Anna Pávlova nació en San
Petersburgo el 12 de febrero de 1881, en el hospital del Regimiento
Preobrazhenski.
Fue una primera bailarina rusa de finales del siglo XIX y principios del XX, una de las principales artistas del Ballet Imperial Ruso y de los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev.
Es reconocida
por su interpretación del papel de La muerte del cisne, coreografía creada para
ella por Michel Fokine; y, con su propia compañía, se convirtió en la primera
bailarina en viajar por todo el mundo, incluyendo Sudamérica, India y
Australia.
Algunas fuentes dicen que sus
padres se casaron justo antes de su nacimiento, otras, años después.
El padre biológico de Anna
Pávlova no está confirmado con certeza histórica.
Oficialmente, fue registrada como
hija de Matvey Pávlov, un soldado raso del ejército ruso.
Sin embargo, existen dudas sobre
esta paternidad. Muchos biógrafos señalan que su madre, Lyubov Pávlova,
trabajaba como lavandera y que Matvey Pávlov murió cuando Anna era muy pequeña,
o incluso que pudo no haber sido su padre biológico.
También circuló durante años el
rumor de que su verdadero padre podría haber sido Lázar Poliakov, un banquero
judío ruso adinerado para quien trabajaba su madre. No obstante, esto nunca fue
confirmado oficialmente y sigue siendo una hipótesis basada en testimonios
indirectos.
Su madre Liubov Fiódorovna
Pávlova provenía de una familia de campesinos y trabajó durante algún tiempo
como lavandera en la casa del banquero ruso-judío Lázar Polyakov.
Cuando Anna saltó a la fama, el hijo de
Polyakov, Vladímir, afirmó que era hija ilegítima de su padre; otros
especularon que el propio Matvéi Pávlov supuestamente provenía de los caraítas
de Crimea (incluso hay un monumento construido en una de las kenesas de
Eupatoria dedicado a Pávlova), sin embargo, ambas leyendas no tienen pruebas
históricas.
Pávlova era una niña prematura,
se sentía enferma regularmente y pronto la enviaron a la aldea de Ligovo, donde
su abuela la cuidaba.
En el año 1889, con 8 años, la
pasión de Pávlova por el arte del ballet se inició cuando su madre la llevó a
una representación de la producción original de Marius Petipa de La bella
durmiente en el Teatro Mariinski.
El fastuoso espectáculo la
impresionó. Y en el año 1890, cuando tenía nueve años, su madre la llevó a una
audición para la reconocida Escuela de Ballet Imperial.
Alumnos de la Escuela
Imperial de Ballet en Un conte de fées de Marius Petipa. Anna Pávlova, de diez
años, participó en este trabajo en su primera actuación de ballet. La
fotografían aquí a la izquierda sosteniendo la jaula. San Petersburgo, 1891.
Por su juventud, y por lo que se
consideraba su apariencia "enfermiza", fue rechazada, pero, a los 10
años, en 1891, fue aceptada.
No era la candidata “ideal” según
los estándares físicos de la época: era delgada, con tobillos arqueados y pies
extremadamente flexibles. Sin embargo, compensó esas diferencias con una
musicalidad excepcional, disciplina férrea y una expresividad poco común.
Fue alumna de maestros
legendarios quienes influyeron decisivamente en su técnica refinada y su estilo
lírico.
Se graduó en 1899 e ingresó
inmediatamente en el Ballet Imperial Ruso (Mariinski), donde comenzó su ascenso
meteórico.
Apareció por primera vez en el
escenario en la obra de Marius Petipa Un cuento de hadas (Un conte de fées),
que el maestro había realizado para los estudiantes de la escuela.
Sus compañeros de estudios se
burlaban de ella con apodos como La escoba y La petite sauvage.
Sin inmutarse, se entrenó para
mejorar su técnica. Practicaba y practicaba después de aprender un paso.
