Blog de Arinda

OBJETIVO :En este Blog vas a encontrar mis producciones en pintura y escultura. Además, material recopilado a través de mi trabajo como maestra, directora e inspectora, que puede ser de interés para docentes y estudiantes magisteriales .

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domingo, 16 de agosto de 2026

16 DE AGOSTO DE 1925 NACÍA JOSÉ MARÍA OBALDÍA- CUENTO Y ANÁLISIS LITERARIO

 


Don Muniz y los merengues

Cuento


 

Se llamaba Segundo Muniz y, desde siempre, el único oficio que había tenido era el de milico. En aquella zona, un buen oficio. Buena gente, honesta y trabajadora, se reunía para divertirse en bailes, pencas o riñas. Así que el de Muniz era lindo oficio.

Acompañar a un superior en recorrida, llevar un aviso a algún vecino; en fin; poca cosa. Y sin apuro, porque Muniz no era hombre de eso. Siempre al tranco, se hamacaba la enorme vaina de lata de su sable, al que nunca nadie había visto fuera de aquella.

Esta vez, había tenido que ir a lo de Perdomo, donde pudo haberse quedado hasta el día siguiente. Pero prefirió, llegando incluso a trotear, pasar la noche en la Estancia Vieja.

Le gustaba de veras entrar en la rueda de la cocina de los peones, donde era por todos conocido y en donde, cuando se ofrecía oportunidad, don Muniz -como lo llamaban- también solía tallar fuerte.

Después de desensillar, entró en la cocina y encontró la rueda armada; la encendía una prosa en la que se alternaban los más diversos temas y para cuyo tratamiento no se exigía una inflexible adhesión a la verdad.

Cuando entró se estaba hablando de dulces. Cada uno iba exponiendo su gusto en la materia, agregando, a veces a modo de fundamentación, las características más notables del postre de preferencia.

-¡A la natilla con azúcar quemada hay que sacarle el sombrero! -decía Eustaquio.

Y fueron desfilando los «caseros» y los «comprados». Los ticholos, el dulce de moniato, la rapadura, la guayabada, el de zapallo, la conserva de durazno…Evocados todos por ardientes defensores.

-Pa`mí no hay como el merengue -dijo Macario-. Habrá dulce lindo, pero como el merengue… ¡es dura la vida pa`hallar!

Don Muniz, afirmando que no le daba la derecha a nadie, se había apuntado con el arroz con leche con canela y enaltecía las virtudes de este con el mismo fervor con el que podría haber defendido las condiciones de un caudillo.

Pero Macario tampoco aflojaba con los merengues y, lógicamente, terminó enfrentándose con don Muniz.

-¿Y usted ha probado los merengues alguna vez? – le dijo.

Muniz se sobresaltó, sorprendido por una pregunta que no esperaba. Él no era embustero, pero confesar su desconocimiento acerca de los merengues era flaquear y ayudar a la derrota del arroz con leche con canela.

Aunque no con mucha firmeza, respondió:

-Estás loco… ¿Cómo no voy a haber probado los merengues?

Macario desconfió. Pero como don Muniz era una persona mayor, no podía decirle que desconfiaba una mentira. ¡Pero también había que defender los merengues!

- ¿Y dónde comió merengue…? -preguntó casi gritando.

Don Muniz ya se había recobrado. Entonces, se compuso el pecho y, serenamente y con todo aplomo, comenzó a responder:

-Bueno, mirá…hace dos veranos yo venía pa`este lado, y en la Picada de Passano había un árbol que se caía de cargado. Comí dos o tres nomás… Estaban calientes del sol y tuve miedo de que me hicieran mal. Había muchos en el suelo… pero como estaban muy picados por las hormigas, los dejé. 

 

Cuento de tradición oral de Uruguay

Versión de José María Obaldía

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Análisis literario de “Don Muniz y los merengues” 

1.   Introducción

 

El cuento “Don Muniz y los merengues”, de José María Obaldía. Está incluido en 20 mentiras de verdad, obra en la que Obaldía.

 También aparece identificado como cuento uruguayo en la antología Latinoamérica en voz 2.

“Don Muniz y los merengues” es un cuento de José María Obaldía que recrea el ambiente de la campaña uruguaya y utiliza el humor, la exageración y la picardía propios de la tradición oral. El relato presenta una situación aparentemente sencilla: un grupo de hombres conversa sobre sus dulces preferidos y dos de ellos, Don Muniz y Macario, terminan enfrentándose en una divertida discusión acerca de los merengues.

