Norman
Rockwell y el poder de contar historias con imágenes
Norman Percevel Rockwell nació
el 3 de febrero de 1894 en Nueva York, EE. UU.
Fue estadounidense pintor e
ilustrador. Sus obras tienen un amplio atractivo popular en los Estados Unidos
por su reflejo de La cultura del país. Rockwell es más famoso por las
ilustraciones de portada de la vida cotidiana para las que creó El periódico
del sábado por la noche revista durante casi cinco décadas
Su padre, fue Jarvis Waring Rockwell.
Trabajaba como gerente en una
empresa textil. Era un hombre serio, disciplinado y de carácter más bien
reservado.
Representaba los valores
tradicionales de esfuerzo, responsabilidad y rectitud que luego aparecerían con
frecuencia en las escenas familiares y cotidianas pintadas por Norman.
Aunque no pertenecía al mundo
artístico, apoyó la educación de su hijo cuando este mostró un talento claro
para el dibujo desde muy pequeño. Ese respaldo fue decisivo, ya que permitió
que Norman ingresara muy joven a escuelas de arte en Nueva York.
Su madre, Anne Mary “Nancy” Hill Rockwell tenía una personalidad distinta. Era más imaginativa, sensible y cercana al mundo cultural.
Se interesaba por la lectura y
alentaba la creatividad de su hijo.
Muchos biógrafos consideran que de ella heredó
a Norman su capacidad para observar con ternura a las personas y captar
pequeños gestos cargados de emoción.
Esa mirada afectuosa hacia la
vida cotidiana —niños jugando, familias reunidas, escenas domésticas— parece
tener sus raíces en el ambiente cálido que su madre ayudó a crear en el hogar.
Norman tenía un hermano mayor,
Jarvis Waring Rockwell Jr.
La familia no era rica, pero
tampoco vivía en la pobreza. Pertenecían a una clase media estable, con valores
firmes y aspiraciones sencillas.
Norman creció junto a su
hermano mayor en un entorno donde el trabajo y la moral eran importantes, pero
también donde se valoraba la educación.
Desde niño, Rockwell era
delgado y poco atlético, y a menudo se sentía diferente de otros chicos de su
edad. Mientras otros jugaban deportes, él prefería dibujar.
Esa inclinación fue
comprendida y, en lugar de ser reprimida, fue apoyada por sus padres.
Aunque Rockwell idealizó la
sociedad estadounidense en muchas de sus obras, esa idealización probablemente
nació de la seguridad y estabilidad que experimentó durante su infancia.
Creció en el barrio de
Manhattan y más tarde su familia se trasladó al Bronx, por lo que asistió a
escuelas dentro del sistema público neoyorquino.
No hay muchos registros
detallados sobre el nombre exacto de la escuela primaria a la que asistió, ya
que en esa etapa aún no era una figura conocida.
A los 14 años, cuando la
mayoría de los jóvenes apenas comenzaban la educación secundaria, Norman
Rockwell ya había decidido que quería ser artista.
Con el apoyo de sus padres,
ingresó en la New York School of Art, una institución que ofrecía una formación
académica rigurosa en dibujo y pintura.
Para un adolescente tan joven,
aquel entorno representó un cambio importante: dejó atrás la educación común
para sumergirse por completo en el estudio del arte.
Rockwell comprendió muy pronto
que, para contar historias con imágenes, debía dominar la anatomía y la
expresión corporal. Su interés no era solamente reproducir formas, sino
capturar actitudes, gestos y emociones.
Allí se insistía en la
disciplina, la precisión técnica y el estudio de modelos clásicos. Esta
experiencia reforzó su dominio del dibujo anatómico y le dio una base sólida
que más tarde le permitiría trabajar con enorme seguridad en sus ilustraciones.
Finalmente, estudió en la Art
Students League de Nueva York, una de las instituciones artísticas más
prestigiosas del país.
En ese espacio entró en
contacto con profesores y artistas que influirían decisivamente en su
desarrollo.
Entre ellos destacó Thomas
Fogarty, quien lo orientó hacia el mundo de la ilustración narrativa, y George
Bridgman, famoso por su método estructural para enseñar anatomía.
Bridgman enseñaba a construir
el cuerpo humano a partir de formas geométricas y estructuras sólidas, algo que
ayudó a Rockwell a dar volumen, movimiento y realismo a sus figuras.