Ella dijo: «Nadie puede llegar
solo por ser talentoso. Dios da talento, el trabajo transforma el talento en
genio».
Christian Johansson
Pável Gerdt,
Recibió lecciones adicionales de
los maestros destacados de la época: Christian Johansson, Pável Gerdt, Nikolái
Legat y Enrico Cecchetti, considerado el mayor virtuoso del ballet de la época
y fundador del método Cecchetti, una técnica de ballet muy influyente utilizada
hasta hoy.
Ekaterina Vázem
En 1898, ingresó en la clase de
perfeccionamiento de Ekaterina Vázem, ex prima ballerina de los Teatros
Imperiales de San Petersburgo.
Durante su último año en la Escuela de Ballet Imperial, desempeñó muchos papeles con la compañía profesional.
Se graduó en 1899 y fue elegida para ingresar al Ballet Imperial
con un cargo superior al del cuerpo de ballet, como coryphée.
Hizo su debut oficial en el
Teatro Mariinski en Les Dryades prétendues de Pável Gerdt (Las falsas dríadas).
Su actuación recibió elogios de la crítica, en particular del gran crítico e
historiador Nikolái Bezobrázov.
Tanto durante sus estudios como
después de su graduación, ya en el escenario del Teatro Mariinski, la joven
bailarina se llamó "Pávlova II" para distinguirse de su tocaya
Varvara Pávlova quien era mayor, pero luego resultó ser mucho menos famosa.
En sus memorias, Marius Petipa
menciona a la maestra Sokolova, en cuya clase de perfeccionamiento en 1902-1904
«Las Sras. Pávlova II, Sedova y Trefílova estudiaron y progresaron mucho bajo
su liderazgo».
En el diario de Petipa hablaba de
Pávlova como alumna de Sokolova. Pávlova visitó a Petipa para repasar escenas
de ballets con él.
Recurrió al coreógrafo en busca
de consejos para mejorar el desempeño del papel principal en Giselle, y en la
preparación de su obra Le Corsaire.
Los compañeros de baile de
Pávlova fueron Mijaíl Obújov, Serguéi Legat y Nikolái Legat. Al comienzo de su
carrera, uno de sus compañeros de baile fue Michel Fokine —su primera actuación
conjunta se llevó a cabo el 29 de diciembre de 1899—, repitiendo el 10 de
septiembre de 1900, en El despertar de Flora.
Pávlova cambió para siempre el
ideal de las bailarinas. En los años 1890, se esperaba de las bailarinas del
Teatro Mariinski que fueran técnicamente fuertes, y esto significaba,
normalmente, tener un cuerpo poderoso, musculoso y compacto. Pávlova era
delgada, de apariencia delicada y etérea, indicada para los papeles románticos
como Giselle.
En las temporadas siguientes, los
nuevos roles de Pávlova incluyeron solísticos en Le Corsaire (El corsario), La
bella durmiente, Paquita y Don Quijote.
En el año 1902, recibió su primer papel de
bailarina principal, interpretando el papel de Nikiya en La bayadera. A esto le
siguió los papel principal en Giselle y en La hija del faraón, Paquita y en El
Corsario, entre otros.
Anna Pavlova como
Giselle (la escena de la locura), Ballet Imperial Ruso 1903
En 1907, Anna Pávlova y Adolph
Bolm encabezaron un pequeño grupo de 20 artistas para realizar giras al
extranjero, que incluía a E.I. Ville , M.N. Gorshkova , I.S. Neslujóvskaya,
E.D. Polyakova, E. P. Eduárdova, I. N. Kúsov, A. N. Obújov, A. V. Shiriáiev.
Las primeras giras tuvieron lugar en ciudades europeas Helsinki, Estocolmo,
Copenhague, Praga y Berlín en la primavera de 1908.
El repertorio incluyó los ballets Giselle,
Paquita, La flauta mágica, Alto de la caballería, el segundo acto de El lago de
los cisnes y un divertimento.
