Barradas: EL Autodidacta rebelde
Rafael Barradas nació en Montevideo,
el 4 de enero de 1890
Fue un pintor y dibujante
uruguayo de padres españoles, clave en las vanguardias españolas y precursor
del modernismo en Uruguay.
Sus padres fueron españoles
emigrados a Uruguay. Su padre, Antonio Pérez Barradas, era un pintor y
decorador de paredes originario de Extremadura, quien influyó tempranamente en
su interés por el arte.
Su madre, Santos Giménez Rojas
(o Jiménez), provenía de Andalucía (Sevilla).
Criaron a Rafael junto a sus
hermanos Carmen y Antonio en un entorno familiar ligado a las artes.
Antonio Pérez Barradas, como
artista profesional, proporcionó a Rafael un primer contacto directo con la
pintura, aunque el hijo no recibió educación académica formal.
Esta herencia explica en parte
el uso del apellido "Barradas" por Rafael en su carrera artística.
Las fuentes biográficas
destacan que abandonó los estudios escolares convencionales para dedicarse al
dibujo y la pintura, sin asistir a escuelas primarias tradicionales en
Montevideo.
En lugar de estudios primarios
estructurados, Rafael aprendió técnicas pictóricas en el taller familiar,
manejando pinceles y pigmentos desde niño.
Esta ausencia de educación
académica formal lo llevó a desarrollar un estilo intuitivo y vanguardista,
precursor del vibracionismo.
No hay registros de matrícula
en instituciones educativas de la época.
Sus hermanos, Carmen (pianista)
y Antonio (dibujante),* también se formaron en un hogar artístico, reforzando
que la familia sustituyó la educación escolar con aprendizaje práctico. No
existen registros históricos de asistencia a instituciones primarias.
El
tango, 1913, oil on cardboard, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires
En
1913, con 23 años, Rafael Barradas emprende su primer viaje a Europa, un hito
clave en su carrera artística que lo expone a las vanguardias del momento.
Procedente de Montevideo,
llega inicialmente a Génova (Italia), desde donde recorre Milán, París y Suiza,
absorbiendo influencias del futurismo y el cubismo antes de asentarse en
Barcelona.
En
1913, Rafael Barradas llega a Génova como primera escala europea desde
Montevideo, marcando su entrada al Viejo Continente y al vibrante ecosistema
artístico italiano.
Desde este puerto ligur,
inicia un periplo que lo lleva rápidamente a Milán, donde el ambiente cultural
efervescente —con galerías, cafés y publicaciones vanguardistas— despierta su
interés por el dinamismo futurista de artistas como Umberto Boccioni y Giacomo
Balla.
Génova, como puerta de entrada marítima, le ofrece un primer vistazo al bullicio industrial y urbano que inspiraba el manifiesto futurista de Marinetti (1909), con su énfasis en la velocidad y la máquina moderna.
En Milán, epicentro del
movimiento, Barradas absorbe la energía de exposiciones y debates sobre la
descomposición del movimiento, sentando bases para su propio vibracionismo.
Este paso italiano, aunque
breve, imprime en sus dibujos y pinturas un sentido de simultaneidad y
vibración lumínica, fusionando el caos dinámico futurista con su intuición
uruguaya.
Luego Rafael Barradas hace un
breve paso por París, la capital artística del momento y epicentro del cubismo analítico
y sintético impulsado por Pablo Picasso y Georges Braque.
Esta escala fugaz, aunque no
documentada con estancias prolongadas, lo expone al radical descompuesto de la
forma y al análisis geométrico del espacio, transformando su visión intuitiva
en una más fragmentada y estructurada.
En París, Barradas absorbe la
influencia de las galerías como la de Daniel-Henry Kahnweiler, donde se
exhibían obras cubistas que fragmentaban objetos cotidianos en planos angulares
y perspectivas múltiples.
Este contacto directo o
indirecto con Picasso (en su fase cubista post-1909) y Braque imprime en su
obra un rigor geométrico que fusionará luego con el dinamismo futurista.
El paso parisino, pese a su
brevedad, marca un giro hacia la abstracción geométrica, visible en dibujos y
pinturas posteriores donde líneas quebradas y superposiciones evocan la
desintegración cubista. Prepara su madurez vibracionista en Barcelona,
combinando esta fragmentación con vibración lumínica.
La escala de Rafael Barradas
por Suiza durante su viaje europeo de 1913 se considera transitoria y poco
documentada, actuando principalmente como puente geográfico entre sus pasos por
Italia y Francia hacia su destino final en Barcelona.
Esta breve estancia,
posiblemente motivada por cuestiones logísticas como transporte o recuperación
personal tras el largo viaje desde Montevideo, le permite estabilizarse antes
de continuar su periplo artístico.