El cuento se caracteriza por un lenguaje cercano al habla popular y por la construcción de un personaje que, para no quedar en una situación incómoda, inventa una explicación completamente disparatada. El resultado es una historia humorística que muestra la importancia de la imaginación, la habilidad para contar historias y el gusto por las “mentiras” que, dentro de la tradición oral, buscan divertir más que engañar.

2. Argumento

El protagonista, Segundo Muniz, es un hombre de la campaña que trabaja como milico y que tiene la costumbre de visitar la cocina de los peones de la Estancia Vieja. Una noche se encuentra con un grupo de hombres que conversa sobre distintos dulces.

Mientras cada uno defiende su favorito, Macario afirma que no existe dulce mejor que el merengue. Don Muniz, en cambio, defiende el arroz con leche con canela. La discusión aumenta hasta que Macario le pregunta a Don Muniz si alguna vez probó los merengues.

Don Muniz se encuentra ante un problema: reconoce que nunca los ha probado, pero admitirlo significaría perder la discusión. Entonces responde que sí los conoce y comienza a inventar una historia. Afirma que encontró un árbol cargado de merengues y que comió algunos, aunque tuvo que dejarlos porque estaban picados por las hormigas.

La respuesta produce el efecto humorístico del cuento: Don Muniz transforma los merengues, que son un alimento elaborado, en algo que supuestamente crece en los árboles. La mentira permite que conserve su orgullo y, al mismo tiempo, provoca la comicidad del relato.

3. Personajes

Don Muniz

Es el personaje principal. Se lo presenta como un hombre tranquilo, conocido y respetado en el ambiente rural. No quiere quedar en evidencia frente a sus compañeros y, por eso, cuando descubre que no puede sostener su argumento con la verdad, recurre a la imaginación.

Su principal característica es su capacidad para improvisar. La mentira que inventa resulta tan absurda que termina convirtiéndose en una situación cómica.

Macario

Es quien defiende apasionadamente los merengues y provoca el conflicto del cuento al preguntarle a Don Muniz si realmente los ha probado. Representa al interlocutor que pone a prueba la historia del protagonista.

Eustaquio y los demás hombres

Participan en la conversación sobre los dulces y contribuyen a crear el ambiente colectivo de la cocina rural. Funcionan como público de la discusión y ayudan a reforzar el carácter oral y comunitario del relato.

4. Ambiente

El cuento se desarrolla en un ambiente rural uruguayo, particularmente en la Estancia Vieja, en la cocina de los peones. Este espacio es fundamental porque allí los personajes se reúnen para conversar, compartir experiencias y contar historias.

El ambiente representa una forma de sociabilidad característica de la tradición oral: la conversación cotidiana se convierte en entretenimiento y cualquier tema puede dar lugar a una historia.

5. Tiempo

El relato se desarrolla durante una noche, cuando Don Muniz llega a la estancia y se incorpora a la conversación de los hombres. El tiempo histórico no está determinado con precisión, pero las referencias al trabajo rural, a los paisanos y a las costumbres de la campaña sitúan la historia en un Uruguay tradicional.

6. Narrador

El cuento está narrado por un narrador en tercera persona que conoce las acciones y pensamientos de los personajes. El narrador presenta a Don Muniz y describe tanto sus acciones como su reacción interior cuando comprende que la pregunta de Macario lo ha puesto en dificultades.

Además, el narrador utiliza expresiones que reproducen el tono de la conversación oral y permiten que el lector sienta que está escuchando una historia contada entre paisanos.

7. Tema principal

El tema principal es la capacidad de inventar historias para salir de una situación comprometida. Don Muniz no quiere reconocer que desconoce los merengues y construye rápidamente una explicación fantástica.

También aparece otro tema importante: la tradición oral como forma de entretenimiento y transmisión cultural. La historia nace de una conversación cotidiana y se sostiene mediante el diálogo, la exageración y el humor.

8. El humor

El humor es el elemento fundamental del cuento. La situación resulta graciosa porque el lector comprende que Don Muniz está inventando una respuesta para defender su orgullo.

El momento culminante se produce cuando afirma que los merengues crecían en un árbol. La exageración es tan evidente que convierte la mentira en una especie de juego entre quien cuenta y quienes escuchan.