En la Art Students League,
Rockwell no solo perfeccionó su técnica, sino que también comenzó a definir su
estilo personal.
Aprendió a organizar
cuidadosamente la composición, a dirigir la mirada del espectador dentro de la
escena y a construir imágenes que contaran una historia clara y comprensible.
Esta combinación de técnica académica y narrativa visual se convertiría en la
marca distintiva de su obra.
Gracias a esta formación
temprana y sólida, Rockwell estaba preparado para ingresar al mundo profesional
siendo todavía muy joven.
Su habilidad técnica, sumada a
su talento para observar la vida cotidiana, lo llevó rápidamente a trabajar
como ilustrador y, poco después, a convertirse en uno de los artistas más
reconocidos de Estados Unidos.
A los 16 años, Norman Rockwell
ya no era simplemente un estudiante de arte prometedor: había comenzado a
trabajar profesionalmente como ilustrador.
Mientras muchos jóvenes de su
edad aún estaban definiendo su futuro, él ya había transformado su talento en
una fuente de ingresos.
Uno de sus primeros trabajos
importantes fue como ilustrador para la revista Boys’ Life, la publicación
oficial de los Boy Scouts of America. Poco después, llegó incluso a convertirse
en director artístico de la revista, un logro sorprendente para alguien tan
joven.
En esta etapa, Rockwell
desarrolló habilidades fundamentales para su carrera: aprendió a trabajar bajo
plazos estrictos, a adaptarse a las necesidades de los editores y, sobre todo,
a contar historias de manera clara y atractiva a través de imágenes.
Sus ilustraciones debían
captar la atención del lector de inmediato y transmitir una escena completa en
un solo vistazo. Esa capacidad narrativa se convertiría en uno de los rasgos
más característicos de su obra.
Además, trabajar
profesionalmente desde tan joven le dio una comprensión práctica del mundo
editorial y comercial.
Rockwell entendió que el arte
podía ser tanto una expresión creativa como una profesión seria. Esta
mentalidad lo acompañaría durante toda su vida y le permitiría mantener una
carrera larga y exitosa.
Explorador
en la rueda del barco, 1913
Su primer matrimonio fue con
Irene O’Connor, en el año 1916. La relación, sin embargo, no fue duradera.
El mismo año, cuando apenas
tenía 22 años, Norman Rockwell alcanzó un momento decisivo en su carrera: logró
publicar su primera portada en la prestigiosa revista The Saturday Evening
Post.
Para cualquier ilustrador de
la época, aparecer en esa revista representaba un sueño, ya que era una de las
publicaciones más leídas y respetadas de Estados Unidos. Para Rockwell,
significó la puerta de entrada a la fama nacional.
Su primera portada, titulada
Boy with Baby Carriage, mostraba una escena cotidiana cargada de humor y
naturalidad, rasgos que pronto se convertirían en su sello personal.
Desde el principio, su estilo
narrativo y detallado captó la atención del público. No se trataba solo de
ilustraciones bonitas: cada imagen contaba una historia completa, con
personajes expresivos y situaciones reconocibles para cualquier lector.
A partir de ese momento
comenzó una relación profesional que se extendería durante casi cinco décadas.
Entre 1916 y 1963, Rockwell
realizó 323 portadas para la revista. Año tras año, sus imágenes acompañaron a
millones de hogares estadounidenses, convirtiéndose en parte del imaginario
colectivo del país.
A través de esas portadas
retrató la vida cotidiana de Estados Unidos: niños traviesos, escenas
familiares, celebraciones patrióticas, pequeños pueblos, soldados regresando a
casa y momentos llenos de humor y ternura.
Su capacidad para capturar
emociones humanas —la sorpresa, la alegría, la vergüenza, el orgullo— hizo que
el público se identificara profundamente con sus personajes.
La colaboración en el The Saturday Evening Post consolidó su prestigio y lo convirtió en uno de los ilustradores más influyentes y populares del siglo XX.
Cousin Reginald Spells Peloponnesus. Norman Rockwell,
1918.
Cover of October 1920 issue of Popular Science
magazine
Rockwell
c. 1920–1925
El
primer calendario scout de Rockwell, 1925
Aunque más adelante su
obra evolucionaría hacia temas sociales más complejos, fue en las páginas de
The Saturday Evening Post donde construyó la base de su fama y desarrolló
plenamente su estilo narrativo inconfundible.