Suiza, neutral y bien
conectada en la Europa prebélica, ofrecía rutas seguras y asequibles para
viajeros sudamericanos como Barradas, quien pudo haber usado trenes
transalpinos para cruzar desde Milán o París.
No hay evidencias de contactos
artísticos significativos aquí, a diferencia de otros destinos, aunque el
paisaje alpino pudo influir sutilmente en su percepción lumínica.
Esta etapa sirve de pausa
práctica, permitiéndole consolidar impresiones del futurismo italiano y cubismo
parisino antes de la explosión creativa en Cataluña. Fuentes biográficas la
mencionan de pasada, enfatizando su carácter utilitario más que formativo.
En Barcelona se instala
definitivamente hacia finales de 1913, integrándose en el círculo modernista y
noucentista.
Allí conoce a Joaquín
Torres-García y frecuenta el futurismo italiano a través de exhibitions y
artistas locales, gestando su innovador vibracionismo que fusiona cubismo,
futurismo y luminismo propio.
En Barcelona desde abril de
1914, desarrolló su madurez artística hacia 1917, creando el
"vibracionismo": una síntesis de futurismo, orfismo y cubismo para
capturar el dinamismo urbano con cromatismo intenso.
Impresión
de caffe. Retrato. Planista. Bernabé Michelena, óleo de Rafael Barradas pintado
entre 1916 y 1917, perteneciente a la colección del Museo Nacional de Bellas
Artes de Buenos Aires.
Zíngaras
(1917), de Rafael Barradas
En 1917 expuso en Madrid y realizó trabajos gráficos en Barcelona.
Camarero, 1918, oil on cardboard, Miguel Urrutia Art
Museum, Bogotá
En el año 1918 presentó su primera muestra individual en Galeries Laietanes, integrándose al ultraísmo y colaborando en revistas vanguardistas.
La
catalana (tren de caballos), de 1918, es un exponente de sus obras
“vibracionistas”. Óleo sobre tela de 83,5 x 78 cm, Colección Museo Nacional de
Artes Visuales de Uruguay.
El
circo más lindo del mundo, 1918, tempera and graphite on paper, MALBA, Buenos
Aires
Trasladado a Madrid en 1918,
ilustró publicaciones como el Manifiesto ultraísta vertical de Guillermo de
Torre y colaboró con Borges en Tableros.
Quiosco
de Canaletas, del pintor uruguayo Barradas, es una acuarela, gouache y grafito
sobre papel de 1918, perteneciente a la colección MALBA, Argentina.
Portrait
of Pilar, 1919, oil on canvas, Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona
Paisaje urbano, 1919, oil on cardboard, Museum of Fine
Arts, Houston
Atocha
TécnicaÓleo
sobre lienzo
Dimensiones53
x 66 cm
Año de
ingreso1995
Número
de registroDE00497
Fecha1919
García Maroto y García Lorca, 1920, oil on panel, National
Museum of Visual Arts, Montevideo
Hacia el año 1920, Rafael
Barradas regresa temporalmente a un estilo más accesible y comercial,
trabajando como ilustrador para la "Biblioteca Estrella" y ediciones
de Espasa-Calpe en Barcelona, creando portadas y dibujos que reflejan su
versatilidad económica tras años vanguardistas.
Hombre en la taberna, 1922, oil on canvas, National Museum of Visual Arts, Montevideo
Jarnés, de la Ossa, Buñuel, Barradas y Lorca, posando ante el Café del Prado (Madrid, 1923).[
En 1923, durante una estancia
en Luco de Jiloca (provincia de Soria, España), inicia "Los
Magníficos", una serie realista que retrata obreros en momentos de reposo,
alejándose del vibracionismo para explorar la dignidad humana cotidiana con un
enfoque casi fotográfico.
Colabora con editoriales como
Espasa-Calpe en libros populares de la "Biblioteca Estrella",
produciendo ilustraciones lineales y narrativas que financian su vida
artística. Este período (1920-1923) muestra su adaptación al mercado,
contrastando con la experimentación previa.
Visita "Los
Magníficos" en Luco de Jiloca
En este pueblo soriano,
Barradas pinta la serie durante un retiro veraniego, capturando trabajadores
rurales en pausas meditativas con tonos terrosos y realismo social.
Representa un giro hacia lo figurativo,
influido por el entorno castellano, y prefigura su retorno uruguayo.
En 1924 volvió a Madrid para
Revista de Occidente, produciendo ilustraciones, caricaturas, diseños teatrales
y publicitarios en tertulias con Dalí, Lorca y Alberti.
Galeries
Dalmau, during an exhibition of Rafael Barradas, Passeig de Gràcia, Barcelona,
1925–1926
En 1926, Rafael Barradas, afectado por una grave enfermedad pulmonar, se instala en Hospitalet de Llobregat (cerca de Barcelona) donde crea "Los Místicos", una serie de obras con temas religiosos que reflejan introspección espiritual y misticismo. Ese mismo año rompe con la compañía teatral de Gregorio Martínez Sierra, con quien había colaborado en escenografías, marcando el fin de su etapa teatral.