El humor no busca ridiculizar cruelmente al protagonista. Por el contrario, Don Muniz aparece como un personaje ingenioso y simpático, capaz de improvisar una respuesta extraordinaria ante una situación inesperada.

9. Lenguaje y estilo

Obaldía emplea un lenguaje próximo al habla rural uruguaya. Aparecen expresiones coloquiales y formas de diálogo que contribuyen a construir la identidad de los personajes.

El autor aprovecha especialmente el diálogo, recurso que hace que el cuento tenga ritmo y parezca una historia contada oralmente. También utiliza expresiones populares, comparaciones y exageraciones.

La sencillez del lenguaje permite que el relato resulte accesible, pero detrás de esa sencillez existe una cuidadosa recreación de la cultura y de las formas de hablar de la campaña uruguaya.

10. La tradición oral

Uno de los aspectos más importantes del cuento es su relación con la tradición oral. “Don Muniz y los merengues” es identificado como un cuento de tradición oral uruguaya en versiones difundidas de la obra de Obaldía.

Esto significa que lo importante no es solamente la historia en sí, sino también la manera de contarla: la exageración, la picardía, la participación de los oyentes y el placer de inventar situaciones increíbles.

El propio conjunto 20 mentiras de verdad se basa en este juego entre verdad, imaginación y relato popular. El cuento, por lo tanto, puede leerse como una celebración de la capacidad de los narradores populares para convertir una situación cotidiana en una historia memorable.

11. Significado del título

El título “Don Muniz y los merengues” presenta desde el comienzo a los dos elementos centrales del relato: el protagonista y aquello que desencadena la situación humorística.

Los merengues adquieren un valor simbólico porque representan aquello que Don Muniz afirma conocer aunque en realidad no conoce. La palabra termina asociándose con la mentira ingeniosa que construye para defender su posición.

12. Conclusión

“Don Muniz y los merengues” es un cuento breve, humorístico y profundamente vinculado con la tradición oral uruguaya. A través de una conversación cotidiana, José María Obaldía construye una situación divertida en la que se enfrentan el orgullo, la imaginación y la capacidad de improvisar.

Don Muniz se convierte en un personaje memorable porque, ante la posibilidad de quedar en evidencia, inventa una historia completamente disparatada. El cuento demuestra así que la mentira literaria puede tener una función distinta de la mentira cotidiana: no busca perjudicar a nadie, sino entretener, provocar la risa y mantener viva una forma de narrar propia de la cultura popular.

En definitiva, la obra destaca por su humor, oralidad, lenguaje popular, recreación del ambiente rural uruguayo y caracterización de personajes, elementos que hacen de “Don Muniz y los merengues” un ejemplo representativo de la narrativa de José María Obaldía.

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miércoles, 5 de agosto de 2026

5 DE AGOSTO NACÍA JAVIER DE VIANA - ANALISIS DE SU OBRA

 

Javier de Viana : Explorando el realismo rural,

 análisis literario de su obra 




Javier de Viana construyó una obra literaria que no solo documenta con precisión un mundo en desaparición, sino que también profundiza en la experiencia humana con sensibilidad y rigor. 

Su narrativa realista y naturalista, ligada a un compromiso político y cultural, representa una pieza clave de la literatura rioplatense, proporcionando una visión compleja y perdurable del Uruguay rural y su gente.


1. Contexto Histórico y Cultural

Javier de Viana escribió en una época de transición histórica para Uruguay, a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la vida rural tradicional comenzaba a transformarse radicalmente. 

Su literatura es un reflejo documentado y crítico de esos cambios, especialmente en el mundo del gaucho y el campesino, que enfrentaban la desaparición progresiva debido a la modernización y la integración al mercado capitalista.

 

2. Temática

La obra de Viana gira en torno a la vida rural y gauchesca, con especial atención a aspectos como:

 La identidad del hombre de campo y su lucha por sobrevivir en un ambiente hostil y en transformación.

Los conflictos sociales y políticos, especialmente la influencia del Partido Blanco y las revoluciones.

La tensión entre tradición y modernidad.

 El retrato de personajes marginales: gauchos, matreros, peones, niños rurales.

 La presencia constante de la violencia, la injusticia y la fatalidad, en un mundo donde predominan las "leyes del monte".