El
primer calendario scout de Rockwell, 1925
Se divorció de Irene en 1930.
Durante esos años, Rockwell estaba completamente concentrado en consolidar su
carrera como ilustrador.
En 1930, poco después de su
divorcio, contrajo matrimonio con Mary Barstow, quien sería una figura central
en su vida durante más de dos décadas.
Con ella tuvo sus tres hijos.
Ese mismo año, 1930, la
familia se trasladó a Arlington, Vermont, buscando un ambiente más tranquilo y
rural que Nueva York.
Allí vivieron durante
aproximadamente veinte años. La vida en Vermont, rodeada de pequeños pueblos, vecinos
conocidos y paisajes rurales, influyó notablemente en la obra de Rockwell.
Muchas de sus escenas costumbristas y retratos de la vida estadounidense están
inspiradas en esa etapa
Con el tiempo, Rockwell dejó
de ser simplemente un ilustrador más y se transformó en el rostro visual de la
revista. Su nombre empezó a ser tan reconocido como el de la propia
publicación.
Para muchos estadounidenses,
sus pinturas no solo adornaban la portada de una revista, sino que
representaban una imagen idealizada y esperanzadora de su país.
Su primer hijo nació en el año
1932 llamándolo Jarvis Waring Rockwell .
En el año 1933 nació su
segundo hijo Thomas Rhodes Rockwell, quien más tarde sería escritor.
En 1936 nació su tercer hijo Peter
Barstow Rockwell, quien se convertiría en escultor.
Cuando Estados Unidos entró en
la Segunda Guerra Mundial en 1941, Norman Rockwell ya era un ilustrador
reconocido gracias a sus portadas en The Saturday Evening Post.
Sin embargo, el conflicto
mundial marcó un momento decisivo en su carrera, ya que sintió la necesidad de
contribuir al esfuerzo nacional a través de su arte.
En 1941, el presidente
Franklin D. Roosevelt pronunció ante el Congreso su famoso discurso sobre las
Cuatro Libertades, en el que defendía que toda persona, en cualquier lugar del
mundo, debía disfrutar de:
Libertad de expresión (Freedom of Speech)
Libertad de culto (Freedom of Worship)
En el año 1943 pinta Libertad
para vivir sin penurias (Freedom from Want)
Libertad para vivir sin miedo
(Freedom from Fear)
Rockwell quedó profundamente
impresionado por esas ideas.
Decidió transformarlas en
imágenes comprensibles para el ciudadano común. En lugar de representar escenas
heroicas del campo de batalla, eligió mostrar situaciones cotidianas que
encarnaran esos valores en la vida diaria estadounidense.
Durante 1942 y 1943 trabajó
intensamente en la serie. El proceso fue exigente: realizó numerosos bocetos,
utilizó vecinos como modelos y buscó composiciones claras y emotivas.
El resultado fueron cuatro
pinturas que transmitían ideales democráticos a través de escenas familiares y cercanas.
Por ejemplo, en Freedom of
Speech retrató a un hombre común levantándose para hablar en una reunión
pública.
En Freedom of Worship
mostró distintos rostros en actitud de oración.
En el año
1943 pintó Freedom from Want representa una escena familiar
alrededor de la mesa del Día de Acción de Gracias.
En Freedom from Fear
representó a unos padres arropando a sus hijos mientras el padre sostiene un
periódico con noticias de la guerra.
Freedom of Speech, 1943
Freedom from Want, 1943
Cuando las obras se publicaron
en The Saturday Evening Post en 1943, tuvieron un impacto inmediato. El
gobierno estadounidense organizó una exposición itinerante por todo el país,
donde las pinturas fueron exhibidas para promover la venta de bonos de guerra.
La campaña fue un enorme éxito y recaudó millones de dólares para financiar el
esfuerzo bélico.
Más allá de su función
propagandística, la serie consolidó a Rockwell como un artista capaz de
expresar ideales nacionales con una poderosa claridad emocional. Sus imágenes
ofrecían esperanza, unidad y confianza en un momento de incertidumbre global.
Durante la guerra también
realizó otras ilustraciones de temática patriótica, como representaciones de
soldados, trabajadores industriales y escenas relacionadas con la vida en
tiempos de conflicto.
