domingo, 4 de enero de 2026

4 DE ENERO DE 1890 NACÍA RAFAEL BARRADAS

 Barradas: EL Autodidacta rebelde



Rafael Barradas nació en Montevideo, el 4 de enero de 1890

Fue un pintor y dibujante uruguayo de padres españoles, clave en las vanguardias españolas y precursor del modernismo en Uruguay.

​Sus padres fueron españoles emigrados a Uruguay. Su padre, Antonio Pérez Barradas, era un pintor y decorador de paredes originario de Extremadura, quien influyó tempranamente en su interés por el arte.

Su madre, Santos Giménez Rojas (o Jiménez), provenía de Andalucía (Sevilla).

Criaron a Rafael junto a sus hermanos Carmen y Antonio en un entorno familiar ligado a las artes.

​Antonio Pérez Barradas, como artista profesional, proporcionó a Rafael un primer contacto directo con la pintura, aunque el hijo no recibió educación académica formal.

Esta herencia explica en parte el uso del apellido "Barradas" por Rafael en su carrera artística.

Las fuentes biográficas destacan que abandonó los estudios escolares convencionales para dedicarse al dibujo y la pintura, sin asistir a escuelas primarias tradicionales en Montevideo.

En lugar de estudios primarios estructurados, Rafael aprendió técnicas pictóricas en el taller familiar, manejando pinceles y pigmentos desde niño.

Esta ausencia de educación académica formal lo llevó a desarrollar un estilo intuitivo y vanguardista, precursor del vibracionismo.

No hay registros de matrícula en instituciones educativas de la época.

Sus hermanos, Carmen (pianista) y Antonio (dibujante),* también se formaron en un hogar artístico, reforzando que la familia sustituyó la educación escolar con aprendizaje práctico. No existen registros históricos de asistencia a instituciones primarias.

El tango, 1913, oil on cardboard, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires

​​ En 1913, con 23 años, Rafael Barradas emprende su primer viaje a Europa, un hito clave en su carrera artística que lo expone a las vanguardias del momento.

Procedente de Montevideo, llega inicialmente a Génova (Italia), desde donde recorre Milán, París y Suiza, absorbiendo influencias del futurismo y el cubismo antes de asentarse en Barcelona.

En 1913, Rafael Barradas llega a Génova como primera escala europea desde Montevideo, marcando su entrada al Viejo Continente y al vibrante ecosistema artístico italiano.

Desde este puerto ligur, inicia un periplo que lo lleva rápidamente a Milán, donde el ambiente cultural efervescente —con galerías, cafés y publicaciones vanguardistas— despierta su interés por el dinamismo futurista de artistas como Umberto Boccioni y Giacomo Balla.

Génova, como puerta de entrada marítima, le ofrece un primer vistazo al bullicio industrial y urbano que inspiraba el manifiesto futurista de Marinetti (1909), con su énfasis en la velocidad y la máquina moderna.

En Milán, epicentro del movimiento, Barradas absorbe la energía de exposiciones y debates sobre la descomposición del movimiento, sentando bases para su propio vibracionismo.

Este paso italiano, aunque breve, imprime en sus dibujos y pinturas un sentido de simultaneidad y vibración lumínica, fusionando el caos dinámico futurista con su intuición uruguaya.

​Luego Rafael Barradas hace un breve paso por París, la capital artística del momento y epicentro del cubismo analítico y sintético impulsado por Pablo Picasso y Georges Braque.

Esta escala fugaz, aunque no documentada con estancias prolongadas, lo expone al radical descompuesto de la forma y al análisis geométrico del espacio, transformando su visión intuitiva en una más fragmentada y estructurada.

​En París, Barradas absorbe la influencia de las galerías como la de Daniel-Henry Kahnweiler, donde se exhibían obras cubistas que fragmentaban objetos cotidianos en planos angulares y perspectivas múltiples.

Este contacto directo o indirecto con Picasso (en su fase cubista post-1909) y Braque imprime en su obra un rigor geométrico que fusionará luego con el dinamismo futurista.

​El paso parisino, pese a su brevedad, marca un giro hacia la abstracción geométrica, visible en dibujos y pinturas posteriores donde líneas quebradas y superposiciones evocan la desintegración cubista. Prepara su madurez vibracionista en Barcelona, combinando esta fragmentación con vibración lumínica.

​La escala de Rafael Barradas por Suiza durante su viaje europeo de 1913 se considera transitoria y poco documentada, actuando principalmente como puente geográfico entre sus pasos por Italia y Francia hacia su destino final en Barcelona.

Esta breve estancia, posiblemente motivada por cuestiones logísticas como transporte o recuperación personal tras el largo viaje desde Montevideo, le permite estabilizarse antes de continuar su periplo artístico.