Anna Pávlova en Las
sílfides, por Valentín Serov, 1909
En los primeros años de los
Ballets Rusos, Pávlova trabajó brevemente para Serguéi Diáguilev. Bailó en el
estreno de Le Pavillon d'Armide el 19 de mayo de 1909, en las Temporadas rusas
de Serguéi Diáguilev en París, y el 2 de junio estuvo en el estreno en París
del ballet Las sílfides y Cleopatra junto a Vaslav Nijinsky y lograron un éxito
inmediato.
Asistió a las actuaciones el
director del Metropolitan Opera, Otto Kahn quien firmó un contrato de un mes
con ella.
El cartel de la obra de Valentín
Serov con Pávlova congelada en un arabesque se convirtió en uno de los emblemas
de las Temporadas rusas.
Una gran influencia en el estilo
escénico de Anna Pávlova fue ejercida por su trabajo conjunto con los maestros
de ballet Aleksandr Gorski y especialmente con Michel Fokine. Permaneció
vinculada al Mariinski hasta 1913.
En 1909, recorrió Europa con los
ballets de Serguéi Diáguilev. Originalmente bailaría la obra de Michel Fokine
El pájaro de fuego, pero se negó, ya que no podía ponerse de acuerdo con Ígor
Stravinski y el papel fue dado a Tamara Karsávina. Toda su vida, Pávlova
prefirió la melodiosa "musique dansante" de los viejos maestros como
Cesare Pugni y Ludwig Minkus, y se preocupó poco por cualquier otra cosa que se
alejara de la música de ballet de salón del siglo XIX. Por varias razones,
Pávlova dejó la compañía de Diáguilev, pero aceptó interpretar el papel principal
en Giselle en la gira de los Ballets Rusos en Londres.
Desde el 22 de abril al 7 de mayo
de 1909, bailó en Berlín junto a Nikolái Legat. Luego conciertos en Praga y
París.
Después de la primera temporada
parisina de los Ballets Rusos, Pávlova los dejó para dedicarse a su propia
compañía. Actuó en todo el mundo, con un repertorio compuesto principalmente
por resúmenes de las obras de Petipa y piezas especialmente coreografiadas para
ella. Unió sus aptitudes coreográficas y grandes dotes de actriz. Aportó muchas
innovaciones y creó su propio género, que Yu. D. Beliáiev llamó
"melodeclamación coreográfica". Estos números incluyen Dragonfly con
la música de Kreisler, Butterfly con la música de Drigo, Night, California
Poppy. Sobresalió esencialmente en la interpretación de los ballets románticos.
El 16 de febrero de 1910, debutó en Nueva York, seguido de actuaciones en Boston, Filadelfia y Baltimore.[9] Para Nueva York produjo una adaptación de 50 minutos de La bella durmiente. Y en abril y mayo en Londres, junto a Mijaíl Mordkin.
La bailarina Anna Pávlova con un gato, 1911.
Tras dejar Rusia, Pavlova se mudó a Londres en 1912, donde viviría el resto de su vida. Desde la capital británica empezó una gran gira mundial que la llevaría a Estados Unidos, donde trabó una profunda amistad con el actor Charles Chaplin.
En 1911, bailó en Londres y en noviembre de ese mismo año tuvo lugar una gira por las ciudades de Inglaterra, Irlanda y Escocia, junto a Laurent Novikoff (Lavrenti Nóvikov).
La última actuación de la bailarina en el Teatro Mariinski tuvo lugar en 1913.
En pleno conflicto bélico en Europa, Pavlova recaló en Alemania en 1914.
En Rusia actuó, en 1914 (31 de mayo en San Petersburgo, 3 de junio en Moscú, 7 de junio en la estación Pávlovski).