En el año 1943 pinta Rosie the
Riveter .
Sin embargo, “Las Cuatro
Libertades” se convirtieron en su contribución más significativa de ese
período y en una de las series más emblemáticas de la historia del arte
estadounidense del siglo XX.
Después de casi cinco décadas
trabajando para The Saturday Evening Post, Norman Rockwell sintió que
necesitaba un cambio.
Aunque la revista le había
dado fama y estabilidad, sus editores evitaban temas políticos o
controversiales. Rockwell, que había sido durante años el pintor de la vida
cotidiana idealizada de Estados Unidos, comenzó a interesarse cada vez más por
los conflictos sociales que atravesaban el país.
El segundo matrimonio terminó
trágicamente cuando Mary Barstow falleció repentinamente en 1959, tras sufrir
problemas de salud. Esta pérdida afectó profundamente a Rockwell y marcó un
período de depresión en su vida.
En el año 1951 pinta Saying
Grace .
En el año 1953, antes de su
tercer matrimonio pero después de dejar Vermont, Rockwell se había mudado a
Stockbridge, Massachusetts, donde residiría hasta el final de su vida.
Allí continuó trabajando
activamente y desarrolló su etapa más comprometida socialmente, incluyendo sus
colaboraciones con la revista LOOK.
En el año 1958 pinta The
Runaway .
El segundo matrimonio terminó
trágicamente cuando Mary Barstow falleció repentinamente en 1959, tras sufrir
problemas de salud. Esta pérdida afectó profundamente a Rockwell y marcó un
período de depresión en su vida.
En 1961, se casó por tercera
vez con Molly Punderson, una maestra jubilada con formación en psicología.
Ella fue un apoyo emocional
importante en sus últimos años y lo ayudó a estabilizarse tras la muerte de su
segunda esposa.
En 1963 dejó el Post y comenzó
a colaborar con la revista LOOK. Este cambio marcó una transformación profunda
en su obra.
Por primera vez tuvo libertad
para abordar temas más complejos y sensibles, como el racismo, la lucha por los
derechos civiles, la pobreza y la guerra.
Ya no se trataba solamente de
mostrar escenas familiares cálidas o momentos humorísticos, sino de enfrentar
realidades incómodas.
Uno de los trabajos más
impactantes de esta etapa fue “The Problem We All Live With”
(1964). La pintura representa a Ruby Bridges, una niña afroamericana de seis
años que, en 1960, fue escoltada por agentes federales para asistir a una
escuela en Nueva Orleans donde hasta entonces solo estudiaban niños blancos. La
integración escolar había sido ordenada por la justicia, pero encontró una
fuerte resistencia y manifestaciones racistas.
En la obra, Rockwell retrata a
Ruby caminando con determinación, vestida de blanco, mientras cuatro agentes
federales —cuyos rostros no se muestran— la acompañan. En el muro detrás de
ella se observan insultos raciales y una mancha de tomate lanzado en señal de
protesta. La escena es sencilla pero poderosa: la pequeña figura de la niña
contrasta con la tensión del entorno.
Con esta pintura, Rockwell
rompió con la imagen tradicional que muchos tenían de él. Ya no era solo el
ilustrador de la América optimista y tranquila, sino un artista dispuesto a
denunciar injusticias. El mensaje era claro: el racismo no era un problema
aislado, sino “el problema con el que todos vivimos”, como indica el título.
Durante esta etapa también
abordó la pobreza en zonas rurales, la desigualdad social y el impacto humano
de la guerra.
Su estilo seguía siendo
realista y narrativo, pero ahora estaba al servicio de una reflexión más profunda
sobre la sociedad estadounidense.
Esta fase de su carrera mostró
a un Rockwell más maduro y consciente del papel del arte como herramienta de
cambio.
En lugar de limitarse a
retratar una visión idealizada del país, decidió participar activamente en los
debates de su tiempo. Su obra de los años 60 demuestra que, más allá de su fama
como ilustrador, fue un artista comprometido con la dignidad humana y la
justicia social.
Norman Rockwell's studio in Stockbridge, Massachusetts
Stockbridge fue muy importante
en su vida: se mudó allí en 1953, pasó allí la etapa final de su carrera
—incluyendo sus obras más comprometidas socialmente— y en esa misma ciudad se
encuentra el Norman Rockwell Museum, dedicado a preservar su legado artístico.
