimir el tilde causaría trastornos de comprensión, crearía anfibología cierta. La supresión sería inconveniente a todas luces. Entonces si se quiere decir lo que se expresa en
(I)              debe ir el tilde; si se quiere decir lo expresado en
(II)             debe escribirse sin tilde el demostrativo.
Sin embargo, inclusive en un caso como el presentado, hay una solución para no poner nunca el tilde y aliviar la ortografía. Véase esta nueva formulación:
(III) "Trajeron lo pedido: estos, libros; esos, bancos; aquellos, cuadernos".
Se ve que una puntuación más ajustada -pero no arbitraria- evita la anfibología y permite eliminar el tilde.
Resulta trasparente que en (III) se quiere comunicar lo mismo que se expresa en (I) y que no tiene que ver con (II)

FUENTES
http://www.rae.es/
Hector Balsas