Anna Pavlova viajó también por América Latina, donde visitó Montevideo, Buenos Aires, Santiago, Lima, La Paz, Quito o Caracas. También estuvo en Cuba en tres ocasiones, dejando en la isla una profunda huella.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se
instaló en Inglaterra y nunca regresó a Rusia.
Anna Pávlova en el
ballet La fille mal gardée, 1912.
La bailarina Anna
Pavlova fotografiada en 1916 interpretando el papel de Libélula. - Foto:
Cordon Press
Desde la izquierda:
Douglas Gerrard (Alfonso), Anna Pavlova (Fenella) y Edna Mason (Elvira). La
trama se desata cuando el noble español seduce y luego abandona a la
adolescente italiana.
En el año1916 Anna Pávlova
protagonizó la película muda La chica tonta de Portici (titulada
en español como La muchacha muda de Portici), un evento significativo en su
carrera al combinar su arte de ballet con el cine templado.
Esa misma adaptación
cinematográfica fue una de las pocas incursiones de Pavlova en el cine, donde
interpretó a una joven muda traicionada por un aristócrata, mostrando su
versatilidad más allá del escenario.
Entre 1918 y 1919, su compañía realizó una gira por América del Sur. Durante el viaje por México, Pávlova fue una de las primeras bailarinas clásicas en ejecutar el jarabe tapatío, vestida con la indumentaria de china poblana. El poeta mexicano Ramón López Velarde dedicó a su arte el poema «Anna Pávlova y el jarabe tapatío».
Fue
furor en Buenos Aires al interpretar "La Muerte del Cisne" en la
fuente de los cisnes de los Jardines del Palacio Errázuriz-Alvear, como
invitada de honor de Don Matías Errázuriz-Ortuzar y su esposa Josefina de
Alvear de Errázuriz.
En 1921, el empresario estadounidense de origen ruso Sol Hurok fue el organizador de la gira de Anna Pávlova por Estados Unidos.
En 1921, también actuó en India, ganando la
atención del público en Delhi, Bombay y Calcuta. El nombre Pávlova se hizo
legendario durante la vida de la bailarina. Siguieron giras por Japón, China,
Filipinas, islas de Malasia, India, Egipto en 1922.
El debut de la más joven de las alumnas de Preobrazhénskaya, Tamara Tumánova, junto a Anna Pávlova, se convirtió en un comienzo en la vida de la prometedora bailarina.
Bailando en la obra Chopiniana, en Nueva Zelanda (Photo by Hulton Archive/Getty Images)
Luego de 1925 a 1926 recorrió América del Sur, Australia y Nueva Zelanda.
Anna Pávlova realiza una gira en Nueva Zelanda, específicamente en Dunedin, que
comenzó el martes 29 de junio de 1926. El material promocional fue impreso por
Wright & Jacques en Auckland ese mismo año, lo que confirma que el
espectáculo anunciado se realizó en 1926.
La gira de Anna Pávlova por Australasia fue un acontecimiento cultural enorme. Ella ya era una figura legendaria del ballet, y sus presentaciones en Nueva Zelanda y Australia marcaron la primera vez que muchas personas de la región veían ballet clásico en vivo.
Fue presentada por J.C. Williamson Ltd., la compañía teatral más influyente de Australia y Nueva Zelanda en ese momento.
En Dunedin, el estreno fue el 29 de junio de 1926, con funciones durante cinco noches.
Pávlova viajó con su Ballet Russe, incluyendo bailarines como Laurent Novikoff, lo que garantizaba un nivel artístico altísimo.
Antes de estas giras, el ballet era poco conocido en Australasia. La visita de Pávlova despertó un interés duradero y ayudó a establecer escuelas de danza en la región.
Los programas incluían tanto grandes ballets como divertissements más cortos y accesibles, lo que permitió que públicos diversos se acercaran al arte.
La prensa local la describió como “la mayor bailarina de todos los tiempos”, y su imagen quedó asociada con la elegancia y la espiritualidad del ballet.