En Hospitalet, su salud
deteriorada lo lleva a temas sagrados como figuras evangélicas y visiones
místicas, pintadas con tonos etéreos y formas simplificadas que contrastan con
su vibracionismo previo. Esta producción, realizada en condiciones precarias,
muestra resiliencia artística pese al avance de la tuberculosis.
En 1928 pinta "Estampones
Montevideanos", estampas nostálgicas de su ciudad natal con vistas urbanas
y puertos en estilo semiabstracto.
Regresa a Montevideo en diciembre de ese año y
fallece dos meses después, el 28 de febrero de 1929, consolidado como precursor
de la vanguardia española y figura clave para uruguayos como Pedro Figari y
Joaquín Torres-García.
Rafael Barradas fallece en
Montevideo el 27 de febrero de 1929, a los 38 años, víctima de una tuberculosis
pulmonar avanzada contraída durante sus años en Europa.
Tras regresar desde Barcelona en diciembre de
1928, debilitado y enfermo, se instala en su ciudad natal para morir rodeado de
familia, dejando un legado truncado pero influyente en las vanguardias.
Hospitalizado en sus últimos
días, su deterioro físico —agravado por la pobreza y el exilio artístico—
impide una recuperación.
Fuentes uruguayas y catalanas
coinciden en la fecha del 27-28 de febrero, corrigiendo variantes menores en
biografías iniciales.
Recibió un sepelio modesto en
el Cementerio Central de Montevideo, con presencia de artistas locales como
Joaquín Torres-García.
Su temprana muerte lo mitificó
como mártir de la vanguardia, inspirando retrospectivas póstumas.
HOMENAJES
Rafael Barradas ha recibido
múltiples homenajes póstumos en Uruguay, España y otros países para preservar
su legado como pionero del vibracionismo y las vanguardias.
Estos reconocimientos incluyen
exposiciones antológicas, museos dedicados y eventos conmemorativos que
mantienen viva su influencia en artistas como Torres-García.
Exposiciones antológicas
El Museo Nacional de Artes
Visuales (MNAV) de Montevideo organizó en 2013 una muestra exhaustiva con su
colección, la primera antológica en Uruguay en 40 años, celebrando la Capital
Iberoamericana de la Cultura.
El Malba de Buenos Aires le
dedicó una retrospectiva en 2021 por su 20 aniversario, destacando su obra sin
fronteras.
Museos y colecciones
permanentes
Obras suyas integran
colecciones como la García Uriburu en Maldonado y la Fundación MAPFRE en
España, con espacios dedicados que exhiben series como "Los
Magníficos".
Su tumba en el Cementerio del
Buceo recibe tributos florales y menciones en Find a Grave.
Eventos y publicaciones
Homenajes incluyen
conversatorios como "Rafael Barradas. Hombre flecha" en el MNAV,
efemérides anuales en redes del museo y análisis como el de José Cuneo sobre su
obra
En 1928-1929 recibió un homenaje en el Teatro
Solís poco antes de morir.
LEGADO
Rafael Barradas dejó un legado
perdurable como creador del vibracionismo, un estilo único que fusiona
futurismo, cubismo e impresionismo para capturar el dinamismo de la vida
moderna urbana. Su innovación en la descomposición geométrica de escenas
cotidianas —con colores vibrantes, líneas fragmentadas y simultaneidad de
perspectivas— influyó en la vanguardia iberoamericana y sigue vigente en el
arte contemporáneo.
Innovación del
vibracionismo
Desarrollado entre 1917 y 1920
en Barcelona, este movimiento expresa la "vibración" multisensorial
de la metrópolis —ruidos, luces, masas en movimiento— mediante formas esbozadas
que el espectador completa mentalmente. Obras como "Composición
vibracionista" anticipan el arte abstracto moderno y dialogan con el caos
de la velocidad tecnológica.
Influencia actual
Precursor para Joaquín
Torres-García y Pedro Figari en Uruguay, y para el modernismo español, su
enfoque en la transición urbana resuena en artistas actuales que exploran lo
digital y lo efímero.
Exposiciones recientes en
Malba (2021) y MNAV confirman su relevancia, con colecciones permanentes que
preservan su ruptura formal.
FUENTES
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/barradas.htm
https://www.museoreinasofia.es/colecciones/obra/atocha
https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Barradas
https://mnav.gub.uy/cms.php?a=2
https://www.hilariobooks.com/la-voz-de-los-expertos/rafael-barradas-y-la-libertad-creativa
https://blanes.montevideo.gub.uy/node/101/espacio-barradas/rafael-barradas
https://www.gub.uy/ministerio-educacion-cultura/comunicacion/noticias/rafael-barradas-hombre-flecha

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