 

3. Estilo y Lenguaje

Javier de Viana usa un lenguaje preciso, coloquial y popular, que incorpora expresiones criollas y términos rurales.

 Combina técnicas del realismo y naturalismo, con descripción detallada de ambientes, vestuarios, costumbres y psicología de los personajes.

 Su prosa posee una fuerte carga sensorial, con descripciones del paisaje, sonidos y olores del campo.

 Emplea diálogos vernáculos que dotan de autenticidad a sus personajes y escenas.

 

4. Géneros y Obras Principales

Su obra incluye cuentos, relatos, novelas y crónicas.

 "Campo" (1896) inaugura su producción literaria con cuentos que retratan la vida rural en múltiples facetas, con un realismo crudo.

 "Gaucha" (1899) es su única novela, que narra una historia trágica en un ambiente rural primitivo, influenciada por el naturalismo francés, con un análisis psicológico y social intenso.

 "Gurí" (1901) ofrece una visión de la infancia en el campo, con un tono nostálgico y sensible.

 "La biblia gaucha" (1925) es una recopilación que sintetiza y culmina su visión del mundo rural, incluyendo refranes, tradiciones y relatos que forman un compendio cultural.

 

5. Influencias Literarias

Naturalismo francés (Émile Zola, Maupassant), visible especialmente en la ambientación detallada y el enfoque científico sobre las condiciones sociales.

 Tradición gauchesca y criolla, continuidad de un legado literario iniciado por Bartolomé Hidalgo y otros escritores regionales.

 Realismo moral y social, combinado con un compromiso político evidente.

 6. Personajes

Tipos humanos característicos del Uruguay rural: gauchos endurecidos, peones explotados, mujeres duras y afectadas por la dureza del entorno, niños rurales inocentes pero marcados por la realidad.

 Personajes complejos, con contradicciones internas, víctimas de un destino adverso pero con dignidad propia.

 

7. Fuentes y Documentación

Retazos autobiográficos y testimonios orales recogidos en campañas rurales.

Relatos escuchados en fogones, documentos históricos y hechos políticos contemporáneos.

 

8. Valoración Crítica

Su obra es fundamental para la construcción de la identidad literaria uruguaya, al ofrecer un retrato fiel y sin concesiones de la vida en el campo.

 La riqueza documental y la sensibilidad ante la psicología social lo destacan como precursor y maestro del realismo en la región.

 Su narrativa tiene también limitaciones, como un horizonte temático cerrado en lo rural que a veces limita la innovación formal y temática.

 La influencia de teorías naturalistas a veces genera personajes algo estereotipados o excesivamente “patológicos”.

 Viana es considerado uno de los grandes escritores nacionales, con un impacto cultural que traspasa generaciones.

Su obra es objeto de estudio académico y forma parte de los programas escolares y universitarios.

Su visión literaria ayudó a preservar y difundir la cultura rural, las tradiciones gauchescas y la memoria histórica de Uruguay.

  

CUENTO DE JAVIER DE VIANA


                                                            



PUESTA DE SOL

Sinforoso y Candelario eran los dos peones más viejos de la Estancia. Debían ser zonzos los dos, porque ya empezaban a envejecer, en una vejez que atesoraba trabajos sin cuentos, y seguían tan pobres como cuando, jóvenes ambos, entraron en el establecimiento para recoger la tropilla en las mañanas, encerrar en la tarde los terneros de lecheras y hacer mandados a toda hora.

Eran viejos ya, Candelario y Sinforoso.

Como sus existencias habían bostezado juntas, pegada una a la otra, se conocían de la cruz a la cola y no tenían nada que decirse. Sin embargo, todas las tardes, concluido el trabajo de aradores a que finalmente les habían destinado, se iban al galpón, avivando fuego, calentaban agua, verdeaban y charlaban.

¿Qué podían decirse aquellos dos hombres? Nada. Pero hablaban, hablaban, deciendo "nada", lo cual en ocasiones y para ciertas personas, resulta lo más difícil de decir. Ellos lo ejecutaban por hábito.

El galpón, largo de veinticinco metros, tenía al frente una arcada mirando al campo. Puerta no tenía. En el fondo se amontonaban los cueros de oveja y los cueros de vacuno, juntos con herramientas de labranza. Allá por el medio, el fogón. Junto al fogón, mateando. Sinforoso y Candelario, charlaban.


–Ta dura la tierra.

–Asigún.. pal bajo no'stá mal.