Pávlova solía incluir en sus
giras su pieza más famosa, La muerte del cisne, que se convirtió en un símbolo
de su estilo delicado y expresivo. Muchos espectadores en Nueva Zelanda
recordaron esa interpretación como un momento inolvidable de la velada.
Anna Pavlova, Boris Romanov y Elena Smirnova con el maestro Enrico Cecchetti.
En el año 1928, realizó giras por Egipto, India, Birmania, Singapur y Java. Después del colapso del Teatro Romántico Ruso en 1926, Borís Románov se convirtió en el coreógrafo de la compañía, junto a Iván Jluistin (Ivan Clustine).
Anna Pavlova y su
marido, Victor Dandre
Era un noble ruso y empresario, la conoció por primera vez
en 1904 (o 1900 según otras versiones) y gestionó su carrera desde entonces.
Victor Dandré escribió sobre las muchas actuaciones de beneficencia de Pávlova y los esfuerzos caritativos para apoyar a los huérfanos rusos en el París posterior a la Primera Guerra Mundial.
Quince niñas fueron adoptadas en una casa que Pávlova compró cerca de París en
Saint-Cloud, supervisada por la condesa de Guerne y apoyada por sus actuaciones
y fondos solicitados por Pávlova, incluidas muchas pequeñas donaciones de
miembros de Camp Fire Girls of America que la convirtieron en una miembro
honoraria.
En 1913, se instaló en una casa ubicada en Golders Green, al norte de Londres, considerada su residencia permanente. Poseía un gran parque y un estanque con cisnes, a los que estudió para darle realismo a sus movimientos en su papel más famoso de El lago de los cisnes.
Además en esta residencia, realizó ensayos, coreografías, se diseñó y
almacenó vestuario y hasta escenografía.
Anna Pavlova en El
lago de los cisnes, en 1920. -Foto: Cordon Press
Durante su vida, tuvo muchas
mascotas, incluido un gato siamés, varios perros y muchos tipos de aves,
incluidos los cisnes. Dandré indicó que fue una amante de los animales durante
toda su vida y esto se evidencia en los retratos fotográficos, que a menudo
incluían un animal que amaba. Se hizo un retrato de estudio formal de ella con
Jack, su cisne favorito.
Anna Pavlova junto a
su amigo Charles Chaplin en una imagen tomada en los años veinte.- Foto:
Cordon Press
Chaplín y Pavlova se conocieron en el año 1922 en Hollywood, durante la gira estatal de Pávlova con su compañía de ballet.
Ella, admiradora de su cine mudo, solicitó reunirse con él en los
Chaplin Studios; allí posaron juntos y él la descripción en su autobiografía
como una artista sublime que lo emocionaba profundamente.
Fueron amigos íntimos por unos años, cenando en privado y compartiendo bromas (él le enseñaba pasos cósmicos, ella trucos con bastón). Chaplin lamentó que el cine primitivo no capturara su gracia en el ballet; su conexión reflejaba dos genios del gesto sin palabras.
El patrónimo "Pávlovna" apareció mucho más tarde
como parte de su nombre artístico. Así, por ejemplo, Fokine, en una carta a
Pávlova en 1924, utilizó la apelación de Anna Pávlovna en lugar de Anna
Matvéievna.
Anna Pavlova posando con su cisne Jack en agosto del año 1927. - Foto: Cordon Press
Una de las últimas
fotografías de Anna Pavlova tomada antes de su muerte el 23 de enero de 1931.-Foto:
Cordon Press
Mientras viajaba de París a La Haya, Pávlova se puso muy enferma y empeoró a su llegada a La Haya. Envió a París para que la atendiera su médico personal, Zalewski.
Le dijeron que tenía neumonía y necesitaba una operación. También le dijeron que nunca más podría volver a bailar si seguía adelante.