En el año 1960 pintó Triple
Self-Portrait .
Pinta The Problem We All Live With en el año 1964.
Rockwell painting actor Mike Connors's portrait on the
set of Stagecoach (1966)
En esa misma localidad se
encuentra hoy el Norman Rockwell Museum, fundado en 1969 con la colaboración
del propio artista.
El museo conserva la colección
más importante de su obra original, así como archivos, bocetos y documentos que
permiten comprender la dimensión completa de su legado artístico.
En 1977, apenas un año antes
de su fallecimiento, Norman Rockwell recibió uno de los mayores reconocimientos
civiles de los Estados Unidos: la Medalla Presidencial de la Libertad, otorgada
por el presidente Gerald Ford.
Esta distinción es el honor
civil más alto que puede conceder el gobierno estadounidense a un ciudadano. Se
entrega a personas que han realizado contribuciones excepcionales a la
seguridad, la cultura, la paz mundial o los intereses nacionales del país.
En el caso de Rockwell, el
reconocimiento no fue solo por su talento artístico, sino por el profundo
impacto cultural de su obra a lo largo de más de seis décadas.
Durante la ceremonia en la
Casa Blanca, el presidente Ford destacó que las imágenes de Rockwell habían
ayudado a contar la historia de Estados Unidos en el siglo XX.
Sus pinturas habían acompañado
momentos decisivos del país: la vida cotidiana entre guerras, la Segunda Guerra
Mundial, los cambios sociales de los años sesenta. A través de escenas
aparentemente simples, logró representar valores como la libertad, la dignidad,
la familia y la esperanza.
Lo significativo de este
premio es que durante muchos años Rockwell fue considerado principalmente un
“ilustrador comercial” más que un artista de alta categoría.
Sin embargo, hacia el final de
su vida, su contribución comenzó a valorarse de manera más amplia,
reconociéndose su papel como cronista visual de la sociedad estadounidense.
La medalla fue también un
reconocimiento simbólico a su evolución artística. No solo celebraba las
escenas optimistas que lo hicieron famoso, sino también sus obras más comprometidas
socialmente, como aquellas dedicadas a los derechos civiles y la lucha contra
la discriminación.
Para Rockwell, que tenía
entonces 83 años, el premio representó una confirmación pública de que su
trabajo había trascendido el ámbito editorial para convertirse en parte del
patrimonio cultural del país. Fue un cierre significativo para una carrera
extraordinaria que había comenzado más de sesenta años antes con la portada de
una revista.
Rockwell, un fumador
empedernido, murió de enfisema el 8 de noviembre de 1978, a la edad
de 84 años en su casa de Stockbridge, Massachusetts.
La Primera Dama Rosalynn
Carter asistió al funeral de Rockwell.
Rockwell's
grave in Stockbridge Cemetery
Norman Rockwell fue enterrado
en el Cementerio de Stockbridge (Stockbridge Cemetery) en Stockbridge,
Massachusetts, la misma localidad donde vivió sus últimos años y donde falleció
el 8 de noviembre de 1978.
HOMENAJES
Luego de la muerte de Norman
Rockwell en lugar de disminuir su prestigio, creció con los años. Tras su
muerte, se multiplicaron los homenajes destinados a preservar su memoria y
reconocer su importancia cultural.
Museo
Uno de los más significativos
es el Norman Rockwell Museum, ubicado en Stockbridge, Massachusetts. Aunque el
museo fue fundado en 1969 con la participación del propio artista, después de
su muerte se convirtió en el principal centro dedicado a conservar y estudiar
su obra. Alberga cientos de pinturas originales, bocetos, fotografías y
archivos personales. Además, organiza exposiciones, investigaciones académicas
y programas educativos que mantienen vivo su legado y lo acercan a nuevas
generaciones.
Además, su antigua casa y
estudio en Stockbridge han sido preservados como parte del patrimonio cultural,
permitiendo comprender mejor su proceso creativo. Su estudio fue trasladado al
terreno del museo para conservarlo tal como lo utilizaba.
Exposiciones
Otro tipo de homenaje ha sido
el reconocimiento institucional y cultural. Importantes museos estadounidenses,
como el Smithsonian American Art Museum, han realizado grandes retrospectivas
de su obra, revalorizándolo no solo como ilustrador, sino como artista fundamental
del siglo XX. Estas exposiciones ayudaron a cambiar la percepción crítica que
durante años lo consideró únicamente un pintor comercial.