–Pal cañadón va precisar tres fierros por qu'está plagao de abrojos.

–¿Y en lo alto?... La chinchilla d'asco! ... ¿No está medio frión?...

–No, tuavía está güeno... ¡Pucha! Los bichos coloraos m'están comiendo!...

–Frieguesé con caña.

–Se m'acabao. Pue que mañana vaya a la pulpería, ansina le doy tempranito un galope al pangaré pa bajarle la panza.

–Ta medio pesao.

–Dejuro, de ocioso... Tengo ganas üe firmarlo en la penca'e Palacios...

–Dejuro.

–¿Pero entonces es la marca vieja, la de pescao con raya abajo?

–Sí, pues. La marca'e ña Rosaura, que jué quien me regaló el potrillo.

–¿Vive entuavía ña Rosaura?

–No, murió hace como tres años... ¿Vamo arrimar los bancos, un poco p'ayá? S'está haciendo escuro.

–Vamo.

En el fondo del galpón, empezaban a instalarse las sombras. Las pilas de cueros lanares de un lado y las pilas de cueros vacunos de otro, parecían mirarse, echándose recíprocamente en cara sus rigideces de cosas muertas que habían sido ropajes de cosas vivas. En medio, junto a un muro sin revoque, blanqueado por las llamas, rojeaba débilmente el fogón, y al frente, a través del ojo vacío de la puerta, se divisaba el campo, infinito, en el infinito poder de la visual humana. Las últimas luces parecían escapar con premura, cual si hubieran tocado llamada en un punto dado del horizonte...

–Si, yo creo que Tiburclo anda medio enriedao con Agapita.

–El caso es qu'ella cabestree. Ño Luis, no mira bien el enriedo.

–Esta mañana vide en el campo un novillo marca'e ño Luis.

–¿Un ternero medio corneta?

–El mesmo.

–Yo también la vide antiyer... ¿Vamos arrimar los bancos más p'ayá?...

–Arrimemos...

–Pues... el novillo ese dentra puel portillo el bañao.

–Yo se lo dije al patrón, que allí estaba caído... Pa mi qu'es Patricio que lo voltea pa dir a visitar a la china Nicolasa... ¿Vos no hayas qu'es fiera la china Nlcolasa?

–Como asau de paleta.., ¿Vamo arrimando pal portón? Ya no se ve ni la boca'el mate.

–Arrimemo.

–Ta medio lavativa.

–Dale guelta.

–Es al nudo, esta yerba es flojaza. Casi noche.

En lo más lejano del oriente, unos pedazos de sol chispeando entre nubes azules. Sobre la inmediata cuchilla, las lecheras, echadas, rumiaban. Silbando lastimeramente, las perdices hembras trotaban, apresuradas, en busca de la masiega, donde piaba la prole. A la puerta de las cuevas, las lechuzas abrían sus grandes ojos noctámbulos, golpeaban el pico y gritaban, quien sabe por qué, quien sabe a quién.

–¡Chus, chus!... Chus. Chus!...

El overo del piquete, atado a soga, cerca de las casas, pacía filosóficamente, sin imaginarse que en ese momento, su frente blanquecina, se habla maquillado, ofreciendo una coloración verdirroja. De cuando en cuando, en su atolondramiento de bohemio, gritaba un tero. A lo lejos relinchaba un caballo, y allí cerca, oíase el ruido de las gallinas acomodándose en los barrotes del gallinero. Desde el brete baló un ternero. Por delante de la puerta del galpón pasó un perro con la cabeza gacha, la cola caída, perezosos, cansada de no haber hecho nada en todo el día.

Desde la cocina, un olor a asado llegaba hasta el galpón. Y en tanto la luz se iba zambullendo en la laguna del poniente.


Juan Manuel Blanes - Gaucho tomando mate.



"El Chiripá Colorado", óleo de Juan Manuel Blanes

El cuento "Puesta de sol" de Javier de Viana es una narración breve y poderosa que ilustra muchos de los rasgos característicos del autor y de la narrativa gauchesca y rural que cultivó.

 

1. Contexto y temática

"Puesta de sol" se enmarca en el mundo rural del Uruguay, donde la vida está marcada por la dureza del trabajo en el campo, la cercanía con la naturaleza, y las relaciones sociales entre los peones y los matreros.

 El cuento interpela temas como la venganza, la violencia cíclica propia de la vida rural, la traición y la justicia al modo particular del gaucho o el matrero.