Ella se negó a someterse a la cirugía y dijo:
"Si no puedo bailar, prefiero estar muerta". Murió de pleuresía, en
el dormitorio contiguo al Salón Japonés del Hotel Des Indes en La Haya, veinte
días antes de cumplir 50 años.
Victor Dandré escribió que Pávlova murió media hora después de la medianoche del viernes 23 de enero de 1931, con su doncella Marguerite Létienne, el médico Zalewski y él mismo junto a su cama.
Sus últimas palabras fueron: "Prepara mi vestuario de cisne". Dandré y Létienne vistieron su cuerpo con su vestido de encaje beige favorito y la colocaron en un ataúd con una ramita de color lila.
A las 7 de la mañana, llegó un sacerdote ortodoxo ruso para rezar sobre su cuerpo. A las 7:30 a. m., su ataúd fue trasladado a la capilla mortuoria adjunta al hospital católico de La Haya.
Al día siguiente estaba
programada una función en donde bailaría La muerte del cisne, y de acuerdo con
la antigua tradición del ballet, el espectáculo debe continuar. Según lo
programado, y con un solo proyector se iluminó el escenario vacío donde debería
estar la bailarina.
Los servicios conmemorativos se llevaron a cabo en la Iglesia Ortodoxa Rusa de Londres.
Las cenizas de Anna
Pávlova (arriba) y las de Victor Dandré (abajo). Crematorio de Golders Green
Pávlova fue incinerada
y sus cenizas colocadas en un columbario en el Crematorio de Golders Green,
donde su urna estaba adornada con sus zapatillas de ballet (que fueron
robadas).
Dandré murió el 5 de febrero de 1944 y fue incinerado en el Crematorio de Golders Green y sus cenizas se colocaron debajo de las de Anna.
HOMENAJES
Anna Pávlova recibió numerosos
homenajes póstumos en distintos países, reflejo de su enorme impacto en la
historia del ballet. Estos son los más importantes:
El tributo inmediato
tras su muerte (1931)
Tras fallecer el 23 de enero de
1931 en La Haya, el teatro donde debía presentarse realizó un homenaje muy
simbólico:
Conservación y
transmisión de La muerte del cisne
Desde 1931:
Monumentos y placas
conmemorativas
️ Su tumba en el Cementerio de Golders Green (Londres), lugar de peregrinación para admiradores del ballet.
Monumentos y bustos en
Rusia y en ciudades donde tuvo fuerte presencia artística.
. Academias y premios
con su nombre
El postre “Pavlova”
Durante sus giras por Australia y
Nueva Zelanda en los años 1920, se creó el famoso postre Pavlova, un merengue
crujiente por fuera y suave por dentro, decorado con frutas.
. Cine, literatura y
documentales
Películas biográficas (como Anna
Pavlova, 1983).
Reconocimiento
histórico permanente
En la historia de la danza, Pávlova es considerada:
Una de las primeras superestrellas internacionales del ballet
LEGADO
Transformó el ballet en un fenómeno mundial
La consagración de
La muerte del cisne como símbolo eterno
El solo creado por Mijaíl Fokine en 1905 se convirtió en una de las piezas más emblemáticas de la historia del ballet.
La internacionalización
del ballet
La importancia de la
expresión sobre el virtuosismo
Pávlova cambió el ideal de
bailarina:
No era la más fuerte ni la más atlética
El modelo de bailarina como artista independiente
Al abandonar el Ballet Imperial y crear su propia compañía, estableció un precedente:
Demostró que una bailarina podía
dirigir su propio proyecto artístico
Se convirtió en una de las primeras “estrellas globales” de la danza
Influencia en la
pedagogía y en la cultura popular
Su legado también vive en:
https://www.britannica.com/biography/Anna-Pavlova
https://es.wikipedia.org/wiki/Anna_P%C3%A1vlova
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pavlova.htm
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/anna-pavlova-gran-dama-rusa-ballet_17685
https://www.danza.es/multimedia/biografias/anna-pavlova


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