A page from the 1986 Suzuki "Mighty Boy" brochure
Mercado de Arte
También el mercado del arte ha
contribuido a reforzar su prestigio. Varias de sus pinturas han alcanzado
cifras millonarias en subastas internacionales, lo que demuestra el creciente
reconocimiento de su valor artístico e histórico.
Sellos
En el ámbito cultural, su obra
ha sido reproducida en sellos postales, libros, documentales y estudios
académicos. Sus imágenes continúan apareciendo en publicaciones y materiales
educativos como representación visual de la historia y la identidad
estadounidense.
En conjunto, estos homenajes
—museísticos, académicos, culturales y artísticos— han permitido que Norman
Rockwell no sea recordado solo como el ilustrador de una época, sino como un
cronista visual cuya obra sigue dialogando con temas actuales como la libertad,
la justicia y la vida cotidiana.
Legado
El legado de Norman Rockwell
perdura hasta hoy porque logró algo poco común: unir gran dominio técnico,
narrativa clara y profunda conexión emocional con el público. Su influencia no
se limita a la ilustración; alcanza la cultura visual, la identidad
estadounidense y la forma en que el arte puede dialogar con la sociedad.
Legado en el estilo artístico
Realismo narrativo
Rockwell perfeccionó un
realismo minucioso, basado en el estudio anatómico y en el uso de modelos
reales.
Cada gesto, mirada o postura
tenía intención narrativa. No pintaba escenas vacías: cada imagen contaba una
historia completa.
La ilustración como arte mayor
Durante años fue considerado
“solo” un ilustrador comercial.
Sin embargo, hoy se reconoce
que elevó la ilustración al nivel de arte significativo.
Demostró que una portada de revista podía
tener la misma fuerza cultural que una pintura exhibida en un museo.
Expresión emocional
Su capacidad para capturar
emociones humanas —ternura, humor, vergüenza, orgullo, miedo— influyó en
generaciones de ilustradores, fotógrafos y cineastas.
Muchos directores de cine han
reconocido la influencia de su manera de construir escenas visuales claras y
cargadas de significado.
Legado
cultural y social
Construcción de la identidad estadounidense
Durante décadas, sus imágenes
ayudaron a definir cómo se veía Estados Unidos a sí mismo: familias reunidas,
pequeños pueblos, valores comunitarios, celebraciones patrióticas. Se convirtió
en un cronista visual del siglo XX.
Evolución hacia el compromiso
social
En los años 60 mostró que el
arte también puede cuestionar y denunciar injusticias. Obras como The Problem We
All Live With siguen siendo símbolos de la lucha por los derechos civiles. Esto
amplió su legado más allá del optimismo idealizado hacia una visión más
consciente y crítica.
Influencia actual
Su legado sigue vivo en:
La ilustración editorial contemporánea.
El cine y la publicidad, que
utilizan composiciones narrativas similares.
Durante años fue considerado
“solo” un ilustrador comercial, pero hoy es reconocido como un artista clave
para entender la cultura estadounidense del siglo XX.
Su obra:
Documenta la vida cotidiana
estadounidense.
Refleja valores, conflictos y
transformaciones sociales.
Combina técnica académica con
narrativa emocional.
Actualmente, sus pinturas
alcanzan millones de dólares en subastas y continúan influyendo en
ilustradores, diseñadores y cineastas.
Estilo artístico
Características principales
Realismo detallado
Narración visual clara
Expresividad facial muy
trabajada
Humor sutil
Representación idealizada de
la vida estadounidense
Rockwell utilizaba modelos
reales (vecinos, amigos, familiares) y realizaba numerosas fotografías previas
antes de pintar.
FUENTES
https://en.wikipedia.org/wiki/Norman_Rockwell
https://www.sothebys.com/en/articles/how-norman-rockwell-created-the-modern-american-christmas
https://www.nytimes.com/2006/11/30/nyregion/30rockwell.html
https://www.britannica.com/biography/Norman-Rockwell
https://www.revistagq.com/articulo/norman-rockwell-biografia
https://blog.artsper.com/en/a-closer-look/10-things-to-know-about-norman-rockwell/

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