El relato muestra una pelea o enfrentamiento entre un matrero y la banda de la que este se ha separado.

La tensión de la violencia es un reflejo de las normativas no escritas que regulan la convivencia en los pagos y la fragilidad de la vida en este entorno.

 

2. Personajes

Los personajes centrales son representativos del tipo humano gaucho: hombres rudos, endurecidos por la vida, acostumbrados a la soledad y la ley del más fuerte.

En particular, el matrero, como figura casi mítica, encarna esta búsqueda por sobrevivir y reclamar su lugar mediante la fuerza y la astucia.

Los personajes carecen de idealizaciones o arquetipos heroicos.

 Más bien, se muestran como seres humanos llenos de contradicciones, limitados por las circunstancias, con emociones intensas pero expresadas con sobriedad y contenida violencia.

 

3. Narrador y perspectiva

El narrador se muestra objetivo, distante pero conocedor profundo del medio y sus reglas, adoptando una mirada casi etnográfica.

Esta perspectiva permite una descripción verosímil del ambiente físico y social, sin juicios explícitos pero con crítica implícita.

El uso de la tercera persona omnisciente se combina con un lenguaje sencillo y directo, próximo al habla popular rural, que aporta autenticidad a la narración.

 

4. Estilo y lenguaje

La construcción del texto destaca por:

 

Uso de un lenguaje coloquial que integra expresiones típicas del campo y modismos regionales.

 

Descripciones detalladas y sensoriales del paisaje y los escenarios naturales que funcionan como reflejo del estado emocional de los personajes y la atmósfera general.

Ritmo narrativo contenido, con momentos de tensión y violencia que explotan en episodios breves y precisos.

Este estilo realista y a la vez lírico identifica la obra de Viana como representante del realismo naturalista, poniendo énfasis en el entorno y las condiciones que moldean a los personajes.

 

5. Estructura y técnica narrativa

El cuento está estructurado en un desarrollo lineal y breve, con introducción, nudo y desenlace muy bien definidos.

Utiliza la técnica del relato breve con gran economía narrativa, logrando una carga emotiva y simbólica potente en pocas páginas.

El desenlace suele ser trágico o violento, reflejando la fatalidad propia de esa vida rústica marcada por la justicia del hombre y las circunstancias adversas.

 

6. Temas simbólicos y profundos

La puesta de sol como símbolo del final de una era o de la vida misma, cierre que puede interpretarse como la conclusión ineludible de los ciclos humanos y naturales.

La violencia como medio de resolución en un medio donde no existen otras instituciones de poder o justicia.

El destino marcado por la tradición y la herencia cultural de la campaña.

La soledad y el aislamiento del ser humano frente a fuerzas incontrolables.

 "Puesta de sol" es un cuento ejemplar dentro de la narrativa de Javier de Viana porque sintetiza sus preocupaciones centrales sobre la vida rural uruguaya y el mundo gauchesco. Con un estilo sobrio pero evocador, muestra la complejidad humana y social de un medio definido por la naturaleza y las relaciones directas y duras entre sus habitantes.

 El relato evidencia la maestría de Viana para construir un microcosmos literario donde confluyen la realidad, el simbolismo y la psicología popular, haciendo de esta pieza un texto fundamental para entender no solo su obra sino también una parte importante de la literatura y cultura uruguaya.

 FUENTES

http://www.autoresdeluruguay.uy/biblioteca/Javier_De_Viana/lib/exe/fetch.php?media=garganigo_john_-_javier_de_viana_en_revista_de_la_biblio

https://clubdecatadores.wordpress.com/2012/01/22/puesta-de-sol-javier-de-viana/

https://pmb.parlamento.gub.uy/pmb/opac_css/index.php?lvl=categ_see&id=14476

https://letras-uruguay.espaciolatino.com/viana_javier/puesta_de_sol.htm

http://www.autoresdeluruguay.uy/biblioteca/Javier_De_Viana/lib/exe/fetch.php?media=garganigo_john_-_javier_de_viana_en_revista_de_la_biblioteca_nacional_n_20_diciembre_1980.pdf

https://pmb.parlamento.gub.uy/pmb/opac_css/index.php?lvl=categ_see&id=14476&page=1&nbr_lignes=36&l_typdoc=a&nb_p

https://autores.uy/autor/668