​Suiza, neutral y bien conectada en la Europa prebélica, ofrecía rutas seguras y asequibles para viajeros sudamericanos como Barradas, quien pudo haber usado trenes transalpinos para cruzar desde Milán o París.

No hay evidencias de contactos artísticos significativos aquí, a diferencia de otros destinos, aunque el paisaje alpino pudo influir sutilmente en su percepción lumínica.

​Esta etapa sirve de pausa práctica, permitiéndole consolidar impresiones del futurismo italiano y cubismo parisino antes de la explosión creativa en Cataluña. Fuentes biográficas la mencionan de pasada, enfatizando su carácter utilitario más que formativo.

​En Barcelona se instala definitivamente hacia finales de 1913, integrándose en el círculo modernista y noucentista.

Allí conoce a Joaquín Torres-García y frecuenta el futurismo italiano a través de exhibitions y artistas locales, gestando su innovador vibracionismo que fusiona cubismo, futurismo y luminismo propio.

En Barcelona desde abril de 1914, desarrolló su madurez artística hacia 1917, creando el "vibracionismo": una síntesis de futurismo, orfismo y cubismo para capturar el dinamismo urbano con cromatismo intenso.

Impresión de caffe. Retrato. Planista. Bernabé Michelena, óleo de Rafael Barradas pintado entre 1916 y 1917, perteneciente a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

Zíngaras (1917), de Rafael Barradas

 

En 1917 expuso en Madrid y realizó trabajos gráficos en Barcelona.

Camarero, 1918, oil on cardboard, Miguel Urrutia Art Museum, Bogotá

En el año 1918 presentó su primera muestra individual en Galeries Laietanes, integrándose al ultraísmo y colaborando en revistas vanguardistas.

La catalana (tren de caballos), de 1918, es un exponente de sus obras “vibracionistas”. Óleo sobre tela de 83,5 x 78 cm, Colección Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay.

El circo más lindo del mundo, 1918, tempera and graphite on paper, MALBA, Buenos Aires


Trasladado a Madrid en 1918, ilustró publicaciones como el Manifiesto ultraísta vertical de Guillermo de Torre y colaboró con Borges en Tableros.

Quiosco de Canaletas, del pintor uruguayo Barradas, es una acuarela, gouache y grafito sobre papel de 1918, perteneciente a la colección MALBA, Argentina.

Portrait of Pilar, 1919, oil on canvas, Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona


Paisaje urbano, 1919, oil on cardboard, Museum of Fine Arts, Houston

Atocha

TécnicaÓleo sobre lienzo

Dimensiones53 x 66 cm

Año de ingreso1995

Número de registroDE00497

Fecha1919



García Maroto y García Lorca, 1920, oil on panel, National Museum of Visual Arts, Montevideo


Hacia el año 1920, Rafael Barradas regresa temporalmente a un estilo más accesible y comercial, trabajando como ilustrador para la "Biblioteca Estrella" y ediciones de Espasa-Calpe en Barcelona, creando portadas y dibujos que reflejan su versatilidad económica tras años vanguardistas.

Hombre en la taberna, 1922, oil on canvas, National Museum of Visual Arts, Montevideo


Jarnés, de la Ossa, Buñuel, Barradas y Lorca, posando ante el Café del Prado (Madrid, 1923).[

En 1923, durante una estancia en Luco de Jiloca (provincia de Soria, España), inicia "Los Magníficos", una serie realista que retrata obreros en momentos de reposo, alejándose del vibracionismo para explorar la dignidad humana cotidiana con un enfoque casi fotográfico.

​Colabora con editoriales como Espasa-Calpe en libros populares de la "Biblioteca Estrella", produciendo ilustraciones lineales y narrativas que financian su vida artística. Este período (1920-1923) muestra su adaptación al mercado, contrastando con la experimentación previa.

​Visita "Los Magníficos" en Luco de Jiloca

En este pueblo soriano, Barradas pinta la serie durante un retiro veraniego, capturando trabajadores rurales en pausas meditativas con tonos terrosos y realismo social.

 Representa un giro hacia lo figurativo, influido por el entorno castellano, y prefigura su retorno uruguayo.

En 1924 volvió a Madrid para Revista de Occidente, produciendo ilustraciones, caricaturas, diseños teatrales y publicitarios en tertulias con Dalí, Lorca y Alberti.

Galeries Dalmau, during an exhibition of Rafael Barradas, Passeig de Gràcia, Barcelona, 1925–1926

En 1926, Rafael Barradas, afectado por una grave enfermedad pulmonar, se instala en Hospitalet de Llobregat (cerca de Barcelona) donde crea "Los Místicos", una serie de obras con temas religiosos que reflejan introspección espiritual y misticismo. Ese mismo año rompe con la compañía teatral de Gregorio Martínez Sierra, con quien había colaborado en escenografías, marcando el fin de su etapa teatral.

En Hospitalet, su salud deteriorada lo lleva a temas sagrados como figuras evangélicas y visiones místicas, pintadas con tonos etéreos y formas simplificadas que contrastan con su vibracionismo previo. Esta producción, realizada en condiciones precarias, muestra resiliencia artística pese al avance de la tuberculosis.

En 1928 pinta "Estampones Montevideanos", estampas nostálgicas de su ciudad natal con vistas urbanas y puertos en estilo semiabstracto.

 Regresa a Montevideo en diciembre de ese año y fallece dos meses después, el 28 de febrero de 1929, consolidado como precursor de la vanguardia española y figura clave para uruguayos como Pedro Figari y Joaquín Torres-García.

Rafael Barradas fallece en Montevideo el 27 de febrero de 1929, a los 38 años, víctima de una tuberculosis pulmonar avanzada contraída durante sus años en Europa.

 Tras regresar desde Barcelona en diciembre de 1928, debilitado y enfermo, se instala en su ciudad natal para morir rodeado de familia, dejando un legado truncado pero influyente en las vanguardias.

​Hospitalizado en sus últimos días, su deterioro físico —agravado por la pobreza y el exilio artístico— impide una recuperación.

Fuentes uruguayas y catalanas coinciden en la fecha del 27-28 de febrero, corrigiendo variantes menores en biografías iniciales.

​Recibió un sepelio modesto en el Cementerio Central de Montevideo, con presencia de artistas locales como Joaquín Torres-García.

Su temprana muerte lo mitificó como mártir de la vanguardia, inspirando retrospectivas póstumas.

 

HOMENAJES


 

Rafael Barradas ha recibido múltiples homenajes póstumos en Uruguay, España y otros países para preservar su legado como pionero del vibracionismo y las vanguardias.

Estos reconocimientos incluyen exposiciones antológicas, museos dedicados y eventos conmemorativos que mantienen viva su influencia en artistas como Torres-García.

 

Exposiciones antológicas

El Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) de Montevideo organizó en 2013 una muestra exhaustiva con su colección, la primera antológica en Uruguay en 40 años, celebrando la Capital Iberoamericana de la Cultura.

El Malba de Buenos Aires le dedicó una retrospectiva en 2021 por su 20 aniversario, destacando su obra sin fronteras.

Museos y colecciones permanentes

Obras suyas integran colecciones como la García Uriburu en Maldonado y la Fundación MAPFRE en España, con espacios dedicados que exhiben series como "Los Magníficos".

Su tumba en el Cementerio del Buceo recibe tributos florales y menciones en Find a Grave.

Eventos y publicaciones

Homenajes incluyen conversatorios como "Rafael Barradas. Hombre flecha" en el MNAV, efemérides anuales en redes del museo y análisis como el de José Cuneo sobre su obra

 En 1928-1929 recibió un homenaje en el Teatro Solís poco antes de morir.

LEGADO

Rafael Barradas dejó un legado perdurable como creador del vibracionismo, un estilo único que fusiona futurismo, cubismo e impresionismo para capturar el dinamismo de la vida moderna urbana. Su innovación en la descomposición geométrica de escenas cotidianas —con colores vibrantes, líneas fragmentadas y simultaneidad de perspectivas— influyó en la vanguardia iberoamericana y sigue vigente en el arte contemporáneo.

Innovación del vibracionismo

Desarrollado entre 1917 y 1920 en Barcelona, este movimiento expresa la "vibración" multisensorial de la metrópolis —ruidos, luces, masas en movimiento— mediante formas esbozadas que el espectador completa mentalmente. Obras como "Composición vibracionista" anticipan el arte abstracto moderno y dialogan con el caos de la velocidad tecnológica.

Influencia actual

Precursor para Joaquín Torres-García y Pedro Figari en Uruguay, y para el modernismo español, su enfoque en la transición urbana resuena en artistas actuales que exploran lo digital y lo efímero.

Exposiciones recientes en Malba (2021) y MNAV confirman su relevancia, con colecciones permanentes que preservan su ruptura formal.

FUENTES

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/barradas.htm

https://www.museoreinasofia.es/colecciones/obra/atocha

https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Barradas

https://mnav.gub.uy/cms.php?a=2

https://www.hilariobooks.com/la-voz-de-los-expertos/rafael-barradas-y-la-libertad-creativa

https://blanes.montevideo.gub.uy/node/101/espacio-barradas/rafael-barradas

https://www.gub.uy/ministerio-educacion-cultura/comunicacion/noticias/rafael-barradas-hombre-flecha

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